
Un servidor es, a efectos prácticos, un radiador carísimo que además hace millones de cálculos. Toda esa energía residual que no llega a buen término se transforma en energía calorífica. Los centros de datos trabajan las 24 horas y se refrigeran sin pausa , así que casi buena parte de la electricidad que consumen acaba convertida en calor. Durante años fue un estorbo que había que evacuar (turbinas, vapor, agua, una mezcla rebajada con propilenglicol …). Pero con la IA disparando el consumo y el invierno a la vuelta de la esquina, se ha convertido en reclamo comercial: calefacción casi gratis. En España la promesa tiene nombres y apellidos. Aarón Molina y Gonzalo García, fundadores de Hotta, se han marcado como reto convertir los centros de datos en centrales térmicas urbanas . Antes de ver si la cuenta sale, conviene mirar a Dinamarca. Un radiador del tamaño de Odense. El caso de referencia es el centro de datos de Meta en esa ciudad danesa. Según OKDiario , cede cada año 165.000 MWh de calor a la red urbana que gestiona Fjernvarme Fyn. La ficha que Meta publicó en septiembre de 2026 habla de hasta unos 9.000 hogares. ¿Dónde está el truco? Meta explicaba en 2019 que dirige el aire caliente de los servidores sobre serpentines de agua. Esa agua templada no basta para una casa, así que pasa a una central vecina de bombas de calor eléctricas que la sube hasta los 70-75 °C que exige la red. La instalación de unos 45 MW es, según Ramboll, la mayor de su tipo en Dinamarca. Y el centro está colocado dentro de la propia red de distribución, de modo que el calor tiene a dónde ir. En Xataka Aragón se está llenando de centros de datos: la Universidad de Zaragoza lanza 39 cursos para cubrir la falta de personal “Gratis” con letra pequeña . Primero, la electricidad: las bombas de calor consumen la suya, y ni Meta ni Ramboll detallan cuánta, justo el dato necesario para saber cuánto se ahorra frente a una caldera. Segundo, las cifras: Meta prometía en 2019 recuperar 100.000 MWh anuales para 6.900 hogares. En su nota de ampliación de 2020 subió a 165.000 MWh y 11.000 hogares, y Ramboll cita 215.000 y más de 12.000 en 2023. Ninguna fuente aclara cómo se cuenta una vivienda. Y tercero, el precio: desde 2022, un tope legal al precio del calor sobrante impedía a Fjernvarme Fyn rentabilizar sus instalaciones. Dinamarca lo eliminó el 17 de enero de 2025, pero su vicedirector, Kim Winther, avisó : “No puedo prometer que los clientes vayan a notar un precio más bajo”. Un garaje en Cabrejas del Pinar . Sí, otra vez la historia de los emprendedores en una cochera, pero esta vez tiene sentido. La historia de Hotta empieza con un servidor y una casa fría. Molina tenía varios equipos en el garaje de su pueblo, Cabrejas del Pinar, que superaban los 30 grados mientras el resto de la vivienda seguía helada. Se preguntó cómo aprovechar ese calor y, junto a García, fundó la empresa en 2021 (entonces se llamaba Therminer). Su sistema usa refrigeración líquida, sin gases ni piezas móviles, y captura el calor de los servidores para producir agua caliente y calefacción. Empezaron con viviendas y, desde el año pasado, lo instalan en comunidades de vecinos, industrias y piscinas comerciales. El modelo es de infraestructura como servicio : sin inversión inicial para el cliente, que firma un contrato de venta de calor mientras los equipos corren por cuenta de la empresa. En Xataka Aragón se está llenando de centros de datos pero la pregunta es a dónde se está yendo el dinero. Amazon responde Entre sus inversores figuran Domusa Teknik, Mondragon, Fluidra Ventures, Faraday Ventures y Soria Emprende, y emplea a doce personas. Y pese a que el modelo promete " factura a coste cero ", según la propia empresa, el ahorro frente a una caldera tradicional es de "entre el 35 y el 40%". Es mucho, pero no es cero, y sale de Hotta , no de una auditoría independiente. El salto. Molina pone como ejemplo el futuro centro de datos de la Seguridad Social en Soria, cuyo traslado pidió el Ministerio al Ayuntamiento en 2020 para ahorrar en climatización. Calcula que tendría una potencia equivalente a una cuarta parte de la red de calor de la ciudad. La idea: dotarlo de refrigeración avanzada y recuperar su calor para toda Soria. Dónde no funciona . Como recordábmos a propósito de Finlandia, donde un solo centro puede calentar hasta 20.000 viviendas según Helen, no todos los centros están cerca de núcleos con demanda térmica. Y recuperar calor mejora la eficiencia, pero no reduce el consumo eléctrico. Dinamarca parte con ventaja: según la patronal sectorial que cita Ramboll, el 63 % de sus centros planea aprovechar el calor. En España, donde las redes urbanas son menos habituales, Soria, con su red de calor ya construida, parte mejor que la mayoría. Que los servidores calienten casas cerca de donde se generan es plausible, que la factura se acerque a cero, pues no. "Casi gratis" describe la materia prima, no el recibo. Imagen | Gobierno - Centro de Procesos de Datos para la Gerencia de Informática de la Seguridad Social en la ciudad de Soria En Xataka | En Finlandia ya saben cómo lidiar con el exceso de calor de los centros de datos: convertirlo en calefacción urbana - La noticia Los centros de datos tiran a la atmósfera el calor que podría calentar una ciudad. Ahora quieren vendérnoslo como calefacción “casi gratis” fue publicada originalmente en Xataka por Isra Fdez .
Continue to Xataka →You are being forwarded in 6s — stay on this page