,,el ,,protestantismo ,,comparado ,,con ,,el ,,catolicismo ,obras del ,dr4 ,d4 ,jaime ,balmes1 ,pbro4 ,,el ,,protestantismo ,,comparado ,,con ,,el ,,catolicismo ,,en ,,sus ,,relaciones ,,con ,,la ,,civilizaci,n ,,europea ,d,,cima ,,edici,n ,,tomo ,,primero ,,barcelona ,,imprenta ,,del ,,diario ,,de ,,barcelona ,,calle ,,de ,,la ,,libreter,a1 ,n4 #bb #aiba ,,es ,,propiedad ,,pr,,logo ,entre los muchos y gravsimos males que han sido el necesario resultado de las hondas revoluciones modernas1 figura un bien sumamente precioso para la ciencia1 y que probablemente no ser estril para el linaje humano3 la aficin los estudios que tienen por objeto al hombre y la sociedad4 ,tan recios han sido los sacudimientos1 que la tierra1 por decirlo as1 se ha entreabierto bajo nuestras plantas2 y la inteligencia humana1 que poco antes marchaba altiva y desvanecida sobre una carroza triunfal1 no oyendo ms que vtores y aplausos1 y como abrumada de laureles1 se ha estremecido tambin1 se ha detenido en su carrera1 y1 absorta en un pensamiento grave1 y dominada por un sentimiento profundo1 se ha dicho s misma3 ,quin soy8 de dnde sal8 cul es mi destino8 ,de aqu es que han vuelto recobrar su alta importancia las cuestiones religiosas3 por manera que1 mientras se las crea disipadas por el soplo del indiferentismo1 reducidas muy pequeo espacio por el sorprendente desarrollo de los intereses materiales1 por el progreso de las ciencias naturales y exactas1 y por la pujanza siempre creciente de los debates polticos1 se ha visto que1 lejos de estar ahogadas bajo la inmensa balumba que pareca oprimirlas1 se han presentado de nuevo con todo su grandor1 con su forma gigantesca1 sentadas en la cspide de la sociedad1 con la cabeza en el cielo y los pies en el abismo4 ,en esta disposicin de los espritus1 era natural que llamase su atencin la revolucin religiosa del siglo ,,xvi2 y que se preguntase qu es lo que haba hecho esa revolucin en pro de la causa de la humanidad4 ,desgraciadamente se han padecido en esta parte equivocaciones de cuanta2 bien por mirarse los hechos al travs del prisma de las preocupaciones de secta1 por considerarlos tan slo por lo que presentaban en su superficie3 y as se ha llegado asegurar que los reformadores del siglo ,,xvi contribuyeron al desarrollo de las ciencias1 de las artes1 de la libertad de los pueblos1 y de todo cuanto se encierra en la palabra civilizacin1 y que as dispensaron las sociedades europeas un sealado beneficio4 ,qu dice sobre esto la historia8 qu ensea la filosofa8 ,bajo el aspecto religioso1 bajo el social1 bajo el poltico y el literario1 qu es lo que deben la reforma del siglo ,,xvi el individuo y la sociedad8 ,marchaba bien la ,europa bajo la sola influencia del ,catolicismo8 ste embargaba en nada el movimiento de la civilizacin8 ,he aqu lo que me he propuesto examinar en esta obra4 ,cada poca tiene sus necesidades2 y fuera de desear que todos los escritores catlicos se convenciesen de que una de las ms imperiosas en la actualidad1 es el analizar fondo ese linaje de cuestiones3 ,belarmino y ,bossuet trataron las materias conforme las necesidades de su tiempo2 nosotros debemos tratarlas cual lo exigen las necesidades del nuestro4 ,conozco la inmensa amplitud de las cuestiones que arriba he indicado2 y as no me lisonjeo de poder dilucidarlas cual ellas demandan3 como quiera1 emprendo mi camino con el aliento que inspira el amor la verdad2 cuando mis fuerzas se acaben1 me sentar tranquilo1 aguardando que otro que las tenga mayores1 d cumplida cima tan importante tarea4 ,,capitulo ,,primero ,existe en medio de las naciones civilizadas un hecho muy grave1 por la naturaleza de las materias sobre que versa2 muy transcendental1 por la muchedumbre1 variedad importancia de las relaciones que abarca2 interesante en extremo1 por estar enlazado con los principales acontecimientos de la historia moderna3 este hecho es el ,protestantismo4 ,ruidoso en su origen1 llam desde luego la atencin de la ,europa entera1 sembrando en unas partes la alarma1 y excitando en otras las ms vivas simpatas2 rpido en su desarrollo1 no di lugar siquiera que sus adversarios pudiesen ahogarle en su cuna2 y1 al contar muy poco tiempo desde su aparicin1 ya dejaba apenas esperanza de que pudiera ser atajado en su incremento1 ni detenido en su marcha4 ,engredo con las consideraciones y miramientos1 tomaba bros su osada y se acrecentaba su pujanza2 exasperado con las medidas coercitivas1 las resista abiertamente1 se replegaba y reconcentraba para empezar de nuevo sus ataques con ms furiosa violencia2 y de la misma discusin1 de las mismas investigaciones crticas1 de todo aquel aparato erudito y cientfico que se despleg para defenderle combatirle1 de todo se serva como de vehculo para propagar su espritu y difundir sus mximas4 ,creando nuevos y pinges intereses1 se hall escudado por protectores poderosos2 mientras1 convidando con los ms vivos alicientes todo linaje de pasiones1 las levantaba en su favor1 ponindolas en la combustin ms espantosa4 ,echaba mano alternativamente de la astucia de la fuerza1 de la seduccin de la violencia1 segn ello se brindaban las varias ocasiones circunstancias2 y1 empeado en abrirse paso en todas direcciones1 rompiendo las barreras salvndolas1 no paraba hasta alcanzar en los pases que iba ocupando1 el arraigo que necesitaba para asegurarse estabilidad y duracin4 ,logrlo as1 en efecto2 y1 ms de los vastos establecimientos que adquiri y conserva todava en ,europa1 fu llevado en seguida otras partes del mundo1 inoculado en las venas de pueblos sencillos incautos4 ,para apreciar en su justo valor un hecho1 para abarcar cumplidamente sus relaciones1 deslindndolas como sea menester1 sealando cada una su lugar1 indicando su mayor menor importancia1 es necesario examinar si sera dable descubrir el principio constitutivo del hecho2 1 al menos1 si se puede notar algn rasgo caracterstico1 que1 pintado por decirlo as en su fisonoma1 nos revele su ntima naturaleza4 ,difcil tarea1 por cierto1 al tratar de hechos de tal gnero y tamao como es el que nos ocupa2 ya por la variedad de los aspectos que se ofrecen1 ya por la muchedumbre de relaciones que se cruzan y enmaraan4 ,en tales materias1 amontnanse con el tiempo un gran nmero de opiniones1 que1 como es natural1 han buscado todas sus argumentos para apoyarse2 y as se encuentra el observador con tantos y tan varios objetos1 que se ofusca1 se abruma y se confunde3 y1 si se empea en mudar de lugar1 por colocarse en un punto de vista ms propsito1 halla esparcidos por el suelo tanta abundancia de materiales1 que le obstruyen el paso1 1 cubriendo el verdadero camino1 le extravan en su marcha4 ,con slo dar una mirada al ,protestantismo1 ora se le considere en su estado actual1 ora en las varias fases de su historia1 sintese desde luego la suma dificultad de encontrar en l nada de constante1 nada que pueda sealarse como su principio constitutivo3 porque1 incierto en sus creencias1 las modifica de continuo1 y las vara de mil maneras2 vago en sus miras1 y fluctuante en sus deseos1 ensaya todas las formas1 tantea todos los caminos2 y1 sin que alcance jams una existencia bien determinada1 sigue siempre con paso mal seguro nuevos rumbos1 no logrando otro resultado que enredarse en ms intrincados laberintos4 ,los controversistas catlicos le han perseguido y acosado en todas direcciones2 pero1 si les preguntis con qu resultado1 os dirn que han tenido que habrselas con un nuevo ,proteo1 que1 prximo recibir un golpe1 le eluda1 cambiando de forma4 ,y en efecto1 si se quiere atacar al ,protestantismo en sus doctrinas1 no se sabe dnde dirigirse2 porque no se sabe nunca cules son stas1 y aun l propio lo ignora2 pudiendo decirse que bajo este aspecto el ,protestantismo es invulnerable1 porque invulnerable es lo que carece de cuerpo4 sta es la razn de no haberse encontrado arma ms propsito para combatirle que la empleada por el ilustre obispo de ,meaux3 ,t varas1 y lo que vara no es verdad4 ,arma muy temida por el ,protestantismo1 y1 por cierto1 digna de serlo2 pues que todas las transformaciones que se empleen para eludir su golpe1 slo sirven para hacerle ms certero y ms recio4 ,qu pensamiento tan cabal el de ese grande hombre6 ,el solo ttulo de la obra debi hacer temblar los protestantes3 es la ,historia de las variaciones2 y una historia de variaciones es la historia del error4#a ,esta variedad1 que no debe mirarse como extraa en el ,protestantismo1 antes s como natural y muy propia1 al paso que nos indica que l no est en posesin de la verdad1 nos revela tambin que el principio que le mueve y le agita1 no es un principio de vida1 sino un elemento disolvente4 ,hasta ahora siempre se le ha pedido en vano que asentase en alguna parte el pie1 y presentase un cuerpo uniforme y compacto2 y en vano ser tambin pedrselo en adelante1 porque vano es pedir asiento fijo lo que est fluctuando en la vaguedad de los aires2 y mal puede formarse un cuerpo compacto por medio de un elemento1 que tiende de continuo separar las partes1 disminuyendo siempre su afinidad1 y comunicndoles nuevas fuerzas para repelerse y rechazarse4 ,bien se deja entender que estoy hablando del examen privado en materias de fe2 ya sea que para el fallo se cuente con la sola luz de la razn1 con particulares inspiraciones del cielo4 ,si algo puede encontrarse de constante en el ,protestantismo1 es este espritu de examen2 es el substituir la autoridad pblica y legtima1 el dictamen privado3 esto se encuentra siempre junto al ,protestantismo1 mejor diremos1 en lo ms ntimo de su seno2 ste es el nico punto de contacto de todos los protestantes1 el fundamento de su semejanza2 y es bien notable que se verifica todo esto veces sin su designio1 veces contra su expresa voluntad4 ,psimo y funesto como es semejante principio1 s al menos los corifeos del ,protestantismo le hubieran proclamado como sea de combate1 apoyndole1 empero1 siempre con su doctrina1 y sostenindole con su conducta1 hubieran sido consecuentes en el error1 y1 al verles caer de precipicio en precipicio1 se habra conocido que era efecto de un mal sistema1 pero que1 bueno malo1 era al menos un sistema4 ,pero ni esto siquiera3 y1 examinando las palabras y hechos de los primeros novadores1 se nota que1 si bien echaron mano de ese funesto principio1 fu para resistir la autoridad que los estrechaba2 pero1 por lo dems1 nunca pensaron en establecerle completamente4 ,trataron1 s1 de derribar la autoridad legtima1 pero con el fin de usurpar ellos el mando2 es decir1 que siguieron la conducta de los revolucionarios de todas clases1 tiempos y pases3 quieren echar al suelo el poder existente1 para colocarse ellos en su lugar4 ,nadie ignora hasta qu punto llevaba ,lutero su frentica intolerancia2 no pudiendo sufrir1 ni en sus discpulos1 ni en los dems1 la menor contradiccin cuanto le pluguiese l establecer1 sin entregarse los ms locos arrebatos1 sin permitirse los ms soeces dicterios4 ,enrique ,,viii1 el fundador en ,inglaterra de lo que se llama independencia del pensamiento1 enviaba al cadalso cuantos no pensaban como l2 y instancias de ,calvino fu quemado vivo en ,ginebra ,miguel ,servet4 ,llamo tan particularmente la atencin sobre este punto1 porque me parece muy importante el hacerlo3 el hombre es muy orgulloso1 y1 al oir que se deja como sentado que los novadores del siglo ,,xvi proclamaron la independencia del pensamiento1 sera posible que algunos incautos tomaran por aquellos corifeos un secreto inters1 mirando sus violentas peroratas como la expresin de un arranque generoso1 y contemplando sus esfuerzos como dirigidos la vindicacin de los derechos del entendimiento4 ,spase1 pues1 para no olvidarse jams1 que aquellos hombres proclamaban el principio del libre examen1 slo para escudarse contra la legtima autoridad2 pero que en seguida trataban de imponer los dems el yugo de las doctrinas que ellos haban forjado4 ,se proponan destruir la autoridad emanada de ,dios1 y sobre las ruinas de ella establecer la suya propia4 ,doloroso es el verse precisado presentar las pruebas de esta asercin3 no porque no se ofrezcan en abundancia1 sino porque1 si se quiere echar mano de las ms seguras incontestables1 hay que recordar palabras y hechos que1 si bien cubren de oprobio los fundadores del ,protestantismo1 tampoco es grato el traerlos la memoria2 porque al pronunciar tales cargos la frente se ruboriza1 y al consignarlos en un escrito parece que el papel se mancha4#b ,mirado en globo el ,protestantismo1 slo se descubre en l un informe conjunto de innumerables sectas1 todas discordes entre s1 y acordes slo en un punto3 en protestar contra la autoridad de la ,iglesia4 sta es la causa de que slo se oigan entre ellas nombres particulares y exclusivos1 por lo comn slo derivados del fundador de la secta2 y que1 por ms esfuerzos que hayan hecho1 no han alcanzado jams darse un nombre general1 expresivo al mismo tiempo de una idea positiva2 de suerte que hasta ahora slo se denominan la manera de las sectas filosficas4 ,luteranos1 calvinistas1 zuinglianos1 anglicanos1 socinianos1 arminianos1 anabaptistas1 y la interminable cadena que podra recordar1 son nombres que muestran plenamente la estrechez y mezquindad del crculo en que se encierran sus sectas2 y basta pronunciarlos para notar que no hay en ellos nada de general1 nada de grande4 quien conozca medianamente la religin cristiana1 parece que esto debera bastarle para convencerse de que estas sectas no son verdaderamente cristianas2 pero lo singular1 lo ms notable1 es lo que ha sucedido con respecto encontrar un nombre general4 ,recorred su historia1 y veris que tantea varios1 pero ninguno le cuadra1 en encerrndose en ellos algo de positivo1 algo de cristiano2 pero1 al ensayar uno como recogido al acaso en la ,dieta de ,espira1 uno que en s propio lleva su condenacin1 porque repugna al origen1 al espritu1 las mximas1 la historia entera de la religin cristiana2 un nombre que nada expresa de unidad1 ni de unin2 es decir1 nada de aquello que es inseparable del nombre cristiano2 un nombre que no envuelve ninguna idea positiva1 que nada explica1 nada determina2 al ensayar ste1 se le ha ajustado perfectamente1 todo el mundo se lo ha adjudicado por unanimidad1 por aclamacin2 y es porque era el suyo3 ,protestantismo4#c ,en el vago espacio sealado por este nombre1 todas las sectas se acomodan1 todos los errores tienen cabida3 negad con los luteranos el libre albedro1 renovad con los arminianos los errores de ,pelagio1 admitid la presencia real con unos1 desechadla luego con los zuinglianos y calvinistas2 si queris1 negad con los socinianos la divinidad de ,jesucristo1 adheros los episcopales los puritanos1 daos si os viniera en gana las extravagancias de los cuqueros1 todo esto nada importa3 no dejis por ello de ser protestantes1 porque todava protestis contra la autoridad de la ,iglesia4 ,es se un espacio tan anchuroso1 del que apenas podris salir1 por grandes que sean vuestros extravos3 es todo el vasto terreno que descubrs en saliendo fuera de las puertas de la ,ciudad ,santa4#d ,,capitulo ,,ii ,pero1 cules fueron las causas de que apareciese en ,europa el ,protestantismo1 y de que tomase tanta extensin incremento8 ,digna es1 por cierto1 tal cuestin de ser examinada con mucho detenimiento1 ya por la importancia que encierra en s propia1 ya tambin porque1 llamndonos investigar el origen de semejante plaga1 nos gua al lugar ms propsito para que podamos formarnos una idea ms cabal de la naturaleza y relaciones de ese fenmeno1 tan observado como mal definido4 ,cuando efecto de la naturaleza y tamao del ,protestantismo se trata de sealarle sus causas1 es poco conforme razn el recurrir hechos de poca importancia2 ya porque lo sean de suyo1 porque estn limitados determinados lugares y circunstancias4 ,es un error el suponer que de causas muy pequeas pudiesen resultar efectos muy grandes2 pues que1 si bien es verdad que las cosas grandes tienen veces su principio en las pequeas1 tambin lo es que no es lo mismo principio que causa1 y que el principiar una cosa por otra1 y el ser causada por ella1 son expresiones de significado muy diferente4 ,una leve chispa produce tal vez un espantoso incendio2 pero es porque encuentra abundancia de materias inflamables4 ,lo que es general1 ha de tener causas generales2 lo que es muy duradero y arraigado1 causas muy duraderas y profundas4 sta es una ley constante1 as en el orden moral como en el fsico1 pero ley cuyas aplicaciones son muy difciles1 particularmente en el orden moral2 pues en l veces estn las cosas grandes encubiertas con velos tan modestos1 est cada efecto enlazado con tantas causas1 y por medio de tan delicadas hebras y tan complicada contextura1 que al ojo ms atento y perspicaz1 se le escapa enteramente1 se le pasa como cosa liviana y de poco resultado1 lo que tena tal vez la mayor importancia influjo2 y1 al contrario1 andan las cosas pequeas tan cubiertas de oropel1 tan adornadas y relumbrantes1 tan acompaadas de ruidoso cortejo1 que es muy fcil que engaen al hombre1 ya muy propenso de suyo juzgar por meras apariencias4 ,insistiendo en los principios que acabo de asentar1 no puedo inclinarme dar mucha importancia1 ni la rivalidad excitada por la predicacin de las indulgencias1 ni las demasas que pudieran cometer en esta materia algunos subalternos2 pudo todo esto ser una ocasin1 un pretexto1 una seal de combate1 pero en s era muy poca cosa para poner en conflagracin el mundo4 ,aunque tal vez sea ms plausible1 no es1 sin embargo1 ms puesto en razn1 el buscar las causas del nacimiento y extensin del ,protestantismo en el carcter y circunstancias de los primeros novadores4 ,pondrase con nfasis la fogosa violencia de los escritos y palabras de ,lutero2 y hcese notar cun propsito eran para inflamar el nimo de los pueblos1 arrastrarlos en pos de los nuevos errores1 inspirarles encarnizado odio contra la ,iglesia romana2 encarcense no menos la sofstica astucia1 el estilo metdico1 la expresin elegante de ,calvino1 calidades muy adaptadas para dar alguna aparente regularidad la informe masa de errores que enseaban los nuevos sectarios1 ponindola ms en estado de ser abrazada por personas de ms fino gusto3 y este tenor se van trazando cuadros ms menos verdicos de los talentos y dems calidades de otros hombres3 ni ,lutero1 ni ,calvino1 ni ninguno de los principales fundadores del ,protestantismo1 trato de disputarles los ttulos con que adquirieron su triste celebridad2 pero me parece que el insistir mucho sobre las calidades personales1 y el atribuir stas la principal influencia en el desarrollo del mal1 es no conocerle en toda su extensin1 es no evaluar toda su gravedad1 y es1 adems1 olvidar lo que nos ha enseado la historia de todos los tiempos4 ,en efecto3 si miramos con imparcialidad aquellos hombres1 nada encontraremos en ellos de tan singular que no se halle con igualdad1 con exceso1 en casi todas las cabezas de secta4 ,sus talentos1 su erudicin1 su saber1 todo ha pasado ya por el crisol de la crtica2 y1 ni entre los catlicos ni entre los protestantes1 se halla ya nadie instrudo imparcial que no tenga por exageraciones de partido las desmedidas alabanzas que les haban tributado4 ,bajo todos aspectos1 ya se los considera slo en la clase de aquellos hombres turbulentos1 que reunen las circunstancias necesarias para provocar trastornos4 ,desgraciadamente1 la historia de todos tiempos y pases y la experiencia de cada da nos ensean que esos hombres son cosa muy comn1 y que aparecen dondequiera que una funesta combinacin de circunstancias ofrezca ocasin oportuna4 ,cuando se ha querido buscar otras causas1 que por su extensin importancia estuvieran ms en proporcin con el ,protestantismo1 se han sealado comunmente dos3 la necesidad de una reforma1 y el espritu de libertad4 ,haba muchos abusos1 han dicho algunos2 se descuid la reforma legtima1 y este descuido provoc la revolucin4 ,el entendimiento humano estaba en cadenas1 han dicho otros2 quiso quebrantarlas2 y el ,protestantismo no fu otra cosa que un esfuerzo extraordinario en nombre de la libertad1 un vuelo atrevido del pensamiento humano4 ,por cierto que esas opiniones no puede tachrselas de que sealen causas pequeas1 y cuya influencia se circunscriba espacio breve2 y hasta en ambas se encuentra algo que es muy propsito para atraerles proslitos4 ,ponderando la una la necesidad de una reforma1 abre anchuroso campo para reprender la inobservancia de las leyes y la relajacin de las costumbres1 y esto excita siempre simpatas en el corazn del hombre1 indulgente cuando se trata de los deslices propios1 pero severo inexorable con los ajenos2 y1 pronunciando la otra las deslumbradoras palabras de libertad1 de vuelo atrevido del espritu1 puede estar siempre segura de hallar dilatado eco1 pues que ste no falta jams la palabra que lisonjea el orgullo4 ,no trato yo de negar la necesidad que la sazn haba de una reforma2 convengo en que era necesaria2 bastndome para esto el dar una ojeada la historia1 el escuchar los sentidos lamentos de grandes hombres1 mirados por la ,iglesia como hijos muy predilectos1 y sobre todo me basta leer en el primer decreto del ,concilio de ,trento que uno de los objetos del ,concilio era la reforma del clero y del pueblo cristiano2 me basta oir de boca del ,papa ,po ,,iv1 en la confirmacin del mismo ,concilio1 que uno de los objetos para que se haba celebrado1 era la correccin de las costumbres y el restablecimiento de la disciplina4 ,sin embargo1 y pesar de todo esto1 no puedo inclinarme dar los abusos tanta influencia en el nacimiento del ,protestantismo como le han atribudo muchos2 y1 decir verdad1 me parece muy mal resuelta la cuestin1 siempre que1 para sealar la verdadera causa del mal1 se insiste mucho sobre los funestos resultados que haban de traer consigo los abusos2 as como1 por otra parte1 no me satisfacen las palabras de libertad y de atrevido vuelo del pensamiento4 ,lo dir paladinamente3 por ms respeto que se merezcan algunos de los hombres que han dado tanta importancia los abusos2 por ms consideraciones que tenga los talentos de otros que han apelado al espritu de libertad1 ni en unos ni en otros encuentro aquel anlisis1 filosfico histrico la par1 que no se aparta del terreno de los hechos1 sino que los examina y alumbra1 mostrando la ntima naturaleza de cada uno1 sin descuidar su enlace y encadenamiento4 ,se ha divagado tanto en la definicin del ,protestantismo y en el sealamiento de sus causas1 por no haberse advertido que no es ms que un hecho comn todos los siglos de la historia de la ,iglesia1 pero que tom su importancia y peculiares caracteres de la poca en que naci4 ,con esta sola consideracin1 fundada en el testimonio constante de la historia1 y confirmada por la razn y la experiencia1 todo se allana1 todo se aclara y explica2 nada hemos de buscar en sus doctrinas1 ni en sus fundadores1 de extraordinario ni singular2 porque todo lo que tiene de caracterstico1 todo proviene de que naci en ,europa1 y en el siglo ,,xvi4 ,desenvolver este pensamiento1 no echando mano de raciocinios areos1 que slo estriben en suposiciones gratuitas1 sino apelando hechos que nadie podr contestar4 ,es innegable que el principio de sumisin la autoridad en materias de fe1 ha encontrado siempre mucha resistencia por parte del espritu humano4 ,no es ste el lugar de sealar las causas de esta resistencia1 causas que en el curso de esta obra me propongo analizar2 me basta por ahora consignar el hecho1 y recordar quien lo pusiere en duda1 que la historia de la ,iglesia va siempre acompaada de la historia de las herejas4 ,conforme la variedad de tiempos y pases1 el hecho ha presentado diferentes fases3 ora haciendo entrar en torpe mezcolanza el judasmo y el cristianismo1 ora combinando con la doctrina de ,jesucristo los sueos de los orientales1 ora alterando la pureza del dogma catlico con las cavilaciones y sutilezas del sofista griego2 es decir1 presentando diferentes aspectos1 segn ha sido diferente el estado del espritu humano4 ,no ha dejado1 empero1 este hecho de tener dos caracteres generales1 que han manifestado bien las claras que el origen es el mismo1 pesar de ser tan vario el resultado en su naturaleza y objeto4 ,estos caracteres son3 el odio la autoridad de la ,iglesia y el espritu de secta4 ,bien claro es que1 si en cada siglo se haba visto nacer alguna secta que se opona la autoridad de la ,iglesia1 y eriga en dogmas las opiniones de sus fundadores1 no era regular que dejase de acontecer lo mismo en el siglo ,,xvi2 y1 atendido el carcter del espritu humano1 me parece que1 si el siglo ,,xvi hubiera sido una excepcin de la regla general1 tendramos actualmente una cuestin bien difcil de resolver1 y sera3 cmo fu posible que no apareciese en aquel siglo ninguna secta8 ,pues bien3 una vez nacido en el siglo ,,xvi un error cualquiera1 sea cual fuere su origen1 su ocasin y pretexto2 luego que se haya reunido en torno de la nueva ensea una porcin de proslitos1 veo ya al ,protestantismo en toda su extensin1 en toda su transcendencia1 con todas sus divisiones y subdivisiones1 con toda su audacia y energa para desplegar un ataque general contra cuantos puntos de dogma y de disciplina se enseen y observen en la ,iglesia4 ,en vez de ,lutero1 de ,zuinglio1 de ,calvino1 poned1 si os place1 ,arrio1 ,nestorio1 ,pelagio2 en lugar de los errores de aqullos1 ensead1 si queris1 los de stos3 todo ser indiferente1 porque todo tendr un mismo resultado4 ,el error excitar desde luego simpatas1 encontrar defensores1 acalorar entusiastas1 se extender1 se propagar con la rapidez de un incendio1 se dividir luego1 y tomarn sus chispas direcciones muy diferentes2 todo se defender con aparato de erudicin y de saber1 variarn de continuo las creencias1 se formularn mil profesiones de fe1 se cambiar anonadar la liturgia1 y harnse mil trozos los lazos de disciplina3 es decir1 tendris el ,protestantismo4 ,y cmo es que en el siglo ,,xvi haya de tomar el mal tanta gravedad1 tanta extensin y transcendencia8 ,porque la sociedad de entonces es muy diferente de todas las anteriores1 y lo que en otras pocas pudiera causar un incendio parcial1 haba de acarrear en sta una conflagracin espantosa4 ,componase la ,europa de un conjunto de sociedades inmensas que1 como formadas en una misma matriz1 tenan mucha semejanza en ideas1 costumbres1 leyes instituciones2 habase entablado1 por consiguiente1 entre ellas una viva comunicacin1 ora excitada por rivalidades1 ora por comunidad de intereses2 en la generalidad de la lengua latina exista un medio que facilitaba la circulacin de toda clase de conocimientos2 y1 sobre todo1 acababa de generalizarse un rpido vehculo1 un medio de explotacin1 de multiplicacin y expresin de todos los pensamientos y afectos2 un medio que poco antes saliera de la cabeza de un hombre1 como un resplandor milagroso preado de colosales destinos3 la imprenta4 ,tal es el espritu humano1 tal su volubilidad1 tanto el apego que cobra fcilmente toda clase de innovaciones1 tal el placer que siente en abandonar los antiguos rumbos para seguir otros nuevos1 que1 una vez levantada la ensea del error1 era imposible que no se agrupasen muchos en torno de ella4 ,sacudido el yugo de la autoridad en pases donde era tan vasta1 tan activa la investigacin1 donde fermentaban tantas discusiones1 donde bullan tantas ideas1 donde germinaban todas las ciencias1 ya no era dable que el vago espritu del hombre se mantuviera fijo en ningn punto1 y deba por precisin pulular un hormiguero de sectas1 marchando cada una por su camino1 merced de sus ilusiones y caprichos4 ,aqu no hay medio3 las naciones civilizadas1 sern catlicas1 recorrern todas las fases del error2 se mantendrn aferradas al ncora de la autoridad1 desplegarn un ataque general contra ella1 combatindola en s misma1 y en cuanto ensea prescribe4 ,el hombre cuyo entendimiento est despejado y claro1 vive tranquilo en las apacibles regiones de la verdad1 la busca desasosegado inquieto2 y como1 estribando en principios falsos1 siente que no est firme el terreno1 que est mal segura y vacilante su planta1 cambia continuamente de lugar1 saltando de error en error1 de abismo en abismo4 ,el vivir en medio de errores1 y estar satisfecho de ellos1 y transmitirlos de generacin en generacin1 sin hacer modificacin ni mudanza1 es propio de aquellos pueblos que vegetan en la ignorancia y envilecimiento3 all el espritu no se mueve1 porque duerme4 ,colocado el observador en este punto de vista1 descubre el ,protestantismo tal cual es en s2 y1 como domina completamente la posicin1 ve cada cosa en su lugar1 y puede1 por tanto1 apreciar su verdadero tamao1 descubrir sus relaciones1 estimar su influencia1 y explicar sus anomalas4 ,entonces1 situados los hombres en su lugar1 y comparados con el vasto conjunto de los hechos1 aparecen en el cuadro como figuras muy pequeas1 que podran muy bien ser substitudas por otras1 que nada importa que estuvieran un poco ms ac1 un poco ms all2 que era indiferente que tuviesen esta aquella forma1 este aquel colorido2 y entonces salta los ojos que el entretenerse mucho en ponderar la energa de carcter1 la fogosidad y audacia de ,lutero1 la literatura de ,melanchton1 el talento sofstico de ,calvino1 y otras cosas semejantes1 es desperdiciar el tiempo y no explicar nada4 ,y1 en efecto3 qu eran todos esos hombres y otros corifeos8 tenan1 acaso1 algo de extraordinario8 no eran1 por ventura1 tales como se los encuentra con frecuencia en todas partes8 ,algunos de ellos ni excedieron siquiera de la raya de medianos2 y de casi todos puede asegurarse que1 si no hubieran tenido celebridad funesta1 la hubieran tenido muy escasa4 ,pues por qu hicieron tanto8 ,porque encontraron un montn de combustible y le pegaron fuego3 ya veis que esto no es muy difcil2 y1 sin embargo1 ah est todo el misterio4 ,cuando veo ,lutero loco de orgullo1 precipitarse en aquellos delirios y extravagancias que tanto lamentaban sus propios amigos2 cuando le veo insultar groseramente cuantos le contradicen1 indignarse contra todo lo que no se humilla en su presencia2 cuando le oigo vomitar aquel torrente de dicterios soeces1 de palabras inmundas1 apenas me causa otra impresin que la de lstima3 este hombre1 que tiene la singular ocurrencia de llamarse ,notharius ,dei1 desvara1 tiene medio perdido el juicio1 y no es extrao1 porque ha soplado1 y con su soplo se ha manifestado un terrible incendio2 es que haba un almacn de plvora1 y su soplo le ha aproximado una chispa1 y el insensato que en su ceguera no lo advierte1 dice en su delirio3 muy poderoso soy2 mirad3 mi soplo es abrasador3 pone en conflagracin al mundo4 ,y los abusos qu influencia tuvieron8 ,si no abandonamos el mismo punto de vista en que nos hemos colocado1 veremos que dieron tal vez alguna ocasin1 que suministraron algn pbulo1 pero que estn muy lejos de haber ejercido la influencia que se les ha atribudo1 y no es porque trate ni de negarlos1 ni de excusarlos2 no es porque no haga el debido caso de los lamentos de grandes hombres2 pero no es lo mismo llorar un mal1 que sealar y analizar su influencia4 ,el varn justo que levanta su voz contra el vicio1 el ministro del santuario devorado por el celo de la ,casa del ,seor1 se expresan con acento tan alto y tan sentido1 que no siempre sus quejas y gemidos pueden servir de dato seguro para estimar el justo valor de los hechos4 ,ellos sueltan una palabra que sale del fondo de su corazn2 sale abrasada1 porque arde en sus pechos el amor1 y el celo de la justicia2 y viene en pos de ellos la mala fe1 interpreta su maligno talante las expresiones1 y todo lo exagera y desfigura4 ,sea lo que fuere de todo esto1 bien claro es que1 atenindonos lo que dejamos firmemente asentado con respecto al origen y naturaleza del ,protestantismo1 no pueden sealarse como principal causa de l los abusos2 y que1 cuando ms1 pueden indicarse como ocasiones y pretextos4 ,si as no fuere1 sera menester decir que en la ,iglesia1 ya desde su origen1 aun en el tiempo de su primitivo fervor1 y de su pureza proverbial1 tan ponderada por los adversarios1 ya haba muchos abusos3 porque tambin entonces pululaban de continuo sectas1 que protestaban contra sus dogmas1 que sacudan su autoridad1 y se apellidaban la verdadera ,iglesia4 ,esto no tiene rplica2 el caso es el mismo2 y si se alegare la extensin que ha tenido el ,protestantismo1 y su propagacin rpida1 recordar que esto se verific tambin con respecto otras sectas2 reproducir lo que deca ,san ,jernimo de los estragos del arrianismo3 ,gimi el orbe entero y asombrse de verse arriano4 ,que1 si algo ms se quiere citar con respecto al ,protestantismo1 bastante se lleva evidenciado que lo que tiene de caracterstico1 todo lo debe1 no los abusos1 sino la poca en que naci4 ,lo dicho hasta aqu es bastante para que pueda formarse concepto de la influencia que los abusos pudieron ejercer3 pero1 como este asunto ha dado tanto que hablar1 y prestado origen muchas equivocaciones1 ser bien1 antes de pasar ms adelante1 detenerse todava ms en esta importante materia1 fijando1 en cuanto cabe1 las ideas1 y separando lo verdadero de lo falso1 lo cierto de lo incierto4 ,que en los siglos medios se haban introducido abusos deplorables1 que la corrupcin de costumbres era mucha1 y que1 por consiguiente1 era necesaria una reforma1 es cierto1 indudable4 ,por lo que toca los siglos ,,xi y ,,xii1 tenemos de esta triste verdad testigos tan intachables como ,san ,pedro ,damin1 ,san ,gregorio ,,vii y ,san ,bernardo4 ,algunos siglos despus1 si bien se haban corregido mucho los abusos1 todava eran de consideracin1 bastando para convencernos de esta verdad los lamentos de los varones respetables que anhelaban por la reforma2 distinguindose muy particularmente el cardenal ,julin en las terribles palabras con que se diriga al ,papa ,eugenio ,,iv1 representndole los desrdenes del clero1 principalmente del de ,alemania4 ,confesada paladinamente la verdad1 pues no creo que la causa del ,catolicismo necesite para su defensa del embozo y de la mentira1 resolver en pocas palabras algunas cuestiones importantes4 ,quin tena la culpa de que se hubiesen introducido tamaos desrdenes8 ,era la ,corte de ,roma8 ,eran los obispos8 ,creo que slo se la debe achacar la calamidad de los tiempos4 ,para un hombre sensato bastar recordar que en ,europa se haban consumado los hechos siguientes3 la disolucin del viejo y corrompido imperio romano2 la irrupcin inundacin de los brbaros del ,norte2 la fluctuacin y las guerras de stos entre s y con los dems pueblos por espacio de largos siglos2 el establecimiento y el predominio del feudalismo con todas sus turbulencias y desastres2 la invasin de los sarracenos1 y su ocupacin de una parte considerable de ,europa4 ,la ignorancia1 la corrupcin1 la relajacin de la disciplina1 no deban ser el resultado natural1 necesario1 de tanto trastorno8 ,la sociedad eclesistica poda menos de resentirse profundamente de esa disolucin1 de ese aniquilamiento de la sociedad civil8 poda no participar de los males de ese horroroso caos en que se hallaba envuelta la ,europa8 ,falt nunca en la ,iglesia1 el espritu1 el deseo1 el anhelo de la reforma de los abusos8 ,se puede demostrar que no4 ,pasar por alto los santos varones1 que en todos aquellos calamitosos tiempos no dej de abrigar en su seno2 la historia nos los cuenta en nmero considerable1 y de virtudes tan acendradas1 que1 al paso que contrastaban con la corrupcin que les rodeaba1 mostraban que no se haba apagado en el seno de la ,iglesia catlica el divino fuego de las lenguas del ,cenculo4 ,este solo hecho prueba ya mucho2 pero prescindir de l1 para llamar la atencin sobre otro ms notable1 menos sujeto cuestiones1 menos tachable de exageracin1 y que no puede decirse limitado este aquel individuo1 sino que es la verdadera expresin del espritu que animaba al cuerpo de la ,iglesia4 ,hablo de la incesante reunin de concilios en que se reprobaban y condenaban los abusos1 y se inculcaba la santidad de costumbres1 y la observancia de la disciplina4 ,afortunadamente este hecho consolador est fuera de toda duda2 est patente los ojos de todo el mundo1 bastando1 para convencerse de l1 el haber abierto una vez siquiera algn libro de historia eclesistica1 alguna coleccin de concilios4 ,es sobremanera digno este hecho de llamar la atencin1 y aun puede aadirse que quiz no se ha advertido toda la importancia que encierra4 ,en efecto3 si observamos las otras sociedades1 repararemos que1 medida que las ideas las costumbres cambian1 van modificando rpidamente las leyes2 y1 si stas le son muy contrarias1 en poco tiempo las hacen callar1 las arrollan1 las echan por el suelo4 ,pero en la ,iglesia no sucedi as3 la corrupcin se haba extendido por todas partes de una manera lamentable3 los ministros de la religin se dejaban arrastrar de la corriente1 y se olvidaban de la santidad de su ministerio2 pero el fuego santo arda siempre en el santuario3 all se proclamaba1 se inculcaba sin cesar la ley2 y aquellos mismos hombres cosa admirable61 aquellos mismos hombres que la quebrantaban1 se reunan con frecuencia para condenarse s mismos1 para afear su propia conducta1 haciendo de esta manera ms sensible1 ms pblico el contraste entre su enseanza y sus obras4 ,la simona y la incontinencia eran los dos vicios dominantes2 pues bien1 abrid las colecciones de los concilios1 y por dondequiera los encontraris anatematizados4 ,jams se vi tan prolongada1 tan constante1 tan tenaz lucha del derecho contra el hecho2 jams1 como entonces1 se vi por espacio de largos siglos la ley colocada cara cara contra las pasiones desencadenadas2 y mantenerse all firme1 inmvil1 sin dar un paso atrs1 sin permitirles tregua ni descanso hasta haberlas sojuzgado4 ,y no fu intil esa constancia1 esa santa tenacidad3 y as es que principios del siglo ,,xvi1 es decir1 la poca del nacimiento del ,protestantismo1 vemos que los abusos eran incomparablemente menores1 que las costumbres se haban mejorado mucho1 que la disciplina haba adquirido vigor1 y que se la observaba con bastante regularidad4 ,el tiempo de las declamaciones de ,lutero no era el tiempo calamitoso llorado por ,san ,pedro ,damin y por ,san ,bernardo3 el caos se haba desembrollado mucho2 la luz1 el orden y la regularidad se iban difundiendo rpidamente2 y1 por prueba incontestable de que no yaca en tanta ignorancia y corrupcin como se quera ponderar1 poda la ,iglesia ofrecer una exquisita muestra de hombres tan distinguidos en santidad como brillaron en aquel mismo siglo1 y tan eminentes en sabidura como resplandecieron en el ,concilio de ,trento4 ,es menester no olvidar la situacin en que se haba encontrado la ,iglesia2 es necesario no perder de vista que las grandes reformas exigen largo tiempo2 que estas reformas encontraban resistencia en los eclesisticos y en los seglares1 y que1 por haberlas querido emprender con firmeza y constancia ,gregorio ,,vii1 se ha llegado tacharle de temerario4 ,no juzguemos los hombres fuera de su lugar y tiempo2 no pretendamos que todo se ajuste los mezquinos tipos que nos forjamos en nuestra imaginacin3 los siglos ruedan en una rbita inmensa1 y la variedad de circunstancias produce situaciones tan extraas y complicadas1 que apenas alcanzamos concebirlas4 ,bossuet1 en su ,historia de las variaciones1 despus de haber hecho una clasificacin del diferente espritu que guiaba los hombres que haban intentado una reforma antes del siglo ,,xvi1 y despus de citar las amenazadoras palabras del cardenal ,julin1 dice3 ,as es como1 en el siglo ,,xv1 ese cardenal1 el hombre ms grande de su tiempo1 deploraba los males1 previendo sus funestas consecuencias2 de manera que parece haber pronosticado los que ,lutero iba causar toda la cristiandad1 empezando por la ,alemania2 y no se enga al creer que el no haber cuidado de la reforma1 y el aumento del odio contra el clero1 iba producir una secta ms temible para la ,iglesia que la de los bohemios4 ,de estas palabras se infiere que el ilustre obispo de ,meaux encontraba una de las principales causas del ,protestantismo en no haberse hecho tiempo la reforma legtima4 ,no se crea1 por esto1 que ,bossuet excuse en lo ms mnimo los corifeos del ,protestantismo1 ni que trate de poner en salvo las intenciones de los novadores2 antes al contrario1 los coloca en la clase de los reformadores turbulentos1 que1 lejos de favorecer la verdadera reforma deseada por los hombres sabios y prudentes1 slo servan para hacerla ms difcil1 introduciendo con sus malas doctrinas el espritu de desobediencia1 de cisma y de hereja4 pesar de la autoridad de ,bossuet1 no puedo inclinarme dar tanta importancia los abusos1 que los mire como una de las principales causas del ,protestantismo1 y no es necesario repetir lo que en apoyo de mi opinin he dicho antes4 ,pero no ser fuera del caso advertir que mal pueden apoyarse en la autoridad de ,bossuet los que intenten sincerar las intenciones de los primeros reformadores2 pues que el ilustre prelado es el primero en suponerlos altamente culpables1 y en reconocer que1 si bien existan los abusos1 nunca tuvieron los novadores la intencin de corregirlos1 antes s de valerse de este pretexto para apartarse de la fe de la ,iglesia1 substraerse al yugo de la legtima autoridad1 quebrantar todos los lazos de la disciplina1 introducir de esta suerte el desorden y la licencia4 ,y la verdad1 cmo sera posible atribuir los primeros reformadores el espritu de una verdadera reforma1 cuando casi todos cuidaron de desmentirlo con su vergonzosa conducta8 ,si al menos se hubieran entregado un riguroso ascetismo1 si con la austeridad de sus costumbres hubiesen condenado la relajacin de que se lamentaban1 entonces podramos sospechar si sus mismos extravos fueron efecto de un celo exagerado1 si fueron arrebatados al mal por un exceso de amor al bien2 pero sucedi algo de semejante8 ,oigamos lo que dice sobre el particular un testigo de vista1 un hombre que por cierto no puede ser tildado de fantico1 un hombre que guard con los primeros corifeos del ,protestantismo tantas consideraciones y miramientos1 que no pocos los han calificado de culpables3 es ,erasmo1 que1 hablando con su acostumbrada gracia y malignidad1 dice as3 ,segn parece1 la reforma viene parar la secularizacin de algunos frailes1 y al casamiento de algunos sacerdotes3 y esa gran tragedia se termina1 al fin1 por un suceso muy cmico1 pues que todo se desenlaza1 como en las comedias1 por un casamiento4 ,esto manifiesta hasta la evidencia cul era el verdadero espritu de los novadores del siglo ,,xvi1 y que1 lejos de intentar la enmienda de los abusos1 se proponan ms bien agravarlos4 ,en esta parte1 la simple consideracin de los hechos ha guiado ,m4 ,guizot por el camino de la verdad1 cuando no admite la opinin de aquellos que pretenden que la reforma haba sido una tentativa concebida y ejecutada con el solo designio de reconstituir una ,iglesia pura1 la ,iglesia primitiva2 ni una simple mira de mejora religiosa1 ni el fruto de una utopia de humanidad y de verdad4 7,historia general de la civilizacin europea1 leccin #ab47 ,tampoco ser difcil ahora el apreciar en su justo valor el mrito de la explicacin que ha dado de este fenmeno el escritor que acabo de citar4 ,la reforma1 dice ,m4 ,guizot1 fu un esfuerzo extraordinario en nombre de la libertad1 una insurreccin de la inteligencia humana4 ,este esfuerzo naci1 segn el mismo autor1 de la vivsima actividad que desplegaba el espritu humano1 y del estado de inercia en que haba cado la ,iglesia romana3 de que la sazn caminaba el espritu humano con fuerte impetuoso movimiento1 y la ,iglesia se hallaba estacionaria4 sta es una de aquellas explicaciones que son muy propsito para granjearse admiradores y proslitos2 porque1 colocados los pensamientos en terreno tan general y elevado1 no pueden ser examinados de cerca por la mayor parte de los lectores1 y1 presentados con el velo de una imagen brillante1 deslumbran los ojos1 y preocupan el juicio4 ,como lo que coarta la libertad de pensar1 tal como la entiende aqu ,m4 ,guizot1 y como la entienden los protestantes1 es la autoridad en materias de fe1 infirese que el levantamiento de la inteligencia debi ser seguramente contra esa autoridad2 es decir1 que aconteci la sublevacin del entendimiento1 porque l marchaba1 y la ,iglesia no se mova de sus dogmas2 1 por valerme de la expresin de ,m4 ,guizot3 la ,iglesia se hallaba estacionaria4 ,sea cual fuere la disposicin de nimo de ,m4 ,guizot con respecto los dogmas de la ,iglesia catlica1 al menos como filsofo debi advertir que andaba muy desacertado en sealar1 como particular de una poca1 lo que para la ,iglesia era un carcter de que ella se haba glorificado en todos tiempos4 ,en efecto3 van ya ms de #ah siglos que la ,iglesia se la puede llamar estacionaria en sus dogmas2 y sta es una prueba inequvoca de que ella sola est en posesin de la verdad3 porque la verdad es invariable1 por ser una4 ,si1 pues1 el levantamiento de la inteligencia se hizo por esta causa1 nada tuvo la ,iglesia en aquel siglo que no tuviera en todos los anteriores1 y no lo haya conservado en los siguientes2 nada hubo de particular1 nada de caracterstico2 nada1 por consiguiente1 se ha adelantado en la explicacin de las causas del fenmeno2 y si por esta razn la compara ,m4 ,guizot los gobiernos viejos1 sta es una vejez que la tuvo la ,iglesia desde su cuna4 ,como si ,m4 ,guizot hubiese sentido l propio la flaqueza de sus raciocinios1 presenta los pensamientos en grupo1 en tropel2 hace desfilar los ojos del lector diferentes rdenes de ideas1 sin cuidar de clasificaciones1 ni deslindes1 para que la variedad distraiga y la mezcla confunda4 ,en efecto3 juzgar por el contexto de su discurso1 no parece que entienda aplicar la ,iglesia los eptetos de inerte1 ni estacionaria con respecto los dogmas1 sino que ms bien se deja conjeturar que trata de referirlo pretensiones bajo el aspecto poltico y econmico2 pues1 por lo que toca la tirana intolerancia que han achacado algunos la ,corte de ,roma1 lo rechaza ,m4 ,guizot como una calumnia4 ,supuesto que en esta parte presenta una incoherencia de ideas que parece no debamos esperar de su claro entendimiento1 incoherencia que muchos se les hara recio de creer1 me es indispensable copiar literalmente sus propias palabras1 y en ellas aprenderemos que nada hay ms incoherente que los grandes talentos1 una vez colocados en una posicin falsa4 ,haba cado la ,iglesia1 dice ,m4 ,guizot1 en un estado de inercia1 se hallaba estacionaria3 el crdito poltico de la ,corte de ,roma se haba disminudo mucho3 la direccin de la sociedad europea ya no le perteneca1 puesto que haba pasado al gobierno civil4 ,con todo1 tena el poder espiritual las mismas pretensiones que antes2 conservaba an toda su pompa1 toda su importancia exterior3 sucedale lo que ha acontecido1 ms de una vez los gobiernos viejos y que han perdido su influencia3 se dirigan de continuo quejas contra ella1 y la mayor parte eran fundadas4 ,cmo es posible que ,m4 ,guizot no advirtiese que nada sealaba aqu que tuviese relacin con la libertad del pensamiento1 nada que no fuera de un orden muy diferente8 ,el haberse disminudo el influjo poltico de la ,corte de ,roma1 y el conservar an sus pretensiones2 el no pertenecerle ya la direccin de la sociedad europea1 y el conservar ella su pompa importancia exterior1 significa acaso otra cosa que las rivalidades que pudieron existir con respecto asuntos polticos8 ,y cmo pudo olvidar ,m4 ,guizot que poco antes haba dicho que el sealar como causa del ,protestantismo la rivalidad de los soberanos con el poder eclesistico1 no le pareca fundado1 ni muy filosfico1 ni en correspondiente proporcin con la extensin importancia de este suceso8 ,si algunos creyesen que1 aun cuando todo esto no tuviera relacin directa con la libertad del pensamiento1 no obstante1 se provoc la sublevacin intelectual con la intolerancia que manifestaba la sazn la ,corte de ,roma3 ,no es verdad1 les responder ,m4 ,guizot1 que en el siglo ,,xvi la ,corte de ,roma fuese muy tirnica2 no es verdad que los abusos1 propiamente dichos1 fuesen entonces ms numerosos y ms graves de lo que hasta aquella poca haban sido4 ,al contrario1 nunca quizs el gobierno eclesistico se haba mostrado ms condescendiente y tolerante1 ms dispuesto dejar marchar todas las cosas mientras no se cuestionase sobre su poder1 mientras se le reconociesen1 aun dejndolos sin ejercicio1 los derechos que tena3 mientras se le asegurase la misma existencia1 se le pagasen los mismos tributos4 ,de este modo el gobierno eclesistico hubiera dejado tranquilo al espritu humano1 si el espritu humano hubiese querido hacer otro tanto con respecto l4 ,es decir1 que no parece sino que ,m4 ,guizot se olvid completamente de que asentaba todos esos antecedentes para manifestar que la reforma protestante haba sido un grande esfuerzo en nombre de la libertad1 un levantamiento de la inteligencia humana2 pues que nada nos alega1 nada recuerda que se opusiese esta libertad2 y aun si algo pudiera provocar el levantamiento1 como habra sido la intolerancia1 la crueldad1 el no dejar tranquilo al espritu humano1 ya nos ha dicho ,m4 ,guizot que el gobierno eclesistico en el siglo ,,xvi no era tirnico1 antes bien era condescendiente1 tolerante1 y que de su parte hubiera dejado tranquilo al espritu humano4 la vista de tales datos1 es evidente que el esfuerzo extraordinario en nombre de la libertad de pensar1 es1 en boca de ,m4 ,guizot1 una palabra vaga1 indefinible2 y1 al proferirla1 parece que se propuso cubrir con brillante velo la cuna del ,protestantismo1 aun expensas de la consecuencia en sus propias opiniones4 ,desech las rivalidades polticas y apela luego ellas2 no da importancia la influencia de los abusos1 no los juzga por verdadera causa1 y se olvida que en la leccin antecedente haba asentado que1 si se hubiera hecho tiempo una reforma legal tan oportuna y necesaria1 tal vez se hubiera evitado la revolucin religiosa3 traza un cuadro en que se propone presentar puntos de contraste con esta libertad1 quiere alzarse consideraciones generales1 elevadas1 que abarquen la posicin y las relaciones de la inteligencia1 y se detiene en la pompa y aparato exterior1 recuerda las rivalidades polticas1 y1 abatiendo su vuelo1 hasta desciende al terreno de los tributos4 ,esa incoherencia de ideas1 esa debilidad de raciocinio1 ese olvido de los propios asertos1 slo podr parecer extrao quien est ms acostumbrado admirar el vuelo de los grandes talentos que estudiar la historia de sus aberraciones4 ,cabalmente ,m4 ,guizot se hallaba en tal posicin1 que es muy difcil no equivocarse y deslumbrarse2 porque1 si es verdad que el caminar rastreramente sobre los hechos individuales trae el inconveniente de circunscribir la vista1 y de conducir al observador la coleccin de una serie de hechos aislados1 ms bien que la formacin de un cuerpo de ciencia1 tambin es cierto que1 divagando el espritu por un inmenso espacio donde haya de abarcar muchos y muy variados hechos en todos sus aspectos y relaciones1 corre peligro de alucinarse cada paso2 tambin es cierto que la demasiada generalidad suele rayar en hipottica y fantstica2 que no pocas veces1 alzndose con inmoderado vuelo el entendimiento para descubrir mejor el conjunto de los objetos1 llega no verlos como son en s1 quizs hasta los pierda enteramente de vista2 y por eso es menester que los ms elevados observadores recuerden con frecuencia el dicho de ,bacn3 no alas1 sino plomo4 ,m4 ,guizot tena demasiada imparcialidad para que no pudiese menos de confesar la exageracin con que haban sido abultados los abusos2 adems1 tena mucha filosofa para desconocer que no eran causa suficiente para producir un efecto tamao2 y hasta el sentimiento de su propia dignidad y decoro no le permiti mezclarse con esa turba bulliciosa y descomedida1 que clama sin cesar contra la crueldad y la intolerancia2 y as es que en esta parte hizo un esfuerzo para hacer justicia la ,iglesia romana4 ,pero desgraciadamente sus prevenciones contra la ,iglesia no le permitieron ver las cosas como son en s3 columbr que el origen del ,protestantismo deba buscarse en el mismo espritu humano2 pero1 conocedor del siglo en que vive1 y1 sobre todo1 de la poca en que hablaba1 presinti que1 para ser bien acogidos sus discursos1 era menester lisonjear al auditorio apellidando libertad2 templ con algunas palabras suaves la amargura de los cargos contra la ,iglesia1 mas procurando luego que todo lo bello1 todo lo grande y generoso1 estuviera de parte del pensamiento engendrador de la reforma1 y que recayesen sobre la ,iglesia todas las sombras que haban de obscurecer el cuadro4 no ser as1 hubiera visto1 sin duda1 que1 si bien la principal causa del ,protestantismo se halla en el espritu humano1 no era necesario recurrir parangones injustos2 no hubiera cado en la incoherencia que acabamos de ver2 hubiera encontrado la raz del hecho en el propio carcter del espritu humano1 y hubiera explicado su gravedad y transcendencia1 con slo recordar la naturaleza1 posicin y circunstancias de las sociedades en cuyo centro apareci4 ,habra notado que no hubo all un esfuerzo extraordinario1 sino una simple repeticin de lo acontecido en cada siglo2 un fenmeno comn1 que tom un carcter especial1 causa de la particular disposicin de la atmsfera que le rodeaba4 ,este modo de considerar el ,protestantismo como un hecho comn1 agrandado1 empero1 y extendido causa de las circunstancias de la sociedad en que naci1 me parece tan filosfico como poco reparado3 y as presentar otra proposicin1 que nos suministrar juntamente razones y ejemplos4 ,tal es el estado de las sociedades modernas1 de tres siglos esta parte1 que todos los hechos que en ellas se verifiquen1 han de tomar un carcter de generalidad1 y1 por tanto1 de gravedad1 que los ha de distinguir de los mismos hechos1 verificados1 empero1 en otras pocas en que era diferente el estado de las sociedades4 ,dando una ojeada la historia antigua1 observaremos que todos los hechos tenan cierto aislamiento1 por el cual ni eran tan provechosos cuando eran buenos1 ni tan nocivos cuando eran malos4 ,cartago1 ,roma1 ,lacedemonia1 ,atenas1 y todos esos pueblos antiguos1 ms menos adelantados en la carrera de la civilizacin1 siguen cada cual su camino2 pero siempre de una manera particular3 las ideas1 las costumbres1 las formas polticas se sucedan unas otras2 pero no se descubre esa influencia de las ideas de un pueblo sobre las ideas de otro pueblo1 de las costumbres del uno sobre las costumbres del otro2 ese espritu propagador que tiende confundirlos todos en un mismo centro3 por manera que1 excepto el caso de violenta conmixtin1 se conoce muy bien que podran los pueblos antiguos estar largo tiempo muy cercanos1 conservando ntegramente cada uno sus propias fisonomas1 sin experimentar causa del contacto considerables mudanzas4 ,observad1 empero1 cun de otra manera sucede en ,europa3 una revolucin en un pas afecta todos los otros2 una idea salida de una escuela pone en agitacin los pueblos1 y en alarma los gobiernos3 nada hay aislado2 todo se generaliza1 todo se propaga1 tomando con la misma expansin una fuerza terrible4 ,he aqu por qu no es posible estudiar la historia de un pueblo1 sin que se presenten en la escena todos los pueblos2 no es posible estudiar la historia de una ciencia1 de un arte1 sin que se compliquen desde luego cien relaciones con otros objetos que no son ni cientficos1 ni artsticos3 y es porque todos los pueblos se asimilan1 todos los objetos se enlazan1 todas las relaciones se abarcan y se cruzan2 he aqu por qu no hay un asunto en un pas en que no tomen inters1 y aun parte si es posible1 todos los dems2 y he aqu por qu1 concretndonos la poltica1 es y ser siempre una idea sin aplicaciones la de no intervencin2 pues no se ha visto jams que cada cual no procure intervenir en todos los negocios que le interesan4 ,estos ejemplos1 tomados de los rdenes polticos1 literarios y artsticos1 me parecen muy propsito para dar entender mi idea sobre lo que ha sucedido con respecto al orden religioso2 y1 si bien despojan al ,protestantismo de ese manto filosfico con que se le ha querido cubrir aun en su cuna2 si le quitan todo derecho suponerse como un pensamiento que1 lleno de previsin y de proyectos grandiosos1 encerraba grandes destinos1 tampoco rebajan en nada su gravedad y su extensin1 en nada limitan el hecho2 antes s indican la verdadera causa de que se haya presentado con aspecto tan imponente4 ,desde el punto de vista que acabo de sealar1 todo se descubre en su verdadero tamao3 los hombres apenas figuran1 casi desaparecen2 los abusos se ofrecen como son3 ocasiones y pretextos2 los planes vastos1 las ideas altas y generosas1 los esfuerzos de independencia se reducen suposiciones arbitrarias2 el cebo de las depredaciones1 la ambicin1 las rivalidades de los soberanos1 juegan como causas ms menos influyentes1 pero siempre en un orden secundario3 ninguna causa se excluye2 slo que se las coloca todas en su lugar1 no se permite la exageracin en su influencia1 y1 sealndose una principal1 no deja de mirarse el hecho como de tal naturaleza1 que en su nacimiento y desarrollo debieron de obrar un sinnmero de agentes4 ,y1 cuando se llega una cuestin capital en la materia2 cuando se pregunta la causa del odio1 de la exasperacin1 que han manifestado los sectarios contra ,roma2 cuando se pregunta si esto no revela algunos grandes abusos de su parte1 si no hace sospechar su sinrazn1 se puede responder tranquilamente3 que siempre se ha visto que las olas en la tormenta braman furiosas contra la roca inmvil que las resiste4 ,tan lejos estoy de atribuir los abusos la influencia que muchos les han asignado con respecto al nacimiento y desarrollo del ,protestantismo1 que estoy convencido de que1 por ms reformas legales que se hubieran hecho1 por ms condescendiente que se hubiera manifestado la autoridad eclesistica en acceder demandas y exigencias de todas clases1 hubiera acontecido1 poco ms menos1 la misma desgracia4 ,es necesario haber reparado bien poco en la extrema inconstancia y movilidad del espritu humano1 y haber estudiado muy poco su historia1 para desconocer que era sta una de aquellas grandes calamidades que slo ,dios1 por providencia especial1 es bastante evitarlas4#e ,,capitulo ,,iii ,la proposicin sentada al fin del captulo anterior me sugiere un corolario1 que1 si no me engao1 ofrece una nueva demostracin de la divinidad de la ,iglesia catlica4 ,se ha observado como cosa muy admirable la duracin de la ,iglesia catlica por espacio de #ah siglos1 y eso pesar de tantos y tan poderosos adversarios2 pero quiz no se ha notado bastante que1 atendida la ndole del espritu humano1 uno de los grandes prodigios que presenta sin cesar la ,iglesia1 es la unidad de doctrina en medio de toda clase de enseanza1 y abrigando siempre en su seno un nmero considerable de sabios4 ,llamo muy particularmente sobre este punto la atencin de todos los hombres pensadores2 y estoy seguro de que1 aun cuando yo no acierte desenvolver cual merece este pensamiento1 encontrarn ellos aqu un germen de muy graves reflexiones4 ,tal vez se acomodar tambin este modo de mirar la ,iglesia1 al gusto de ciertos lectores1 pues prescindir enteramente de los caracteres que se rocen con la revelacin1 y considerar el ,catolicismo1 no como religin divina1 sino como escuela filosfica4 ,nadie que haya saludado la historia de las letras1 me podr negar que1 en todos tiempos1 haya tenido la ,iglesia en su seno hombres ilustres por su sabidura4 ,en los primeros siglos1 la historia de los ,padres de la ,iglesia es la historia de los sabios de primer orden1 en ,europa1 en frica y en ,asia2 despus de la irrupcin de los brbaros1 el catlogo de los hombres que conservaron algo del antiguo saber1 no es ms que un catlogo de eclesisticos2 y1 por lo que toca los tiempos modernos1 no es dable sealar un solo ramo de los conocimientos humanos1 en que no figuren en primera lnea un nmero considerable de catlicos4 ,es decir1 que1 de #ah siglos esta parte1 hay una serie no interrumpida de sabios1 que son catlicos1 que estn acordes en un cuerpo de doctrina formado de la reunin de las verdades enseadas por la ,iglesia catlica4 ,prescindiendo ahora de los caracteres de divinidad que la distinguen1 y considerndola nicamente como una escuela1 una secta cualquiera1 puede asegurarse que presenta en el hecho que acabo de consignar1 un fenmeno tan extraordinario1 que1 ni es posible hallarle semejante en otra parte1 ni es dable explicarle como comprendido en el orden regular de las cosas4 ,seguramente que no es nuevo en la historia del espritu humano1 el que una doctrina1 ms menos razonable1 haya sido profesada algn tiempo por un cierto nmero de hombres ilustrados y sabios3 este espectculo lo hemos presenciado en las sectas filosficas antiguas y modernas2 pero que una doctrina se haya sostenido por espacio de muchos siglos1 conservando adictos ella sabios de todos tiempos y pases1 y sabios1 por otra parte1 muy discordes en sus opiniones particulares1 muy diferentes en costumbres1 muy opuestos tal vez en intereses y muy divididos por sus rivalidades1 este fenmeno es nuevo1 es nico1 slo se encuentra en la ,iglesia catlica4 ,exigir fe1 unidad en la doctrina1 y fomentar de continuo la enseanza1 y provocar la discusin sobre toda clase de materias2 incitar y estimular el examen de los mismos cimientos en que estriba la fe1 preguntando para ello las lenguas antiguas1 los monumentos de los tiempos ms remotos1 los documentos de la historia1 los descubrimientos de las ciencias observadoras1 las lecciones de las ms elevadas y analticas2 presentarse siempre con generosa confianza en medio de esos grandes liceos donde una sociedad1 rica de talentos y de saber1 reune como en focos de luz todo cuanto le han legado los tiempos anteriores1 y lo dems que ella ha podido reunir con sus trabajos1 he aqu lo que ha hecho siempre1 y est haciendo todava1 la ,iglesia2 y1 sin embargo1 la vemos perseverar firme en su fe1 en su unidad de doctrina1 rodeada de hombres ilustres1 cuyas frentes1 ceidas de los laureles literarios ganados en cien palestras1 se le humillan serenas y tranquilas1 sin que lo tengan mengua1 sin que crean que deslustren las brillantes aureolas que resplandecen sobre sus cabezas4 ,los que miran el ,catolicismo como una de tantas sectas que han aparecido sobre la tierra1 ser menester que busquen algn hecho que se parezca ste2 ser menester que nos expliquen cmo la ,iglesia puede de continuo presentarnos ese fenmeno1 que tan en oposicin se encuentra con la innata volubilidad del espritu humano2 ser necesario que nos digan cmo la ,iglesia romana ha podido realizar este prodigio1 y qu imn secreto tiene en sus manos el ,sumo ,pontfice para que l pueda hacer lo que no ha podido otro hombre4 ,los que inclinan respetuosamente sus frentes al oir la palabra salida del ,vaticano2 los que abandonan su propio parecer para sujetarse lo que les dicta un hombre que se apellida ,papa1 no son tan slo los sencillos ignorantes3 miradlos bien3 en sus frentes altivas descubriris el sentimiento de sus propias fuerzas1 y en sus ojos vivos y penetrantes veris que se trasluce la llama del genio que oscila en su mente4 ,en ellos reconoceris los mismos que han ocupado los primeros puestos de las academias europeas1 que han llenado el mundo con la fama de sus nombres3 nombres transmitidos las generaciones venideras entre corrientes de oro4 ,recorred la historia de todos los tiempos1 viajad por todos los pases del orbe1 y1 si encontris en ninguna parte un conjunto tan extraordinario1 el saber unido con la fe1 el genio sumiso la autoridad1 la discusin hermanada con la unidad1 presentadle3 habris hecho un descubrimiento importante2 habris ofrecido la ciencia un nuevo fenmeno que explicar3 ah6 esto os ser imposible1 bien lo sabis2 y por esto apelaris nuevos efugios1 por esto procuraris obscurecer con cavilaciones la luz de una observacin que sugiere una razn imparcial1 y hasta al sentido comn1 la legtima consecuencia de que en la ,iglesia catlica hay algo que no se encuentra en otra parte4 ,estos hechos1 dirn los adversarios1 son ciertos2 las reflexiones que sobre ellos se han emitido no dejan de ser deslumbradoras2 pero1 bien analizada la materia1 desaparecern todas las dificultades que pueden presentarse por la extraeza que causa el haberse verificado en la ,iglesia un hecho que no se ha verificado en ninguna secta4 ,si bien se mira1 cuanto hasta aqu se lleva alegado1 slo prueba que en la ,iglesia ha habido siempre un sistema determinado1 que1 apoyado en un punto fijo1 ha podido ser realizado con uniforme regularidad4 ,en la ,iglesia se ha conocido que el origen de la fuerza est en la unin1 que para esta unin era necesario establecer unidad en la doctrina1 y que para conservar esta unidad era necesaria la sumisin la autoridad4 ,esto una vez conocido1 se ha establecido el principio de sumisin1 y se le ha conservado invariablemente3 he aqu explicado el fenmeno2 en esto no negaremos que haya sabidura profunda1 que haya un plan vasto1 un sistema singular2 pero nada podris inferir en pro de la divinidad del ,catolicismo4 ,esto es lo que se responder1 porque es lo nico que se puede responder2 pero fcil es de notar que1 pesar de esa respuesta1 queda la dificultad en todo su vigor4 ,resulta siempre en claro que hay una sociedad sobre la tierra1 que por espacio de #ah siglos ha sido siempre dirigida por un principio constante1 fijo2 una sociedad que ha logrado que se adhiriesen este principio hombres eminentes de todos tiempos y pases1 y1 por tanto1 permanece siempre en pie todo el embarazo que ofrecen los adversarios las siguientes preguntas3 ,cmo es que slo la ,iglesia ha tenido este principio8 cmo es que slo ella se le haya ocurrido tal pensamiento8 cmo es que1 si ha ocurrido otra secta1 ninguna lo haya podido poner en planta8 cmo es que todas las sectas filosficas hayan desaparecido unas en pos de otras1 y la ,iglesia no8 cmo es que las otras religiones1 si han querido conservar alguna unidad1 han tenido siempre que huir de la luz1 y esquivar la discusin1 y envolverse en negras sombras2 y la ,iglesia haya siempre conservado su unidad1 buscando la luz1 y no ocultando sus libros1 no escaseando la enseanza1 sino fundando por todas partes colegios1 universidades y dems establecimientos1 donde pudiesen reunirse y concentrarse todos los resplandores de la erudicin y del saber8 ,no basta decir que hay un sistema1 un plan3 la dificultad est en la misma existencia de ese sistema1 de ese plan2 la dificultad est en explicar cmo se han podido concebir y ejecutar4 ,si se tratase de pocos hombres reunidos en ciertas circunstancias1 en determinados tiempos y pases1 para la ejecucin de un proyecto limitado breve espacio1 no habra aqu nada de particular2 pero se trata de #ah siglos1 se trata de todos los pases1 de las circunstancias ms variadas1 ms diferentes1 ms opuestas2 se trata de hombres que no han podido avenirse1 ni concertarse4 ,cmo se explica todo esto8 ,si no es ms que un sistema1 un plan humano1 qu hay de misterioso en esa ciudad de ,roma1 que as reune en torno suyo tantos hombres ilustres de todos tiempos y pases8 ,si el ,pontfice de ,roma no es ms que el jefe de una secta1 cmo es que de tal modo alcanza fascinar el mundo8 se habra visto jams un mago que ejecutase extraeza ms estupenda8 ,no hace ya mucho tiempo que se declama contra su despotismo religioso8 por qu1 pues1 no ha habido otro hombre que le haya arrebatado el cetro8 por qu no se ha erigido otra ctedra que disputase la suya la preeminencia1 y se mantuviese en igual esplendor y podero8 ,es acaso por su poder material8 ,es muy limitado1 y no podra medir sus armas con ninguna potencia de ,europa4 ,es por el carcter particular1 por la ciencia1 por las virtudes de los hombres que han ocupado el solio pontificio8 ,pero1 cmo es posible que en el espacio de #ah siglos no hayan tenido infinita variedad los caracteres de los ,papas1 y muy diferentes graduaciones su ciencia y sus virtudes8 quien no sea catlico1 quien no viere en el ,pontfice romano al ,vicario de ,jesucristo1 aquella piedra sobre la cual edific ,jesucristo la ,iglesia1 la duracin de su autoridad ha de parecerle el ms extraordinario de los fenmenos1 ha de ofrecrsele como una de las cuestiones ms dignas de proponerse la ciencia que se ocupa en la historia del espritu humano la siguiente3 cmo es posible que por espacio de tantos siglos haya podido existir una serie no interrumpida de sabios1 que no se hayan apartado de la doctrina de la ,ctedra de ,roma8 ,al comparar ,m4 ,guizot el ,protestantismo con la ,iglesia romana1 parece que la fuerza de esta verdad conmova algn tanto su entendimiento1 y que los rayos de esta luz introducan el desconcierto en sus observaciones4 ,oigmosle de nuevo2 oigamos ese escritor cuyos talentos y nombrada habrn deslumbrado en estas materias aquellos lectores que ni examinan siquiera la solidez de las pruebas1 mientras vengan envueltas en hermosas imgenes2 aquellos que aplauden toda clase de pensamientos1 mientras desfilen ante sus ojos en un torrente de elocuencia encantadora2 que1 llenos de entusiasmo por el mrito de un hombre1 le escuchan como infalible orculo1 y1 mientras blasonan de independencia intelectual1 subscriben sin examen las decisiones de su director1 escuchan con sumisin sus fallos1 y no se atreven levantar la frente para pedirle los ttulos del predominio4 ,en las palabras de ,m4 ,guizot notaremos que sinti1 como todos los grandes hombres del ,protestantismo1 el vaco inmenso que hay en estas sectas1 y la fuerza y robustez que entraa la ,religin catlica2 notaremos que no pudo eximirse de la regla general de los grandes ingenios1 regla de que son prueba los ms explcitos testimonios consignados en los escritos de los hombres ms eminentes que ha tenido la reforma protestante4 ,despus de haber notado ,m4 ,guizot la inconsecuencia con que precedi el ,protestantismo1 y su falta de buena organizacin en la sociedad intelectual1 contina3 ,no se ha sabido hermanar todos los derechos y necesidades de la tradicin con las pretensiones de la libertad4 ,y eso proviene1 sin duda1 de que la reforma no ha plenamente comprendido y aceptado1 ni sus principios1 ni sus efectos4 ,qu religin ser sa que ni comprende ni acepta plenamente sus principios1 y sus efectos8 ,sali jams de boca humana condenacin ms terminante de la reforma8 ,cmo podr pretender el derecho de dirigir ni al hombre ni la sociedad8 ,pudo decirse jams otro tanto de las sectas filosficas antiguas y modernas8 ,de ah ese aire de inconsecuencia1 contina ,m4 ,guizot1 que ha tenido la reforma1 y el espritu limitado que ha manifestado1 circunstancias que han prestado armas y ventajas sus adversarios4 ,saban stos bien lo que deseaban y lo que hacan2 partan de principios fijos1 y marchaban hasta sus ltimas consecuencias4 ,nunca ha habido un gobierno ms consecuente y sistemtico que el de la ,iglesia romana4 ,y de dnde trae su origen ese sistema tan consecuente8 ,cuando es tanta la inconstancia y la volubilidad del espritu del hombre1 este sistema1 esta consecuencia1 estos principios fijos1 nada dicen la filosofa y al buen sentido8 ,al reparar en esos terribles elementos de disolucin que tienen su origen en el espritu del hombre1 y que tanta fuerza han adquirido en las sociedades modernas2 al notar cmo destrozan y pulverizan todas las escuelas filosficas1 todas las instituciones religiosas1 sociales y polticas1 pero sin alcanzar abrir una brecha en las doctrinas del ,catolicismo1 sin alterar ese sistema tan fijo y consecuente1 nada se inferir en favor de la ,religin catlica8 ,decir que la ,iglesia ha hecho lo que no han podido hacer jams ninguna escuela1 ningn gobierno1 ninguna sociedad1 ninguna religin1 no es confesar que es ms sabia que la humanidad entera8 ,y esto no prueba que no debe su origen al pensamiento del hombre1 y que ha bajado del mismo seno del ,criador del universo8 ,en una sociedad formada de hombres1 en un gobierno manejado por hombres1 que cuenta #ah siglos de duracin1 que se extiende todos los pases1 que se dirige al salvaje en sus bosques1 al brbaro en su tienda1 al hombre civilizado en medio de las ciudades ms populosas2 que cuenta entre sus hijos al pastor que se cubre con el pellico1 al rstico labrador1 al poderoso magnate2 que hace resonar igualmente su palabra al odo del hombre sencillo ocupado en sus mecnicas tareas1 como al del sabio que1 encerrado en su gabinete1 est absorto en trabajos profundos2 un gobierno como ste1 tener1 como ha dicho ,m4 ,guizot1 siempre una idea fija1 una voluntad entera1 y guardar una conducta regular y coherente1 no es su apologa ms victoriosa1 no es su panegrico ms elocuente1 no es una prueba de que encierra en su seno algo de misterioso8 ,mil veces he contemplado con asombro ese estupendo prodigio2 mil veces he fijado mis ojos sobre este rbol inmenso que extiende sus ramas desde el ,oriente al ,occidente1 desde el ,aquiln al ,medioda3 vole cobijando con su sombra tantos y tan diferentes pueblos1 y encuentro descansando tranquilamente debajo de ella la inquieta frente del genio4 ,en ,oriente1 en los primeros siglos de haber aparecido sobre la tierra esa religin divina1 en medio de la disolucin que se haba apoderado de todas las sectas1 veo que se agolpan para escuchar su palabra los filsofos ms ilustres2 y en ,grecia1 en ,asia1 en los mrgenes del ,nilo1 en todos esos pases donde hormigueaba poco antes un sinnmero de sectas1 veo que se levanta de repente una generacin de hombres grandes1 ricos de erudicin1 de saber y de elocuencia1 y todos acordes en la unidad de la doctrina catlica4 ,en ,occidente1 cuando se va precipitar sobre el caduco imperio una muchedumbre de brbaros1 que se presentan lo lejos como una negra nube que asoma en el horizonte preada de calamidades y desastres1 en medio de un pueblo sumergido en la corrupcin de costumbres y olvidado completamente de su antigua grandeza1 veo los nicos hombres que pueden apellidarse dignos herederos del nombre romano1 buscar un asilo su austeridad de costumbres en el retiro de los templos1 y pedir la religin sus inspiraciones para conservar el antiguo saber y enriquecerle y agrandarle4 ,llname de admiracin y asombro el encontrar al talento sublime1 al digno heredero del genio de ,platn1 que1 despus de haber preguntado por la verdad todas las escuelas y sectas1 despus de haber recorrido todos los errores con briosa osada y con indomable independencia1 se siente al fin dominado por la autoridad de la ,iglesia1 y el filsofo libre se transforma en el grande obispo de ,hipona4 ,en los tiempos modernos desfila delante de mis ojos esa serie de hombres grandes que brillaron en los siglos de ,len ,x y de ,luis ,,xiv2 veo perpetuarse esa ilustre raza travs del calamitoso siglo ,,xviii2 y en el siglo ,,xix veo que se levantan tambin nuevos atletas1 que1 despus de haber acosado al error en todas direcciones1 van colgar sus trofeos en la puerta de la ,iglesia catlica4 ,qu prodigio es ste6 dnde se ha visto jams una escuela1 una secta1 una religin semejante6 ,todo lo estudian1 de todo disputan1 todo responden1 todo lo saben1 pero siempre acordes en la unidad de doctrina1 siempre sumisos la autoridad1 siempre inclinando respetuosamente sus frentes1 siempre humillndolas en obsequio de la fe2 esas frentes donde brilla el saber1 donde imprime sus rasgos un sentimiento de noble independencia1 de donde salen tan generosos arranques4 ,no os parece descubrir un nuevo mundo planetario1 donde globos luminosos ruedan en vastas rbitas por la inmensidad del espacio1 pero atrados por una misteriosa fuerza hacia el centro del sistema8 ,fuerza que no les permite el extravo1 sin quitarles1 empero1 nada1 ni de la magnitud de su mole1 ni de la grandiosidad de su movimiento1 antes inundndolos de luz1 y dando su marcha una regularidad majestuosa4#f ,,capitulo ,,iv ,esa idea fija1 esa voluntad entera1 ese plan tan sabio y constante1 ese sistema tan trabado1 esa conducta tan regular y coherente1 ese marchar siempre con seguro paso hacia objeto y fin determinado1 ese admirable conjunto reconocido y confesado por ,m4 ,guizot1 y que tanto honra la ,iglesia catlica1 mostrando su profunda sabidura y revelando la altura de su origen1 no ha sido nunca imitado por el ,protestantismo1 ni en bien1 ni en mal2 porque1 segn llevo ya demostrado1 no puede presentar un solo pensamiento del que tenga derecho decir3 esto es mo4 ,se ha querido apropiar el principio de examen privado en materias de fe1 y algunos de sus adversarios tal vez no se han resistido mucho adjudicrselo1 por no reconocer en l otro elemento que pudiera llamarse constitutivo2 y1 adems1 por reparar que1 si de haber engendrado tal principio quisiera gloriarse1 sera semejante aquellos padres insensatos que labran su propia ignominia1 haciendo gala de tener hijos de psima ndole1 y1 dscolos en conducta4 ,es falso1 sin embargo1 que tal principio sea hijo suyo2 antes al contrario1 ms bien podra decirse que el principio de examen ha engendrado el ,protestantismo1 pues que este principio se halla ya en el seno de todas las sectas1 y se le reconoce como germen de todos los errores3 por manera que1 al proclamar los protestantes el examen privado1 no hicieron ms que ceder la necesidad que es comn todas las sectas separadas de la ,iglesia4 ,nada hubo en esto de plan1 nada de previsin1 nada de sistema3 la simple resistencia la autoridad de la ,iglesia envolva la necesidad de un examen privado sin lmites1 la ereccin del entendimiento en juez nico2 y as fu desde un principio enteramente intil toda la oposicin que las consecuencias y aplicaciones de tal examen hicieron los corifeos protestantes3 roto el dique1 no es posible contener las aguas4 ,el derecho de examinar lo que debe creerse1 dice una famosa dama protestante 7,de l',allemagne1 par ,mad4 ,stal1 #d4;e partie1 chap4 #b71 es el principio fundamental del ,protestantismo4 ,no lo entienden as los primeros reformadores2 crean poder fijar las columnas del espritu humano en los trminos de sus propias luces2 pero mal podan esperar que sus decisiones fuesen recibidas como infalibles1 cuando ellos negaban este gnero de autoridad la ,religin catlica4 ,semejante resistencia por parte de ellos slo sirvi manifestar que no abrigaban ninguna de aquellas ideas que1 si extravan el entendimiento1 muestran al menos en cierto modo la generosidad y nobleza del corazn2 y de ellos no podr decir el entendimiento humano que le descaminasen con la mira de hacerle andar con mayor libertad4 ,la revolucin religiosa del siglo ,,xvi1 dice ,m4 ,guizot1 no conoci los verdaderos principios de la libertad intelectual2 emancipaba el pensamiento1 y todava se empeaba en gobernarlo por medio de la ley4 ,pero en vano lucha el hombre contra la fuerza entraada por la misma naturaleza de las cosas2 en vano fu que el ,protestantismo quisiera poner lmites la extensin del principio de examen1 y que veces levantase tan alto la voz1 y aun descargase su brazo con tal fuerza1 que no pareca sino que trataba de aniquilarle4 ,el espritu de examen privado estaba en su mismo seno1 all perseveraba1 all se desenvolva1 all obraba1 aun pesar suyo3 no tena medio el ,protestantismo3 echarse en brazos de la autoridad1 es decir1 reconocer su extravo1 dejar al principio disolvente que ejerciera su accin1 haciendo desaparecer de entre las sectas separadas hasta la sombra de la religion de ,jesucristo1 y viniendo poner el ,cristianismo en la clase de las escuelas filosficas4 ,dado una vez el grito de resistencia la autoridad de la ,iglesia1 pudironse muy bien calcular los funestos resultados3 fu desde luego muy fcil prever que1 desenvuelto1 el maligno germen traa consigo la ruina de todas las verdades cristianas4 ,y cmo era posible que no se desenvolviese rpidamente ese germen1 en un suelo donde era tan viva la fermentacin8 ,sealaron voz en grito los catlicos la gravedad inminencia del riesgo2 y en obsequio de la verdad es menester confesar que tampoco se ocult la previsin de algunos protestantes4 ,quin ignora las explcitas confesiones que se oyeron ya desde un principio1 y se han odo despus1 de boca de sus hombres ms distinguidos8 ,los grandes talentos nunca se han hallado bien con el ,protestantismo2 siempre han encontrado en l un inmenso vaco3 y por esta causa se los ha visto propender1 la irreligin1 la unidad catlica4 ,el tiempo1 ese gran juez de todas las opiniones1 ha venido confirmar el acierto de tan tristes pronsticos3 y actualmente han llegado ya las cosas tal extremo1 que es necesario1 estar muy escaso de instruccin1 tener muy limitados alcances1 para no conocer que la ,religin cristiana1 tal como la explican los protestantes1 es una opinin1 y no ms2 es un sistema formado de mil partes incoherentes1 y que pone el ,cristianismo al nivel de las escuelas filosficas4 ,y nadie debe extraar que parezca aventajarse algn tanto ellas1 y conserve ciertos rasgos que dan su fisonoma algo que no se encuentra en lo que es puramente excogitado por el entendimiento del hombre2 sabis de dnde nace todo esto8 ,nace de aquella sublimidad de la doctrina1 de aquella santidad de moral1 que1 ms menos desfiguradas1 resplandecen siempre en todo cuanto conserva algn vestigio de la palabra de ,jesucristo4 ,pero el endeble resplandor que queda luchando con las sombras despus que ha desaparecido del horizonte el astro luminoso1 no puede compararse con la luz del da2 las sombras avanzan1 se extienden1 y1 ahogando el dbil reflejo1 acaban por sumir la tierra en obscuridad tenebrosa4 ,tal es la doctrina del ,cristianismo entre los protestantes3 con slo dar una ojeada sus sectas se conoce que ni son meramente filosficas1 ni tienen los caracteres de religin verdadera3 el ,cristianismo est entre ellas sin una autoridad1 y por esto parece un viviente separado de su elemento1 un rbol secado en su raz2 por esto presenta la fisonoma plida y desfigurada de un semblante que no est ya animado por el soplo de vida4 ,habla el ,protestantismo de la fe1 y su principio fundamental la hiere de muerte2 ensalza el ,evangelio1 y el mismo principio hace vacilar su autoridad1 pues que le deja abandonado al discernimiento del hombre2 y1 si pondera la santidad y pureza de ,jesucristo1 ocurre desde luego que en algunas de las sectas disidentes se le despoja de su divinidad1 y que todas podran hacerlo muy bien1 sin faltar al nico principio que les sirve de punto de apoyo4 ,y1 una vez negada1 puesta en duda1 la divinidad de ,jesucristo1 queda1 cuando ms1 colocado en la clase de los grandes filsofos y legisladores1 pierde la autoridad necesaria para dar sus leyes aquella augusta sancin que tan respetables las hace los mortales1 no puede imprimirles aquel sello que tanto las eleva sobre todos los pensamientos humanos1 y no se ofrecen ya sus consejos sublimes como otras tantas lecciones que fluyen de los labios de la sabidura increada4 ,quitando al espritu humano el punto de apoyo de una autoridad1 en qu podr afianzarse8 no queda abandonado merced de sus sueos y delirios8 no se le abre de nuevo la tenebrosa intrincada senda de interminables disputas que condujo un caos los filsofos de las antiguas escuelas8 ,aqu no hay rplica1 y en esto andan acordes la razn y la experiencia3 substitudo la autoridad de la ,iglesia el examen privado de los protestantes1 todas las grandes cuestiones sobre la divinidad y el hombre quedan sin resolver2 todas las dificultades permanecen en pie2 y1 flotando entre sombras el entendimiento humano1 sin divisar una luz que pueda servirle de gua segura1 abrumado por la gritera de cien escuelas que disputan de continuo sin aclarar nada1 cae en aquel desaliento y postracin en que le haba encontrado el ,cristianismo1 y del que le haba levantado costa de grandes esfuerzos4 ,la duda1 el pirronismo1 la indiferencia1 sern entonces el patrimonio de los talentos ms aventajados2 las teoras vanas1 los sistemas hipotticos1 los sueos1 formarn el entretenimiento de los sabios comunes2 la supersticin y las monstruosidades sern el pbulo de los ignorantes4 ,y entonces1 qu habra adelantado la humanidad8 qu habra hecho el ,cristianismo sobre la tierra8 ,afortunadamente para el humano linaje1 no ha quedado la ,religin cristiana abandonada al torbellino de las sectas protestantes2 y en la autoridad de la ,iglesia catlica ha tenido siempre anchurosa base donde ha encontrado firme asiento para resistir los embates de las cavilaciones y errores4 ,si as no fuera1 dnde habra ya parado8 ,la sublimidad de sus dogmas1 la sabidura de sus preceptos1 la uncin de sus consejos1 seran acaso ms que bellos sueos contados en lenguaje encantador por un sabio filsofo8 ,s1 es preciso repetirlo3 sin la autoridad de la ,iglesia nada queda de seguro en la fe1 es dudosa la divinidad de ,jesucristo1 es disputable su misin1 es decir1 que desaparece completamente la ,religin cristiana2 porque1 en no pudiendo ella ofrecernos sus ttulos celestiales1 en no pudiendo darnos completa certeza de que ha bajado del seno del ,eterno1 que sus palabras son palabras del mismo ,dios1 que se dign aparecer sobre la tierra para la salud de los hombres1 ya no tiene derecho exigirnos acatamiento4 ,colocada en la serie de los pensamientos puramente humanos1 deber someterse nuestro fallo como las dems opiniones de los hombres2 en el tribunal de la filosofa podr sostener sus doctrinas como ms menos razonables1 pero siempre tendr la desventaja de habernos querido engaar1 de habrsenos presentado como divina1 cuando no era ms que humana2 y al empezarse la discusin sobre la verdad de su sistema de doctrinas1 siempre tendr en contra de s una terrible presuncin1 cual es1 el que1 con respecto su origen1 habr sido una impostora4 ,gloranse los protestantes de la independencia de su entendimiento1 y achacan la ,religin catlica el que viola los derechos ms sagrados1 pues que1 exigiendo sumisin1 ultraja la dignidad del hombre4 ,cuando se declama en este sentido1 vienen muy propsito las exageraciones sobre las fuerzas de nuestro entendimiento1 y no se necesita ms que echar mano de algunas imgenes seductoras1 pronunciando las palabras de atrevido vuelo1 de hermosas alas1 y otras semejantes1 para dejar completamente alucinados los lectores vulgares4 ,goce enhorabuena de sus derechos el espritu del hombre1 glorese de poseer la centella divina que apellidamos entendimiento1 recorra ufano la naturaleza1 y1 observando los dems seres que le rodean1 note con complacencia la inmensa altura que sobre todos ellos se encuentra elevado2 colquese en el centro de las obras con que ha embellecido su morada1 y seale como muestras de su grandeza y poder las transformaciones que se ejecutan dondequiera que estampare su huella1 llegando1 fuerza de inteligencia y de gallarda osada1 dirigir y seorear la naturaleza2 mas1 por reconocer la dignidad y elevacin de nuestro espritu mostrndonos agradecidos al beneficio que nos ha dispensado el ,criador1 deberemos llegar hasta el extremo de olvidar nuestros defectos y debilidad8 qu engaarnos nosotros mismos1 queriendo persuadirnos de que sabemos lo que en realidad ignoramos8 qu olvidar la inconstancia y volubilidad de nuestro espritu8 qu disimularnos que en muchas materias1 aun de aquellas que son objeto de las ciencias humanas1 se abruma y confunde nuestro entendimiento1 y que hay mucho de ilusin en nuestro saber1 mucho de hiperblico en la ponderacin de los adelantos de nuestros conocimientos8 ,no viene un da desmentir lo que asentamos otro da8 no viene de continuo el curso de los tiempos burlando todas nuestras previsiones1 deshaciendo nuestros planes1 y manifestando lo areo de nuestros proyectos8 ,qu nos han dicho en todos tiempos aquellos genios privilegiados quienes fu concedido descender hasta los cimientos de nuestras creencias1 alzarse con brioso vuelo hasta la regin de las ms sublimes inspiraciones1 y tocar1 por decirlo as1 los confines del espacio que puede recorrer el entendimiento humano8 ,s1 los grandes sabios de todos tiempos1 despus de haber tanteado los senderos ms ocultos de la ciencia1 despus de haberse arrojado seguir los rumbos ms atrevidos1 que en el orden moral y fsico se presentaban su actividad y osada en el anchuroso mar de las investigaciones1 todos vuelven de sus viajes llevando en su fisonoma aquella expresin de desagrado1 fruto natural de muy vivos desengaos2 todos nos dicen que se ha deshojado su vista una bella ilusin1 que se ha desvanecido como una sombra la hermosa imagen que tanto los hechizaba2 todos refieren que en el momento en que se figuraban que iban entrar en un cielo inundado de luz1 han descubierto con espanto una regin de tinieblas1 han conocido con asombro que se hallaban en una nueva ignorancia4 ,y por esta causa todos una miran con tanta desconfianza las fuerzas del entendimiento1 ellos que tienen un sentimiento ntimo que no les deja dudar de que las fuerzas del suyo exceden las de los otros hombres4 ,las ciencias1 dice profundamente ,pascal1 tienen dos extremos que se tocan3 el primero es la pura ignorancia natural1 en que se encuentran los hombres al nacer2 el otro es aquel en que se hallan las grandes almas1 que1 habiendo recorrido todo lo que los hombres pueden saber1 encuentran que no saben nada4 ,el ,catolicismo dice al hombre3 ,tu entendimiento es muy flaco1 y en muchas cosas necesita un apoyo y una gua2 y el ,protestantismo le dice3 ,la luz te rodea1 marcha por do quieras1 no hay para ti mejor gua que t mismo4 ,cul de las dos religiones est de acuerdo con las lecciones de la ms alta filosofa8 ,ya no debe1 pues1 parecer extrao que los talentos ms grandes que ha tenido el ,protestantismo1 todos hayan sentido cierta propensin la ,religin catlica1 y que no haya podido ocultrseles la profunda sabidura que se encierra en el pensamiento de sujetar en algunas materias el entendimiento humano al fallo de una autoridad irrecusable4 ,y en efecto3 mientras se encuentre una autoridad que en su origen1 en su establecimiento1 en su conservacin1 en su doctrina y conducta1 reuna todos los ttulos que puedan acreditarla de divina1 qu adelanta el entendimiento con no querer sujetarse ella8 qu alcanza divagando merced de sus ilusiones1 en gravsimas materias1 siguiendo caminos donde no encuentra otra cosa que recuerdos de extravos1 escarmientos y desengaos8 ,si tiene el espritu del hombre un concepto demasiado alto de s mismo1 estudie su propia historia1 y en ella ver1 palpar1 que1 abandonado sus solas fuerzas1 tiene muy poca garanta de acierto4 ,fecundo en sistemas1 inagotable en cavilaciones1 tan rpido en conseguir un pensamiento como poco propsito para madurarle2 semillero de ideas que nacen1 hormiguean y se destruyen unas otras1 como los insectos que rebullen en un lago2 alzndose tal vez en alas de sublime inspiracin1 y arrastrndose luego como el reptil que surca el polvo con su pecho2 tan hbil impetuoso para destruir las obras ajenas como incapaz de dar las suyas una construccin slida y duradera2 empujado por la violencia de las pasiones1 desvanecido por el orgullo1 abrumado y confundido por tanta variedad de objetos como se le presentan en todas direcciones1 deslumbrado por tantas luces falsas1 y engaosas apariencias2 abandonado enteramente s mismo1 el corazn humano presenta la imagen de una centella inquieta y vivaz1 que recorre sin rumbo fijo la inmensidad de los cielos1 traza en su vario y rpido curso mil extraas figuras1 siembra en el rastro de su huella mil chispas relumbrantes1 encanta un momento la vista con su resplandor1 su agilidad y sus caprichos1 y desaparece luego en la obscuridad1 sin dejar en la inmensa extensin de su camino una rfaga de luz para esclarecer las tinieblas de la noche4 ,ah est la historia de nuestros conocimientos3 en ese inmenso depsito donde se hallan en confusa mezcla las verdades y los errores1 la sabidura y la necedad1 el juicio y la locura2 ah se encontrarn abundantes pruebas de lo que acabo de afirmar3 ellas saldrn en mi abono1 si se quisiera tacharme de haber recargado el cuadro4#g ,,capitulo ,v ,tanta verdad es lo que acabo de decir sobre la debilidad del humano entendimiento1 que1 aun prescindiendo del aspecto religioso1 es muy notable que la prvida mano del ,criador ha depositado en el fondo de nuestra alma un preservativo contra la excesiva volubilidad de nuestro espritu2 y preservativo tal1 que1 sin l1 hubiranse pulverizado todas las instituciones sociales1 1 ms bien1 no se hubieran jams planteado2 sin l1 las ciencias no hubieran dado jams un paso2 y1 si llegase jams desaparecer del corazn del hombre1 el individuo y la sociedad quedaran sumergidos en el caos4 ,hablo de cierta inclinacin deferir la autoridad2 del instinto de fe1 digmoslo as2 instinto que merece ser examinado con mucha detencin1 si se quiere conocer algn tanto el espritu del hombre1 estudiar con provecho la historia de su desarrollo y progresos1 encontrar las causas de muchos fenmenos extraos1 descubrir hermossimos puntos de vista que ofrece bajo este aspecto la ,religin catlica1 y palpar1 en fin1 lo limitado y poco filosfico del pensamiento que dirige al ,protestantismo4 ,ya se ha observado muchas veces que no es posible acudir las primeras necesidades1 ni dar curso los negocios ms comunes1 sin la deferencia la autoridad de la palabra de otros1 sin la fe2 y fcilmente se echa de ver que1 sin esa fe1 desaparecera todo el caudal de la historia y de la experiencia2 es decir1 que se hundira el fundamento de todo saber4 ,importantes como son estas observaciones1 y muy propsito para demostrar lo infundado del cargo que se hace la ,religin catlica por slo exigir fe1 no son ellas1 sin embargo1 las que llaman ahora mi atencin1 tratando como trato de presentar la materia bajo otro aspecto1 de colocar la cuestin en otro terreno1 donde ganar la verdad en amplitud inters1 sin perder nada de su inalterable firmeza4 ,recorriendo la historia de los conocimientos humanos1 y echando una ojeada sobre las opiniones de nuestros contemporneos1 ntase constantemente que1 aun aquellos hombres que ms se precian de espritu de examen1 y de libertad de pensar1 apenas son otra cosa que el eco de opiniones ajenas4 ,si se examina atentamente ese grande aparato1 que tanto ruido mete en el mundo con el nombre de ciencia1 se notar que1 en el fondo1 encierra una gran parte de autoridad2 y al momento que en l se introdujera un espritu de examen enteramente libre1 aun con respecto aquellos puntos que slo pertenecen al raciocinio1 hundirase en su mayor parte el edificio cientfico1 y seran muy pocos los que quedaran en posesin de sus misterios4 ,ningn ramo de conocimientos se excepta de esta regla general1 por mucha que sea la claridad y exactitud de que se glore4 ,ricas como son en evidencia de principios1 rigurosas en sus deducciones1 abundantes en observaciones y experimentos1 las ciencias naturales y exactas1 no descansan1 acaso1 muchas de sus verdades en otras verdades ms altas1 para cuyo conocimiento ha sido necesaria aquella delicadeza de observacin1 aquella sublimidad de clculo1 aquella ojeada perspicaz y penetrante1 que alcanza tan slo un nmero de hombres muy reducido8 ,cuando ,newton arroj en medio del mundo cientfico el fruto de sus combinaciones profundas1 cuntos eran entre sus discpulos los que pudieran lisonjearse de estribar en convicciones propias1 aun hablando de aquellos que1 fuerza de mucho trabajo1 haban llegado comprender algn tanto al grande hombre8 ,haban seguido al matemtico en sus clculos1 se haban enterado del caudal de datos y experimentos que expona sus consideraciones el naturalista1 y haban escuchado las reflexiones con que apoyaba sus aserciones y conjeturas el filsofo3 crean de esta manera hallarse plenamente convencidos1 y no deber en su asenso nada la autoridad1 sino nicamente la fuerza de la evidencia y de las razones3 s8 ,pues haced que desaparezca entonces el nombre de ,newton1 haced que el nimo se despoje de aquella honda impresin causada por la palabra de un hombre que se presenta con un descubrimiento extraordinario1 y que para apoyarle despliega un tesoro de saber que revela un genio prodigioso2 quitad1 repito1 la sombra de ,newton1 y veris que en la mente de su discpulo los principios vacilan1 los razonamientos pierden mucho de su encadenamiento y exactitud1 las observaciones no se ajustan tan bien con los hechos2 y el hombre que se creyera tal vez un examinador completamente imparcial1 un pensador del todo independiente1 conocer1 sentir cun sojuzgado se hallaba por la fuerza de la autoridad1 por el ascendiente del genio2 conocer1 sentir que en muchos puntos tena asenso1 mas no conviccin1 y que1 en vez de ser un filsofo enteramente libre1 era un discpulo dcil y aprovechado4 ,aplese confiadamente al testimonio1 no de los ignorantes1 no de aquellos que han desflorado ligeramente los estudios cientficos1 sino de los verdaderos sabios1 de los que han consagrado largas vigilias los varios ramos del saber3 invteselos que se concentren dentro de s mismos1 que examinen de nuevo lo que apellidan sus convicciones cientficas2 y que se pregunten con entera calma y desprendimiento si1 aun en aquellas materias en que se conceptan ms aventajados1 no sienten repetidas veces sojuzgado su entendimiento por el ascendiente de algn autor de primer orden1 y no han de confesar que1 si muchas cuestiones de las que tienen ms estudiadas les aplicasen con rigor el mtodo de ,descartes1 se hallaran con ms creencias que convicciones4 ,as ha sucedido siempre1 y siempre suceder as3 esto tiene races profundas en la ntima naturaleza de nuestro espritu1 y1 por lo mismo1 no tiene remedio4 ,ni tal vez conviene que lo tenga2 tal vez entra en esto mucho de aquel instinto de conservacin que ,dios con admirable sabidura ha esparcido sobre la sociedad2 tal vez sirve de fuerte correctivo tantos elementos de disolucin como sta abriga en su seno4 ,malo es1 en verdad1 muchas veces1 malo es1 y muy malo1 que el hombre vaya en pos de la huella de otro hombre2 no es raro el que se vean por esta causa lamentables extravos2 pero peor fuera an que el hombre estuviera siempre en actitud de resistencia contra todo otro hombre para que no le pudiese engaar1 y que se generalizase por el mundo la filosfica mana de querer sujetarlo todo riguroso examen3 pobre sociedad entonces6 pobre hombre6 pobres ciencias1 si cundiese todos los ramos el espritu de riguroso1 de escrupuloso1 de independiente examen6 ,admiro el genio de ,descartes1 reconozco los grandes beneficios que ha dispensado las ciencias2 pero he pensado ms de una vez que1 si por algn tiempo pudiera generalizarse su mtodo de duda1 se hundira de repente la sociedad2 y aun entre los sabios1 entre los filsofos imparciales1 me parece que causara grandes estragos2 por lo menos es cierto que en el mundo cientfico se aumentara considerablemente el nmero de los orates4 ,afortunadamente no hay peligro de que as suceda2 y1 si el hombre tiene cierta tendencia la locura1 ms menos graduada1 tambin posee un fondo de buen sentido de que no le es posible desprenderse2 y la sociedad1 cuando se presentan algunos individuos de cabeza volcnica que se proponen convertirla en delirante1 les contesta con burlona sonrisa1 1 si se deja extraviar por un momento1 vuelve luego en s1 y rechaza con indignacin aquellos que la haban descaminado4 ,para quien conozca fondo el espritu humano1 sern siempre despreciables vulgaridades esas fogosas declamaciones contra las preocupaciones del vulgo2 contra esa docilidad en seguir otro hombre1 contra esa facilidad en creerlo todo sin haber examinado nada4 ,como si en esto de preocupaciones1 en esto de asentir todo sin examen1 hubiera muchos hombres que no fueran vulgo2 como si las ciencias no estuvieran llenas de suposiciones gratuitas2 como si en ellas no hubiera puntos flaqusimos sobre los cuales estribamos buenamente1 cual en firmsimo inalterable apoyo4 ,el derecho de posesin y de prescripcin es otra de las singularidades que ofrecen las ciencias1 y es bien digno de notarse que1 sin haber tenido jams esos nombres1 haya sido reconocido este derecho1 con tcito1 pero unnime1 consentimiento4 ,cmo es esto posible8 ,cmo8 ,estudiad la historia de las ciencias1 y encontraris cada paso confirmada esta verdad4 ,en medio de las eternas disputas que han dividido los filsofos1 cul es la causa de que una doctrina antigua haya opuesto tanta resistencia una doctrina nueva1 y diferido por mucho tiempo y tal vez impedido completamente su establecimiento8 ,es porque la antigua estaba ya en posesin1 es porque se hallaba robustecida por un derecho de prescripcin3 no importa que no se usaran esos nombres3 el resultado era el mismo2 y por esta razn los inventores se han visto muchas veces menospreciados contrariados1 cuando no perseguidos4 ,es preciso confesarlo1 por ms que ello se resista nuestro orgullo1 y por ms que se hayan de escandalizar algunos sencillos admiradores de los progresos de las ciencias3 muchos han sido esos progresos1 anchuroso es el campo por donde se ha espaciado el entendimiento humano1 vastas las rbitas que ha recorrido1 y admirables las obras con que ha dado una prueba de sus fuerzas2 pero en todas estas cosas hay siempre una buena parte de exageracin1 hay mucho que cercenar1 sobre todo cuando el nombre de ciencia se refiere las relaciones morales4 ,de semejantes ponderaciones nada puede deducirse para probar que nuestro entendimiento sea capaz de marchar con entera agilidad y desembarazo por toda clase de caminos2 nada puede deducirse que contradiga el hecho que hemos establecido de que el entendimiento del hombre est sometido casi siempre1 aunque sin advertirlo1 la autoridad de otro hombre4 ,en cada poca se presentan algunos pocos1 poqusimos entendimientos privilegiados1 que1 alzando su vuelo sobre todos los dems1 les sirven de gua en las diferentes carreras2 preciptase tras ellos una numerosa turba que se apellida sabia1 y con los ojos fijos en la ensea enarbolada va siguiendo afanosa los pasos del aventajado caudillo4 ,y cosa singular6 todos claman por la independencia en la marcha1 todos se precian de seguir aquel rumbo nuevo1 como si ellos le hubieran descubierto1 como si avanzaran en l1 guiados nicamente por su propia luz inspiraciones4 ,las necesidades1 la aficin otras circunstancias nos conducen dedicarnos este aquel ramo de conocimientos2 nuestra debilidad nos est diciendo de continuo que no nos es dada la fuerza creatriz2 y1 ya que no podemos ofrecer nada propio1 ya que nos sea imposible abrir un nuevo camino1 nos lisonjeamos de que nos cabe una parte de gloria siguiendo la ensea de algn ilustre caudillo2 y1 en medio de tales sueos1 llegamos tal vez persuadirnos de que no militamos bajo la bandera de nadie1 que slo rendimos homenaje nuestras convicciones1 cuando en realidad no somos ms que proslitos de doctrinas ajenas4 ,en esta parte el sentido comn es ms cuerdo que nuestra enfermiza razn2 y as es que el lenguaje 7esta misteriosa expresin de las cosas1 donde se encuentra tanto fondo de verdad y exactitud sin saber quin se lo ha comunicado7 nos hace una severa reconvencin por tan orgulloso desvanecimiento2 y pesar nuestro llama las cosas por sus nombres1 clasificndonos nosotros1 y nuestras opiniones1 del modo que corresponde1 segn el autor quien hemos seguido por gua4 ,la historia de las ciencias es acaso ms que la historia de los combates de una escasa porcin de aventajados caudillos8 ,recrranse los tiempos antiguos y modernos1 extindase la vista los varios ramos de nuestros conocimientos1 y se ver un cierto nmero de escuelas1 planteadas por algn sabio de primer orden1 dirigidas luego por otro que por sus talentos haya sido digno de sucederle2 y durando as1 hasta que1 cambiadas las circunstancias1 falta de espritu de vida1 muere naturalmente la escuela1 presentndose algn hombre audaz1 animado de indomable espritu de independencia1 la ataca1 y la destruye1 para asentar sobre sus ruinas la nueva ctedra del modo que l le viniera en talante4 ,cuando ,descartes destron ,aristteles no se coloc por de pronto en su lugar8 ,la turba de filsofos que blasonaban de independientes1 pero cuya independencia era desmentida por el ttulo que llevaban de ,cartesianos1 eran semejantes los pueblos que en tiempo de revueltas aclaman libertad1 y destronan al antiguo monarca1 para someterse despus al hombre bastante osado que recoge el cetro y la diadema que yacen abandonados al pie del antiguo solio4 ,crese en nuestro siglo1 como se crey en el anterior1 que marcha el entendimiento humano con entera independencia2 y fuerza de declamar contra la autoridad en materias cientficas1 fuerza de ensalzar la libertad del pensamiento1 se ha llegado formar la opinin de que pasaron ya los tiempos en que la autoridad de un hombre vala algo1 y que ahora ya no obedece cada sabio sino sus propias ntimas convicciones4 ,allgase todo esto que1 desacreditados los sistemas y las hiptesis1 se ha desplegado grande aficin al examen y anlisis de los hechos1 y esto ha contribudo que se figuren muchos que1 no slo ha desaparecido completamente la autoridad en las ciencias1 sino que hasta ha llegado hacerse imposible4 primera vista1 bien pudiera esto parecer verdad2 pero1 si damos en torno de nosotros una atenta mirada1 notaremos que no se ha logrado otra cosa sino aumentar algn tanto el nmero de los jefes1 y reducir la duracin de su mando4 ste es verdadero tiempo de revueltas1 y tal vez de revolucin literaria y cientfica1 semejante en un todo la poltica1 en que se imaginan los pueblos que disfrutan ms libertad1 slo porque ven el mando distribudo en mayor nmero de manos1 y porque tienen ms anchura para deshacerse con frecuencia de los gobernantes1 haciendo pedazos como tiranos los que antes apellidaran padres y libertadores2 bien que1 despus de su primer arrebato1 dejan el campo libre para que se presenten otros hombres ponerles un freno1 tal vez un poco ms brillante1 pero no menos recio y molesto4 ms de los ejemplos que nos ofrecera en abundancia la historia de las letras de un siglo esta parte1 no vemos ahora mismo unos nombres substitudos otros nombres1 unos directores del entendimiento humano substitudos otros directores8 ,en el terreno de la poltica1 donde al parecer ms debiera campear el espritu de libertad1 no son contados los hombres que marchan al frente8 no los distinguimos tan claro como los generales de ejrcito en campaa8 ,en la arena parlamentaria vemos acaso otra cosa que dos tres cuerpos de combatientes que hacen sus evoluciones las rdenes del respectivo caudillo con la mayor regularidad y disciplina8 ,oh6 cun bien comprendern estas verdades aquellos que se hallan elevados tal altura6 ,ellos que conocen nuestra flaqueza1 ellos que saben que para engaar los hombres bastan por lo comn las palabras1 ellos habrn sentido mil veces asomar en sus labios la sonrisa1 cuando1 al contemplar engredos el campo de sus triunfos1 al verse rodeados de una turba preciada de inteligente que los admiraba y aclamaba con entusiasmo1 habrn odo algunos de sus ms fervientes y ms devotos proslitos cul blasonaban de ilimitada libertad de pensar1 de completa independencia en las opiniones y en los votos4 ,tal es el hombre2 tal nos le muestran la historia y la experiencia de cada da4 ,la inspiracin del genio1 esa fuerza sublime que eleva el entendimiento de algunos seres privilegiados1 ejercer siempre1 no slo sobre los sencillos ignorantes1 sino tambin sobre el comn de los sabios1 una accin fascinadora4 ,dnde est1 pues1 el ultraje que hace la razn humana la ,religin catlica1 cuando1 al propio tiempo que le presenta los ttulos que prueban su divinidad1 le exige la fe8 ,esa fe que el hombre dispensa tan fcilmente otro hombre1 en todas materias1 aun en aquellas en que ms presume de sabio1 no podr prestarla sin mengua de su dignidad la ,iglesia catlica8 ,ser un insulto hecho su razn el sealarle una norma fija1 que le asegure con respecto los puntos que ms le importan1 dejndole1 por otra parte1 amplia libertad de pensar lo que ms le agrade sobre aquel mundo que ,dios ha entregado las disputas de los hombres8 ,con esto hace acaso ms la ,iglesia que andar muy de acuerdo con las lecciones de la ms alta filosofa1 manifestar un profundo conocimiento del espritu humano1 y librarle de tantos males como le acarrea su volubilidad inconstancia1 su veleidoso orgullo1 combinados de un modo extrao con esa facilidad increble de deferir la palabra de otro hombre8 ,quin no ve que con ese sistema de la ,religin catlica se pone un dique al espritu de proselitismo que tantos daos ha causado la sociedad8 ,ya que el hombre tiene esa irresistible tendencia seguir los pasos de otro1 no hace un gran beneficio la humanidad la ,iglesia catlica1 sealndole de un modo seguro el camino por donde debe andar1 si quiere seguir las pisadas de un ,hombre-,dios8 ,no pone de esta manera muy cubierto la dignidad humana1 librando1 al propio tiempo1 de terrible naufragio los conocimientos ms necesarios al individuo y la sociedad8#h ,,capitulo ,,vi ,en contra de la autoridad que trata de ejercer su jurisdiccin sobre el entendimiento1 se alegar1 sin duda1 el adelanto de las sociedades2 y el alto grado de civilizacin y cultura que han llegado las naciones modernas se producir como un ttulo de justicia para lo que se apellida emancipacin del entendimiento4 mi juicio1 est tan distante esta rplica de tener algo de slido1 est tan mal cimentada sobre el hecho en que pretende apoyarse1 que1 antes bien1 del mayor adelanto de la sociedad debiera inferirse la necesidad ms urgente de una regla viva1 tal como lo juzgan indispensable los catlicos4 ,decir que las sociedades en su infancia y adolescencia hayan podido necesitar esa autoridad como un freno saludable1 pero que este freno se ha hecho intil y degradante cuando el entendimiento humano ha llegado mayor desarrollo1 es desconocer completamente la relacin que tienen con los diferentes estados de nuestro entendimiento1 los objetos sobre que versa semejante autoridad4 ,la verdadera idea de ,dios1 el origen1 el destino y la norma de conducta del hombre1 y todo el conjunto de medios que ,dios le ha proporcionado para llegar su alto fin1 he aqu los objetos sobre que versa la fe1 y sobre los cuales pretenden los catlicos la necesidad de una regla infalible2 sosteniendo que1 no ser as1 no fuera dable evitar los ms lamentables extravos1 ni poner la verdad cubierto de las cavilaciones humanas4 ,esta sencilla consideracin bastar para convencer de que el examen privado sera mucho menos peligroso en pueblos poco adelantados en la carrera de la civilizacin1 que no en otros que hayan ya adelantado mucho en ella4 ,en un pueblo cercano su infancia hay naturalmente un gran fondo de candor y sencillez1 disposiciones muy favorables para que recibiera con docilidad las lecciones esparcidas en el ,sagrado ,texto1 saborendose en las de fcil comprensin1 y humillando su frente ante la sublime obscuridad de aquellos lugares que ,dios ha querido encubrir con el velo del misterio4 ,hasta su misma posicin creara en cierto modo una autoridad2 pues1 como no estuviera an afectado por el orgullo y la mana del saber1 se habra reducido muy pocos el examinar el sentido de las revelaciones hechas por ,dios al hombre1 y esto producira naturalmente un punto cntrico de donde dimanara la enseanza4 ,pero sucede muy de otra manera en un pueblo adelantado en la carrera del saber2 porque la extensin de los conocimientos mayor nmero de individuos1 aumentando el orgullo y la volubilidad1 multiplica y subdivide las sectas en infinitas fracciones1 y acaba por trastornar todas las ideas1 y por corromper las tradiciones ms puras4 ,el pueblo1 cercano su infancia1 como est exento de la vanidad cientfica1 entregado sus ocupaciones sencillas1 y apegado sus antiguas costumbres1 escucha con docilidad y respeto al anciano venerable que1 rodeado de sus hijos y nietos1 refiere con tierna emocin la historia y los consejos que l su vez haba recibido de sus antepasados2 pero1 cuando la sociedad ha llegado mucho desarrollo2 cuando1 debilitado el respeto los padres de familia1 se ha perdido la veneracin las canas2 cuando nombres pomposos1 aparatos cientficos1 grandes bibliotecas1 hacen formar al hombre un gran concepto de la fuerza de su entendimiento2 cuando la multiplicacin y actividad de las comunicaciones esparcen grandes distancias las ideas1 y hacindolas fermentar por medio del calor que adquieren con el movimiento1 les dan aquella fuerza mgica que seorea los espritus2 entonces es precisa1 indispensable1 una autoridad1 que1 siempre viva1 siempre presente1 siempre en disposicin de acudir donde lo exija la necesidad1 cubra con robusta gida el sagrado depsito de las verdades independientes de tiempos y climas1 sin cuyo conocimiento flota eternamente el hombre merced de sus errores y caprichos1 y marcha con vacilante paso desde la cuna al sepulcro2 aquellas verdades sobre las cuales est sentada la sociedad como sobre firmsimo cimiento2 cimiento que1 una vez conmovido1 pierde su aplomo el edificio1 oscila1 se desmorona1 y se cae pedazos4 ,la historia literaria y poltica de ,europa de tres siglos esta parte nos ofrece demasiadas pruebas de lo que acabo de decir1 siendo de lamentar que cabalmente estall la revolucin religiosa en el momento en que deba ser ms fatal3 porque1 encontrando las sociedades agitadas por la actividad que desplegaba el espritu humano1 quebrant el dique1 cuando era necesario robustecerle4 ,por cierto que no es saludable apocar en demasa nuestro espritu1 achacndole defectos que no tenga1 exagerando aquellos de que en realidad adolece2 pero tampoco es conveniente engreirle sobradamente1 ponderando ms de lo que es justo el alcance de sus fuerzas3 esto1 ms de serle muy daoso en diferentes sentidos1 es muy poco favorable su mismo adelanto2 y aun1 si bien se mira1 es poco conforme al carcter grave y circunspecto1 que ha de ser uno de los distintivos de la verdadera ciencia4 ,que la ciencia1 si ha de ser digna de este nombre1 no ha de ser tan pueril1 que se muestre ufana y vanidosa por aquello que en realidad no le pertenece como propiedad suya3 es menester que no desconozca los lmites que la circunscriben1 y que tenga bastante generosidad y candidez para confesar su flaqueza4 ,un hecho hay en la historia de las ciencias1 que1 al propio tiempo que revela la intrnseca debilidad del entendimiento1 hace palpar lo mucho que entra de lisonja en los desmedidos elogios que veces se le prodigan2 infirindose de aqu cun arriesgado sea el abandonarle del todo s mismo1 sin ningn gnero de gua4 ,consiste este hecho en las sombras que se van encontrando medida que nos acercamos la investigacin de los secretos que rodean los primeros principios de las ciencias3 por manera que1 aun hablando de las que ms nombrada tienen por su verdad1 evidencia y exactitud1 en llegando profundizar hasta sus cimientos1 parece que se encuentra un terreno poco firme1 resbaladizo1 en trminos que el entendimiento1 sintindose poco seguro y vacilante1 retrocede1 temeroso de descubrir alguna cosa que lanzara la incertidumbre y la duda sobre aquellas verdades1 en cuya evidencia se haba complacido4 ,no participo yo del mal humor de ,hobbes contra las matemticas1 y1 entusiasta como soy de sus adelantos y profundamente convencido como estoy de las ventajas que su estudio acarrea las dems ciencias y la sociedad1 mal pudiera tratar1 ni de disminuir su mrito1 ni de disputarles ninguno de los ttulos que las ennoblecen2 pero1 quin dira que ni ellas se exceptan de la regla general8 faltan acaso en ellas puntos dbiles1 senderos tenebrosos8 ,por cierto que1 al exponerse los primeros principios de estas ciencias1 consideradas en toda su abstraccin1 y al deducir las proposiciones ms elementales1 camina el entendimiento por un terreno llano1 desembarazado1 donde ni se ofrece siquiera la idea de que pueda ocurrir el ms ligero tropiezo4 ,prescindir ahora de las sombras que hasta sobre este camino podran esparcir la ideologa y la metafsica1 si se presentasen disputar sobre algunos puntos1 aun buscando su apoyo en los escritos de filsofos aventajados2 pero1 cindonos al crculo en que naturalmente se encierran las matemticas1 quin de los versados en ellas ignora que1 avanzando en sus teoras1 se encuentran ciertos puntos donde el entendimiento tropieza con una sombra2 donde1 pesar de tener la vista la demostracin1 y de haberla empleado en todas sus partes1 se halla como fluctuante1 sintiendo un no s qu de incertidumbre1 de que apenas acierta darse cuenta s propio8 ,quin no ha experimentado que1 veces1 despus de dilatados raciocinios1 al divisar la verdad1 se halla uno como si hubiera descubierto la luz del da1 pero despus de haber andado largo trecho obscuras1 por un camino cubierto8 ,fijando entonces vivamente la atencin sobre aquellos pensamientos que divagan por la mente como exhalaciones momentneas1 sobre aquellos movimientos casi imperceptibles que en tales casos nacen y mueren de continuo en nuestra alma1 se nota que el entendimiento1 en medio de sus fluctuaciones1 extiende la mano sin advertirlo al ncora que le ofrece la autoridad ajena1 y que1 para asegurarse1 hace desfilar delante de sus ojos la sombra de algunos matemticos ilustres1 y el corazn como que se alegra de que aquello est ya enteramente fuera de duda1 por haberlo visto de una misma manera una serie de hombres grandes4 ,y qu8 se sublevarn tal vez la ignorancia y el orgullo contra semejantes reflexiones8 ,estudiad esas ciencias1 1 cuando menos1 leed su historia1 y os convenceris de que tambin se encuentran en ellas abundantes pruebas de la debilidad del entendimiento del hombre4 ,la portentosa invencin de ,newton y ,leibnitz no encontr en ,europa numerosos adversarios8 no necesit para solidarse bien1 el que pasara algn tiempo1 y que la piedra de toque de las aplicaciones viniese manifestar la verdad de los principios y la exactitud de los raciocinios8 y creis1 por ventura1 que si ahora se presentara de nuevo esa invencin en el campo de las ciencias1 hasta suponindola pertrechada de todas las pruebas con que se la ha robustecido1 y rodeada de aquella luz con que la han baado tantas aclaraciones2 creis1 por ventura1 repito1 que no necesitara tambin de algn tiempo1 para que1 afirmada1 digmoslo as1 con el derecho de prescripcin1 alcanzase en sus dominios la tranquilidad y sosiego de que actualmente disfruta8 ,bien se deja sospechar que no les ha de caber las dems ciencias escasa parte de esa incertidumbre1 que trae su origen de la misma flaqueza del espritu humano2 y1 como quiera que en cuanto ellas apenas me parece posible que haya quien trate de contradecirlo1 pasar presentar algunas consideraciones sobre el carcter peculiar de las ciencias morales4 ,tal vez no se ha reparado bastante que no hay estudio ms engaoso que el de las verdades morales2 y le llamo engaoso1 porque1 brindando al investigador con una facilidad aparente1 le empea en pasos en que apenas se encuentra salida4 ,son como aquellas aguas tranquilas que manifiestan poca profundidad1 un fondo falso1 pero que encierran un insondable abismo4 ,familiarizados nosotros con su lenguaje desde la ms tierna infancia2 viendo en rededor nuestro sus continuas aplicaciones2 sintiendo que se nos presentan como de bulto1 y hallndonos con cierta facilidad de hablar de repente sobre muchos de sus puntos1 persuadmonos con ligereza de que tampoco nos ha de ser difcil un estudio profundo de sus ms altos principios1 y de sus relaciones ms delicadas2 y cosa admirable6 apenas salimos de la esfera del sentido comn1 apenas tratamos de desviarnos de aquellas expresiones sencillas1 las mismas que balbucientes pronuncibamos en el regazo de nuestra madre1 nos hallamos en el ms confuso laberinto4 ,entonces1 si el entendimiento se abandona sus cavilaciones2 si no escucha la voz del corazn1 que le habla con tanta sencillez como elocuencia2 si no templa aquella fogosidad que le comunica el orgullo2 si con loco desvanecimiento no atiende lo que le prescribe el cuerdo buen sentido1 llega hasta el exceso de despreciar el depsito de aquellas tan saludables como necesarias verdades que conserva la sociedad para irlas transmitiendo de generacin en generacin2 y1 marchando solo1 tientas1 en medio de las ms densas tinieblas1 acaba por derrumbarse en aquellos precipicios de extravagancias y delirios de que la historia de las ciencias nos ofrece tan repetidos y lamentables ejemplos4 ,si bien se observa1 se nota una cosa semejante en todas las ciencias2 porque el ,criador ha querido que no nos faltaran aquellos conocimientos que nos eran necesarios para el uso de la vida1 y para llegar nuestro destino2 pero no ha querido complacer nuestra curiosidad1 descubrindonos verdades que para nada nos eran necesarias4 ,sin embargo1 en algunas materias ha comunicado al entendimiento cierta facilidad que le hace capaz de enriquecer de continuo sus dominios2 pero1 en orden las verdades morales1 le ha dejado en una esterilidad completa3 lo que necesitaba saber1 se lo ha grabado con caracteres muy sencillos inteligibles en el fondo de su corazn1 se lo ha consignado de un modo muy expreso y terminante en el ,sagrado ,texto1 mostrndole una regla fija en la autoridad de la ,iglesia1 donde poda acudir para aclarar sus dudas2 pero1 por lo dems1 le ha dejado de manera que1 si se trata de cavilar y espaciarse su capricho1 recorre de continuo un mismo camino1 lo hace y deshace mil veces2 encontrando en un extremo el escepticismo1 en el otro la verdad pura4 ,algunos idelogos modernos reclamarn1 tal vez1 contra reflexiones semejantes1 y mostrarn en contra de esta asercin el fruto de sus trabajos analticos4 ,cuando no se haba descendido al anlisis de los hechos1 dirn ellos2 cuando se divagaba entre sistemas areos1 y se reciban palabras sin examen ni discernimiento1 entonces pudiera ser verdad todo esto2 pero ahora1 cuando las ideas de bien y mal moral las hemos aclarado nosotros tan completamente1 que hemos deslindado lo que haba en ellas de preocupacin y de filosofa2 que hemos asentado todo el sistema de moral sobre principios tan sencillos1 como son el placer y el dolor2 que hemos dado en estas materias ideas tan claras1 como son las varias sensaciones que nos causa una naranja2 ahora1 decir todo esto1 es ser ingrato con las ciencias2 es desconocer el fruto de nuestros sudores4 ,ni me son desconocidos los trabajos de algunos nuevos idelogo-moralistas1 ni la engaosa sencillez con que desenvuelven sus teoras1 dando las ms difciles materias un aspecto de facilidad y llaneza1 que1 al parecer1 debe de estar todo al alcance de las inteligencias ms limitadas3 no es ste el lugar propsito para examinar esas teoras1 esas investigaciones analticas2 observar1 no obstante1 que1 pesar de tanta sencillez1 no parece que se vaya en pos de ellos ni la sociedad1 ni la ciencia2 y que sus opiniones1 sin embargo de ser recientes1 son ya viejas4 ,y no es extrao1 porque fcilmente se haba de ocurrir que1 pesar de su positivismo1 si puedo valerme de esta palabra1 son tan hipotticos esos idelogos1 como muchos de los antecesores quienes ellos motejan y desprecian4 ,escuela pequea y de espritu limitado1 que1 sin estar en posesin de la verdad1 no tiene siquiera aquella belleza con que hermosean otras los brillantes sueos de grandes hombres2 escuela orgullosa y alucinada1 que cree profundizar un hecho1 cuando le obscurece1 y afianzarle1 slo porque le asevera2 y que1 en tratndose de relaciones morales1 se figura que analiza el corazn1 slo porque le descompone y diseca4 ,si tal es nuestro entendimiento1 si tanta es su flaqueza con respecto todas las ciencias1 si tanta es su esterilidad en los conocimientos morales1 que no ha podido adelantar un pice sobre lo que le ha enseado la bondadosa ,providencia1 qu beneficio ha hecho el ,protestantismo las sociedades modernas1 quebrantando la fuerza de la autoridad1 nica capaz de poner un dique lamentables extravos8#i ,,capitulo ,,vii ,rechazada por el ,protestantismo la autoridad de la ,iglesia1 y estribando sobre este principio como nico cimiento1 ha debido buscar en el hombre todo su apoyo2 y1 desconocido hasta tal punto el espritu humano1 y su verdadero carcter1 y sus relaciones con las verdades religiosas y morales1 le ha dejado ancho campo para precipitarse1 segn la variedad de las situaciones1 en dos extremos tan opuestos como son el fanatismo y la indiferencia4 ,extrao parecer quizs enlace semejante1 y que extravos tan opuestos puedan dimanar de un mismo origen1 y1 sin embargo1 nada hay ms cierto2 viniendo en esta parte los ejemplos de la historia confirmar las lecciones de la filosofa4 ,apelando el ,protestantismo al solo hombre en las materias religiosas1 no le quedaban sino dos medios de hacerlo3 suponerle inspirado del cielo para el descubrimiento de la verdad1 sujetar todas las verdades religiosas al examen de la razn2 es decir1 la inspiracin la filosofa4 ,el someter las verdades religiosas al fallo de la razn deba acarrear tarde temprano la indiferencia1 as como la inspiracin particular1 el espritu privado1 haba de engendrar el fanatismo4 ,hay en la historia del espritu humano un hecho universal y constante1 y es su vehemente inclinacin imaginar sistemas que1 prescindiendo completamente de la realidad de las cosas1 ofrezcan tan slo la obra de un ingenio1 que se ha propuesto apartarse del camino comn1 y abandonarse libremente al impulso de sus propias inspiraciones4 ,la historia de la filosofa apenas presenta otros cuadros que la repeticin perenne de este fenmeno2 y1 en cuanto cabe en las otras materias1 no ha dejado de reproducirse1 bajo una otra forma4 ,concebida una idea singular1 mrala el entendimiento con aquella predileccin exclusiva y ciega1 con que suele un padre distinguir sus hijos2 y1 desenvolvindola con esta preocupacin1 amolda en ella todos los hechos1 y le ajusta todas las reflexiones4 ,lo que en un principio no era ms que un pensamiento ingenioso y extravagante1 pasa luego ser un germen1 del cual nacen vastos cuerpos de doctrina2 y1 si es ardiente la cabeza donde ha brotado ese pensamiento1 si est seoreada por un corazn lleno de fuego1 el calor provoca la fermentacin1 y sta el fanatismo1 propagador de todos los delirios4 ,acrecintase singularmente el peligro cuando el nuevo sistema versa sobre materias religiosas1 se roza con ellas por relaciones muy inmediatas3 entonces las extravagancias del espritu alucinado se transforman en inspiraciones del cielo2 la fermentacin del delirio1 en una llama divina1 y la mana de singularizarse en vocacin extraordinaria4 ,el orgullo1 no pudiendo sufrir oposicin1 se desboca furioso contra todo lo que encuentra establecido2 insultando la autoridad1 atacando todas las instituciones1 y despreciando las personas1 disfraza la ms grosera violencia con el manto del celo1 y encubre la ambicin con el nombre del apostolado4 ,ms alucinado veces que seductor1 el miserable manitico llega quizs persuadirse profundamente de que son verdaderas sus doctrinas1 y de que ha odo la palabra del cielo2 y1 presentando en el fogoso lenguaje de la demencia algo de singular y extraordinario1 transmite sus oyentes una parte de su locura1 y adquiere en breve un considerable nmero de proslitos4 ,no son1 la verdad1 muchos los capaces de representar el primer papel en esa escena de locura2 pero1 desgraciadamente1 los hombres son demasiado insensatos para dejarse arrastrar por el primero que se arroje atrevido acometer la empresa3 pues que la historia y la experiencia harto nos tienen enseado que1 para fascinar un gran nmero de hombres1 basta una palabra1 y que1 para formar un partido1 por malvado1 por extravagante1 por ridculo que sea1 no se necesita ms que levantar una bandera4 ,ahora que se ofrece la oportunidad1 quiero dejar consignado aqu un hecho1 que no s que nadie le haya observado3 y es1 que la ,iglesia en sus combates con la hereja ha prestado un eminente servicio la ciencia que se ocupa en conocer el verdadero carcter1 las tendencias y el alcance del espritu humano4 ,celosa depositaria de todas las grandes verdades1 ha procurado siempre conservarlas intactas1 y1 conociendo fondo la debilidad del humano entendimiento1 y su extremada propensin las locuras y extravagancias1 le ha seguido siempre de cerca los pasos1 le ha observado en todos sus movimientos1 rechazando con energa sus impotentes tentativas1 cuando l ha tratado de corromper el pursimo manantial de que era poseedora4 ,en las fuertes y dilatadas luchas que contra l ha sostenido1 ha logrado poner de manifiesto su incurable locura1 ha desenvuelto todos sus pliegues1 y le ha mostrado en todas sus fases3 recogiendo en la historia de las herejas un riqusimo caudal de hechos1 un cuadro muy interesante donde se halla retratado el espritu humano en sus verdaderas dimensiones1 en su fisonoma caracterstica1 en su propio colorido3 cuadro de que se aprovechar1 sin duda1 el genio quien est reservada la grande obra que est todava por hacer3 la verdadera historia del espritu humano4#aj ,tocante extravagancias y delirios del fanatismo1 por cierto que no est nada escasa la historia de ,europa de tres siglos esta parte3 monumentos quedan todava existentes1 y por dondequiera que dirijamos nuestros pasos1 encontraremos que las sectas fanticas nacidas en el seno del ,protestantismo1 y originadas de su principio fundamental1 han dejado impresa una huella de sangre4 ,nada pudieron contra el torrente devastador1 ni la violencia de carcter de ,lutero1 ni los furibundos esfuerzos con que se opona cuantos enseaban doctrinas diferentes de las suyas3 unas impiedades sucedieron presto otras impiedades2 unas extravagancias1 otras extravagancias2 un fanatismo1 otro fanatismo2 quedando luego la falsa reforma fraccionada en tantas sectas1 todas cual ms violentas1 cuantas fueron las cabezas que la triste fecundidad de engendrar un sistema reunieron un carcter bastante resuelto para enarbolar una bandera4 ,ni era posible que de otro modo sucediese1 porque1 cabalmente1 ms del riesgo que traa consigo el dejar solo al espritu humano encarado con todas las cuestiones religiosas1 haba una circunstancia que deba acarrear resultados funestsimos3 hablo de la interpretacin de los ,libros ,santos encomendada al espritu privado4 ,manifestse entonces con toda evidencia que el mayor abuso es el que se hace de lo mejor2 y que ese libro inefable1 donde se halla derramada tanta luz para el entendimiento1 tantos consuelos para el corazn1 es altamente daoso al espritu soberbio1 que la terca resolucin de resistir toda autoridad en materias de fe1 aada la ilusoria persuasin de que la ,escritura ,sagrada es un libro claro en todas sus partes1 de que no le faltar en todo caso la inspiracin del cielo para la disipacin de las dudas que pudieran ofrecerse1 que recorra sus pginas con el prurito de encontrar algn texto1 que1 ms menos violentado1 pueda prestar apoyo sutilezas1 cavilaciones1 proyectos insensatos4 ,no cabe mayor desacierto que el cometido por los corifeos del ,protestantismo1 al poner la ,biblia en manos de todo el mundo1 procurando1 al mismo tiempo1 acreditar la ilusin de que cualquier cristiano era capaz de interpretarla2 no cabe olvido ms completo de lo que es la ,sagrada ,escritura4 ,bien es verdad que no quedaba otro medio al ,protestantismo1 y que todos los obstculos que opona la entera libertad en la interpretacin del ,sagrado ,texto eran para l una inconsecuencia chocante1 una apostasa de sus propios principios1 un desconocimiento de su origen2 pero esto es su ms terminante condenacin2 porque1 cules son los ttulos1 ni de verdad1 ni de santidad1 que podr presentarnos una religin1 que en su principio fundamental envuelve el germen de las sectas ms fanticas y ms daosas la sociedad8 ,difcil fuera reunir en breve espacio tantos hechos1 tantas reflexiones1 tan convincentes pruebas en contra de ese error capital del ,protestantismo1 como ha reunido un mismo protestante4 ,es ,o',callaghan3 y no dudo que el lector me quedar agradecido de que transcriba aqu sus palabras2 dice as3 ,llevados los primeros reformadores de su espritu de oposicin la ,iglesia romana1 reclamaron voz en grito el derecho de interpretar las ,escrituras conforme al juicio particular de cada uno44442 pero1 afanados por emancipar al pueblo de la autoridad del ,pontfice romano1 proclamaron este derecho sin explicacin ni restricciones1 y las consecuencias fueron terribles4 ,impacientes por minar la base de la jurisdiccin papal1 sostuvieron sin limitacin alguna que cada individuo tiene indisputable derecho interpretar la ,sagrada ,escritura por s mismo2 y1 como este principio1 tomado en toda su extensin1 era insostenible1 fu menester1 para afirmarle1 darle el apoyo de otro principio1 cual es1 que la ,biblia es un libro fcil1 al alcance de todos los espritus2 que el carcter ms inseparable de la revelacin divina es una gran claridad3 principios ambos1 que1 ora se les considere aislados1 ora unidos1 son incapaces de sufrir un ataque serio4 ,el juicio privado de ,munzer descubri en la ,escritura que los ttulos de nobleza y las grandes propiedades son una usurpacin impa1 contraria la natural igualdad de los fieles1 invit sus secuaces examinar si no era sta la verdad del hecho3 examinaron los sectarios la cosa1 alabaron ,dios1 y procedieron en seguida1 por medio del hierro y del fuego1 la extirpacin de los impos1 y apoderarse de sus propiedades4 ,el juicio privado crey tambin haber descubierto en la ,biblia que las leyes establecidas eran una permanente restriccin de la libertad cristiana2 y heos aqu que ,juan de ,leyde tira los instrumentos de su oficio1 se pone la cabeza de un populacho fantico1 sorprende la ciudad de ,mnster1 se proclama s mismo rey de ,sin1 toma catorce mujeres la vez1 asegurando que la poligamia era una de las libertades cristianas1 y el privilegio de los ,santos4 ,pero1 si la criminal locura de los paisanos extranjeros aflige los amigos de la humanidad y de una piedad razonable1 por cierto que no es propsito para consolarlos la historia de ,inglaterra1 durante un largo espacio del siglo ,,xvii4 ,en ese perodo de tiempo1 levantronse una innumerable muchedumbre de fanticos1 ora juntos1 ora unos en pos de otros1 embriagados de doctrinas extravagantes y de pasiones dainas1 desde el feroz dominio de ,fox hasta la metdica locura de ,barclay1 desde el formidable fanatismo de ,cromwell hasta la necia impiedad de ,praise-,god-,barebones4 ,la piedad1 la razn y el buen sentido parecan desterrados del mundo1 y se haban puesto en su lugar una extravagante algaraba1 un frenes religioso1 un celo insensato3 todos citaban la ,escritura1 todos pretendan haber tenido inspiraciones1 visiones1 arrobos de espritu2 y1 la verdad1 con tanto fundamento lo pretendan unos como otros4 ,sostenase con mucho rigor que era conveniente abolir el sacerdocio y la dignidad ,real2 pues que los sacerdotes eran los servidores de ,satans1 y los reyes eran los delegados de la ,prostituta de ,babilonia1 y que la existencia de unos y otros era incompatible con el reino del ,redentor4 ,esos fanticos condenaban la ciencia como invencin pagana1 y las universidades como seminarios de la impiedad anticristiana4 ,ni la santidad de sus funciones protega al obispo1 ni la majestad del trono al rey2 uno y otro eran objetos de desprecio y de odio1 y degollados sin compasin por aquellos fanticos1 cuyo nico libro era la ,biblia1 sin notas ni comentarios4 la sazn estaba en su mayor auge el entusiasmo por la oracin1 la predicacin y la lectura de los ,libros ,santos2 todos oraban1 todos predicaban1 todos lean1 pero nadie escuchaba4 ,las mayores atrocidades se las justificaba por la ,sagrada ,escritura2 en las transacciones ms ordinarias de la vida se usaba el lenguaje de la ,sagrada ,escritura2 de los negocios interiores de la nacin1 de sus relaciones exteriores1 se trataba con frases de la ,escritura2 con la ,escritura se tramaban conspiraciones1 traiciones1 proscripciones2 y todo era1 no slo justificado1 sino tambin consagrado con citas de la ,sagrada ,escritura4 ,estos hechos histricos han asombrado con frecuencia los hombres de bien1 y consternado las almas piadosas2 pero1 demasiado embebido el lector en sus propios sentimientos1 olvida la leccin encerrada en esta terrible experiencia1 saber3 que la ,biblia1 sin explicacin1 ni comentarios1 no es para leda por hombres groseros ignorantes4 ,la masa del linaje humano ha de contentarse con recibir de otro sus instrucciones1 y no le es dado acercarse los manantiales de la ciencia4 ,las verdades ms importantes en medicina1 en jurisprudencia1 en fsica1 en matemticas1 ha de recibirlas de aquellos que las beben en los primeros manantiales3 y1 por lo que toca al ,cristianismo1 en general se ha constantemente seguido el mismo mtodo1 y siempre que se le ha dejado hasta cierto punto1 la sociedad se ha conmovido hasta sus cimientos4 ,no necesitan comentarios esas palabras de ,o',callaghan2 y por cierto que no se las podr tachar ni de hiperblicas1 ni de declamatorias1 no siendo ms que una sencilla y verdica narracin de hechos harto sabidos4 ,el solo recuerdo de ellos debera ser bastante para convencer de los peligros que consigo trae el poner la ,sagrada ,escritura sin notas ni comentarios en manos de cualquiera1 como lo hace el ,protestantismo1 acreditando en cuanto puede el error de que para la inteligencia del ,sagrado ,texto es intil la autoridad de la ,iglesia1 y que no necesita ms todo cristiano que escuchar lo que le dictarn con frecuencia sus pasiones y sus delirios4 ,cuando el ,protestantismo no hubiera cometido otro yerro que ste1 bastara ya para que se reprobase1 se condenase s propio1 pues que no hace otra cosa una religin que asienta un principio que la disuelve ella misma4 ,para apreciar en esta parte el desacierto con que procede el ,protestantismo1 y la posicin falsa y arriesgada en que se ha colocado con respecto al espritu humano1 no es necesario ser telogo1 ni catlico2 basta haber ledo la ,escritura1 aun cuando sea nicamente con ojos de literato y filsofo4 ,un libro que1 encerrando en breve cuadro el extenso espacio de cuatro mil aos1 y adelantndose hasta las profundidades del ms lejano porvenir1 comprende el origen y destinos del hombre y del universo2 un libro que1 tejiendo la historia particular de un pueblo escogido1 abarca en sus narraciones y profecas las revoluciones de los grandes imperios2 un libro en que los magnficos retratos donde se presentan la pujanza y el lujoso esplendor de los monarcas de ,oriente1 se encuentran al lado de la fcil pincelada que nos describe la sencillez de las costumbres domsticas1 el candor inocencia de un pueblo en la infancia2 un libro donde narra el historiador1 vierte tranquilamente el sabio sus sentencias1 predica el apstol1 ensea y disputa el doctor2 un libro donde un profeta1 seoreado por el espritu divino1 truena contra la corrupcin y extravo de un pueblo1 anuncia las terribles venganzas del ,dios de ,sina1 llora inconsolable el cautiverio de sus hermanos y la devastacin y soledad de su patria1 cuenta en lenguaje peregrino y sublime los magnficos espectculos que se desplegaron sus ojos en momentos de arrobo1 en que1 al travs de velos sombros1 de figuras misteriosas1 de emblemas obscuros1 de apariciones enigmticas1 viera desfilar ante su vista los grandes sucesos de la sociedad y las catstrofes de la naturaleza2 un libro1 ms bien un conjunto de libros1 donde reinan todos los estilos y campean los ms variados tonos1 donde se hallan derramadas y entremezcladas la majestad pica y la sencillez pastoril1 el fuego lrico y la templanza didctica1 la marcha grave y sosegada de la narracin histrica y la rapidez y viveza del drama2 un conjunto de libros escritos en diferentes pocas y pases1 en varias lenguas1 en circunstancias las ms singulares y extraordinarias1 cmo podr menos de trastrocar la cabeza orgullosa que recorre tientas sus pginas1 ignorando los climas1 los tiempos1 las leyes1 los usos y costumbres2 abrumada de alusiones que la confunden1 de imgenes que la sorprenden1 de idiotismos que la obscurecen2 oyendo hablar en idioma moderno al hebreo al griego que escribieron all en siglos muy remotos8 ,qu efectos ha de producir ese conjunto de circunstancias1 creyendo el lector que la ,sagrada ,escritura es un libro muy fcil1 que se brinda de buen grado la inteligencia de cualquiera1 y que1 en todo caso1 si se ofreciere alguna dificultad1 no necesita el que lee de la instruccin de nadie1 sino que le bastan sus propias reflexiones1 concentrarse dentro de s mismo para prestar atento odo la celeste inspiracin que levantar el velo que encubre los ms altos misterios8 ,quin extraar que se hayan visto entre los protestantes tan ridculos visionarios1 tan furibundos fanticos8#aa ,,capitulo ,,viii ,injusticia fuera tachar una religin de falsa1 slo porque en su seno hubieran aparecido fanticos3 esto equivaldra desecharlas todas2 pues que no sera dable encontrar una que estuviese exenta de semejante plaga4 ,no est el mal en que se presenten fanticos en medio de una religin1 sino en que ella los forme1 en que los incite al fanatismo1 les abra para l anchurosa puerta4 ,si bien se mira1 en el fondo del corazn humano hay un germen abundante de fanatismo1 y la historia del hombre nos ofrece de ello tan abundantes pruebas1 que apenas se encontrar hecho que deba ser reconocido como ms indudable4 ,fingid una ilusin cualquiera1 contad la visin ms extravagante1 forjad el sistema ms desvariado2 pero tened cuidado de baarlo todo con un tinte religioso1 y estad seguros de que no os faltarn proslitos entusiastas que tomarn pecho el sostener vuestros dogmas1 el propagarlos1 y que se entregarn vuestra causa con una mente ciega y un corazn de fuego2 es decir1 tendris bajo vuestra bandera una porcin de fanticos4 ,algunos filsofos han gastado largas pginas en declamar contra el fanatismo1 y como que se han empeado en desterrarle del mundo1 ora dando los hombres empalagosas lecciones filosficas1 ora empleando contra el monstruo toda la fuerza de una oratoria fulminante4 ,bien es verdad que la palabra fanatismo le han sealado una extensin tan lata1 que han comprendido bajo esta denominacin toda clase de religiones2 pero yo creo1 sin embargo1 que1 aun cuando se hubieran ceido combatir el verdadero fanatismo1 habran hecho harto mejor si1 no fatigndose tanto1 hubiesen gastado algn tiempo en examinar esta materia con espritu analtico1 tratndola1 despus de atento examen1 sin preocupacin1 con madurez y templanza4 ,por lo mismo que vean que ste era un achaque del espritu humano1 escasas esperanzas podan tener1 si es que fueran filsofos cuerdos y sesudos1 de que con razones y elocuencia alcanzaran desterrar del mundo al malhadado monstruo2 pues que1 hasta ahora1 no s yo que la filosofa haya sido parte remediar ninguna de aquellas graves enfermedades que son como el patrimonio del humano linaje4 ,entre tantos yerros como ha tenido la filosofa del siglo ,,xviii1 ha sido uno de los ms capitales la mana de los tipos3 de la naturaleza del hombre1 de la sociedad1 de todo se ha imaginado un tipo all en su mente2 todo ha debido acomodarse aquel tipo1 y cuanto no ha podido doblegarse para ajustarse al molde1 todo ha sufrido tal descarga filosfica1 que1 al menos1 no ha quedado impune por su poca flexibilidad4 ,pues qu8 podr negarse que haya fanatismo en el mundo8 ,y mucho4 ,podr negarse que sea un mal8 ,y muy grave4 ,cmo se podra extirpar8 ,de ninguna manera4 ,cmo se podr disminuir su extensin1 atenuar su fuerza1 refrenar su violencia8 ,dirigiendo bien al hombre4 ,entonces1 no ser con la filosofa8 ,ahora lo veremos4 ,cul es el origen del fanatismo8 ,antes es necesario fijar el verdadero sentido de esta palabra4 ,entindese por fanatismo1 tomado en su acepcin ms lata1 una viva exaltacin del nimo fuertemente seoreado por alguna opinin1 falsa1 exagerada4 ,si la opinin es verdadera1 encerrada en sus justos lmites1 entonces no cabe el fanatismo2 y1 si alguna vez lo hubiere1 ser con respecto los medios que se emplean en defenderla2 pero1 entonces ya existir tambin un juicio errado1 en cuanto se cree que la opinin verdadera autoriza para aquellos medios2 es decir1 que habr error1 exageracin4 ,pero1 si la opinin fuere verdadera1 los medios de defenderla1 legtimos1 y la ocasin1 oportuna1 entonces no hay fanatismo1 por grande que sea la exaltacin del nimo1 por viva que sea la efervescencia1 por vigorosos que sean los esfuerzos que se hagan1 por costosos que sean los sacrificios que se arrostren2 entonces habr entusiasmo en el nimo y herosmo en la accin1 pero fanatismo no3 de otra manera los hroes de todos tiempos y pases quedaran afeados con la mancha de fanticos4 ,tomado el fanatismo con toda esta generalidad1 se extiende cuantos objetos ocupan al espritu humano2 y as hay fanticos en religin1 en poltica1 y hasta en ciencias y literatura2 no obstante1 el significado ms propio de la palabra fanatismo1 no slo atendiendo su valor etimolgico1 sino tambin usual1 es cuando se aplica materias religiosas2 y1 por esta causa1 el solo nombre de fantico1 sin ninguna aadidura1 expresa un fantico en religin2 cuando1 al contrario1 si se le aplica con respecto otras materias1 debe andar acompaado del apuesto que las califique2 as se dice3 fanticos polticos1 fanticos en literatura1 y otras expresiones por este tenor4 ,no cabe duda de que1 en tratndose de materias religiosas1 tiene el hombre una propensin muy notable dejarse dominar de una idea1 exaltarse de nimo en favor de ella1 transmitirla cuantos le rodean1 propagarla luego por todas partes1 llegando con frecuencia empearse en comunicarla los otros1 aunque sea con las mayores violencias4 ,hasta cierto punto se verifica tambin el mismo hecho en las materias no religiosas2 pero es innegable que en las religiosas adquiere el fenmeno un carcter que le distingue de cuanto acontece en esfera diferente4 ,en cosas de religin adquiere el alma del hombre una nueva fuerza2 una energa terrible1 una expansin sin lmites2 para l no hay dificultades1 no hay obstculos1 no hay embarazos de ninguna clase2 los intereses materiales desaparecen enteramente1 los mayores padecimientos se hacen lisonjeros1 los tormentos son nada1 la muerte misma es una ilusin agradable4 ,el hecho es vario1 segn lo es la persona en quien se verifica1 segn lo son las ideas y costumbres del pueblo en medio del cual se realiza2 pero1 en el fondo1 es el mismo3 examinada la cosa en su raz1 se halla que tienen un mismo origen las violencias de los sectarios de ,mahoma1 que las extravagancias de los discpulos de ,fox4 ,acontece en esta pasin lo propio que en las dems1 que1 si producen los mayores males1 es slo porque se extravan de su objeto legtimo1 se dirigen l por medios que no estn de acuerdo con lo que dictan la razn y la prudencia2 pues que1 bien observado1 el fanatismo no es ms que el sentimiento religioso extraviado2 sentimiento que el hombre lleva consigo desde la cuna hasta el sepulcro1 y que se encuentra como esparcido por la sociedad1 en todos los perodos de su existencia4 ,hasta ahora ha sido siempre vano el empeo de hacer irreligioso al hombre3 uno que otro individuo se ha entregado los desvaros de una irreligin completa2 pero el linaje humano protesta sin cesar contra ese individuo1 que ahoga en su corazn el sentimiento religioso4 ,como este sentimiento es tan fuerte1 tan vivo1 tan poderoso ejercer sobre el hombre una influencia sin lmites1 apenas se aparta de su objeto legtimo1 apenas se desva del sendero debido1 cuando ya produce resultados funestos2 pues que se combinan desde luego dos causas muy propsito para los mayores desastres1 como son3 absoluta ceguera del entendimiento1 y una irresistible energa en la voluntad4 ,cuando se ha declamado contra el fanatismo1 buena parte de los protestantes y filsofos no se han olvidado de prodigar ese apodo la ,iglesia catlica2 y por cierto que debieran andar en ello con ms tiento1 cuando menos en obsequio de la buena filosofa4 ,sin duda que la ,iglesia no se gloriar de que haya podido curar todas las locuras de los hombres1 y1 por tanto1 no pretender tampoco que de entre sus hijos haya podido desterrar de tal manera el fanatismo1 que1 de vez en cuando1 no haya visto en su seno algunos fanticos2 pero s que puede gloriarse de que jams religin alguna ha dado mejor en el blanco para curar1 en cuanto cabe1 este achaque del espritu humano2 pudiendo1 adems1 asegurarse que tiene de tal manera tomadas sus medidas1 que1 en naciendo el fanatismo1 le cerca desde luego con un vallado1 en que podr delirar por algn tiempo1 pero no producir efectos de consecuencias desastrosas4 ,esos extravos de la mente1 esos sueos de delirio que1 nutridos y avivados1 con el tiempo arrastran al hombre las mayores extravagancias1 y hasta los ms horrorosos crmenes1 apganse por lo comn en su mismo origen1 cuando existe en el fondo del alma el saludable convencimiento de la propia debilidad1 y el respeto y sumisin una autoridad infalible2 y1 ya que veces no se logre sofocar el delirio en su nacimiento1 qudase al menos aislado1 circunscrito una porcin de hechos ms menos verosmiles1 pero dejando intacto el depsito de la verdadera doctrina1 y sin quebrantar aquellos lazos que unen y estrechan todos los fieles como miembros de un mismo cuerpo4 ,se trata de revelaciones1 de visiones1 de profecas1 de xtasis8 ,mientras todo esto tenga un carcter privado1 y no se extienda las verdades de fe1 la ,iglesia1 por lo comn1 disimula1 tolera1 se abstiene de entrometerse1 calla1 dejando los crticos la discusin de los hechos1 y al comn de los fieles amplia libertad para pensar lo que ms les agrade4 ,pero1 si toman las cosas un carcter ms grave1 si el visionario entra en explicaciones sobre algunos puntos de doctrina1 veris1 desde luego1 que se despliega el espritu de vigilancia2 la ,iglesia aplica atentamente el odo para ver si se mezcla por all alguna voz que se aparte de lo enseado por el divino ,maestro2 fija una mirada observadora sobre el nuevo predicador1 por si hay algo que manifieste1 al hombre alucinado y errante en materias de dogma1 al lobo cubierto con piel de oveja2 y1 en tal caso1 levanta desde luego el grito1 advierte todos los fieles1 del error1 del peligro1 y llama con la voz de pastor la oveja descarriada4 ,si sta no escucha1 si no quiere seguir ms que sus caprichos1 entonces la separa del rebao1 la declara como lobo1 y1 de all en adelante1 el error y el fanatismo ya no se hallan en ninguno que desee perseverar en el seno de la ,iglesia4 ,por cierto que no dejarn los protestantes de echar en cara los catlicos la muchedumbre de visionarios que ha tenido la ,iglesia1 recordando las revelaciones y visiones de los muchos ,santos que veneramos sobre los altares2 echarnnos tambin en cara el fanatismo3 fanatismo que dirn no haberse limitado estrecho crculo1 pues que ha sido bastante producir los resultados ms notables4 ,los solos fundadores de las rdenes religiosas1 dirn ellos1 no ofrecen acaso el espectculo de una serie de fanticos que1 alucinados ellos mismos1 ejercan sobre los dems1 con su palabra y ejemplo1 la influencia ms fascinadora que jams se haya visto8 ,como no es ste el lugar de tratar por extenso el punto de las comunidades religiosas1 cosa que me propongo hacer en otra parte de esta obra1 me contentar con observar que1 aun dando por supuesto que todas las visiones y revelaciones de nuestros ,santos y las inspiraciones del cielo con que se crean favorecidos los fundadores de las rdenes religiosas1 no pasaran de pura ilusin1 nada tendran adelantado los adversarios para achacar la ,iglesia catlica la nota de fanatismo4 ,por de pronto1 ya se echa de ver que1 en lo tocante visiones de un particular1 mientras se circunscriban la esfera individual1 podr haber all ilusin1 y1 si se quiere1 fanatismo2 pero no ser el fanatismo daoso nadie1 y nunca alcanzar acarrear trastornos la sociedad4 ,que una pobre mujer se crea favorecida con particulares beneficios del cielo1 que se figure oir con frecuencia la palabra de la ,virgen1 que se imagine que confabula con los ngeles1 que le traen mensajes de parte de ,dios2 todo esto podr excitar la credulidad de unos y la mordacidad de otros2 pero buen seguro que no costar la sociedad ni una gota de sangre1 ni una sola lgrima4 ,y los fundadores de las rdenes religiosas qu muestras nos dan de fanatismo8 ,aun cuando prescindiramos del profundo respeto que se merecen sus virtudes1 y de la gratitud con que debe corresponderles la humanidad por los beneficios inestimables que han dispensado2 aun cuando diramos por supuesto que se engaaron en todas sus inspiraciones1 podramos apellidarlos ilusos1 ms no fanticos4 ,en efecto3 nada encontramos en ellos1 ni de frenes1 ni de violencia2 son hombres que desconfan de s mismos2 que1 pesar de creerse llamados por el cielo para algn grande objeto1 no se atreven poner manos la obra sin haberse postrado antes los pies del ,sumo ,pontfice1 sometiendo su juicio las reglas en que pensaban cimentar la nueva orden1 pidindole sus luces1 sujetndose dcilmente su fallo1 y no realizando nada sin haber obtenido su licencia4 ,qu semejanza hay1 pues1 de los fundadores de las rdenes religiosas con esos fanticos que arrastran en pos de s una muchedumbre de furibundos1 que matan1 destruyen por todas partes1 dejando por doquiera regueros de sangre y de ceniza8 ,en los fundadores de las rdenes religiosas vemos un hombre que1 dominado fuertemente por una idea1 se empea en llevarla cabo1 aun costa de los mayores sacrificios2 pero vemos siempre una idea fija1 desenvuelta en un plan ordenado1 teniendo la vista algn objeto altamente religioso y social2 y1 sobre todo1 vemos ese plan sometido al juicio de una autoridad1 examinado con madura discusin1 y enmendado1 retocado1 segn parece ms conforme la prudencia4 ,para un filsofo imparcial1 sean cuales fueren sus opiniones religiosas1 podr haber en todo esto ms menos ilusin1 ms menos preocupacin1 ms menos prudencia y acierto2 pero1 fanatismo1 no1 de ninguna manera1 porque nada hay aqu que presente semejante carcter4#ab ,,capitulo ,,ix ,el fanatismo de secta1 nutrido y avivado en ,europa por la inspiracin privada del ,protestantismo1 es ciertamente una llaga muy profunda y de mucha gravedad2 pero no tiene1 sin embargo1 un carcter tan maligno y alarmante como la incredulidad y la indiferencia religiosa3 males funestos que las sociedades modernas tienen que agradecer en buena parte la pretendida reforma4 ,radicados en el mismo principio que es la base del ,protestantismo2 ocasionados y provocados por el escndalo de tantas y tan extravagantes sectas que se apellidan cristianas1 empezaron manifestarse con sntomas de gravedad ya en el mismo siglo ,,xvi4 ,andando el tiempo1 llegaron extenderse de un modo terrible1 filtrndose en todos los ramos cientficos y literarios1 comunicando su expresin y sabor los idiomas1 y poniendo en peligro todas las conquistas que en pro de la civilizacin y cultura haba hecho por espacio de muchos siglos el linaje humano4 ,en el mismo siglo ,,xvi1 en el mismo calor de las disputas y guerras religiosas encendidas por el ,protestantismo1 cunda la incredulidad de un modo alarmante2 y es probable que sera ms comn de lo que aparentaba1 pues que no era fcil quitarse de repente la mscara1 cuando1 poco antes1 estaban tan profundamente arraigadas las creencias religiosas4 ,es muy verosmil que andara disfrazada la incredulidad con el manto de la reforma2 y que1 ora alistndose bajo la bandera de una secta1 ora pasando la de otra1 tratara de enflaquecerlas todas para levantar su trono sobre la ruina universal de las creencias4 ,no es necesario ser muy lgico para pasar del ,protestantismo al ,desmo1 y de ste al ,atesmo no hay ms que un paso2 y es imposible que1 al tiempo de la aparicin de los nuevos errores1 no hubiese muchos hombres reflexivos que desenvolviesen el sistema hasta sus ltimas consecuencias4 ,la religin cristiana1 tal como la conciben los protestantes1 es una especie de sistema filosfico ms menos razonable2 pues que1 examinada fondo1 pierde el carcter de divina2 y1 en tal caso1 cmo podr seorear un nimo que la reflexin y las meditaciones reuna espritu de independencia8 ,y1 decir verdad1 una sola ojeada sobre el comienzo del ,protestantismo deba de arrojar hasta el escepticismo religioso todos los hombres que1 no siendo fanticos1 no estaban1 por otra parte1 aferrados con el ncora de la autoridad de la ,iglesia2 porque tal es el lenguaje y la conducta de los corifeos de las sectas1 que brota naturalmente en el nimo una vehemente sospecha de que aquellos hombres se burlaban completamente de todas las creencias cristianas2 que encubran su atesmo indiferencia asentando doctrinas extraas que pudieran servir de ensea para reunir proslitos2 que extendan sus escritos con la ms insigne mala fe1 encubriendo el prfido intento de alimentar en el nimo de sus secuaces el fanatismo de secta4 ,esto es lo que dictaba al padre del clebre ,montagne el simple buen sentido1 pues1 aunque slo alcanz los primeros principios de la reforma1 sabemos que deca3 este principio de enfermedad degenerar en un execrable atesmo2 testimonio notable1 cuya conservacin debemos un escritor que1 por cierto1 no era apocado ni fantico3 su hijo ,montagne4 7,ensayos1 de ,montagne1 #a4 #b1 c4 #ab47 ,tal vez no presagiara ese hombre1 que con tanta cordura juzgaba la verdadera tendencia del ,protestantismo1 que fuese su hijo una confirmacin de sus predicciones2 porque es bien sabido que ,montagne fu uno de los primeros escpticos1 que figuraron con gran nombrada en ,europa4 ,por aquellos tiempos era menester andar con cuidado en manifestarse ateo indiferente1 aun entre los mismos protestantes2 pero1 aun cuando sea fcil sospechar que no todos los incrdulos tendran el atrevimiento de ,gruet1 por cierto que no ha de costar trabajo el dar crdito al clebre toledano ,chacn1 cuando1 al empezar el ltimo tercio del siglo ,,xvii1 deca que la hereja de los atestas1 de los que nada creen1 andaba muy vlida en ,francia y en otras partes4 ,seguan ocupando la atencin de todos los sabios de ,europa las controversias religiosas1 y1 entre tanto1 la gangrena de la incredulidad avanzaba de un modo espantoso2 por manera que1 al promediar el siglo ,,xvi1 se conoce que el mal se presentaba bajo un aspecto alarmante4 ,quin no ha ledo con asombro los profundos pensamientos de ,pascal sobre la indiferencia en materias de religin8 quin no ha percibido en ellos aquel acento conmovido1 que nace de la viva impresin causada en el nimo por la presencia de un mal terrible8 ,se conoce que la sazn estaban ya muy adelantadas las cosas1 y que la incredulidad se hallaba ya muy cercana poder presentarse como una escuela que se colocara al lado de las dems que se disputaban la preferencia en ,europa4 ,con ms menos disfraz habase ya presentado desde mucho tiempo en el socinianismo2 pero esto no era bastante1 porque el socinianismo llevaba al menos el nombre de una secta religiosa1 y la religin empezaba sentirse demasiado fuerte para que no pudiera apellidarse ya con su propio nombre4 ,el ltimo tercio del siglo ,,xvii nos presenta una crisis muy notable con respecto la religin3 crisis que tal vez no ha sido bien reparada1 pero que se di conocer por hechos muy palpables4 ,esta crisis fu un cansancio de las disputas religiosas marcada en dos tendencias diametralmente opuestas1 y1 sin embargo1 muy naturales3 la una hacia el ,catolicismo1 la otra hacia el ,atesmo4 ,bien sabido es cunto se haba disputado hasta aquella poca sobre la religin3 las controversias religiosas eran el gusto dominante1 bastando decir que no formaban solamente la ocupacin favorita de los escolsticos1 as catlicos como protestantes1 sino tambin de los sabios seculares2 habiendo penetrado esa aficin hasta en los palacios de los prncipes y reyes4 ,tanta controversia deba naturalmente descubrir el vicio radical del ,protestantismo2 y1 no pudiendo mantenerse firme el entendimiento en un terreno tan resbaladizo1 haba de esforzarse en salir de l1 bien llamando en su apoyo el principio de autoridad1 bien abandonndose al atesmo una completa indiferencia4 ,estas dos tendencias se hicieron sentir de una manera nada equvoca2 y as es que1 mientras ,bayle crea la ,europa bastante preparada para que pudiera abrirse ya en medio de ella una ctedra de incredulidad y de escepticismo1 se haba entablado seria y animada correspondencia para la reunin de los disidentes de ,alemania al gremio de la ,iglesia catlica4 ,conocidas son de todos los eruditos las contestaciones que mediaron entre el luterano ,molano1 abate de ,lockum1 y ,cristbal1 obispo de ,tyna1 y despus de ,neustad2 y para que no faltase un monumento del carcter grave que haban tomado las negociaciones1 se conserva an la correspondencia motivada por este asunto1 entre dos hombres de los ms insignes que se contaban en ,europa en ambas comuniones3 ,bossuet y ,leibnitz4 ,no haba llegado an el feliz momento1 y consideraciones polticas que debieran desaparecer la vista de tamaos intereses1 ejercieron maligna influencia sobre la grande alma de ,leibnitz1 para que no conservara en el curso de la discusin y de las negociaciones aquella sinceridad y buena fe y aquella elevacin de miras con que al parecer haba comenzado4 ,aunque no surtiese buen efecto la negociacin1 el slo haberse entablado indica ya bastante que era muy grande el vaco descubierto en el ,protestantismo1 cuando los dos hombres ms clebres de su comunin1 ,molano y ,leibnitz1 se atrevan ya dar pasos tan adelantados3 y sin duda deban de ver en la sociedad que los rodeaba abundantes disposiciones para la reunin al gremio de la ,iglesia1 pues no de otra manera se hubieran comprometido en una negociacin de tanta importancia4 ,allguese todo esto la declaracin de la universidad luterana de ,helmstad en favor de la religin catlica1 y las nuevas tentativas hechas favor de la reunin por un prncipe protestante que se dirigi al ,papa ,clemente ,,xi1 y tendremos vehementes indicios de que la reforma se senta ya herida de muerte2 y que1 si obra tan grande hubiese ,dios querido que tuviera alguna apariencia de depender en algo de la mano del hombre1 tal vez no fuera ya entonces imposible que1 fuerza de la conviccin que de lo ruinoso del sistema protestante se haban formado sus sabios ms ilustres1 se adelantase no poco para cicatrizar las llagas abiertas la unidad religiosa por los perturbadores del siglo ,,xvi4 ,pero el ,eterno1 en la altura de sus designios1 lo tena destinado de otra manera2 y1 permitiendo que la corriente de los espritus tomase la direccin ms extraviada y perversa1 quiso castigar al hombre con el fruto de su orgullo4 ,no fu la propensin la unidad la que domin en el siglo inmediato1 sino el gusto por una filosofa escptica1 indiferente con respecto todas las religiones1 pero muy enemiga en particular de la catlica4 ,cabalmente la sazn se combinaban influencias muy funestas para que la tendencia hacia la unidad pudiese alcanzar su objeto2 eran ya innumerables las fracciones en que se haban dividido y subdividido las sectas protestantes3 y esto1 si bien es verdad que debilitaba al ,protestantismo1 sin embargo1 estando l como estaba difundido por la mayor parte de ,europa1 haba inoculado el germen de la duda religiosa en la sociedad europea2 y1 como no quedaba ya verdad que no hubiera sufrido ataques1 ni caba imaginar error ni desvaro que no tuviera sus apstoles y proslitos1 era muy peligroso que cundiera en los nimos aquel cansancio y desaliento1 que viene siempre en pos de los grandes esfuerzos hechos intilmente para la consecucin de un objeto1 y aquel fastidio que se engendra con interminables disputas y chocantes escndalos4 ,para colmo de infortunio1 para llevar al ms alto punto el cansancio y fastidio1 sobrevino una nueva desgracia1 que produjo los ms funestos resultados4 ,combatan con gran denuedo y con notable ventaja los adalides del ,catolicismo contra las innovaciones religiosas de los protestantes3 las lenguas1 la historia1 la crtica1 la filosofa1 todo cuanto tiene de ms precioso1 de ms rico y brillante el humano saber1 todo se haba desplegado con el mayor aparato en esa gran palestra2 y los grandes hombres que por doquiera se vean figurar en los puestos ms avanzados de los defensores de la ,iglesia catlica1 parecan consolarla algn tanto de las lamentables prdidas que le haban hecho sufrir las turbulencias del siglo ,,xvi1 cuando he aqu que1 mientras estrechaba en sus brazos tantos hijos predilectos que se gloriaban de este nombre1 not con pasmosa sorpresa que algunos de stos se le presentaban en ademn hostil1 bien que solapado3 y al travs de palabras mal encubiertas1 y de una conducta mal disfrazada1 no le fu difcil reparar que trataban de herirla con herida de muerte4 ,protestando siempre la sumisin y la obediencia1 pero sin someterse ni obedecer jams2 resistiendo siempre la autoridad de la ,iglesia1 ensalzando1 empero1 de continuo esa misma autoridad de origen divino2 encubriendo sagazmente el odio todas las leyes instituciones existentes1 con la apariencia del celo por el restablecimiento de la antigua doctrina2 zapando los cimientos de la moral1 al paso que se mostraban entusiastas encarecedores de su pureza2 disfrazando con falsa humildad y afectada modestia la hipocresa y el orgullo1 llamando firmeza la obstinacin1 y entereza de conciencia la ceguedad refractaria1 presentaban esos rebeldes el aspecto ms peligroso que jams haba presentado hereja alguna2 y sus palabras de miel1 su estudiado candor1 el gusto por la antigedad1 el brillo de erudicin y de saber1 hubieran sido parte deslumbrar los ms avisados1 si desde un principio no se hubiesen distinguido ya los novadores con el carcter eterno infalible de toda secta de error3 el odio la autoridad4 ,luchaban1 empero1 de vez en cuando1 con los enemigos declarados de la ,iglesia1 defendan con mucho aparato de doctrina la verdad de los sagrados dogmas1 citaban con respeto y deferencia los escritos de los ,santos ,padres1 manifestaban acatar las tradiciones y venerar las decisiones conciliares y pontificias2 y1 teniendo siempre la extraa pretensin de apellidarse catlicos1 por ms que lo desmintieran con sus palabras y conducta2 no abandonando jams la peregrina ocurrencia1 que tuvieron desde su principio1 de negar la existencia de su secta1 ofrecan los incautos el funesto escndalo de una disensin dogmtica1 que pareca estar en el mismo seno del ,catolicismo4 ,declarbalos herejes la ,cabeza de la ,iglesia1 todos los verdaderos catlicos acataban profundamente la decisin del ,vicario de ,jesucristo1 y de todos los ngulos del orbe catlico se levantaba unnimemente un grito que pronunciaba anatemas contra quien no escuchara al sucesor de ,pedro2 pero ellos1 empeados en negarlo todo1 en eludirlo todo1 en tergiversarlo todo1 mostrbanse siempre como una porcin de catlicos oprimidos por el espritu de relajacin1 de abusos y de intriga4 ,faltaba ese nuevo escndalo para que acabasen de extraviarse los nimos1 y para que la gangrena fatal que iba cundiendo por la sociedad europea1 se desarrollase con la mayor rapidez1 presentando los sntomas ms terribles y alarmantes4 ,tanto disputar sobre la religin1 tanta muchedumbre y variedad de sectas1 tanta animosidad entre los adversarios que figuraban en la arena1 debieron por fin disgustar de la religin misma aquellos que no estaban aferrados en el ncora de la autoridad2 y1 para que la indiferencia pudiera erigirse en sistema1 el atesmo en dogma y la impiedad en moda1 slo faltaba un hombre bastante laborioso para recoger1 reunir y presentar en cuerpo los infinitos materiales que andaban dispersos en tantas obras2 que supiera baarlos con un tinte filosfico acomodado al gusto que empezaba cundir entonces1 comunicando al sofisma y la declamacin aquella fisonoma seductora1 aquel giro engaoso1 aquel brillo deslumbrador1 que aun en medio de los mayores extravos se encuentran siempre en las producciones del genio4 ,este hombre se present3 era ,bayle2 y el ruido que meti en el mundo su clebre ,diccionario1 y el curso que tuvo desde luego1 manifestaron bien las claras que el autor haba sabido comprender toda la oportunidad del momento4 ,el ,diccionario de ,bayle es una de aquellas obras que1 aun prescindiendo de su mayor menor mrito cientfico y literario1 forman1 no obstante1 muy notable poca2 porque se recoge en ellas el fruto de lo pasado y se desenvuelven con toda claridad los pliegues de un extenso porvenir4 ,en tales casos no figura el autor tanto por su mrito1 como por haberse sabido colocar en el verdadero puesto para ser el representante de ideas que de antemano estaban ya muy esparcidas en la sociedad1 por ms que anduvieran fluctuantes1 sin direccin fija1 como marchando al acaso4 ,el solo nombre del autor recuerda entonces una vasta historia1 porque l es la personificacin de ellas4 ,la publicacin de la obra de ,bayle puede mirarse como la inauguracin solemne de la ctedra de incredulidad en medio de ,europa4 ,los sofistas del siglo ,,xviii tuvieron la mano un abundante repertorio para proveerse de toda clase de hechos y argumentos2 y1 para que nada faltase1 para que pudieran rehabilitar los cuadros envejecidos1 avivarse los colores anublados1 y esparcirse por doquiera los encantos de la imaginacin y las agudezas del ingenio2 para que no faltara la sociedad un director que la condujera por un sendero cubierto de flores hasta el borde del abismo1 apenas haba descendido ,bayle al sepulcro1 ya brillaba sobre el horizonte literario un mancebo cuyos grandes talentos competan con su malignidad y osada3 era ,voltaire4 ,necesario ha sido conducir al lector hasta la poca que acabo de apuntar1 porque tal vez no se hubiera imaginado la influencia que tuvo el ,protestantismo en engendrar y arraigar en ,europa la irreligin1 el atesmo1 y esa indiferencia fatal que tantos daos acarrea las sociedades modernas4 ,no es mi nimo el tachar de impos todos los protestantes3 y reconozco gustoso la entereza y tesn con que algunos de sus sabios ms ilustres se han opuesto al progreso de la impiedad4 ,no ignoro que los hombres adoptan veces un principio cuyas consecuencias rechazan1 y que entonces sera una injusticia el colocarlos en la misma clase de aquellos que defienden las claras esas mismas consecuencias2 pero tambin s que1 por ms que se resistan los protestantes confesar que su sistema conduzca al atesmo1 no deja por ello de ser muy cierto3 pueden exigirme que yo no culpe en este punto sus intenciones1 mas no quejarse de que haya desenvuelto hasta las ltimas consecuencias su principio fundamental1 no desvindome nunca de lo que nos ensean acordes la filosofa y la historia4 ,bosquejar1 ni siquiera rpidamente1 lo que sucedi en ,europa desde la poca de la aparicin de ,voltaire1 sera trabajo por cierto bien intil1 pues que son tan recientes los hechos y andan tan vulgares los escritos sobre esa materia1 que1 si quisiera entrar en ella1 difcilmente podra evitar la nota de copiante4 ,llenar1 pues1 ms cumplidamente mi objeto presentando algunas reflexiones sobre el estado actual de la religin en los dominios de la pretendida reforma4 ,en medio de tantos sacudimientos y trastornos1 en el vrtigo comunicado tantas cabezas1 cuando han vacilado los cimientos de todas las sociedades1 cuando se han arrancado de cuajo las ms robustas y arraigadas instituciones1 cuando la misma verdad catlica slo ha podido sostenerse con el manifiesto auxilio de la diestra del ,omnipotente1 fcil es calcular cun malparado debe de estar el flaco edificio del ,protestantismo1 expuesto1 como todo lo dems1 tan recios y duros ataques4 ,nadie ignora las innumerables sectas que hormiguean en toda la extensin de la ,gran ,bretaa1 la situacin deplorable de las creencias entre los protestantes de ,suiza1 aun con respecto los puntos ms capitales2 y1 para que no quedase ninguna duda sobre el verdadero estado de la religin protestante en ,alemania1 es decir1 en su pas natal1 en aquel pas donde se haba establecido como en su patrimonio ms predilecto1 el ministro protestante barn de ,starch ha tenido cuidado de decirnos que en ,alemania no hay ni un solo punto de la fe cristiana que no se vea atacado abiertamente por los mismos ministros protestantes4 ,por manera que el verdadero estado del ,protestantismo me parece viva y exactamente retratado en la peregrina ocurrencia de ,j4 ,heyer1 ministro protestante3 public ,j4 ,heyer en #ahah una obra que se titula ,ojeada sobre las confesiones de fe1 y1 no sabiendo cmo desentenderse de los embarazos que para los protestantes presenta la adopcin de un smbolo1 propone un expediente muy sencillo1 que1 por cierto1 allana todas las dificultades1 y es3 desecharlos todos4 ,el nico medio que tiene de conservarse el ,protestantismo1 es falsear1 en cuanto le sea posible1 su principio fundamental2 es decir1 apartar los pueblos de la va del examen1 haciendo que permanezcan adheridos las creencias que se les han transmitido con la educacin1 y no dejndoles que adviertan la inconsecuencia en que caen1 cuando se someten la autoridad de un simple particular1 mientras resisten la autoridad de la ,iglesia catlica4 ,pero no es ste cabalmente el camino que llevan las cosas1 y1 por ms que tal vez se propusieran seguirle algunos de los protestantes1 las solas sociedades bblicas que con un ardor digno de mejor causa trabajan para extender entre todas las clases la lectura de la ,biblia1 son un poderoso obstculo para que pueda adormecerse el nimo de los pueblos4 ,esta difusin de la ,biblia es una perenne apelacin al examen particular1 al espritu privado2 ella acabar de disolver lo que resta del ,protestantismo1 bien que1 al propio tiempo1 prepara tal vez las sociedades das de luto y de llanto4 ,no se ha ocultado todo esto los protestantes1 y algunos de los ms notables entre ellos han levantado ya la voz1 y advertido del peligro4#ac ,,capitulo ,x ,quedando demostrada hasta la evidencia la intrnseca debilidad del ,protestantismo1 ocurre naturalmente una cuestin3 cmo es que1 siendo tan flaco por el vicio radical de su constitucin misma1 no haya desaparecido completamente8 ,llevando un germen de muerte en su propio seno1 cmo ha podido resistir dos adversarios tan poderosos como la religin catlica1 por una parte1 y la irreligin y el atesmo1 por otra8 ,para satisfacer cumplidamente esta pregunta1 es necesario considerar el ,protestantismo bajo dos aspectos3 bien en cuanto significa una creencia determinada1 bien en cuanto expresa un conjunto de sectas1 que1 teniendo la mayor diferencia entre s1 estn acordes en apellidarse cristianas1 conservar alguna sombra de cristianismo1 desechando1 empero1 la autoridad de la ,iglesia4 ,es menester considerarle bajo estos dos aspectos1 ya que es bien sabido que sus fundadores1 no slo se empearon en destruir la autoridad y los dogmas de la ,iglesia romana1 sino que procuraron tambin formar un sistema de doctrina que pudiera servir como de smbolo sus proslitos4 ,por lo que toca al primer aspecto1 el ,protestantismo ha desaparecido ya casi enteramente1 1 mejor diremos1 desapareci al nacer1 si es que pueda decirse que llegase ni formarse4 ,harto queda evidenciada esta verdad con lo que llevo expuesto sobre sus variaciones1 y su estado actual en los varios pases de ,europa2 viniendo el tiempo confirmar cun equivocados anduvieron los pretendidos reformadores1 cuando se imaginaron poder fijar las columnas de ,hrcules del espritu humano1 segn la expresin de una escritora protestante3 ,madama de ,stal4 ,y1 en efecto1 las doctrinas de ,lutero y de ,calvino1 quin las defiende ahora8 quin respeta los lindes que ellos prefijaron8 ,entre todas las ,iglesias protestantes1 hay alguna que se d conocer por su celo ardiente en la conservacin de estos de aquellos dogmas8 cul es el protestante que no se ra de la divina misin de ,lutero1 y que crea que el ,papa es el ,anticristo8 ,quin entre ellos vela por la pureza de la doctrina8 quin califica los errores8 quin se opone al torrente de las sectas8 ,el robusto acento de la conviccin1 el celo de la verdad1 se deja percibir ya1 ni en sus escritos1 ni en sus plpitos8 ,qu diferencia tan notable cuando se comparan las ,iglesias protestantes con la ,iglesia catlica6 ,preguntadla sobre sus creencias1 y oiris de la boca del ,sucesor de ,san ,pedro1 de ,gregorio ,,xvi1 lo mismo que oy ,lutero de la boca de ,len ,x2 y cotejad la doctrina de ,len ,x con la de sus antecesores1 y os hallaris conducidos por va recta1 siempre por un mismo camino1 hasta los ,apstoles1 hasta ,jesucristo4 ,intentis impugnar un dogma8 enturbiis la pureza de la moral8 ,la voz de los antiguos ,padres tronar contra vuestros extravos2 y1 estando en el siglo ,,xix1 creeris que se han alzado de sus tumbas los antiguos ,leones y ,gregorios4 ,si es flaca vuestra voluntad1 encontraris indulgencia2 si es grande vuestro mrito1 se os prodigarn consideraciones2 si es elevada vuestra posicin social1 se os tratar con miramiento2 pero1 si abusando de vuestros talentos queris introducir alguna novedad en la doctrina1 si valindoos de vuestro podero queris exigir alguna capitulacin en materias de dogma1 si para evitar disturbios1 prevenir escisiones1 conciliar los nimos1 demandis una transaccin1 1 al menos1 una explicacin ambigua3 eso no1 jams1 os responder el ,sucesor de ,san ,pedro2 eso no1 jams3 la fe es un depsito sagrado que nosotros no podemos alterar2 la verdad es inmutable1 es una2 y la voz del ,vicario de ,jesucristo1 que desvanecer todas vuestras esperanzas1 se unirn las voces de nuevos ,atanasios1 ,naciancenos1 ,ambrosios1 ,jernimos y ,agustinos4 ,siempre la misma firmeza en la misma fe1 siempre la misma invariabilidad1 siempre la misma energa para conservar intacto el depsito sagrado1 para defenderle contra los ataques del error1 para ensearle en toda su pureza los fieles1 para transmitirle sin mancha las generaciones venideras4 ,ser eso obstinacin1 ceguera1 fanatismo8 ,ah6 ,el transcurso de #ah siglos1 las revoluciones de los imperios1 los trastornos ms espantosos1 la mayor variedad de ideas y costumbres1 las persecuciones de las potestades de la tierra1 las tinieblas de la ignorancia1 los embates de las pasiones1 las luces de la ciencia1 nada hubiera sido bastante para alumbrar esa ceguera1 ablandar esa terquedad1 enfriar ese fanatismo8 ,sin duda que un protestante pensador1 uno de aquellos que sepan elevarse sobre las preocupaciones de la educacin1 al fijar la vista en ese cotejo1 cuya variedad y exactitud no podr menos de reconocer1 si es que tenga instruccin sobre la materia1 sentir vehementes dudas sobre la verdad de la enseanza que ha recibido2 y que desear1 cuando menos1 examinar de cerca ese prodigio que tan de bulto se presenta en la ,iglesia catlica4 ,pero volvamos al intento4 pesar de la disolucin que ha cundido de un modo tan espantoso entre las sectas protestantes1 pesar de que en adelante ir cundiendo todava ms1 no obstante1 hasta que llegue el momento de reunirse los disidentes la ,iglesia catlica1 nada extrao es que no desaparezca enteramente el ,protestantismo1 mirado como un conjunto de sectas que conservan el nombre y algn rastro de cristianas4 ,para que esto no sucediera as1 sera menester1 que los pueblos protestantes se hundiesen completamente en la irreligin y en el atesmo1 bien que ganase terreno entre ellos alguna otra religin de las que se hallan establecidas en otras partes de la tierra4 ,uno y otro extremo es imposible1 y he aqu la causa por que se conserva1 y se conservar bajo una otra forma1 el falso cristianismo de los protestantes1 hasta que vuelvan al redil de la ,iglesia4 ,desenvolvamos con alguna extensin estos pensamientos4 ,por qu los pueblos protestantes no se hundirn enteramente en la irreligin y en el atesmo1 en la indiferencia8 ,porque todo esto puede suceder con respecto un individuo1 mas no con respecto un pueblo4 fuerza de lecturas corrompidas1 de meditaciones extravagantes1 de esfuerzos continuados1 puede uno que otro individuo sofocar los ms vivos sentimientos de su corazn1 acallar los clamores de su conciencia1 y desentenderse de las preciosas amonestaciones del sentido comn2 pero1 un pueblo1 no3 un pueblo conserva siempre un gran fondo de candor y docilidad1 que1 en medio de los ms funestos extravos1 y aun de los crmenes ms atroces1 le hace prestar atento odo las inspiraciones de la naturaleza4 ,por ms corrompidos que sean los hombres en sus costumbres1 son siempre pocos los que de propsito han luchado mucho consigo mismos para arrancar de sus corazones aquel abundante germen de buenos sentimientos1 aquel precioso semillero de buenas ideas1 con que la mano prvida del ,criador ha cuidado de enriquecer nuestras almas4 ,la expansin del fuego de las pasiones produce1 es verdad1 lamentables desvanecimientos1 tal vez explosiones terribles2 pero1 pasado el calor1 el hombre vuelve entrar en s mismo1 y deja de nuevo accesible su alma1 los acentos de la razn y de la virtud4 ,estudiando con atencin la sociedad1 se nota que1 por fortuna1 es poco abundante aquella casta de hombres que se hallan como pertrechados contra los asaltos de la verdad y del bien2 que responden con una frvola cavilacin las reconvenciones del buen sentido2 que oponen un fro estoicismo las ms dulces y generosas inspiraciones de la naturaleza1 y que ostentan1 como modelo de filosofa1 de firmeza y de elevacin de alma1 la ignorancia1 la obstinacin y la aridez de un corazn helado4 ,el comn de los hombres es ms sencillo1 ms cndido1 ms natural2 y1 por tanto1 mal puede avenirse con un sistema de atesmo de indiferencia4 ,podr semejante sistema seorearse del orgulloso nimo de algn sabio soador1 podr cundir como una conviccin muy cmoda en las disposiciones de la mocedad2 en tiempos muy revueltos1 podr extenderse un cierto crculo de cabezas volcnicas2 pero1 establecerse tranquilamente en medio de una sociedad1 formar su estado normal1 eso no suceder jams4 ,no1 mil veces no3 un individuo puede ser irreligioso2 la familia y la sociedad no lo sern jams4 ,sin una base donde pueda encontrar su asiento el edificio social1 sin una idea grande1 matriz1 de donde nazcan las de razn1 virtud1 justicia1 obligacin1 derecho1 ideas todas tan necesarias la existencia y conservacin de la sociedad como la sangre y el nutrimiento la vida del individuo1 la sociedad desaparecera2 y sin los dulcsimos lazos con que traban los miembros de la familia las ideas religiosas1 sin la celeste harmona que esparcen sobre todo el conjunto de sus relaciones1 la familia deja de existir1 1 cuando ms1 es un nudo grosero1 momentneo1 semejante en un todo la comunicacin de los brutos4 ,afortunadamente ha favorecido ,dios todos los seres con un maravilloso instinto de conservacin1 y1 guiadas por ese instinto1 la familia y la sociedad rechazan indignadas aquellas ideas degradantes1 que1 secando con su maligno aliento todo jugo de vida1 quebrantando todos los lazos y trastornando toda economa1 las haran retrogradar de golpe hasta la ms abyecta barbarie1 y acabaran por dispersar sus miembros1 como al impulso del viento se dispersan los granos de arena1 por no tener entre s ni apego ni enlace4 ,ya que no la consideracin del hombre y de la sociedad1 al menos las repetidas lecciones de la experiencia debieran haber desengaado ciertos filsofos de que las ideas y sentimientos grabados en el corazn por el dedo del ,autor de la naturaleza1 no son para desarraigados con declamaciones y sofismas2 y1 si algunos efmeros triunfos han podido alguna vez engreirlos1 dndoles exageradas esperanzas sobre el resultado de sus esfuerzos1 el curso de las ideas y de los sucesos ha venido luego manifestarles que1 cuando cantaban alborozados su triunfo1 se parecan al insensato que se lisonjeara de haber desterrado del mundo el amor maternal1 porque hubiese llegado desnaturalizar el corazn de algunas madres4 ,la sociedad1 y cuenta que no digo el pueblo ni la plebe2 la sociedad1 si no es religiosa1 ser supersticiosa2 si no cree cosas razonables1 las creer extravagantes2 si no tiene una religin bajada del cielo1 la tendr forjada por los hombres2 pretender lo contrario1 es un delirio2 luchar contra esa tendencia1 es luchar contra una ley eterna2 esforzarse en contenerla1 es interponer una dbil mano para detener el curso de un cuerpo que corre con fuerza inmensa3 la mano desaparece y el cuerpo sigue su curso4 ,llmesela supersticin1 fanatismo1 seduccin1 todo podr ser bueno para desahogar el despecho de verse burlado2 pero no es ms que amontonar nombres1 y azotar el viento4 ,siendo1 como es1 la religin una verdadera necesidad1 tenemos ya la explicacin de un fenmeno que nos ofrecen la historia y la experiencia1 y es que la religin nunca desaparece enteramente2 y que1 en llegando el caso de una mudanza1 las dos religiones rivales luchan ms menos tiempo sobre el mismo terreno1 ocupando progresivamente la una los dominios que va conquistando de la otra4 ,de aqu sacaremos tambin que1 para desaparecer enteramente el ,protestantismo1 sera necesario que se pusiese en su lugar alguna otra religin2 y que1 no siendo esto posible durante la civilizacin actual1 menos que no sea la catlica1 irn siguiendo las sectas protestantes ocupando con ms menos variaciones el pas que han conquistado4 ,y1 en efecto1 en el estado actual de la civilizacin de las sociedades protestantes1 es acaso posible que ganen terreno entre ellas1 ni las necedades del ,alcorn1 ni las groseras de la idolatra8 ,derramado como est el espritu del ,cristianismo por las venas de las sociedades modernas1 impreso su sello en todas las partes de la legislacin1 esparcidas sus luces sobre todo linaje de conocimientos1 mezclado su lenguaje con todos los idiomas1 reguladas por sus preceptos las costumbres1 marcada su fisonoma hasta en los hbitos y modales1 rebosando de sus inspiraciones todos los monumentos del genio1 comunicado su gusto todas las bellas artes2 en una palabra1 filtrado1 por decirlo as1 el ,cristianismo en todas las partes de esa civilizacin tan grande1 tan variada y fecunda de que se gloran las sociedades modernas1 cmo era posible que desapareciese hasta el nombre de una religin1 que su venerable antigedad reune tantos ttulos de gratitud1 tantos lazos1 tantos recuerdos8 ,cmo era posible que encontrara acogida en medio de las sociedades cristianas ninguna de esas otras religiones1 que primera vista muestran1 desde luego1 el dedo del hombre2 que primera vista manifiestan como distintivo un sello grosero1 donde est escrito degradacin y envilecimiento8 ,aun cuando el principio fundamental del ,protestantismo zape los cimientos de la religin cristiana1 por ms que desfigure su belleza1 y rebaje su majestad sublime2 sin embargo1 con tal que se conserven algunos vestigios de ,cristianismo1 con tal que se conserve la idea que ste nos da de ,dios1 y algunas mximas de su moral1 estos vestigios valen ms1 se elevan mucha mayor altura1 que todos los sistemas filosficos1 que todas las otras religiones de la tierra4 ,he aqu por qu ha conservado el ,protestantismo alguna sombra de religin cristiana3 no es otra la causa1 sino que era imposible que desapareciese del todo el nombre cristiano1 atendido el estado de las naciones que tomaron parte en el cisma2 y he aqu cmo no debemos buscar la razn en ningn principio de vida entraado por la pretendida reforma4 ,adanse todo esto los esfuerzos de la poltica1 el natural apego de los ministros sus propios intereses1 el ensanche con que lisonjea al orgullo la falta de toda autoridad1 los restos de preocupaciones antiguas1 el poder de la educacin1 y otras causas semejantes1 y se tendr completamente resuelta la cuestin2 y no parecer nada extrao que vaya siguiendo el ,protestantismo ocupando muchos de los pases en que1 por fatales combinaciones1 alcanz establecimiento y arraigo4 ,,capitulo ,,xi ,no hay mejor prueba de la profunda debilidad entraada por el ,protestantismo1 considerado como cuerpo de doctrina1 que la escasa influencia que ha ejercido sobre la civilizacin europea1 por medio de sus doctrinas positivas4 ,llamo doctrinas positivas aquellas en que ha procurado establecer un dogma propio1 y de esta manera las distingo de las dems1 que podramos llamar negativas1 porque no consisten en otra cosa que en la negacin de la autoridad4 ,estas ltimas1 como muy conformes la inconstancia y volubilidad del espritu humano1 han encontrado acogida2 pero1 las dems1 no2 todo ha desaparecido con sus autores1 todo se ha sepultado en el olvido4 ,si algo se ha conservado de cristianismo entre los protestantes1 ha sido solamente aquello que era indispensable para que la civilizacin europea no perdiera eternamente su naturaleza y carcter2 por manera que aquellas doctrinas que tenan una tendencia demasiado directa desnaturalizar completamente esa civilizacin1 la civilizacin las ha rechazado2 mejor diremos1 las ha despreciado4 ,hay en esta parte un hecho muy digno de llamar la atencin1 y en que1 sin embargo1 quizs no se haya reparado1 y es lo acontecido con respecto la doctrina de los primeros novadores relativa la libertad humana4 ,bien sabido es que uno de los primeros y ms capitales errores de ,lutero y ,calvino consista en negar el libre albedro1 hallndose consignado esta su funesta enseanza en las obras que de ellos nos han quedado4 ,esta doctrina parece que deba conservarse con crdito entre los protestantes1 y que deba ser sostenida con tesn1 pues que regularmente as acontece cuando se trata de aquellos errores que han servido como de primer ncleo para la formacin de una secta4 ,parece1 adems1 que1 habiendo alcanzado el ,protestantismo tanta extensin y arraigo en varias naciones de ,europa1 esa doctrina fatalista deba tambin influir mucho en la legislacin de las naciones protestantes2 y cosa admirable6 nada de esto ha sucedido2 y las costumbres europeas la han despreciado1 la legislacin no la ha tomado por base1 y la sociedad no se ha dejado dominar ni dirigir por un principio que zapaba todos los cimientos de la moral1 y que1 si hubiese sido aplicado las costumbres y la legislacin1 hubiera reemplazado la civilizacin y dignidad europeas con la barbarie y abyeccin musulmana4 ,sin duda que no han faltado individuos corrompidos por tan funesta doctrina2 sin duda que no han faltado sectas ms menos numerosas que la han reproducido2 y no puede negarse tampoco que sean de mucha consideracin las llagas abiertas por ella la moralidad de algunos pueblos4 ,pero es cierto tambin que1 en la generalidad de la gran familia europea1 los gobiernos1 los tribunales1 la administracin1 la legislacin1 las ciencias1 las costumbres1 no han dado odos esa horrible enseanza de ,lutero1 en que se despoja al hombre de su libre albedro1 en que se hace ,dios autor del pecado1 en que se descarga sobre el ,criador toda la responsabilidad de los delitos de la criatura humana1 en que se le presenta como un tirano1 pues que se afirma que sus preceptos son imposibles1 en que se confunden monstruosamente las ideas de bien y de mal1 y se embota el estmulo de toda virtud1 asegurando que basta la fe para salvarse1 que todas las obras de los justos son pecados4 ,la razn pblica1 el buen sentido1 las costumbres1 se pusieron en este punto de parte del ,catolicismo2 y los mismos pueblos que abrazaron en teora religiosa esas funestas doctrinas1 las desecharon por lo comn en la prctica2 porque era demasiado profunda la impresin que en esos puntos capitales les haba dejado la enseanza catlica1 porque era demasiado vivo el instinto de civilizacin que de las doctrinas catlicas se haba comunicado la sociedad europea4 ,as fu como la ,iglesia catlica1 rechazando esos funestos errores difundidos por el ,protestantismo1 preservaba la sociedad del envilecimiento que consigo traen las mximas fatalistas2 se constitua en barrera contra el despotismo1 que se entroniza siempre en medio de los pueblos que han perdido el sentimiento de su dignidad2 era un dique contra la desmoralizacin1 que cunde necesariamente cuando el hombre se cree arrastrado por la ciega fatalidad1 como por una cadena de hierro2 as libertaba al espritu de aquel abatimiento en que se postra cuando se ve privado de dirigir su propia conducta1 y de influir en el curso de los acontecimientos4 ,as fu como el ,papa1 condenando esos errores de ,lutero que formaban el ncleo del naciente ,protestantismo1 di un grito de alarma contra una irrupcin de barbarie en el orden de las ideas1 salvando de esta manera la moral1 las leyes1 el orden pblico1 la sociedad2 as fu como el ,vaticano conserv la dignidad del hombre1 asegurndole el noble sentimiento de la libertad en el santuario de la conciencia2 as fu como la ctedra de ,roma1 luchando con las ideas protestantes1 y defendiendo el sagrado depsito que le confiara el ,divino ,maestro1 era1 al propio tiempo1 el numen tutelar del porvenir de la civilizacin4 ,reflexionad sobre esas grandes verdades1 entendedlas bien vosotros que hablis de las disputas religiosas con esa fra indiferencia1 con esos visos de burla y de compasin1 como si nunca se tratase de otra cosa que de frivolidades de escuela4 ,los pueblos no viven de slo pan2 viven tambin de ideas1 de mximas que1 convertidas en jugo1 les comunican grandeza1 vigor y lozana1 los debilitan1 los postran1 los condenan la nulidad y al embrutecimiento4 ,tended la vista por la faz del globo1 recorred los perodos de la historia de la humanidad1 comparad tiempos con tiempos1 naciones con naciones1 y veris que1 dando la ,iglesia catlica tan alta importancia la conservacin de la verdad en las materias ms transcendentales1 y no transigiendo nunca en punto ella1 ha comprendido y realizado mejor que nadie la elevada y saludable mxima de que la verdad debe ser la reina del mundo1 de que del orden de las ideas depende el orden de los hechos y de que1 cuando se agitan cuestiones sobre las grandes verdades1 se interesan en esas cuestiones los destinos de la humanidad4 ,resumamos lo dicho3 el principio esencial del ,protestantismo es un principio disolvente3 ah est la causa de sus variaciones incesantes1 ah est la causa de su disolucin y aniquilamiento4 ,como religin particular ya no existe porque no tiene ningn dogma propio1 ningn carcter positivo1 ninguna economa1 nada de cuanto se necesita para formar un ser3 es una verdadera negacin4 ,todo lo que se encuentra en l que pueda apellidarse positivo1 no es ms que vestigios1 ruinas2 todo est sin fuerza1 sin accin1 sin espritu de vida4 ,no puede mostrar un edificio que haya levantado por su mano1 no puede colocarse en medio de esas obras inmensas entre las cuales puede situarse con tanta gloria el ,catolicismo1 y decir3 esto es mo4 ,el ,protestantismo puede slo sentarse en medio de espantosas ruinas2 y de ellas s que puede decir con toda verdad3 yo las he amontonado4 ,mientras pudo durar el fanatismo de esta secta1 mientras arda la llamarada encendida por fogosas declamaciones y avivada por funestas circunstancias1 despleg cierta fuerza que1 si bien no manifestaba la verdadera robustez1 mostraba al menos la convulsiva energa del delirio4 ,pero su poca pas1 la accin del tiempo ha dispersado los elementos que daban pbulo al incendio2 y1 por ms que se haya trabajado por acreditar la reforma como obra de ,dios1 no se ha podido encubrir lo que era en realidad3 obra de las pasiones del hombre4 ,no deben causarnos ilusin esos esfuerzos que actualmente parece hacer de nuevo3 quien obra en ello1 no es el ,protestantismo en vida2 es la falsa filosofa1 tal vez la poltica1 quizs el mezquino inters1 que toman su nombre1 se disfrazan con su manto2 y1 sabiendo cun propsito es para excitar disturbios1 provocar escisiones y disolver las sociedades1 van recogiendo el agua de los charcos que han quedado manchados con su huella impura1 seguros de que ser un violento veneno para dar la muerte al pueblo incauto1 que llegue beber de la dorada copa con que prfidamente se le brinda4 ,pero en vano se esfuerza el dbil mortal en luchar contra la diestra del ,omnipotente4 ,dios no abandonar su obra2 y1 por ms que el hombre forceje1 por ms que se empee en remedar la obra del ,altsimo1 no podr borrar los caracteres eternos que distinguen el error de la verdad4 ,la verdad es de suyo fuerte1 robusta3 y1 como es el conjunto de las mismas relaciones de los seres1 enlzase1 trbase fuertemente con ellos1 y no son parte desasirla1 ni los esfuerzos de los hombres1 ni los trastornos de los tiempos4 ,el error1 mentida imagen de los grandes lazos que vinculan la completa masa del universo1 tindese sobre sus usurpados dominios como un informe conjunto de ramos mal trabados que no reciben jams el jugo de la tierra1 que tampoco le comunican verdor y frescura1 y slo sirven de red engaosa tendida los pasos del caminante4 ,pueblos incautos6 ,no os seduzcan ni aparatos brillantes1 ni palabras pomposas1 ni una actividad mentida3 la verdad es cndida1 modesta y confiada1 porque es pura y fuerte2 el error es hipcrita y ostentoso1 porque es falso y dbil4 ,la verdad es una mujer hermosa que desprecia el afectado alio porque conoce su belleza2 el error se atava1 se pinta1 violenta su talle porque es feo1 descolorido1 sin expresin de vida en su semblante1 sin gracia ni dignidad en sus formas4 ,admiris tal vez su actividad y sus trabajos8 ,sabed que slo es fuerte cuando es el ncleo de una faccin1 la bandera de un partido2 sabed que entonces es rpido en su accin1 violento en sus medios2 es un meteoro funesto que fulgura1 truena y desaparece1 dejando en pos de s la obscuridad1 la destruccin y la muerte2 la verdad es el astro del da despidiendo tranquilamente su luz vivsima y saludable1 fecundando con suave calor la naturaleza1 y derramando por todas partes1 vida1 alegra y hermosura4 ,,capitulo ,,xii ,para apreciar en su justo valor el efecto que pueden producir sobre la sociedad espaola las doctrinas protestantes1 ser bien dar una ojeada al actual estado de las ideas religiosas en ,europa4 pesar del vrtigo intelectual1 que es uno de los caracteres dominantes de la poca1 es un hecho indudable que el espritu de incredulidad y de irreligin ha perdido mucho de su fuerza2 y que1 en la parte que desgraciadamente le queda de existencia1 es ms bien transformado en indiferentismo1 que no conservando aquella ndole sistemtica de que se hallaba revestido en el pasado siglo4 ,con el tiempo se gastan todas las declamaciones1 los apodos fastidian1 las continuas repeticiones fatigan2 irrtase el nimo con la intolerancia y la mala fe de los partidos1 descbrense el vaco de los sistemas1 la falsedad de las opiniones1 lo precipitado de los juicios1 lo inexacto de los raciocinios2 andando el tiempo1 van publicndose datos que ponen de manifiesto las solapadas intenciones1 lo engaoso de las palabras1 la mezquindad de las miras1 lo maligno y criminal de los proyectos2 y al fin restablcese en su imperio la verdad1 recobran las cosas sus propios nombres1 toma otra direccin el espritu pblico2 y lo que antes se encontraba inocente y generoso1 presntase como culpable y villano2 y1 rasgados los fementidos disfraces1 mustrase la mentira1 rodeada de aquel descrdito que debiera haber sido siempre su nico patrimonio4 ,las ideas irreligiosas1 como todas aquellas que pululan en sociedades muy adelantadas1 no quisieron1 ni pudieron mantenerse en el recinto de la especulacin1 invadiendo los dominios de la prctica1 quisieron seorear todos los ramos de administracin y de poltica4 ,el trastorno que deban producir en la sociedad1 deba serles fatal ellas mismas3 porque no hay cosa que ponga ms de manifiesto los defectos y vicios de un sistema1 y sobre todo que ms desengae los hombres1 que la piedra de toque de la experiencia4 ,yo no s qu facilidad tiene nuestro entendimiento para concebir un objeto bajo muchos aspectos1 y qu fecundidad funesta para apoyar con un sinnmero de sofismas las mayores extravagancias2 pues que1 en tratndose de apelar la disputa1 apenas puede la razn desentenderse de las cavilaciones del sofisma4 ,pero1 en llegando la experiencia1 todo se cambia3 el ingenio enmudece1 slo hablan los hechos2 y si la experiencia se ha verificado en grande1 y sobre objetos de mucho inters de alta importancia1 difcil es que pueda ofuscarse con especiosas razones la convincente elocuencia de los resultados4 ,y de aqu es que observamos cada paso que un hombre que haya adquirido grande experiencia1 llega poseer cierto tacto tan delicado y seguro1 que1 la sola exposicin de un sistema1 seala con el dedo todos sus inconvenientes3 la inexperiencia1 fogosa y confiada1 apela las razones1 al aparato de doctrinas2 pero el buen sentido1 el precioso1 el raro1 el inapreciable buen sentido1 menea cuerdamente la cabeza1 encoge tranquilamente los hombros1 y1 dejando escapar una ligera sonrisa1 abandona seguro sus predicciones la prueba del tiempo4 ,no es necesario ponderar ahora los resultados que han tenido en la prctica aquellas doctrinas1 cuya divisa era la incredulidad2 tanto se ha dicho ya sobre esto1 que quien emprenda el tocarlo de nuevo1 corre mucho riesgo de pasar plaza de insulso declamador4 ,bastar decir que aun aquellos hombres que por principios1 por intereses1 recuerdos otras causas1 como que pertenecen an al siglo pasado1 se han visto precisados modificar sus doctrinas1 limitar los principios1 paliar las proposiciones1 retocar los sistemas1 templar el calor y el arrebato de las invectivas2 queriendo dar una muestra de su aprecio y veneracin aquellos escritores que formaron las delicias de su juventud1 dicen con indulgente tono3 que aquellos hombres eran grandes sabios1 pero que eran sabios de gabinete2 como si1 en tratndose de hechos y de prctica1 lo que se llama sabidura de mero gabinete1 no fuese una peligrosa ignorancia4 ,como quiera1 lo cierto es que de estos ensayos ha resultado el provecho de desacreditarse la irreligin como sistema2 y que los pueblos la miran1 si no con horror1 al menos con desvo y con desconfianza4 ,los trabajos cientficos provocados en todos ramos por la irreligin1 que con locas esperanzas haba credo que los cielos dejaran de cantar la gloria del ,seor1 que la tierra desconocera ,aquel que le di su cimiento1 y que la naturaleza toda levantara su testimonio contra ,dios1 que le di el ser y la anim con la vida1 han hecho desaparecer el divorcio que1 con escndalo1 se iba introduciendo entre la religin y las ciencias1 y los acentos del antiguo hombre de la tierra de ,hus se ha visto que podan resonar sin desdoro del saber en la boca de los sabios del siglo ,,xix4 ,y qu diremos del triunfo de la religin en todo lo que existe de bello1 de tierno y de sublime sobre la tierra8 ,cun grande se ha manifestado en este triunfo la accin de la ,providencia6 ,cosa admirable6 ,en todas las grandes crisis de la sociedad1 esa mano misteriosa que rige los destinos del universo1 tiene como en reserva un hombre extraordinario2 llega el momento1 el hombre se presenta1 marcha1 el mismo no sabe dnde1 pero marcha con paso firme cumplir el alto destino que el ,eterno le ha sealado en la frente4 ,el atesmo anegaba la ,francia en un pilago de sangre y de lgrimas1 y un hombre desconocido atraviesa en silencio los mares2 mientras el soplo de la tempestad despedaza las velas de su navo1 l escucha absorto el bramar del huracn1 y contempla abismado la majestad del firmamento4 ,extraviado por las soledades de ,amrica1 pregunta las maravillas de la creacin el nombre de su autor2 y el trueno le contesta en el confn del desierto1 las selvas le responden con sordo mugido1 y la bella naturaleza1 con cnticos de amor y de harmona4 ,la vista de una cruz solitaria le revela misteriosos secretos1 la huella de un misionero desconocido le excita grandes recuerdos que enlazan el nuevo mundo con el mundo antiguo2 un monumento arruinado1 una choza salvaje1 le inspiran aquellos sublimes pensamientos que penetran hasta el fondo de la sociedad y del corazn del hombre4 ,embriagado con los sentimientos que le ha sugerido la grandeza de tales espectculos1 llena su mente de conceptos elevados1 y rebosando su pecho de la dulzura que han producido en l los encantos de tanta belleza1 pisa de nuevo el suelo de su patria4 ,y qu encuentra all8 ,la huella ensangrentada del atesmo1 las ruinas y cenizas de los antiguos templos1 devorados por el fuego1 desplomados los golpes de brbaro martillo2 sepulcros numerosos que encierran los restos de tantas vctimas inocentes1 y que poco antes ofrecieran en su lobreguez un asilo oculto al cristiano perseguido4 ,nota1 sin embargo1 un movimiento3 ve que la religin quiere descender de nuevo sobre la ,francia1 como un pensamiento de consuelo1 para aliviar un infortunio1 como un soplo de vida para reanimar un cadver2 desde entonces oye por todas partes un concierto de clica harmona2 se agitan1 rebullen en su grande alma las inspiraciones de la meditacin y de la soledad1 y enajenado y exttico canta con lengua de fuego las bellezas de la religin1 revela las delicadas y hermosas relaciones que tiene con la naturaleza1 y1 hablando un lenguaje superior y divino1 muestra los hombres asombrados la misteriosa cadena de oro que une el cielo con la tierra3 era ,chateaubriand4 ,sin embargo1 es preciso confesarlo3 un vrtigo como se ha introducido en las ideas no se remedia en poco tiempo2 y no es fcil que desaparezca sin grandes trabajos la huella profunda que ha debido dejar la irreligin con sus estragos4 ,los nimos1 es verdad1 van cansados del sistema de irreligin2 una desazn profunda agita la sociedad2 ella ha perdido su equilibrio2 la familia ha sentido aflojar sus lazos1 y el individuo suspira por un rayo de luz1 por una gota de consuelo y esperanza4 ,pero1 dnde hallar el mundo el apoyo que le falta8 ,seguir el buen camino1 el nico1 cual es entrar de nuevo en el redil de la ,iglesia catlica8 ,ah6 ,slo ,dios es el dueo de los secretos del porvenir2 slo l mira desplegados con toda claridad delante de sus ojos1 los grandes acontecimientos que se preparan sin duda la humanidad2 slo l sabe cul ser el resultado de esa actividad y energa que vuelve apoderarse de los espritus en el examen de las grandes cuestiones sociales y religiosas2 slo l sabe cul ser el fruto que recogern las generaciones venideras de los triunfos conseguidos por la religin1 en las ciencias1 en la poltica1 en todos los ramos por donde se explaya el humano entendimiento4 ,nosotros1 dbiles mortales1 que1 arrastrados rpidamente por el precipitado curso de las revoluciones y trastornos1 tenemos apenas el tiempo necesario para dar una fugaz mirada al caos en que est envuelto el pas que atravesamos1 qu podremos decir que tenga alguna prenda de acierto8 ,slo podemos asegurar que la presente es una poca de inquietud1 de agitacin1 de transicin2 que multiplicados escarmientos y repetidos desengaos1 fruto de espantosos trastornos y de inauditas catstrofes1 han difundido por todas partes el descrdito de las doctrinas irreligiosas y desorganizadoras1 sin que por esto haya tomado en su lugar el debido ascendiente la verdadera religin2 que el corazn1 fatigado de tantos infortunios1 se abre de buen grado la esperanza1 sin que el entendimiento deje de contemplar en grande incertidumbre el porvenir1 y de columbrar tal vez una nueva cadena de calamidades4 ,merced las revoluciones1 al vuelo de la industria1 la actividad y extensin del comercio1 al adelanto y expansin prodigiosa de la imprenta1 los progresos cientficos1 la facilidad1 rapidez y amplitud de las comunicaciones1 al gusto por los viajes1 la accin disolvente del ,protestantismo1 de la incredulidad y del escepticismo1 presenta en la actualidad el espritu humano una de aquellas fases singulares1 que forman poca en su historia4 ,el entendimiento1 la fantasa1 el corazn1 se hallan en estado de grande agitacin1 de movilidad1 de desarrollo1 presentando1 al propio tiempo1 los contrastes ms singulares1 las extravagancias ms ridculas1 y hasta las contradicciones ms absurdas4 ,observad las ciencias1 y1 sin notar en su estudio aquellos trabajos prolijos1 aquella paciencia incansable1 aquella marcha pausada y detenida que caracterizan los estudios de otras pocas1 descbrese1 sin embargo1 un espritu de observacin1 un prurito de generalizar1 de alzar las cuestiones un punto de vista elevado y transcendente1 y1 sobre todo1 un afn de tratar todas las ciencias bajo aquel aspecto en que se divisan los puntos de contacto que entre s tienen1 los lazos que las hermanan1 y los canales por donde se comunican recprocamente la luz4 ,las cuestiones de religin1 de poltica1 de moral1 de legislacin1 de economa1 todas van enlazadas1 marchan de frente1 dndose al horizonte cientfico un grandor1 una inmensidad1 que no haba jams alcanzado4 ,este adelanto1 este abuso1 este caos1 si se quiere1 es un dato que no debe despreciarse cuando se estudia el espritu de la poca1 cuando se examina su situacin religiosa2 pues que no es la obra de ningn hombre aislado1 no es un efecto casual3 es el resultado de un sinnmero de causas que han conducido la sociedad este punto2 es un grande hecho1 fruto de otros hechos2 es una expresin del estado intelectual en la actualidad2 es un sntoma de fuerzas y de enfermedades1 un anuncio de transicin y de mudanza1 tal vez una seal consoladora1 tal vez un funesto presagio4 ,y quin no ha notado el vuelo que va tomando la fantasa1 y la prodigiosa expansin del corazn1 en esa literatura tan varia1 tan irregular1 tan fluctuante1 pero1 al propio tiempo1 tan rica de hermossimos cuadros1 rebosante de sentimientos delicadsimos1 y embutida de pensamientos atrevidos y generosos8 ,dgase lo que se quiera del abatimiento de las ciencias1 del decaimiento de los estudios2 nmbrense con tono mofador las luces del siglo1 vulvase la vista dolorida hacia tiempos ms estudiosos1 ms sabios1 ms eruditos2 en esto habr sus verdades1 sus falsedades1 sus exageraciones1 como acontece siempre en declamaciones semejantes2 pero no podr negarse que1 sea lo que fuere de la utilidad de sus trabajos1 tal vez nunca haba desplegado el espritu humano semejante actividad y energa1 tal vez nunca se le haba visto agitado con un movimiento tan vivo1 tan general1 tan variado3 tal vez nunca como ahora se habr deseado1 con tan excusable curiosidad impaciencia1 el levantar una punta del velo que encubre un inmenso porvenir4 ,quin dominar tan opuestos y poderosos elementos8 ,quin podr restablecer el sosiego en ese pilago combatido por tantas borrascas8 ,quin podr dar unin1 enlace1 consistencia1 para formar un todo compacto1 capaz de resistir la accin de los tiempos8 ,quin podr darlo esos elementos que se rechazan con tanta fuerza1 que luchan sin cesar1 estallando con detonaciones horrorosas8 ,ser el ,protestantismo1 con su principio fundamental8 ,ser sentando1 difundiendo1 acreditando el principio disolvente del espritu privado en materias religiosas1 y realizando este pensamiento con derramar manos llenas entre todas las clases de la sociedad los ejemplares de la ,biblia8 ,sociedades inmensas1 orgullosas con su podero1 engredas de su saber1 disipadas por los placeres1 refinadas con el lujo1 expuestas de continuo la poderosa accin de la imprenta1 disponiendo de unos medios de comunicacin que hubieran parecido fabulosos nuestros mayores2 donde todas las grandes pasiones encuentran su objeto1 todas las intrigas una sombra1 toda corrupcin un velo1 todo crimen un ttulo1 todo error un intrprete1 todo inters un pbulo2 trocados los nombres1 socavados los cimientos1 cargadas de escarmientos y desengaos1 flotando entre la verdad y la mentira con horrorosa incertidumbre1 dando de vez en cuando una mirada la antorcha celestial para seguir sus resplandores1 y contentndose luego con fugaces vislumbres1 haciendo un esfuerzo para dominar la tormenta1 y abandonndose luego merced de los vientos y de las ondas1 presentan las sociedades modernas un cuadro tan extraordinario como interesante1 donde pueden campear con toda amplitud y libertad las esperanzas y temores1 los pronsticos y conjeturas1 pero sin que sea dable lisonjearse de acierto1 sin que el hombre sensato pueda tomar ms cuerdo partido que esperar en silencio el desenlace que est sealado en los arcanos del ,seor1 cuyos ojos estn desplegados con toda claridad los sucesos de todos los tiempos1 y los futuros destinos de los pueblos4 ,pero s que se alcanza fcilmente que1 siendo1 como es1 el ,protestantismo disolvente por su propia naturaleza1 nada puede producir en el orden moral y religioso que sea en pro de la felicidad de los pueblos2 ya que esta felicidad no es dable que exista estando en continua guerra los entendimientos con respecto las ms altas importantes cuestiones que ofrecerse puedan al espritu humano4 ,cuando en medio de ese tenebroso caos1 donde vagan tantos elementos1 tan diferentes1 tan opuestos y tan poderosos1 que1 luchando de continuo1 se chocan1 se pulverizan y se confunden1 busca el observador un punto luminoso de donde pueda venir una rfaga que alumbre al mundo1 una idea robusta que1 enfrenando tanto desorden y anarqua1 se enseoree de los entendimientos1 y los vuelva al camino de la verdad1 ocurre1 desde luego1 el ,catolicismo como el nico manantial de tantos bienes2 y al ver cul se sostiene an con brillantez y pujanza1 pesar de los inauditos esfuerzos que se estn haciendo todos los das para aniquilarle1 llnase de consuelo el corazn1 y1 brotando en l la esperanza1 parece que le convida saludar esa religin divina1 felicitndola por el nuevo triunfo que va adquirir sobre la tierra4 ,hubo un tiempo en que1 inundada la ,europa por una nube de brbaros1 vi desplomarse de un golpe todos los monumentos de la antigua civilizacin y cultura3 los legisladores con sus leyes1 el imperio con su brillo y podero1 los sabios con las ciencias1 las artes con sus monumentos1 todo se hundi2 y esas inmensas regiones donde florecan poco antes toda la civilizacin y cultura que haban adquirido los pueblos por espacio de muchos siglos1 vironse sumidas de repente en la ignorancia y en la barbarie4 ,pero la brillante centella de luz arrojada sobre el mundo desde la ,palestina1 continuaba fulgurando an en medio del caos2 en vano se levant la espesa polvareda que amagaba envolverla en las tinieblas2 alimentada por el soplo del ,eterno1 continuaba resplandeciendo2 pasaron los siglos1 fu extendiendo su rbita brillante1 y los pueblos1 que tal vez no pensaban que pudiera servirles de ms que de una gua para marchar sin tropiezo por entre la obscuridad1 vironla presentarse como sol resplandeciente1 esparciendo por todas partes la luz y la vida4 ,y quin sabe si en los arcanos del ,eterno no le est reservado otro triunfo ms difcil1 y no menos saludable y brillante8 ,instruyendo la ignorancia1 civilizando la barbarie1 puliendo la rudeza1 amansando la ferocidad1 preserv la sociedad de ser vctima1 tal vez para siempre1 de la brutalidad ms atroz1 y de la estupidez ms degradante2 pero1 qu timbre ms glorioso para ella1 si1 rectificando las ideas1 centralizando y purificando los sentimientos1 asentando los eternos principios de toda sociedad1 enfrenando las pasiones1 templando los enconos1 cercenando las demasas1 y seoreando todos los entendimientos y voluntades1 pudiera levantarse como una reguladora universal1 que1 estimulando todo linaje de conocimientos y adelantos1 inspirara la debida templanza esta sociedad agitada con tanta furia por tan poderosos elementos1 que1 privados de un punto cntrico y atrayente1 la estn de continuo amenazando con la disolucin y el caos8 ,no es dado al hombre penetrar en el porvenir2 pero el mundo fsico se disolvera con espantosa catstrofe1 si faltase por un momento el principio fundamental que da unidad1 orden y concierto los variados movimientos de todos los sistemas2 y1 si la sociedad1 llena como est de movimiento1 de comunicacin y de vida1 no entra bajo la direccin de un principio regulador1 universal y constante1 al fijar la vista sobre la suerte de las generaciones venideras1 el corazn tiembla1 y la mente se anubla4 ,hay1 empero1 un hecho sumamente consolador1 y es el admirable progreso que hace el ,catolicismo en varios pases4 ,en ,francia1 en ,blgica se robustece2 en el ,norte de ,europa parece que se le teme1 cuando de tal manera se le combate2 en ,inglaterra1 es tanto lo que ha ganado en menos de medio siglo1 que sera increble1 si no constara en datos irrecusables2 y en sus misiones vuelve manifestarse tan emprendedor y fecundo1 que nos recuerda los tiempos de su mayor ascendiente y podero4 ,y cuando los otros pueblos tienden la unidad1 podra prevalecer el desbarro de que nosotros nos encaminramos al cisma8 ,cuando los dems pueblos se alegraran infinito de que subsistiera entre ellos algn principio vital que pudiese restablecerles las fuerzas que les ha quitado la incredulidad1 ,espaa1 que conserva el ,catolicismo1 y todava solo1 todava poderoso1 admitira en su seno ese germen de muerte que la imposibilitara de recobrarse de sus dolencias1 que asegurara1 no dudarlo1 su completa ruina8 ,en esa regeneracin moral que aspiran los pueblos1 anhelantes por salir de la posicin angustiosa en que los colocaron las doctrinas irreligiosas1 ser posible que no se quiera parar la atencin en la inmensa ventaja que la ,espaa lleva muchos de ellos1 por ser uno de los menos tocados de la gangrena de la irreligin1 y por conservar todava la unidad religiosa1 inestimable herencia de una larga serie de siglos8 ,ser posible que no se advierta lo que puede ser esa unidad1 si la aprovechamos cual merece2 esa unidad1 que se enlaza con todas nuestras glorias1 que despierta tan bellos recuerdos1 y tan admirablemente podra servir para elemento de regeneracin en el orden social8 ,si se pregunta lo que pienso sobre la proximidad del peligro1 y si las tentativas que estn haciendo los protestantes para este efecto1 tienen alguna probabilidad de resultado1 responder con alguna distincin4 ,el ,protestantismo es profundamente dbil1 ya por su naturaleza1 y1 adems1 por ser viejo y caduco2 tratando de introducirse en ,espaa1 ha de luchar con un adversario lleno de vida y robustez1 y que est muy arraigado en el pas2 y por esta causa1 y bajo este aspecto1 no puede ser temible su accin4 ,pero1 quin impide que1 si llegase establecerse en nuestro suelo1 por ms reducido que fuera su dominio1 no causara terribles males8 ,por de pronto1 salta la vista que tendramos otra manzana de discordia1 y no es difcil columbrar las colisiones que ocasionara cada paso4 ,como el ,protestantismo en ,espaa1 ms de su debilidad intrnseca1 tendra la que le causara el nuevo clima en que se hallara tan falto de su elemento1 virase forzado buscar sostn arrimndose cuanto le alargase la mano2 entonces es bien claro que servira como un punto de reunin para los descontentos2 y1 ya que se apartase de su objeto1 fuera cuando menos un ncleo de nuevas facciones1 una bandera de pandillas4 ,escndalos1 rencores1 desmoralizacin1 disturbios1 y quizs catstrofes1 he aqu el resultado inmediato1 infalible1 de introducirse entre nosotros el ,protestantismo3 apelo la buena fe de todo hombre que conozca medianamente al pueblo espaol4 ,pero no est todo aqu2 la cuestin se ensancha y adquiere una importancia incalculable1 si se la mira en sus relaciones con la poltica extranjera4 ,qu palanca tendra entonces para causar en nuestra desgraciada patria toda clase de sacudimientos8 ,oh6 y cmo se asira vidamente de ella6 cmo trabaja quizs para buscar un punto de apoyo6 ,hay en ,europa una nacin temible por su inmenso podero1 respetable por su mucho adelantamiento en las ciencias y artes1 y que1 teniendo la mano grandes medios de accin por todo el mbito de la tierra1 sabe desplegarlos con una sagacidad y astucia verdaderamente admirables4 ,habiendo sido la primera de las naciones modernas en recorrer todas las fases de una revolucin religiosa y poltica1 y que en medio de terribles trastornos contemplara las pasiones en toda su desnudez1 y el crimen en todas sus formas1 se aventaja las otras en el conocimiento de toda clase de resortes2 al paso que1 fastidiada de vanos nombres1 con que en esas pocas suelen encubrirse las pasiones ms viles y los intereses ms mezquinos1 tiene sobrado embotada su sensibilidad para que puedan fcilmente excitarse en su seno las tormentas que otros pases los inundan de sangre y de lgrimas4 ,no se altera su paz interior en medio de la agitacin y del acaloramiento de las discusiones2 y1 aunque no deje de columbrar en un porvenir ms menos lejano las espinosas situaciones que podran acarrearle gravsimos apuros1 disfruta entre tanto de aquella calma que le aseguran su constitucin1 sus hbitos1 sus riquezas1 y sobre todo el ,ocano que la cie4 ,colocada en posicin tan ventajosa1 acecha la marcha de los otros pueblos1 para uncirlos su carro con doradas cadenas1 si tienen candor bastante para escuchar sus halageas palabras2 al menos procura embarazar su marcha y atajar sus progresos1 en caso de que con noble independencia traten de emanciparse de su influjo4 ,atenta siempre engrandecerse por medio de las artes y comercio1 con una poltica mercantil en grado eminente1 cubre1 no obstante1 la materialidad de los intereses con todo linaje de velos2 y si bien1 cuando se trata de los dems pueblos1 es indiferente del todo la religin ideas polticas1 sin embargo1 se vale diestramente de tan poderosas armas para procurarse amigos1 desbaratar sus adversarios1 y envolvernos todos en la red mercantil que tiene de continuo tendida sobre los cuatro ngulos de la tierra4 ,no es posible que se escape su sagacidad lo mucho que tendra adelantado para contar ,espaa en el nmero de sus colonias1 si pudiese lograr que fraternizase con ella en ideas religiosas2 no tanto por la buena correspondencia que semejante fraternidad promovera entre ambos pueblos1 como porque sera ste el medio ms seguro para que el espaol perdiese del todo ese carcter singular1 esa fisonoma austera que le distingue de todos los otros pueblos1 olvidando la nica idea nacional y regeneradora que ha permanecido en pie en medio de tan espantosos trastornos2 quedando as susceptible de toda clase de impresiones ajenas1 y dctil y flexible en todos los sentidos que pudiera convenir las interesadas miras de los solapados protectores4 ,no lo olvidemos3 no hay nacin en ,europa que conciba sus planes con tanta previsin1 que los prepare con tanta astucia1 que los ejecute con tanta destreza1 ni que los lleve cabo con igual tenacidad4 ,como1 despus de las profundas revoluciones que la trabajaron1 ha permanecido en un estado regular desde el ltimo tercio del siglo ,,xvii1 y enteramente extraa los trastornos sufridos en este perodo por los dems pueblos de ,europa1 ha podido seguir un sistema de poltica concertado1 as en lo interior como en lo exterior2 y de esta manera sus hombres de gobierno han podido formarse ms plenamente1 heredando los datos y las miras que guiaron los antecesores4 ,conocen sus gobernantes cun precioso es estar de antemano apercibidos para todo evento2 y as no descuidan de escudriar fondo qu es lo que hay en cada nacin que los pueda ayudar contrastar2 saliendo de la rbita poltica1 penetran en el corazn de la sociedad sobre la cual se proponen influir2 y rastrean all cules son las condiciones de su existencia1 cul es su principio vital1 cules las causas de su fuerza y energa4 ,era en el otoo de #ahje1 y daba ,pitt una comida de campo1 la que asistan varios de sus amigos4 ,llegle entre tanto un pliego en que se le anunciaba la rendicin de ,mack en ,ulma con cuarenta mil hombres1 y la marcha de ,napolen sobre ,viena4 ,comunic la funesta noticia sus amigos1 quienes1 al oirla1 exclamaron3 ,todo est perdido1 ya no hay remedio contra ,napolen4 ,todava hay remedio1 replic ,pitt2 todava hay remedio si consigo levantar una guerra nacional en ,europa1 y esta guerra ha de comenzar en ,espaa4 ,s1 seores1 aadi despus1 la ,espaa ser el primer pueblo donde se encender esa guerra patritica1 la sola que puede libertar la ,europa4 ,tanta era la importancia que daba ese profundo estadista la fuerza de una idea nacional1 tanto era lo que de ella esperaba2 nada menos que hacer lo que no podan todos los esfuerzos de todos los gabinetes europeos3 derrocar ,napolen1 libertar la ,europa4 ,no es raro que la marcha de las cosas traiga combinaciones tales1 que las mismas ideas nacionales que un da sirvieron de poderoso auxiliar las miras de un gabinete1 le salgan otro da al paso1 y le sean un poderoso obstculo3 y entonces1 lejos de fomentarlas y avivarlas1 lo que le interesa es sofocarlas4 ,lo que puede salvar una nacin libertndola de interesadas tutelas1 y asegurndole su verdadera independencia1 son ideas grandes y generosas1 arraigadas profundamente entre los pueblos2 son los sentimientos grabados en el corazn por la accin del tiempo1 por la influencia de instituciones robustas1 por la antigedad de los hbitos y de las costumbres2 es la unidad de pensamiento religioso1 que hace de un pueblo un solo hombre4 ,entonces lo pasado se enlaza con lo presente1 y lo presente se extiende lo porvenir2 entonces brotan porfa en el pecho aquellos arranques de entusiasmo1 manantial de acciones grandes2 entonces hay desprendimiento1 energa1 constancia2 porque hay en las ideas fijeza y elevacin1 porque hay en los corazones generosidad y grandeza4 ,no fuera imposible que en algunos de los vaivenes que trabajan esta nacin desventurada1 tuviramos la desgracia de que se levantasen hombres bastante ciegos para ensayar la insensata tentativa de introducir en nuestra patria la religin protestante4 ,estamos demasiado escarmentados para dormir tranquilos1 y no se han olvidado sucesos que indican las claras hasta dnde se hubiera ya llegado algunas veces1 si no se hubiese reprimido la audacia de ciertos hombres con el imponente desagrado de la inmensa mayora de la nacin4 ,y no es que se conciban siquiera posibles las violencias del reinado de ,enrique ,,viii2 pero s que podra suceder que1 aprovechndose de una fuerte ruptura con la ,santa ,sede1 de la terquedad y ambicin de algunos eclesisticos1 del pretexto de aclimatar en nuestro suelo el espritu de tolerancia1 de otros motivos semejantes1 se tantease con este aquel nombre1 que eso poco importa1 el introducir entre nosotros las doctrinas protestantes4 ,y no sera por cierto la tolerancia lo que se nos importara del extranjero1 pues que sta ya existe de hecho1 y tan amplia1 que seguramente nadie recela el ser perseguido1 ni aun molestado1 por sus opiniones religiosas2 lo que se nos traera y se trabajara por plantear1 fuera un nuevo sistema religioso1 pertrechndole de todo lo necesario para alcanzar predominio1 y para debilitar1 destruir1 si fuera posible1 el ,catolicismo4 ,y mucho me engao1 si en la ceguedad y rencor que han manifestado algunos de nuestros hombres que se dicen de gobierno1 no encontrase en ellos decidida proteccin el nuevo sistema religioso1 una vez le hubiramos admitido4 ,cuando se tratara de admitirle1 se nos presentara quizs el nuevo sistema en ademn modesto1 reclamando tan slo habitacin1 en nombre de la tolerancia y de la hospitalidad2 pero bien pronto le viramos acrecentar su osada1 reclamar derechos1 extender sus pretensiones1 y disputar palmos el terreno de la religin catlica4 ,resonaran entonces con ms y ms vigor aquellas rencorosas y virulentas declamaciones que tan fatigados nos traen por espacio de algunos aos2 esos ecos de una escuela que delira porque est por expirar4 ,el desvo con que miraran los pueblos la pretendida reforma1 sera1 no dudarlo1 culpado de rebelda2 las pastorales de los obispos seran calificadas de insidiosas sugestiones2 el celo fervoroso de los sacerdotes catlicos1 acusado de provocacin sediciosa1 y el concierto de los fieles para preservarse de la infeccin1 sera denunciado como una conjuracin diablica1 urdida por la intolerancia y el espritu de partido1 y confiada en su ejecucin la ignorancia y al fanatismo4 ,en medio de los esfuerzos de los unos y de la resistencia de los otros1 viramos ms menos parodiadas escenas de tiempos que pasaron ya1 y1 si bien el espritu de templanza1 que es uno de los caracteres del siglo1 impedira que se repitiesen los excesos que mancharon de sangre los fastos de otras naciones1 no dejaran1 sin embargo1 de ser imitados4 ,porque es menester no olvidar que1 en tratndose de religin1 no puede contarse en ,espaa con la frialdad indiferencia que1 en caso de un conflicto1 manifestaran en la actualidad otros pueblos3 en stos han perdido los sentimientos religiosos mucho de su fuerza1 pero en ,espaa son todava muy hondos1 muy vivos1 muy enrgicos3 y el da que se les combatiera de frente1 abordando las cuestiones sin rebozo1 sentirase un sacudimiento tan universal como recio4 ,hasta ahora1 si bien es verdad que en objetos religiosos se han presenciado lamentables escndalos1 y hasta horrorosas catstrofes1 no ha faltado nunca un disfraz que1 ms menos transparente1 encubra1 empero1 algn tanto la perversidad de las intenciones4 ,unas veces ha sido el ataque contra esta aquella persona1 quien se han achacado maquinaciones polticas2 otras contra determinadas clases1 acusadas de crmenes imaginarios2 tal vez se ha desbordado la revolucin1 y se ha dicho que era imposible contenerla1 y que los atropellamientos1 los insultos1 los escarnios de que ha sido objeto lo ms sagrado que hay en la tierra y en el cielo1 eran sucesos inevitables1 tratndose de un populacho desenfrenado3 aqu mediaba al menos un disfraz1 y un disfraz1 poco mucho1 siempre cubre2 pero1 cuando se viesen atacados de propsito1 sangre fra1 todos los dogmas del ,catolicismo1 despreciados los puntos ms capitales de la disciplina1 ridiculizados los misterios ms augustos1 escarnecidas las ceremonias ms sagradas2 cuando se viera levantar un templo contra otro templo1 una ctedra contra otra ctedra1 qu sucedera8 ,es innegable que se exasperaran los nimos hasta el extremo1 y1 si no resultaban1 como fuera de temer1 estrepitosas explosiones1 tomaran al menos las controversias religiosas un carcter tan violento1 que nos creeramos trasladados al siglo ,,xvi4 ,siendo tan frecuente entre nosotros que los principios dominantes en el orden poltico sean enteramente contrarios los dominantes en la sociedad1 sucedera menudo que el principio religioso1 rechazado por la sociedad1 encontrara su apoyo en los hombres influyentes en el orden poltico2 reproducindose con circunstancias agravantes el triste fenmeno1 que tantos aos ha estamos presenciando1 de querer los gobernantes torcer viva fuerza el curso de la sociedad4 sta es una de las diferencias ms capitales entre nuestra revolucin y la de otros pases2 sta es la clave para explicar chocantes anomalas3 all las ideas de revolucin se apoderaron de la sociedad1 y se arrojaron en seguida sobre la esfera poltica2 aqu se apoderaron primero de la esfera poltica1 y trataron en seguida de bajar la esfera social2 la sociedad estaba muy distante de hallarse preparada para semejantes innovaciones1 y por esto han sido indispensables tan rudos y repetidos choques4 ,de esta falta de harmona ha resultado que el gobierno en ,espaa ejerce sobre los pueblos muy escasa influencia1 entendiendo por influencia aquel ascendiente moral que no necesita andar acompaado de la idea de la fuerza4 ,no hay duda que esto es un mal1 porque tiende debilitar el poder1 necesidad imprescindible para toda sociedad2 pero no han faltado ocasiones en que ha sido un gran bien3 porque no es poca fortuna1 cuando un gobierno es liviano insensato1 el que se encuentre con una sociedad mesurada y cuerda1 que1 mientras aqul corre precipitarse desatentado1 vaya sta marchando con paso sosegado y majestuoso4 ,mucho hay que esperar del buen instinto de la nacin espaola1 mucho hay que prometerse de su proverbial gravedad1 aumentada adems con tanto infortunio2 mucho hay que prometerse de ese tino que le hace distinguir tambin el verdadero camino de su felicidad1 y que la vuelve sorda las insidiosas sugestiones con que se ha tratado de extraviarla4 ,si van ya muchos aos que por una funesta combinacin de circunstancias1 y por la falta de harmona entre el orden poltico y el social1 no acierta darse un gobierno que sea su verdadera expresin1 que adivine sus instintos1 que siga sus tendencias1 que la conduzca por el camino de la prosperidad1 esperanza alimentamos de que ese da vendr1 y de que brotarn del seno de esa sociedad1 rica de vida y de porvenir1 esa misma harmona que le falta1 ese equilibrio que ha perdido4 ,entre tanto1 es altamente importante que todos los hombres que sientan latir en su pecho un corazn espaol1 que no se complazcan en ver desgarradas las entraas de su patria1 se reunan1 se pongan de acuerdo1 obren concertados para impedir el que prevalezca el genio del mal1 alcanzando esparcir en nuestro suelo una semilla de eterna discordia1 aadiendo esa otra calamidad tantas otras calamidades1 y ahogando los preciosos grmenes de donde puede rebrotar lozana y brillante nuestra civilizacin remozada1 alzndose del abatimiento y postracin en que la sumieran circunstancias aciagas4 ,ah6 oprmese el alma con angustiosa pesadumbre1 al solo pensamiento de que pudiera venir un da en que desapareciese de entre nosotros esa unidad religiosa1 que se identifica con nuestros hbitos1 nuestros usos1 nuestras costumbres1 nuestras leyes2 que guarda la cuna de nuestra monarqua en la cueva de ,covadonga1 que es la ensea de nuestro estandarte en una lucha de ocho siglos con el formidable poder de la ,media ,luna1 que desenvuelve lozanamente nuestra civilizacin en medio de tiempos tan trabajosos1 que acompaaba nuestros terribles tercios cuando imponan silencio la ,europa1 que conduce nuestros marinos al descubrimiento de nuevos mundos1 dar los primeros la vuelta la redondez del globo2 que alienta nuestros guerreros al llevar cabo conquistas heroicas1 y que en tiempos ms recientes sella el cmulo de tantas y tan grandiosas hazaas derrocando ,napolen4 ,vosotros que con precipitacin tan liviana condenis las obras de los siglos1 que con tanta avilantez insultis la nacin espaola1 que tiznis de barbarie y obscurantismo el principio que presidi nuestra civilizacin1 sabis quin insultis8 sabis quin inspir el genio del gran ,gonzalo1 de ,hernn ,corts1 de ,pizarro1 del ,vencedor de ,lepanto8 ,las sombras de ,garcilaso1 de ,herrera1 de ,ercilla1 de ,fray ,luis de ,len1 de ,cervantes1 de ,lope de ,vega1 no os infunden respeto8 ,osaris1 pues1 quebrantar el lazo que ellos nos une1 y hacernos indigna prole de tan esclarecidos varones8 ,quisierais separar por un abismo nuestras creencias de sus creencias1 nuestras costumbres de sus costumbres1 rompiendo as con todas nuestras tradiciones1 olvidando los ms embelesantes y gloriosos recuerdos1 y haciendo que los grandiosos y augustos monumentos que nos leg la religiosidad de nuestros antepasados1 slo permanecieran entre nosotros1 como una reprensin la ms elocuente y severa8 ,consentirais que se cegasen los ricos manantiales donde podemos acudir para resucitar la literatura1 vigorizar la ciencia1 reorganizar la legislacin1 restablecer el espritu de nacionalidad1 restaurar nuestra gloria1 y colocar de nuevo esta nacin desventurada en el alto rango que sus virtudes merecen1 dndole la prosperidad y la dicha que tan afanosa busca1 y que en su corazn augura8 ,,capitulo ,,xiii ,parangonados ya bajo el aspecto religioso el ,catolicismo y el ,protestantismo en el cuadro que acabo de trazar1 y evidenciada la superioridad de aqul sobre ste1 no slo en lo concerniente certeza1 sino tambin en todo lo relativo los instintos1 los sentimientos1 las ideas1 al carcter del espritu humano1 ser bien entrar ahora en otra cuestin1 no ms importante por cierto1 pero s menos dilucidada1 y en que ser preciso luchar con fuertes antipatas1 y disipar considerable nmero de prevenciones y errores4 ,en medio de las dificultades de que est erizada la empresa que voy acometer1 alintame una poderosa esperanza1 y es que lo interesante de la materia1 y el ser muy del gusto cientfico del siglo1 convidar quizs leer1 obvindose de esta manera el peligro que suele amenazar los que escriben en favor de la religin catlica3 son juzgados sin ser odos4 ,he aqu1 pues1 la cuestin en sus precisos trminos3 ,comparados el ,catolicismo y el ,protestantismo1 cul de los dos es ms conducente para la verdadera libertad1 para el verdadero adelanto de los pueblos1 para la causa de la civilizacin8 ,libertad3 sta es una de aquellas palabras tan generalmente usadas como poco entendidas2 palabras que1 por envolver cierta idea vaga muy fcil de percibir1 presentan la engaosa apariencia de una entera claridad1 mientras que1 por la muchedumbre y variedad de objetos que se aplican1 son susceptibles de una infinidad de sentidos1 hacindose su comprensin sumamente difcil4 ,y quin podr reducir guarismo las aplicaciones que se hacen de la palabra libertad8 ,salvndose en todas ellas una idea que podramos apellidar radical1 son infinitas las modificaciones y graduaciones que se la sujeta4 ,circula el aire con libertad2 se despejan los alrededores de una planta para que crezca y se extienda con libertad2 se mondan los conductos de un regado para que el agua corra con libertad2 al pez cogido en la red1 al avecilla enjaulada se los suelta1 y se les da libertad2 se trata un amigo con libertad2 hay modales libres1 pensamientos libres1 expresiones libres1 herencias libres1 voluntad libre1 acciones libres2 no tiene libertad el encarcelado1 carece de libertad el hijo de familia1 tiene poca libertad una doncella1 una persona casada ya no es libre1 un hombre en tierra extraa se porta con ms libertad1 el soldado no tiene libertad2 hay hombres libres de quintas1 libres de contribuciones2 hay votaciones libres2 dictmenes libres1 interpretacin libre1 versificacin libre1 libertad de comercio1 libertad de enseanza1 libertad de imprenta1 libertad de conciencia1 libertad civil1 libertad poltica1 libertad justa1 injusta1 racional1 irracional1 moderada1 excesiva1 comedida1 licenciosa1 oportuna1 inoportuna2 mas1 qu fatigarse en la enumeracin1 cuando es poco menos que imposible el dar cima tan enfadosa tarea8 ,pero menester pareca detenerse algn tanto en ella1 aun riesgo de fastidiar al lector2 quizs el recuerdo de este fastidio podr contribuir grabar profundamente en el nimo la saludable verdad de que1 cuando en la conversacin1 en los escritos1 en las discusiones pblicas1 en las leyes1 se usa tan menudo esta palabra1 aplicndola objetos de mayor importancia1 es necesario reflexionar maduramente sobre el nmero y naturaleza de ideas que en el respectivo caso abarca1 sobre el sentido que la materia consiente1 sobre las modificaciones que las circunstancias demandan1 sobre las precauciones y tino que las aplicaciones exigen4 ,sea cual fuere la acepcin en que se tome la palabra libertad1 chase de ver que siempre entraa en su significado ausencia de causa que impida coarte el ejercicio de alguna libertad3 infirindose de aqu que1 para fijar en cada caso el verdadero sentido de esta palabra1 es indispensable atender la naturaleza y circunstancias de la facultad cuyo uso se quiere impedir limitar1 sin perder de vista los varios objetos sobre que versa1 las condiciones de su ejercicio1 como y tambin el carcter1 la eficacia y extensin de la causa que al efecto se empleare4 ,para aclarar la materia1 propongmonos formar juicio de esta proposicin3 el hombre ha de tener libertad de pensar4 ,aqu se afirma que al hombre no se le ha de coartar el pensamiento4 ,ahora bien3 hablis de coartacin fsica ejercida inmediatamente sobre el mismo pensamiento8 ,pues entonces es de todo punto intil la proposicin2 porque1 como semejante coartacin es imposible1 vano es decir que no se la debe emplear4 ,entendis que no se debe coartar la expresin del pensamiento1 es decir1 que no se ha de impedir ni restringir la libertad de manifestar cada cual lo que piensa8 ,entonces habis dado un salto inmenso1 habis colocado la cuestin en muy diferente terreno2 y1 si no queris significar que todo hombre1 todas horas1 en todo lugar1 pueda decir sobre cualquier materia cuanto le viniere la mente1 y del modo que ms le agradare1 deberis distinguir cosas1 personas1 lugares1 tiempos1 modos1 condiciones1 en una palabra1 atender mil y mil circunstancias1 impedir del todo en unos casos1 limitar en otros1 ampliar en stos1 restringir en aqullos1 y as tomaros tan largo trabajo que de nada os sirva el haber sentado1 en favor de la libertad del pensamiento1 aquella proposicin tan general1 con toda su apariencia de sencillez y claridad4 ,aun penetrando en el mismo santuario del pensamiento1 en aquella regin donde no alcanzan las miradas de otro hombre1 y que slo est patente los ojos de ,dios1 qu significa la libertad de pensar8 ,es acaso que el pensamiento no tenga sus leyes1 las que ha de sujetarse por precisin1 si no quiere sumirse en el caos8 ,puede despreciar la norma de una sana razn8 ,puede desoir los consejos del buen sentido8 ,puede olvidar que su objeto es la verdad8 ,puede desentenderse de los eternos principios de la moral8 ,he aqu cmo1 examinando lo que significa la palabra libertad1 aun aplicndola lo que seguramente hay de ms libre en el hombre1 como es el pensamiento1 nos encontramos con tal muchedumbre y variedad de sentidos1 que nos obligan un sinnmero de distinciones1 y nos llevan por necesidad restringir la proposicin general1 si algo queremos expresar que no est en contradiccin con lo que dictan la razn y el buen sentido1 con lo que prescriben las leyes eternas de la moral1 con lo que demandan los mismos intereses del individuo1 con lo que reclaman el buen orden y la conservacin de la sociedad4 ,y qu no podra decirse de tantas otras libertades como se invocan de continuo1 con nombres indeterminados y vagos1 cubiertos propsito con el equvoco y las tinieblas8 ,pongo estos ejemplos1 slo para que no se confundan las ideas2 porque1 defendiendo como defiendo la causa del ,catolicismo1 no necesito abogar por la opresin1 ni invocar sobre los hombres una mano de hierro1 ni aplaudir que se huellen sus derechos sagrados4 ,sagrados1 s2 porque1 segn la enseanza de la augusta religin de ,jesucristo1 sagrado es un hombre los ojos de otro hombre1 por su alto origen y destino1 por la imagen de ,dios que en l resplandece1 por haber sido redimido con inefable dignacin y amor por el mismo ,hijo del ,eterno2 sagrados declara esa religin divina los derechos del hombre1 cuando su augusto ,fundador amenaza con eterno suplicio1 no tan slo quien le matare1 no tan slo quien le mutilare1 no tan slo quien le robare1 sino cosa admirable6 hasta quien se propasare ofenderle con solas palabras4 ,quien llamare su hermano fatuo1 ser reo del fuego del infierno4 7,mat41 c4 #e1 v4 #bb47 ,as hablaba el ,divino ,maestro4 ,levntase el pecho con generosa indignacin1 al oir que se achaca la religin de ,jesucristo tendencia esclavizar4 ,cierto es que1 si se confunde el espritu de verdadera libertad con el espritu de los demagogos1 no se le encuentra en el ,catolicismo2 pero1 si no se quieren trastrocar monstruosamente los nombres1 si se da la palabra libertad su acepcin ms razonable1 ms justa1 ms provechosa1 ms dulce1 entonces la religin catlica puede reclamar la gratitud del humano linaje3 ella ha civilizado las naciones que la han profesado2 y la civilizacin es la verdadera libertad4 ,es un hecho ya generalmente reconocido y paladinamente confesado1 que el ,cristianismo ha ejercido muy poderosa influencia en el desarrollo de la civilizacin europea2 pero este hecho no se le da todava por algunos la importancia que merece1 causa de no ser bastante bien apreciado4 ,con respecto la civilizacin1 distnguese veces el influjo del ,cristianismo del influjo del ,catolicismo1 ponderando las excelencias de aqul y escaseando los encomios ste2 sin reparar que1 cuando se trata de la civilizacin europea1 puede el ,catolicismo demandar una consideracin siempre principal1 y1 por lo tocante mucho tiempo1 hasta exclusiva1 pues que se hall por largos siglos enteramente solo en el trabajo de esa grande obra4 ,no se ha querido ver que1 al presentarse el ,protestantismo en ,europa1 estaba ya la obra por concluir2 y que con una injusticia ingratitud que no acierta uno calificar1 se ha tachado al ,catolicismo de espritu de barbarie1 de obscurantismo1 de opresin1 mientras se haca ostentosa gala de la rica civilizacin1 de las luces y de la libertad que l principalmente son debidas4 ,si no se tena gana de profundizar las ntimas relaciones del ,catolicismo con la civilizacin europea2 si faltaba la paciencia que es menester en las prolijas investigaciones que tal examen conduce1 al menos pareca del caso dar una mirada al estado de los pases donde en siglos trabajosos no ejerci la religin catlica todo su influjo1 y compararlos con aquellos otros en que fu el principio dominante4 ,el ,oriente y el ,occidente1 ambos sujetos grandes trastornos1 ambos profesando el ,cristianismo1 pero de manera que el principio catlico se hall dbil y vacilante all1 mientras estuvo robusto y profundamente arraigado entre los occidentales1 hubieran ofrecido dos puntos de comparacin muy propsito para estimar lo que vale el ,cristianismo sin el ,catolicismo1 cuando se trata de salvar la civilizacin y la existencia de las naciones4 ,en ,occidente los trastornos fueron repetidos y espantosos1 el caos lleg su complemento1 y1 sin embargo1 del caos han brotado la luz y la vida4 ,ni la barbarie de los pueblos que inundaron estas regiones y que adquirieron en ellas asiento1 ni las furiosas arremetidas del islamismo1 aun cuando estaba en su mayor bro y pujanza1 bastaron para que se ahogase el germen de una civilizacin rica y fecunda3 en ,oriente todo iba envejeciendo y caducando1 nada se remozaba1 y los embates del ariete que nada haba podido contra nosotros1 todo cay4 ,ese poder espiritual de ,roma1 esa influencia en los negocios temporales1 dieron por cierto frutos muy diferentes de los que produjeron en semejantes circunstancias sus rencorosos rivales4 ,si un da estuviese destinada la ,europa sufrir de nuevo algn espantoso y general trastorno1 por un desborde universal de las ideas revolucionarias1 por alguna violenta irrupcin del pauperismo sobre los poderes sociales y sobre la propiedad2 si ese coloso que se levanta en el ,norte en un trono asentado entre eternas nieves1 teniendo en su cabeza la inteligencia y en su mano la fuerza ciega1 que dispone la vez de los medios de la civilizacin y de la barbarie1 cuyos ojos van recorriendo de continuo el ,oriente1 el ,medioda y el ,occidente1 con aquella mirada codiciosa y astuta1 seal caracterstica que nos presenta la historia en todos los imperios invasores2 si1 acechando el momento oportuno1 se arrojase una tentativa sobre la independencia de la ,europa1 entonces quizs se vera una prueba de lo que vale en los grandes apuros el principio catlico2 entonces se palpara el poder de esa unidad proclamada y sostenida por el ,catolicismo2 entonces1 recordando los siglos medios1 se vera una de las causas de la debilidad del ,oriente y de la robustez del ,occidente2 entonces se recordara un hecho que1 aunque es de ayer1 empieza ya olvidarse1 y es que el pueblo contra cuyo denodado bro se estrell el poder de ,napolen1 era el pueblo proverbialmente catlico4 ,y quin sabe si en los atentados cometidos en ,rusia contra el ,catolicismo1 atentados que ha deplorado en sentido lenguaje el ,vicario de ,jesucristo2 quin sabe si influye el secreto presentimiento1 quizs la previsin1 de la necesidad de debilitar aquel sublime poder1 que1 en tratndose de la causa de la humanidad1 ha sido en todas pocas el ncleo de los grandes esfuerzos8 ,pero volvamos al intento4 ,no puede negarse que desde el siglo ,,xvi se ha mostrado la civilizacin europea muy lozana y brillante1 pero es un error atribuir este fenmeno al ,protestantismo4 ,para examinar la influencia y eficacia de un hecho1 no se han de mirar tan slo los sucesos que han venido despus de l2 se ha de considerar si estos sucesos estaban ya preparados1 si son algo ms que un resultado necesario de hechos anteriores3 conviene no hacer aquel raciocinio que tachan de sofstico los dialcticos3 despus de esto1 luego por esto2 post hoc1 ergo propter hoc4 ,sin el ,protestantismo1 y antes del ,protestantismo1 estaba ya muy adelantada la civilizacin europea por los trabajos influencia de la religin catlica2 y la grandeza y esplendor que sobrevinieron despus1 no se desplegaron causa del ,protestantismo1 sino pesar del ,protestantismo4 ,al extravo de ideas en esta materia ha contribudo no poco el estudio poco profundo que se ha hecho del ,cristianismo1 el haberse contentado no pocas veces con una mirada superficial sobre los principios de fraternidad que l tanto recomienda1 sin entrar en el debido examen de la historia de la ,iglesia4 ,para comprender fondo una institucin1 no basta pararse en sus ideas ms capitales2 es necesario seguirle tambin los pasos1 ver cmo va realizando esas ideas1 cmo triunfa de los obstculos que le salen al encuentro4 ,nunca se formar concepto cabal sobre un hecho histrico1 si no se estudia detenidamente su historia2 y el estudio de la historia de la ,iglesia catlica en sus relaciones con la civilizacin deja todava mucho que desear4 ,y no es que sobre la historia de la ,iglesia no se hayan hecho estudios profundos2 sino que1 desde que se ha desplegado el espritu de anlisis social1 no ha sido todava objeto de aquellos trabajos admirables que tanto la ilustraron bajo el aspecto dogmtico y crtico4 ,otro embarazo media para que pueda dilucidarse cual conviene esta materia1 y es el dar sobrada importancia las intenciones de los hombres1 distrayndose de considerar la marcha grave y majestuosa de las cosas4 ,se mide la magnitud y se califica la naturaleza de los acontecimientos por los motivos inmediatos que los determinaron1 y por los fines que se proponan los hombres que en ellos intervinieron2 y esto es un error muy grave3 la vista se ha de extender mayor espacio y se ha de observar el sucesivo desarrollo de las ideas1 el influjo que anduvieron ejerciendo en los sucesos1 las instituciones que de ellas iban brotando1 pero considerndolo todo como es en s1 es decir1 en un cuadro grande1 inmenso1 sin pararse en hechos particulares1 contemplados en su aislamiento y pequeez4 ,que es menester grabar profundamente en el nimo la importante verdad de que1 cuando se desenvuelve alguno de esos grandes hechos que cambian la suerte de una parte considerable del humano linaje1 rara vez lo comprenden los mismos hombres que en ello intervienen1 y que como poderosos agentes figuran3 la marcha de la humanidad es un gran drama1 los papeles se distribuyen entre los individuos que pasan y desaparecen3 el hombre es muy pequeo1 slo ,dios es grande4 ,ni los actores de las escenas de los antiguos imperios de ,oriente1 ni ,alejandro arrojndose sobre el ,asia y avasallando innumerables naciones1 ni los romanos sojuzgando el mundo1 ni los brbaros derrocando y destrozando el imperio romano1 ni los musulmanes dominando el ,asia y el frica y amenazando la idependencia de ,europa1 pensaron1 ni pensar podan en que sirviesen de instrumento para realizar los destinos cuya ejecucin nosotros admiramos4 ,quiero indicar con esto que1 cuando se trata de civilizacin cristiana1 cuando se van notando y analizando los hechos que sealan su marcha1 no es necesario1 y muchas veces ni conveniente1 el suponer que los hombres que ella han contribudo de una manera muy principal1 conocieran en toda su extensin el resultado de su propia obra2 bstale la gloria de un hombre1 el que se le seale como escogido instrumento de la ,providencia1 sin que sea menester atribuir demasiado su conocimiento particular1 sus intenciones personales4 ,basta reconocer que un rayo de luz ha bajado del cielo y ha iluminado su frente2 pero no hay necesidad de que l mismo previera que ese rayo reflejando se desparramara en inmensas madejas sobre las generaciones venideras4 ,los hombres pequeos son comunmente ms pequeos de lo que piensan2 pero los hombres grandes son veces ms grandes de lo que creen2 y es que no conocen todo su grandor1 por no saber que son instrumentos de altos designios de la ,providencia4 ,otra observacin debe tenerse presente en el estudio de esos grandes hechos1 y es que no se debe buscar un sistema cuya trabazn y harmona se descubran la primera ojeada4 ,preciso es resignarse sufrir la vista de algunas irregularidades y algunos objetos poco agradables2 es menester precaverse contra la pueril impaciencia de querer adelantarnos al tiempo2 es indispensable despojarse de aquel deseo1 que1 ms menos vivo1 nunca nos abandona1 de encontrarlo todo amoldado conforme nuestras ideas1 de verlo marchar todo de la manera que ms nos agrada4 ,no veis esa naturaleza tan grande1 tan variada1 tan rica1 cmo prodiga en cierto desorden sus productos ocultando inestimables piedras y preciossimos veneros entre montones de tierra ruda1 cul despliega inmensas cordilleras1 riscos inaccesibles1 horrendas fragosidades1 que contrastan con amenas y espaciosas llanuras8 no veis ese aparente desorden1 esa prodigalidad1 en medio de las cuales estn trabajando en secreto concierto innumerables agentes para producir el admirable conjunto que encanta nuestros ojos y admira al naturalista8 ,pues he aqu la sociedad3 los hechos andan dispersos1 desparramados ac y acull1 sin ofrecer muchas veces visos de orden ni concierto2 los acontecimientos se suceden1 se empujan1 sin que se descubra un designio2 los hombres se anan1 se separan1 se auxilian1 se chocan2 pero va pasando el tiempo1 ese agente indispensable para la produccin de las grandes obras1 y va todo caminando al destino sealado en los arcanos del ,eterno4 ,he aqu cmo se concibe la marcha de la humanidad1 he aqu la norma del estudio filosfico de la historia1 he aqu el modo de comprender el influjo de esas ideas fecundas1 de esas instituciones poderosas que aparecen de vez en cuando entre los hombres para cambiar la faz de la tierra4 ,en semejante estudio1 y cuando se descubre obrando en el fondo de las cosas una idea fecunda1 una institucin poderosa1 lejos de asustarse el nimo por encontrar alguna irregularidad1 se complace y se alienta2 porque es excelente seal de que la idea est llena de verdad1 de que la institucin rebosa de vida1 cuando se las ve atravesar el caos de los siglos y salir enteras de entre los ms horrorosos sacudimientos4 ,que estos aquellos hombres no se hayan regido por la idea1 que no hayan correspondido al objeto de la institucin1 nada importa1 si la institucin ha sobrevivido los trastornos1 si la idea ha sobrenadado en el borrascoso pilago de las pasiones4 ,entonces el mentar las flaquezas1 las miserias1 la culpa1 los crmenes de los hombres1 es hacer la ms elocuente apologa de la idea y de la institucin4 ,mirados los hombres de esta manera1 no se los saca de su lugar propio1 ni se exige de ellos lo que racionalmente no se puede exigir4 ,encajonados1 por decirlo as1 en el hondo cauce del gran torrente de los sucesos1 no se atribuye su inteligencia ni voluntad1 mayor esfera de la que les corresponde3 y1 sin dejar1 por eso1 de apreciar debidamente la magnitud y naturaleza de las obras en que tomaron parte1 no se da exagerada importancia sus personas1 honrndolas con encomios que no merezcan achacndoles cargos injustos4 ,entonces no se confunden monstruosamente tiempos y circunstancias2 el observador mira con sosiego y templanza los acontecimientos que se van desplegando ante sus ojos2 no habla del imperio de ,carlomagno como hablar pudiera del imperio de ,napolen1 ni se desata en agrias invectivas contra ,gregorio ,,vii1 porque no sigui en su poltica la misma lnea de conducta que ,gregorio ,,xvi4 ,y cuenta que no exijo del historiador filsofo una impasible indiferencia por el bien y por el mal1 por lo justo y lo injusto2 cuenta que no reclamo indulgencia para el vicio1 ni pretendo que se escaseen los elogios la virtud2 no simpatizo con esa escuela histrica fatalista1 que ha vuelto presentar sobre el mundo el ,destino de los antiguos2 escuela que1 si extendiera mucho su influencia1 malograra la ms hermosa parte de los trabajos histricos1 y ahogara los destellos de las inspiraciones ms generosas4 ,en la marcha de la sociedad veo un plan1 veo un concierto1 mas no ciega necesidad2 no creo que los sucesos se revuelvan y barajen en confusa mezcolanza en la obscura urna del destino1 ni que los hados tengan ceido el mundo con un arco de hierro4 ,veo s una cadena maravillosa tendida sobre el curso de los siglos2 pero es cadena que no embarga el movimiento de los individuos ni de las naciones2 que1 ondeando suavemente1 se aviene con el flujo y reflujo demandado por la misma naturaleza de las cosas2 que con su contacto hace brotar de la cabeza de los hombres pensamientos grandiosos3 cadena de oro que est pendiente de la mano del ,hacedor ,supremo1 labrada con infinita inteligencia y regida con inefable amor4 ,,capitulo ,,xiv ,en qu estado encontr al mundo el ,cristianismo8 ,pregunta es sta en que debemos fijar mucho nuestra atencin1 si queremos apreciar debidamente los beneficios dispensados por esa religin divina al individuo y la sociedad2 si deseamos conocer el verdadero carcter de la civilizacin cristiana4 ,sombro cuadro1 por cierto1 presentaba la sociedad en cuyo centro naci el ,cristianismo4 ,cubierta de bellas apariencias1 y herida en su corazn con enfermedad de muerte1 ofreca la imagen de la corrupcin ms asquerosa1 velada con el brillante ropaje de la ostentacin y de la opulencia4 ,la moral sin base1 las costumbres sin pudor1 sin freno las pasiones1 las leyes sin sancin1 la religin sin ,dios1 flotaban las ideas merced de las preocupaciones1 del fanatismo religioso1 y de las cavilaciones filosficas4 ,era el hombre un hondo misterio para s mismo1 y ni saba estimar su dignidad1 pues que consenta que se le rebajase al nivel de los brutos2 ni1 cuando se empeaba en ponderarla1 acertaba contenerse en los lindes sealados por la razn y la naturaleza3 siendo este propsito bien notable que1 mientras una gran parte del humano linaje gema en la ms abyecta esclavitud1 se exaltasen con tanta facilidad los hroes1 y hasta los ms detestables monstruos1 sobre las aras de los dioses4 ,con semejantes elementos deba cundir tarde temprano la disolucin social2 y1 aun cuando no hubiera sobrevenido la violenta arremetida de los brbaros1 ms menos tarde aquella sociedad se hubiera trastornado3 porque no haba en ella ni una idea fecunda1 ni un pensamiento consolador1 ni una vislumbre de esperanza que pudiese preservarla de la ruina4 ,la idolatra haba perdido su fuerza3 resorte gastado con el tiempo y por el uso grosero que de l haban hecho las pasiones2 expuesta su frgil contextura al disolvente fuego de la observacin filosfica1 estaba en extremo desacreditada2 y1 si1 por efecto de arraigados hbitos1 ejerca sobre el nimo de los pueblos algn influjo maquinal1 no era ste capaz ni de restablecer la harmona de la sociedad1 ni de producir aquel fogoso entusiasmo inspirador de grandes acciones3 entusiasmo que1 en tratndose de corazones vrgenes1 puede ser excitado hasta por la supersticin ms irracional y absurda4 juzgar por la relajacin de costumbres1 por la flojedad de los nimos1 por la afeminacin y el lujo1 por el completo abandono las ms repugnantes diversiones y asquerosos placeres1 se ve claro que las ideas religiosas nada conservaban de aquella majestad que notamos en los tiempos heroicos2 y que1 faltas de eficacia1 ejercan sobre el nimo de los pueblos escaso ascendiente1 mientras servan de un modo lamentable como instrumentos de disolucin4 ,ni era posible que sucediese de otra manera3 pueblos que se haban levantado al alto grado de cultura de que pueden gloriarse griegos y romanos2 que haban odo disputar sus sabios sobre las grandes cuestiones acerca de la ,divinidad y el hombre1 no era regular que permaneciesen en aquella candidez que era necesaria para creer de buena fe los intolerables absurdos de que rebosa el paganismo3 y1 sea cual fuere la disposicin de nimo de la parte ms ignorante del pueblo1 buen seguro que lo creyeran cuantos se levantaban un poco sobre el nivel regular1 ellos que acababan de oir filsofos tan cuerdos como ,cicern1 y que se estaban saboreando en las maliciosas agudezas de sus poetas satricos4 ,si la religin era impotente1 quedaba1 al parecer1 otro recurso3 la ciencia4 ,antes de entrar en el examen de lo que poda esperarse de ella1 es necesario observar que jams la ciencia fund una sociedad1 ni jams fu bastante restituirle el equilibrio perdido4 ,revulvase la historia de los tiempos antiguos3 hallarnse al frente de algunos pueblos hombres eminentes que1 ejerciendo un mgico influjo sobre el corazn de sus semejantes1 dictan leyes1 reprimen abusos1 rectifican las ideas1 enderezan las costumbres1 y asientan sobre sabias instituciones un gobierno1 labrando ms menos cumplidamente la dicha y la prosperidad de los pueblos que se entregaron su direccin y cuidado4 ,pero muy errado anduviera quien se figurase que esos hombres procedieron consecuencia de lo que nosotros llamamos combinaciones cientficas3 sencillos por lo comn1 y hasta rudos y groseros1 obraban impulsos de su buen corazn1 y guiados por aquel buen sentido1 por aquella sesuda cordura que dirigen al padre de familia en el manejo de los negocios domsticos2 mas nunca tuvieron por norma esas miserables cavilaciones que nosotros apellidamos teoras1 ese frrago indigesto de ideas que nosotros disfrazamos con el pomposo nombre de ciencia4 ,y qu8 fueron acaso los mejores tiempos de la ,grecia aquellos en que florecieron los ,platones y los ,aristteles8 ,aquellos fieros romanos que sojuzgaron el mundo1 no posean1 por cierto1 la extensin y variedad de conocimientos que admiramos en el siglo de ,augusto3 y quin trocara1 sin embargo1 unos tiempos con otros tiempos1 unos hombres con otros hombres8 ,los siglos modernos podran tambin suministrarnos abundantes pruebas de la esterilidad de la ciencia en las instituciones sociales2 cosa tanto ms fcil de notar1 cuando son tan patentes los resultados prcticos que han dimanado de las ciencias naturales4 ,en stas dirase que se ha concedido al hombre lo que en aqullas le fu negado2 si bien que1 mirada fondo la cosa1 no es tanta la diferencia como primera vista pudiera parecer4 ,cuando el hombre trata de hacer aplicacin de los conocimientos que ha adquirido sobre la naturaleza1 se ve forzado respetarla2 y como1 aunque quisiese1 no alcanzara con su dbil mano causarle considerable trastorno1 se limita en sus ensayos tentativas de poca monta1 excitndole el mismo deseo del acierto1 obrar conforme las leyes que estn sujetos los cuerpos sobre los cuales se ejercita4 ,en las aplicaciones de las ciencias sociales sucede muy de otra manera3 el hombre puede obrar directa inmediatamente sobre la misma sociedad2 con su mano puede trastornarla1 no se ve por precisin limitado practicar sus ensayos en objetos de poca entidad y respetando las eternas leyes de las sociedades1 sino que puede imaginarlas su gusto1 proceder conforme sus cavilaciones1 y acarrear desastres de que se lamente la humanidad4 ,recurdense las extravagancias que sobre la naturaleza han corrido muy vlidas en las escuelas filosficas antiguas y modernas1 y vase lo que hubiera sido de la admirable mquina del universo1 si los filsofos la hubieran podido manejar su arbitrio4 ,por desgracia1 no sucede as en la sociedad3 los ensayos se hacen sobre ella misma1 sobre sus eternas bases1 y entonces resultan gravsimos males1 pero males que evidencian la debilidad de la ciencia del hombre4 ,es menester no olvidarlo3 la ciencia1 propiamente dicha1 vale poco para la organizacin de las sociedades2 y en los tiempos modernos1 en que tan orgullosa se manifiesta por su pretendida fecundidad1 ser bien recordarle que atribuye sus trabajos lo que es fruto del transcurso de los siglos1 del sano instinto de los pueblos1 y veces de las inspiraciones de un genio3 y ni el instinto de los pueblos1 ni el genio1 tienen nada de parecido la ciencia4 ,pero1 dando de mano esas consideraciones generales1 siempre muy tiles1 como que son tan conducentes para el conocimiento del hombre1 qu poda esperarse de la falsa vislumbre de ciencia que se conservaba sobre las ruinas de las antiguas escuelas1 la poca de que hablamos8 ,escasos como eran en semejantes materias los conocimientos de los filsofos antiguos1 aun de los ms aventajados1 no puede menos de confesarse que los nombres de ,scrates1 de ,platn1 de ,aristteles1 recuerdan algo de respetable2 y que1 en medio de desaciertos y aberraciones1 ofrecen conceptos dignos de la elevacin de sus genios4 ,pero1 cuando apareci el ,cristianismo1 estaban sofocados los grmenes del saber esparcidos por aquellos grandes hombres3 los sueos haban ocupado el lugar de los pensamientos altos y fecundos2 el prurito de disputar reemplazaba el amor de la sabidura1 y los sofismas y las cavilaciones se haban substitudo la madurez del juicio y la severidad del raciocinio4 ,derribadas las antiguas escuelas1 formadas de sus escombros otras1 tan estriles como extraas1 brotaba por todas partes cuantioso nmero de sofistas1 como aquellos insectos inmundos que anuncian la corrupcin de un cadver4 ,la ,iglesia nos ha conservado un dato preciossimo para juzgar de la ciencia de aquellos tiempos3 la historia de las primeras herejas4 ,si prescindimos de lo que en ellas indigna1 cual es su profunda inmoralidad1 puede darse cosa ms vaca1 ms insulsa1 ms digna de lstima8#ad ,la legislacin romana1 tan recomendable por la justicia y equidad que entraa y por el tino y sabidura con que resplandece1 si bien puede contarse como uno de los ms preciosos esmaltes de la civilizacin antigua1 no era parte1 sin embargo1 prevenir la disolucin de que estaba amenazada la sociedad4 ,nunca debi sta su salvacin jurisconsultos2 porque obra tamaa no est en la esfera del influjo de la jurisprudencia4 ,que sean las leyes tan perfectas como se quiera1 que la jurisprudencia se haya levantado al ms alto punto de esplendor1 que los jurisconsultos estn animados de los sentimientos ms puros1 que vayan guiados por las miras ms rectas1 de qu servir todo esto1 si el corazn de la sociedad est corrompido1 si los principios morales han perdido su fuerza1 si las costumbres estn en perpetua lucha con las leyes8 ,ah estn los cuadros que de las costumbres romanas nos han dejado sus mismos historiadores1 y vase si en ellos se encuentran retratadas la equidad1 la justicia1 el buen sentido1 que han merecido las leyes romanas el honroso dictado de razn escrita4 ,como una prueba de imparcialidad1 omito de propsito el notar los lunares de que no carece el derecho romano2 no fuera que se me achacase que trato de rebajar todo aquello que no es obra del ,cristianismo4 ,no debe1 sin embargo1 pasarse por alto que no es verdad que al ,cristianismo no le cupiese ninguna parte en la perfeccin de la jurisprudencia romana2 no slo con respecto al perodo de los emperadores cristianos1 lo que no admite duda1 sino tambin hablando de los anteriores4 ,es cierto que algn tiempo antes de la venida de ,jesucristo era muy crecido el nmero de las leyes romanas1 y que su estudio y arreglo llamaba la atencin de los hombres ms ilustres4 ,sabemos por ,suetonio 7in ,caesa41 c4 #dd7 que ,julio ,csar se haba propuesto la utilsima tarea de reducir pocos libros lo ms selecto y necesario que andaba desparramado en la inmensa abundancia de leyes2 un pensamiento semejante haba ocurrido ,cicern1 quien escribi un libro sobre la redaccin metdica del derecho civil 7,de iure civili in arte dirigendo71 como atestigua ,gellio 7,noct4 ,att41 l4 #a1 c4 #bb72 y1 segn nos dice ,tcito 7,ann41 l4 #c1 c4 #bh71 este trabajo haba tambin ocupado la atencin del emperador ,augusto4 ,esos proyectos revelan ciertamente que la legislacin no estaba en su infancia2 pero no deja por ello de ser verdad que el derecho romano1 tal como le tenemos1 es casi todo un producto de siglos posteriores4 ,varios de los jurisconsultos ms afamados1 y cuyas sentencias forman una buena parte del derecho1 vivan largo tiempo despus de la venida de ,jesucristo2 y las constituciones de los emperadores llevan en su propio nombre el recuerdo de su poca4 ,asentados estos hechos1 observar que1 por ser paganos los emperadores y los jurisconsultos1 no se infiere que las ideas cristianas dejasen de ejercer influencia sobre sus obras4 ,el nmero de los cristianos era inmenso por todas partes2 la misma crueldad con que se los haba perseguido1 la heroica fortaleza con que arrostraban los tormentos y la muerte1 deban de haber llamado la atencin de todo el mundo2 y es imposible que entre los hombres pensadores no se excitara la curiosidad de examinar cul era la enseanza que la religin nueva comunicaba sus proslitos4 ,la lectura de las apologas del ,cristianismo1 escritas ya en los primeros siglos con tanta fuerza de raciocinio y elocuencia1 las obras de varias clases publicadas por los primeros ,padres1 las homilas de los obispos dirigidas los pueblos1 encierran un caudal tan grande de sabidura1 respiran tanto amor la verdad y la justicia1 proclaman tan altamente los eternos principios de la moral1 que no poda menos de hacerse sentir su influencia aun entre aquellos que condenaban la religin del ,crucificado4 ,cuando van extendindose doctrinas que tengan por objeto aquellas grandes cuestiones que ms interesan al hombre1 si estas doctrinas son propagadas con fervoroso celo1 aceptadas con ardor por un crecido nmero de discpulos1 y sustentadas con el talento y el saber de hombres ilustres1 dejan en todas direcciones hondos surcos1 y afectan aun aquellos mismos que las combaten con acaloramiento4 ,su influencia en tales casos es imperceptible1 pero no deja de ser muy real y verdadera2 se asemejan aquellas exhalaciones de que se impregna la atmsfera3 con el aire que respiramos absorbemos veces la muerte1 veces un aroma saludable que nos purifica y conforta4 ,no poda menos de verificarse el mismo fenmeno con respecto una doctrina predicada de un modo tan extraordinario1 propagada con tanta rapidez1 sellada su verdad con torrentes de sangre1 y defendida por escritores tan ilustres como ,justino1 ,clemente de ,alejandra1 ,ireneo y ,tertuliano4 ,la profunda sabidura1 la embelesante belleza de las doctrinas explanadas por los doctores cristianos1 deban de llamar la atencin hacia los manantiales donde las beban2 y es regular que esa picante curiosidad pondra en manos de muchos filsofos y jurisconsultos los libros de la ,sagrada ,escritura4 ,qu tuviera de extrao que ,epicteto se hubiese saboreado largos ratos en la lectura del sermn sobre la montaa2 ni que los orculos de la jurisprudencia recibiesen sin pensarlo las inspiraciones de una religin que1 creciendo de un modo admirable en extensin y pujanza1 andaba apoderndose de todos los rangos de la sociedad8 ,el ardiente amor la verdad y la justicia1 el espritu de fraternidad1 las grandiosas ideas sobre la dignidad del hombre1 temas perpetuos de la enseanza cristiana1 no eran para quedar circunscritos al solo mbito de los hijos de la ,iglesia4 ,con ms menos lentitud1 banse filtrando por todas las clases2 y cuando con la conversin de ,constantino adquirieron influencia poltica y predominio pblico1 no se hizo otra cosa que repetir el fenmeno de que1 en siendo un sistema muy poderoso en el orden social1 pasa ejercer un seoro1 al menos su influencia1 en el orden poltico4 ,con entera confianza abandono estas reflexiones al juicio de los hombres pensadores1 seguro de que1 si no las adoptan1 al menos no las juzgarn desatendibles4 ,vivimos en una poca fecunda en acontecimientos1 y en que se han realizado revoluciones profundas3 y por eso estamos ms en proporcin de comprender los inmensos efectos de las influencias indirectas y lentas1 el poderoso ascendiente de las ideas1 y la fuerza irresistible con que se abren paso las doctrinas4 esa falta de principios vitales para regenerar la sociedad1 tan poderosos elementos de disolucin como abrigaba en su seno1 allegbase otro mal1 y no de poca cuanta1 en lo vicioso de la organizacin poltica4 ,doblegada la cerviz del mundo bajo el yugo de ,roma1 veanse cien y cien pueblos1 muy diferentes en usos y costumbres1 amontonados en desorden como el botn de un campo de batalla1 forzados formar un cuerpo facticio1 como trofeos ensartados en el astil de una lanza4 ,la unidad en el gobierno no poda ser provechosa1 porque era violenta2 y aadindose que esta unidad era desptica1 desde la silla del imperio hasta los ltimos mandarines1 no poda traer otro resultado que el abatimiento y la degradacin de los pueblos2 sindoles imposible desplegar aquella elevacin y energa de nimo1 frutos preciosos del sentimiento de la propia dignidad1 y el amor la independencia de la patria4 ,si al menos ,roma hubiese conservado sus antiguas costumbres1 si abrigara en su seno aquellos guerreros tan clebres por la fama de sus victorias como por la sencillez y austeridad de sus costumbres1 pudirase concebir la esperanza de que emanara los pueblos vencidos algo de las prendas de los vencedores1 como un corazn joven y robusto reanima con su vigor un cuerpo extenuado con las ms rebeldes dolencias4 ,pero desgraciadamente no era as3 los ,fabios1 los ,camilos1 los ,escipiones1 no hubieran conocido su indigna prole2 y ,roma1 la seora del mundo1 yaca esclava bajo los pies de unos monstruos1 que ascendan al trono por el soborno y la violencia1 manchaban el cetro con su corrupcin y crueldad1 y acababan la vida en manos de un asesino4 ,la autoridad del ,senado y la del pueblo haban desaparecido3 quedaban tan slo algunos vanos simulacros1 vestigia morientis libertatis1 como los apellida ,tcito2 vestigios de la libertad expirante2 y aquel pueblo rey1 que antes distribua el imperio1 las fasces1 las legiones1 y todo1 la sazn ansiaba tan slo dos cosas3 pan y juegos4 ,qui dabat olim ,imperiun1 fasces1 legiones1 omnia1 nunc se ,continet1 atque duas tantum res anxius optat3 ,panem et circenses4 7,,juvenal1 ,,satyr4 #aj47 ,vino1 por fin1 la plenitud de los tiempos3 el ,cristianismo apareci1 y sin proclamar ninguna alteracin en las formas polticas1 sin atentar contra ningn gobierno1 sin ingerirse en nada que fuese mundanal y terreno1 llev los hombres una doble salud1 llamndolos al camino de una felicidad eterna1 al paso que iba derramando manos llenas el nico preservativo contra la disolucin social1 el germen de una regeneracin lenta y pacfica1 pero grande1 inmensa1 duradera1 la prueba de los trastornos de los siglos4 ,y ese preservativo contra la disolucin social1 y ese germen de inestimables mejoras1 era una enseanza elevada y pura1 derramada sobre todos los hombres1 sin excepcin de edades1 de sexos1 de condiciones1 como una lluvia benfica que se desata en suavsimos raudales sobre una campia mustia y agostada4 ,no hay religin que se haya igualado al ,cristianismo1 ni en conocer el secreto de dirigir al hombre1 ni cuya conducta en esa direccin sea un testimonio ms solemne del reconocimiento de la alta dignidad humana4 ,el ,cristianismo ha partido siempre del principio de que el primer paso para apoderarse de todo el hombre es apoderarse de su entendimiento2 que1 cuando se trata de extirpar un mal1 de producir un bien1 es necesario tomar por blanco principal las ideas1 dando de esta manera un golpe mortal los sistemas de violencia1 que tanto dominan dondequiera que l no existe1 y proclamando la saludable verdad de que1 cuando se trata de dirigir los hombres1 el medio ms indigno y ms dbil es la fuerza4 ,verdad benfica y fecunda1 que abra la humanidad un nuevo y venturoso porvenir4 ,slo desde el ,cristianismo se encuentran1 por decirlo as1 ctedras de la ms sublime filosofa1 abiertas todas horas1 en todos lugares1 para todas las clases del pueblo3 las ms altas verdades sobre ,dios y el hombre1 las reglas de la moral ms pura1 no se limitan ya ser comunicadas un nmero escogido de discpulos en lecciones ocultas y misteriosas3 la sublime filosofa del ,cristianismo ha sido ms resuelta1 se ha atrevido decir los hombres la verdad entera y desnuda1 y eso en pblico1 en alta voz1 con aquella generosa osada1 compaera inseparable de la verdad4 ,lo que os digo de noche1 decidlo la luz del da1 y lo que os digo al odo1 predicadlo desde los terrados4 ,as hablaba ,jesucristo sus discpulos4 7,mat41 c4 #aj1 v4 #bg47 ,luego que se hallaron encarados el ,cristianismo y el paganismo1 hzose palpable la superioridad de aqul1 no tan slo por el contenido de las doctrinas1 sino tambin por el modo de propagarlas3 pdose conocer desde luego que una religin cuya enseanza era tan sabia y tan pura1 y que1 para difundirla1 se encaminaba sin rodeos1 en derechura1 al entendimiento y al corazn1 haba de desalojar bien pronto de sus usurpados dominios otra religin de impostura y mentira4 ,y1 en efecto1 qu haca el paganismo para el bien de los hombres8 cul era su enseanza sobre las verdades morales8 qu diques opona la corrupcin de costumbres8 ,por lo que toca las costumbres1 dice este propsito ,san ,agustn1 cmo no cuidaron los dioses de que sus adoradores no las tuvieran tan depravadas8 ,el verdadero ,dios1 quien no adoraban1 los desech1 y con razn2 pero los dioses1 cuyo culto se quejan que se les prohiba esos hombres ingratos1 esos dioses1 por qu sus adoradores no les ayudaron con ley alguna para vivir8 ,ya que los hombres cuidaban del culto1 justo era que los dioses no olvidasen el cuidado de la vida y costumbres4 ,se me dir que nadie es malo sino por su voluntad2 quin lo niega8 ,pero cargo era de los dioses1 no ocultar los pueblos sus adoradores los preceptos de la moral1 sino predicrselos las claras1 reconvenir y reprender por medio de los vates los pecadores1 amenazar pblicamente con la pena los que obraban mal1 y prometer premios los que obraban bien4 ,en los templos de los dioses1 cundo reson una voz alta y vigorosa que tamao objeto se dirigiese8 7,de ,civit4 ,dei1 l4 #b1 c4 #d47 ,traza en seguida el ,santo ,doctor un negro cuadro de las torpezas y abominaciones que se cometan en los espectculos y juegos sagrados celebrados en obsequio de los dioses1 que l mismo dice que haba asistido en su juventud1 y luego contina3 ,infirese de esto que no se curaban aquellos dioses de la vida y costumbres de las ciudades y naciones que les rendan culto1 dejndolas que se abandonasen tan horrendos y detestables males1 no daando tan slo sus campos y viedos1 no su casa y hacienda1 no al cuerpo sujeto la mente1 sino permitindoles1 sin ninguna prohibicin imponente1 que abrevasen de maldad la directora del cuerpo1 su misma alma4 ,y1 si se pretende que vedaban tales maldades1 que se nos manifieste1 que se nos pruebe4 ,jctanse de no s qu susurros que sonaban los odos de muy pocos1 en que1 bajo un velo misterioso1 se enseaban los preceptos de una vida honrada y pura2 pero mustrennos los lugares sealados para semejantes reuniones1 no los lugares donde los farsantes ejecutaban los juegos con voces y acciones obscenas1 no donde se celebraban las fiestas fugales con la ms estragada licencia1 sino donde oyesen los pueblos los preceptos de los dioses1 sobre reprimir la codicia1 quebrantan la ambicin1 y refrenar los placeres2 donde aprendiesen esos infelices aquella enseanza que con severo lenguaje les recomendaba ,persio 7,satyr4 #c7 cuando deca3 ,aprended1 oh miserables1 conocer las causas de las cosas1 lo que somos1 qu nacimos1 cul debe ser nuestra conducta1 cun deleznable es el trmino de nuestra carrera1 cul es la razonable templanza en el amor del dinero1 cul su utilidad verdadera1 cul la norma de nuestra liberalidad con nuestros deudos y nuestra patria1 dnde te ha llamado ,dios y cul es el lugar que ocupas entre los hombres4 ,dgasenos en qu lugares solan recitarse de parte de los dioses semejantes preceptos1 dnde pudiesen oirlos con frecuencia los pueblos sus adoradores2 mustrensenos estos lugares1 as como nosotros mostramos iglesias institudas para este objeto1 dondequiera que se ha difundido la religin cristiana4 7,de ,civit4 ,dei1 l4 #b1 c4 #f47 ,esta religin divina1 profunda conocedora del hombre1 no ha olvidado jams la debilidad inconstancia que le caracterizan2 y por esta causa ha tenido siempre por invariable regla de conducta1 inculcarle sin cesar1 con incansable constancia1 con paciencia inalterable1 las saludables verdades de que dependen su bienestar temporal y su felicidad eterna4 ,en tratndose de verdades morales1 el hombre olvida fcilmente lo que no resuena de continuo sus odos2 y1 si se conservan las buenas mximas en su entendimiento1 quedan como semilla estril1 sin fecundar el corazn4 ,bueno es y muy saludable que los padres comuniquen esta enseanza sus hijos3 bueno es y muy saludable que sea ste un objeto preferente en la educacin privada2 pero es necesario1 adems1 que haya un ministerio pblico que no le pierda nunca de vista1 que se extienda todas las clases y todas las edades1 que supla el descuido de las familias1 que avive los recuerdos y las impresiones que las pasiones y el tiempo van de continuo borrando4 ,es tan importante para la instruccin y moralidad de los pueblos ese sistema de continua predicacin y enseanza practicado en todas pocas y lugares por la ,iglesia catlica1 que debe juzgarse como un gran bien el que1 en medio del prurito que atorment los primeros protestantes1 de desechar todas las prcticas de la ,iglesia1 conservasen1 sin embargo1 la de la predicacin4 ,y no es necesario por eso el desconocer los daos que en ciertas pocas han trado las violentas declamaciones de algunos ministros1 insidiosos fanticos2 sino que1 en el supuesto de haberse roto la unidad1 en el supuesto de haberse arrojado los pueblos por el azaroso camino del cisma1 habr infludo no poco en la conservacin de las ideas ms capitales sobre ,dios y el hombre1 y de las mximas fundamentales de la moral1 el oir los pueblos con frecuencia explicadas semejantes verdades por quien las haba estudiado de antemano en la ,sagrada ,escritura4 ,sin duda que el golpe mortal dado las jerarquas por el sistema protestante1 y la consiguiente degradacin del sacerdocio1 hace que la ctedra de la predicacin no tenga entre los disidentes el sagrado carcter de ctedra del ,espritu ,santo2 sin duda que es un grande obstculo1 para que la predicacin pueda dar fruto1 el que un ministro protestante no pueda ya presentarse como un ungido del ,seor1 sino que1 como ha dicho un escritor de talento1 slo sea un hombre vestido de negro que sube al plpito todos los domingos para hablar de cosas razonables2 pero al menos oyen los pueblos algunos trozos de las excelentes plticas morales que se encuentran en el ,sagrado ,texto2 tienen con frecuencia su vista los edificantes ejemplos esparcidos en el viejo y nuevo ,testamento2 y1 sobre todo1 se les refieren menudo los pasos de la vida de ,jesucristo1 de esa vida admirable1 modelo de toda perfeccin2 y que1 aun mirada con ojos humanos1 es1 en confesin de todo el mundo1 la pura santidad por excelencia1 el ms hermoso conjunto moral que se viera jams1 la realizacin de un bello ideal que bajo la forma humana jams concibi la filosofa en sus altos pensamientos1 jams retrat la poesa en sus sueos ms brillantes4 ,esto es muy til1 altamente saludable2 porque siempre lo es el nutrir el nimo de los pueblos con el jugoso alimento de las verdades morales1 y el excitarlos la virtud con el estmulo de tan altos ejemplos4 ,,capitulo ,,xv ,por grande que fuese la importancia dada por la ,iglesia la propagacin de la verdad1 y por ms convencida que estuviera de que1 para disipar esa informe masa de inmoralidad y degradacin que se ofreca su vista1 el primer cuidado haba de dirigirse exponer el error al disolvente fuego de las doctrinas verdaderas1 no se limit esto2 sino que1 descendiendo al terreno de los hechos1 y siguiendo un sistema lleno de sabidura y cordura1 hizo de manera que la humanidad pudiese gustar el precioso fruto1 que hasta en las cosas terrenas dan las doctrinas de ,jesucristo4 ,no fu la ,iglesia slo una escuela grande y fecunda1 fu una asociacin regeneradora2 no esparci sus doctrinas generales arrojndolas como al acaso1 con la esperanza de que fructificaran con el tiempo1 sino que las desenvolvi en todas sus relaciones1 las aplic todos los objetos1 procur inculcarlas las costumbres y las leyes1 y realizarlas en instituciones que sirviesen de silenciosa1 pero elocuente1 enseanza las generaciones venideras4 ,vease desconocida la dignidad del hombre1 reinando por doquiera la esclavitud2 degradada la mujer1 ajndola la corrupcin de costumbres y abatindola la tirana del varn2 adulteradas las relaciones de familia1 concediendo la ley al padre unas facultades que jams le di la naturaleza2 despreciados los sentimientos de humanidad en el abandono de la infancia1 en el desamparo del pobre y del enfermo2 llevadas al ms alto punto la barbarie y la crueldad en el derecho atroz que regulaba los procedimientos de la guerra2 vease1 por fin1 coronando el edificio social1 rodeada de satlites y cubierta de hierro1 la odiosa tirana1 mirando con despreciador desdn los infelices pueblos que yacan sus plantas1 amarrados con remachadas cadenas4 ,en tamao conflicto no era pequea empresa la de desterrar el error1 reformar y suavizar las costumbres1 abolir la esclavitud1 corregir los vicios de la legislacin1 enfrenar el poder y harmonizarle con los intereses pblicos1 dar nueva vida al individuo1 reorganizar la familia y la sociedad2 y1 sin embargo1 esto1 y nada menos que esto1 ejecut la ,iglesia4 ,empecemos por la esclavitud4 sta es una materia que conviene profundizar1 dado que encierra una de las cuestiones que ms pueden excitar la curiosidad de la ciencia1 interesar los sentimientos del corazn4 ,quin ha abolido entre los pueblos cristianos la esclavitud8 ,fu el ,cristianismo8 y fu l solo1 con sus ideas grandiosas sobre la dignidad del hombre1 con sus mximas y espritu de fraternidad y caridad1 y1 adems1 con su conducta prudente1 suave y benfica8 ,me lisonjeo de poder manifestar que s4 ,ya no se encuentra quien ponga en duda que la ,iglesia catlica ha tenido una poderosa influencia en la abolicin de la esclavitud2 es una verdad demasiado clara1 salta los ojos con sobrada evidencia1 para que sea posible combatirla4 ,m4 ,guizot1 reconociendo el empeo y la eficacia con que trabaj la ,iglesia para la mejora del estado social1 dice3 ,nadie ignora con cunta obstinacin combati los vicios de aquel estado1 la esclavitud por ejemplo4 ,pero rengln seguido1 y como si le pesase de asentar sin ninguna limitacin un hecho que por necesidad haba de excitar favor de la ,iglesia catlica las simpatas de la humanidad entera1 contina3 ,mil veces se ha dicho y repetido que la abolicin de la esclavitud en los tiempos modernos1 es debida enteramente las mximas del ,cristianismo4 ,esto es1 mi entender1 adelantar demasiado3 mucho tiempo subsisti la esclavitud en medio de la sociedad cristiana1 sin que semejante estado la confundiese irritase mucho4 ,muy errado anda ,m4 ,guizot1 queriendo probar que no es debida exclusivamente al ,cristianismo la abolicin de la esclavitud1 porque subsistiese tal estado por mucho tiempo en medio de la sociedad cristiana4 ,si se quera proceder con buena lgica1 era necesario mirar antes si la abolicin repentina de la esclavitud era posible2 y si el espritu de orden y de paz que anima la ,iglesia1 poda permitir que se arrojase una empresa1 con la que hubiera trastornado el mundo1 sin alcanzar el objeto que se propona4 ,el nmero de los esclavos era inmenso2 la esclavitud estaba profundamente arraigada en las ideas1 en las costumbres1 en las leyes1 en los intereses individuales y sociales3 sistema funesto1 sin duda1 pero que era una temeridad pretender arrancarle de un golpe1 pues que sus races penetraban muy hondo1 se extendan largo trecho debajo de las entraas de la tierra4 ,contronse en un censo de ,atenas veinte mil ciudadanos y cuarenta mil esclavos2 en la guerra del ,peloponeso se les pasaron los enemigos nada menos que veinte mil1 segn refiere ,tucdides4 ,el mismo autor nos dice que en ,cho era crecidsimo el nmero de los esclavos1 y que la defeccin de stos1 pasndose los atenienses1 puso en apuros sus dueos2 y1 en general1 era tan grande su nmero en todas partes1 que no pocas veces estaba en peligro por ellos la tranquilidad pblica4 ,por esta causa era necesario tomar precauciones para que no pudieran concertarse4 ,es muy conveniente1 dice ,platn 7,dil4 #f4 ,de las leyes71 que los esclavos no sean de un mismo pas1 y que1 en cuanto fuere posible1 sean discordes sus costumbres y voluntades1 pues que repetidas experiencias han enseado en las frecuentes defecciones que se han visto entre los mesenios1 y en las dems ciudades que tienen muchos esclavos de una misma lengua1 cuntos daos suelen de esto resultar4 ,aristteles en su ,economa 7#a4 #a1 c4 #e7 da varias reglas sobre el modo con que deben tratarse los esclavos1 y es notable que coincide con ,platn1 advirtiendo expresamente3 que no se han de tener muchos esclavos de un mismo pas4 ,en su ,poltica 7l4 #b1 c4 #g7 nos dice que los tesalios se vieron en graves apuros por la muchedumbre de sus penestas1 especie de esclavos2 aconteciendo lo propio los lacedemonios1 de parte de los ilotas4 ,con frecuencia ha sucedido1 dice1 que los penestas se han sublevado en ,tesalia2 y los lacedemonios1 siempre que han sufrido alguna calamidad1 se han visto amenazados por las conspiraciones de los ilotas4 sta era una dificultad que llamaba seriamente la atencin de los polticos1 y no saban cmo salvar los inconvenientes que consigo traa esa inmensa muchedumbre de esclavos4 ,lamntase ,aristteles de cun difcil era acertar en el verdadero modo de tratarlos1 y se conoce que era sta una materia que daba mucho cuidado4 ,transcribir sus propias palabras3 la verdad1 que el modo con que se debe tratar esa clase de hombres es tarea trabajosa y llena de cuidados3 porque1 si se usa de blandura1 se hacen petulantes y quieren igualarse con los dueos3 y1 si se los trata con dureza1 conciben odio y maquinan asechanzas4 ,en ,roma era tal la multitud de esclavos1 que1 habindose propuesto el darles un traje distintivo1 se opuso esta medida el ,senado1 temeroso de que1 si ellos llegaban conocer su nmero1 peligrase el orden pblico3 y buen seguro que no eran vanos semejantes temores1 pues que ya de mucho antes haban los esclavos causado considerables trastornos en ,italia4 ,platn1 para apoyar el consejo arriba citado1 recuerda que los esclavos repetidas veces haban devastado la ,italia con la piratera y el latrocinio2 y en tiempos ms recientes1 ,espartaco1 la cabeza de un ejrcito de esclavos1 fu por algn tiempo el terror de ,italia1 y di mucho que entender distinguidos generales romanos4 ,haba llegado tal exceso en ,roma el nmero de los esclavos1 que muchos dueos los tenan centenares4 ,cuando fu asesinado el prefecto de ,roma ,pedanio ,secundo1 fueron sentenciados muerte #djj esclavos suyos 7,tcit41 ,ann41 l4 #ad72 y ,pudentila1 mujer de ,apuleyo1 los tena en tal abundancia1 que di sus hijos nada menos que #djj4 ,esto haba llegado ser un objeto de lujo1 y competencia se esforzaban los romanos en distinguirse por el nmero de sus esclavos4 ,queran que1 al hacerse la pregunta de ,quot pascit servos1 cuntos esclavos mantiene1 segn expresin de ,juvenal 7,satyr4 #c1 v4 #adj71 pudiesen ostentarlos en grande abundancia2 llegando la cosa tal extremo1 que1 segn nos asegura ,plinio1 ms bien que al squito de una familia1 se parecan un verdadero ejrcito4 ,no era solamente en ,grecia ,italia donde era tan crecido el nmero de los esclavos2 en ,tiro se sublevaron contra sus dueos1 y1 favorecidos por su inmenso nmero1 lo hicieron con tal resultado1 que los degollaron todos4 ,pasando pueblos brbaros1 y prescindiendo de otros ms conocidos1 nos refiere ,herodoto 7lib4 #c7 que1 volviendo de la ,media1 los escitas se encontraron con los esclavos sublevados1 vindose forzados los dueos cederles el terreno1 abandonando su patria2 y ,csar en sus comentarios 7,de ,bello ,gall41 lib4 #f7 nos atestigua lo abundantes que eran los esclavos en la ,galia4 ,siendo tan crecido en todas partes el nmero de esclavos1 ya se ve que era del todo imposible predicar su libertad1 sin poner en conflagracin el mundo4 ,desgraciadamente1 queda todava en los tiempos modernos un punto de comparacin1 que1 si bien en una escala muy inferior1 no deja de cumplir nuestro propsito4 ,en una colonia donde los esclavos negros sean muy numerosos1 quin se arroja de golpe ponerlos en libertad8 ,y cunto se agrandan las dificultades1 qu dimensin tan colosal adquiere el peligro1 tratndose1 no de una colonia1 sino del universo8 ,el estado intelectual y moral de los esclavos los haca incapaces de disfrutar de un tal beneficio en provecho suyo y de la sociedad2 y en su embrutecimiento1 aguijoneados por el rencor y por el deseo de venganza nutridos en sus pechos con el mal tratamiento que se les daba1 hubieran reproducido en grande las sangrientas escenas con que dejaran ya manchadas en tiempos anteriores las pginas de la historia4 ,y qu hubiera acontecido entonces8 ,que1 amenazada la sociedad por tan horroroso peligro1 se hubiera puesto en vela contra los principios favorecedores de la libertad1 hubiralos en adelante mirado con prevencin y suspicaz desconfianza1 y1 lejos de aflojar las cadenas de los esclavos1 se las habra remachado con ms ahinco y tenacidad4 ,de aquella inmensa masa de hombres brutales y furibundos1 puestos sin preparacin en libertad y movimiento1 era imposible que brotase una organizacin social3 porque una organizacin social no se improvisa1 y mucho menos con semejantes elementos2 y1 en tal caso1 habindose de optar entre la esclavitud y el aniquilamiento del orden social1 el instinto de conservacin que anima la sociedad1 como todos los seres1 hubiera acarreado indudablemente la duracin de la esclavitud all donde hubiese permanecido todava1 y su restablecimiento all donde se la hubiese destrudo4 ,los que se han quejado de que el ,cristianismo no anduviera ms pronto en la abolicin de la esclavitud1 deban recordar que1 aun cuando supongamos posible una emancipacin repentina muy rpida1 aun cuando queramos prescindir de los sangrientos trastornos que por necesidad habran resultado1 la sola fuerza de las cosas1 saliendo al paso con sus obstculos insuperables1 hubiera inutilizado semejante medida4 ,demos de mano todas las consideraciones sociales y polticas1 y fijmonos nicamente en las econmicas4 ,por de pronto era necesario alterar todas las relaciones de la propiedad3 porque1 figurando en ella los esclavos como una parte principal1 cultivando ellos las tierras1 ejerciendo los oficios mecnicos1 en una palabra1 estando distribudo entre ellos lo que se llama trabajo1 y hecha esta distribucin en el supuesto de la esclavitud1 quitada esta base se acarreaba una dislocacin tal1 que la mente no alcanza comprender sus ltimas consecuencias4 ,quiero suponer que se hubiese procedido despojos violentos1 que se hubiese intentado un reparto1 una nivelacin de propiedades2 que se hubiesen distribudo tierras los emancipados1 y que los ms opulentos seores se les hubiese forzado manejar el azadn y el arado2 quiero suponer realizados todos estos absurdos1 todos esos sueos de un delirante3 ni aun as1 se habra salido del paso3 porque es menester no olvidar que la produccin de los medios de subsistencia ha de estar en proporcin con las necesidades de los que han de subsistir2 y esto era imposible1 supuesta la emancipacin de los esclavos4 ,la produccin estaba regulada1 no suponiendo precisamente el nmero de individuos que la sazn existan1 sino tambin que la mayor parte de stos eran esclavos2 y las necesidades de un hombre libre son alguna cosa ms que las necesidades de un esclavo4 ,si ahora1 despus de diez y ocho siglos1 rectificadas las ideas1 suavizadas las costumbres1 mejoradas las leyes1 amaestrados los pueblos y los gobiernos1 fundados tantos establecimientos pblicos para el socorro de la indigencia1 ensayados tantos sistemas para la buena distribucin del trabajo1 repartidas de un modo ms equitativo las riquezas1 hay todava tantas dificultades para que un nmero inmenso de hombres no sucumba vctima de horrorosa miseria2 si es ste el mal terrible que atormenta la sociedad1 y que pesa sobre su porvenir como un sueo funesto1 qu hubiera sucedido con la emancipacin universal al principio del ,cristianismo1 cuando los esclavos no eran reconocidos en el derecho como personas1 sino como cosas2 cuando su unin conyugal no era juzgada como matrimonio1 cuando la pertenencia de los frutos de esa unin era declarada por las mismas reglas que rigen con respecto los brutos1 cuando el infeliz esclavo era maltratado1 atormentado1 vendido1 y aun muerto1 conforme los caprichos de su dueo8 ,no salta los ojos que el curar males semejantes era obra de siglos8 ,no es esto lo que nos estn enseando las consideraciones de humanidad1 de poltica y de economa8 ,si se hubiesen hecho insensatas tentativas1 no tardar mucho1 los mismos esclavos habran protestado contra ellas1 reclamando una esclavitud que al menos les aseguraba pan y abrigo1 y despreciando una libertad incompatible con su existencia4 ste es el orden de la naturaleza3 el hombre necesita ante todo tener para vivir1 y si le faltan los medios de subsistencia1 no le halaga la misma libertad4 ,no es necesario recorrer ejemplos de particulares1 que se nos ofrecieran con abundancia2 en pueblos enteros se ha visto una prueba patente de esta verdad4 ,cuando la miseria es excesiva1 difcil es que no traiga consigo el envilecimiento1 sofocando los sentimientos ms generosos1 desvirtuando los encantos que ejercen sobre nuestro corazn las palabras de independencia y libertad4 ,la plebe1 dice ,csar1 hablando de los galos 7,bello ,gallico1 lib4 #f71 est casi en el lugar de los esclavos1 y de s misma ni se atreve nada1 ni es contado su voto para nada2 y muchos hay que1 agobiados de deudas y de tributos1 oprimidos por los poderosos1 se entregan los nobles en esclavitud3 habiendo sobre stos as entregados1 todos los mismos derechos que sobre los esclavos4 ,en los tiempos modernos no faltan tampoco semejantes ejemplos2 porque sabido es que entre los chinos abundan en gran manera los esclavos1 cuya esclavitud no reconoce otro origen1 sino que ellos sus padres no se vieron capaces de proveer su subsistencia4 ,estas reflexiones1 apoyadas en datos que nadie me podr contestar1 manifiestan hasta la evidencia la profunda sabidura del ,cristianismo en proceder con tanto miramiento en la abolicin de la esclavitud4 ,hzose todo lo que era posible en favor de la libertad del hombre2 no se adelant ms rpidamente en la obra1 porque no poda ejecutarse sin malograr la empresa1 sin poner gravsimos obstculos la deseada emancipacin4 ,he aqu el resultado que1 al fin1 vienen dar siempre los cargos que se hacen algn procedimiento de la ,iglesia3 se le examina la luz de la razn1 se le coteja con los hechos1 vinindose parar que el procedimiento de que se la culpa1 est muy conforme con lo que dicta la ms alta sabidura1 y con los consejos de la ms exquisita prudencia4 ,qu quiere decirnos1 pues1 ,m4 ,guizot cuando1 despus de haber confesado que el ,cristianismo trabaj con ahinco en la abolicin de la esclavitud1 le echa en cara el que consintiese por largo tiempo su duracin8 ,con qu lgica pretende de aqu inferir que no es verdad que sea debido exclusivamente al ,cristianismo ese inmenso beneficio dispensado la humanidad8 ,dur siglos la esclavitud en medio del ,cristianismo1 es cierto2 pero anduvo siempre en decadencia1 y su duracin fu slo la necesaria para que el beneficio se realizase sin violencias1 sin trastornos1 asegurando su universalidad y su perpetua conservacin4 ,y de estos siglos en que dur1 dbese todava cercenar una parte muy considerable1 causa de que1 en los tres primeros1 se hall la ,iglesia proscripta menudo1 mirada siempre con aversin1 y enteramente privada de ejercer influjo directo sobre la organizacin social4 ,dbese tambin descontar mucho de los siglos posteriores1 porque haba transcurrido todava muy poco tiempo desde que la ,iglesia ejerca su influencia directa y pblica1 cuando sobrevino la irrupcin de los brbaros del ,norte1 que1 combinada con la disolucin de que se hallaba atacado el imperio1 y que cunda de un modo espantoso1 acarre un trastorno tal1 una mezcolanza tan informe de lenguas1 de usos1 de costumbres y de leyes1 que no era casi posible ejercer con mucho fruto una accin reguladora4 ,si en tiempos ms cercanos ha costado tanto trabajo el destruir el feudalismo1 si despus de siglos de combates quedan todava en pie muchas de sus reliquias1 si el trfico de los negros1 pesar de ser limitado determinados pases1 peculiares circunstancias1 est todava resistiendo al grito universal de reprobacin que contra semejante infamia se levanta de los cuatro ngulos del mundo1 cmo hay quien se atreva manifestar extraeza1 inculpar al ,cristianismo1 porque la esclavitud dur algunos siglos1 despus de proclamadas la fraternidad entre todos los hombres1 y su igualdad ante ,dios8 ,,capitulo ,,xvi ,afortunadamente la ,iglesia catlica fu ms sabia que los filsofos1 y supo dispensar la humanidad el beneficio de la emancipacin1 sin injusticias y trastornos3 ella regenera las sociedades1 pero no lo hace en baos de sangre4 ,veamos1 pues1 cul fu su conducta en la abolicin de la esclavitud4 ,mucho se ha encarecido ya el espritu de amor y fraternidad que anima al ,cristianismo2 y esto basta para convencer de que debi de ser grande la influencia que tuvo en la grande obra de que estamos hablando4 ,pero quizs no se ha explorado bastante todava cules son los medios positivos1 prcticos1 digmoslo as1 de que ech mano para conseguir su objeto4 ,al travs de la obscuridad de los siglos1 en tanta complicacin y variedad de circunstancias1 ser posible rastrear algunos hechos que sean como las huellas que indiquen el camino seguido por la ,iglesia catlica para libertar una inmensa porcin del linaje humano de la esclavitud en que gema8 ,ser posible decir algo ms que algunos encomios generales de la caridad cristiana8 ,ser posible sealar un plan1 un sistema1 y probar su existencia y desarrollo1 apoyndose1 no precisamente en expresiones sueltas1 en pensamientos altos1 en sentimientos generosos1 en acciones aisladas de algunos hombres ilustres1 sino en hechos positivos1 en documentos histricos1 que manifiesten cul era el espritu y la tendencia del mismo cuerpo de la ,iglesia8 ,creo que s3 y no dudo que me sacar airoso en la empresa lo que puede haber de ms convincente y decisivo en la materia1 saber3 los monumentos de la legislacin eclesistica4 ,y ante todo no ser fuera del caso recordar lo que se lleva ya indicado anteriormente3 que1 cuando se trata de conducta1 de designios1 de tendencias1 con respecto la ,iglesia1 no es necesario suponer que esos designios cupieran en toda su extensin en la mente de ningn individuo en particular1 ni que todo el mrito y efecto de semejante conducta fuesen bien comprendidos por ninguno de los que en ella intervenan3 y aun puede decirse que no es necesario suponer que los primeros cristianos conociesen toda la fuerza de las tendencias del ,cristianismo con respecto la abolicin de la esclavitud4 ,lo que conviene manifestar es que se obtuvo el resultado por las doctrinas y la conducta de la ,iglesia2 pues que entre los catlicos1 si bien se estiman los mritos y el grandor de los individuos en lo que valen1 no obstante1 cuando se habla de la ,iglesia1 desaparecen los individuos2 sus pensamientos y su voluntad son nada1 porque el espritu que anima1 que vivifica y dirige la ,iglesia1 no es el espritu del hombre1 sino el ,espritu del mismo ,dios4 ,los que no pertenezcan nuestra creencia1 echarn mano de otros nombres2 pero estaremos conformes1 cuando menos1 en que1 mirados los hechos de esta manera1 elevados sobre el pensamiento y voluntad del individuo1 conservan mucho mejor sus verdaderas dimensiones1 y no se quebranta en el estudio de la historia la inmensa cadena de los sucesos4 ,dgase que la conducta de la ,iglesia fu inspirada y dirigida por ,dios1 bien que fu hija de un instinto1 que fu el desarrollo de una te tendencia entraada por sus doctrinas2 emplense estas aquellas expresiones1 hablando como catlico como filsofo3 en esto no es menester detenerse ahora2 que lo que conviene manifestar es que ese instinto fu generoso y atinado1 que esa tendencia se diriga un grande objeto y que lo alcanz4 ,lo primero que hizo el ,cristianismo con respecto los esclavos1 fu disipar los errores que se oponan1 no slo su emancipacin universal1 sino hasta la mejora de su estado2 es decir1 que la primera fuerza que despleg en el ataque fu1 segn tiene de costumbre1 la fuerza de las ideas4 ,era este primer paso tanto ms necesario para curar el mal1 cuanto aconteca en l lo que suele suceder en todos los males1 que andan siempre acompaados de algn error1 que1 los produce1 los fomenta4 ,haba no slo la opresin1 la degradacin de una gran parte de la humanidad2 sino que estaba muy acreditada una opinin errnea1 que procuraba humillar ms y ms esa parte de la humanidad4 ,la raza de los esclavos era1 segn dicha opinin1 una raza vil1 que no se levantaba ni de mucho al nivel de la de los hombres libres3 era una raza degradada por el mismo ,jpiter1 marcada con un sello humillante por la naturaleza misma1 destinada ya de antemano ese estado de abyeccin y vileza4 ,doctrina ruin sin duda1 desmentida por la naturaleza humana1 por la historia1 por la experiencia1 pero que no dejaba por esto de contar distinguidos defensores1 y que1 con ultraje de la humanidad y escndalo de la razn1 la vemos proclamar por largos siglos1 hasta que el ,cristianismo vino disiparla1 tomando su cargo la vindicacin de los derechos del hombre4 ,homero nos dice 7,odis41 #ag7 que ,jpiter quit la mitad de la mente los esclavos4 ,en ,platn encontramos el rastro de la misma doctrina1 pues que1 si bien en boca de otros1 como acostumbra1 no deja1 sin embargo1 de aventurar lo siguiente3 ,se dice que en el nimo de los esclavos nada hay de sano ni entero1 y que un hombre prudente no debe fiarse de esa casta de hombres1 cosa que atestigua tambin el ms sabio de nuestros poetas2 citando en seguida el pasaje de ,homero1 arriba indicado 7,plat41 l4 de las ,leyes47 ,pero donde se encuentra esa degradante doctrina en toda su negrura y desnudez1 es en la ,poltica de ,aristteles4 ,no ha faltado quien ha querido defenderle1 pero en vano2 porque sus propias palabras le condenan sin remedio4 ,explicando en el primer captulo de su obra la constitucin de la familia1 y proponindose fijar las relaciones entre el marido y la mujer1 y entre el seor y el esclavo1 asienta que1 as como la hembra es naturalmente diferente del varn1 as el esclavo es diferente del dueo2 he aqu sus palabras3 y as la hembra y el esclavo son distinguidos por la misma naturaleza4 ,esta expresin no se le escap al filsofo1 sino que la dijo con pleno conocimiento1 y no es otra cosa que el compendio de su teora4 ,en el captulo #c contina analizando los elementos que componen la familia y1 despus de asentar que una familia perfecta consta de libres y de esclavos1 se fija en particular sobre los ltimos1 y empieza combatiendo una opinin que pareca favorecerles demasiado4 ,hay algunos1 dice1 que piensan que la esclavitud es cosa fuera del orden de la naturaleza2 pues que slo viene de la ley el ser ste esclavo y aqul libre1 ya que por la naturaleza en nada se distinguen4 ,antes de rebatir esta opinin1 explica las relaciones del dueo y del esclavo1 valindose de la semejanza del artfice y del instrumento1 y tambin del alma y del cuerpo1 y contina3 ,si se comparan el macho y la hembra1 aqul es superior y por esto manda1 sta inferior y por esto obedece1 y lo propio ha de suceder en todos los hombres2 y as aquellos que son tan inferiores cuanto lo es el cuerpo respecto del alma1 y el bruto respecto del hombre1 y cuyas facultades consisten principalmente en el uso del cuerpo1 siendo este uso el mayor provecho que de ellos se saca1 stos son esclavos por naturaleza4 primera vista podra parecer que el filsofo habla solamente de los fatuos1 pues as parecen indicarlo sus palabras2 pero veremos en seguida por el contexto que no es tal su intencin4 ,salta la vista que1 si hablara de los fatuos1 nada probara contra la opinin que se propone impugnar1 siendo el nmero de stos tan escaso1 que es nada en comparacin de la generalidad de los hombres3 adems que1 si los fatuos quisiera ceirse1 de qu sirviera su teora1 fundada nicamente en una excepcin monstruosa y muy rara8 ,pero no necesitamos andarnos en conjeturas sobre la verdadera mente del filsofo2 l mismo cuida de explicrnosla1 revelndonos1 al propio tiempo1 el por qu se haba valido de expresiones tan fuertes1 que parecan sacar la cuestin de su quicio4 ,nada menos se propone que atribuir la naturaleza el expreso designio de producir hombres de dos clases3 unos nacidos para la libertad1 otros para la esclavitud4 ,el pasaje es demasiado importante y curioso para que podamos dejar de copiarle4 ,dice as3 ,bien quiere la naturaleza procrear diferentes los cuerpos de los libres y los de los esclavos3 de manera que los de stos sean robustos1 y propsito para los usos necesarios1 y los de aqullos bien formados1 intiles s para trabajos serviles1 pero acomodados para la vida civil1 que consiste en el manejo de los negocios de la guerra y de la paz2 pero muchas veces sucede lo contrario1 y unos les cabe cuerpo de esclavo y otros alma de libre4 ,no hay duda que1 si en el cuerpo se aventajasen tanto algunos como las imgenes de los dioses1 todo el mundo sera de parecer que debieran servirlos aquellos que no hubiesen alcanzado tanta gallarda4 ,si esto es verdad hablando del cuerpo1 mucho ms lo es hablando del alma2 bien que no es tan fcil ver la hermosura de sta como la de aqul2 y as no puede dudarse que hay algunos hombres nacidos para la libertad1 as como hay otros nacidos para la esclavitud3 esclavitud que1 ms de ser til los mismos esclavos1 es tambin justa4 ,miserable filosofa6 que para sostener un estado degradante necesitaba apelar tamaas cavilaciones1 achacando la naturaleza la intencin de procrear diferentes castas1 nacidas las unas para dominar1 las otras para servir3 filosofa cruel6 la que as procuraba quebrantar los lazos de fraternidad con que el ,autor de la naturaleza ha querido vincular al humano linaje1 que as se empeaba en levantar una barrera entre hombre y hombre1 que as ideaba teoras para sostener la desigualdad2 y no aquella desigualdad que resulta necesariamente de toda organizacin social1 sino una desigualdad tan terrible y degradante cual es la de la esclavitud4 ,levanta el ,cristianismo la voz1 y en las primeras palabras que pronuncia sobre los esclavos los declara iguales en dignidad de naturaleza los dems hombres3 iguales tambin en la participacin de las gracias que el ,espritu ,divino va derramar sobre la tierra4 ,es notable el cuidado con que insiste sobre este punto el apstol ,san ,pablo3 no parece sino que tena la vista las degradantes diferencias que por un funesto olvido de la dignidad del hombre se queran sealar3 nunca se olvida de inculcar la nulidad de la diferencia del esclavo y del libre4 ,todos hemos sido bautizados en un espritu1 para formar un mismo cuerpo1 judos gentiles1 esclavos libres4 7,i ad ,cor41 c4 #ab1 v4 #ac47 ,todos sois hijos de ,dios por la fe que es ,cristo ,jess4 ,cualesquiera que habis sido bautizados en ,cristo1 os habis revestido de ,cristo3 no hay judo ni griego1 no hay esclavo ni libre1 no hay macho ni hembra3 pues todos sois uno en ,jesucristo4 7,ad ,gal41 c4 #c1 v4 #bf1 #bg1 #bh47 ,donde no hay gentil ni judo1 circunciso incircunciso1 brbaro y escita1 esclavo y libre1 sino todo y en todos ,cristo4 7,ad ,coloss41 c4 #c1 v4 #aa47 ,parece que el corazn se ensancha al oir proclamar en alta voz esos grandes principios de fraternidad y de santa igualdad2 cuando acabamos de oir los orculos del paganismo ideando doctrinas para abatir ms y ms los desgraciados esclavos1 parece que despertamos de un sueo angustioso1 y nos encontramos con la luz del da1 en medio de una realidad halagea4 ,la imaginacin se complace en mirar tantos millones de hombres que1 encorvados bajo el peso de la degradacin y de la ignominia1 levantan sus ojos al cielo1 y exhalan un suspiro de esperanza4 ,aconteci con esta enseanza del ,cristianismo lo que acontece con todas las doctrinas generosas y fecundas3 penetran hasta el corazn de la sociedad1 quedan all depositadas como un germen precioso y1 desenvueltas con el tiempo1 producen un rbol inmenso que cobija bajo su sombra las familias y las naciones4 ,como esparcidas entre hombres1 no pudieron tampoco librarse de que se las interpretase mal1 y se las exagerase2 y no faltaron algunos que pretendieron que la libertad cristiana era la proclamacin de la libertad universal4 ,al resonar los odos de los esclavos las dulces palabras del ,cristianismo1 al oir que se los declaraba hijos de ,dios y hermanos de ,jesucristo1 al ver que no se haca distincin alguna entre ellos y sus amos1 ni aun los ms poderosos seores de la tierra1 no ha de parecer tampoco muy extrao que hombres acostumbrados solamente las cadenas1 al trabajo y todo linaje de pena y envilecimiento1 exagerasen los principios de la doctrina cristiana1 hiciesen de ella aplicaciones1 que ni eran en s justas1 ni tampoco capaces de ser reducidas la prctica4 ,sabemos por ,san ,jernimo que muchos1 oyendo que se los llamaba la libertad cristiana1 pensaron que con sta se les daba la libertad2 y quizs el ,apstol aluda este error1 cuando en su primera carta ,timoteo 7c4 #f1 v4 #a7 deca3 ,todos los que estn bajo el yugo de la esclavitud1 que honren con todo respeto sus dueos para que el nombre y la doctrina del ,seor no sean blasfemados4 ,este error haba tenido tal eco1 que despus de tres siglos andaba todava muy vlido1 vindose obligado el concilio de ,gangres1 celebrado por los aos de #cbd1 excomulgar aquellos que1 bajo pretexto de piedad1 enseaban que los esclavos deban dejar sus amos1 y retirarse de su servicio4 ,no era esto lo que enseaba el ,cristianismo2 y1 adems1 queda ya bastante evidenciado que no hubiera sido ste el verdadero camino para llegar la emancipacin universal4 ,as es que el mismo ,apstol1 quien hemos odo hablar favor de los esclavos un lenguaje tan generoso1 les inculca repetidas veces la obediencia sus dueos2 pero es notable que1 mientras cumple con este deber impuesto por el espritu de paz y de justicia que anima al ,cristianismo1 explica de tal manera los motivos en que se ha de fundar la obediencia de los esclavos1 recuerda con tan sentidas y vigorosas palabras las obligaciones que pesan sobre los dueos1 y asienta tan expresa y terminantemente la igualdad de todos los hombres ante ,dios1 que bien se conoce cul era su compasin para con esa parte desgraciada de la humanidad1 y cun diferentes eran sobre este particular sus ideas de las de un mundo endurecido y ciego4 ,albrgase en el corazn del hombre un sentimiento de noble independencia1 que no le consiente sujetarse la voluntad de otro hombre1 no ser que se le manifiesten ttulos legtimos en que fundarse puedan las pretensiones del mando4 ,si estos ttulos andan acompaados de razn y de justicia1 y1 sobre todo1 si estn radicados en altos objetos que el hombre acata y ama1 la razn se convence1 el corazn se ablanda1 y el hombre cede4 ,pero1 si la razn del mando es slo la voluntad de otro hombre1 si se hallan encarados1 por decirlo as1 hombre con hombre1 entonces bullen en la mente los pensamientos de igualdad1 arde en el corazn el sentimiento de la independencia1 la frente se pone altanera y las pasiones braman4 ,por esta causa1 en tratndose de alcanzar obediencia voluntaria y duradera1 es menester que el que manda se oculte1 desaparezca el hombre1 y slo se vea el representante de un poder superior1 la personificacin de los motivos que manifiestan al sbdito la justicia y la utilidad de la sumisin3 de esta manera no se obedece la voluntad ajena por lo que es en s1 sino porque representa un poder superior1 porque es el intrprete de la razn y de la justicia2 y as no mira el hombre ultrajada su dignidad1 y se le hace la obediencia suave y llevadera4 ,no es menester decir si eran tales los ttulos en que se fundaba la obediencia de los esclavos antes del ,cristianismo3 las costumbres los equiparaban los brutos1 y las leyes venan1 si cabe1 recargar la mano1 usando de un lenguaje que no puede leerse sin indignacin4 ,el dueo mandaba porque tal era su voluntad1 y el esclavo se vea precisado obedecer1 no en fuerza de motivos superiores1 ni de obligaciones morales1 sino porque era una propiedad del que mandaba1 era un caballo regido por el freno1 era una mquina que haba de corresponder al impulso del manubrio4 ,qu extrao1 pues1 si aquellos infelices1 abrevados de infortunio y de ignominia1 abrigaban en su pecho aquel hondo y concentrado rencor1 aquella virulenta saa1 aquella terrible sed de venganza1 que la primera oportunidad reventaba con explosin espantosa8 ,el horroroso degello de ,tiro1 ejemplo y terror del universo1 segn la expresin de ,justino1 las repetidas sublevaciones de los penestas en ,tesalia1 de los ilotas en ,lacedemonia1 las defecciones de los de ,cho y ,atenas1 la insurreccin acaudillada por ,herdonio1 y el terror causado por ella todas las familias de ,roma1 las sangrientas escenas1 la tenaz y desesperada resistencia de las huestes de ,espartaco1 qu eran sino el resultado natural del sistema de violencia1 de ultraje y desprecio con que se trataba los esclavos8 ,no es esto lo mismo que hemos visto reproducido en tiempos recientes1 en las catstrofes de los negros de las colonias8 ,tal es la naturaleza del hombre3 quien siembra desprecio y ultraje1 recoge furor y venganza4 ,estas verdades no se ocultaron al ,cristianismo1 y as es que1 si predic la obediencia1 procur fundarla en ttulos divinos2 si conserv los dueos sus derechos1 tambin les ense altamente sus obligaciones2 y all donde prevalecieron las doctrinas cristianas1 pudieron los esclavos decir3 ,somos infelices1 es verdad2 la desdicha nos han condenado1 el nacimiento1 la pobreza1 los reveses de la guerra2 pero al fin se nos reconoce por hombres1 por hermanos2 y entre nosotros y nuestros dueos hay una reciprocidad de obligaciones y de derechos4 ,oigamos1 si no1 lo que dice el ,apstol3 ,esclavos1 obedeced los seores carnales con temor y temblor1 con sencillez de corazn como ,cristo1 no sirviendo con puntualidad para agradar los hombres1 sino como siervos de ,cristo1 haciendo de corazn la voluntad de ,dios1 sirviendo de buena voluntad1 como al ,seor1 y no como los hombres2 sabiendo que cada uno recibir del ,seor el bien que hiciere1 sea esclavo1 sea libre4 ,y vosotros1 seores1 haced lo mismo con vuestros esclavos1 aflojando en vuestras amenazas2 sabiendo que el ,seor de ellos y vuestro est en los cielos2 y delante de l no hay acepcin de personas4 7,ad ,ephes41 c4 #f1 v4 #e1 #f1 #g1 #h1 #i47 ,en la carta los colosenses 7c4 #c7 vuelve inculcar la misma doctrina de la obediencia1 fundndola en los mismos motivos2 y1 como consolando los infelices esclavos1 les dice3 ,del ,seor recibiris la retribucin de la heredad4 ,servid ,cristo ,seor4 ,pues1 quien hace injuria1 recibir su condigno castigo3 y no hay delante de ,dios acepcin de personas4 ,y ms abajo 7c4 #d1 v4 #a71 dirigindose los seores1 aade3 ,seores1 dad los esclavos lo que es justo y equitativo2 sabiendo que vosotros tambin tenis un ,seor en el cielo4 ,esparcidas doctrinas tan benficas1 ya se ve que haba de mejorarse en gran manera la condicin de los esclavos1 siendo el resultado ms inmediato el templarse aquel rigor tan excesivo1 aquella crueldad que nos sera increble1 si no nos constara en testimonios irrecusables4 ,sabido es que el dueo tena el derecho de vida y de muerte1 y que se abusaba de esta facultad hasta matar un esclavo por un capricho1 como lo hizo ,quinto ,flaminio en medio de un convite2 y hasta arrojar las murenas uno de esos infelices1 por haber tenido la desgracia de quebrar un vaso1 como se nos refiere de ,vedio ,polin4 ,y no se limitaba tamaa crueldad al crculo de algunas familias que tuviesen un dueo sin entraas1 no1 sino que estaba erigida en sistema2 resultado funesto1 pero necesario1 del extravo de las ideas sobre este punto1 del olvido de los sentimientos de humanidad3 sistema violento que slo se sostena teniendo hincado sin cesar el pie sobre la cerviz del esclavo1 que slo se interrumpa cuando1 pudiendo ste prevalecer1 se arrojaba sobre su dueo y lo haca pedazos4 ,era antiguo proverbio3 tantos enemigos1 cuantos esclavos4 ,ya hemos visto los estragos que hacan esos hombres furiosos y abrasados de sed de venganza1 siempre que podan quebrantar las cadenas que los opriman2 pero1 buen seguro que no les iban en zaga los dueos1 cuando se trataba de inspirarles terror4 ,en ,lacedemonia1 temindose un da de la mala voluntad de los ilotas1 los reunieron todos cerca del templo de ,jpiter1 y los pasaron cuchillo 7,tucy41 l4 #d72 y en ,roma haba la brbara costumbre de que1 siempre que fuese asesinado algn dueo1 fueran condenados muerte todos sus esclavos4 ,congoja da el leer en ,tcito 7,ann41 l4 #ad1 #dc7 la horrorosa escena ocurrida despus de haber sido asesinado por uno de sus esclavos el prefecto de la ciudad1 ,pedanio ,secundo4 ,eran nada menos que #djj los esclavos del difunto1 y1 segn la antigua costumbre1 deban ser conducidos todos al suplicio4 ,espectculo tan cruel y lastimoso en que se iba dar la muerte tantos inocentes1 movi compasin al pueblo1 que lleg al extremo de amotinarse para impedir tamaa carnicera4 ,perplejo el ,senado1 deliberaba sobre el negocio1 cuando1 tomando la palabra un orador llamado ,casio1 sostuvo con energa la necesidad de llevar cabo la sangrienta ejecucin1 no slo causa de prescribirlo as la antigua costumbre1 sino tambin por no ser posible de otra manera el preservarse de la mala voluntad de los esclavos4 ,en sus palabras slo hablan la injusticia y la tirana2 ve por todas partes peligros y asechanzas2 no sabe excogitar otros preservativos que la fuerza y el terror2 siendo notable en particular la siguiente clusula1 porque en breve espacio nos retrata las ideas y costumbres de los antiguos sobre este punto3 ,sospechosa fu siempre nuestros mayores la ndole de los esclavos1 aun de aquellos que1 por haberles nacido en sus propias posesiones y casas1 podan desde la cuna haber cobrado aficin los dueos2 pero1 despus que tenemos esclavos de naciones extraas1 de diferentes usos y de diversa religin1 para contener esa canalla no hay otro medio que el terror4 ,la crueldad prevaleci3 se reprimi la osada del pueblo1 se cubri de soldados la carrera1 y los #djj desgraciados fueron conducidos al patbulo4 ,suavizar ese trato cruel1 desterrar esas horrendas atrocidades1 era el primer fruto que deban dar las doctrinas cristianas2 y puede asegurarse que la ,iglesia no perdi jams de vista tan importante objeto1 procurando que la condicin de los esclavos se mejorase en cuanto era posible2 que en materia de castigo se substituyese la indulgencia la crueldad2 y1 lo que ms importaba1 se esforz en que ocupase la razn el lugar del capricho1 que la impetuosidad de los dueos sucediese la calma de los tribunales3 es decir1 que se anduvieran aproximando los esclavos los libres1 rigiendo1 con respecto ellos1 no el hecho1 sino el derecho4 ,la ,iglesia no ha olvidado jams la hermosa leccin que le di el ,apstol cuando1 escribiendo ,filemn1 interceda por un esclavo1 y esclavo fugitivo1 llamado ,onsimo1 y hablaba en su favor un lenguaje que no se haba odo nunca en favor de esa clase desgraciada4 ,te ruego1 le deca1 por mi hijo ,onsimo2 ah te lo he remitido1 recbelo como mis entraas1 no como esclavo1 sino como hermano cristiano2 si me amas1 recbelo como m2 si en algo te ha daado1 te debe1 yo quedo responsable4 7,ep4 ad ,philem47 ,no1 la ,iglesia no olvid esta leccin de fraternidad y de amor1 y el suavizar la suerte de los esclavos fu una de sus atenciones ms predilectas4 ,el concilio de ,elvira1 celebrado principios del siglo ,,iv1 sujeta penitencia la mujer que haya golpeado con dao grave su esclava4 ,el de ,orleans1 celebrado en #edi 7can4 #bb71 prescribe que1 si se refugiare en la iglesia algn esclavo que hubiere cometido algunas faltas1 se le vuelva su amo1 pero hacindole antes prestar juramento de que1 al salir1 no le har dao ninguno2 mas que1 si le maltratare quebrantando el juramento1 sea separado de la comunin y de la mesa de los catlicos4 ,este canon nos revela dos cosas3 la crueldad acostumbrada de los amos1 y el celo de la ,iglesia por suavizar el trato de los esclavos4 ,para poner freno la crueldad1 nada menos se necesitaba que exigir un juramento2 y la ,iglesia1 aunque de suyo tan delicada en materia de juramentos1 juzgaba1 sin embarco1 el negocio de bastante importancia para que pudiera y debiera emplearse en l el augusto nombre de ,dios4 ,el favor y proteccin que la ,iglesia dispensaba los esclavos1 se iba extendiendo rpidamente3 y1 lo que parece1 deba de introducirse en algunos lugares la costumbre de exigir juramento1 no tan slo de que el esclavo refugiado en la iglesia no sera maltratado en su persona1 pero que ni aun se le impondra trabajo extraordinario1 ni se le sealara con ningn distintivo que le diera conocer4 ,de esta costumbre1 procedente sin duda del celo por el bien de la humanidad1 pero que quizs hubiera trado inconvenientes aflojando con demasiada prontitud los lazos de la obediencia1 y dando lugar excesos de parte de los esclavos1 encuntranse los indicios en una disposicin del concilio de ,epaona 7hoy1 segn algunos1 ,abbn71 celebrado por los aos de #eag1 en que se procura atajar el mal1 prescribiendo una prudente moderacin1 sin levantar por eso la mano de la proteccin comenzada4 ,en el canon #ci ordena que1 si un esclavo reo de algn delito atroz se retrae la iglesia1 slo se le libre de las penas corporales2 sin obligar al dueo prestar juramento de que no le impondr trabajo extraordinario1 que no le cortar el pelo para que no sea conocido4 ,y ntese bien que1 si se pone esa limitacin1 es cuando el esclavo haya cometido un delito atroz1 y que1 en tal caso1 la facultad que se le deja al amo1 es la de imponerle trabajo extraordinario1 de distinguirle cortndole el pelo4 ,quizs no faltar quien tizne de excesiva semejante indulgencia2 pero es menester advertir que1 cuando los abusos son grandes y arraigados1 el empuje para arrancarlos ha de ser fuerte2 y que veces1 si bien parece primera vista que se traspasan los lmites de la prudencia1 este exceso aparente no es ms que aquella oscilacin indispensable que sufren las cosas antes de alcanzar su verdadero aplomo4 ,aqu no trataba la ,iglesia de proteger el crimen1 no reclamaba indulgencia para el que no la mereciese2 lo que se propona era poner coto la violencia y al capricho de los amos2 no quera consentir que un hombre sufriese los tormentos y la muerte1 porque tal fuese la voluntad de otro hombre4 ,el establecimiento de leyes justas1 y la legtima accin de los tribunales1 son cosas que jams se ha opuesto la ,iglesia2 pero la violencia de los particulares no ha podido consentirla nunca4 ,de este espritu de oposicin al ejercicio de la fuerza privada1 espritu que entraa nada menos que la organizacin social1 encontramos una muestra muy propsito en el canon #ae del concilio de ,mrida1 celebrado en el ao #fff4 ,sabido es1 y lo llevo ya indicado1 que los esclavos eran una parte principal de la propiedad1 y que1 estando arreglada la distribucin del trabajo conforme esa base1 no le era posible prescindir de tener esclavos quien tuviese propiedades1 sobre todo si eran algo considerables4 ,la ,iglesia se hallaba en este caso2 y1 como no estaba en su mano el cambiar de golpe la organizacin social1 tuvo que acomodarse esta necesidad1 y tenerlos tambin4 ,si con respecto stos quera introducir mejoras1 bueno era que empezase ella misma dar el ejemplo2 y este ejemplo se halla en el canon del concilio que acabo de citar4 ,en l1 despus de haber prohibido los obispos y los sacerdotes el maltratar los sirvientes de la ,iglesia mutilndolos1 dispone el concilio que1 si cometen algn delito1 se los entregue los jueces seglares1 pero de manera que los obispos moderen la pena que sean condenados4 ,es digno de notarse que1 segn se deduce de este canon1 estaba todava en uso el derecho de mutilacin1 hecha por el dueo particular1 y que quizs se conservaba an muy arraigado1 cuando vemos que el concilio se limita prohibir esta pena los eclesisticos1 y nada dice con respecto los legos4 ,en esta prohibicin influa1 sin duda1 la mira de que1 derramando sangre humana1 no se hicieran incapaces los eclesisticos de ejercer aquel elevado ministerio1 cuyo acto principal es el augusto sacrificio en que se ofrece una vctima de paz y de amor2 pero esto nada quita de su mrito1 ni disminuye su influencia en la mejora de la suerte de los esclavos3 siempre era reemplazar la vindicta particular con la vindicta pblica2 era una nueva proclamacin de la igualdad de los esclavos con los libres cuando se trataba de efusin de sangre2 era declarar que las manos que derramasen la de un esclavo1 quedaban con la misma mancha que si hubiesen vertido la de un hombre libre4 ,y era necesario inculcar de todos modos esas verdades saludables1 ya que estaban en tan abierta contradiccin con las ideas y costumbres antiguas2 era necesario trabajar asiduamente en que desapareciesen las expresiones vergonzosas y crueles1 que mantenan privados la mayor parte de los hombres de la participacin de los derechos de la humanidad4 ,en el canon que acabo de citar hay una circunstancia notable1 que manifiesta la solicitud de la ,iglesia para restituir los esclavos la dignidad y consideracin de que se hallaban privados4 ,el rapamiento de los cabellos era entre los godos una pena muy afrentosa1 y que1 segn nos dice ,lucas de ,tuy1 casi les era ms sensible que la muerte4 ,ya se deja entender que1 cualquiera que fuese la preocupacin sobre este punto1 poda la ,iglesia permitir el rapamiento1 sin incurrir en la nota que consigo lleva el derramamiento de sangre2 pero1 sin embargo1 no quiso hacerlo2 y esto indica que procuraba borrar las marcas de humillacin1 estampadas en la frente del esclavo4 ,despus de haber prevenido los sacerdotes y obispos1 que entreguen al juez los que sean culpables1 dispone que no toleren que se los rape con ignominia4 ,ningn cuidado estaba de ms en esta materia3 era necesario acechar todas las ocasiones favorables1 procurando que anduviesen desapareciendo las odiosas excepciones que afligan los esclavos4 ,esta necesidad se manifiesta bien las claras en el modo de expresarse el concilio undcimo de ,toledo1 celebrado en el ao #fge4 ,en su canon #f4 prohibe los obispos el juzgar por s los delitos dignos de muerte1 y el mandar la mutilacin de los miembros2 pero vase cmo juzg necesario advertir que no consenta excepcin1 aadiendo3 ni aun contra los siervos de su ,iglesia4 ,el mal era grave1 y no poda ser curado sino con solicitud muy asidua2 por manera que1 aun limitndonos al derecho ms cruel de todos1 cual es el de vida y muerte1 vemos que cuesta largo trabajo el extirparle4 principios del siglo ,,vi no faltaban ejemplos de tamao exceso1 pues que el concilio de ,epaona en su canon #cd dispone que sea privado por dos aos de la comunin de la ,iglesia el amo que por su propia autoridad haga quitar la vida un esclavo4 ,haba promediado ya el siglo ,,ix1 y todava nos encontramos con atentados semejantes2 atentados que procuraba reprimir el concilio de ,wormes1 celebrado en el ao #hfh1 sujetando dos aos de penitencia al amo que con su autoridad privada hubiese dado muerte su esclavo4 ,,capitulo ,,xvii ,mientras se suavizaba el trato de los esclavos1 y se los aproximaba en cuanto era posible los hombres libres1 era necesario no descuidar la obra de la emancipacin universal2 pues que no bastaba mejorar ese estado1 sino que1 adems1 convena abolirle4 ,la sola fuerza de las doctrinas cristianas1 y el espritu de caridad que1 al par con ellas1 se iba difundiendo por toda la tierra1 atacaban tan vivamente la esclavitud1 que1 tarde temprano1 deban llevar cabo su completa abolicin2 porque es imposible que la sociedad permanezca por largo tiempo en un orden de cosas que est en oposicin con las ideas de que est imbuda4 ,segn las doctrinas cristianas1 todos los hombres tienen un mismo origen y un mismo destino1 todos son hermanos en ,jesucristo1 todos estn obligados amarse de todo corazn1 socorrerse en las necesidades1 no ofenderse ni siquiera de palabra2 todos son iguales ante ,dios1 pues que sern juzgados sin acepcin de personas2 el ,cristianismo se iba extendiendo1 arraigando por todas partes1 apoderndose de todas las clases1 de todos los ramos de la sociedad3 cmo era posible1 pues1 que continuase la esclavitud1 ese estado degradante en que el hombre es propiedad de otro1 en que es vendido como un bruto1 en que se le priva de los dulcsimos lazos de familia1 en que no participa de ninguna de las ventajas de la sociedad8 ,cosas tan contrapuestas1 podan vivir juntas8 ,las leyes estaban en favor de la esclavitud1 es verdad1 y aun puede aadirse ms1 y es que el ,cristianismo no despleg un ataque directo contra esas leyes2 pero1 en cambio1 qu hizo8 ,procur apoderarse de las ideas y costumbres1 les comunic un nuevo impulso1 les di una direccin diferente1 y1 en tal caso1 qu pueden las leyes8 ,se afloja su rigor1 se descuida su observancia1 se empieza sospechar de su equidad1 se disputa sobre su conveniencia1 se notan sus malos efectos1 van caducando poco poco1 de manera que1 veces1 ni es necesario darles un golpe para destruirlas2 se las arrumba por intiles1 1 si merecen pena de una abolicin expresa1 es por mera ceremonia3 son como un cadver que se entierra con honor4 ,mas no se infiera de lo que acabo de decir1 que1 por dar tanta importancia las ideas y costumbres cristianas1 pretenda que se abandon el buen xito esa sola fuerza1 sin que1 al propio tiempo1 cuidara la ,iglesia de tomar las medidas conducentes1 demandadas por los tiempos y circunstancias3 nada de eso2 antes1 como llevo indicado ya1 la ,iglesia ech mano de varios medios1 los ms propsito para surtir el efecto deseado4 ,si se quera asegurar la obra de emancipacin1 era muy conveniente1 en primer lugar1 poner cubierto de todo ataque la libertad de los manumitidos3 libertad que1 desgraciadamente1 no dejaba de verse combatida con frecuencia1 y de correr graves peligros4 ,de este triste fenmeno no es difcil encontrar las causas en los restos de las ideas y costumbres antiguas1 en la codicia de los poderosos1 en el sistema de violencia generalizado con la irrupcin de los brbaros1 y en la pobreza1 desvalimiento y completa falta de educacin y moralidad1 en que deban de encontrarse los infelices que iban saliendo de la esclavitud2 porque es de suponer que muchos no conoceran todo el valor de la libertad1 que no siempre se portaran en el nuevo estado conforme dicta la razn y exige la justicia1 y que1 entrando de nuevo en la posesin de los derechos de hombre libre1 no sabran cumplir con sus nuevas obligaciones4 ,pero1 todos estos inconvenientes1 inseparables de la naturaleza de las cosas1 no deban impedir la consumacin de una obra reclamada por la religin y la humanidad2 era necesario resignarse sufrirlos1 considerando que en la parte de culpa que caber pudiera los manumitidos1 haba muchos motivos de excusa1 causa de que el estado de que acababan de salir1 embargaba el desarrollo de las facultades intelectuales y morales4 ,ponase cubierto de los ataques de la injusticia1 y quedaba1 en cierto modo1 revestida de una inviolabilidad sagrada la libertad de los nuevos emancipados1 si su emancipacin se enlazaba con aquellos objetos que la sazn ejercan ms poderoso ascendiente4 ,hallbase en este caso la ,iglesia1 y cuanto era de su pertenencia2 y por lo mismo fu1 sin duda1 muy conducente que se introdujese la costumbre de manumitir en los templos4 ,este acto1 al paso que reemplazaba los usos antiguos1 y los haca olvidar1 vena ser como una declaracin tcita de lo muy agradable que era ,dios la libertad de los hombres2 una proclamacin prctica de su igualdad ante ,dios1 ya que all mismo se ejecutaba la manumisin1 donde se lea con frecuencia que delante de ,dios no hay acepcin de personas1 en el mismo lugar donde desaparecan todas las distinciones mundanas1 donde quedaban confundidos todos los hombres1 unidos con suaves lazos de fraternidad y de amor4 ,verificada de este modo la manumisin1 la ,iglesia tena un derecho ms expedito para defender la libertad del manumitido2 pues que1 habiendo sido ella testigo del acto1 poda dar fe de su espontaneidad y dems circunstancias para asegurar la validez2 y aun poda tambin reclamar su observancia1 apoyndose en que faltar ella era1 en cierto modo1 una profanacin del lugar sagrado1 era no cumplir lo prometido delante del mismo ,dios4 ,no se olvidaba la ,iglesia de aprovechar en favor de los manumitidos1 semejantes circunstancias2 y as vemos que el primer concilio de ,orange1 celebrado en #dda1 dispone en su canon #g que es menester reprimir con censuras eclesisticas los que quieren someter algn gnero de servidumbre los esclavos quienes se haya dado libertad en la ,iglesia2 y un siglo despus encontramos repetida la misma prohibicin en el canon #g del #e4 concilio de ,orleans1 celebrado en el ao #edi4 ,la proteccin dispensada por la ,iglesia los esclavos manumitidos era tan manifiesta y conocida de todos1 que se introdujo la costumbre de recomendrselos muy particularmente4 ,hacase esta recomendacin veces en testamento1 como nos lo indica el concilio de ,orange poco ha citado2 ordenando que1 por medio de las censuras eclesisticas1 se impida que sean sometidos gnero alguno de servidumbre los esclavos manumitidos1 recomendados en testamento la ,iglesia4 ,no siempre se haca por testamento esa recomendacin1 segn se infiere del canon #f del concilio de ,toledo1 celebrado en #ehi1 donde se dispone que1 cuando sean recomendados la ,iglesia algunos manumitidos1 no se los prive ni ellos ni sus hijos de la proteccin de la misma4 ,aqu se habla en general1 sin limitarse al caso de mediar testamento4 ,lo mismo puede verse en otro concilio de ,toledo1 celebrado en el ao #fcc1 donde se dice que la ,iglesia recibir nicamente bajo su proteccin los libertos de los particulares que se los hayan recomendado4 ,aun cuando la manumisin no se hubiese hecho en el templo1 ni hubiese mediado recomendacin particular1 no obstante1 la ,iglesia no dejaba de tomar parte en la defensa de los manumitidos1 en viendo que peligraba su libertad4 ,quien estime en algo la dignidad del hombre1 quien abrigue en su pecho algn sentimiento de humanidad1 seguramente no llevar mal que la ,iglesia se entrometiese en esa clase de negocios1 aunque no considerramos otros ttulos que los que da al hombre generoso la proteccin del desvalido2 no le desagradar el encontrar mandado en el canon #bi del concilio de ,agde en ,languedoc1 celebrado en #ejf1 que la ,iglesia1 en caso necesario1 tome la defensa de aquellos quienes sus amos han dado legtimamente libertad4 ,en la grande obra de la abolicin de la esclavitud1 ha tenido no escasa parte el celo que en todos tiempos y lugares ha desplegado la ,iglesia por la redencin de los cautivos4 ,sabido es que una porcin considerable de esclavos deba esta suerte los reveses de la guerra4 los antiguos les hubiera parecido fabulosa la ndole suave de las guerras modernas2 ay de los vencidos6 podase exclamar con toda verdad2 no haba medio entre la muerte y la esclavitud4 ,agravbase el mal con una preocupacin funesta que se haba introducido contra la redencin de los cautivos2 preocupacin que tena su apoyo en un rasgo de asombroso herosmo4 ,admirable es sin duda la fortaleza de ,rgulo2 erzanse los cabellos al leer las valientes pinceladas con que le retrata ,horacio 7,l4 #c1 od4 #e72 y el libro se cae de las manos al llegar el terrible lance en que3 ,fertur pudicae confugis osculum ,parvosque natos1 ut capitis minor1 ,a se removisse1 et virilem ,torvus humi possuisse vultum4 ,pero1 sobreponindonos la profunda impresin que nos causa tanto herosmo1 y al entusiasmo que excita en nuestro pecho todo cuanto revela una grande alma1 no podremos menos de confesar que aquella virtud rayaba en feroz2 y que en el terrible discurso que sale de los labios de ,rgulo1 hay una poltica cruel contra la que se levantaran vigorosamente los sentimientos de humanidad1 si no estuviera embargada y como aterrada nuestra alma1 la vista del sublime desprendimiento del hombre que habla4 ,el ,cristianismo no poda avenirse con semejantes doctrinas3 no quiso que se sostuviese la mxima de que1 para hacer los hombres valientes en la guerra1 era necesario dejarlos sin esperanza2 y los admirables rasgos de valor1 las asombrosas escenas de inalterable fortaleza y constancia1 que esmaltan por doquiera las pginas de la historia de las naciones modernas1 son un elocuente testimonio del acierto de la religin cristiana1 al proclamar que la suavidad de costumbres no estaba reida con el herosmo4 ,los antiguos rayaban siempre en uno de dos extremos3 la molicie la ferocidad2 entre estos extremos hay un medio1 y este medio lo ha enseado la religin cristiana4 ,consecuente1 pues1 el ,cristianismo en sus principios de fraternidad y de amor1 tuvo por uno de los objetos ms dignos de su caritativo celo el rescate de los cautivos2 y ora miremos los hermosos rasgos de acciones particulares que nos ha conservado la historia1 ora atendamos al espritu que ha dirigido la conducta de la ,iglesia1 encontraremos un nuevo y bellsimo ttulo para granjear la religin cristiana la gratitud de la humanidad4 ,un clebre escritor moderno1 ,m4 de ,chateaubriand1 nos ha presentado en los bosques de los francos un sacerdote cristiano esclavo1 y esclavo voluntario1 por haberse entregado l mismo la esclavitud en rescate de un soldado cristiano que gema en el cautiverio1 y que haba dejado su esposa en el desconsuelo1 y tres hijos en la orfandad y en la pobreza4 ,el sublime espectculo que nos ofrece ,zacaras1 sufriendo con serena calma la esclavitud por el amor de ,jesucristo y de aquel infeliz quien haba libertado1 no es una mera ficcin del poeta2 en los primeros siglos de la ,iglesia vironse en abundancia semejantes ejemplos1 y el que haya llorado al ver el heroico desprendimiento y la inefable caridad de ,zacaras1 puede estar seguro de que con sus lgrimas ha pagado un tributo la verdad4 muchos de los nuestros hemos conocido1 dice el ,papa ,san ,clemente1 que se entregaron ellos mismos al cautiverio para rescatar otros4 7,carta #a los ,corin41 c4 #ee47 ,era la redencin de los cautivos un objeto tan privilegiado1 que estaba prevenido por antiqusimos cnones que1 si esta atencin lo exiga1 se vendiesen las alhajas de las iglesias1 hasta sus vasos sagrados3 en tratndose de los infelices cautivos1 no tena lmites la caridad2 el celo saltaba todas las barreras1 hasta llegar al caso de mandarse que1 por malparados que se hallasen los negocios de una iglesia1 primero que su reparacin1 deba atenderse la redencin de los cautivos4 7,cuas4 #ab1 q4 #b47 ,al travs de los trastornos que consigo trajo la irrupcin de los brbaros1 vemos que la ,iglesia1 siempre constante en su propsito1 no desmiente la generosa conducta con que haba principiado4 ,no cayeron en olvido ni en desuso las disposiciones benficas de los antiguos cnones1 y las generosas palabras del santo obispo de ,miln en favor de los cautivos1 encontraron un eco1 que nunca se interrumpi1 pesar del caos de los tiempos4 7,v4 ,s4 ,ambros41 de off4 ,l4 #b1 c4 #ae47 ,por el canon #e del concilio de ,macn1 celebrado en #ehe1 vemos que los sacerdotes se ocupaban en el rescate de los cautivos1 empleando para ello los bienes eclesisticos2 el de ,reims1 celebrado en el ao #fbe1 impone la pena de suspensin de sus funciones al obispo que deshaga los vasos sagrados2 aadiendo1 empero1 generosamente3 por cualquier otro motivo que no sea el de redimir cautivos2 y mucho tiempo despus hallamos en el canon #ab del de ,verneuil1 celebrado en el ao #hdd1 que los bienes de la ,iglesia servan para la redencin de cautivos4 ,restitudo la libertad el cautivo1 no le dejaba sin proteccin la ,iglesia1 antes se la continuaba con solicitud1 librndole cartas de recomendacin2 seguramente con el doble objeto de guardarle de nuevas tropelas en su viaje1 y de que no le faltasen los medios para repararse de los quebrantos sufridos en el cautiverio4 ,de este nuevo gnero de proteccin tenemos un testimonio en el canon #b del concilio de ,lin1 celebrado en #ehc1 donde se dispone3 que los obispos deben poner en las cartas de recomendacin que dan los cautivos1 la fecha1 y el precio del rescate4 ,de tal manera se despleg en la ,iglesia el celo por la redencin de los cautivos1 que hasta se llegaron cometer imprudencias1 que se vi en la necesidad de reprimirlas la autoridad eclesistica4 ,pero estos mismos excesos nos indican hasta qu punto llegaba el celo1 pues que por su impaciencia caa en extravos4 ,sabemos por un concilio celebrado en ,irlanda1 llamado de ,san ,patricio1 y que tuvo lugar por los aos de #dea #def1 que algunos clrigos se ocupaban en procurar la libertad de los cautivos hacindoles huir2 exceso que reprime con mucha prudencia el concilio en su canon #cb1 disponiendo que el eclesistico que quiera redimir cautivos1 lo haga con su dinero1 pues que el robarlos para hacerles huir1 daba ocasin que los clrigos fuesen mirados como ladrones1 y redundaba en deshonra de la ,iglesia4 ,documento notable1 que1 si bien nos manifiesta el espritu de orden y de equidad que dirige la ,iglesia1 no deja1 al propio tiempo1 de indicarnos cun profundamente estaba grabado en los nimos lo santo1 lo meritorio1 lo generoso que era el dar libertad los cautivos1 pues que algunos llegaban al exceso de persuadirse de que la bondad de la obra autorizaba la violencia4 ,es tambin muy loable el desprendimiento de la ,iglesia en este punto3 una vez invertidos sus bienes en la redencin de un cautivo1 no quera que se la recompensase en nada1 aun cuando alcanzasen hacerlo las facultades del redimido4 ,de esto tenemos un claro testimonio en las cartas del ,papa ,san ,gregorio1 donde vemos que1 estando recelosas algunas personas1 libradas del cautiverio con la plata de la ,iglesia1 de si con el tiempo podra venir caso en que se les pidiera la cantidad expendida1 les asegura el ,papa que no1 y manda que nadie se atreva molestarles ni ellos ni sus herederos1 en ningn tiempo1 atendido que los sagrados cnones permiten invertir los bienes eclesisticos en la redencin de los cautivos4 7,l4 #g1 ep4 #ad47 ,este celo de la ,iglesia por tan santa obra debi de contribuir sobremanera disminuir el nmero de los esclavos2 y fu mucho ms saludable su influencia por haberse desplegado cabalmente en las pocas de ms necesidad2 es decir1 cuando1 por la disolucin del imperio romano1 por la irrupcin de los brbaros1 por la fluctuacin de los pueblos1 que fu el estado de ,europa durante muchos siglos1 y por la ferocidad de las naciones invasoras1 eran tan frecuentes las guerras1 y tan repetidos los trastornos1 y tan familiar se haba hecho por doquiera el reinado de la fuerza4 no haber mediado la accin benfica y libertadora del ,cristianismo1 lejos de disminuirse el inmenso nmero de los esclavos legado por la sociedad vieja la sociedad nueva1 se habra acrecentado ms y ms3 porque dondequiera que prevalece el derecho brutal de la fuerza1 si no le sale al paso para contenerla y suavizarla algn poderoso elemento1 el humano linaje camina rpidamente al envilecimiento1 resultando1 por necesidad1 el que la esclavitud gane terreno4 ,ese lamentable estado de fluctuacin y de violencia1 era de suyo muy propsito para inutilizar los esfuerzos que haca la ,iglesia en la abolicin de la esclavitud2 y no le costaba escaso trabajo el impedir que se malograse por una parte lo que ella procuraba remediar por otra4 ,la falta de un poder central1 la complicacin de las relaciones sociales1 pocas bien deslindadas1 muchas violentas1 y todas sin prenda de estabilidad1 haca que estuviesen mal seguras las propiedades y las personas1 y que1 as como eran invadidas aqullas1 fueran stas privadas de su libertad4 ,por manera que era menester evitar que hiciese ahora la violencia de los particulares1 lo que antes hacan las costumbres y la legislacin4 ,as vemos que en el canon #c del concilio de ,lin1 celebrado por los aos de #eff1 se excomulga los que retienen injustamente en la esclavitud personas libres2 en el canon #ag del de ,reims1 celebrado en el ao #fbe1 se prohibe bajo pena de excomunin el perseguir personas libres para reducirlas esclavitud2 en el canon #bg del de ,londres1 celebrado en el ao #aajb1 se prohibe la brbara costumbre de hacer comercio de hombres cual si fueran brutos animales2 y en el captulo #g del concilio de ,coblenza1 celebrado en el ao #ibb1 se declara reo de homicidio al que seduce un cristiano para venderlo4 ,declaracin notable1 en que la libertad es tenida en tanto precio1 que se la equipara con la vida4 ,otro de los medios de que se vali la ,iglesia para ir aboliendo la esclavitud1 fu el dejar los infelices que por su pobreza hubiesen cado en ese estado1 camino abierto para salir de l4 ,ya he notado ms arriba que la indigencia era una de las fuentes de la esclavitud2 y hemos visto el pasaje de ,julio ,csar1 en que nos dice cun general era esto entre los galos4 ,sabido es tambin que1 por el derecho antiguo1 el que haba cado en la esclavitud1 no poda recuperar su libertad sino conforme la voluntad de su amo2 pues que1 siendo el esclavo una verdadera propiedad1 nadie poda disponer de ella sin consentimiento del dueo1 y mucho menos el mismo esclavo4 ,este derecho era muy corriente1 supuestas las doctrinas paganas2 pero el ,cristianismo miraba la cosa con otros ojos2 y1 si el esclavo era una propiedad1 no dejaba por esto de ser hombre4 ,as fu que la ,iglesia no quiso seguir en este punto las estrictas reglas de las otras propiedades2 y1 en mediando alguna duda1 en ofrecindose alguna oportunidad1 siempre se pona de parte del esclavo4 ,previas estas consideraciones1 se comprender todo el mrito de un nuevo derecho que introdujo la ,iglesia1 cual es1 que las personas libres que hubiesen sido vendidas empeadas por necesidad1 tornasen su estado primitivo1 en devolviendo el precio que hubiesen recibido4 ,este derecho1 que se halla expresamente consignado en un concilio de ,francia1 celebrado por los aos #faf1 segn se cree en ,boneuil1 abra anchurosa puerta para recobrar la libertad3 pues que1 ms de dejar en el corazn del esclavo la esperanza1 con la que poda discurrir y practicar medios para obtener el rescate1 haca la libertad dependiente de la voluntad de cualquiera1 que1 compadecido de la suerte de un desgraciado1 quisiera pagar adelantar la cantidad necesaria4 ,recurdese ahora lo que se ha notado sobre el ardiente celo despertado en tantos corazones para esa clase de obras1 y que los bienes de la ,iglesia se daban por muy bien empleados1 siempre que podan acudir al socorro de un infeliz1 y se ver la influencia incalculable que haba de tener la disposicin que se acaba de mentar2 se ver que esto equivala cegar uno de los ms abundantes manantiales de la esclavitud1 y abrir la libertad un anchuroso camino4 ,,capitulo ,,xviii ,no dej tambin de contribuir la abolicin de la esclavitud la conducta de la ,iglesia con respecto los judos4 ,ese pueblo singular1 que lleva en su frente la marca de un proscripto1 que anda disperso entre todas las naciones1 sin confundirse con ellas1 como nadan enteras en un lquido las porciones de una materia insoluble1 procura mitigar su infortunio acumulando tesoros1 y parece que se venga del desdeoso aislamiento en que le dejan los otros pueblos1 chupndoles la sangre con crecidas usuras4 ,en tiempos de grandes trastornos y calamidades1 que por necesidad deban de acarrear la miseria1 poda campear sus anchuras el detestable vicio de una codicia desapiadada2 y1 recientes como eran la dureza y crueldad de las antiguas leyes y costumbres sobre la suerte de los deudores1 no estimado an en su justa medida todo el valor de la libertad1 no faltando ejemplos de algunos que la vendan para salir de un apuro1 era urgente evitar el riesgo y no consentir que tomase sobrado incremento el podero de las riquezas de los judos1 en perjuicio de la libertad de los cristianos4 ,que no era imaginario el peligro1 demustralo el mal nombre que desde muy antiguo llevan los judos en la materia2 y lo confirman los hechos que todava se estn presenciando en nuestros tiempos4 ,el clebre ,herder1 en su ,adrastea1 se atreve pronosticar que los hijos de ,israel llegarn con el tiempo1 fuerza de su conducta sistemtica y calculada1 reducir los cristianos no ser ms que esclavos suyos3 si1 pues1 en circunstancias infinitamente menos favorables los judos1 cabe que hombres distinguidos abriguen semejantes temores1 qu no deba recelarse de la codicia inexorable de los judos en los desgraciados tiempos que nos referimos8 ,por estas consideraciones1 un observador imparcial1 un observador que no est dominado del miserable prurito de salir abogando por una secta cualquiera1 con tal que pueda tener la complacencia de inculpar la ,iglesia catlica1 aun cuando sea en contra de los intereses de la humanidad2 un observador que no pertenezca la clase de aquellos que no se alarmaran tanto de una irrupcin de cafres como de una disposicin en que la potestad eclesistica parezca extender algn tanto el crculo de sus atribuciones2 un observador que no sea tan rencoroso1 tan pequeo1 tan miserable1 ver1 no con escndalo1 sino con mucho gusto1 que la ,iglesia segua con prudente vigilancia los pasos de los judos1 aprovechando las ocasiones que se ofrecan1 para favorecer los esclavos cristianos1 y llegando al fin madurar el negocio hasta prohibirles el tenerlos4 ,el tercer concilio de ,orleans1 celebrado en el ao #ech1 en su canon #ac prohibe los judos el obligar los esclavos cristianos cosas opuestas la religin de ,jesucristo4 ,esta disposicin1 que aseguraba al esclavo la libertad en el santuario de su conciencia1 le haca respetable los ojos de su propio dueo1 y era una proclamacin solemne de la dignidad del hombre1 en que se declaraba que la esclavitud no poda extender sus dominios la sagrada regin del espritu4 ,esto1 sin embargo1 no bastaba1 sino que era conveniente facilitar los esclavos de los judos el recobro de la libertad4 ,slo haban pasado tres aos cuando se celebr el cuarto concilio de ,orleans1 y es notable lo que se adelant en ste con respecto al anterior3 pues que en su canon #cj permite rescatar los esclavos cristianos que huyan la iglesia1 con tal que se pague los dueos judos el precio correspondiente4 ,si bien se mira1 una disposicin semejante deba producir abundantes resultados en favor de la libertad1 dando asa los esclavos cristianos para que huyesen la iglesia1 implorando desde all la caridad de sus hermanos1 lograsen ms fcilmente que se les socorriera con el precio del rescate4 ,el mismo concilio1 en su canon #ca1 dispone que el judo que pervierta un esclavo cristiano1 sea condenado perder todos sus esclavos4 ,nueva sancin la seguridad de la conciencia del esclavo1 nuevo camino abierto por donde pudiera entrar la libertad4 ,iba la ,iglesia avanzando con aquella unidad de plan1 con aquella constancia admirable que han reconocido en ella sus mismos enemigos1 y en el breve espacio que media entre la poca indicada y el ltimo tercio del mismo siglo1 se deja notar el adelanto1 pues se encuentra en las disposiciones cannicas mayor empresa1 y1 si podemos expresarnos as1 mayor osada4 ,en el concilio de ,macn1 celebrado en el ao #eha #ehb1 en su canon #af llega prohibir expresamente los judos el tener esclavos cristianos3 y los existentes permite rescatarlos1 pagando #ab sueldos4 ,la misma prohibicin encontramos en el canon #ad del concilio de ,toledo1 celebrado en el ao #ehi2 por manera que1 esta poca1 manifestaba la ,iglesia sin rebozo cul era su voluntad3 no quera absolutamente que un cristiano fuese esclavo de un judo4 ,constante en su propsito1 atajaba el mal por todos los medios posibles1 limitando1 si era menester1 la facultad de vender los esclavos1 en ocurriendo peligro de que pudieran caer en manos de los judos4 ,as vemos que en el canon #i del concilio de ,chlons1 celebrado en el ao #fej1 se prohibe el vender esclavos cristianos fuera del reino de ,clodoveo1 con la mira de que no caigan en poder de los judos4 ,no todos comprendan el espritu de la ,iglesia en este punto1 ni secundaban debidamente sus miras2 pero ella no se cansaba de repetirlas y de inculcarlas4 mediados del siglo ,,vii se nota que en ,espaa no faltaban seglares y aun clrigos cristianos que vendieran sus esclavos los judos2 pero acude desde luego reprimir este abuso el concilio #aj de ,toledo1 tenido en el ao #fef1 prohibiendo en su canon #g que los cristianos1 y principalmente los clrigos1 vendan sus esclavos judos2 porque1 aade bellamente el concilio1 no se puede ignorar que estos esclavos fueron redimidos con la sangre de ,jesucristo1 por cuyo motivo antes se los debe comprar que venderlos4 ,esa inefable dignacin de un ,dios hecho hombre1 vertiendo la sangre por la redencin de todos los hombres1 era el ms poderoso motivo que induca la ,iglesia interesarse con tanto celo en la manumisin de los esclavos2 y1 en efecto1 no se necesitaba ms para concebir aversin desigualdad tan afrentosa1 que pensar cmo aquellos mismos hombres1 abatidos hasta el nivel de los brutos1 haban sido objeto de las miradas bondadosas del ,altsimo1 lo mismo que sus dueos1 lo mismo que los monarcas ms poderosos de la tierra4 ,ya que nuestro ,redentor1 deca el ,papa ,san ,gregorio1 y ,criador de todas las cosas1 se dign propicio tomar carne humana1 para que1 roto con la gracia de su divinidad el vnculo de la servidumbre que nos tena en cautiverio1 nos restituyese la libertad primitiva1 es obra saludable el restituir por la manumisin su nativa libertad los hombres1 pues que en su principio todos los cri libres la naturaleza1 y slo fueron sometidos al yugo de la servidumbre por el derecho de gentes4 7,lib4 #e1 ep4 #ab47 ,siempre juzg la ,iglesia muy necesario el limitar todo lo posible la enajenacin de sus bienes2 y puede asegurarse que1 en general1 fu regla de su conducta1 en esta materia1 confiar poco en la discrecin de ninguno de los ministros1 tomados en particular4 ,obrando de esta manera1 se propona evitar las dilapidaciones1 que de otra suerte hubieran sido frecuentes1 estando esos bienes desparramados por todas partes1 y encontrndose cargo de ministros escogidos de todas las clases del pueblo1 y expuestos la diversidad de influencias que consigo llevan las relaciones de parentesco1 de amistad1 y mil y mil otras circunstancias1 efecto de la variedad de ndole1 de conocimientos1 de prudencia1 y aun de tiempos1 climas y lugares3 por esto se mostr recelosa la ,iglesia en punto conceder la facultad de enajenar2 y1 si vena el caso1 saba desplegar saludable rigor contra los ministros que olvidasen sus deberes1 dilapidando los bienes que tenan encomendados4 pesar de todo esto1 ya hemos visto que no reparaba en semejantes consideraciones cuando se trataba de la redencin de cautivos3 y se puede tambin manifestar que1 en lo tocante la propiedad que consista en esclavos1 miraba la cosa con otros ojos1 y trocaba su rigor en indulgencia4 ,bastaba que los esclavos hubiesen servido bien la ,iglesia1 para que los obispos pudiesen concederles la libertad1 donndoles tambin alguna cosa para su manutencin4 ,este juicio sobre el mrito de los esclavos se encomendaba1 segn parece1 la discrecin del obispo2 y ya se ve que semejante disposicin abra ancha puerta la caridad de los prelados1 as como1 por otra parte1 estimulaba los esclavos observar un comportamiento que les mereciese tan precioso galardn4 ,como poda ocurrir que el obispo sucesor1 levantando dudas sobre la suficiencia de los motivos que haban inducido al antecesor dar libertad un esclavo1 quisiese disputrsela1 estaba mandado que los obispos respetasen en esta parte las disposiciones de sus antecesores2 no tan slo dejando en libertad los manumitidos1 sino tambin no quitndoles lo que el obispo les hubiera sealado1 fuese en tierras1 vias1 habitacin4 ,as lo encontramos ordenado en el canon #g del concilio de ,agde1 en ,languedoc1 celebrado en el ao #ejf4 ,ni obsta el que en otros lugares se prohiba la manumisin1 pues que en ellos se habla en general1 y no concretndose al caso en que los esclavos fuesen benemritos4 ,las enajenaciones empeos de los bienes eclesisticos hechos por un obispo que no dejase nada al morir1 deban revocarse2 y ya se echa de ver que la misma disposicin est indicando que se trata de aquellos casos en que el obispo hubiese obrado con infraccin de los cnones2 mas1 pesar de esto1 si suceda que el obispo hubiese dado libertad algunos esclavos1 encontramos que se templaba el rigor1 previnindose que los manumitidos continuasen gozando de su libertad4 ,as lo orden el concilio de ,orleans1 celebrado en el ao #eda1 en su canon #i2 dejando tan slo los manumitidos el cargo de prestar sus servicios la ,iglesia3 servicios que1 como es claro1 no seran otros que los de los libertos1 y que1 por otra parte1 eran tambin recompensados con la proteccin que los de esta clase dispensaba la ,iglesia4 ,como un nuevo indicio de la indulgencia en punto los esclavos1 puede tambin citarse el canon #aj del concilio de ,celchite 7,celichytense7 en ,inglaterra1 celebrado en el ao #haf1 canon de que nada menos resultaba1 sino quedar libres en pocos aos todos los siervos ingleses de las iglesias en los pases donde se observase2 pues que dispona que la muerte de un obispo se diese libertad todos sus siervos ingleses1 aadiendo que cada uno de los dems obispos y abades deba manumitir tres siervos1 dndoles cada uno tres sueldos4 ,semejantes disposiciones iban allanando el camino para adelantar ms y ms lo comenzado1 y preparando las cosas y los nimos de manera que1 pasado algn tiempo1 pudieran presentarse escenas tan generosas como la del concilio de ,armach1 en #aaga1 en que se di libertad todos los ingleses que se hallaban esclavos en ,irlanda4 ,estas condiciones ventajosas de que disfrutaban los esclavos de la ,iglesia1 eran de mucho ms valor1 causa de una disciplina que se haba introducido que se las haca inadmisibles4 ,si los esclavos de la ,iglesia hubieran podido pasar manos de otros dueos1 venido este caso1 se habran hallado sin derecho los beneficios que reciban los que continuaban bajo su poder2 pero felizmente estaba permitido el permutar esos esclavos por otros1 y1 si salan del poder de la ,iglesia1 era quedando en libertad4 ,de esta disciplina tenemos un expreso testimonio en las ,decretales de ,gregorio ,,ix 7l4 #c1 t4 #ai1 c4 #c y #d72 y es notable que en el documento que all se cita1 son tenidos los esclavos de la ,iglesia como consagrados ,dios1 fundndose en esto la disposicin de que no puedan pasar otras manos1 y que no salgan de la ,iglesia1 no ser para la libertad4 ,se ve tambin all mismo que los fieles1 en remedio de su alma1 solan ofrecer los esclavos ,dios y sus santos2 y1 pasando as al poder de la ,iglesia1 quedaban fuera del comercio comn1 sin que pudiesen volver servidumbre profana4 ,el saludable efecto que deban producir esas ideas y costumbres1 en que se enlazaba la religin con la causa de la humanidad1 no es menester ponderarlo3 basta observar que el espritu de la poca era altamente religioso1 y que todo cuanto se asa del ncora de la religin estaba seguro de salir puerto4 ,la fuerza de las ideas religiosas que se andaban desenvolviendo cada da1 dirigiendo su accin todos los ramos1 se enderezaba muy particularmente substraer por todos los medios posibles al hombre del yugo de la esclavitud4 este propsito1 es muy digna de notarse una disposicin cannica del tiempo de ,san ,gregorio el ,grande4 ,en un concilio de ,roma1 celebrado en el ao #eig1 y presidido por este ,papa1 se abri los esclavos una nueva puerta para salir de su abyecto estado1 concedindoles que recobrasen la libertad aquellos que quisiesen abrazar la vida monstica4 ,son dignas de notarse las palabras del ,santo ,papa1 pues que en ellas se descubre el ascendiente de los motivos religiosos1 y cmo iban prevaleciendo sobre todas las consideraciones intereses mundanos4 ,este importante documento se encuentra entre las epstolas de ,san ,gregorio1 y se hallar en las notas al fin de este tomo4 ,sera desconocer el espritu de aquellas pocas el figurarse que semejantes disposiciones quedasen estriles2 no era as1 sino que causaban los mayores efectos4 ,pudenos dar de ello una idea lo que leemos en el decreto de ,graciano 7,distin4 #ed1 c4 #ab71 donde se ve que rayaba la cosa en escndalo2 pues que fu menester reprimir severamente el abuso de que los esclavos huan de sus amos se iban con pretexto de religin los monasterios2 lo que daba motivo que se levantasen por todas partes quejas y clamores4 ,como quiera1 y aun prescindiendo de lo que nos indican esos abusos1 no es difcil conjeturar que no dejara de cogerse abundante fruto1 ya por procurarse la libertad de muchos esclavos2 ya tambin porque los realzara en gran manera los ojos del mundo1 el verlos pasar un estado1 que luego fu tornando creces1 y adquiriendo inmenso prestigio y poderosa influencia4 ,contribuir no poco darnos una idea del profundo cambio que por esos medios se iba obrando en la organizacin social1 el pararnos un momento considerar lo que aconteca con respecto la ordenacin de los esclavos4 ,la disciplina de la ,iglesia sobre este punto era muy consecuente con sus doctrinas4 ,el esclavo era un hombre como los dems1 y por esta parte poda ser ordenado lo mismo que el primer magnate2 pero1 mientras estaba sujeto la potestad de su dueo1 careca de la independencia necesaria la dignidad del augusto ministerio1 y por esta razn se exiga que el esclavo no pudiese ser ordenado1 sin ser antes puesto en libertad4 ,nada ms razonable1 ms justo ni ms prudente que esta limitacin en una disciplina que1 por otra parte1 era tan noble y generosa2 en esa disciplina que por s sola era una protesta elocuente en favor de la dignidad del hombre1 una solemne declaracin de que1 por tener la desgracia de estar sufriendo la esclavitud1 no quedaba rebajado del nivel de los dems hombres1 pues que la ,iglesia no tena mengua el escoger sus ministros entre los que haban estado sujetos la servidumbre2 disciplina altamente humana y generosa1 pues que1 colocando en esfera tan respetable los que haban sido esclavos1 tenda disipar las preocupaciones contra los que se hallaban en dicho estado1 y labraba relaciones fuertes y fecundas1 entre los que l pertenecan1 y la ms acatada clase de los hombres libres4 ,en esta parte llama sobremanera la atencin el abuso que se haba introducido de ordenar los esclavos sin consentimiento de sus dueos3 abuso muy contrario1 en verdad1 los sagrados cnones1 y que fu reprimido con laudable celo por la ,iglesia1 pero que1 sin embargo1 no deja de ser muy til al observador para apreciar debidamente el profundo efecto que andaban produciendo las ideas instituciones religiosas4 ,sin pretender disculpar en nada lo que en eso hubiera de culpable1 bien se puede hacer tambin mritos del mismo abuso2 pues que los abusos muchas veces no son ms que exageraciones de un buen principio4 ,las ideas religiosas estaban mal avenidas con la esclavitud1 sta se hallaba sostenida por las leyes1 y de aqu esa lucha incesante que se presentaba bajo diferentes formas1 pero siempre encaminada al mismo blanco1 la emancipacin universal4 ,con mucha confianza se pueden emplear en la actualidad ese linaje de argumentos1 ya que los ms horrendos atentados de las revoluciones los hemos visto excusar con la mayor indulgencia1 slo en gracia de los principios de que estaban imbudos los revolucionarios1 y de los fines que llevaba la revolucin1 que eran el cambiar enteramente la organizacin social4 ,curiosa es la lectura de los documentos que sobre este abuso nos han quedado1 y que pueden leerse por extenso al fin de este volumen1 sacados del ,decreto de ,graciano4 7,dist4 #ed1 c4 #i1 #aj1 #aa1 #ab47 ,examinndolos con detenimiento se echa de ver3 #a4 ,que el nmero de esclavos que por este medio alcanzaban libertad era muy numeroso1 pues que las quejas y los clamores que en contra se levantan son generales4 #b4 ,que los obispos estaban por lo comn favor de los esclavos1 que llevaban muy lejos su proteccin1 y que procuraban realizar de todos modos las doctrinas de igualdad1 pues que se afirma all mismo que casi ningn obispo estaba exento de caer en esa reprensible condescendencia4 #c4 ,que los esclavos1 conociendo ese espritu de proteccin1 se apresuraban deshacerse de las cadenas1 y arrojarse en brazos de la ,iglesia4 #d4 ,que ese conjunto de circunstancias deba de producir en los nimos un movimiento muy favorable la libertad1 y que1 entablada tan afectuosa correspondencia entre los esclavos y la ,iglesia1 la sazn tan poderosa influyente1 debi de resultar que la esclavitud se debilitase rpidamente1 caminando los pueblos esa libertad que siglos adelante vemos llevada complemento4 ,la ,iglesia de ,espaa1 cuyo influjo civilizador han tributado tantos elogios hombres por cierto poco adictos al ,catolicismo1 manifest tambin en esta parte la altura de sus miras y su consumada prudencia4 ,siendo tan grande como hemos visto el celo caritativo favor de los esclavos1 y tan decidida la tendencia elevarlos al sagrado ministerio1 era conveniente dejar un desahogo ese impulso generoso1 concilindole1 en cuanto era dable1 con lo que demandaba la santidad del ministerio4 este doble objeto se encaminaba sin duda la disciplina que se introdujo en ,espaa de permitir la ordenacin de los esclavos de la ,iglesia1 manumitindolos antes1 como lo dispone el canon #gd del #d4 concilio de ,toledo1 celebrado en el ao #fcc1 y como se deduce tambin del canon #aa del #i4 concilio tambin de ,toledo1 celebrado en el ao #fee1 donde se manda que los obispos no puedan introducir en el clero los siervos de la ,iglesia sin haberles dado antes libertad4 ,es notable que esta disposicin se ensanch en el canon #ah del concilio de ,mrida1 celebrado en el ao #fff1 donde se concede1 hasta los curas prrocos1 el escoger para s clrigos entre los siervos de su iglesia1 con la obligacin1 empero1 de mantenerlos segn sus rentas4 ,con esta disciplina sin cometer ninguna injusticia se salvaban todos los inconvenientes que poda traer consigo la ordenacin de los esclavos2 y1 adems1 se conseguan muy benficos resultados por una va ms suave3 porque1 ordenndose siervos de la misma iglesia1 era ms fcil que se los pudiera escoger con tino1 echando mano de aquellos que ms lo merecieran por sus dotes intelectuales y morales3 se abra tambin ancha puerta para que pudiese la ,iglesia emancipar sus siervos1 hacindolo por un conducto tan honroso1 cual era el de inscribirlos en el nmero de sus ministros1 y1 finalmente1 dbase los legos un ejemplo muy saludable1 pues que1 si la ,iglesia se desprenda tan generosamente de sus esclavos1 y era en este punto tan indulgente1 que1 sin limitarse los obispos1 extenda la facultad hasta los curas prrocos1 no deba tampoco ser tan doloroso los seglares el hacer algn sacrificio de sus intereses en pro de la libertad de aquellos que pareciesen llamados tan santo ministerio4 ,,capitulo ,,xix ,as andaba la ,iglesia deshaciendo1 por mil y mil medios1 la cadena de la servidumbre1 sin salirse1 empero1 nunca de los lmites sealados por la justicia y la prudencia3 as procuraba que desapareciese de entre los cristianos ese estado degradante1 que de tal modo repugnaba sus grandiosas ideas sobre la dignidad del hombre1 sus generosos sentimientos de fraternidad y de amor4 ,dondequiera que se introduzca el ,cristianismo1 las cadenas de hierro se trocarn en suaves lazos1 y los hombres abatidos podrn levantar con nobleza su frente4 ,agradable es sobremanera el leer lo que pensaba sobre este punto uno de los ms grandes hombres del ,cristianismo3 ,san ,agustn4 7,de ,civit4 ,dei1 #a4 #ai1 c4 #ad1 #ae1 #af47 ,despus de haber sentado en pocas palabras la obligacin del que manda1 sea padre1 marido seor1 de mirar por el bien de aquel quien manda1 encontrando as uno de los cimientos de la obediencia en la misma utilidad del que obedece2 despus de haber dicho que los justos no mandan por prurito ni soberbia1 sino por el deseo de hacer bien sus sbditos3 neque enim dominandi cupiditate imperant1 sed officia consulendi1 nec principandi superbia1 sed providendi misericordia2 despus de haber proscripto con tan nobles doctrinas toda opinin que se encaminara la tirana1 que fundase la obediencia en motivos de envilecimiento2 como si temiese alguna rplica contra la dignidad del hombre1 enardcese de repente su grande alma1 aborda de frente la cuestin1 la eleva su altura ms encumbrada1 y1 desatando sin rebozo los nobles pensamientos que hervan en su frente1 invoca en su favor el orden de la naturaleza1 y la voluntad del mismo ,dios1 exclamando3 ,as lo prescribe el orden natural1 as cri ,dios al hombre2 djole que dominara los peces del mar1 las aves del cielo1 y los reptiles que se arrastran sobre la tierra4 ,la criatura racional1 hecha su semejanza1 no quiso que dominase sino los irracionales1 no el hombre al hombre1 sino el hombre al bruto4 ,este pasaje de ,san ,agustn es uno de aquellos briosos rasgos que se encuentran en los escritores de genio1 cuando1 atormentados por la vista de un objeto angustioso1 sueltan la rienda la generosidad de sus ideas y pensamientos1 expresndose con osada valenta4 ,el lector1 asombrado con la fuerza de la expresin1 busca1 suspenso y sin aliento1 lo que est escrito en las lneas que siguen1 como abrigando un recelo de que el autor se haya extraviado1 seducido por la nobleza de su corazn y arrastrado por la fuerza de su genio2 pero se siente un placer inexplicable cuando se descubre que no se ha apartado del camino de la sana doctrina1 sino que nicamente ha salido1 cual gallardo atleta1 defender la causa de la razn1 de la justicia y de la humanidad4 ,tal se nos presenta aqu ,san ,agustn3 la vista de tantos desgraciados como geman en la esclavitud1 vctimas de la violencia y caprichos de los amos1 atormentaba su alma generosa2 mirando al hombre la luz de la razn y de las doctrinas cristianas1 no encontraba motivo por que hubiese de vivir en tanto envilecimiento una porcin tan considerable del humano linaje2 y por eso1 mientras proclama las doctrinas que acabo de indicar1 lucha por encontrar el origen de tamaa ignominia1 y1 no hallndola en la naturaleza del hombre1 la busca en el pecado1 en la maldicin4 ,los primeros justos1 dice1 fueron ms bien constitudos pastores de ganados que no reyes de hombres1 dndonos ,dios entender con esto lo que peda el orden de las criaturas1 y lo que exiga la pena del pecado3 pues que la condicin de la servidumbre fu con razn impuesta al pecador2 y por esto no encontramos en las ,escrituras la palabra sirvi hasta que el justo ,no la arroj como un castigo sobre su hijo culpable4 ,de lo que se sigue que este nombre vino de la culpa1 no de la naturaleza4 ,este modo de mirar la esclavitud como hija del pecado1 como un fruto de la maldicin de ,dios1 era de la mayor importancia2 pues que1 dejando salva la dignidad de la naturaleza del hombre1 atajaba de raz todas las preocupaciones de superioridad natural que en su desvanecimiento pudieran atribuirse los libres4 ,quedaba tambin despejada la esclavitud del valor que poda darle el ser mirada como un pensamiento poltico1 medio de gobierno2 pues slo se deba considerarla como una de tantas plagas arrojadas sobre la humanidad por la clera del ,altsimo4 ,en tal caso1 los esclavos tenan un motivo de resignacin2 pero la arbitrariedad de los amos encontraba un freno1 y la compasin de todos los libres1 un estmulo2 pues que1 habiendo nacido todos en culpa1 todos hubieran podido hallarse en igual estado2 y1 si se envanecan por no haber cado en l1 no tenan ms razn que quien se gloriase1 en medio de una epidemia1 de haberse conservado sano1 y se creyese por eso con derecho de insultar los infelices enfermos4 ,en una palabra1 el estado de la esclavitud era una plaga1 y nada ms2 era como la peste1 la guerra1 el hambre otras semejantes2 y por esta causa era deber de todos los hombres el procurar1 por de pronto1 aliviarla1 y el trabajar para abolirla4 ,semejantes doctrinas no quedaban estriles2 proclamadas la faz del mundo1 resonaban vigorosamente por los cuatro ngulos del orbe catlico3 y1 ms de ser puestas en prctica como lo acabamos de ver en ejemplos innumerables1 eran conservadas1 como una teora preciosa al travs del caos de los tiempos4 ,haban pasado ocho siglos1 y las vemos reproducidas por otra de las lumbreras ms resplandecientes de la ,iglesia catlica3 ,santo ,toms de ,aquino4 7#a p1 q4 #if1 art4 #d47 ,en la esclavitud no ve tampoco ese grande hombre1 ni diferencia de razas1 ni la inferioridad imaginaria1 ni medios de gobierno2 no acierta explicrsela de otro modo que considerndola como una plaga acarreada la humanidad por el pecado del primer hombre4 ,tanta es la repugnancia con que ha sido mirada entre los cristianos la esclavitud1 tan falso es lo que asienta ,m4 ,guizot de que la sociedad cristiana no la confundiese ni irritase ese estado4 ,por cierto que no hubo aquella confusin irritacin ciegas1 que1 salvando todas las barreras1 y no reparando en lo que dicta la justicia y aconseja la prudencia1 se arrojan sin tino borrar la marca de abatimiento ignominia2 pero1 si se habla de aquella confusin irritacin que resultan de ver oprimido y ultrajado al hombre1 que no estn1 empero1 reidas con una santa resignacin y longanimidad1 y que1 sin dar treguas la accin de un celo caritativo1 no quieren1 sin embargo1 precipitar los sucesos1 antes los preparan maduramente para alcanzar efecto ms cumplido2 si hablamos de esta santa confusin irritacin1 cabe mejor prueba de ella1 que los hechos que he citado1 que las doctrinas que he recordado8 cabe protesta ms elocuente contra la duracin de la esclavitud que la doctrina de los dos insignes doctores1 que1 como acabamos de ver1 la declaran un fruto de maldicin1 un castigo de la prevaricacin del humano linaje2 que no la pueden concebir sino ponindola en la misma lnea de las grandes plagas que afligen la humanidad8 ,las profundas razones que mediaron para que la ,iglesia recomendase los esclavos la obediencia1 bastante las llevo evidenciadas1 y no puede haber nadie imparcial que se lo achaque olvido de los derechos del hombre4 ,ni se crea por eso que faltase en la sociedad cristiana la firmeza necesaria para decir la verdad toda entera1 con tal que fuera verdad saludable4 ,tenemos de ello una prueba en lo que sucedi con respecto al matrimonio de los esclavos3 sabido es que no era reputado como tal1 y que ni aun podan contraerle sin el consentimiento de sus amos1 so pena de considerarse como nulo4 ,haba en esto una usurpacin1 que luchaba abiertamente con la razn y la justicia3 qu hizo1 pues1 la ,iglesia8 ,rechaz sin rodeos tamaa usurpacin4 ,oigamos1 si no1 lo que deca el ,papa ,adriano ,i4 ,segn las palabras del ,apstol1 as como en ,cristo ,jess no se ha de remover de los sacramentos de la ,iglesia ni al libre ni al esclavo1 as tampoco entre los esclavos no deben de ninguna manera prohibirse los matrimonios2 y1 si los hubieren contrado contradicindolo y repugnndolo los amos1 de ninguna manera se deben por eso disolver4 7,de ,coniu4 serv41 l4 #d41 t4 #i1 c4 #a47 ,esta disposicin1 que aseguraba la libertad de los esclavos en uno de los puntos ms importantes1 no debe ser tenida como limitada determinadas circunstancias2 era algo ms1 era una proclamacin de su libertad en esta materia1 era que la ,iglesia no quera consentir que los hombres estuviesen al nivel de los brutos1 vindose forzados obedecer al capricho al inters de otro hombre1 sin consultar siquiera los sentimientos del corazn4 ,as lo entenda ,santo ,toms1 pues que sostiene abiertamente que1 en punto contraer matrimonio1 no deben los esclavos obedecer sus dueos4 7#b4 #b4;ae1 q4 #ajd1 art4 #e47 ,en el rpido bosquejo que acabo de trazar1 he cumplido1 segn creo1 con lo que al principio insinu3 de que no adelantara una proposicin que no la apoyara en irrecusables documentos1 sin dejarme extraviar por el entusiasmo favor del ,catolicismo1 hasta atribuirle lo que no le pertenezca4 ,velozmente1 la verdad1 hemos atravesado el caos de los siglos3 pero se nos han presentando1 en diverssimos tiempos y lugares1 pruebas convincentes de que el ,catolicismo es quien ha abolido la esclavitud1 pesar de las ideas1 de las costumbres1 de los intereses1 de las leyes que formaban un reparo1 al parecer invencible2 y todo sin injusticias1 sin violencias1 sin trastornos1 y todo con la ms exquisita prudencia1 con la ms admirable templanza4 ,hemos visto la ,iglesia catlica desplegar contra la esclavitud un ataque tan vasto1 tan variado1 tan eficaz1 que1 para quebrantarse la ominosa cadena1 no se ha necesitado siquiera un golpe violento2 sino que1 expuesta la accin de poderossimos agentes1 se ha ido aflojando1 deshaciendo1 hasta caerse pedazos4 ,primero se ensean en alta voz las verdaderas doctrinas sobre la dignidad del hombre1 se marcan las obligaciones de los amos y de los esclavos1 se los declara iguales ante ,dios1 reducindose polvo las teoras degradantes que manchan los escritos de los mayores filsofos de la antigedad2 luego se empieza la aplicacin de las doctrinas1 procurando suavizar el trato de los esclavos2 se lucha con el derecho atroz de vida y muerte1 se les abren por asilo los templos1 no se permite que la salida sean maltratados1 y se trabaja por substituir la vindicta privada la accin de los tribunales2 al propio tiempo se garantiza la libertad de los manumitidos enlazndola con motivos religiosos1 se defiende con tesn y solicitud la de los ingenuos1 se procura cegar las fuentes de la esclavitud1 ora desplegando vivsimo celo por la redencin de los cautivos1 ora saliendo al paso la codicia de los judos1 ora abriendo expeditos senderos por donde los vendidos pudiesen recobrar la libertad2 se da en la ,iglesia el ejemplo de la suavidad y del desprendimiento1 se facilita la emancipacin admitiendo los esclavos los monasterios y al estado eclesistico1 y por otros medios que iba sugiriendo la caridad3 y as1 pesar del hondo arraigo que tena la esclavitud en la sociedad antigua1 pesar del trastorno trado por la irrupcin de los brbaros1 pesar de tantas guerras y calamidades de todos gneros1 con que se inutilizaba en gran parte el efecto de toda accin reguladora y benfica1 se vi1 no obstante1 que la esclavitud1 esa lepra que afeaba las civilizaciones antiguas1 fu disminuyndose rpidamente en las naciones cristianas1 hasta que al fin desapareci4 ,no se descubre1 por cierto1 un plan concebido y concertado por los hombres2 mas1 por lo mismo que sin ese plan se nota tanta unidad de tendencias1 tanta identidad de miras1 tanta semejanza en los medios1 hay una prueba evidente del espritu civilizador y libertador entraado por el ,catolicismo2 y los verdaderos observadores se complacern1 sin duda1 en ver en el cuadro que acabo de presentar1 cul concuerdan admirablemente en dirigirse al mismo blanco1 los tiempos del imperio1 los de la irrupcin de los brbaros1 y los de la poca del feudalismo2 y1 ms que en aquella mezquina regularidad que distingue lo que es obra exclusiva del hombre1 se complacern1 repito1 los verdaderos observadores1 en andar recogiendo los hechos desparramados en aparente desorden1 desde los bosques de la ,germania hasta las campias de la ,btica1 desde las orillas del ,tmesis hasta las mrgenes del ,tiber4 ,estos hechos yo no los he fingido2 anotadas van las pocas1 citados los concilios2 al fin de este volumen encontrar el lector1 originales y por extenso1 los textos que aqu he extractado y resumido1 y all podr cerciorarse plenamente de que no le he engaado4 ,que1 si tal hubiera sido mi intencin1 buen seguro que no hubiera descendido al terreno de los hechos3 entonces habra divagado por las regiones de las teoras2 habra pronunciado palabras pomposas y seductoras2 habra echado mano de los medios ms propsito para encantar la fantasa y excitar los sentimientos2 me habra colocado en una de aquellas posiciones1 en que puede un escritor suponer su talante cosas que jams han existido1 y lucir1 con harto escaso trabajo1 las galas de la imaginacin y la fecundidad del ingenio4 ,me he impuesto una tarea algo ms penosa1 quizs no tan brillante1 pero ciertamente ms fecunda4 ,y ahora podremos preguntar ,m4 ,guizot1 cules han sido las otras causas1 las otras ideas1 los otros principios de civilizacin1 cuyo completo desarrollo1 segn nos dice1 ha sido necesario para que triunfase al fin la razn1 de la ms vergonzosa de las iniquidades4 ,esas causas1 esas ideas1 esos principios de civilizacin que1 segn l1 ayudaron la ,iglesia en la abolicin de la esclavitud1 menester era explicarlos1 indicarlos cuando menos2 que as el lector hubiera podido evitarse el trabajo de buscarlos como quien adivina4 ,si no brotaron del seno de la ,iglesia1 dnde estaban8 ,estaban en los restos de la civilizacin antigua8 ,pero los restos de una civilizacin destrozada1 y casi aniquilada1 podran hacer lo que no hizo ni pens hacer jams esa misma civilizacin cuando se hallaba en todo su vigor1 pujanza y lozana8 ,estaban quizs en el individualismo de los brbaros1 cuando este individualismo era inseparable compaero de la violencia1 y1 por consiguiente1 deba ser una fuente de opresin y esclavitud8 ,estaban quizs en el patronazgo militar1 introducido1 segn ,guizot1 por los mismos brbaros1 que puso los cimientos de esa organizacin aristocrtica1 convertida ms tarde en feudalismo8 ,pero1 qu tena que ver ese patronazgo con la abolicin de la esclavitud1 cuando era lo ms propsito para perpetuarla en los indgenas de los pases conquistados1 y extenderla una porcin considerable de los mismos conquistadores8 ,dnde est1 pues1 una idea1 una costumbre1 una institucin que1 sin ser hija del ,cristianismo1 haya contribudo la abolicin de la esclavitud8 ,selese la poca de su nacimiento1 el tiempo de su desarrollo2 mustresenos que no tuvo su origen en el ,cristianismo1 y entonces confesaremos que l no puede pretender exclusivamente el honroso ttulo de haber abolido estado tan degradante2 y no dejaremos por eso de aplaudir y ensalzar aquella idea1 costumbre institucin que haya tomado una parte en la bella y grandiosa empresa de libertar la humanidad4 ,y ahora1 bien se puede preguntar las ,iglesias protestantes1 esas hijas ingratas que1 despus de haberse separado del seno de su madre1 se empean en calumniarla y afearla3 dnde estabais vosotras cuando la ,iglesia catlica iba ejecutando la inmensa obra de la abolicin de la esclavitud8 ,cmo podris achacarle que simpatiza con la servidumbre1 que trata de envilecer al hombre1 de usurparle sus derechos8 ,podris vosotras presentar un ttulo1 que as os merezca la gratitud del linaje humano8 ,qu parte podis pretender en esa grande obra1 que es el primer cimiento que deba echarse para el desarrollo y grandor de la civilizacin europea8 ,solo1 sin vuestra ayuda1 la llev cabo el ,catolicismo2 y solo hubiera conducido la ,europa sus altos destinos1 si vosotras no hubierais venido torcer la majestuosa marcha de esas grandes naciones1 arrojndolas desatentadamente por un camino sembrado de precipicios3 camino cuyo trmino est cubierto con densas sombras1 en medio de las cuales slo ,dios sabe lo que hay4#ae ,,notas #a ,pg4 #aa4--,la historia de las variaciones de los protestantes1 de ,bossuet1 es una de aquellas obras que agotan su objeto2 que ni dejan rplica1 ni consienten aadidura4 ,leda con reflexin esta obra inmortal1 la causa del ,protestantismo est fallada bajo un aspecto dogmtico2 no queda medio alguno entre el ,catolicismo y la incredulidad4 ,gibbon la haba ledo en su juventud1 y se haba hecho catlico1 abandonando la religin protestante1 en que haba sido educado4 ,despus volvi separarse de la ,iglesia catlica1 pero no fu protestante1 sino incrdulo4 ,quizs no disgustar los lectores el oir de la boca de este clebre escritor el juicio que formaba de la obra de ,bossuet1 y la relacin del efecto que le produjo su lectura2 dice as3 ,en la ,historia de las variaciones1 ataque tan vigoroso como bien dirigido1 desenvuelve1 con felicsima mezcla de raciocinio y de narracin1 las faltas1 los extravos1 las incertidumbres y las contradicciones de nuestros primeros reformadores1 cuyas variaciones1 como l sostiene hbilmente1 llevan el carcter del error1 mientras que la no interrumpida unidad de la ,iglesia catlica es la seal y testimonio de la infalible verdad3 le1 aprob1 cre4 7,gibbon1 ,memorias47 #b ,pg4 #ac4--,lutero1 quien se empean todava algunos en presentrnoslo como un hombre de altos conceptos1 de pecho noble y generoso1 de vindicador de los derechos de la humanidad1 nos ha dejado en sus escritos el ms seguro y evidente testimonio de su carcter violento1 de su extremada grosera y de la ms feroz intolerancia4 ,enrique ,,viii1 ,rey de ,inglaterra1 haba refutado el libro de ,lutero llamado de ,captivitate ,babilonica1 y1 enojado este por semejante atrevimiento1 escribe al ,rey1 llamndole sacrlego1 loco1 insensato1 el ms grosero de todos los puercos y de todos los asnos4 ,si la majestad real no inspiraba ,lutero respeto ni miramiento1 tampoco tena ninguna consideracin al mrito4 ,erasmo1 quizs el hombre ms sabio de su siglo1 al menos el ms erudito1 ms literato y brillante1 y que1 por cierto1 no escase la indulgencia con ,lutero y sus secuaces1 fu1 no obstante1 tratado con tanta virulencia por el fogoso corifeo1 as que ste vi que no poda traerle la nueva secta1 que1 lamentndose de ello ,erasmo1 deca3 que en su vejez se vea obligado pelear con una bestia feroz1 con un furioso jabal4 ,no se contentaba ,lutero con palabras1 sino que pasaba los hechos3 y bien sabido es que por instigacin suya fu desterrado ,carlostadio de los estados del duque de ,sajonia1 hallndose1 por efecto de la persecucin1 reducido tal miseria1 que se vea precisado ganarse el sustento llevando lea1 y haciendo otros oficios muy ajenos su estado4 ,en sus ruidosas disputas con los zuinglianos1 no desminti ,lutero su carcter1 llamndolos hombres condenados1 insensatos1 blasfemos4 ,cuando as trataba sus compaeros disidentes1 nada extrao es que llamase los doctores de ,lovaina verdaderas bestias1 puercos1 paganos1 epicreos1 ateos2 que prorrumpiese en otras expresiones que la decencia no permite copiar1 y que1 desenfrenndose contra el ,papa1 dijese1 que era un lobo rabioso1 que todo el mundo deba armarse contra l1 sin esperar orden alguna de los magistrados2 que en este punto slo poda caber arrepentimiento por no haberle pasado el pecho con la espada2 y que todos aquellos que le seguan1 deban ser perseguidos como los soldados de un capitn de bandoleros1 aunque fueran reyes emperadores4 ,este es el espritu de tolerancia y libertad de que estaba animado ,lutero3 y cuenta que nos sera fcil aducir muchas otras pruebas4 ,no se crea que tal intolerancia fuese exclusivamente propia de ,lutero2 extendase todo el partido1 y se hacan sentir sus efectos de un modo cruel4 ,afortunadamente tenemos de esta verdad un testigo irrefragable4 ,es ,melanchton1 el discpulo querido de ,lutero1 uno de los hombres ms distinguidos que ha tenido el ,protestantismo4 ,me hallo en tal esclavitud 7deca1 escribiendo su amigo ,camerario7 como si estuviera en la cueva de los cclopes2 por manera que apenas me es posible explicarte mis penas1 vinindome cada paso tentaciones de escaparme4 ,son gente ignorante 7deca en otra carta7 que no conoce piedad ni disciplina2 mirad los que mandan1 y veris que estoy como ,daniel en la cueva de los leones4 ,y se dir todava que presida tamaa empresa un pensamiento generoso1 y que se trataba de emancipar el pensamiento humano6 ,la intolerancia de ,calvino es bien conocida1 pues1 ms de quedar consignada en el hecho indicado en el texto1 se manifiesta cada paso en sus obras1 por el tratamiento que da sus adversarios4 ,malvados1 tunantes1 borrachos1 locos1 furiosos1 rabiosos1 bestias1 toros1 puercos1 asnos1 perros1 viles esclavos de ,satans3 he aqu las lindezas que se hallan cada paso en los escritos del clebre reformador4 ,cunto y cunto de semejante podra aadir1 si no temiese fastidiar los lectores6 #c ,pg4 #ad4--;,en la dieta de ,espira se haba hecho un decreto que contena varias disposiciones relativas al cambio de religin3 catorce ciudades del imperio no quisieron someterse este decreto y presentaron una protesta2 de aqu vino que los disidentes empezaron llamarse protestantes4 ,como este nombre es la condenacin de las ,iglesias separadas1 han tratado algunas veces de apropiarse otros2 pero siempre en vano4 ,los nombres que se daban eran falsos1 y un nombre falso no dura4 ,qu pretendan significar cuando se llamaban evanglicos8 acaso el que se atenan nicamente al ,evangelio8 ,en tal caso mejor deban llamarse1 bblicos1 pues que no pretendan precisamente atenerse al ,evangelio1 sino la ,biblia4 ,llmanse tambin veces reformados1 y algunos suelen apellidar al ,protestantismo ,reforma2 pero basta pronunciar este nombre para descubrir su impropiedad4 ,revolucin religiosa le cuadrara mucho mejor4 #d ,pg4 #ae4--;,el conde de ,maistre1 en su obra ,del ,papa1 ha desenvuelto este punto de los nombres de una manera inimitable4 ,entre otras muchas observaciones hay una muy atinada1 cual es1 que slo la ,iglesia catlica tiene un nombre positivo y propio1 con que se llama ella s misma1 y hace que la llamen los otros4 ,las ,iglesias separadas han excogitado varios1 pero no han podido apropirselos4 ,si cada uno1 dice1 es libre de darse el nombre que le agrada1 la misma ,lais en persona podra escribir sobre la puerta de su casa3 ,palacio de ,artemisa4 ,la dificultad est en obligar los dems darnos el nombre que nosotros escogemos4 ,no se crea que sea el conde de ,maistre el inventor de ese argumento de los nombres3 habanlo empleado de antemano ,san ,jernimo y ,san ,agustn3 ,si oyeres1 dice ,san ,jernimo1 que se llaman marcionistas1 valentinianos1 montanistas1 sepas que no son la ,iglesia de ,cristo1 sino la ,sinagoga del ,anticristo4 ,si audieris nuncupari marcionistas1 valentinianos1 montanenses1 scito non ,ecclesiam ,christi1 sed ,antichristi esse ,sinagogam4 7,hieron41 lib4 adversus ,luciferanios47 ,tineme en la ,iglesia1 dice ,san ,agustn1 el mismo nombre de catlica1 pues que no sin causa1 y entre tantas sectas1 le obtuvo ella sola1 y de tal manera1 que1 querindose llamar catlicos todos los herejes1 sin embargo1 si un peregrino les pregunta por el templo catlico1 ninguno de los herejes se atreve mostrarle su baslica su casa4 ,tenet me in ,ecclesia ipsum catholicae nomen1 quod non sine causa inter tam multas haereses1 sic ipsa sola obtinuit1 ut cum omnes haeretici se catholicos dici velint1 quaerenti tamen peregrino alicui1 ubi ad catholicam conveniatur1 nullus haereticorum1 vel basilicam suam1 vel domum audcat ostendere4 7,s4 ,aug47 ,esto que observaba ,san ,agustn en su tiempo1 se ha verificado tambin con respecto los protestantes1 y pueden dar de ello testimonio los que han visitado aquellos pases en que hay diferentes comuniones4 ,un ilustre espaol del siglo ,,xvii y que haba pasado mucho tiempo en ,alemania1 nos dice3 ,todos quieren llamarse catlicos y apostlicos1 pero los dems los llaman luteranos y calvinistas4 ,singuli volunt dici catholici et apostolici1 sed volunt1 et ab aliis non hoc praetenso illis nomine1 sed luterani potius aut calviniani nominantur4 7,caramuel47 ,he habitado1 contina el mismo1 en ciudades de herejes1 y vi con mis ojos y o con mis odos1 una cosa que debieran pesar los heterodoxos3 esto es1 que excepcin del predicador protestante1 y de algunos pocos que pretenden saber ms de lo que conviene1 todo el vulgo de los herejes llama catlicos los romanos4 7,habitavi in haereticorum civitatibus2 et hoc propriis oculis vidi1 propriis auditi auribus1 quod deberet ab haeterodoxis ponderari4 ,praeter praedicantem1 et pauculos qui plus sapiunt quam oportet sapere1 totum haereticorum vulgus catholicos vocat romanos47 ,tanta es la fuerza de la verdad4 ,los idelogos saben muy bien que semejantes fenmenos proceden de causas profundas1 y que estos argumentos son algo ms que sutilezas4 #e ,pg #cf4--,tanto se ha hablado de los abusos1 tanto se ha exagerado su influencia en los desastres que en los ltimos siglos han afligido la ,iglesia1 tenindose cuidado1 al propio tiempo1 de ensalzar con hipcritas encomios la pureza de las costumbres y la rigidez de la disciplina de los primeros siglos1 que algunos han llegado imaginarse una lnea divisoria entre unos tiempos y otros2 no concibiendo en los primeros ms que verdad y santidad1 y no atribuyendo los segundos otra cosa que corrupcin y mentira2 como si en los primeros siglos de la ,iglesia todos los miembros hubiesen sido ngeles1 como si en todas pocas no hubiese tenido la ,iglesia que corregir errores y enfrenar pasiones4 ,con la historia en la mano sera fcil reducir su justo valor estas ideas exageradas2 exageracin de que se hizo cargo el mismo ,erasmo1 por cierto poco inclinado disculpar sus contemporneos4 ,en un cotejo de su tiempo con los primeros siglos de la ,iglesia1 hace ver hasta la evidencia1 cun infundado y pueril era el prurito que entonces cunda de ensalzar todo lo antiguo para deprimir lo presente4 ,un fragmento de este objeto se halla entre las obras de ,marchetti1 en sus observaciones sobre las historia de ,fleury4 ,curioso fuera tambin hacer una resea de las disposiciones tomadas por la ,iglesia para refrenar toda clase de abusos4 ,las colecciones de los concilios podran suministrarnos tan copiosa materia para comprobar este aserto1 que no sera fcil encerrarla en pocos volmenes2 1 ms bien1 las mismas colecciones1 con toda su mole asombradora1 no son otra cosa1 de un extremo otro1 que una prueba evidente de estas dos verdades3 primera1 que en todos tiempos ha habido muchos abusos que corregir2 cosa necesaria1 atendida la debilidad y la corrupcin humanas2 segunda1 que en todas pocas la ,iglesia ha procurado corregirlos1 pudiendo1 desde luego1 asegurarse que no es posible sealar uno1 sin que se ofrezca tambin la correspondiente disposicin cannica que lo reprime castiga4 ,estas observaciones acaban de dejar en claro que el ,protestantismo no tuvo su principal origen en los abusos1 sino que era una de aquellas grandes calamidades que1 atendida la volubilidad del espritu humano y el estado en que se encontraba la sociedad1 puede decirse que son inevitables4 ,en el mismo sentido que dijo ,jesucristo que era necesario que hubiese escndalos1 no porque nadie se halle forzado darlos1 sino porque tal es la corrupcin del corazn humano1 que1 siguiendo las cosas el orden regular1 no puede menos de haberlos4 #f ,pg4 #de4--;,ese concierto1 esa unidad1 que se descubren en el ,catolicismo1 deben llenar de admiracin y asombro todo hombre juicioso1 sean cuales fueren sus ideas religiosas4 ,si no suponemos que hay aqu el dedo de ,dios1 cmo ser posible explicar ni concebir la duracin del centro de la unidad1 que es la ,ctedra de ,roma8 ,tanto se ha dicho ya sobre la supremaca del ,papa1 que es muy difcil aadir nada nuevo2 pero quizs no desagradar los lectores el que les presente un interesante trozo de ,san ,francisco de ,sales1 en que reuni los varios y notables ttulos que ha dado los ,sumos ,pontfices1 y su silla1 la antigedad eclesistica4 ,este trabajo del santo ,obispo es interesante1 no tan slo por lo que pica la curiosidad1 sino tambin porque da margen gravsimas reflexiones1 que el lector har1 sin duda1 por s mismo4 ,helo aqu3 ,,nombres ,,que ,,se ,,han ,,dado ,,al ,,papa ,el muy santo ,obispo de la ,iglesia ,en el concilio de ,soissons de ,catlica4 #cjj ,obispos4 ,el muy santo y muy feliz ,patriarca4 ,ibd41 tomo #g4 ,concil4 ,el muy feliz ,seor4 ,s4 ,agustn41 ,ep4 #ie4 ,el ,patriarca universal4 ,s4 ,len ,p1 ,ep4 #fb4 ,el ,jefe de la ,iglesia del mundo4 ,innoc4 ad ,,pp4 ,concili4 ,milevit4 ,el ,obispo elevado la cumbre ,s4 ,cipr41 ,ep4 #c et #ab4 apostlica4 ,el ,padre de los ,padres4 ,concil4 de ,calced41 ses4 #c4 ,el ,soberano ,pontfice de los ,ibd4 in praef4 ,obispos4 ,el ,soberano ,sacerdote4 ,concil4 de ,calced41 ses4 #af4 ,el ,prncipe de los ,sacerdotes4 ,esteban ,ob4 de ,cartago4 ,el ,prefecto de la ,casa de ,dios1 ,concil4 de ,cartago1 ,ep4 ad y el ,custodio y ,guarda de la ,damasum4 via del ,seor4 ,el ,vicario de ,jesucristo1 y el ,s4 ,jern41 praef4 in ,evang4 ,confirmador de la fe de los ad ,damasum4 cristianos4 ,el ,sumo ,sacerdote4 ,valentiniano y toda la antigedad4 ,el ,soberano ,pontfice4 ,concil4 de ,calced41 in ,ep4 ad ,theod4 ,imper4 ,el ,prncipe de los ,obispos4 ,ibd4 ,el ,heredero de los apstoles4 ,s4 ,bern41 lib4 de ,consid4 ,abrahn por el ,patriarcado4 ,s4 ,ambros41 in #a ad ,tim41 #c4 ,melquisedech por el orden4 ,concil4 de ,calced41 ,epist4 ad ,leonem4 ,moiss por la autoridad4 ,s4 ,bern41 ,epist4 #aij ,samuel por la jurisdiccin4 ,ibd4 et in lib4 de ,consid4 ,pedro por el poder4 ,ibd4 ,cristo por la uncin4 ,ibd4 ,el ,pastor del aprisco de ,ibd41 lib4 #b1 ,consid4 ,jesucristo4 ,el ,llavero de la ,casa de ,dios4 ,idem idem1 cap4 #h4 ,el ,pastor de todos los pastores4 ,ibd4 ,el ,pontfice llamado la plenitud ,ibd4 del poder4 ,san ,pedro fu la boca de ,s4 ,crisst41 ,homil4 #b1 in ,jesucristo4 divers4 serm4 ,la ,boca y el ,jefe del apostolado4 ,orig41 ,hom4 #ee1 in ,matth4 ,la ,ctedra y la ,iglesia principal4 ,s4 ,cipr41 ,ep4 #ee1 ad ,corn4 ,el ,origen de la unidad sacerdotal4 ,s4 ,cipr41 ,epist4 #c1b ,el ,lazo de la unidad4 ,idem ibd41 #d1b4 ,la ,iglesia donde reside el poder ,idem ibd41 #c1h4 principal4 ,la ,iglesia ,raz y ,matriz de todas ,s4 ,anaclet4 ,pap41 ,epist4 ad las dems ,iglesias4 om4 ,episc4 et fidel4 ,la ,sede sobre la cual ha construdo ,s4 ,dmas41 ,ep41 ad univ4 el ,seor la ,iglesia universal4 ,episc4 ,el ,punto ,cardinal y el ,jefe de ,s4 ,marcelin41 ,pap41 ,epist4 ad todas las ,iglesias4 ,episc4 ,antioc4 ,el ,refugio de los ,obispos4 ,conc4 de ,alex41 ,ep4 ad ,felic4 ,p4 ,la ,suprema ,sede ,apostlica4 ,s4 ,atanas4 ,la ,iglesia presidente4 ,imp4 ,justin41 in #a1 #h1 ,cod4 de ,,ss4 ,trinit4 ,la ,sede ,suprema que no puede ,s4 ,len1 in nat4 ,,ss4 ,apost4 ser juzgada por otra4 ,la ,iglesia antepuesta todas las ,vctor de ,utica1 in lib4 de dems ,iglesias4 perfect4 ,la primera de todas las ,sedes4 ,s4 ,prspero1 lib4 de ,ingrat4 ,la ,fuente apostlica4 ,s4 ,ignat41 ,ep4 ad ,rom1 in ,suscript4 ,el ,puerto segursimo de toda la ,concil4 ,rom4 por ,s4 ,gelasio4 ,comunin ,catlica4 #g ,pg4 #ed4--;,he dicho que los ms distinguidos protestantes sintieron el vaco que encerraban todas las sectas separadas de la ,iglesia catlica3 voy presentar las pruebas de esta asercin1 que quizs algunos juzgaran aventurada4 ,oigamos al mismo ,lutero1 que1 escribiendo ,zuinglio1 deca3 ,si dura mucho el mundo1 ser de nuevo necesario1 causa de las varias interpretaciones de la ,escritura que ahora circulan1 para conservar la unidad de la fe1 recibir los decretos de los concilios y refugiarnos en ellos4 7,si diutius steterit mundus1 iterum erit necessarium1 propter diversas ,scripturae interpretationes quae nunc sunt1 ad conservandam fidei unitatem1 ut conciliorum decreta recipiamus1 adque ad ea confugiamus47 ,melanchton1 lamentndose de las funestas consecuencias de la falta de jurisdiccin espiritual1 deca3 resultar una libertad de ningn provecho la posteridad2 y en otra parte dice estas notabilsimas palabras3 ,en la ,iglesia se necesitan inspectores para conservar el orden1 observar atentamente los que son llamados al ministerio eclesistico1 velar sobre la doctrina de los sacerdotes1 y ejercer los juicios eclesisticos2 por manera que1 si no hubiera obispos1 sera menester crearlos4 ,la monarqua del ,papa servira tambin mucho para conservar entre tan diversas naciones la uniformidad de la doctrina4 ,oigamos ,calvino3 ,coloc ,dios la silla de su culto en el centro de la tierra1 poniendo all un ,pontfice1 nico1 quien miraran todos para conservarse mejor en la unidad4 7,cultus sui sedem in medio terrae collocavit illi unum ,antistitem praefecit1 quem omnes respicerent1 quo melius in unitate continerentur47 7,calv41 inst4 #f1 4 #aa47 ,atormentronme tambin m mucho y por largo tiempo1 dice ,beza1 esos mismos pensamientos que t me pintas3 veo los nuestros divagando merced de todo viento de doctrina1 y1 levantados en alto1 caerse ahora una parte1 despus otra4 ,lo que piensan hoy de la religin quiz podra saberlo2 lo que pensarn maana1 no4 ,las ,iglesias que han declarado la guerra al ,romano ,pontfice1 en qu punto de la religin convienen8 ,recrrelo todo desde el principio al fin1 y apenas encontrars cosa afirmada por uno que desde luego no la condene otro como impa4 ,exercuerunt me diu et multum illae1 ipsae quas describis cogitationes3 video nostros palantes omni doctrinae vento et1 in altum sublatos1 modo ad hanc1 modo ad illam partem deferri4 ,horum quae sit hodie de ,religione sententia scire fortasse possis2 sed quae eras de eadem futura sit opinio1 neque tu certo affirmare queas4 ,in quo tandem religionis capite1 congruunt inter se ,ecclesiae1 quae ,romano ,pontifici bellum indixerunt8 ,a capite ad calcem si percurras omnia1 nihil propemodum reperias1 ab uno affirmari1 quod alter statim non impium esse clamitet4 7,th4 ,epist4 ad ,andream ,duditium47 ,grocio1 uno de los hombres ms sabios que haya tenido el ,protestantismo1 conoci tambin la flaqueza de los cimientos en que estriban las sectas separadas4 ,no son pocos los que han credo que haba muerto catlico4 ,los protestantes le acusaron de que intentaba convertirse al ,catolicismo1 y los catlicos que le haban tratado en ,pars1 pensaban de la misma manera4 ,no dir que sea verdad lo que se cuenta del insigne ,p4 ,petau1 amigo de ,grocio1 de que1 habiendo sabido su muerte1 haba celebrado misa por l2 pero lo cierto es que ,grocio en su obra titulada ,de ,antichristo no piensa como los protestantes que el ,anticristo sea el ,papa2 lo cierto es que en otra obra publicada1 ,votum pro pace ,ecclesiae1 dice redondamente que sin el primado del ,papa no es posible dar fin las disputas1 como acontece entre los protestantes2 lo cierto es que en su obra pstuma1 ,rivetiani apologetici discussio1 asienta abiertamente el principio fundamental del ,catolicismo1 saber1 que los dogmas de la fe deben decidirse por la tradicin y la autoridad de la ,iglesia1 y no por la sola ,sagrada ,escritura4 ,la ruidosa conversin del clebre protestante ,papn es otra prueba de lo mismo que estamos demostrando4 ,meditaba ,papn sobre el principio fundamental del ,protestantismo1 y la contradiccin en que estaba con este principio la intolerancia de los protestantes1 pues que1 estribando en el examen privado1 apelaban para conservarse la va de la autoridad1 y argumentaba de esta manera3 ,si la va de la autoridad de que pretenden asirse es inocente y legtima1 ella condena su origen1 en el que no quisieron sujetarse la autoridad de la ,iglesia catlica2 mas1 si la va del examen que en sus principios abrazaron fu recta y conforme1 resulta entonces condenada la va de autoridad que ellos han ideado para evitar excesos3 quedando as abierto y allanado el camino los mayores desrdenes de la impiedad4 ,puffendorf1 que por cierto no puede ser notado de frialdad cuando se trata de atacar al ,catolicismo1 no pudo menos de tributar su obsequio la verdad1 estampando una confesin que le agradecern todos los catlicos4 ,la supresin de la autoridad del ,papa ha sembrado en el mundo infinitas semillas de discordia2 pues1 no habiendo ya ninguna autoridad soberana para terminar las disputas que se suscitaban en todas partes1 se ha visto los protestantes dividirse entre si mismos1 y despedazarse las entraas con sus propias manos4 7,puffendorf1 de ,monarch4 ,pont4 ,rom47 ,leibnitz1 ese grande hombre que1 segn la expresin de ,fontenelle1 conduca de frente todas las ciencias1 reconoci tambin la debilidad del ,protestantismo1 y la firmeza de organizacin de la ,iglesia catlica4 ,sabido es que1 lejos de participar del furor de los protestantes contra el ,papa1 miraba su supremaca religiosa con las mayores simpatas4 ,confesaba paladinamente la superioridad de las misiones catlicas sobre las protestantes2 y las mismas comunidades religiosas1 objeto para muchos de tanta aversin1 eran para l altamente respetables4 ,cuando tales antecedentes se tenan sobre las ideas religiosas de ese grande hombre1 vino confirmarlos ms y ms una obra suya pstuma1 publicada en ,pars por primera vez en #ahai4 ,quizs no disgustar los lectores una breve noticia sobre acontecimiento tan singular4 ,en el citado ao dise luz en ,pars la ,exposicin de la doctrina de ,leibnitz sobre la religin1 seguida de pensamientos extrados de las obras del mismo autor1 por ,m4 ,emery1 antiguo superior general de ,san ,sulpicio4 ,en esta obra de ,m4 ,emery est contenida la pstuma de ,leibnitz1 y cuyo ttulo en el manuscrito original es3 ,sistema teolgico4 ,el principio de la obra es notable por su gravedad y sencillez1 dignas ciertamente de la grande alma de ,leibnitz4 ,hele aqu3 ,despus de largo y profundo estudio sobre las controversias en materia de religin1 implorada la asistencia divina1 y depuesto1 al menos en cuanto es posible al hombre1 todo espritu de partido1 me he considerado como un nefito venido del ,nuevo ,mundo1 y que todava no hubiese abrazado ninguna opinin2 y he aqu dnde al fin me he detenido1 y1 entre todos los dictmenes que he examinado1 lo que me parece que debe ser reconocido por todo hombre exento de preocupaciones1 como lo ms conforme la ,escritura ,santa1 la respetable antigedad1 y hasta la recta razn y los hechos histricos ms ciertos4 ,leibnitz establece en seguida la existencia de ,dios1 la ,encarnacin1 la ,trinidad1 y los otros dogmas del ,cristianismo2 adopta con candor y defiende con mucha ciencia la doctrina de la ,iglesia catlica sobre la tradicin1 los sacramentos1 el sacrificio de la misa1 el culto de las reliquias y de las santas imgenes1 la jerarqua eclesistica1 y el primado del ,romano ,pontfice4 ,en todos los casos1 dice1 que no permiten los retardos de un concilio general1 que no merecen ser tratados en l1 es preciso admitir que el primero de los obispos1 el ,soberano ,pontfice1 tiene el mismo poder que la ,iglesia entera4 #h ,pg4 #fc4--,quizs algunos podran creer que lo dicho sobre la vanidad de las ciencias humanas1 y sobre la debilidad de nuestro entendimiento1 es con la sola mira de realzar la necesidad de una regla en materias de fe4 ,muy fcil fuera aducir larga serie de textos sacados de los escritos de los hombres ms sabios1 antiguos y modernos2 pero me contento con insertar un excelente trozo de un ilustre espaol1 de uno de los hombres ms grandes del siglo ,,xvi4 ,es ,luis ,vives4 ,iam mens ipsa1 suprema animi et celsissima pars1 videbit quantopere sit tum natura sua tarda ac praepedita1 tum tenebris peccati caeca1 et a doctrina1 usu1 ac solertia imperita et rudis1 ut ne ea quidem quae videt1 quaeque manibus contrectat1 cuiusmodi sint1 aut qui fiant assequatur1 nedum ut in abdito illa naturae arcana possit penetrare2 sapienterque ab ,aristotele illa est posita sententia3 ,mentem nostram ad manifestissima naturae non aliter habere se1 quam noctuae oculum ad lumen solis3 ea omnia1 quae universum hominum genus novit1 quota sunt pars eorum quae ignoramus6 nec solum id in universitate artium est verum1 sed in singulis earum1 in quarum nulla tantum1 est humanum ingenium progressum1 ut ad medium pervenerit1 etiam in infimis illis ac vilissimis3 ut nihil existimetur verius esse dictum ab ,academicis1 quam3 scire nihil4 7,ludovicus ,vives1 ,de ,concordia et ,discordia4 ,lib4 #d1 cap4 #c47 ,as pensaba este grande hombre1 que1 ms de estar muy versado en toda clase de erudicin1 as sagrada como profana1 haba meditado profundamente sobre el mismo entendimiento humano2 que haba seguido con ojo observador la marcha de las ciencias1 y que1 como lo acreditan sus escritos1 se haba propuesto regenerarlas4 ,sensible es que no se puedan copiar por extenso sus palabras1 as del lugar citado1 como de su obra inmortal sobre las causas de la decadencia de las artes y ciencias y el modo de ensearlas4 ,como quiera1 quien se manifestase descontento porque se han dicho algunas verdades sobre la debilidad de nuestros alcances1 y tuviese recelos de que esto daara al progreso de las ciencias1 porque as se apoca el entendimiento1 ser bien recordarle que el mejor modo de hacer progresar nuestro espritu es el que se conozca s mismo2 pudiendo este propsito citarse la profunda sentencia de ,sneca3 ,pienso que muchos hubieran podido alcanzar la sabidura1 si no hubiesen presumido que la haban ya alcanzado4 ,puto multos ad sapientiam potuisse pervenire1 nisi se iam crederent pervenisse4 #i ,pg4 #gj4--;,es cierto que1 al acercarse los primeros principios de las ciencias1 se encuentra el entendimiento rodeado de espesas sombras4 ,he dicho que de esta regla general no se exceptan las mismas matemticas1 cuya certeza y evidencia se han hecho proverbiales4 ,el clculo infinitesimal1 que en el estado actual de la ciencia puede decirse que la domina1 estriba1 sin embargo1 en algunas ideas sobre los lmites1 ideas que hasta ahora nadie ha podido aclarar bien4 ,y no es que trate de poner en duda su certeza y verdad2 solo me propongo hacer notar que1 si se quisiera llamar examen en el tribunal de la metafsica las ideas que son como los elementos de ese clculo1 no dejaran de poder esparcirse sobre ellas algunas sombras4 ,aun concretndonos la parte elemental de la ciencia1 se podran tambin descubrir algunos puntos que no sufriran sin algn dao un detenido anlisis metafsico ideolgico2 cosa que sera muy fcil manifestar1 si lo consintiese el gnero de esta obra4 ,entre tanto puede recomendarse los lectores la preciosa carta dirigida por el distinguido jesuta espaol ,eximeno su amigo ,juan ,andrs1 donde se hallan observaciones muy oportunas sobre la materia1 hechas por un hombre quien de seguro no se puede recusar por incompetente4 ,esta carta est en latn1 y su ttulo es3 ,epistola ad clarissimum virum ,ioannem ,andresium4 ,por lo que toca las otras ciencias1 no es necesario insistir en manifestar cunta obscuridad se encuentra al acercarse sus primeros principios2 pudindose asegurar que los brillantes sueos de los hombres ms ilustres han reconocido este origen4 ,impulsados por el sentimiento de sus propias fuerzas1 penetraban hasta los abismos en busca de la verdad2 all la antorcha se apagaba en sus manos1 por valerme de la expresin de un ilustre poeta contemporneo1 y extraviados por un obscuro laberinto se entregaban merced de su fantasa y de sus inspiraciones1 tomando por la realidad los hermosos sueos de su genio4 #aj ,pg4 #gc4--,para ver con toda claridad1 para sentir con viveza la innata debilidad del espritu humano1 no hay cosa ms propsito que recorrer la historia de las herejas1 historia que debemos la ,iglesia por el sumo cuidado que ha tenido en definirlas y clasificarlas4 ,desde ,simn ,mago1 que se apellidaba el legislador de los judos1 el reparador del mundo1 el ,paracleto1 mientras tributaba su querida ,elena culto de latra bajo el nombre de ,minerva1 hasta ,hermn1 predicando la matanza de todos los sacerdotes y magistrados del mundo1 y asegurando que l era el verdadero ,hijo de ,dios1 puede un observador contemplar ese vasto cuadro1 que1 si bien es muy desagradable1 cuando no por otras causas1 al menos por su extravagancia1 no deja1 sin embargo1 de sugerir graves y profundas reflexiones sobre el verdadero carcter del espritu humano1 manifestando la sabidura del ,catolicismo1 cuando en ciertas materias se empea en sujetarle una regla4 #aa ,pg #gi4--,quizs no todos se persuadirn fcilmente de que las ilusiones y el fanatismo estn1 como en su elemento1 en medio de los protestantes2 y por esto ser preciso traer aqu el irrecusable testimonio de los hechos4 ,podran escribirse sobre el particular crecidos volmenes1 pero habr de contentarme con una rapidsima resea1 empezando desde ,lutero4 ,yo no s si puede llevarse ms all el delirio1 que el pretender haber sido enseado por el diablo1 y gloriarse de ello1 y sostener con tamaa autoridad las nuevas doctrinas4 ,y1 sin embargo1 el fundador del ,protestantismo1 el mismo ,lutero1 es quien as delira1 dejndonos consignado en sus obras el testimonio de su entrevista con ,satans4 ,puede darse mayor desvaro8 ,ya fuese real la aparicin1 ya fuese un sueo de cabeza calenturienta1 puede llegarse ms all en la lnea del fanatismo que jactarse de haber tenido tal maestro8 ,varios fueron los coloquios que1 segn nos dice l mismo1 tuvo con el diablo2 pero es digna de referirse la visin1 en que1 segn nos cuenta con toda seriedad1 le oblig ,satans con sus argumentos prohibir la misa privada4 ,la descripcin que del caso nos hace es muy viva4 ,despierta ,lutero media noche1 se le aparece ,satans1 ,lutero se horroriza1 suda1 tiembla1 y el corazn le palpita de un modo horrible4 ,entblase1 no obstante1 la disputa2 el diablo1 fuer de buen dialctico1 le estrecha con sus argumentos de tal manera1 que no le queda respuesta4 ,lutero queda vencido2 y no es extrao1 porque la lgica del diablo dice que andaba acompaada con una voz tan horrorosa que helaba la sangre4 ,entonces entend1 dice este miserable1 lo que sucede menudo1 de que mueren repentinamente muchos al amanecer1 y es que el demonio puede matar ahogar los hombres2 y hasta sin esto1 los pone con sus disputas en tales apuros1 que puede causar la muerte de esta manera1 como muchas veces lo he experimentado yo4 ,el pasaje es peregrino4 ,el fantasma de ,zuinglio1 fundador del ,protestantismo en ,suiza1 no deja tambin de presentar un ejemplo de ridcula extravagancia4 ,quera este heresiarca negar la presencia real de ,jesucristo en la ,eucarista1 pretendiendo que lo que hay debajo de las especies consagradas no es ms que un signo4 ,como en la ,sagrada ,escritura se expresa tan claramente lo contrario1 se hallaba embarazado con la autoridad del sagrado texto2 cuando he aqu que1 mientras se imaginaba que estaba disputando con el ,secretario de la ,ciudad1 se le aparece un fantasma blanco negro1 como nos dice l mismo1 y le seala una salida que le deja libre del apuro4 ,este gracioso cuento lo sabemos por el mismo ,zuinglio4 ,quin no se aflige al ver un hombre como ,melanchton entregado las preocupaciones y manas de la supersticin ms ridcula1 al verle neciamente crdulo en materia de sueos1 de fenmenos raros1 de pronsticos astrolgicos8 ,y1 sin embargo1 nada hay ms cierto2 lanse sus cartas y se tropezar cada paso con semejantes miserias4 ,al tiempo de celebrarse la dieta de ,augsburgo1 parecanle presagios muy favorables al nuevo ,evangelio1 una inundacin del ,tiber1 el que en ,roma una mula hubiese dado luz un monstruo con un pie de grulla1 y el haber nacido en el territorio de ,augsburgo un becerro con dos cabezas4 ,estos acontecimientos eran para l anuncios indudables de un cambio en el universo1 y singularmente de la prxima ruina de ,roma por el cisma4 ,as escriba seriamente ,lutero4 ,forma l mismo el horscopo de su hija1 pero est temblando por ella causa de que ,marte presenta un aspecto horrible1 asustndole no menos la pavorosa llama de un cometa muy septentrional4 ,los astrlogos haban pronosticado que por el otoo seran los astros ms favorables las disputas eclesisticas1 y ese pronstico basta para consolar nuestro buen hombre de que las conferencias de ,augsburgo sobre religin vayan tan lentamente2 y se ve adems que sus amigos1 es decir1 los jefes del partido1 se dejan dominar tambin por tan poderosas razones4 ,como si no tuviera bastantes penas1 se le pronostica que haba de padecer un naufragio en el ,bltico y l se guardara de surcar aquellas aguas fatales4 ,cierto franciscano haba tenido la humorada de profetizar que el poder del ,papa iba debilitarse y en seguida caer para siempre1 como y tambin que en el ao #afjj el turco dominara la ,italia y la ,alemania2 y el bueno de ,melanchton se glora de tener en su poder la profeca original1 adems que los terremotos que suceden le confirman en su creencia4 ,apenas acababa de erigirse en juez nico el espritu privado1 ya la ,alemania estaba inundada de sangre por las atrocidades del ms furioso fanatismo4 ,matas ,harlem1 anabaptista1 puesto la cabeza de una turba feroz1 manda saquear las iglesias1 destrozar sus ornamentos y quemar todos los libros como impos intiles1 exceptuando slo la ,biblia4 ,situado en ,mnster1 que l llama ,la ,montaa de ,sin1 hace llevar sus pies todo el oro y plata y joyas preciosas que poseen los habitantes1 lo deposita en un tesoro comn1 y nombra diconos para la distribucin4 ,obliga todos sus discpulos comer en comn1 vivir en perfecta igualdad y prepararse para la guerra que haban de emprender1 saliendo de la ,montaa de ,sin1 para someter1 segn deca1 su poder todas las naciones de la tierra2 y mueren por fin en un arrojo temerario1 en que se prometa que1 cual nuevo ,geden1 exterminara con un puado de hombres el ejrcito de los impos4 ,no falt ,matas un heredero de fanatismo1 presentndose luego ,becold1 quizs ms conocido bajo el nombre de ,juan de ,leyde4 ,este fantico1 sastre de profesin1 ech correr desnudo por las calles de ,mnster gritando3 ,el rey de ,sin viene4 ,entr en su casa1 se encerr all por tres das1 y1 cuando el pueblo se present preguntando por el1 aparent que no poda hablar4 ,como otro ,zacaras1 pidi por seas recado de escribir1 y escribi que ,dios le haba revelado que el pueblo haba de ser regido por jueces1 imitacin del pueblo de ,israel4 ,nombr doce jueces1 escogiendo aquellos que le eran ms adictos1 y hasta que la autoridad de los nuevos magistrados fu reconocida1 tuvo l la precaucin de no dejarse ver de nadie4 ,estaba ya asegurada en cierto modo la autoridad del nuevo profeta1 pero no se content con el mando efectivo1 sino que le ambicion rodeado de toda pompa y majestad2 propsose nada menos que proclamarse rey4 ,en tan lastimoso vrtigo estaban los fanticos sectarios1 que no le fu difcil salir cabo con su loca empresa3 no se necesitaba ms que jugar una grosera farsa4 ,un platero1 que estaba en inteligencia con el aspirante rey1 y que tambin se hallaba iniciado en el arte de profetizar1 se presenta los jueces de ,israel y les habla de esta manera3 ,he aqu lo que dice el ,seor ,dios1 el ,eterno3 como en otro tiempo yo establec ,sal sobre ,israel1 y despus de l ,david1 no siendo ms que un simple pastor1 as establezco hoy ,becold1 mi profeta1 rey de ,sin4 ,los jueces no podan determinarse renunciar2 pero ,becold asegur que tambin haba tenido l la misma revelacin1 que la haba callado por humildad1 pero que1 habiendo ,dios hablado otro profeta1 era menester resignarse subir al trono1 para cumplir las rdenes del ,altsimo4 ,los jueces insistieron en que se convocase al pueblo1 que en efecto se reuni en la plaza del mercado2 y all1 habindosele presentado por un profeta de parte de ,dios una espada desnuda en seal de quedar constitudo justiciero sobre toda la tierra para extender el imperio de ,sin por los cuatro ngulos del mundo1 fu proclamado rey con ruidosa alegra1 y coronado solemnemente en #bd de junio de #aecd4 ,como se haba casado con la esposa de su predecesor1 la elev tambin la dignidad real2 pero1 si bien sta sola la mir como reina1 no dej de tener hasta diez y siete mujeres2 todo conforme la santa libertad que en esta materia haba proclamado4 ,las orgas1 los asesinatos1 las atrocidades y delirios de todas clases que se siguieron1 no hay por qu referirlo3 pudiendo asegurarse que los #af meses del reinado de este frentico no fueron ms que una cadena de crmenes4 ,clamaron los catlicos contra tamaos excesos2 clamaron tambin1 es verdad1 los protestantes2 pero quin tena la culpa8 no eran aquellos que haban proclamado la resistencia la autoridad de la ,iglesia1 y que haban arrojado la ,biblia en medio de aquellos miserables1 para que con la interpretacin individual se les trastornase la cabeza1 y se arrojaran proyectos tan criminales como insensatos8 ,as lo conocieron los mismos anabaptistas1 y as es que se indignaron sobremanera contra ,lutero1 que con sus escritos los condenaba4 ,y1 en efecto3 quien haba sentado el principio qu derecho tena para atajar las consecuencias8 ,si ,lutero encontraba en la ,biblia que el ,papa era el ,anticristo1 y de su propia autoridad se arrojaba destruir el reino del ,papa1 exhortando todo el mundo conjurarse contra l2 por qu no podan tambin los anabaptistas decir3 que haban hablado con ,dios1 y que haban recibido el mandato de exterminar todos los impos1 y de constituir un nuevo mundo en que vivieran solamente los pios inocentes1 siendo dueos de todas las cosas8 ,hermn predicando la matanza de todos los sacerdotes y magistrados del mundo2 ,david ,jorge proclamando que slo su doctrina era perfecta1 que la del antiguo y nuevo ,testamento era imperfecta1 y que l era el verdadero ,hijo de ,dios2 ,nicols desechando la fe y el culto como intiles1 despreciando los preceptos fundamentales de la moral1 y enseando que era bueno perseverar en el pecado para que la gracia pudiese abundar2 ,macket pretendiendo que haba descendido sobre el el espritu del ,mesas1 enviando dos de sus discpulos1 ,arthington y ,coppinger1 vocear por las calles de ,londres que el ,cristo vena all con su vaso en la mano1 y clamando l mismo la vista del cadalso y en el trance del suplicio3 ,jehovah6 ,jehovah6 no veis que los cielos se abren1 y ,jesucristo que viene libertarme8 ,esos deplorables espectculos1 y cien y cien otros que podramos recordar1 son pruebas harto evidentes del terrible fanatismo nutrido y avivado por el sistema protestante4 ,venner1 ,fox1 ,william ,sympson1 ,j4 ,naylor1 el conde ,tinzendorf1 ,wesley1 el barn de ,sweedenborg1 y otros nombres semejantes1 bastan para recordar un conjunto de sectas tan locas1 y una serie de extravagancias y crmenes tales1 que daran materia para formar gruesos volmenes donde se presentaran los cuadros ms ridculos y ms negros1 las mayores miserias y extravos del espritu humano4 ,eso no es fingir1 no es exagerar2 brase la historia1 consltense los autores1 no precisamente catlicos1 sino protestantes1 sean cuales fueren2 por dondequiera se encontrarn abundancia de testigos que deponen de la verdad de esos hechos2 hechos ruidosos1 sucedidos la luz del da1 en medio de grandes capitales1 en tiempos que casi tocan los nuestros4 ,y no se crea que se haya agotado con el transcurso del tiempo ese manantial de ilusin y de fanatismo2 lo que parece1 no lleva camino de cegarse1 y la ,europa est condenada todava escuchar la relacin de otras visiones como la acaecida en la fonda de ,londres al barn de ,sweedenborg1 y ver pasaportes de tres sellos como los que despacha para el cielo ,juana ,soutchote4 #ab ,pg4 #hf4--,nada ms palpable que la diferencia que media en este punto entre los protestantes y los catlicos4 ,en ambas partes hay personas que se pretenden favorecidas con visiones celestiales2 pero con las visiones los protestantes se vuelven orgullosos1 turbulentos1 frenticos1 mientras los catlicos ganan en humildad1 y en espritu de paz y de amor4 ,en el mismo siglo ,,xvi1 cuando el fanatismo de los protestantes llevaba revuelta la ,europa entera1 y la inundaba de sangre1 haba en ,espaa una mujer que1 juicio de los protestantes y de los incrdulos1 debe de ser una de las que ms han adolecido de achaque de ilusin y fanatismo2 pero el pretendido fanatismo de esa mujer1 hizo derramar acaso1 ni una gota de sangre1 ni una sola lgrima8 ,y sus visiones eran acaso rdenes del cielo para exterminar los hombres como desgraciadamente suceda entre les protestantes8 ,despus que en la nota anterior se habr horrorizado el lector con las visiones de los sectarios1 quizs no le desagradar tener la vista un cuadro tan bello como apacible4 ,es ,santa ,teresa1 que1 escribiendo su propia vida1 por motivos de pura obediencia1 nos refiere sus visiones con un candor angelical1 con una dulzura inefable4 ,quiso el ,seor que viese aqu algunas veces esta visin1 vea un ngel cabe m1 hacia el lado izquierdo1 en forma corporal2 lo que no suelo ver1 sino por maravilla1 aunque muchas veces se me representan ngeles1 es sin verlos1 sino como la visin pasada1 que dije primero4 ,en esta visin quiso el ,seor le viese ans1 no era grande1 sino pequeo1 hermoso mucho1 el rostro tan encendido1 que pareca de los ngeles muy subidos1 que parece todos se abrasan3 deben ser los que llaman serafines2 que los nombres no me los dicen2 mas1 bien veo que en el cielo hay tanta diferencia de unos ngeles otros1 y de otros otros1 que no lo sabra decir4 ,veale en las manos un dardo de oro largo1 y al fin del hierro me pareca tener un poco de fuego4 ,este me pareca meter por el corazn algunas veces1 y que me llegaba las entraas3 al sacarle me pareca las llevaba consigo1 y me dejaba toda abrasada en amor grande de ,dios4 7,vida de ,santa ,teresa1 captulo #bi1 n4 #aa47 ,he aqu otra muestra3 ,estando en esto1 veo sobre mi cabeza una paloma bien diferente de las de ac1 porque no tena estas plumas1 sino las de unas conchitas1 que echaban de s gran resplandor4 ,era grande ms que paloma1 parceme que oa el ruido que hacia con las alas4 ,estara aleando por espacio de una ,avemara4 ,ya el alma estaba de tal suerte1 que perdindose s de s la perdi de vista4 ,sosegse el espritu con tan buen husped1 que1 segn mi parecer1 la merced tan maravillosa le deba de desasosegar y espantar1 y como comenz gozarla1 quitsele el miedo y comenz la quietud con el gozo1 quedando en arrobamiento4 7,vida1 cap4 #bh1 n4 #g47 ,difcil ser encontrar algo de tan bello1 expresado con tan vivo colorido1 y con tan amable sencillez4 ,no ser inoportuno el copiar otros dos trozos de distinto gnero1 que1 al paso que harn sensible lo que nos proponemos evidenciar1 podrn contribuir despertar la aficin hacia cierta clase de escritores castellanos que van cayendo en olvido entre nosotros1 mientras los extranjeros los buscan con afn1 y hacen de ellos lujosas ediciones4 ,estando una vez en las horas con todas1 de presto se recogi mi alma1 y parecime ser como un espejo claro toda1 sin haber espaldas1 ni lado1 ni alto1 ni bajo1 que no estuviese toda clara1 y en el centro de ella se me represent ,cristo ,nuestro ,seor como le suelo ver4 ,parecame en todas las partes de mi alma1 le vea claro como en un espejo1 y tambin este espejo 7yo no s decir cmo7 se esculpa todo en el mismo ,seor1 por una comunicacin que yo no sabr decir1 muy amorosa4 ,s que me fu esta visin de gran provecho1 cada vez que se me acuerda1 en especial cuando acabo de comulgar4 ,diseme entender que estar una alma en pecado mortal1 es cubrirse este espejo de gran niebla1 y quedar muy negro1 y ans no se puede representar1 ni ver este ,seor1 aunque est siempre presente dndonos el ser1 y que los herejes1 es como si el espejo fuese quebrado1 que es muy peor que obscurecido4 ,es muy diferente el cmo se ve1 decirse1 porque se puede mal dar entender4 ,mas hame hecho mucho provecho y gran lstima de las veces que1 con mis culpas1 obscurec mi alma1 para no ver este ,seor4 7,vida1 captulo #dj1 nmero #d47 ,en otro lugar explica un modo de ver las cosas en ,dios1 y presenta su idea bajo una imagen tan brillante y grandiosa1 que nos parece que leemos ,malebranche explanando su famoso sistema4 ,digamos ser la ,divinidad como un claro diamante muy mayor que todo el mundo1 espejo1 manera de lo que dije del alma en otra visin1 salvo que es por tan sublime manera que yo no lo sabr encarecer1 y que todo lo que hacemos se ve en este diamante1 siendo de manera que l encierra todo en s1 porque no hay nada que salga fuera de esta grandeza4 ,cosa espantosa me fu en tan breve espacio ver tantas cosas juntas aqu en este claro diamante1 y lastimossima cada vez que se me acuerda ver que cosas tan feas se me representan en aquella limpieza de claridad1 como eran mis pecados4 7,vida1 cap4 #dj1 nmero #g47 ,supongamos ahora con los protestantes que todas esas visiones no sean ms que pura ilusin2 pues es evidente que ni extravan las ideas1 ni corrompen las costumbres1 ni perturban el orden pblico2 y ciertamente que1 aun cuando no hubieran servido ms que para inspirar tan hermosas pginas1 no habra por qu dolernos de la ilusin4 ,y he aqu confirmado lo que he dicho sobre los saludables efectos que produce en las almas el principio catlico1 no dejndolas cegar por el orgullo1 ni andar por caminos peligrosos1 antes limitndolas un crculo1 desde el cual no pueden daar nadie1 si es que sus favores del cielo no sean ms que ilusin1 y no perdiendo nada de su fuerza y energa para hacer el bien1 dado caso que su inspiracin sea una realidad4 ,mil y mil otros ejemplos podra citar2 pero1 en obsequio de la brevedad1 me he limitado uno solo1 escogiendo ,santa ,teresa1 ya por ser una de las que ms se han distinguido en la materia1 ya por ser contempornea de las grandes aberraciones de los protestantes1 ya tambin por ser espaola2 aprovechando esta oportunidad de recordarla los espaoles que empiezan olvidarla4 #ac ,pg4 #if4--;,he indicado las sospechas que inspiraban algunos de los corifeos de la reforma1 de que1 procediendo de mala fe1 no dando asenso lo mismo que predicaban1 tratasen nicamente de alucinar sus proslitos4 ,no quiero que se diga que he andado con ligereza en achacarles ese cargo1 y as producir algunas pruebas que garanticen mi asercin4 ,oigamos al mismo ,lutero4 ,muchas veces pienso mis solas que casi no s dnde estoy1 ni si enseo la verdad no4 ,saepe sic mecum cogito3 propemodum nescio quo loco sim1 et utrum veritatem doceam1 necne4 7,luther1 colloquio4 ,isleb4 de ,christo47 ,y ste es el mismo hombre que deca3 ,es cierto que yo he recibido mis dogmas del cielo3 no permitir que juzguis de mi doctrina1 ni vosotros1 ni los mismos ngeles del cielo4 ,certum est dogmata mea habere me de coelo4 ,non sinam vel vos vel ipsos angelos de coelo de mea doctrina iudicare4 7,luth4 ,contra ,reg4 ,ang47 ,juan ,metthei1 que public algunos escritos sobre la vida de ,lutero1 y que se deshace en alabanzas del heresiarca1 nos ha conservado una ancdota curiosa sobre las convicciones de ,lutero2 dice as3 ,un predicante llamado ,juan ,musa me cont que cierta vez se haba lamentado con ,lutero1 de que no poda resolverse creer lo que predicaba los otros4 ,bendito sea ,dios1 respondi ,lutero1 pues que sucede los dems lo mismo que m3 antes crea yo que slo m me suceda4 7,ioannes ,matthesius1 condone #ab47 ,las doctrinas de la incredulidad no se hicieron esperar mucho1 y quizs no se figuraran algunos lectores que se hallen consignadas expresamente en varios lugares de las obras de ,lutero4 ,es verosmil1 dice1 que1 excepto pocos1 todos duermen insensibles4 ,soy de parecer que los muertos estn sepultados en tan inefable y admirable sueo1 que sienten ven menos que los que duermen con sueo comn4 ,las almas de los muertos no entran ni en el purgatorio ni en el infierno4 ,el alma humana duerme embargados todos los sentidos4 ,en la mansin de los muertos no hay tormentos4 ,verisimile est1 exceptis paucis1 omnes dormire insensibiles4 ,ego puto mortuos sic ineffabili1 et miro somno sopitos1 ut minus sentiant aut videant1 quam hi qui alias dormiunt4 ,animae mortuorum non ingrediuntur in purgatorium nec infernum4 ,anima humana dormit omnibus sensibus sepultis4 ,mortuorum locus cruciatus nullus habet4 7,tom4 #b1 ,epist ,latin ,isleb4 fol4 #dd4 ,tom4 #f1 ,lat4 ,wittemberg1 in cap4 #b1 cap4 #bc1 cap4 #be1 cap4 #db1 et cap4 #di4 ,genes4 et ,tom4 #d1 ,lat ,wittemberg1 fol4 #aji47 ,no faltaba quien recogiese semejantes doctrinas1 y los estragos que tal enseanza andaba haciendo eran tales1 que el luterano ,brentzen1 discpulo y sucesor de ,lutero1 no dudaba en decir lo siguiente3 ,aunque no exista entre nosotros ninguna profesin pblica de que el alma perezca con el cuerpo1 y que no haya resurreccin de muertos1 sin embargo1 la vida impursirna y profansima que la mayor parte lleva1 indica bien las claras que no creen que haya otra vida4 ,y algunos se les escapan ya semejantes expresiones1 no slo entre el calor de los brindis1 s que tambin en la templanza de las conversaciones familiares4 ,etsi inter nos nulla sit publica professio1 quod anima simul cum corpore intereat1 et quod non sit mortuorum resurrectio3 tamen impurissima et profanissima illa vita1 quam maxima pars hominum sectatur1 perspicue indicat quod non sentiat vitam post hanc4 ,nonnullis etiam tales voces1 tam ebriis inter pocula excidunt1 quam sobriis in familiaribus colloquiis4 7,brentius1 hom4 #ce1 in cap4 #bj1 ,luc47 ,en el mismo siglo ,,xvi no faltaron algunos que1 sin curarse de dar su nombre esta aquella secta1 profesaban sin rebozo la incredulidad y escepticismo4 ,sabido es que al famoso ,gruet le cost la cabeza su atrevimiento en este punto2 y no fueron los catlicos los que se la hicieron cortar1 sino los calvinistas1 que llevaban mal el que este desgraciado se hubiese tomado la libertad de pintar con sus verdaderos colores el carcter y la conducta de ,calvino1 y de fijar en ,ginebra algunos pasquines en que acusaba de inconsecuencia los pretendidos reformados1 por la tirana que queran ejercer sobre las conciencias1 despus de haber sacudido ellos mismos el yugo de la autoridad4 ,todo esto suceda no mucho despus de haber nacido el ,protestantismo1 pues que la sentencia de ,gruet fu ejecutada en el ao #aedi4 ,montaigne1 quien he sealado como uno de los primeros escpticos que alcanzaron mucha nombrada1 llevaba la cosa tan all1 que ni siquiera admite ley natural4 ,graciosos estn1 dice1 cuando1 para dar alguna certeza las leyes1 asientan que hay algunas1 firmes1 perpetuas inmutables1 que ellos llaman naturales1 grabadas en el linaje humano por la condicin de su propia esencia4 ,ils sont plaisants quand1 pour donner quelque certitude aux lois1 ils disent qu'il y en a aucunes1 fermes1 perptuelles et immuables1 qu'ils nomment naturelles1 qui sont empreintes en l'humain genre par la condition de leur propre essence1 etc4 7,montaigne ,es4 ,tom4 #b1 cap4 #ab47 ,ya hemos visto lo que pensaba ,lutero sobre la muerte1 al menos las expresiones que sobre este particular se le haban escapado2 no es extrao1 pues1 que ,montaigne pretendiese morir como verdadero incrdulo1 y que hablando de este terrible trance dijera3 ,estpidamente1 y con la cabeza baja1 me sumerjo en la muerte1 sin considerarla ni reconocerla1 como en una profundidad silenciosa y obscura que me traga de un golpe1 y me ahoga en un instante1 en un hondo sueo lleno de insensibilidad y de indolencia4 ,je me plonge1 la tte baisse1 stupidement dans la mort1 sans la considrer et reconnatre1 comme dans une profondeur muette et obscure1 qui m'engloutit d'un saut1 et m'touffe en un instant d'un puissant sommeil plein d'insipidit et d'indolence4 7,montaigne ,livr4 #c1 chap4 #i47 ,pero este hombre1 que deseaba que la muerte le sorprendiese plantando sus hortalizas1 y sin curarse de ella 7,je veux que la mort me trouve plantant mes choux1 mais sans me soucier d'elle71 no lo pens as en sus ltimos momentos2 pues que1 estando para expirar1 quiso que se celebrara en su mismo aposento el santo sacrificio de la misa1 y expir en el mismo instante en que acababa de hacer un esfuerzo para levantarse sobre su cama en el acto de la adoracin de la ,sagrada ,hostia4 ,bien se ve que no haba quedado estril en su corazn aquel pensamiento con que hablando de la religin cristiana deca3 ,el orgullo es lo que aparta al hombre de los caminos comunes1 que le hace abrazar novedades1 prefiriendo ser jefe de una tribu errante y descaminada1 enseando el error y la mentira1 ser discpulo de la escuela de la verdad4 ,acordarase tambin de lo que haba dicho en otro lugar1 condenando de un rasgo todas las sectas disidentes3 ,en materia de religin es preciso atenerse los que son establecidos jefes de doctrina y que tienen una autoridad legtima1 y no los ms sabios y los ms hbiles4 ,en matire de religion il faut s'attacher ceux qui sont tablis juges de la doctrine1 et qui ont une autorit lgitime1 non pas aux plus savants et aux plus habiles4 ,por lo que acabo de decir1 se echa de ver con cunta razn he culpado al ,protestantismo de haber sido una de las principales causas de la incredulidad en ,europa4 ,repito aqu lo que he dicho en el texto3 que no es mi nimo desconocer los esfuerzos que hicieron algunos protestantes para oponerse la incredulidad2 pues lo que ataco no son las personas1 sino las cosas1 y respeto el mrito dondequiera que se encuentre4 ,aadir tambin que1 si en el siglo ,,xvii se not que no pocos protestantes tendan hacia el ,catolicismo1 debi de ser causa de que vean los progresos que iba haciendo la incredulidad2 progresos que no era posible atajar1 sino asindose del ncora de la autoridad que les ofreca la ,iglesia ,catlica4 ,no me es posible1 sin salir de los lmites que me he prefijado1 dar noticias circunstanciadas sobre la correspondencia entre ,molano y el obispo de ,tyna1 y entre ,leibnitz y ,bossuet2 pero los lectores que quieran instruirse fondo en la materia1 podrn verlo1 parte en las mismas obras de ,bossuet1 parte en la interesante obra del abate ,bausset1 que precede la edicin de las obras de ,bossuet1 hecha en ,pars en #ahad4 #ad ,pg4 #adc4--,para formarse idea del estado de la ciencia al tiempo de la aparicin del ,cristianismo1 y convencerse de lo que poda esperarse del espritu humano1 abandonado sus propias luces1 basta recordar las monstruosas sectas que pululaban por doquiera1 en los primeros siglos de la ,iglesia1 y que reunan en sus doctrinas la mezcolanza ms informe1 ms extravagante inmoral1 que concebirse pueda4 ,cerinto1 ,menandro1 ,ebin1 ,saturnino1 ,baslides1 ,nicolao1 ,carpocrates1 ,valentino1 ,marcin1 ,montano y otros1 son nombres que recuerdan sectas donde el delirio andaba hermanado con la inmoralidad4 ,echando una ojeada sobre aquellas sectas filosfico-religiosas1 se conoce que ni eran capaces de concebir un sistema filosfico un poco concertado1 ni de idear un conjunto de doctrinas y prcticas1 que pudiese merecer el nombre de religin4 ,todo lo trastornan1 todo lo mezclan y confunden2 el judasmo1 el ,cristianismo1 los recuerdos de las antiguas escuelas1 todo se amalgama en sus delirantes cabezas2 no olvidndose1 empero1 de soltar la rienda todo linaje de corrupcin y obscenidad4 ,abundante campo ofrecen aquellos siglos la verdadera filosofa para conjeturar lo que hubiera sido del humano saber1 si el ,cristianismo no hubiese alumbrado el mundo con sus doctrinas celestiales2 si no hubiese venido esa religin divina confundir el desatentado orgullo del hombre1 mostrndole cun vanos insensatos eran sus pensamientos1 y cun descarriado andaba del camino de la verdad4 ,cosa notable6 ,y esos mismos hombres cuyas aberraciones hacen estremecer1 se apellidaban s mismos ,gnsticos1 por el superior conocimiento de que se imaginaban dotados6 ,est visto3 el hombre en todos los siglos es el mismo4 #ae ,pg #bje4--;,he credo que no dejara de ser til copiar aqu literalmente los cnones que hice referencia en el texto4 ,as podrn los lectores enterarse por s mismos de su contenido1 y no podr caber sospecha de que1 extrayendo la especie del canon1 se le haya atribudo un sentido de que careca4 ,cnones y otros documentos que manifiestan la solicitud de la ,iglesia en aliviar la suerte de los esclavos1 y los diferentes medios de que se vali para llevar cabo la abolicin de la esclavitud4 ,i 7,concilium ,eliberitanum1 anno #cje47 ,se impone penitencia la seora que maltrata su esclava4 ,si qua domina furore zeli accensa flagris verberaverit ancillam suam1 ita ut in tertium diem animam cum cruciatu effundat2 eo quod incertum sit1 voluntate an casu occiderit2 si voluntate1 post septem annos1 si casu1 post quinquenii tempora1 acta legitima poenitentia1 ad communionem placuit admiti4 ,quod si infra tempora constituta fuerit infirmata1 accipiat communionem4 7,canon #e47 ,ntese que la palabra ancillam expresa una esclava propiamente tal1 no una sirvienta cualquiera1 como se entiende de aquellas otras palabras flagris verberaverit1 que era el castigo propio de los esclavos4 7,concilium ,epaonense1 anno #eag47 ,se excomulga al dueo que por autoridad propia mata su esclavo4 ,si quis servum proprium sine conscientia iudicis occiderit1 excommunicatione biennii effusionem sanguinis expiabit4 7,canon #cd47 ,esta misma disposicin se halla repetida en el canon #ae del concilio #ag de ,toledo1 celebrado en el ao #fid1 copindose el mismo canon del concilio de ,epaona1 con muy ligera variacin4 7,ibd47 ,el esclavo reo de un delito atroz1 se libra de suplicios corporales1 refugindose en la iglesia4 ,servus reatu atrociore culpabilis si ad ecclesiam confugerit1 a corporalibus tantum suppliciis excusetur4 ,de capillis vero1 vel quocumque opere1 placuit a dominis iuramenta non exigi4 7,canon #ci47 7,concilium ,aurelianense quintum1 anno #edi47 ,precauciones muy notables para que los amos no maltratasen los esclavos que se haban refugiado en las iglesias4 ,de servis vero1 qui pro qualibet culpa ad ecclesiae septa confugerint1 id statuimus observandum1 ut sicut in antiquis constitutionibus tenetur scriptum1 pro concessa culpa datis a domino sacramentis1 quisquis ille fuerit1 expediatur de venia iam securus4 ,enim vero si immemor fidei dominus trascendisse convincitur quod iuravit1 ut is qui veniam acceperat1 probetur postmodum pro ea culpa qualicumque supplicio cruciatus1 dominus ille qui immemor fuit datae fidei1 sit ab omnium communione suspensus4 ,iterum si servus de promissione veniae datis sacramentis a domino iam securus exire noluerit1 ne sub tali contumacia requirens locum fugae1 domino fortasse dispereat1 egredi nolentem a domino eum liceat occupari1 ut nullam1 quasi pro retentatione servi1 quibuslibet modis molestiam1 aut calumniara patiatur ecclesia3 fidem tamen dominus1 quam pro concessa venia dedit1 nulla temeritate trascendat4 ,quod si aut gentilis dominus fuerit1 aut alterius sectae1 qui a conventu ecclesiae probatur extraneus1 is qui servum repetit1 personas requirat bonae fidei chistianas1 ut ipsi in persona domini servo praebeant sacramenta3 quia ipsi possunt servare quod sacrum est1 qui pro transgressione ecclesiasticam metuunt disciplinam4 7,can4 #bb47 ,difcil es llevar ms all la solicitud para mejorar la suerte de los esclavos1 de lo que se deduce del curioso documento que se acaba de copiar4 7,concilium ,emeritense1 anno #fff47 ,se prohibe los obispos la mutilacin de sus esclavos1 y se ordena que su castigo se encargue el juez de la ciudad1 pero sin raparlos torpemente4 ,si regalis pietas pro salute omnium suarum legum dignata est ponere decreta1 cur religio sancta per sancti concilii ordinem non habeat instituta1 quae omnino debent esse cavenda8 ,ideoque placuit huic sancto concilio1 ut omnis potestas episcopalis modum suae ponat irae2 nec pro quolibet excessu cuilibet ex familia ecclesiae aliquod corporis membrorum sua ordinatione praesumat extirpare1 aut auferre4 ,quod si talis emerserit culpa advocato iudice civitatis1 ad examen eius deducatur quod factum fuisse asseritur4 ,et quia omnino iustum est ut pontifex saevissimam non impendant vindictam2 quidquid coram iudice verius patuerit1 per disciplinae severitatem absque turpi decalvatione maneat emendatum4 7,can #ae47 7,concilium ,teletanum undecimum1 anno #fge47 ,se prohibe los sacerdotes la mutilacin de los esclavos4 ,his a quibus domini sacramenta tractanda sunt1 iudicium sanguinis agitare non licet3 et ideo magnopere talium excessibus prohibendum est2 ne indiscretae praesumptionis motibus agitati1 aut quod morte plectendum est1 sententia propriae iudicare praesumant1 aut truncationes quaslibet membrorum quibuslibet personis aut per se inferant1 aut inferendas praecipiant4 ,quod si quisquam horum immemor praeceptorum1 aut ecclesiae1 suae familiis1 aut in quibuslibet personis tale quid fecerit1 et concessi ordinis honore privatus1 et loco suo1 perpetuo damnationis teneatur religatus ergastulo3 cui tamen communio exeunti ex hac vita non neganda est1 propter domini misericordiam1 qui non vult peccatoris mortem1 sed ut convertatur et vivat4 7,can4 #f47 ,es de notar que1 cuando en los dos cnones ltimamente citados se usa de la palabra familia1 se deben entender los esclavos4 ,que sta es la verdadera acepcin de la palabra se deduce claramente del canon #gd del concilio #d4 de ,toledo1 celebrado en el ao #fcc1 donde se lee3 ,de familiis ecclesiae constituere presbiteros et diaconos per parochias liceat44444 ea tamen ratione ut antea manumissi libertatem status sui percipiant4 ,lo mismo se deduce del sentido en que emplea esta palabra el ,papa ,san ,gregorio1 en su epstola #dd1 #a4 #d4 7,concilium ,wormatiense1 anno #hfh47 ,se impone penitencia al amo que por autoridad propia mata su esclavo4 ,si quis servum proprium sine conscientia iudicum qui tale quid commisserit1 quod morte sit dignum1 occiderit1 excommunicatione vel poenitentia biennii1 reatum sanguinis emendabit4 7,can4 #ch7 ,si qua femina furore zeli accensa1 flagris verberaverit ancillam suam1 ita ut intra tertium diem animam suam cum cruciata efiundat1 eo quod incertum sit voluntate1 an casu occiderit2 si voluntate1 septem annos1 si casu1 per quinque annorum tempora legitimam peragat poenitentiam4 7,can4 #ci47 7,concilium ,arausicanum primum1 anno #dda47 ,se reprime la violencia de los que se vengaban del asilo dispensado los esclavos1 apoderndose de los de la ,iglesia4 ,si quis autem mancipia clericorum pro suis mancipiis ad ecclesiam fugientibus crediderit occupanda1 per omnes ecclesias districtissima damnatione feriatur4 7,can4 #f47 ,,ii 7,ibd7 ,se reprime los que atentan en cualquier sentido contra la libertad de los manumitidos en la ,iglesia1 que le hayan sido recomendados por testamento4 ,in ecclesia manumissos1 vel per testamentum ecclesiae commendatos1 si quis in servitutem1 vel obsequium1 vel ad colonariam conditionem imprimere tentaverit1 animadversione ecclesiastica coerceatur4 7,can4 #g47 7,concilium quintum ,aurelianense1 anno #edi47 ,se asegura la libertad de los manumitidos en las iglesias2 y se prescribe que stas se encarguen de la defensa de los libertos4 ,et quia plurimorum suggestione comperimus1 eos qui in ecclesiis iuxta patrioticam consuetudinem a servitiis fuerunt absoluti1 pro libito quorumcumque iterum ad servitium revocari1 impium esse tractavimus1 ut quod in ecclesia ,dei consideratione a vinculo servitutis absolvitur1 irritum habeatur4 ,ideo pietatis causa communi concilio placuit observandum1 ut quaecumque mancipia ab ingenuis dominis servitute laxantur1 in ea libertate maneant1 quam tunc a dominis perceperunt4 ,huiusmodi quoque libertas si a quocumque pulsata fuerit1 cum iustitia ab ecclesiis defendatur1 praeter eas culpas1 pro quibus leges collatas servis revocare iusserunt libertates4 7,can4 #g47 7,concilium ,masticonense secundum1 anno #ehe47 ,se prescribe que la ,iglesia defienda los libertos1 ora hayan sido manumitidos en el templo1 ora hayan pasado largo tiempo disfrutando la libertad4 ,se reprime la arbitrariedad de los jueces que atropellaban esos desgraciados1 y se dispone que los obispos conozcan de estas causas4 ,quae dum postea universo coetui secundum consuetudinem recitata innotescerent1 ,praetextatus et ,pappulus viri beatissimi dixerunt3 ,decernat itaque1 et de miseris libertis vestrae auctoritatis vigor insignis1 qui ideo plus a iudicibus affliguntur1 quia sacris sunt commendati ecclesiis2 ut si quas quispiam dixerit contra eos actiones habere1 non audeat eos magistratus contradere2 sed in episcopi tantum iudicio1 in cuius praesentia litem contestans quae sunt iustitiae ac veritatis audiat4 ,indignum est enim1 ut hi qui in sacrosancta ecclesia iure noscuntur legitimo manumissi aut per epistolam1 aut per testamentum aut per longinquitatem temporis libertatis iure fruuntur1 a quolibet iniustissime inquietentur ,universa sacerdotalis ,congregatio dixit3 ,iustum est1 ut contra calumniatorum omnium versutias defendantur1 qui patrocinium immortalis ecclesiae concupiscunt4 ,et quicumque a nobis de libertis latum decretum2 superbiae ausu praevaricare tentaverit1 irreparabili damnationis suae sententia feriatur4 ,sed si placuerit episcopu ordinarium iudicem1 aut quemlibet alium saecularem1 in audientiam eorum accerseri1 cum libuerit fiat1 et nullus alius audeat causas pertractare libertorum nisi episcopus cuius interest1 aut is cui idem audiendum tradiderit4 7,can4 #g47 7,concilium ,parisiense quintum1 anno #fad47 ,se encarga los sacerdotes la defensa de los manumitidos4 ,liberti quorumcumque ingenuorum a sacerdotibus defensentur1 nec ad publicum ulterius revocentur4 ,quod si quis ausu temerario eos imprimere voluerit1 aut ad publicum revocare1 et admonitus per pontificem ad audientiam venire neglexerit1 aut emendare quod perpetravit distulerit1 communione privetur4 7,can4 #e47 7,concilium ,toletanum tertium1 anno #ehi47 ,se prescribe que los manumitidos recomendados las iglesias sean protegidos por los obispos4 ,de libertis autem id ,dei praecipiunt sacerdotes1 ut si qui ab episcopis facti sunt secundum modum quo canones antiqui dant licentiam1 sint liberi2 et tantum a patrocinio ecclesiae tam ipsi quam ab eis progeniti non recedant4 ,ab aliis quoque libertati traditi1 et ecclesiis commendati1 patrocinio episcopali tegantur1 a principe hoc episcopus postulet4 7,can4 #f47 7,concilium ,toletanum quartum1 anno #fcc47 ,se manda que la ,iglesia se encargue de defender la libertad y el peculio de los manumitidos recomendados ella4 ,liberti qui a quibuscumque manumissi sunt1 atque ecclesiae patrocinio commendati existunt1 sicut regulae antiquorum patrum constituerunt1 sacerdotali defensione a cuiuslibet insolentia protegantur2 sive in statu libertatis eorum1 seu in peculio quod habere noscuntur4 7,can4 #gb47 7,concilium ,agathense1 anno #ejf47 ,se dispone que la ,iglesia defienda los manumitidos2 y se habla en general1 prescindiendo de que le hayan sido recomendados no4 ,libertos legitime a dominis suis factos ecclesia1 si necessitas exigerit1 tueatur quos si quis ante audientiam1 aut pervadere aut expoliare praesumpserit1 ab ecclesia repellatur4 7,can4 #bi47 ,,iii ,se dispone que se atienda la redencin de los cautivos2 y que este objeto se pospongan los intereses de la ,iglesia1 por desolada que se halle4 ,sicut omnino grave est1 frustra ecclesiastica ministeria venundare1 sic iterum culpa est1 imminente huiusmodi necessitate1 res maxime desolatae ,ecclesiae captivis suis praeponere1 et in eorum redemptione cessare4 7,caus4 #ab4 ,q #b4 ,can4 #af47 ,notables palabras de ,san ,ambrosio sobre la redencin de los cautivos4 ,para atender tan piadoso objeto1 el santo obispo quebranta y vende los vasos sagrados4 7,s4 ,ambrosius1 de ,off4 ,l4 #b1 cap4 #ae47 7 #gj7 ,summa etiam liberalitas captos redimere1 eripere ex hostium manibus1 subtrahere neci homines1 et maxime faeminas turpidini1 reddere parentibus liberos1 parentes liberis1 cives patriae restituere4 ,nota sunt haec nimis ,illiriae vastitate et ,thraciae3 quanti ubique venales erant captivi orbe44444 ,ibd4 7 #ga47 ,praecipua est igitur liberalitas1 redimere captivos et maxime ab hoste barbaro1 qui nihil deferat humanitatis ad misericordiam1 nisi quod avaritia reservaverit ad redemptionem4 ,ib4 ,l4 #b4 ,c4 #b4 7 #ac47 ,ut nos aliquando in invidiam incidimus1 quod confregerimus vasa mistica1 ut captivos redimeremus1 quod arrianis displicere potuerat1 nec tam factum displicerit1 quam ut esset quod in nobis reprehenderetur4 ,estos nobles y caritativos sentimientos no eran slo de ,san ,ambrosio2 sus palabras son la expresin de los sentimientos de toda la ,iglesia4 ,a ms de diferentes pruebas que podra traer aqu1 y de lo que se deduce de los cnones que insertar continuacin1 es digna de notarse la sentida carta de ,san ,cipriano1 de la cual copiar algunos trozos1 en los cuales estn compendiados los motivos que impulsaban la ,iglesia en tan piadosa tarea1 y vivamente pintados el celo y la caridad con que la ejerca3 ,cyprianus1 ,ianuario1 ,maximo1 ,proculo1 ,victori1 ,modiano1 ,nemesiano1 ,nampulo et ,honorato fratribus salutem4 ,cum maximo animi nostri gemitu et non sine lacrymis legimus litteras vestras1 fratres carissimi1 quas ad nos pro dilectionis vestrae sollicitudine de fratrum nostrorum et sororum captivitate fecistis4 ,quis enim non doleat in eiusmodi casibus1 ut quis non dolorem fratris sui suum proprium computet1 cum loquatur apostolus ,paulus et dicat3 ,si patitur unum membrum1 compatiuntur et caetera membra2 si laetatur membrum unum1 collaetantur et caetera membra8 7#a ad ,cor41 #ab47 ,et alio loco3 ,quis infirmatur inquit et non ego infirmor8 7#b ad ,cor41 #aa47 ,quare nunc et nobis captivitas fratrum nostra captivitas computanda est2 et periclitantium dolor pro nostro dolore numerandus est1 cum sit scilicet adunationis nostrae corpus unum1 et non tantum dilectio instigare nos debeat et conferare ad fratrum membra redimenda4 ,nam cum denuo apostolus ,paulus dicat3 ,nescitis quia templum ,dei estis1 et ,spiritus ,dei habitat in vobis8 7#a ad ,cor41 #c7 etiamsi charitas nos minus adigeret ad opem fratribus ferendam1 considerandum tamen hoc in loco fuit1 ,dei templum esse quae capta sunt1 nec pati non longa cessatione et neglecto dolore debere1 ut diu ,dei templa captiva sint2 sed quibus possumus viribus elaborare et velociter gerere ut ,christum iudicem et ,dominum et ,deum nostum promereamur absequiis nostris4 ,nam cum dicat ,paulus apostolus1 ,quotquot in ,christo baptizati estis1 ,christum induistis 7,ad ,gal41 #c71 in captivis fratribus nostris contemplandus est ,christus et redimendus de periculo captivitatis1 qui nos de diaboli faucibus exuit1 nunc ipse qui manet et habitat in nobis de barbarorum manibus exuatur1 et redimatur nummaria quantitate qui nos cruce redemit et sanguine444 ,quantus vero communis omnibus nobis moeror atque cruciatus est de periculo virginum quae illic tenentur2 pro quibus non tantum libertatis1 sed et pudoris iactura plangenda est1 nec tam vincula barbarorum quam lenonum et lupanarium stupra deflenda sunt1 ne membra ,christo dicata et in aeternum continentiae honorem pudica virtute devota1 insultantium libidine et contagione foedentur8 ,quae omnia istic secundum litteras vestras fraternitas nostra cogitans et dolenter examinans2 prompte omnes et libenter ac largiter subsidia nummaria fratribus contulerunt444 ,missimus autem sextertia centum millia nummorum1 quae istic in ecclesia cui de ,domini indulgentia praesumus1 cleri et plebis apud nos consistentis collatione1 collecta sunt1 quae vos illic pro vestra diligentia dispensabitis444 ,si tamen ad explorandam nostri animi charitatem1 et examinandi nostri pectoris fidem tale aliquid acciderit1 nolite cunctari nuntiare haec nobis litteris vestris1 pro certo habentes ecclesiam nostram et fraternitatem istic universam1 ne haec ultra fiant precibus orare1 si facta fuerint1 libenter et largiter1 subsidia praestare4 7,epist4 #fj7444 ,vase1 pues1 cmo el celo de la ,iglesia por la redencin de los cautivos1 que tan vivo se despleg siglos despus1 haba comenzado ya en los primeros tiempos2 y se fundaba en los grandes y elevados motivos que divinizan en cierto modo la obra1 asegurando1 adems1 quien la ejerce1 una corona inmarcesible4 ,en las obras de ,san ,gregorio se hallarn tambin importantes noticias sobre este punto 7,v4 ,l4 #c1 ep4 #af2 ,l4 #d1 ep4 #ag2 ,l4 #f1 ep4 #ce2 ,l4 #g1 ep4 #bf1 #bh y #ch2 ,l4 #i1 ep4 #ag47 7,concilium ,masticonense secundum1 anno #ehe47 ,los bienes de la ,iglesia se empleaban en la redencin de los cautivos4 ,unde statuimus ac decernimus1 ut nos antiquus a fidelibus reparetur2 et decimas ecclesiasticis famulantibus ceremoniis populus omnis inferat1 quas sacerdotes aut in pauperum usum1 aut in captivorum redemptionem praerogantes1 suis orationibus pacem populo ac salutem impetrent3 si quis autem contumax nostris statutis saluberrimis fuerit1 a membris ecclesiae omni tempore separetur4 7,can4 #e47 7,concilium ,rhemense1 anno #fbe vel #fcj47 ,se permite quebrar los vasos sagrados para expenderlos en la redencin de cautivos4 ,si quis episcopus1 excepto si evenerit ardua necessitas pro redemptione captivorum1 ministeria sancta frangere pro qualicumque conditione praesumpserit1 ab officio cessabit ecclesiae4 7,can4 #bb47 7,concilium ,lugdunense tertium1 anno #fhc47 ,se ve1 por el siguiente canon1 que los obispos daban los cautivos cartas de recomendacin2 y se prescribe en l que se pongan en ellas la fecha y el precio del rescate2 y que se expresen tambin las necesidades de los cautivos4 ,id etiam de epistolis placuit captivorum1 ut ita sint sancti pontifices cauti1 ut in servitio pontificibus consistentibus1 qui eorum manu vel subscriptione agnoscat epistolae aut quaelibet insinuationum litterae dari debeant1 quatenus de subscriptionibus nulla ratione possit ,deo propitio dubitare3 et epistola commendationis pro necessitate cuiuslibet promulgata dies datarum et pretia constituta1 vel necessitates captivorum quos cum epistolis dirigunt1 ibidem inserantur4 7,can4 #b47 7,synodus ,s4 ,patricii ,auxilii et ,isernini ,episcoporum in ,hibernia celebrata1 circa annum ,christi #dej1 vel #def47 ,excesos que eran llevados algunos eclesisticos por un celo indiscreto favor de los cautivos4 ,si quis clericorum voluerit iuvare captivo com suo pretio illi subveniat1 nam si per furtum illum inviolaberit1 blasphemantur multi clerici per unum latronem1 qui sic fecerit excommunionis sit4 7,can4 #cb47 7,ex epistolis ,s4 ,gregorii47 ,la ,iglesia gastaba sus bienes en el rescate de los cautivos1 y1 aun cuando con el tiempo tuvieran facultades para reintegrarla de la cantidad adelantada1 ella no quera semejante reintegro3 les condonaba generosamente el precio del rescate4 ,sacrorum canonum statuta et legalis permitit auctoritas1 licite res ecclessiasticas in redemptionem captivorum impendi4 ,et ideo1 quia edocti a vobis sumus1 ante annos fere #ah reverendissimum quemdam ,fabium1 ,episcopum ,ecclesia ,firmanae1 libras #aa argenti de eadem ecclesia pro redemptione vestra1 ac patris vestri ,passivi1 fratris et coepiscopi nostri1 tunc vero clerici1 necnon matris vestrae1 hostibus impedisse1 atque ex hoc quamdam formidinem vos habere1 ne hoc quod datum est1 a vobis quolibet tempore repetatur1 huius praecepti auctoritate suspicionem vestram praevidimus auferendam2 constituentes1 nullam vos exinde1 haeredesque vestros quolibet tempore repetitionis molestiam sustinere1 nec a quoquam vobis aliquam obiici quaestionem4 7,libro #h1 ep4 #ad1 et hab4 ,caus4 #ab1 ,q4 #b1 ,c4 #ae47 7,concilium ,vernense secundum1 anno #hhd47 ,los bienes de la ,iglesia servan para el rescate de los cautivos4 ,ecclessiae facultates quas reges et reliqui christiani ,deo voverunt1 ad alimentum servorum ,dei et pauperum1 ad exceptionem hospitum1 redemptionis captivorum1 atque templorum4 ,dei instaurationem1 nunc in usu saecularium detinentur4 ,hinc multi servi ,dei pecuniam cibi et potus ac vestimentorum patiuntur1 pauperes consuetam eleemosynam non accipiunt1 negliguntur hospites1 fraudantur captivi1 et fama omnium meritu laceratur4 7,can4 #ab47 ,es digno de notarse en el canon anterior el uso que haca la ,iglesia de sus bienes2 pues que vemos que1 ms de la manutencin de los clrigos y los gastos del culto1 servan para el socorro de pobres1 de peregrinos1 y para el rescate de los cautivos4 ,hago aqu esta observacin1 porque se ofrece la oportunidad2 y no porque sea el canon citado el nico texto en que pueda fundarse la prueba del buen uso que haca la ,iglesia de sus bienes4 ,muchos son los cnones que podran citarse1 empezando desde los llamados apostlicos2 siendo de notar la expresin de que se valen veces para afear la maldad de los que se apoderaban de los bienes eclesisticos1 los administraban mal4 ,pauperum necatores1 matadores de pobres1 se los llama1 para dar entender que uno de los principales objetos de esos bienes era el socorro de los necesitados4 ,,iv 7,concilium ,lugdunense secundum1 anno #eff47 ,se excomulga los que atentan contra la libertad de la personas4 ,et quia peccatis facientibus multi in perniciem animae suae ita conati sunt1 aut conantur assurgere1 ut animas longa temporis quiete sine ulla status sui competitione viventes1 nunc improba proditione atque traditione1 aut captivaverint aut captivare conentur1 si iuxta praeceptum domini regis emendare distulerint1 quosque hos quos obduxerunt1 in loco in quo longum tempus quiete vixerint1 restaurare debeant1 ecclesiae communione priventur4 7,can4 #c47 ,del canon que acabo de citar se infiere que era muy general el abuso de apelar los particulares la violencia para reducir esclavitud personas libres4 ,tal era en aquella poca la situacin de ,europa1 causa de las irrupciones de los brbaros1 que el poder pblico era dbil en extremo1 1 mejor podramos decir1 que no exista4 ,por esto es muy bello el ver la ,iglesia salir en apoyo del orden pblico1 y en defensa de la libertad1 excomulgando los que atacaban y menospreciaban as el precepto del rey3 praeceptum domini regis4 7,concilium ,rhemense1 anno #fbe vel #fcj47 ,se reprime el mismo abuso que en el canon anterior4 ,si quis ingenuum aut liberum ad servitium inclinare voluerit1 an fortasse iam fecit1 et commonitus ab episcopo se de inquietudine eius revocare neglexerit1 aut emendare noluerit1 tanquam calumniae reum placuit sequestrari4 7,can4 #ag47 7,concilium ,confluentium1 anno #ibb47 ,se declara reo de homicidio al que seduce un cristiano y lo vende4 ,item interrogatum est1 quid de eo faciendum sit qui christianum hominem seduxerit1 et sic vendiderit2 responsumque est ab omnibus1 homicidii reatum1 ipsum hominem sibi contrahere4 7,can4 #g47 7,concilium ,londinense1 anno #aajb47 ,se prohibe el comercio de hombres que se haca en ,inglaterra1 vendindolos como brutos animales4 ,nequis illud nefarium negotium quo hactenus in ,anglia solebant homines sicut bruta animalia venundari1 deinceps ullatenus facere praesumat4 ,echase de ver1 por el canon que acabo de citar1 cunto se adelantaba la ,iglesia en todo lo perteneciente la verdadera civilizacin4 ,estamos en el siglo ,,xix1 y se mira como un notable paso dado por la civilizacin moderna1 el que las grandes naciones europeas firmen tratados para reprimir el trfico de los negros2 y por el canon citado se ve que1 principios del siglo ,,xi1 cabalmente en la misma ciudad de ,londres1 donde se ha firmado ltimamente el famoso convenio1 se prohiba el trfico de hombres1 calificndole cual merece4 ,nefarium negorium3 detestable negocio1 le apellida el concilio2 trfico infame1 le llame la civilizacin moderna1 heredando1 sin advertirlo1 sus pensamientos y hasta sus palabras de aquellos hombres quienes se apellida brbaros1 de aquellos obispos quienes se ha calumniado1 pintndolos poco menos que como una turba de conjurados contra la libertad y la dicha del gnero humano4 7,synodus incerti loci1 circa annum #faf47 ,se manda que las personas que se hubiesen vendido empeado1 vuelvan sin dilacin al estado de libertad1 as que devuelvan el precio2 y se dispone que no se les pueda exigir ms de lo que hubiesen recibido4 ,de ingenuis qui se pro pecunia aut alia re vendiderint1 vel oppignoraverint1 placuit ut quandoquidem pretium1 quantum pro ipsis datum est1 invenire potuerunt1 absque dilatione ad statum suae conditionis reddito pretio reformentur1 nec amplius quam pro eis datum est requiratur4 ,et interim1 si vir ex ipsis1 uxorem ingenuam habuerit1 aut mulier ingenuum habuerit maritum filii qui ex ipsis nati fuerint in ingenuitate permaneant4 7,can4 #ad47 ,es tan importante el canon del concilio que acabo de citar1 celebrado1 segn opinan algunos1 en ,boneuil1 que bien merece que se hagan sobre l algunas reflexiones4 ,cabalmente esta disposicin tan benfica en que se conceda al vendido el volver la libertad1 una vez satisfecho el precio que haba recibido en la venta1 atajaba un mal que deba de estar muy arraigado en las ,galias1 pues que databa de muy antiguo2 supuesto que sabemos por ,csar1 citado ya en el texto1 que muchos1 acosados por la necesidad1 se vendan para salir de situaciones apuradas4 ,es tambin muy digno de notarse lo que se dispone en el mismo canon con respecto los hijos de la persona vendida2 pues1 ora sea el padre1 ora la madre1 se prescribe que1 en ambos casos1 los hijos sean libres2 derogndose aqu la tan sabida regla del derecho civil3 partus sequitur ventrem4 ,v 7,concilium ,aurelianense tertium1 anno #ech47 ,se prohibe el devolver los judos los esclavos refugiados en las iglesias1 si hubieren buscado este asilo1 bien por obligarlos los amos cosas contrarias la religin cristiana1 bien por haber sido maltratados despus de haberlos sacado antes del asilo de la iglesia4 ,de mancipiis christianis1 quae in iudaeorum servitio detinentur1 si eis quod christiana religio vetat1 a dominis imponitur1 aut si eos quos de ecclesia excusatos tollent1 pro culpa quae remissa est1 affligere aut caedere fortasse praesumpserint1 et ad ecclesiam iterato confugerint1 nullatenus a sacerdote reddantur1 nisi pretium offeratur ac detur1 quod mancipia ipsa valere pronuntiaverit iusta taxatio4 7,can4 #ac47 7,concilium ,aurelianense quartum1 anno #eda47 ,se manda observar lo mandado en el precedente concilio del mismo nombre1 en el canon arriba citado4 ,cum prioribus canonibus iam fuerit definitum1 ut de mancipiis christianis1 quae apud iudaeos sunt1 si ad ecclesiam confugerint1 et redimi se postulaverint1 etiam ad quoscumque christianos refugerint1 et servire iudaeis noluerint1 taxato et oblato a fidelibus iusto pretio1 ab eorum dominio liberentur1 ideo statuimus1 ut tam iusta constitutio ab omnibus catholicis conservetur4 7,can4 #cj47 7,ibd47 ,se castiga con la prdida de todos los esclavos al judo que pervierte un esclavo cristiano4 ,hoc etiam decernimus observandum1 ut quicumque iudaeus4 proselytum1 qui advena dicitur1 iudaeum facere praesumpserit1 aut christianum factum ad iudaicam superstitionem adducere2 vel si iudaeus christianam ancillam suam sibi crediderit sociandum2 vel si de parentibus christianis natum1 iudaeum sub promissione fecerit libertatis1 mancipiorum amissione multetur4 7,can4 #ca47 7,concilium ,masticonense primum1 anno #eha47 ,se prohibe los judos el tener en adelante esclavos cristianos1 y con respecto los existentes1 se permite cualquier cristiano el rescatarlos1 pagando al dueo judo #ab sueldos4 ,et liceat quid de christianis qui aut de captivitatis incursu1 aut fratribus iudaeorum servitio implicantur1 debeat observari1 non solum canonicis statutis1 sed et legum beneficio pridem fuerit constitutum2 tamen quia nunc item quorundam querela exorta est1 quosdam iudaeos1 per civitates aut municipia consistentes1 in tantam insolentiam et proterviam prorrupisse1 ut nec reclamantes christianos liceat vel pretio de eorum servitute absolvi2 idcirco praesenti concilio1 ,deo auctore1 sancimus ut nullus christianus iudaeos deinceps debeat deservire2 sed datis pro quolibet bono mancipio #ab solidis1 ipsum mancipium quicumque christianus1 seu ad ingenuitatem1 seu ad servitium1 licentiam habeat redimendi3 quia nefas est1 ut quos ,christus dominus sanguinis sui effusione redemit1 persecutorum vinculis maneant irretiti4 ,quod si acquiescere his quae statuimus quicumque iudaeus noluerit1 quamdiu ad pecuniam constitutam venire distulerit1 liceat mancipio ipsi cum christianis ubicumque voluerit habitare4 ,illud etiam specialiter sancientes1 quod si qui iudaeus christianum mancipium ad errorem iudaicum convictus fuerit suassisse1 ut ipse mancipio careat et legandi damnatione plectatur4 7,can4 #af47 ,el canon que antecede1 equivale poco menos que un decreto de entera emancipacin de los esclavos cristianos2 porque1 si los judos quedaban inhibidos de adquirir nuevos esclavos cristianos1 y los que tenan1 podan ser rescatados por cualquier cristiano1 claro es que la puerta quedaba abierta de tal suerte la caridad de los fieles1 que por necesidad hubo de disminuirse en gran manera el nmero de los esclavos cristianos que geman en poder de los judos4 ,y no es esto decir que estas disposiciones cannicas surtiesen desde luego todo el efecto que se propona la ,iglesia2 pero s que1 siendo ste el nico poder que la sazn permaneca en pie1 y que ejerca influencia sobre los pueblos1 deban de ser sus disposiciones sumamente provechosas aquellos en cuyo favor se establecan4 7,concilium ,toletanum tertium1 anno #ehi47 ,se prohibe los judos el adquirir esclavos cristianos4 ,si un judo induce al judasmo1 circuncida un esclavo cristiano1 ste queda libre1 sin que haya de pagarse nada al dueo4 ,suggerente concilio1 id gloriosissimus dominus noster1 canonibus inserendum praecipit1 ut iudaeis non liceat christianas habere uxores1 neque mancipia comparare in usus proprios4 ,si qui vero christiani ab eis iudaico ritu sunt maculati1 vel etiam circumcissi1 non reddito pretio ad libertatem et religionem redeant christianam4 7,can4 #ad47 ,es notable este canon1 ya porque defenda la conciencia del esclavo1 ya porque impona al dueo una pena favorable la libertad4 ,de esta clase de penas para reprimir la arbitrariedad de los amos que violentaban la conciencia de los esclavos1 encontramos un ejemplo muy curioso en el siglo siguiente1 en una coleccin de leyes de ,ina1 rey de los sajones occidentales4 ,helo aqu3 7,leges ,inae ,regis ,saxonum ,occidiorum1 anno #fib47 ,si un amo hace trabajar su esclavo en domingo1 el esclavo queda libre4 ,si servus operatur die dominica per praeceptura domini sui1 sit liber4 7,leg4 #c47 ,,otro ,,ejemplo 7,concilium ,berghamstedae anno #e4 ,withredi ,regis ,cantii1 id est ,christi #fig3 sub ,bertualdo ,cantuariensi archiepiscopo celebratum4 ,haec sunt iudicia ,withredi ,regis ,cantuariorum47 ,si un amo da de comer carne un esclavo en da de ayuno1 ste queda libre4 ,si quis servo suo carnem in ieiunio dediderit comedendam1 servus liber exeat4 7,can4 #ae47 7,concilium ,toletanum quartum1 anno #fcc47 ,se prohibe enteramente los judos el tener esclavos cristianos2 disponindose que1 si algn judo contraviene lo mandado aqu1 se le quiten los esclavos y stos alcancen del prncipe la libertad4 ,ex decreto gloriosissimi principis hoc sanctum elegit concilium1 ut iudaeis non liceat christianos servos habere1 nec christiana mancipia emere1 nec cuiusquam consequi largitate3 nefas est enim ut membra ,christi serviant ,antichristi ministris4 ,quod si deinceps servos christianos1 vel ancillas iudaei habere praesumpserint1 sublati ab eorum dominatu libertatem a principe consequantur4 7,can4 #ff47 7,concilium ,rhemense1 anno #fbe47 ,se prohibe vender esclavos cristianos los gentiles judos2 y se anulan esas ventas si se hicieren4 ,ut christiani iudaeis vel gentilibus non vendantur2 et si quis christianorum necessitate cogente mancipia sua christiana elegerit venundanda1 non aliis nisi tantum christianis expendat4 ,nam si paganis aut iudaeis vendiderit1 communione privetur1 et emptio careat firmitate4 7,can4 #aa47 ,ninguna precaucin era excesiva en aquellos calamitosos tiempos4 ,a primera vista podra parecer que semejantes disposiciones eran efecto de la intolerancia de la ,iglesia con respecto los judos y los gentiles2 y1 sin embargo1 era en realidad un dique contra la barbarie que lo iba invadiendo todo2 una garanta de los derechos ms sagrados del hombre3 garanta tanto ms necesaria cuanto puede decirse que todas las otras haban desaparecido4 ,lase1 si no el documento que sigue continuacin1 donde se ve que algunos llegaban hasta el horrible extremo de vender sus esclavos los gentiles para sacrificarlos4 7,gregorius ,papa ,,iii1 ep4 ,i ad ,bonifacium ,archiepiscoporum2 anno #gca47 ,hoc quoque inter alia crimina agi in partibus illis dixisti1 quod quidam ex fidelibus ad immolandum paganis sua venundent mancipia4 ,quod ut magnopere corrigere debeas fratres commonemus1 nec sinas fieri ultra2 scelus est enim et impietas4 ,eis ergo qui haec perpetraverunt1 similem homicidiae indices poenitentiam4 ,estos excesos deban de llamar en gran manera la atencin1 pues que vemos que el concilio de ,ciptines1 celebrado en el ao #gdc1 vuelve insistir en lo mismo1 prohibiendo que los esclavos cristianos se entreguen gentiles4 ,et ut mancipia christiana paganis non tradantur4 7,can4 #g47 7,concilium ,cabilonense1 anno #fej47 ,se prohibe vender un esclavo cristiano fuera del territorio comprendido en el reino de ,clodoveo4 ,pietatis est maxime et religionis intuitus1 ut captivitatis vinculum omnino a christianis redimatur4 ,unde ,sancta ,synodus noscitur censuisse1 ut nullus mancipium extra fines vel terminos1 qui ob regnum domini ,clodovei regis pertinent1 debeat venundare1 ne quod obsit1 per tale commercium1 aut captivitatis vinculo1 vel quod peius est1 iudaica servitute mancipia christiana teneantur implicita4 7,can4 #i47 ,el antecedente canon en que se prohibe la venta de los esclavos cristianos fuera del territorio del reino de ,clodoveo1 por temor de que caiga el esclava en poder de paganos1 de judos2 y el otro del concilio de ,reims copiado ms arriba en que se encuentra una especie semejante1 son notables bajo dos aspectos3 #a4 ,en cuanto manifiestan el sumo respeto que se ha de tener al alma del hombre1 aunque sea esclavo2 pues que se prohibe el venderlo all donde pueda hallarse en un compromiso la conciencia de vendido2 respeto que era muy importante sostener1 as para desarraigar las erradas doctrinas antiguas sobre este punto1 como por ser el primer paso que deba darse para llegar la emancipacin4 #b4 ,limitndose la facultad de vender1 se entrometa la ley en esa clase de propiedad1 distinguindola de las dems1 y colocndola en una categora diferente1 y ms elevada3 esto era un paso muy adelantado para declarar guerra abierta esa misma propiedad1 pasando abolirla por medios legtimos4 7,concilium decimum ,toletanum1 anno #fef47 ,se reprende severamente los clrigos que vendan sus esclavos judos y se les conmina con penas terribles4 ,septimae collationis immane satis et infandum operationis studium nunc sanctum nostrum adiit concilium2 quo plerique ex sacerdotibus et ,levitis1 qui pro sacris ministeriis1 et pietatis studio1 gubernationisque augmento sanctae ecclesiae deputati sunt officio1 malunt imitari turbam malorum1 potius quam sanctorum patrum insistere mandatis3 ut ipsi etiam qui redimere debuerunt1 venditiones facere intendant1 quos ,christi sanguine praesciunt esse redemptos2 ita dumtaxat ut eorum dominio qui sunt empti in rito ,iudaismi convertantur opressi1 et fit execrabile commercium ubi nitente ,deo iustum et sanctum adesse conventum2 quia maiorum canones vetuerunt ut nullus iudaeorum coniugia vel servitia habere praesumat de christanorum coetu4 ,sigue reprendiendo elocuentemente los culpables1 y luego contina3 ,si quis enim post hanc definitionem talia agere tentaverit1 noverit se extra ecclesiam fieri1 et praesenti1 et futuro iudicio cum ,iuda simili poena percelli1 dummodo ,dominum denuo proditionis pretio malunt ad iracundiam provocare4 7,can4 #g47 ,,vi ,manumisin que hace el ,papa ,san ,gregorio ,i de dos esclavos de la ,iglesia romana2 texto notable en que explica el ,papa los motivos que inductan los cristianos manumitir sus esclavos4 ,cum ,redemptor noster totius conditor creaturae ad hoc propitiatus humanam voluerit carnem assumere1 ut divinitatis suae gratia1 diruto quo tenebamur captivi vinculo servitutis1 pristinae nos restitueret libertati2 salubriter agitur1 si homines quos ab initio natura creavit liberos et protulit1 et ius gentium iugo substituit servitutis1 in ea natura in qua nati fuerant1 manumitentis beneficio1 libertati reddantur4 ,atque ideo pietatis intuitu1 et huius rei consideratione permoti1 vos ,montanam atque ,thomam famulos ,sanctae ,romanae ,ecclesiae1 cui ,deo adiutore deservimus1 liberos ex hac die civesque ,romanos efficimus1 omneque vestrum vobis relaxamus servitutis peculium4 7,s4 ,greg41 ,l4 #e1 ep4 #ab47 7,concilium ,agathense1 anno #ejf47 ,se manda que los obispos respeten la libertad de los manumitidos por sus predecesores4 ,se indica la facultad que tenan los obispos de manumitar los esclavos benemritos1 y se fija la cantidad que podan donarles para su subsistencia4 ,sane si quos de servis ecclesiae benemeritos sibi episcopus libertate donaverit collatam libertatem a successoribus placuit custodiri cum ho quod eis manumissor in libertate contulerit1 quod tamen iubemus viginti solidorum numerum1 et modum in terrula1 vineola1 vel hospitiola tenere4 ,quod amplius datum fuerit1 post manumissoris mortem ecclesia revocabit4 7,can4 #g47 7,concilium ,aurelianense quartum1 anno #eda47 ,se manda devolver la ,iglesia lo empeado enajenado por el obispo1 que nada le haya dejado de bienes propios2 pero se exceptan de esta regla los esclavos manumitidos1 quienes debern quedar en libertad4 ,ut episcopus qui de facultate propria ecclesiae nihil relinquit1 de ecclesiae facultate si quid aliter quam canones eloquuntur obligaverit1 vendiderit1 aut distraxerit1 ad ecclesiam revocetur4 ,sane si de servis ecclesiae libertos fecerit numero competenti1 in ingenuitate permaneant1 ita ut ab officio ecclesiae non recedant4 7,can4 #i47 7,synodus ,celichytensis1 anno #haf47 ,se ordena que la muerte de cada obispo se d libertad todos sus esclavos ingleses4 ,se dispone la solemnidad que ha de haber en las exequias del difunto1 previnindose que1 al fin de ellas1 cada obispo y abad haban de manumitir tres esclavos1 dndoles cada uno tres sueldos4 ,decimo iubetur1 et hoc firmiter statuimus asservandum1 tam in nostris diebus1 quamque etiam futuris temporibus1 omnibus successoribus nostris qui post nos illis sedibus ordinentur quibus ordinati sumus3 ut quandocumque aliquis ex numero episcoporum migraverit de saeculo1 hoc pro anima illius praecipimus1 ex substantia uniuscumque rei decimam partem dividere1 ad distribuere pauperibus in eleemosynam1 sive in pecoribus1 et armentis1 scu de ovibus et porcis1 vel etiam in cellariis1 necnon omnem hominem ,anglicum liberare1 qui in diebus suis sit servituti subiectus1 ut per illud sui proprii laboris fructum retributionis percipere mereatur1 et indulgentiam peccatorum4 ,nec ullatenus ab aliqua persona huic capitulo contradicatur1 sed magis1 prout condecet1 a successoribus augeatur1 et eius memoria semper in posterum per universas ecclesias nostrae ditioni subiectas cum ,dei laudibus habeatur et honoretur4 ,prorsus orationes et eleemosynas quae inter nos specialiter condictam habemus1 id est1 ut statim per singulas parochias in singulis quibusque ecclesiis1 pulsato signo1 omnis famulorum ,dei coetus ad basilicam conveniant1 ibique pariter ,,xxx psalmos pro defuncti animae decantent4 ,et postea unusquisque antistes et abbas sexcentos psalmos1 et centum viginti missas celebrare faciat1 et tres homines liberet1 et eorum cuilibet tres solidos distribuat4 7,can4 #aj47 7,concilium ,ardamachiense in ,hibernia celebratum anno #aaga37 7,ex ,giraldo ,cambrensi1 cap4 #bh ,hiberniae expugnatae47 ,curioso documento en que se refiere la generosa resolucin tomada en el concilio de ,armach en ,irlanda1 de dar libertad todos los esclavos ingleses4 ,his completis convocatos apud ,ardamachiam totius ,hiberniae clero1 et super advenarum in insulam adventu tractato diutius et deliberato1 tandem communis omnium in hoc sententia resedit2 propter peccata scilicet populi sui1 eoque praecipue quod ,anglos olim1 tam a mercatoribus1 quam praedonibus atque piratis1 emere passim1 et in servitutem redigere consueverant1 divinae1 censura vindictae hoc eis incomodum accidisse1 ut et ipsi quoque ab eadem gente in servitutem vice reciproca iam redigantur4 ,anglorum namque populus adhuc integro eorum regno1 communi gentis vitio liberos suos venales exponere1 et priusquam inopiam ullam aut inediam sustinerent1 filios proprios et cognatos in ,hiberniam vendere consueverant4 ,unde et probabiliter credi potest1 sicut venditores olim1 ita emptores1 tam enormi delicto iuga servitutis iam meruisse4 ,decretum est itaque in praedicto concilio1 et cum universitatis consensu publice statutum1 ut ,angli ubique per insulam1 servitutis vinculo mancipati1 in pristinam revocentur libertatem4 ,en el documento que se acaba de leer1 es digno sobremanera de notarse cmo influan las ideas religiosas en amansar las feroces costumbres de los pueblos4 ,sobreviene una calamidad pblica1 y he aqu que desde luego se encuentra la causa de ella en la indignacin divina1 ocasionada por el trfico que hacan los irlandeses comprando esclavos ingleses los mercaderes1 y los bandoleros y piratas4 ,no deja tambin de ser curioso el ver que por aquellos tiempos eran los ingleses tan brbaros1 que vendan sus hijos y parientes1 la manera de los africanos de nuestros tiempos4 ,y esto deba de ser bastante general1 pues que leemos en el lugar arriba copiado3 que esto era comn vicio de aquellos pueblos2 communi gentis vitio4 ,as se concibe mejor cun necesaria era la disposicin insertada ms arriba1 del concilio de ,londres1 celebrado en #aajb1 en que se prohibe ese infame trfico de hombres4 7,ex concilio apud ,silvanectum1 anno #hfd47 ,los esclavos de la ,iglesia no deben permutarse con otros2 no ser que por la permuta se les d libertad4 ,mancipia ecclesiastica1 nisi ad libertatem1 non convenit commutari2 videlicet ut mancipia1 quae pro eclesiastico homine dabuntur1 in ,ecclesiae servitute permaneant1 et ecclesiasticus homo1 qui commutatur1 fruatur perpetua libertate4 ,quod enim semel ,deo consecratum est1 ad humanus usus transferri non decet4 7,v4 ,decret4 ,greg4 ,,ix4 ,l4 #c1 ,tit4 #ai1 cap4 #c47 7,ex eodem1 anno #hfd47 ,contiene la misma especie que el anterior2 y adems se deduce de el que los fieles1 en remedio de sus almas1 acostumbraban ofrecer sus esclavos ,dios y los santos4 ,iniustum videtur et impium1 ut mancipia1 quae fideles ,deo1 et ,sanctis eius pro remedio animae suae consecrarunt1 cuiuscumque muneris mancipio1 vel commutationis commercio iterum in servitutem saecularium redigantur1 cum canonica auctoritas servos tantummodo permittat distrahi fugitivos4 ,et ideo ecclaesiarum ,rectores summopere caveant1 ne eleemosyna unius1 alterius peccatum fiat4 ,et est absurdum ut ab ecclesiastica dignitate servus discedens1 humanae sit obnoxius servituti4 7,ibd41 cap4 #d47 7,concilium ,romanum sub ,s4 ,gregorio ,i1 anno #eig47 ,se ordena que se d libertad los esclavos que quieran abrazar la vida monstica1 previas las precauciones que pudiesen probar la verdad de la vocacin4 ,multos de ecclesiastica seu saeculari familia1 novimus ad omnipotentis ,dei servitium festinare ut ab humana servitute liberi in divino servitio valeant familiarius in monasteriis conservari1 quos si passim dimittimus1 omnibus fugiendi ecclesiastici iuris dominium occasionem praebemus3 si vero festinantes ad omnipotentis ,dei servitium1 incaute retinemus1 illi invenimur negare quaedam qui dedit omnia4 ,unde necesse est1 ut quisquis ex iuris ecclesiastici vel saecularis militiae servitute ad ,dei servitium converti desiderat1 probetur prius in laico habitu constitutus3 et si mores eius atque conversatio bona desiderio eius testimonium ferunt1 absque retractatione servire in monasterio omnipotenti ,domino permittatur1 ut ab humano servitio liber recedat qui in divino obsequio districtiorem appetit servitutem4 7,s4 ,greg41 ,epist4 #dd41 ,lib4 #d47 7,ex epistolis ,gelasii ,papae47 ,se reprime el abuso que iba cundiendo de ordenar los esclavos sin consentimiento de sus dueos4 ,ex antiquis regulis et novella synodali explanatione comprehensum est1 personas obnoxias servituti1 cingulo coelestis militiae non praecingi4 ,sed nescio utrum ignorantia an voluntate rapiamini1 ita ut ex hac causa nullus pene ,episcoporum videatur extorris4 ,ita enim nos frequens et plurimorum querela nos circumstrepit1 ut ex hac parte nihil penitus potetur constitutum4 7,distin4 #ed1 c4 #i47 ,frequens equidem1 et assidua nos querela circumstrepit de his pontificibus1 qui nec antiquas regulas nec decreta nostra noviter directa cogitantes1 obnoxias possesionibus obligatasque personas1 venientes ad clericalis officii cingulum non recusant4 7,ibd41 c4 #aj47 ,actores siquidem filiae nostrae illustris et magnificae feminae1 ,maximae petitori nobis insinuatione conquesti sunt1 ,sylvestrum atque ,candidum1 originarios suos1 contra constitutiones quae supradictae sunt1 et contradictione praeeunte a ,lucerino ,pontifice ,diaconos ordinatos4 7,ibd1 c4 #aa47 ,generalis etiam querelae vitanda praesumptio est1 qua propemodum causantur universi1 passim servos et originarios1 dominorum iura1 possesionumque fugientes1 sub religiosae conversationis obtentu1 vel ad monasteria sese conferre1 vel ad ecclesiasticum famulatum1 conniventibus quippe praesulibus1 indifferenter admitti4 ,quae modis omnibus est amovenda pernicies1 ne per christiani nominis institutum aut aliena pervadi1 aut publica videatur disciplina subverti4 7,ibd41 c4 #ab47 7,concilium ,emeritense1 anno #fff47 ,se permite los prrocos el escoger de entre los siervos de la ,iglesia algunos para clrigos4 ,quidquid unanimiter digne disponitur in sancta ,dei ecclesia1 necessarium est ut a parochitanis presbyteris custoditum maneat4 ,sunt enim nonnulli qui ecclessiarum suarum res ad plenitudinem habent et sollicitudo illis nulla est habendi clericos cum quibus omnipotenti ,deo laudum debita persolvant officia4 ,proinde instituit haec sancta synodus ut omnes parochitani presbyteri1 iuxta ut in rebus sibi a ,deo creditis sentiunt habere virtutem1 de ecclesiae suae familia clericos sibi faciant2 quos per bonam voluntatem ita nutriant1 ut et officium sanctum digne peragant1 et ad servitium suum aptos eos habeat4 ,hi etiam victum et vestitum dispensatione presbyteri merebuntur1 et domino et presbytero suo1 atque utilitati ecclesiae fideles esse debent4 ,quod si inutiles apparuerint1 ut culpa patuerit1 correptione disciplinae feriantur3 si quis presbyterorum hanc sententiam minime custodierit et non adimpleverit1 ab episcopo suo corrigatur3 ut plenissime custodiat1 quod digne iubetur4 7,can4 #ah47 7,concilium ,toletanum nonum1 anno #fee47 ,se dispone que los obispos den libertad los esclavos de la ,iglesia que hayan de ser admitidos en el clero4 ,qui ex familiis ecclesiae servituri devocantur in clerum ab ,episcopis suis1 necesse est1 ut libertatis percipiant donum3 et si honestae vitae claruerint meritis1 tunc demum maioribus fungantur officiis4 7,can4 #aa47 7,concilium quartum ,toletanum1 anno #fcc47 ,se permite ordenar los esclavos de la ,iglesia dndoles antes libertad4 ,de familiis ecclesiae constituere presbyteros et diaconos per parochias liceat2 quos tamen vitae rectitudo et probitas morum comendat3 ea tamen ratione1 ut antea manumissi libertatem status sui percipiant1 et denuo ad ecclesiasticos honores succedant2 irreligiosum est enim obligatos existere servituti1 qui sacri ordinis suscipiunt dignitatem4 7,can4 #gd47 ,,vii ,visto ya cul fu la conducta de la ,iglesia con respecto la esclavitud en ,europa1 excitase1 naturalmente1 el deseo de saber cmo se ha portado en tiempos ms recientes con relacin los esclavos de las otras partes del mundo4 ,afortunadamente puedo ofrecer mis lectores un documento1 que1 al paso que manifiesta cules son en este punto las ideas y los sentimientos del actual pontfice ,gregorio ,,xvi1 contiene1 en pocas palabras1 una interesante historia de la solicitud de la ,sede ,romana1 en favor de los esclavos de todo el universo4 ,hablo de unas letras apostlicas contra el trfico de negros1 publicadas en ,roma en el da #c de noviembre de #ahci4 ,recomiendo encarecidamente su lectura1 porque ellas son una confirmacin autntica y decisiva1 de que la ,iglesia ha manifestado siempre y manifiesta todava1 en este gravsimo negocio de la esclavitud1 el ms acendrado espritu de caridad1 sin herir en lo ms mnimo la justicia1 ni desviarse de lo que aconseja la prudencia4 ,gregorio ,,pp4 ,,xvi ad futuram rei memoriam4 ,elevado al grado supremo de dignidad apostlica1 y siendo1 aunque sin merecerlo1 en la tierra vicario de ,jesucristo ,hijo de ,dios1 que por su caridad excesiva se dign hacerse hombre y morir para redimir al gnero humano1 hemos credo que corresponde nuestra pastoral solicitud hacer todos los esfuerzos para apartar los cristianos del trfico que estn haciendo con los negros y con otros hombres1 sean de la especie que fueren4 ,tan luego como comenzaron esparcirse las luces del ,evangelio1 los desventurados que caan en la ms dura esclavitud1 y en medio de las infinitas guerras de aquella poca1 vieron mejorarse su situacin porque los apstoles1 inspirados por el espritu de ,dios1 inculcaban los esclavos la mxima de obedecer sus seores temporales como al mismo ,jesucristo1 y resignarse con todo su corazn la voluntad de ,dios2 pero1 al mismo tiempo1 imponan los dueos el precepto de mostrarse humanos con sus esclavos1 concederles cuanto fuese justo y equitativo1 y no maltratarlos1 sabiendo que el ,seor de unos y otros est en los cielos1 y que para ,el no hay acepcin de personas4 ,la ,ley ,evanglica1 al establecer de una manera universal y fundamental la caridad sincera para con todos1 y el ,seor declarando que mirara como hechos negados s mismo1 todos los actos de beneficencia y de misericordia hechos negados las pobres y los dbiles1 produjo1 naturalmente1 el que los cristianos1 no slo mirasen como hermanos sus esclavos sobre todo cuando se haban convertido al ,cristianismo1 sino que se mostrasen inclinados dar la libertad aquellos que por su conducta se hacan acreedores ella1 lo cual acostumbraban hacer1 particularmente en las fiestas solemnes de ,pascuas1 segn refiere ,san ,gregorio de ,nicea4 ,todava hubo quienes inflamados de la caridad ms ardiente1 cargaron ellos mismos con las cadenas para rescatar sus hermanos1 y un hombre apostlico1 nuestro predecesor el ,papa ,clemente ,i1 de santa memoria1 atestigua haber conocido muchos que hicieron esta obra de misericordia2 y sta es la razn por que1 habindose disipado con el tiempo las supersticiones de los paganos1 y habindose dulcificado las costumbres de los pueblos ms brbaros1 gracias los beneficios de la fe1 movida por la caridad1 las cosas han llegado al punto de que hace muchos siglos no hay esclavos en la mayor parte de las naciones cristianas4 ,sin embargo1 y lo decimos con el dolor ms profundo1 todava se vieron hombres1 aun entre cristianos1 que1 vergonzosamente cegados por el deseo de una ganancia srdida1 no vacilaron en reducir la esclavitud en tierras remotas los indios1 los negros1 y otras desventuradas razas1 ayudar en tan indigna maldad1 nstituyendo y organizando el trfico de estos desventurados1 quienes otros haban cargado de cadenas4 ,muchos pontfices romanos1 nuestros predecesores1 de gloriosa memoria1 no se olvidaron1 en cuanto estuvo de su parte1 de poner un coto la conducta de semejantes hombres1 como contraria su salvacin1 y degradante para el nombre cristiano2 porque ellos vean bien que sta era una de las causas que ms influyen para que las naciones infieles mantengan un odio constante la verdadera religin4 ,a este fin se dirigen las letras apostlicas de ,paulo ,,iii de #bj de mayo de #aecg1 remitidas al cardenal arzobispo de ,toledo1 selladas con el sello del ,pescador1 y otras letras mucho ms amplias de ,urbano ,,viii de #bb de abril de #afci dirigidas al colector de los derechos de la ,cmara apostlica en ,portugal2 letras en las cuales se contienen las ms serias y fuertes reconvenciones contra los que se atreven reducir la esclavitud los habitantes de la ,india occidental meridional1 venderlos1 comprarlos1 cambiarlos1 regalarlos1 separarlos de sus mujeres y de sus hijos1 despojarlos de sus bienes1 llevarlos enviarlos reinos extranjeros1 y privarlos de cualquier modo de su libertad1 retenerlos en la servidumbre1 bien prestar auxilio y favor los que tales cosas hacen1 bajo cualquier causa pretexto1 predicar ensear que esto es lcito1 y por ltimo cooperar ello de cualquier modo4 ,benedicto ,,xiv confirm despus y renov estas prescripciones de los ,papas ya mencionados1 por nuevas letras apostlicas los obispos del ,brasil y de algunas otras regiones en #bj de diciembre de #agda1 en las que excita con el mismo objeto la solicitud de dichos obispos4 ,mucho antes1 otro de nuestros predecesores ms antiguos1 ,po ,,ii1 en cuyo pontificado se extendi el dominio de los portugueses en la ,guinea y en el pas de los negros1 dirigi sus letras apostlicas en #g de octubre de #adhb al obispo de ,ruvo1 cuando iba partir para aquellas regiones1 en las que no se limitaba nicamente dar dicho prelado los poderes convenientes para ejercer en ellas el santo ministerio con el mayor fruto1 sino que tom de aqu ocasin para censurar severamente la conducta de los cristianos que reducan los nefitos la esclavitud4 ,en fin1 ,po ,,vii en nuestros das1 animado del mismo espritu de caridad y de religin que sus antecesores1 interpuso con celo sus buenos oficios cerca de los hombres poderosos1 para hacer que cesase enteramente el trfico de los negros entre los cristianos4 ,semejantes prescripciones y solicitud de nuestros antecesores nos han servido1 con la ayuda de ,dios1 para defender los indios y otros pueblos arriba dichos1 de la barbarie1 de las conquistas y de la codicia de los mercaderes cristianos2 mas es preciso que la ,santa ,sede tenga por qu regocijarse del completo xito de sus esfuerzos y de su celo1 puesto que1 si el trfico de los negros ha sido abolido en parte1 todava se ejerce por un gran nmero de cristianos4 ,por esta causa1 deseando borrar semejante oprobio de todas las comarcas cristianas1 despus de haber conferenciado con todo detenimiento con muchos de nuestros venerables hermanos1 los cardenales de la ,santa ,iglesia romana1 reunidos en consistorio1 y siguiendo las huellas de nuestros predecesores1 en virtud de la autoridad apostlica1 advertimos y amonestamos con la fuerza del ,seor todos los cristianos1 de cualquiera clase y condicin que fuesen1 y les prohibimos que ninguno sea osado en adelante molestar injustamente los indios1 los negros otros hombres1 sean los que fueren1 despojarlos de sus bienes reducirlos la esclavitud1 ni prestar ayuda favor los que se dedican semejantes excesos1 ejercer un trfico tan inhumano1 por el cual los negros1 como si no fuesen hombres1 sino verdaderos impuros animales1 reducidos cual ellos la servidumbre sin ninguna distincin1 y contra las leyes de la justicia y de la humanidad1 son comprados1 vendidos y dedicados los trabajos ms duros1 con cuyo motivo se excitan desavenencias1 y se fomentan continuas guerras en aquellos pueblos por el cebo de la ganancia propuesta los raptores de negros4 ,por esta razn1 y en virtud de la autoridad apostlica1 reprobamos todas las dichas cosas como absolutamente indignas del nombre cristiano2 y en virtud de la propia autoridad1 prohibimos enteramente1 y prevenimos todos los eclesisticos y legos el que se atrevan sostener como cosa permitida el trfico de negros1 bajo ningn pretexto ni causa1 bien predicar y ensear en pblico ni en secreto1 ninguna cosa que sea contraria lo que se previene en estas letras apostlicas4 ,y con el fin de que dichas letras lleguen conocimiento de todos1 y que ninguno pueda alegar ignorancia1 decretamos y ordenamos que se publiquen y fijen segn costumbre1 por uno de nuestros oficiales1 en las puertas de la ,baslica del ,prncipe de los ,apstoles de la ,cancillera ,apostlica1 del ,palacio de ,justicia1 del monte ,citorio1 y en el campo de ,flora4 ,dado en ,roma en ,santa ,mara la ,mayor1 sellado con el sello del ,pescador #c de noviembre de #ahci1 y el #i4 de nuestro pontificado4--,aloisio1 cardenal ,lambruschini4 ,llamo particularmente la atencin sobre el interesante documento que acabo de insertar1 y que puede decirse que corona magnficamente el conjunto de los esfuerzos hechos por la ,iglesia para la abolicin de la esclavitud4 ,y como en la actualidad sea la abolicin del trfico de los negros uno de los negocios que ms absorben la atencin de ,europa1 siendo el objeto de un tratado concludo recientemente entre las grandes potencias1 ser bien detenernos algunos momentos reflexionar sobre el contenido de las letras apostlicas del ,papa ,gregorio ,,xvi4 ,es digno de notarse1 en primer lugar1 que ya en #adhb el ,papa ,po ,,ii dirigi sus letras apostlicas al obispo de ,ruvo cuando iba partir para aquellas regiones1 letras en que no se limitaba nicamente dar dicho prelado los poderes convenientes para ejercer en ellas el santo ministerio con el mayor fruto1 sino que tom de aqu ocasin para censurar severamente la conducta de los cristianos que reducan los nefitos la esclavitud4 ,cabalmente fines del siglo ,,xv1 cuando puede decirse que tocaban su trmino los trabajos de la ,iglesia para desembrollar el caos en que se haba sumergido la ,europa causa de la irrupcin de los brbaros1 cuando las instituciones sociales y polticas iban desarrollndose cada da ms1 formando ya la sazn un cuerpo algo regular y coherente1 empieza la ,iglesia luchar con otra barbarie que se reproduce en pases lejanos1 por el abuso que hacan los conquistadores de la superioridad de fuerzas y de inteligencia con respecto los pueblos conquistados4 ,este solo hecho nos indica que para la verdadera libertad y bienestar de los pueblos1 para que el derecho prevalezca sobre el hecho y no se entronice el mando brutal de la fuerza1 no bastan las luces1 no basta la cultura de los pueblos1 sino que es necesaria la religin4 ,all en tiempos antiguos vemos pueblos extremadamente cultos que ejercen las ms inauditas atrocidades2 y en tiempos modernos1 los europeos1 ufanos de su saber y de sus adelantos1 llevaron la esclavitud los desgraciados pueblos que cayeron bajo su dominio4 ,y quin fu el primero que levant la voz contra tamaa injusticia1 contra tan horrenda barbarie8 ,no fu la poltica1 que quizs no lo llevaba mal para que as se asegurasen las conquistas2 no fu el comercio1 que vea en ese trfico infame un medio expedito para srdidas pero pinges ganancias2 no fu la filosofa1 que1 ocupada en comentar las doctrinas de ,platn y ,aristteles1 no se hubiera quizs resistido mucho que renaciese para los pases conquistados la degradante teora de las razas nacidas para la esclavitud2 fu la religin catlica1 hablando por boca del ,vicario de ,jesucristo4 ,es ciertamente un espectculo consolador para los catlicos el que ofrece un pontfice romano condenando1 hace ya cerca de cuatro siglos1 lo que la ,europa1 con toda su civilizacin y cultura1 viene condenar ahora2 y con tanto trabajo1 y todava con algunas sospechas de miras interesadas por parte de alguno de los promovedores4 ,sin duda que no alcanz el pontfice producir todo el bien que deseaba2 pero las doctrinas no quedan estriles1 cuando salen de un punto desde el cual pueden derramarse grandes distancias1 y sobre personas que las reciben con acatamiento1 aun cuando no sea sino por respeto aquel que las ensea4 ,los pueblos conquistadores eran la sazn cristianos1 y cristianos sinceros2 y as es indudable que las amonestaciones del ,papa1 transmitidas por boca de los obispos y dems sacerdotes1 no dejaran de producir muy saludables efectos4 ,en tales casos1 cuando vemos una providencia dirigida contra un mal1 y notamos que el mal ha continuado1 solemos equivocarnos1 pensando que ha sido intil1 y que quien la ha tomado no ha producido ningn bien4 ,no es lo mismo extirpar un mal que disminuirle2 y no cabe duda en que1 si las bulas de los ,papas no surtan todo el efecto que ellos deseaban1 deban de contribuir al menos atenuar el dao1 haciendo que no fuese tan desastrosa la suerte de los infelices pueblos conquistados4 ,el mal que se previene y evita no se ve1 porque no llega existir1 causa del preservativo2 pero se palpa el mal existente1 ste nos afecta1 ste nos arranca quejas1 y olvidamos con frecuencia la gratitud debida quien nos ha preservado de otros ms graves4 ,as suele acontecer con respecto la religin4 ,cura mucho1 pero todava precave ms que no cura1 porque1 apoderndose del corazn del hombre1 ahoga muchos males en su misma raz4 ,figurmonos los europeos del siglo ,,xv1 invadiendo las ,indias orientales y occidentales1 sin ningn freno1 entregados nicamente las instigaciones de la codicia1 los caprichos de la arbitrariedad1 con todo el orgullo de conquistadores1 y con todo el desprecio que deban de inspirarles los indios1 por la inferioridad de sus conocimientos1 y por el atraso de su civilizacin y cultura2 qu hubiera sucedido8 ,si es tanto lo que han tenido que sufrir los pueblos conquistados1 pesar de los gritos incesantes de la religin1 pesar de su influencia en las leyes y en las costumbres1 no hubiera llegado el mal un extremo intolerable1 no mediar esas poderosas causas que le salan sin cesar al encuentro1 ora previnindole ora atenundole8 ,en masa hubieran sido reducidos la esclavitud los pueblos conquistados1 en masa se los hubiera condenado una degradacin perpetua1 en masa se los hubiera privado para siempre1 hasta de la esperanza de entrar un da en la carrera de la civilizacin4 ,deplorable es1 por cierto1 lo que han hecho los europeos con los hombres de las otras razas2 deplorable es1 por cierto1 lo que todava estn haciendo algunos de ellos2 pero al menos no puede decirse que la religin catlica no se haya opuesto con todas sus fuerzas tamaos excesos1 al menos no puede decirse que la ,cabeza de la ,iglesia haya dejado pasar ninguno de esos males1 sin levantar contra ellos la voz1 sin recordar los derechos del hombre1 sin condenar la injusticia y sin execrar la crueldad1 sin abogar por la causa del linaje humano1 no distinguiendo razas1 climas ni colores4 ,de dnde le viene ,europa ese pensamiento elevado1 ese sentimiento generoso1 que la impulsan declararse tan terminantemente contra el trfico de hombres1 que la conducen la completa abolicin de la esclavitud en las colonias6 ,cuando la posteridad recuerde esos hechos tan gloriosos para la ,europa1 cuando los seale para fijar una nueva poca en los anales de la civilizacin del mundo1 cuando busque y analice las causas que fueron conduciendo la legislacin y las costumbres europeas hasta esa altura2 cuando elevndose sobre causas pequeas y pasajeras1 sobre circunstancias de poca entidad1 sobre agentes muy secundados1 quiera buscar el principio vital que impulsaba la civilizacin europea hacia trmino tan glorioso1 encontrar que ese principio era el ,cristianismo4 ,y cuando trate de profundizar ms y ms en la materia1 cuando investigue si fu el ,cristianismo bajo una forma general y vaga1 el ,cristianismo sin autoridad1 el ,cristianismo si el ,catolicismo1 he aqu lo que le ensear la historia4 ,el ,catolicismo dominando solo1 exclusivo1 en ,europa1 aboli la esclavitud en las razas europeas2 el ,catolicismo1 pues1 introdujo en la civilizacin europea el principio de la abolicin de la esclavitud2 manifestando con la prctica que no era necesaria en la sociedad como se haba credo antiguamente1 y que para desarrollarse una civilizacin grande y saludable era necesario empezar por la santa obra de la emancipacin4 ,el ,catolicismo inocul1 pues1 en la civilizacin europea el principio de la abolicin de la esclavitud2 l se debe1 pues1 si1 dondequiera que esta civilizacin ha existido junto con esclavos1 ha sentido siempre un profundo malestar que indicaba bien las claras que haba en el fondo de las cosas dos principios opuestos dos elementos en lucha1 que haban de combatir sin cesar hasta que prevaleciendo el ms poderoso1 el ms noble y fecundo1 pudiese sobreponerse al otro1 logrando primero sojuzgarle1 y no parando hasta aniquilarle del todo4 ,todava ms3 cuando se investigue si en la realidad vienen los hechos confirmar esa influencia del ,catolicismo1 no slo por lo que toca la civilizacin de ,europa1 sino tambin de los pases conquistados por los europeos en los tiempos modernos1 as en ,oriente como en ,occidente1 ocurrir desde luego la influencia que han ejercido los prelados y sacerdotes catlicos en suavizar la suerte de los esclavos en las colonias1 se recordar lo que se debe las misiones catlicas1 y se producirn1 en fin1 las letras apostlicas de ,po ,,ii1 expedidas en #adhb1 y mencionadas ms arriba1 las de ,paulo ,,iii en #aecg1 las de ,urbano ,,viii en #afci1 las de ,benedicto ,,xiv en #agda y las de ,gregorio ,,xvi en #ahci4 ,en esas letras se encontrar1 ya enseado y definido1 todo cuanto se ha dicho y decirse puede en este punto en favor de la humanidad2 en ellas se encontrar reprendido1 condenado1 castigado1 lo que la civilizacin europea se ha resuelto al fin condenar y castigar2 y cuando se recuerde que fu tambin un ,papa1 ,po ,,vii1 quien en el presente siglo interpuso con celo su mediacin y sus buenos oficios con los hombres poderosos1 para hacer que cesase enteramente el trfico de negros entre los cristianos1 no podr menos de reconocerse y confesarse que el ,catolicismo ha tenido la principal parte en esa grandiosa obra1 dado que l es quien ha fundado el principio en que ella se funda1 quien ha establecido los precedentes que la guan1 quien ha proclamado sin cesar las doctrinas que la inspiran1 quien ha condenado siempre las que se le oponan1 quien se ha declarado en todos tiempos en guerra abierta con la crueldad y la codicia1 que venan en apoyo y fomento de la injusticia y de la inhumanidad4 ,el ,catolicismo1 pues1 ha cumplido perfectamente su misin de paz y de amor1 quebrantando sin injusticias ni catstrofes las cadenas en que gema una parte del humano linaje2 y las quebrantara del todo en las cuatro partes del mundo1 si pudiese dominar por algn tiempo en ,asia y en frica1 haciendo desaparecer la abominacin y el envilecimiento1 introducidos y arraigados en aquellos infortunados pases por el mahometismo y la idolatra4 ,doloroso es1 la verdad1 que el ,cristianismo no haya ejercido todava sobre aquellos desgraciados pases toda la influencia que hubiera sido menester para mejorar la condicin social y poltica de sus habitantes1 por medio de un cambio en las ideas y costumbres2 pero1 si se buscan las causas de tan sensible retardo1 no se encontrarn1 por cierto1 en la conducta del ,catolicismo4 ,no es ste el lugar de sealarlas2 pero1 reservndome hacerlo despus1 indicar entre tanto que no cabe escasa responsabilidad al ,protestantismo por los obstculos que1 como demostrar su tiempo1 ha puesto la influencia universal y eficaz del ,cristianismo sobre los pueblos infieles4 ,en otro lugar de esta obra me propongo examinar detenidamente tan importante materia1 lo que hace que me contente aqu con esta ligera indicacin4 ,,fin ,,de ,,las ,,notas ,,ndice ,,de ,,los ,,cap,,tulos ,y ,,materias ,,del ,,tomo ,,primero ,p,g4 ,prlogo4 ,objeto de la obra4 #e ,captulo ,i4 ,naturaleza y nombre del ,protestantismo4 #i ,cap4 ,,ii4 ,investigacin de las causas del ,protestantismo4 ,examen de la influencia de sus fundadores4 ,varias causas que se le han sealado4 ,equivocaciones que se han padecido en este punto4 ,opiniones de ,guizot y de ,bossuet4 ,se designa la verdadera causa del hecho1 fundada en el mismo estado social de los pueblos europeos4 #ae ,cap4 ,,iii4 ,nueva demostracin de la divinidad de la ,iglesia catlica sacada de sus relaciones con el espritu humano4 ,fenmeno extraordinario que se presenta en la ,ctedra de ,roma4 ,superioridad del ,catolicismo sobre el ,protestantismo4 ,confesin notable de ,guizot2 sus consecuencias4 #cg ,cap4 ,,iv4 ,el ,protestantismo lleva en su seno un principio disolvente4 ,tiende de suyo al aniquilamiento de todas las creencias4 ,peligrosa direccin que da al entendimiento4 ,descripcin del espritu humano4 #df ,cap4 ,v4 ,instinto de fe4 ,se extiende hasta las ciencias4 ,newton4 ,descartes4 ,observaciones sobre la historia de la filosofa4 ,proselitismo4 ,actual situacin del entendimiento4 #ed ,cap4 ,,vi4 ,diferentes necesidades religiosas de los pueblos1 en relacin los varios estados de su civilizacin4 ,sombras que se encuentran al acercarse los primeros principios de las ciencias4 ,ciencias matemticas4 ,carcter particular de las ciencias morales4 ,ilustracin de algunos idelogos modernos4 ,error cometido por el ,protestantismo en la direccin religiosa del espritu humano4 #fc ,cap4 ,,vii4 ,indiferencia y fanatismo3 dos extremos opuestos acarreados la ,europa por el ,protestantismo4 ,origen del fanatismo4 ,servicio importante prestado por la ,iglesia la historia del espritu humano4 ,la ,biblia abandonada al examen privado1 sistema errado y funesto del ,protestantismo4 ,texto notable de ,o',callaghan4 ,descripcin de la ,biblia4 #ga ,cap4 ,,viii4 ,el fanatismo4 ,su definicin4 ,sus relaciones con el sentimiento religioso4 ,imposibilidad de destruirle4 ,medios de atenuarle4 ,el ,catolicismo ha puesto en prctica esos medios1 muy acertadamente4 ,observaciones sobre los pretendidos fanticos catlicos4 ,verdadero carcter de la exaltacin religiosa de los fundadores de rdenes religiosas4 #gi ,cap4 ,,ix4 ,la incredulidad y la indiferencia religiosa1 acarreadas la ,europa por el ,protestantismo4 ,sntomas fatales que se manifestaron desde luego4 ,notable crisis religiosa ocurrida en el ltimo tercio del siglo ,,xvii4 ,bossuet y ,leibnitz4 ,los jansenistas3 su influencia4 ,diccionario de ,bayle3 observaciones sobre la poca de su publicacin4 ,deplorable estado de las creencias entre los protestantes4 #hf ,cap4 ,x4 ,se resuelve una importante cuestin sobre la duracin del ,protestantismo4 ,relaciones del individuo y de la sociedad con el indiferentismo religioso4 ,las sociedades europeas con respecto al mahometismo y al paganismo4 ,cotejo del ,catolicismo y ,protestantismo en la defensa de la verdad4 ntimo enlace del ,cristianismo con la civilizacin europea4 #if ,cap4 ,,xi4 ,doctrinas del ,protestantismo4 ,su clasificacin en positivas y negativas4 ,fenmeno muy singular3 la civilizacin europea ha rechazado uno de los dogmas ms principales de los fundadores del ,protestantismo4 ,servicio importante prestado la civilizacin europea por el ,catolicismo1 con la defensa del libre albedro4 ,carcter del error4 ,carcter de la verdad4 #ajc ,cap4 ,,xii4 ,examen de los efectos que producira en ,espaa el ,protestantismo4 ,estado actual de las ideas religiosas4 ,triunfos de la religin4 ,estado actual de la ciencia y de la literatura4 ,situacin de las sociedades modernas4 ,conjeturas sobre su porvenir1 y sobre la futura influencia del ,catolicismo4 ,sobre las probabilidades de la introduccin del ,protestantismo en ,espaa4 ,la ,inglaterra4 ,sus relaciones con ,espaa4 ,pitt3 ,carcter de las ideas religiosas en ,espaa4 ,situacin de ,espaa4 ,sus elementos de regeneracin4 #ajh ,cap4 ,,xiii4 ,empieza el cotejo del ,protestantismo con el ,catolicismo en sus relaciones con el adelanto social de los pueblos4 ,libertad4 ,vago sentido de esta palabra4 ,la civilizacin europea se debe principalmente al ,catolicismo4 ,comparacin del ,oriente con el ,occidente4 ,conjeturas sobre los destinos del ,catolicismo en las catstrofes que pueden amenazar la ,europa4 ,observaciones sobre los estudios filosfico-histricos4 ,fatalismo de cierta escuela histrica moderna4 #abg ,cap4 ,,xiv4 ,estado religioso1 social y cientfico del mundo la poca de la aparicin del ,cristianismo4 ,derecho romano4 ,conjeturas sobre la influencia ejercida por las ideas cristianas sobre el derecho romano4 ,vicios de la organizacin poltica del imperio4 ,sistema del ,cristianismo para regenerar la sociedad3 su primer paso se dirigi al cambio de las ideas4 ,comparacin del ,cristianismo con el paganismo en la enseanza de las buenas doctrinas4 ,observaciones sobre el plpito de los protestantes4 #ach ,cap4 ,,xv4 ,la ,iglesia no fu tan slo una escuela grande y fecunda1 sino tambin una asociacin regeneradora4 ,objetos que tuvo que llenar4 ,dificultades que tuvo que vencer4 ,la esclavitud4 ,quin aboli la esclavitud4 ,opinin de ,guizot4 ,nmero inmenso de esclavos4 ,con qu tino deba procederse en la abolicin de la esclavitud4 ,la abolicin repentina era imposible4 ,impgnase la opinin de ,guizot4 #aeb ,cap4 ,,xvi4 ,la ,iglesia catlica emple para la abolicin de la esclavitud1 no slo un sistema de doctrinas1 y sus mximas y espritu de claridad1 sino tambin un conjunto de medios prcticos4 ,punto de vista desde el cual debe mirarse este hecho histrico4 ,ideas erradas de los antiguos sobre la esclavitud4 ,homero1 ,platn1 ,aristteles4 ,el ,cristianismo se ocup desde luego en combatir esos errores4 ,doctrinas cristianas sobre las relaciones entre esclavos y seores4 ,la ,iglesia se ocupa en suavizar el trato cruel que se daba los esclavos4 #afa ,cap4 ,,xvii4 ,la ,iglesia defiende con celo la libertad de los manumitidos4 ,manumisin en las iglesias4 ,saludables efectos de esta prctica4 ,redencin de cautivos4 ,celo de la ,iglesia en practicar y promover esta obra4 ,preocupacin de los romanos sobre este punto4 ,influencia que tuvo en la abolicin de la esclavitud el celo de la ,iglesia por la redencin de los cautivos4 ,la ,iglesia protege la libertad de los ingenuos4 #agf ,cap4 ,,xviii4 ,sistema seguido por la ,iglesia con respecto los esclavos de los judos4 ,motivos que impulsaban la ,iglesia la manumisin de sus esclavos4 ,su indulgencia en este punto4 ,su generosidad para con sus libertos4 ,los esclavos de la ,iglesia eran considerados como consagrados ,dios4 ,saludables efectos de esta consideracin4 ,se concede libertad los esclavos que queran abrazar la vida monstica4 ,efectos de esta prctica4 ,conducta de la ,iglesia en la ordenacin de los esclavos4 ,represin de abusos que en esta parte se introdujeron4 ,disciplina de la ,iglesia de ,espaa sobre este particular4 #ahf ,cap4 ,,xix4 ,doctrinas de ,san ,agustn sobre la esclavitud4 ,importancia de estas doctrinas para acarrear su abolicin4 ,se impugna ,guizot4 ,doctrinas de ,santo ,toms sobre la misma materia4 ,matrimonio de los esclavos4 ,disposicin del derecho cannico sobre este matrimonio4 ,doctrina de ,santo ,toms sobre este punto4 ,resumen de los medios empleados por la ,iglesia para la abolicin de la esclavitud4 ,impgnase ,guizot4 ,se manifiesta que la abolicin de la esclavitud es debida exclusivamente al ,catolicismo4 ,ninguna parte tuvo en esta grande obra el ,protestantismo4 #aig ,,ndice ,,de ,,las ,,notas ,p,g4 7#a7 ,gibbon1 y la ,historia de las variaciones de los protestantes1 de ,bossuet4 #bjg 7#b7 ,intolerancia de ,lutero y dems corifeos del ,protestantismo4 #bjg 7#c7 ,protestantismo3 origen de este nombre4 #bji 7#d7 ,observaciones sobre los nombres4 #bji 7#e7 ,abuso4 #baj 7#f7 ,unidad y concierto del ,catolicismo4 ,feliz pensamiento de ,san ,francisco de ,sales4 #baa 7#g7 ,confesiones de los ms distinguidos protestantes sobre la debilidad del ,protestantismo4 ,lutero1 ,melanchton1 ,calvino1 ,reza1 ,grocio1 ,papn1 ,puffendorf1 ,leibnitz4 ,descubrimiento importante de una obra pstuma de ,leibnitz sobre la religin4 #bac 7#h7 ,ciencias humanas4 ,luis ,vives4 #bae 7#i7 ,ciencias matemticas4 ,eximeno1 jesuta espaol4 #baf 7#aj7 ,herejas de los primeros siglos4 ,su carcter4 #bag 7#aa7 ,supersticin y fanatismo de los protestantes4 ,el diablo de ,lutero4 ,la fantasma de ,zuinglio4 ,los pronsticos de ,melanchton4 ,matas ,harlem4 ,el sastre de ,leyde1 rey de ,sin4 ,hermn1 ,nicols1 ,hacket1 y otros visionarios y fanticos4 #bag 7#ab7 ,sobre las visiones de los catlicos4 ,santa ,teresa4 ,las visiones de esta ,santa4 #bba 7#ac7 ,mala fe de los fundadores del ,protestantismo4 ,textos notables que la manifiestan4 ,estragos que hizo desde luego la incredulidad4 ,gruet4 ,pasajes notables de ,montaigne4 #bbc 7#ad7 ,las extravagancias de las primeras herejas como muestra del estado de la ciencia en aquellos tiempos4 #bbf 7#ae7 ,cnones y otros documentos que manifiestan la solicitud de la ,iglesia en aliviar la suerte de los esclavos1 y los diferentes medios de que se vali para llevar cabo la abolicin de la esclavitud4 #bbg 7#a7 ,cnones dirigidos suavizar el trato de los esclavos4 #bbh 7#b7 ,cnones dirigidos la defensa de la libertad de los manumitidos1 y la proteccin de los libertos recomendados la ,iglesia4 #bcj 7#c7 ,cnones y otros documentos con respecto la redencin de cautivos4 #bcb 7#d7 ,cnones relativos la defensa de la libertad de los ingenuos4 7,al principiar el canon del ,concilium ,lugdunense secundum1 anno #eff74 #bcf 7#e7 ,cnones sobre los esclavos de los judos4 #bch 7#f7 ,cnones sobre las manumisiones que haca la ,iglesia de sus esclavos4 #bdc 7#g7 ,letras apostlicas del ,papa ,gregorio ,,xvi sobre el trfico de negros4 ,doctrinas1 conducta influencia del ,catolicismo sobre la abolicin de este trfico1 y de la esclavitud en las colonias4 #bdh ,,el ,,protestantismo ,,comparado ,,con ,,el ,,catolicismo ,,tomo ,,segundo ,,capitulo ,,xx ,el ms bello timbre de la civilizacin europea1 la conquista ms preciosa en favor de la humanidad1 cual es la abolicin de la esclavitud1 ya hemos visto quin se debe3 la ,iglesia catlica3 por medio de sus doctrinas tan benficas como elevadas1 y de un sistema tan eficaz como prudente1 con su generosidad sin lmites1 su celo incansable1 su firmeza invencible1 aboli la esclavitud en ,europa2 es decir1 di el primer paso que deba darse en la regeneracin de la humanidad1 sent la primera piedra que deba sentarse en el hondo y anchuroso cimiento de la civilizacin europea3 la emancipacin de los esclavos1 la abolicin para siempre de este estado tan degradante3 la libertad universal4 ,sin levantar antes al hombre de ese abyecto estado1 sin alzarle sobre el nivel de los brutos1 no era posible crear ni organizar una civilizacin llena de grandor y dignidad2 porque1 dondequiera que se ve un hombre acurrucado los pies de otro hombre1 esperando con ojo inquieto las rdenes de su amo1 temblando medroso al solo movimiento de un ltigo2 dondequiera que el hombre es vendido como un bruto1 estimadas todas sus facultades1 y hasta su vida1 por algunas monedas1 all la civilizacin no se desenvolver jams cual conviene3 siempre ser flaca1 enfermiza1 falseada1 porque1 donde esto se verifica1 la humanidad lleva en su frente una marca de ignominia4 ,probado1 pues1 que fu el ,catolicismo quien quit de en medio ese obstculo todo adelanto social1 limpiando1 por decirlo as1 la ,europa de esa repugnante lepra que la infestaba de pies cabeza1 entremos ahora en la investigacin de lo que hizo el ,catolicismo para levantar el grandioso edificio de la civilizacin europea2 que1 si reflexionamos seriamente cuanto ella entraa de vital y fecundo1 encontraremos nuevos y poderosos ttulos que merecen la ,iglesia catlica la gratitud de los pueblos4 ,y ante todo ser bien echar una ojeada sobre el vasto interesante cuadro que nos presenta la civilizacin europea1 resumiendo en pocas palabras sus principales perfecciones2 pues que de esta manera podremos ms fcilmente darnos razn nosotros mismos de la admiracin que nos causa1 y del entusiasmo que nos inspira4 ,el individuo1 con un vivo sentimiento de su dignidad1 con un gran caudal de laboriosidad1 de accin y energa1 y con un desarrollo simultneo de todas sus facultades2 la mujer1 elevada al rango de compaera del hombre1 y compensado1 por decirlo as1 el deber de la sujecin con las respetuosas consideraciones de que se la rodea2 la blandura y firmeza de los lazos de familia1 con poderosas garantas de buen orden y de justicia2 una admirable conciencia pblica1 rica de sublimes mximas morales1 de reglas de justicia y de equidad1 y de sentimientos de pundonor y decoro1 conciencia que sobrevive al naufragio de la moral privada1 y que no consiente que el descaro de la corrupcin llegue al exceso de los antiguos2 cierta suavidad general de costumbres1 que en tiempo de guerra evita grandes catstrofes1 y en medio de la paz hace la vida ms dulce y apacible2 un profundo respeto al hombre y su propiedad1 que hace tan raras las violencias particulares1 y sirve de saludable freno los gobernantes en toda clase de formas polticas3 un vivo anhelo de perfeccin en todos ramos2 una irresistible tendencia1 errada veces1 pero siempre viva1 mejorar el estado de las clases numerosas2 un secreto impulso proteger la debilidad1 socorrer el infortunio1 impulso que veces se desenvuelve con generoso celo1 y1 cuando no1 permanece siempre en el corazn de la sociedad causndole el malestar y la desazn de un remordimiento2 un espritu de universalidad1 de propagacin1 de cosmopolitismo2 un inagotable fondo de recursos para remozarse sin perecer1 para salvarse en las mayores crisis2 una generosa inquietud que se empea en adelantarse al porvenir1 y de que resultan una agitacin y un movimiento incesantes1 algo peligrosos veces1 pero que son comunmente el germen de grandes bienes1 y seal de un poderoso principio de vida3 he aqu los grandes caracteres que distinguen la civilizacin europea1 he aqu los rasgos que la colocan en un puesto inmensamente superior todas las dems civilizaciones antiguas y modernas4 ,leed la historia1 desparramad vuestras miradas por todo el orbe1 y dondequiera que no reina el ,cristianismo1 si no prevalece la vida brbara la salvaje1 hallaris1 por lo menos1 una civilizacin que en nada se parece la nuestra1 que ni aun remotamente puede comparrsele4 ,veris algunas de esas civilizaciones con cierta regularidad1 con seales de firmeza1 pues que duran al travs de largos siglos2 pero1 cmo duran8 ,sin caminar1 sin moverse1 porque carecen de vida1 porque su regularidad y duracin son la de una estatua de mrmol1 que inmvil ve pasar ante s numerosas generaciones4 ,pueblos hubo tambin con una civilizacin que rebosaba de actividad y movimiento2 pero1 qu actividad8 qu movimiento8 ,unos1 dominados por el espritu mercantil1 no aciertan fundar sobre slida base su felicidad interior1 slo saben abordar nuevas playas que ofrezcan cebo su codicia1 desembarazndose del excedente de la poblacin por medio de las colonias1 y estableciendo en el nuevo pas crecido nmero de factoras2 otros1 disputando y combatiendo eternamente por la mayor menor latitud de la libertad poltica1 olvidan su organizacin social1 no cuidan de su libertad civil1 y1 revolvindose turbulentos en estrechsimo crculo de espacio y de tiempo1 no seran dignos siquiera de que la posteridad conservara sus nombres1 si no brillara entre ellos con indecible encanto el genio de lo bello1 si en los monumentos de su saber no reflejaran1 como en un claro espejo1 algunos hermosos rayos de la ciencia tradicional del ,oriente2 otros1 grandiosos y terribles la verdad1 pero trabajados sin cesar por las disensiones intestinas1 llevan esculpido en su frente el formidable destino de la conquista1 le cumplen avasallando el mundo1 y caminan desde luego su ruina por un rapidsimo declive1 en que nada los puede contener2 otros1 por fin1 exaltados por un violento fanatismo1 se levantan como las olas azotadas por el huracn1 se arrojan sobre los dems pueblos como inundacin devastadora1 y amenazan arrastrar en su fragosa corriente la misma civilizacin cristiana2 pero es en vano su esfuerzo1 se estrellan sus oleadas contra una resistencia invencible2 redoblan sus acometidas1 pero siempre forzadas retroceder1 y tenderse de nuevo sobre su lecho con un sordo bramido4 ,y ahora1 vedlos all al ,oriente1 cual parecen un turbio charco que los ardores del sol acaban de secar2 vedlos all los hijos y sucesores de ,mahoma y de ,omar1 vedlos all de rodillas las plantas del podero europeo1 mendigando una proteccin que por ciertas miras se les dispensa1 pero con desdeoso desprecio4 ste es el cuadro que nos ofrecen todas las civilizaciones antiguas y modernas1 excepto la europea1 es decir1 la cristiana4 ,slo ella abarca la vez todo lo grande y lo bello que se encuentra en las dems2 slo ella atraviesa las ms profundas revoluciones1 sin perecer2 slo ella se extiende todas las razas1 se acomoda todos los climas1 se aviene con las ms variadas formas polticas2 slo ella se enlaza amigablemente con todo linaje de instituciones1 mientras pueda circular por su corazn cual fecundante savia1 produciendo gratos y saludables frutos para bien de la humanidad4 ,y de dnde habr recibido la civilizacin europea su inmensa superioridad sobre todas las otras8 ,de dnde ha salido tan gallarda1 tan rica1 tan variada y fecunda1 con ese sello de dignidad1 de nobleza y elevacin1 sin castas1 sin esclavos1 sin eunucos1 sin esas miserias que cual asquerosa lepra encontramos en los dems pueblos antiguos y modernos8 ,ah6 los europeos nos lamentamos menudo1 y tan sentidamente cual hacerlo pudo ningn pueblo2 y no reflexionamos que somos los hijos mimados de la ,providencia1 y que1 si es verdad que sufrimos males1 patrimonio inseparable de la humanidad1 son1 empero1 muy ligeros1 nulos1 en comparacin de los que sufrieron y sufren los dems pueblos4 ,por lo mismo que es grande nuestra dicha1 somos ms descontentadizos1 y1 por decirlo as1 ms melindrosos2 sucedindonos lo que un hombre de distinguida clase1 acostumbrado vivir rodeado de consideracin y respeto en medio de las comodidades y regalos3 una leve palabra le indigna1 la ms pequea molestia le mortifica y desazona2 sin reparar que hay tantos hombres desnudos1 y transidos de miseria1 que no pueden cubrir su desnudez sino con algunos harapos1 ni apagar su hambre sino con algunos mendrugos1 todo recogido al travs de mil repulsas y bochornos4 ,al contemplar la civilizacin europea1 hieren el nimo tantas y tan varias impresiones1 aglpase tal tropel de objetos como demandando consideracin y preferencia1 que1 si bien la imaginacin se recrea con la magnificencia y hermosura del cuadro1 el entendimiento se abruma1 no atinando fcilmente por dnde se deba empezar el examen4 ,el mejor recurso1 en tales casos1 es la simplificacin1 descomponiendo el objeto complexo1 y reducindolo todo sus elementos ms simples4 ,el individuo1 la familia1 la sociedad3 he aqu lo que debemos examinar fondo1 he aqu lo que ha de ser el blanco de nuestras investigaciones2 que1 si llegamos comprenderlo bien1 tal como es en s y prescindiendo de ligeras variaciones que no afectan su esencia1 la civilizacin europea1 con todas sus riquezas1 con todos sus secretos1 se desenvolver nuestros ojos1 como sale de entre las sombras una campia abundante y amena al baarla los rayos de la aurora4 ,debe la civilizacin europea todo cuanto es y todo cuanto tiene1 la posesin en que est de las principales verdades sobre el individuo1 sobre la familia y sobre la sociedad2 se han comprendido en ,europa mejor que en ninguna otra parte la verdadera naturaleza1 las verdaderas relaciones1 el verdadero fin de estos objetos2 se tienen sobre ellos ideas1 sentimientos1 miras de que se careci en otras civilizaciones2 y estas ideas y sentimientos estn grabados fuertemente en la fisonoma de los pueblos europeos1 inoculados en sus leyes1 en sus costumbres1 en sus instituciones1 en su lenguaje2 se respiran con el aire1 porque traen impregnada nuestra atmsfera como un aroma vivificante4 ,y es porque de largos siglos abriga en su seno la ,europa un principio robusto que los conserva1 propaga y aplica2 es porque en las pocas ms trabajosas en que disuelta la sociedad tuvo que formarse de nuevo1 fu cabalmente cuando este principio regenerador disfrut de ms influjo y prepotencia4 ,pasaron los tiempos1 sobrevinieron grandes mudanzas1 el ,catolicismo sufri alternativas en su poder influencia sobre la ,europa2 pero la civilizacin1 que era su obra1 era demasiado slida para ser fcilmente destruda2 el impulso era sobrado fuerte y certero para que se perdiera fcilmente el rumbo2 la ,europa era un joven en la flor de sus aos1 dotado de complexin robusta1 y en cuyas venas circula en abundancia la salud y la vida2 los excesos del trabajo y de la disipacin le postran por algn tiempo1 le hacen palidecer2 pero bien pronto recobra su rostro la lozana y los colores1 bien pronto recobran sus miembros la agilidad y la fuerza4 ,,capitulo ,,xxi ,el individuo3 he aqu el elemento ms simple de la sociedad2 he aqu lo primero que debe estar bien constitudo1 por decirlo as2 he aqu lo que1 en siendo mal comprendido y apreciado1 ser un eterno obstculo la medra de la verdadera civilizacin4 ,ante todo es necesario advertir que aqu se trata slo del individuo1 del hombre tal como es en s1 y prescindiendo de las numerosas relaciones que le rodean1 luego que se pasa considerarlo como miembro de una sociedad4 ,mas no se crea1 por esto1 que voy considerar al hombre en un completo aislamiento1 llevndole al desierto1 reducindole al estado salvaje1 y analizando el individualismo tal como nos le ofrecen algunas hordas errantes1 excepcin monstruosa que slo ha podido resultar de la degradacin de la naturaleza humana4 ,esto equivaldra resucitar el mtodo de ,rousseau1 mtodo puramente utpico1 que slo puede conducir al error y la extravagancia4 ,las piezas de una mquina pueden ser examinadas aparte1 aisladamente1 con la mira de comprender mejor su construccin peculiar2 pero nunca deben olvidarse los usos que se las destina1 nunca debe perderse de vista el todo que pertenecen2 de otra suerte2 el juicio que sobre ellas se forme1 no podr menos de ser equivocado4 ,el cuadro ms sublime y sorprendente no sera ms que una ridcula monstruosidad1 si se examinaran en completo aislamiento1 en combinaciones arbitrarias1 los grupos y las figuras3 con semejante mtodo podran convertirse en sueos de un delirante los prodigios de ,miguel ngel y ,rafael4 ,pero1 sin olvidar que el hombre no est solo en el mundo1 y que no ha nacido para vivir solo2 sin olvidar que1 ms de lo que es en s1 forma tambin parte del gran sistema del universo1 y que1 ms de los destinos que le corresponden como comprendido en el vasto plan de la creacin1 est elevado por la bondad del ,criador otra esfera ms alta1 superior todo pensamiento terreno2 sin prescindir de nada de esto1 como en buena filosofa no se puede prescindir1 queda todava lugar al estudio del individuo1 y del individualismo2 en la consideracin del hombre pudese todava abstraer la calidad del ciudadano1 abstraccin que1 lejos de conducirnos extravagantes paradojas1 es muy propsito para comprender fondo cierta particularidad notable que se observa en la civilizacin europea1 cierto distintivo que por s solo no la dejara confundir con las otras4 ,que deba hacerse una distincin entre el hombre y el ciudadano1 que estos dos aspectos den lugar consideraciones muy diferentes1 nadie habr que no lo perciba fcilmente2 pero es tarea algo difcil el deslindar hasta dnde se extiendan los resultados de esa distincin1 hasta qu punto sea conveniente el sentimiento de la independencia personal1 cul sea la esfera que deba sealarse al desarrollo puramente individual1 qu es lo que sobre este particular se encuentra en nuestra civilizacin que no se halle en las otras2 es tarea harto difcil apreciar debidamente esta diferencia1 sealar su origen y objeto1 y pesar atinadamente cul ha sido su verdadero influjo en la marcha de la civilizacin4 ,tarea1 repito1 muy difcil1 porque se encierran aqu varias cuestiones1 bellas importantes en verdad1 pero delicadas1 profundas1 donde es muy fcil equivocarse1 porque es casi imposible fijar certeramente la mirada1 causa de que los objetos tienen algo de vago1 de indeterminado1 de areo1 andan como fluctuando1 slo vinculados entre s por relaciones imperceptibles4 ,tropezamos aqu con el famoso individualismo1 que1 segn ,guizot1 fu importado por los brbaros del ,norte y represent un papel tan descollante1 que debe se reconocido como uno de los primeros y ms fecundos principios de la civilizacin europea4 ,analizando el clebre publicista los elementos de esta civilizacin1 sealando la parte que en su juicio cupo al imperio romano y la ,iglesia1 pretende hallar algo de singular y muy fecundo en el sentimiento de individualismo que traan los germanos consigo1 y que inocularon en las costumbres europeas4 ,no ser intil dar razn aqu de la opinin de ,m4 ,guizot sobre esta importante y delicada materia1 porque1 al paso que se lograr fijar mejor el estado de la cuestin1 cosa harto difcil en objetos de suyo tan vagos1 se disipar la grave equivocacin que padecen algunos en este punto1 debida la autoridad del citado escritor1 que1 con los recursos de su ingenio y los encantos de su elocuencia1 ha hecho verosmil y plausible lo que1 examinado fondo1 no es ms que una paradoja4 ,como al combatir las opiniones de un escritor debe tenerse el primer cuidado en no alterrselas1 atribuyndole lo que en realidad no ha dicho1 y estando1 por otra parte1 la materia que nos ocupa tan sujeta equivocaciones1 ser bien copiar por entero las palabras de ,m4 ,guizot4 ,el estado general de la sociedad entre los brbaros es lo que nos importa conocer2 y esto cabalmente es muy difcil4 ,comprendemos sin mucho trabajo el sistema municipal romano1 y la ,iglesia cristiana2 su influencia se ha perpetuado hasta nuestros das2 encontramos su huella en muchas instituciones1 en hechos que tenemos la vista1 y esto nos facilita mil medios de reconocerlos y explicarlos4 ,nada1 empero1 ha quedado de las costumbres y del estado social de los brbaros2 vmonos obligados adivinar1 ora apelando remotsimos monumentos histricos1 ora supliendo la falta de esos monumentos con un atrevido esfuerzo de imaginacin4 ,no negar ser muy poco lo que nos ha quedado de las costumbres de los brbaros1 ni disputar con ,m4 ,guizot sobre lo que pueda valer una observacin que versa sobre hechos en que sea menester suplir con esfuerzos de imaginacin lo mucho que de ellos nos falta1 en que nos veamos obligados entrar en la peligrosa y resbaladiza senda de adivinar2 no desconozco lo que son estas materias1 y en las reflexiones que acabo de hacer sobre la cuestin que nos ocupa1 y en los trminos con que la he calificado1 bien se alcanza que no juzgo posible andar con la regla y el comps2 pero s que puede servir esto para prevenir los lectores contra la ilusin que pudiera causarles una doctrina que1 bien profundizada1 no es ms1 repito1 que una brillante paradoja4 ,hay un sentimiento1 un hecho1 contina ,m4 ,guizot1 que es preciso analizar y comprender para pintar con rasgos verdicos un brbaro3 tal es el placer de la independencia individual3 el placer de lanzarse con su fuerza y su libertad en medio de las vicisitudes del mundo y de la vida2 los goces de una actividad sin trabajo1 la inclinacin una vida aventurera1 llena de imprevisin1 de desigualdad1 de peligro4 ste era el sentimiento dominante del estado bravo1 la necesidad moral que pona en perpetuo movimiento aquellas masas de hombres4 ,viviendo nosotros en medio de una sociedad tan regular1 tan uniforme1 nos es sobremanera difcil representarnos ese sentimiento con todo el imperio1 con toda la violencia que ejerca sobre los brbaros de los siglos ,,iv y ,v4 ,una sola obra he visto en la cual se halla perfectamente retratado ese carcter de la barbarie3 la ,historia de la conquista de ,inglaterra por los normandos1 de ,m4 ,thierry1 es el solo libro en que se ven reproducidos con una exactitud1 con una naturalidad verdaderamente homricas1 los motivos1 las inclinaciones1 los impulsos que mueven y agitan los hombres en un estado social prximo la barbarie4 ,en ninguna parte he comprendido1 he sentido mejor lo que es un brbaro1 lo que es la vida de un brbaro4 ,algo semejante se encuentra en las novelas de ,cooper sobre los salvajes de ,amrica1 si bien1 mi entender1 en un grado muy inferior1 de una manera menos simple1 menos verdadera4 ,vese en la vida de los salvajes americanos1 en las relaciones que los unen1 en los sentimientos que abrigan en medio de sus bosques1 algn reflejo1 alguna analoga que recuerda hasta cierto punto la vida y las costumbres de los primitivos germanos4 ,estos cuadros son ciertamente un poco ideales1 tienen algo de potico2 la parte repugnante de las costumbres y de la vida de los brbaros no se presenta en ellos con toda su crudeza2 y no hablo solamente de los males acarreados por esas costumbres al estado social1 sino de la situacin interior1 individual del mismo brbaro4 ,en esta necesidad imperiosa de independencia personal haba algo de ms material1 algo de ms grosero de lo que se desprende y pudiera deducirse de la obra de ,m4 ,thierry3 dominaba en los brbaros del ,norte cierto grado de brutalidad1 de embriaguez1 de apata1 que no siempre se ven fielmente representadas en aquellas narraciones4 ,no obstante1 profundizando ms y ms las cosas1 pesar de esa confusa mezcla de brutalidad1 de materialismo1 de egosmo estpido1 se conoce que aquella pasin por la independencia individual es un sentimiento noble1 cuyo poder deriva todo de la parte superior1 de la naturaleza moral del mismo hombre3 es el placer de sentirse hombre1 el sentimiento de la personalidad1 de la espontaneidad humana en su libre desarrollo4 los brbaros germanos1 seores1 debe la moderna civilizacin ese sentimiento desconocido enteramente de los romanos1 de la ,iglesia1 de casi todas la civilizaciones antiguas4 ,cuando en stas hace algn papel la libertad1 es la libertad poltica1 la libertad del ciudadano2 sta era la que le mova1 la que le entusiasmaba2 no su libertad personal3 perteneca una asociacin1 se hallaba consagrado una asociacin1 y por una asociacin estaba pronto sacrificarse4 ,lo mismo suceda en la ,iglesia cristiana3 reinaba entre los fieles un vivo apego la corporacin cristiana1 un rendido acatamiento1 un entero abandono sus leyes1 un fuerte empeo de extender su imperio3 otras veces el sentimiento religioso conduca al hombre una reaccin sobre s mismo1 sobre su alma1 una lucha interior1 para sojuzgar su libre albedro y someterlo las inspiraciones de su fe4 ,el sentimiento1 empero1 de independencia personal1 ese anhelo de libertad que se desarrolla sin otro fin ni objeto que el de complacerse1 este sentimiento1 repito1 era desconocido los romanos y la sociedad cristiana4 ,los brbaros le llevaron consigo y le depositaron en la cuna de la civilizacin europea4 ,tan descollante papel ha en ella representado1 tan hermosos resultados ha producido1 que es imposible dejar de reconocerle como uno de sus elementos principales4 7,historia de la civilizacin europea4 ,leccin ,,ii47 ,el sentimiento de la independencia personal atribudo exclusivamente un pueblo1 ese sentimiento vago1 indefinible1 con una extraa mezcla de noble y de brutal1 de brbaro y de civilizador1 tiene algo de potico1 muy propio para seducir la fantasa2 pero1 como el contraste mismo con que se procura aumentar el efecto de las pinceladas lleva en s algo de extraordinario y hasta contradictorio1 la severa razn sospecha algn error oculto1 y se pone en cautelosa guarda4 ,si es verdad que tal fenmeno haya existido1 de dnde pudo dimanar8 fu quizs un resultado del clima8 ,pero cmo es concebible que abrigaran los hielos del ,norte lo que no abrigaban los ardores del ,medioda8 cmo es que1 desenvolvindose con tanta fuerza en los pases meridionales de ,europa el sentimiento de la independencia poltica1 cabalmente no se encontrara en ellos el sentimiento de la independencia personal8 no fuera una extraeza1 mejor dir1 un absurdo1 que los climas se hubiesen repartido como patrimonios los sentimientos de las dos clases de libertad8 ,dirse quizs que proceda este sentimiento del estado social2 pero1 en tal caso1 no era menester atribuirle como caracterstico un pueblo2 bastaba asentar1 en general1 que ese sentimiento era propio de los pueblos que se hallasen en el estado social de los germanos4 ,adems que1 si era un efecto del estado social1 cmo pudo ser un germen1 un principio fecundo de civilizacin1 lo que era propio de la barbarie8 ,este sentimiento debiera haberse borrado por la civilizacin1 no conservarse en medio de ella1 no contribuir su desarrollo2 y1 si bajo alguna forma deba permanecer1 por qu no sucedi lo mismo en otras civilizaciones1 ya que no fueron1 por cierto1 los germanos el nico pueblo que haya pasado de la barbarie la civilizacin8 ,no se pretende1 por eso1 decir que los brbaros del ,norte no ofrecieran bajo este aspecto alguna particularidad notable1 ni tampoco que no se encuentre en la civilizacin europea un sentimiento de personalidad1 por decirlo as1 que no se halla en las dems civilizaciones2 pero s que para explicar el individualismo de los germanos es poco filosfico valerse de misterios y enigmas1 s que para sealar la razn de la superioridad que tiene en esta parte la civilizacin europea1 no es necesario acudir la barbarie de los germanos4 ,si queremos formarnos idea cabal de esta cuestin tan complexa importante1 conviene ante todo fijar en cuanto cabe la verdadera naturaleza del individualismo de los brbaros4 ,en un opsculo que di luz hace algn tiempo1 cuyo ttulo era3 ,observaciones sociales1 polticas y econmicas sobre los bienes del clero1 trat por incidencia de ese individualismo1 y me esforc en aclarar sobre este punto las ideas1 y1 como desde entonces no he variado de opinin1 antes me he confirmado ms en ella1 trasladar continuacin lo que all deca3 ,qu vena ser este sentimiento8 era peculiar de aquellos pueblos1 era un resultado de las influencias del clima1 de una situacin social8 era tal vez un sentimiento1 que se halle en todos lugares y tiempos1 pero modificado la sazn por circunstancias particulares8 ,cul era su fuerza1 cul su tendencia1 qu encerraba de justo de injusto1 de noble degradante1 de provechoso nocivo8 qu bienes llev la sociedad1 qu males8 y stos cmo se combatieron1 por quin1 y por qu medios1 con qu resultado8 ,muchas cuestiones hay encerradas aqu2 pero no traen1 sin embargo1 la complicacin que pudiera parecer2 aclarada una idea fundamental1 las dems se desenvolvern muy fcilmente2 y1 simplificada la teora1 vendr luego la historia en su confirmacin y apoyo4 ,hay en el fondo del corazn del hombre un sentimiento fuerte1 vivo1 indeleble1 que le inclina conservarse1 evitarse males1 y procurarse bienestar y dicha4 ,llmesele amor propio1 instinto de conservacin1 deseo de la felicidad1 anhelo de perfeccin1 egosmo1 individualismo1 llmesele como se quiera1 el sentimiento existe3 aqu dentro le tenemos1 no podemos dudar de l2 l nos acompaa en todos nuestros pasos1 en todas nuestras acciones1 desde que abrimos los ojos la luz hasta que descendemos al sepulcro4 ,este sentimiento1 si bien se le observa en su origen1 naturaleza y objeto1 no es ms que una gran ley de todos los seres1 aplicada al hombre2 ley que1 siendo una garanta de la conservacin y perfeccin de los individuos1 contribuye de un modo admirable la harmona del universo4 ,bien claro es que semejante sentimiento nos ha de llevar naturalmente aborrecer la opresin1 y experimentar un desagrado por cuanto tiende embarazarnos1 coartarnos el uso de nuestras facultades3 la razn es obvia2 todo esto nos causa un malestar1 y semejante estado se opone nuestra naturaleza2 hasta el nio ms tierno sufre ya de mala gana la ligadura que le embarga el libre movimiento3 se enfada1 forceja1 llora4 ,adems1 si por una otra causa no carece totalmente el individuo del conocimiento de s mismo2 si1 por poco que sea1 han podido desarrollarse algn tanto sus facultades intelectuales1 brotar en el fondo de su alma otro sentimiento que nada tiene de comn con el instinto de conservacin que impele todos los seres1 otro sentimiento que pertenece exclusivamente la inteligencia3 hablo del sentimiento de dignidad1 del aprecio1 de la estimacin de nosotros mismos1 de ese fuego que brota en el corazn de nuestra ms tierna infancia1 y que1 nutrido1 extendido y avivado con el pbulo que va suministrando el tiempo1 es capaz de aquella fuerza prodigiosa1 de aquella expansin que tan inquietos1 tan activos1 tan agitados nos trae en todos los perodos de nuestra vida4 ,la sujecin de un hombre otro hombre envuelve algo que hiere este sentimiento de dignidad2 porque1 aun suponiendo esta sujecin conciliada con toda la libertad y suavidad posibles1 con todos los respetos la persona sujeta1 revela al menos sta alguna flaqueza necesidad que la obliga dejarse cercenar algn tanto del libre uso de sus facultades3 y he aqu otro origen del sentimiento de independencia personal4 ,infirese de lo que acabo de exponer1 que el hombre lleva siempre consigo el amor la independencia1 que este sentimiento es comn todos los tiempos y pases1 y que no puede ser de otra manera1 pues que hemos encontrado su raz en dos sentimientos tan naturales al hombre1 como son3 el deseo de bienestar1 y el sentimiento de su dignidad4 ,es evidente que en la infinidad de situaciones1 fsica y moralmente diversas1 en que puede encontrarse el individuo1 las modificaciones de tales sentimientos podrn tambin variarse hasta lo infinito2 y que stos1 sin salir del crculo que les traza su esencia1 tienen mucha latitud para que sean susceptibles de muy diferentes graduaciones en su energa debilidad1 y para que sean morales inmorales1 justos injustos1 nobles innobles1 provechosos nocivos1 y1 por consiguiente1 para que puedan comunicar al individuo quien afectan mucha diversidad de inclinaciones1 de hbitos y costumbres1 dando as la fisonoma de los pueblos rasgos muy diferentes1 segn sea el modo particular y caracterstico con que se hallan afectados los individuos4 ,aclaradas ya estas nociones1 sin haber dejado nunca de la mano el corazn del hombre1 queda tambin manifestado cmo deben resolverse todas las cuestiones generales que se haban ofrecido con relacin al sentimiento de individualismo2 echndose de ver tambin que no es menester recurrir palabras misteriosas1 ni explicaciones poticas2 porque nada hay aqu que no pueda sujetarse riguroso anlisis4 ,las ideas que el hombre se forme de su bienestar y dignidad1 y los medios de que disponga para alcanzar aqul1 y conservar sta1 he aqu lo que graduar la fuerza1 determinar la naturaleza1 fijar el carcter1 sealar la tendencia de todos estos sentimientos2 es decir1 que todo depender del estado fsico y moral en que se hallen la sociedad y el individuo4 ,y1 aun en igualdad de las dems circunstancias1 dad al hombre las verdaderas ideas de su bienestar y dignidad1 tales como las ensean la razn y1 sobre todo1 la religin cristiana1 y formaris un buen ciudadano2 ddselas equivocadas1 exageradas1 absurdas1 tales como las explican escuelas perversas y como las propalan los tribunos de todos los tiempos y pases1 y sembraris abundante semilla de turbulencias y desastres4 ,falta ahora hacer una aplicacin de esta doctrina1 para que1 concretndonos al objeto que nos ocupa1 podamos manifestar con toda claridad el punto principal que nos hemos propuesto4 ,si fijamos nuestra atencin sobre los pueblos que invadieron y derribaron el imperio romano1 atenindonos los rasgos que sobre ellos nos ha conservado la historia1 lo que de s arrojan las mismas circunstancias en que se encontraban1 y lo que en esta materia ha podido ensear la ciencia moderna la inmediata observacin de algunos pueblos de ,amrica1 no nos ser imposible formarnos idea de cul era entre los brbaros invasores el estado de la sociedad y del individuo4 ,situados los brbaros en su pas natal1 en medio de sus montes y bosques cubiertos de nieve y de escarcha1 tenan tambin sus lazos de familia1 sus relaciones de parentesco1 su religin1 sus tradiciones1 sus hbitos1 sus costumbres1 su apego al propio suelo1 su amor la independencia de la patria1 su entusiasmo por las hazaas de sus mayores1 su amor la gloria adquirida en el combate1 su anhelo de perpetuar en sus hijos una raza robusta1 valiente y libre1 sus distinciones de familias1 sus divisiones en tribus1 sus sacerdotes1 sus caudillos1 su gobierno4 ,sin que sea menester entrar ahora en cuestiones sobre el carcter que entre ellos tenan las formas de gobierno1 y dando de mano cuanto pudiera decirse sobre su monarqua1 asambleas pblicas y otros puntos semejantes1 cuestiones todas que1 ms de ser ajenas de este lugar1 llevan siempre consigo mucho de imaginario hipottico1 me contentar con observar lo que para todos los lectores ser incontestable1 y es1 que la organizacin de la sociedad era entre ellos cual deba esperarse de ideas rudas y supersticiosas1 usos groseros y costumbres feroces2 es decir1 que su estado social no se elevaba sobre aquel nivel que naturalmente deban de haberle sealado tan imperiosas necesidades1 como son1 el que no se convirtieran en absoluto caos sus bosques1 y que la hora del combate no marcharan sin alguna cabeza y gua confusos pelotones4 ,nacidos aquellos pueblos en climas destemplados y rigurosos1 embarazndose y estrechndose unos otros por su asombrosa multiplicacin1 escasos1 por lo mismo1 de medios de subsistencia1 y teniendo la vista la abundancia y comodidades con que les brindaban espaciosas y cultivadas comarcas1 sentanse la vez acosados de grandes necesidades1 y estimulados vivamente por la presencia y cercana de la presa2 y1 como que no vean otro dique que las flacas legiones de una civilizacin muelle y caduca1 sintindose ellos robustos de cuerpo1 esforzados y briosos de nimo1 y alentados por su misma muchedumbre1 despegbanse fcilmente de su pas natal1 desenvolvase en su pecho el espritu emprendedor1 y se precipitaban impetuosos sobre el imperio1 como un torrente que se despea de un alto risco1 inundando las llanuras vecinas4 ,por imperfecto que fuera su estado social1 por groseros que fueran los lazos de que estaba formado1 bastbales1 sin embargo1 ellos en su pas natal1 y en sus costumbres primitivas2 y1 si los brbaros hubiesen permanecido en sus bosques1 habra continuado aquella forma de gobierno llenando su modo su objeto1 como nacida que era de la misma necesidad1 adaptada las circunstancias1 arraigada con el hbito1 sancionada por la antigedad1 y enlazada con todo linaje de tradiciones y recuerdos4 ,pero eran sobrado dbiles estos lazos sociales para que pudieran ser trasladados sin quebrantarse2 y aquellas formas de gobierno eran1 como se echa de ver1 tan acomodadas al estado de barbarie1 y1 por consiguiente1 tan circunscriptas y limitadas1 que mal podan aplicarse la nueva situacin en que casi de repente se encontraron aquellos pueblos4 ,figuraos ahora los bravos hijos de las selvas arrojados sobre el ,medioda1 como un len sobre su presa1 precedidos de sus feroces caudillos1 seguidos del enjambre de sus mujeres hijos1 llevando consigo sus rebaos y sus groseros arreos1 destrozando de paso numerosas legiones1 saltando trincheras1 salvando fosos1 escalando baluartes y murallas1 talando campias1 arrasando bosques1 incendiando populosas ciudades1 arrastrando grandes pelotones de esclavos recogidos en el camino1 arrollando cuanto se les opone1 y llevando delante de s numerosas bandadas de fugitivos1 corriendo pavorosas y azoradas por escapar del hierro y del fuego2 figuroslos un momento despus1 engredos por la victoria1 ufanos con tantos despojos1 encrudecidos con tantos combates1 incendios1 saqueos y matanzas2 trasladados como por encanto un nuevo clima1 bajo otro cielo1 nadando en la abundancia1 en los placeres1 en nuevos goces de todas clases2 con una confusa mezcla de idolatra y de ,cristianismo1 de mentira y de verdad1 muertos en los combates los principales caudillos1 confundidas con el desorden las familias1 mezcladas las razas1 alterados y perdidos los antiguos hbitos y costumbres1 y desparramados1 por fin1 los pueblos en pases inmensos1 en medio de otros pueblos de diversas lenguas1 de otras ideas1 de distintos usos y costumbres2 figuraos1 si podis1 ese desorden1 esa confusin1 ese caos2 y decidme si no veis quebrantados1 hechos mil trozos todos los lazos que formaban la sociedad de esos pueblos1 y si no veis desaparecer de repente la sociedad civilizada con la sociedad brbara1 aniquilarse todo lo antiguo1 antes que pudiera reemplazarlo nada nuevo4 ,y entonces1 si fijis vuestra vista sobre el adusto hijo del aquiln1 al sentir que se relajan de repente todos los vnculos que le unan con su sociedad1 que se quebrantan todas las trabas que contenan su fiereza1 al encontrarse solo1 aislado1 en posicin tan nueva1 tan singular y extraordinaria1 conservando un obscuro recuerdo de su pas1 sin haberse aficionado todava al recin ocupado1 sin respeto una ley1 sin temor un hombre1 sin apego una costumbre1 no le veis1 arrastrado de su impetuosa ferocidad1 arrojarse sin freno dondequiera que le conducen sus hbitos de violencia1 de vagancia1 de pillaje y matanzas2 y1 confiado siempre en su nervudo brazo1 en su planta ligera1 guiado por las inspiraciones de un corazn lleno de bro y de fuego1 y por una fantasa exaltada con la vista de tantos1 tan nuevos y variados pases1 por los azares de tantos viajes y combates1 no le veis acometer temerario todas las empresas1 rechazar toda sujecin1 sacudir todo freno1 y saborearse en los peligros de nuevas luchas y aventuras8 ,y no encontris aqu el misterioso individualismo1 el sentimiento de independencia personal1 con toda su realidad filosfica y con toda su verdad histrica8 ,este individualismo brutal1 este feroz sentimiento de independencia1 que ni poda conciliarse con el bienestar del individuo1 ni con su verdadera dignidad2 que1 entraando un principio de guerra eterna1 y de vida errante1 deba acarrear necesariamente la degradacin del hombre y la completa disolucin de la sociedad1 tan lejos estaba de encerrar un germen de civilizacin1 que antes bien era lo ms propsito para conducir la ,europa al estado salvaje1 ahogando en su misma cuna toda sociedad1 desbaratando todas las tentativas encaminadas organizarla y acabando de aniquilar cuantos restos hubiesen quedado de la civilizacin antigua4 ,las reflexiones que se acaban de presentar sern ms menos felices1 pero al menos no adolecen de la inconcebible incoherencia1 por no decir contradiccin1 de hermanar la barbarie y la brutalidad con la civilizacin y la cultura2 por lo menos no se llama principio descollante1 fecundo en la civilizacin europea1 lo mismo que un poco ms all se seala como uno de los obstculos ms poderosos que salan al paso las tentativas de organizacin social4 ,como en este punto coincide ,m4 ,guizot con la opinin que acabo de manifestar1 y hace resaltar notablemente la incoherencia de su doctrina1 el lector no llevar mal que se lo haga oir de su propia boca3 ,es claro que1 si los hombres carecen de ideas que se extiendan ms all de su propia existencia2 si su horizonte intelectual no alcanza ms all del individualismo2 si se dejan arrastrar por la fuerza de sus pasiones intereses2 si no poseen un cierto nmero de nociones y de sentimientos comunes que sirvan como de lazo entre todos los asociados2 es claro1 digo1 que ser imposible entre ellos toda idea de sociedad1 que cada individuo ser en la sociedad que pertenezca1 un principio de trastorno y de disolucin4 ,dondequiera que domine casi absolutamente el individualismo2 dondequiera que el hombre no se considere ms que s propio1 que sus ideas no se extiendan ms all de s mismo1 no obedezca ms que su pasin1 la sociedad 7hablo de una sociedad un poco dilatada y permanente7 llega ser poco menos que imposible4 ,tal era en el tiempo de que hablamos el estado moral de los conquistadores de ,europa4 ,hice ya notar en la ltima reunin que debamos los germanos el sentimiento enrgico de la libertad particular y del individualismo humano4 ,pues bien3 cuando el hombre se halla en un estado de extrema rusticidad y de ignorancia1 entonces ese sentimiento es el egosmo con toda su brutalidad1 con toda su insociabilidad1 y en este estado se encontraba entre los germanos desde el siglo ,v hasta el ,,viii4 ,sin hallarse acostumbrados ms que cuidar de su propio inters1 satisfacer sus pasiones1 dar cumplimiento su voluntad1 cmo habran podido acomodarse un estado un poco organizado8 ,habase intentado varias veces hacerlos entrar en l1 ellos mismos lo deseaban2 mas1 burlaban siempre esos deseos1 y hacan intil toda tentativa1 la brutalidad1 la ignorancia1 la imprevisin4 cada instante se ve levantarse un embrin de sociedad1 y cada instante se ve esa misma sociedad desmembrarse1 arruinarse1 por faltar en los hombres ideas morales y comunes1 elementos tan necesarios indispensables4 ,tales eran1 seores1 las dos verdaderas causas que prolongaron el estado de la barbarie3 mientras existieron1 ella tambin dur4 7,historia general de la civilizacin europea4 ,leccin ,,iii47 ,m4 ,guizot sucedile con su individualismo lo que suele acontecer los grandes talentos3 un fenmeno singular los hiere vivamente1 insprales un ardiente deseo de averiguar la causa1 y tropiezan menudo1 caen en error1 arrastrados por una secreta inclinacin sealar un origen nuevo1 inesperado1 sorprendente4 ,para extraviarle1 mediaba todava otra causa4 ,en su mirada vasta y penetrante sobre la civilizacin europea1 en el cotejo que de ella hizo con las ms famosas civilizaciones antiguas1 descubri una diferencia muy notable entre el individuo de la primera y el individuo de las otras2 vi1 sinti en el hombre europeo algo de ms noble1 de ms independiente que no hallaba ni en el griego ni en el romano2 era menester sealar el origen de esta diferencia1 y no era poco trabajosa la tarea para la posicin en que se encontraba el historiador filsofo4 ,ya al echar una ojeada sobre los varios elementos de la civilizacin europea1 se le haba presentado la ,iglesia como uno de los ms poderosos1 como uno de los ms influyentes en la organizacin social1 y en el impulso que hizo marchar el mundo hacia un porvenir grande y venturoso2 ya lo haba reconocido expresamente as1 y tributado un testimonio la verdad1 con aquellos rasgos magnficos que trazar sabe su elocuente pluma2 y querase ahora que1 para explicar el fenmeno que llamaba su atencin1 recurriese tambin al ,cristianismo1 la ,iglesia8 ,eso hubiera sido dejarla sola en la grande obra de la civilizacin1 y ,m4 ,guizot toda costa quera sealarle coadjutores2 por esta causa fija sus miradas sobre las hordas brbaras2 y en la frente adusta1 en la fisonoma feroz1 en el mirar inquieto y fulminante del hijo de las selvas1 pretende descubrir el tipo1 algo tosco s1 pero no menos verdadero1 de la noble independencia1 de la elevacin y dignidad1 que lleva rasgueadas en su frente el individuo europeo4 ,aclarada ya la naturaleza del misterioso individualismo de los germanos1 y demostrado tambin que1 lejos de ser un elemento de civilizacin1 lo era de desorden y barbarie1 falta ahora examinar cul es la diferencia que media entre la civilizacin europea y las dems con respecto al sentimiento de dignidad independencia que anima al individuo2 falta determinar punto fijo cules son las modificaciones que en ,europa ha tomado un sentimiento1 el cual1 como vimos ya1 mirado en s1 es comn todos los hombres4 ,en primer lugar1 carece de fundamento lo que afirma ,m4 ,guizot3 que el sentimiento de independencia personal1 ese anhelo de libertad que agita los corazones sin otro fin ni objeto que el de complacerse1 fuese caracterstico de los brbaros1 y desconocido entre los romanos4 ,claro es que1 al entablarse semejante comparacin1 no puede entenderse del sentimiento en su estado de bravura y ferocidad1 pues que esto equivaldra decirnos que los pueblos civilizados no podan tener el carcter distintivo de la barbarie2 pero1 si le despojamos de esta circunstancia1 hallbase1 y muy vivo1 no slo entre los romanos1 sino tambin entre los pueblos ms famosos de la antigedad4 ,cuando en las civilizaciones antiguas1 dice ,m4 ,guizot1 hace algn papel la libertad1 debe entenderse de la libertad poltica1 de la libertad del ciudadano2 sta era la que le mova1 la que le entusiasmaba1 no su libertad personal2 perteneca una asociacin1 y por una asociacin estaba pronto sacrificarse4 ,sin que sea menester negar que haba ese espritu de consagrarse una asociacin1 y con algunas particularidades notables1 que ms abajo me propongo explicar1 pudese afirmar1 no obstante1 que el deseo de la libertad personal1 con el solo fin y objeto de complacerse1 quizs era entre ellos ms vivo que entre nosotros2 si no1 qu buscaban los fenicios1 los griegos isleos y asiticos1 y los cartagineses1 cuando emprendan sus navegaciones1 que1 para el atraso de aquellos tiempos1 eran tan osadas y peligrosas como las de nuestros ms intrpidos marinos8 ,era acaso por sacrificarse una asociacin1 cuando slo ansiaban descubrir nuevas playas donde pudiesen amontonar plata y oro1 y todo linaje de preciosidades8 ,no los guiaba el anhelo de adquirir1 de complacerse8 ,dnde est la asociacin8 ,dnde se la divisa8 ,vemos acaso otra cosa que el individuo con sus pasiones1 con sus gustos1 con su afn de satisfacerlos8 ,y los griegos1 esos griegos tan muelles1 tan voluptuosos1 tan sedientos de placer1 no tenan vivsimo el sentimiento de su libertad personal1 de poder vivir con amplia libertad1 con el solo fin y objeto de complacerse8 ,sus poetas cantando el nctar y los amores1 sus libres cortesanas recibiendo los obsequios de los hombres ms famosos1 y haciendo olvidar los sabios la mesura y gravedad filosficas1 y el pueblo celebrando sus fiestas en medio de la disolucin ms espantosa1 era todo esto un sacrificio que se haca en las aras de la asociacin8 ,tampoco haba aqu el individualismo1 el afn de complacerse8 ,por lo que toca los romanos1 si se hablase de lo que se llama bellos tiempos de la repblica1 no fuera quizs tan fcil ofrecer pruebas de lo que estamos manifestando2 pero cabalmente se trata de los romanos del imperio1 de los romanos que vivan en la poca de la irrupcin de los brbaros2 de esos romanos tan sedientos de complacerse1 y tan devorados de esa fiebre de que tan negros cuadros nos conserva la historia4 ,sus soberbios palacios1 sus magnficas quintas1 sus regalados baos1 sus esplndidos cenculos1 sus mesas opparas1 sus lujosos trajes1 su disipacin voluptuosa1 no muestran acaso al individuo1 que1 sin pensar en la asociacin que pertenece1 trata tan slo de lisonjear sus pasiones y caprichos1 viviendo con la mayor comodidad1 regalo y esplendor posibles2 que no cuida de otra cosa que de solazarse con sus amigos1 de mecerse blandamente en los brazos del placer1 de satisfacer todos sus caprichos1 de saciar todas sus pasiones1 que todo lo ha olvidado1 que en nada piensa1 sino en que tiene un corazn que ansa por complacerse y gozar8 ,no es fcil tampoco atinar por qu ,m4 ,guizot atribuye exclusivamente los brbaros el placer de sentirse hombre1 el sentimiento de su personalidad1 de la espontaneidad humana en su libre desarrollo4 ,y podemos creer que de tales sentimientos carecieran los vencedores de ,maratn y de ,platea1 los pueblos que tantos monumentos nos han legado que inmortalizan sus nombres8 ,cuando en las bellas artes1 en las ciencias1 en la oratoria1 en la poesa1 brillaban por doquiera hermossimos rasgos de genio1 no exista el placer de sentirse hombre1 no se tena el sentimiento y poder del libre desarrollo en todas las facultades8 ,y en una sociedad donde tan apasionadamente se amaba la gloria1 como suceda entre los romanos1 que puede presentarnos hombres como ,cicern y ,virgilio2 en una sociedad donde pudieron escribirse las valientes plumadas de ,tcito1 esas plumadas que la distancia de diez y nueve siglos hacen retemblar todava los corazones generosos2 all no haba el placer de sentirse hombre1 no haba el orgullo de comprender su dignidad1 no haba el sentimiento de la espontaneidad humana en su libre desarrollo8 ,cmo es posible concebir que en esta parte se aventajasen los brbaros del ,norte los griegos y romanos8 qu semejantes paradojas8 qu semejante trastorno y confusin de ideas8 ,qu valen las palabras1 por brillantes que sean1 cuando nada significan8 ,qu valen las observaciones1 por delicadas que parezcan1 cuando el entendimiento la primera ojeada descubre en ellas la inexactitud y la vaguedad1 y1 examinndolas fondo1 las encuentra llenas de incoherencias y de absurdos8 ,,capitulo ,,xxii ,si profundizamos la cuestin que se agita1 si no nos dejamos llevar hasta el error y la extravagancia por la mana de pasar plaza de pensadores profundos y de observadores muy delicados1 si hacemos uso de una recta y templada filosofa1 fundada en los hechos que nos suministra la historia1 echaremos de ver que la diferencia capital entre nuestra civilizacin y las antiguas1 con respecto al individuo1 consista en que el hombre1 como hombre1 no era estimado en lo que vale4 ,no faltaban ni el sentimiento de independencia personal1 ni el anhelo de complacerse y gozar1 ni cierto orgullo de sentirse hombre3 el defecto no estaba en el corazn1 sino en la cabeza4 ,lo que faltaba1 s1 era la comprensin de toda la dignidad del hombre1 era el alto concepto que de nosotros mismos nos ha dado el ,cristianismo1 al paso que con admirable sabidura nos ha manifestado tambin nuestras flaquezas2 lo que faltaba1 s1 las sociedades antiguas1 lo que ha faltado y faltar todas en las que no reine el ,cristianismo1 era ese respeto1 esa consideracin de que entre nosotros est rodeado un individuo1 un hombre slo por ser hombre4 ,entre los griegos el griego lo es todo2 los extranjeros1 los brbaros1 no son nada2 en ,roma el ttulo de ciudadano romano hace al hombre2 quien carece de ese ttulo1 es nada4 ,en los pases cristianos1 si nace una criatura deforme privada de algn miembro1 excita la compasin1 es objeto de ms tierna solicitud1 bstale para ello el ser hombre1 y1 sobre todo1 hombre desgraciado2 entre los antiguos era mirada una criatura as como cosa intil1 despreciable1 y1 en ciertas ciudades1 como por ejemplo en ,lacedemonia1 estaba prohibido alimentarla1 y por orden de los magistrados encargados de la polica de los nacimientos horror causa decirlo6 era arrojada una sima4 ,era un hombre2 pero esto qu importaba8 ,era un hombre que para nada poda servir1 y una sociedad sin entraas no quera imponerse la carga de mantenerle4 ,lase ,platn 7,lib4 #e de ,rep471 ,aristteles 7,pol41 lib4 #g1 c4 #ae y #af71 y se ver los medios crueles que saban excogitar esos filsofos para precaver el excesivo progreso que ha hecho la sociedad bajo la influencia del ,cristianismo1 en todo lo que dice relacin al hombre4 ,los juegos pblicos1 esas horrendas escenas en que moran centenares los hombres1 para divertir un concurso desnaturalizado1 no son un elocuente testimonio de cun en poco era tenido el hombre1 pues que tan brbaramente se le sacrificaba por motivos los ms livianos8 ,el derecho del ms fuerte estaba terriblemente practicado por los antiguos1 y sta es una de las causas que debe atribuirse esa absorcin1 por decirlo as1 en que vemos al individuo con respecto la sociedad4 ,la sociedad era fuerte1 el individuo era dbil2 y as la sociedad absorba al individuo1 se arrogaba sobre l cuantos derechos puedan imaginarse2 y1 si alguna vez serva de embarazo1 poda estar seguro de ser aplastado con mano de hierro4 ,al leer el modo con que explica ,m4 ,guizot esta particularidad de las civilizaciones antiguas1 no parece sino que en ellas haba un patriotismo desconocido1 entre nosotros1 patriotismo que1 llevado hasta la exageracin1 y no andando acompaado del sentimiento de independencia personal1 produca esa especie de absorcin individual1 ese anonadamiento del individuo en presencia de la sociedad4 ,si hubiese reflexionado ms fondo sobre esta materia1 habra alcanzado fcilmente que no estribaba la diferencia en que unos hombres tuvieran unos sentimientos de que carezcan los otros1 sino en que se ha verificado una revolucin inmensa en las ideas1 en que el individuo1 el hombre1 es tenido en mucho1 cuando entonces era tenido en nada2 y de aqu no era difcil inferir que las mismas diferencias que se notasen en los sentimientos1 deban tener su origen en la diferencia de las ideas4 ,en efecto1 no es extrao que1 viendo el individuo cun en poco era tenido por s mismo1 viendo el poder ilimitado que sobre l se arrogaba la sociedad1 y que sirviendo de estorbo era pulverizado1 nada extrao es que l mismo se formase de la sociedad y del poder pblico una idea exagerada1 que se anonadase en su corazn ante ese coloso que le infunda miedo1 y que1 lejos de mirarse como miembro de una asociacin1 cuyo objeto era la seguridad y la felicidad de todos los individuos1 y para cuyo logro era indispensable por parte de stos el resignarse algunos sacrificios1 se considerase antes bien como una cosa consagrada esta asociacin1 y en cuyas aras deba ofrecerse en holocausto sin reparos de ninguna clase4 sta es la condicin del hombre3 cuando un poder obra sobre l por mucho tiempo en accin ilimitada1 se indigna contra este poder y le rechaza con violencia1 bien se humilla1 se abate1 se anonada ante aquella fuerza cuya accin prepotente le doblega y aterra4 ,vase si es ste el contraste que sin cesar nos ofrecen las sociedades antiguas3 la ms ciega sumisin1 el anonadamiento1 de una parte1 y1 de otra1 el espritu de insubordinacin1 de resistencia1 manifestado en explosiones terribles4 ,as1 y slo as1 es posible comprender cmo unas sociedades en que la agitacin y las turbulencias eran1 por decirlo as1 el estado normal1 nos presentan ejemplos tan asombrosos como ,lenidas pereciendo con sus trescientos lacedemonios en el paso de las ,termpilas1 ,scvola con la mano en el brasero1 ,rgulo volvindose ,cartago para padecer y morir1 y ,marco ,curcio arrojndose armado en la insondable sima abierta en medio de ,roma4 ,todo esto1 que primera vista pudiera parecer inconcebible1 se aclara perfectamente cotejndolo con lo acontecido en las revoluciones de los tiempos modernos4 ,trastornos terribles han desquiciado algunas naciones2 la lucha de las ideas intereses1 trayendo consigo el calor de las pasiones1 acarre por algunos intervalos1 ms menos duraderos1 el olvido de las verdaderas relaciones sociales3 y qu sucedi8 ,que1 al paso que se proclamaba una libertad sin lmites1 y se ponderaban sin cesar los derechos del individuo1 levantbase en medio de la sociedad un poder terrible1 que1 concentrando en su mano toda la fuerza pblica1 la descargaba del modo ms inhumano sobre el individuo4 ,en esas pocas resucitaba en toda su fuerza la formidable mxima del salus populi de los antiguos1 pretexto de tantos y tan horrendos atentados2 y1 por otra parte1 se vea renacer aquel patriotismo frentico y feroz1 que los hombres superficiales admiran en los ciudadanos de las antiguas repblicas4 ,cosa notable6 ,algunos escritores haban prodigado desmedidos elogios los antiguos1 y sobre todo los romanos2 parece que tenan vivos deseos de que la civilizacin moderna se amoldase la antigua2 hicironse locas tentativas1 se atac con inaudita violencia la organizacin social existente1 procurse con ahinco que perecieran1 al menos se sofocaran1 las ideas cristianas sobre el individuo y la sociedad1 se pidieron inspiraciones las sombras de los antiguos romanos1 y en el brevsimo plazo que dur el ensayo1 vironse tambin1 cual en la antigua ,roma1 rasgos admirables de fortaleza1 de valor1 de patriotismo1 contrastando de un modo horroroso con inauditas crueldades1 con horrendos crmenes2 y en medio de una nacin grande y generosa1 vironse aparecer de nuevo con espanto de la humanidad los sangrientos espectros de ,mario y ,sila4 ,tanta verdad es que el hombre es el mismo por todas partes1 y que un mismo orden de ideas viene1 al fin1 engendrar un mismo orden de hechos4 ,que desaparezcan la ideas cristianas1 que las ideas antiguas recobren su fuerza1 y veris que el mundo nuevo se parecer al mundo viejo4 ,felizmente para la humanidad1 esto es imposible2 todos los ensayos hechos hasta ahora para lograr tan funesto efecto han sido y debido ser poco duraderos2 lo propio suceder en adelante2 pero la pgina ensangrentada que dejan en la historia de la humanidad tan criminales tentativas1 ofrece un rico caudal de reflexiones al observador filsofo para conocer fondo las delicadas ntimas relaciones de las ideas con los hechos1 para contemplar en su desnudez la vasta trama de la organizacin social1 y apreciar en su justo valor la influencia benfica nociva de las varias religiones y sistemas filosficos4 ,las pocas de revolucin1 es decir1 aquellas pocas tempestuosas en que se hunden los gobiernos unos tras otros1 como edificios cimentados sobre un terreno volcanizado1 llevan todas ese carcter que las distingue3 el predominio de los intereses del poder pblico sobre todos los intereses privados4 ,nunca es ms flaco ese poder1 nunca es menos duradero2 pero nunca es ms violento1 ms frentico2 todo lo sacrifica su seguridad su venganza2 la sombra de sus enemigos le persigue y le hace estremecer todas horas2 su propia conciencia le atormenta y no le deja descanso2 la debilidad de su organizacin y la movilidad de su asiento le advierten cada paso de la proximidad de su cada1 y en su impotente desesperacin se agita y se revuelve convulsivo1 como un moribundo que expira entre padecimientos atroces4 ,qu es entonces sus ojos la vida de los ciudadanos1 si esta vida puede inspirarle la ms leve1 la ms remota sospecha8 ,si con la sangre de millares de vctimas puede alcanzar algunos momentos de seguridad1 si puede prolongar por algunos das ms su existencia3 perezcan1 dice1 perezcan mis enemigos2 as lo exige la seguridad del ,estado2 es decir1 la ma4 ,y de dnde tanto frenes8 de dnde tanta crueldad8 ,sabis de dnde8 ,la causa est en que1 derribado el gobierno antiguo por medio de la fuerza1 y entronizado otro en su lugar1 apoyado slo en la fuerza1 la idea del derecho ha desaparecido de la regin del poder1 la legitimidad no le escuda1 su misma novedad le muestra como de poco valer1 y le augura escasa duracin2 y1 falto de razn y de justicia1 y vindose precisado invocarlas para sostenerse1 las busca en la misma necesidad de un poder1 en esa necesidad social que est siempre patente2 proclama que la salud del pueblo es la suprema ley1 y entonces la propiedad1 la vida del individuo son nada1 se aniquilan completamente la vista de un espectro sangriento1 que se levanta en el centro de la sociedad1 y que1 armado con la fuerza1 y rodeado de satlites y de cadalsos dice3 yo soy el poder pblico1 m me est confiada la salud del pueblo1 yo soy el que vela por los intereses de la sociedad4 ,y sabis lo que acontece entonces con esa falta absoluta de respeto al individuo1 con ese completo aniquilamiento del hombre ante el poder aterrador que se pretende representante de la sociedad8 ,sucede que renace el sentimiento de asociacin en diferentes sentidos2 pero no un sentimiento dirigido por la razn y por miras benficas y previsoras1 sino un sentimiento ciego1 instintivo1 que lleva los hombres no quedarse solos1 sin defensa1 en medio del campo de batalla y asechanzas en que se ha convertido la sociedad2 que los conduce unirse1 para sostener al poder1 si1 arrastrados por el torbellino de la revolucin1 se han identificado con l y le miran como su nico resguardo y defensa contra los enemigos que les amenazan1 para derribarle1 si1 arrojados por una otra causa las filas contrarias1 le contemplan como su enemigo ms capital1 y la fuerza de que dispone1 como una espada levantada de continuo sobre sus cabezas4 ,entonces se verifica que los hombres pertenecen una asociacin1 estn consagrados una asociacin1 y por esta asociacin estn prontos sacrificarse2 porque no pueden vivir solos1 porque conocen1 sienten al menos instintivamente1 que el individuo es nada1 porque1 rotos todos los diques que mantenan el orden social1 no le queda al individuo aquella esfera tranquila donde poda vivir sosegado1 independiente1 seguro de que un poder1 fundado en la legitimidad y guiado por la razn y la justicia1 velaba por la conservacin del orden pblico y por el respeto de los derechos del individuo4 ,entonces los medrosos tiemblan y se humillan1 y empiezan representar la primera escena de la esclavitud1 donde el oprimido besa la mano opresora1 donde la vctima adora al verdugo2 los ms audaces1 se resisten y pelean1 se buscan y reunen en las sombras1 preparando explosiones terribles2 nadie pertenece s mismo2 el individuo se siente absorbido por todas partes1 por la fuerza que oprime1 por la fuerza que conspira2 porque slo la justicia es el numen tutelar de los individuos2 y1 cuando ella desaparece1 no son ms que imperceptibles granos de arena arrebatados por el huracn1 gotas de agua confundidas en las oleadas de una tormenta4 ,concebid sociedades donde no reine ese frenes que nunca puede ser duradero1 pero que1 sin embargo1 no posean las verdaderas ideas sobre los derechos y deberes del individuo y del poder pblico2 sociedades donde se encuentren como divagando al acaso algunas nociones sobre esos puntos cardinales1 pero inciertas1 obscuras1 imperfectas1 ahogadas en la atmsfera de mil preocupaciones y errores1 donde bajo esa influencia se haya organizado un poder pblico1 con estas aquellas formas1 pero que al fin haya llegado solidarse por la fuerza del hbito1 y por falta de otro mejor que satisfaga las necesidades ms urgentes de la sociedad2 y entonces habris concebido las sociedades antiguas1 mejor diremos1 las sociedades sin el ,cristianismo2 entonces concebiris el anonadamiento del individuo ante la fuerza del poder pblico1 sea bajo el despotismo asitico1 sea bajo la turbulenta democracia de las antiguas repblicas4 ,es lo mismo que habris podido observar en las sociedades modernas en las pocas de revolucin2 slo que en estas sociedades es pasajero y estrepitoso ese mal1 cual los estragos de una tempestad2 pero en las antiguas era su estado normal1 como una atmsfera viciada1 que afecta y daa sin cesar los que viven en ella4 ,si examinamos la causa de dos fenmenos tan encontrados1 como son1 la exaltacin patritica de los antiguos griegos y romanos1 y la postracin y abatimiento poltico en que yacan otros pueblos1 y en que yacen todava aquellos donde no domina el ,cristianismo2 si buscamos la raz de esa abnegacin individual que se descubre en el fondo de dos sentimientos tan opuestos2 si investigamos cul es la causa de que no se encuentre ni en unos ni en otros ese desarrollo individual que se observa en ,europa1 acompaado de un patriotismo razonable1 pero que no sofoca el sentimiento de una legtima independencia personal2 encontraremos una muy poderosa en que el hombre no se conoca s mismo1 no saba bien lo que era2 y que sus verdaderas relaciones con la sociedad eran miradas al travs de mil preocupaciones y errores1 y1 por consiguiente1 mal comprendidas4 la luz de estas observaciones se echa de ver que la admiracin por el patritico desprendimiento1 por la heroica abnegacin de los antiguos1 se ha llevado quizs demasiado lejos2 y que tanto distan esas calidades de revelar en ellos una mayor perfeccin individual1 una elevacin de alma superior la de los hombres de los tiempos modernos1 que antes bien podran indicar ideas menos altas que las nuestras1 sentimientos menos independientes que los nuestros4 ,y qu1 no conciben1 acaso1 algunos ciegos admiradores de los antiguos cmo pueden sostenerse tan extraas aserciones8 ,entonces les dir que admiren tambin las mujeres de la ,india al arrojarse tranquilas la hoguera despus de la muerte de sus maridos2 que admiren al esclavo que se da la muerte porque no puede sobrevivir su dueo2 y entonces notarn que la abnegacin personal no es siempre seal infalible de elevacin de alma1 sino que veces puede ser el resultado de no conocer toda la dignidad propia1 de imaginarse consagrado otro ser1 absorbido por l1 de mirar la propia existencia como una cosa secundaria1 sin ms objeto que el de servir otra existencia4 ,y no queremos1 no1 rebajar en nada el mrito que los antiguos legtimamente pertenezca2 no queremos1 no1 deprimir su herosmo en lo que tenga de justo y de laudable2 no queremos1 no1 atribuir los modernos un individualismo egosta que les impida el sacrificarse individualmente por su patria3 tratamos nicamente de sealar cada cosa su justo lugar1 disipando preocupaciones hasta cierto punto excusables1 pero que no dejan de falsear lastimosamente los principales puntos de vista de la historia antigua y moderna4 ese anonadamiento del individuo1 que notamos en los antiguos1 contribuan tambin la escasez y la imperfeccin de su desarrollo moral1 la falta de reglas en que se hallaba con respecto su direccin propia1 por cuyo motivo la sociedad se entrometa en todas sus cosas1 como si la razn pblica hubiese querido suplir el defecto de la razn privada4 ,si bien se observa1 se notar que1 aun en los pases en que meta ms ruido la libertad poltica1 era harto desconocida la libertad civil2 de manera que1 mientras los ciudadanos se lisonjeaban de ser muy libres porque podan tomar parte en las deliberaciones de la plaza pblica1 eran privados de aquella libertad que ms de cerca interesa al hombre1 cual es1 la que ahora se denomina civil4 ,podemos formar concepto de las ideas y costumbres de los antiguos sobre este punto1 leyendo uno de sus ms clebres escritores polticos3 ,aristteles4 ,ntase en los escritos de este filsofo que apenas acertaba ver otro ttulo que hiciera digno del nombre de ciudadano que el tomar parte en el gobierno de la repblica2 y estas ideas1 que pudieran parecer muy democrticas1 muy propsito para extender los derechos de la clase ms numerosa1 y que quizs algunos creeran dimanadas de la exageracin de la dignidad del hombre1 se hermanaban muy bien en su mente con un profundo desprecio del mismo hombre1 con el sistema de vincular en un reducido nmero todos los honores y consideraciones1 condenando al abatimiento y la nulidad1 nada menos que todos los labradores1 artesanos y mercaderes4 7,pol4 ,l4 #g1 c4 #i y #ab4 ,l4 #h1 c4 #a y #b1 ,l4 #c1 c4 #a47 ,ya se ve que esto supona ideas muy peregrinas sobre el individuo y la sociedad1 y confirma ms y ms lo que he dicho arriba sobre el origen de las extraezas1 por no decir monstruosidades1 que nos admiran en las repblicas antiguas4 ,lo repetir1 porque conviene mucho no olvidarlo3 una de las principales races del mal1 era la falta de conocimiento del hombre1 era el poco aprecio de su dignidad en cuanto hombre1 era que el individuo estaba escaso de reglas para dirigirse s mismo y para conciliarse la estimacin2 en una palabra1 era que faltaban las luces cristianas que deban esclarecer el caos4 ,tan profundamente se ha grabado en el corazn de las sociedades modernas ese sentimiento de la dignidad del hombre1 con tales caracteres se halla escrita por doquiera la verdad de que el hombre1 ya por solo este ttulo1 es muy respetable1 muy digno de alta consideracin1 que aquellas escuelas que se han propuesto realzar al individuo1 aunque sea con inminente riesgo de un espantoso trastorno en la sociedad1 toman siempre por tema de su enseanza1 esa dignidad1 esa nobleza1 distinguindose sobremanera de los antiguos demcratas1 en que stos se agitaban en un crculo reducido1 mezquino1 sin pasar ms all de un cierto orden de cosas1 sin extender su vista fuera de los lmites del propio pas2 cuando en el espritu de los demcratas modernos se nota un anhelo de invasin en todos los ramos1 un ardor de provocacin que abarca todo el mundo3 nunca invocan nombres pequeos2 el hombre1 su razn1 sus derechos imprescriptibles3 he aqu sus temas4 ,preguntadles qu quieren1 y os dirn que quieren pasar el nivel sobre todas las cabezas1 para defender la santa causa de la humanidad4 ,esta exageracin de ideas1 motivo y pretexto de tantos trastornos y crmenes1 nos revela un hecho precioso1 cual es1 el progreso inmenso que las ideas sobre la dignidad de nuestra naturaleza ha comunicado el ,cristianismo1 pues que en las sociedades que le deben su civilizacin1 cuando se trata de extraviarlas1 no se encuentra medio ms propsito que el invocar esa dignidad4 ,como la religin cristiana es altamente enemiga de todo lo criminal1 y no poda consentir que1 nombre de defender y realzar la dignidad humana1 se trastornase la sociedad1 muchos de los ms ardientes demcratas se han desatado en injurias y sarcasmos contra la religin2 pero1 como tambin la historia est diciendo muy alto que todo cuanto se sabe y se siente de verdadero1 de justo y de razonable sobre este punto1 es debido la religin cristiana1 se ha tanteado ltimamente si se podra hacer una monstruosa alianza entre las ideas cristianas y lo ms extravagante de las democrticas3 un hombre demasiado clebre se ha encargado del proyecto2 pero el verdadero ,cristianismo1 es decir1 el ,catolicismo1 rechaza esas monstruosas alianzas1 y no conoce sus ms insignes apologistas1 as que llegan desviarse del camino sealado por la eterna verdad4 ,el abate de ,lamennais vaga ahora por las tinieblas del error abrazado con una mentida sombra de ,cristianismo2 y el supremo ,pastor de la ,iglesia ha levantado ya su augusta voz para prevenir los fieles contra las ilusiones con que podra deslumbrarnos un nombre por tantos ttulos ilustre4 ,,capitulo ,,xxiii ,si1 entendiendo el individualismo en un sentido justo y razonable2 si1 tomando el sentimiento de la independencia personal en una acepcin1 que ni repugne la perfeccin del individuo1 ni est en lucha con los principios constitutivos de toda sociedad1 queremos hallar otras causas que hayan infludo en el desarrollo de ese sentimiento1 aun pasando por alto una de las principales1 sealada ya ms arriba1 cual es1 la verdadera idea del hombre y de sus relaciones con sus semejantes1 encontraremos todava en las mismas entraas del ,catolicismo1 algunas sobremanera dignas de llamar la atencin4 ,m4 ,guizot se ha equivocado grandemente cuando ha pretendido equiparar los fieles con los antiguos romanos en punto falta del sentimiento de independencia personal2 nos pinta al individuo fiel como absorbido por la asociacin de la ,iglesia1 como enteramente consagrado ella1 como pronto sacrificarse por ella2 de manera que lo que haca obrar al fiel1 eran los intereses de la asociacin4 ,en esto hay un error2 pero1 como lo que ha dado quizs ocasin este error1 es una verdad1 menester se hace deslindar los objetos con mucho cuidado4 ,es indudable que desde la cuna del ,cristianismo fueron los fieles sumamente adictos la ,iglesia1 y que siempre se entendi que dejaba de ser contado en el nmero de los verdaderos discpulos de ,jesucristo el que se apartase de la comunin de la ,iglesia4 ,es indudable tambin que tenan los fieles1 como dice ,m4 ,guizot1 un vivo apego la ,iglesia1 un rendido acatamiento sus leyes1 un fuerte empeo de extender su imperio2 pero no es verdad que obrase en el fondo de todos estos sentimientos1 como causa de ellos1 el solo espritu de asociacin1 y que esto excluyese el desarrollo del verdadero individualismo4 ,el fiel perteneca una asociacin1 pero esta asociacin l la miraba como un medio de alcanzar su felicidad eterna1 como una nave en que andaba embarcado entre las borrascas de este mundo para llegar salvo al puerto de la eternidad2 y1 si bien crea imposible el salvarse fuera de ella1 no se entenda consagrado ella1 sino ,dios4 ,el romano estaba pronto sacrificarse por su patria2 el fiel1 por su fe2 cuando el romano mora1 mora por su patria2 pero1 cuando el fiel mora1 no mora por la ,iglesia1 sino que mora por su ,dios4 branse los monumentos de la ,historia eclesistica1 lanse las actas de los mrtires1 y vase lo que suceda en aquel lance terrible1 en que el ,cristianismo manifestaba todo lo que era2 en que1 la vista de los potros1 de las hogueras y de los ms horrendos suplicios1 se manifestaba en toda su verdad el resorte que obraba en el corazn del fiel4 ,les pregunta el juez su nombre2 lo declaran1 y manifiestan que son cristianos3 se les invita que sacrifiquen los dioses3 nosotros no sacrificamos sino un solo ,dios1 criador del cielo y de la tierra2 se les echa en cara como ignominioso el seguir un hombre que fu clavado en cruz2 ellos tienen mucha honra la ignominia de la cruz1 y proclaman altamente que el crucificado es su ,salvador y su ,dios3 se les amenaza con los tormentos2 los desprecian porque son pasajeros1 y se regocijan de que puedan sufrir algo por ,jesucristo3 la cruz del suplicio est ya aparejada1 la hoguera arde su vista1 el verdugo tiene levantada el hacha fatal que ha de cortarles la cabeza2 nada les importa1 esto es un instante1 y en pos viene una nueva vida1 una felicidad inefable1 y sin fin4 chase de ver en todo esto que lo que mova el corazn del fiel1 eran el amor de su ,dios y el inters de la felicidad eterna2 y que1 por consiguiente1 es falso y muy falso que el fiel se pareciese los antiguos republicanos1 anonadando su individuo ante la asociacin que perteneca1 y dejando que en ella se absorbiese su persona como una gota de agua en la inmensidad del ,ocano4 ,el individuo fiel perteneca una asociacin que le daba la pauta de su creencia y la norma de su conducta3 esta asociacin la miraba como fundada y dirigida por el mismo ,dios2 pero su mente y su corazn se elevaban hasta el mismo ,dios1 y1 cuando escuchaba la voz de la ,iglesia1 crea tambin hacer su negocio propio1 individual1 nada menos que el de su felicidad eterna4 ,el deslinde que se acaba de hacer era muy necesario en esta materia1 donde son tan varias y delicadas las relaciones1 que la ms ligera confusin puede conducir errores de monta1 haciendo1 de otra parte1 perder de vista un hecho recndito y preciossimo1 que arroja mucha luz para estimar debidamente las causas del desarrollo y perfeccin del individuo en la civilizacin cristiana4 ,necesario como es un orden social al que est sometido el individuo1 conviene1 sin embargo1 que ste no sea de tal modo absorbido por aqul1 de manera que slo se le conciba como parte de la sociedad1 sin que tenga una esfera de accin que pueda considerrsele como propia4 no ser as1 no se desarrollar jams de un modo cabal la verdadera civilizacin1 la que1 consistiendo en la perfeccin simultnea del individuo y de la sociedad1 no puede existir no ser que tanto sta como aqul tengan sus rbitas de tal manera arregladas1 que el movimiento que se hace en la una1 no embargue ni embarace el de la otra4 ,previas esas reflexiones1 sobre las que llamo muy particularmente la atencin de todos los hombres pensadores1 observar lo que quizs no se ha observado todava1 y es1 que el ,cristianismo contribuy sobremanera crear esa esfera individual en que el hombre1 sin quebrantar los lazos que le unen la sociedad1 desenvuelve todas sus facultades4 ,de la boca de un apstol salieron aquellas generosas palabras que encierran nada menos que una severa limitacin del poder poltico1 que proclaman nada menos que este poder no debe ser reconocido por el individuo1 cuando se propasa exigirle lo que ste cree contrario su conciencia3 ,obedire oportet ,deo magis quam hominibus4 7,act41 c4 #e1 v4 #bi47 ,primero se ha de obedecer ,dios que los hombres4 ,los cristianos fueron los primeros que dieron el grandioso ejemplo de que individuos de todos pases1 edades1 sexos y condiciones1 arrostrasen toda la clera del poder y todo el furor de las pasiones populares1 antes de pronunciar una palabra que los manifestase desviados de los principios que profesaban en el santuario de su conciencia3 y esto no con las armas en la mano1 no en conmociones populares donde pudiesen despertarse las pasiones fogosas que comunican al alma una energa pasajera2 sino en medio de la soledad y lobreguez de los calabozos1 en la aterradora calma de los tribunales1 es decir1 en aquella situacin en que el hombre se encuentra solo1 aislado1 y en que el mostrar fortaleza y dignidad revela la accin de las ideas1 la nobleza de los sentimientos1 la firmeza de una conciencia inalterable1 el grandor del alma4 ,el ,cristianismo fu quien grab fuertemente en el corazn del hombre1 que el individuo tiene sus deberes que cumplir1 aun cuando se levante contra l el mundo entero2 que el individuo tiene un destino inmenso que llenar1 y que es para l un negocio propio1 enteramente propio1 y cuya responsabilidad pesa sobre su libre albedro4 ,esta importante verdad1 sin cesar inculcada por el ,cristianismo todas las edades1 sexos y condiciones1 ha debido de contribuir poderosamente despertar en el hombre un sentimiento vivo de su personalidad1 en toda su magnitud1 en todo su inters1 y combinndose con las dems inspiraciones del ,cristianismo1 llenas todas de grandor y dignidad1 ha levantado el alma humana del polvo en que la tenan sumida la ignorancia1 las ms groseras supersticiones1 y los sistemas de violencia que la opriman por todas partes4 ,como extraas y asombrosas sonaran sin duda los odos de los paganos las valientes palabras de ,justino1 que expresaban nada menos que la disposicin de nimo de la generalidad de los fieles1 cuando en su ,apologa dirigida ,antonio ,po deca3 ,como no tenemos puestas las esperanzas en las cosas presentes1 despreciamos los matadores1 mayormente siendo la muerte una cosa que tampoco se puede evitar4 ,esa admirable entereza1 ese heroico desprecio de la muerte1 esa presencia de nimo en el hombre1 que1 apoyado en el testimonio de su conciencia1 desafa todos los poderes de la tierra1 deba de influir tanto ms en el engrandecimiento del alma1 cuanto no dimanaba de aquella fra impasibilidad estoica1 que1 sin contar con ningn motivo slido1 se empeaba en luchar con la misma naturaleza de las cosas2 sino que tena su origen en un sublime desprendimiento de todo lo terreno1 en la profunda conviccin de lo sagrado del deber1 y de que el hombre1 sin cuidar de los obstculos que le oponga el mundo1 debe marchar con firme paso al destino que le ha sealado el ,criador4 ,ese conjunto de ideas y sentimientos comunicaba al alma un temple fuerte y vigoroso1 que1 sin rayar en aquella dureza feroz de los antiguos1 dejaba al hombre en toda su dignidad1 en toda su nobleza y elevacin4 ,y conviene notar que esos preciosos efectos no se limitaban un reducido nmero de individuos privilegiados1 sino que1 conforme al genio de la religin cristiana1 se extendan todas las clases3 porque la expansin ilimitada de todo lo bueno1 el no conocer ninguna acepcin de personas1 el procurar que resuene su voz hasta en los ms obscuros lugares1 es uno de los ms bellos distintivos de esa religin divina4 ,no se diriga tan slo las clases elevadas1 ni los filsofos1 sino la generalidad de los fieles1 la lumbrera del frica1 ,san ,cipriano1 cuando compendiaba en pocas palabras la grandeza del hombre1 y rasgueaba con osada mano el alto temple en que debe mantenerse nuestra alma1 sin aflojar jams4 ,nunca1 deca1 nunca admirar las obras humanas quien se conociere hijo de ,dios4 ,despase de la cumbre de su nobleza quien puede admirar algo que no sea ,dios4 7,de ,spectaculis47 ,sublimes palabras que hacen levantar la frente con dignidad1 que hacen latir el corazn con generoso bro1 que1 derramndose sobre todas las clases como un calor fecundo1 hacan que el ltimo de los hombres pudiese decir lo que antes pareciera exclusivamente propio del mpetu de un vate3 ,os homini sublime dedit1 coelumque tueri ,iussit1 et erectos ad sidera tullere vultus4 ,el desarrollo de la vida moral1 de la vida interior1 de esa vida en que el hombre se acostumbra concentrarse sobre s mismo1 dndose razn circunstanciada de todas sus acciones1 de los motivos que las dirigen1 de la bondad malicia que encierran1 y del fin que le conducen1 es debido principalmente al ,cristianismo1 su influjo incesante sobre el hombre en todos los estados1 en todas las situaciones1 en todos los momentos de su existencia4 ,con un desarrollo semejante de la vida individual1 en todo lo que tiene de ms ntimo1 de ms vivo interesante para el corazn del hombre1 era incompatible esa absorcin del individuo en la sociedad1 esa abnegacin ciega en que el hombre se olvidaba de s mismo para no pensar en otra cosa que en la asociacin que perteneca4 ,esa vida moral1 interior1 faltaba los antiguos1 porque carecan de principios donde fundarla1 de reglas para dirigirla1 de inspiraciones con que fomentarla y nutrirla2 y as observamos que en ,roma1 tan pronto como el elemento poltico fu perdiendo su ascendiente sobre las almas1 gastndose el entusiasmo con las disensiones intestinas1 y sofocndose todo sentimiento generoso con el insoportable despotismo que sucedi las ltimas turbulencias de la repblica1 se desenvuelven rpidamente la corrupcin y la molicie ms espantosas2 pues que la actividad del alma1 consumida poco antes en los debates del foro1 y en las gloriosas hazaas de la guerra1 no encontrando pbulo en que cebarse1 se abandona lastimosamente los goces materiales1 con un desenfreno tal1 que nosotros apenas acertamos concebir1 pesar de la relajacin de costumbres de que con razn nos lamentamos4 ,por manera que entre los antiguos slo vemos dos extremos3 un patriotismo llevado al ms alto punto de exaltacin1 una postracin completa de las facultades de una alma1 que se abandona sin tasa cuanto le sugieren sus pasiones desordenadas3 el hombre era siempre esclavo1 de sus propias pasiones1 de otro hombre1 de la sociedad4 ,merced al enflaquecimiento de las creencias1 acarreado por el individualismo intelectual en materias religiosas proclamado por el ,protestantismo2 merced al quebrantamiento del lazo moral con que reuna los hombres la unidad catlica1 podemos observar en la civilizacin europea algunas muestras de lo que deba de ser entre los antiguos el hombre1 falto como estaba de los verdaderos conocimientos sobre s mismo1 y sobre su origen y destino4 ,pero1 dejando para ms adelante el sealar los puntos de semejanza que se descubren entre la sociedad antigua y la moderna en aquellas partes donde se ha debilitado la influencia de las ideas cristianas1 bstame por ahora observar que1 si la ,europa llegase perder completamente el ,cristianismo1 como lo han deseado algunos insensatos1 no pasara una generacin1 sin que renaciesen entre nosotros el individuo y la sociedad tales como estaban entre los antiguos1 salvo1 empero1 las modificaciones que trae necesariamente consigo el diferente estado material de ambos pueblos4 ,la libertad de albedro1 altamente proclamada por el ,catolicismo1 y tan vigorosamente por l sostenida1 no slo contra la antigua enseanza pagana1 sino y muy particularmente contra los sectarios de todos tiempos1 y en especial contra los fundadores de la llamada ,reforma1 ha sido tambin un poderoso resorte que ha contribudo ms de lo que se cree al desarrollo y perfeccin del individuo1 y realzar sus sentimientos de independencia1 su nobleza y su dignidad4 ,cuando el hombre llega considerarse arrastrado por la irresistible fuerza del destino1 sujeto una cadena de acontecimientos en cuyo curso l no puede influir2 cuando llega figurarse que las operaciones del alma1 que parecen darle un vivo testimonio de su libertad1 no son ms que una vana ilusin1 desde entonces el hombre se anonada1 se siente asimilado los brutos1 no es ya el prncipe de los vivientes1 el dominador de la tierra2 es una rueda colocada en su lugar1 y que mal de su grado ha de continuar ejerciendo sus funciones en la gran mquina del universo4 ,entonces el orden moral no existe2 el mrito y el demrito1 la alabanza y el vituperio1 el premio y la pena son palabras sin sentido2 el hombre goza sufre1 s1 pero la manera del arbusto1 que1 ora es mecido por el blando cfiro1 ora azotado por el furioso aquiln4 ,muy al contrario sucede cuando se cree libre3 l es el dueo de su destino2 y el bien y el mal1 la vida y la muerte estn ante sus ojos2 puede escoger1 y nada es capaz de violentarle en el santuario de su conciencia4 ,el alma tiene all su trono1 donde est sentada con dignidad1 y el mundo entero bramando contra ella1 y el orbe desplomndose sobre su frgil cuerpo1 no pueden forzarla querer no querer4 ,el orden moral en todo su grandor1 en toda su belleza1 se despliega nuestros ojos1 y el bien se presenta con toda su hermosura1 el mal con toda su fealdad1 el deseo de merecer nos estimula1 el de desmerecer nos detiene1 y la vista del galardn que puede ser alcanzado con libre voluntad1 y que est como suspendido al extremo de los senderos de la virtud1 hace estos senderos ms gratos y apacibles1 y comunica al alma actividad y energa4 ,si el hombre es libre1 conserva un no s qu de ms grandioso y terrible1 hasta en medio de su crimen1 hasta en medio de su castigo1 hasta en medio de la desesperacin del infierno4 ,qu es un hombre que ha carecido de libertad1 y que1 sin embargo1 es castigado8 qu significa ese absurdo1 dogma capital de los fundadores del ,protestantismo8 ,es una vctima miserable1 dbil1 en cuyos tormentos se complace una omnipotencia cruel1 un ,dios que ha querido criar para ver sufrir1 un tirano con infinito poder1 es decir1 el ms horrendo de los monstruos4 ,pero1 si el hombre es libre1 cuando sufre1 sufre porque lo ha merecido3 y1 si le contemplamos en medio de la desesperacin1 sumido en un pilago de horrores1 lleva en su frente la seal del rayo con que justamente le ha herido el ,eterno2 y parcenos oirle todava con su ademn altanero1 con su mirada soberbia1 cul pronuncia aquellas terribles palabras3 non serviam1 no servir4 ,en el hombre1 como en el universo1 todo est enlazado maravillosamente1 todas las facultades tienen sus relaciones1 que1 por delicadas1 no dejan de ser ntimas1 y el movimiento de una cuerda hace retemblar todas las otras4 ,necesario es llamar la atencin sobre esa mutua dependencia de nuestras facultades para prevenir la respuesta que quizs daran algunos1 de que slo se ha probado que el ,catolicismo ha debido de contribuir desenvolver al individuo en un sentido mstico3 no1 no2 las reflexiones que acabo de presentar1 prueban algo ms3 prueban que al ,catolicismo es debida la clara idea1 el vivo sentimiento del orden moral en toda su grandeza y hermosura2 prueban que al ,catolicismo es debido lo que se llama conciencia propiamente tal2 prueban que al ,catolicismo es debido el que el hombre se crea con un destino inmenso cuyo negocio le es enteramente propio1 y destino que est puesto en manos de su libre albedro2 prueban que al ,catolicismo es debido el verdadero conocimiento del hombre1 el aprecio de su dignidad1 la estimacin1 el respeto que se le dispensan por el mero ttulo de hombre2 prueban que el ,catolicismo ha desenvuelto en nuestra alma los grmenes de los sentimientos ms nobles y generosos1 puesto que ha levantado la mente con los ms altos conceptos1 y ha ensanchado y elevado nuestro corazn1 asegurndole una libertad que nadie le puede arrebatar1 brindndole con un galardn de eternal ventura1 pero dejando en su mano la vida y la muerte1 hacindole en cierto modo rbitro de su destino4 ,algo ms que un mero misticismo es todo esto3 es nada menos que el verdadero individualismo1 el nico individualismo noble1 justo1 razonable2 es nada menos que un conjunto de poderosos impulsos para llevar al individuo su perfeccin en todos sentidos2 es nada menos que el primero1 el ms indispensable1 el ms fecundo elemento de la verdadera civilizacin4#a ,,capitulo ,,xxiv ,hemos visto lo que debe al ,catolicismo el individuo2 veamos ahora lo que le debe la familia4 ,claro es que1 si el ,catolicismo es quien ha perfeccionado al individuo1 siendo ste el primer elemento de la familia1 la perfeccin de ella deber ser tambin mirada como obra del ,catolicismo2 pero sin insistir en esta ilacin1 quiero considerar el mismo lazo de familia1 y para esto es menester llamar la atencin sobre la mujer4 ,no recordar lo que era la mujer entre los antiguos1 ni lo que es todava en los pueblos que no son cristianos2 la historia1 y aun ms la literatura de ,grecia y ,roma1 nos daran de ello testimonios tristes1 ms bien vergonzosos2 y todos los pueblos de la tierra nos ofreceran abundantes pruebas de la verdad y exactitud de la observacin de ,buchanan1 de que1 dondequiera que no reine el ,cristianismo1 hay una tendencia la degradacin de la mujer4 ,quizs el ,protestantismo no quiera en esta parte ceder terreno al ,catolicismo1 pretendiendo que1 por lo que toca la mujer1 en nada ha perjudicado la ,reforma la civilizacin europea4 ,pero1 prescindiendo1 por de pronto1 de si el ,protestantismo acarre en este punto algunos males1 cuestin que se ventilar ms adelante1 no puede al menos ponerse en duda que1 cuando l apareci1 tena ya la religin catlica concluda su obra por lo tocante la mujer3 pues que nadie ignora que el respeto y consideracin que se dispensa las mujeres1 y la influencia que ejercen sobre la sociedad1 datan de mucho antes que del primer tercio del siglo ,,xvi4 ,de lo que se deduce que el ,catolicismo no tuvo ni pudo tener al ,protestantismo por colaborador1 y que obr solo1 enteramente solo1 en uno de los puntos ms cardinales de toda verdadera civilizacin2 y que1 al confesarse generalmente que el ,cristianismo ha colocado la mujer en el rango que le corresponde1 y que ms conviene para el bien de la familia y de la sociedad1 tributndose este elogio al ,cristianismo se le tributa al ,catolicismo2 pues que1 cuando se levantaba la mujer de la abyeccin1 cuando se la alzaba al grado de digna compaera del hombre1 no existan esas sectas disidentes1 que tambin se apellidan cristianas2 no haba ms ,cristianismo que la ,iglesia catlica4 ,como el lector habr notado ya que en el decurso de esta obra no se atribuyen al ,catolicismo blasones y timbres1 echando mano de generalidades1 sino que para fundarlos se desciende al pormenor de los hechos1 estar naturalmente esperando que se haga lo mismo aqu1 y que se indique cules son los medios de que se ha valido el ,catolicismo para dar la mujer consideracin y dignidad3 no quedar el lector defraudado en su esperanza4 ,por de pronto1 y antes de bajar pormenores1 es menester observar que mejorar el estado de la mujer debieron de contribuir sobremanera las grandiosas ideas del ,cristianismo sobre la humanidad2 ideas que1 comprendiendo al varn como la hembra1 sin diferencia ninguna1 protestaban vigorosamente contra el estado de envilecimiento en que se tena esa preciosa mitad del linaje humano4 ,con la doctrina cristiana quedaban desvanecidas para siempre las preocupaciones contra la mujer2 igualada con el varn en la unidad de origen y destino y en la participacin de los dones celestiales1 admitida en la fraternidad universal de los hombres entre s y con ,jesucristo1 considerada tambin como hija de ,dios y coheredera de ,jesucristo1 como compaera del hombre1 no como esclava1 ni como vil instrumento de placer1 deba callar aquella filosofa que se haba empeado en degradarla2 y aquella literatura procaz que con tanta insolencia se desmandaba contra las mujeres1 hallaba un freno en los preceptos cristianos1 y una reprensin elocuente en el modo lleno de dignidad con que1 ejemplo de la ,escritura1 hablaban de ella todos los autores eclesisticos4 ,pero1 pesar del benfico influjo que por s mismas haban de ejercer las doctrinas cristianas1 no se hubiera logrado cumplidamente el objeto1 si la ,iglesia no tomara tan pecho el llevar cabo la obra ms necesaria1 ms imprescindible para la buena organizacin de la familia y de la sociedad3 hablo de la reforma del matrimonio4 ,la doctrina cristiana es en esta parte muy sencilla3 uno con una1 y para siempre2 pero la doctrina no era bastante1 no encargarse de su realizacin la ,iglesia1 no sostener esa realizacin con firmeza inalterable2 porque las pasiones1 y sobre todo las del varn1 braman contra semejante doctrina1 y la hubieran pisoteado sin duda1 no estrellarse contra el insalvable valladar que no les ha dejado vislumbrar ni la ms remota esperanza de victoria4 ,y querr tambin gloriarse de haber formado parte del valladar el ,protestantismo1 que aplaudi con insensata algazara el escndalo de ,enrique ,,viii1 que se dobleg tan villanamente las exigencias de la voluptuosidad del landgrave de ,hesse-,cassel8 ,qu diferencia tan notable6 ,por espacio de muchos siglos1 en medio de las ms varias y muchas veces terribles circunstancias1 lucha impvida la ,iglesia catlica con las pasiones de los potentados1 para sostener sin mancilla la santidad del matrimonio3 ni los halagos ni las amenazas nada pueden recabar de ,roma que sea contrario la enseanza del ,divino ,maestro1 y el ,protestantismo1 al primer choque1 1 mejor dir1 al asomo del ms ligero compromiso1 al solo temor de malquistarse con un prncipe1 y no muy poderoso1 cede1 se humilla1 consiente la poligamia1 hace traicin su propia conciencia1 abre ancha puerta las pasiones para que puedan destruir la santidad del matrimonio1 esa santidad que es la ms segura prenda del bien de las familias1 la primera piedra sobre que debe cimentarse la verdadera civilizacin4 ,ms cuerda en este punto la sociedad protestante que los falsos reformadores1 empeados en dirigirla1 rechaz con admirable buen sentido las consecuencias de semejante conducta2 y ya que no conservase las doctrinas del ,catolicismo1 sigui al menos la saludable tendencia que l le haba comunicado1 y la poligamia no se estableci en ,europa4 ,pero la historia conservar los hechos que muestran la debilidad de la llamada ,reforma1 y la fuerza vivificante del ,catolicismo3 ella dir quin se debe que en medio de los siglos brbaros1 en medio de la ms asquerosa corrupcin1 en medio de la violencia y ferocidad por doquiera dominantes1 tanto en el perodo de la fluctuacin de los pueblos invasores1 como en el del feudalismo1 como en el tiempo en que descollaba ya prepotente el podero de los reyes1 ella dir1 repito1 quin se debe que el matrimonio1 el verdadero paladin de la sociedad1 no fuera doblegado1 torcido1 hecho trizas1 y que el desenfreno de la voluptuosidad no campease con todo su mpetu1 con todos sus caprichos1 llevando en pos de s la desorganizacin ms profunda1 adulterando el carcter de la civilizacin europea1 y lanzndola en la honda sima en que yacen desde muchos siglos los pueblos del ,asia4 ,los escritores parciales pueden registrar los anales de la historia eclesistica para encontrar desavenencias entre papas y prncipes1 y echar en cara la ,corte de ,roma su espritu de terca intolerancia con respecto la santidad del matrimonio2 pero1 si no los cegara el espritu de partido1 comprenderan que1 si esa terca intolerancia hubiera aflojado un instante1 si el ,pontfice de ,roma hubiese retrocedido ante la impetuosidad de las pasiones un solo paso1 una vez dado el primero1 encontrbase una rpida pendiente1 y al fin de sta1 un abismo2 comprenderan el espritu de verdad1 la honda conviccin1 la viva fe de que est animada esa augusta ,ctedra1 ya que nunca pudieron consideraciones ni temores de ninguna clase hacerla enmudecer1 cuando se ha tratado de recordar todo el mundo1 y muy en particular los potentados y los reyes3 sern dos en una carne2 lo que ,dios uni1 no lo separe el hombre2 comprenderan que1 si los papas se han mostrado inflexibles en este punto1 aun riesgo de los desmanes de los reyes1 adems de cumplir con el sagrado deber que les impona el augusto carcter de jefes del ,cristianismo1 hicieron una obra maestra en poltica1 contribuyeron grandemente al sosiego y bienestar de los pueblos3 porque los casamientos de los prncipes1 dice ,voltaire1 forman en ,europa el destino de los pueblos1 y nunca se ha visto una corte libremente entregada la prostitucin1 sin que hayan resultado revoluciones y sediciones4 7,ensayo sobre la historia gener41 tom4 #c1 cap4 #aja47 ,esta observacin tan exacta de ,voltaire bastara para vindicar los papas1 y con ellos al ,catolicismo1 de las calumnias de miserables detractores2 pero1 si esa reflexin no se concreta al orden poltico y se la extiende al orden social1 crece todava en valor1 y adquiere una importancia inmensa4 ,la imaginacin se asombra al pensar en lo que hubiera acontecido1 si esos reyes brbaros en quienes el esplendor de la prpura no bastaba encubrir al hijo de las selvas1 si esos fieros seores encastillados en sus fortalezas1 cubiertos de hierro y rodeados de humildes vasallos1 no hubieran encontrado un dique en la autoridad de la ,iglesia2 si al echar alguna belleza una mirada de fuego1 si al sentir con el nuevo ardor que se engendraba en su pecho el fastidio por su legtima esposa1 no hubiesen tropezado con el recuerdo de una autoridad inflexible4 ,podan1 es verdad1 cometer una tropela contra el obispo1 hacer que enmudeciese con el temor los halagos2 podan violentar los votos de un concilio particular1 hacerse un partido con amenazas1 con la intriga y el soborno2 pero all1 en obscura lontananza1 divisaban la cpula del ,vaticano1 la sombra del ,sumo ,pontfice se les apareca como una visin aterradora2 all perdan la esperanza1 era intil combatir3 el ms encarnizado combate no poda dar por resultado la victoria2 las intrigas ms maosas1 los ruegos ms humildes1 no recabarn otra respuesta que3 uno con una1 y para siempre4 ,la simple lectura de la historia de la ,edad ,media1 aquella escena de violencias1 donde se retrata con toda viveza el hombre brbaro forcejando por quebrantar los lazos que pretende imponerle la civilizacin2 con slo recordar que la ,iglesia deba estar siempre en vigilante guarda1 no tan slo para que no se hiciesen pedazos los vnculos del matrimonio1 sino tambin para que no fuesen vctimas de raptos y tropelas las doncellas1 aun las consagradas al ,seor2 salta los ojos que1 si la ,iglesia catlica no se hubiese opuesto como un muro de bronce al desbordamiento de la voluptuosidad1 los palacios de los prncipes y castillos de los seores se habran visto con su serrallo y harn1 y siguiendo por la misma corriente las dems clases1 quedara la mujer europea en el mismo abatimiento en que se encuentra la musulmana4 ,y1 ya que acabo de mentar los sectarios de ,mahoma1 recordar aqu los que pretenden explicar la monogamia y poligamia slo por razones de clima1 que los cristianos y mahometanos se hallaron por largo tiempo en los mismos climas1 y que con las vicisitudes de ambos pueblos se han establecido las respectivas religiones1 ora en climas ms rgidos1 ora en ms templados y suaves2 y1 sin embargo1 no se ha visto que las religiones se acomodasen al clima1 sino que antes bien el clima ha tenido1 por decirlo as1 que doblegarse las religiones4 ,gratitud eterna deben los pueblos europeos al ,catolicismo1 por haberles conservado la monogamia1 que no dudarlo ha sido una de las causas que ms han contribudo la buena organizacin de la familia y al realce de la mujer4 ,cul sera ahora la situacin de ,europa1 qu consideracin disfrutara la mujer1 si ,lutero1 el fundador del ,protestantismo1 hubiese alcanzado inspirar la sociedad la misma indiferencia en este punto que l manifiesta en su ,comentario sobre el ,gnesis8 ,por lo que toca saber1 dice ,lutero1 si se pueden tener muchas mujeres1 la autoridad de los patriarcas nos deja en completa libertad2 y aade despus que esto no se halla ni permitido1 ni prohibido1 y que l por s no decide nada4 ,desgraciada ,europa1 si semejantes palabras1 salidas nada menos que de la boca de un hombre que arrastr en pos de su secta tantos pueblos1 se hubiesen pronunciado algunos siglos antes1 cuando la civilizacin no haba recibido todava bastante impulso para que1 pesar de las malas doctrinas1 pudiese seguir en los puntos ms capitales una direccin certera6 ,desgraciada ,europa1 si la sazn en que escriba ,lutero1 no se hallaran ya muy formadas las costumbres1 y si la buena organizacin dada la familia por el ,catolicismo1 no tuviera ya races demasiado profundas para ser arrancadas por la mano del hombre6 ,el escndalo del landgrave de ,hesse-,cassel1 buen seguro que no fuera un ejemplo aislado1 y la culpable condescendencia de los doctores luteranos habra tenido resultados bien amargos4 ,de qu sirvieran1 para contener la impetuosidad feroz de los pueblos brbaros y corrompidos1 aquella fe vacilante1 aquella incertidumbre1 aquella cobarde flojedad con que se amilanaba la ,iglesia protestante1 la sola exigencia de un prncipe como el landgrave8 ,cmo sostuviera una lucha de siglos1 la que al primer amago del combate ya se rinde1 la que antes del choque ya se quebranta8 ,al lado de la monogamia1 puede decirse que figura por su alta importancia la indisolubilidad del matrimonio4 ,aquellos que se apartan de la doctrina de la ,iglesia opinando que es til en ciertos casos permitir el divorcio1 de tal manera que se considere1 como suele decirse1 disuelto el vnculo1 y que cada uno de los consortes pueda pasar segundas nupcias1 no me podrn negar que miran el divorcio como un remedio1 y remedio peligroso1 de que el legislador echa mano duras penas1 slo en consideracin la malicia la flaqueza2 no me podrn negar que el multiplicarse mucho los divorcios acarreara males de gravsima cuenta1 y que1 para prevenirlos en aquellos pases donde las leyes civiles consienten este abuso1 es menester rodear la permisin de todas las precauciones imaginables2 y1 por consiguiente1 tampoco me podrn disputar que el establecer la indisolubilidad como principio moral1 el cimentarla sobre motivos que ejercen poderoso ascendiente sobre el corazn1 el seguir la marcha de las pasiones1 tenindolas de la mano para que no se desven por tan resbaladiza pendiente1 es un eficaz preservativo contra la corrupcin de costumbres1 es una garanta de tranquilidad para las familias1 es un firme reparo contra gravsimos males que vendran inundar la sociedad2 y1 por tanto1 que obra semejante es la ms propia1 la ms digna de ser objeto de los cuidados y del celo de la verdadera religin4 ,y qu religin ha cumplido con este deber1 sino la catlica8 ,cul ha desempeado ms cumplidamente tan penosa y saludable tarea8 ,ha sido el ,protestantismo1 que ni alcanz penetrar la profundidad de las razones que guiaban en este particular la conducta de la ,iglesia catlica8 ,los protestantes1 arrastrados por su odio la ,iglesia romana1 y llevados del prurito de innovarlo todo1 creyeron hacer una gran reforma secularizando1 por decirlo as1 el matrimonio1 y declamando contra la doctrina catlica1 que le miraba como un verdadero sacramento4 ,no cumplira mi objeto el entrar aqu en una controversia dogmtica sobre esta cuestin2 bstame hacer notar que fu grave desacuerdo despojar el matrimonio del augusto sello de un sacramento1 y que con semejante paso se manifest el ,protestantismo muy escaso conocedor del corazn humano4 ,el considerar el matrimonio1 no como un mero contrato civil1 sino como un verdadero sacramento1 era ponerle bajo la augusta sombra de la religin1 y elevarle sobre la turbulenta atmsfera de las pasiones3 quin puede dudar que todo esto se necesita cuando se trata de poner freno la pasin ms viva1 ms caprichosa1 ms terrible del corazn del hombre8 ,quin duda que para producir este efecto no son bastante las leyes civiles1 y que son menester motivos que1 arrancando de ms alto origen1 ejerzan ms eficaz influencia8 ,con la doctrina protestante se echaba por tierra la potestad de la ,iglesia en asuntos matrimoniales1 quedando exclusivamente en manos de la potestad civil4 ,quizs no faltar quien piense que este ensanche dado la potestad secular no poda menos de ser altamente provechoso la causa de la civilizacin1 y que el arrojar de este terreno la autoridad eclesistica fu un magnfico triunfo sobre aejas preocupaciones1 una utilsima conquista sobre usurpaciones injustas4 ,miserables6 ,si se albergaran en vuestra mente elevados conceptos1 si vibraran en vuestros pechos aquellas harmoniosas cuerdas1 que dan un conocimiento delicado y exacto de las pasiones del hombre1 y que inspiran los medios ms propsito para dirigirlas1 vierais1 sintierais que el poner el matrimonio bajo el manto de la religin1 substrayndolo1 en cuanto cabe1 de la intervencin profana1 era purificarle1 era embellecerle1 era rodearle de hermossimo encanto1 porque se colocaba bajo inviolable salvaguardia aquel precioso tesoro1 que con slo una mirada se aja1 que con un levsimo aliento se empaa4 ,tan mal os parece un denso velo corrido la entrada del tlamo nupcial1 y la religin guardando sus umbrales con ademn severo8 ,,capitulo ,,xxv ,pero1 se nos dir los catlicos3 no encontris vuestras doctrinas sobrado duras1 demasiado rigurosas8 no adverts que esas doctrinas prescinden de la flaqueza y volubilidad del corazn humano1 que le exigen sacrificios superiores sus fuerzas8 no conocis que es inhumano sujetar la rigidez de un principio las afecciones ms tiernas1 los sentimientos ms delicados1 las inspiraciones ms livianas8 ,concebs toda la dureza que entraa una doctrina que se empea en mantener unidos1 amarrados con el lazo fatal1 dos seres que ya no se aman1 que ya se causan mutuo fastidio1 que quiz se aborrecen con un odio profundo8 estos seres que suspiran por su separacin1 que antes quisieran la muerte que permanecer unidos1 responderles con un jams1 con un eterno jams1 mostrndoles1 al propio tiempo1 el sello divino1 que se grab en su lazo en el momento solemne de recibir el sacramento del matrimonio1 no es olvidar todas las reglas de la prudencia1 no es un proceder desesperante8 ,no vale algo ms la indulgencia del ,protestantismo1 que1 acomodndose la flaqueza humana1 se presta ms fcilmente lo que exige1 veces nuestro capricho1 veces nuestra debilidad8 ,es necesario contestar esta rplica1 disipar la ilusin que pueden causar ese linaje de argumentos1 muy propsito para inducir un errado juicio1 seduciendo de antemano el corazn4 ,en primer lugar1 es exagerado el decir que1 con el sistema catlico1 se reduzca un extremo desesperante los esposos desgraciados4 ,casos hay en que la prudencia demanda que los consortes se separen1 y entonces no se oponen la separacin1 ni las doctrinas ni las prcticas de la ,iglesia catlica4 ,verdad es que no se disuelve por eso el vnculo del matrimonio1 ni ninguno de los consortes queda libre para pasar segundas nupcias2 pero hay ya lo bastante para que no se pueda suponer tiranizados ninguno de los dos2 no se les obliga vivir juntos1 y1 de consiguiente1 no sufren ya el tormento1 la verdad intolerable1 de permanecer siempre reunidas dos personas que se aborrecen4 ,pero bien1 se nos dir1 una vez separados los consortes1 no se les atormenta con la cohabitacin1 que les era tan penosa1 pero se les priva de pasar segundas nupcias1 y1 por tanto1 se les veda el satisfacer otra pasin que pueden abrigar en su pecho1 y que quiz fu la causa del fastidio aborrecimiento1 de que resultaron la discordia y la desdicha en el primer matrimonio4 ,por qu no se considera entonces este matrimonio como disuelto del todo1 quedando enteramente libres ambos consortes8 ,por qu no se les permite seguir las afecciones de su corazn1 que1 fijado ya sobre otro objeto1 les augura das ms felices8 ,aqu1 donde la salida parece ms difcil1 donde la fuerza de la dificultad se presenta ms apremiadora1 aqu es donde puede alcanzar el ,catolicismo un triunfo ms sealado1 aqu es donde puede mostrar ms claramente cun profundo es su conocimiento del corazn del hombre1 cun sabias son en este punto sus doctrinas1 cun previsora y atinada su conducta4 ,lo que parece rigor excesivo1 no es ms que una severidad necesaria2 y que1 tanto dista de merecer la tacha de cruel1 que antes bien es para el hombre una prenda de sosiego y bienestar4 primera vista no se concibe cmo puede ser as1 y1 por lo mismo1 ser menester desentraar este asunto1 descendiendo1 en cuanto posible sea1 un profundo examen de los principios que justifican la luz de la razn la conducta observada por el ,catolicismo1 no slo por lo tocante al matrimonio1 sino tambin en todo lo relativo al corazn humano4 ,cuando se trata de dirigir las pasiones1 se ofrecen dos sistemas de conducta4 ,consiste el uno en condescender1 el otro en resistir4 ,en el primero se retrocede delante de ellas medida que avanzan2 nunca se les opone un obstculo invencible1 nunca se las deja sin esperanza2 se les seala en verdad una lnea para que no pasen de ciertos lmites1 pero se les deja conocer que1 si se empean en pisarla1 esta lnea se retirar un poco ms2 por manera que la condescendencia est en proporcin con la energa y con la obstinacin de quien la exige4 ,en el segundo1 tambin se marca las pasiones una lnea1 de la que no pueden pasar2 pero esta lnea es fija1 inmvil1 resguardada en toda su extensin por un muro de bronce4 ,en vano lucharan para salvarla2 no les queda ni una sombra de esperanza2 el principio que las resiste no se alterar jams2 no consentir transacciones de ninguna clase4 ,no les queda recurso de ninguna especie1 no ser que quieran pasar adelante por el nico camino que nunca puede cerrarse la libertad humana3 el de la maldad4 ,en el primer sistema1 se permite el desahogo para prevenir la explosin2 en el segundo1 no se consiente que principie el incendio1 para no verse obligado contener su progreso2 en aqul1 se temen las pasiones cuando estn en su nacimiento1 y se confa limitarlas cuando hayan crecido2 en ste1 se concepta que1 si no es fcil contenerlas cuando son pequeas1 lo ser mucho menos cuando sean grandes2 en el uno1 se procede en el supuesto de que las pasiones con el desahogo se disipan y se debilitan2 en el otro1 se cree que satisfacindose no se sacan1 y que antes bien se hacen ms sedientas4 ,generalmente hablando1 puede decirse que el ,catolicismo sigue el segundo sistema2 es decir1 que1 en tratando con las pasiones1 su regla constante es atajarlas en los primeros pasos2 dejarlas1 en cuanto cabe1 sin esperanza2 ahogarlas1 si es posible1 en la misma cuna4 ,y es necesario advertir que hablamos aqu de la severidad con las pasiones1 no con el hombre que las tiene2 que es muy compatible no transigir con la pasin1 y ser indulgente con la persona apasionada2 ser inexorable con la culpa1 y sufrir benignamente al culpable4 ,por lo tocante al matrimonio1 ha seguido este sistema con una firmeza que asombra2 el ,protestantismo ha tomado el camino opuesto2 ambos convienen en que el divorcio que llevare consigo la disolucin del vnculo1 es un mal gravsimo2 pero la diferencia est en que1 segn el sistema catlico1 no se deja entrever ni siquiera la esperanza de que pueda venir el caso de esa disolucin1 pues se la veda absolutamente1 sin restriccin alguna1 se la declara imposible1 cuando en el sistema protestante se la puede consentir en ciertos casos2 el ,protestantismo no tiene para el matrimonio un sello divino que garantice su perpetuidad1 que lo haga inviolable y sagrado2 el ,catolicismo tiene este sello1 le imprime en el misterioso lazo1 y en adelante queda el matrimonio bajo la guarda de un smbolo augusto4 ,cul de las dos religiones es ms sabia en este punto8 cul procede con ms acierto8 ,para resolver esta cuestin1 prescindiendo1 como prescindimos aqu1 de las razones dogmticas1 y de la moralidad intrnseca de los actos humanos que forman el objeto de las leyes cuyo examen nos ocupa1 es necesario determinar cul de los dos sistemas arriba descritos es ms propsito para el manejo y direccin de las pasiones4 ,meditando sobre la naturaleza del corazn del hombre y atenindonos lo que nos ensea la experiencia de cada da1 puede asegurarse que el medio ms adaptado para enfrenar una pasin es dejarla sin esperanza2 y que el condescender con ella1 el permitirle continuos desahogos1 es incitarla ms y ms1 es juguetear con el fuego al rededor del combustible1 dejarle que prenda en l una y otra vez1 con la vana confianza de que siempre ser fcil apagar el incendio4 ,demos una rpida ojeada sobre las pasiones ms violentas1 y observemos cul es su curso ordinario1 segn el sistema que con ellas se practica4 ,ved al jugador1 ese hombre dominado por un desasosiego indefinible1 que abriga al mismo tiempo una codicia insaciable y una prodigalidad sin lmites1 que ni se contenta con la ms inmensa fortuna1 ni vacila en aventurarla un azar de un momento1 que en medio del mayor infortunio suea todava en grandes tesoros1 que corre afanoso y sediento en pos de un objeto1 que parece el oro1 y que1 sin embargo1 no lo es1 pues que su posesin no le satisface2 ved ese hombre1 cuyo corazn inquieto slo puede vivir en medio de la incertidumbre1 del riesgo1 suspenso entre el temor y la esperanza1 y que1 al parecer1 se complace en esa rpida sucesin de vivas sensaciones que de continuo le sacuden y atormentan3 cul es el remedio para curarle de esa enfermedad1 de esa fiebre devoradora8 ,aconsejadle un sistema de condescendencia1 decidle que juegue1 pero que se limite cierta cantidad1 ciertas horas1 ciertos lugares2 qu lograris8 ,nada1 absolutamente nada4 ,si estos medios pudieran servir de algo1 no habra jugador en el mundo que no se hubiese curado de su pasin2 porque ninguno hay que no se haya fijado mil veces s mismo esos lmites1 que no se haya dicho mil veces3 jugars no ms que hasta tal hora1 no ms que en este aquel lugar1 no ms que sobre tal cantidad4 ,con estos paliativos1 con estas precauciones impotentes1 qu le sucede al desgraciado jugador8 ,que se engaa miserablemente1 que la pasin transige para cobrar fuerzas y asegurar mejor la victoria1 que va ganando terreno1 que va ensanchando el crculo prefijado1 y que vuelve los primeros excesos1 si no otros mayores4 ,queris curarle de raz8 ,si algn remedio queda1 ser1 no lo dudis1 abstenerse desde luego completamente4 ,esto1 primera vista1 ser ms doloroso1 pero en la prctica ser ms fcil2 desde que la pasin vea cerrada toda esperanza1 empezar debilitarse1 y al fin desaparecer4 ,no creo que ninguna persona experimentada tenga la menor duda sobre la exactitud de lo que acabo de decir2 y que no convenga conmigo en que el mejor medio de ahogar esa formidable pasin es quitarle de una vez todo pbulo1 dejarla sin esperanza4 ,vamos otro ejemplo ms allegado al objeto que principalmente me propongo dilucidar4 ,supongamos un hombre seoreado por el amor2 creis que1 para curarle de su mal1 ser conveniente consentirle un desahogo1 concedindole ocasiones1 bien que menos frecuentes1 de ver la persona amada8 ,parceos si podr serle saludable el permitirle la continuacin1 vedndole1 empero1 la frecuencia8 ,se apagar1 se amortiguar siquiera con esa precaucin1 la llama que arde en su pecho8 ,es cierto que no3 la misma compresin de esta llama acarrear su aumento1 y multiplicar su fuerza2 y como1 por otra parte1 se le va dando algn pbulo1 si bien ms escaso1 y se le deja un respiradero por donde puede desahogarse1 ir ensanchando cada da ese respiradero1 hasta que1 al fin1 alcance desembarazarse del obstculo que la resiste4 ,pero quitad esa pasin la esperanza2 empead al amante en un largo viaje1 poned de por medio algunos impedimentos que no dejen entrever como probable1 ni siquiera posible1 el logro del fin deseado2 y entonces1 salvas algunas rarsimas excepciones1 conseguiris primero la distraccin1 y en seguida el olvido4 ,no es esto lo que est enseando cada paso la experiencia8 ,no es ste el remedio que la misma necesidad sugiere todos los das los padres de familia8 ,las pasiones son como el fuego3 se apaga si se le echa agua en abundancia2 pero se enardece con ms viveza1 si el agua es poca insuficiente4 ,pero elevemos nuestra consideracin1 coloqumonos en un horizonte ms vasto1 y observemos las pasiones obrando en un campo ms extenso1 y en regiones de mayor altura4 ,cul es la causa de que1 en pocas tormentosas1 se exciten tantas y tan enrgicas pasiones8 ,es que todas conciben esperanzas de satisfacerse2 es que1 volcadas las clases ms elevadas1 y destrudas las instituciones ms antiguas y colosales1 y reemplazadas por otras que antes eran imperceptibles1 todas las pasiones ven abierto el camino para medrar en medio de la confusin y de la borrasca4 ,ya no existen las barreras que antes parecan insalvables1 y cuya sola vista1 no dejaba nacer la pasin1 la ahogaba en su misma cuna2 todo ha quedado abierto1 sin defensa2 slo se necesita valor y constancia para saltar intrpido por en medio de los escombros y ruinas que se han amontonado con el derribo de lo antiguo4 ,considerada la cosa en abstracto1 no hay absurdo ms palpable que la monarqua hereditaria1 que la sucesin en la corona asegurada una familia donde cada paso puede encontrarse sentado en el solio1 un nio1 un imbcil1 un malvado2 y1 sin embargo1 en la prctica nada hay ms sabio1 ms prudente1 ms previsor4 ,as lo ha enseado la experiencia de largos siglos1 as con esa enseanza lo conoce bien claro la razn1 as lo han aprendido con tristes escarmientos los desgraciados pueblos que han tenido la monarqua electiva4 ,y esto1 por qu8 ,por la misma razn que estamos ponderando3 porque con la monarqua hereditaria se cierra toda puerta la esperanza de una ambicin desmesurada2 porque1 de otra suerte1 abriga la sociedad un eterno germen de agitacin y revueltas1 promovidas por todos los que pueden concebir alguna esperanza de empuar un da el mando supremo4 ,en tiempos sosegados1 y en una monarqua hereditaria1 llegar ser rey un particular1 por rico1 por noble1 por sabio1 por valiente1 por distinguido que sea de cualquier modo1 es un pensamiento insensato1 que ni siquiera asoma en la mente del hombre2 pero cambiad las circunstancias1 introducid la probabilidad1 tan slo una remota posibilidad1 y veris como no faltan luego fervientes candidatos4 ,fcil sera desenvolver ms semejante doctrina1 haciendo de ella aplicacin todas las pasiones del hombre2 pero estas indicaciones bastan para convencer que1 cuando se trata de sojuzgar una pasin1 lo primero que debe hacerse es oponerle una valla insuperable1 que no le deje esperanza alguna de pasar adelante2 entonces la pasin se agita por algunos momentos1 se levanta contra el obstculo que la resiste2 pero1 encontrndole inmvil1 retrocede1 se abate1 y cual las olas del mar se acomoda murmurando al nivel que se le ha sealado4 ,hay en el corazn humano una pasin formidable que ejerce poderosa influencia sobre los destinos de la vida1 y que con sus ilusiones engaosas y seductoras labra no pocas veces una larga cadena de dolor y de infortunio4 ,teniendo un objeto necesario para la conservacin del humano linaje1 y encontrndose en cierto modo en todos los vivientes de la naturaleza1 revstese1 sin embargo1 de un carcter particular1 con slo abrigarse en el alma de un ser inteligente4 ,en los brutos animales1 el instinto la gua de un modo admirable1 limitndola lo necesario para la conservacin de las especies2 pero1 en el hombre1 el instinto se eleva pasin2 y esta pasin1 nutrida y avivada por el fuego de la fantasa1 refinada con los recursos de la inteligencia1 y veleidosa inconstante por estar bajo la direccin de un libre albedro1 que puede entregarse tantos caprichos cuantas son las impresionas que reciben los sentidos y el corazn1 se convierte en un sentimiento vago1 voluble1 descontentadizo1 insaciable2 parecido al malestar de un enfermo calenturiento1 al frenes de un delirante1 que ora divaga por un ambiente embalsamado de pursimos aromas1 ora se agita convulsivo con las ansias de la agona4 ,quin es capaz de contar la variedad de formas bajo las cuales se presenta esa pasin engaosa1 y la muchedumbre de lazos que tiende los pies del desgraciado mortal8 ,observadla en su nacimiento1 seguidla en su carrera1 hasta el fin de ella1 cuando toca su trmino y se extingue como una lmpara moribunda4 ,asoma apenas el leve bozo en el rostro del varn1 dorando graciosamente una faz tierna y sonrosada1 y ya brota en su pecho como un sentimiento misterioso1 le inquieta y desasosiega1 sin que l mismo conozca la causa4 ,una dulce melancola se desliza en su corazn1 pensamientos desconocidos divagan por su mente1 sombras seductoras revolotean por su fantasa1 un imn secreto obra sobre su alma1 una seriedad precoz se pinta en su semblante1 todas sus inclinaciones toman otro rumbo2 ya no le agradan los juegos de la infancia1 todo le hace augurar una vida nueva1 menos inocente1 menos tranquila2 la tormenta no ruge an1 el cielo no se ha encapotado todava1 pero los rojos celajes que le matizan son un triste presagio de lo que ha de venir4 ,llega1 entre tanto1 la adolescencia1 y lo que antes era un sentimiento vago1 misterioso1 incomprensible al mismo que le abrigaba1 es1 desde entonces1 ms pronunciado1 los objetos se esclarecen y se presentan como son en s1 la pasin los ve1 y ellos se encamina4 ,pero no creis que por esto la pasin sea constante2 es tan vana1 tan voluble y caprichosa1 como los objetos que se le van presentando2 corre sin cesar en pos de ilusiones1 persiguiendo sombras1 buscando una satisfaccin que nunca encuentra1 esperando una dicha que jams llega4 ,exaltada la fantasa1 hirviendo el corazn1 arrebatada el alma entera1 sojuzgada en todas sus facultades1 rodase el ardiente joven de las ms brillantes ilusiones1 comuncalas cuanto le circunda1 presta la luz del cielo un fulgor ms esplendente1 reviste la faz de la tierra de un verdor ms lozano1 de colores ms vivos1 esparciendo por doquiera el reflejo de su propio encanto4 ,en la edad viril1 cuando el pensamiento es ms grave y ms fijo1 cuando el corazn ha perdido de su inconstancia1 cuando la voluntad es ms firme y los propsitos ms duraderos1 cuando la conducta que debe regir los destinos de la vida est ya sujeta una norma1 y como encerrada en un carril1 todava se agita en el corazn del hombre esa pasin misteriosa1 todava le atormenta con inquietud incesante4 ,slo que entonces1 con el mayor desarrollo de la organizacin fsica1 la pasin es ms robusta y ms enrgica2 slo que entonces1 con el mayor orgullo que inspiran al hombre la independencia de la vida1 el sentimiento de mayores fuerzas1 y la mayor abundancia de medios1 la pasin es ms decidida1 ms osada1 ms violenta2 as como1 fuerza de los desengaos y escarmientos que le ha dado la experiencia1 se ha hecho ms cautelosa1 ms previsora1 ms astuta2 no anda acompaada de la candidez de los primeros aos1 sino que sabe aliarse con el clculo1 sabe marchar su fin por caminos ms encubiertos1 sabe echar mano de medios ms acertados4 ,ay del hombre que no se precave tiempo contra semejante enemigo6 ,consumir su existencia en una agitacin febril2 y de inquietud en inquietud1 de tormenta en tormenta1 si no acaba con la vida en la flor de sus aos1 llegar la vejez dominado todava por su pasin funesta2 ella le acompaar hasta el sepulcro1 con aquellas formas asquerosas y repugnantes con que se pinta en un rostro surcado por los aos1 en unos ojos velados que auguran la muerte ya cercana4 ,ahora bien3 cul es el sistema que conviene seguir para enfrenar esa pasin y encerrarla en sus justos lmites1 para impedir que acarree al individuo la desdicha1 las familias el desorden1 las sociedades el caos8 ,la regla invariable del ,catolicismo1 as en la moral que predica1 como en las instituciones que plantea1 es la represin4 ,ni siquiera el deseo le consiente2 y declara culpable los ojos de ,dios quien mirare una mujer con pensamiento impuro4 ,y esto por qu8 ,porque1 ms de la moralidad intrnseca que se encierra en la prohibicin1 hay una mira profunda en ahogar el mal en su origen2 siendo muy cierto que es ms fcil impedir al hombre el que se complazca en malos deseos1 que no el que se abstenga de satisfacerlos1 despus de haberles dado cabida en su abrasado corazn2 porque hay una razn muy profunda en procurar de esta suerte la tranquilidad del alma1 no permitindole que1 cual sediento ,tntalo1 sufra con la vista del agua que huye de sus labios4 ,quid vis videre quod non licet habere8 ,para qu quieres ver lo que no puedes obtener8 dice sabiamente el autor del admirable libro ,de la imitacin de ,jesucristo1 compendiando as1 en pocas palabras1 la sabidura que se encierra en la santa severidad de la doctrina cristiana4 ,los lazos del matrimonio1 sealando la pasin un objeto legtimo1 no ciegan1 sin embargo1 el manantial de agitacin y de caprichosa inquietud que se alberga en el corazn4 ,la posesin empalaga y fastidia1 la hermosura se marchita y se aja1 las ilusiones se disipan1 el hechizo desaparece1 y1 encontrando el hombre una realidad que est muy lejos de alcanzar los bellos sueos que se entregara all en sus delirios una imaginacin fogosa1 siente brotar en su pecho nuevos deseos2 y1 cansado del objeto posedo1 alimenta nuevas ilusiones1 buscando en otra parte aquella dicha ideal que se imaginaba haber encontrado1 y huyendo de la triste realidad1 que as burla sus ms bellas esperanzas4 ,dad entonces rienda suelta las pasiones del hombre1 dejadle que de un modo otro pueda alimentar la ilusin de hacerse feliz con otros enlaces1 que no se crea ligado para siempre y sin remedio la compaera de sus das1 y veris como el fastidio llegar ms pronto1 como la discordia ser ms viva y ruidosa2 veris como los lazos se aflojan luego de formados1 como se gastan con poco tiempo1 como se rompen al primer impulso4 ,al contrario1 proclamad la ley que no excepte ni pobres ni ricos1 ni dbiles ni potentados1 ni vasallos ni reyes2 que no atienda diferencias de situacin1 de ndole1 de salud1 ni tantos otros motivos1 que en manos de las pasiones1 y sobre todo entre los poderosos1 fcilmente se convierten en pretextos2 proclamad esa ley como bajada del cielo1 mostrad el lazo del matrimonio como sellado con un sello divino2 y las pasiones que murmuran1 decidles en alta voz que si quieren satisfacerse no tienen otro camino que el de la inmoralidad2 pero que la autoridad encargada de la guarda de esa ley divina1 jams se doblegar condescendencias culpables1 que jams consentir que se cubra con el velo de la dispensa la infraccin del precepto divino1 que jams dejar la culpa sin el remordimiento1 y entonces veris que las pasiones se abaten y se resignan1 que la ley se extiende1 se afirma1 y se arraiga hondamente en las costumbres1 y habris asegurado para siempre el buen orden y la tranquilidad de las familias2 y la sociedad os deber un beneficio inmenso4 ,y he aqu cabalmente lo que ha hecho el ,catolicismo1 trabajando para ello largos siglos2 y he aqu lo que vena deshacer el ,protestantismo1 si se hubiesen seguido generalmente en ,europa sus doctrinas y sus ejemplos2 si los pueblos dirigidos no hubiesen tenido ms cordura que sus directores4 ,los protestantes y los falsos filsofos1 examinando las doctrinas y las instituciones de la ,iglesia catlica al travs de sus preocupaciones rencorosas1 no han acertado concebir qu servan los dos grandes caracteres que distinguen siempre por doquiera los pensamientos y las obras del ,catolicismo3 unidad y fijeza3 unidad en las doctrinas1 fijeza en la conducta1 sealando un objeto y marchando hacia l1 sin desviarse jams4 ,esto los ha escandalizado2 y1 despus de declamar contra la unidad de la doctrina1 han declamado tambin contra la fijeza en la conducta4 ,si meditaran sobre el hombre1 conocieran que esta fijeza es el secreto de dirigirle1 de dominarle1 de enfrenar sus pasiones cuando convenga1 de exaltar su alma cuando sea menester1 hacindola capaz de los mayores sacrificios1 de las acciones ms heroicas4 ,nada hay peor para el hombre que la incertidumbre1 que la indecisin2 nada que tanto le debilite y esterilice4 ,lo que es el escepticismo al entendimiento1 es la indecisin la voluntad4 ,prescribidle al hombre un objeto fijo1 y haced que se dirija hacia l3 l se dirigir y le alcanzar4 ,dejadle vacilando entre varios1 que no tenga para su conducta una norma fija1 que no sepa cul es su porvenir1 que marche sin saber dnde va1 y veris que su energa se relaja1 sus fuerzas se enflaquecen1 hasta que se abate y se para4 ,sabis el secreto con que los grandes caracteres dominan el mundo8 ,sabis cmo son capaces ellos mismos de acciones heroicas1 y cmo hacen capaces de ellas cuantos los rodean8 ,porque tienen un objeto fijo para s1 y para los dems3 porque le ven con claridad1 le quieren con firmeza1 y se encaminan hacia l1 sin dudas1 sin rodeos1 con esperanza firme1 con fe viva1 sin consentir la vacilacin1 ni en s mismos ni en los otros4 ,alejandro1 ,csar1 ,napolen1 y los dems hroes antiguos y modernos1 ejercan sin duda con el ascendiente de su genio una accin fascinadora2 pero el secreto de su predominio1 de su pujanza1 de su impulso que todo lo arrollaba1 era la unidad de pensamiento1 la fijeza del plan1 que engendraban un carcter firme1 aterrador1 dndoles sobre los dems hombres una superioridad inmensa4 ,as pasaba ,alejandro el ,grnico1 y empezaba1 y llevaba cabo su prodigiosa conquista del ,asia2 as pasaba ,csar el ,rubicn1 y ahuyentaba ,pompeyo1 y venca en ,farsalia1 y se haca seor del mundo2 as dispersaba ,napolen los habladores que estaban disertando sobre la suerte de ,francia1 venca en ,marengo1 se cea la diadema de ,carlomagno1 y aterraba y asombraba el mundo con los triunfos de ,austerlitz y de ,jena4 ,sin unidad no hay orden1 sin fijeza no hay estabilidad2 y en el mundo moral como en el fsico1 nada puede prosperar que no sea ordenado y estable4 ,as el ,protestantismo1 que ha pretendido hacer progresar al individuo y la sociedad destruyendo la unidad religiosa1 introduciendo en las creencias y en las instituciones la multiplicidad y movilidad del pensamiento privado1 ha acarreado por doquiera la confusin y el desorden1 y ha desnaturalizado la civilizacin europea1 inoculando en sus venas un elemento desastroso1 que le ha causado y le causar todava gravsimos males4 ,y no puede inferirse de esto que el ,catolicismo est reido con el adelanto de los pueblos1 por la unidad de sus doctrinas y la fijeza de las reglas de su conducta2 pues tambin cabe que marche lo que es uno1 tambin cabe movimiento en un sistema que tenga fijos algunos de sus puntos4 ,este universo que nos asombra con su grandor1 que nos admira con sus prodigios1 que nos encanta con su variedad y belleza1 est sujeto la unidad1 y est regido por leyes fijas y constantes4 ,ved ah algunas de las razones que justifican la severidad del ,catolicismo2 ved ah por qu no ha podido mostrarse condescendiente con esa pasin que1 una vez desenfrenada1 no respeta linde ni barrera1 que introduce la turbacin en los corazones y el desorden en las familias1 que gangrena la sociedad1 quitando las costumbres todo decoro1 ajando el pudor de las mujeres y rebajndolas del nivel de dignas compaeras del hombre4 ,en esta parte el ,catolicismo es severo1 es verdad2 pero esta severidad no poda renunciarla1 sin renunciar al propio tiempo sus altas funciones de depositario de la sana moral1 de vigilante atalaya por los destinos de la humanidad4#b ,,capitulo ,,xxvi ,ese anhelo del ,catolicismo para cubrir con tupido velo los secretos del pudor1 y por rodear de moralidad y de recato la pasin ms procaz1 manifistase en sumo grado en la importancia que ha dado la virtud contraria1 hasta coronando con brillante aureola la entera abstinencia de placeres sensuales3 la virginidad4 ,cuanto haya contribudo con esto el ,catolicismo realzar la mujer1 no lo comprendern ciertamente los entendimientos frvolos1 mayormente si andan guiados por las inspiraciones de un corazn voluptuoso2 pero no se ocultar los que sean capaces de conocer que todo cuanto tiende llevar al ms alto punto de delicadeza el sentimiento del pudor1 todo cuanto fortifica la moralidad1 todo cuanto se encamina presentar una parte considerable del bello sexo como un dechado de la virtud ms heroica1 todo esto se endereza tambin levantar la mujer sobre la turbia atmsfera de las pasiones groseras1 todo esto contribuye que no se presente los ojos del hombre como un mero instrumento de placer1 todo esto sirve maravillosamente que1 sin disminuirse ninguno de los atractivos con que la ha dotado la naturaleza1 no pase rpidamente de triste vctima del libertinaje objeto de menosprecio y fastidio4 ,la ,iglesia catlica haba conocido profundamente esas verdades2 y as1 mientras celaba por la santidad de las relaciones conyugales1 mientras creaba en el seno de las familias la bella dignidad de una matrona1 cubra con misterioso velo la faz de la virgen cristiana1 y las esposas del ,seor eran guardadas como un depsito sagrado en la augusta obscuridad de las sombras del santuario4 ,reservado estaba ,lutero1 al grosero profanador de ,catalina de ,bor1 el desconocer tambin en este punto la profunda y delicada sabidura de la religin catlica2 digna empresa del fraile apstata1 que despus de haber hecho pedazos el augusto sello religioso del tlamo nupcial1 se arrojase tambin desgarrar con impdica mano el sagrado velo de las vrgenes consagradas al ,seor2 digna empresa de las duras entraas del perturbador violento el azuzar la codicia de los prncipes1 para que se lanzasen sobre los bienes de doncellas desvalidas1 y las expulsaran de sus moradas1 atizando luego la voluptuosidad1 y quebrantando todas las barreras de la moral1 para que1 cual bandadas de palomas sin abrigo1 cayesen en las garras del libertinaje4 ,y qu8 tambin as se aumentaba el respeto debido al bello sexo8 tambin as se acendraba el sentimiento del pudor8 tambin as progresaba la humanidad8 tambin as daba ,lutero robusto impulso las generaciones venideras1 bro al espritu humano1 medra y lozana la cultura y civilizacin8 ,quin que sienta latir en su pecho un corazn sensible1 podr soportar las desenvueltas peroratas de ,lutero1 mayormente si ha ledo las bellsimas pginas de los ,ciprianos1 de los ,ambrosios1 de los ,jernimos y dems lumbreras de la ,iglesia catlica1 sobre los altos timbres de una virgen cristiana8 ,en medio de siglos donde campeaba sin freno la barbarie ms feroz1 quin llevar mal encontrarse con aquellas solitarias moradas1 donde se albergan las esposas del ,seor1 preservando sus corazones de la corrupcin del mundo1 y ocupadas perennemente en levantar sus manos al cielo para atraer hacia la tierra el roco de la divina misericordia8 ,y en tiempos y pases ms civilizados1 tan mal contrasta un asilo de la virtud ms pura y acendrada1 con un inmenso pilago de disipacin y libertinaje8 ,tambin eran aquellas moradas un legado funesto de la ignorancia1 un monumento de fanatismo1 en cuya destruccin se ocupaban dignamente los corifeos de la ,reforma protestante8 ,ah6 si as fuere1 protestemos contra todo lo interesante y bello1 ahoguemos en nuestro corazn todo entusiasmo por la virtud1 no conozcamos otro mundo que el que se encierra en el crculo de las sensaciones ms groseras1 que tire el pintor su pincel y el poeta su lira1 y1 desconociendo todo nuestro grandor y dignidad1 digamos embrutecidos3 comamos y bebamos1 que maana moriremos4 ,no1 la verdadera civilizacin no puede perdonarle jams al ,protestantismo esa obra inmoral impa2 la verdadera civilizacin no puede perdonarle jams el haber violado el santuario del pudor y de la inocencia1 el haber procurado con todas sus fuerzas que desapareciese todo respeto la virginidad1 pisando1 de esta suerte1 un dogma profesado por todo el humano linaje2 el no haber acatado lo que acataron los griegos en sus sacerdotisas de ,ceres1 los romanos en sus vestales1 los galos en sus druidesas1 los germanos en sus adivinas2 el haber llevado ms all la procacidad de lo que no hicieron jams los disolutos pueblos del ,asia1 y los brbaros del nuevo continente4 ,mengua es1 por cierto1 que se haya atacado en ,europa lo que se ha respetado en todas las partes del mundo2 que se haya tachado de preocupacin despreciable1 una creencia universal del gnero humano1 sancionada1 adems1 por el ,cristianismo4 ,dnde se ha visto una irrupcin de brbaros que compararse pudiera al desbordamiento del ,protestantismo contra lo ms inviolable que debe haber entre los hombres8 ,quin di el funesto ejemplo los perpetradores de semejantes crmenes en las revoluciones modernas8 ,que1 en medio de furores de una guerra1 se atreva la barbarie de los vencedores soltar el brutal desenfreno de la soldadesca sobre las moradas de las vrgenes consagradas al ,seor1 esto se concibe muy bien2 pero1 el perseguir por sistema estos santos establecimientos1 concitando contra ellos las pasiones del populacho1 y atacando groseramente la institucin en su origen y en su objeto1 esto es ms que inhumano y brutal1 esto carece de nombre cuando lo hacen los mismos que se precian de reformadores1 de amantes del ,evangelio puro1 y que se proclaman discpulos de ,aquel que en sus sublimes consejos seal la virginidad como una de las virtudes ms hermosas que pueden esmaltar la aureola de un cristiano4 ,y quin ignora que sta fu una de las obras con ms ardor emprendidas por el ,protestantismo8 ,la mujer sin pudor ofrecer un cebo la voluptuosidad1 pero no arrastrar jams el alma con el misterioso sentimiento que se apellida amor4 ,cosa notable6 ,el deseo ms imperioso que se abriga en el corazn de una mujer1 es el de agradar1 y tan luego como se olvida del pudor1 desagrada1 ofende2 as est sabiamente ordenado que sea el castigo de su falta1 lo que hiere ms vivamente su corazn4 ,por esta causa1 todo cuanto contribuye realzar en las mujeres ese delicado sentimiento1 las realza ellas mismas1 las embellece1 les asegura mayor predominio sobre el corazn de los hombres1 les seala un lugar ms distinguido1 as en el orden domstico como en el social4 ,estas verdades no las comprendi el ,protestantismo1 cuando conden la virginidad4 ,sin duda que esta virtud no es condicin necesaria para el pudor2 pero es su bello ideal1 su tipo de perfeccin2 y por cierto que el desterrar de la tierra ese modelo1 el negar su belleza1 el condenarle como perjudicial1 no era nada propsito para conservar un sentimiento que est en continua lucha con la pasin ms poderosa del corazn humano1 y que difcilmente se conserva en toda su pureza si no anda acompaado de las precauciones ms exquisitas4 ,delicadsima flor1 de hermosos colores y suavsimo aroma1 puede apenas sufrir el leve oreo del aura ms apacible2 su belleza se marchita con extremada facilidad1 sus olores se disipan como exhalacin pasajera4 ,pero1 combatiendo la virginidad1 se me hablar quizs de los perjuicios que acarrea la poblacin1 contndose como defraudadas la multiplicacin del humano linaje las ofrendas que se hacen en las aras de aquella virtud4 ,afortunadamente1 las observaciones de los ms distinguidos economistas han venido disipar este error proclamado por el ,protestantismo1 y reproducido por la filosofa incrdula del siglo ,,xviii4 ,los hechos han demostrado1 de una manera convincente1 dos verdades1 cual ms importantes1 para vindicar las doctrinas y las instituciones catlicas3 #a4 ,que la felicidad de los pueblos no est en proporcin necesaria con el aumento de su poblacin4 #b4 ,que tanto ese aumento como la disminucin dependen del concurso de tantas otras causas1 que el celibato religioso1 si es que en algo figure entre ellas1 debe considerarse como de una influencia insignificante4 ,una religin mentida y una filosofa bastarda y egosta se empearon en equiparar los secretos de la multiplicacin humana con la de los otros vivientes4 ,prescindieron de todas las relaciones religiosas1 no vieron en la humanidad ms que un vasto plantel1 en que no convena dejar nada estril4 ,as se allan el camino para considerar tambin al individuo como una mquina de que deban sacarse todos los productos posibles2 para nada se pens en la caridad1 en la sublime enseanza de la religin sobre la dignidad y los destinos del hombre2 y as la industria se ha hecho cruel1 y la organizacin del trabajo1 planteada sobre bases puramente materiales1 aumenta el bienestar presente de los ricos1 pero amenaza terriblemente su porvenir4 ,hondos designios de la ,providencia6 ,la nacin que ha llevado ms all estos principios funestos1 encuntrase en la actualidad agobiada de hombres y de productos4 ,espantosa miseria devora sus clases ms numerosas1 y toda la habilidad de los hombres que la dirigen no ser parte desviarla de los escollos que se encamina1 impelida por la fuerza de los elementos que se entreg sin reserva4 ,los distinguidos profesores de la universidad de ,oxford1 que1 al parecer1 van conociendo los vicios radicales del ,protestantismo1 encontraran aqu abundante objeto de meditacin para investigar hasta qu punto contribuyeron los pretendidos reformadores del siglo ,,xvi preparar la situacin crtica1 en que1 pesar de sus inmensos adelantos1 se encuentra la ,inglaterra4 ,en el mundo fsico1 todo est dispuesto con nmero1 peso y medida2 las leyes del universo muestran1 por decirlo as1 un clculo infinito1 una geometra infinita2 pero guardmonos de imaginarnos que todo podemos expresarlo por nuestros mezquinos signos1 que todo podemos encerrarlo en nuestras reducidas combinaciones4 ,guardmonos1 sobre todo1 de la insensata pretensin de semejar demasiado el mundo moral al mundo fsico1 de aplicar sin distincin aqul lo que slo es propio de ste1 y de trastornar con nuestro orgullo la misteriosa harmona de la creacin4 ,el hombre no ha nacido tan slo para procrear1 no es slo una rueda colocada en su puesto para funcionar en la gran mquina del mundo4 ,es un ser imagen y semejanza de ,dios1 un ser que tiene su destino superior cuanto le rodea sobre la tierra4 ,no rebajis su altura1 no inclinis su frente al suelo inspirndole tan slo pensamientos terrenos2 no estrechis su corazn privndole de sentimientos virtuosos y elevados1 no dejndole otro gusto que el de los goces materiales4 ,si sus pensamientos religiosos le llevan una vida austera1 si se apodera de su alma el generoso empeo de sacrificar en las aras de su ,dios los placeres de esta vida1 por qu se lo habis de impedir8 con qu derecho le insultis1 despreciando un sentimiento que exige1 por cierto1 ms alto temple de alma que el entregarse livianamente al goce de los placeres8 ,estas consideraciones1 comunes ambos sexos1 adquieren todava mayor importancia cuando se aplican la mujer4 ,con su fantasa exaltada1 su corazn apasionado y su espritu ligero1 necesita1 aun ms que el varn1 de inspiraciones severas1 de pensamientos serios1 graves1 que contrapesen1 en cuanto sea posible1 aquella volubilidad con que recorre todos los objetos1 recibiendo con facilidad extrema las impresiones de cuanto toca1 y comunicndolas su vez1 como un agente magntico1 cuantos la rodean4 ,dejad1 pues1 que una parte del bello sexo se entregue una vida de contemplacin y austeridad1 dejad que las doncellas y las matronas tengan siempre la vista un modelo de todas las virtudes1 un sublime tipo de su ms bello adorno1 que es el pudor2 esto no ser intil por cierto3 esas vrgenes no son defraudadas1 ni la familia ni la sociedad2 una y otra recobrarn con usura lo que os imaginabais que haban perdido4 ,en efecto3 quin alcanza medir la saludable influencia que deben de haber ejercido sobre las costumbres de la mujer1 las augustas ceremonias con que la ,iglesia catlica solemniza la consagracin de una virgen ,dios8 ,quin puede calcular los santos pensamientos1 las castas inspiraciones que habrn salido de esas silenciosas moradas del pudor1 que ora se elevan en lugares retirados1 ora en medio de ciudades populosas8 ,creis que la doncella en cuyo pecho se agitara una pasin ardorosa1 que la matrona que diera cabida en su corazn inclinaciones livianas1 no habrn encontrado mil veces un freno su pasin1 en el solo recuerdo de la hermana1 de la parienta1 de la amiga1 que all en silencioso albergue levantaba al cielo un corazn puro1 ofreciendo en holocausto al ,hijo de la ,virgen1 todos los encantos de la juventud y de la hermosura8 ,esto no se calcula1 es verdad2 pero es cierto lo menos que de all no sale un pensamiento liviano1 que all no se inspira una inclinacin voluptuosa2 esto no se calcula1 es verdad2 pero tampoco se calcula la saludable influencia que ejerce sobre las plantas el roco de la maana1 tampoco se calcula la accin vivificante de la luz sobre la naturaleza1 tampoco se calcula cmo el agua que se filtra en las entraas de la tierra1 la fecunda y fertiliza1 haciendo brotar de su seno vistosas flores y regalados frutos4 ,son tantas las causas cuya existencia y eficacia son indudables1 y que1 sin embargo1 no pueden sujetarse un clculo riguroso1 que1 si buscamos la razn de la impotencia que caracteriza toda obra hija exclusiva del pensamiento del hombre1 la encontraremos en que l no es capaz de abarcar el conjunto de relaciones que se complican en esa clase de objetos1 y no puede apreciar debidamente las influencias indirectas1 veces ocultas1 veces imperceptibles1 de puro delicadas4 ,por eso viene el tiempo disipar tantas ilusiones1 desmentir tantos pronsticos1 manifestar la debilidad de lo que se crea fuerte1 y la fuerza de lo que se crea dbil2 y es que con el tiempo se van desenvolviendo mil relaciones cuya existencia no se sospechaba1 se ponen en accin mil causas que no se conocan1 quizs se despreciaban2 los efectos van creciendo1 se van presentando de bulto1 hasta que1 al fin1 se crea una situacin nueva1 donde no es posible cerrar los ojos la evidencia de los hechos1 donde no es dado resistir la fuerza de las cosas4 ,y he aqu una de las sinrazones que ms chocan en los argumentos de los enemigos del ,catolicismo4 ,no aciertan mirar los objetos sino por un aspecto1 no comprenden otra direccin de una fuerza que en lnea recta2 no ven que1 as el mundo moral como el fsico1 es un conjunto de relaciones infinitamente variadas1 de influencias indirectas1 que obran veces con ms eficacia que las directas2 que todo forma un sistema de correspondencia y harmona1 donde no conviene aislar las partes sino lo necesario para conocer mejor los lazos ocultos y delicados que las unen con el todo2 donde es necesario dejar que obre el tiempo1 elemento indispensable de todo desarrollo cumplido1 de toda obra duradera4 ,permtaseme esa breve digresin para inculcar verdades que nunca se tendr demasiado presentes1 cuando se trate de examinar las grandes instituciones fundadas por el ,catolicismo4 ,la filosofa tiene en la actualidad que devorar amargos desengaos2 vese precisada retractar proposiciones avanzadas con demasiada ligereza1 modificar principios establecidos con sobrada generalidad2 y todo este trabajo se hubiera podido ahorrar1 siendo un poco ms circunspecta en sus fallos1 andando con mayor mesura en el curso de sus investigaciones4 ,coligada con el ,protestantismo1 declar guerra muerte las grandes instituciones catlicas1 clam por la excentralizacin moral y religiosa1 y un grito unnime se levanta de los cuatro ngulos del mundo civilizado invocando un principio de unidad4 ,el instinto de los pueblos le busca1 los filsofos ahondan en los secretos de la ciencia con la mira de descubrirle2 vanos esfuerzos6 ,nadie puede poner otro fundamento que el que est puesto ya2 su duracin responde de su solidez4 ,,capitulo ,,xxvii ,un celo incansable por la santidad del matrimonio1 y un sumo cuidado para llevar el sentimiento del pudor al ms alto punto de delicadeza1 son los dos polos de la conducta del ,catolicismo para realzar la mujer4 stos son los grandes medios de que ech mano para lograr su objeto2 de ah procede el poder y la importancia de las mujeres en ,europa2 y es muy falso lo que dice ,m4 ,guizot 7,lec4 #d7 de que esta particularidad de la civilizacin europea haya venido del seno del feudalismo4 ,no disputar sobre la mayor menor influencia que pudo ejercer en el desarrollo de las costumbres domsticas2 no negar que el estado de aislamiento en que viva el seor feudal1 el encontrar siempre en su castillo su mujer1 sus hijos y nadie ms que ellos1 el ser ellos siempre su compaa permanente1 el participar ellos solos de sus placeres y penas1 el compartir sus intereses y destinos1 no hubiese de contribuir desenvolver las costumbres domsticas1 y que stas tomasen un grande y poderoso ascendiente sobre el jefe de familia4 ,pero quin hizo que1 al volver el seor su castillo1 encontrase tan slo una mujer1 y no muchas8 ,quin le contuvo para que no abusase de su podero1 convirtiendo su casa en harn8 ,quin le enfren para que no soltase la rienda sus pasiones1 y de ellas no hiciese vctimas las ms hermosas doncellas que vea en las familias de sus rendidos vasallos8 ,nadie negar que quien esto hizo fueron las doctrinas y las costumbres introducidas y arraigadas en ,europa por la ,iglesia catlica1 y las leyes severas con que opuso un firme valladar al desbordamiento de las pasiones2 y1 por consiguiente1 aun dado que el feudalismo hubiera hecho el bien que se supone1 sera este bien debido la ,iglesia catlica4 ,ha dado ocasin1 sin duda1 que se exagerase la influencia del feudalismo en dar importancia las mujeres1 un hecho de aquella poca que se presenta muy de bulto1 y que efectivamente primera vista no deja de deslumbrar4 ,este hecho consiste en el gallardo espritu de caballera1 que1 brotando en el seno del feudalismo1 y extendindose rpidamente1 produjo las acciones ms heroicas1 di origen una literatura rica de imaginacin y sentimiento1 y contribuy no poco amansar y suavizar las feroces costumbres de los seores feudales4 ,distinguase principalmente aquella poca por su espritu de galantera2 mas no la galantera comn cual se forma dondequiera con las tiernas relaciones de los dos sexos1 sino una galantera llevada la mayor exageracin por parte del hombre1 combinada de un modo singular con el valor ms heroico1 con el desprendimiento ms sublime1 con la fe ms viva y la religiosidad ms ardiente4 ,dios y su dama3 he aqu el eterno pensamiento del caballero2 lo que embarga todas sus facultades1 lo que ocupa todos sus instantes1 lo que llena toda su existencia4 ,con tal que pueda alcanzar un triunfo sobre la hueste infiel1 con tal que le aliente la esperanza de ofrecer los pies de su seora los trofeos de la victoria1 no hay sacrificio que le sea costoso1 no hay viaje que le canse1 no hay peligro que le arredre1 no hay empresa que le desanime2 su imaginacin exaltada le traslada un mundo fantstico1 su corazn arde como una fragua1 todo lo acomete1 todo da cima2 y aquel mismo hombre que poco antes peleaba como un len1 en los campos de la ,btica de la ,palestina1 se ablanda como una cera al solo nombre del dolo de su corazn1 vuelve sus amorosos ojos hacia su patria1 y se embelesa con el solo pensamiento de que1 suspirando un da al pie del castillo de su seora1 podr recabar quizs una sea amorosa1 una mirada fugitiva4 ,ay del temerario que osare disputarle su tesoro6 ,ay del indiscreto que fijare sus ojos en las almenas de donde espera el caballero una sea misteriosa6 ,no es tan terrible la leona la que han arrebatado sus cachorros2 y el bosque azotado por el aquiln no se agita como el corazn del fiero amante2 nada ser capaz de detener su venganza2 dar la muerte su rival1 recibirla4 ,examinando esta informe mezcla de blandura y de fiereza1 de religin y de pasiones1 mezcla que1 sin duda1 habrn exagerado un poco el capricho de los cronistas y la imaginacin de los trovadores1 pero que no deja de tener su tipo muy real y verdadero1 ntase que era muy natural en su poca1 y que nada entraa de la contradiccin que primera vista pudiera presentar4 ,en efecto3 nada ms natural que el ser muy violentas las pasiones de unos hombres1 cuyos progenitores poco lejanos haban venido de las selvas del ,norte plantar su tienda ensangrentada sobre las ruinas de las ciudades que haban destrudo2 nada ms natural que el no conocer otro juez que el de su brazo unos hombres que no ejercan otra profesin que la guerra1 y que1 adems1 vivan en una sociedad que1 estando todava en embrin1 careca de un poder pblico bastante fuerte para tener raya las pasiones particulares2 y nada1 por fin1 ms natural en esos mismos hombres que el ser tan vivo el sentimiento religioso1 pues que la religin era el nico poder por ellos reconocido1 la religin haba encantado su fantasa con el esplendor y magnificencia de los templos y la majestad y pompa del culto1 la religin los haba llenado de asombro presentando sus ojos el espectculo de las virtudes ms sublimes y haciendo resonar sus odos un lenguaje tan elevado1 como dulce y penetrante3 lenguaje que1 si bien no era por ellos bien comprendido1 no dejaba de convencerlos de la santidad y divinidad de los misterios y preceptos de la religin1 arrancndoles una admiracin y acatamiento1 que1 obrando sobre almas de tan vigoroso temple1 engendraba el entusiasmo y produca el herosmo4 ,en lo que se echa de ver que todo cuanto haba de bueno en aquella exaltacin de sentimientos1 todo dimanaba de la religin2 y que1 si de ella se prescinde1 slo vemos al brbaro que no conoce otra ley que su lanza1 ni otra gua en su conducta que las inspiraciones de un corazn lleno de fuego4 ,calando ms y ms en el espritu de la caballera1 y parndose particularmente en el carcter de los sentimientos que entraaba con respecto la mujer1 parece que1 lejos de realzarla1 la supone ya realzada1 ya rodeada de consideracin2 no le da un nuevo lugar1 la encuentra ocupndolo ya4 ,y1 la verdad1 no ser as1 cmo es posible concebir tan exagerada1 tan fantstica galantera8 ,pero imaginaos la belleza de la virgen cubierta con el velo del pudor cristiano1 y aumentndose as la ilusin y el encanto2 entonces concebiris el delirio del caballero2 imaginaos la virtuosa matrona1 la compaera del hombre1 la madre de familia1 la mujer nica en quien se concentran todas las afecciones del marido y de los hijos1 la esposa cristiana1 y entonces concebiris tambin por qu el caballero se embriaga con el solo pensamiento de alcanzar tanta dicha1 y por qu el amor es algo ms que un arrebato voluptuoso1 es un respeto1 una veneracin1 un culto4 ,no han faltado algunos que han pretendido encontrar el origen de esa especie de culto1 en las costumbres de los germanos1 y1 refirindose ciertas expresiones de ,tcito1 han querido explicar la mejora social de las mujeres como dimanada del respeto con que las miraban aquellos brbaros4 ,m4 ,guizot desecha esta asercin1 y la combate muy atinadamente1 haciendo observar que lo que nos dice ,tcito de los germanos1 no era caracterstico de aquellos pueblos1 pues que expresiones iguales las de ,tcito1 los mismos sentimientos1 los mismos usos de los germanos se descubren en las relaciones que hacen una multitud de historiadores de otros pueblos salvajes4 ,todava despus de la observacin de ,m4 ,guizot1 se ha sostenido la misma opinin1 y as es menester combatirla de nuevo4 ,he aqu el pasaje de ,tcito3 ,inesse quin etiam sanctum aliquid et providum putant3 nec aut consilia earum aspernantur1 aut responsa negligunt4 ,vidimus sub divo ,vespasiano1 ,velledam diu apud plerosque numinis loco habitam4 7,de mor4 ,germ47 ,hasta llegan creer que hay en las mujeres algo de santo y de proftico1 y ni desprecian sus consejos1 ni desoyen sus pronsticos4 ,en tiempo del divino ,vespasiano1 vimos que por largo espacio ,velleda fu tenida por muchos como diosa4 mi juicio1 se entiende muy mal ese pasaje de ,tcito1 cuando se le quiere dar extensin las costumbres domsticas1 cuando se le quiere tomar como un rasgo que retrata las relaciones conyugales4 ,si se fija debidamente la atencin en las palabras del historiador1 se echar de ver que esto distaba mucho de su mente2 pues que sus palabras slo se refieren la supersticin de considerar algunas mujeres como profetisas4 ,confrmase la verdad y exactitud de esta observacin con el mismo ejemplo que aduce de ,velleda1 la cual dice era reputada por muchos como diosa4 ,en otro lugar de sus obras 7,histor41 lib4 #d71 explica ,tcito su pensamiento1 pues hablando de la misma ,velleda nos dice que esta doncella de la nacin de los ,bructeros tena gran dominio1 causa de la antigua costumbre de los germanos1 con que miraban muchas mujeres como profetisas1 y1 andando en aumento la supersticin1 llegaban hasta tenerlas por diosas4 ,ea virgo nationis ,bructerae late imperitabat3 vetere apud germanos more1 quo plerasque faeminarum1 fatidicas1 e augescente superstitione1 arbitrantur deas4 ,el texto que se acaba de citar prueba hasta la evidencia que ,tcito habla de la supersticin1 no del orden domstico1 cosas muy diferentes1 pues no media inconveniente alguno en que algunas mujeres sean tenidas como semidiosas1 y1 entre tanto1 la generalidad de ellas no ocupen en la sociedad el puesto que les corresponde4 ,en ,atenas se daba grande importancia las sacerdotisas de ,ceres2 en ,roma las vestales2 y las ,pitonisas1 y la historia de las famosas ,sibilas1 manifiestan que el tener por fatdicas las mujeres1 no era exclusivamente propio de los germanos4 ,no debo ahora explicar la causa de estos hechos1 me basta consignarlos2 tal vez la fisiologa podra en esta parte suministrar luces la filosofa de la historia4 ,que el orden de la supersticin y el de la familia eran muy diferentes1 es fcil notarlo en la misma obra de ,tcito1 cuando describe la severidad de costumbres de los germanos con respecto al matrimonio4 ,nada hay all de aquel sanctum et providum2 slo s una austeridad que conservaba cada cual en la lnea de sus deberes1 y lejos de ser la mujer tenida como diosa1 si caa en la infidelidad1 quedaba encomendado al marido el castigo de su falta4 ,es curioso el pasaje1 pues indica que entre los germanos no deban tampoco de ser escasas las facultades del hombre sobre la mujer4 ,accisis crinibus1 dice1 nudatam coram propinquis expellit domo maritus1 ac per omnem vicum verbere agit4 ,rapado el cabello1 chala de casa el marido en presencia de los parientes1 y desnuda la anda azotando por todo el lugar4 ,este castigo da1 sin duda1 una idea de la ignominia que entre los germanos acompaaba al adulterio2 pero no es muy favorable la estimacin pblica de la mujer3 sta hubiera ganado mucho con la pena del apedreamiento4 ,cuando ,tcito nos describe el estado social de los germanos1 es preciso no olvidar que quizs algunos rasgos de costumbres son de propsito realzados algn tanto1 pues que nada es ms natural en un escritor del temple de ,tcito1 viviendo acongojado y exasperado por la espantosa corrupcin de costumbres que la sazn dominaba entre los romanos4 ,pntanos con magnficas plumadas la santidad del matrimonio de los germanos1 es verdad2 pero quin no ve que1 mientras escribe1 tiene la vista aquellas matronas que1 como dice ,sneca1 deban contar los aos1 no por la sucesin de los cnsules1 sino por el cambio de maridos8 aquellas damas sin rastro de pudor1 entregadas la disolucin ms asquerosa8 ,poco trabajo cuesta el concebir dnde se fijaba la ceuda mirada de ,tcito1 cuando arroja sus concisas reflexiones como flechas3 ,nemo1 enim1 illic vitia ridet1 nec corrumpere et corrumpi saeculum vocatur4 ,all el vicio no hace reir1 ni la corrupcin se apellida moda4 ,rasgo vigoroso que retrata todo un siglo1 y que nos hace entender el secreto gusto que tendra ,tcito en echar en cara la corrompida cultura de los romanos la pureza de costumbres de los brbaros4 ,lo mismo que aguzaba el festivo ingenio de ,juvenal y envenenaba su punzante stira1 excitaba la indignacin de ,tcito1 y arrancaba su grave filosofa reprensiones severas4 ,que sus cuadros tenan algo de exagerado en favor de los germanos1 y que entre ellos no eran las costumbres tan puras cual se nos quiere persuadir1 indcanlo otras noticias que tenemos sobre aquellos brbaros4 ,posible es que fueran muy delicados en punto al matrimonio1 pero lo cierto es que no era desconocida en sus costumbres la poligamia4 ,csar1 testigo ocular1 refiere que el rey germano ,ariovisto tena dos mujeres 7,de bello gall41 ,l4 #a72 y esto no era un ejemplo aislado1 pues que el mismo ,tcito nos dice que haba algunos pocos que tenan un tiempo varias mujeres1 no por liviandad1 sino por nobleza3 exceptis admodum paucis1 qui non libidine1 sed ob nobilitatem pluribus nuptiis ambiuntur4 ,no deja de hacer gracia aquello de non libidine1 sed ob nobilitatem2 pero1 al fin1 resulta que los reyes y los nobles1 bajo uno otro pretexto1 se tomaban alguna mayor libertad de la que hubiera querido el austero historiador4 ,quin sabe cmo estara la moralidad en medio de aquellas selvas8 ,si discurriendo con analoga quisiramos aventurar algunas conjeturas fundndonos en las semejanzas que es regular tuviesen entre s los diferentes pueblos del ,norte1 qu no podramos sospechar por aquella costumbre de los bretones1 quienes1 de diez en diez de doce en doce1 tenan las mujeres comunes1 y mayormente hermanos con hermanos1 y padres con hijos1 de suerte que1 para distinguir las familias1 tenan que andar tientas1 atribuyendo los hijos al primero que haba tomado la doncella8 ,csar1 testigo de vista1 es quien lo refiere3 ,uxores habent 7,britanni7 deni duodenique inter se communes1 et maxime fratres cum fratribus et parentes cum liberis2 sed si qui sunt ex his nati1 eorum habentur liberi1 a quibus primum virgines quaeque ductae sunt4 7,de bell4 gall41 ,l4 #d47 ,sea de esto lo que fuere1 es cierto1 al menos1 que el principio de la monogamia no era tan respetado entre los germanos como se ha querido suponer2 haba una excepcin en favor de los nobles1 es decir1 de los poderosos1 y esto bastaba para desvirtuarle y preparar su ruina4 ,en estas materias1 limitar la ley con excepciones en favor del poderoso es poco menos que abrogarla4 ,se dir que al poderoso nunca le faltan medios para quebrantar la ley2 pero no es lo mismo que l la quebrante que ella misma se retire para dejarle el camino libre3 en el primer caso1 el empleo de la fuerza no anonada la ley1 el mismo choque con que se la rompe hace sentir su existencia1 y pone de manifiesto la sinrazn y la injusticia2 en el segundo1 la misma ley se prostituye1 por decirlo as3 las pasiones no necesitan de la violencia para abrirse paso1 ella les franquea villanamente la puerta4 ,desde entonces queda envilecida y degradada1 hace vacilar el mismo principio moral que le sirve de fundamento2 y1 como en pena de su complicidad inicua1 se convierte en objeto de animadversin de aquellos que se encuentran forzados todava rendirle homenaje4 ,as que1 una vez reconocido entre los germanos el privilegio de poligamia en favor de los poderosos1 deba1 con el tiempo1 generalizarse esta costumbre las dems clases del pueblo2 y es muy probable que as se hubiera verificado luego que la ocupacin de nuevos pases ms templados y feraces1 y algn adelanto en su estado social1 les hubiesen proporcionado en mayor abundancia los medios de satisfacer las necesidades ms urgentes4 ,slo puede prevenirse tan grave mal1 con la inflexible severidad de la ,iglesia catlica4 ,los nobles y los reyes conservaban todava fuerte inclinacin al privilegio de que hemos visto que disfrutaran sus antecesores antes de abrazar la religin cristiana1 y de aqu es que1 en los primeros siglos despus de la irrupcin1 vemos que la ,iglesia alcanza duras penas contenerlos en sus inclinaciones violentas4 ,los que se han empeado en descubrir entre los germanos tantos elementos de la civilizacin moderna1 no hubieran quizs andado ms acertados en encontrar en las costumbres que se han indicado ms arriba1 una de las causas que ocasionaron tan frecuentes choques entre los prncipes seculares y la ,iglesia8 ,no alcanzo por qu se ha de buscar en los bosques de los brbaros el origen de una de las ms bellas cualidades que honran nuestra civilizacin1 ni por qu se les han de atribuir virtudes de que1 por cierto1 no se mostraron muy provistos1 tan pronto como se arrojaron sobre el ,medioda4 ,sin monumentos1 sin historia1 con escassimos indicios sobre el estado social de aquellos pueblos1 difcil es1 por no decir imposible1 asentar nada fijo sobre sus costumbres2 pero qu haba de ser de la moralidad en medio de tanta ignorancia1 tanta supersticin y barbarie8 ,lo poco que sabemos de aquellos tiempos hemos tenido que tomarlo de los historiadores romanos1 y1 desgraciadamente1 no es ste uno de los mejores manantiales para beber el agua bien pura4 ,sucede1 casi siempre1 que los observadores1 mayormente cuando son guerreros que van conquistar1 slo pueden dar alguna cuenta del estado poltico de los pueblos poco conocidos quienes observan1 andando escasos en lo tocante al social y de familia4 ,y es que1 para formarse idea de esto ltimo1 es necesario mezclarse intimarse con los pueblos observados1 cosa que no suele consentir el diferente estado de la civilizacin1 y mucho menos cuando entre observadores y observados reinan encarnizados odios1 hijos de largas temporadas de guerra muerte4 ,adase esto que1 en tales casos1 lo que llama ms particularmente la atencin es lo que puede favorecer contrariar los designios de los conquistadores1 quienes1 por lo comn1 no dan mucha importancia las relaciones morales1 y se ver por qu los pueblos que son objeto de observacin quedan conocidos slo en la corteza1 y cunto debe desconfiarse entonces de todas las narraciones relativas religin y costumbres4 ,juzgue el lector si esto es aplicable cuando se trata de apreciar debidamente el valor de lo que sobre los brbaros nos cuentan los romanos2 basta fijar la vista en aquellas escenas de sangre y horrores prolongadas por siglos1 en las que se vea1 de una parte1 la ambicin de ,roma1 que1 no contenta con el dominio del orbe conocido1 quera extender su mando hasta lo ms recndito y escabroso de las selvas del ,norte1 y1 de otra1 resaltaba el indomable espritu de independencia de los brbaros1 que rompan y hacan pedazos las cadenas que se pretenda imponerles1 y destruan con briosas acometidas las vallas con que se esforzaba en encerrarlos en los bosques la estrategia de los generales romanos4 ,como quiera1 siempre es muy arriesgado buscar en la barbarie el origen de uno de los ms bellos florones de la civilizacin1 y explicar por sentimientos supersticiosos y vagos1 lo que por espacio de muchos siglos forma el estado normal de un gran conjunto de pueblos1 los ms adelantados que se vieron jams en los fastos del mundo4 ,si estos nobles sentimientos que se nos quieren presentar como dimanados de los brbaros1 existan realmente entre ellos1 cmo es que no perecieron en medio de las transmigraciones y trastornos8 ,si nada ha quedado de aquel estado social1 sern cabalmente estos sentimientos lo nico que se habr conservado1 y no como quiera1 sino despojados de la supersticin y grosera1 purificados1 ennoblecidos1 transformados en un sentimiento racional1 justo1 saludable1 caballeresco1 digno de pueblos civilizados8 ,tamaas aserciones presentan la primera ojeada el carcter de atrevidas paradojas4 ,por cierto que1 cuando se ofrece explicar grandes fenmenos en el orden social1 es algo ms filosfico buscar su origen en ideas que hayan ejercido por largo tiempo vigorosa influencia sobre la sociedad1 en las costumbres instituciones que hayan emanado de esas ideas1 en leyes que hayan sido reconocidas y acatadas durante muchos siglos1 como establecidas por un poder divino4 qu1 pues1 para explicar la consideracin de que disfrutan las mujeres europeas1 recurrir la veneracin supersticiosa tributada por pueblos brbaros1 all en sus salvajes guaridas1 ,velleda1 ,aurinia ,gauna8 ,la razn1 el simple buen sentido1 nos estn diciendo que no es ste el verdadero origen del admirable fenmeno que vamos examinando2 que es necesario buscar en otra parte el conjunto de causas que han concurrido producirle4 ,la historia nos revela estas causas1 mejor diremos1 nos las hace palpables1 ofrecindonos en abundancia los hechos que no dejan la menor duda sobre el principio del cual ha dimanado tan saludable y transcendental influencia4 ,antes del ,cristianismo1 la mujer estaba oprimida bajo la tirana del varn1 pero elevada sobre el rango de esclava3 como dbil que era1 vease condenada ser la vctima del fuerte4 ,vino la religin cristiana1 y con sus doctrinas de fraternidad en ,jesucristo1 y de igualdad ante ,dios1 sin distincin de condiciones ni sexos1 destruy el mal en su raz1 enseando al hombre que la mujer no deba de ser su esclava1 sino su compaera4 ,desde entonces la mejora de la condicin de la mujer se hizo sentir en todas partes donde iba difundindose el ,cristianismo2 y en cuanto era posible1 atendido el arraigo de las costumbres antiguas1 la mujer recogi bien pronto el fruto de una enseanza que vena cambiar completamente su posicin1 dndole1 por decirlo as1 una nueva existencia4 ,he aqu una de las primeras causas de la mejora de la condicin de la mujer3 causa sensible1 patente1 cuyo sealamiento no pide ninguna suposicin gratuita1 que no se funda en conjeturas1 que salta los ojos con slo dar una mirada los hechos ms conocidos de la historia4 ,adems1 el ,catolicismo1 con la severidad de su moral1 con la alta proteccin dispensada al delicado sentimiento del pudor1 corrigi y purific las costumbres2 as realz considerablemente la mujer1 cuya dignidad es incompatible con la corrupcin y la licencia4 ,por fin3 el mismo ,catolicismo1 la ,iglesia catlica1 y ntese bien que no decimos el ,cristianismo1 con su firmeza en establecer y conservar la monogamia y la indisolubilidad del matrimonio1 puso un freno los caprichos del varn1 y concentr sus sentimientos hacia su esposa1 nica inseparable4 ,as con este conjunto de causas pas la mujer del estado de esclava al rango de compaera del hombre2 as se convirti el instrumento de placer en digna madre de familia rodeada de la consideracin y respeto de los hijos y dependientes2 as se cre en las familias la identidad de intereses1 se garantiz la educacin de los hijos1 resultando esa intimidad en que se hermanan marido y mujer1 padres hijos1 sin el derecho atroz de vida y muerte1 sin facultad siquiera para castigos demasiado graves3 y todo vinculado por lazos robustos1 pero blandos1 afianzados en los principios de la sana moral2 sostenidos por las costumbres1 afirmados y vigilados por las leyes1 apoyados en la reciprocidad de intereses1 asegurados con el sello de la perpetuidad y endulzados por el amor4 ,he aqu descifrado el misterio1 he aqu explicado satisfaccin el origen del realce y de la dignidad de la mujer europea1 he aqu de donde nos ha venido esa admirable organizacin de la familia que los europeos poseemos sin apreciarla1 sin conocerla bastante1 sin procurar1 cual debiramos1 su conservacin4 ,al ventilar esta importante materia1 he distinguido de propsito entre el ,cristianismo y el ,catolicismo1 para evitar la confusin de palabras1 que nos habra llevado la confusin de las cosas4 ,en la realidad1 el verdadero1 el nico ,cristianismo es el ,catolicismo2 pero hay ahora la triste necesidad de no poder emplear indistintamente estas palabras3 y esto no slo causa de los protestantes1 sino por razn de esa monstruosa nomenclatura filosfico-cristiana que no se olvida jams de mezclar el ,cristianismo entre las sectas filosficas2 ni ms ni menos que si esa religin divina no fuera otra cosa que un sistema imaginado por el pensamiento del hombre4 ,como el principio de la caridad descuella en todas partes donde se encuentra la religin de ,jesucristo1 y se hace visible hasta los ojos de los incrdulos1 aquellos filsofos que han querido permanecer en la incredulidad1 sin incurrir1 empero1 en la nota de volterianos1 se han apoderado de las palabras de fraternidad y de humanidad1 para hacerlas servir de tema su enseanza1 atribuyendo principalmente al ,cristianismo el origen de esas ideas sublimes y de los generosos sentimientos que de ellas emanan4 ,as aparentan que no rompen con toda la historia de lo pasado1 como lo hiciera all en sus sueos la filosofa del siglo anterior1 sino que pretenden acomodarlo lo presente1 y preparar el camino ms grande y dichoso porvenir4 ,pero no creis que el ,cristianismo de esos filsofos sea una religin divina2 nada de eso3 es una idea feliz1 grandiosa1 fecunda en grandes resultados1 pero no es ms que una idea puramente humana4 ,es un producto de largos y penosos trabajos de la humanidad4 ,el politesmo1 el judasmo1 la filosofa de ,oriente1 la de ,egipto1 de ,grecia1 todo era una especie de trabajo preparatorio para la grande obra4 ,jesucristo1 segn ellos1 no hizo ms que formular ese pensamiento que en embrin se remova y se agitaba en el seno de la humanidad3 l fij la idea1 la desenvolvi1 y1 hacindola bajar al terreno de la prctica1 hizo dar al linaje humano un paso de inmensa importancia en el camino de la perfeccin que se dirige4 ,pero1 en todo caso1 ,jesucristo no es ms1 los ojos de esos filsofos1 que un filsofo en ,judea1 como un ,scrates en ,grecia1 un ,sneca en ,roma348 ,y no es poca fortuna si le conceden todava esa existencia de hombre1 y no les place transformarle en un ser mitolgico1 convirtiendo la narracin del ,evangelio en una pura alegora4 ,as es de la mayor importancia en la poca actual el distinguir entre el ,cristianismo y el ,catolicismo1 siempre que se trata de poner en claro y de presentar la gratitud de los pueblos los inefables beneficios de que son deudores la religin cristiana4 ,conviene demostrar que lo que ha regenerado al mundo no ha sido una idea lanzada como al acaso en medio de tantas otras que se disputaban la preferencia y el predominio2 sino un conjunto de verdades y de preceptos bajados del cielo1 transmitidos al gnero humano por un ,hombre-,dios por medio de una sociedad formada y autorizada por l mismo1 para continuar hasta la consumacin de los siglos la obra que l estableci con su palabra1 sancion con sus milagros y sell con su sangre4 ,conviene1 por tanto1 mostrar esa sociedad1 que es la ,iglesia catlica1 realizando en sus leyes y en sus instituciones las inspiraciones y la enseanza del ,divino ,maestro1 y cumpliendo al mismo tiempo el alto destino de guiar los hombres hacia la felicidad eterna1 y el de mejorar su condicin y consolar y disminuir sus males en esta tierra de infortunio4 ,de esta suerte se concreta1 por decirlo as1 el ,cristianismo1 mejor diremos1 se le muestra tal cual es1 no cual lo finge el vano pensamiento del hombre4 ,y cuenta que no debemos temer jams por la suerte de la verdad causa de un examen detallado y profundo de los hechos histricos3 que1 si en el vasto campo que nos conducen semejantes investigaciones encontramos de vez en cuando la obscuridad1 andando largos trechos por caminos abovedados donde no penetran los rayos del sol1 donde sonoroso el terreno que pisamos amenaza con abismos nuestra planta1 marchemos todava con ms aliento y bro2 la vuelta de la sinuosidad ms medrosa descubriremos en lontananza la luz que alumbra la extremidad del camino1 y la verdad sentada sus umbrales1 sonrindose apaciblemente de nuestros temores y sobresaltos4 ,entre tanto es necesario decirlo esos filsofos1 como los protestantes3 el ,cristianismo1 sin estar realizado en una sociedad visible que est en continuo contacto con los hombres1 y autorizada1 adems1 para ensearlos y dirigirlos1 no sera ms que una teora semejante tantas otras como se han visto y se ven sobre la tierra2 y1 por consiguiente1 fuera tambin1 si no del todo estril1 lo menos impotente para levantar ninguna de esas obras que atraviesan intactas el curso de los siglos4 ,y es una de stas1 sin duda1 el matrimonio cristiano1 la organizacin de la familia1 que ha sido su inmediata consecuencia4 ,en vano se hubieran difundido ideas favorables la dignidad de la mujer1 y encaminadas la mejora de su condicin1 si la santidad del matrimonio no se hubiese hallado escudada por un poder generalmente reconocido y acatado4 ,las pasiones1 que pesar de encontrarse con este poder forcejaban1 no obstante1 por abrirse camino1 qu hubieran hecho en el caso de no hallar otro obstculo que el de una teora filosfica1 de una idea religiosa no realizada en ninguna sociedad que exigiese sumisin y obediencia8 ,no tenemos1 pues1 necesidad de acudir esa filosofa extravagante que anda buscando la luz en medio de las tinieblas1 y que1 al ver que el orden ha sucedido al caos1 tiene la peregrina ocurrencia de afirmar que el orden fu producido por el caos4 ,supuesto que encontramos en las doctrinas1 en las leyes de la ,iglesia catlica el origen de la santidad del matrimonio y de la dignidad de la mujer1 por qu lo buscaramos en las costumbres brutales de unos brbaros que tenan apenas un velo para el pudor1 y para los secretos del tlamo nupcial8 ,hablando ,csar de las costumbres de los germanos de no conocer las mujeres hasta cierta edad1 dice3 ,y en esto no cabe ocultacin ninguna1 pues que en los ros se baan mezclados y slo usan de unas pieles pequeos zamarros1 dejando desnuda gran parte del cuerpo2 cuius res nulla est ocultatio4 quod et promiscui in fluminibus perluuntur1 et pellibus aut rhenonum tegumentis utuntur magna corporis parte nuda4 7,csar1 ,de bel4 gall41 ,l4 #f47 ,heme visto obligado contestar textos con textos1 disipando los castillos areos levantados por el prurito de cavilar y de andar en busca de causas extraas en la explicacin de fenmenos cuyo origen se encuentra fcilmente1 apelando con sinceridad y buena fe lo que nos ensean de consuno la filosofa y la historia4 ,as era menester1 dado que se trataba de esclarecer uno de los puntos ms delicados de la historia del linaje humano1 de buscar la procedencia de uno de los ms fecundos elementos de la civilizacin europea3 se trataba nada menos que de comprender la organizacin de la familia1 es decir1 de fijar uno de los polos sobre que gira el eje de la sociedad4 ,glorese enhorabuena el ,protestantismo de haber introducido el divorcio1 de haber despojado el matrimonio del bello y sublime carcter de sacramento1 de haber substrado del cuidado y de la proteccin de la ,iglesia el acto ms importante de la vida del hombre2 gcese en las destrucciones de los sagrados asilos de las vrgenes consagradas al ,seor1 y en sus declamaciones contra la virtud ms angelical y ms heroica3 nosotros1 despus de haber defendido la doctrina y la conducta de la ,iglesia catlica en el tribunal de la filosofa y de la historia1 concluiremos invocando el fallo1 no precisamente de la alta filosofa1 sino del simple buen sentido1 de las inspiraciones del corazn4#c ,,capitulo ,,xxviii ,al enumerar en el captulo ,,xx los principales caracteres que distinguen la civilizacin europea1 seal1 como uno de ellos1 una admirable conciencia pblica1 rica de sublimes mximas morales1 de reglas de justicia y equidad1 y de sentimientos de pundonor y decoro1 conciencia que sobrevive al naufragio de la moral privada1 y que no consiente que el descaro de la corrupcin llegue al exceso de los antiguos4 ,ahora es menester explicar con alguna extensin en qu consiste esa conciencia pblica1 cul es su origen1 y cules sus resultados1 indagando al propio tiempo la parte que en formularla ha cabido1 as al ,protestantismo como al ,catolicismo4 ,cuestin importante y delicada1 y que1 sin embargo1 me atrevera decir que est intacta2 pues que no s que nadie se haya ocupado en ella4 ,se habla continuamente de la excelencia de la moral cristiana1 y en este punto estn acordes los hombres de todas las sectas y escuelas de ,europa2 pero no se fija bastante la atencin en el modo con que esa moral ha llegado dominarlo todo1 desalojando primero la corrupcin del paganismo1 y mantenindose despus1 pesar de los estragos de la incredulidad1 formando una admirable conciencia pblica1 cuyos beneficios disfrutamos todos1 sin apreciarlos debidamente1 sin advertirlos siquiera4 ,profundizaremos mejor la materia si ante todo nos formamos una idea bien clara de lo que se entiende por conciencia4 ,la conciencia1 tomando esta palabra en su sentido general ms bien ideolgico1 significa el conocimiento que tiene cada cual de sus propios actos4 ,as se dice que el alma tiene conciencia de sus pensamientos1 de los actos de su voluntad1 de sus sensaciones2 por manera que1 tomada en esta acepcin la palabra conciencia1 expresa una percepcin de lo que estamos haciendo padeciendo4 ,trasladada esta palabra al orden moral1 significa el juicio que formamos de nuestras acciones1 en cuanto son buenas malas4 ,as1 antes de ejercer una accin1 la conciencia nos la seala como buena mala1 y1 de consiguiente1 como lcita ilcita1 dirigiendo de este modo nuestra conducta2 as1 despus de haberla ejercido1 nos dice la conciencia si hemos obrado bien mal1 excusndonos condenndonos1 premindonos con la tranquilidad del corazn atormentndonos con el remordimiento4 ,previas estas aclaraciones1 no ser difcil concebir la que debe entenderse por conciencia pblica2 la cual no es otra cosa que el juicio que forma sobre las acciones la generalidad de los hombres2 resultando de esto que1 as como la conciencia privada puede ser recta errnea1 ajustada lata1 lo propio sucede con la pblica2 y que entre la generalidad de los hombres de distintas sociedades ha de mediar una diferencia semejante la que se nota en este punto entre los individuos4 ,es decir1 que1 as como en una misma sociedad se encuentran hombres de una conciencia ms menos recta1 ms menos errnea1 ms menos ajustada1 ms menos lata1 deben encontrarse tambin sociedades que aventajan otras en formar el juicio ms menos acertado sobre la moralidad de las acciones1 y que sean en este punto ms menos delicadas4 ,si bien se observa1 la conciencia del individuo es el resultado de varias causas muy diferentes4 ,es un error el creer que la conciencia est slo en el entendimiento2 tiene races en el corazn4 ,la conciencia es un juicio1 es verdad2 pero juzgamos de las cosas de una manera muy diferente1 segn el modo con que las sentimos1 y si esto se aade que1 en tratndose de ideas y acciones morales1 tienen muchsima influencia los sentimientos1 resulta que la conciencia se forma bajo el influjo de todas las causas que obran con alguna eficacia sobre nuestro corazn4 ,comunicad los nios los mismos principios morales1 dndoles la enseanza por un mismo libro y por un mismo maestro2 pero suponed que el uno vea en su propia familia la aplicacin continua de la instruccin que recibe1 cuando el otro no observa ms en la suya que tibieza distraccin4 ,suponed1 adems1 que estos dos nios entran en la adolescencia con la misma conviccin religiosa y moral1 de suerte que1 por lo tocante su entendimiento1 no se descubra entre los dos la menor diferencia4 ,creis1 sin embargo1 que su juicio ser idntico sobre la moralidad de las acciones que se les vaya ofreciendo8 ,es cierto que no4 ,y esto1 por qu8 ,porque el uno no tiene ms que convicciones1 el otro tiene1 adems1 los sentimientos2 en el uno la doctrina ilustraba la mente1 en el otro vena el ejemplo continuo grabar la doctrina en el corazn4 ,as es que lo que aqul mirar con indiferencia1 ste lo contemplar con horror2 lo que el primero practicar con descuido1 el segundo lo practicar con mucho cuidado2 lo que para el uno ser objeto de mediano inters1 ser para el otro de alta importancia4 ,la conciencia pblica1 que en ltimo resultado viene ser en cierto modo la suma de las conciencias privadas1 est sujeta las mismas influencias que lo estn stas3 por manera que tampoco le basta la enseanza1 sino que le es necesario1 adems1 el concurso de otras causas que pueden1 no slo instruir el entendimiento1 sino formar el corazn4 ,comparando la sociedad cristiana con la pagana1 chase de ver al instante que en esta parte debe aqulla encontrarse muy superior sta1 no slo por la pureza de su moral y la fuerza de los principios y motivos con que la sanciona1 sino tambin porque sigue el sabio sistema de inculcar de continuo esa moral1 consiguiendo de esta suerte grabarla ms vivamente en el nimo de los que la aprendan y recordarla incesantemente para que no pueda olvidarse4 ,con esta continua repeticin de las mismas verdades consigue el ,cristianismo lo que no pueden alcanzar las dems religiones1 de las cuales ninguna ha podido acertar en la organizacin y ejercicio de un sistema tan importante4 ,pero1 como quiera que sobre este punto me extend bastante en el primer tomo de esta obra 7cap4 ,,xiv71 no repetir aqu lo que dije all1 y pasar consideraciones particulares sobre la conciencia pblica europea4 ,es innegable que en esta conciencia dominan1 generalmente hablando1 la razn y la justicia4 ,revolved los cdigos1 observad los hechos1 y1 ni en las leyes1 ni en las costumbres1 descubriris aquellas chocantes injusticias1 aquellas repugnantes inmoralidades que encontraris en otros pueblos4 ,hay males1 por cierto1 y muy graves2 pero al menos nadie los desconoce1 y se los llama con su nombre4 ,no se apellida bien al mal y mal al bien2 es decir1 que est en ciertas materias la sociedad como aquellos individuos de buenos principios y de malas costumbres1 que son los primeros en reconocer que su conducta es errada1 que hay contradiccin entre sus doctrinas y sus obras4 ,lamentmonos con frecuencia de la corrupcin de costumbres1 del libertinaje de nuestras capitales2 pero1 qu son la corrupcin y el libertinaje de las sociedades modernas1 si se los compara al desenfreno de las sociedades antiguas8 ,no puede negarse que hay en algunas capitales de ,europa una corrupcin espantosa4 ,en los registros de la polica figuran un asombroso nmero de mujeres perdidas2 en los de las casas de beneficencia1 el de los nios expsitos2 y en las casas ms acomodadas hacen dolorosos estragos la infidelidad conyugal y todo linaje de disipacin y desorden4 ,sin embargo1 los excesos no llegan ni de mucho al extremo en que los vemos entre los pueblos ms cultos de la antigedad1 como son los griegos y romanos4 ,por manera que nuestra sociedad1 tal como nosotros la vemos con harta pena1 hubirales parecido ellas un modelo de pudor y de decoro4 ,ser menester recordar los nefandos vicios1 tan comunes y tan pblicos entonces1 y que ahora apenas se nombran entre nosotros1 por cometerse muy raras veces1 porque1 temiendo la mirada de la conciencia pblica1 se ocultan en las ms densas sombras1 como debajo de las entraas de la tierra8 ,ser necesario traer la memoria las infamias de que estn mancillados los escritos de los antiguos cuando nos retratan las costumbres de su tiempo8 ,nombres ilustres1 as en las ciencias como en las armas1 han pasado la posteridad con manchas tan negras1 que1 no sin dificultad1 se estampan ahora en un escrito2 y esto nos revela la profunda corrupcin en que yaceran sumidas todas las clases1 cuando se saba1 al menos se sospechaba1 que hasta tal punto se haban degradado los hombres que por su elevada posicin y dems circunstancias eran las lumbreras que guiaban la sociedad en su marcha4 ,hablis de la codicia1 de esa sed de oro que todo lo invade y marchita8 ,pues mirad esos usureros que chupaban la sangre del pueblo por todas partes3 leed los poetas satricos1 y all veris lo que eran en este punto las costumbres2 consultad los anales de la ,iglesia1 y veris sus trabajos para atenuar las males de ese vicio4 ,leed los monumentos de la historia romana1 y encontraris la maldita sed de oro1 y los desapiadados pretores robando sin pudor1 llevando ,roma en triunfo el fruto de sus rapias1 para vivir all con escandaloso fausto y comprar los sufragios que haban de levantarlos nuevos mandos4 ,no1 en la civilizacin europea1 entre pueblos educados por el ,cristianismo1 no se toleraran por tanto tiempo tamaos males2 supngase el desgobierno1 la tirana1 la corrupcin de costumbres1 hasta el punto que se quiera2 pero la conciencia pblica levantar su voz1 dar una mirada ceuda los opresores2 si bien podrn cometerse tropelas parciales1 jams la rapia se erigir en un sistema seguido sin rebozo1 como una pauta de gobierno4 ,esas palabras de justicia1 de moralidad1 de humanidad1 que sin cesar resuenan entre nosotros1 y no como palabras vanas1 sino produciendo efectos inmensos1 y evitando grandes males1 estn como impregnando nuestra atmsfera1 las respiramos1 detienen mil y mil veces la mano del culpable1 y1 resistiendo con increble fuerza las doctrinas materialistas y utilitarias1 continan ejerciendo en la sociedad un efecto incalculable4 ,hay un sentimiento de moralidad que todo lo suaviza y domina1 sentimiento cuya fuerza es tanta1 que obliga al vicio conservar las apariencias de la virtud1 encubrirse con cien velos1 si no quiere ser el objeto de la execracin pblica4 ,la sociedad moderna parece que debi heredar la corrupcin de la antigua1 supuesto que se form de los fragmentos de ella1 y esto en la poca en que la disolucin de costumbres haba llegado al mayor exceso4 ,es notable1 adems1 que la irrupcin de los brbaros estuvo tan lejos de mejorar la situacin1 que1 antes bien1 contribuy empeorarla4 ,y esto1 no slo por la corrupcin propia de sus costumbres brutales y feroces1 sino tambin por el desorden que introdujeron en los pueblos invadidos1 quebrantando la fuerza de las leyes1 convirtiendo en un caos los usos y costumbres1 y aniquilando toda autoridad4 ,de lo que resulta que es tanto ms singular la mejora de la conciencia pblica que distingue los pueblos europeos1 y que no puede atribuirse otra causa que la influencia del vital y poderoso principio que obr en el seno de ,europa por largos siglos4 ,es sobremanera digna de observarse la conducta seguida en este punto por la ,iglesia1 siendo quiz uno de los hechos ms importantes que se encuentran en la historia de la ,edad media4 ,colocaos en un siglo cualquiera1 en un siglo en que la corrupcin y la injusticia levanten ms erguida la frente1 y siempre observaris que1 por ms repugnante1 por ms impuro que sea el hecho1 la ley es siempre pura3 es decir1 que la razn y la justicia tenan siempre quien las proclamaba1 aun cuando pareciese que por nadie deban ser escuchadas4 ,las tinieblas de la ignorancia eran densas en extremo1 las pasiones desenfrenadas no reconocan dique que alcanzase contenerlas2 pero la enseanza1 las amonestaciones de la ,iglesia no faltaban jams1 como en una noche tenebrosa brilla lo lejos el faro que indica los perdidos navegantes la esperanza de salvamento4 ,al leer la historia de la ,iglesia1 cuando se ven por todas partes reuniones de concilios proclamando los principios de la moral evanglica1 mientras se tropieza cada paso con hechos los ms escandalosos2 cuando se oye sin cesar inculcado el derecho tan quebrantado y pisoteado por el hecho1 pregntase uno naturalmente3 de qu sirve todo esto8 de qu sirven las palabras cuando estn en completa discordancia con las cosas8 ,no creis1 sin embargo1 que esta proclamacin sea intil1 no os desaliente el tener que esperar siglos para recoger el fruto de esa palabra4 ,cuando por espacio de mucho tiempo se proclama en medio de una sociedad un principio1 al cabo este principio llega ejercer su influencia2 y1 si es verdadero1 y entraa1 por consiguiente1 un elemento de vida1 al fin prevalece sobre los dems que se le oponen y se hace dueo de cuanto le rodea4 ,dejad1 pues1 la verdad que hable1 dejadla que proteste1 y que proteste sin cesar2 esto impedir que el vicio prescriba1 esto le dejar siempre con su nombre propio1 esto impedir al hombre insensato de divinizar sus pasiones1 de colocarlas sobre los altares1 despus de haberlas adorado en su corazn4 ,no lo dudis3 esa protesta no ser intil2 la verdad saldr1 al fin1 victoriosa y triunfante3 que la protesta de la verdad es la voz del mismo ,dios1 que condena las usurpaciones de su criatura4 ,as sucedi1 en efecto3 la moral cristiana1 en lucha primero con las disolutas costumbres del imperio y despus con la brutalidad de los brbaros1 tuvo que atravesar muchos siglos sufriendo rudas pruebas2 pero1 al fin1 triunf de todo y lleg dominar la legislacin y las costumbres pblicas4 ,y no es esto decir que ni aqulla ni stas pudiera elevarlas al grado de perfeccin que reclama la pureza de la moral evanglica2 pero s que hizo desaparecer las injusticias ms chocantes1 desterr los usos ms feroces1 enfren la procacidad de las costumbres ms desenvueltas1 y logr1 por fin1 que el vicio fuera llamado en todas partes por su nombre1 que no se le disfrazase con mentidos colores1 que no se le divinizase con la impudencia intolerable con que se haca entre los antiguos4 ,en los tiempos modernos1 tiene que luchar con la escuela que proclama el inters privado como nico principio de moral2 y1 si bien es verdad que no alcanza evitar que esta funesta enseanza acarree grandes males1 no deja1 sin embargo1 de disminuirlos4 ,ay del mundo1 el da en que pudiera decirse sin rebozo3 mi virtud es mi utilidad1 mi honor es mi utilidad2 todo es bueno malo1 segn que me proporciona una sensacin grata ingrata6 ,ay del mundo1 el da en que la conciencia pblica no rechazase con indignacin tan impudente lenguaje6 ,la oportunidad que se brinda1 y el deseo de aclarar ms y ms tan importante materia1 me inducen presentar algunas observaciones sobre una opinin de ,montesquieu relativa los censores de ,grecia y ,roma4 ,si hay digresin1 no ser inoportuna4 ,,capitulo ,,xxix ,montesquieu ha dicho que las repblicas se conservan por la virtud y las monarquas por el honor3 observando1 adems1 que este honor hace que no sean necesarios entre nosotros los censores1 como lo eran entre los antiguos4 ,es muy cierto que en las sociedades modernas no existen esos censores encargados de velar por la conservacin de las buenas costumbres2 pero no lo es que la causa de esta diferencia sea la sealada por el ilustre publicista4 ,las sociedades cristianas tienen en los ministros de la religin los censores natos de las costumbres4 ,la plenitud de esta magistratura la posee la ,iglesia1 con la diferencia de que el poder censorio de los antiguos era una autoridad puramente civil1 y el de la ,iglesia1 un poder religioso1 que tiene su origen y su sancin en la autoridad divina4 ,la religin de ,grecia y ,roma no ejerca ni poda ejercer sobre las costumbres ese poder censorio1 bastando para convencerse de esta verdad el notable pasaje de ,san ,agustn que llevo copiado en el captulo ,,xiv1 pasaje tan interesante en esta materia1 que me atrever pedir la repeticin de su lectura4 ,he aqu la razn de que se encuentren en ,grecia y ,roma los censores1 que no se vieron despus en los pueblos cristianos4 ,esos censores eran un suplemento de la religin pagana y mostraban las claras su impotencia2 pues que1 siendo duea de toda la sociedad1 no alcanzaba cumplir una de las primeras misiones de toda religin1 que es el vigilar sobre las costumbres4 ,tanta verdad es lo que acabo de observar1 que as que han menguado en los pueblos modernos la influencia de la religin y el ascendiente de sus ministros1 han aparecido de nuevo en cierto modo los antiguos censores en la institucin que llamamos polica3 cuando faltan los medios morales1 es indispensable echar mano de los fsicos2 la persuasin se substituye la violencia2 y1 en vez del misionero caritativo y celoso1 encuentra el culpable al encargado de la fuerza pblica4 ,mucho se ha escrito ya sobre el sistema de ,montesquieu con respecto los principios que sirven de base las diferentes formas de gobierno1 pero quizs no se ha reparado todava en el fenmeno que1 observado por el publicista1 contribuy deslumbrarle4 ,como esto se enlaza ntimamente con el punto que acabo de tocar sobre las causas de la existencia de los censores1 desenvolver con alguna extensin las indicaciones que acabo de presentar4 ,en tiempo de ,montesquieu no era la religin cristiana tan profundamente conocida como lo es ahora con respecto su importancia social1 y1 si bien en este punto le tribut el autor del ,espritu de las leyes un cumplido elogio1 es menester no olvidar cules haban sido en los aos de su juventud sus preocupaciones anticristianas2 y hasta conviene tener presente que en su ,espritu de las leyes dista mucho de hacer la verdadera religin la justicia que le es debida4 ,estaban la sazn en su ascendiente las ideas de la filosofa irreligiosa que aos despus arrastr tantos malogrados ingenios2 y ,montesquieu no tuvo bastante fuerza para sobreponerse del todo al espritu que tanto cunda1 y que amenazaba invadirlo y dominarlo todo4 ,combinbase con esta causa1 otra que1 aunque en s distinta1 reconoca1 sin embargo1 el mismo origen1 y era3 la prevencin favorable por todo lo antiguo1 una admiracin ciega por todo lo que era griego romano4 ,parecales los filsofos de dicha poca que la perfeccin social y poltica haba llegado al ms alto punto entre aquellos pueblos2 que poco nada se les poda aadir ni quitar2 y que hasta en religin eran mil veces preferibles sus fbulas y sus fiestas1 los dogmas y al culto de la religin cristiana4 los ojos de los nuevos filsofos1 el cielo del ,apocalipsis no poda sufrir parangn con el cielo de los ,campos ,elseos2 la majestad de ,jehov era inferior la de ,jpiter2 todas las ms altas instituciones cristianas eran un legado de la ignorancia y del fanatismo2 los establecimientos ms santos y benficos eran obra de miras torcidas1 la expresin y el vehculo de srdidos intereses2 el poder pblico no era ms que atroz tirana2 slo eran bellas1 slo eran justas1 slo eran saludables las instituciones paganas3 all todo era sabio1 todo abrigaba designios profundos1 altamente provechosos la sociedad2 slo los antiguos haban disfrutado de las ventajas sociales1 slo ellos haban acertado organizar un poder pblico con garantas para la libertad de los ciudadanos4 ,los pueblos modernos deban llorar con lgrimas de amargura por no poder disfrutar del bullicio del foro4 por no oir oradores como ,demstenes y ,cicern1 por carecer de los juegos olmpicos1 por no poder asistir al pugilato de los atletas1 por no serles dado profesar una religin que1 si bien llena de ilusiones y mentiras1 daba1 sin embargo1 la naturaleza toda un inters dramtico1 animando sus fuentes1 sus ros1 sus cascadas y sus mares1 poblando de hermosas ninfas los campos1 las praderas y los bosques1 dando al hombre dioses compaeros del hogar domstico1 y1 sobre todo1 haciendo la vida ms llevadera y agradable con soltar la rienda las pasiones1 supuesto que las divinizaba bajo las formas ms hechiceras4 ,al travs de semejantes preocupaciones1 cmo era posible comprender las instituciones de la ,europa moderna8 ,todo se trastornaba de un modo deplorable2 todo lo existente se condenaba sin apelacin1 y quien saliera su defensa1 era reputado por hombre de pocos alcances1 de mala fe1 y que no poda contar con otro apoyo que el que le dispensaban los gobiernos todava preocupados en favor de una religin y de unas instituciones que1 segn todas las probabilidades1 haban de perecer no lardar4 ,lamentables aberraciones del espritu humano6 ,qu diran aquellos escritores si ahora se levantasen de la tumba8 ,y todava no ha pasado un siglo desde la poca en que empez ser influyente su escuela6 ,y sus discpulos han sido por largo tiempo dueos de arreglar el mundo como bien les ha parecido6 ,y no han hecho ms que hacer derramar torrentes de sangre1 amontonando nuevos escarmientos y desengaos en la historia de la humanidad6 ,pero volvamos ,montesquieu4 ,este publicista1 que tanto se resinti de la atmsfera que le rodeaba1 y que tambin no dej de tener alguna parte en malearla1 advirti los hechos que de bulto se presentan los ojos del observador1 y cules son los efectos de la conciencia pblica creada entre los pueblos europeos por la influencia cristiana2 pero1 notando los efectos1 no se remont la verdadera causa1 y as se empe en ajustarlos de todos modos al sistema que haba imaginado4 ,comparando la sociedad antigua con la moderna1 descubri una notable diferencia en la conducta de los hombres1 observando que entre nosotros se ejercen las acciones ms heroicas y ms bellas y se evitan1 por una parte1 muchos vicios que contaminaban los antiguos2 cuando1 por otra parte1 se echa de ver que los hombres de nuestras sociedades no siempre tienen aquel alto temple moral que debiera de ser la causa regular de esta conducta4 ,la codicia1 la ambicin1 el amor de los placeres y dems pasiones1 reinan todava en el mundo1 bastando dar una mirada en torno1 para descubrirlas por doquiera2 y1 sin embargo1 estas pasiones no se desmandan hasta tal punto que se entreguen los excesos que lamentamos en los antiguos3 hay un freno misterioso que las contiene2 antes de arrojarse sobre el cebo que las brinda1 dan siempre al rededor de s una cautelosa mirada2 no se atreven ciertos excesos1 no ser que puedan contar de seguro con un velo que las encubra4 ,temen de un modo particular la vista de los hombres3 no pueden vivir sino en la soledad y en las tinieblas4 ,cul es la causa de este fenmeno8 se preguntaba s mismo el autor del ,espritu de las leyes4 ,los hombres1 dira1 obran muchas veces1 no por virtud moral1 sino por consideracin al juicio que de las acciones formarn los dems3 esto es obrar por honor2 ste es un hecho que se observa en ,francia y en las dems monarquas de ,europa3 ste ser1 pues1 un carcter distintivo de los gobiernos monrquicos2 sta ser la base de esa forma poltica2 sta la diferencia de la repblica y del despotismo4 ,oigamos al mismo autor3 ,en qu clase de gobierno son necesarios los censores8 ,en una repblica donde el principio del gobierno es la virtud4 ,no son solamente los crmenes lo que destruye la virtud1 sino tambin las negligencias1 las faltas1 cierta tibieza en el amor de la patria1 los ejemplos peligrosos1 las semillas de corrupcin1 lo que sin chocar con las leyes las elude1 y sin destruirlas las enflaquece4 ,todo esto debe ser corregido por los censores4 ,en las monarquas no son necesarios por estar fundadas en el honor1 y la naturaleza de ste es el tener por censor todo el universo4 ,cualquiera que falte al honor1 se encuentra expuesto las reconvenciones de los mismos que carecen de l4 7,espritu de las leyes1 lib4 ,v1 cap4 ,,xix74 ,he aqu lo que pensaba este publicista4 ,sin embargo1 reflexionando sobre la materia1 se echa de ver que padeci una equivocacin trasladando al orden poltico1 y explicando por causas meramente polticas1 un hecho puramente social4 ,montesquieu seala como caracterstico de las monarquas lo que es general todas las sociedades modernas1 y parece que no comprendi la verdadera causa de que en stas no haya sido necesaria la institucin de censores1 as como no alcanz el verdadero motivo de esta necesidad en las repblicas antiguas4 ,las formas monrquicas no han dominado exclusivamente en ,europa4 ,se han visto en ella poderosas repblicas1 y se encuentra todava alguna nada despreciable4 ,la misma monarqua ha sufrido muchas modificaciones1 alindose1 ora con la democracia1 ora con la aristocracia1 ora ejerciendo un poder sin lmites1 ora obrando en crculos ms menos dilatados2 y1 sin embargo1 se encuentra por todas partes ese freno de que habla ,montesquieu1 y que apellida honor2 es decir1 un poderoso estmulo para hacer buenas acciones y un robusto dique para evitar las malas1 por consideracin al juicio que de nosotros formarn los dems4 ,en las monarquas1 dice ,montesquieu1 no se necesitan censores2 ellas estn fundadas sobre el honor1 y es de la naturaleza del honor el tener por censor todo el universo2 palabras notables que nos revelan todo el pensamiento del escritor1 y que1 al propio tiempo1 nos indican el origen de su equivocacin4 ,estas mismas palabras nos servirn de clave para descifrar el enigma4 ,para hacerlo cual conviene la importancia de la materia1 y con la claridad que se necesita en un objeto que por las complicadas relaciones que abarca ofrece alguna confusin1 procurar presentar las ideas con la mayor precisin posible4 ,el respeto al juicio de los dems es innato en el hombre3 y1 de consiguiente1 est en su misma naturaleza el que haga evite muchas cosas1 por consideracin este juicio4 ,esto se funda en un hecho tan sencillo como es el amor de nuestra buena reputacin1 el deseo de parecer bien el temor de parecer mal los ojos de nuestros semejantes4 ,esto1 de puro claro y sencillo1 no necesita ni aun consiente pruebas ni comentarios4 ,el honor es un estmulo ms menos vivo1 un freno ms menos poderoso1 segn la mayor menor severidad de juicio que supongamos en los dems4 ,por esta causa1 entre personas generosas hace el tacao un esfuerzo por parecer liberal2 as como el prdigo se limita1 si se halla entre compaeros amantes de la economa4 ,en una reunin donde la generalidad de los concurrentes sea morigerada1 se mantienen en la lnea del deber aun los libertinos2 cuando en otra donde campee la licencia1 llegan permitirse cierta libertad hasta los habitualmente severos de costumbres4 ,la sociedad en que vivimos es una gran reunin3 si sabemos que dominan en ella principios severos1 si omos proclamadas por todas partes las reglas de la sana moral1 si conceptuamos que la generalidad de los hombres con quienes vivimos llama cada accin con su verdadero nombre1 sin que falsee su juicio el desarreglo que tal vez pueda haber en su conducta1 entonces nos veremos rodeados por todas partes de testigos y de jueces1 cuya corrupcin no podemos alcanzar3 y esto nos detendr cada paso en los deseos de obrar mal1 nos impulsar de continuo portarnos bien4 ,muy de otra suerte suceder si nos prometemos indulgencia en la sociedad que nos rodea3 entonces1 aun suponindonos con las mismas convicciones1 el vicio no nos parecer tan feo1 ni el crimen tan detestable1 la corrupcin tan asquerosa2 sern muy diferentes nuestros pensamientos con respecto la moralidad de nuestra conducta1 y1 andando el tiempo1 llegarn resentirse nuestras acciones de la influencia funesta de la atmsfera en que vivimos4 ,de esto se infiere que1 para formar en nuestro corazn el sentimiento del honor1 de manera que sea bastante eficaz para evitar el mal y producir el bien1 conviene que dominen en la sociedad sanos principios de moral1 de suerte que sean una creencia generalmente arraigada4 ,si esto se consigue1 se llegar formar ciertos hbitos sociales1 que moralizarn las costumbres1 y que1 aun cuando no alcancen prevenir la corrupcin de muchos individuos1 sern bastantes1 sin embargo1 obligar al vicio cubrirse con ciertas formas1 que1 por ms hipcritas que sean1 no dejarn de contribuir al decoro de las costumbres4 ,los saludables efectos de estos hbitos durarn todava despus de debilitadas considerablemente las creencias que servan de base los principios morales2 y la sociedad recoger en abundancia beneficiosos frutos del mismo rbol que desprecia descuida4 sta es la historia de la moralidad de las sociedades modernas1 que1 si bien corrompidas de un modo lamentable1 no lo son tanto1 sin embargo1 como las antiguas1 y conservan en su legislacin y en sus costumbres un fondo de moralidad y decoro que no han podido destruir los estragos de las ideas irreligiosas4 ,consrvase todava la conciencia pblica3 ella censura todos los das al vicio y encarece la hermosura y las ventajas de la virtud2 reina sobre los gobiernos y sobre los pueblos1 y ejerce el poderoso ascendiente de un elemento esparcido por todas partes1 como desparramado en la atmsfera que respiramos4 ms del ,arepago1 dice ,montesquieu1 haba en ,atenas guardianes de las costumbres1 y guardianes de las leyes2 en ,lacedemonia todos los ancianos eran censores2 en ,roma tenan este encargo los magistrados particulares2 as como el ,senado vigila sobre el pueblo1 es menester que haya censores que su vez vigilen as al pueblo como al ,senado3 ellos deben restablecer en la repblica todo lo que se ha corrompido1 notar la tibieza1 juzgar las negligencias y corregir las faltas1 como las leyes castigan los crmenes4 7,espritu de las leyes1 lib4 ,v1 cap4 ,,vii47 ,no parece sino que el autor del ,espritu de las leyes se propone retratar las funciones de un poder religioso1 describindonos las atribuciones de los censores antiguos4 ,alcanzar donde no llegan las leyes civiles1 corregir y castigar su modo lo que stas dejan impune1 ejercer sobre la sociedad una influencia ms delicada1 ms minuciosa1 de la que pertenece al legislador3 he aqu el objeto de los censores4 ,y quin no ve que este poder est muy bien reemplazado por el poder religioso1 y que1 si aqul no ha sido necesario en las sociedades modernas1 debe atribuirse1 la presencia de ste1 al resultado de su accin ejercida por largos siglos8 ,que este poder religioso obr por largo tiempo sobre todos los entendimientos y los corazones con un ascendiente decisivo1 es un hecho consignado en todas las pginas de la historia de ,europa2 y cul haya sido el resultado de esa influencia saludable1 tan calumniada y tan mal comprendida1 lo estamos palpando nosotros1 que vemos dominantes todava en el pensamiento1 en la conciencia pblica1 los principios de justicia y de sana moral1 pesar de los estragos que han causado en la conciencia particular las doctrinas irreligiosas inmorales4 ,para dar mejor comprender el poderoso influjo de esa conciencia1 ser bien hacerlo sensible con algn ejemplo4 ,supngase que el magnate ms opulento1 que el monarca ms poderoso1 se entregue los abominables excesos que se abandonaron los ,tiberios1 los ,nerones1 y otros monstruos que mancharon el solio del imperio4 ,qu suceder8 ,no lo sabemos2 pero lo cierto es que nos parece ver levantado tan alto el grito de reprobacin y de horror universal1 parcenos ver al monstruo tan abrumado bajo el peso de la execracin pblica1 que se nos hace hasta imposible que este monstruo pueda existir4 ,nos parece un anacronismo1 un absurdo de la poca1 y no porque no pensemos que haya algunos hombres bastante inmorales para semejantes infamias1 bastante pervertidos de entendimiento y de corazn para ofrecer ese espectculo de ignominia1 sino porque vemos que eso choca1 se estrella contra las costumbres universales1 y que un escndalo semejante no podra durar un momento los ojos de la conciencia pblica4 ,infinitos contrastes podra presentar1 pero me contentar con otro que1 recordando un bello pasaje de la historia antigua1 y pintndonos la virtud de un hroe1 nos retrata las costumbres de una poca1 y el mal estado de la conciencia pblica4 ,supngase que un general de nuestra ,europa moderna toma por asalto una plaza1 donde una seora distinguida1 esposa de uno de los principales caudillos del ejrcito enemigo1 cae en manos de la soldadesca4 ,presentada al general la hermosa prisionera1 cul debe ser la conducta del vencedor8 ,claro es que nadie vacilar un momento en afirmar que la seora debe ser tratada con el miramiento ms delicado1 que debe dejrsela desde luego libre1 permitindole que vaya reunirse con su esposo1 si sta fuera su voluntad4 ,esta conducta la encontramos nosotros tan obligatoria1 tan en el orden regular de las cosas1 tan conforme todas nuestras ideas y sentimientos1 que buen seguro no haramos un mrito particular por ella quien la hubiese observado4 ,diramos que el general vencedor cumpli con un deber riguroso1 sagrado1 de que le era imposible prescindir1 si no quera cubrirse de baldn y de ignominia4 ,por cierto que no encomendaramos la historia el cuidado de inmortalizar un hecho semejante2 lo dejaramos pasar desapercibido en el curso regular de los sucesos comunes4 ,pues bien3 esto hizo ,escipin en la toma de ,cartagena con la mujer de ,mardonio2 y la historia antigua nos recuerda esta generosidad como un eterno monumento de las virtudes del hroe4 ,este parangn explica mejor que todo comentario el inmenso progreso de las costumbres y de la conciencia pblica bajo la influencia cristiana4 ,y esta conducta1 que entre nosotros es considerada como muy regular y como estrictamente obligatoria1 no trae su origen del honor monrquico1 como pretendera ,montesquieu2 sino de la mayor elevacin de ideas sobre la dignidad del hombre1 de un conocimiento ms claro de las verdaderas relaciones sociales1 de una moral ms pura1 ms fuerte1 porque est sentada sobre cimientos eternos4 ,esto que se encuentra en todas partes1 que se hace sentir por doquiera1 que ejerce su predominio sobre los buenos1 y que impone respeto aun los malos1 sera el poderoso obstculo que se atravesara los pasos del hombre inmoral que en casos semejantes se empease en dar rienda suelta su crueldad1 otras pasiones4 ,el claro entendimiento del autor del ,espritu de las leyes hubiera reparado1 sin duda1 en estas verdades1 no estar preocupado por su distincin favorita1 que1 establecida desde el comienzo de su obra1 la sujeta toda un sistema inflexible4 ,y bien sabido es lo que son los sistemas1 cuando1 concebidos de antemano1 sirven como de matriz una obra4 ,son el verdadero lecho de tormento de las ideas y de los sucesos2 de buen de mal grado1 todo se ha de acomodar al sistema3 lo que sobra1 se trunca2 lo que falta1 se aade4 ,as vemos que la razn de la tutela de las mujeres romanas la encuentra tambin ,montesquieu en motivos polticos fundados en la forma republicana2 y el derecho atroz concedido los padres sobre los hijos1 la potestad patria1 que tan ilimitada establecan las leyes romanas1 pretende que dimanaba tambin de razones polticas4 ,como si no fuera evidente que el origen de una y otra de estas disposiciones del antiguo derecho romano1 debe referirse razones puramente domsticas y sociales1 del todo independientes de la forma de gobierno4#d ,,capitulo ,,xxx ,definida la naturaleza de la conciencia pblica1 sealado su origen1 indicados sus efectos1 fltanos ahora preguntar si se pretender tambin que el ,protestantismo haya tenido parte en formarla1 atribuyndole de esta suerte la gloria de haber servido tambin en este punto perfeccionar la civilizacin europea4 ,se ha demostrado ya que el origen de la conciencia pblica se hallaba en el ,cristianismo4 ste puede considerarse bajo dos aspectos3 como una doctrina1 como una institucin para realizar la doctrina2 es decir1 que la moral cristiana podemos mirarla1 en s misma1 en cuanto es enseada inculcada por la ,iglesia4 ,para formar la conciencia pblica1 haciendo prevalecer en ella la moral cristiana1 no era bastante la aparicin de esa doctrina2 sino que era precisa la existencia de una sociedad que1 no slo la conservase en toda su pureza para irla transmitiendo de generacin en generacin1 sino que la predicase sin cesar los hombres1 haciendo de ella aplicaciones continuas todos los actos de la vida4 ,conviene observar que1 por ms poderosa que sea la fuerza de las ideas1 tienen1 sin embargo1 una existencia precaria hasta que han llegado realizarse1 hacindose sensibles1 por decirlo as1 en alguna institucin1 que1 al paso que reciba de ellas la vida y la direccin de su movimiento1 les sirva su vez de resguardo contra los ataques de otras ideas intereses4 ,el hombre est formado de cuerpo y alma1 el mundo entero es un complexo de seres espirituales y corporales1 un conjunto de relaciones morales y fsicas2 y as es que una idea1 aun la ms grande y elevada1 si no tiene una expresin sensible1 un rgano por donde hacerse oir y respetar1 comienza por ser olvidada1 queda confundida y ahogada en medio del estrpito del mundo1 y1 al cabo1 viene desaparecer del todo4 ,por esta causa1 toda idea que quiere obrar sobre la sociedad1 que pretende asegurar un porvenir1 tiende1 por necesidad1 crear una institucin que la represente1 que sea su personificacin2 no se contenta con dirigirse los entendimientos1 descendiendo as al terreno de la prctica slo por medios indirectos1 sino que se empea1 adems1 en pedir la materia sus formas1 para estar de bulto los ojos de la humanidad4 ,estas reflexiones1 que someto con entera confianza al juicio de los hombres pensadores y sensatos1 son la condenacin del sistema protestante2 manifestando que1 tan lejos est la pretendida ,reforma de poderse atribuir ninguna parte en el saludable fenmeno cuya explicacin nos ocupa1 que1 antes bien1 debe decirse que por sus principios y conducta le hubiera impedido1 si afortunadamente en el siglo ,,xvi la ,europa no se hubiese hallado en edad adulta1 y1 por consiguiente1 poco menos que incapaz de perder las doctrinas1 los sentimientos1 los hbitos1 las tendencias1 que le haba comunicado la ,iglesia catlica con una educacin continuada por espacio de tantos siglos4 ,en efecto3 lo primero que hizo el ,protestantismo fu atacar la autoridad2 y no como un simple acto de resistencia1 sino proclamando esta resistencia como un verdadero derecho1 erigiendo en dogmas el examen particular y el espritu privado4 ,con este solo paso quedaba la moral cristiana sin apoyo2 porque no haba una sociedad que pudiera pretender derecho explicarla1 ni ensearla2 es decir1 que esa moral quedaba relegada al orden de aquellas ideas que1 no estando representadas y sostenidas por ninguna institucin1 no teniendo rganos autorizados para hacerse oir1 carecen de medios directos para obrar sobre la sociedad1 ni saben dnde guarecerse1 en el caso de hallarse combatidas4 ,pero1 se me dir1 el ,protestantismo ha conservado tambin esa institucin que realiza la idea1 conservando sus ministros1 su culto1 su predicacin1 en una palabra1 todo lo necesario para que la verdad tuviese medios para llegar hasta el hombre1 y de estar con l en comunicacin continua4 ,no negar lo que haya aqu de verdad1 y hasta recordar que en el captulo ,,xiv de esta obra no tuve reparo en afirmar que deba juzgarse como un gran bien el que1 en medio del prurito que atorment los primeros protestantes de desechar todas las prcticas de la ,iglesia1 conservasen1 sin embargo1 la de la predicacin4 ,aad tambin en el mismo lugar que1 sin desconocer los daos que en ciertas pocas han trado las declamaciones de algunos ministros1 insidiosos1 fanticos1 sin embargo1 en el supuesto de haberse roto la unidad1 en el supuesto de haber arrojado los pueblos por el azaroso camino del cisma1 habr infludo no poco en la conservacin de las ideas ms capitales sobre ,dios y el hombre1 y de las mximas fundamentales de la moral1 el oir con frecuencia los pueblos explicadas semejantes verdades por quien las haba estudiado de antemano en la ,sagrada ,escritura4 ,repito aqu lo mismo que all dije3 que el haber conservado los protestantes la predicacin deba de haber producido considerables bienes4 ,pero1 con esto no se dice otra cosa sino que el ,protestantismo1 pesar del mucho mal que hizo1 no lo llev al extremo que era de temer1 atendidos sus principios4 ,parecise en esta parte los hombres de malas doctrinas1 quienes no son tan malos como debieran ser1 si su corazn estuviera de acuerdo con su entendimiento4 ,tienen la fortuna de ser inconsecuentes4 ,el ,protestantismo haba proclamado la abolicin de la autoridad1 el derecho de examen sin lmites2 haba erigido en regla de fe y de conducta la inspiracin privada2 pero1 en la prctica1 se apart algn tanto de estas doctrinas4 ,as es que se entreg con ardor lo que l llamaba la predicacin evanglica1 y sus ministros fueron llamados evanglicos4 ,de suerte que1 mientras se acababa de establecer que cada individuo tena el derecho ilimitado de examen1 y que1 sin prestar odos ninguna autoridad externa1 slo deba escuchar los consejos1 de su razn1 de su inspiracin privada1 se difundan por todas partes ministros protestantes1 que se pretendan los rganos legtimos para comunicar los pueblos la divina palabra4 ,se ver todava ms lo extrao de semejante conducta1 si se recuerda la doctrina de ,lutero con respecto al sacerdocio4 ,bien sabido es que1 embarazado el heresiarca por las jerarquas que constituyen el ministerio de la ,iglesia1 pretendi derribarlas todas de una vez1 sosteniendo que todos los cristianos eran sacerdotes1 sin que se necesitase ms para ejercer el sagrado ministerio que una simple presentacin2 nada aada de esencial ni caracterstico la calidad de sacerdote1 pues que sta era patrimonio de todos los fieles4 ,infirese de esta doctrina que el predicador protestante carece de misin1 no tiene carcter que le distinga de los dems cristianos1 no puede ejercer1 por consiguiente1 sobre ellos autoridad alguna1 no puede hablar imitando ,jesucristo quasi potestatem habens2 y1 por tanto1 no es ms que un orador que toma la palabra en presencia de un auditorio1 sin ms derecho que el que le dan su instruccin1 su facundia1 su elocuencia4 ,esta predicacin sin autoridad1 predicacin que1 en el fondo1 y por los propios principios del predicador mismo1 no era ms que humana1 pesar de que por una chocante inconsecuencia se pretendiese divina1 si bien poda contribuir algn tanto la conservacin de los buenos principios morales que hallaba ya establecidos por todas partes1 hubiera sido impotente para plantearlos en una sociedad donde hubiesen sido desconocidos2 mayormente teniendo que luchar con otros diametralmente opuestos1 sostenidos1 adems1 por preocupaciones envejecidas1 por pasiones arraigadas1 por intereses robustos4 ,hubiera sido impotente para introducir sus principios en una sociedad semejante1 y conservarlos despus intactos al travs de las revoluciones ms espantosas y de los trastornos ms inauditos2 hubiera sido impotente para comunicarlos pueblos brbaros que1 ufanos de sus triunfos1 no escuchaban otra voz que el instinto de su ferocidad1 guiado por el sentimiento de la fuerza2 hubiera sido impotente para hacer doblegar ante esos principios as los vencedores como los vencidos1 refundindolos en un solo pueblo1 imprimiendo un mismo sello las leyes1 las instituciones1 las costumbres1 para formar esa admirable sociedad1 ese conjunto de naciones1 1 mejor diremos1 esa gran nacin1 que se apellida ,europa4 ,es decir1 que el ,protestantismo1 por su misma constitucin1 hubiera sido incapaz de realizar lo que realiz la ,iglesia catlica4 ,todava ms3 este simulacro de predicacin que ha conservado el ,protestantismo1 es1 en el fondo1 un esfuerzo para imitar la ,iglesia1 para no quedarse desarmado en presencia de un adversario quien tanto tema4 rale preciso conservar un medio de influencia sobre el pueblo1 un conducto abierto para comunicarle las varias interpretaciones de la ,biblia que los usurpadores de la autoridad les pluguiese adoptar2 y por esto conservaba la preciosa prctica de la ,iglesia romana1 pesar de las furibundas declamaciones contra todo lo emanado de la ,ctedra de ,san ,pedro4 ,pero1 donde se hace notar la inferioridad del ,protestantismo con respecto al conocimiento y comprensin de los medios ms propsito para extender y cimentar la moralidad1 hacindola dominar sobre todos los actos de la vida1 es en haber interrumpido toda comunicacin de la conciencia del fiel con la direccin del sacerdote1 en no haber dejado ste otra cosa que una direccin general1 la que1 por lo mismo que se extiende de una vez sobre todos1 no se ejerce eficazmente sobre nadie4 ,aun cuando no consideremos ms que bajo este aspecto la abolicin del sacramento de la ,penitencia entre los protestantes1 puede asegurarse que desconocieron uno de los medios ms legtimos1 ms poderosos y suaves1 para dar la vida del hombre una direccin conforme los principios de la sana moral4 ,accin legtima1 porque legtima es la comunicacin directa1 ntima1 de la conciencia que debe ser juzgada por ,dios1 con la conciencia de aquel que hace las veces de ,dios en la tierra4 ,accin poderosa1 porque1 establecida la ntima comunicacin de hombre hombre1 de alma con alma1 se identifican1 por decirlo as1 los pensamientos y los afectos1 y1 ausente todo testigo que no sea el mismo ,dios1 las amonestaciones tienen ms fuerza1 los mandatos ms autoridad1 y los mismos consejos penetran mejor hasta el fondo del alma1 con ms uncin y ms dulzura4 ,accin suave1 porque supone la espontnea manifestacin de la conciencia que se trata de dirigir1 manifestacin que trae su origen de un precepto1 pero que no puede ser arrancada por la violencia1 supuesto que slo ,dios puede ser el juez competente de su sinceridad2 suave1 repito1 porque1 obligado el ministro al ms estricto secreto1 y tomadas por la ,iglesia todas las precauciones imaginables para precaver la revelacin1 puede el hombre descansar tranquilo1 con la seguridad de que sern fielmente guardados los arcanos de su conciencia4 ,pero1 se nos dir1 creis acaso que todo esto sea necesario para establecer y conservar una buena moralidad8 ,si esta moralidad ha de ser algo ms que una probidad mundana1 expuesta quebrantarse al primer encuentro con un inters1 dejarse arrastrar por el seductor halago de las pasiones engaosas2 si ha de ser una moralidad delicada1 severa1 profunda1 que se extienda todos los actos de la vida1 que la dirija1 que la domine1 haciendo del corazn humano ese bello ideal que admiramos en los catlicos dedicados la verdadera observancia y las prcticas de su religin2 si se habla de esta moralidad1 repito1 es necesario que est bajo la inspeccin del poder religioso1 y que reciba la direccin y las inspiraciones de un ministro del santuario en esa abertura ntima1 sincera1 de todos los ms recnditos pliegues del corazn1 y de los deslices que nos conduce cada paso la debilidad de nuestra naturaleza4 ,esto es lo que ensea la religin catlica1 y yo aado que esto es lo que muestra la experiencia1 y lo que ensea la filosofa4 ,no quiero decir con esto que slo entre los catlicos sea posible practicar acciones virtuosas2 sera una exageracin desmentida por la experiencia de cada da3 hablo nicamente de la eficacia con que obra una institucin catlica despreciada por los protestantes2 hablo de su alta importancia para arraigar y conservar una moralidad firme1 ntima1 que se extienda todos los actos de nuestra alma4 ,no hay duda que hay en el hombre una monstruosa mezcla de bien y de mal1 y que no le es dado en esta vida alcanzar aquella perfeccin inefable que1 consintiendo en la conformidad perfecta con la verdad y con la santidad divinas1 no puede concebirse siquiera1 sino para cuando el hombre1 despojado del cuerpo mortal1 tendr su espritu sumido en un pilago pursimo de luz y de amor4 ,pero no cabe duda tampoco que1 aun en esta morada terrestre1 en esta mansin de miserias y tinieblas1 puede el hombre llegar poseer esa moralidad universal1 profunda y delicada que se ha descrito ms arriba3 y sea cual fuere la corrupcin del mundo de que con razn nos lamentamos1 es menester confesar que se encuentran todava en l un nmero considerable de honrosas excepciones1 en personas que ajustan su conducta1 su voluntad1 hasta sus ms ntimos pensamientos y afecciones1 la severa regla de la moral evanglica4 ,para llegar este punto de moralidad1 y cuenta que aun no decimos de perfeccin evanglica1 sino de moralidad1 es necesario que el principio religioso est presente con viveza los ojos del alma1 que obre de continuo sobre ella1 alentndola reprimindola en la infinita variedad de encuentros que en el concurso de la vida se ofrecen para apartarnos del camino del deber4 ,la vida del hombre es una cadena de actos infinitos en nmero1 por decirlo as1 y que no pueden andar acordes siempre con la razn y con la ley eterna1 no estar incesantemente bajo un regulador universal y fijo4 ,y no se diga que una moralidad semejante es un bello ideal1 que1 aun cuando existiera1 traera consigo una tal confusin en los actos del alma1 y1 por consiguiente1 tal complicacin en la vida entera1 que sta llegara hacerse insoportable4 ,no1 no es meramente un bello ideal lo que existe en la realidad1 lo que se ofrece menudo nuestros ojos1 no tan slo en el retiro de los claustros y en las sombras del santuario1 sino tambin en medio del bullicio y de las distracciones del mundo4 ,no acarrea tampoco confusin los actos del alma ni complica los negocios de la vida1 lo que establece una regla fija4 ,al contrario3 lejos de confundir1 aclara y distingue2 lejos de complicar1 ordena y simplifica4 ,asentad esta regla y tendris la unidad1 y1 en pos de la unidad1 el orden en todo4 ,el ,catolicismo se ha distinguido siempre por su exquisita vigilancia sobre la moral1 y por su cuidado en arreglar todos los actos de la vida1 y hasta los ms secretos movimientos del corazn4 ,los observadores superficiales han declamado contra la abundancia de moralistas1 contra el estudio detenido y prolijo que se ha hecho de los actos humanos1 considerados bajo el aspecto moral2 pero deban haber observado que1 si el ,catolicismo es la religin en cuyo seno han aparecido mayor nmero de moralistas1 y donde se han examinado ms minuciosamente todas las acciones humanas1 es porque esta religin tiene por objeto moralizar al hombre todo entero1 por decirlo as1 en todos sentidos1 en sus relaciones con ,dios1 con sus semejantes y consigo mismo4 ,claro es que semejante tarea trae necesariamente un examen ms profundo y detenido del que sera menester1 si se tratase nicamente de dar al hombre una moralidad incompleta1 y que1 no pasando de la superficie de sus actos1 no se filtrase hasta lo ntimo del corazn4 ,ya que se ha tocado el punto de los moralistas catlicos1 y sin que pretenda excusar las demasas que se hayan entregado algunos de ellos1 ora por un refinamiento de sutileza1 ora por espritu de partidos y disputas1 demasas que nunca pueden ser imputadas la ,iglesia catlica1 la que1 cuando no las ha reprobado expresamente1 al menos les ha hecho sentir su desagrado1 obsrvase1 no obstante1 que esta abundancia1 este lujo1 si se quiere1 de estudios morales1 ha contribudo quiz ms de lo que se cree dirigir los entendimientos al estudio del hombre1 ofreciendo abundancia de datos y de observaciones los que se han querido dedicar posteriormente esta ciencia importante1 que es1 sin duda1 uno de los objetos ms dignos y ms tiles que pueden ofrecerse nuestros trabajos4 ,en otro lugar de esta obra me propongo desenvolver las relaciones del ,catolicismo con el progreso de las ciencias y de las letras1 y as me hallo precisado contentarme por ahora con las indicaciones que acabo de hacer4 ,permtaseme1 sin embargo1 observar que el desarrollo del espritu humano en ,europa fu principalmente teolgico2 y que as en el punto de que tratamos1 como en otros muchos1 deben los filsofos los telogos mucho ms de lo que1 segn parece1 ellos se figuran4 ,volviendo la comparacin de la influencia protestante con la influencia catlica1 relativamente la formacin y conservacin de una sana conciencia pblica1 queda demostrado que1 habiendo el ,catolicismo sostenido siempre el principio de autoridad combatido por el ,protestantismo1 di las ideas morales una fuerza1 una accin1 que no hubiera podido darles su adversario1 quien1 por su naturaleza1 por sus mismos principios fundamentales1 las ha dejado sin ms apoyo que el que tienen las ideas de una escuela filosfica4 ,pues bien1 se me dir1 desconocis acaso la fuerza de las ideas1 fuerza propia1 entraada en su misma naturaleza1 que tan menudo cambia la faz de la humanidad1 decidiendo de sus destinos8 ,no sabis que las ideas se abren paso al travs de todos los obstculos1 pesar de todas las resistencias8 ,habis olvidado lo que nos ensea la historia entera8 ,pretendis despojar el pensamiento del hombre de su fuerza vital1 creadora1 que le hace superior todo cuanto le rodea8 ,tal suele ser el panegrico que se hace de la fuerza de las ideas2 as las omos presentar cada paso como si tuvieran en la mano la varita mgica para cambiarlo y transformarlo todo1 merced de sus caprichos4 ,respetando como el que ms el pensamiento del hombre1 y confesando que en realidad hay mucho de verdadero en lo que se llama la fuerza de una idea1 me permitirn1 sin embargo1 los entusiastas de esta fuerza1 hacer algunas observaciones1 no para combatir de frente su opinin1 sino para modificarla en lo que fuere necesario4 ,en primer lugar1 las ideas con respecto al punto de vista desde el cual las miramos aqu1 deben distinguirse en dos rdenes3 unas que lisonjean nuestras pasiones1 otras que las reprimen4 ,las primeras no puede negarse que tienen una fuerza expansiva1 inmensa4 ,circulando con movimiento propio1 obran por todas partes1 ejercen una accin rpida y violenta1 no parece sino que estn rebosando de actividad y de vida2 las segundas tienen la mayor dificultad en abrirse paso1 progresan lentamente1 necesitan apoyarse en alguna institucin que les asegure estabilidad4 ,y esto por qu8 ,porque lo que obra en el primer caso no son las ideas1 sino las pasiones que formando un cortejo toman su nombre1 encubriendo de esta suerte lo que primera vista se ofrecera como demasiado repugnante2 en el segundo es la verdad la que habla2 y la verdad en esta tierra de infortunio es escuchada muy difcilmente2 porque la verdad conduce al bien1 y el corazn del hombre1 segn expresin del sagrado texto1 est inclinado al mal desde la adolescencia4 ,los que tanto nos encarecen la fuerza ntima de las ideas1 debieran sealarnos en la historia antigua y moderna una idea1 una sola idea1 que1 encerrada en su propio crculo1 es decir1 en el orden puramente filosfico1 merezca la gloria de haber contribudo notablemente la mejora del individuo ni de la sociedad4 ,suele decirse menudo que la fuerza de las ideas es inmensa1 que una vez sembradas entre los hombres fructifican tarde temprano1 que una vez depositadas en el seno de la humanidad se conservan como un legado precioso que1 transmitido de generacin en generacin1 contribuye maravillosamente la mejora del mundo1 la perfeccin que se encamina el humano linaje4 ,no hay duda que en estas aserciones se encierra una parte de verdad2 porque1 siendo el hombre un ser inteligente1 todo lo que afecta inmediatamente su inteligencia1 no puede menos de influir en su destino4 ,as es que no se hacen grandes mudanzas en la sociedad1 si no se verifican primero en el orden de las ideas2 y es endeble y de escasa duracin todo cuanto se establece1 contra ellas1 sin ellas4 ,pero de aqu suponer que toda idea til encierre tanta fuerza conservadora de s propia1 que por lo mismo no necesite de una institucin que le sirva de apoyo y defensa1 mayormente si ha de atravesar pocas muy turbulentas1 hay una distancia inmensa1 que no se puede salvar1 so pena de ponernos en desacuerdo con la historia entera4 ,no1 la humanidad1 considerada por s sola1 entregada sus propias fuerzas1 como la consideran los filsofos1 no es una depositaria tan segura como se ha querido suponer4 ,desgraciadamente tenemos de esa verdad bien tristes pruebas2 pues que1 lejos de parecerse el humano linaje un depositario fiel1 ha imitado ms bien la conducta de un dilapidador insensato4 ,en la cuna del gnero humano encontramos las grandes ideas sobre la unidad de ,dios1 sobre el hombre1 sobre sus relaciones con ,dios y sus semejantes3 estas ideas eran1 sin duda1 verdaderas1 saludables1 fecundas2 pues bien1 qu hizo de ellas el gnero humano8 no las perdi1 modificndolas1 mutilndolas1 estropendolas1 de un modo lastimoso8 ,dnde estaban esas ideas cuando vino ,jesucristo al mundo8 ,qu haba hecho de ellas la humanidad8 ,un pueblo1 un solo pueblo las conserva1 pero cmo8 ,fijad la atencin sobre el pueblo escogido1 sobre el pueblo judo1 y veris que existe en l una lucha continua entre la verdad y el error2 veris que con una ceguera inconcebible se inclina sin cesar la idolatra1 substituir la ley sublime del ,sina las abominaciones de los gentiles4 ,y sabis cmo se conserva la verdad en aquel pueblo8 ,notadlo bien3 apoyada en instituciones las ms robustas que imaginarse puedan1 pertrechada con todos los medios de defensa de que la rode el legislador inspirado por ,dios4 ,se dir que aqul era un pueblo de dura cerviz1 como dice el sagrado texto2 desgraciadamente1 desde la cada de nuestro primer padre1 esta dureza de cerviz es un patrimonio de la humanidad2 el corazn del hombre est inclinado al mal desde su adolescencia1 y siglos antes de que existiese el pueblo judo1 abri ,dios sobre el mundo las cataratas del cielo1 y borr al hombre de la faz de la tierra1 porque toda carne haba corrompido su camino4 ,infirese de aqu la necesidad de instituciones robustas para la conservacin de las grandes ideas morales2 y se ve con evidencia que no deben abandonarse la volubilidad del espritu humano1 so pena de ser desfiguradas y aun perdidas4 ,adems1 las instituciones son necesarias1 no precisamente para ensear1 sino tambin para aplicar4 ,las ideas morales1 mayormente las que estn en oposicin muy abierta con las pasiones1 no llegan jams al terreno de la prctica sino por medio de grandes esfuerzos2 y para esos esfuerzos no bastan las ideas en s mismas1 son menester medios de accin con que pueda enlazarse el orden de las ideas con el orden de los hechos4 ,y he aqu una de las razones de la importancia de las escuelas filosficas cuando se trata de edificar4 ,son no pocas veces poderosas para destruir1 porque para destruir basta la accin de un momento1 y esta accin puede ser comunicada fcilmente en un acceso de entusiasmo2 pero1 cuando quieren edificar poniendo en planta sus concepciones1 se encuentran faltas de accin1 y1 no teniendo otros medios de ejercerla que lo que se llama la fuerza de las ideas1 como que stas varan se modifican incesantemente1 dando de ello el primer ejemplo las mismas escuelas1 queda reducido objeto de pura curiosidad lo que poco antes se propalara como la causa infalible del progreso del linaje humano4 ,con estas ltimas reflexiones prevengo la objecin que se me podra hacer1 fundndose en la mucha fuerza adquirida por las ideas por medio de la prensa4 sta propaga1 es verdad1 y por lo mismo multiplica extraordinariamente la fuerza de las ideas2 pero1 tan lejos est de conservar1 que antes bien es el mejor disolvente de todas las opiniones4 ,obsrvese la inmensa rbita recorrida por el espritu del hombre desde la poca de ese importante descubrimiento1 y se echar de ver que el consumo 7permtaseme la expresin71 que el consumo de las opiniones ha crecido en una proporcin asombrosa4 ,sobre todo desde que la prensa se ha hecho peridica1 la historia del espritu humano parece la representacin de un drama rapidsimo1 donde unas escenas suceden otras1 sin dejar apenas tiempo al espectador para oir de boca de los actores una palabra fugitiva4 ,no estamos todava la mitad del presente1 y1 sin embargo1 no parece sino que han transcurrido muchos siglos4 ,tantas son las escuelas que han nacido y muerto1 tantas las reputaciones que se han encumbrado muy alto1 hundindose luego en el olvido6 ,esta rpida sucesin de ideas1 lejos de contribuir al aumento de la fuerza de las mismas1 acarrea necesariamente su flaqueza y esterilidad4 ,el orden natural en la vida de las ideas es3 primero aparecer1 en seguida difundirse1 luego realizarse en alguna institucin que las represente1 y1 por fin1 ejercer su influencia sobre los hechos1 obrando por medio de la institucin en que se han personificado4 ,en todas estas transformaciones que por necesidad reclaman algn tiempo1 es necesario que las ideas conserven su crdito1 si es que han de producir algn resultado provechoso4 ,este tiempo falta1 cuando se suceden unas otras con demasiada rapidez1 pues que las nuevas trabajan en desacreditar las que las han precedido1 y de esta suerte las utilizan4 ,por cuya causa quizs nunca1 como ahora1 ha sido ms legtima una profunda desconfianza en la fuerza de las ideas1 sea en la filosofa1 para producir nada de consistente en el orden moral2 y bajo este aspecto es muy controvertible el bien que ha hecho la imprenta las sociedades modernas4 ,se concibe ms1 pero se madura menos3 lo que gana el entendimiento en extensin1 lo pierde en profundidad1 y la brillantez terica contrasta lastimosamente con la impotencia prctica4 ,qu importa que nuestros antecesores no fuesen tan diestros como nosotros para improvisar una discusin sobre las ms altas cuestiones sociales y polticas1 si alcanzaron fundar y organizar instituciones admirables8 ,los arquitectos que levantaron los sorprendentes monumentos de los siglos que apellidamos brbaros1 por cierto que no seran ni tan eruditos ni tan cultos como los de nuestra poca2 y1 sin embargo1 quin tendra aliento para comenzar siquiera lo que ellos consumaron8 ,he aqu la imagen ms cabal de lo que est sucediendo en el orden social poltico4 ,es necesario no olvidarlo3 los grandes pensamientos nacen ms bien de la intuicin que del discurso2 el acierto en la prctica depende ms de la calidad inestimable1 llamada tino1 que de una reflexin ilustrada2 y la experiencia ensea menudo que quien conoce mucho1 ve poco4 ,el genio de ,platn no hubiera sido el mejor consejero del genio de ,soln y de ,licurgo2 y toda la ciencia de ,cicern no hubiera alcanzado lo que alcanzaron el tacto y el buen sentido de los hombres rudos1 como ,rmulo y ,numa4#e ,,capitulo ,,xxxi ,cierta suavidad general de costumbres1 que en tiempo de guerra evita grandes catstrofes y en medio de la paz hace la vida ms dulce y apacible1 es otra de las calidades preciosas que llevo sealadas como caractersticas de la civilizacin europea4 ste es un hecho que no necesita de prueba2 se le ve1 se le siente por todas partes1 al dar en torno de nosotros una mirada3 resalta vivamente abriendo las pginas de la historia1 y comparando nuestros tiempos con otros tiempos1 sean los que fueren4 ,en qu consiste esta suavidad de costumbres8 cul es su origen8 quin la ha favorecido8 quin la ha contrariado8 ,he aqu unas cuestiones cual ms interesantes1 y que se enlazan de un modo particular con el objeto que nos ocupa3 porque en pos de ellas se ofrecen desde luego al nimo estas preguntas3 el ,catolicismo ha infludo en algo en crear esta suavidad de costumbres8 le ha puesto algn obstculo le ha causado algn retardo8 al ,protestantismo le ha cabido alguna parte en esta obra1 en bien en mal8 ,conviene ante todo fijar en qu consiste la suavidad de costumbres2 porque1 aun cuando sta sea una de aquellas ideas que todo el mundo conoce1 ms bien siente2 no obstante1 cuando se trata de esclarecerla y analizarla1 es necesario dar de ella una definicin cabal y exacta1 en cuanto sea posible4 ,la suavidad de costumbres consiste en la ausencia de la fuerza1 de modo que sern ms menos suaves en cuanto se emplee menos ms la fuerza4 ,as1 costumbres suaves no es lo mismo que costumbres benficas3 stas incluyen el bien1 aqullas excluyen la fuerza2 costumbres suaves tampoco es lo mismo que costumbres conformes la razn y la justicia3 no pocas veces la inmoralidad es tambin suave1 porque anda hermanada1 no con la fuerza1 sino con la seduccin y la astucia4 ,as es que la suavidad de costumbres consiste en dirigir el espritu del hombre1 no por medio de la violencia hecha al cuerpo1 sino por medio de razones enderezadas su entendimiento1 de cebos ofrecidos sus pasiones2 y por esto la suavidad de costumbres no es siempre el reinado de la razn1 pero es siempre el reinado de los espritus1 por ms que stos sean no pocas veces esclavos de las pasiones con las cadenas de oro que ellos mismos se labran4 ,supuesto que la suavidad de costumbres proviene de que en el trato de los hombres slo se emplean la conviccin1 la persuasin la seduccin1 claro es que las sociedades ms adelantadas1 es decir1 aquellas donde la inteligencia ha llegado gran desarrollo1 deben participar ms menos de esta suavidad4 ,en ellas la inteligencia domina porque es fuerte1 as como la fuerza material desaparece porque el cuerpo se enerva4 ,adems3 en sociedades muy adelantadas1 que por precisin acarrean mayor nmero de relaciones y mayor complicacin en los intereses1 son necesarios aquellos medios que obran de un modo universal y duradero1 siendo1 adems1 aplicables todos los pormenores de la vida4 ,estos medios son sin disputa los intelectuales y morales3 la inteligencia obra sin destruir1 la fuerza se estrella contra el obstculo3 le remueve se hace pedazos ella misma2 y he aqu un eterno manantial de perturbacin que no puede existir en una sociedad de relaciones numerosas y complicadas1 so pena de convertirse sta en un caos1 y perecer4 ,en la infancia de las sociedades encontramos siempre un lastimoso abuso de la fuerza4 ,nada ms natural3 las pasiones se alan con ella porque se le asemejan3 son enrgicas como la violencia1 rudas como el choque4 ,cuando las sociedades han llegado mucho desarrollo1 las pasiones se divorcian de la fuerza y se enlazan con la inteligencia2 dejan de ser violentas y se hacen astutas4 ,en el primer caso1 si son los pueblos los que luchan1 se hacen la guerra1 se combaten y se destruyen2 en el segundo1 pelean con las armas de la industria1 del comercio1 del contrabando3 si son los gobiernos1 se atacan1 en el primer caso con ejrcitos1 con invasiones2 en el segundo con notas3 en una poca los guerreros lo son todo2 en la otra no son nada3 su papel no puede ser de mucha importancia1 cuando en vez de pelear se negocia4 ,echando una ojeada sobre la civilizacin antigua1 se nota desde luego una diferencia singular entre nuestra suavidad de costumbres y la suya2 ni griegos ni romanos alcanzaron jams esta preciosa calidad en el grado que distingue la civilizacin europea4 ,aquellos pueblos ms bien se enervaron1 que no se suavizaron2 sus costumbres pueden llamarse muelles1 pero no suaves3 porque hacan uso de la fuerza siempre que este uso no demandaba energa en el nimo ni vigor en el cuerpo4 ,es sobremanera digna de notarse esa particularidad de la civilizacin antigua1 sobre todo de la romana2 y este fenmeno1 que primera vista parece muy extrao1 no deja de tener causas profundas4 ms de la principal1 que es la falta de un elemento suavizador1 cual es el que han tenido los pueblos modernos1 la caridad cristiana1 descendiendo algunos pormenores encontraremos las razones de que no pudiese llegar establecerse entre los antiguos la verdadera suavidad de costumbres4 ,la esclavitud1 que era uno de los elementos constitutivos de su organizacin domstica y social1 era un eterno obstculo para introducirse en aquellos pueblos esa preciosa calidad4 ,el hombre puede arrojar otro hombre las murenas1 castigando as con la muerte el haber quebrado un vaso2 el que puede por un mero capricho quitar la vida uno de sus semejantes en medio de la algazara de un festn2 quien puede acostarse en un blando lecho con los halagos de la voluptuosidad y el esplendor de la ms suntuosa magnificencia1 sabiendo que centenares de hombres estn encerrados y amontonados en obscuros subterrneos por su inters y por sus placeres2 quien puede escuchar el gemido de tantos desgraciados que demandan un bocado de pan para atravesar una noche cruel que enlazar las fatigas y los sudores del da siguiente con los sudores y fatigas del da que pas1 ese tal podr tener costumbres muelles1 pero no suaves2 su corazn podr ser cobarde1 pero no dejar de ser cruel4 ,y tal era cabalmente la situacin del hombre libre en la sociedad antigua3 esta organizacin era considerada como indispensable2 otro orden de cosas no se conceba siquiera como posible4 ,quin removi este obstculo8 ,no fu la ,iglesia catlica aboliendo la esclavitud1 despus de haber suavizado el trato cruel que se daba los esclavos8 ,vanse los captulos ,,xv1 ,,xvi1 ,,xvii1 ,,xviii y ,,xix de esta obra con las notas que ellos se refieren1 donde se halla demostrada esta verdad con razones y documentos incontestables4 ,el derecho de vida y muerte1 concedido por las leyes la potestad patria1 introduca tambin en la familia un elemento de dureza1 que deba de producir resultados muy daosos4 ,afortunadamente1 el corazn del padre estaba en lucha continua con la facultad otorgada por la ley2 pero1 si esto no pudo impedir algunos hechos1 cuya lectura nos estremece1 no hemos de pensar tambin que en el curso ordinario de la vida pasaran de continuo escenas crueles que recordaran los miembros de la familia ese derecho atroz de que estaba investido su jefe8 ,quien sabe que puede matar impunemente1 no se dejar llevar repetidas veces al ejercicio de un despotismo cruel1 y la aplicacin de castigos inhumanos8 ,esa tirnica extensin de la potestad patria derechos que no concedi la naturaleza1 fu desapareciendo sucesivamente por la fuerza de las costumbres y de las leyes1 secundadas tambin en buena parte por la influencia del ,cristianismo4 7,v4 cap4 ,,xiv47 esta causa puede agregarse otra1 que tiene con ella mucha analoga3 el despotismo que el varn ejerca sobre la mujer1 y la escasa consideracin que sta disfrutaba4 ,los juegos pblicos eran tambin entre los romanos otro elemento de dureza y crueldad4 ,qu puede esperarse de un pueblo cuya principal diversin es asistir framente un espectculo de homicidios1 que se complace en mirar cmo perecen en la arena centenares los hombres1 luchando entre s1 en las garras de las bestias8 ,siendo espaol1 no puedo menos de intercalar un prrafo para decir dos palabras en contestacin una dificultad1 que no dejar de ocurrrsele al lector cuando vea lo que acabo de escribir sobre los combates de hombres con fieras4 ,y los toros en ,espaa8 se me preguntar naturalmente2 no es un pas cristiano catlico donde se ha conservado la costumbre de lidiar los hombres con las fieras8 ,apremiadora parece la objecin1 pero no lo es tanto1 que no deje una salida satisfactoria4 ,y ante todo1 y para prevenir toda mala inteligencia1 declaro que esa diversin popular es1 mi juicio1 brbara1 digna1 si posible fuese1 de ser extirpada completamente4 ,pero1 toda vez que acabo de consignar esta declaracin tan explcita y terminante1 permtaseme hacer algunas observaciones para dejar en buen puesto el nombre de mi patria4 ,en primer lugar1 debe notarse que hay en el corazn del hombre cierto gusto secreto por los azares y peligros4 ,si una aventura ha de ser interesante1 el hroe ha de verse rodeado de riesgos graves y multiplicados2 si una historia ha de excitar vivamente nuestra curiosidad1 no puede ser una cadena no interrumpida de sucesos regulares y felices4 ,pedimos encontrarnos menudo con hechos extraordinarios y sorprendentes2 y1 por ms que nos cueste decirlo1 nuestro corazn1 al mismo tiempo que abriga la compasin ms tierna por el infortunio1 parece que se fastidia si tarda largo tiempo en hallar escenas de dolor1 cuadros salpicados de sangre4 ,de aqu el gusto por la tragedia1 de aqu la aficin aquellos espectculos donde los actores corran1 en la apariencia en la realidad1 algn grave peligro4 ,no explicar yo el origen de este fenmeno2 bstame consignarlo aqu1 para hacer notar los extranjeros que nos acusan de brbaros1 que la aficin del pueblo espaol la diversin de los toros no es ms que la aplicacin un caso particular de un gusto cuyo germen se encuentra en el corazn del hombre4 ,los que tanta humanidad afectan cuando se trata de la costumbre del pueblo espaol1 deberan decirnos tambin3 de dnde nace que se vea acudir un concurso inmenso todo espectculo que por una otra causa sea peligroso los actores2 de dnde nace que todos asistiran con gusto una batalla por ms sangrienta que fuese1 si era dable asistir sin peligro2 de dnde nace que en todas partes acude un numeroso gento presenciar la agona y las ltimas convulsiones del criminal en el patbulo2 de dnde nace1 finalmente1 que los extranjeros cuando se hallan en ,madrid se hacen cmplices tambin de la barbarie espaola asistiendo la plaza de toros8 ,digo todo esto1 no para excusar en lo ms mnimo una costumbre que me parece indigna de un pueblo civilizado1 sino para hacer sentir que en esto1 como casi en todo lo que tiene relacin con el pueblo espaol1 hay exageraciones que es necesario reducir lmites razonables4 ms de esto1 hay que aadir una reflexin importante1 que es una excusa muy poderosa de esa reprensible diversin4 ,no se debe fijar la atencin en la diversin misma1 sino en los males que acarrea4 ,ahora bien3 cuntos son los hombres que mueren en ,espaa lidiando con los toros8 ,un nmero escassimo1 insignificante1 en proporcin las innumerables veces que se repiten las funciones2 de manera que1 si se formara un estado comparativo entre las desgracias ocurridas en esta diversin y las que acaecen en otras clases de juegos1 como las corridas de caballos y otras semejantes1 quizs el resultado manifestara que la costumbre de los toros1 brbara como es en s misma1 no lo es tanto1 sin embargo1 que merezca atraer esa abundancia de afectados anatemas con que han tenido bien favorecernos los extranjeros4 ,y1 volviendo al objeto principal1 cmo puede compararse una diversin donde pasan quizs muchos aos sin perecer un solo hombre1 con aquellos juegos horribles donde la muerte era una condicin necesaria al placer de los espectadores8 ,despus del triunfo de ,trajano sobre los dacios1 duraron los juegos ciento veintitrs das1 pereciendo en ellos el espantoso nmero de diez mil gladiadores4 ,tales eran los juegos que formaban la diversin1 no slo del populacho romano1 sino tambin de las clases elevadas2 en esa repugnante carnicera se gozaba aquel pueblo corrompido1 que hermanaba con la voluptuosidad ms refinada1 la crueldad ms atroz4 ,y he aqu la prueba convincente de lo dicho ms arriba1 saber3 que las costumbres pueden ser muelles sin ser suaves2 antes se aviene muy bien la brutalidad de una molicie desenfrenada con el instinto feroz del derramamiento de sangre4 ,en los pueblos modernos1 por corrompidas que sean las costumbres1 no es posible que se toleren jams espectculos semejantes4 ,el principio de la caridad ha extendido demasiado sus dominios1 para que puedan repetirse tamaos excesos4 ,verdad es que no recaba de los hombres que se hagan recprocamente todo el bien que deberan2 pero al menos impide que se hagan tan framente el mal1 que puedan asistir tranquilos la muerte de sus semejantes1 cuando no les impele ello otro motivo que el placer causado por una sensacin pasajera4 ,ya desde la aparicin del ,cristianismo comenzaron echarse las semillas de esta aversin presenciar el homicidio4 ,sabida es la repugnancia de los cristianos los espectculos de los gentiles1 repugnancia que prescriban y avivaban las santas amonestaciones de los primeros pastores de la ,iglesia4 ,era cosa reconocida que la caridad cristiana era incompatible con la asistencia unos juegos donde se presenciaba el homicidio bajo las formas ms crueles y refinadas4 ,nosotros1 deca bellamente uno de los apologistas de los primeros siglos1 hacemos poca diferencia entre matar un hombre ver que se le mata4#f ,,capitulo ,,xxxii ,la sociedad moderna deba1 al parecer1 distinguirse por la dureza y crueldad de sus costumbres1 pues que1 siendo un resultado de la sociedad de los romanos1 y de la de los brbaros1 debi heredar de ambas esa dureza y crueldad4 ,en efecto1 quin ignora la ferocidad de costumbres de los brbaros del ,norte8 ,los historiadores de aquella poca nos han dejado narraciones horrorosas cuya lectura nos hace estremecer4 ,llegse pensar que estaba cercano el fin del mundo1 y la verdad que los que hacan semejante presagio eran bien excusables de creer que estaba muy prxima la mayor de las catstrofes1 cuando eran tantas las que abrumaban la triste humanidad4 ,la imaginacin no alcanza figurarse lo que hubiera sido del mundo en aquella crisis1 si el ,cristianismo no hubiese existido2 y1 aun suponiendo que se hubiese llegado organizar de nuevo la sociedad bajo una otra forma1 no hay duda en que las relaciones1 as privadas como pblicas1 habran quedado en un estado deplorable1 tomando1 adems1 la legislacin un sesgo injusto inhumano4 ,por esta razn fu un beneficio inestimable la influencia de la ,iglesia en la legislacin civil2 y la misma prepotencia temporal del clero fu una de las primeras salvaguardias de los ms altos intereses de la sociedad4 ,mucho se ha dicho contra este poder temporal del clero1 y contra este influjo de la ,iglesia en los negocios temporales2 pero ante todo era menester hacerse cargo de que ese poder y ese influjo fueron trados por la misma naturaleza de las cosas2 es decir1 que fueron naturales1 y1 por consiguiente1 el hablar contra ellos es un estril desahogo contra la fuerza de acontecimientos cuya realizacin no era dado al hombre impedir4 ,eran1 adems1 legtimos3 porque1 cuando la sociedad se hunde1 es muy legtimo que la salve quien pueda1 y en la poca que nos referimos1 slo poda salvarla la ,iglesia4 sta1 como que no es un ser abstracto1 sino una sociedad real y sensible1 deba obrar sobre la civil por medios tambin reales y sensibles4 ,supuesto que se trataba los intereses materiales de la sociedad1 los ministros de la ,iglesia deban tomar parte1 de una otra suerte1 en la direccin de estos negocios4 ,estas reflexiones son tan obvias y sencillas1 que para convencerse de su verdad y exactitud basta el simple buen sentido4 ,en la actualidad estn generalmente acordes sobre este punto cuantos entienden algo en historia2 y1 si no supisemos cunto trabajo suele costar al entendimiento del hombre el entrar en el verdadero camino1 y1 sobre todo1 cunta mala fe se ha mezclado en esa clase de cuestiones1 difcil fuera explicar cmo se ha tardado tanto en ponerse todo el mundo de acuerdo sobre una cosa que salta los ojos1 con la simple lectura de la historia4 ,pero volvamos al intento4 ,esa informe mezcla de la crueldad de un pueblo culto1 pero corrompido1 con la ferocidad atroz de un pueblo brbaro1 orgulloso1 adems1 de sus triunfos1 y abrevado de sangre vertida en tantas guerras continuadas por tan largo tiempo1 dej en la sociedad europea un germen de dureza y crueldad1 que se hizo sentir por largos siglos y cuyo rastro ha llegado hasta pocas recientes4 ,el precepto de la caridad cristiana estaba en las cabezas1 pero la crueldad de los romanos1 combinada con la ferocidad de los brbaros1 dominaba todava el corazn2 las ideas eran puras1 benficas1 como emanadas de una religin de amor2 pero hallaban una resistencia terrible en los hbitos1 en las costumbres1 en las instituciones1 en las leyes2 porque todo llevaba el sello ms menos desfigurado de los dos principios que se acaban de sealar4 ,reparando en la lucha continua1 tenaz1 que se traba entre la ,iglesia catlica y los elementos que le resisten1 se conoce con toda evidencia que las ideas cristianas no hubieran alcanzado dominar la legislacin y las costumbres1 si el ,cristianismo no hubiese sido ms que una idea religiosa abandonada al capricho del individuo1 tal como la conciben los protestantes2 si no se hubiese realizado en una institucin robusta1 en una sociedad fuertemente constituda1 cual es la ,iglesia catlica4 ,para que se forme concepto de los esfuerzos hechos por la ,iglesia1 indicar algunas de las disposiciones tomadas con el objeto de suavizar las costumbres4 ,las enemistades particulares tenan la sazn un carcter violento2 el derecho se decida por el hecho1 y el mundo estaba amenazado de no ser otra cosa que el patrimonio del ms fuerte4 ,el poder pblico1 que1 no exista1 andaba como confundido en el torbellino de las violencias y desastres que su mano endeble no alcanzaba evitar ni reprimir1 era impotente para dar las costumbres una direccin pacfica1 haciendo que los hombres se sujetasen la razn y la justicia4 ,as vemos que la ,iglesia1 ms de la enseanza y de las amonestaciones generales1 inseparables de su augusto ministerio1 adoptaba en aquella poca ciertas medidas para oponerse al torrente devastador de la violencia1 que todo lo asolaba y destrua4 ,el concilio de ,arles1 celebrado mediados del siglo ,v1 por los aos de #ddc #deb1 dispone en su canon #ej que no se debe permitir la asistencia la iglesia los que tienen enemistades pblicas1 hasta que se hayan reconciliado con sus enemigos4 ,el concilio de ,angers1 celebrado en el ao #dec1 prohibe en su canon #c4 las violencias y mutilaciones4 ,el concilio de ,agde1 en ,languedoc1 celebrado en el ao #ejf1 ordena en su canon #ca que los enemigos que no quieran reconciliarse1 sean desde luego amonestados por los sacerdotes1 y1 si no siguieren los consejos de stos1 sean excomulgados4 ,en aquella poca tenan los galos la costumbre de andar siempre armados1 y con sus armas entraban en la iglesia4 ,alcnzase fcilmente que una costumbre semejante deba de traer graves inconvenientes1 haciendo no pocas veces de la casa de oracin arena de venganzas y de sangre4 mediados del siglo ,,vii vemos que el concilio de ,chlons1 en su canon #ag1 seala la pena de excomunin contra todos los legos que promuevan tumultos saquen la espada para herir alguno en las iglesias en sus recintos4 ,esto nos indica la prudencia y la previsin con que haba sido dictado el canon #bi del tercer concilio de ,orleans1 celebrado en el ao #ech1 donde se manda que nadie asista con armas misa ni vsperas4 ,es curioso observar la uniformidad de plan y la identidad de miras con que marchaba la ,iglesia4 ,en pases muy distantes1 y en poca en que no poda ser frecuente la comunicacin1 hallamos disposiciones anlogas las que se acaban de apuntar4 ,el concilio de ,lrida1 celebrado en el ao #edf1 ordena en el canon #g4 que el que haga juramento de no reconciliarse con su enemigo1 sea privado de la comunin del cuerpo y sangre de ,jesucristo hasta haber hecho penitencia de su juramento1 y haberse reconciliado4 ,pasaban los siglos1 continuaban las violencias1 y el precepto de caridad fraternal que nos obliga al amor de nuestros propios enemigos1 encontraba abierta resistencia en el carcter duro y en las pasiones feroces de los descendientes de los brbaros2 pero la ,iglesia no se cansaba de insistir en la predicacin del precepto divino1 inculcndolo cada paso y procurando hacerlo eficaz por medio de penas espirituales4 ,haban transcurrido ms de #djj aos desde la celebracin del concilio de ,arles1 en que hemos visto privados de asistir la iglesia los que tenan enemistades pblicas1 y encontramos que el concilio de ,worsmes1 celebrado en el ao #hfh1 prescribe en su canon #da que se excomulgue los enemistados que no quieran reconciliarse4 ,basta tener noticia del desorden de aquellos siglos para figurarse si durante ese largo espacio se haban podido remediar las enemistades encarnizadas y violentas2 parece que debiera de haberse cansado la ,iglesia de inculcar un precepto que tan desatendido estaba1 causa de funestas circunstancias2 sin embargo1 ella habla hoy como haba hablado ayer1 como siglos antes1 no desconfiando nunca de que sus palabras produciran algn bien en la actualidad y seran fecundas en el porvenir4 ste es su sistema2 no parece sino que oye de continuo aquellas palabras clama y no ceses1 levanta tu voz como una trompeta4 ,as alcanza el triunfo sobre todas las resistencias2 as1 cuando no puede ejercer predominio sobre la voluntad de un pueblo1 hace resonar de continuo su voz en las sombras del santuario2 all reune siete mil que no doblaron la rodilla ante ,baal1 y al paso que los afirma en la fe y en las buenas obras1 protesta en nombre de ,dios contra los que resisten al ,espritu ,santo4 ,tal vez durante la disipacin y las orgas de una ciudad populosa1 penetramos en un sagrado recinto donde reinan la gravedad y la meditacin en medio del silencio y de las sombras4 ,un ministro del santuario1 rodeado de un nmero escogido de fieles1 hace resonar de vez en cuando algunas palabras austeras y solemnes3 he aqu la personificacin de la ,iglesia en pocas desastrosas por el enflaquecimiento de la fe la corrupcin de costumbres4 ,una de las reglas de conducta de la ,iglesia catlica ha sido el no doblegarse jams ante el poderoso4 ,cuando ha proclamado una ley1 la ha proclamado para todos1 sin distincin de clases4 ,en las pocas de la prepotencia de los pequeos tiranos que bajo distintos nombres vejaban los pueblos1 esta conducta contribuy sobremanera hacer populares las leyes eclesisticas2 porque nada ms propio para hacer llevadera al pueblo una carga1 que ver sujeto ella al noble y hasta al mismo rey4 ,en el tiempo que nos referimos1 prohibanse severamente las enemistades y las violencias entre los plebeyos2 pero la misma ley se extenda tambin los grandes y los mismos reyes4 ,no haba mucho que el ,cristianismo se hallaba establecido en ,inglaterra1 y encontramos sobre este particular un ejemplo curioso4 ,nada menos que tres prncipes excomulgados en un mismo ao1 y en una misma ciudad1 y obligados hacer penitencia de los delitos cometidos4 ,en la ciudad de ,landaff1 en el pas de ,gales1 en ,inglaterra1 en la metrpoli de ,cantorbery1 se celebraron en el ao #efj tres concilios4 ,en el primero fu excomulgado ,monrico1 rey de ,clamargon1 por haber dado muerte al rey ,cineiba1 pesar de la paz que se haban jurado sobre las santas reliquias2 en el segundo se excomulga al rey ,morcante1 que haba quitado la vida ,friaco su to1 despus de haberle jurado igualmente la paz2 en el tercero se excomulg al rey ,guidnerto por haber dado muerte su hermano1 que le disputaba la corona4 ,no deja de ser interesante ver los jefes de los brbaros1 que convertidos en reyes se asesinaban tan fcil y atrozmente1 obligados reconocer la autoridad de un poder superior que los precisaba hacer penitencia de haber manchado sus manos con la sangre de sus parientes1 y haber quebrantado la santidad de sus pactos1 y chase de ver los saludables efectos que de esto deban seguirse para suavizar las costumbres4 ,fcil era1 dirn los enemigos de la ,iglesia1 los que se empean en rebajar el mrito de todos sus actos1 fcil era1 dirn1 predicar la suavidad de costumbres exigiendo la observancia de los preceptos divinos jefes de tan escaso poder y que no tenan de rey ms que el nombre4 ,fcil era habrselas con reyezuelos brbaros que1 fanatizados por una religin que no comprendan1 inclinaban humildemente la cabeza ante el primer sacerdote que se presentaba intimidarlos de parte de ,dios4 ,pero qu significa esto8 qu influencia pudo tener en el curso de los grandes acontecimientos8 ,la historia de la civilizacin europea ofrece un teatro inmenso1 donde los hechos deben estudiarse en mayor escala1 donde las escenas han de ser grandiosas1 si es que han de ejercer influencia sobre el nimo de los pueblos4 ,despreciemos lo que hay de ftil en un razonamiento semejante2 pero1 ya que se quieran escenas grandes1 que hayan debido influir en desterrar el empleo brutal de la fuerza1 sin suavizar las costumbres1 abramos la historia de los primeros siglos de la ,iglesia1 y no tardaremos en encontrar una pgina sublime1 eterno honor del ,catolicismo4 ,reinaba sobre todo el mundo conocido un emperador cuyo nombre era acatado en los cuatro ngulos de la tierra1 y cuya memoria es respetada por la posteridad4 ,en una ciudad importante el pueblo amotinado degella al comandante de la guarnicin1 y el emperador en su clera manda que el pueblo sea exterminado4 ,al volver en s el emperador revoca la orden fatal2 pero ya era tarde3 la orden estaba ejecutada1 y millares de vctimas haban sucumbido en una carnicera horrorosa4 ,al esparcirse la noticia de tan atroz catstrofe1 un santo obispo se retira de la corte del emperador y le escribe desde la campaa estas graves palabras3 ,yo no me atrevo ofrecer el sacrificio1 si vos pretendis asistir l3 si el derramamiento de la sangre de un solo inocente bastara vedrmelo1 cunto ms siendo tantas las muertes inocentes6 ,el emperador1 confiado en su poder1 no se detiene por esta carta y se dirige la iglesia4 ,llegado al prtico1 se le presenta un hombre venerable1 que con ademn grave y severo le detiene y le prohibe entrar4 ,has imitado1 le dice1 ,david en el crimen2 imtale en la penitencia4 ,el emperador cede1 se humilla1 se somete las disposiciones del santo prelado2 y la religin y la humanidad quedan triunfantes4 ,la ciudad desgraciada se llama ,tesalnica1 el emperador era ,teodosio el ,grande1 y el prelado era ,san ,ambrosio1 arzobispo de ,miln4 ,en este acto sublime se ven personificadas de un modo admirable1 y encontrndose cara cara1 la justicia y la fuerza4 ,la justicia triunfa de la fuerza1 pero por qu8 ,porque el que representa la justicia la representa en nombre del cielo1 porque los vestidos sagrados1 la actitud imponente del hombre que detiene al emperador1 recuerdan ste la misin divina del santo obispo y el ministerio que ejerce en la sagrada jerarqua de la ,iglesia4 ,poned en lugar del obispo un filsofo y decidle que vaya detener al emperador1 amonestndole que haga penitencia de su crimen1 y veris si la sabidura humana alcanza tanto como el sacerdocio hablando en nombre de ,dios2 poned1 si os place1 un obispo de una ,iglesia que haya reconocido la supremaca espiritual en el poder civil1 y veris si en su boca tienen fuerza las palabras para alcanzar tan sealado triunfo4 ,el espritu de la ,iglesia era el mismo en todas pocas1 sus tendencias eran siempre hacia el mismo objeto2 su lenguaje igualmente severo1 igualmente fuerte1 ora hablase un plebeyo romano1 ora un brbaro1 sea que dirigiese sus amonestaciones un patricio del imperio un noble germano3 no le amedrentaba ni la prpura de los ,csares1 ni la mirada fulminante de los reyes de la larga cabellera4 ,el poder de que se hall investida en la ,edad media no diman nicamente de ser ella la sola que haba conservado alguna luz de las ciencias y el conocimiento de principios de gobierno1 sino tambin de esa firmeza inalterable que ninguna resistencia1 ningn ataque1 eran bastantes desconcertar4 ,qu hubiera hecho la sazn el ,protestantismo para dominar circunstancias tan difciles y azarosas8 ,falto de autoridad1 sin un centro de accin1 sin seguridad en su propia fe1 sin confianza en sus medios1 qu recursos hubiera empleado para contener el mpetu de la fuerza que seoreada del mundo acababa de hacer pedazos los restos de la civilizacin antigua1 y opona un obstculo poco menos que insuperable toda tentativa de organizacin social8 ,el ,catolicismo1 con su fe ardiente1 su autoridad robusta1 su unidad indivisible1 su trabazn jerrquica1 pudo acometer la alta empresa de suavizar las costumbres con aquella confianza que inspira el sentimiento de las propias fuerzas1 con aquel bro que alienta el corazn cuando se abriga en l la seguridad del triunfo4 ,no se crea1 sin embargo1 que la manera con que suaviz las costumbres la ,iglesia catlica fuese siempre un rudo choque contra la fuerza2 vmosla emplear medios indirectos1 contentarse con prescribir lo que era asequible1 exigir lo menos para allanar el camino al logro de lo ms4 ,en una capitular de ,carlomagno formada en ,aix-la-,chapelle en el ao #hac1 que consta de #bf artculos1 que no son otra cosa que una especie de confirmacin y resumen de cinco concilios celebrados poco antes en las ,galias1 encontramos dos artculos aadidos1 de los cuales el segundo prescribe que se proceda contra los que1 con pretexto del derecho llamado ,fayda1 excitan ruidos y tumultos en los domingos y fiestas1 y tambin en los das de trabajo4 ,ya hemos visto ms arriba emplear las sagradas reliquias para hacer ms respetable el juramento de paz y amistad que se prestaban los reyes3 acto augusto en que se haca intervenir el cielo para evitar la fusin de sangre y traer la paz la tierra2 ahora vemos que el respeto los domingos y dems fiestas se utiliza tambin para preparar la abolicin de la brbara costumbre de que los parientes de un hombre muerto pudiesen vengar la muerte1 dndola al matador4 ,el lamentable estado de la sociedad europea en aquella poca se retrata vivamente en los mismos medios que el poder eclesistico se vea obligado emplear para disminuir algn tanto los desastres ocasionados por las violencias de las costumbres4 ,el no acometer nadie para maltratarle1 el no recurrir la fuerza para obtener una reparacin1 desahogar la venganza1 nos parece nosotros tan justo1 tan conforme razn1 tan natural1 que apenas concebimos posible que puedan las cosas andar de otra manera4 ,si en la actualidad se promulgase una ley que prohibiese el atacar su enemigo en este en aquel da1 en esta en aquella hora1 nos parecera el colmo de la ridiculez y de la extravagancia4 ,no lo pareca1 sin embargo1 en aquellos tiempos2 y una prohibicin semejante se haca cada paso1 no en obscuras aldeas1 sino en las grandes ciudades1 en asambleas numerossimas1 donde se contaban centenares los obispos1 donde acudan los condes1 los duques1 los prncipes y reyes4 ,esa ley que nosotros nos parecera tan extraa1 y por la que se ve que la autoridad se tena por dichosa si poda alcanzar que los principios de justicia fuesen respetados al menos algunos das1 particularmente en las mayores solemnidades1 esa ley fu por largo tiempo uno de los puntos capitales del derecho pblico y privado de ,europa4 ,ya se habr conocido que estoy hablando de la ,tregua de ,dios4 ,muy necesaria deba ser la sazn una ley semejante1 cuando la vemos repetida tantas veces en pases muy distantes unos de otros4 ,entre lo mucho que se podra recordar sobre esta materia1 me contentar con apuntar algunas decisiones conciliares de aquella poca4 ,el concilio de ,tubuza1 en la dicesis de ,elna1 en el ,roselln1 celebrado por ,guifredo1 arzobispo de ,narbona1 en el ao #ajda1 establece la ,tregua de ,dios1 mandando que1 desde la tarde del mircoles hasta la maana del lunes1 nadie tomase cosa alguna por fuerza1 ni se vengase de ninguna injuria1 ni exigiese prendas de fiador4 ,quien contraviniese este decreto1 deba pagar la composicin de las leyes1 como merecedor de muerte1 ser excomulgado y desterrado del pas4 ,considerbase tan beneficiosa la prctica de esta disposicin1 que1 en el mismo ao1 se tuvieron en ,francia otros muchos concilios sobre el mismo asunto4 ,tenase tambin el cuidado de recordar con frecuencia esta obligacin1 como lo vemos en el concilio de ,saint-,gilles1 en ,languedoc1 celebrado en el ao #ajdb1 y en el de ,narbona1 celebrado en #ajde4 pesar de insistirse tanto sobre lo mismo1 no se alcanzaba todo el fruto deseado1 como lo indica la fluctuacin que sufran las disposiciones de la ley4 ,as vemos que1 en el ao #ajdg1 la ,tregua de ,dios se limitaba un tiempo menor del que tena en #ajda1 pues que el concilio de ,telugis1 de la dicesis de ,elna1 celebrado en #ajdg1 dispone que en todo el condado del ,roselln nadie acometa su enemigo desde la hora nona del sbado hasta la hora de prima del lunes2 por manera que la ley era entonces mucho ms lata que en #ajda1 donde hemos visto que la ,tregua de ,dios comprenda desde la tarde del mircoles hasta la maana del lunes4 ,en el mismo concilio que acabo de citar1 se encuentra una disposicin notable1 pues que se manda que nadie pueda acometer un hombre que va la iglesia1 vuelve de ella1 que acompaa mujeres4 ,en el ao #ajed1 la ,tregua de ,dios iba ganando terreno1 pues1 no slo vuelve comprender desde el mircoles por la tarde hasta el lunes por la maana despus de la salida del sol1 sino que se extiende largas temporadas4 ,as vemos que el concilio de ,narbona1 celebrado por el arzobispo ,guifredo en dicho ao1 ms de sealar comprendido en la ,tregua de ,dios desde el mircoles por la tarde hasta el lunes por la maana1 la declara obligatoria para el tiempo y das siguientes3 desde el primer domingo de ,adviento hasta la octava de la ,epifana1 desde el domingo de la ,quincuagsima hasta la octava de ,pascua1 desde el domingo que precede la ,ascensin hasta la octava de ,pentecosts1 en los das de las fiestas de ,nuestra ,seora1 de ,san ,pedro1 de ,san ,lorenzo1 de ,san ,miguel1 de ,todos los ,santos1 de ,san ,martn1 de ,santos ,justo y ,pastor1 titulares de la ,iglesia de ,narbona1 y todos los das de ayuno2 y esto1 so pena de anatema y de destierro perpetuo4 ,en el mismo concilio se encuentran otras disposiciones tan bellas1 que no es posible dejar de recordarlas1 dado que se trata de manifestar y hacer sentir la influencia de la ,iglesia catlica en suavizar las costumbres4 ,en el canon #i4 se prohibe cortar los olivos1 sealndose una razn1 que1 si los ojos de los juristas no parecer bastante general y adecuada1 es los de la filosofa de la historia un hermoso smbolo de las ideas religiosas1 ejerciendo sobre la sociedad su benfica influencia4 ,la razn que seala el concilio1 es que los olivos suministran la materia del santo ,crisma y del alumbrado de las iglesias4 ,una razn semejante produca1 sin duda1 ms efecto que todas las que pudieran sacarse de ,ulpiano y ,justiniano4 ,en el canon #aj se manda que1 en todo tiempo y lugar1 gocen de la seguridad de la ,tregua los pastores y sus ovejas1 disponindose lo mismo en el canon #aa con respecto las casas situadas treinta pasos al rededor de las iglesias4 ,en el canon #ah se prohibe los que tienen pleito usar de procedimientos de hecho cometer alguna violencia1 antes que la causa haya sido juzgada en presencia del obispo y del seor del lugar4 ,en los dems cnones se prohibe robar los mercaderes y peregrinos1 y hacer dao nadie1 bajo la pena de ser separados de la ,iglesia los perpetradores de este delito1 si lo hubiesen cometido durante la ,tregua4 medida que iba adelantando el siglo ,,xi1 notamos que se inculca ms y ms la saludable prctica de la ,tregua de ,dios1 interviniendo en este negocio la autoridad de los ,papas4 ,en el concilio de ,gerona1 celebrado por el cardenal ,hugo el ,blanco en #ajfh1 se confirm la ,tregua de ,dios por autoridad de ,alejandro ,,ii1 so pena de excomunin2 y en #ajhj1 el concilio de ,lilebona1 en ,normanda1 supone establecida ya muy generalmente esta ,tregua1 pues que manda en su canon primero que los obispos y los seores cuiden de su observancia1 aplicando los prevaricadores censuras y otras penas4 ,en el ao #ajic1 el concilio de ,troya1 en la ,pulla1 celebrado por ,urbano ,,ii1 confirma tambin la ,tregua de ,dios2 siendo notable el ensanche que deba ir tomando esa disposicin eclesistica1 pues que dicho concilio asistan setenta y cinco obispos4 ,mucho mayor era el nmero en el concilio de ,clermont1 en ,auvernia1 celebrado por el mismo ,urbano ,,ii en el ao #ajie1 pues que contaba nada menos que trece arzobispos1 doscientos veinte obispos y muchos abades4 ,en su canon #a4 confirma la ,tregua con respecto al jueves1 viernes1 sbado y domingo2 pero quiere que se observe todos los das de la semana con respecto los monjes1 clrigos y mujeres4 ,en los cnones #bi y #cj se dispone que1 si alguno1 perseguido por su enemigo1 se refugia junto una cruz1 debe estar all tan seguro como si hubiese buscado asilo en la iglesia4 ,esta ensea sublime de redencin1 despus de haber dado salud al linaje humano1 empapndose en la cima del ,calvario con la sangre del ,hijo de ,dios1 serva ya de amparo los que1 en el asalto de ,roma1 se refugiaban ella1 huyendo del furor de los brbaros2 y siglos despus encontramos que1 levantada en los caminos1 salvaba todava al desgraciado que se abrazaba con ella1 huyendo de un enemigo sediento de venganza4 ,el concilio de ,run1 celebrado en el ao #ajif1 extiende todava ms el dominio de la ,tregua1 mandando observarla desde el domingo antes del mircoles de ,ceniza hasta la segunda feria despus de la octava de ,pentecosts1 desde la puesta del sol en el mircoles antes del ,adviento hasta la octava de la ,epifana1 y en cada semana1 desde el mircoles puesto el sol hasta su salida del lunes siguiente2 y1 por fin1 en todas las fiestas y vigilias de la ,virgen y de los ,apstoles4 ,en el canon #b4 se ordena que gocen de una paz perpetua todos los clrigos1 monjas y religiosas1 mujeres1 peregrinos1 mercaderes y sus criados1 los bueyes y caballos de arado1 los carreteros1 los labradores y todas las tierras que pertenecen los santos1 prohibiendo acometerlos1 robarlos1 ejercer en ellos alguna violencia4 ,en aquella poca se conoce que la ley se senta ms fuerte1 y que poda exigir la obediencia en tono ms severo2 pues vemos que en el canon #c4 del mismo concilio se prescribe que todos los varones que hayan cumplido doce aos1 presten juramento de observar la ,tregua2 y en el canon #d4 se excomulga los que se resistan prestarle2 as como algunos aos despus1 saber1 en #aaae1 la ,tregua empieza comprender1 no ya algunas temporadas1 sino aos enteros3 el concilio de ,troya1 en la ,pulla1 celebrado en dicho ao por el papa ,pascual1 establece la ,tregua por tres aos4 ,los papas continuaban con ahinco la obra comenzada1 sancionando con el peso de su autoridad1 y difundiendo con su influencia1 entonces universal y poderosa en toda la ,europa1 la observancia de la ,tregua4 sta1 aunque en la apariencia no fuese otra cosa que un acatamiento la religin por parte de las pasiones violentas1 que por respeto ella suspendan sus hostilidades1 era1 en el fondo1 el triunfo del derecho sobre el hecho1 y uno de los ms admirables artificios que se han visto empleados jams para suavizar las costumbres de un pueblo brbaro4 ,quien se vea precisado no poder echar mano de la fuerza en cuatro das de la semana1 y largas temporadas del ao1 claro es que deba de inclinarse costumbres ms suaves1 no emplendola nunca4 ,lo que cuesta trabajo1 no es convencer al hombre de que obra mal1 sino hacerle perder el hbito de obrar mal2 y sabido es que todo hbito se engendra por la repeticin de los actos1 y se pierde cuando se logra que stos cesen por algn tiempo4 ,as1 es sumamente satisfactorio el ver que los papas procuraban sostener y propagar esa ,tregua renovando el mandamiento de su observancia en concilios numerosos1 y1 por tanto1 de una influencia ms eficaz y universal4 ,en el concilio de ,reims1 abierto por el mismo pontfice ,calixto ,,ii en #aaai1 se expidi un decreto en confirmacin de la misma ,tregua4 ,asistieron este concilio trece arzobispos1 ms de doscientos obispos y un gran nmero de abades y eclesisticos distinguidos en dignidad4 ,inculcse la misma observancia en el concilio de ,letrn ,,ix1 general1 celebrado en #aabc1 congregado por ,calixto ,,ii4 ,eran ms de trescientos los prelados entre arzobispos y obispos1 y el nmero de los abades pasaba de seiscientos4 ,en #aacj se insiste sobre lo mismo en el concilio de ,clermont1 en ,auvernia1 celebrado por ,inocencio ,,ii1 renovndose los reglamentos pertenecientes la observancia de la ,tregua2 y en el concilio de ,avin en #abji1 celebrado por ,hugo1 obispo de ,riez1 y ,miln1 notario del papa ,inocencio ,,iii1 ambos legados de la ,santa ,sede1 se confirman las leyes anteriormente establecidas para la observancia de la paz y de la ,tregua1 condenndose los revoltosos que la perturbaban4 ,en el concilio de ,montpeller1 celebrado en #abae1 juntado por ,roberto de ,corcen1 y presidido por el cardenal de ,benevento como legado que era en la provincia1 se renueva y confirma todo cuanto en distintos tiempos se haba arreglado para la seguridad pblica1 y ms recientemente para la subsistencia de la paz entre seor y seor1 y entre los pueblos4 los que han mirado la intervencin de la sociedad eclesistica en los negocios civiles como una usurpacin de las atribuciones del poder pblico1 podrase preguntarles si puede ser usurpado lo que no existe1 y si un poder incapacitado para ejercer sus atribuciones propias1 se quejara con razn de que las ejerciese otro que tuviese para ello la inteligencia y la fuerza necesarias4 ,no se quejaba entonces el poder poltico de esas pretendidas usurpaciones1 y as los gobiernos como los pueblos las miraban como muy justas y legtimas1 porque1 como se ha dicho ms arriba1 eran naturales1 necesarias1 tradas por la fuerza de los acontecimientos1 dimanadas de la situacin de las cosas4 ,por cierto que sera ahora curioso ver que los obispos se ocupasen en la seguridad de los caminos1 que publicasen edictos contra los incendiarios1 los ladrones1 los que cortasen los olivos causasen otros estragos semejantes2 pero en aquellos tiempos se consideraba este proceder como muy natural y muy necesario4 ,merced estos cuidados de la ,iglesia1 este solcito desvelo1 que despus se ha culpado con tanta ligereza1 pudieron echarse los cimientos de este edificio social cuyos bienes disfrutamos1 y llevarse cabo una reorganizacin que hubiera sido imposible sin la influencia religiosa y sin la accin de la potestad eclesistica4 ,queris saber el concepto que debe formarse de un hecho1 descubriendo si es hijo de la naturaleza misma de las cosas1 efecto de combinaciones astutas8 ,reparad el modo con que se presenta1 los lugares en que nace1 los tiempos en que se verifica2 y cuando le veis reproducido en pocas muy distintas1 en lugares muy lejanos1 entre hombres que no han podido concertarse1 estad seguros que lo que obra all no es el plan del hombre1 sino la fuerza misma de las cosas4 ,estas condiciones se verifican de un modo palpable en la accin de la potestad eclesistica sobre los negocios pblicos4 ,abrid los concilios de aquellas pocas y por doquiera os ocurrirn los mismos hechos2 as1 por ejemplo1 el concilio de ,palencia1 en el reino de ,len1 celebrado en #aabi1 ordena en su canon #ab que se destierre se recluya en un monasterio los que acometan los clrigos1 monjes1 mercaderes1 peregrinos y mujeres4 ,pasad ,francia y encontraris el concilio de ,clermont1 en ,auvernia1 celebrado en #aacj1 que en su canon #ac excomulga los incendiarios4 ,en #aaeg os ocurrir el concilio de ,reims1 mandando en su canon #c4 que durante la guerra no se toque la persona de los clrigos1 monjes1 mujeres1 viajantes1 labradores y vieros4 ,pasad ,italia y encontraris el concilio de ,letrn ,,ix1 general1 convocado en #aagi1 que prohibe1 en su canon #bb1 maltratar inquietar los monjes1 clrigos1 peregrinos1 mercaderes1 aldeanos que van de viaje1 estn ocupados en la agricultura1 y los animales empleados en ella4 ,en el canon #bd se excomulga los que apresen despojen los cristianos que naveguen para su comercio otras causas legtimas y los que roben los nufragos1 si no restituyen lo robado4 ,pasando ,inglaterra1 encontramos el concilio de ,oxford1 celebrado en #abbb por ,esteban ,langton1 arzobispo de ,cantorbery1 prohibiendo en el canon #bj que nadie pueda tener ladrones para su servicio4 ,en ,suecia el concilio de ,arbogen1 celebrado en #acif por ,enrique1 arzobispo de ,upsal1 dispone en su canon #e4 que no se conceda sepultura eclesistica los piratas1 raptores1 incendiarios1 ladrones de caminos reales1 opresores de pobres y otros malhechores4 ,por manera que1 en todas partes1 y en todos tiempos1 se encuentra el mismo hecho3 la ,iglesia luchando contra la injusticia1 contra la violencia1 y esforzndose por reemplazarlas con el reinado de la justicia y de la ley4 ,yo no s con qu espritu han ledo algunos la historia eclesistica1 que no hayan sentido la belleza del cuadro que se ofrece en las repetidas disposiciones que no he hecho ms que apuntar1 todas dirigidas proteger al dbil contra el fuerte4 ,si al clrigo y al monje1 como dbiles que son por pertenecer una profesin pacfica1 se les protege de una manera particular en los cnones citados1 notamos que se dispensa la misma proteccin las mujeres1 los peregrinos1 los mercaderes1 los aldeanos que van de viaje y se ocupan en los trabajos del campo1 los animales de cultivo1 en una palabra1 todo lo dbil4 ,y cuenta que esta proteccin no es un mero arranque de generosidad pasajera3 es un sistema seguido en lugares muy diferentes1 continuado por espacio de siglos1 desenvuelto y aplicado por los medios que la caridad sugiere1 inagotable en recursos y artificios cuando se trata de hacer el bien y de evitar el mal4 ,y por cierto que aqu no puede decirse que la ,iglesia obrase por miras interesadas1 porque1 cul era el provecho material que poda resultarle de impedir el despojo de un obscuro viajante1 el atropellamiento de un pobre labrador1 el insulto hecho una desvalida mujer8 ,el espritu que la animaba entonces1 pesar de los abusos que consigo traa la calamidad de los tiempos2 el espritu que la animaba entonces1 como ahora1 era el ,espritu de ,dios2 ese ,espritu que le comunica sin cesar una decidida inclinacin lo bueno1 lo justo1 y que la impele de continuo buscar los medios ms propsito para realizarlo4 ,juzgue ahora el lector imparcial si esfuerzos tan continuados por parte de la ,iglesia para desterrar de la sociedad el dominio de la fuerza debieron no contribuir suavizar las costumbres4 ,esto aun limitndonos al tiempo de paz2 pues1 por lo que toca al de guerra1 no es necesario siquiera detenerse en probarlo4 ,el vae victis de los antiguos ha desaparecido en la historia moderna1 merced la religin divina que ha inspirado los hombres otras ideas y sentimientos2 merced la ,iglesia catlica1 que con su celo por la redencin de los cautivos ha suavizado las mximas feroces de los romanos1 que conceptuaban necesario1 para hacer los hombres valientes1 no dejarles esperanza de salir de la esclavitud1 en caso de que ella los condujesen los azares de la guerra4 ,si el lector quiere tomarse la pena de leer el captulo ,,xvii de esta obra con el ,,iii de la nota primera1 donde se hallan algunos de los muchos documentos que se podran citar sobre este punto1 formar cabal concepto de la gratitud que se merece la ,iglesia catlica por su caridad1 su desprendimiento1 su celo incansable en favor de los infelices que1 privados de libertad1 geman en poder de los enemigos4 esto debe aadirse tambin la consideracin de que1 abolida la esclavitud1 haba de suavizarse por necesidad el sistema de la guerra4 ,porque1 si al enemigo no era lcito matarle1 una vez rendido1 ni tampoco retenerle en esclavitud1 todo se reduca retenerle el tiempo necesario para que no pudiese hacer dao1 hasta que se recibiese por l la compensacin correspondiente4 ,he aqu el sistema moderno1 que consiste en retener los prisioneros hasta que se haya terminado la guerra verificado un canje4 ,bien que1 segn lo dicho ms arriba1 la suavidad de costumbres consiste1 propiamente hablando1 en la exclusin de la fuerza1 no obstante1 como en este mundo todo se enlaza1 no debe mirarse esta exclusin de un modo abstracto1 considerando posible que exista por la sola fuerza del desarrollo de la inteligencia4 ,una de las condiciones necesarias para una verdadera suavidad de costumbres1 es que1 no slo se eviten en cuanto sea posible los medios violentos1 sino que1 adems1 se empleen los benficos4 ,si esto no se verifica1 las costumbres sern ms bien enervadas que suaves1 y el uso de la fuerza no ser desterrado de la sociedad1 sino que andar en ella disfrazado con artificio4 ,por estas razones conviene echar una ojeada sobre el principio de donde ha sacado la civilizacin europea el espritu de beneficencia que la distingue2 pues que as se acabar de manifestar que al ,catolicismo es debida principalmente nuestra suavidad de costumbres4 ,adems1 que1 aun prescindiendo del enlace que con esto tiene la beneficencia1 ella por s sola entraa demasiada importancia1 para que sea posible desentenderse de consagrarle algunas pginas1 cuando se hace una resea analtica de los elementos de nuestra civilizacin4#g ,,capitulo ,,xxxiii ,las costumbres no sern jams suaves1 si no existe la beneficencia pblica4 ,de suerte que la suavidad y esta beneficencia1 si bien no se confunden1 no obstante1 se hermanan4 ,la beneficencia pblica1 propiamente tal1 era desconocida entre los antiguos4 ,el individuo poda ser benfico una que otra vez2 la sociedad no tena entraas4 ,as es que la fundacin de establecimientos pblicos de beneficencia no entr jams en su sistema de administracin4 ,qu hacan1 pues1 de los desgraciados8 se nos dir2 y nosotros responderemos esta pregunta con el autor del ,genio del ,cristianismo3 ,tenan dos conductos para deshacerse de ellos3 el infanticidio y la esclavitud4 ,dominaba ya el ,cristianismo en todas partes1 y vemos todava que los rastros de costumbres atroces daban mucho que entender la autoridad eclesistica4 ,el concilio de ,vaisn1 celebrado en el ao #ddb1 al establecer un reglamento sobre pertenencia legtima de los expsitos1 manda castigar con censura eclesistica los que perturbaban con reclamaciones importunas las personas caritativas que haban recogido un nio2 lo que haca el concilio con la mira de no apartar de esta costumbre benfica1 porque1 en el caso contrario1 segn aade1 estaban expuestos ser comidos por los perros4 ,no dejaban1 todava1 de encontrarse algunos1 padres desnaturalizados que mataban sus hijos2 pues que un concilio de ,lrida1 celebrado en el ao #edf1 impone siete aos de penitencia los que cometan semejante crimen2 y el de ,toledo1 celebrado en #ehi1 dispone en su canon #ag que se impida que los padres y madres quiten la vida sus hijos4 ,no estaba1 sin embargo1 la dificultad en corregir estos excesos1 que por su misma oposicin las primeras ideas de moral1 y por su repugnancia los sentimientos ms naturales1 se prestaban ser desarraigados y extirpados4 ,la dificultad consista en encontrar los medios para organizar un vasto sistema de beneficencia1 donde estuviesen siempre la mano los socorros1 no slo para los nios1 sino tambin para los viejos invlidos1 para los enfermos1 para los pobres que no pudiesen vivir de su trabajo2 en una palabra1 para todas las necesidades4 ,como nosotros vemos esto planteado ya1 y nos hemos familiarizado con su existencia1 nos parece una cosa tan natural y sencilla1 que apenas acertamos distinguir una mnima parte del mrito que encierra4 ,supngase1 empero1 por un instante que no existiesen semejantes establecimientos2 trasladmonos con la imaginacin aquella poca en que no se tena de ellos ni idea siquiera2 qu esfuerzos tan continuados no supone el plantearlos y organizarlos8 ,es claro que1 extendida por el mundo la caridad cristiana1 deban ser socorridas todas las necesidades con ms frecuencia y eficacia que no lo eran anteriormente1 aun suponiendo que el ejercicio de ella se hubiese limitado medios puramente individuales3 porque nunca habra faltado un nmero considerable de fieles que hubieran recordado las doctrinas y el ejemplo de ,jesucristo1 quien1 mientras nos enseaba la obligacin de amar los dems hombres como nosotros mismos1 y esto no con un afecto estril1 sino dando de comer al hambriento1 de beber al que tiene sed1 vistiendo al desnudo y visitando al enfermo y al encarcelado1 nos ofreca en su propia conducta un modelo de la prctica de esa virtud4 ,de mil maneras poda ostentar el infinito poder que tena sobre el cielo y la tierra3 al imperio de su voz se hubieran humillado dciles todos los elementos1 los astros se hubieran detenido en su carrera1 y la naturaleza toda hubiera suspendido sus leyes2 pero es de notar que se complace en manifestar su omnipotencia1 en atestiguar su divinidad1 haciendo milagros que servan de remedio consuelo de los desgraciados4 ,su vida est compendiada en la sencillez sublime de aquellas dos palabras del sagrado texto3 ,pertransiit benefaciendo4 ,pas haciendo bien4 ,sin embargo1 por ms que pudiese esperarse de la caridad cristiana entregada sus propias inspiraciones1 y obrando en la esfera meramente individual1 no era conveniente dejarla en semejante estado1 sino que era menester realizarla en instituciones permanentes1 por medio de las cuales se evitase que el socorro de las necesidades estuviese sujeto las contingencias inseparables de todo lo que depende de la voluntad del hombre y de circunstancias de momento4 ,por este motivo1 fu sumamente cuerdo y previsor el pensamiento de plantear un gran nmero de establecimientos de beneficencia4 ,la ,iglesia fu quien lo concibi y lo realiz2 y en esto no hizo otra cosa que aplicar un caso particular la regla general de su conducta3 no dejar nunca la voluntad del individuo lo que puede vincularse en una institucin4 ,y es digno de notarse que sta es una de las razones de la robustez que tiene todo cuanto pertenece al ,catolicismo3 de manera que1 as como el principio de la autoridad en materias de dogma le conserva la unidad y la firmeza en la fe1 as la regla de reducirlo todo instituciones asegura la solidez y duracin todas sus obras4 ,estos dos principios tienen entre s una correspondencia ntima2 porque1 si bien se mira1 el uno supone la desconfianza en el entendimiento del hombre1 el otro en su voluntad y en sus medios ,individuales4 ,el uno supone que el hombre no se basta s mismo para el conocimiento de muchas verdades1 el otro que es demasiado veleidoso y dbil para que el hacer el bien pueda quedar encomendado su inconstancia y flaqueza4 ,y ni uno ni otro hacen injuria al hombre1 ni uno ni otro rebajan su dignidad2 no hacen ms que decirle lo que en realidad es1 sujeto al error1 inclinado al mal1 variable en sus propsitos y escaso en sus recursos4 ,verdades tristes1 pero atestiguadas por la experiencia de cada da1 y cuya explicacin nos ofrece la religin cristiana1 asentando como dogma fundamental la cada del humano linaje en la prevaricacin del primer padre4 ,el ,protestantismo1 siguiendo principios diametralmente opuestos1 aplica tambin la voluntad el espritu de individualismo que predica para el entendimiento1 y as es que de suyo es enemigo de instituciones4 ,concretndonos al objeto que nos ocupa1 vemos que su primer paso1 en el momento de su aparicin1 fu destruir lo existente1 sin pensar cmo podra reemplazarse4 ,increble parecer que ,montesquieu haya llegado al extremo de aplaudir esa obra de destruccin1 y sta es otra prueba de la maligna influencia ejercida sobre los espritus por la pestilente atmsfera del siglo pasado4 ,enrique ,,viii1 dice el citado autor1 queriendo reformar la ,inglaterra1 destruy los frailes2 gente perezosa que fomentaba la pereza de los dems1 porque1 practicando la hospitalidad1 haca que una infinidad de personas ociosas1 nobles y de la clase del pueblo1 pasasen su vida corriendo de convento en convento4 ,quit tambin los hospitales1 donde el pueblo bajo encontraba su subsistencia1 como los nobles la suya en los monasterios4 ,desde aquella poca se estableci en ,inglaterra el espritu de industria y de comercio4 7,espritu de las leyes4 ,lib4 #bc1 cap4 #bi47 ,que ,montesquieu hubiese encomiado la conducta de ,enrique ,,viii en destruir los conventos apoyndose en la miserable razn de que1 faltando la hospitalidad que en ellos se encontraba1 se quitara los ociosos este recurso1 es cosa que no fuera de extraar1 supuesto que semejantes vulgaridades eran del gusto de la filosofa que empezaba cundir la sazn4 ,en todo lo que estaba en oposicin con las instituciones del ,catolicismo se pretenda encontrar profundas razones de economa y de poltica2 cosa muy fcil1 porque un nimo preocupado encuentra en los libros1 como en los hechos1 todo lo que quiere4 ,podase1 sin embargo1 preguntar ,montesquieu cul haba sido el paradero de los bienes de los conventos2 y1 como de esos pinges despojos cupo una buena parte esos mismos nobles que antes encontraban all la hospitalidad1 quizs podra reconvenirse al autor del ,espritu de las leyes1 por haber pretendido disminuir la ociosidad de stos por un medio tan singular como era darles los bienes de aquellos que los hospedaban4 ,por cierto que1 teniendo los nobles en su casa los mismos bienes que sufragaban para darles hospitalidad1 se les ahorraba el trabajo de correr de convento en convento4 ,pero lo que no puede tolerarse1 es que presente como un golpe maestro en economa poltica el haber quitado los hospitales1 donde el pueblo bajo encontraba su subsistencia4 ,qu6 tan poco alcanza vuestra vista1 tan desapiadada es vuestra filosofa1 que creis conducente para el fomento de la industria y comercio la destruccin de los asilos del infortunio8 ,y es lo peor que1 seducido ,montesquieu por el prurito de hacer lo que se llama observaciones nuevas y picantes1 llega al extremo de negar la utilidad de los hospitales1 pretendiendo que en ,roma sta es la causa de que viva en comodidad todo el mundo1 excepto los que trabajan4 ,si las naciones son pobres1 no quiere hospitales2 si son ricas1 tampoco2 y para sostener esa paradoja inhumana se apoya en las razones que ver el lector en las siguientes palabras4 ,cuando la nacin es pobre1 dice1 la pobreza particular dimana de la miseria general2 y no es ms1 por decirlo as1 que la misma miseria general4 ,todos los hospitales no sirven entonces para remediar esa pobreza particular2 al contrario1 el espritu de pereza que ellos inspiran aumenta la pobreza general1 y1 por consiguiente1 la particular4 ,he aqu los hospitales presentados como daosos las naciones pobres1 y1 por tanto1 condenados4 ,oigmosle ahora por lo tocante las ricas4 ,he dicho que las naciones ricas necesitaban hospitales1 porque en ellas est sujeta la fortuna mil accidentes2 pero chase de ver que socorros pasajeros valdran mucho ms que establecimientos perpetuos4 ,el mal es momentneo2 de consiguiente1 es menester que los socorros sean de una misma clase1 y aplicables al accidente particular4 7,espritu de las leyes4 ,lib4 #bc1 cap4 #bi47 ,difcil es encontrar nada ms vaco y ms falso que lo que se acaba de citar2 de cierto que1 si por semejante muestra se hubiese de juzgar esa obra1 cuyo mrito se ha exagerado tanto1 merecera una calificacin aun ms severa de la que le da ,m4 ,bonald cuando la llama la ms profunda de las obras superficiales4 ,afortunadamente para los pobres1 y para el buen orden de la sociedad1 la ,europa en general no ha adoptado esas mximas2 y en este punto1 como en muchos otros1 se han dejado aparte las preocupaciones contra el ,catolicismo1 y se ha seguido con ms menos modificaciones el sistema que l haba enseado4 ,en la misma ,inglaterra existen en considerable nmero los establecimientos de beneficencia1 sin que se crea que para aguijonear la diligencia del pobre sea menester exponerle al peligro de perecer de hambre4 ,conviene1 sin embargo1 observar que ese sistema de establecimientos pblicos de beneficencia1 generalizado en la actualidad por toda ,europa1 no hubiera existido sin el ,catolicismo2 y puede asegurarse que1 si el cisma religioso protestante hubiese tenido lugar antes de que se plantease y organizase el indicado sistema1 no disfrutara actualmente la sociedad europea de unos establecimientos que tanto le honran1 y que1 adems1 son un precioso elemento de buena polica y de tranquilidad pblica4 ,no es lo mismo fundar y sostener un establecimiento de esta clase1 cuando ya existen muchos otros del mismo gnero1 cuando los gobiernos tienen la mano inmensos recursos1 y disponen de la fuerza necesaria para proteger todos los intereses1 que plantear un gran nmero de ellos cuando no hay tipos que referirse1 cuando se han de improvisar los recursos de mil maneras diferentes1 cuando el poder pblico no tiene ni prestigio ni fuerza para mantener raya las pasiones violentas que se esfuerzan en apoderarse de todo lo que les ofrece algn cebo4 ,lo primero se ha hecho en los tiempos modernos desde la existencia del ,protestantismo2 lo segundo lo haba hecho siglos antes la ,iglesia catlica4 ,y ntese bien que lo que se ha realizado en los pases protestantes favor de la beneficencia1 no ha sido ms que actos administrativos del gobierno1 actos que necesariamente deba inspirarle la vista de los buenos resultados que hasta entonces haban producido semejantes establecimientos4 ,pero el ,protestantismo en s1 y considerado como ,iglesia separada1 nada ha hecho4 ,ni tampoco poda hacer1 pues que all donde conserva algo de organizacin jerrquica1 es un puro instrumento del poder civil1 y1 por tanto1 no puede obrar por inspiracin propia4 ,para acabar de esterilizarse en este punto1 tiene1 adems del vicio de su constitucin1 sus preocupaciones contra los institutos religiosos1 tanto de hombres como de mujeres2 y as est privado de uno de los poderosos medios que tiene el ,catolicismo para llevar cabo las obras de caridad ms arduas y penosas4 ,para los grandes actos de caridad es necesario el desprendimiento de todas las cosas1 y hasta de s mismo2 y esto es lo que se encuentra eminentemente en las personas consagradas la beneficencia en un instituto religioso2 all se empieza por el desprendimiento raz de todos los dems3 el de la propia voluntad4 ,la ,iglesia catlica1 lejos de proceder en esta parte por inspiraciones del poder civil1 ha considerado como objeto propio el cuidar del socorro de todas las necesidades2 y los obispos han sido considerados como los protectores y los inspectores natos de los establecimientos de beneficencia4 ,y de aqu es que por derecho comn los hospitales estaban sujetos los obispos1 y en la legislacin cannica ha ocupado siempre un lugar muy principal el ramo de establecimientos de beneficencia4 ,es antiqusimo en la ,iglesia legislar sobre esos establecimientos1 y as vemos que el concilio de ,calcedonia1 al prescribir que est bajo la autoridad del obispo de la ciudad el clrigo constitudo in ptochiis1 esto es1 segn explicacin de ,zonaras1 en unos establecimientos destinados al alimento y cuidado de los pobres1 como son aquellos donde se reciben y mantienen los pupilos1 los viejos y enfermos1 usa la siguiente expresin3 segn la tradicin de los ,santos ,padres2 indicando con esto que existan ya disposiciones antiguas de la ,iglesia sobre tales objetos1 pues que ya entonces se apelaba la tradicin1 en tratndose de arreglar algn punto ellos concerniente4 ,son conocidas tambin de los eruditos las antiguas ,diaconas1 lugares de beneficencia donde se recogan viudas pobres1 hurfanos1 viejos y otras personas miserables4 ,cuando con la irrupcin de los brbaros se introdujo por todas partes el dominio de la fuerza1 los bienes que haban adquirido1 que en lo sucesivo adquiriesen1 los hospitales1 estaban muy mal seguros1 pues que de suyo ofrecan un cebo muy estimulante4 ,no falt1 empero1 la ,iglesia cubrirlos con su proteccin4 ,la prohibicin de apoderarse de ellos se haca de un modo muy severo1 y los perpetradores de este atentado eran castigados como homicidas de pobres4 ,el concilio de ,orleans1 celebrado en el ao #edi1 prohibe en su canon #ac el apoderarse de los bienes de hospitales2 y en el canon #ae1 confirmando la fundacin de un hospital hecho en ,len por el rey ,childeberto y la reina ,ultragotha1 encargando la seguridad y la buena administracin de sus bienes1 impone los contraventores la pena de anatema como reos de homicidio de pobres4 ,ciertas disposiciones sobre los pobres1 que son un tiempo de beneficencia y de policia1 y adoptadas en la actualidad en varios pases1 las encontramos en antiqusimos concilios2 como el formar una lista de los pobres de la parroquia1 el obligar sta mantenerlos1 y otras semejantes4 ,as1 el concilio de ,tours1 celebrado por los aos de #eff #efg1 ordena en su canon #e4 que cada ciudad mantenga sus pobres1 y que los sacerdotes rurales y sus feligreses alimenten los suyos1 para evitar que los mendigos anden vagabundos por las ciudades y provincias4 ,por lo que toca los leprosos1 el canon #ba del concilio de ,orleans1 poco ha citado1 prescribe que los obispos cuiden particularmente de los pobres leprosos de sus dicesis1 suministrndoles del fondo de la ,iglesia alimento y vestido2 y el concilio de ,len1 celebrado en el ao #ehc1 manda en su canon #f4 que los leprosos de cada ciudad y su territorio sean mantenidos expensas de la ,iglesia1 cuidando de esto el obispo4 ,tenase en la ,iglesia una matrcula de los pobres1 para distribuirles una parte de los bienes1 y estaba expresamente prohibido el recibir nada de ellos por inscribirlos en la misma4 ,en el concilio de ,reims1 celebrado en el ao #hgd1 se prohibe en el #b4 de sus cinco artculos el recibir nada de los pobres que se matriculaban1 y esto so pena de deposicin4 ,la solicitud por la mejora de la suerte de los presos1 que tanto se ha desplegado en los tiempos modernos1 es antiqusima en la ,iglesia1 y es de notar que ya en el siglo sexto haba en ellas un visitador de crceles4 ,el arcediano1 el prepsito de la iglesia1 tena la obligacin de visitar los presos todos los domingos4 ,no se exceptuaba de esta solicitud ninguna clase de criminales2 y el arcediano deba enterarse de sus necesidades y suministrarles el alimento y lo dems que necesitasen1 por medio de una persona recomendable elegida por el obispo4 ,as consta del canon #bj del concilio de ,orleans1 celebrado en el ao #edi4 ,larga sera la tarea de enumerar ni aun una pequea parte de las disposiciones que atestiguan el celo desplegado por la ,iglesia en el consuelo y alivio de todos los desgraciados2 ni esto fuera propio de este lugar1 dado que slo me he propuesto comparar el espritu del ,protestantismo con el del ,catolicismo con respecto las obras de beneficencia4 ,pero1 ya que el mismo desarrollo de la cuestin me ha llevado como de la mano algunas indicaciones histricas1 no puedo menos de recordar el captulo #ada del concilio de ,aix-la-,chapelle1 donde se ordena que los prelados1 siguiendo los ejemplos de sus predecesores1 funden un hospital para recibir tantos pobres cuantos alcancen mantener las rentas de la iglesia4 ,los cannigos haban de dar al hospital el diezmo de sus frutos1 y uno de ellos deba ser nombrado para recibir los pobres extranjeros1 y para la administracin del hospital4 ,esto en la regla para los cannigos4 ,en la regla para las canonesas dispone el mismo concilio que se establezca un hospital cerca del monasterio1 y que dentro del mismo haya un sitio destinado para recibir las mujeres pobres4 ,de esta prctica result que1 muchos siglos despus1 se vean en varias partes hospitales junto la iglesia de los cannigos4 ,llegando tiempos ms cercanos1 son en muy crecido nmero los institutos que se fundaron con objetos de beneficencia2 siendo de admirar la fecundidad con que brotaban por dondequiera los medios de socorrer las necesidades que se iban ofreciendo4 ,no es dado calcular punto fijo lo que hubiera sucedido sin la aparicin del ,protestantismo2 pero1 discurriendo por analoga1 se puede conjeturar que1 si el desarrollo de la civilizacin europea se hubiese llevado su complemento bajo el principio de la unidad religiosa1 y sin las revoluciones y reacciones incesantes en que se hall sumida la ,europa1 merced la pretendida reforma1 no habra dejado de nacer del seno de la religin catlica algn sistema general de beneficencia que1 organizado con una grande escala y conforme lo que han ido exigiendo los nuevos progresos de la sociedad1 quizs hubiera prevenido remediado esa plaga del pauperismo1 que es el cncer de los pueblos modernos4 ,qu no poda esperarse de los esfuerzos de toda la inteligencia y de todos los recursos de ,europa1 obrando de concierto para lograr este objeto8 ,desgraciadamente se rompi la unidad de la fe1 se desconoci la autoridad que deba ser el centro en adelante1 como lo haba sido hasta all1 y1 desde entonces1 la ,europa1 que estaba destinada ser en breve un pueblo de hermanos1 se convirti en un campo de batalla donde se pele con inaudito encarnizamiento4 ,el rencor1 engendrado por la diferencia de religin1 no permiti que se aunasen los esfuerzos para salir al paso de las nuevas complicaciones y necesidades que iban brotar de la organizacin social y poltica alcanzada por la ,europa costa de los trabajos de tantos siglos2 en lugar de esto1 se aclimataron entre nosotros las disputas rencorosas1 la insurreccin y la guerra4 ,es menester no olvidar que con el cisma de los protestantes1 no slo se ha impedido la reunin de todos los esfuerzos de ,europa para alcanzar el fin indicado1 sino que se ha causado1 adems1 otro mal muy grave1 cual es3 que el ,catolicismo no ha podido obrar de una manera regular1 aun en los pases donde se ha conservado con predominio1 principal1 exclusivo4 ,casi siempre ha tenido que mantenerse en actitud de defensa1 y as se ha visto precisado gastar una gran parte de sus recursos en procurarse medios de salvar su existencia propia4 ,resulta de esto ser muy probable que el orden actual de cosas en ,europa es del todo diferente del que hubiera sido en la suposicin contraria1 y que tal vez1 en este ltimo caso1 no hubiera sido necesario fatigarse en esfuerzos impotentes contra un mal que1 segn todas las apariencias1 si no se imaginan otros medios que los conocidos hasta aqu1 es poco menos que incurable4 ,se me dir que1 en tal caso1 la ,iglesia hubiera conservado una autoridad excesiva sobre todo el ramo de beneficencia1 lo que habra sido una limitacin injusta de las facultades del poder civil2 pero esto es un error4 ,porque es falso que la ,iglesia pretendiese nada que no estuviese muy de acuerdo con lo que exige el mismo carcter de protectora de todos los desgraciados1 de que se halla tan dignamente revestida4 ,verdad es que en ciertos siglos apenas se oye otra voz1 ni se ve otra accin que la suya1 en todo lo tocante al ramo de beneficencia2 pero es menester observar que en aquellos siglos estaba muy lejos el poder civil de poseer una administracin ordenada y vigorosa1 con que pudiese auxiliar como corresponde la ,iglesia4 ,tanto dista de haber mediado en esto ninguna ambicin por parte de ella1 que1 antes bien1 llevada por su celo sin lmites1 haba cargado sobre sus hombros todo el cuidado1 as de lo espiritual como de lo temporal1 sin reparar en ninguna clase de sacrificios y dispendios4 ,tres siglos han pasado desde el funesto acontecimiento que lamentamos1 y la ,europa1 que durante este tiempo ha estado sujeta en buena parte la influencia del ,protestantismo1 no ha dado un solo paso ms all de lo que estaba ya hecho antes de aquella poca4 ,no puedo creer que1 si estos tres siglos hubiesen corrido bajo la influencia exclusiva del ,catolicismo1 no hubiese brotado de su seno alguna invencin caritativa1 que hubiese elevado los sistemas de beneficencia toda la altura reclamada por la complicacin de los nuevos intereses4 ,echando una ojeada sobre los varios sistemas que fermentan en el espritu de los que se ocupan en esta cuestin gravsima1 figura la asociacin bajo una otra forma4 ,cabalmente ste ha sido uno de los principales favoritos del ,catolicismo1 el cual1 as como proclama la unidad en la fe1 as proclama la unin en todo4 ,pero hay la diferencia de que muchas de las asociaciones que se conciben y plantean1 no son ms que aglomeracin de intereses1 faltndoles la unin de voluntades1 la unidad de fin1 circunstancias que no se encuentran sino por medio de la caridad cristiana2 y1 no obstante1 son necesarias estas circunstancias para llevar cabo las grandes obras de beneficencia1 si en ella se ha de encontrar algo ms que una medida de administracin pblica4 ,esta administracin de poco sirve cuando no es vigorosa2 y1 desgraciadamente1 cuando alcanza este vigor1 su accin se resiente un poco de la dureza y tirantez de los resortes4 ,por esto se necesita la caridad cristiana1 que1 filtrndose por todas partes manera de blsamo1 suavice lo que tenga de duro la accin del hombre4 ,ay de los desgraciados que no reciben el socorro en sus necesidades1 sino por medio de la administracin civil1 sin intervencin de la caridad cristiana6 ,en las relaciones que se darn al pblico1 la filantropa exagerar los cuidados que prodiga al infortunio1 pero en la realidad las cosas pasarn de otra manera4 ,el amor de nuestros hermanos1 si no est fundado en principios religiosos1 es tan abundante de palabras como escaso de obras4 ,la vista del pobre1 del enfermo1 del anciano desvalido1 es demasiado desagradable para que podamos soportarla por mucho tiempo1 cuando no nos obligan ello muy poderosos motivos4 ,cunto menos se puede esperar que los cuidados penosos1 humillantes1 de todas horas1 que reclama el socorro de esos infelices1 puedan ser sostenidos cual conviene por un vago sentimiento de humanidad8 ,no3 donde falte la caridad cristiana1 podr haber puntualidad1 exactitud1 todo lo que se quiera1 por parte de los asalariados para servir1 si el establecimiento est sujeto una buena administracin2 pero faltar una cosa que con nada se suple1 que no se paga1 el amor4 ,mas1 se nos dir1 no tenis fe en la filantropa8 ,no2 porque1 como ha dicho ,chateaubriand1 la filantropa es la moneda falsa de la caridad4 ,muy razonable era1 pues1 que la ,iglesia tuviese una intervencin directa en todos los ramos de beneficencia1 pues que ella era quien deba saber mejor que nadie el modo de hacer obrar la caridad cristiana1 aplicndola todo linaje de necesidades y miserias4 ,no era esto satisfacer la ambicin1 sino dar pbulo al celo2 no era reclamar un privilegio1 sino hacer valer un derecho4 ,por lo dems1 si os empeareis en apellidar ambicin este deseo1 al menos no podris negarnos que es una ambicin de nueva clase1 una ambicin muy digna de gloria y prez1 la de reclamar el privilegio de socorrer y consolar el infortunio4#h ,,capitulo ,,xxxiv ,la cuestin sobre la suavidad de costumbres1 tratada en los captulos anteriores1 me conduce naturalmente otra1 harto difcil ya de suyo1 y que1 adems1 ha llegado ser en extremo espinosa1 causa de las muchas preocupaciones que la rodean4 ,hablo de la tolerancia en materias religiosas4 ,para ciertos hombres la palabra ,catolicismo es sinnima de intolerancia2 y es tal el embrollo de ideas en este punto1 que es tarea trabajosa el empeo de aclarrselas4 ,basta pronunciar el nombre de intolerancia1 para que el nimo de algunas personas se sienta asaltado de toda clase de ideas ttricas y horrorosas4 ,la legislacin1 las instituciones1 los hombres de los tiempos pasados1 todo es condenado sin apelacin1 al menor asomo que se descubre de intolerancia4 ,las causas que esto contribuyen son varias2 pero1 si se quiere sealar la principal1 se podra repetir la profunda sentencia de ,catn1 cuando1 acusado1 la edad de #hf aos1 de no s qu delitos de su vida1 en pocas muy anteriores1 dijo3 ,difcil es dar cuenta de la propia conducta hombres de otro siglo del en que uno ha vivido4 ,cosas hay sobre las que no es posible formar juicio acertado1 sin poseer no slo el conocimiento1 sino un sentimiento vivo de la poca en que se realizaron4 ,y cuntos son los hombres capaces de llegar este punto8 ,pocos son los que consiguen poner su entendimiento cubierto del influjo de la atmsfera que los circunda2 pero todava son menos los que lo alcanzan con respecto al corazn4 ,cabalmente el siglo en que vivimos es el reverso de los siglos de la intolerancia1 y he aqu la primera dificultad que ocurre en la discusin de esta clase de cuestiones4 ,el acaloramiento y la mala fe de algunos que las examinaron1 han tenido tambin no escasa parte en el extravo de la opinin4 ,nada existe en el mundo que no pueda desacreditarse si no se mira ms que por un lado2 porque las cosas1 miradas as1 son falsas1 1 en otros trminos1 no son ellas mismas4 ,todo cuerpo tiene tres dimensiones3 quien no atienda ms que una1 no se forma idea del cuerpo1 sino de una cantidad que es muy diferente de l4 ,tomad una institucin cualquiera1 la ms justa1 la ms til que podis imaginar2 proponeos examinarla bajo el aspecto de los males inconvenientes que haya acarreado1 cuidando de agrupar en pocas pginas lo que en realidad est desparramado en muchos siglos4 ,su historia resultar repugnante1 negra1 digna de execracin4 ,dejad que un amante de la democracia os pinte en breve cuadro1 y con hechos histricos1 los males inconvenientes de la monarqua1 y los vicios y los crmenes de los monarcas2 qu parece entonces la monarqua8 ,pero1 un amante de sta1 dejadle que su vez pueda retrataros tambin con hechos histricos1 la democracia y los demagogos2 qu resulta entonces la democracia8 ,reunid en un cuadro los males acarreados por el mucho adelanto de los pueblos2 la civilizacin y la cultura os parecern detestables4 ,andando en busca de hechos en los fastos del espritu humano1 se puede hacer de la historia de la ciencia1 la historia de la locura y hasta del crimen4 ,acumulando los accidentes funestos ocasionados por los profesores del arte de curar1 se puede presentar esta profesin benfica1 como la carrera del homicidio4 ,en una palabra3 todo se puede falsear procediendo de esta suerte4 ,dios mismo se nos ofrecer como un monstruo de crueldad y tirana1 si1 haciendo abstraccin de su bondad1 de su sabidura1 de su justicia1 no atendemos otra cosa que los males que presenciamos en un mundo creado por su poder y sujeto su providencia4 ,apliquemos estos principios4 ,si1 dejando aparte el espritu de los tiempos1 de circunstancias particulares de un orden de cosas del todo diferente1 se nos hace la historia de la intolerancia religiosa de los catlicos1 cuidando de que los rigores de ,fernando ,isabel1 de ,felipe ,,ii1 de la reina ,mara de ,inglaterra1 de ,luis ,,xiv1 y todo lo acontecido en el espacio de tres siglos1 se vean reducidos en pocas pginas1 y con los colores tan recargados como posible sea2 el lector que recibe en pocos momentos la impresin de sucesos que se anduvieron realizando en trescientos aos1 el lector que1 viviendo en una sociedad donde las crceles se van convirtiendo en casas de recreo1 y donde es vivamente combatida la pena de muerte1 ve delante de sus ojos tanto lbrego calabozo1 aparatos de tormento1 sambenitos y hogueras1 siente latir vivamente su corazn1 llora sobre el infortunio de los desgraciados que perecen1 y se indigna contra los autores de lo que l apellida horrendas atrocidades4 ,nada se le ha dicho al cndido lector de los principios y de la conducta de los protestantes en la misma poca1 nada se le ha recordado de la crueldad de ,enrique ,,viii y de ,isabel de ,inglaterra1 y as todo su odio se concentra sobre los catlicos1 y se acostumbra mirar el ,catolicismo como una religin de tirana y de sangre4 ,pero el juicio que de ah se forme1 ser recto8 ser un fallo dado con pleno conocimiento de causa8 ,veamos lo que haramos al encontrar un negro cuadro1 tal como se ha indicado ms arriba1 sobre la monarqua1 sobre la democracia1 sobre la civilizacin1 sobre la ciencia1 sobre las profesiones ms benficas4 ,lo que haramos1 al menos lo que ciertamente debiramos hacer1 sera extender ms all nuestra vista1 volver el objeto mirndole en sus diferentes caras1 atender los bienes despus de habernos hecho cargo de los males2 disminuir la impresin que stos nos han causado y considerarlos como fueron en s1 es decir1 distribudos grandes distancias en el curso de los siglos2 en una palabra1 procuraramos ser justos tomando en nuestras manos la balanza para pesar el bien y el mal1 para compararlos1 como debe hacerse siempre que se trate de apreciar debidamente las cosas en la historia de la humanidad4 ,lo propio se habra de ejecutar en el caso en cuestin1 para precaverse contra el error que conducen las falsas relaciones1 y la exageracin de ciertos hombres1 cuyo objeto evidente ha sido falsear los hechos1 no presentndolos sino por un lado4 ,ahora no existe la ,inquisicin y por cierto que no hay probabilidades de que se restablezca2 no existen tampoco las leyes severas que sobre este particular regan en otros tiempos3 estn abrogadas1 han cado en desuso2 y as nadie puede tener un inters en que se las mire desde un punto de vista falso4 ,concbese que para algunos existiese ese inters1 mientras se trat de hacerles la guerra con la mira de destruirlas2 pero1 una vez logrado el objeto1 la ,inquisicin y esas leyes son un hecho histrico que conviene examinar con detenimiento imparcialidad4 ,aqu hay dos cuestiones3 la del principio1 y la de su aplicacin2 bien1 de la intolerancia1 y del modo de ejercerla4 ,es menester no confundir estas dos cosas1 que1 por ms enlazadas que se hallen1 son1 sin embargo1 muy diferentes4 ,empezar por examinar la primera4 ,en la actualidad se proclama como un principio la tolerancia universal1 y se condena sin restriccin todo linaje de intolerancia4 ,quin cuida de examinar el verdadero sentido de esas palabras8 ,quin analiza la luz de la razn las ideas que encierran8 ,quin1 para aclararlas1 echa mano de la historia y de la experiencia8 ,muy pocos4 ,se pronuncian maquinalmente1 se emplean cada paso para establecer proposiciones de la mayor transcendencia1 sin recelo siquiera de que en ellas se envuelva un orden de ideas1 de cuya buena mala inteligencia y aplicacin est pendiente la sociedad4 ,pocos se paran en que hay aqu cuestiones de derecho tan profundas como delicadas1 que hay una gran parte de la historia en que1 segn como se resuelvan los problemas sobre la tolerancia1 se condena todo lo pasado1 se derriba todo lo presente1 y no se deja1 para edificar en el porvenir1 ms que un movedizo cimiento de arena4 ,por cierto que lo ms cmodo en semejantes casos1 es recibir y emplear las palabras tales como circulan1 de la misma suerte que se toma y da una moneda corriente1 sin pararse en examinar si es no es de buena ley4 ,pero lo ms cmodo no es siempre lo ms til2 y as como1 en tratndose de monedas de algn valor1 nos tomamos la molestia de examinarlas para evitar el engao1 es menester observar la misma conducta con respecto palabras cuyo significado sea muy transcendental4 ,tolerancia3 que significa esa palabra8 ,propiamente hablando1 significa el sufrimiento de una cosa que se concepta mala1 pero que se cree conveniente dejarla sin castigo4 ,as se toleran cierta clase de escndalos1 se toleran las mujeres pblicas1 se toleran estos aquellos abusos2 de manera que la idea de tolerancia anda siempre acompaada de la idea del mal4 ,tolerar lo bueno1 tolerar la virtud1 seran expresiones monstruosas4 ,cuando la tolerancia es en el orden de las ideas1 supone tambin un mal del entendimiento3 el error4 ,nadie dir jams que tolera la verdad4 ,en contra de esto ltimo puede hacerse una observacin1 fundada en el uso generalmente introducido de decir3 tolerar las opiniones2 y opinin es muy diferente de error4 primera vista1 la dificultad parece no tener solucin2 pero1 bien mirada la cosa1 es muy difcil encontrrsela4 ,cuando decimos que toleramos una opinin1 hablamos siempre de opinin contraria la nuestra4 ,en este caso1 la opinin ajena es en nuestro juicio un error2 pues que no es posible que tengamos una opinin sobre un punto1 es decir1 que pensemos que una cosa es no es1 es de esta manera de la otra1 sin que al propio tiempo juzguemos que los que no piensan como nosotros1 yerran4 ,si nuestra opinin no pasa de tal1 es decir1 si el juicio1 bien que afianzado en razones que nos parecen buenas1 no ha llegado una completa seguridad1 entonces nuestro juicio sobre el error de los otros ser tambin una mera opinin2 pero1 si llega la conviccin tal punto1 que se afirme y consolide del todo1 esto es1 si llegamos la certeza1 entonces estaremos tambin ciertos de que los que forman un juicio opuesto1 yerran4 ,de donde se infiere que en la palabra tolerancia referida opiniones1 se envuelve siempre la significacin de tolerancia de errores4 ,quien est por el s1 tiene por falso el no2 y quien est por el no1 tiene por falso el s4 ,esto no es ms que una simple aplicacin de aquel famoso principio3 es imposible que una cosa sea y no sea al mismo tiempo4 ,pero1 entonces1 se me dir1 qu significamos cuando decimos respetar las opiniones8 ,se sobrentender tambin que respetamos errores8 ,no4 ,el respetar las opiniones puede tener dos sentidos muy razonables4 ,el primero se funda en la misma flaqueza de conviccin de la persona que respeta2 porque1 cuando sobre un punto no hemos llegado ms que formar opinin1 se entiende que no hemos llegado certeza2 y1 por tanto1 en nuestra mente hay el conocimiento de que existen razones por la parte opuesta4 ,bajo este concepto podemos muy bien decir que respetamos la opinin ajena2 con lo que expresamos la conviccin de que podemos engaarnos1 y de que quizs no est la verdad de nuestra parte4 ,segundo3 respetar las opiniones significa veces respetar las personas que las profesan1 respetar su buena fe1 respetar sus intenciones4 ,as se dice veces respetar las preocupaciones1 y claro es que no se habla entonces de un verdadero respeto que ellas se profese4 ,de donde se ve que la expresin respetar las opiniones ajenas tiene significado muy diferente1 segn que la persona que las respeta tiene no convicciones ciertas en sentido contrario4 ,comprenderemos mejor lo que es la tolerancia1 cul su origen y cules sus efectos1 si1 antes de examinarla en la sociedad1 la analizamos de suerte que el objeto de nuestra observacin se reduzca su elemento ms simple3 la tolerancia considerada en el individuo4 ,se llama tolerante un individuo1 cuando est habitualmente en tal disposicin de nimo1 que soporta sin enojarse ni alterarse las opiniones contrarias la suya4 ,esta tolerancia tendr distintos nombres1 segn las diferentes materias sobre que verse4 ,en materias religiosas1 la tolerancia1 as como la intolerancia1 pueden encontrarse en quien tenga religin y en quien no la tenga2 de suerte que ni una ni otra de estas dos ltimas situaciones envuelve por necesidad el ser tolerante ni intolerante4 ,algunos se imaginan que la tolerancia es propia de los incrdulos y la intolerancia de los hombres religiosos2 pero esto es un error3 quin ms tolerante que ,san ,francisco de ,sales8 y quin ms intolerante que ,voltaire8 ,la tolerancia en un hombre religioso1 aquella tolerancia que no dimana de la flojedad en las creencias1 y que se enlaza muy bien con un ardiente celo por la conservacin y la propagacin de la fe1 nace de dos principios3 la caridad y la humanidad3 la caridad1 que nos hace amar todos los hombres1 aun nuestros mayores enemigos2 que nos inspira la compasin de sus faltas y errores2 que nos obliga mirarlos como hermanos1 y emplear los medios que estn en nuestro alcance para sacarlos de su mal estado1 sin que nos sea lcito considerarlos privados de esperanza de salvacin1 mientras viven sobre la tierra4 ,rousseau ha dicho que es imposible vivir en paz con gentes quienes se cree condenadas2 nosotros no creemos ni podemos creer condenado nadie1 mientras vive2 pues que1 por grande que sea su iniquidad1 todava son mayores la misericordia de ,dios y el precio de la sangre de ,jesucristo2 y tan lejos estamos de pensar lo que dice el filsofo de ,ginebra que amar esos tales sera aborrecer ,dios1 que antes bien dejara de pertenecer nuestra creencia quien sostuviese semejante doctrina4 ,la humildad cristiana es la otra fuente de la tolerancia2 la humildad1 que nos inspira un profundo conocimiento de nuestra flaqueza1 que nos hace mirar cuanto tenemos como venido de ,dios1 que no nos deja ver nuestras ventajas sobre nuestros prjimos1 sino como mayores ttulos de agradecimiento la liberal mano de la ,providencia2 la humildad1 que1 no limitndose la esfera individual1 sino abrazando la humanidad entera1 nos hace considerar como miembros de la gran familia del linaje humano1 cado de su primitiva dignidad por el pecado del primer padre1 con malas inclinaciones en el corazn1 con tinieblas en el entendimiento1 y1 por consiguiente1 digno de lstima indulgencia en sus faltas y extravos2 esa virtud sublime en su mismo anonadamiento1 y que1 como ha dicho admirablemente ,santa ,teresa1 agrada tanto ,dios1 porque la humildad es la verdad1 esa virtud nos hace indulgentes con todo el mundo1 porque no nos deja olvidar un momento que nosotros1 ms tal vez que nadie1 necesitamos tambin de indulgencia4 ,no bastar1 sin embargo1 para que un hombre religioso sea tolerante en toda la extensin de la palabra1 el que sea caritativo y humilde3 la experiencia nos lo ensea as y la razn nos indica las causas4 ,con la mira de aclarar perfectamente un punto cuya mala inteligencia embrolla casi siempre esta clase de cuestiones1 presentar un paralelo de dos hombres religiosos cuyos principios sern los mismos1 pero cuya conducta ser muy diferente4 ,supnganse dos sacerdotes1 ambos distinguidos en ciencia y eminentes en virtud2 pero de manera que el uno haya pasado su vida en el retiro1 rodeado de personas piadosas1 y no tratando sino con catlicos1 mientras el otro1 empleado en misiones en diferentes pases donde se hallan establecidas diversas religiones1 se ha visto precisado conversar con hombres de distintas creencias1 vivir entre ellos1 y sufrir el altar de una religin falsa levantado poca distancia del de la religin verdadera4 ,los principios de la caridad cristiana sern los mismos en ambos1 uno y otro mirarn como un don de ,dios la fe que recibieron y conservan2 pero1 pesar de todo esto1 su conducta ser muy diferente1 si se encuentran con un hombre que1 tenga otras creencias1 no profese ninguna4 ,el primero1 que jams ha tratado sino con fieles1 que siempre ha odo hablar con respeto de la religin1 se estremecer1 se indignar1 la primera palabra que oiga contra la fe las ceremonias de la ,iglesia1 sindole poco menos que imposible sostener con serenidad la conversacin la disputa que sobre la materia se entable2 mientras el segundo1 acostumbrado oir cosas semejantes1 ver contrariada su creencia1 discutir con hombres que la tenan diferente1 se mantendr sosegado y calmoso1 entrando reposadamente en la cuestin1 si necesario fuere1 esquivndola hbilmente1 si as lo dictare la prudencia4 ,de dnde esta variedad8 ,no es difcil conocerlo3 es que este ltimo1 con el trato1 la experiencia1 las contradicciones1 ha llegado poseer un conocimiento claro de la verdadera situacin del mundo1 se ha hecho cargo de la funesta combinacin de circunstancias que han conducido mantienen muchos desgraciados en el error1 sabe en cierto modo colocarse en el lugar en que ellos se encuentran1 y as siente con ms viveza el beneficio que l debe la ,providencia1 y es para con los otros ms benigno indulgente4 ,enhorabuena que el otro sea tan virtuoso1 tan caritativo1 tan humilde cuanto se quiera2 pero1 cmo se puede exigir de l que no se conmueva profundamente1 que no deje traslucir las seales de su indignacin1 cuando oye negar por la primera vez lo que l ha credo siempre con la fe ms viva1 sin que haya encontrado otra oposicin que los argumentos propuestos en algunos libros8 ,no le faltaba1 por cierto1 la noticia de la existencia de herejes incrdulos1 pero le faltaba el haberse encontrado con ellos menudo1 el haber odo la exposicin de cien sistemas diferentes1 el haber visto extraviadas personas de distintas clases1 de diversas ndoles1 de variada disposicin de nimo2 la susceptibilidad de su espritu1 como que nunca haba sufrido1 no haba podido embotarse2 y as1 con las mismas virtudes1 y si se quiere con los mismos conocimientos1 que el otro1 no haba alcanzado aquella viveza1 por decirlo as1 con que un entendimiento claro1 y adems ejercitado con la prctica1 entra en el espritu de aquellos con quienes habla1 y ve las razones los motivos las pasiones que los ciegan para que no lleguen al conocimiento de la verdad4 ,por donde se echa de ver que la tolerancia en un individuo que tenga religin1 supone cierta blandura de nimo1 que1 nacida del trato y de los hbitos que ste engendra1 se hermana1 no obstante1 con las convicciones religiosas ms profundas1 y con el celo ms puro y ardiente por la propagacin de la verdad4 ,en lo moral como en lo fsico1 el roce afina1 el uso gasta1 y no es posible que nada se sostenga por largo tiempo en actitud violenta4 ,el hombre se indignar una1 dos1 cien veces al oir que se impugna su manera de pensar2 pero no es posible que contine indignndose siempre1 y as al cabo vendr resignarse la oposicin1 se acostumbrar sufrirla con templanza1 y por ms sagradas que concepte sus creencias1 se contentar con defenderlas y propagarlas cuando le sea posible1 y1 cuando no1 tratar de guardarlas en el fondo de su alma como un precioso depsito1 procurando reservarlas del viento disipador que oye soplar en sus alrededores4 ,la tolerancia1 pues1 no supone en el individuo nuevos principios1 sino ms bien una calidad adquirida con la prctica1 una disposicin de nimo que se va adquiriendo insensiblemente1 un hbito de sufrir formado con la repeticin del sufrimiento4 ,pasando ahora considerar la tolerancia en el hombre no religioso1 observaremos que ste puede serlo de dos maneras4 ,los hay que1 no slo no tienen religin1 sino que le profesan odio1 ora por un funesto extravo de ideas1 ora por mirarla como un obstculo sus pasiones sus particulares designios4 stos son en extremo intolerantes2 y su intolerancia es la peor1 porque no va acompaada de ningn principio moral que pueda enfrenarla4 ,el hombre en semejantes circunstancias sintese1 por decirlo as1 en guerra consigo mismo1 y con el linaje humano3 consigo mismo1 porque tiene que sofocar los gritos de su conciencia propia2 con el linaje humano1 que protesta contra la doctrina insensata empeada en desterrar de la tierra el culto de ,dios4 ,por esta causa se encuentra en los hombres de esta clase un fondo excesivo de rencor y despecho2 por esto sus palabras destilan hiel2 por esto echan mano de la burla1 del insulto1 de la calumnia4 ,hay1 empero1 otra clase de hombres1 que1 si bien carecen de religin1 no tienen en contra de ella una opinin determinada2 viven en una especie de escepticismo1 que han sido conducidos1 por la lectura de malos libros1 por reflexiones de una filosofa superficial y ligera2 no estn adheridos la religin1 pero tampoco estn enemistados con ella4 ,muchos conocen su alta importancia para el bien de la sociedad2 y aun algunos abrigan cierto deseo de volver poseerla3 all en momentos de recogimiento y meditacin recuerdan con gusto los das en que ofrecan ,dios un entendimiento fiel y un corazn puro1 y al ver cmo se precipitan los momentos de la vida1 quizs conservan an la vaga esperanza de reconciliarse con el ,dios de sus padres1 antes de bajar al sepulcro4 ,estos hombres son tolerantes2 pero1 si bien se mira1 la tolerancia no es en ellos ni un principio1 ni una virtud3 es una simple necesidad que resulta de su posicin4 ,mal puede indignarse contra las doctrinas ajenas quien no tiene ninguna1 y1 por tanto1 no encuentra oposicin en ninguna2 mal puede indignarse contra la religin quien la considera como una cosa necesaria al bienestar de la sociedad2 mal puede abrigar contra ella rencorosos sentimientos quien la echa de menos en el fondo de su alma1 quien la mira tal vez como un rayo de esperanza al fijar sus ojos en un pavoroso porvenir4 ,la tolerancia1 en tal caso1 nada tiene de extrao1 es natural1 necesaria2 y lo que fuera inconcebible1 lo que fuera extravagante1 y que indicara un mal corazn1 sera la intolerancia4 ,elevando del individuo la sociedad las consideraciones que se acaban de presentar1 debe observarse que la tolerancia1 as como la intolerancia1 puede mirarse1 en el gobierno1 en la sociedad3 porque sucede veces que no andan acordes1 y que mientras el gobierno sostiene un principio1 predomina en la sociedad otra directamente opuesto4 ,como el gobierno est formado de un corto nmero de individuos1 es aplicable l todo cuanto se ha dicho de la tolerancia1 considerada en la esfera puramente individual3 bien que debe tenerse en cuenta que los hombres colocados en el gobierno no pueden abandonarse sin tasa al impulso de sus opiniones y sentimientos1 y menudo se ven precisados sacrificarlos en las aras de la opinin pblica4 ,por algn tiempo1 y favorecidos por circunstancias excepcionales1 podrn contrariarla falsearla2 pero bien pronto la fuerza de las cosas les sale al paso1 obligndolos cambiar de rumbo4 ,limitndonos1 pues1 considerar la tolerancia en la sociedad1 pues que al fin1 tarde temprano1 el gobierno llega ser la expresin de las ideas y sentimientos de esta misma sociedad1 podemos notar que sigue los mismos trmites que en el individuo4 ,no es efecto de un principio1 sino de un hbito4 ,cuando en una misma sociedad viven por largo tiempo hombres de diferentes creencias religiosas1 al fin llegan sufrirse unos otros1 tolerarse1 porque esto los conduce el cansancio de repetidos choques1 y el deseo de un tenor de vida ms tranquilo y apacible2 pero en el comienzo de esta discordancia de creencias1 cuando se encuentran cara cara por primera vez los hombres que las tienen distintas1 el choque ms menos rudo es siempre inevitable4 ,las causas de esto se encuentran en la misma naturaleza del hombre1 y vano es luchar contra ella4 ,algunos filsofos modernos han credo que la sociedad actual les es deudora del espritu de tolerancia que en ella domina2 pero no han advertido que esa tolerancia es ms bien un hecho que se ha consumado lentamente por la fuerza misma de las cosas1 que el fruto de la doctrina por ellos predicada4 ,en efecto3 qu es lo que han dicho por nuevo8 ,han recomendado la fraternidad universal2 pero esta fraternidad es una de las doctrinas del ,cristianismo4 ,han exhortado vivir en paz los hombres de todas religiones2 pero1 antes que ellos empezasen decrselo1 los hombres comenzaban ya tomar ese partido en muchos pases de ,europa1 pues que desgraciadamente eran tantas y tan diferentes las religiones1 que ya no era posible que ninguna alcanzase un predominio exclusivo4 ,tienen1 es verdad1 ciertos filsofos incrdulos un triste ttulo sus pretensiones sobre la extensin de la tolerancia1 y es que1 habiendo llegado sembrar la incredulidad y el escepticismo1 han generalizado1 as en los gobiernos como en los pueblos1 aquella falsa tolerancia1 que no es ninguna virtud1 sino la indiferencia por todas las religiones4 ,y en verdad1 por qu es tan general la tolerancia en nuestro siglo82 1 mejor diremos1 en qu consiste esta tolerancia8 ,observadla bien1 y veris que no es ms que el resultado de una situacin social1 en un todo conforme la descrita ms arriba con respecto al individuo que carece de creencias1 pero que no las rechaza porque las considera como muy tiles al bien pblico1 y hasta alimenta una vaga esperanza de volver ellas algn da4 ,en lo que hay en esto de bueno ninguna parte han tenido los filsofos incrdulos1 es ms bien una protesta contra ellos2 que ellos1 mientras eran impotentes para apoderarse del mando1 prodigaban la calumnia y el sarcasmo todo lo ms sagrado que hay en el cielo y en la tierra1 y as que pudieron levantarse al poder1 derribaron con furor indecible todo lo existente1 hicieron perecer millones de vctimas en el destierro y en los cadalsos4 ,la multitud de religiones1 la incredulidad1 el indiferentismo1 la suavidad de costumbres1 el cansancio dejado por las guerras1 la organizacin industrial y mercantil que han ido adquiriendo las sociedades1 la mayor comunicacin de las personas por medio de los viajes1 y la de las ideas por la prensa3 he aqu las causas que han producido en ,europa esa tolerancia universal que lo ha ido invadiendo todo1 establecindose de hecho donde no ha podido establecerse de derecho4 ,esas causas1 como es fcil de notar1 son de diferentes rdenes2 ninguna doctrina puede pretender en ellas una parte exclusiva2 son un resultado de mil influencias diversas que han obrado simultneamente en el desarrollo de la civilizacin4 ,,capitulo ,,xxxv ,en el siglo anterior se declam mucho contra la intolerancia2 pero una filosofa menos ligera que la entonces dominante1 hubiera reflexionado algo ms sobre un hecho que1 sea cual fuere el juicio que de l se forme1 no puede1 sin embargo1 negarse haber sido general todos los pases y todos los tiempos4 ,en ,grecia1 ,scrates muere bebiendo la cicuta2 ,roma1 cuya tolerancia se ha encomiado1 no tolera sino aquellos dioses extranjeros que lo son slo por nombre1 pues que1 formando parte de aquella especie de pantesmo que era el fondo de su religin1 slo necesitan1 para ser declarados dioses de ,roma1 una mera formalidad2 que se les libre1 por decirlo as1 el ttulo de ciudadanos4 ,pero no consiente los dioses de los egipcios1 ni tampoco la religin de los judos ni de los cristianos1 de quienes tena ideas muy equivocadas1 en verdad1 pero bastantes para entender que esas religiones eran muy diferentes de la suya4 ,la historia de los emperadores gentiles es la historia de la persecucin de la ,iglesia2 y as que los emperadores se hicieron cristianos1 empieza una legislacin penal contra los que siguen una religin diferente de la que domina en el ,estado4 ,en los siglos posteriores la intolerancia continu en diferentes formas1 y tambin ha continuado hasta nosotros1 que no estamos de ellas tan libres como se quisiera hacernos creer4 ,la emancipacin de los catlicos en ,inglaterra es de fecha muy reciente2 las ruidosas desavenencias del gobierno de ,prusia con el ,sumo ,pontfice1 por causa de las arbitrariedades de aqul con respecto la religin catlica1 son de ayer2 la cuestin de ,argovia en ,suiza est pendiente an2 y la persecucin del gobierno ruso contra el ,catolicismo sigue tan escandalosa como nunca4 ,esto1 en cuanto los hombres de las sectas disidentes2 pues1 por lo que toca la tolerancia de los humanos filsofos del siglo ,,xviii1 menester es confesar que hubiera sido muy amable1 no recibir su digna sancin de la mano de ,robespierre4 ,todo gobierno que profesa una religin es ms menos intolerante con las otras2 y esta intolerancia slo disminuye1 cesa1 cuando los que profesan la religin odiada se hacen temer por ser muy fuertes1 despreciar por muy dbiles4 ,aplicad todos los tiempos y pases la regla que se acaba de establecer2 por todas partes la encontraris exacta2 es un compendio de la historia de los gobiernos con respecto las religiones4 ,el gobierno ingls ha sido siempre intolerante con los catlicos1 y continuar sindolo ms menos segn las circunstancias2 los gobiernos de ,prusia y de ,rusia seguirn como hasta aqu1 bien que con las modificaciones que exigir la variedad de los tiempos2 as como en los pases donde predomine el principio catlico se pondrn trabas ms menos fuertes al ejercicio del culto protestante4 ,se me citar como prueba de lo contrario el ejemplo de la ,francia1 donde1 pesar de ser el ,catolicismo la religin de la inmensa mayora1 son tolerados los dems cultos1 sin que se trasluzca la menor seal de reprimirlos ni molestarlos4 ,esto se atribuir quizs al espritu pblico2 pero yo creo que dimana del estado de aquella sociedad1 en la cual ha dejado profundas huellas la filosofa del siglo pasado y tambin de que en las regiones del poder de aquel pas no prevalece ningn principio fijo2 no siendo ms toda su poltica interior y exterior que una continua transaccin para salir del paso1 del mejor modo1 que se pueda4 ,esto dicen los hechos1 esto expresan las bien conocidas opiniones del reducido nmero de hombres que de algunos aos esta parte disponen de los destinos de la ,francia4 ,se ha pretendido establecer como un principio la tolerancia universal1 negando los gobiernos el derecho de violentar las conciencias en materias religiosas21 sin embargo1 y pesar de cuanto se ha dicho1 los filsofos no han podido poner su asercin bien en claro1 y mucho menos hacerla adoptar generalmente como sistema de gobierno4 ,para demostrar que la cosa no es tan sencilla como se ha querido suponer1 me han de permitir esos pretendidos filsofos que les dirija algunas preguntas4 ,si viene establecerse en vuestro pas una religin cuyo culto demande sacrificios humanos1 la toleraris8--,no4--,y por qu8--,porque no podemos tolerar un crimen semejante4--,pero entonces seris intolerantes1 violentaris las conciencias ajenas1 prohibiendo como un crimen lo que los ojos de estos hombres es un obsequio la ,divinidad4 ,as lo pensaron muchos pueblos antiguos1 as lo piensan todava algunos en nuestros tiempos2 con qu derecho1 pues1 queris que vuestra conciencia prevalezca sobre la suya8--,no importa1 seremos intolerantes1 pero nuestra intolerancia ser en pro de la humanidad4--,aplaudo vuestra conducta2 pero no podis negarme que se ha ofrecido un caso en que la intolerancia de una religin os ha parecido un derecho y un deber4 ,pero1 si proscribs el ejercicio de ese culto atroz1 al menos permitiris ensear la doctrina donde se encarezca como santa y saludable la prctica de los sacrificios humanos8--,no1 porque esto equivaldra permitir la enseanza del asesinato4--,enhorabuena2 pero reconoced al mismo tiempo que se os ha presentado una doctrina1 con la cual os habis credo con derecho y obligacin de ser intolerantes4 ,prosigamos la tarea comenzada4 ,vosotros no ignoris1 por cierto1 los sacrificios ofrecidos en la antigedad la diosa del amor1 y el nefando culto que se le tributaba en los templos de ,babilonia y ,corinto2 si un culto semejante renaciese entre vosotros1 le tolerarais8--,no1 por contrario las sagradas leyes del pudor4--,tolerarais que se enseara al menos la doctrina que le apoyase8--,no1 por la misma razn4--,entonces encontramos otro caso en que os creis con derecho y obligacin de ser intolerantes1 de violentar la conciencia ajena1 y no podis alegar otra razn1 sino que esto os obliga vuestra conciencia propia4 ,todava ms3 supongamos que con la lectura de la ,biblia vuelven calentarse algunas cabezas1 y tratan de fundar un nuevo cristianismo imitacin de ,matas ,harlem ,juan de ,leyde2 que empiezan los sectarios difundir sus doctrinas1 reunir concilibulos1 y que con sus peroratas fanticas arrastran una parte del pueblo2 toleraris esa nueva religin8--,no1 porque esos hombres podran renovar en nuestros tiempos las sangrientas escenas de ,alemania en el siglo ,,xvi1 cuando en nombre de ,dios1 y para cumplir1 segn decan1 las rdenes del ,altsimo1 los anabaptistas atacaban la propiedad1 destruan todo poder existente1 y sembraban por todas partes la desolacin y el exterminio4--,obraris con tanta justicia como prudencia1 pero al fin tampoco podis negar que ejerceris un acto de intolerancia4 ,qu se ha hecho1 pues1 de la tolerancia universal1 de ese principio tan claro1 tan cierto1 si cada paso os encontris vosotros mismos con la necesidad de restringirle1 mejor dir1 de arrumbarle y de obrar en sentido diametralmente opuesto8 ,diris que la seguridad del ,estado1 el buen orden de la sociedad1 la moral pblica1 os obligan obrar as2 pero entonces qu viene ser un principio que en ciertos casos se halla en oposicin con los intereses de la moral pblica1 del bien social y la seguridad del ,estado8 ,y creis1 por ventura1 que aquellos contra quienes declamis1 no pensaban tambin poner cubierto esos intereses1 cuando eran intolerantes8 ,en todos tiempos y pases1 se ha reconocido como un principio indisputable que el poder pblico tiene el derecho1 en algunos casos1 de prohibir ciertos actos1 no obstante la mayor menor violencia que con esto se haga la conciencia de los individuos que los ejercan pretendan ejercerlos4 ,si no bastaba el constante testimonio de la historia1 debiera ser suficiente convencernos de esta verdad el breve dilogo que se acaba de leer2 donde se ha visto que los ms ardientes encomiadores de la tolerancia podan verse obligados ser intolerantes4 ,ellos se vean precisados serlo en nombre de la humanidad1 en nombre del pudor1 en nombre del orden pblico2 luego la tolerancia universal de doctrinas y religiones proclamada como un deber de todo gobierno es un error1 una regla sin aplicacin2 pues que hemos demostrado hasta la evidencia que la intolerancia ha sido siempre1 y es todava1 un principio reconocido por todo gobierno y cuya aplicacin1 ms menos severa indulgente1 depende de la diversidad de circunstancias1 y1 sobre todo1 del punto de vista desde el cual mira las cosas el gobierno que la ha de ejercer4 ,surge aqu una gravsima cuestin de derecho1 cuestin que primera vista parece conducir la condenacin de toda intolerancia relativa doctrinas y los actos que consecuencia de ellas se practican4 ,sin embargo1 mirada la cosa fondo1 no es as2 y aun dado que el entendimiento no alcanzara disipar completamente la dificultad por medio de razones directas1 con todo1 indirectamente1 y con la argumentacin que llaman ad absurdum1 se llega conocer la verdad1 al menos hasta aquel punto que es necesario para servir de gua la incierta prudencia humana4 ,he aqu la cuestin3 ,con qu derecho puede prohibirse un hombre que profese una doctrina1 y que obre conforme ella1 si l est convencido de que aquella doctrina es verdadera1 y que cumple con su obligacin ejerce un derecho1 cuando obra conforme lo que la misma le prescribe8 ,si la prohibicin no ha de ser ridcula1 ha de llevar la sancin de la pena2 y1 cuando apliquis esa pena1 castigaris un hombre que en su conciencia es inocente4 ,la justicia supone el culpable2 y nadie es culpable1 si primero no lo es en su conciencia4 ,la culpabilidad radica en la misma conciencia1 y slo podemos ser responsables de la infraccin de una ley cuando esta ley ha hablado por el rgano de nuestra conciencia4 ,si ella nos dice que una accin es mala1 no podemos ejecutarla1 por ms que nos la prescriba la ley1 y si nos dicta que tal accin es un deber1 no podemos omitirla1 por ms que est prohibida por la ley4 ,he aqu presentado en pocas palabras1 y con la mayor fuerza posible1 todo cuanto puede alegarse contra la intolerancia de las doctrinas y de los actos que de ellas emanan2 veamos ahora cul es el verdadero peso de estas reflexiones1 que primera vista parecen tan concluyentes4 ,por de pronto salta la vista que la admisin de este sistema hara imposible todo castigo de los crmenes polticos4 ,bruto clavando el pual en el pecho de ,csar1 ,jacobo ,clement asesinando ,enrique ,,iii1 obraban1 sin duda1 impulsos de una exaltacin de nimo que les haca mirar su atentado como un acto de herosmo2 y1 sin embargo1 si uno y otro hubiesen sido conducidos un tribunal1 os parecera razonable exigir que se libertasen de la pena1 el uno alegando su amor de la patria1 el otro su celo por la religin8 ,la mayor parte de los crmenes polticos se cometen con la conviccin de que se obra bien1 aun prescindiendo de las pocas turbulentas1 donde los hombres de los diferentes bandos estn ntimamente persuadidos de tener cada cual la razn de su parte4 ,las mismas conspiraciones que se traman contra un gobierno en pocas pacficas1 son1 por lo comn1 obra de algunos individuos que tienen por ilegtimo por tirnico el poder2 y trabajando para derribarle1 obran conforme sus principios4 ,el juez los castiga justamente aplicndoles la ley impuesta por el legislador2 y1 sin embargo1 ni el legislador al sealar la pena1 ni el juez al aplicarla1 ignoran1 ni ignorar pueden1 la disposicin de nimo en que deba de hallarse el delincuente cuando la infringa4 ,se dir que1 atendiendo la fuerza de estas razones1 se va aumentando cada da la compasin y la indulgencia por los crmenes polticos2 pero yo replicar que1 si establecemos el principio de que la justicia humana no tiene derecho castigar cuando el delincuente ha obrado en fuerza de sus principios1 no slo deberan endulzarse esas penas1 sino abolirse4 ,en tal caso1 la pena capital sera un verdadero asesinato2 la pecuniaria1 un robo1 y las dems1 un atropellamiento4 ,y advertir de paso que no es verdad que tanto se disminuya el rigor contra los crmenes polticos2 la historia de ,europa en los ltimos aos nos suministrara algunas pruebas de lo contrario4 ,no se ven en la actualidad aquellos castigos atroces que estaban en uso en otras pocas2 pero esto no dimana de que se atienda la conciencia del que ha cometido el crimen1 sino de la suavidad y dulzura de costumbres que va difundindose por todas partes1 y que no ha podido menos de afectar la legislacin criminal4 ,lo que es extrao es la severidad que les queda las leyes relativas los crmenes polticos1 cuando tantos y tantos de los mismos legisladores1 en las diferentes naciones de ,europa1 saban muy bien que ellos su tiempo haban cometido el mismo crimen4 ,no sern pocos seguramente los que1 al votarse una ley penal1 habrn opinado con indulgencia1 porque presentan prevean que aquella misma ley habra de pesar un da sobre sus propias cabezas4 ,la impunidad de los crmenes polticos traera consigo la subversin del orden social1 porque hara imposible todo gobierno4 ,pero1 aun dejando aparte ese mal gravsimo1 que1 como acabamos de ver1 dimana naturalmente de la doctrina que pretende dejar impune al criminal cuando ha obrado impulsos de su conciencia1 ntase1 por otra parte1 que no son nicamente los crmenes polticos los que vendran quedar sin castigo1 sino tambin los delitos comunes4 ,los atentados contra la propiedad pertenecen este gnero1 y1 sin embargo1 es bien sabido que no han faltado en otras pocas1 y desgraciadamente no faltan en la nuestra1 muchos hombres que miran la propiedad como una usurpacin1 como una injusticia4 ,los atentados contra la santidad del matrimonio son tambin delitos comunes1 y1 no obstante1 se han visto sectas que le declaraban ilcito1 y otras han opinado y opinan por la comunidad de mujeres4 ,las santas leyes del pudor y el respeto la inocencia han sido tambin consideradas por algunas sectas como una injusta limitacin de la libertad del hombre1 y su atropellamiento como una obra meritoria4 ,y qu8 ,aun cuando no se pudiese dudar del extravo de ideas1 del ciego fanatismo de esos hombres que han profesado semejantes doctrinas1 quin se atrevera negar la justicia del castigo que se les impusiese1 cuando consecuencia de ellas perpetrasen un crimen1 cuando se empeasen en difundir por la sociedad su funesta enseanza8 ,si injusto fuese el castigo que se impone cuando el criminal obra conforme su conciencia1 libres seran de cometer todos los crmenes que se les antojasen los ateos1 los fatalistas1 los partidarios de la doctrina del inters privado1 porque1 destruyendo como destruyen la base de toda moralidad1 no obraran jams contra su conciencia1 pues que no tienen ninguna4 ,si hubiese de tener fuerza el argumento que se ha querido hacer valer1 cuntas y cuntas veces podra echarse en cara los tribunales de nuestros tiempos1 la injusticia que cometen cuando aplican el castigo esa clase de hombres8 ,entonces podramos decirles3 ,con qu derecho castigis ese hombre que1 no admitiendo la existencia de ,dios1 no puede reconocerse culpable sus ojos1 y1 por tanto1 ni los vuestros8 ,vosotros habais hecho la ley en cuya fuerza le castigis1 pero esa ley ningn valor tena en su conciencia1 porque vosotros sois sus iguales1 y l no reconoce la existencia de ningn ser superior que haya podido concederos el derecho de coartar la libertad4 ,con qu justicia castigis ese otro que est convencido de que todas sus acciones son efecto de causas necesarias1 que el libre albedro es una quimera1 y que1 cuando se arroja cometer la accin que vosotros tachis de criminal1 no piensa ser ms libre para dejar de obrar1 que el bruto al precipitarse sobre el alimento que tiene la vista1 sobre otro bruto que le ha enfurecido8 ,con qu justicia castigis quien est persuadido de que la moral es una mentira1 que no hay otra que el inters privado1 que el bien y el mal no son otra cosa que ese mismo inters bien mal entendido8 ,si le hacis sufrir una pena1 ser1 no porque sea culpable segn su conciencia1 sino porque ha errado un clculo1 porque se ha equivocado en las probabilidades del resultado que su accin le haba de acarrear4 ,he aqu las consecuencias necesarias1 inevitables1 de la doctrina que niega al poder pblico la facultad de castigar los crmenes que se cometen consecuencia de un error de entendimiento4 ,pero se dir que el derecho de castigar se entiende con respecto las acciones1 no las doctrinas2 que las primeras deben sujetarse la ley1 las segundas deben campear con ilimitada libertad4 ,si se habla de las doctrinas en cuanto estn nicamente en el entendimiento sin manifestarse en lo exterior1 claro es que1 no slo no hay derecho1 pero ni siquiera posibilidad de castigarlas1 porque slo ,dios puede conocer los secretos del espritu del hombre2 pero1 si se trata de las doctrinas manifestadas1 entonces es falso el principio1 y acabamos de demostrar que ni los mismos que le sostienen en teora pueden atenerse l en la prctica4 ,por fin1 se nos podr replicar que1 aun cuando la doctrina que impugnamos conduce grandes absurdos1 sin embargo1 no deja de permanecer en pie la dificultad capital1 que consiste en la incompatibilidad de la justicia del castigo con la accin dictada permitida por la conciencia de quien la comete4 ,cmo se suelta esa dificultad8 ,cmo se salva tamao inconveniente8 ,podr ser lcito en ningn caso tratar como culpable quien no lo es en el tribunal de su propia conciencia8 ,al parecer1 los hombres de todas opiniones y religiones deben estar de acuerdo en los puntos principales sobre que gira la presente cuestin2 y1 sin embargo1 no es as2 y entre los catlicos1 de una parte1 y los incrdulos y protestantes1 de otra1 media una diferencia profunda4 ,los primeros tienen por principio inconcuso que hay errores de entendimiento que son culpables2 los segundos piensan1 al contrario1 que todos los errores de entendimiento son inocentes4 ,los catlicos miran como una de las primeras ofensas que puede el hombre hacer ,dios1 el error acerca de las importantes verdades religiosas y morales2 sus adversarios excusan esa clase de errores con la mayor indulgencia1 y no pueden conducirse de otro modo1 so pena de ser inconsecuentes4 ,los catlicos admiten la posibilidad de la ignorancia invencible de algunas verdades muy graves1 pero esta posibilidad la limitan ciertas circunstancias1 fuera de las cuales declaran al hombre culpable2 pero sus adversarios1 ponderando de continuo la libertad del pensar1 no ponindole ms trabas que las que sean del gusto de cada individuo1 afirmando sin cesar que cada cual es libre de tener las opiniones que ms le agraden1 han llegado inspirar todos sus partidarios la conviccin de que no hay opiniones culpables ni errores culpables1 que no tiene el hombre la obligacin de escudriar cuidadosamente el fondo de su alma para examinar si hay algunas causas secretas que le impelen apartarse de la verdad2 han llegado1 por fin1 confundir monstruosamente la libertad fsica del entendimiento con la libertad moral2 han desterrado del orden de las opiniones las ideas de lcito ilcito2 han dado entender que estas ideas no tenan aplicacin cuando se trataba del pensamiento4 ,es decir1 que en el orden de las ideas han confundido el derecho con el hecho1 han declarado intiles incompetentes todas las leyes divinas y humanas4 ,insensatos6 ,cmo si fuera posible que lo que hay ms alto y ms noble en la humana naturaleza1 no estuviera sujeto ninguna regla2 cmo si fuera posible que lo que hace al hombre rey de la creacin1 no debiese concurrir la inefable harmona de las partes del universo entre s1 y del todo con ,dios2 cmo si esta harmona pudiese ni subsistir ni concebirse siquiera en el hombre1 no declarando como la primera de sus obligaciones la de mantenerse adherido la verdad6 ,he aqu una razn profunda que justifica la ,iglesia catlica1 cuando considera el pecado de hereja como uno de los mayores que el hombre puede cometer4 ,qu6 ,vosotros que os sonres de lstima y desprecio al slo mentar el nombre de pecado de hereja2 vosotros que le consideris como una invencin sacerdotal para dominar las conciencias y escatimar la libertad del pensamiento1 con qu derecho os arrogis la facultad de condenar las herejas que se oponen vuestra ortodoxia8 ,con qu derecho condenis esas sociedades donde se ensean mximas atentatorias la propiedad1 al orden pblico1 la existencia del poder8 ,si el pensamiento es libre1 si quien pretende coartarle en lo ms mnimo viola derechos sagrados1 si la conciencia no debe estar sujeta ninguna traba1 si es un absurdo1 un contrasentido el pretender obligar obrar contra ella desobedecer sus inspiraciones1 por qu no dejis hacer esos hombres que quieren destruir todo el orden social existente1 esas asociaciones subterrneas que de vez en cuando envan algunos de sus miembros disparar el plomo homicida contra el pecho de los reyes8 ,sabed que si1 para declarar injusta y cruel la intolerancia que se ha tenido en ciertas pocas con vuestros errores1 invocis vosotros vuestras convicciones1 ellos tambin pueden invocar las suyas4 ,vosotros decais que las doctrinas de la ,iglesia eran invenciones humanas1 ellos dicen que las doctrinas reinantes en la sociedad son tambin invenciones humanas2 vosotros decais que el orden social antiguo era un monopolio1 ellos dicen que es un monopolio el orden actual2 vosotros decais que los poderes antiguos eran tirnicos1 y ellos dicen que los poderes actuales tirnicos son2 vosotros decais que querais destruir lo existente para fundar instituciones nuevas que haran la dicha de la humanidad1 ellos dicen que quieren derribar todo lo existente para plantear tambin otras instituciones que labrarn la dicha del humano linaje2 vosotros declarabais santa la guerra que se haca al poder antiguo1 y ellos declaran santa la guerra que se hace al poder actual2 vosotros apelasteis los medios de que podais disponer y los pretendisteis legitimados por la necesidad1 ellos declaran tambin legtimo el nico medio que tienen1 que consiste en concertarse1 en prepararse para el momento oportuno1 procurando acelerarle asesinando personas augustas4 ,habis pretendido hacer respetar todas vuestras opiniones hasta el atesmo1 y habis enseado que nadie tena el derecho de impediros el obrar conforme vuestros principios3 pues bien1 principios tienen tambin1 y principios horribles1 los fanticos de quienes estamos hablando2 convicciones tienen tambin1 y convicciones horribles4 ,qu prueba ms convincente de que existe entre ellos esa conviccin espantosa1 que verlos1 en medio de la alegra y de las fiestas pblicas1 deslizarse plidos y sombros entre la alborozada muchedumbre1 escoger el puesto oportuno y aguardar imperturbables el momento fatal1 para sumergir en la desolacin una augusta familia1 y cubrir de luto una nacin1 con la seguridad de atraer sobre la propia cabeza la execracin pblica y acabar la vida en un cadalso8 ,pero1 nos dirn nuestros adversarios1 estas convicciones no tienen escusa2 bien la tendran1 si tenerla hubieran podido las vuestras2 con la diferencia de que vosotros labrasteis vuestros funestos y ambiciosos sistemas en medio de la comodidad y de los regalos1 quizs en medio de la opulencia y la sombra del poder1 y ellos se formaron sus abominables doctrinas1 en medio de la obscuridad1 de la pobreza1 de la miseria1 de la desesperacin4 ,en verdad que la inconsecuencia de ciertos hombres es en extremo chocante4 ,el burlarse de todas las religiones1 el negar la espiritualidad inmortalidad del alma1 la existencia de ,dios1 el derribar toda la moral y socavar sus ms profundos cimientos1 todo ha sido para ellos una cosa muy excusable1 y hasta1 si se quiere1 digna de alabanza4 ,los escritores que desempearon tan funesta tarea1 son todava dignos de apoteosis2 es menester lanzar la ,divinidad de los templos para colocar en ellos los nombres y las imgenes de los jefes de aquellas escuelas3 debajo de las bvedas de la magnfica baslica1 en los lugares destinados al reposo de las cenizas del cristiano que espera la resurreccin1 es necesario levantar los sepulcros de ,voltaire y de ,rousseau1 para que las generaciones venideras desciendan recogerse algunos momentos en aquellas mansiones silenciosas y sombras1 y recibir las inspiraciones de aquellos genios4 ,entonces1 cmo es posible quejarse con razn de que se ataque la propiedad1 la familia1 el orden social8 ,la propiedad es sagrada1 pero es acaso ms sagrada que ,dios8 ,por ms transcendentales que quieran suponerse las verdades relativas la familia y la sociedad1 son1 por ventura1 de un orden superior los eternos principios de la moral8 1 por mejor decir1 son1 acaso1 otra cosa que la aplicacin de esos eternos principios8 ,pero volvamos al hilo del discurso4 ,una vez sentado el principio de que hay errores culpables1 principio que1 si no en la teora1 al menos en la prctica todo el mundo debe admitir1 pero principio que en teora slo el ,catolicismo sostiene cumplidamente1 resulta bien clara la razn de la justicia con que el poder humano castiga la propalacin y la enseanza de ciertas doctrinas1 y los actos que consecuencia de ellas se cometen1 sin pararse en la conviccin que pudiera abrigar el delincuente4 ,la ley conviene en que existi pudo existir ese error de entendimiento2 pero en tal caso declara culpable ese mismo error2 y cuando el hombre invoca el testimonio de la propia conciencia1 la ley le recuerda el deber que tena de rectificarla4 ,he aqu el fundamento de la justicia de una legislacin que pareca tan injusta2 fundamento que era necesario encontrar1 si no se quera dejar una gran parte de las leyes humanas con la mancha ms negra2 porque negra mancha fuera la de arrogarse el derecho de castigar quien no fuera verdaderamente culpable3 derecho absurdo1 que tan lejos est de pertenecer la justicia humana1 que no compete al mismo ,dios4 ,la misma justicia infinita dejara de ser lo que es1 si pudiese castigar al inocente4 ,podrase sealar quizs otro origen al derecho que tienen los gobiernos de castigar la propagacin de ciertas doctrinas1 y las acciones que consecuencia de ellas se cometen1 aun en el caso en que la conviccin de los criminales sea la ms profunda4 ,podrase decir que los gobiernos obran en nombre de la sociedad1 la cual1 como todo ser1 tiene un derecho su propia defensa4 ,hay doctrinas que amenazan la existencia misma de la sociedad1 y1 por tanto1 sta se halla en la necesidad y en el derecho de combatir sus autores4 ,por ms plausible que parezca una razn semejante1 adolece1 sin embargo1 de un inconveniente muy grave1 y es que hace desaparecer de un golpe la idea de castigo y de justicia4 ,quien se defiende1 cuando hiere al invasor1 no le castiga1 sino que le rechaza2 y1 si se mira la sociedad desde este punto de vista1 el criminal conducido al patbulo no ser un verdadero criminal3 no ser ms que un desgraciado que sucumbe en una lucha desigual en que temerariamente se empe4 ,la voz del juez que le condena no ser la augusta voz de la justicia2 su fallo no representar otra cosa que la accin de la sociedad1 vengndose de quien ha osado atacarla4 ,la palabra pena tiene entonces un sentido muy diferente3 y la graduacin de ella slo depende del clculo1 no de un principio de justicia4 ,es menester no olvidarlo3 en suponindose que la sociedad1 por derecho de defensa1 impone castigo al que ella1 por otra parte1 considera como del todo inocente1 la sociedad no juzga1 no castiga1 sino que lucha4 ,esto asienta muy bien1 tratndose de sociedad con sociedad2 pero1 muy mal1 tratndose de sociedad con individuo4 ,parcenos entonces ver la lucha desigual de un desmesurado gigante con un pequesimo pigmeo4 ,el gigante le toma en sus manos y le aplasta contra una roca4 ,con la doctrina que acabo de exponer se ve con toda evidencia lo que vale el tan ponderado principio de la tolerancia universal3 demostrado est que es tan impracticable en la regin de los hechos como insostenible en teora2 y1 por tanto1 vienen al suelo todas las acusaciones que se han hecho al ,catolicismo por su intolerancia4 ,en claro queda que la intolerancia es1 en cierto modo1 un derecho de todo poder pblico2 que as se ha reconocido siempre2 que as se reconoce ahora todava2 pesar de que1 generalmente hablando1 se han elevado las regiones del poder los filsofos partidarios de la tolerancia4 ,sin duda que los gobiernos han abusado mil veces de este principio2 sin duda que en su nombre se ha perseguido tambin la verdad2 pero1 de qu no abusan los hombres8 ,lo que deba hacerse1 pues1 en buena filosofa1 no era establecer proposiciones insostenibles1 y adems altamente peligrosas2 no era declamar hasta el fastidio contra los hombres y las instituciones de los siglos que nos han precedido1 sino procurar la propagacin de sentimientos suaves indulgentes1 y1 sobre todo1 no combatir las altas verdades1 sin las cuales no puede sostenerse la sociedad1 y cuya desaparicin dejara el mundo entregado la fuerza1 y1 por consiguiente1 la arbitrariedad y la tirana4 ,se han atacado los dogmas1 pero no se ha reflexionado bastante que con ellos estaba ligada ntimamente la moral1 y que esa moral misma es un dogma4 ,con la proclamacin de una libertad de pensar ilimitada1 se ha concedido al entendimiento la impecabilidad2 el error ha dejado de figurar entre las faltas de que puede el hombre hacerse culpable4 ,se ha olvidado que para querer1 es necesario conocer1 y que para querer bien1 es indispensable conocer bien4 ,si se examinan la mayor parte de los extravos de nuestro corazn1 se encontrar que tienen su origen en un concepto errado2 cmo es posible1 pues1 que no sea para el hombre un deber el preservar su entendimiento de error8 ,pero1 desde que se ha dicho que las opiniones importaban poco1 que el hombre era libre de escoger las que quisiese1 sin ningn gnero de trabas1 aun cuando perteneciesen la religin y la moral1 la verdad ha perdido de su estimacin y no disfruta los ojos del hombre aquella alta importancia que antes tena por s misma1 por su valor intrnseco2 y muchos son los que no se creen obligados ningn esfuerzo para alcanzarla4 ,lamentable situacin de los espritus y que encierra uno de los ms terribles males que afligen la sociedad4#i ,,capitulo ,,xxxvi ,hllome naturalmente conducido decir cuatro palabras sobre la intolerancia de algunos prncipes catlicos1 sobre la ,inquisicin1 y particularmente la de ,espaa2 examinar brevemente qu es lo que puede echarse en cara al ,catolicismo por la conducta que ha seguido en los ltimos siglos4 ,los calabozos y las hogueras de la ,inquisicin1 y la intolerancia de algunos prncipes catlicos1 ha sido uno de los argumentos de que ms se han servido los enemigos de la ,iglesia para desacreditarla1 y hacerla objeto de animadversin y de odio4 ,y menester es confesar que1 en esta especie de ataque1 tenan de su parte muchas ventajas que les daban gran probabilidad de triunfo4 ,en efecto1 y como ya llevo indicado ms arriba1 para el comn de los lectores que no cuidan de examinar fondo las cosas1 que se dejan llevar candorosamente donde quiera el sagaz autor1 que abrigan un corazn sensible y dispuesto interesarse por el infortunio1 qu medio ms propsito para excitar la indignacin1 que presentar su vista negros calabozos1 caballetes1 sambenitos y hogueras8 ,en medio de nuestra tolerancia1 de nuestra suavidad de costumbres1 de la benignidad de los cdigos criminales1 qu efecto no debe producir el resucitar de golpe otros siglos con su rigor1 con su dureza1 y todo exagerado1 todo agrupado1 presentando en un solo cuadro las desagradables escenas que anduvieron ocurriendo en diferentes lugares1 y en el espacio de largo tiempo8 ,entonces1 teniendo el arte de recordar que todo esto se haca en nombre de un ,dios de paz y de amor1 se ofrece ms vivo el contraste1 la imaginacin se exalta1 el corazn se indigna2 y resulta que el clero1 los magistrados1 los reyes1 los papas de aquellos tiempos son considerados como una tropa de verdugos que se complacen en atormentar y desolar la humanidad4 ,los escritores que as han procedido1 no se han acreditado1 por cierto1 de muy concienzudos2 porque es regla que no deben perder nunca de vista ni el orador ni el escritor1 que no es legtimo el movimiento que excitan en el nimo1 si antes no le convencen no le suponen convencido2 y1 adems1 es una especie de mala fe el tratar nicamente con argumentos de sentimiento materias que1 por su misma naturaleza1 slo pueden examinarse cual conviene1 mirndolas la luz de la fra razn4 ,en tales casos no debe empezarse moviendo1 sino convenciendo3 lo contrario es engaar al lector4 ,no es mi nimo hacer aqu la historia de la ,inquisicin1 ni del sistema que en diferentes pases se ha seguido en punto de intolerancia en materias religiosas2 esto me fuera imposible1 atendidos los estrechos lmites que me hallo circunscrito2 y sera1 adems1 inconducente para el objeto de esta obra4 ,de la ,inquisicin en general1 de la de ,espaa en particular1 y de la legislacin ms menos intolerante que ha regido en varios pases1 puede resultar un cargo contra el ,catolicismo8 ,bajo este respecto1 puede sufrir un parangn con el ,protestantismo8 stas son las cuestiones que yo debo examinar4 ,tres cosas se presentan desde luego la consideracin del observador3 la legislacin instituciones de intolerancia2 el uso que de ellas se ha hecho1 y1 finalmente1 los actos de intolerancia que se han cometido fuera del orden de dichas leyes instituciones4 ,por lo que esto ltimo corresponde1 dir1 en primer lugar1 que nada tiene que ver con el objeto que nos ocupa4 ,la matanza de ,san ,bartolom1 y las dems atrocidades que se hayan cometido en nombre de la religin1 en nada deben embarazar los apologistas de la misma2 porque la religion no puede hacerse responsable de todo lo que se hace en su nombre1 si no se quiere proceder con la ms evidente injusticia4 ,el hombre tiene un sentimiento tan fuerte y tan vivo de la excelencia de la virtud1 que aun los mayores crmenes procura disfrazarlos con su manto2 y sera razonable el desterrar por esto la virtud de la tierra8 ,hay en la historia de la humanidad pocas terribles en que se apodera de las cabezas un vrtigo funesto2 el furor encendido por la discordia1 ciega los entendimientos y desnaturaliza los corazones2 llmase bien al mal1 y mal al bien2 y los ms horrendos atentados se cometen invocando nombres augustos4 ,en encontrndose en semejantes pocas1 el historiador y el filsofo tienen sealada bien claramente la conducta que han de seguir3 veracidad rigurosa en la narracin de los hechos1 pero guardarse de juzgar1 por ellos1 ni las ideas ni las instituciones dominantes4 ,estn entonces las sociedades como un hombre en un acceso de delirio2 y mal se juzgara1 ni de las ideas1 ni de la ndole1 ni de la conducta del delirante1 por lo que dice y hace mientras se halla en ese lamentable estado4 ,en tiempos tan calamitosos qu bando puede gloriarse de no haber cometido grandes crmenes8 ,atenindonos la misma poca que acabamos de nombrar1 no vemos los caudillos de ambos partidos1 asesinados de una manera alevosa8 ,el almirante ,coligny muere manos de los asesinos que comienzan el degello de los hugonotes1 pero el duque de ,guisa haba sido tambin asesinado por ,poltrot delante de ,orleans2 ,enrique ,,iii muere asesinado por ,jacobo ,clement1 pero ste es el mismo ,enrique que haba hecho asesinar traidoramente al otro duque de ,guisa en los corredores de palacio1 y al cardenal hermano del duque en la torre de ,moulins2 y que1 adems1 haba tenido parte tambin en el degello de ,san ,bartolom4 ,entre los catlicos se cometieron atrocidades2 pero1 no las cometieron tambin sus adversarios8 chese1 pues1 un velo sobre esas catstrofes1 sobre estos aflictivos monumentos de la miseria y perversidad del corazn del hombre4 ,el tribunal de la ,inquisicin1 considerado en s1 no es ms que la aplicacin un caso particular de la doctrina de intolerancia1 que1 con ms menos extensin1 es la doctrina de todos los poderes existentes4 ,as es que slo nos resta examinar el carcter de esa aplicacin1 y ver si con justicia se le pueden hacer los cargos que le han hecho sus enemigos4 ,en primer lugar1 es necesario advertir que los encomiadores de todo lo antiguo falsean lastimosamente la historia1 si pretenden que esa intolerancia sol se vi en los tiempos en que1 segn ellos1 la ,iglesia haba degenerado de su pureza4 ,yo lo que veo es que1 desde los siglos en que empez la ,iglesia tener influencia pblica1 comienza la hereja figurar en los cdigos como delito2 y hasta ahora no he podido encontrar una poca de completa tolerancia4 ,hay tambin que hacer otra observacin importante1 que indica una de las causas del rigor desplegado en los siglos posteriores4 ,cabalmente la ,inquisicin tuvo que empezar sus procedimientos contra herejes maniqueos2 es decir1 contra los sectarios que en todos tiempos haban sido tratados con ms dureza4 ,en el siglo ,,xi1 cuando no se aplicaba todava los herejes la pena de fuego1 eran exceptuados de la regla general los maniqueos2 y hasta en tiempo de los emperadores gentiles eran tratados esos sectarios con mucho rigor2 pues que ,diocleciano y ,maximiano publicaron en el ao #bif un edicto que condenaba diferentes penas los maniqueos que no abjurasen sus dogmas1 y los jefes de la secta la pena de fuego4 ,esos sectarios han sido mirados siempre como grandes criminales2 su castigo se ha considerado necesario1 no slo por lo que toca la religin1 sino tambin por lo relativo las costumbres1 y al buen orden de la sociedad4 sta fu una de las causas del rigor que se introdujo en esta materia2 y1 aadindose al carcter turbulento que presentaron las sectas que bajo varios nombres aparecieron en los siglos ,,xi1 ,,xii y ,,xiii1 se atinar en otro de los motivos que produjeron escenas que nosotros nos parecen inconcebibles4 ,estudiando la historia de aquellos siglos1 y fijando la atencin sobre las turbulencias y desastres que asolaron el medioda de la ,francia1 se ve con toda claridad que1 no slo se disputaba sobre este aquel punto de dogma1 sino que todo el orden social existente se hallaba en peligro4 ,los sectarios de aquellos tiempos eran los precursores de los del siglo ,,xvi1 mediando1 empero1 la diferencia de que estos ltimos eran en general menos democrticos1 menos aficionados dirigirse las masas1 si se exceptan los frenticos anabaptistas4 ,en la dureza de costumbres de aquellos tiempos1 cuando1 causa de largos siglos de trastornos y violencias1 la fuerza haba llegado obtener una preponderancia excesiva1 qu poda esperarse de los poderes que se vean amenazados de un peligro semejante8 ,claro es que las leyes y su aplicacin haban de resentirse del espritu de la poca4 ,en cuanto la ,inquisicin de ,espaa1 la cual no fu ms que una extensin de la misma que se haba establecido en otras partes1 es necesario dividir su duracin en tres grandes pocas1 aun dejando aparte el tiempo de su existencia en el reino de ,aragn1 anteriormente su importacin en ,castilla4 ,la primera comprende el tiempo en que se dirigi principalmente contra los judaizantes y los moros1 desde su instalacin en tiempo de los ,reyes ,catlicos hasta muy entrado el reinado de ,carlos ,v2 la segunda abraza desde que comenz dirigir todos sus esfuerzos para impedir la introduccin del ,protestantismo en ,espaa1 hasta que ces este peligro1 la que contiene desde mediados del reinado de ,carlos ,v hasta el advenimiento de los ,borbones2 y1 finalmente1 la ltima encierra la temporada en que se ci reprimir vicios nefandos1 y cerrar el paso la filosofa de ,voltaire1 hasta su desaparicin en el primer tercio del presente siglo4 ,claro es que1 siendo en dichas pocas una misma la institucin1 pero que se andaba modificando segn las circunstancias1 no pueden deslindarse punto fijo1 ni el principio de la una1 ni el fin de la otra4 ,pero no deja1 por esto1 de ser verdad que estas tres pocas existen en la historia de la ,inquisicin1 y que presentan caracteres muy diferentes4 ,nadie ignora las circunstancias particulares en que fu establecida la ,inquisicin en tiempo de los ,reyes ,catlicos2 pero bueno ser hacer notar que quien solicit del ,papa la bula para el establecimiento de la ,inquisicin1 fu la ,reina ,isabel1 es decir1 uno de los monarcas que rayan ms alto en nuestra historia1 y que todava conserva1 despus de tres siglos1 el respeto y la veneracin de todos los espaoles4 ,tan lejos anduvo la ,reina de ponerse con esta medida en contradiccin con la voluntad del pueblo1 que antes bien no haca ms que realizar uno de sus deseos4 ,la ,inquisicin se estableca principalmente contra los judos2 la bula del ,papa haba sido expedida en #adgh2 y antes que la ,inquisicin publicase su primer edicto en ,sevilla en #adha1 las ,cortes de ,toledo de #adhj cargaban reciamente la mano en el negocio1 disponiendo que1 para impedir el dao que el comercio de judos con cristianos poda acarrear la fe catlica estuviesen obligados los judos no bautizados llevar un signo distintivo1 vivir en barrios separados1 que tenan el nombre de juderas1 y retirarse antes de la noche4 ,se renovaban los antiguos reglamentos contra los judos1 y se les prohiba ejercer las profesiones de mdico1 cirujano1 mercader1 barbero y tabernero4 ,por ah se ve que1 la sazn1 la intolerancia era popular2 y que1 si queda justificada los ojos de los monrquicos por haber sido conforme la voluntad de los ,reyes1 no debiera quedarlo menos delante de los amigos de la soberana del pueblo4 ,sin duda que el corazn se contrista al leer el destemplado rigor con que la sazn se persegua los judos2 pero menester es confesar que debieron de mediar algunas causas gravsimas para provocarlo4 ,se ha sealado como la principal1 el peligro de la monarqua espaola1 aun no bien afianzada1 si dejaba que obrasen con libertad los judos1 la sazn muy poderosos por sus riquezas y por sus enlaces con las familias ms influyentes4 ,la alianza de stos con los moros y contra los cristianos era muy de temer1 pues que estaba fundada en la respectiva posicin de los tres pueblos2 y as es que consider necesario quebrantar un poder que poda comprometer de nuevo la independencia de los cristianos4 ,tambin es necesario advertir que1 al establecerse la ,inquisicin1 no estaba finalizada todava la guerra de ocho siglos contra los moros4 ,la ,inquisicin se proyecta antes de #adgh1 y no se plantea hasta #adhj2 y la conquista de ,granada no se verifica hasta #adib4 ,en el momento1 pues1 de establecerse la ,inquisicin1 estaba la obstinada lucha en su tiempo crtico1 decisivo2 faltaba saber todava si los cristianos haban de quedar dueos de toda la ,pennsula1 si los moros conservaran la posesin de una de las provincias ms hermosas y ms feraces1 si continuaran establecidos all1 en una situacin excelente para sus comunicaciones con frica1 y sirviendo de ncleo y de punto de apoyo para todas las tentativas que en adelante pudiese ensayar contra nuestra independencia el poder de la ,media ,luna4 ,poder que la sazn estaba todava tan pujante1 como lo dieron entender en los tiempos siguientes sus atrevidas empresas sobre el resto de ,europa4 ,en crisis semejantes1 despus de siglos de combates1 en los momentos que han de decidir de la victoria para siempre1 cundo se ha visto que los contendientes se porten con moderacin y dulzura8 ,no puede negarse que en el sistema represivo que se sigui contra los judos y los moros1 pudo influir mucho el instinto de conservacin propia2 y que quizs los ,reyes ,catlicos tendran presente este motivo1 cuando se decidieron pedir para sus dominios el establecimiento de la ,inquisicin4 ,el peligro no era imaginario1 sino muy positivo2 y1 para formarse idea del estado que hubieran podido llegar las cosas1 si no se hubiesen adoptado algunas precauciones1 basta recordar lo mucho que dieron que entender en los tiempos sucesivos las insurrecciones de los restos de los moros4 ,sin embargo1 conviene no atribuirlo todo la poltica de los ,reyes1 y guardarse del prurito de realzar la previsin y los planes de los hombres1 ms de lo que corresponde4 ,por mi parte1 me inclino creer que ,fernando ,isabel siguieron naturalmente el impulso de la generalidad de la nacin1 la cual miraba con odio los judos que permanecan en su secta1 y con suspicaz desconfianza los que haban abrazado la religin cristiana4 ,esto traa su origen de dos causas3 la exaltacin de los sentimientos religiosos1 general la sazn en toda ,europa y muy particularmente en ,espaa1 y la conducta de los mismos judos1 que haban atrado sobre s la indignacin pblica4 ,databa de muy antiguo en ,espaa la necesidad de enfrenar la codicia de los judos para que no resultase en opresin de los cristianos3 las antiguas asambleas de ,toledo tuvieron ya que poner en esto la mano repetidas veces4 ,en los siglos siguientes lleg el mal su colmo3 gran parte de las riquezas de la ,pennsula haban pasado manos de los judos2 y casi todos los cristianos haban llegado ser sus deudores4 ,de aqu result el odio del pueblo contra ellos2 de aqu los tumultos frecuentes en muchas poblaciones de la ,pennsula1 tumultos que fueron ms de una vez funestos los judos1 pues que se derram su sangre en abundancia4 ,difcil era1 en efecto1 que un pueblo acostumbrado por espacio de largos siglos librar su fortuna en la suerte de las armas1 se resignase tranquilo y pacfico la suerte que le iban deparando las artes y las exacciones de una raza extranjera1 que llevaba1 adems1 en su propio nombre el recuerdo de una maldicin terrible4 ,en los tiempos siguientes se convirti la religin cristiana un inmenso nmero de judos2 pero1 ni por esto se disip la desconfianza1 ni se extingui el odio del pueblo4 ,y1 la verdad1 es muy probable que muchas de esas conversiones no seran demasiado sinceras1 dado que eran en parte motivadas por la triste situacin en que se encontraban1 permaneciendo en el judasmo4 ,cuando la razn no nos llevara conjeturarlo as1 bastante fuera para indicrnoslo el crecido nmero de judaizantes que se encontraron luego que se investig con cuidado cules eran los reos de ese delito4 ,como quiera1 lo cierto es que se introdujo la distincin de cristianos nuevos y cristianos viejos1 siendo esta denominacin un ttulo de honor1 y la primera una tacha de ignominia2 y que los judos convertidos eran llamados por desprecio marranos4 ,con ms menos fundamento se les acusaba tambin de crmenes horrendos4 ,decase que en sus tenebrosos concilibulos perpetraban atrocidades que debe uno creer difcilmente1 siquiera para honor de la humanidad2 como1 por ejemplo1 que en desprecio de la religin y en venganza de los cristianos1 crucificaban nios de stos1 escogiendo para el sacrificio los das ms sealados de las festividades cristianas4 ,sabida es la historia que se contaba del caballero de la familia de ,guzmn1 que1 enamorado de una doncella juda1 estuvo una noche oculto en la familia de sta1 y vi con sus ojos cmo los judos cometan el crimen de crucificar un nio cristiano1 en el mismo tiempo en que los cristianos celebraban la institucin del sacramento de la ,eucarista4 ms de los infanticidios1 se les imputaban sacrilegios1 envenenamientos1 conspiraciones y otros crmenes2 y que estos rumores andaban muy acreditados1 lo prueban las leyes que les prohiban las profesiones de mdico1 cirujano1 barbero y tabernero1 donde se trasluce la desconfianza que se tena de su moralidad4 ,no es menester detenerse en examinar el mayor menor fundamento que tenan semejantes acusaciones2 ya sabemos cunto llega la credulidad pblica1 sobre todo cuando est dominada por un sentimiento exaltado que le hace ver todas las cosas de un mismo color2 bstanos que estos rumores circulasen1 que fuesen acreditados1 para concebir cun alto punto se elevara la indignacin contra los judos1 y1 por consiguiente1 cun natural era que el poder1 siguiendo el impulso del espritu pblico1 se inclinase tratarlos con mucho rigor4 ,que los judos procuraran concertarse para hacer frente los cristianos1 ya se deja entender por la misma situacin en que se encontraban2 y lo que hicieron cuando la muerte de ,san ,pedro de ,arbus1 indica lo que practicaran en otras ocasiones4 ,los fondos necesarios para la perpetracin del asesinato1 pago de los asesinos y dems gastos que consigo llevaba la trama1 se reunieron por medio de una contribucin voluntaria impuesta sobre todos los aragoneses de la raza juda4 ,esto indica una organizacin muy avanzada1 y que1 en efecto1 poda ser fatal1 si no se la hubiese vigilado4 propsito de la muerte de ,san ,pedro de ,arbus1 har una observacin sobre lo que se ha dicho para probar la impopularidad del establecimiento de la ,inquisicin en ,espaa1 fundndose en este trgico acontecimiento4 ,qu seal ms evidente de esta verdad1 se nos dir1 que la muerte dada al inquisidor8 ,no es un claro indicio de que la indignacin del pueblo haba llegado su colmo1 y de que no quera en ninguna manera la ,inquisicin1 cuando1 para deshacerse de ella1 se arrojaba tamaos excesos8 ,no negar que1 si por pueblo entendemos los judos y sus descendientes1 llevaban muy mal el establecimiento de la ,inquisicin2 pero no era as con respecto lo restante del pueblo4 ,cabalmente1 el mismo asesinato de que hablamos di lugar un suceso que prueba todo lo contrario de lo que pretenden los adversarios4 ,difundida por la ciudad la muerte del inquisidor1 se levant el pueblo con tumulto espantoso para vengar el asesinato4 ,los sublevados se haban esparcido por la ciudad1 y1 distribudos en grupos1 andaban persiguiendo los cristianos nuevos2 de suerte que hubiera ocurrido una catstrofe sangrienta1 si el joven arzobispo de ,zaragoza1 ,alfonso de ,aragn1 no se hubiese resuelto montar caballo1 y presentarse al pueblo para calmarle1 con la promesa de que caera sobre los culpables del asesinato todo el rigor de la ley4 ,esto no indica que la ,inquisicin fuese tan impopular como se ha querido suponer1 ni que los enemigos de ella tuviesen la mayora numrica2 mucho ms si se considera que ese tumulto popular no pudo prevenirse1 pesar de las precauciones que para el efecto debieron emplear los conjurados1 la sazn muy poderosos por sus riquezas influencia4 ,durante la temporada del mayor rigor desplegado contra los judaizantes1 obsrvase un hecho digno de llamar la atencin4 ,los encausados por la ,inquisicin1 que temen serlo1 procuran de todas maneras substraerse la accin de este tribunal1 huyen de ,espaa1 y se van ,roma4 ,quiz no pensaran que as sucediese los que se imaginan que ,roma ha sido siempre el foco de la intolerancia y el incentivo de la persecucin2 y1 sin embargo1 nada hay ms cierto4 ,son innumerables las causas formadas en la ,inquisicin1 que de ,espaa se avocaron ,roma1 en el primer medio siglo de la existencia de este tribunal2 siendo de notar1 adems1 que ,roma se inclinaba siempre al partido de la indulgencia4 ,no s que pueda citarse un solo reo de aquella poca que1 habiendo acudido ,roma1 no mejorara su situacin4 ,en la historia de la ,inquisicin de aquel tiempo ocupan una buena parte las contestaciones de los reyes con los papas1 donde se descubre siempre1 por parte de stos1 el deseo de limitar la ,inquisicin los trminos de la justicia y de la humanidad4 ,no siempre se sigui cual convena la lnea de conducta prescrita por los ,sumos ,pontfices4 ,as vemos que stos se vieron obligados recibir un sinnmero de apelaciones1 y endulzar la suerte que hubiera cabido los reos si su causa se hubiese fallado definitivamente en ,espaa4 ,vemos tambin que1 solicitado el ,papa por los ,reyes ,catlicos1 que deseaban que las causas se fallasen definitivamente en ,espaa1 nombra un juez de apelacin1 siendo el primero ,d4 ,iigo ,manrique1 arzobispo de ,sevilla4 ,tales eran1 sin embargo1 aquellos tiempos1 y tan urgente la necesidad de impedir que la exaltacin de nimo llevase cometer injusticias1 se arrojase medidas de una severidad destemplada1 que el mismo ,papa1 y al cabo de muy poco tiempo1 deca1 en otra bula expedida en #b de agosto de #adhc1 que haba continuado recibiendo las apelaciones de muchos espaoles de ,sevilla que no haban osado presentarse al juez de apelacin por temor de ser presos4 ,aada el ,papa que unos haban recibido ya la absolucin de la ,penitenciara apostlica1 y otros se disponan recibirla2 continuaba quejndose de que en ,sevilla no se hiciese el debido caso de las gracias recientemente concedidas varios reos1 y1 por fin1 despus de varias prevenciones1 haca notar los ,reyes ,fernando ,isabel que la misericordia para con los culpables era ms agradable ,dios que el rigor de que se quera usar1 como lo prueba el ejemplo del ,buen ,pastor corriendo tras la oveja descarriada2 y conclua exhortando los ,reyes que tratasen benignamente aquellos que hiciesen confesiones voluntarias1 permitindoles residir en ,sevilla1 donde quisiesen2 dejndoles el goce de todos sus bienes1 como si jams hubiesen cometido el crimen de hereja4 ,y no se crea que en las apelaciones admitidas en ,roma1 y en que se suavizaba la suerte de los encausados1 se descubriesen siempre vicios en la formacin de la causa en primera instancia1 injusticias en la aplicacin de la pena2 los reos no siempre acudan ,roma para pedir reparacin de una injusticia1 sino porque estaban seguros de que all encontraran indulgencia4 ,buena prueba tenemos de esto en el nmero considerable de refugiados espaoles1 quienes se les prob que haban recado en el judasmo4 ,nada menos que #bej resultaron de una sola vez convictos de reincidencia2 pero no se hizo una sola ejecucin capital2 se les impusieron algunas penitencias1 y1 cuando fueron absueltos1 pudieron volverse sus casas sin ninguna nota de ignominia4 ,este hecho ocurri en ,roma en el ao #adih4 ,es cosa verdaderamente singular lo que se ha visto en la ,inquisicin de ,roma1 de que no haya llegado jams la ejecucin de una pena capital1 pesar de que durante este tiempo han ocupado la ,silla ,apostlica papas muy rgidos y muy severos en todo lo tocante la administracin civil4 ,en todos los puntos de ,europa se encuentran levantados cadalsos por asuntos de religin2 en todas partes se presencian escenas que angustian el alma2 y ,roma es una excepcin de esa regla general2 ,roma1 que se nos ha querido pintar como un monstruo de intolerancia y de crueldad4 ,verdad es que los papas no han predicado como los protestantes y los filsofos la tolerancia universal2 pero los hechos estn diciendo lo que va de unos otros3 los papas1 con un tribunal de intolerancia1 no derramaron una gota de sangre1 y los protestantes y los filsofos la hicieron verter torrentes4 ,qu les importa las vctimas el oir que sus verdugos proclaman la tolerancia8 ,esto es acibarar la pena con el sarcasmo4 ,la conducta de ,roma1 en el uso que ha hecho del tribunal de la ,inquisicin1 es la mejor apologa del ,catolicismo contra los que se empean en tildarle de brbaro y sanguinario2 y1 la verdad1 qu tiene que ver el ,catolicismo con la severidad destemplada que pudo desplegarse en este aquel lugar1 impulsos de la situacin extraordinaria de razas rivales1 de los peligros que amenazaban una de ellas1 del inters que pudieron tener los reyes en consolidar la tranquilidad de sus ,estados y poner fuera de riesgo sus conquistas8 ,no entrar en el examen detallado de la ,inquisicin de ,espaa con respecto los judaizantes2 y estoy muy lejos de pensar que su rigor contra ellos sea preferible la benignidad empleada y recomendada por los papas2 lo que deseo consignar aqu1 es que aquel rigor fu un resultado de circunstancias extraordinarias1 del espritu de los pueblos1 de la dureza de costumbres todava muy general en ,europa en aquella poca1 y que nada puede echarse en cara al ,catolicismo por los excesos que pudieron cometerse4 ,aun hay ms3 atendido el espritu que domina en todas las providencias de los papas relativas la ,inquisicin1 y la inclinacin manifiesta ponerse siempre del lado que poda templar el rigor1 y borrar las marcas de ignominia de los reos y de sus familias1 puede conjeturarse que1 si no hubiesen temido los papas indisponerse demasiado con los reyes1 y provocar escisiones que hubieran podido ser funestas1 habran llevado mucho ms all sus medidas4 ,para convencerse de esto1 recurdense las negociaciones sobre el ruidoso asunto de las reclamaciones de las ,cortes de ,aragn1 y vase qu lado se inclinaba la ,corte de ,roma4 ,dado que estamos hablando de la intolerancia contra los judaizantes1 bueno ser recordar la disposicin de nimo de ,lutero con respecto los judos4 ,bien parece que el pretendido reformador1 el fundador de la independencia del pensamiento1 el fogoso declamador contra la opresin y tirana de los papas1 deba de estar animado de los sentimientos ms benignos hacia los judos2 y as deben de pensarlo sin duda los encomiadores del corifeo del ,protestantismo4 ,desgraciadamente para ellos1 la historia no lo atestigua as2 y1 segn todas las apariencias1 si el fraile apstata se hubiese encontrado en la posicin de ,torquemada1 no hubieran salido mejor parados los judaizantes4 ,he aqu cul era el sistema aconsejado por ,lutero1 segn refiere su mismo apologista ,seckendorff3 ,hubirase debido arrasar sus sinagogas1 destruir sus casas1 quitarles los libros de oraciones1 el ,talmud1 y hasta los libros del viejo ,testamento1 prohibir los rabinos que enseasen1 y obligarlos ganarse la vida por medio de trabajos penosos4 ,al menos la ,inquisicin de ,espaa proceda1 no contra los judos1 sino contra los judaizantes1 es decir1 contra aquellos que1 habindose convertido al ,cristianismo1 reincidan en sus errores1 y unan su apostasa el sacrilegio1 profesando exteriormente una creencia que detestaban en secreto1 y que profanaban1 adems1 con el ejercicio de su religin antigua4 ,pero ,lutero extenda su rigor los mismos judos2 de suerte que1 segn sus doctrinas1 nada poda echarse en cara los reyes de ,espaa cuando los expulsaron de sus dominios4 ,los moros y moriscos ocuparon tambin mucho por aquellos tiempos la ,inquisicin de ,espaa2 ellos puede aplicarse con pocas modificaciones cuanto se ha dicho sobre los judos4 ,tambin era una raza aborrecida1 una raza con la que se haba combatido por espacio de ocho siglos1 y que1 permaneciendo en su religin1 excitaba el odio1 y1 abjurndola1 no inspiraba confianza4 ,tambin se interesaron por ellos los papas de un modo muy particular1 siendo notable este propsito una bula expedida en #aecj1 donde se habla en su favor un lenguaje evanglico1 dicindose en ella que la ignorancia de aquellos desgraciados era una de las principales causas de sus faltas y errores1 y que1 para hacer sus conversiones sinceras y slidas1 deba1 primeramente1 procurarse ilustrar sus entendimientos con la luz de la sana doctrina4 ,se dir que el ,papa otorg ,carlos ,v la bula en que le relegaba del juramento prestado en las ,cortes de ,zaragoza de #aeai1 de no alterar nada en punto los moros1 y que as pudo el ,emperador llevar cabo la medida de expulsin2 pero conviene tambin advertir que el ,papa se resisti por largo tiempo esta concesin1 y que1 si condescendi con la voluntad del monarca1 fu porque ste juzgaba que la expulsin era indispensable para asegurar la tranquilidad en sus reinos4 ,si esto era as en la realidad no1 el ,emperador era quien deba saberlo1 no el ,papa1 colocado mucha distancia y sin conocimiento detallado de la verdadera situacin de las cosas4 ,por lo dems1 no era slo el monarca espaol quien opinaba as3 cuntase que1 estando prisionero en ,madrid ,francisco ,i1 ,rey de ,francia1 dijo un da ,carlos ,v que la tranquilidad no se solidara nunca en ,espaa basta que se expeliesen los moros y moriscos4 ,,capitulo ,,xxxvii ,se ha dicho que ,felipe ,,ii fund en ,espaa una nueva ,inquisicin1 ms terrible que la del tiempo de los ,reyes ,catlicos1 y aun se ha dispensado la de stos cierta indulgencia1 que no se ha concedido la de aqul4 ,por de pronto1 resalta aqu una inexactitud histrica muy grande2 porque ,felipe ,,ii no fund una nueva ,inquisicin3 sostuvo la que le haban legado los ,reyes ,catlicos1 y recomendado muy particularmente en testamento su padre y antecesor ,carlos ,v4 ,la comisin de las ,cortes de ,cdiz1 en el proyecto de abolicin de dicho tribunal1 al paso que excusa la conducta de los ,reyes ,catlicos1 vitupera severamente la de ,felipe ,,ii1 y procura que recaigan sobre este prncipe toda la odiosidad y toda la culpa4 ,un ilustre escritor francs que ha tratado poco ha esta cuestin importante1 se ha dejado llevar de las mismas ideas con aquel candor que es no pocas veces el patrimonio del genio4 ,hubo en la ,inquisicin de ,espaa1 dice el ilustre ,lacordaire1 dos momentos solemnes1 que es preciso no confundir3 uno al fin del siglo ,,xv1 bajo ,fernando ,isabel1 antes que los moros fuesen echados de ,granada1 su ltimo asilo2 otro mediados del siglo ,,xvi bajo ,felipe ,,ii1 cuando el ,protestantismo amenazaba introducirse en ,espaa1 ,la comisin de las ,cortes distingui perfectamente estas dos pocas1 marcando de ignominia la ,inquisicin de ,felipe ,,ii1 y expresndose con mucha moderacin con respecto la de ,isabel y de ,fernando4 ,cita en seguida un texto donde se afirma que ,felipe ,,ii fu el verdadero fundador de la ,inquisicin1 y que1 si sta se elev en seguida tan alto poder1 todo fu debido la refinada poltica de aquel prncipe1 aadiendo un poco ms abajo el citado escritor que ,felipe ,,ii fu el inventor de los autos de fe para aterrorizar la hereja1 y que el primero se celebr en ,sevilla en #aeei4 7,memoria para el restablecimiento en ,francia del orden de los ,frailes ,predicadores1 por el abate ,lacordaire4 ,captulo #f47 ,dejemos aparte la inexactitud histrica sobre la invencin de los autos de fe1 pues es bien sabido que ni los sambenitos ni las hogueras fueron invencin de ,felipe ,,ii4 ,estas inexactitudes se le escapan fcilmente todo escritor1 mayormente cuando no recuerda un hecho sino por incidencia2 y as es que ni siquiera debemos detenernos en eso2 pero encirrase en dichas palabras una acusacin un monarca1 quien ya de muy antiguo no se le hace la justicia que merece4 ,felipe ,,ii continu la obra empezada por sus antecesores2 y si stos no se les culpa1 tampoco se le debe culpar l4 ,fernando ,isabel emplearon la ,inquisicin contra los judos apstatas2 por qu no pudo emplearla ,felipe ,,ii contra los protestantes8 ,se dir1 empero1 que abus de su derecho y que llev su rigor hasta el exceso2 mas buen seguro que no se anduvo muy abundante de indulgencia en tiempo de ,fernando ,isabel4 ,se han olvidado1 acaso1 las numerosas ejecuciones de ,sevilla y otros puntos8 ,se ha olvidado lo que dice en su historia el ,padre ,mariana8 ,se han olvidado las medidas que tomaron los papas para poner coto ese rigor excesivo8 ,las palabras citadas contra ,felipe son sacadas de la obra ,la ,inquisicin sin mscara1 que se public en ,espaa en #ahaa2 pero se calcular fcilmente el peso de autoridad semejante1 en sabindose que su autor se ha distinguido hasta su muerte por un odio profundo contra los reyes de ,espaa4 ,la portada de la obra llevaba el nombre de ,natanael ,jomtob1 pero el verdadero autor es un espaol bien conocido1 que en los escritos publicados al fin de su vida no parece sino que se propuso vindicar con su desmedida exageracin1 y sus furibundas invectivas1 todo lo que anteriormente haba atacado3 tan insoportable es su lenguaje contra todo cuanto se le ofrece al paso4 ,religin1 reyes1 patria1 clases1 individuos1 aun los de su mismo partido y opiniones1 todo lo insulta1 todo lo desgarra1 como atacado de un exceso de rabia4 ,no es extrao1 pues1 que mirase ,felipe ,,ii como han acostumbrado mirarle los protestantes y los filsofos2 es decir1 como un prncipe arrojado sobre la tierra para oprobio y tormento de la humanidad1 como un monstruo de maquiavelismo que esparca las tinieblas para cebarse mansalva en la crueldad y tirana4 ,no ser yo quien me encargue de justificar en todas sus partes la poltica de ,felipe ,,ii1 ni negar que haya alguna exageracin en los elogios que le han tributado algunos escritores espaoles2 pero tampoco puede ponerse en duda que los protestantes1 y los enemigos polticos de este monarca1 han tenido un constante empeo en desacreditarle4 ,y sabis por qu los protestantes le han profesado ,felipe ,,ii tan mala voluntad8 ,porque l fu quien impidi que penetrara en ,espaa el ,protestantismo1 l fu quien sostuvo la causa de la ,iglesia catlica en aquel agitado siglo4 ,dejemos aparte los acontecimientos transcendentales al resto de ,europa1 de los cuales cada uno juzgar como mejor le agradare2 pero1 cindonos ,espaa1 puede asegurarse que la introduccin del ,protestantismo era inminente1 inevitable1 sin el sistema seguido por aquel monarca4 ,si en este aquel caso hizo servir la ,inquisicin su poltica1 ste es otro punto que no nos toca examinar aqu2 pero reconzcase al menos que la ,inquisicin no era un mero instrumento de miras ambiciosas1 sino una institucin sostenida en vista de un peligro inminente4 ,de los procesos formados por la ,inquisicin en aquella poca1 resulta con toda evidencia que el ,protestantismo andaba cundiendo en ,espaa de una manera increble4 ,eclesisticos distinguidos1 religiosos1 monjas1 seglares de categora1 en una palabra1 individuos de las clases ms influyentes1 se hallaron contagiados de los nuevos errores2 bien se echa de ver que no eran infructuosos los esfuerzos de los protestantes para introducir en ,espaa sus doctrinas1 cuando procuraban de todos modos llevarnos los libros que las contenan1 hasta valindose de la singular estratagema de encerrarlos en botas de vino de ,champaa y ,borgoa1 con tal arte1 que los aduaneros no podan alcanzar descubrir el fraude1 como escriba la sazn el embajador de ,espaa en ,pars4 ,una atenta observacin del estado de los espritus en ,espaa en aquella poca1 hara conjeturar el peligro1 aun cuando hechos incontestables no hubieran venido manifestarle4 ,los protestantes tuvieron buen cuidado de declamar contra los abusos1 presentndose como reformadores1 y trabajando por atraer su partido cuantos estaban animados de un vivo deseo de reforma4 ,este deseo exista en la ,iglesia de mucho antes2 y si bien es verdad que en unos el espritu de reforma era inspirado por malas intenciones1 1 en otros trminos1 disfrazaban con este nombre su verdadero proyecto1 que era de destruccin1 tambin es cierto que en muchos catlicos sinceros haba un deseo tan vivo de ella1 que llegaba celo imprudente y rayaba en ardor destemplado4 ,es probable que este mismo celo llevado hasta la exaltacin se convertira en algunos en acrimonia2 y que as prestaran ms fcilmente odos las insidiosas sugestiones de los enemigos de la ,iglesia4 ,quizs no fueron pocos los que empezaron por un celo indiscreto1 cayeron en la exageracin1 pasaron en seguida la animosidad1 y al fin se precipitaron en la hereja4 ,no faltaba en ,espaa esta disposicin de espritu1 que1 desenvuelta con el curso de los acontecimientos1 hubiera dado frutos amargos1 por poco que el ,protestantismo hubiese podido tomar pie4 ,sabido es que en el concilio de ,trento se distinguieron los espaoles por su celo reformador y por la firmeza en expresar sus opiniones3 y es necesario advertir que1 una vez introducida en un pas la discordia religiosa1 los nimos se exaltan con las disputas1 se irritan con el choque continuo1 y veces hombres respetables llegan precipitarse en excesos1 de que poco antes ellos mismos se habran horrorizado4 ,difcil es decir punto fijo lo que hubiera sucedido por poco que en este punto se hubiese aflojado2 lo cierto es que1 cuando uno lee ciertos pasajes de ,luis ,vives1 de ,arias ,montano1 de ,carranza1 de la consulta de ,melchor ,cano1 parece que est sintiendo en aquellos espritus cierta inquietud y agitacin1 como aquellos sordos mugidos que anuncian en lontananza el comienzo de la tempestad4 ,la famosa causa del arzobispo de ,toledo fray ,bartolom de ,carranza es uno de los hechos que se han citado ms menudo en prueba de la arbitrariedad con que proceda la ,inquisicin de ,espaa4 ,ciertamente es mucho el inters que excita el ver sumido de repente en estrecha prisin1 y continuando en ella largos aos1 uno de los hombres ms sabios de ,europa1 arzobispo de ,toledo1 honrado con la ntima confianza de ,felipe ,,ii y de la reina de ,inglaterra1 ligado en amistad con los hombres ms distinguidos de la poca1 y conocido en toda la cristiandad por el brillante papel que haba representado en el concilio de ,trento4 ,diez y siete aos dur la causa1 y pesar de haber sido avocada ,roma1 donde no faltaran al arzobispo protectores poderosos1 todava no pudo recabarse que en el fallo se declarase su inocencia4 ,prescindiendo de lo que poda arrojar de s una causa tan extensa y complicada1 y de los mayores menores motivos que pudieron dar las palabras y los escritos de ,carranza para hacer sospechar de su fe1 yo tengo por cierto que en su conciencia1 delante de ,dios1 era del todo inocente4 ,hay de esto una prueba que lo deja fuera de toda duda3 hela aqu4 ,habiendo cado enfermo al cabo de poco de fallada la causa1 se conoci luego que su enfermedad era mortal y se le administraron los santos sacramentos4 ,en el acto de recibir el ,sagrado ,vitico1 en presencia de un numeroso concurso1 declar del modo ms solemne que jams se haba apartado de la fe de la ,iglesia catlica1 que de nada le remorda la conciencia de todo cuanto se le haba acusado1 y confirm su dicho poniendo por testigo aquel mismo ,dios que tena en su presencia1 quien iba recibir bajo las sagradas especies1 y cuyo tremendo tribunal deba en breve comparecer4 ,acto pattico que hizo derramar lgrimas todos los circunstantes1 que disip de un soplo las sospechas que contra l se haban podido concebir1 y aument las simpatas excitadas ya durante la larga temporada de su angustioso infortunio4 ,el ,sumo ,pontfice no dud de la sinceridad de la declaracin1 como lo indica el que se puso sobre su tumba un magnfico epitafio1 que por cierto no se hubiera permitido1 quedar alguna sospecha de la verdad de sus palabras4 ,y de seguro que fuera temeridad no dar fe tan explcita declaracin1 salida de la boca de un hombre como ,carranza1 y moribundo1 y en presencia del mismo ,jesucristo4 ,pagado este tributo al saber1 las virtudes y al infortunio de ,carranza1 resta ahora examinar si1 por ms pura que estuviese su conciencia1 puede decirse con razn que su causa no fu ms que una traidora intriga tramada por la enemistad y la envidia4 ,ya se deja entender que no se trata aqu de examinar el inmenso proceso de aquella causa2 pero as como suele pasarse ligeramente sobre ella1 echando un borrn sobre ,felipe ,,ii y sobre los adversarios de ,carranza1 same permitido tambin hacer algunas observaciones sobre la misma para llevar las cosas su verdadero punto de vista4 ,en primer lugar1 salta los ojos que es bien singular la duracin tan extremada de una causa destituda de todo fundamento1 al menos que no hubiese tenido en su favor algunas apariencias4 ,adems1 si la causa hubiese continuado siempre en ,espaa1 no fuera tan de extraar su prolongacin2 pero no fu as1 sino que estuvo pendiente muchos aos tambin en ,roma4 ,tan ciegos eran los jueces tan malos1 que1 no viesen la calumnia1 no la desechasen1 si esta calumnia era tan clara1 tan evidente1 como se ha querido suponer8 ,se puede responder esto que las intrigas de ,felipe ,,ii1 empeado en perder al arzobispo1 impedan que se aclarase la verdad1 como lo prueba la morosidad que hubo en remitir ,roma al ilustre preso1 pesar de las reclamaciones del ,papa1 hasta verse1 segn dicen1 obligado ,po ,v amenazar con la excomunin ,felipe ,,ii1 si no se enviaba ,roma ,carranza4 ,no negar que ,felipe ,,ii haya tenido empeo en agravar la situacin del arzobispo1 y deseos de que la causa diera un resultado poco favorable al reo2 sin embargo1 para saber si la conducta del rey era criminal no1 falta averiguar si el motivo que le impela obrar as1 era de resentimiento personal1 si en realidad era la conviccin1 la sospecha1 de que el arzobispo fuese luterano4 ,antes de su desgracia era ,carranza muy favorecido y honrado de ,felipe3 dile de ello abundantes pruebas con las comisiones que le confi en ,inglaterra1 y1 finalmente1 nombrndole para la primera dignidad eclesistica de ,espaa2 y as es que no podemos presumir que tanta benevolencia se cambiase de repente en un odio personal1 no ser que la historia nos suministre algn dato donde fundar esta conjetura4 ,este dato es el que yo no encuentro en la historia1 ni s que hasta ahora se haya encontrado4 ,siendo esto as1 resulta que1 si en efecto se declar ,felipe ,,ii tan contrario del arzobispo1 fu porque crea1 al menos sospechaba fuertemente1 que ,carranza era hereje4 ,en tal caso pudo ser ,felipe ,,ii imprudente1 temerario1 todo lo que se quiera2 pero nunca se podr decir que persiguiese por espritu de venganza1 ni por miras personales4 ,tambin se han culpado otros hombres de aquella poca1 entre los cuales figura el insigne ,melchor ,cano4 ,segn parece1 el mismo ,carranza desconfi de l2 y aun lleg estar muy quejoso por haber sabido que ,cano se haba atrevido decir que el arzobispo era tan hereje como ,lutero4 ,pero ,salazar de ,mendoza1 refiriendo el hecho en la ,vida de ,carranza1 asegura que1 sabedor ,cano de esto1 lo desminti abiertamente1 afirmando que jams haba salido de su boca expresin semejante4 ,y la verdad1 el nimo se inclina fcilmente dar crdito la negativa2 hombres de un espritu tan privilegiado como ,melchor ,cano1 llevan en su propia dignidad un preservativo demasiado poderoso contra toda bajeza1 para que sea permitido sospechar que descendiera al infame papel de calumniador4 ,yo no creo que las causas del infortunio de ,carranza sea menester buscarlas en rencores ni envidias particulares1 sino que se las encuentra en las circunstancias crticas de la poca y en el mismo natural de este hombre ilustre4 ,los gravsimos sntomas que se observaban en ,espaa de que el luteranismo estaba haciendo proslitos2 los esfuerzos de los protestantes para introducir en ella sus libros y emisarios1 y la experiencia de lo que estaba sucediendo en otros pases1 y1 en particular1 en el fronterizo reino de ,francia1 tena tan alarmados los nimos y los traa tan asustadizos y suspicaces1 que el menor indicio de error1 sobre todo en personas constitudas en dignidad1 sealadas por su sabidura1 causaba inquietud y sobresalto4 ,conocido es el ruidoso negocio de ,arias ,montano sobre la ,poliglota de ,amberes1 como y tambin los padecimientos del insigne fray ,luis de ,len y de otros hombres ilustres de aquellos tiempos4 ,para llevar las cosas al extremo1 mezclbase en esto la situacin poltica de ,espaa con respecto al extranjero2 pues que1 teniendo la monarqua espaola tantos enemigos y rivales1 temase con fundamento que stos se valdran de la hereja para introducir en nuestra patria la discordia religiosa1 y1 por consiguiente1 la guerra civil4 ,esto haca naturalmente que ,felipe ,,ii se mostrase desconfiado y suspicaz1 y que1 combinndose en su espritu el odio la hereja y el deseo de la propia conservacin1 se manifestase severo inexorable con todo lo que pudiese alterar en sus dominios la pureza de la fe catlica4 ,por otra parte1 menester es confesar que el natural de ,carranza no era el ms propsito para vivir en tiempos tan crticos sin dar algn grave tropiezo4 ,al leer sus ,comentarios sobre el ,catecismo1 concese que era hombre de entendimiento muy despejado1 de erudicin vasta1 de ciencia profunda1 de un carcter severo y de un corazn generoso y franco4 ,lo que piensa lo dice con pocos rodeos1 sin pararse mucho en el desagrado que en estas aquellas personas podan excitar sus palabras4 ,donde cree descubrir un abuso1 lo seala con el dedo y le condena abiertamente1 de suerte que no son pocos los puntos de semejanza que tiene con su supuesto antagonista ,melchor ,cano4 ,en el proceso se le hicieron cargos1 no slo por lo que resultaba de sus escritos1 sino tambin por algunos sermones y conversaciones4 ,no s hasta qu punto pudiera haberse excedido2 pero desde luego no tengo reparo en afirmar que quien escriba con el tono que l lo hace1 deba expresarse de palabra con mucha fuerza1 y quizs con demasiada osada4 ,adems1 es necesario tambin aadir1 en obsequio de la verdad1 que en sus ,comentarios sobre el ,catecismo1 tratando de la justificacin1 no se explica con aquella claridad y limpieza que era de desear1 y que reclamaban las calamitosas circunstancias de aquella poca4 ,los versados en estas materias saben cun delicados son ciertos puntos1 que cabalmente eran entonces el objeto de los errores de ,alemania2 y fcilmente se concibe cunto deban de llamar la atencin las palabras de un hombre como ,carranza1 por poca ambigedad que ofreciesen4 ,lo cierto es que en ,roma no sali absuelto de los cargos1 que se le oblig abjurar una serie de proposiciones1 de las cuales se le consider sospechoso1 y que se le impusieron por ello algunas penitencias4 ,carranza en el lecho de la muerte protest de su inocencia1 pero tuvo el cuidado de declarar que no por esto tena por injusta la sentencia del ,papa4 ,esto explica el enigma2 pues no siempre la inocencia del corazn anda acompaada de la prudencia en los labios4 ,heme detenido algn tanto en esta causa clebre1 porque se brinda consideraciones que hacen sentir el espritu de aquella poca2 consideraciones que sirven1 adems1 para restablecer en su puesto la verdad1 y para que no se explique todo por la miserable clave de la perversidad de de los hombres4 ,desgraciadamente hay una tendencia explicarlo todo as1 y por cierto que no es escaso el fundamento que muchas veces dan los hombres para ello2 pero1 mientras no haya una evidente necesidad de hacerlo1 deberamos abstenernos de acriminar4 ,el cuadro de la historia de la humanidad es de suyo demasiado sombro1 para que podamos tener gusto en obscurecerle1 echndole nuevas manchas2 y es menester pensar que veces acusamos de crimen lo que no fu ms que ignorancia4 ,el hombre est inclinado al mal1 pero no est menos sujeto al error2 y el error no siempre es culpable4 ,yo creo que pueden darse las gracias los protestantes del rigor y de la suspicacia que despleg en aquellos tiempos la ,inquisicin de ,espaa4 ,los protestantes promovieron una revolucin religiosa2 y es una ley constante que toda revolucin1 destruye el poder atacado1 le hace ms severo y duro4 ,lo que antes se hubiera juzgado indiferente1 se considera como sospechoso1 y lo que en otras circunstancias slo se hubiera tenido por una falta1 es mirado entonces como un crimen4 ,se est con un temor continuo de que la libertad se convierta en licencia2 y como las revoluciones destruyen1 invocando la reforma1 quien se atreva hablar de ella corre peligro de ser culpado de perturbador4 ,la misma prudencia en la conducta ser tildada de precaucin hipcrita2 un lenguaje franco y sincero1 calificado de insolencia y de sugestin peligrosa2 la reserva lo ser de maosa reticencia2 y hasta el mismo silencio ser tenido por significativo1 por disimulo alarmante4 ,en nuestros tiempos hemos presenciado tantas cosas1 que estamos en excelente posicin para comprender fcilmente todas las fases de la historia de la humanidad4 ,es un hecho indudable la reaccin que produjo en ,espaa el ,protestantismo3 sus errores y excesos hicieron que1 as el poder eclesistico como el civil1 concediesen en todo lo tocante religin mucha menor latitud de la que antes se permita4 ,la ,espaa se preserv de las doctrinas protestantes1 cuando todas las probabilidades estaban indicando que al fin se nos llegaran comunicar de un modo otro3 y claro es que este resultado no pudo obtenerse sin esfuerzos extraordinarios4 ,era aquello una plaza sitiada1 con un poderoso enemigo la vista1 donde los jefes andan vigilantes de continuo1 en guarda contra los ataques de afuera y en vela contra las traiciones de adentro4 ,en confirmacin de estas observaciones aducir un ejemplo1 que servir por muchos otros3 quiero hablar de lo que sucedi con respecto las ,biblias en lengua vulgar1 pues que esto nos dar una idea de lo que anduvo sucediendo en lo dems1 por el mismo curso natural de las cosas4 ,cabalmente tengo la mano un testimonio tan respetable como interesante3 el mismo ,carranza1 de quien acabo de hablar4 ,oigamos lo que dice en el prlogo que precede sus ,comentarios sobre el ,catecismo ,cristiano4 ,antes que las herejas de ,lutero saliesen del infierno esta luz del mundo1 no s yo que estuviese vedada la ,sagrada ,escritura en lenguas vulgares entre ningunas gentes4 ,en ,espaa1 haba ,biblias trasladadas en vulgar por mandato de reyes catlicos1 en tiempo que se consentan vivir entre cristianos los moros y judos en sus leyes4 ,despus que los judos fueron echados de ,espaa1 hallaron los jueces de la religin que algunos de los que se convirtieron nuestra santa fe1 instruan sus hijos en el judasmo1 ensendoles las ceremonias de la ley de ,moiss1 por aquellas ,biblias vulgares2 las cuales ellos imprimieron despus en ,italia1 en la ciudad de ,ferrara4 ,por esta causa tan justa se vedaron las ,biblias vulgares en ,espaa2 pero siempre se tuvo miramiento los colegios y monasterios1 y las personas nobles que estaban fuera de sospecha1 y se les daba licencia que las tuviesen y leyesen4 ,contina ,carranza haciendo en pocas palabras la historia de estas prohibiciones en ,alemania1 ,francia y otras partes1 y despus prosigue3 ,en ,espaa1 que estaba y est limpia de la cizaa1 por merced y gracia de ,nuestro ,seor1 proveyeron en vedar generalmente todas las traslaciones vulgares de la ,escritura1 por quitar la ocasin los extranjeros de tratar de sus diferencias con personas simples y sin letras4 ,y tambin porque tenan y tienen experiencia de casos particulares y errores que comenzaban nacer en ,espaa1 y hallaban que la raz era haber ledo algunas partes de la ,escritura sin las entender4 ,esto que he dicho aqu es historia verdadera de lo que ha pasado4 ,y por este fundamento se ha prohibido la ,biblia en lengua vulgar4 ,este curioso pasaje de ,carranza nos explica en pocas palabras el curso que anduvieron siguiendo las cosas4 ,primero no existe ninguna prohibicin1 pero el abuso de los judos la provoca2 bien que dejndose1 como se ve por el mismo texto1 alguna latitud4 ,vienen en seguida los protestantes1 perturban la ,europa con sus ,biblias1 amenaza el peligro de introducirse los nuevos errores en ,espaa1 se descubre que algunos extraviados lo han sido por mala inteligencia de algn pasaje de la ,biblia1 lo que obliga quitar esta arma los extranjeros que intentasen seducir las personas sencillas1 y as la prohibicin se hace general y rigurosa4 ,volviendo ,felipe ,,ii1 no conviene perder de vista que este monarca fu uno de los ms firmes defensores de la ,iglesia catlica1 que fu la personificacin de la poltica de los siglos fieles en medio del vrtigo que impulsos del ,protestantismo se haba apoderado de la poltica europea4 l se debi en gran parte que al travs de tantos trastornos pudiese la ,iglesia contar con la poderosa proteccin de los prncipes de la tierra4 ,la poca de ,felipe ,,ii fu crtica y decisiva en ,europa2 y1 si bien es verdad que no fu afortunado en ,flandes1 tambin lo es que su poder y su habilidad formaron un contrapeso la poltica protestante1 la que no permiti seorearse de ,europa como ella hubiera deseado4 ,aun cuando supusiramos que entonces no se hizo ms que ganar tiempo1 quebrantndose el primer mpetu de la poltica protestante1 no fu poco beneficio para la religin catlica1 por tantos lados combatida4 ,qu hubiera sido de la ,europa1 si en ,espaa se hubiese introducido el ,protestantismo como en ,francia1 si los hugonotes hubiesen podido contar con el apoyo de la ,pennsula8 ,y si el poder de ,felipe ,,ii no hubiese infundido respeto1 qu no hubiera podido suceder en ,italia8 ,los sectarios de ,alemania no hubieran alcanzado introducir all sus doctrinas8 ,posible fuera1 y en esto abrigo la seguridad de obtener el asentimiento de todos los hombres que conocen la historia2 posible fuera que1 si ,felipe ,,ii hubiese abandonado su tan acriminada poltica1 la religin catlica se hubiese encontrado1 al entrar en el siglo ,,xvii1 en la dura necesidad de vivir1 no ms que como tolerada1 en la generalidad de los reinos de ,europa4 ,y lo que vale esta tolerancia1 cuando se trata de la ,iglesia catlica1 nos lo dice siglos ha la ,inglaterra1 nos lo dice en la actualidad la ,prusia1 y1 finalmente1 la ,rusia1 de un modo todava ms doloroso4 ,es menester mirar ,felipe ,,ii desde este punto de vista2 y fuerza es convenir que1 considerado as1 es un gran personaje histrico1 de los que han dejado un sello ms profundo en la poltica de los siglos siguientes1 y que ms influjo han tenido en sealar una direccin al curso de los acontecimientos4 ,aquellos espaoles que anatematizan al fundador del ,escorial1 menester es que hayan olvidado nuestra historia1 que al menos la tengan en poco4 ,vosotros arrojis sobre la frente de ,felipe ,,ii la mancha de odioso tirano1 sin reparar que1 disputndole su gloria1 trocndola en ignominia1 destrus de una plumada toda la nuestra1 y hasta arrojis en el fango la diadema que orl las sienes de ,fernando y de ,isabel4 ,si no podis perdonar ,felipe ,,ii el que sostuviese la ,inquisicin1 si por esta sola causa no podis legar la posteridad su nombre sino cargado de execraciones1 haced lo mismo con el de su ilustre padre ,carlos ,v1 y llegando ,isabel de ,castilla escribid tambin en la lista de los tiranos1 de los azotes de la humanidad1 el nombre que acataron ambos mundos1 el emblema de la gloria y pujanza de la monarqua espaola4 ,todos participaron en el hecho que tanto levanta vuestra indignacin2 no anatematicis1 pues1 al uno1 perdonando los otros con una indulgencia hipcrita2 indulgencia que no empleis por otra causa1 sino porque el sentimiento de nacionalidad que late en vuestros pechos os obliga ser parciales1 inconsecuentes1 para no veros precisados borrar de un golpe las glorias de ,espaa1 marchitar todos sus laureles1 renegar de vuestra patria4 ,ya que desgraciadamente nada nos queda sino grandes recuerdos1 no los despreciemos2 que estos recuerdos en una nacin son como en una familia cada los ttulos de su antigua nobleza3 elevan el espritu1 fortifican en la adversidad1 y1 alimentando en el corazn la esperanza1 sirven preparar un nuevo porvenir4 ,el inmediato resultado de la introduccin del ,protestantismo en ,espaa habra sido1 como en los dems pases1 la guerra civil4 sta nos fuera nosotros ms fatal por hallarnos en circunstancias mucho ms crticas4 ,la unidad de la monarqua espaola no hubiera podido resistir las turbulencias y sacudimientos de una disensin intestina2 porque sus partes eran tan heterogneas1 y estaban1 por decirlo as1 tan mal pegadas1 que el menor golpe hubiera deshecho la soldadura4 ,las leyes y las costumbres de los reinos de ,navarra y de ,aragn eran muy diferentes de las de ,castilla2 un vivo sentimiento de independencia1 nutrido por las frecuentes reuniones de sus ,cortes1 se abrigaba en sus pueblos indmitos2 y sin duda que hubieran aprovechado la primera ocasin de sacudir un yugo que no les era lisonjero4 ,con esto1 y las facciones que hubieran desgarrado las entraas de todas las provincias1 se habra fraccionado miserablemente la monarqua1 cabalmente cuando deba hacer frente tan multiplicadas atenciones en ,europa1 en frica y en ,amrica4 ,los moros estaban an nuestra vista1 los judos no se haban olvidado de ,espaa2 y por cierto que unos y otros hubieran aprovechado la coyuntura1 para medrar de nuevo favor de nuestras discordias4 ,quizs estuvo pendiente de la poltica de ,felipe ,,ii1 no slo la tranquilidad1 sino tambin la existencia de la monarqua espaola4 ,ahora se le acusa de tirano2 en el caso contrario1 se le hubiera acusado de incapaz imbcil4 ,una de las mayores injusticias de los enemigos de la religin1 al atacar los que la han sostenido1 es el suponerlos de mala fe2 el acusarlos de llevar en todo segundas intenciones1 miras tortuosas interesadas4 ,cuando se habla1 por ejemplo1 del maquiavelismo de ,felipe ,,ii1 se supone que la ,inquisicin1 aun cuando en la apariencia tena un objeto puramente religioso1 no era ms en realidad que un dcil instrumento poltico1 puesto en las manos del astuto monarca4 ,nada ms especioso para los que piensan que estudiar la historia es ofrecer esas observaciones picantes y maliciosas1 pero nada ms falso en presencia de los hechos4 ,viendo en la ,inquisicin un tribunal extraordinario1 no han podido concebir algunos cmo era posible su existencia sin suponer en el monarca que le sostena y fomentaba1 razones de ,estado muy profundas1 miras que alcanzaban mucho ms all de lo que se descubre en la superficie de las cosas4 ,no se ha querido ver que cada poca tiene su espritu1 su modo particular de mirar los objetos1 y su sistema de accin1 sea para procurarse bienes1 sea para evitarse males4 ,en aquellos tiempos1 en que por todos los reinos de ,europa se apelaba al hierro y al fuego en las cuestiones religiosas1 en que as los protestantes como los catlicos quemaban sus adversarios1 en que la ,inglaterra1 la ,francia1 la ,alemania estaban presenciando las escenas ms crueles1 se encontraba tan natural1 tan en el orden regular la quema de un hereje1 que en nada chocaba con las ideas comunes4 nosotros se nos erizan los cabellos la sola idea de quemar un hombre vivo4 ,hallndonos en una sociedad donde el sentimiento religioso se ha amortiguado en tal manera1 y acostumbrados vivir entre hombres que tienen religin diferente de la nuestra1 y veces ninguna1 no alcanzamos concebir que pasaba entonces como un suceso muy ordinario el ser conducidos al patbulo esta clase de hombres4 ,lanse1 empero1 los escritores de aquellos tiempos2 y se notar la inmensa diferencia que va de nuestras costumbres los suyas2 se observar que nuestro lenguaje templado y tolerante hubiera sido para ellos incomprensible4 ,qu ms8 ,el mismo ,carranza1 que tanto sufri de la ,inquisicin1 piensan quizs algunos cmo opinaba sobre estas materias8 ,en su citada obra1 siempre que se ofrece la oportunidad de tocar este punto1 emite las mismas ideas de su tiempo1 sin detenerse siquiera en probarlas1 dndolas como cosa fuera de duda4 ,cuando en ,inglaterra se encontraba al lado de la reina ,mara1 sin ningn reparo pona tambin en planta sus doctrinas sobre el rigor con que deban ser tratados los herejes2 y buen seguro que lo haca sin sospechar1 en su intolerancia1 que tanto haba de servir su nombre para atacar esa misma intolerancia4 ,los reyes y los pueblos1 los eclesisticos y los seglares1 todos estaban acordes en este punto4 ,qu se dira ahora de un rey que con sus manos aproximase la lea para quemar un hereje1 que impusiese la pena de horadar la lengua los blasfemos con un hierro8 ,pues lo primero se cuenta de ,san ,fernando1 y lo segundo lo haca ,san ,luis4 ,aspavientos hacemos ahora1 cuando vemos ,felipe ,,ii asistir un auto de fe2 pero1 si consideramos que la corte1 los grandes1 lo ms escogido de la sociedad1 rodeaban en semejante caso al rey1 veremos que1 si esto nosotros nos parece horroroso1 insoportable1 no lo era para aquellos hombres1 que tenan ideas y sentimientos muy diferentes4 ,no se diga que la voluntad del monarca lo prescriba as1 y que era fuerza obedecer2 no1 no era la voluntad del monarca lo que obraba1 era el espritu de la poca4 ,no hay monarca tan poderoso que pueda celebrar una ceremonia semejante1 si estuviere en contradiccin con el espritu de su tiempo2 no hay monarca tan insensible que no est l propio afectado del siglo en que reina4 ,suponed el ms poderoso1 el ms absoluto de nuestros tiempos3 ,napolen en su apogeo1 el actual emperador de ,rusia1 y ved si alcanzar podra su voluntad violentar hasta tal punto las costumbres de su siglo4 los que afirman que la ,inquisicin era un instrumento de ,felipe ,,ii1 se les puede salir al encuentro con una ancdota1 que por cierto no es muy propsito para confirmarnos en esta opinin4 ,no quiero dejar de referirla aqu1 pues que1 ms de ser muy curiosa interesante1 retrata las ideas y costumbres de aquellos tiempos4 ,reinando en ,madrid ,felipe ,,ii1 cierto orador dijo en un sermn1 en presencia del rey1 que los reyes tenan poder absoluto sobre las personas de los vasallos y sobre sus bienes4 ,no era la proposicin para desagradar un monarca1 dado que el buen predicador le libraba1 de un tajo1 de todas las trabas en el ejercicio de su poder4 lo que parece1 no estara todo el mundo en ,espaa tan encorvado bajo la influencia de las doctrinas despticas como se ha querido suponer1 pues que no falt quien delatase la ,inquisicin las palabras con que el predicador haba tratado de lisonjear la arbitrariedad de los reyes4 ,por cierto que el orador no se haba guarecido bajo un techo dbil2 y as es que los lectores darn por supuesto que1 rozndose la denuncia con el poder de ,felipe ,,ii1 tratara la ,inquisicin de no hacer de ella ningn mrito4 ,no fu as1 sin embargo3 la ,inquisicin instruy su expediente1 encontr la proposicin contraria las sanas doctrinas1 y el pobre predicador1 que no esperara tal recompensa1 ms de varias penitencias que se le impusieron1 fu condenado retractarse pblicamente1 en el mismo lugar1 con todas las ceremonias del auto jurdico1 con la particular circunstancia de leer en un papel1 conforme se le haba ordenado1 las siguientes notabilsimas palabras3 ,porque1 seores1 los reyes no tienen ms poder sobre sus vasallos1 del que les permite el derecho divino y humano3 y no por su libre y absoluta voluntad4 ,as lo refiere ,d4 ,antonio ,prez1 como se puede ver en el pasaje que se inserta por entero en la nota correspondiente este captulo4 ,sabido es que ,d4 ,antonio ,prez no era apasionado de la ,inquisicin4 ,este suceso se verific en aquellos tiempos que algunos no nombran jams1 sin acompaarles el ttulo de obscurantismo1 de tirana1 de supersticin2 yo dudo1 sin embargo1 que en los ms cercanos1 y en que se dice que comenz lucir para ,espaa la aurora de la ilustracin y de la libertad1 por ejemplo1 de ,carlos ,,iii1 se hubiese llevado trmino una condenacin pblica1 solemne1 del despotismo4 ,esta condenacin era tan honrosa al tribunal que la mandaba1 como al monarca que la consenta4 ,por lo que toca la ilustracin1 tambin es una calumnia lo que se dice1 que hubo el plan de establecer y perpetuar la ignorancia4 ,no lo indica as1 por cierto1 la conducta de ,felipe ,,ii1 cuando1 ms de favorecer la grande empresa de la ,poliglota de ,amberes1 recomendaba ,arias ,montano que las sumas que se fuesen recobrando del impresor ,platino1 quien para dicha empresa haba suministrado el monarca una crecida cantidad1 se emplease en la compra de libros exquisitos1 as de impresos como de mano1 para ponerlos en la librera del monasterio del ,escorial1 que entonces se estaba edificando2 habiendo hecho tambin el encargo1 como dice el rey en la carta ,arias ,montano1 ,d4 ,francs de ,alaba1 su embajador en ,francia1 que procurase de haber los mejores libros que pudiere en aquel reino4 ,no1 la historia de ,espaa1 desde el punto de vista de la intolerancia religiosa1 no es tan negra como se ha querido suponer4 los extranjeros1 cuando nos echan en cara la crueldad1 podemos responderles que1 mientras la ,europa estaba regada de sangre por las guerras religiosas1 en ,espaa se conservaba la paz2 y por lo que toca al nmero de los que perecieron en los patbulos1 murieron en el destierro1 podemos desafiar las dos naciones que se pretenden la cabeza de la civilizacin1 la ,francia y la ,inglaterra1 que muestren su estadstica de aquellos tiempos sobre el mismo asunto1 y la comparen con la nuestra4 ,nada tememos de semejante cotejo4 medida que anduvo menguando el peligro de introducirse en ,espaa el ,protestantismo1 el rigor de la ,inquisicin se disminuy tambin2 y1 adems1 podemos observar que suavizaba sus procedimientos1 siguiendo el espritu de la legislacin criminal en los otros pases de ,europa4 ,as vemos que los autos de fe van siendo ms raros1 segn los tiempos van aproximndose los nuestros2 de suerte que1 fines del siglo pasado1 slo era la ,inquisicin una sombra de lo que haba sido4 ,no es necesario insistir sobre un punto que nadie ignora1 y en que estn de acuerdo hasta los ms acalorados enemigos de dicho tribunal3 en esto encontramos la prueba ms convincente de que se ha de buscar en las ideas y costumbres de la poca lo que se ha pretendido hallar en la crueldad1 en la malicia1 en la ambicin de los hombres4 ,si llegasen surtir efecto las doctrinas de los que abogan por la abolicin de la pena de muerte1 cuando la posteridad leera las ejecuciones de nuestros tiempos1 se horrorizara del propio modo que nosotros con respecto los anteriores4 ,la horca1 el garrote vil1 la guillotina1 figuraran en la misma lnea que los antiguos quemaderos4#aj ,,notas #a ,pg4 #de--,recio se hace de creer el extravo de los antiguos sobre el respeto debido al hombre2 inconcebible parece que llegasen tener en nada la vida del individuo que no poda servir en algo la sociedad2 y1 sin embargo1 nada hay ms cierto4 ,lamentable fuera que esta aquella ciudad hubiesen dictado una ley brbara1 1 por una otra causa1 llegase introducirse en ellas una costumbre atroz2 no obstante1 mientras la filosofa hubiese protestado contra tamaos atentados1 la razn humana se habra conservado sin mancilla1 y no se la pudiera achacar con justicia que tomase parte en las nefandas obras del aborto y del infanticidio4 ,pero cuando encontramos defendido y enseado el crimen por los filsofos ms graves de la antigedad1 cuando le vemos triunfante en el pensamiento de sus hombres ms ilustres1 cuando los omos prescribiendo esas atrocidades con una calma y serenidad espantosa1 el espritu desfallece1 la sangre se hiela en el corazn2 quisiera uno taparse los ojos para no ver humillada tanta ignominia1 tanto embrutecimiento1 la filosofa1 la razn humana4 ,oigamos ,platn en su ,repblica1 en aquel libro donde se propona reunir las teoras que eran en su juicio las ms brillantes1 y al propio tiempo las ms conducentes para el bello ideal de la sociedad humana4 ,menester es1 dice uno de los interlocutores del dilogo1 menester es1 segn nuestros principios1 procurar que entre los hombres y las mujeres de mejor raza1 sean frecuentes las relaciones de los sexos2 y al contrario1 muy raras entre los de menos valer4 ,adems1 es necesario criar los hijos de los primeros1 ms no de los segundos1 si se quiere tener un rebao escogido4 ,en fin1 es necesario que slo los magistrados tengan noticia de estas medidas1 para evitar en cuanto sea posible la discordia en el rebao4 ,muy bien1 responde otro de los interlocutores4 7,platn1 ,repb41 ,l4 #e47 ,he aqu reducida la especie humana la simple condicin de los brutos2 el filsofo hace muy bien en valerse de la palabra rebao1 bien que hay la diferencia de que los magistrados imbudos en semejantes doctrinas1 deban resultar ms duros con sus sbditos que no lo fuera un pastor con su ganado4 ,no1 el pastor que entre los corderillos recin nacidos encuentra alguno dbil y estropeado1 no le mata1 no le deja perecer de hambre2 le lleva en brazos junto la oveja1 que le sustentar con su leche1 y le acaricia blandamente para acallar sus tiernos balidos4 ,pero sern quizs las expresiones citadas1 una palabra escapada al filsofo en un momento de distraccin8 ,el pensamiento que revelan1 no podr mirarse como una de aquellas inspiraciones siniestras1 que se deslizan un instante en el espritu del hombre1 pasando sin dejar rastro1 como serpea rpido un pavoroso reptil por la amenidad de una pradera8 ,as lo deseramos para la gloria de ,platn2 pero1 desgraciadamente1 l propio nos quita todo medio de vindicarle1 pues que insiste sobre lo mismo tantas veces1 y con tan sistemtica frialdad4 ,en cuanto los hijos1 repite ms abajo1 de los ciudadanos de inferior calidad1 y aun por lo tocante los de los otros1 si hubiesen nacido deformes1 los magistrados los ocultarn como conviene1 en algn lugar secreto1 que ser prohibido revelar4 ,y uno de los interlocutores responde3 ,s1 s1 queremos conservar en su pureza la raza de los guerreros4 ,la voz de la naturaleza protestaba en el corazn del filsofo contra su horrible doctrina2 presentbanse su imaginacin las madres reclamando sus hijos recin nacidos1 y por esto encarga el secreto1 prescribe que slo los magistrados tengan noticia del lugar fatal1 para evitar la discordia en la ciudad4 ,as los convierte en asesinos alevosos1 que matan1 y ocultan desde luego su vctima bajo las entraas de la tierra4 ,contina ,platn prescribiendo varias reglas en orden las relaciones de los sexos1 y1 hablando del caso en que el hombre y la mujer han llegado una edad algo avanzada1 nos ofrece el siguiente escandaloso pasaje ,cuando uno y otro sexo1 dice el filsofo1 hayan pasado de la edad de tener hijos1 dejaremos los hombres la libertad de continuar con las mujeres las relaciones que quieran1 exceptuando sus hijas1 madres1 nietas y abuelas2 y las mujeres les dejaremos la misma libertad con respecto los hombres y1 les recomendaremos muy particularmente que tomen todas las precauciones para que no nazca de tal comercio ningn fruto2 y que si pesar de sus precauciones nace alguno1 que lo expongan3 pues que el ,estado no se encarga de mantenerle4 ,platn estaba1 lo que parece1 muy satisfecho de su doctrina1 pues que en el mismo libro donde escriba lo que acabamos de ver1 dice aquella sentencia que se ha hecho tan famosa3 que los males de los ,estados no se remediarn jams1 ni sern bien gobernadas las sociedades hasta que los filsofos lleguen ser reyes1 los reyes se hagan filsofos4 ,dios nos preserve de ver sobre el trono una filosofa como la suya2 por lo dems1 su deseo del reino de la filosofa se ha realizado en los tiempos modernos2 y ms que el reino todava1 la divinizacin1 hasta llegar tributarle en un templo pblico los homenajes de la divinidad4 ,no creo1 sin embargo1 que sean muchos los que echen de menos los aciagos das del ,culto de la ,razn4 ,la horrible enseanza que acabamos de leer en ,platn1 se transmita fielmente las escuelas venideras4 ,aristteles1 que en tantos puntos se tom la libertad de apartarse de las doctrinas de su maestro1 no pens en corregirlas por lo tocante al aborto y al infanticidio4 ,en su ,poltica ensea los mismos crmenes1 y con la misma serenidad que ,platn4 ,para evitar1 dice1 que se alimenten las criaturas dbiles mancas1 la ley ha de prescribir que se las exponga1 se las quite de en medio4 ,en el caso que esto se hallare prohibido por las leyes y costumbres de algunos pueblos1 entonces es necesario sealar punto fijo el nmero de los hijos que se puedan procrear2 y1 si aconteciere que algunos tuvieren ms del nmero prescrito1 se ha de procurar el aborto antes que el feto haya adquirido los sentidos y la vida4 7,aristt41 ,polt41 ,l4 #g1 c4 #af47 ,vase1 pues1 con cunta razn he dicho que entre los antiguos1 el hombre1 como hombre1 no era tenido en nada2 que la sociedad le absorba todo entero1 que se arrogaba sobre l derechos injustos1 que le miraba como un instrumento de que se vala si era til1 y que1 en no sindolo1 se consideraba facultada para quebrantarle4 ,en los escritos de los antiguos filsofos se nota que hacen de la sociedad una especie de todo1 al cual pertenecen los individuos1 como una masa de hierro los tomos que la componen4 ,no puede negarse que la unidad es un gran bien de las sociedades1 y que hasta cierto punto es una verdadera necesidad2 pero esos filsofos se imaginan cierta unidad la que debe todo sacrificarse1 sin consideraciones de ninguna clase la esfera individual1 sin atender que el objeto de la sociedad es el bien y la dicha de las familias y de los individuos que la componen4 ,esta unidad es el bien principal1 segn ellos2 nada puede comparrsele2 y la ruptura de ella es el mal mayor que pueda acontecer1 y que conviene evitar por todos los medios imaginables4 ,el mayor mal de un ,estado1 dice ,platn1 no es lo que le divide1 y de uno hace muchos8 ,y su mayor bien1 no es lo que liga todas partes1 y le hace uno8 ,apoyado en este principio1 contina desenvolviendo su teora1 y1 tomando las familias y los individuos1 los amasa1 por decirlo as1 para que den un todo compacto1 uno4 ,por esto1 mas de la comunidad de educacin y de vida1 quiere tambin la de mujeres y de hijos3 considera como un mal el que haya goces ni sufrimientos personales2 todo lo exige comn1 social4 ,no permite que los individuos vivan1 ni piensen1 ni sientan1 ni obren1 sino como partes del gran todo4 ,lase con reflexin su ,repblica1 y en particular el libro ,v1 y se echar de ver que ste es el pensamiento dominante en el sistema de aquel filsofo4 ,oigamos sobre lo mismo ,aristteles4 ,cuando el fin de la sociedad es uno1 claro es que la educacin de todos sus miembros debe ser necesariamente una1 y la misma4 ,la educacin debera ser pblica1 no privada2 como acontece ahora1 que cada cual cuida de sus hijos1 y les ensea lo que ms le agrada4 ,cada ciudadano es una partcula de la sociedad1 y el cuidado de una partcula debe naturalmente enderezarse lo que demanda el todo4 7,arist41 ,polt41 ,l4 #h1 c4 #a47 ,para darnos comprender cmo entiende esta educacin comn1 concluye haciendo honorfica mencin de la que se daba en ,lacedemonia1 que1 como es bien sabido1 consista en ahogar todos los sentimientos1 excepto el de un patriotismo feroz1 cuyos rasgos todava nos estremecen4 ,no3 en nuestras ideas y costumbres no cabe el considerar de esta suerte la sociedad4 ,los individuos estn ligados ella1 forman parte de ella1 pero sin que pierdan su esfera propia1 ni la esfera de sus familias2 y disfrutan de un vasto campo donde pueden ejercer su accin1 sin que se encuentren con el coloso de la sociedad4 ,el patriotismo existe an2 pero no es una pasin ciega1 instintiva1 que lleva al sacrificio como una vctima con los ojos vendados2 sino un sentimiento racional1 noble1 elevado1 que forma hroes como los de ,lepanto y ,bailn1 que convierte en leones ciudadanos pacficos1 como en ,gerona y ,zaragoza1 que levanta cual chispa elctrica un pueblo entero1 y desprevenido inerme le hace buscar la muerte en las bocas de fuego de un ejrcito numeroso y aguerrido1 como ,madrid en pos del sublime ,muramos6444 de ,daoiz y de ,velarde4 ,he insinuado tambin en el texto que entre los antiguos se crea con derecho la sociedad para entrometerse en todos los negocios del individuo2 y aun puede aadirse que las cosas se llevaban hasta un extremo que rayaba en ridculo4 ,quin dijera que la ley haba de entrometerse en los alimentos que hubiese de tomar una mujer en cinta1 ni en prescribirle el ejercicio que le convena hacer8 ,conviene1 dice gravemente ,aristteles1 que las mujeres embarazadas cuiden bien de su cuerpo1 y que no sean desidiosas en demasa1 ni tomen alimentos sobrado tenues y sutiles4 ,y esto lo conseguir fcilmente el legislador1 ordenndoles y mandndoles que hagan todos los das un paseo para honrar y venerar aquellos dioses quienes les cupo en suerte el presidir la generacin4 7,polt41 ,l4 #g1 c4 #af47 ,la accin de la ley se extenda todo2 y en algunas partes no poda escaparse de su severidad ni el mismo llanto de los nios4 ,no hacen bien1 dice ,aristteles1 los que por medio de las leyes prohiben los nios el gritar y llorar3 los gritos y el llanto les sirven los nios de ejercicio1 y contribuyen que crezcan4 ,esfuerzo natural que desahoga1 y comunica vigor los que se encuentran en angustia4 7,polt41 ,lib4 #g1 cap4 #ag47 ,estas doctrinas de los antiguos1 ese modo de considerar las relaciones del individuo con la sociedad1 explican muy bien por qu se miraban entre ellos como cosa muy natural las castas y la esclavitud4 ,qu extraeza nos ha de causar el ver razas enteras privadas de la libertad1 tenidas por incapaces de alternar con otras pretendidas superiores1 cuando vemos condenadas la muerte generaciones de inocentes1 sin que los concienzudos filsofos dejen traslucir siquiera el menor escrpulo sobre la legitimidad de un acto tan inhumano8 ,y no es esto decir que ellos1 su modo1 no buscasen tambin la dicha como fin de la sociedad1 sino que tenan ideas monstruosas sobre los medios de alcanzarla4 ,entre nosotros es tenida tambin en mucho la conservacin de la unidad social2 tambin consideramos al individuo como parte de la sociedad1 y que en ciertos casos debe sacrificarse al bien pblico2 pero miramos al mismo tiempo como sagrada su vida1 por intil1 por miserable1 por dbil que l sea2 y contamos entre los homicidios el matar un nio que acaba de ver la luz1 que no la ha visto an1 del mismo modo que el asesinato de un hombre en la flor de sus aos4 ,adems1 consideramos que los individuos y las familias tienen derechos que la sociedad debe respetar1 secretos en que sta no se puede entrometer2 y cuando se les exigen sacrificios costosos1 sabemos que han de ser previamente justificados por una verdadera necesidad4 ,sobre todo1 pensamos que la justicia1 la moral1 deben reinar en las obras de la sociedad como en las del individuo2 y as como rechazamos con respecto ste el principio de la utilidad privada1 as no le admitimos tampoco con relacin aqulla4 ,la mxima de que la salud del pueblo es la suprema ley1 no la consentimos sino con las debidas restricciones y condiciones2 sin que por esto sufran perjuicio los verdaderos intereses de la sociedad4 ,cuando estos intereses son bien entendidos1 no estn en pugna con la sana moral2 y1 si pasajeras circunstancias crean veces esa pugna1 no es ms que aparente2 porque1 reducida como est pocos momentos1 y limitada pequeo crculo1 no impide que al fin resulten en harmona1 y no se compense con usura el sacrificio que se haga de la utilidad1 en las aras de los eternos principios de la moral4 #b ,pg4 #ff4--;,el lector me dispensar fcilmente de entrar en pormenores sobre la situacin abyecta y vergonzosa de la mujer entre los antiguos1 y aun entre los modernos1 all donde no reina el ,cristianismo2 pues que las severas leyes del pudor salen cada paso detener la pluma1 cuando quiere presentar algunos rasgos caractersticos4 ,basta decir que el trastorno de las ideas era tan extraordinario1 que aun los hombres ms sealados por su gravedad y mesura deliraban sobre este punto de una manera increble4 ,dejemos aparte cien y cien ejemplos que se podran recordar2 pero quin ignora el escandaloso parecer del sabio ,soln sobre prestar las mujeres para mejorar la raza8 ,quin no se ha ruborizado al leer lo que dice el divino ,platn1 en su ,repblica1 sobre la conveniencia y el modo de tomar parte las mujeres en los juegos pblicos8 ,pero echemos un velo sobre estos recuerdos tan vergonzosos la sabidura humana1 que as desconoca los primeros elementos de la moral y las ms sentidas inspiraciones de la naturaleza4 ,cuando as pensaban los primeros legisladores y sabios1 qu haba de suceder entre el vulgo8 ,cunta verdad hay en las palabras del sagrado texto que nos presentan los pueblos fallos de la luz divina del ,cristianismo como sentados en las tinieblas y sombras de la muerte6 ,lo ms temible para la mujer1 como lo ms propio para conducirla la degradacin1 es lo que mancilla el pudor2 sin embargo1 puede contribuir tambin este envilecimiento la ilimitada potestad otorgada sobre ella al varn4 ,en este particular se hallaba en posicin tan dolorosa1 que su suerte vena ser en muchas partes la de una verdadera esclava4 ,pasemos por alto las costumbres de otros pueblos1 y detengmonos un instante en los romanos1 donde la frmula ubi tu ,caius1 ego ,caia1 parece indicar una sujecin tan ligera1 que se aproxima la igualdad4 ,para apreciar debidamente lo que vala esta igualdad1 basta recordar que un marido romano se crea facultado hasta para dar la muerte su mujer1 y esto no precisamente en caso de adulterio1 sino por faltas mucho menos graves4 ,en tiempo de ,rmulo fu absuelto de este atentado ,egnacio ,mecenio1 quien no haba tenido otro motivo para cometerle1 que el haber cado su mujer en la flaqueza de probar el vino de la bodega4 ,estos rasgos pintan un pueblo2 y aun cuando concedamos toda la importancia que se quiera al cuidado de los romanos para que sus matronas no se diesen al vino1 no sale muy bien parada de semejantes costumbres la dignidad de la mujer4 ,cuando ,catn prescriba entre los parientes la afectuosa demostracin de darse un sculo1 con la mira1 segn refiere ,plinio1 de saber si las mujeres sentan vino1 an temetum olerent1 haca por cierto ostentacin de su severidad y de su celo1 pero ultrajaba villanamente la reputacin de las mismas mujeres cuya virtud se propona conservar4 ,hay remedios peores que el mal4 ,por lo tocante al mrito de la indisolubilidad del matrimonio1 establecida y conservada por el ,catolicismo1 fcil me fuera corroborar de mil maneras lo que llevo dicho en el texto4 ,me contentar1 sin embargo1 en obsequio de la brevedad1 con insertar un muy notable pasaje de ,madama de ,stal1 que muestra cun funestas han sido la moral pblica las doctrinas protestantes4 ,este testimonio es mucho ms decisivo1 no slo por ser de una escritora protestante1 sino tambin porque versa sobre las costumbres de un pas que ella tanto estimaba y admiraba4 ,el amor es una religin de ,alemania1 pero una religin potica que tolera con demasiada facilidad todo lo que la sensibilidad puede excusar4 ,no puede negarse que en las provincias protestantes la facilidad del divorcio ataca la santidad del matrimonio4 ,cmbiase tan tranquilamente de esposos1 como si no se tratase de otra cosa que de arreglar los incidentes de un drama3 el buen natural de los hombres y de las mujeres hace que estas fciles separaciones se lleven cabo sin amargura2 y como en los alemanes hay ms imaginacin que verdadera pasin1 los acontecimientos ms extraos se realizan entre ellos con la mayor tranquilidad del mundo4 ,sin embargo1 esto hace perder toda la consistencia las costumbres y al carcter2 el espritu de paradoja conmueve las instituciones ms sagradas1 y no se tienen en ninguna materia reglas bastante fijas4 7,de la ,alemania1 por ,madama ,stal1 primera parte1 cap4 #c47 ,echase1 pues1 de ver que el ,protestantismo1 atacando la santidad del matrimonio1 abri una llaga profunda las costumbres4 ,ya llevo indicado que el mal no fu tan grave como era de temer1 causa de que el buen sentido de los pueblos europeos1 formado bajo la enseanza del ,catolicismo1 no les permiti abandonarse sin mesura las funestas doctrinas de la pretendida ,reforma4 ,con mucho gusto he consignado este hecho1 pero es necesario1 por otra parte1 no olvidar las notables confesiones de la clebre escritora3 la santidad del matrimonio atacada por el divorcio1 el fcil y tranquilo cambio de esposos1 la prdida de la consistencia de las costumbres y carcter1 el desmoronamiento de las instituciones ms sagradas1 la falta de reglas fijas en todas materias4 ,si esto dicen los mismos protestantes1 difcil ser que los catlicos se nos pueda tachar de exageracin1 cuando pintamos los males acarreados por la ,reforma4 #c ,pg4 #ij--,la filosofa anticristiana ha debido de tener considerable influencia en ese prurito de encontrar en los brbaros el origen del ennoblecimiento de la mujer europea1 y otros principios civilizacin4 ,en efecto1 una vez encontrado en los bosques de ,germania el manantial de tan hermosos distintivos1 despojbase al ,cristianismo de una porcin de sus ttulos1 y se reparta entre muchos la gloria que es suya1 exclusivamente suya4 ,no negar que los germanos de ,tcito son algo poticos1 pero los germanos verdaderos no es creble que lo fueran mucho4 ,algunos pasajes citados en el texto robustecen sobremanera esta conjetura2 pero yo no encuentro medio ms propsito para disipar todas las ilusiones1 que el leer la historia de la irrupcin de los brbaros1 sobre todo en los testigos oculares4 ,el cuadro1 lejos de resultar potico1 se hace en extremo repugnante4 ,aquella interminable serie de pueblos desfilan1 los ojos del lector1 como una visin espantosa en un sueo angustioso2 y por cierto que la primera idea que se ofrece al contemplar aquel cuadro1 no es buscar en las hordas invasoras el origen de ninguna de las calidades de la civilizacin moderna1 sino la terrible dificultad de explicar cmo pudo desembrollarse aquel caos1 ni cmo fu dado atinar en los medios de hacer que surgiera de en medio de tanta brutalidad1 la civilizacin ms hermosa y brillante que se vi jams sobre la tierra4 ,tcito parece entusiasta1 pero ,sidonio1 que no escriba larga distancia de los brbaros1 que los vea1 que los sufra1 no participaba buen seguro de semejante entusiasmo4 ,me encuentro1 deca1 en medio de los pueblos de la larga cabellera1 precisado oir el lenguaje del germano1 y aplaudir1 mal que me pese1 el encanto del borgon borracho1 y con los cabellos engrasados de manteca cida4 ,felices vuestros ojos que no los ven2 felices vuestros odos que no los oyen6 ,si el espacio lo permitiese1 sera fcil amontonar mil y mil textos1 que nos mostraran hasta la evidencia lo que eran los brbaros y lo que de ellos poda esperarse en todos sentidos4 ,lo que resulta ms en claro que la luz del da1 es el designio de la ,providencia de servirse de aquellos pueblos para destruir el imperio romano y cambiar la faz del mundo4 ,al parecer1 tenan los invasores un sentimiento de su terrible misin4 ,marchan1 avanzan1 ni ellos mismos saben dnde van2 pero no ignoran que van destruir4 ,atila se haca llamar el azote de ,dios1 funcin tremenda que el mismo brbaro expres por estas otras palabras3 ,la estrella cae1 la tierra tiembla2 yo soy el martillo del orbe4 ,donde mi caballo pasa1 la hierba no crece jams4 ,alarico1 marchando hacia la capital del mundo1 deca3 ,no puedo detenerme3 hay alguien que me impele1 que me empuja saquear ,roma4 ,genserico hace preparar una expedicin naval1 sus hordas estn bordo1 el mismo se embarca tambin1 nadie sabe el punto dnde se dirigirn las velas2 el piloto se acerca al brbaro1 y le dice3 ,seor1 qu pueblos queris llevar la guerra8 ,a los que han provocado la clera de ,dios1 responde ,genserico4 ,si en aquella catstrofe no se hubiese hallado el ,cristianismo en ,europa1 la civilizacin estaba perdida1 anonadada1 quizs para siempre4 ,pero1 una religin de luz y de amor deba triunfar de la ignorancia y de la violencia4 ,durante las calamidades de la irrupcin1 evit ya muchos desastres1 merced al ascendiente que comenzara ejercer sobre los brbaros1 y pasado lo ms crtico de la refriega1 tan luego como los conquistadores tomaron algn asiento1 despleg un sistema de accin tan vasto1 tan eficaz1 tan decisivo1 que los vencedores se encontraron vencidos1 no por la fuerza de las armas1 sino de la caridad4 ,no estaba en manos de la ,iglesia el prevenir la irrupcin2 ,dios lo haba decretado as1 y el decreto deba cumplirse2 as el piadoso monje que sali al encuentro de ,alarico al dirigirse sobre ,roma1 no pudo detenerle en su marcha porque el brbaro responde que no puede pararse1 que hay quien le empuja y que avanza contra su propia voluntad4 ,pero la ,iglesia aguardaba los brbaros despus de la conquista2 ella saba que la ,providencia no abandonara su obra1 que la esperanza de los pueblos en el porvenir estaba en manos de la ,esposa de ,jesucristo2 as ,alarico marcha sobre ,roma1 la saquea1 la asuela2 pero1 al encontrarse con la religin1 se detiene1 se ablanda1 y seala1 como lugares de asilo1 las iglesias de ,san ,pedro y de ,san ,pablo4 ,hecho notable1 que simboliza bellamente la religin cristiana1 preservando de su total ruina el universo4 #d ,pg4 #ajh4--;,el alto beneficio dispensado las sociedades modernas con la formacin de una recta conciencia pblica1 podrase encarecer sobremanera comparando nuestras ideas morales con las de todos los dems pueblos antiguos y modernos2 de donde resultara demostrado cun lastimosamente se corrompen los buenos principios cuando quedan encomendados la razn del hombre2 sin embargo1 me contentar con decir dos palabras sobre los antiguos1 para que se vea con cunta verdad llevo asentado que nuestras costumbres1 corrompidas como se hallan1 les hubieran parecido los gentiles un modelo de moralidad y decoro4 ,los templos consagrados ,venus1 en ,babilonia y ,corinto1 recuerdan abominaciones que hasta se nos hacen incomprensibles4 ,la pasin divinizada exiga sacrificios dignos de ella3 una divinidad sin pudor le corresponda el sacrificio del pudor2 y el santo nombre de templo se aplicaba unas casas de la ms desenfrenada licencia2 ni un velo siquiera para los mayores desrdenes4 ,conocida es la manera con que las doncellas de ,chipre ganaban el dote para el matrimonio2 y nadie ignora los misterios de ,adonis1 de ,prapo1 y otras inmundas divinidades4 ,hay vicios que1 entre los modernos1 carecen1 en cierto modo1 de nombre2 y que1 si le tienen1 anda acompaado del recuerdo de un horroroso castigo sobre ciudades culpables4 ,leed los escritores antiguos que nos pintan las costumbres de sus tiempos2 el libro se cae de las manos4 ,materia es sta en que se hace necesario contentarse con indicaciones1 que despierten en los lectores la memoria de lo que les habr ofendido una y mil veces1 al recorrer la historia y ocuparse en la literatura de la antigedad pagana4 ,el autor se ve precisado contentarse con recuerdos1 abstenindose de pintar4 #e ,pg4 #abb4--;,como es tan comn en la actualidad el ponderar la fuerza de las ideas1 exagerado quizs juzgarn algunos lo que acabo de decir sobre su flaqueza1 no slo para influir sobre la sociedad1 sino tambin para conservarse1 siempre que1 permaneciendo en su regin propia1 no alcanzan realizarse en instituciones que sean como su rgano1 y que1 adems1 les sirvan de resguardo y defensa4 ,lejos estoy1 y as lo he dicho claramente en el texto1 de negar ni poner en duda lo que se llama la fuerza de las ideas2 slo me propongo manifestar que ellas por s solas pueden poco1 y que la ciencia1 propiamente dicha1 es ms pequea cosa de lo que generalmente se cree1 en todo lo concerniente la organizacin de la sociedad4 ,tiene esta doctrina un ntimo enlace con el sistema seguido por la ,iglesia catlica1 la cual1 si bien ha procurado siempre el desarrollo del espritu humano por medio de la propagacin de las ciencias1 no obstante1 ha sealado stas un lugar secundario en el arreglo de la sociedad4 ,nunca la religin ha estado reida con la verdadera ciencia1 pero jams ha dejado de manifestar cierta desconfianza en todo lo que era exclusivo producto del pensamiento del hombre2 y ntese bien que sta es una de las capitales diferencias entre la religin y la filosofa del siglo pasado1 1 mejor diremos1 ste era el motivo de su fuerte antipata4 ,la primera no condenaba la ciencia1 antes la amaba1 la protega1 la fomentaba2 pero le sealaba1 al propio tiempo1 sus lmites1 le adverta que en ciertos puntos era ciega1 le anunciaba que en ciertas obras sera impotente1 y en otras destructora y funesta4 ,la segunda proclamaba en alta voz la soberana de la ciencia1 la declaraba omnipotente1 la divinizaba1 atribuyndole fuerza y bro para cambiar la faz del mundo1 y bastante previsin y acierto para verificar ese cambio en pro de la humanidad4 ,ese orgullo de la ciencia1 esa divinizacin del pensamiento es1 si bien se mira1 el fondo de la doctrina protestante4 ,fuera toda autoridad1 la razn es el nico juez competente1 el entendimiento recibe directa inmediatamente de ,dios toda la luz que necesita3 he aqu las doctrinas fundamentales del ,protestantismo1 es decir1 el orgullo del entendimiento4 ,si bien se observa1 el mismo triunfo de las revoluciones en nada ha desmentido las cuerdas previsiones de la religin1 y la ciencia1 propiamente dicha1 tan lejos se halla de haber en esta parte ganado crdito1 que1 antes bien1 lo ha perdido completamente4 ,en efecto3 nada queda de la ciencia revolucionaria2 lo que resta son los efectos de la revolucin2 los intereses por ella creados1 las instituciones que han brotado de esos mismos intereses1 y que1 desde luego1 han buscado en la regin misma de la ciencia otros principios en que apoyarse1 muy distintos de los que antes se haban proclamado4 ,tanta verdad es lo que llevo asentado1 de que toda idea necesita realizarse en una institucin1 que las revoluciones mismas1 guiadas por el instinto que las conduce conservar ms menos enteros los principios que las producen1 tienden1 desde luego1 crear esas instituciones donde se puedan perpetuar las doctrinas revolucionarias1 donde puedan tener como un sucesor y representante1 despus que ellas hayan desaparecido de las escuelas4 ,esta indicacin podra dar lugar extensas consideraciones sobre el origen y el estado actual de algunas formas de gobierno en distintos pueblos de ,europa4 ,hablando de la rapidez con que se suceden unas otras las teoras cientficas1 y de la inmensa amplitud que ha tomado con la prensa el campo de la discusin1 he observado que no era esto una seal infalible de adelanto cientfico1 ni menos una prenda de fecundidad del pensamiento para realizar grandes obras en el orden material1 ni en el social4 ,he dicho que los grandes pensamientos nacen ms bien de la intuicin que del discurso1 y al efecto he recordado hechos y personajes histricos que dejan esta verdad fuera de duda4 ,la ideologa pudiera suministrarnos abundantes pruebas1 si para probar la esterilidad de la ciencia fuese necesario acudir la misma ciencia4 ,pero el simple buen sentido1 amaestrado por lo que est enseando cada paso la experiencia1 basta para convencer de que los hombres ms sabios en el libro1 son no pocas veces1 no slo medianos1 sino hasta ineptos en el mundo4 ,por lo tocante lo que he insinuado con respecto la intuicin y al discurso1 lo someto al juicio de los hombres que se han dedicado al estudio del entendimiento humano3 estoy seguro de que su opinin no se diferenciar de la ma4 #f ,pg4 #acj4--;,he atribudo al ,cristianismo la suavidad de costumbres de que disfruta la ,europa2 y como1 pesar de haber decado en el ltimo siglo las creencias religiosas1 ha durado1 sin embargo1 esta misma suavidad1 y se ha elevado todava ms alto punto1 es menester hacerse cargo de ese contraste1 que primera vista parece destruir lo que llevo establecido4 ,es necesario no olvidar la diferencia indicada ya en el texto1 entre costumbres muelles y costumbres suaves3 lo primero es un defecto2 lo segundo1 una calidad preciosa3 lo primero dimana del enervamiento del nimo1 del enflaquecimiento del cuerpo1 y del amor de los placeres2 lo segundo trae su origen de la preponderancia de la razn1 del predominio del espritu sobre el cuerpo1 del triunfo de la justicia sobre la fuerza1 y del derecho sobre el hecho4 ,en las costumbres actuales hay una buena parte de verdadera suavidad1 pero no es poco lo que tiene de molicie3 y esto ltimo no lo han tomado1 por cierto1 de la religin1 sino de la incredulidad1 que1 no extendiendo sus ojos ms all de esta vida1 hace olvidar los altos destinos del espritu1 y hasta su misma existencia1 entroniza el egosmo1 despierta y aviva de continuo la sed de los placeres y hace al hombre esclavo de sus pasiones4 ,pero1 en lo que nuestras costumbres tienen de suave1 se conoce la primera ojeada que lo deben al ,cristianismo2 pues que todas las ideas y sentimientos en que se funda dicha suavidad llevan el sello cristiano4 ,la dignidad del hombre1 sus derechos1 la obligacin de tratarle con el debido miramiento1 de dirigirse antes su espritu por medio de la razn1 que su cuerpo por la violencia1 la necesidad de mantenerse cada cual en la lnea de sus deberes1 respetando las propiedades y personas de los dems1 todo este conjunto de principios de donde nace la verdadera suavidad de costumbres1 es debido en ,europa la influencia cristiana1 que1 luchando largos siglos con la barbarie y la ferocidad de los pueblos invasores1 logr destruir el sistema de violencia que stos haban generalizado4 ,como la filosofa ha tenido cuidado de cambiar los antiguos nombres1 consagrados por la religin y autorizados con el uso de muchos siglos1 acontece que hay ciertas ideas que1 aun cuando sean hijas del ,cristianismo1 sin embargo1 apenas se las reconoce como tales1 causa de que andan disfrazadas con traje mundano4 ,quin ignora que el mutuo amor de los hombres1 la fraternidad universal1 son ideas enteramente debidas al ,cristianismo8 ,quin no sabe que la antigedad pagana no las conoca1 ni las columbraba siquiera8 ,no obstante1 este mismo afecto1 que antes se apellidaba caridad1 porque sta era la virtud de que deba proceder1 ahora se cubre siempre con otros nombres y como que se avergenza de presentarse en pblico con ninguna apariencia religiosa4 ,pasado el vrtigo de atacar la religin cristiana1 se confiesa abiertamente que ella es debido el principio de la fraternidad universal2 pero el lenguaje ha quedado infecto de la filosofa volteriana1 aun despus del descrdito en que sta ha cado4 ,de aqu resulta que muchas veces no apreciamos debidamente la influencia cristiana en la sociedad que nos rodea1 y que atribumos otras ideas y otras causas fenmenos cuyo origen se encuentra evidentemente en la religin4 ,la sociedad actual1 por ms indiferente que sea1 tiene de la religin ms de lo que comunmente pensamos3 se parece aquellos hombres que han salido de una familia ilustre1 donde los buenos principios y una educacin esmerada se transmiten como un patrimonio de generacin en generacin3 aun en medio de sus desrdenes1 de sus crmenes1 y hasta de su envilecimiento1 conservan en su porte y modales1 algunos rasgos que manifiestan su hidalga cuna4 #g ,pg4 #adh4--;,he citado algunas disposiciones conciliares que bastan dar una idea del sistema observado por la ,iglesia con la idea de reformar y suavizar las costumbres4 ,tanto en este volumen como en el anterior1 ya se ha podido notar cun inclinado me hallo recordar esta clase de monumentos2 y advertir aqu que esto me inducen dos motivos3 primero1 tratando de comparar el ,protestantismo con el ,catolicismo1 creo que el mejor medio de retratar el verdadero espritu de ste y de sealar su influjo en la civilizacin europea1 es presentarle obrando2 y esto se logra aduciendo las providencias que los ,papas y los concilios iban tomando1 segn lo exigan las circunstancias2 segundo1 atendido el curso que los estudios histricos van siguiendo en ,europa1 generalizndose cada da ms el gusto de apelar1 no las historias1 sino los monumentos histricos1 conviene tener presente que la coleccin de concilios es de la mayor importancia1 no slo en el orden religioso y eclesistico1 sino tambin en el social y poltico2 por manera que la historia de ,europa se trunca monstruosamente1 1 por mejor decir1 se destruye del todo1 si se prescinde de lo que arrojan las colecciones de los concilios4 ,por esta causa es muy til1 y en no pocas materias hasta necesario1 el revolver dichas colecciones1 por ms que de esto retraigan su desmesurado volumen y el fastidio que veces se engendra en el nimo1 al encontrarse con cien y cien cosas que para nuestros tiempos carecen de inters4 ,las ciencias1 sobre todo las que tienen por objeto la sociedad1 no conducen resultados satisfactorios sino despus de penosos trabajos2 lo til se encuentra menudo mezclado y confundido con lo intil2 y la ms rica preciosidad se descubre veces al lado de un objeto repugnante2 pero1 en la naturaleza1 se encuentra1 por ventura1 el oro1 sin haber revuelto informes masas de tierra8 ,los que se han empeado en encontrar entre los brbaros del ,norte el germen de algunas preciosas calidades de la civilizacin europea1 sin duda que debieran haberles atribudo tambin la suavidad de costumbres modernas1 dado que1 en apoyo de esa paradoja1 podan echar mano de un hecho1 por cierto algo ms especioso del que les ha servido para hacer honor los germanos del realce de la mujer en ,europa4 ,hablo de la conocida costumbre de abstenerse1 en cuanto les era posible1 de la aplicacin de penas corporales1 castigando con simples multas los delitos ms graves4 ,nada ms propsito para inducir creer que aquellos pueblos tenan una feliz disposicin la suavidad de costumbres1 supuesto que aun en su barbarie empleaban tan templadamente el derecho de castigar1 excediendo las naciones ms civilizadas y cultas4 ,mirada la cosa desde este punto de vista1 ms bien parece que1 con la influencia cristiana sobre los brbaros1 las costumbres se endurecieron que no se suavizaron2 pues que la aplicacin de penas corporales se hizo general1 y no se escase la de muerte4 ,pero1 fijando atentamente la consideracin en esta particularidad del cdigo criminal de los brbaros1 echaremos de ver que1 tan lejos est de revelar adelanto en la civilizacin ni suavidad de costumbres1 que antes bien es la ms evidente prueba de su atraso1 y el ms vehemente indicio de la dureza y ferocidad que entre ellos reinaban4 ,en primer lugar1 por lo mismo que entre los brbaros se castigaban los delitos por medio de multas1 1 como se deca1 por composicin1 se conoce que la ley atenda ms bien la reparacin de un dao que al castigo de un crimen3 circunstancia que muestra de lleno cun en poco era tenida la moralidad de la accin1 pues que no tanto se atenda lo que ella era en s1 como al dao que produca4 ,esto no era un elemento de civilizacin1 sino de barbarie2 porque tenda nada menos que desterrar del mundo la moralidad4 ,la ,iglesia combati este principio1 tan funesto en el orden pblico como en el privado1 introduciendo en la legislacin criminal un nuevo orden de ideas que cambi completamente su espritu4 ,en esta parte ,m4 ,guizot ha hecho la ,iglesia catlica la debida justicia2 complzcome en reconocerlo y en consignarlo aqu1 transcribiendo sus propias palabras4 ,despus de haber hecho notar la diferencia que mediaba entre las leyes de los visigodos1 salidas en buena parte de los concilios de ,toledo1 y las otras leyes brbaras1 y de haber observado la inmensa superioridad de las ideas de la ,iglesia en materia de legislacin1 de justicia1 y de todo lo concerniente la investigacin de la verdad y al destino de los hombres1 dice3 ,en materia criminal1 la relacin de las penas con los delitos est determinada 7en las leyes de los visigodos7 por nociones filosficas y bastante justas2 descbrense los esfuerzos de un legislador ilustrado que lucha contra la violencia y la irreflexin de las costumbres brbaras3 hallaremos de esto un ejemplo muy notable comparando el ttulo de ,caede et morte hominum1 con las leyes correspondientes de los dems pueblos4 ,en las otras legislaciones1 lo nico que parece constituir el delito es el dao2 y el objeto de la pena es la reparacin material que resulta de la composicin2 pero1 entre los visigodos1 se busca en el crimen su elemento moral y verdadero1 la intencin4 ,los varios grados de criminalidad1 el homicidio absolutamente involuntario1 el cometido por inadvertencia1 por provocacin1 con premeditacin sin ella1 son clasificados y definidos igualmente bien1 poca diferencia1 que en nuestros cdigos2 y las penas estn sealadas en una proporcin bastante equitativa4 ,no satisfecha con esto la justicia del legislador1 intent abolir1 al menos atenuar1 la diversidad de valor legal establecida entre los hombres por las otras leyes brbaras2 no conservndose otra distincin que la de libre y de esclavo4 ,con respecto los libres1 la pena no vara1 ni por el origen ni por el rango del muerto1 sino nicamente por los diversos grados de culpabilidad del asesino4 ,tocante los esclavos1 no atrevindose quitar enteramente los dueos el derecho de vida y muerte1 procur restringirle1 sujetndole un procedimiento pblico y regular4 ,el texto de la ley merece ser citado4 ,si no debe quedar impune ningn culpable cmplice de un crimen1 con mucha ms razn debe ser castigado quien haya cometido un homicidio con malicia ligereza4 ,por lo que1 habiendo algunos dueos1 que1 en su orgullo1 dan muerte sus esclavos1 sin que stos hayan cometido falta alguna1 conviene extirpar del todo semejante licencia1 y ordenar que la presente ley sea enteramente observada por todos4 ,ningn dueo ni duea podr dar muerte ninguno de sus esclavos1 varones hembras1 ni otro de sus dependientes1 sin preceder juicio pblico4 ,si un esclavo1 otro serviente1 comete un crimen que pueda acarrearle pena capital1 su amo1 su acusador1 darn inmediatamente noticia del suceso al juez del lugar donde se ha cometido el delito1 al conde1 al duque4 ,discutido el asunto1 si el crimen queda probado1 el culpable sufrir la pena de muerte merecida3 aplicndosela1 el mismo juez el propio dueo2 pero hacindose de tal suerte1 que1 si el juez no quiere cuidar de la ejecucin1 extender por escrito la sentencia de pena capital1 y entonces el amo ser dueo de quitar la vida al esclavo1 de perdonrsela4 ,a la verdad1 si el esclavo por una fatal audacia1 resistiendo su seor1 ha intentado herirle1 con arma1 piedra1 de otra suerte1 y ste1 defendindose1 mata en su clera al esclavo1 no ser reo de la pena de homicidio1 pero ser necesario probar que el hecho ha sucedido as1 y esto por el testimonio el juramento de los esclavos1 varones hembras1 que habrn estado presentes1 por el juramento del autor del hecho4 ,cualquiera que por pura malicia matare su esclavo1 por su propia mano la de otro1 sin preceder juicio pblico1 ser declarado infame1 incapaz de ser testigo1 y obligado vivir el resto de sus das en el destierro y en la penitencia1 pasando sus bienes sus ms prximos parientes llamados por la ley sucederle4 7,for4 ,jud41 ,l4 ,,vi1 ,tit4 ,v1 ,l4 #ab47 7,guizot1 ,historia ,general de la ,civilizacin ,europea4 ,leccin #f47 ,con mucho gusto he copiado este texto de ,m4 ,guizot1 por ser una confirmacin de lo que acabo de decir sobre la influencia de la ,iglesia con respecto suavizar las costumbres1 y de lo que de ella llevo asentado en el tomo primero1 tocante lo mucho que contribuy mejorar la suerte de los esclavos1 restringiendo las excesivas facultades de los dueos4 ,all dej probada esta verdad con abundantes documentos1 y por consiguiente no necesito insistir aqu en demostrarla2 bastando mi propsito en la actualidad el hacer observar que ,m4 ,guizot est completamente de acuerdo en que la ,iglesia moraliz la legislacin de los brbaros1 haciendo que en los delitos no se considerase nicamente el dao que causaban1 sino la malicia que envolvan2 es decir1 elevando la accin del orden fsico al moral1 y dando las penas el verdadero carcter de tales1 no permitiendo que quedasen en la lnea de una reparacin material4 ,por donde se echa de ver que el sistema criminal de los brbaros1 que primera vista pareca indicar un adelanto en la civilizacin1 proceda del escaso ascendiente que entre ellos tenan los principios morales1 y de que las miras del legislador se elevaban muy poco sobre el orden puramente material4 ,todava hay otra observacin que hacer en este punto1 y es que la misma lenidad con que se castigaban los delitos es la mejor prueba de la facilidad con que se cometan4 ,cuando en un pas son muy raros los asesinatos1 las mutilaciones y otros atentados semejantes1 son mirados con horror2 y quien de ellos se haga culpable1 es castigado con severidad4 ,pero1 cuando el delito se repite cada paso1 pierde insensiblemente su fealdad y negrura1 se acostumbran su repugnante aspecto1 no slo los perpetradores1 sino tambin los dems2 y entonces el legislador se siente naturalmente llevado tratarle con indulgencia4 ,esto nos lo demuestra la experiencia de cada da2 y no ser difcil al lector el encontrar en la sociedad actual repetidos delitos que podra ser aplicable la observacin que acabo de hacer4 ,entre los brbaros1 era comn el apelar las vas de hecho1 no slo contra las propiedades1 sino tambin contra las personas2 por cuya razn era muy natural que este linaje de delitos no fuesen mirados con la aversin y hasta horror con que lo son en un pueblo donde1 habiendo prevalecido las ideas de razn1 de justicia1 de derecho1 de ley1 no se concibe siquiera cmo pueda subsistir una sociedad donde cada cual se considere facultado para hacerse justicia por s mismo4 ,as es que las leyes contra esos delitos deban naturalmente ser benignas1 contentndose el legislador con la reparacin del dao1 sin cuidar mucho de la culpabilidad del perpetrador4 ,esto tiene ntimas relaciones con lo dicho ms arriba sobre la conciencia pblica2 porque el legislador es siempre1 ms menos1 el rgano de esta misma conciencia4 ,cuando en una sociedad es mirada una accin como un crimen horrendo1 no puede el legislador sealarle una pena benigna2 y1 al contrario1 no le es posible castigar con mucho rigor lo que la sociedad absuelve excusa4 ,una que otra vez se alterar esta proporcin1 una que otra vez desaparecer dicha harmona2 pero bien pronto las cosas volvern su curso regular1 apartndose del camino que seguan con violencia4 ,siendo las costumbres muy castas y puras1 hay delitos que andan cubiertos de execracin infamia2 pero1 en llegando ser muy corrompidas1 los mismos actos1 son mirados como indiferentes1 cuando ms calificados de ligeros deslices4 ,en un pueblo donde las ideas religiosas ejerzan mucho predominio1 la violacin de todo cuanto est consagrado al ,seor es mirada como un horrendo atentado1 digno de los mayores castigos2 pero en otro donde la incredulidad haya hecho sus estragos1 la misma violacin no llegar la esfera de los delitos comunes2 y1 lejos de atraer sobre el culpable la justicia de la ley1 mucho ser si le acarrea una ligera correccin de la polica4 ,el lector no encontrar inoportuna esa digresin sobre la legislacin criminal de los brbaros1 si advierte que1 tratndose de examinar la influencia del ,catolicismo en la civilizacin europea1 es indispensable atender los otros elementos que en la formacin de ella se han combinado4 ,de otra suerte1 sera imposible apreciar debidamente la respectiva accin que en bien en mal ha cabido cada uno de ellos1 y1 por tanto1 no se sacara en limpio la parte que puede vindicar como exclusivamente propia la ,iglesia1 ni resolver la gran cuestin promovida por los partidarios del ,protestantismo1 sobre las pretendidas ventajas acarreadas por ste las sociedades modernas4 ,las naciones brbaras son uno de esos elementos1 y por esta causa es preciso ocuparse en ellas con tanta frecuencia4 #h ,pg4 #afa4--;,en los siglos medios1 casi todos los monasterios y colegios de cannigos tenan anejo un hospital1 no slo para hospedar peregrinos1 sino tambin para el sustento y alivio de pobres y enfermos4 ,no cabe ms hermoso smbolo de la religin cubriendo con su velo todo linaje de infortunios1 que el ver convertidas en asilo de miserables1 las casas consagradas la oracin y la prctica de la ms sublimes virtudes4 ,cabalmente esto se verificaba en aquella poca en que el poder pblico1 no slo careca de la fuerza y luces necesarias para plantear una buena administracin con que acudir al socorro de los necesitados1 sino que ni aun alcanzaba cubrir con su gida los ms sagrados intereses de la sociedad4 ,por donde se ve que1 cuando todo era impotente1 la religin era todava robusta y fecunda2 cuando todo pereca1 la religin1 no slo se conservaba1 sino que fundaba establecimientos inmortales4 ,y ntese bien lo que repetidas veces hemos observado ya3 saber1 que la religin que estos prodigios obraba1 no era una religin vaga1 abstracta2 no era el cristianismo de los protestantes1 sino la religin con todos sus dogmas1 su disciplina1 su jerarqua1 su ,pontfice supremo1 en una palabra1 la ,iglesia catlica4 ,tan lejos estuvo la antigedad de imaginar que el socorro del infortunio pudiese encomendarse sola la administracin civil la caridad individual1 que antes bien1 como se ha indicado ya1 se consider como muy conveniente que los hospitales estuviesen sujetos los obispos2 es decir1 que se procur que el ramo de beneficencia pblica se entroncase en cierto modo con la jerarqua de la ,iglesia2 y es de aqu que1 por antigua disciplina1 los hospitales estaban sujetos los obispos en lo espiritual y en lo temporal2 sin atenderse al estado clerical seglar de las personas que cuidaban del establecimiento1 ni tampoco si se haba erigido no por mandato del obispo4 ,no es ste el lugar de referir las vicisitudes que sufri esta disciplina1 ni las varias causas que las motivaron2 bastando observar que el principio fundamental1 es decir1 la intervencin de la autoridad eclesistica en los establecimientos de beneficencia1 ha quedado siempre salvo2 y que nunca la ,iglesia ha consentido que se la despojase del todo de tan hermoso privilegio4 ,nunca ha credo que pudiese mirar con indiferencia los abusos que en este punto se introdujesen en perjuicio de los desgraciados2 y as es que se ha reservado cuando menos el derecho de acudir al remedio de los males que resultasen de la malicia indolencia de los administradores4 ,a este propsito podemos notar que el concilio de ,viena establece que1 si los administradores de un hospital1 clrigos legos1 se portan con desidia en el desempeo de su cargo1 procedan contra ellos los obispos1 reformando y restaurando el hospital1 por autoridad propia1 si no fuera exento1 y1 si lo fuere1 por delegacin pontificia4 ,el concilio de ,trento otorg tambin los obispos la facultad de visitar los hospitales1 hasta como delegados de la ,sede ,apostlica1 en los casos concedidos por el derecho2 prescribiendo1 adems1 que los administradores1 clrigos legos1 den cada ao cuentas al ordinario del lugar1 no ser que se hubiese prevenido lo contrario en la fundacin2 y ordenando que1 si1 por privilegio1 costumbre estatuto particular1 las cuentas debiesen presentarse otro que al ordinario1 al menos se reuna ste los que hayan de recibirlas4 ,prescindiendo de las varias modificaciones que en esta parte hayan podido introducir las leyes y costumbres de diferentes pases1 queda siempre en claro cul ha sido la vigilancia de la ,iglesia sobre el punto de beneficencia2 y que su espritu y sus mximas la han impelido entrometerse en esta clase de negocios1 ora dirigindolos exclusivamente1 ora acudiendo al remedio del mal que vea introducirse4 ,la potestad civil reconoci los motivos de esa caritativa y santa ambicin2 y as vemos que el emperador ,justiniano no repara en conceder los obispos un poder pblico sobre los hospitales1 conformndose en esta parte la disciplina de la ,iglesia1 y lo reclamado por la conveniencia pblica4 ,hay en este punto un hecho notable1 que es necesario consignar aqu1 sealando su provechosa influencia4 ,hablo de haber sido considerados los bienes de los hospitales como bienes eclesisticos4 ,esto que primera vista pudiera parecer indiferente1 est muy lejos de serlo2 pues que1 de esta manera1 quedaban esos bienes con los mismos privilegios que los de la ,iglesia1 cubrindose con una inviolabilidad que les era tanto ms necesaria1 cuanto eran difciles los tiempos1 y fecundos en tropelas y usurpaciones4 ,la ,iglesia1 que1 por mucha que fuese la turbacin pblica1 conservaba1 no obstante1 grande autoridad y ascendiente sobre los gobiernos y los pueblos1 tena de esta manera un ttulo muy poderoso y expedito para cubrir con su proteccin los bienes de los hospitales1 salvndolos1 en cuanto era dable1 de la rapacidad de los potentados codiciosos4 ,y no se crea que esta doctrina se introdujera con algn designio torcido1 ni que fuese una novedad inaudita esa especie de mancomunidad entre la ,iglesia y los pobres2 muy al contrario1 esa mancomunidad se hallaba de tal modo en el orden regular1 y tena tanto fundamento en las relaciones de aqulla con stos1 que1 as como vemos que los bienes de los hospitales eran considerados como eclesisticos1 as1 por un contraste notable1 los bienes de la ,iglesia fueron llamados bienes de pobres4 ,en tales trminos se expresan sobre este punto los ,santos ,padres1 y de tal manera se haban filtrado en el lenguaje estas doctrinas1 que1 tratndose posteriormente de resolver la cuestin cannica sobre la propiedad de los bienes de la ,iglesia1 cuando unos la atribuan directamente ,dios1 otros al ,papa1 otros al clero1 no faltaron algunos que sealaron como verdaderos propietarios los pobres4 ,ciertamente que esta opinin no era la ms conforme los principios de derecho2 pero el slo verla figurar en el campo de la polmica1 da lugar graves consideraciones4 #i ,pg4 #ahi4--;,he procurado1 en cuanto ha cabido en mis alcances1 aclarar las ideas sobre la tolerancia1 presentando esta importante materia desde un punto de vista poco conocido2 para mayor ilustracin de la misma1 dir dos palabras sobre la intolerancia religiosa y la civil1 cosas enteramente distintas1 por ms que ,rousseau afirme resueltamente lo contrario4 ,la intolerancia religiosa1 teolgica1 consiste en aquella conviccin que tienen todos los catlicos de que la nica religin verdadera es la catlica4 ,la intolerancia civil consiste en no sufrir en la sociedad otras religiones1 distintas de la catlica4 ,bastan estas dos definiciones para dejar convencido cualquiera que no carezca de sentido comn1 de que no non inseparables las dos clases de intolerancia3 siendo muy dable que hombres firmemente convencidos de la verdad del ,catolicismo1 sufran los que1 tienen diferente religin1 no profesan ninguna4 ,la intolerancia religiosa es un acto del entendimiento1 inseparable de la fe1 pues quien cree firmemente que su religin es verdadera1 necesariamente ha de estar convencido de que ella es la nica que lo es1 pues que la verdad es una4 ,la intolerancia civil es un acto de la voluntad1 que rechaza los hombres que no profesan la misma religin2 y tiene diferentes resultados1 segn la intolerancia est en el individuo en el gobierno4 ,al contrario1 la tolerancia religiosa es la creencia de que todas las religiones son verdaderas1 lo que1 bien explicado1 significa que no hay ninguna que lo sea2 pues que no es posible que cosas contradictorias sean verdaderas al mismo tiempo4 ,la tolerancia civil es el consentir que vivan en paz los hombres que tienen religin distinta2 y1 lo propio que la intolerancia1 produce tambin diferentes efectos1 segn est en el individuo en el gobierno4 ,esta distincin1 que por su claridad y sencillez est al alcance de las inteligencias ms comunes1 fu1 sin embargo1 desconocida por ,rousseau1 asegurando que era una vana ficcin1 una quimera irrealizable1 y que las dos intolerancias no podan separarse una de otra4 ,si ,rousseau se hubiese contentado con observar que1 generalizada en un pas la intolerancia religiosa1 es decir1 como arriba se ha explicado1 la firme conviccin de que una religin es verdadera1 se ha de manifestar1 as en el trato particular como en la legislacin1 cierta tendencia no sufrir los que piensan de otro modo1 sobre todo cuando stos son en nmero muy reducido1 su observacin hubiera sido muy fecunda1 y hubiera coincidido con la opinin que llevo manifestada sobre este punto1 cuando me he propuesto sealar el curso natural que siguen en esta materia las ideas y los hechos2 pero ,rousseau no mira las cosas bajo este aspecto1 sino que1 dirigiendo sus tiros al ,catolicismo1 afirma que las dos especies de intolerancia son inseparables1 porque es imposible vivir en paz con gentes quienes se cree condenadas1 y amarlas sera aborrecer al ,dios que las castiga4 ,no es posible llevar ms all la mala fe3 en efecto1 quin le ha dicho ,rousseau que los catlicos creen condenado nadie mientras vive1 y que amar un hombre extraviado sera aborrecer ,dios8 ,poda ignorar que1 antes al contrario1 es un precepto indispensable1 es un dogma1 para todo catlico1 el deber de amar todos los hombres8 ,poda ignorar lo que saben hasta los nios por los primeros rudimentos de la doctrina cristiana1 que estamos obligados amar al prjimo como nosotros mismos1 y que por la palabra prjimo se entienden todos los que han alcanzado el cielo1 pueden alcanzarle1 de cuyo nmero no se excluye nadie mientras vive8 ,dir ,rousseau que al menos estamos en la conviccin de que1 si mueren en aquel mal estado1 se condenan2 pero no advierte que lo mismo pensamos de los pecadores1 aunque su pecado no sea el de hereja2 y1 sin embargo1 nadie ha soado jams que los catlicos justos no puedan tolerar los pecadores1 y de que se consideren obligados odiarlos4 ,no se ha visto religin que ms inters manifieste para convertir los malos2 y tan lejos est la ,iglesia catlica de ensear que se deba aborrecerlos1 que1 antes bien1 en los plpitos1 en los libros1 en la conversacin se repiten mil veces las palabras con que ,dios nos manifiesta su voluntad de que los pecadores no perezcan1 que quiere su conversin y su vida1 que hay ms alegra en el cielo por uno de ellos que haga penitencia1 que por noventa y nueve justos que no necesitan hacerla4 ,y no se crea que este hombre que as se expresaba contra la intolerancia de los catlicos1 fuese partidario de una completa tolerancia2 muy al contrario1 en la sociedad1 tal como l la imaginaba1 quera que no se tolerasen1 no los que no profesasen la religin verdadera1 sino los que se apartasen de aqulla que al poder civil le pluguiese determinar4 ,mas1 dejando aparte1 dice1 las consideraciones polticas1 vengamos al derecho1 y fijemos los principios sobre este punto importante4 ,el derecho que el pacto social da al soberano sobre los vasallos1 no excede1 como ya he dicho1 los lmites de la utilidad pblica4 ,los vasallos no deben dar cuenta al soberano de sus opiniones1 sino en cuanto ellas interesan la comunidad4 ,al ,estado le importa que cada ciudadano tenga una religin que le haga amar sus deberes2 pero los dogmas de esa religin no interesan ni al ,estado ni sus miembros1 sino en cuanto se refieren la moral y los deberes que el que los profesa est obligado cumplir para con los otros4 ,por lo dems1 cada uno puede tener las opiniones que le acomoden1 sin que pertenezca al soberano entender sobre esto2 porque1 como no tiene competencia en el otro mundo1 sea cual fuere la suerte de los vasallos en la otra vida1 esto no es asunto del soberano1 con tal que en sta sean buenos ciudadanos4 ,hay1 pues1 una profesin de fe1 puramente civil1 cuyos artculos pertenece al soberano fijar2 no precisamente como dogmas de religin1 sino como sentimientos de sociabilidad1 sin los que es imposible ser buen ciudadano y fiel vasallo4 ,sin poder obligar nadie creerlos1 puede desterrar del ,estado al que no los crea1 no como impo1 sino como insociable1 como incapaz de amar sinceramente las leyes y la justicia1 y de sacrificar en caso necesario la vida su deber4 ,si alguno1 despus de haber reconocido pblicamente estos dogmas1 se conduce como si no los creyera1 sea castigado con pena de muerte1 porque ha cometido el mayor de los crmenes y mentido delante de las leyes4 7,con4 ,soc41 ,l4 #d1 c4 #h47 ,tenemos1 pues1 que en ltimo resultado viene parar la tolerancia de ,rousseau facultar al soberano para fijar los artculos de fe1 otorgndole el derecho de castigar con el destierro y hasta con la muerte1 los que1 no se conformen con las decisiones del nuevo papa1 se aparten de ellas despus de haberlas abrazado4 ,extraa como parece la doctrina de ,rousseau1 no lo es tanto1 sin embargo1 que no entre en el sistema general de todos los que no reconocen la supremaca de un poder en materias religiosas4 ,rechazan esta supremaca cuando se trata de atribuirla la ,iglesia catlica1 su ,jefe1 y por una contradiccin la ms chocante la conceden la potestad civil4 ,est curioso ,rousseau cuando1 al desterrar matar al que se aparte de la religin formada por el soberano1 no quiere que estas penas se le apliquen como impo1 sino como insociable2 ,rousseau segua un impulso1 en l muy natural1 de no querer que sonase en algo la impiedad1 en tratando de la aplicacin de castigos2 pero al hombre que sufriese el destierro pereciese en un cadalso1 qu le importaba el nombre dado su crimen6 ,en el mismo captulo se le escap ,rousseau una expresin que revela de un golpe dnde se enderezaba con tanto aparato de filosofa4 ,el que se atreva decir3 fuera de la ,iglesia no hay salud1 debe ser echado del ,estado4 ,lo que en otros trminos significa que la tolerancia debe ser para todo el mundo1 excepto para los catlicos4 ,se ha dicho que el ,contrato ,social fu el cdigo de la ,revolucin francesa3 y en verdad que sta no ech en olvido lo que respecto de los catlicos le prescribe el tolerante legislador4 ,pocos son en la actualidad los que se atreven declararse discpulos del filsofo de ,ginebra1 bien que algunos de sus vergonzantes sectarios le prodiguen todava desmesurados elogios2 pero1 confiados en el buen sentido del linaje humano1 debemos esperar que la posteridad en masa confirmar la nota con que todos los hombres de bien han sealado al sofista trastornador1 y al imprudente autor de las ,confesiones4 ,comparado el ,protestantismo con el ,catolicismo1 me he visto precisado tratar de la intolerancia1 porque ste es uno de los cargos que con ms frecuencia se hacen la religin catlica2 pero en obsequio de la verdad debo advertir que no todos los protestantes han predicado una tolerancia universal1 y que muchos de ellos han reconocido el derecho de reprimir y castigar ciertos errores4 ,grocio1 ,puffendorf1 y otros que rayan muy alto entre los sabios de que se glora el ,protestantismo1 han estado de acuerdo en este punto1 siguiendo el dictamen de toda la antigedad1 que se conform siempre con estos principios1 as en la teora como en la prctica4 ,se ha clamado contra la intolerancia de los catlicos1 como si ellos la hubiesen enseado al mundo1 como si fuera un monstruo horrendo1 que en ninguna parte se criara1 sino all donde reina la ,iglesia catlica4 ,cuando no otras razones1 al menos la buena fe exiga que se recordase que el principio de la tolerancia universal no haba sido reconocido en ninguna parte del mundo2 y que1 as en los libros de los filsofos1 como en los cdigos de los legisladores1 se encontraba consignado1 con ms menos dureza1 el principio de la intolerancia4 ,ora se quisiese condenar este principio como falso1 ora se intentase restringirle1 dejarle sin aplicacin1 al menos no se deba levantar una acusacin particular contra la ,iglesia catlica1 por una doctrina y conducta en que se ha formado1 al ejemplo de la humanidad entera4 ,as los pueblos cultos como los brbaros fueron culpables1 si culpa en esto hubiera1 y lejos de recaer exclusivamente la mancha sobre los gobiernos dirigidos por el ,catolicismo y sobre los escritores catlicos1 debiera caer sobre todos los gobiernos antiguos1 inclusos los de ,grecia y de ,roma2 debiera caer sobre todos los sabios de la antigedad1 inclusos ,platn1 ,cicern y ,sneca2 debiera caer sobre los gobiernos y sabios modernos1 inclusos los protestantes4 ,teniendo esto presente1 no hubieran parecido ni tan errneas las doctrinas1 ni tan negros los hechos2 as se hubiera visto que la intolerancia1 tan antigua como el mundo1 no era una invencin de los catlicos y que sobre todo el mundo deba recaer la responsabilidad que de ella resultase4 ,de cierto1 la tolerancia1 que tan general se ha hecho ahora por las causas que llevo indicadas1 no se resentir de las doctrinas ms menos severas1 ms menos indulgentes1 que en esta materia se proclamen2 pero1 por lo mismo que la intolerancia1 tal como en otros tiempos se ejerciera1 ha pasado ser un mero hecho histrico1 que seguramente nadie recela ver reproducido1 conviene sobremanera entrar en detenido examen de esa clase de cuestiones1 para que desaparezca el borrn que sobre la ,iglesia catlica han pretendido echar sus adversarios4 ,viene aqu muy propsito el recuerdo de la profunda sabidura contenida en la ,encclica del ,papa contra las doctrinas de ,lamennais4 ,pretenda dicho escritor que la tolerancia universal1 la libertad absoluta de cultos1 es el estado normal y legtimo de las sociedades1 del cual es imposible separarse1 sin atentar los derechos del hombre y del ciudadano4 ,impugnando ,lamennais la citada ,encclica1 se empe en presentarla como fundadora de nuevas doctrinas1 como un ataque dirigido contra la libertad de los pueblos4 ,no1 el ,papa no asent en la citada ,encclica otras doctrinas que las profesadas hasta aqu por la ,iglesia2 y aun podra decirse que las profesadas por todo gobierno en punto tolerancia4 ,ningn gobierno puede sostenerse1 si se le niega el derecho de reprimir las doctrinas peligrosas al orden social1 ora se cubran con el manto filosfico1 ora se disfracen con el velo de la religin4 ,no se ataca tampoco por esto la libertad del hombre2 porque la nica libertad digna de este ttulo es la libertad conforme razn4 ,el ,papa no ha dicho que los gobiernos no pudiesen tolerar en ciertos casos diferentes religiones2 pero no ha permitido que se asentase como principio que la tolerancia absoluta fuese una obligacin de todos los gobiernos4 ,esta ltima proposicin es contraria las sanas doctrinas religiosas1 la razn1 la prctica de todos los gobiernos en todos tiempos y pases1 al buen sentido de la humanidad4 ,nada han podido en contra todo el talento y la elocuencia del malogrado escritor2 y el ,papa alcanz un asentimiento ms solemne de todos los hombres sensatos de cualesquiera creencias1 desde que el genio obscureci su frente con la obstinacin1 desde que su mano empu decididamente el arma innoble del sofisma4 ,malogrado genio que conserva apenas una sombra de s mismo1 que ha desplegado las hermosas alas con que surcaba el azul de los cielos1 y revolotea cual ave siniestra sobre las aguas impuras de un lago solitario4 #aj ,pg4 #bbb4--;,al hablar de la ,inquisicin de ,espaa1 no me he propuesto defender todos sus actos1 ni bajo el aspecto de la justicia1 ni tampoco de la conveniencia pblica4 ,no desconociendo las circunstancias excepcionales en que se encontr1 juzgo que hubiera procedido harto mejor1 si1 imitando el ejemplo de la ,inquisicin de ,roma1 hubiese ahorrado el derramamiento de sangre1 en cuanto le hubiese sido posible4 ,poda muy bien velar por la conservacin de la fe1 poda prevenir los males que la religin amenazaban de parte de moros y judos1 poda preservar la ,espaa del ,protestantismo1 sin desplegar ese excesivo rigor1 que le mereci graves reprensiones y amonestaciones de parte de los ,sumos ,pontfices1 que provoc reclamaciones de los pueblos1 que acarre tantas apelaciones ,roma de los encausados y condenados1 y que suministr pretexto los adversarios del ,catolicismo para acusar de sanguinaria una religin que tiene horror la efusin de sangre4 ,lo repito1 no es responsable la religin catlica de ninguno de los excesos que en su nombre se hayan podido cometer1 y1 cuando se habla de la ,inquisicin1 no se deben fijar principalmente los ojos en la de ,espaa1 sino en la de ,roma4 ,all donde reside el ,sumo ,pontfice1 donde se sabe cumplidamente cmo debe entenderse el principio de la intolerancia1 y cul es el uso que de l debe hacerse1 all la ,inquisicin ha sido en extremo benigna1 indulgente2 all es el punto donde menos ha sufrido la humanidad por motivo de religin3 y esto sin exceptuar ningn pas1 tanto aquellos donde ha existido la ,inquisicin1 como los que carecieron de ella2 tanto donde predomin la religin catlica1 como donde prevaleci la protestante4 ,este hecho es indudable2 y para todo hombre de buena fe debe ser bastante para indicarle cul es en esta materia el espritu del ,catolicismo4 ,hago estas reflexiones en prueba de mi imparcialidad1 y de que no desconozco los males1 ni dejo de confesarlos1 dondequiera que los vea4 ,esto no embargante1 deseo que no se olviden los hechos y observaciones que en el texto he aducido1 as sobre la ,inquisicin en s misma1 en las diferentes pocas de su duracin1 como sobre la poltica de los reyes que la fundaron y sostuvieron4 ,por lo mismo1 copiar aqu algunos documentos que pueden arrojar mucha luz sobre tan importante materia4 ,he aqu en primer lugar el prembulo de la ,pragmtica de ,d4 ,fernando y ,d4 ,isabel para la expulsin de los judos1 donde se explanan en pocas palabras los agravios que de ella reciba la religin1 y los peligros que por este motivo amenazaban al ,estado4 ,libro octavo4 ,ttulo segundo4 ,lei ,,ii de la ,nueva ,recopilacin4 ,d4 ,fernando i ,d4 ,isabel en ,granada ao #adib #cj de ,marzo4 ,pragmtica4 ,porque ,nos fuimos informados que en estos nuestros ,reinos avia algunos malos ,christianos1 que judaizaban1 y apostataban de nuestra ,santa ,f ,cathlica1 de lo qual era mucha causa la comunicacin de los ,judos con los ,christianos1 en las ,cortes que hicimos en la ciudad de ,toledo el ao pasado de mil quatrocientos i ochenta aos1 mandamos apartar los dichos ,judos en todas las ,ciudades y ,villas1 i ,lugares de los nuestros ,reinos1 i ,seoros1 en las ,juderas1 i lugares apartados en donde viviesen i morasen1 esperando que con su apartamiento se remediaran otro s avemos procurado1 i dado rden como se hiciese inquisicin en los dichos nuestros ,reinos1 la qual1 como sabeis1 ha mas de doce aos que se ha hecho1 i hace1 i por ello se han hallado muchos culpantes1 segn es notorio3 i segn somos informados de los ,inquisidores1 y de otras muchas personas ,religiosas1 i ,eclesisticas1 i ,seglares1 consta2 i paresce el gran dao que los ,christianos se ha seguido1 i sigue1 de la participacin1 conversacion1 i comunicacion que han tenido1 i tienen con los ,judos1 los quales se prueba que procuran siempre por quantas vias mas pueden de subvertir1 i substraer de nuestra ,santa ,f ,cathlica los ,fieles ,christianos1 i los apartar della1 i atraer i pervertir su daada creencia i opinin1 instruyndoles en las ceremonias1 i observancia de su lei1 haciendo ayuntamientos donde les lean1 i enseen lo que han de creer1 i guardar segun su lei1 procurando de circuncidar ellos1 i sus hijos1 dndoles libros por donde rezasen sus oraciones1 i declarndoles los ayunos que han de ayunar1 i juntndose con ellos leer1 i ensendoles las ,historias de su lei1 notificndoles las ,pasquas antes que vengan1 y avisndoles lo que en ellas han de guardar1 y hacer1 dndoles1 y llevndoles de su casa el pan cenceo1 y carnes muertas con ceremonias1 instruyndoles de las cosas que se han de apartar1 assi en los comeres como en las otras cosas1 por observancia de su lei1 i persuadindoles en quanto pueden que tengan1 i guarden la lei de ,moyss1 hacindoles entender que no hai otra lei1 i ni verdad salvo aquella2 lo qual consta por muchos dichos1 i confesiones1 assi de los mismos ,judos1 como de los que fueron pervertidos1 i engaados por ellos1 lo qual ha redundado en gran dao1 i detrimento1 i oprobio de nuestra ,santa ,f ,cathlica3 i como quiera que de mucha parte destos fuimos informados antes de agora1 i conoscimos que el remedio verdadero de todos estos daos1 e inconvenientes1 est en apartar del todo la comunicacion de los dichos ,judos con los ,christianos1 i echarlos de todos nuestros ,reinos1 quismosnos contentar con mandarlos salir de todas las ,ciudades1 i ,villas1 i ,lugares de ,andaluca1 donde parescia que avia hecho mayor dao1 creyendo que aquello bastaria para que los de las otras ,ciudades1 i ,villas1 i ,lugares de los nuestros ,reinos1 i ,seoros1 cessassen de hacer1 y cometer lo susodicho1 i porque somos informados que aquello1 ni las justicias que se han hecho en algunos de los dichos ,judos1 que se han hallado muy culpantes en los dichos crmenes1 i delitos contra nuestra ,santa ,f ,cathlica1 no basta para entero remedio3 para obviar i remediar como cesse tan gran oprobio1 i ofensa de la ,f1 i ,religion ,christiana1 i porque cada dia se halla1 i paresce que los dichos ,judos creen en continuar su malo1 i daado propsito donde viven1 i conversan1 i porque no aya lugar de mas ofender nuestra ,santa ,fe ,cathlica1 assi en los que hasta aqui ,dios ha querido guardar1 como en los que cayeron1 i se enmendaron1 i reduxeron la ,santa ,madre ,iglesia1 lo qual1 segun la flaqueza de nuestra humanidad1 i sujescion diablica1 que continuo nos guerrea1 ligeramente podria acaescer1 si la principal causa desto no se quita1 que es echar los dichos ,judos de nuestros ,reinos2 i porque quando algun grave1 i detestable crimen es cometido por algunos de algun ,colegio1 i ,universidad1 es razon que el tal ,colegio1 i ,universidad sea disuelto1 y aniquilado1 i los menores por los mayores1 i los unos por los otros sean punidos2 i aquellos que pervierten el bien1 i honesto vivir de las ,ciudades1 i ,villas por contagio1 que pueda daarse los otros1 sean expelidos de los pueblos1 i aun por otras mas leves causas que sean en dao de la ,repblica1 quanto mas por el mayor de los crmenes1 i mas peligroso1 i contagioso1 como lo es este3 ,por ende ,nos1 con consejo1 i parecer de algunos ,prelados4 ,no se trata aqu de examinar si en estas inculpaciones hechas los judos pudo haber no alguna parte de exageracin3 bien que1 segn todas las apariencias1 deba de haber en esto un gran fondo de verdad1 atendida la situacin en que se encontraban los dos pueblos rivales4 ,y ntese que1 si bien en el prembulo de la ,pragmtica se abstienen los monarcas de achacar los judos cien y cien otros cargos que les haca la generalidad del pueblo1 no dejaba por esto de andar muy vlida la fama de ellos1 y que1 por consiguiente1 deba influir sobremanera en agravar la situacin de los judos1 y en inclinar el nimo de los reyes tratarlos con dureza4 ,por lo que toca la desconfianza con que deban de ser mirados los moros y sus descendientes1 ms de los hechos ya indicados1 pueden todava presentarse otros que manifiestan la disposicin de los nimos que haca mirar esos hombres como si estuvieran en conspiracin permanente contra los cristianos viejos4 ,cerca de un siglo haba transcurrido desde la conquista de ,granada1 y vemos que todava se abrigaban recelos de que aquel reino era el centro de las asechanzas dirigidas por los moros contra los cristianos1 saliendo de all los avisos1 y los auxilios necesarios para que en las costas pudiesen cometerse contra personas indefensas toda clase de tropelas4 ,vase lo que deca ,felipe ,,ii1 en #aefg4 ,libro octavo4 ,ttulo segundo1 de la ,nueva ,recopilacin4 ,lei ,,xx4 ,que pone graves penas los naturales del ,reino de ,granada1 que encubrieren1 acogieren favorecieren ,turcos1 ,moros1 ,judos1 les dieren avisos1 se escribieren con ellos4 ,d4 ,phelipe ,,ii1 en ,madrid #aj de ,diciembre de #aefg aos4 ,porque avemos sido informados que no embargante lo que para defensa1 i seguridad de los mares1 i costas de nuestros ,reinos tenemos proveido ansi en mar1 como en tierra1 especialmente en el ,reino de ,granada1 los ,turcos1 ,moros1 ,corsarios1 i allende han hecho1 i hacen en el dicho ,reino en los puertos1 i costas1 y lugares martimos1 i cercanos ellos1 los robos1 males1 i daos1 i captiverios de ,christianos que son notorios1 lo cual diz que han podido1 i pueden hacer con facilidad1 i seguridad1 mediante el trato1 inteligencia que han tenido i tienen con algunos naturales de la tierra1 los quales los avisan1 i guian1 acogen i encubren1 i les dan favor1 i ayuda1 passndose algunos dellos allende con los dichos ,moros1 i ,turcos1 i llevando consigo sus mugeres1 hijos1 i ropa1 i los ,christianos1 i ropa dellos que pueden aver1 i que otros de los dichos naturales1 que han sido partcipes1 i sabidores1 se quedan en la tierra1 i no han sido1 ni son castigados1 ni parece que esto est proveido con el rigor1 i tan entera1 i particularmente como convendria1 i ai mucha dificultad en la averiguacion1 informacion1 i aun descuido1 i negligencia en las ,justicias1 i ,jueces que lo avian de inquirir1 i castigar2 i avindose sobre esto tratado i platicado en el nuestro ,consejo1 para que se proveyese en ello1 como en cosa que tanto importa al servicio de ,dios nuestro ,seor1 i nuestro1 i bien pblico2 y con ,nos consultado1 fu acordado que deviamos mandar dar esta nuestra ,carta444 etc41 etc4 ,pasaban los aos y la ojeriza entre los dos pueblos continuaba todava2 y pesar de los muchos quebrantos sufridos por la raza mahometana1 no se daban por satisfechos los cristianos4 ,es muy probable que un pueblo que haba sufrido1 y estaba sufriendo1 tantas humillaciones1 probara vengarse2 y as no se hace tan difcil el creer la verdadera existencia de las conspiraciones que se les achacaban4 ,como quiera1 la fama de ellas era general1 y el gobierno se hallaba seriamente alarmado con este motivo4 ,lase1 en comprobacin1 lo que deca ,felipe ,,iii en #afji1 en la ley para la expulsin de los moriscos4 ,libro octavo4 ,ttulo segundo1 de la ,nueva ,recopilacin4 ,lei ,,xxv4 ,por la qual fueron echados los ,moriscos del ,reino2 las causas que para ello hubo1 y medio que se tubo en su execucion4 ,d4 ,phelipe ,,iii1 en ,madrid #i de ,diciembre de #afji4 ,avindose procurado por largo discurso de tiempo la conservacion de los ,moriscos en estos ,reinos1 i executdose diversos castigos por el ,santo ,oficio de la ,santa ,inquisicion1 i conceddose muchos ,edictos de gracia1 no omitiendo medio1 ni diligencia para instruirlos en nuestra ,santa ,f1 sin averse podido conseguir el fruto que se deseaba1 pues ninguno se ha convertido1 antes ha crecido su obstinacion2 i aun el peligro que amenazaba nuestros ,reinos1 de conservarlos en ellos1 se ,nos present por personas mui doctas1 i mui temerosas de ,dios1 lo que convenia poner breve remedio2 i que la dilacion podria gravar nuestra ,real conciencia1 por hallarse mui ofendido nuestro ,seor de esta gente1 asegurndonos que podramos sin ningn escrpulo castigarlos en las vidas1 i en las haciendas1 porque la continuacion de sus delitos1 los tenia convencidos de hereges1 i apstatas1 i proditores de lesa ,magestad ,divina i humana3 i aunque por esto pudiera proceder contra ellos con el rigor1 que sus culpas merecen1 todava deseando reducirlos por medios suaves y blandos1 mand hacer en la ciudad1 i ,reino de ,valencia una ,junta del ,patriarca1 i otros prelados1 i personas doctas para que viessen lo que se podria encaminar1 i disponer1 i avindose entendido que al mismo tiempo que se estaba tratando de su remedio1 los de aquel ,reino1 i los de estos passaban adelante con su daado intento1 i sabindose por avisos ciertos1 i verdaderos que han enviado ,constantinopla tratar con el ,turco1 ir ,marruecos con el ,rei ,buley ,fidon1 que embiassen estos ,reinos las mayores fuerzas1 que pudiesen en su ayuda1 i socorro1 asegurndoles que hallarian en ellos ciento i cinquenta mil hombres1 tan ,moros como los de ,berberia1 que los assistirian con las vidas1 i haciendas1 persuadiendo la facilidad de la empresa2 aviendo tambin intentado la misma pltica con ,hereges1 i otros ,prncipes enemigos nuestros2 i atendiendo todo lo susodicho1 i cumpliendo con la obligacion que tenemos de conservar1 i mantener en nuestros ,reinos la ,santa ,f ,cathlica ,romana1 i la seguridad1 paz i reposo de ellos en el parecer1 i consejo de varones doctos1 i de otras personas mui zelosas del servicio de ,dios1 i mio3 mandamos que todos los ,moriscos habitantes en estos ,reinos1 assi hombres1 como mugeres1 i nios de cualquier condicion1 etc4 ,he dicho que los ,papas procuraron ya desde un principio suavizar los rigores de la ,inquisicin de ,espaa1 ora amonestando los reyes y los inquisidores1 ora admitiendo las apelaciones de los encausados y condenados4 ,he aadido tambin que la poltica de los reyes1 quienes teman que las innovaciones religiosas acarreasen perturbacin pblica1 haba embarazado los ,papas para que no pudiesen llevar tan all como hubieran deseado1 sus medidas de benignidad indulgencia2 en apoyo de esta asercin escoger entre otros documentos uno que manifiesta la irritacin de los reyes de ,espaa por el amparo que en ,roma encontraban los encausados por la ,inquisicin4 ,lib4 #h4 ,tit4 #c4 ,ley #b1 de la ,nueva ,recopilacin4 ,que los condenados por la ,inquisicin1 que estn ausentados de estos ,reinos1 no vuelvan ellos1 so pena de muerte1 y perdimiento de bienes4 ,d4 ,fernando i ,d4 ,isabel en ,zaragoza #b de ,agosto ao #adih4 ,pragmtica4 ,porque algunas personas condenadas por ,hereges por los inquisidores se ausentan de nuestros ,reinos1 i se van otras partes1 donde con falsas relaciones1 i formas indevidas han impetrado subrepticiamente exenciones1 i absoluciones1 comissiones1 i seguridades1 i otros privilegios1 fin de se eximir de las tales condiciones1 i penas en que incurrieron1 i se quedar con sus errores1 i con esto tientan de bolver estos nuestros ,reinos2 por ende1 queriendo extirpar tan grande mal1 mandamos que no sean osadas las tales personas condenadas de bolver1 ni buelvan1 ni tornen nuestros ,reinos1 i seoros1 por ninguna va1 manera1 causa1 ni razn que sea1 so pena de muerte y perdimiento de bienes3 en la qual pena queremos1 i mandamos que por ese mismo hecho incurran2 i que la tercia parte de los dichos bienes sea para la persona que lo acusare1 i la tercia parte para la ,justicia1 i la otra tercia para la nuestra ,cmara2 i mandamos las dichas ,justicias1 i cada una1 i cualquier dellas en sus ,lugares1 i jurisdicciones1 que cada i quando supiesen que algunas de las personas susodichas estuvieren en algn ,lugar de su jurisdiccion1 sin esperar otro requerimiento2 vayan donde la tal persona estuviese1 i le prendan el cuerpo1 i luego sin dilacion executen i hagan executar en su persona1 i bienes las dichas penas por ,nos puestas1 segun que dicho es2 no embargante qualesquier exenciones1 reconciliaciones1 seguridades1 i otros privilegios que tengan1 los quales en este caso1 quanto las penas susodichas1 no les pueden sufragar2 i esto mandamos que hagan1 i cumplan assi1 so pena de perdimiento1 i confiscacion de todos sus bienes2 en la qual pena incurran qualesquier otras personas1 que las tales personas encubrieren1 receptaren1 supieren donde estn1 i no lo notificaren las dichas nuestras ,justicias3 i mandamos qualesquier ,grandes1 i ,concejos1 i otras personas de nuestros ,reinos que den favor i ayuda nuestras ,justicias1 cada i quando que se la pidieren1 i menester fuere1 para cumplir i executar lo susodicho1 so las penas1 que las ,justicias sobre ellos les pusieren4 ,concese por el documento que se acaba de copiar que ya en #adih haban llegado las cosas tal punto1 que los reyes se proponan sostener todo trance el rigor de la ,inquisicin2 y que se daban por ofendidos de que los ,papas se entrometiesen en suavizarle4 ,esto indica de dnde proceda la dureza con que eran tratados los culpables1 y revela1 adems1 una de las causas por que la ,inquisicin de ,espaa us algunas veces de sus facultades con excesiva severidad4 ,bien que no era un mero instrumento de la poltica de los reyes1 como han dicho algunos1 senta ms menos la influencia de ella2 y sabido es que la poltica1 cuando se trata de abatir un adversario1 no suele mostrarse demasiado compasiva4 ,si la ,inquisicin de ,espaa se hubiese hallado entonces bajo la exclusiva autoridad y direccin de los ,papas1 mucho ms templada y benigna hubiera sido en su conducta4 ,a la sazn el empeo de los reyes de ,espaa era que los juicios de la ,inquisicin fuesen definitivos1 y sin apelacin ,roma2 as lo haba pedido expresamente al ,papa la reina ,isabel1 y esto no saban avenirse los ,sumos ,pontfices1 previendo sin duda el abuso que podra hacerse de arma tan terrible1 el da que le faltase el freno de un poder moderador4 ,por los hechos que se acaban de apuntar queda en claro con cunta verdad he dicho que1 si se excusaba la conducta de ,fernando ,isabel por lo tocante la ,inquisicin1 no se poda acriminar la de ,felipe ,,ii1 porque ms severos1 ms duros1 se mostraron los ,reyes ,catlicos que no este monarca4 ,ya llevo indicado el motivo por que se ha condenado tan despiadadamente la conducta de ,felipe ,,ii2 pero es necesario demostrar tambin por que se ha ostentado cierto empeo en excusar la de ,fernando ,isabel4 ,cuando se quiere falsear un hecho histrico1 calumniando una persona una institucin1 es menester comenzar afectando imparcialidad y buena fe2 para lo cual sirve en gran manera el manifestarnos indulgentes con lo mismo que nos proponemos condenar2 pero hacindolo de manera que esta indulgencia resalte como una concesin hecha gratuitamente nuestros adversarios1 como un sacrificio que de nuestras opiniones y sentimientos hacemos1 en las aras de la razn y de la justicia1 que son nuestra gua y nuestro dolo4 ,en tal caso predisponemos al lector oyente que mire la condenacin que nos proponemos pronunciar como un fallo dictado por la ms estricta justicia1 y en que ninguna parte ha cabido ni la pasin1 ni al espritu de parcialidad1 ni miras torcidas4 ,cmo dudar de la buena fe1 del amor la verdad1 de la imparcialidad de un hombre1 que empieza excusando lo que1 segn todas las apariencias1 atendidas sus opiniones1 debiera anatematizar8 ,he aqu la situacin de los hombres de quienes estamos hablando2 proponanse atacar la ,inquisicin1 y cabalmente encontraban que la protectora de este tribunal1 y en cierto modo la fundadora1 haba sido la reina ,isabel1 nombre esclarecido que los espaoles han pronunciado siempre con respeto1 reina inmortal que es uno de los ms bellos ornamentos de nuestra historia4 ,qu hacer en semejante apuro8 ,el medio era expedito3 nada importaba que los judos y los herejes hubiesen sido tratados con el mayor rigor en tiempo de los ,reyes ,catlicos1 nada obstaba que esos monarcas hubiesen llevado ms all su severidad que los dems que les sucedieron2 era necesario cerrar los ojos sobre estos hechos1 y excusar la conducta de aqullos1 haciendo notar los graves motivos que los impulsaron emplear el rigor de la justicia4 ,as se orillaba la dificultad de echar un borrn sobre la memoria de una gran reina1 querida y respetada de todos los espaoles1 y se dejaba ms expedito el camino para acriminar sin misericordia ,felipe ,,ii4 ,este monarca tena contra s el grito unnime de todos los protestantes1 por la sencilla razn de que haba sido su ms poderoso adversario2 y as no era difcil lograr que sobre l recayese todo el peso de la execracin4 ,esto descifra el enigma1 esto explica la razn de tan injusta parcialidad1 esto revela la hipocresa de opinin1 que1 excusando los ,reyes ,catlicos1 condena sin apelacin ,felipe ,,ii4 ,sin vindicar en un todo la poltica de este monarca1 llevo presentadas algunas consideraciones1 que pueden servir templar algn tanto los recios ataques que le han dirigido sus adversarios2 slo me falta copiar aqu los documentos que he aludido1 para probar que la ,inquisicin no era un mero instrumento de la poltica de este prncipe1 y que l no se propuso establecer en ,espaa un sistema de obscurantismo4 ,don ,antonio ,prez en sus ,relaciones1 en las notas una carta del confesor del rey1 fray ,diego de ,chaves1 en la que ste afirma que el prncipe seglar tiene poder sobre la vida de sus sbditos y vasallos1 dice3 ,no me meter en decir lo mucho que he odo sobre la calificacin de algunas proposiciones de estas que no es de mi profesin4 ,los de ella se lo entendern luego1 en oyendo el sonido2 solo dir que1 estando yo en ,madrid1 sali condenada por la ,inquisicin una proposicin que uno1 no importa decir quin1 afirm en un sermn en ,san ,hiernimo de ,madrid en presencia del rey catlico2 es saber3 ,que los reyes tenan poder absoluto sobre las personas de sus vasallos y sobre sus bienes4 ,fu condenado1 dems de otras particulares penas1 en que se retratase pblicamente en el mismo lugar con todas las ceremonias de auto jurdico4 ,hzolo as en el mismo plpito2 diciendo que l haba dicho la tal proposicin en aquel da4 ,que l se retrataba de ella1 como de proposicin errnea4 ,porque1 seores 7as dijo recitando por un papel71 los reyes no tienen ms poder sobre sus vasallos1 del que les permite el derecho divino y humano1 y no por su libre y absoluta voluntad4 ,y aun s el que calific la proposicin1 y orden las mismas palabras que haba de referir el reo1 con mucho gusto del calificante1 porque se arrancaba yerba tan venenosa1 que senta que iba cresciendo4 ,bien se ha ido viendo4 ,el maestro ,fray ,hernando del ,castillo 7ste nombrar7 fu el que orden lo que recit el reo1 que era consultor del ,santo ,oficio1 predicador del rey1 singular varn en doctrina y elocuencia1 conocido y estimado mucho de su nacin y de la italiana en particular4 ,de ste deca el doctor ,velasco1 grave persona de su tiempo1 que no haba vihuela en manos de ,fabricio ,dentici tan suave como la lengua del maestro fray ,hernndez del ,castillo en los odos4 ,y pg4 #dg en texto4 ,yo s que las calificaron por muy escandalosas personas gravsimas en dignidad1 en letras1 en limpieza de pecho cristiano1 entre ellas persona que en ,espaa tena lugar supremo en lo espiritual1 y que haba tenido oficio antes en el juicio supremo de la ,inquisicin4 ,despus dice que esta persona era el ,nuncio de ,su ,santidad4 7,relaciones de ,antonio ,prez47 ,pars #afbd4 ,el notable pasaje de la citada carta de ,felipe ,,ii al doctor don ,benito ,arias ,montano1 dice as3 ,lo que vos el ,dr4 etc4 mi capellan1 aveis de hacer en ,ambares adonde os enviamos4 ,fecha de ,madrid #be de ,marzo de #aefh4 ,dems de hacer al dicho ,plantino esta comodidad y buena obra1 es bien que lleveis entendido que desde ahora tengo aplicados los seis mil escudos que se le prestan para que como se vayan cobrando dl1 se vayan empleando en libros para el ,monasterio de ,san ,lorenzo el ,real de la orden de ,san ,gernimo1 que yo hago edificar cerca del ,escorial1 como sabeis4 ,y as habis de ir advertido de este mi fin intencin1 para que conforme ella hagais diligencia de recoger todos los libros exquisitos1 as impresos como de mano1 que vos 7como quien tan bien lo entiende7 viredes que sern convenientes para los traer y poner en la librera de dicho ,monasterio3 porque esta es una de las ms principales riquezas que yo querria dejar los religiosos que en l hubieren de residir1 como la ms til y necesaria4 ,y por eso he mandado tambin ,d4 ,francs de ,alaba1 mi embajador en ,francia1 que procure de haber los mejores libros que pudiere en aquel reyno y vos habis de tener inteligencia con l sobre esto que yo le mandar escribir que haga lo mismo con vos2 y que antes de comprarlos os envie la lista de los que se hallaren1 y de los precios de ellos para que vos le advirtais de los que habr de tomar y dejar1 y lo que podr dar por cada uno de ellos1 y que os vaya enviando ,amberes los que as fuere comprando1 para que vos los reconozcais1 y envieis ac todos juntos su tiempo4 ,en el reinado de ,felipe ,,ii1 de ese ,monarca que se nos pinta como uno de los principales autores del obscurantismo1 se buscaban en los reinos extranjeros los libros exquisitos1 as impresos como de mano1 para traerlos las libreras espaolas2 en nuestro siglo1 que apellidamos de ilustracin1 se han despojado las libreras espaolas1 y sus preciosidades han ido parar las extranjeras4 ,quin ignora el acopio que de nuestros libros y manuscritos se ha hecho en ,inglaterra8 ,consltense los ,indices del ,museo de ,londres y de otras bibliotecas particulares3 el que escribe estas lneas habla de lo que ha visto con sus propios ojos1 y de que ha odo lamentar personas respetables4 ,cuando tan negligentes nos mostramos en conservar nuestros tesoros1 no seamos tan injustos y tan pueriles1 que nos entretengamos en declamar vanamente contra aquellos mismos que nos los legaron4 ,,fin ,,de ,,las ,,notas ,,ndice ,,de ,,los ,,cap,,tulos ,y ,,materias ,,del ,,tomo ,,segundo ,p,g4 ,captulo ,,xx4 ,cuadro de la civilizacin moderna4 ,bosquejo de las civilizaciones no cristianas4 ,tres elementos de la civilizacin3 individuo1 familia1 sociedad4 ,la perfeccin de estos tres elementos dimana de las doctrinas4 #d ,cap4 ,,xxi4 ,distincin entre el individuo y el ciudadano4 ,individualismo de los brbaros1 segn ,m4 ,guizot4 ,si este individualismo perteneci exclusivamente los brbaros4 ,naturaleza y origen de este sentimiento4 ,sus modificaciones4 ,cuadro de la vida de los brbaros4 ,verdadero carcter de su individualismo4 ,confesin de ,m4 ,guizot4 ,este sentimiento le tenan en algn modo todos los pueblos antiguos4 #g ,cap4 ,,xxii4 ,el respeto al hombre1 en cuanto hombre1 desconocido de los antiguos4 ,analoga de esta particularidad de los antiguos1 con un fenmeno de las revoluciones modernas4 ,tirana del poder pblico sobre los intereses privados4 ,explicacin de un doble fenmeno que se nos presenta en las sociedades antiguas y en las modernas no cristianas4 ,opinin de ,aristteles4 ,carcter de la democracia moderna4 #be ,cap4 ,,xxiii4 ,en la primitiva ,iglesia tenan los fieles el sentimiento de la verdadera independencia4 ,error de ,m4 ,guizot sobre este punto4 ,dignidad de la conciencia sostenida por la sociedad cristiana4 ,sentimiento del deber4 ,sublimes palabras de ,san ,cipriano4 ,desarrollo de la vida interior4 ,defensa del libre albedro por la ,iglesia catlica4 ,importancia de este dogma para realzar la dignidad del hombre4 #cf ,cap4 ,,xxiv4 ,ennoblecimiento de la mujer1 debido exclusivamente al ,catolicismo4 ,medios empleados por la ,iglesia para realizarla4 ,doctrina cristiana sobre la dignidad de la mujer4 ,monogamia4 ,diferente conducta del ,catolicismo y del ,protestantismo sobre este punto4 ,firmeza de ,roma con respecto al matrimonio4 ,sus efectos4 ,indisolubilidad del matrimonio4 ,del divorcio entre los protestantes4 ,efectos del dogma catlico1 que mira el matrimonio como verdadero sacramento4 #de ,cap4 ,,xxv4 ,pretendido rigor del ,catolicismo con respecto los esposos desgraciados4 ,dos sistemas para dirigir las pasiones4 ,sistema protestante4 ,sistema catlico4 ,ejemplos4 ,pasin del juego4 ,explosin de las pasiones en tiempos turbulentos4 ,la causa4 ,el amor4 ,carcter de esta pasin4 ,el matrimonio por s solo no es un freno suficiente4 ,lo que debe ser el matrimonio para que sirva de freno4 ,unidad y fijeza de las doctrinas y conducta del ,catolicismo4 ,hechos histricos4 ,alejandro1 ,csar1 ,napolen4 #ec ,cap4 ,,xxvi4 ,la virginidad4 ,doctrinas y conducta del ,catolicismo en este punto4 ,id4 del ,protestantismo4 ,id4 de la filosofa incrdula4 ,origen del principio fundamental de la economa poltica inglesa4 ,consideraciones sobre el carcter de la mujer4 ,relaciones de la doctrina sobre la virginidad con el realce de la mujer4 #fg ,cap4 ,,xxvii4 ,examen de la influencia del feudalismo en realzar la mujer europea4 ,opinin de ,m4 ,guizot4 ,origen de su error4 ,el amor del caballero4 ,espritu de la caballera4 ,el respeto de los germanos por las mujeres4 ,anlisis del famoso pasaje de ,tcito4 ,consideraciones sobre este historiador4 ,csar1 su testimonio sobre los brbaros4 ,dificultad de conocer bien el estado de la familia y de la sociedad entre los brbaros4 ,el respeto de que disfruta la mujer europea es debido al ,catolicismo4 ,distincin del ,cristianismo y ,catolicismo2 por qu se hace necesaria4 #ge ,cap4 ,,xxviii4 ,la conciencia pblica4 ,su verdadera idea4 ,causas que la forman4 ,comparacin de la conciencia pblica de las sociedades modernas con la de las antiguas4 ,la conciencia pblica es debida la influencia del ,catolicismo4 ,medios de que ste se sirvi para formarla4 #ia ,cap4 ,,xxix4 ,examen de la teora de ,montesquieu sobre los principios en que se fundan las varias formas de gobierno4 ,los antiguos censores4 ,por qu no los han tenido las sociedades modernas4 ,causas que en este punto extraviaron ,montesquieu4 ,su equivocacin sobre el honor4 ,este honor bien analizado es el respeto la conciencia pblica4 ,ilustracin de la materia con hechos histricos4 #ih ,cap4 ,,xxx4 ,dos maneras de considerar el ,cristianismo1 como una doctrina y como institucin4 ,necesidad que tiene toda idea de realizarse en una institucin4 ,vicio radical del ,protestantismo bajo este aspecto4 ,la predicacin4 ,el sacramento de la ,penitencia4 ,influencia de la confesin auricular en conservar y acendrar la moralidad4 ,observacin sobre los moralistas catlicos4 ,fuerza de las ideas4 ,fenmenos que ofrecen4 ,necesidad de las instituciones1 no slo para ensear1 sino tambin para aplicar las doctrinas4 ,influencia de la prensa4 ,intuicin1 discurso4 #aji ,cap4 ,,xxxi4 ,suavidad de costumbres1 en qu consiste4 ,diferencia entre costumbres suaves y costumbres muelles4 ,influencia de la ,iglesia catlica en suavizar las costumbres4 ,comparacin entre las sociedades paganas y las cristianas4 ,esclavitud4 ,potestad patria4 ,juegos pblicos4 ,una reflexin sobre los ,toros de ,espaa4 #abc ,cap4 ,,xxxii4 ,elementos que se combinaron para perpetuar la dureza de costumbres en las sociedades modernas4 ,conducta de la ,iglesia sobre este punto4 ,cnones y hechos notables4 ,san ,ambrosio y el emperador ,teodosio4 ,la tregua de ,dios4 ,disposiciones muy notables de la autoridad eclesistica sobre este punto4 #acj ,cap4 ,,xxxiii4 ,beneficencia pblica4 ,diferencia del ,protestantismo y del ,catolicismo con respecto ella4 ,paradoje de ,montesquieu4 ,cnones notables sobre este punto4 ,daos acarreados en esta parte por el ,protestantismo4 ,lo que vale la filantropa4 #adh ,cap4 ,,xxxiv4 ,intolerancia4 ,mala fe que ha presidido esta cuestin4 ,definicin de la tolerancia4 ,tolerancia de opiniones1 de errores4 ,tolerancia del individuo4 ,tolerancia en los hombres religiosos y en los incrdulos4 ,de dnde nace en unos y otros4 ,dos clases de hombres religiosos y de incrdulos4 ,tolerancia en la sociedad2 de dnde nace4 ,origen de la tolerancia que reina en las sociedades actuales4 #afa ,cap4 ,,xxxv4 ,la intolerancia es un hecho general en la historia4 ,dilogo con los partidarios de la tolerancia universal4 ,consideraciones sobre la existencia y el origen del derecho de castigar doctrinas4 ,resolucin de esta cuestin4 ,funesta influencia del ,protestantismo y de la incredulidad en esta materia4 ,justificacin de la importancia dada por el ,catolicismo al pecado de hereja4 ,inconsecuencia de los volterianos vergonzantes4 ,otra observacin sobre el derecho de castigar doctrinas4 ,resumen4 #agd ,cap4 ,,xxxvi4 ,la ,inquisicin4 ,instituciones y legislaciones de intolerancia4 ,causas del rigor desplegado en los primeros siglos de la ,inquisicin4 ,tres pocas de la ,inquisicin de ,espaa3 contra los judos y moros1 contra los protestantes1 y contra los incrdulos4 ,judos2 causas del odio con que eran mirados4 ,rigores de la ,inquisicin2 sus causas4 ,conducta de los ,papas en este negocio4 ,lenidad de la ,inquisicin de ,roma4 ,principios intolerantes de ,lutero con respecto a los judos4 ,moros y moriscos4 #ahi ,cap4 ,,xxxvii4 ,nueva ,inquisicin atribuda ,felipe ,,ii4 ,el ,p4 ,lacordaire4 ,parcialidad contra ,felipe ,,ii4 ,una observacin sobre la obra titulada ,la ,inquisicin sin mscara4 ,rpida ojeada sobre aquella poca4 ,causa de ,carranza2 observaciones sobre la misma1 y sobre las calidades personales del ilustre reo4 ,origen de la parcialidad contra ,felipe ,,ii4 ,reflexiones sobre la poltica de este monarca4 ,curiosa ancdota de un predicador obligado retractarse4 ,reflexiones sobre la influencia del espritu del siglo4 #bjd ,,ndice ,,de ,,las ,,notas ,p,g4 7#a7 #bbc 7#b7 #bbg 7#c7 #bbi 7#d7 #bca 7#e7 #bca 7#f7 #bcc 7#g7 #bcd 7#h7 #bch 7#i7 #bdj 7#aj7 #bde