,nota del ,transcriptor3 ,se ha respetado la ortografa y la acentuacin del original4 ,errores obvios de imprenta han sido corregidos4 ,pginas en blanco han sido eliminadas4 ,letras itlicas son denotadas con lneas4 ,letras oscuras son denotadas con signos de igual4 ,las versalitas 7letras maysculas de tamao igual a las minsculas7 han sido sustituidas por letras maysculas de tamao normal4 ,,la ,,muerte ,,del ,,cisne ,,del ,,autor3 ,en preparacin3 ,la raza de ,can1 #c edicin corregida por el autor4 ,de esta obra se han tirado cinco ejemplares en papel del ,japn numerados de #a #e4 ,,es ,,propiedad4 ,,queda ,,hecho ,,el ,,dep,,sito ,,que ,,marca ,,la ,,ley4 ,,carlos ,,reyles ,,la ,,muerte ,,del ,,cisne ,,tercera ,,edici,n ,ilustracin ,sociedad de ,ediciones ,literarias y ,artsticas ,,librer,a ,,paul ,,ollendorff #ej4 ,,chauss,e ,d',,antin1 #ej ,,par,s ,,primera ,,parte ,,ideolog,a ,,de ,,la ,,fuerza ,,el vasto y heterogneo panorama espiritual del mundo en las postrimeras del siglo ,,xix y los rojos albores del presente1 brinda al observador de los tiempos que corren un espectculo magnfico y emocionante4 ,turban el nimo y pasman el espritu las perspectivas morales1 dejadas como herencia las generaciones vivas por las generaciones muertas4 ,entre mil tribulaciones1 el curioso se pregunta1 si est punto de convertirse en realidad palpitante la transmutacin de valores anunciada por el terrible profesor de la ,universidad de ,basilea1 y si la ,fuerza1 como principio de la moral y medida de todas las cosas1 no amenaza de muerte1 pesar de la ,conferencia de la ,haya y del humanitarismo1 las entidades de las filosofas espiritualistas3 ,justicia1 ,derecho1 ,bien1 ,mal1 irguindose en medio de ellas1 como un len vivo y rugiente1 sobre las ruinas de una acrpolis poblada slo de dolos rotos1 mutilados dioses y espectros terrficos en las sombras medrosas1 mas irrisorios la honrada luz del sol4 ,ha sido y ser eternamente cruel designio y obra difcil para la voluntad de los hombres1 el despojarse de las amables creencias que los encumbran sus propios ojos4 ,la humanidad1 como las coquetas empedernidas1 ama los aderezos que la hermosean1 aunque sepa que son postizos1 aadidos y falsas joyas4 mayor abundancia de razones1 su bovarismo1 la facultad peregrina de concebirse de una manera diferente de la realidad y obrar en consecuencia1 es incontrastable y generalmente provechosa4 ,hace falta un grande y desinteresado valor para mirar frente frente la temida ,esfinge1 aparte de que el premio del resuelto enigma1 suele ser el que tanto contribuy la desdicha del lamentable ,edipo2 es menester una acendrada resignacin filosfica1 en la que acaso pende el ascetismo de la cultura moderna1 para recibir amablemente las visitas de duelo de los desencantos y sonreirles como los amigos gruones1 pero leales1 que nos quieren y nos dicen la amarga verdad4 sta es veces slo estril supersticin3 las grandes ilusiones son siempre fecundas1 y aunque el viejo ,cronos1 con manos impas1 las despoje ms tarde ms temprano de sus virtudes especficas sobre la inteligencia y el alma1 la humanidad1 reconocida las fieles servidoras1 sigue creyendo en ellas an despus de muertas1 y hasta se complace muy comnmente1 con ingenuo y tozudo afn1 en prestarles los rostros lvidos y yertos las lozanas apariencias de la vida4 ,en tales ocasiones acontece la eterna ilusa lo que aquella infeliz criatura que1 habiendo perdido causa de terrible enfermedad la divina belleza del rostro1 su tesoro1 dicha y orgullo1 providencial locura la salva de un desencanto mortal1 hacindole ver reflejada en los espejos1 no la fealdad presente1 sino la fenecida hermosura de los gozosos das4 ,la humanidad ha padecido muchas de estas demencias saludables4 ,ellas le impidieron reconocer1 cuando la verdad hubiera sido como escarcha sobre los tiernos capullos de las rosas1 la futileza de los adobes y afeites que realzaban las gracias del alma la luz de las candilejas metafsicas4 ,hoy el arduo problema estriba en averiguar si stas no han perdido su mgico poder1 y si la transfiguracin de los hechos reales por la ptica de los moralistas1 es todava conveniente para la delicada salud del mundo4 decir verdad1 la agona de lo divino aparece las inteligencias libres de prejuicios hereditarios y atavismos religiosos1 como un hecho triste1 pero incontestable1 que se descubre en todos los horizontes y que las ansias subjetivas del hombre no aciertan disfrazar con un nuevo espejismo celeste1 quiz porque este nuevo espejismo no es ya necesario la ,vida4 ,esta vez el instinto vital1 el travieso mago que en la filosofa nietzsquiana crea las ilusiones favorables la existencia1 lucha en vano contra el ,conocimiento1 que las destruye implacablemente444 pero slo para darle aquel estmulo y ocasin de forjar otras nuevas4 ,la ciencia1 la experiencia prolija del caduco globo1 levanta el velo de ,maya1 y en lugar de las desnudeces impecables y sagradas perfecciones de la diosa1 surge la razn fsica de los fenmenos4 ,el misterio de que se nutren las religiones1 se rompe como un hechizo al influjo de un conjuro eficaz4 ,las ,iglesias1 las vrgenes violadas por el ,saber1 amarillean y enferman1 y con ellas palidece en el mundo la estrella del reino espiritual4 ,y coincidencia peregrina3 all donde ste fu ms efectivo y avasall ms tirnicamente las conciencias1 no ya la clorosis1 sino el acabamiento de todas las energas y la parlisis1 dan seguros indicios de un lgubre inevitable fin1 como si el pecado capital de desarraigar la planta humana de la tierra y cultivarla en msticas estufas1 entraase la terrible penitencia del agostamiento1 la esterilidad y la muerte4 ,la remota y misteriosa ,india es el pudridero del espritu religioso2 en las aguas muertas de sus mil cultos monstruosos y extticos1 brotan lujuriantes los nenfares de la contemplacin asctica y del nirvana1 entre cuyas races y tallos mueren sofocadas las tmidas vegetaciones de la voluntad de vivir2 ,jerusaln llora las diligentes y briosas virtudes que encendieron la llama activa de la fe en el pecho de ,pedro el ,ermitao y provocaron la colosal marea de las ,cruzadas2 en la ,ciudad ,eterna muere el poder espiritual1 que ya fu enterrado en ,menfis1 ,efeso1 ,eleusis y ,delfos1 y en todos los sagrados lugares de la tierra donde el animal mstico labr en piedra dura sus ansias ardientes de lo infinito1 el peregrino apasionado lee tembloroso sobre las informes ruinas1 la fugacidad de la cosas eternas y la nadera de las cosas humanas4 ,la evolucin del sentimiento religioso no deja lugar dudas sobre el humilde origen y el destino mortal de los dioses444 ,despus de las ingenuas cosmogonas de las primeras edades1 en que el hombre msero ignaro interpretaba los fenmenos ms comunes como revelaciones del misterio eterno y signos infalibles de las voluntades olmpicas1 la razn divina1 perseguida y estrechada por la explicacin materialista del universo1 vi destruir1 como la ciencia hermtica y la filosofa escolstica1 sus misterios1 dogmas y entidades1 y ha ido perdiendo terreno hasta encerrarse en el ruinoso y lbrego castillo de las causas primeras y de lo incognoscible4 ,en la prctica1 ,dios se hace utilitario4 ,las religiones se humanizan4 ,desde luenga data1 siguiendo paralelamente las evoluciones del conocimiento y la misma1 aunque en apariencia opuesta derrota que los instintos dominadores1 apanse de sus fueros y vienen transformndose en cosas tiles1 en servidoras solcitas de la ,vida1 ante cuyos intereses profanos abaten las altivas y aureoladas testas los intereses divinos4 ,la conservacin de las excelencias tradicionales y el freno moral1 son los ttulos ms remontados que sustenta la religin los ojos de la culta ,europa4 ,la utilidad prctica es la virtud caracterstica de las modernas experiencias religiosas en la tierra del opulento yanqui4 ,sus imperturbables doctores aseveran que los principios especulativos no son nada1 que los resultados y consecuencias de las teoras lo son todo4 ,pragmatismo y utilitarismo se dan la mano3 la verdad es lo til4 ,lo verdadero es lo oportuno en nuestra manera de pensar1 como lo justo es lo oportuno en nuestra manera de conducirnos agregan4 ,en conclusin3 los yanquis buscan un ,dios del que puedan servirse4 ,las flamantes disciplinas no forman santos ni profetas1 que es fuerza considerar como los grandes paquidermos fsiles de la religiosidad1 ni menos virtudes desinteresadas1 contemplativas1 caballerescas1 amorosas del renunciamiento1 como las viejas y sublimes virtudes enseadas por ,buda ,cristo4 ,no1 los pastores de la americana grey1 llmanse ,franklin1 ,emerson1 ,pierce ,james1 tambin ,haper1 ese admirable presidente de la ,universidad de ,chicago1 que1 sintiendo prximo su fin1 formulaba lleno de uncin esta singularsima cuanto valerosa plegaria3 ,seor1 permitid que haya para m una vida despus de esta vida1 y en esa vida permitid que haya mucho trabajo que hacer y tareas que cumplir2 entre los credos y dogmas del nuevo culto figuran la vida intensa1 el pragmatismo1 el mindcure psicoterapia religiosa1 tan eficaz como la psicoterapia del doctor ,dejerine en la medicina las estaciones de psicoterapia del sutilsimo ,barrs en la literatura2 los santos laicos son ,washington1 ,edison1 ,roosevelt1 ,carnegie1 ,booker ,washington2 los reyes del petrleo y del acero2 el ,napolen de los ferrocarriles1 quien tena por inmorales las tareas improductivas1 en una palabra3 hombres robustos y esforzados1 voluntades inteligentes y heroicas1 como las piden con hondo afn las necesidades orgnicas de la poca y la gestacin del porvenir4 ,las caliginosas nieblas del antropocentrismo se disipan y por eso la moral como la religin1 la filosofa y la ciencia1 recorre tambin1 mal de su grado1 la convulsa trayectoria de lo infinito lo finito1 de lo absoluto lo relativo1 de lo divino lo natural1 de la vaporosa metafsica la sesuda biologa1 llave secreta de la historia y las acciones humanas1 que en poca no remota explicarn acaso la fsica y la qumica444 como alguien conjetura osadamente4 ,y juzgar por lo que se ve1 el conocimiento adelanta imperturbable por ese camino1 sin detenerse un punto considerar con lstima1 las ilusiones que su paso van muriendo4 las morales de esencia mstica1 altruistas infalibles1 siguen presto las morales de levadura fisiolgica1 sensualistas y pecadoras1 que hacen del placer1 del egosmo1 de la lucha1 y finalmente con ,guyau y ,nietzsche1 de la expansin de la vida y del instinto de dominacin1 vale decir1 de la fuerza1 el resorte oculto de la conducta y la base slida indestructible del ,bien y del ,mal4 ,,por otra parte1 la impasible majestad de la ,naturaleza1 indiferente la moral humana1 extraa1 cuando no antagnica1 las necesidades subjetivas del hombre1 y ajena toda finalidad racionalista1 confirma rotunda y cruelmente las desencantadas suposiciones que sugiere la evolucin filosfica4 ,la ciencia y la historia tambin4 ,de consuno el origen animal del hombre1 visto como en una caleidoscopio en las mltiples y ascendentes fases zoolgicas del embrin humano1 y el origen fisiolgico y esprio de la justicia1 despojan la humanidad de su divino abolengo y tienden destruir1 con impertrrita lgica1 las verdades eternas1 los principios absolutos1 la posibilidad de una tica infalible inmutable4 ,como creacin de la ,vida1 imponindose una ley para asegurar la vida1 las reglas y las evaluaciones morales1 dictadas siempre por razones de utilidad1 son impuras1 deleznables1 perecederas4 ,todas van1 igualadas por el rasero de la inexorable ,parca1 la fosa comn1 cuando menos1 todas cambian con los tiempos1 las latitudes y los diferentes mdulos de la cultura4 un pueblo agrcola le conviene1 y se crea1 una religin y una moral de pastores2 un pueblo guerrero una religin y una moral de soldados4 ,el bien en s1 pjaro azul de la inteligencia1 no ha podido ser descubierto por las inquietudes divinas del hombre en las excavaciones del pasado4 ,lo que aparece entre polvo y fras cenizas son los cdigos de los grupos dominantes1 sean las cristalizaciones tiles1 y1 por lo tanto1 relativamente durables de la conducta1 producidas siempre por los pasajeros equilibrios de una lucha sin fin4 ,de donde se infiere que no existe una moral nica1 sino mil morales1 igualmente verdaderas en un momento determinado igualmente falsas despus de l2 y lo mismo podra aseverarse de la justicia y del derecho tericos que1 en fin de cuenta1 pesar de las transfiguraciones que les hacen sufrir los taumaturgos de las verdades eternas1 no pasan de ser entidades sin contenido alguno1 frmulas vacas1 cosas grotescas1 y aun cosas de una grande inmoralidad1 si no llevan en las estriles entraas los grmenes del acto1 los embriones del hecho1 lo que es idntico3 la potencia de convertirse en realidades4 ,el derecho al placer1 al triunfo1 la vida de los tristes1 los dbiles1 los enfermos1 de los condenados por la naturaleza la melancola1 la derrota y la muerte1 no es sino un sarcstico desmentido de la grande justicia de la ,fatalidad reinante en el universo todo1 la pequea justicia que impera solamente en el corazn de los hombres1 como una deidad sin virtudes milagrosas fuera de su templo4 ,suenen tan doloridos y desjuiciados los clamores contra la injusticia de la pastereulosis1 que diezma las majadas1 contra la temprana muerte de un ser amado1 indispensable la dicha de numerosas criaturas1 contra la desgracia de un pueblo al que1 adverso destino1 por razones inescrutables para nosotros1 pero infalibles1 azuza las ,furias y los males1 como los anatemas de los vencidos contra el incuo triunfo de los vencedores1 las iras de los justos sin virtud1 contra el pecado virtuoso4 ,la victoria del fuerte sobre el dbil1 del rico sobre el miserable1 del ingls sobre el boer1 se nos antoja injusta irritante porque la aislamos de la serie fenomenal que pertenece y que la determina1 y no consideramos con bastante calma que un phnomne actuel ce sont plusieurs passs qui luttent4 ,por donde1 no sera ilgico admitir que generalmente lo que se llama injusticia es el resultado de muchas virtudes anteriores1 y lo que inspira nuestra ilusa piedad1 el fatal trmino de una serie infinita de incapacidades1 impotencias y pretritos pecados4 ,ser3 he ah la virtud suprema4 ,lo que es1 aun bajo las rprobas apariencias de la iniquidad1 no puede menos de ser transcendentalmente justo1 porque1 por el hecho de existir1 demuestra su acuerdo ntimo y perfecto con las leyes universales4 ,sin duda1 estas consideraciones1 otras de parecido corte y talle1 han inducido muchos filsofos de azules pergaminos idealistas1 y particularmente los historiadores alemanes1 identificar la realidad y la verdad1 el xito y la justicia1 la fuerza y el derecho4 ,las aspiraciones ms seoriles y levantadas1 trnanse en cambio1 desde tal punto de mira1 en vanos ajetreos si no poseen el divino poder de agrupar en turno suyo las condiciones esenciales de la existencia1 salir del ,caos y del ,limbo y operar el milagro de transformarse en realidades1 acaso humanamente impas1 pero eternamente legtimas y vencedoras4 ,,pero el turbador misterio del ser1 las realidades materiales morales1 son otra cosa1 en substancia1 que las manifestaciones primigenias de la fuerza palpitante en las entraas de todos los fenmenos8 ,muy sesudos pensadores hay que niegan la existencia del elemento terrible y lo reducen un concepto lgico4 ,para ellos1 lo que llaman ahitos de cientfica suficiencia el dogma de la fuerza1 es un resto de antropocentrismo1 tendente desaparecer como el principio vital1 el alma vegetativa1 las virtudes especficas y otras entidades milagreras de la filosofa escolstica4 ,segn el autor de ,los orgenes de la ,francia contempornea1 en el mundo fsico1 como en el mundo moral1 la fuerza es la particularidad que posee un hecho de ser seguido de otro hecho4 ,todo lo que subsiste son los sucesos1 sus condiciones y dependencias3 los unos morales concebidos bajo el tipo de la sensacin1 los otros fsicos concebidos bajo el tipo del movimiento4 ,las causas desaparecen en esta sucesin colosal interminable de los fenmenos1 y la fuerza acaba por ser concebida1 no como causa del movimiento1 sino como movimiento sintetizado4 ,sea lo que fuere1 lo cierto es que1 pesar de nuestras repugnancias metafsicas1 sobre todo por lo que toca la vida y ms aun al alma1 las novsimas verdades que salen de los laboratorios y santuarios donde ofician los sacerdotes del saber1 nos llevan como de la mano considerar los fenmenos1 cualquiera que sea la ndole de stos1 como hechos de fuerza1 si no parece muy profana la expresin1 entendindose buenamente por fuerza el nombre comn y sinttico de las energas naturales4 ,ya veremos en el decurso de estas divagaciones heterodoxas1 cmo1 sin salir de la isla de lo conocido1 la cual no es tan diminuta como ,littr pensaba1 aunque el ocano de misterio que la rodea sea muy grande impenetrable2 cmo1 repito1 puede decirse que la fuerza1 vituperada y maldecida por los poetas1 sin sospechar que era el alma de su estro y de sus rimas1 es por igual el alma del mundo y la causa primera de todas las cosas4 ,,no hay por qu adolorirse ni indignarse4 ,tal presuncin es menos temeraria y absurda que las hiptesis que1 sin escndalo1 llevan en el disforme vientre las viejas cosmogonas4 ,mueve risa el hecho slo de suponer1 al punto en que han llegado las certidumbres intuiciones humanas1 que las ciencias podran aplicar sus instrumentos infalibles y razones experimentales descubrir la voluntad divina en el orden del universo4 ,aunque nos pese y hiera nuestros sentimientos ms caros1 los fenmenos fsicos constatan invariablemente la presencia de la fuerza y la ausencia de la divinidad4 ,y as como es imposible concebir siquiera el universo sin la energa1 que con los nombres de cohesin1 atraccin1 gravitacin y otros mil mantiene los cuerpos como tales y rige las raudas carreras de los astros en el espacio infinito1 tampoco es dado imaginar1 menos de acudir las triquiuelas de la concepcin dualista1 que los filsofos no invocan ya1 los fenmenos de la conciencia sin el juego de los instintos1 pasiones y sentimientos de estirpe fisiolgica2 sin las energas fsico-psquicas y fsico-qumicas1 en fin1 que se atraen rechazan1 funden combaten1 pero que siempre tienden ser1 realizarse1 y cuyas reacciones infinitas y complejsimas1 dan pie y margen la intrincada urdimbre del universo3 milagroso equilibrio de fuerzas y luego de substancias y despus de organismos y al fin de voluntades que pugnan por destruirse4 ,un acto1 un pensamiento1 del mismo modo que una vida un mundo1 parcenme en su realidad primordial y esencia ntima1 formas de la materia1 y por lo tanto1 momentos sutiles de la fuerza1 no ms sutiles1 sin embargo1 que la luz1 la electricidad las operaciones qumicas1 superiores la de nuestros ms poderosos laboratorios y ms clarovidentes que los ms fabulosos prodigios de nuestra razn1 que realiza una microscpica gota de protoplasma444 ,un hecho se ofrece los ojos1 ftil y vacuo al parecer1 pero sugestivo y transcendente en realidad3 es el carcter guerrero de los fenmenos4 ,esta combatividad originaria y comn que les presta todos ellos as como un acentuado aire de familia1 perceptible hasta para los observadores miopes1 induce ,le ,dantec substituir la nocin de vida universal por la nocin ms exacta de lucha universal4 ,ser es luchar2 vivir es vencer4 ,y tal sentencia1 que el solo espectculo del mundo debi sugerir al hombre de las cavernas hace incalculables siglos1 resulta1 pesar de las doctas lucubraciones sobre la fraternidad de ,san ,agustn y los discursos sentimentales de los pacifistas1 tan verdica en lo que atae la materia como por lo que toca al espritu4 ,el carcter belicoso y la condicin cruel son los lazos de parentesco que unen estrechamente los fenmenos fsicos1 vitales y morales4 ,los instintos1 sentimientos ideas luchan tambin por el espacio y la dominacin4 ,y sus luchas y tiranas no son menos cruentas que las rudas batallas de los elementos sexuales por el patrimonio hereditario1 los combates heroicos de la humilde amiba con el medio ambiente1 las feroces rias de los hombres en la conquista del pan1 de la gloria de la mujer4 ,,el aspecto de un cerebro un alma despus de sufrir las invasiones de los brbaros de ideas y sentimientos no familiares1 debe de parecerse un fragoroso campo de batalla cubierto de cadveres1 ruinas1 fugitivos escuadrones y soldados brios de sangre y de victoria4 ,hecatombes1 incendios1 gritos de dolor1 dianas triunfales6 ,jams he percibido bien la radical diferencia que lo que parece existe1 entre las luchas de los ejrcitos y las luchas de las ideas1 ni creo que stas sean de otro linaje ni menos mortferas4 ,las tiranas de la pluma parcenme tan despticas como las tiranas del sable y acaso ms1 si se considera que las opresiones mentales1 aparte su ingnito encono1 violan sin piedad lo realmente sagrado del individuo3 los altares de la conciencia y del alma4 ,por eso1 sin duda1 humorstica1 pero profundamente1 deca el dulce y maleante ,renn3 ms vale el soldado que el sacerdote1 porque al menos el soldado no tiene ninguna pretensin metafsica4 ,as delataba con sutil socarronera1 el carcter desptico y fantico de los imperios espirituales4 ,extrao ingenuo prejuicio1 en verdad1 el que nos ha inducido en todo tiempo someternos humildemente las coerciones hipcritas de la ,idea1 creyndola de otra prosapia ms conspicua que las resueltas coerciones del ,factum4 ,cuntos furibundos anatemas y saetas envenenadas dispara diariamente el idealismo lo ,cousin contra las iniquidades de la fuerza bruta1 y cuntas frases crespas y huecas no deposita1 como ofrendas de miel y de flores1 las plantas de la severa ,palas444 vestida de punta en blanco y presta para el combate1 porque es combatiendo1 porque es por medio de la destruccin y la conquista1 que la diosa de los ojos fros y claros extiende sus dominios en las tierras del alma444 ,la ,razn es esencialmente guerrera y dominadora4 ,las ideas no son vrgenes tmidas de albas manos y blando corazn1 mas intrpidas amazonas que en los riscosos campos de la conciencia1 toman feudales castillos2 entran saco villas y ciudades2 incendian1 matan1 destruyen los templos y las mieses1 y hacen prisioneros y esclavos4 ,una modesta1 una humildsima sensacin se introduce hurto en el receptculo misterioso de la clula nerviosa2 sigilosamente se atrinchera all2 congrega1 muy luego1 en torno suyo otras sensaciones hermanas y al mismo tiempo combate y destruye poco poco1 pero tenazmente1 las sensaciones antagnicas3 as dilata sus zonas de influencia los centros nerviosos2 conquista despus de muchas maniobras prolijas1 las fuertes posiciones de los lbulos cerebrales2 invade los dominios del alma1 haciendo riza y estrago de todo lo que se opone su marcha triunfante1 y sale1 por fin1 en son de guerra1 audaz y avasalladora al mundo exterior para transformarse1 ejerciendo las mismas violencias1 en hechos reales imperar sobre otros hechos4 ,y al modo de la idea1 instintos1 pasiones y sentimientos nacen mueren1 crecen menguan1 dominan caen en esclavitud gracias las mil formas de seleccin que reviste el juego universal de la fuerza4 ,aun las cosas ms delicadas y de cndida apariencia estn sometidas las duras leyes de aquel juego y su vez las practican cruelmente4 ,qu son las intenciones en el arte sin la virtud1 el don y la gracia2 sin el divino poder de animar con un eurtmico soplo la materia inerte y las formas inarticuladas8 ,qu la grandeza moral sin las severas disciplinas que torturan y dislocan las inclinaciones naturales fin de hacerlas encajar en los ortodoxos moldes de la regla8 ,qu la inteligencia1 sin las tiranas y absolutismos del orden1 del mtodo2 sin la facultad desptica de clasificar los fenmenos1 establecer similitudes y descubrir las secretas inefables correspondencias que introducen una musical jerarqua en el reino de lo catico1 informe y confuso8 ,el estro potico y la nobleza del carcter1 el prestigio del hroe y la virtud de la idea no tienen1 mal que pese nuestras magnficas ilusiones1 otra genealoga que la de los hechos cesreos4 ,ideas y sentimientos parecen no ser1 aunque nos asombre y acongoje1 cosas especficamente distintas de la energa creadora1 sino modalidades supremas de ella2 cristalizaciones perfectas del espritu1 semejantes las cristalizaciones regulares del reino inorgnico1 las que tiende la fuerza madre impulsada1 sin duda1 por extraa y fatal inclinacin4 ,la armona misteriosa de un organismo1 de un alma de un mundo tuvieron1 mientras el conocimiento real de las causas permaneci silencioso1 el excelso y comn origen en la inteligencia divina2 pero sta fu el smbolo de la ignorancia y del azoramiento humanos que bord la encantada imaginacin de las religiones sobre el tenue caamazo de un universo quimrico4 ,formidables intuiciones invitan hoy pensar que no existe otra ,inteligencia que la inteligencia de la materia1 ni otra ,razn que la razn fsica1 ni ms ,harmona que los pasajeros equilibrios de una eterna lucha4 ,sea en el mundo fsico en el mundo moral1 en el corazn en el cerebro1 el principio que todo lo vivifica1 es la voluntad de poder y dominacin que dira ,nietzsche1 ms propiamente an1 el ejercicio de la fuerza4 ,las guerras religiosas y las rivalidades enconadas de las sectas y escuelas entre s2 las herejas y los cismas combatidos por el fuego y por el hierro2 las persecuciones feroces de los idealistas2 las revoluciones rojas de los tericos1 y la propensin irrefrenable de las ,iglesias y las filosofas convertir el influjo moral en ,poder1 muestran hasta qu punto los principios activos de la fuerza1 aunque disfrazados por ideales mscaras1 ordenan las maniobras de las huestes espirituales para la conquista y sumisin del mundo4 ,los aparatos y mquinas de guerra cambian en las diversas contiendas por la dominacin1 pero el resorte es el mismo bajo la engaosa disparidad de las formas4 ,los ejrcitos emplean armas y estratagemas2 la diplomacia razones y argucias2 seducciones y dulces violencias el amor2 imperativos categricos las morales1 y las religiones milagros para convencer1 recompensas para seducir y terrores para dominar4 ,nada escapa la tremenda ley que ordena imperiosamente todas las cosas reir y asesinar4 ,cuanto existe en el cielo y la tierra es una conquista3 el fruto del crimen y del robo2 cuanto nace se forma en el tiempo y el espacio3 la opresin de la fuerza triunfante sobre la fuerza vencida4 ,los peces grandes devoran los pequeos1 las microscpicas bacterias al hombre1 los pensamientos robustos los dbiles1 los dioses los dioses4 ,nos alimentamos de la carne viva de los otros4 ,mas sirva de triaca tanto dolor y de consuelo tristeza tanta1 que de esta lucha eterna y sin cuartel de los elementos1 los organismos y las voluntades nacen los astros1 los seres y las almas444 ,la fuerza slo es real1 y su ejercicio la causa primera de lo existente y la condicin necesaria de la vida4 ,,esta verdad1 monstruo que con uas de diamante desgarra la piel femenina de la celeste ilusin1 tiene slo de nueva el haber sido anunciada formalmente y lanzada con grande estruendo los cuatro puntos cardinales por las lricas trompetas de ,nietzsche1 y1 sobre todo1 el que ste hiciera de la antiguaya de ,herclito1 la enjundia de su doctrina filosfica y la substancia crtica disolvente de las morales que liban an el nctar de la sabidura en los labios divinos de los grandes iniciados1 desde ,rama hasta ,jess4 ,las ideas-bacantes de ,nietzsche1 cual si fueran seguidas del bullicioso cortejo de ,pan1 introducen el desorden1 el ruido y la alegra en la ceremoniosa corte del pensamiento ortodoxo4 ,los instintos prepotentes1 las pasiones fogosas y desmandadas1 los egosmos vencedores1 y el orgullo satnico3 ,qui nous rend triomphants et semblables aux ,dieux4 apetitos1 concupiscencias1 mpetus rebeldes salen en tropel de las lbregas mazmorras en que los aprisionaron ,apolo y ,cristo1 y1 revelndose contra sus irreconciliables adversarios1 pretenden arrebatarles el cetro del mundo4 la religin del ,alma1 sustentada con grande penuria los flacos pechos de la metafsica1 y enemiga de la ,naturaleza y la realidad1 sucede la religin de la ,vida1 que se nutre en las morenas y pimas mamas de la tierra1 no reconociendo otras reglas ni leyes que las que ella misma se dicta para asegurar su reinado4 ,la filosofa de la historia y la historia de la filosofa1 proclaman de consuno la legitimidad de aquella desconcertante sucesin1 y hasta la ciencia parsimoniosa1 despojando con un gesto impasible y cruel ,psiquis de la inmortalidad para conferrsela la materia1 fortifica el novsimo culto y establece su noble celsitud4 ,lo inmortal no es el alma1 sino el plasma germinativo1 depsito minsculo y misterioso de la conciencia del mundo y del jugo potencial de todas las generaciones1 que stas se transmiten1 por medio del acto gensico1 como una herencia sagrada y eterna444 ,ya la potica imaginacin de los griegos simbolizaba en la ,carrera de la ,antorcha1 ese juego divino de la ,vida2 y las fiestas de ,osiris en ,egipto1 las ,dionisacas en ,grecia1 las ,priapeas en ,roma1 las de ,demeter en ,sicilia1 unidas los juegos atlticos y los cultos cndidos torpes de la fuerza generatriz en muy incipientes colmadas civilizaciones1 dan indicios inequvocos del instinto seguro1 aunque mal interpretado veces1 de los derechos de la naturaleza y de la vida que siempre indujo al hombre la adoracin de la animalidad humana en su impuro1 pero fecundo esplendor4 ,dios muere y los dioses resucitan4 ,otra vez reandase1 con ms ahinco y encono1 el duelo muerte del espritu y la materia1 del alma y del cuerpo1 de la razn y del instinto4 ,slo que esta vez el instinto1 el condenado instinto de las religiones1 aparece en la palestra nietzsquiana armado de las fuerzas naturales y luciendo el mgico penacho del poder de crear las ilusiones propicias la existencia que la ,razn tiende torpemente destruir con sus construcciones artificiosas1 ironas y escepticismos4 ,y la eleccin de la ,vida entre aquello que la propaga y robustece1 y aquello que la amengua y desvirta1 no puede ser dudosa4 ,lo bueno1 lo justo1 lo verdadero es lo favorable ella2 lo malo1 lo injusto1 lo falso lo que ella se opone4 ,el mundo moral1 el mundo de la idea3 la verdad imaginaria opuesta lo que es1 se desvanece y surge el mundo de las realidades indestructibles y las verdades tiles parido con dolor por una nueva y prvida ,fatalidad4 ,y aqu se produce la transmutacin de valores que indujo al gran revolucionario de la filosofa oponer con magnfica pompa verbal y mefistoflico empaque1 lo que nadie os3 la pequea inteligencia del cerebro1 la grande inteligencia del instinto2 las falsas jerarquas del derecho1 caprichoso y sentimental1 las legtimas jerarquas que1 en todos rdenes de cosas1 establece la fuerza2 la piedad del individuo1 virtud egosta de los dbiles1 la piedad de la especie1 don de las almas heroicas2 al amor del hombre1 venero de una humanidad doliente y apocada1 el culto del superhombre1 germen de la vida desbordante de belleza y generosos mpetus2 la destructora moralina de los esclavos1 la moral creadora de los aristos2 la religin de la paz y la humildad1 la religin del esfuerzo y de la lucha trgica contra el ,destino2 los mandamientos serficos de ,jess1 que nos desarraigan de la tierra y convierten en sombras vagorosas y fantasmas del miedo1 los mandamientos de las leyes inexorables que rigen al universo todo1 los cuales vuelven al ensoberbecido primate al seno de la ,naturaleza y lo nutren de sus truculentos jugos4 ,en la intrincada selva de ,zaratustra1 donde se oye la flauta de ,pan y retumban las carreras de los centauros1 las virtudes ascticas huyen despavoridas1 como vrgenes medrosas1 ante las desatadas pasiones y libres fuerzas naturales1 faunesas fecundas1 que coronan de frescos pmpanos la bicorne testa de ,dionisos y restablecen en culto del riente dios4 ,la esencia de la filosofa de ,nietzsche1 de quien panegiristas detractores tienen1 por lo general1 un conocimiento harto sumario y epidrmico1 est concretada y contenida en las siguientes afirmaciones3 la voluntad de dominacin es el nervio del mundo3 todo tiende ocupar ms espacio2 la ,vida1 la nica cosa sagrada1 se dicta sus leyes y fines1 que no tienen otro objeto que el de asegurar la triunfante expansin de la vida1 lo cual entraa la adoracin de la fuerza como origen y medida de todas las cosas1 y el amor de la existencia1 no como espectculo transcendente y finalista1 sino como espectculo esttico4 ,y este estetismo heroico1 sin enjundia en apariencia1 es lo que impide ,nietzsche de caer1 como su maestro ,schopenhauer1 en el abismo del nirvana4 ,ambos afirman que el mundo no tiene finalidad alguna y que lgicamente no cabe explicarlo2 concuerdan tambin al figurarse que la esencia de la vida es el ejercicio de la fuerza1 la cual1 por darle un nombre ms concreto y la vez menos objetivo1 que no suponga el conocimiento imposible del fenmeno1 llama el maestro voluntad de vivir y el discpulo voluntad de dominacin2 pero aqu se separan1 divergen y mientras ,schopenhauer1 impelido por los resabios de su ntimo comercio con ,buda1 quiere abolir toda individuacin1 todo egosmo1 todo deseo para llegar la inefable euthanasia y escapar al dolor1 ,nietzsche llama s los dolores1 pasiones1 instintos y exasperadas apetencias del alma1 fin de embravecer en la criatura la voluntad de dominacin1 hacer ms terrible la lucha del deseo insaciable y aumentar de ese modo el precio1 la hermosura y la sombra majestad de la existencia4 ,el culto trgico de la vida y el estetismo heroico florecen entonces ufanamente1 como rosales de rosas escarlatas y jocundas1 cultivadas por el altivo ,don ,juan en el acerbo jardn de las ,furias4 ,,mas la voluntad de vivir y la voluntad de dominacin1 que veces las sutilezas del raciocinio transforman en la boca de los filsofos en entidades metafsicas son1 al parecer1 dos interpretaciones1 digmoslo as1 de la fuerza secas1 de la energa principio generador del universo1 y segn todas las apariencias y probabilidades1 tambin de las almas1 como son igualmente interpretaciones de ese principio dinmico1 si se hunde el escalpelo en el rin de las cosas1 el agua de ,tales de ,mileto1 el venerable precursor de ,quintn1 y el fuego viviente de ,herclito2 lo indefinido de ,anaximandro y la unidad absoluta de los alejandrinos2 la idea de ,platn y la actividad pura de ,aristteles2 la substancia nica de ,spinoza1 y1 por decirlo todo1 la causa primera de las filosofas y lo divino de las religiones4 ,el vergonzante cuanto contumaz intento de reducir las causas generatrices de lo creado un solo principio y establecer la unidad de naturaleza fsica de todos los fenmenos1 se columbra aqu y all1 como un errante fuego ftuo1 entre las tinieblas de la filosofa de ,jonia y ,abdera2 en la del ,prtico1 y1 en general1 en todo el pantesmo2 tiene sus chispazos y vislumbres en plena ,edad media2 se formula ms menos categricamente en las estrambticas explicaciones del iatro-mecanicismo y del iatro-quimismo1 y se depura y acicala en la moderna escuela materialista1 hasta aparecer1 por fin1 como una afirmacin razonada y formal1 en la concepcin unicista monista del universo y la doctrina fsico-qumica de la vida1 las que han prestado ltimamente eficacsimo concurso1 el formidable trabajo de los laboratorios y1 sobre todo1 considerndolos de cierta manera1 los desconcertantes descubrimientos de ,le ,bon y ,burke4 ,las concluyentes experiencias del primero1 muestran1 entre otros portentos1 que los indivisibles inmortales tomos de ,demcrito y ,epicuro son1 en realidad1 diminutos y colosales depsitos de la energa dispersa en el universo1 la cual en efluvios magnticos1 emanaciones de distinta ndole y explosiones perennes y varias de la misma naturaleza que la luz1 la electricidad el calor1 abandona las prisiones del tomo y retorna al ter de donde sali1 formando por tal arte1 el maravilloso puente areo que una la materia ponderable la materia intangible444 ,de este inopinado modo aparece la radio actividad1 que en mayor en menor grado poseen todos los cuerpos1 y que es el fenmeno especfico de su disociacin muerte1 como el ltimo suspiro de la materia antes de volver la nada444 ,pero1 en verdad1 es la vuelta la nada8 la muerte dulce y silenciosa de la materia indestructible8 la substitucin del dogma clsico nada se crea1 nada se pierde1 base de la qumica y la mecnica1 por la frmula heterodoxa nada se crea1 todo se pierde8 ,s1 desde luego1 si el ter de donde sali la materia y adonde vuelve al fin1 siguiera siendo para nosotros la nada1 por escapar nuestros medios de apreciacin2 pero no es probable que siga siendo as4 ,las grandes fuerzas del universo son sus manifestaciones4 ,la mayor parte de los fenmenos fsicos no son posibles sin su existencia4 ,le ,bon acierta imaginarlo1 al igual de la materia1 como un milagroso equilibrio de la energa1 slo que mvil intangible1 fuente primera de las cosas y ltimo trmino de ellas4 ,lord ,kelvin supone que el ter es un slido dotado de extraordinaria elasticidad y que llena todos los mbitos del espacio4 ,para algunos fsicos1 y no de los menos clebres y autorizados1 la molcula material es slo ter4 ,de todas maneras y como quiera que se mire1 el ter es algo1 y lo que resulta del cmputo y coordinacin de tantas abstrusas hiptesis indiscutibles certezas1 es que la materia parece todas luces una forma de la energa universal contenida en el ter2 que materia y fuerza son la misma cosa1 y que entre el mundo tangible y el mundo inmaterial no existe ningn abismo4 ,los efluvios sutiles de la radioactividad1 ni completamente materiales ni completamente etreos1 participan de las dos naturalezas y unen los dos mundos4 ,por su parte1 los discutidos y zarandeados experimentos del sabio profesor de ,cambridge1 sobre la generacin espontnea1 hacen1 cuando menos1 vislumbrar el misterioso trnsito de la materia inerte la materia organizada4 ,los radiobos1 los artificiales animlculos producidos por la accin del radium sobre la gelatina esterilizada1 ofrecen singularsimo parentesco con la materia viviente1 y aunque el rigorismo cientfico de los institutos les rehuse el carcter de bacterias1 puede admitirse1 sin cndida credulidad1 que aquellos semi-organismos1 engendrados por un embrujo del hombre1 constituyen1 mejor que el cristal1 el eslabn precioso que une lo inanimado lo animado4 ,an la vida1 como el ,homnculos de ,wagner1 no ha surgido inquieta de la panza fecunda de las retortas2 pero las distancias1 tenidas por insalvables1 entre los mundos orgnico inorgnico que mil analogas y correspondencias intrnsecas aproximan y confunden1 se reducen cada nuevo descubrimiento y no tardarn en desaparecer en absoluto1 como van en camino de hacerlo1 la par de los dioses1 dogmas y augustas entidades de la teologa y la metafsica1 las viejas murallas de la ,china y los msticos fosos que separaban celosamente los dominios linderos del cuerpo y del alma4 ,,aseguraba el honestsimo ,taine que las mismas leyes rigen al hombre y la piedra del camino4 ,esta afirmacin inaudita y escandalosa en su poca1 va convirtindose1 limada de ngulos y puntas por el uso1 en certidumbre cuasi burguesa trivialsima verdad1 sobre todo desde que la sntesis de los conocimientos actuales afirma1 implcita y aun formalmente1 el comn origen del mundo fsico1 del mundo orgnico y del mundo moral4 ,en efecto1 pesar de las travesuras del neo-vitalismo y las argucias de la metafsica1 en lo palpable1 en la juridiccin de los hechos susceptibles de un principio1 al menos1 de demostracin1 el avance de las ciencias concurre por vas distintas y mltiples destruir las viejas dualidades de la materia y la energa1 de lo inerte y lo animado1 de la bestia y del hombre1 del cuerpo y del alma1 dividida asimismo1 segn ,pitgoras y ,aristteles1 en la ,nos alma pensante inmortal1 y la ,psiquis alma vegetativa y perecedera4 ,las manifestaciones vitales son consideradas por una novsima doctrina que goza de gran predicamento1 como metamorfosis energticas de idntico modo que las dems manifestaciones de la luz el calor2 otra1 no menos en boga1 arguye que la vida parece distinta de la fuerza y el pensamiento distinto de la vida1 porque el anlisis no ha llegado su sazn an1 y1 en general1 los sabios proclaman1 sin ambages ni miedo los inquisitoriales potros1 que las piedras viven y mueren1 que los metales se fatigan1 que la materia1 aun la ms pesada y consistente1 es una cosa animada1 velocidad pura1 una forma estable de la fuerza2 la vida1 un complexus de operaciones fsico-qumicas de la misma naturaleza que las que dan origen al individuo cristalino1 el cual nace1 asimila y se reproduce de un modo casi idntico como lo hace la substancia viviente2 la inteligencia1 una mquina explosiva de ms rpidos efectos1 pero no de distinta fbrica1 que la inteligencia bruta directora de la maravillosa adaptacin de los rganos sexuales de las plantas para ser fecundados por los insectos1 preparado en el andar de los siglos1 los faros luminosos de los halosauropsis1 fin de que stos puedan servirse de sus rganos visuales en los abismos tenebrosos del mar1 adonde no llegan las ondas clementes de la luz444 ,todo vive de la misma vida y una es el nima de toda cosa4 ,y lo que ms espanta y maravilla es que esa nima guerrera1 esa actividad creadora y una mortfera que los fsicos descubren en las entraas del tomo1 los fisilogos en la clula viva y los psiclogos en los orgenes del pensamiento1 los moralistas1 con zozobra y pasmo1 empiezan columbrarla en el fondo del acto moral y en el corazn de las sociedades4 ,parando mientes en tales hechos1 y aun contra las protestas y ascos de nuestra indignada voluntad1 difcil es no caer en la pecaminosa tentacin de atribuir los fenmenos fsicos morales la causa generadora--fuerza1 energa movimiento--que ya buscaron en sus hornos tenebrosos los alquimistas medioevales4 ,llammosle fuerza1 porque es el trmino empleado corrientemente en la explicacin de todos los fenmenos4 ,ella une estrechamente los seres y las cosas como el hilo de seda las diferentes perlas del collar2 ella dirige en la orquestacin del universo1 las inverosmiles arquitecturas moleculares y las construcciones pasmosas del espritu2 ella1 finalmente1 se impone cada vez con ms tirana al entendimiento como el principio nico del que seran portentosos atributos por orden cronolgico1 la materia1 la vida1 la inteligencia1 el alma444 ,,este monismo archi-materialista1 no barruntado por ,herclito en la remota antigedad1 ni tampoco por ,spinoza1 ni ,goethe1 ni el mismsimo ,haekel en los tiempos modernos1 traera aparejadas catstrofes inmensas en el orden moral1 y1 por aadidura1 sorpresas apocalpticas para nuestro orgullo infanzn de vstagos del ,espritu1 as que los pacientes y sapientsimos varones que exploran la razn de las cosas1 empezasen descubrir los grmenes terribles de la fuerza en el alma blanca de lo ,bello1 lo ,bueno y lo ,verdadero444 ,acaso va desarrollarse ante nuestros ojos estupefactos el grande drama del mundo que1 en los abismos de la conciencia sublimal1 viene preparndose sigilosamente desde luengos siglos4 ,es posible4 ,el aire huele tormenta4 ,sea lo que fuere1 lo cierto y lo que est al alcance de cualquier quisque1 poco de haber rumiado en las aulas algunos desperdicios de ciencia filosfica1 es que desde el naturalismo jonio ac2 desde que las cosmogonas y las ticas pierden su carcter divino y se convierten en explicaciones naturales del universo y la conducta1 los fermentos activos de la fuerza entran ms menos secretamente en la composicin de las ideas4 ,el amor propio de ,la ,rochefoucauld1 que es1 en ltimo trmino1 una forma obscura y ambagiosa del limpio y franco deseo de poder de ,hobbes2 el derecho natural de ,spinoza2 el instinto de soberana de ,mandeville1 primo carnal del instinto invasor de ,blanqui y de la fuerza fundamental del ser humano de ,stirner2 el inters de ,helvecio1 ,bentham y del utilitarismo2 el principio selectivo de ,lamark1 ,darwin y la escuela evolucionista2 el mayor motivo de ,spencer y las mismas ideas-fuerzas de ,fouillee1 y1 por ltimo1 la expansin de la vida de ,guyau y la voluntad de poder de ,nietzsche1 principios ms universales de la conducta1 tentado estoy de decir que no son otra cosa1 en substancia1 que el reconocimiento terico ms menos implcito de la energa combativa que1 en la prctica1 ha dirigido los movimientos armnicos desordenados del alma humana4 ,pero hay ms4 ,de un modo preciso ya el estupendo ,herclito nos advierte que la guerra es la madre de todas las cosas2 ,hobbes y ,spinoza aseguran que el derecho natural es el derecho del ms fuerte1 y ,pascal que la fuerza es una entidad que no se deja manejar como uno quiere porque es una calidad palpable1 en cambio que la justicia es slo una calidad espiritual de la que se puede disponer caprichosamente1 de lo que deduce que no pudiendo hacer fuerte lo justo1 se ha hecho justo lo fuerte2 ,vaunenargues afirma que todo se ejecuta en el universo por la violencia1 formulando antes que ,darwin1 como ya lo haba hecho ,lucrecio en la antigedad1 la ley de la lucha por la vida1 la ms absoluta inmutable de la ,naturaleza2 ,helvecio1 cortando por un inopinado atajo del humanitarismo1 la manera de tantos apstoles de los ideales fraternos1 como ,prudhon que acierta ver en la dignidad la cualidad altanera que empuja al hombre la dominacin de los otros hombres y la absorcin del mundo ,anatole ,france1 quien con su sonrisa bondadosa nos dice que vivimos de la muerte de los otros1 pronuncia esta diamantina sentencia3 ,la fuerza es un don de los dioses4 ,armndote de esos brazos membrudos el cielo te ha declarado su voluntad4 ,huye de estos lugares1 cede la fuerza combate1 bellas y crueles palabras1 hijas del mismo numen inspirador que hace ponderar ,kant los efectos saludables del antagonismo1 de la discordia y del deseo insaciable de posesin y de mando1 y deja caer de los verdicos labios de ,carlyle las duras inmaculadas perlas de su idealismo altanero y seoril3 ,la fuerza bien comprendida es la medida de todo mrito2 toda realidad durable es justa porque demuestra su acuerdo con las leyes eternas de la ,naturaleza2 el derecho es el eterno smbolo de la fuerza4 ,de modo que el derecho y la fuerza son idnticos1 la realidad es la verdad1 la cosa fuerte es la cosa justa2 lo cual induce1 como la ,idea de ,hegel1 de la que toda realidad es un momento1 la glorificacin del hecho1 legitimar la misin histrica de los maestros alemanes y las aplicaciones prcticas de ,bismark2 concluir con ,strauss que la ,necesidad es la ,razn misma con ,nietzsche que el derecho es un legado de la ,fuerza1 y el ,bien y la ,verdad1 formas antiguas de ella4 ,con estas trazas invenciones desaparecen no slo del mundo moral1 sino tambin del mundo lgico1 todo principio divino racional1 toda evaluacin humana que no sea una cristalizacin maravillosa de la ,fuerza1 la tabla de valores ideales que por necesidad y utilidad un grupo dominante de hombres supo imponer otros grupos y que despus se erigen en dogmas1 en verdades religiosas1 en reglas morales4 ,de donde se infiere rigurosamente que las reglas morales1 las verdades religiosas y los dogmas1 no son otra cosa1 en el fondo1 que transformaciones y prolongaciones utilitarias de la ,fuerza4 ,,mas1 pasando de las ideas al gobierno del mundo y prctica de la vida1 los glorificadores de la fuerza1 el xito y el valor--entre los que se podra incluir sin menoscabo en medio de ,maquiavelo1 ,stendhal y el famoso conde de ,gobineau1 al dulcsimo ,renn1--tienen precursores tan remotos y venerables como los sean ,herclito y ,lucrecio en el terreno de la especulacin filosfica4 ,mejor que ,hobbes1 el viejo y curioso ,calicles1 nos da un modelo acabado de doctrinas ultra-aristocrticas individualismo razonante y feroz1 que muy bien pudieron inspirar el imperialismo seleccionista de ,darwin y ,spencer2 el imperialismo apolnico del profesor alemn2 los evangelios polticos del gran ,federico y de ,bonaparte1 y hasta el paradjico ,crimen considerado como una de las bellas artes1 de ,toms de ,quincey1 pues ya el representante de la aristocracia jnica en uno de los ms famosos ,dilogos de ,platn1 vea en el crimen1 antes de ,weiss1 quien asegura que es hermoso un hermoso crimen1 ese elemento de herosmo y belleza reconocido siempre por las multitudes en las fechoras y desmanes de los bandoleros famosos4 ,y es que antes de los glorificadores de la fuerza vencedora1 el corazn fu siempre devoto de ella4 ,en la admiracin secreta1 vergonzante1 pero profunda que1 pesar de nuestros arrechuchos humanitarios1 nos inspira el egosmo avasallador de ,bonaparte1 las cnicas dobleces de ,bismark la ferocidad del bello ,borgia1 quien muchos delicados artistas llaman con delectacin el divino1 existe una aceptacin tcita de los derechos inhumanos del gorila ms membrudo2 una consagracin ntima de lo que es naturalmente legtimo1 y1 al mismo tiempo1 una incoercible simpata que en vano tratamos de disimular1 hacia las reivindicaciones de la naturaleza1 muy semejante la que nos mueve1 mal nuestro grado1 perdonar las faltas y hasta los dolos y crmenes que como un bandido romntico suele cometer ,eros1 contra el orden consagrado por el artificio de las leyes4 ,esta simpata entusiasta y cariciosa1 que hunde sus profundas races en lo inconsciente del alma popular1 se hace visible en las mitologas1 afabulaciones divinas de las fuerzas naturales2 fulgura como la lumbre del encendido carbn1 en las sonantes estrofas de poetas picos y cancioneros1 quienes glorifican1 sin sospecharlo1 en el coraje y la belleza dos maravillas embrujos del mismo daemon que dispone sabiamente las alas para el vuelo y los pies para la carrera2 y transciende de un modo manifiesto en las leyendas de las edades heroicas1 donde1 sin subterfugios1 imperan los hombres de ms grande y duro corazn3 les btes de proie hiperboreens1 los eugnicos1 los hombres de presa1 en fin1 nacidos para dominar1 tenaces indmitos en los cuerpo cuerpo con el ,destino1 pero la vez los ms obedientes y aptos para acatar1 sin interrogarlas1 no las leyes eternas de ,dios1 como dira ,carlyle en su lengua inspirada1 sino de la ,naturaleza1 de la ,vida1 de la ,fuerza1 que es lo divino en el universo confuso que al hombre le es dado penetrar y comprender4 ,y he aqu1 acaso1 el secreto del amor instintivo irresistible del alma1 por todo lo que triunfa1 domina y prevalece4 ,es la dulce cautiva1 enamorada siempre detrs de los barrotes de su prisin del terrible y hermoso caballero que la hizo prisionera4 ,el prestigio de los hroes1 grandes capitanes1 profetas dulces ceudos y hasta de los dioses1 nace de que unos y otros1 aunque de distintas maneras y en diferentes grados1 aparecen revestidos los ojos de las multitudes con los atributos marciales de la ,fuerza1 que son los de la ,divinidad4 ,un ,dios que no opera milagros para mostrar su poder1 no goza de buena salud4 ,por eso1 sin duda1 los artistas de la ,grecia adivina y reveladora1 ponan el rayo en las manos de ,zeus y en las de su hija ,palas1 la diosa de la razn1 una lanza y un escudo444 ,los hroes y los dioses son tanto ms grandes cuanto ms osados y terribles4 ,dirase que el ,alma1 la cautiva lnguida y suspirante1 no reconoce ni se deja seducir por otros atributos ni prestigios que los de la ,fuerza1 y de ah que los invoquen y se vistan con ellos1 desde los emperadores de frrea armadura hasta los caballeros andantes que ostentan en el escudo el cisne de ,lohengrin1 todos los que pretenden atraerla1 seducirla dominarla4 ,,considerando el extrao ntimo parentesco de lo divino y de la ,fuerza1 se ofrece al espritu una inquietante conjetura que1 ser verdad1 podra resolver por modos no pensados1 grandes misterios y terribles antinomias4 ,si el ltimo trmino del anlisis de la materia es la fuerza1 como parecen probarlo muchas hiptesis1 y1 sobre todo1 las curiossimas investigaciones de ,le ,bon2 si la vida y la muerte no son otra cosa que las perpetuas transformaciones de ella2 si sus misteriosas reacciones deben los mundos la existencia y estabilidad en el espacio infinito2 si ella es la razn nica de todas las cosas1 de donde todas salen y adonde todas vuelven1 puesto que todo sale del ter y todo retorna l1 y1 finalmente1 si la condicin de la vida y del pensamiento es la lucha sin reposo1 el ejercicio de la fuerza obedeciendo la suprema armona de sus propias infalibles leyes1 la ,fatalidad de los vates1 la ,inteligencia de las religiones y la ,razn de los filsofos estuvieran contenidas en el alma infinita de la ,fuerza2 el mundo mismo fuera su emanacin1 lo cual explicara que todas las cosas participasen de la naturaleza combativa de aqulla1 y en el trono de la divinidad usurpadora se asentara radiosa y triunfante la virgen seuda y de duro corazn4 ,la ,fuerza sera ,dios y ,dios un hombre y una hechura de la ,fuerza444 ,,lo terrible de esta sacrlega conjetura es que tiene todos los visos de la turbadora verdad que ya los griegos1 maestros en toda clase de intuiciones1 vislumbraron en la naturaleza y en el alma humana4 ,sus dioses fueron la divinizacin ingenua y encantada de las fuerzas naturales1 y tambin de la fuerza invisible de que ellos se sentan depositarios4 ,el ,dios de las religiones monotestas1 producto ms complejo de la alquimia mental1 pero no de distinta esencia que las divinidades paganas1 podra ser muy bien la reduccin de stas una sola1 de otro modo1 la diosificacin de la fuerza total1 anunciada por tantos pensadores1 que dicta sus sabias leyes al mundo de la materia1 la vida y el entendimiento4 ,fuera de que todas las divinidades se decoran y engalanan con los fascinantes atributos del poder1 cual si hicieran impensadamente gala y ornato de su terrible linaje1 en el limo milenario de las creencias primitivas quedan como restos fsiles1 indicios indelebles de las necesidades fisiolgicas y de las razones utilitarias que seguramente determinaron1 en la cndida aurora del mundo1 la formacin de las religiones y las morales4 ,en la dura infancia de ,atenas1 ,esparta y ,roma1 la religin1 que absorba todos los poderes para cumplir mejor el grave cometido que el instinto vital la confiaba secretamente1 pudo mostrarse1 como lo afirma ,fustel de ,coulanges1 extraa hostil los intereses y conveniencias de la sociedad y del ,estado1 sobre todo cuanto estos intereses y conveniencias no eran consonantes con los que ella defenda ferozmente1 como una loba sus cachorros4 ,mas en poca ninguna se mostr la religin hostil extraa1 en realidad1 los intereses de la ,vida4 ,las instituciones y leyes de la ciudad fueron implantadas porque la religin lo quiso1 no por razones de utilidad civil1 es cierto2 pero no es menos cierto que la religin lo quiso precisamente porque eran cosas tiles4 ,los intereses divinos siguen las evoluciones de los intereses vitales1 como la sombra ligera los movimientos del cuerpo1 y si1 por cualquier causa1 no lo hacen pierden su valor y degeneran en prcticas ociosas4 ,en las mismas pginas de ,la ,cit ,antique no es difcil empeo el constatar hasta qu punto la organizacin religiosa de las sociedades1 estudiadas por el sesudo y experto ,fustel de ,coulanges1 obedeca fines altamente utilitarios4 ,el carcter sacerdotal del padre y el culto de los muertos1 unan estrechamente las generaciones4 ,cada hogar era un templo donde se acumulaba y mantena religiosamente1 de padres hijos1 la fuerza del pasado4 ,agrupados los miembros de la familia alrededor del humilde altar en el que arda en mansa dulcedumbre la lea sagrada1 sentanse herederos y tributarios de la llama viviente de que el fuego sacro era smbolo1 y robustecan unnimes1 en el mismo culto1 las virtudes domsticas conservadoras de la preciosa clula social que atesoraba los grmenes de la humanidad futura4 ,los dioses ,lares la protegan celosamente1 y el cerco sagrado de ,trminus barbudo aislbala de los extranjeros y de toda influencia extraa al culto familiar y por lo tanto corruptiva y deletrea4 ,luego1 al unirse las familias en curias y tribus para constituir la ciudad1 nacen los dioses y las reglas morales que protegen sta1 facilitan la unin de los elementos que la componen y crean las costumbres y prcticas religiosas menos hostiles la plebe1 sin fuego sagrado en el hogar1 vale decir1 sin antepasados ni religin4 ,los ,lares y ,penates se transforman entonces en divinidades nacionales4 ,ms tarde1 cuando las perentorias urgencias ambientes piden y reclaman que se fundan los grupos humanos y dilaten los estrechos lmites de la ciudad1 los dioses crueles se humanizan y abren los anquilosados brazos los recin venidos4 ,por ltimo1 llegado el solemne instante de la comunin de los pueblos1 preparada laboriosamente1 mucho antes del advenimiento del cristianismo1 por los discpulos de ,pitgoras1 ,anaxgoras1 ,zenn1 los sofistas y los poetas de ideas contrarias las divinidades nacionales y propicios al cosmopolitismo del cerebro y del corazn1 aparece el ,dios nico1 que no rechaza hosco al extranjero1 y une en amoroso abrazo los hombres de todas las clases y patrias4 ,pero esto era precisamente lo que necesitaba la evolucin de las sociedades4 ,dirase1 observando el carcter protector de las religiones y las morales1 que unas y otras no tuvieron ms objeto que el de establecer la supremaca y favorecer la supervivencia1 en un momento preciso de la historia1 del grupo ms rico de savia vital ilusin favorable la conservacin de la especie1 formando para ello con los dogmas1 reglas1 virtudes1 cilicios y disciplinas el caldo de cultura moral1 digmoslo as1 en el que la misrrima1 aunque dominante colonia humana1 pudiera absorber mejor los jugos de la vida4 ,es por este orden de ideas que1 sin mayor audacia1 puede aseverarse1 no slo que el bien y la verdad son dos formas antiguas de la ,fuerza y el derecho un legado de ella1 sino que ,dios mismo1 bueno malo1 cruel piadoso1 guerrero pacfico1 segn los momentos1 es una manifestacin prodigiosa de la voluntad de los hombres4 ,,cu,n otro hubiera sido el destino de las religiones sin el terror de la muerte1 poeta brioso y fantstico de las fbulas olmpicas2 cun desprovisto de encanto sin el misterio de las cosas2 cun deleznable sin las amenazas de lo ignoto1 sin la urgente necesidad de darle un nombre las energas creadoras del misterioso universo para ajustar sus leyes la conducta y prolongar la existencia6 ,de ah que los mandamientos de ,dios1 aun los ms crueles1 sean conservadores de la ,vida y al modo del instinto vital1 servidores humildes de ella4 ,lo divino se ofrece as los ojos atnitos como un substratum de las leyes de la materia444 ,ya se ha visto como en las entraas de las doctrinas espiritualistas1 existen barruntes reveladores de la identidad de lo divino y la fuerza1 y comn origen de la materia y del espritu--,bruno ya anunciaba que ,dios es la fuerza que se transforma en todas las cosas1 sin dejar de ser siempre una y siempre la misma en s1--y como la evolucin filosfica tiende un monismo absoluto1 materialista y prosaico1 que por juzgarlo enemigo de la ilusin humana y ayuno de toda grandeza1 causa la desesperacin de los obstinados irrealistas y provoca las lricas cleras de ese ente radioso y obtuso que se llama el poeta444 ,con eso y con todo1 el tal materialismo1 que penetra el pensamiento contemporneo1 sin curarse de las declamaciones sonoras y huecas con que se gargarizan los eternos ilusos1 lejos de desesperanzar los hombres1 como pudiera creerse1 al destruir implacablemente sus fantsticos sueos1 podra resolver1 por el contrario1 lo que se consideraba eternamente irreconciliable y antagnico3 la pugna de la ,fuerza y la ,razn1 y las irreducibles antinomias del inters y del altrusmo1 del individuo y de la sociedad1 de la bestia y del hombre2 las crueles antinomias1 en una palabra1 de nuestras aspiraciones subjetivas y las realidades indestructibles del mundo4 ,apoyndose en algunas verdades indiscutibles1 que no estn en desacuerdo con los postulados de la experiencia1 como las morales espiritualistas y los dogmas antropocntricos1 tal vez pudiese el instinto vital componer un nuevo brebaje de ilusin1 que hara reverdecer las frtiles praderas de la esperanza en el alma aridecida de los hombres4 ,para ello bastara desentraar los elementos sociales que lleva en su seno1 como la spera corteza la sabrosa pulpa1 el principio selectivo1 cruel y destructor1 que es la enjundia y el alma de diamante de la ,fuerza y de la ,vida4 ,en vez de desor las voces secretas y los eternos mandatos de la diosa inexorable y revelarnos contra ellos1 oponindoles1 pueril intencin6 las leyes falaces de un universo ilusorio1 en el cual no creemos ya1 sera ms digno de una acendrada sabidura someterse y convertir por un sortilegio de la voluntad1 en bien obediente y utilizable1 el mal fiero indmito1 que burlndose de falsas autoridades y falsos reglamentos1 voltea nuestros castillos de naipes nos acecha airado en todas las encrucijadas de la va dolorosa4 ,slo as pudiera ser que la planta de estufa de la moral1 hundiera sus endebles races en la tierra firme1 dando al aire libre flores y frutos1 y que el ,derecho1 la ,razn1 la ,justicia no fueran1 sin la supersticin del creyente1 puras entelequias1 dolos grotescos1 fetiches irrisorios1 sino expresiones reales y legtimas de lo divino natural1 reconocido y acatado por la inteligencia del hombre4 pesar de la pobre condicin humana y miseria del mundo1 no parece imposible elevar sobre las ruinas informes del idealismo de ,platn1 del que derivan no slo las grandes falsificaciones que consisten en anteponer las ideas las actividades1 los hechos de fuerza que las crearon1 sino en anteponer la razn mstica la razn fsica1 y en ponerle sta la mscara de aqulla1 no parece imposible1 repito1 elevar un templo grandioso1 construdo con los materiales del planeta1 y donde1 convertidas en ilusiones posibles y realidades futuras1 pudieran recogerse y esperar las ,quimeras y ,utopas1 antao acariciadas como un lenitivo sus males1 por la humanidad doliente y ensoadora4 ,existen razones1 cada vez ms pertinaces y sugestivas1 para darnos pensar que la ,fuerza no es tan antagnica las asiticas esperanzas humanas como ,apolo y ,jess1 por motivos ocultos1 nos lo han hecho creer4 ,puede afirmarse sin loca temeridad1 que su inteligencia y su razn se acuerdan ms con el genio de la especie y son1 en definitiva1 superiores la razn inteligencia del ,espritu4 ,prueba irrefutable de ello1 es que este audaz aeronauta termina infaliblemente las ideales excursiones por el cielo azul1 que no es azul ni es cielo cayendo en los pantanos ms cenagosos de la necesidad2 mientras que el culto de la diosa omnmoda1 al absorber en los robustos pechos de la ,naturaleza el nctar y la ambrosa del olimpo1 se diviniza1 rematando fatalmente1 ora en la prctica ora en las doctrinas de sus pontfices ms materialotes ms romnticos1 en la religin de la ,vida1 y de una vida intensa1 heroica1 plena1 desbordante de esplndida robustez y hermosura1 por predominar en ella el instinto de grandeza sobre la dicha del mayor nmero y el nivelamiento comn1 enemigo ambagioso declarado de toda superioridad y aun de la vida misma1 de los pensadores devotos del humanitarismo4 ,sera curioso y acaso til1 escudriar y descubrir las necesidades ticas y las reacciones contra-sentimentales que determinaron la concepcin del herosmo en la historia y la filosofa4 ,schlegel y ,tieck echaron las basas2 ,hegel1 ,schopenhauer y los historiadores alemanes1 desde ,ranke y ,mommsen ,sybel y ,treitschke1 le dieron forma concreta y positiva1 y luego cumplido remate ,carlyle y ,nietzsche4 pesar de su abolengo en apariencia idealista y hasta msticos componentes1 el culto del hroe1 del genio1 del hombre histrico providencial y1 en fin1 del superhombre1 es no slo aristocrtico como la ,naturaleza1 donde todo es diferenciacin y jerarqua1 sino la par de ella1 tan contrario la moral de la razn razonante como la moral del sentimiento1 puesta de moda por el infelice ,juan ,jacobo y de la que arrancan1 segn muy encumbrados pensadores1 el romanticismo en poltica y literatura3 dos formas del espritu de rebelin1 de la sensiblera caprichosa y la hemorragia de la palabra1 que llevan entre las flores de trapo de los idealismos ornamentales los venenos sutiles de flaquezas1 disoluciones iniquidades sin cuento4 ,,parecer,a incomprensible que en este mundo1 donde reina el ms tirnico determinismo1 y donde los fenmenos se subordinan los unos los otros sumisamente1 las quimeras y los romances1 de libertad igualdad y fraternidad1 imaginados por un hros lche et dlicat1 hayan ejercido tan misteriosa accin sobre los hombres1 si no fuese cosa averiguada que stos adoran los discursos1 fantaseos y dulces damiselas que ms los engaan1 adulan y fascinan4 ,y el msero y glorioso ,rousseau1 es el fascinador ms grande que1 despus del ,nazareno1 ha visto la humanidad3 un maestro de ilusiones y un apstol de lo absurdo1 como dice alguien con crueldad1 pero no sin exactitud4 l am ardientemente los desheredados de la fortuna2 clam contra los poderosos1 aun cuando se holgaba en su compaa y coma su pan2 sufri la vista de todos1 los dolores de la inteligencia1 del orgullo1 de la carne flaca1 y comunic todos tambin sus rencores1 despechos y fiebres de reparaciones sociales y dicha universal4 ,fu el novelador de la ,utopa y el arquitecto lgico de un sueo de poeta4 ,por eso ha sido y ser el eterno revolucionario y el eterno ilusionista4 ,su poder de encanto y seduccin1 calor comunicativo y contagiosa locura de bondad y virtud1 es para la conciencia lo que para el ,deseo el dulce irresistible canto de la sirena4 ,fuera preciso no tener sensibilidad humana para escuchar sin embriaguez1 los persuasivos y clidos ,discursos1 ,rveries y ,confesiones que se dirigen artera y directamente1 no al cerebro1 sino al corazn1 al orgullo1 los apetitos que robustecen las ansias legtimas1 en suma1 de placer y dominacin4 ,nuestras flaquezas estn de su parte1 sus debilidades de la nuestra3 por eso ha reinado y reinar4 ,y he aqu lo estupendo3 salvo la sana aspiracin hacia la dicha y el imperialismo democrtico que ocultan las frases fraternales1 la dolorosa experiencia de los pueblos proclama que todo es falso en las doctrinas que han hecho sacudir la humanidad en tan violentas convulsiones y preparan al presente otros y acaso ms terribles sacudimientos para el porvenir4 ,falso que el hombre sea bueno por naturaleza2 falso que nazca libre igual los dems hombres2 falsa la fraternidad y las utopas sentimentales basadas en el desconocimiento absoluto de la fisiologa humana4 ,pero qu importa6 ,precisamente lo que ha hecho que el rousianismo arraigue y viva en la inteligencia y el corazn de la humanidad1 no obstante sus contradicciones y pueriles fundamentos1 es que en vez de ser una grande verdad es una grande ilusin4 ,lo imperecedero de l son sus errores4 ,gracias ellos1 y no su substancia lgica1 hase convertido en verdad popular1 en injusticia1 en esclavitud4 tal punto que1 sin quererlo1 el observador de los tiempos que corren se pregunta1 rugando la pensativa frente1 si el verdadero libertador de los ilotas1 el destructor del ltimo dolo y de la ltima tirana no ser acaso el que asesine la ,libertad444 ,,la moral de la ,fuerza1 velada hasta ahora los ojos humanos1 pero presente en el mundo1 no admite del desorden anrquico1 ni la mentira1 ni el error1 ni las contumaces falsificaciones del espritu1 porque la ,fuerza1 por otro nombre1 la razn fsica1 es lo que es y no puede menos de ser2 lo que triunfa fatalmente1 la condicin nica y suprema de las realidades1 y lo que establece en toda suerte de cosas una indestructible jerarqua1 un orden divino1 al que nadie ni nada escapa1 ni aun la razn mstica1 que viene ser as como la loca de la casa de la otra y universal razn4 ,un escolstico1 ,duns ,scot1 maravillado1 sin duda1 por las manifestaciones disfrazadas1 pero reconocibles para el ojo profundo de esta mecnica inteligente que rige en el universo1 preguntbase atribulado por herticas vislumbres y afanes prolijos1 si la materia no pensaba1 tan armoniosas y de buen concierto le parecan su estructura y combinaciones4 ,y el inefable ,maeterlinck1 iluminando el alma obscura de las cosas con las sutiles claridades de su misticismo adivinador1 sospecha que las ideas se les ocurren las flores ni ms ni menos que nosotros4 ,ellas tantean1 dice1 en la misma noche2 encuentran los mismos obstculos1 la misma mala voluntad en el mismo ignotus4 ,ellas conocen las mismas leyes y las mismas decepciones1 los mismos triunfos1 lentos y difciles4 ,parece que tuvieran nuestra paciencia1 nuestra perseverancia1 nuestro amor propio2 la misma esperanza y el mismo ideal1 y considerando el esfuerzo inteligente y formidable de las flores1 los inventos ingeniosos1 los prodigios de imaginacin1 las industrias de que se valen para convertir en mensajeros de sus aromados suspiros y fecundos besos los insectillos y las brisas1 y unirse los amantes lejanos inmovibles1 burlando el cruel destino que las ata al suelo2 reconociendo1 en fin1 la suma de voluntad y pensamiento que anima la vida heroica de la flor1 deduce que no hay seres ms menos inteligentes1 sino una inteligencia esparcida todo2 una suerte de fluido universal que penetra en diversos grados1 segn que sean buenos malos conductores del espritu los organismos que encuentra4 ,el hombre sera hasta aqu1 sobre la tierra1 el modo de vida menos resistente ese fluido que las religiones llamaran divino4 ,nuestros nervios apareceran como los hilos por los cuales se esparcira esa electricidad sutil4 ,las circunvoluciones de nuestro cerebro formaran1 en cierto modo1 las bobinas de induccin1 multiplicadoras de la fuerza de la corriente2 pero sta no sera de otra naturaleza ni provendra de otro origen1 que aquella que pasa por la piedra1 los astros1 la flor el animal4 ,s2 podra aseverarse muy bien1 no slo que la materia piensa1 sino que su pensamiento es infalible4 ,todo hecho1 todo suceso es una forma de l1 una manifestacin autoritaria de la razn fsica1 la cual la conmovedora incurable locura de los hombres1 ya hemos dicho que se empea en oponer la razn mstica1 que es en realidad una creacin y una servidora de aqulla1 del mismo modo que los instintos y las pasiones4 ,los devaneos1 fantasas1 caras las veces1 y briosas imaginaciones de esta razn que vive de prestado1 perduran1 resisten la muerte y son cosas animadas y verdaderas1 mientras sirven solcitas los firmes designios de la razn madre1 donde encuentran su razn de ser todas las formas de lo corpreo y lo intangible4 ,son como las floraciones y galas mudables de un rbol eterno4 ,he ah por qu las verdades1 las religiones1 las aspiraciones humanas envejecen y caducan2 y he ah por qu1 al modo de los insectos1 cuyo destino fugaz y radioso es el de depositar los huevos en el seno protector de la tierra y1 asegurada su descendencia1 morir1 la bondad1 la virtud1 la razn de una poca parecen son sacrificadas al dar luz la razn1 la virtud y la bondad de la poca que sigue4 ,as las duras virtudes del paganismo1 fueron destrudas sin piedad por las piadosas virtudes cristianas1 y stas que alguien llama con ternura melanclica les vertus dlaisses1 empiezan marchitarse1 sofocadas por las soberbias vegetaciones del culto de la ,vida1 que brotan en toda la tierra1 muestran las encendidas flmulas de sus floraciones tropicales en todos los horizontes y principian enseorearse del paisaje moral visible los ojos humanos4 ,como la antorcha que simboliza la vida en las fiestas panateneas1 la antorcha del espritu pasa de mano en mano4 ,las superestructuras cambian4 ,las verdades transitorias1 las mentiras saludables de que se nutre un instante la humanidad1 perecen as que sta agota el jugo vital que aqullas atesoraban4 ,lo inmutable1 lo eterno es la voluntad de vivir1 que trabaja oculta en los antros ms profundos de las almas1 como un gnomo prodigioso1 que produce maravillas y opera milagros1 escondido en las concavidades misteriosas de la tierra4 ,,mas el respeto de la ,vida1 que sale de los laboratorios informa el pensamiento moderno1 se infiltra en las religiones y obra sobre las costumbres con el renacimiento de los deportes atlticos y el amor de la accin1 nace1 mirndolo bien1 de la metafsica de la fuerza4 de otro modo1 el triunfo de la religin de la ,vida es la implcita consagracin del culto de la ,fuerza4 ,la moral de esta ltima1 pesar de la terca y enconada oposicin de nuestros ideales del momento1 aparecer triunfante como un sol que rompe las nieblas matutinas1 cuando se desvanezcan del todo en la conciencia humana los espejismos que tergiversan el valor de las cosas invierten las reales y eternas1 aunque veces imperceptibles jerarquas1 de la razn universal4 ,la diosa de voluntad diamantina no herir entonces los sentimientos ms caros de los hombres1 ni aparecer los ojos de stos como una deidad malfica1 como un genio enemigo1 sino al revs1 como el ngel protector de los huevecillos dorados1 que ponen en el nido tibio del alma las ilusiones favorables la existencia444 ,si todava rechazamos con fiera indignacin sus verdades infalibles1 trgica hermosura y grande justicia1 la que empero1 quieras que no1 ignorndolo sabiendas1 se someten todas las cosas1 es porque nuestra razn y sensibilidad de invernculo no se acuerdan con las leyes que rigen fuera de l2 es porque ignoran que su propio crecimiento va romper presto los vidrios que las protegen de los soles enfloradores y las nieves esterilizantes y que ser preciso aclimatarse perecer2 es porque no conocen su pristino origen1 ni saben que slo son las pintadas y efmeras mariposas en que se transforma una porcin diminuta de la fuerza eterna inconmensurable4 ,,este convencimiento vago1 que gana poco poco las conciencias ms quisquillosas y aun los ingratos cerebros en que la leche del saber se agria y cuaja en oo sentimentalismo1 traer aparejado1 al decantarse1 un cambio radical en la apreciacin de las acciones y excelencias humanas4 ,la victoria del ms fuerte no parecer ignominiosa como hasta aqu1 sino altamente justa y saludable porque ser1 en un momento dado1 el triunfo de lo ms vital1 de lo que sirve mejor el nico propsito discernible en las intenciones confusas de la ,naturaleza4 ,es la voluntad de existir y dominar4 ,reconocida la fuerza como el elemento divino1 generador del universo2 establecido el idntico abolengo ilustre prosapia de la ,razn y la ,necesidad1 del ,factum y de la idea triunfante2 en resumen1 de lo que domina y se impone material espiritualmente1 la conciencia humana enriquecida por definitivas nociones de lo real1 dilatar los horizontes de su concepcin tica1 teniendo por primera vez1 una vislumbre justa del ,bien y del ,mal absolutos4 ,y aqu dara principio el reino de lo divino natural4 ,cada excelencia sera una irrefragable manifestacin de l4 ,las criaturas1 las cosas1 las almas1 se graduaran en la escala de la vida por la cantidad de virtud que almacenasen4 ,lo pequeo no podra ser lo grande1 como acontece para burla y escarnio de nuestra pobre inteligencia2 ni lo dbil lo robusto2 ni las aspiraciones ms nobles seran precisamente1 por una estupenda inversin de valores morales1 las que ms deprimen y amengan la voluntad de ser4 ,las superioridades1 las verdades1 los triunfos se impondran sin demostracin1 por s mismos1 por el hecho de existir4 ,y las antinomias de lo que es1 y de lo que deba ser1 de lo objetivo y lo subjetivo1 causa de las cuales tantas inquietudes han atenaceado al hombre1 acabaran por reconciliarse para siempre en el regazo maternal de la grande razn4 ,,formidables testas han acometido la singularsima aventura de echar los cimientos de la fbrica moral1 no en la voluble razn del espritu1 sino en la firme razn de la materia1 volviendo por tal arte poner sobre sus pies la humanidad aburrida de la parada de cabeza hegeliana4 ,pero nicamente el amable pensamiento de ,guyau intent poner de acuerdo la moral de la fuerza con nuestra moral2 la expansin de la vida y los instintos interesados y agresivos1 con el amor de los otros y el desinters4 ,y aunque1 decir verdad1 los sentimientos expansivos y nobles que cita para descubrir la faceta social de la criatura humana y probar que la vie comme le feu1 ne se conserve qu'en se communiquant1 slo son modalidades del instinto de soberana1 instinto que por medio del amor del convencimiento tiende ocupar ms espacio en el alma la inteligencia de los otros1 no es menos cierto que tales manifestaciones de la superabundancia de vida entraan1 en su propia intensidad1 un principio altruista que transforma el despliegue de la fuerza en lo que llamamos sentimientos generosos expansin hacia las dems criaturas4 ,ms an4 ,el poder ergotizante del filsofo-poeta partiendo de la expansin de la vida como elemento activo de la conducta1 llega no slo resolver la afligente antinomia de lo individual y lo social1 sino establecer la manera del viejo idealismo1 la supremaca del espritu1 precisamente porque ste realiza el mximum de intensidad extensiva1 es decir1 de fuerza dominante4 ,una argucia vuelta de grupas de la misma ndole1 da nacimiento la moral de las ideas-fuerzas de ,fouillee1 la cual1 por otra parte1 se apoya en hechos1 en realidades y no en soportes religiosos metafsicos4 ,las fuerzas1 dice1 en accin en el mundo en nosotros1 cualquiera que sea su naturaleza intrnseca1 concluyen por concebirse en nuestra conciencia y al concebirse transformndose en ideas1 juzgan lo real1 lo modifican1 se convierten en ideas-fuerzas4 ,no por arte1 pues1 de birlibirloque1 sino por las vas naturales de la experiencia1 llega el representante del idealismo francs fabricar como ,guyau1 con substancias materiales1 los tiles productos de la voluntad de conciencia y el persuasivo supremo4 ,en su tozudo afn de establecer la acariciada superioridad de la inteligencia1 el neo-idealismo contemporneo hace muchos de estas sorprendentes excursiones al arsenal de ,dionisos4 ,como ,anteo para criar nuevas fuerzas1 vese obligado ,apolo sentar los divinos pies en la tierra4 ,slo que despus de cada nueva adulteracin y embrollo1 queda ms claramente dilucidado lo que podra llamarse el origen material del espritu y la naturaleza agresiva de las morales4 ,las ideas son transformaciones de fuerzas2 las ideas-fuerzas1 como tales1 no pueden establecer su imperio en los dominios de la conciencia sin lucha1 ni extenderse al exterior sin combatir ni dominar4 ,,la larga y laboriossima evolucin de las morales interesadas fisiolgicas1 de las que desaparecen poco poco los elementos divinos y luego las substancias espirituales medida que la inteligencia humana se nutre y enriquece de conocimientos positivos1 termina despus de la grande revolucin de ,darwin en la ciencia y de ,spencer en la biologa1 en el osado intento de ,nietzsche y ,guyau de construir el noble edificio de la moral sobre los formidables cimientos de la fuerza1 para darle la conducta humana una base inamovible y en armona con las leyes del universo4 ,por otra parte1 la reaccin de los hebreos contra toda aristocracia1 continuada por el cristianismo1 los idelogos y los hombres sensibles del siglo ,,xviii1 hasta florecer esplndidamente en los inmortales principios de la gran ,revolucin1 remata luego de acicalarse con los ensueos1 quimeras y utopas sociales de los discpulos de ,jean-,jacques1 en el determinismo econmico de ,marx1 explicacin materialista de la historia1 de la que el ,oro1 el heredero legtimo de la fuerza en las sociedades1 es el principio generador4 ,esta doctrina1 antagnica del tat pensant que vive fuera del ,taller2 este socialismo cientfico1 destructor de lo que llama con enojo y desprecio un discpulo de ,marx la disociacin ideolgica irrealismo de la cultura greco-latina1 traduce en luchas sociales por la riqueza1 el mando y la dominacin del mundo las aspiraciones sentimentales de los humildes que antao pretendieran establecer1 en ebriedad generosa1 el reino de ,dios sobre la tierra4 ,acontece1 pues1 que de un modo de otro1 por vas ocultas visibles1 las actividades humanas concentran en el dominio los fuegos de la voluntad1 y resuelven en opresiones y tiranas los idealismos ms desinteresados y puros4 ,la fuerza tiende ejercer su imperio porque es la fuerza2 la vida tiende dilatarse porque es la vida4 ,el tiempo descubre infaliblemente1 los principios activos de la conducta humana1 que son idnticos los de toda la actividad universal4 ,en vano es desvirtuar con metafsicas mixturas su naturaleza combativa y dominadora4 ,los hechos muestran la garra felina4 ,la trama y el reverso de los variados tapices de la historia1 ensean que un estado social es una cristalizacin de la violencia1 y que las reacciones contra l1 aun las ms idealistas1 terminan fatalmente en otras cristalizaciones sociales autoritarias y opresoras4 ,los sistemas de gobierno1 las morales1 las religiones mismas--propugnculos y murallas que acaso no tienen otro objeto que proteger la conquista econmica1--obedecen esa ley universal1 porque lo universal son las transformaciones de la fuerza que constituyen su turno los mdulos de la vida4 ,ved el cristianismo2 la religin del amor1 la piedad y el desprecio de los bienes terrenales4 ,cuando deja de ser un reptil subterrneo1 sale de las tenebrosas catacumbas de ,roma1 quema vivos los herejes1 provoca mil guerras y persecuciones y oprime al mundo en un abrazo de mortal amor4 ,los desheredados1 los miserables1 los enfermos2 la escoria de la sociedad1 los oprimidos1 en fin1 pasan ser opresores1 desplegando en sus luchas por la dominacin un celo apasionado y cruel1 una ferocidad implacable1 un furor divino que1 no sacindose con el odio y la persecucin de los infieles y daados1 inventa sutiles razones y refinadas torturas para aprisionar y atormentar su antojo el alma temblante de los adeptos4 ,la ,revolucin1 la gran ,revolucin1 luego de cometer mil horrendos crmenes en nombre de la ,libertad1 termina en las tiranas de ,robespierre y ,napolen4 ,el reino de la ,razn1 resulta la locura trgica del ,terror4 ,la eterna paz1 guerra sin fin4 ,despus444 las indestructibles jerarquas vuelven establecerse con otras etiquetas4 los privilegios de la nobleza suceden los privilegios de la burguesa2 la aristocracia del dinero la aristocracia de la sangre2 el derecho burgus al derecho feudal2 la tirana del nmero la tirana del rey1 y la fementida frmula en que se resumen los ,inmortales ,principios y los ,derechos del ,hombre1 no inspiran ms respeto1 ni tienen ms virtuosidad en el frontn de los edificios pblicos1 que los versculos del ,corn en los muebles moriscos de los bazares exticos4 ,pasada la tromba niveladora1 en el interior de ,francia los hombres y las clases se separan y ocupan el puesto que les da su valor social1 como los lquidos de densidad diferente se gradan por su peso si dejan de ser agitados4 ,en el exterior1 la revolucin que acariciara el pretencioso intento de suprimir las fronteras y establecer la patria universal1 acierta slo instituir el principio de las celosas nacionalidades y la formacin de las repblicas americanas1 donde las diferencias y las aristocracias sociales se acentan ms cada da1 pesar de las leyes democrticas que las rigen4 ,as que sus fuerzas expansivas lo reclaman1 el pacfico y modesto pas de ,washington1 se convierte en la patria altanera imperialista de ,roosevelt1 por las mismas razones y de idntico modo que la potica ,alemania de los claros de luna1 de la grechens y del imperativo categrico1 en la utilitaria y temible nacin de ,bismarck y la filosofa de la historia4 ,de hecho1 pues1 aunque encubierta por disfraces varios1 que reclamaban las necesidades subjetivas del hombre1 no libertado an de las tiranas de la finalidad ni de la sed de lo infinito1 el reinado de la fuerza no ha dejado jams de existir en las sociedades salvajes cultas4 ,las firmes columnas de su trono1 son las leyes mismas de la vida4 ,sea la primordial de sta el deseo de poder de ,hobbes1 la lucha ,darwiniana1 la voluntad de dominacin de ,nietzsche1 la voluntad de conciencia de ,fouillee1 la expansin de la vida de ,guyau1 la vida creadora de ,bergson otra ley no formulada an por labios mortales1 el hecho brutal de la ,fuerza triunfante surge del disforme vientre del caos2 anida en el alma de todas las cosas1 de las religiones1 de las filosofas y del amor mismo y es as como el fuego sacro del universo4 ,nadie1 ni cosa alguna1 escapa al imperio de la terrible divinidad1 en cuyo calificado y pomposo cortejo figuran humildemente1 los dioses del olimpo y los gusanos de la tierra4 ,,es un bien un mal8 ,en todo caso es una indestructible realidad1 contra la que1 al punto que han llegado las nociones positivas de las cosas1 no cabe ni conviene revelarse4 ,qu hacerle8 ,las atenuaciones de la cultura idealista y las virtudes cristianas1 que fueron en un principio indispensables para corregir la virulencia del egosmo nativo y contrarrestar los abusos naturales1 pero anti-sociales de los poderosos1 fin de hacer posible la vida comn1 parecen hoy nocivas las sociedades caducas1 excesivamente domesticadas y cuyos apagados ardores para la accin y la lucha piden ms bien enrgicos revulsivos4 ,las nuevas disciplinas morales tratan de drselos2 obedecen una alta necesidad4 ,qu sera de los hombres y los pueblos que practicasen el desinters1 el desprecio de los bienes materiales1 en esta poca en que la superioridad econmica entraa todas las otras8 ,las viejas virtudes han perdido su poder4 ,fuerza es reconocerlo4 ,el exhausto inane espiritualismo confisase impotente para forjar una nueva ilusin favorable la vida4 ,las mentiras saludables1 que en otra hora fueron propicias al instinto vital para producir los espejismos encantados que le daban la existencia una razn de ser y la marcaban imperiosamente un derrotero1 no tienen hogao ninguna virtud activa4 ,la ciencia condena implacable las aspiraciones subjetivas ilusiones metafsicas en pugna con las verdades hiptesis que ella establece framente1 sin piedad y sin rencor4 ,la humanidad provecta1 curada de locura juveniles y ansiosa de bienes reales1 no cree en los campos elseos del edn ni en los msticos jardines del alma2 prefiere las prosaicas dichas que satisfacen1 sin las torturas de la mala conciencia1 su apetito de carne1 su sed de vino4 ,perdida la ilusin fastuosa del ,paraso y de toda finalidad transcendente1 sin excluir la del superhombre1 las actividades y aspiraciones humanas van1 como al caer la tarde las dispersas ovejas al redil1 hacia la religin de la ,vida1 elevada y cruel en aquellos pensadores que1 aceptando los principios selectivos de la ,naturaleza como necesarios la evolucin progresiva1 quieren la vida bella y dura como el diamante2 rastrera y fecunda en los que1 rechazndolos y desdeosos de toda excelsitud1 aspiran slo honestamente la dicha comn del mayor nmero4 ,es la antigua y luctuosa guerra del aristocratismo y del plebeyismo1 llevada sin embozos ni trapujos1 al campo de honor de los intereses materiales1 donde las categoras idealistas pierden sus mltiples y engaosos matices y se resuelven en deseo de poder y lucha por la riqueza entre los poseedores y los desposedos4 ,los primeros1 individualistas no1 sin exceptuar la clase pensante1 que tan sospechosa y antiptica va pareciendo los trabajadores1 son los menguados descendientes1 pero que llevan an en la sangre la pimienta del herosmo1 de los jefes1 hombres providenciales y cazadores forzudos delante del ,seor que guiaron los pueblos en su aurora2 los segundos1 solidaristas cratas1 son los ensoberbecidos vstagos de la turbamulta pasiva y rebaega1 convertida en pueblo soberano por la fuerza del nmero4 ,su oposicin es la oposicin de la parte caduca del pasado seoril1 sibarita1 ensoador1 guerrero1 y el presente cientfico1 pacifista1 prctico1 laborioso4 ,del choque nace el antagonismo y la anarqua de las ideas contemporneas2 las trgicas luchas sociales y el drama ntimo de las conciencias3 antros obscuros donde ciegas rien guerreros con sotana1 seores vestidos de harapos y mendicantes que ostentan valiosas plumas en los sucios y miserables chambergos4 ,el espritu clsico1 razonante y finalista1 que reconoce un principio divino y la supremaca de la inteligencia sobre el querer y el poder para la bella ordenanza del mundo1 fu siempre amante de las jerarquas bien establecidas1 del orden1 de la autoridad1 de la sumisin la regla2 pero al mismo tiempo1 por exceso de cultura literaria1 es irrealista1 picotero1 iluso y1 en suma1 debilitante1 ya que perpeta con el desinters y el altrusmo1 un engao1 una mentira1 un espejismo peligroso para las energas viriles de la inteligencia y del alma4 las veces por sensiblera y razones de justicia convencional1 de esa justicia compuesta con toda suerte de productos artificiales en las aulas de los idelogos1 pica en democrtico y humanitarista1 pero en el fondo1 si deja hablar su instinto profundo es un adorador de la fuerza idealizada--como corresponde quien ha nacido con el alma gran dama y el espritu gran seor1--y acata las copetudas excelencias y aristocracias morales que ella establece su capricho1 de la misma manera que el espritu moderno1 un tanto macarrnico1 pesar de su ciencia1 cree nicamente en la fuerza real y respeta slo las superioridades de hecho y las aptitudes que se imponen por su eficacia y utilidad inmediatas4 ,entre las brillantes1 dispendiosas y desinteresadas virtudes de los humanistas1 causa eficiente ayer de podero y hoy de flaqueza1 puesto que llevan al renunciamento1 crimen monstruoso ahora como fu antes decantada virtud2 y las industriosas y batalladoras cualidades necesarias las naciones para no ser vencidas en la contienda universal1 no cabe pacto ni conciliacin4 ,es la lucha de dos mundos2 uno que nace1 otro que muere2 es la lucha inevitable y eterna de la tradicin conservadora y la educacin revolucionaria como dicen los fisilogos y que constituye el fenmeno de la vida lo mismo en la naturaleza que en las sociedades4 ,,la discordia que la antigua sabidura crey suprimir entre los hombres1 sin barruntar que con ella hubiese desaparecido la existencia misma1 ofrece nuevas flores y nuevos frutos en cada grado de la civilizacin4 ,son las novsimas formas de la cultura1 las modalidades del progreso1 las manifestaciones de la vida4 ,cuanto ms avanza sta1 ms se complica y refina la lucha no slo entre los hombres1 sino entre las ideas1 sentimientos instintos de cada hombre4 ,lucha entre el ideal y la realidad1 entre lo subjetivo y lo objetivo1 entre lo individual y lo social1 entre el capital y el trabajo1 entre los opresores y los oprimidos1 entre los que nacieron marcados con el signo radioso de la voluntad dominadora y los que vinieron al mundo llevando en el cuello el collar infamante de los esclavos4 ,y en toda suerte de cosas1 el triunfo1 temporario siempre1 es de aquello que interpreta mejor1 en un momento preciso1 los propsitos impertrritos incontrastables de la razn universal4 ,la cuestin social que actualmente nos atribula1 se resolver como todas las otras3 por el dominio de los fuertes sobre los dbiles4 ,el comunismo evanglico1 soado por ciertas rdenes religiosas y que ha tenido sus ltimos destellos en el misticismo anrquico de ,tolstoy2 la ,edad de oro de los utopistas del siglo ,,xviii y la ,federacin universal de los libertarios modernos2 los ideales colectivos1 por decirlo todo1 punto extremo de la ,economa que pretende organizar la sociedad1 vale decir la produccin1 cientficamente1 es muy posible y aun probable que puedan arraigar en la spera corteza del globo4 ,mas ello no ser porque los consabidos ideales sean justos1 segn nuestra universitaria justicia2 no por las razones sentimentales que todos nos impulsan revelarnos contra lo que el instinto social1 desarrollado por el influjo del ambiente humano expensas del egosmo nativo1 llama iniquidades sociales1 vas ocultas acaso de una justicia suprema2 sino porque la evolucin econmica llega un punto culminante y preciso en que la produccin colectiva reclama la reparticin colectiva1 y1 sobre todo1 porque siendo las necesidades pecuniarias las primeras que hoy es necesario satisfacer para vivir tanto material como moralmente1 fuerza es que arrastren mayor nmero de almas y tengan ms grande influjo sobre las sociedades que el aristocratismo idealista1 cuyos principios eficientes1 cuasi msticos1 no pueden ser impulsores sino de las naturalezas muy cultivadas y finas4 ,y he aqu otra prueba palpable de la relatividad y miseria de las presuntuosas verdades salidas de la testa del hombre4 ,una simple modificacin de las circunstancias ambientes1 vuelve las tornas de los valores humanos3 las cualidades excelsas trucanse en causa de inferioridad y los ineptos de ayer se convierten en los aptos de hoy4 ,no2 la sociedad no ha sido nunca ni ser en el porvenir la obra santa del ,bien1 de la ,justicia ni del ,derecho1 sino el engendro diablico del instinto vital dominante1 como quiere ,marx1 el producto de la lucha de clases1 engendrada1 segn l1 por la evolucin de los intereses y que determina1 por aadidura1 el proceso de la historia entera4 ,es la parte cierta1 salvo ligeras restricciones1 del socialismo cientfico criticista1 que muy poco tiene que ver con las utopas sentimentales de ,rousseau1 del cura ,meslier y de los idelogos1 ni con las componendas burocrticas y fiscales utopas de los cretinos1 ni con otras formas pueriles del socialismo vulgaris de que nos habla el docto ,labriola4 ,muy acertadamente dice ,marx3 ,el modo de produccin de la existencia material1 determina generalmente el processus social1 poltico intelectual de la vida4 ,no es la conciencia del hombre lo que determina su manera de ser1 sino1 al contrario1 su manera de ser social1 lo que determina su conciencia4 ,el cuerpo creador se crea el espritu como una mano de su voluntad1 dira ,zaratustra4 ,la produccin primero1 agrega por su parte ,engels1 y en seguida el cambio de los productos1 forman la base de todo orden social4 ,esos dos factores determinan1 en cualquier sociedad dada1 la distribucin de las riquezas y1 por consiguiente1 la formacin y las jerarquas de las clases que las componen4 ,esto sentado1 si queremos encontrar las causas determinantes de tal cual metamorfosis revolucin social1 ser preciso buscarlas1 no en la cabeza de los hombres1 ni en su conocimiento superior de la verdad y la justicia eternas1 sino en las metamorfosis del modo de produccin y de cambio1 en una palabra1 no en la filosofa1 sino en la economa de la poca estudiada4 ,estos razonamientos pedestres son la anttesis del vrtigo de las alturas1 agria voluptuosidad de las excursiones metafsicas1 pero producen la reconfortante impresin de la tierra firme despus de un largo viaje marino una ascensin aerosttica4 ,por fin los fenmenos sociales pueden explicarse positivamente1 sin echar mano de sutiles recursos3 son las apariencias1 las superestructuras de la evolucin econmica1 la cual provoca la formacin y la lucha de clases y sta1 su vez1 la enmaraada urdimbre de la historia4 ,la ineficacia de las disciplinas idealistas en los sucesos del mundo1 que tan hondos lamentos arranc ,renn1 queda explicada claramente4 ,el modo de produccin y de cambio1 sometiendo su influjo plasmante las manifestaciones todas de la vida social1 crea el bien1 la justicia y el derecho de cada poca1 que no son otra cosa1 en ltimo trmino1 que la expresin autoritaria de los intereses que han triunfado1 y dicta las relaciones de los hombres que slo son1 en substancia1 relaciones de produccin1 correspondientes un perodo dado del desenvolvimiento de sus fuerzas productivas4 ,aun no ha llegado el momento1 ni llegar acaso nunca por falta de documentacin histrica precisa1 de explicar1 por medio del determinismo econmico1 los mitos1 las religiones1 las morales como ha intentado hacerlo incauta y puerilmente ,lafargue4 ,mas ciertos hechos indiscutibles1 aducidos con grande copia de comentarios por la escuela marxista1 y la observacin1 constatada1 en general1 de que las efervescencias y revoluciones humanas obedecen1 en el fondo1 causas econmicas visibles ocultas1 legitiman las pretensiones del materialismo histrico y permiten interpretar1 en conjunto1 una gran parte del pasado4 ,y si bien se considera1 hasta los ms ayunos de doctrina1 pueden comprender1 con un poco de buena voluntad1 que siendo las necesidades materiales las ms hondas y urgentes1 debieron de inspirar en todo tiempo las metafsicas1 retricas y reglas de conducta favorables su satisfaccin2 y que siendo el espritu as como la sombra del cuerpo de la necesidad1 las estructuras sociales se explican ms acabadamente por la economa de cada poca que por sus engaosos espejismos mentales4 ,antao podan abrigarse dudas sobre la veracidad de tal afirmacin1 que muchos ingenios1 y no de los ms romos1 hubiera parecido descabellada3 hoy no cabe hacerlo4 ,el trabajo formidable y fatal de los fermentos econmicos se ha hecho visible en la edad moderna1 cuya morfologa empezamos conocer ntimamente1 sin que nublen los ojos veladuras idealistas ni misterios divinos4 ,la transformacin completa de las sociedades por la manufactura comercial1 la grande industria y el capitalismo1 no dejan al respecto ni asomos de dudas4 ,ms que espritu precipitado parece el mundo condensacin de egosmo4 ,en el ,manifiesto ,comunista1 y1 sobre todo1 en las luengas pginas del ,capital1 admirables de anlisis y lgica1 muestra1 con muy concertadas razones1 el pontfice del socialismo cientfico1 cmo los nuevos modos de produccin y las fuerzas expansivas del comercio rompieron las servidumbres1 privilegios y relaciones patriarcales del mundo feudal para dar origen al reino de la finanza y la grande industria1 y cmo el agrupamiento de obreros en las usinas y talleres para colaborar en el mismo producto1 en otras palabras1 cmo la produccin colectiva1 mina al presente los fundamentos de la apropiacin individual1 lo que es lo mismo1 de la sociedad capitalista2 roe sus soportes poltico-jurdicos y trata abiertamente de imponer los cdigos comunistas y la reparticin colectiva que corresponden aquella produccin4 ,de modo que1 por la fuerza de las cosas1 se efectuar1 segn los arspices socialistas1 la muerte de la sociedad burguesa1 fundada sobre la odiosa explotacin del hombre por el hombre1 y el advenimiento ansiado y glorioso de la sociedad idlica1 en la que el libre desenvolvimiento de cada uno1 ser la condicin del libre desenvolvimiento de todos4 ,,dulces anuncios1 capaces de tonificar la desmayada esperanza en el edenismo terrestre1 si no los hiciera sospechosos el endiablado parentesco con las amables sofisteras de ,jean-,jacques y la hueca y rimbombante fraseologa jacobina6 ,sin duda1 hay mucho de verdadero en la abstrusa tesis marxista2 pero las conclusiones y aplicaciones prcticas1 como engendros del espritu de sistema1 intencin pueril de hacer entrar las realidades en los angostos casilleros de la abstraccin1 parcenme sobrado artificiales y1 la postre1 ingenuas4 ,se comprende1 sin grande esfuerzo1 el papel principal y decisivo de la lucha econmica en la historia del mundo1 y que la sociedad comunista suplante la sociedad burguesa1 como sta misma suplant la feudal en el gobierno de los hombres1 cuando lo pidieron las leyes de la produccin4 ,lo que es ms difcil de digerir1 pesar de los jugos gstricos de la dialctica marxista1 es cmo ha de impedirse la formacin de las clases sociales y el antagonismo de ellas1 aun en el caso de suprimir1 lo que es ardua empresa1 la lucha econmica1 causa presunta de los males que afligen la sociedad1 pero al mismo tiempo causa cierta tambin del proceso histrico de las sociedades4 ,sin la lucha econmica1 se dice1 y lo que es su consecuencia1 sin la lucha de clases1 desapareceran los privilegios burgueses1 las desigualdades inicuas1 la dominacin de los pobres por los ricos4 ,mas para lograrlo1 hace falta la destruccin de la propiedad--que es un robo1 segn reza el resobado aserto de ,prudhon1--del capital1 del comercio1 de la libertad1 y1 en fin1 de las desigualdades naturales1 porque si stas subsistieran en cualquier forma1 las odiosas jerarquas se estableceran nuevamente y con ellas el predominio de unos hombres sobre otros4 ,luego hace falta para la organizacin cientfica de la humanidad1 organizacin destinada concluir con la guerra de los hombres y la anarqua capitalista1 no slo la igualdad civil1 sino la igualdad econmica1 sin la que1 la primera y aun la democracia misma1 es un puro fantaseo1 y por aadidura la igualdad moral1 intelectual1 todas las igualdades4 ,y como la lucha entre los hombres existira an1 mientras hubiera ambiciones y egosmos1 habra que suprimir los egosmos y las ambiciones1 lo que es igual1 habra que suprimir la vida misma4 ,es un punto de contacto curioso entre los ascetas y los comunistas de todos los tiempos4 ,cmo las cerezas1 que en tirando de unas vienen las otras detrs1 las enormidades traen las enormidades4 ,es lo que acaece cada vez que la inteligencia1 olvidando que es la servidora del instinto vital1 se lanza construir castillos de abstracciones1 en guerra abierta contra la fsica del alma y la lgica infalible de las realidades4 ,muchas y muy serias objeciones cabe hacer la concepcin marxista del dinero1 de la mercanca1 del capital1 y ms an1 las tendencias fatalmente niveladoras y utpicas de la doctrina que est en vsperas de desquiciar el mundo burgus4 ,pero hay algo en que nadie ha parado mientes y que se me antoja realmente imperdonable en el sesudo ,marx3 es la incomprensin del valor divino de la moneda1 despus de haber comprendido su valor fisiolgico1 digmoslo as1 en el desarrollo orgnico de las sociedades4 ,y1 sin embargo1 lo que se me alcanza1 slo admitiendo que el ,oro es el substratum social de la voluntad de dominacin y que como tal1 se crea la tica que le conviene1 es que podra aseverarse que la filosofa y las instituciones son las superestructuras de la economa1 como lo afirman1 sin empacho1 ,marx y ,engels2 slo reconociendo1 con estoica resignacin1 que el ,oro es el signo de la diosa guerrera1 creadora y destructora de la sociedad1 y por lo tanto el acicate del deseo de poder1 es que puede resultar cierto1 ya que todos los brotes del carcter son obra de aquella1 que la lucha de clases sea la historia del mundo1 como el planeta1 la vida1 el hombre y el pensamiento mismo son el producto maravilloso de una lucha sin tregua ni fin4 ,,de modo1 pues1 que la ,federacin ,europea del sueo ferico y prosaico una de ,hiplito ,dufresne1 no se realizar por otros medios que los empleados hasta ahora por las clases triunfantes para consolidar sus conquistas y establecer su dominio2 ni eliminar la vitanda lucha entre los hombres1 aunque suprimiera la lucha econmica2 ni los libertar de esclavitudes fatales2 ni por el hecho de equilibrar los bolsillos1 nivelar los cerebros y las almas4 ,la sociedad futura1 en donde el gobierno de las cosas reemplazar al gobierno de las personas1 gobierno tcnico y pedaggico1 reino ecunime y omnmodo de la ciencia1 que podra terminar como el reino de la ,razn1 prepara ya en las sombras los instrumentos de tortura y disea las jerarquas del nuevo imperio4 ,en el altar de la diosa ,igualdad1 los pies del dolo populachero1 empiezan depositarse1 como costosas ofrendas1 las suspiradas libertades y los derechos sagrados por los que ardorosamente combati la humanidad1 tan presto ilusa como desengaada4 ,el nivelamiento comn1 hecho al rasero de lo ms inferior2 la pobreza forzada y el trabajo obligatorio1 fundamentos fatales de la nueva organizacin colectivista1 sobre relajar1 como la tica cristiana1 los resortes de la voluntad1 matando el inters y el egosmo1 y producir la degeneracin y envilecimiento de la criatura humana1 dividira la sociedad en dos ejrcitos3 uno de funcionarios1 la nueva aristocracia1 y otro de trabajadores1 el nuevo proletariado1 sin peculio1 ni esperanza de obtenerlo ni libertad de procurrselo4 ,el ,estado1 con este otro nombre1 pensara por todos1 obrara por todos1 acumulara las magras riquezas que nadie tendra inters verdadero en producir1 porque el hombre puede amar su semejante hasta morir1 pero no hasta trabajar para l1 como asegura el mismsimo ,proudhon4 ,y aquellas riquezas seran repartidas luego1 segn lo entendiera una plaga de administradores1 interesados1 como es natural1 en quedarse con la mejor parte4 ,los odiosos privilegios de las aristocracias1 le seran conferidos al ,estado forzosamente2 la omnipotencia de los mandarines1 seguira la omnipotencia del monstruo frio1 ms absoluta an2 y la anarqua capitalista1 otras anarquas1 otras pasiones invasoras1 otras ambiciones feudales1 otros egosmos acaparadores1 otros intereses egostas1 otras formas de la ,voluntad1 en conclusin1 la que suministrando secretamente los materiales para todas las sociales construcciones1 y pasando al travs de todas las cribas de la lgica1 seguir trabajando1 como hasta aqu1 la masa humana1 por la guerra de todos los instintos intereses3 el camino de perfeccin ms corto y cierto quiz1 para llegar prontamente los movimientos ordenados y la armona que1 en medio de una lucha colosal1 reina en la ,naturaleza4 ,,el esfuerzo trgico de la humanidad por acordar las leyes del universo los deseos ardientes del corazn1 no puede menos de terminar un da por la obediencia y adaptacin humildes del corazn al universo4 ,mas ello ser1 todas luces1 el franco y decisivo advenimiento de la moral de la ,fuerza4 ,falta saber quin obedecer mejor sus reglas inflexibles3 si el darwinismo social y el idealismo nietzsquiano1 sacrificando las generaciones presentes las futuras1 las masas los aristos1 y los dbiles y lacerosos los robustos y viriles para embellecer la humanidad y llegar al superhombre1 el piadoso humanitarismo1 luchando bravamente contra la crueldad de la ,naturaleza y de los hombres de rapia1 fin de asegurar la vida y el bienestar de todas las criaturas1 sin excluir los tristes depositarios de la fealdad1 vileza y degeneracin humanas4 ,ambas sendas son lbregas1 temerosas y llenas de incertidumbres4 cada paso surgen como fantasmas1 dudas torturantes4 ,en virtud de qu ley1 ya que el mundo1 segn todas las apariencias no tiene ningn fin racional ni le es dado la razn imponrselo1 puesto que ella misma ignora adonde se dirige2 en virtud de qu ley1 repito1 el presente1 la nica realidad sabrosa indiscutible1 ser sacrificada un futuro brumoso y metafsico1 al modo que antao los bienes terrenales las promesas celestes y las dichas quimricas del otro mundo8 ,es posible que el genio de la especie los mismos mandatos de la diosa fiera1 le impongan la humanidad aquel cruento deber8 ,cabe esperar una nueva concepcin religiosa de la vida1 semejante la gran ilusin cristiana1 un ideal neo-romntico que surja del descreimiento como la pintada mariposa del gusano vil8 ,por otra parte1 el triunfo probable de las utopas socialistas1 en pugna con la sapiente crueldad de la ,naturaleza1 no ser efmero y1 en resumidas cuentas1 daoso para el alma8 ,la relajacin del egosmo y los resortes del querer1 fatales en un organismo social que suprime el instinto de dominacin concentrado en el ,oro y al propio tiempo la lucha de clases1 signos de salud y robustez1 no traer aparejadas la decadencia1 la podredumbre y1 la postre1 la explosin de otros egosmos1 tanto ms viles cuanto ms hipcritas8 ,cuando el globo sea harto pequeo para contener holgadamente la ,federacin ,universal1 el hombre impulsado por las duras necesidades de la existencia1 no tornar ser el enemigo y el cazador del hombre8 ,y reduciendo tanta duda y zozobra lo esencial3 la razn frvola y voluble puede reducir los apetitos y servirnos de rodrign1 siendo ella misma la esclava del deseo1 la vctima de los sentidos y la proyeccin de la necesidad1 es ms seguro ombrculo y gua el egosmo integral1 lobo hambriento convertido en pastor del rebao8 ,he ah los arduos problemas en que se ejercitarn en adelante la ciencia finita y la paciencia inagotable de los socilogos4 ,lo visible por el momento1 para todo aquel que no tenga telaraas en los ojos1 es la lucha de los egosmos1 los cuales cambian de formas1 pero no de esencia1 y la invariable irresistible propensin de las clases dominar4 ,siempre fu as1 aunque los hombres lo ignorasen veces1 pero hoy es as con pleno conocimiento del hecho erigido en ley4 ,poderosos y humildes glorifican la violencia y pugnan por ejercerla1 espiritualmente los unos1 positivamente los otros4 ,los hroes de ,carlyle1 las bestias de presa hiperbreas de ,nietzsche1 los eugnicos de ,lapouge1 los dolicocfalos de los antroplogos1 los idealistas anrquicos al modo de ,gourmont1 los individualistas de cada poca celosos de su yo1 y1 en fin1 los ungidos de los dioses de todos los tiempos1 tendern fatalmente apoderarse del mundo y hacer de la vida quelque chose de fou et de divin4 ,los pobres braquicfalos1 los humildes marchands de marrons1 los dbiles poseedores del triste don de las lgrimas1 los que nacen esclavos de s mismos antes de serlo de los otros y suman sus abulias para fabricarse una voluntad1 los que practican la moral del caracol que esconde los cuernos para que no se los rompan1 y1 en resumen1 los hijos espirituales de ,rousseau y ,marx1 formarn la turbamulta1 sin freno religioso que la domine y vida con toda razn1 de justicia social1 calma1 goces y bienes materiales4 ,los unos defendern con las uas y los dientes sus conquistas econmicas y con ellas los privilegios del ,poder y la alta cultura2 los otros pugnarn por destruir las murallas de la construccin capitalista y asaltar los castillos de puentes de oro guardados por los monstruosos dragones de ,mammon4 ,al pie de aquellos se librarn las grandes batallas del porvenir4 ,el signo de los tiempos presentes1 y lo que puede servir al pensador de tela de juicio para presagiar los partos del futuro1 es que la dicha y fortaleza buscadas por los hombres continua y afiebradamente en las religiones1 filosofas y morales1 sabiendas no1 impulsados ya por el instinto materialote1 pero seguro1 ya por la razn vaporosa1 pero inconstante y falaz1 las esperan hoy del jugo del planeta como la riqueza llama un filsofo idealista4 ,intil es indignarse444 literariamente1 la manera de los fraseadores de oficio1 grotescos alucinados cuyo destino lamentable es el de vivir confundiendo eternamente las vejigas con las linternas4 ,aquella verdad salta los ojos indiferente1 inconmovible1 indestructible4 ,antes1 pues1 de prorrumpir en anatemas1 tan furibundos como vanos1 y adoptar indignadas y teatrales actitudes1 ser bien preguntarse si no existen poderosas1 superiores y aun metafsicas razones para que as sea1 y si1 todo bien pesado y medido1 no es ms saludable que sea as4 ,hase dicho que el anhelo ntimo y la porfiada voluntad del corazn humano1 no es la ventura1 sino la dominacin1 no la paz1 sino la guerra1 y que sta sola da vado los instintos invasores de aqul y le sirve una de hito y resorte propulsor4 ,aun pensadores de legtima cepa rousoniana1 reconocen contritos la ndole batalladora del excelso antropoide1 y loan la violencia como una excelente insuperable disciplina moral4 ,y el ,oro es el habitculo misterioso de la voluntad de dominacin de los hombres y los pueblos4 ,como tal1 merece el respeto de las cosas sagradas4 ,esta consideracin les brinda1 aun los espritus ms delicados y ansiosos de soluciones transcendentes1 la filosfica ocasin de purificarse de aejos prejuicios y reparar una grande injusticia4 ,y si tal consideracin se agrega el convencimiento de que la lucha econmica transporta por artes mgicas al seno de las sociedades1 las condiciones ambientes del medio natural1 satisfaciendo con esa estupenda industria1 los instintos ms profundos y sanos de la especie humana1 acabarn de disiparse las ltimas nieblas del craso error1 y hasta los peor dispuestos comprendern1 sin asomos de dudas1 por qu la riqueza es moral1 como deca ,emerson2 por qu la riqueza es la ocupacin de todos1 como asegura el puro ,gladstone1 y por qu el comercio gobierna al mundo1 segn afirma el amillonado ,carnegie4 ,,segunda ,,parte ,,metaf,,sica ,,del ,,oro ,,un veneciano del estilo--como ,peladn llama pintoresca y acertadamente ,saint ,victor1 quien figura entre los contadsimos escritores que tuvieran de la significacin de la ,riqueza y la ,finanza algunas exactas vislumbres--dice con su verba briosa1 gallarda y ms rica en valores subjetivos de lo que comnmente se cree3 ,si la ,economa poltica tuviera sus poetas1 stos podran cantar el largo y duro martirio que ha sufrido el ,dinero antes de llegar la dominacin de la tierra4 ,todas las instituciones industrias humanas pasaron por largos cautiverios y terribles pruebas1 antes de enseorearse del mundo4 ,basta observar las mltiples metamorfosis1 penurias y malandanzas del ms humilde arte1 comercio prctica aeja1 para percatarse de las infinitas depuraciones que sufren las cosas en los hornos de la alquimia social1 antes de merecer la aprobacin solemne de la ,vida4 ,pero el martirologio de la ,riqueza1 desde el pobre capital inventivo del homo ,mousteriensis ,hauveri1 hasta el acumulado en su castillo de las ,mil y una noches por el mago de ,menlo ,park2 las torturas de la ,finanza1 desde los morosos cambios de armas1 especias1 maderas olorosas y productos raros de pases remotos1 hasta las vertiginosas operaciones burstiles actuales2 desde las sitibundas caravanas de camellos que ponan en contacto1 tal cual vez1 los pueblos comerciantes1 hasta las serpientes de metal y monstruos marinos que ponen en circulacin las mercancas de las ciudades y aldeas1 y por medio del trfico las une todas entre s ms ntima y estrechamente que pudieron hacerlo la sangre la religin1 no tiene igual4 ,la historia de ,mammon es la ms aventurera y dramtica de la historia de los dioses4 ,las maldiciones divinas y los anatemas humanos1 llovieron sobre l4 ,crueles flagelos ensangrentaron sus robustos lomos de palestrista4 ,sus devotos fueron en toda la redondez de la tierra perseguidos1 execrados expoliados siempre como representantes tpicos del egosmo y enemigos natos de la fraternidad4 ,y en el fondo1 los sacerdotes y ascetas ocupados en la gran falsificacin idealista1 no se equivocaban3 navegantes osados1 astutos mercaderes1 usureros voraces posean los secretos del lucro1 de la dominacin y tendan1 como los grandes capitanes por medio de las armas los sofistas por medio del discurso1 acaparar y oprimir4 ,los peligros de los mares ignotos1 los azares de las rutas inciertas y temerosas1 las luchas del comercio les afinaba la inteligencia y el sentido de lo real1 robusteca los msculos en mil peliagudas gimnasias y haca de ellos concurrentes temibles1 y como tales1 odiosos4 ,eran como los fermentos del mal en la levadura del pan eucarstico2 los depositarios vulgares de la fuerza interior1 que segn ,ferrero1 obra continuamente en las disposiciones intelectuales y morales de los hombres1 y los obliga en cada poca crear nuevas riquezas ideas1 y destruir los estrechos casilleros de las viejas costumbres1 en que no encajan ya1 ni sus apetitos ni sus ambiciones4 ,esa fuerza interior misteriosa1 que otros nombraron antes1 sin conocer su esencia ni explicarse su papel1 fluido divino1 voluntad1 instinto vital1 lo inconsciente1 formas y derivaciones1 en suma1 ms menos complejas y sutiles de lo que los modernos mecanistas llamaran acaso la energa1 es la que se concentra en el ,oro1 aunque no se den cata de ello ,marx y ,engels al hacer de las luchas econmicas el principio generador de la historia444 ,con aquellos mercaderes1 entraban y se hacan cada vez ms preponderantes en las colmenas humanas1 las substancias explosivas de las revoluciones sociales3 las ambiciones de gozo1 lujo y dominacin1 que ,tito ,livio1 el viejo ,horacio y ,sneca en ,roma1 como antes en ,grecia ,theognis1 ,aristfanes y ,platn tuvieron y condenaron por corruptoras1 puesto que destruan los usos y sentimientos consagrados por innmeras generaciones2 pero que el mundo moderno1 necesitado de actividades productoras y constante transformacin1 se inclina considerar1 en conjunto1 como elementos generadores de progreso1 causa1 precisamente1 de que despiertan los apetitos dormidos1 espolean las energas y son venero de produccin de riquezas y renovaciones saludables1 sin lo cual1 es cosa sabida1 que las sociedades consumen sus ahorros y declinan fatalmente4 ,,las virtudes tradicionales de los pueblos pobres y austeros1 virtudes destinadas flaquear como la inocencia paradisiaca de nuestros primeros padres al pie del rbol del saber1 no haban terminado su cometido y tenan algo que pergear an1 cuando los factores econmicos hicieron su irrupcin brbara y empezaron modelar su antojo y abiertamente las sociedades4 ,en secreto lo haban hecho siempre1 porque siempre los hombres rieron por un trozo de pescado crudo1 cocido en salsa4 ,pero los antiguos no podan reconocer de buen talante el advenimiento oficial de ,pluto1 del dios revolucionario1 que amenazaba destruir las instituciones civiles y religiosas1 y la par de ellas1 los privilegios de las aristocracias seculares4 ,era el vencedor1 cubierto de sangre y que arrastra en su cortejo triunfal1 un rebao de vencidos y esclavos1 encadenados su carro de guerra4 ,llegaba produciendo mil cataclismos y desquicindolo todo3 destrua las viejas jerarquas1 libertaba los esclavos1 ennobleca los plebeyos1 envileca los nobles y daba pbulo mil actividades desconocidas1 mil costumbres nuevas y una nueva mentalidad4 ,no hay sino considerar las reformas de ,soln y ,servius1 para darse cuenta de la magnitud de las revoluciones sociales que siguieron la aparicin del dinero como ,majestad en ,grecia ,italia1 cinco seis siglos antes de nuestra era4 ,aun resuenan1 repercutiendo de edad en edad1 los lamentos invectivas de los poetas contra la confusin de razas que traa consigo las bodas de los nobles arruinados con las plebeyas adineradas4 ,entonces1 como en la magnfica corte del ,rey ,sol1 como ahora1 hubirase podido repetir en ciertas ocasiones la graciosa y cnica frase de madame de ,grignan disculpando su hijo de haberse casado con la rica heredera de un fermier3 las mejores tierras necesitan1 de tiempo en tiempo1 un poco de abono4 ,la riqueza empezaba conferir los rangos y las dignidades en la sociedad y hasta en el ejrcito1 como antes la religin y la sangre4 ,un personaje de ,eurpides1 quien le preguntan de qu origen es cierto sujeto1 contesta3 ,rico1 son los nobles de hoy4 ,y lo eran de fijo1 los plutcratas que saban enriquecer las ciudades con el comercio y defender las riquezas en los campos de batalla2 lo cual no fu parte impedir que los ,polibios y ,cicerones lamentasen acerbamente la relajacin de los lazos sociales1 la perversin de las costumbres1 el lujo1 la molicie1 la gula1 la avaricia1 y1 ms tarde1 las sangrientas luchas1 terminadas veces por terribles hecatombes y degollinas1 entre seores y esclavos1 patricios y plebeyos1 ricos y pobres1 en fin1 con que se inicia el reinado del dios que haba de ser luego tan amante de la paz4 ,sneca1 moralista estoico1 no exento1 sin embargo1 de concupiscencia ni codicia1 clamaba airado3 ,es el dinero que revoluciona los forums1 que precipita las turbas hacia los tribunales1 que arma los hijos contra sus mayores y fabrica los venenos2 por l los reyes roban1 matan y1 fin de descubrirlo entre las ruinas1 destruyen ciudades que largos siglos de esfuerzo levantaran4 ,resistiendo su influjo1 en apariencia funesto1 aun sin traer colacin los horrores de la guerra1 pues que destrua las augustas construcciones religioso-militares1 los moralistas defendan el patrimonio social1 la civilizacin propia contra las invasiones de los brbaros que pretendan imponer la suya4 ,por razones fciles de comprender1 slo perciban los miasmas deletreos que la riqueza produce al estancarse y que es como el exceso del bien1 semejante1 en cierto modo1 los excesos no menos malsanos de la cultura1 la moralidad del arte4 ,la economa poltica y la ciencia social estaban por nacer1 y la severa ,clio en paales no haba descubierto todava los genios que presiden el misterioso trabajo de las civilizaciones1 ni las leyes que rigen la produccin y el cambio de las riquezas1 verdaderos sstoles y distoles del corazn del mundo4 esto ser bien agregar1 que el hijo de ,jasin y la blonda ,demeter1 engendrado en una tierra tres veces labrada1 no produca entonces1 como ahora1 el desarrollo de tantas actividades benficas4 ,las hechuras de ,pluto1 las ambiciones voraces1 aparecan como contrarias al orden social establecido y la tranquilidad de las clases dirigentes2 las voluntades que1 endurecidas y afiladas en el comercio y la industria1 iban derechas dominar1 incomodaban y constituan una amenaza1 un peligro3 no eran fraternales1 traan la discordia1 la guerra y contrariaban la obra pacificadora y enervante de la civilizacin1 quintaesenciada en los preceptos galanos que1 plcidamente1 caminando por prados floridos1 caan de la boca de los maestros y recogan1 vidos de amoroso saber1 efebos grciles y desnudos4 ,,consider,,ndolo atentamente1 ocurre preguntarse si quiz el odio la ,fuerza invencible y su heredero el ,oro1 en que rematan las religiones1 filosofas y morales despus de ,platn1 quien tan duras invectivas le merecieron las clases adineradas1 no es el sntoma tpico1 aunque inadvertido para el poeta de ,zaratustra1 de la reaccin de los dbiles contra los fuertes1 dictada por la urgentsima necesidad1 de que nos da seales inequvocas la doctrina cristiana1 de atenuar la virulencia del egosmo nativo y corregir los abusos naturales1 pero anti-sociales de los poderosos1 fin de hacer posible la vida comn y la santidad de la existencia4 ,el amor de la riqueza1 la ,riqueza en s1 es la objetivacin condensada y cabal del egosmo1 hostil al renunciamiento1 la generosidad intil1 los ideales humanitarios2 hostil lo que no sea el inters genuino y vital de las criaturas4 ,esto explica de sobra los males que causa y su condenacin por los santos varones1 sobre cuyas testas sin fiebres y que ignoran la razn fisiolgica de los fenmenos sociales1 desciende majestuosamente1 como sobre ,parsifal1 la blanca paloma del espritu de ,dios1 cuando el hombre simple1 por un prodigio de la fe1 hace resplandecer de nuevo la sangre de ,cristo en el vaso sagrado del ,graal4 ,pero el egosmo1 por otra parte1 es la fuerza1 el nervio1 el jugo de la voluntad2 es1 en cierto modo1 la virtud humana1 lo cual explica1 no menos cumplidamente1 su triunfo en el mundo y rehabilitacin por los fervientes de la ,vida y la moral del esfuerzo triunfante y creador4 ,mas esto atae los socilogos de novsimo cuo1 excitadores y organizadores de los egosmos desvirtuados por las dulzuras de la civilizacin1 no los moralistas de vieja cepa1 de industria adormecedores1 cuando no destructores de aquellos egosmos1 como cumpla1 hasta cierto punto1 en las pocas en que el animal humano era demasiado bravo y acometedor4 ,la obra del cristianismo1 como antes la del budismo en la ,india1 fu amansarlo1 introduciendo en el tumultuoso corazn de la bestia el desinters y la piedad4 ,y en efecto3 la antipata hacia las voluntades sobrado dominadoras se acerba1 acrecienta y desborda como un ro que recibe copiosos inauditos afluentes1 despus que ,jess ensea el estrangulamiento del deseo y el horror de los bienes terrenales4 ,vosotros no podis amar al mismo tiempo ,dios y ,mammon1 dice en el ,sermn de la ,montaa1 y tal repiten contritos1 apstoles1 frailes descalzos y doctores de la ,iglesia en la larga noche medioeval1 noche de pesadillas tenebrosas y macabras1 de visiones terrficas1 fugaces luminosidades de fuegos ftuos y perennes sombras1 cuyo misterio aumentan el murmullo de las plegarias y los gemidos dolientes al pie del confesonario4 ,dirase que1 llenando de horrores y pavuras la existencia1 iban descepar del alma el sentimiento de las realidades y el apego de todo bien4 ,dios y ,mammon no caban en el mismo plato4 ,uno era la negacin1 el otro la afirmacin del mundo que urga destruir como hechura del demonio4 ,la mala conciencia1 como un murcilago fatdico1 revolotea en tomo de las almas4 poca exquisita y dolorosa para los artistas1 asegura ,huysmans1 un fino conocedor de la voluptuosidad del pecado y del cilicio4 ,se vive en una pura y angustiosa zozobra1 con los ojos vueltos hacia las soledades del cielo1 y las flacas y plidas manos se juntan unnimes en demanda de perdn4 ,el goce1 el amor1 la vida1 y1 particularmente1 el ,oro1 en el que se resumen todas las concupiscencias1 son engendros satnicos4 ,ansias locas de purificarse y morir1 agitan los pechos hundidos por la devocin y las penitencias4 ,y as1 como esos lirios que brotan en las sepulturas1 nacen en las conciencias atormentadas1 el desdn de las realidades1 el desprecio de los bienes positivos y la economa celeste1 que slo regula las relaciones msticas de las criaturas con el ,todopoderoso sin curarse de nada ms4 ,para qu8 ,lo importante es la salvacin de las almas3 el resto1 es asunto de poca monta4 ,las sociedades hambrientas se nutrirn como los pjaros1 que no siembran ni recogen1 de lo que ,dios les d4 ,el estado ideal ser la pereza noble1 la mendicidad santa1 la ausencia de todo deseo egostico y de todo apetito carnal1 bien que veces1 apurados por necesidades terrenas y fatalidades fisiolgicas1 papas vidos y concupiscentes1 como los del siglo ,,vi2 ambiciosos patriarcas1 como los de ,alejandra1 y caballeros andantes1 como los templarios1 se dieran en cuerpo y alma la conquista de la riqueza y al demonio de la dominacin4 ,papado1 guerras religiosas1 poltica eclesistica y los concilios1 que se transforman en campos de batalla de los ardores menos mansos y evanglicos1 muestran la flagrante contradiccin de la metafsica cristiana y las necesidades de la existencia4 ,slo transando y deformndose mtuamente1 han podido vivir codendose durante el largo perodo que empieza con la revolucin mstica del cristianismo contra el materialismo pagano y concluye impensadamente con la revolucin materialista de los proletarios contra todas las teodiceas1 ticas ideologas4 ,ayer las miradas y las aspiraciones1 atravesando la pupila ojival1 iban al cielo como las gticas flechas de las catedrales2 hoy la humanidad1 anemiada por los ayunos y penitencias y deseosa de retemplar su nimo con la alegra de vivir1 vuelve los apagados ojos hacia la tierra fecunda que produce las flores aromadas y el rubio trigo1 ,dramtico contraste6 l explica lo que va del ,dios ciego y ventrudo1 satirizado por ,aristfanes y ,luciano en sendos poemas1 al magnfico ,pluto de ,goethe1 cuyo carro triunfal conduce la ,prodigalidad1 la ,poesa2 lo que va del bonete irrisorio del judo1 escarnecido y confinado en la prisin del ,ghetto1 como una alimaa vil sanguijuela chupadora de la sangre noble1 la corona de oro macizo de los reyes yanquis1 que tiran millones al viento con el majestuoso ademn del sembrador lanzando la simiente1 y hacen brotar ciudades y vergeles en los desiertos ridos2 lo que va de ,shylok y ,harpagn ,morgan y ,carnegie2 lo que va1 en fin1 de la sociedad de mendigos de ,san ,juan ,crisstomo1 el amor de la ,pobreza del serafn de ,ass y la vida penitente de los anacoretas y ermitaos al determinismo econmico1 las doctrinas nietzequianas y la religin de la ,vida4 ,,aunque en realidad fuera el primer incentivo del deseo1 tericamente el ,oro es la cosa maldita4 ,durante luengos siglos el desprecio de los bienes terrenales1 que apunta en las viejas religiones1 exceptuando las que florecieron con los olivos de ,grecia1 informa los morales idealistas1 pasa al arte1 la literatura1 todo lo que toca la inteligencia y el alma1 y se dirige francamente contra lo ms impuro y terrenal1 por ser1 sin duda1 la materializacin de los deseos1 pasiones instintos ms intrinsecamente humanos4 ,s2 tericamente el dinero es la cosa maldita4 ,especular1 enriquecerse1 son invenciones de ,mara1 segn los discpulos de ,buda2 invenciones de ,satn1 para los cristianos3 un pacto con el demonio1 para todas las criaturas humildes y temerosas de ,dios4 ,como la ,fuerza1 es el ,oro el enemigo del ,amor4 ,saldr de la obscura tierra una cosa que pondr toda la especie humana en peligro de muerte2 que inspirar infinitas traiciones1 robos y perfidias1 arrebatndole la libertad las ciudades y la vida los individuos4 ,cunto mejor no sera que volvieras al infierno1 oro1 monstruoso elemento6 clama el gran ,leonardo con el ciego furor de un apstol de la pobreza1 l1 que en plena obscuridad1 tuvo tan luminosos atisbos y fu sabedor de tantas cosas4 ,y como l1 nadie barrunta las fuerzas maravillosas que duermen en el corazn del dios ciego como ,eros1 esperando la voz taumaturga que le ordene producir los modernos milagros4 ,el desinters de los filsofos y sacerdotes de la falsificacin idealista1 corre parejas con el inflamado ascetismo de los monjes que1 por pura penitencia y mortificacin de la carne1 se emparedan1 viviendo entre inmundicias de la limosna pblica1 djanse desecar los miembros comer por los piojos1 los gusanos y la mugre4 ,vivir en el desprecio del mundo es el pinculo de la sabidura2 desdear las riquezas y las actividades renumeradoras1 es vivir filosficamente4 ,hasta muy entrada la edad moderna1 el plpito1 la ctedra1 el libro vomitan airados las ms rotundas invectivas contra la sed de lucro y las ambiciones interesadas4 ,el dinero no pierde su olorcillo de azufre4 ,poetas parsitos de los grandes seores2 hidalgos orgullosos y famlicos2 los intiles de todas las profesiones y los incapaces del largo y paciente esfuerzo que exigen los favores de la ,riqueza1 la insultan y escarnecen llenos del secreto rencor de los amantes desdeados4 ,y la sempiterna incomprensin de la engolletada y casquivana ,literatura1 llega hasta nuestros das con la maldicin de ,alberich1 pesar de tener delante las maravillas realizadas por la virtud del ,oro1 entre las que podran contarse1 aunque inacabadas1 la paz del mundo y la unin del gnero humano4 ,los mseros vstagos de ,bucaret1 ,harpagn y ,mercadet pululan en las piezas de teatro y novelas contemporneas1 y1 sobre todo1 en la produccin literaria francesa1 como corresponda1 por legtimo indiscutible derecho1 al pueblo ms idealista1 razonante y amoroso de la pluma caballeresca de ,enrique ,,iv y del penacho fantasioso de ,cyrano de ,bergerac4 ,las pequeas fortunas se hacen de vilezas1 las grandes de infamias1 deca en serio el admirable ,becque4 ,afirmaciones semejantes1 y aun ms subidas de punto1 son el pan cotidiano entre las gentes de letras4 creerlos1 todo comercio sera una maniobra obscura y vil2 todo hombre de negocios1 un truhn vendedor de negros1 como el respetable personaje de ,la ,petite ,nomi4 ,es cosa admitida que1 on ne devient riche sans se salir un peu1 y que1 como quiere ,bloy1 el ,dinero es la sangre del ,pobre4 ,huysmans1 otro monje iracundo1 pretende que es un elemento misterioso1 cuyo poder sobre las almas no puede explicarse sino atribuyndole una naturaleza diablica4 ,y en esta catlica concepcin se complacen1 no slo los poetas1 mas los filsofos como ,finot1 que compara los halagos de la riqueza1 que no satisfacen jams1 las caricias glaciales del diablo1 cuyos besos1 segn confesin de las embrujadas1 hielan de espanto4 ,,los adobes y afeites de la literatura1 le prestan empaque mefistoflico al rostro simple y bonachn del comerciante1 y hacen de ste1 que tiene ms de ,sancho que de ,borgia1 la anttesis de las virtudes cristianas1 la encarnacin de los apetitos groseros1 el espritu del mal4 ,sin embargo1 los viles mercaderes permanecen sujetos an las reglas y cadenas morales de que alegremente se libertaron ha tiempo los artistas4 muchos les sorprende1 sin duda1 que los reyes de la ,bolsa no traspasen ostias sagradas haciendo cabalisticos signos1 ni sacrifiquen tiernos infantes los viernes santos1 como sus congneres los perros judos de antao1 perseguidos en todos los pases1 robados1 sacrificados por millares y quemados en todas las hogueras1 ms que por herejes1 por conocer los secretos del lucro1 su gran hechicera4 ,los curiosos infantiles personajes de ,les ,effronts1 ,les ,corbeaux1 ,les affaires sont les affaires1 y ,l'argent ensean que el patrn literario del financista no ha variado desde ,shakespeare1 ,molire1 ,le ,sage y ,balzac ,augier1 ,becque1 ,fabre y ,mirbeaux4 ,es un ejemplo1 digno de rugar las frentes pensativas1 de la extraordinaria ininteligencia de los retores para comprender y aquilatar la fuerza y hermosura del ltimo smbolo4 ,bien es verdad que el literato1 fuera del mundo de la ficcin1 es un hombre incomprensivo y estpido4 ,dirase que1 fuerza de vivir con el odo atento las misteriosas campanas de la ,ys interior1 hubiera perdido la facultad de entender los himnos gozosos de las realidades1 que pasan como una teora de sonrientes vrgenes1 cargadas de frutos y coronadas de flores4 ,esta inferioridad1 esta ineptitud conmovedora1 pica en grotesca cuando se trata1 no de filsofos ajenos los vanos ruidos del mundo de poetas embebecidos en sus encantadas imaginaciones1 sino de moralistas de teatro1 mundanos y escpticos2 que comprenden y disculpan las flaquezas humanas1 sonren benvolos la voluptuosidad y al vicio y slo se vuelven intratables al juzgar los pecados austeros de los adoradores de ,pluto4 ,tal el amable ,capus1 que cito precisamente1 por no tener nada de un severo moralista1 ni ser un sistemtico detractor de los vientres dorados1 como el obtuso y pueril ,fabre4 ,su comedia ,les ,deux ,hommes1 nos muestra para condenar una y enaltecer la otra1 la oposicin de dos morales3 la del delicado ,delange1 quien causa de su temperamento poco heroico1 en verdad1 gusto del pasado y educacin caballeresca1 se siente vencido antes de luchar1 y espera noble y elegantemente que los apaches vengan arrancarle los ltimos sous que le quedan2 y la del arrivista ,champlin1 sujeto vulgar1 envilecido1 como no poda menos de ser1 segn el prejuicio literario por la sed de riquezas1 lujo y goces materiales4 ,y bien1 hablando con franqueza y lealtad1 ,delange1 el noble ,delange1 el personaje simptico de la pieza1 pertenece aquella dilatada estirpe de idealistas imbciles que otro idealista de ms enjundia y garra1 ,barrs1 aconseja enviar al matadero4 ,es precisamente lo que hacen los hados cuando el sibarita decide1 en un viril arranque1 bajar la arena1 lanzarse la lucha1 envilecerse en la ,bolsa4 ,parece resuelto ser un hombre terrible4 ,sin tomarse otro trabajo que el de seguir las indicaciones de un mal consejero1 interesado en arruinarlo1 el buen ,delange hace una jugada infeliz y pierde1 como era lgico1 obrando con tan poco seso1 lo que le resta de su menguado peculio4 ,y basta1 ya ha hecho todo lo que haba que hacer para ablandar la esquiva suerte2 ya ha dado la medida de sus fuerzas y toma una actitud resignada para morir4 ,como se ve1 la odisea de su energa no es muy famosa4 ,champlin es harina de otro costal4 ,se agita1 sufre1 lucha2 quiere vivir1 vencer1 gozar y1 como el doctor ,fausto1 ver sus pies la nave rota y hundida4 pesar de todo1 no es tan bajo ni ruin como parece4 ,la ganga de sus sentimientos groseros1 contiene las partculas de oro de una ambicin generosa y audaz4 ,corregido de sus vicios1 la humanidad podra esperar algo de l4 ,su egosmo puede ser fecundo4 ,el desinters de ,delange ser siempre estril4 ,harta razn tiene ,champlin cuando le dice al que1 entre parntesis1 pretende arrebatarle1 no la bolsa1 sino la mujer lo cual1 lo que parece1 es ms lcito y noble3 ,con vuestras ideas no se trabaja1 no se obra1 no se funda nada1 no se crea nada2 slo se llega ser un intil y un egosta4 ,bien dicho4 ,sin embargo1 despus de esta inusitada vislumbre1 el autor rinde parias nuevamente al prejuicio literario y al sentimentalismo del pblico4 ,la pieza termina as3 ,champlin ser rico3 pobre muchacho6 ,por donde se colige que la riqueza es una especie de maldicin4 ,y el sentimiento es general4 ,no recuerdo haber ledo novela de la ndole de ,un homme d'affaires de ,bourget de ,l',or de ,margueritte1 sin contar muchos tomos de la ,comedia ,humana2 ni visto pieza1 como ,la ,question d'argent1 donde la filosofa del autor se traduzca de otro modo que enalteciendo los sentimentales y condenando los viriles#a4 ,porque lo vituperable innoble1 como en el teatro de ,fabre1 resulta que no es la ambicin exclusiva de lucro1 la torpe avidez de los hombres de negocios2 mas la ambicin en s1 la voluntad dominadora1 el espritu de empresa1 el amor de la lucha y la aventura y lo contrario de las virtudes elegantes1 contemplativas1 que merecen los aplausos de las almas nobles4 #a ,estas pginas fueron escritas antes de aparecer ,le ,trust de ,p4 ,adam4 ,aunque simple y pecador1 parceme que esta suerte de propaganda1 digna del poeta de las ,florecillas de los ascetas de la ,india1 que an se acuestan sobre colchones de clavos y viven de la pblica caridad1 es la que menos conviene un pueblo excesivamente galante1 sentimental1 artista1 pero nada sobrado hoy de energas viriles4 ,mas qu sera1 sin tales arrestos de desinters1 del amor de las actitudes estticas y de los bellos discursos que tanto amamos los latinos2 particularmente los ms enfermos de ese mal misterioso y balad que se llama la literatura6 ,he ah por qu el viejo prejuicio contra las actividades interesadas y especialmente contra el lucro1 desvanecido en casi todas las clases sociales1 sigue arraigado y vivaz entre las gentes de letras4 ,ya se sabe que ello es pura retrica2 tema susceptible de dar pie elocuentes volteos verbales2 pero aun as1 tanta ceguera y obstinada persistencia en un error1 comprensible en la antigedad1 donde la riqueza era veces corruptora1 pero sin disculpa en las civilizaciones actuales1 que han menester de los alados pies de ,hermes para no quedarse rezagadas1 debe de obedecer razones profundas1 aparte de indicar la poca aptitud de los irrealistas para comprender el mundo moderno y traducir la acerba inquina de los hombres de pluma por los hombres de espada1 de los rveurs por los agisseurs4 ,es una especie de odio sacerdotal4 ,quiz retores y humanistas1 representantes tpicos del espritu clsico y de la disociacin ideolgica1 se sienten amenazados en sus privilegios de clase pensante--como antes las aristocracias histricas por las actividades econmicas que tendan destruir el dominio secular de aqullas--y lamentan la agona de un mundo encantado que1 como hechura propia1 les era tan dulce y favorable2 quiz niegan las aptitudes que no poseen y contra las cuales no pueden luchar victoriosamente4 ,en cualquier caso1 la condenacin implcita categrica de la vida moderna y las virtudes necesarias del momento1 tan nobles y tiles como lo fueron en el suyo las encomiadas en la ,imitacin de ,cristo los libros de caballeras1 implica en los que la formulan de una otra manera1 la incapacidad de adaptarse al nuevo ambiente1 y es como la dolorida protesta de los que van morir444 pesar de la manifiesta hostilidad de los representantes del intelecto1 la ,vida1 disfrazada con los mil antifaces del deseo y de la necesidad1 segua incubando la formacin de la ,riqueza1 y sta1 su turno1 en secreto1 pero tenazmente1 modelaba las almas con sus dedos de oro y reuna en una lucha trgica1 sin tregua ni trmino1 los inmensos materiales de las grandes civilizaciones4 ,la ,riqueza1 aunque por modos invisibles veces1 fu y sigue siendo la musa del mundo4 ,el salvaje que descubre los primigenios secretos del fuego y de la simiente1 de la industria y la agricultura1 y el ingeniero que aplica la qumica la agricultura y la industria1 obedecen la misma ley idntica inspiracin4 ,estas van ms all de los limitados horizontes de la lucha por la existencia1 del inters de los utilitarios y del mismo placer de los epicreos2 arrancan de la noble ambicin de conquistar el universo1 que obedecen por naturaleza y secretamente los elementos1 las flores1 los hombres1 las sociedades4 ,la cosa maldita1 la cosa vil3 la ,riqueza1 es acumulacin y conservacin de voluntad1 como la ciencia es acumulacin y conservacin de pensamiento4 ,el poder diablico del dinero1 aborrecible inexplicable para los moralistas1 viene1 sin duda1 de que es el signo de aquella voluntad preciosa4 ,por eso delante de l1 quieras que no1 todo obedece1 y hasta los mismos dioses bajan la cerviz y doblan las rodillas4 ,y por la misma causa seguramente1 cuando una clase social como la burguesa1 se hace1 por instinto1 la ejecutora del deseo de poder impuro1 pero fecundo1 contenido en el ,oro1 remueve y transforma1 como por encanto1 la inteligencia1 el corazn y el alma del hombre2 triplica sus facultades y alientos con el acicate de todos los apetitos2 rompe las cadenas feudales1 murallas de la ,china y diques religiosos opuestos la expansin soberbia de la fuerza humana1 y lanza millones de voluntades1 antes pasivas y estriles1 al rudo y mortal combate444 que produce los bienes de la tierra y las magnificiencias de la vida4 ,espoleada por su calenturiento afn de posesin1 que muchos llaman torpe y funesto y que habra que llamar divino1 la burguesa1 la clase ms revolucionaria y por lo mismo la ms progresista1 perfora parte las montaas1 que muestran sin dolor la carne viva de sus filones de piedra2 ahonda y ensancha el cauce de los ros2 surca el planeta de carreteras pulidas como la plata y venas de hierro por las que corre la rica sangre del mundo1 y vivientes alambres1 y lquidos caminos de zafiro y esmeralda1 llevando por doquier1 junto con las mercancas1 la competencia y la lucha econmica1 las ideas1 los sentimientos y las esperanzas de los pases ms remotos4 ,as se fecundan mtuamente las almas de los pueblos que no se conocen4 ,es la guerra1 pero tambin es la paz3 la burguesa suprime las fronteras y une los hombres4 ,nada le resiste4 ,en un periquete destruye las antiguas formas de la produccin que1 insegura y torpe1 arrastra los pies como una vieja centenaria1 y la par de ellas destruye tambin las relaciones humanas por la produccin establecidas en gran parte4 ,y crea los prodigios de la grande industria1 los milagros del maquinismo1 el mercado universal1 donde1 fuerza es confesarlo1 todo se vende y todo se compra1 sin exceptuar las funciones ms conspicuas y venerables1 pero donde todos saben tambin qu atenerse por conocer el precio de las cosas1 sin excluir el precio del desinters444 ,nadie pide cotufas en el golfo de los egosmos humanos1 que es mejor admitir y conocer que no disfrazar hipcritamente1 pero ello no veda canalizar estos ltimos hacia el altrusmo1--que es una forma superior de aquellos--y el bien de las sociedades4 ,sin embargo1 moralistas y socilogos hay que imputan la burguesa1 entre otros horrendos crmenes1 la falta de ideales generosos y el haber reducido los lazos de la familia y las relaciones de los hombres puras operaciones aritmticas4 ,falso4 ,ella ha tenido el magnfico ideal de la abundancia de pechos inagotables2 el culto de la vida intensa1 desbordante de fuerza y hermosura2 la moral de la lucha1 que fortifica y ennoblece4 ,no ella1 sino la ciencia1 la filosofa y la historia han hecho ver la urdimbre de sentimientos interesados que constituyen la trama de la vida4 ,lo que hizo la burguesa1 empujada por fuerzas fatales1 fu sustituir la franqueza la hipocresa1 desenmascarar los intereses1 libertar los egosmos1 darles libre escape juego los instintos dominadores1 los ms vitales y sanos en el fondo1 para domearlos1 servirse de ellos sabiamente1 como los marinos se sirven de las corrientes y los vientos1 y convertirlos en colaboradores sumisos del progreso universal4 ,gracias la virtud mgica de esos egosmos intereses1 condenados con palpable contradiccin por los mismos profetas del determinismo econmico1 desaparecen de la tierra los desiertos hostiles y tambin los pramos donde reina la ,muerte blanca2 los atajos ariscos y temerosos1 se convierten en carreteras arboladas2 las chozas humildes1 en palacios suntuosos2 las aldeas miserables y somnolientas1 en ciudades inmensas como el mar y bullentes como l4 ,comparndola otras edades que conocieron los espectros del ,hambre1 de la ,peste y del ,terror1 la era capitalista transforma la miseria en riqueza1 el dolor en alegra1 la esclavitud en libertad4 ,ella ha puesto al alcance de los humildes una gran cantidad de bienes y goces que antes les estaban vedados4 ,sus mismas imperfecciones y vicios llevan en s los grmenes de futuras reivindicaciones sociales4 stas se producirn su tiempo y quiz de un modo contrario lo previsto por los arspices de la ciencia social3 de un modo anti-racionalista y anti-humanitario4 ,la acumulacin capitalista produce ya1 sin quererlo1 la asociacin1 la cooperacin1 la reparticin de capitales2 la lucha de clases1 tan maldecida1 el vigor de todas ellas y la liberacin lenta1 pero segura de las explotadas4 ,pero la burguesa hace ms3 su gran obra1 su obra diablica1 su misin divina1 es la de convertir precisamente los sentimientos vagos1 los deseos pueriles y las nostalgias enfermizas del idealismo en ambiciones audaces1 en voluntad concreta de dominio1 en afn de lucro1 en fiebre dorada1 que se comunica1 como el fuego griego inflama al mundo1 engendrando ms fuerzas y produciendo ms maravillas en slo un siglo1 que pudieron acumular juntas las pasadas generaciones en los siglos restantes4 ,he ah su crimen radioso1 su vergenza y su gloria4 ,y todo ello1 no por razones sociales1 sino por razones metafsicas3 por haber escuchado los eternos mandatos de la ,divinidad en el alma heroica del ,oro4 ,,sin caer en alambicadas sutilezas ni picar en sofista1 podra aseverarse que el tenebroso parentesco de la fuerza y lo divino1 existe tambin entre el ,oro y la ,fuerza4 ,como sta1 de quien es legtimo heredero1 el ,oro inspira el santo horror y la fatal atraccin del arcngel desterrado del ,paraso1 pero que ha hecho de la tierra su vasto imperio4 ,las religiones lo maldicen como ,satn trismegisto2 los poetas lo execran como al smbolo de la prosa vil2 los irrealistas lo aborrecen como la encarnacin perfecta del egosmo1 de la impureza humana2 pero las voluntades1 servidas maravilla por un instinto inequvoco1 lo desean ardientemente1 lo aman con pasin y lo esperan en sueos1 como la bella del ,bosque durmiente al ,prncipe ,charmant4 ,es el prometido4 ,llega1 las coge de la mano1 dulce violento1 y las conduce por caminos de rosas espinas1 lo mismo da4 ,las bellas obedecen sumisas los caprichos del prncipe terrible y delicioso1 y en sus brazos suspiran lnguidas y desfallecen de amor4 l1 consciente de su poder diablico sobre las almas1 dicta leyes y stas son acatadas por los mismos que lo maldicen sabiendas444 y lo adoran y obedecen sin saberlo4 ,en su altanera seoril1 no oye los insultos de los vasallos rebeldes3 los somete anonada sin placer ni dolor1 y sigue su camino imperturbable1 sonriendo desdeoso al bien y el mal que causa4 ,y en esa sonrisa orgullosa y cruel1 se reconoce su origen olmpico1 su esencia divina4 ,parece cosa de encantamiento que la humanidad no haya sospechado nunca la excelsa genealoga del ,oro1 ni reconocido en su virtud prodigiosa de oponer hechos la grrula palabrera de los retores1 un signo infalible de la fuerza inmortal4 ,las entidades metafsicas1 huyen medrosas de las realidades vivientes que l crea2 las falsificaciones del ,espritu1 se desvanecen como fantasmas al contacto de los hechos que1 por su fuerza vital1 l impone4 l slo es verdico2 l slo sabe1 quiere y puede4 ,y no es extrao3 todas las potencias servidoras de la voluntad de vivir residen en el ,oro1 ya que1 por vas caticas1 por misteriosos medios1 por extraas condensaciones1 la inteligencia1 las virtudes1 los deseos1 los egosmos1 las quintas esencias de lo humano1 han ido reducirse y extractarse en las duras y ureas entraas de la moneda4 ,,soci,,logos y economistas loan1 sin esfuerzo1 la complejsima funcin social de la moneda del billete1 que son para la economa del mundo1 lo que la palabra para el pensamiento del hombre2 reconocen1 de buen grado1 los beneficios de que las sociedades les son deudoras1 entre los cuales podra citar1 entre otros mil1 el haber hecho evaluables y circulables comercialmente1 lo que es lo mismo1 ligeras y asutiles como los copos de nieve que empuja el viento1 las cosas ms pesadas inamovibles de la tierra3 los campos1 los bosques1 los filones de metal2 algunos van hasta admitir ciertas analogas no ortodoxas1 entre el punto de vista matemtico y el punto de vista pecuniario1 entre la ciencia que1 para ser ms comunicable se matematiza1 siguiendo su propia ley1 y los bienes materiales que1 obedeciendo los designios secretos de la vida1 se monetizan para hacerse ms sociables4 ,el imperio de las matemticas1 dice ,tarde1 dejndose elevar por las alas leves y enormes de los raptos de la imaginacin1 ajenos al fastidioso raciocinio de los economistas1 se extiende sin cesar1 cada vez ms lejos en el mundo del pensamiento como la moneda en el mundo de la accin4 ,otros1 creen descubrir misteriosas similitudes entre la evolucin de la fuerza y la evolucin de la moneda1 entre la mecnica y la economa2 pero slo se trata de parentesco material y epidrmico2 nadie sospecha el parentesco divino1 digmoslo as1 por donde el ,oro adquiere1 sin embargo1 su poder1 seduccin y misteriosa virtud existente y ordenadora4 ,porque el amor del ,oro1 como el instinto de dominacin con el cual se confunde menudo1 es una forma sutil del egosmo1 de la vitalidad1 de la fuerza1 que busca extenderse indefinidamente1 estableciendo por doquier su imperio y jerarquas1 es que se aduea de todo lo humano y no se satisface jams4 ,y la virtud benfica de aquel calumniado amor1 estriba quin lo dijera6 en la facultad milagrosa de mantener siempre ansioso el ,deseo1 satisfaciendo la par los apetitos que provoca en cada etapa de la vida4 ,,desde tales alturas1 difcil es desconocer la virtualidad suprema del ,oro1 ni su influencia decisiva y suma en la historia de las sociedades4 ,los que lo niegan1 no lo conocen1 no han penetrado su alma3 son los observadores superficiales que slo perciben las formas contingentes y deleznables de las cosas1 sin descubrir jams con ojo profundo1 su esencia ntima y eterna4 ,el temor religioso y goce diablico que embargan la conciencia obscura del avaro del miserable la vista de la moneda1 brillante y fascinadora como la mirada de la serpiente1 se me antojan sentimientos ms robustos1 levantados hijos de una comprensin ms musical del smbolo1 que el desdn artificioso y obtuso del dinero1 puesto de moda un da como signo cierto de espiritualidad y nobleza de alma4 ,los torpes materialistas1 los espritus groseros son1 mi entender1 los que nicamente aciertan descubrir una fuerza impura en la que1 en realidad1 es el substratum de la voluntad humana4 ,contempladlo larga y religiosamente4 ,ese diminuto redondel de rubio metal1 que fu en ciertos pueblos cuchillo cimitarra1 como la zapeca china1 antes de perder la hoja mortfera y convertirse en moneda--hermoso smbolo de su excelsa alcurnia1--es el habitculo misterioso de la voluntad de dominacin de los hombres y los pueblos4 ,todas las virtualidades de la raza1 han ido extractarse en su audaz corazn4 ,actos heroicos y vilezas1 castidad y lujuria1 penas y goces1 realidad y poesa1 desencanto ilusin3 la vida social1 en fin1 est contenida en el disco brillante y prodigioso1 y por medio de l se transmite de unas otras generaciones1 como la vida fisiolgica humana est contenida en el licor precioso1 que transmite de unos otros hombres la herencia de todas las edades4 ,vida y ,oro se reproducen y se heredan6 ,esta sugerente similitud permitira afirmar al menos dotado de imaginacin metafsica1 que la herencia econmica es1 bien considerada1 una especie de prolongacin de la herencia fisiolgica1 lo cual servira para defender la ,riqueza de los ataques furibundos de la crtica marxista y del anarquismo4 ,y1 en efecto1 no se comprende bien1 despus de lo asentado ms arriba1 por qu1 si es legtimo heredar una neurosis una dispepsia1 hijas de la disipacin paterna1 no es legtimo heredar una fortuna444 producto de la paterna previsin y economa444 ,en cualquier caso1 el ,dinero participa de la inmortalidad del plasma germinativo3 el deseo eterno y la imperecedera esperanza se reproducen y heredan por medio de l2 y es al propio tiempo la cosa viva y espiritual por excelencia1 ya que aade la virtuosidad presente y sin fin1 la virtualidad extractada del pasado infinito4 ,de ah que represente1 antes de todo y por encima de todo1 valor moral4 ,en medio del escepticismo regalado y licencioso de las clases afinadas por la cultura1 y el grosero descreimiento de las masas1 libertadas de todos los frenos1 l1 como un dios nico1 benigno y todo poderoso1 mantiene firmes las voluntades impide la corrupcin general4 ,lo que no pueden hacer ya las religiones ni las morales con sus aventados preceptos y dogmas1 lo hace l1 descubriendo los ojos vidos de las muchedumbres1 no fementidos parasos1 mas los goces1 los placeres1 los bienes reales de la vida4 ,es por conquistarlos en rudas batallas1 que el hombre se disciplina metdicamente1 doma sus mpetus brbaros1 obedece la ley1 exalta sus facultades1 tiende sus nervios1 piensa1 obra y suea4 ,el labrador1 que lucha brazo partido con la fatalidad2 el banquero1 quien mil combinaciones impiden dormir en su lecho de plumas2 el inventor1 que enloquece fuerza de pensar1 y el millonario1 que prefiere los cuidados incertidumbres de la especulacin la renta tranquila y segura1 dejaran de ser1 dejaran de obrar1 dejaran de vivir1 convirtindose en corchos muertos y podridos sobre las ondas1 si ,mammon no les pusiera en el alma una pimienta fuerte1 el grano de sal divina que enardece la voluntad y da el gusto de la aventura y la conquista4 ,el ,dinero6 ,su accin estimulante sobre las conciencias impide que el mundo caiga en letargo mortal4 ,de varios modos1 con mil alicientes y encantados espejismos1 l crea y premia las aptitudes que la vida moderna reclama y sin las cuales pereceran las sociedades4 ,mirndolo1 sin injustas prevenciones1 l1 el corruptor1 es una gimnasia para los msculos y una disciplina moral4 ,el gran pecado es no amarlo con bastante ardor2 pero si se ama ardientemente1 purifica y ensea vencer4 ,esa es la razn de que el nieto de ,themis1 la cual que junto ,zeus vela por el orden del universo1 tenga ms adoradores que todos los dioses juntos4 ,en las ,bolsas1 sus templos colosales1 se enfervorizan los nimos abatidos y golpean el pecho los pecadores4 ,fuerza1 ayuda y consuelo se le piden al dios resplandeciente como ,apolo y taumaturgo como ,dionisos4 ,su lengua es universal2 su religin pasa por encima de fronteras1 desiertos y mares1 estimulando por doquiera las energas creadoras1 los egosmos acaparadores1 las ambiciones combativas1 los deseos1 las esperanzas y tambin los intereses srdidos1 que por su misma crudeza se convierten en altrusmo4 ,son las virtudes que gozan de gran predicamento en la corte del dios blondo1 y ellas deciden del triunfo4 ,hasta los pensadores ofuscados por el prejuicio espiritualista1 lo confiesan3 las fuerzas productoras priman sobre todas las otras y tienen influencia decisiva en los destinos de los pueblos por ser1 sin duda1 las formas ms universales del instinto de dominacin1 correlativo de la vitalidad4 ,es un hecho contra el cual se estrellan1 como las olas contra el enhiesto pen1 las airadas y espumosas declamaciones del plpito y la tribuna4 ,no cabe dudar4 ,la superioridad de un pueblo se concretaba antao en el ejrcito2 ste era algo as como el substratum de las virtudes y excelencias nacionales3 hoy lo es la ,riqueza4 ,sin ella ni universidades1 ni industrias1 ni escuadras1 ni fuerza1 ni hermosura4 ,sus altas y bajas determinan las mareas sociales4 ,un descubrimiento industrial1 un cambio en la forma de la produccin1 la oscilacin de los mercados1 tienen ms hondas y dilatadas repercusiones en el mundo1 que las ideas sucesos1 al parecer1 ms culminantes y transcendentes4 ,esto sin contar que la historia entera1 sin excluir la del pensamiento1 puede considerarse1 en general1 como el producto de la lucha de clases1 determinada por la evolucin del factor econmico4 ,y como de sta deriva todo en las sociedades1 como de la diosa del duro corazn pende todo en el universo1 no es mucho que el ,poder abandone los tronos y castillos y siente sus reales en los despachos de los banqueros1 en las usinas y los mostradores4 ,de esta suerte el ,oro se democratiza1 porque liberta los esclavos que obtienen sus favores1 y establece la nica igualdad positiva4 la vez se ennoblece y1 por decirlo todo1 la nica aristocracia real es la suya3 las otras1 son aristocracias convencionales1 que viven de prestado y la sombra protectora de la verdadera ,majestad4 ,,por tantas y tan profundas razones1 como brinde una el laurel y la corona de rosas1 franca hipcritamente1 los pueblos se preparan para la conquista del vellocino de oro1 que ya ,jasn fu buscar la remota ,clquida y ,coln la soada ,cipango4 ,las actividades1 aun las seoriles y desinteresadas1 si se escudria un poco1 verase que se dirigen la riqueza y por ella se aperciben y acicalan para la lucha4 ,talento1 belleza1 valor son1 si bien se mira1 filones aurferos explotables y que se explotan4 ,por tal arte1 el dinero viene ser el principio activo de la conducta1 y las aptitudes ms preciadas1 las que su culto viril desarrolla4 ,implcitamente lo afirman educacin instruccin1 cuando se proponen sistemticamente armar hombres para la vida1 para la lucha econmica1 en la cual1 de buen mal grado1 toman parte todas las voluntades4 ,la ,vida es actualmente la gran revolucionaria4 ,el respeto sagrado de ella1 aprendido en los laboratorios1 pasa la filosofa1 con ,nietzsche1 ,guyau y ,bergson2 las religiones1 con el pragmatismo2 la moral1 con la vida intensa2 la poltica1 con el imperialismo econmico1 y se traduce en las costumbres1 con la moda y privanza de los deportes atlticos y juegos olmpicos4 ,el arte mismo pierde la hiertica impasibilidad y deja repercutir en su lrico corazn las pulsaciones rtmicas del corazn del mundo4 ,los manifiestos literarios de las nuevas generaciones de poetas1 que pregonan en ,francia la vuelta al paganismo y las virtudes de ,zaratustra1 glorifican en ,italia el peligro1 el hbito de la energa1 la temeridad no parece sino que fueran una especie de ,declaracin altisonante de los derechos estticos de la ,fuerza y la ,vida4 ,todo lirismo es un arranque1 luego una fuerza1 dicen unos2 no hay belleza sino en la lucha1 ni obra maestra sin un carcter agresivo claman otros4 ,y templando ardorosos las liras de siete cuerdas1 una para cada pecado capital1 le arrojan el guante los astros y se aprestan cantar3 la guerra1 higiene del mundo1 el gesto destructor de los anarquistas1 el salto peligroso1 el golpe de puo y el desprecio de la inmovilidad pensativa1 el moralismo y lo femenino4 ,y he aqu como el amor fatal de la lucha y de fuerza1 mantenido cuidadosamente por el ,oro en los corazones hurto de la religin y la filosofa1 se legitima1 se ennoblece1 se hermosea y transforma en religin universal4 ,,pero ,mammon1 como todos los dioses1 es altivo y cruel3 castiga destruye sin asomos de piedad las criaturas las cosas que se oponen los tenaces propsitos de su testa olmpica4 ,como ,zeus tiene en sus manos el rayo que fulmina1 y como ,medusa la mirada que petrifica4 ,sin embargo1 es ms generoso y menos terrible que las otras divinidades4 ,junto al ,poder torvo y al ,derecho saudo1 parece un apuesto galn rendido los pies de la ,vida4 ,por lo general obra lentamente1 dejando tiempo las voluntades de fortificarse y seguirlo4 ,su procedimiento es la lucha y la seleccin econmicas que en la sociedad han suplantado la lucha y la seleccin naturales4 ,ms an3 aquella parece ser el compendio y quinta esencia de las otras selecciones1 porque todo esfuerzo1 toda conquista y toda excelsitud1 se convierten1 de alguna manera1 en jugos vitales dentro del enorme vientre de la produccin4 ,las sociedades que aceptan diligentes las condiciones impuestas por el nuevo dolo1 y se adaptan sin cesar las transformaciones continuas del medio ambiente1 provocadas por el trabajo formidable del dinero1 fortifican los msculos en titnica gimnasia1 prosperan1 extienden su dominio3 son las sociedades venidas al mundo su hora1 robustas y bien armadas para la inevitable concurrencia universal2 las que no1 decaen cualesquiera que sean los mritos que sustenten1 degeneran1 y no tardan en ser absorbidas esclavizadas3 son las sociedades dbiles enfermas1 en las cuales la voluntad de dominacin desaparece como la savia de las ramas que empiezan marchitarse4 ,las analogas de ambas selecciones dan testimonio de su excelso y comn origen4 ,del mismo modo que la seleccin natural1 la seleccin econmica es implacable para los que no saben pueden luchar y vencer4 ,la grande razn la gua3 es una fatalidad1 une fuerza cruel1 como todas1 desde el punto de vista humano1 necesario y noble desde el punto de vista divino4 ,los dbiles1 los ineptos1 los enfermos1 los inactuales1 son condenados1 juntamente con su prole1 la perpetua derrota desaparecer sin legarle al mundo los tristes vstagos de la miseria y del dolor4 ,otros depositarios de la vida1 marcados en la frente con el signo luminoso y los cuales la seleccin econmica presta invencibles armas1 ocupan los huecos dejados por los vencidos1 por los superfluos1 y1 en resumidas cuentas1 la humanidad avanza un paso1 gana un punto en la evolucin progresiva que la empuja rudamente el instinto vital4 ,de donde resulta que1 contra los viejos prejuicios de la moral espiritualista y los cdigos sentimentales1 el ,oro es un purificador1 un educador de las energas ms preciadas del hombre1 un venero de virtudes sociales1 aunque1 como esencia y jugo de la fuerza y del deseo humanos1 lleve en s condensadas todas las grandezas y todas las impurezas de la vida4 ,los sabios lo ignoran1 pero los pueblos lo saben por instinto y obran como si de ello tuvieran plena conciencia3 en los talleres1 universidades y gimnasios se arman los hombres para la conquista del ,oro1 no slo porque l ofrece los apetitos vidos los goces reales y la posesin efectiva de las bellas cosas de la tierra2 no slo porque el ,oro es la posibilidad inmediata1 al decir del escptico ,france1 mas principalmente por razones ocultas3 porque representa valor humano1 substancia anmica1 la virtud extractada de las generaciones que fueron y es1 en resumen1 algo as como la semilla de la voluntad1 el germen misterioso que atesora en potencia todos los actos del pensamiento y todas las realizaciones del deseo4 ,qu mucho que lo sea todo y lo pueda todo1 que atraiga y domine6 ,lejos de ser una cosa muerta que pesa sobre las almas1 como quieren algunos1 constituye1 al contrario1 el estimulante ms enrgico de la conducta1 y es de hecho1 el querer latente y realizable1 la dominacin3 el elemento divino de las sociedades como la fuerza es el elemento divino del universo4 ,,si bien se mira y considera lo dicho1 cualquier quisque puede predecir que en las sociedades productoras de los tiempos futuros1 el ,oro premiar todas las excelencias y ser1 por entero1 lo que es hoy en parte tan slo1 al menos visiblemente3 la medida de la capacidad social4 ,cmo oponer sus virtudes reales1 patentes1 eficaces1 las virtudes decorativas histrinicas del idealismo el amor de la mentira del arte8 ,cmo oponer la necesidad1 que no discute1 sino que ejecuta1 el capricho y la fantasa volubles de nuestra pueril razn8 ,vano intento4 ,aqu1 en el terreno econmico1 aparece visible el antagonismo brutal de las aptitudes desinteresadas de los retores y los humanistas1 y las aptitudes prcticas de los socilogos4 ,y fuerza es confesar el creciente desprestigio de las primeras3 son bellas intiles como esas damas criadas para regalo de los ojos1 quienes cuna y educacin prohiben como vil cosa el lucro1 y que prefieren prostituir su cuerpo en infame comercio estropearse las pulidas manos en una tarea honesta y renumeradora4 ,es1 por ventura1 la muerte de lo espiritual y de toda andante caballera8 decir verdad1 la orientacin materialista del pensamiento y el predominio indiscutible de las naciones utilitarias1 inducen sospecharlo4 ,la espada de ,san ,luis y la lanza del buen ,quijano1 se mellan y rompen contra los escudos de ,pluto4 ,las naciones que van haciendo del mundo su vasto patrimonio1 no son las ms caballerescas1 ni las ms cultas1 ni las ms religiosas1 sino las ms activas1 industriales y pujantes en el mercado mundial4 ,lo certifican de modo irrefutable ,inglaterra1 ,alemania y los ,estados ,unidos1 pases que con diferentes instituciones1 distinto gobierno y cuasi opuesta cultura1 pero vigorizados la par por la misma enjundia econmica1 prosperan material intelectualmente1 y extienden cada vez ms sus zonas de influencia poltica1 lo que prueba1 contra el fetichismo de las universidades1 que no son las leyes1 ni los mandatarios1 ni tal cual mentalidad lo que asegura el triunfo de unos pueblos sobre otros1 sino su capacidad productora1 su avidez1 su egosmo1 su instinto de dominacin que se objetiva y hace carne en la lucha comercial4 ,este convencimiento obscuro1 nebuloso1 pero firme es lo que acaso produce en la evolucin de las ideas1 las reacciones contra la supremaca de la inteligencia sobre la voluntad1 y en la prctica de la vida1 el retorno1 que los mismos gobiernos tratan de favorecer1 de las carreras liberales1 almcigos de mandarines1 plumferos y rectores sin don ni utilidad1 al comercio y la industria4 ,la flamante novedad de la pedagoga es la formacin de voluntades audaces1 no de idiotas sabios melenas apolnicas4 ,y las virtudes sociales que se premian1 no son las contemplativas romnticas del noble1 pero caduco idealismo2 tampoco la humildad1 el renunciamiento1 el desinters del ascetismo cristiano1 mas el contrario3 la ambicin insaciable1 la combatividad1 el amor de los bienes de la tierra1 la facultad de arriesgarse1 las virtudes activas interesadas1 en conclusin1 que la lucha econmica desarrolla fatalmente1 destruyendo la vez el sentimentalismo1 la sensiblera y todo lo que en el alma es artificial1 superfluo1 desinteresado1 inmoral444 ,el mundo parece en vsperas de convencerse de que el egosmo sano1 es ms provechoso para la economa social que el enfermizo desinters4 ,aquel1 por su propia fuerza expansiva1 suele convertirse en altrusmo2 ste1 cuando no tiene tal origen1 es un sentimiento ambiguo1 intil para el que lo experimenta y1 la postre1 perjudicial para los otros4 ,mientras que en el pomo de un sable en una moneda de cinco francos hay inteligencia siempre1 podra decirse que en el desinters no hay nada1 slo hay vanidad1 cuando no mentira4 ,tengo observado que en la prctica el desdn aristocrtico del lucro1 destruye el sentimiento de las realidades y lleva la insinceridad4 ,la aptitud econmica al contrario1 y esa es quiz1 en gran parte1 la causa oculta del buen sentido1 la viril franqueza y robustez de algunos pueblos1 y del irrealismo1 la frivolidad y flaqueza de otros4 ,mammon es verdico4 ,como la diosa de voluntad diamantina1 no comulga con las patraas ni las falsificaciones espirituales1 ni se deja seducir por carantoas ni embelecos femeninos4 ,cuando tercia en el juego de la vida social1 acaba la comedia1 concluye la farsa1 caen los antifaces y cada cosa vuelve su ser y adquiere su fisonoma propia4 ,un poltico ingls1 que tena mucho del seoro de ,byron1 algo del paradojal ,oscar ,wilde y no poco de ,disraeli1 me deca en cierta ocasin mientras nos alejbamos del ,louvre1 que l visitaba religiosamente en todos sus viajes ,pars3 ,yo amo por igual el arte y la vida444 pero no los confundo4 ,cuando visito un museo1 me pongo mi monculo de elegante2 al salir1 dejo caer el monculo como un teln entre dos mundos y me coloco en su lugar una moneda de veinte dolars4 ,al travs de ninguna lente se ve mejor que al travs del vil metal1 la verdadera naturaleza de las cosas4 ,y al hablar as1 bajo las antipticas apariencias de un materialismo torpe y grosero1 expresaba acaso una verdad profunda y sutil4 ,,en el desinters slo hay vanidad cuando no superchera4 ,los judos no me han burlado jams en mis negocios3 los sentimentales siempre sola decir tambin mi famoso ,lord4 ,por mi parte1 prefiero con mucho1 en determinadas circunstancias1 los hombres y pueblos francamente egostas y utilitarios3 hablan un lenguaje claro y preciso2 uno se entiende maravilla2 las palabras tienen un valor real1 no engaan1 ni disfrazan las intenciones como las rosas el pual de ,caserio4 ,adems1 por caticas razones1 no sometidas an al bistur de los psiclogos1 tales hombres y pueblos son prcticamente1 aunque parezca contradictorio1 los ms idealistas y capaces de acciones generosas4 ,es el lujo de la fuerza1 que lleva al deber1 al olvido de s mismo y al sacrificio por los otros1 como quera ,guyau4 ,no hay sino comparar para convencerse1 la filantropa principesca y las funciones cuasi oficiales de los potentados yanquis1 con la caridad parsimoniosa y las actividades pacatas y egostas de sus congneres del nuevo y del viejo continente1 mejor an1 la obra y el carcter de las dos ,amricas4 ,la inspiracin protestante1 el utilitarismo ardiente y austero de los puritanos de la ,may ,flower1 supo imponer en los negocios pblicos los colonos de la ,amrica anglo-sajona1 las soluciones pacficas1 convenientes al trabajo1 y evit1 de ese impensado modo1 la guerra civil1 el caciquismo1 la supersticin gubernamental y la poltica alimenticia1 miserias y lacras que con su orgullo hidalgo1 desdeoso de las actividades tiles1 llevaron la ,amrica espaola los vasallos de ,carlos ,v1 disertos y casustas4 ,y el tal utilitarismo1 andando el tiempo1 haba de permitir las ms bellas floraciones de la inteligencia y la energa como cumplido remate de la abundancia y coronamiento de una civilizacin propia1 castiza1 elaborada con los instintos ms egostas y1 por consiguiente1 los ms vitales de las agrupaciones humanas4 ,por el contrario1 el fetichismo poltico1 la idolatra de las leyes1 los idealismos prestados y nebulosos no podan menos de traerle las repblicas de cepa espaola1 como reacciones del egosmo irreducible1 las luchas armadas por el ,poder1 la palabrera grrula de los practicones de la cosa pblica y el sanchopancismo de una vida sin nervio ni hermosura ni grandeza4 ,el resultado es la inmensa superioridad1 no slo econmica1 sino moral intelectual de los yanquis1 asombro del mundo por su genio mercantil1 inteligencia poltica y valeroso idealismo4 ,esos rudos pioners son los pastores poetas que1 sin miedo1 conducen por entre riscales y abismos el rebao radioso de las quimeras4 ,si1 pesar de nuestras pretensiones de caballeros andantes del ideal1 las tierras de los soberbiosos virreyes y finchados hidalgos espaoles no han producido hombres universales como ,washington y ,franklin2 filsofos como ,emerson y ,james2 moralistas tan esforzados ni de alma tan blanca como el ,apstol negro2 poetas como ,po y ,whitman2 artistas1 hombres de ciencia1 archimillonarios capaces de los magnficos arrestos filantrpicos de ,morgan y ,carnegie1 ni esos reyes de la ,finanza que1 desde sus torres feudales de veinte pisos1 extienden su influencia todos los mbitos del mundo4 ,son los ,anteos de la fbula1 vigorizados al contacto de la tierra madre2 las criaturas que1 guiadas por un instinto vital1 robusto y seguro1 aciertan vivir en perfecta ntima comunin con ella4 ,natura les ha revelado su voluntad secreta de esfuerzo y lucha1 de egosmo y rapacidad4 ,y desdichados los hijos para quienes la ,madre permanece muda6 pesar de los idealismos ornamentales y los perifollos de la retrica1 caen en la corrupcin1 se envilecen en la pobreza1 pasan hambres sin fin y mueren como el hidalgo manchego1 confesando su generosa locura de justicia y razn humanas4 ,es digno de meditarse1 como ejercicio espiritual al salir de los templos y los museos1 lo que la incapacidad econmica1 que trae la grupa todas las otras1 ha hecho de aquella nacin que fu un da seora del orbe1 y es an hoy emporio de energas y virtudes1 por desdicha inutilizables4 ,cumpli arduas y gloriosas empresas cuando se dej guiar por sus instintos y apetitos de conquista y posesin4 ,extender sus dominios por medio de la espada1 era la funcin fisiolgica propia de un pueblo guerrero y fantico en un mundo religioso-militar4 ,pero los alientos de los soldados y aventureros de ,carlos ,v1 no inflamaron los pechos de los mercaderes de la ,lonja1 tmidos1 perezosos incapaces1 como escorias que eran de la sociedad4 ,la evolucin de los intereses primero1 y despus el reinado de la ,finanza1 pedan los grandes capitanes del comercio y la industria4 ,los conquistadores tenan las rodillas sobrado duras para doblarlas ante la nueva ,realeza4 ,el vampiro del orgullo1 el fanatismo religioso y la caballera les chup la sangre y los tutanos1 y hoy sus descendientes no tienen fuerzas para empuar la lanza1 ni emprender nuevas aventuras1 ni defenderse1 siquiera1 contra los mercaderes que los apalean y despojan en los caminos reales y aun en la propia casa4 ,y como ,espaa1 pesar de sus relevantes mritos1 excelencias y glorias1 dan sntomas de lasitud1 caducidad y parecen ininteligentes inactuales1 ,portugal1 ,italia y la misma radiosa ,francia4 ,acaso se han adormecido escuchando el canto del ruiseor4 ,,tercera ,,parte ,,la ,,flor ,,latina ,,para los sibaritas del pensamiento y de la emocin1 no existe en toda la redondez de la tierra ningn espectculo tan elocuente2 ninguna estacin de psicoterapia tan propicia las meditaciones filosficas mundanas2 ningn jardn espiritual tan curioso ni soberbio como la gran capital latina1 lecho muelle y suntuoso donde la antigua sabidura1 despus de haber amamantado al mundo en sus opimos pechos y robustecido tantos ideales de plida tez1 agoniza entre pompas y esplendores1 conservando orgullosamente la belleza del gesto4 ,el brillante y amable espritu de la ,hlade y del ,lacio1 muere entre encajes y sederas como un viejo marqus ,pompadour exquisito y crapuloso1 cruel y sensual4 ,por muchos conceptos la flor de la dulce ,francia1 la ,ciudad ,luz1 ,pars es el smbolo y el trmino de la civilizacin greco-latina2 el ptimo fruto de la cultura espiritualista1 ornamento de los pueblos1 caballerescos1 refinados1 sentimentales1 galantes4 ,su vida integral1 multiforme y complejsima1 es as como el extracto substancia psquica de aquella concepcin platnica del universo1 que ya en los albores1 llevaba en las entraas los grmenes fecundos del amor de la razn y la belleza1 y sus forzosos derivados3 las elegancias intelectuales y los refinamientos de la sensibilidad4 ,la metrpoli de las perspectivas armoniosas1 delata1 aun los ojos menos expertos y hasta en los ms nfimos detalles1 la elegante preocupacin del sibaritismo mental4 ,no slo es voluptuoso el corazn sino tambin el cerebro4 ,de los boulevards magnficos1 hirvientes y sonoros de afiebrada muchedumbre1 y de las calles modestas en que los anticuarios exponen sus costosas baratijas2 de los inmensos museos1 verdaderos panteones de las civilizaciones fenecidas1 y de las iglesias viejas y milagreras como reliquias de edades santas2 de las mil exposiciones de arte1 que avivan el deseo de la riqueza y los gustos costosos1 y de los bosques encantados1 que repiten gozosamente las escenas de ,watteau2 de las canciones1 de los teatros1 de las fiestas1 como de los gestos rtmicos de las damas arrebujadas en cebellinas de cien mil francos1 del tocado simple y encantador de las modistillas1 que muestran al atravesar el arroyo las piernas ms picantes inteligentes del mundo2 de todo transciende1 al modo que el incienso del vaso sagrado1 el culto de la forma1 el sentimiento de las proporciones1 el placer de pensar1 la pasin de vivir voluptuosamente4 ,lo mismo en las salas del ,louvre1 donde reinan ,lancret1 ,fragonard y ,pater1 que en los jardines de ,le ,ntre1 donde susurran las fuentes de la ,arcadia y cantan los ruiseores de ,ronsard y ,verlaine2 que en los grandes coliseos en los pequeos cabarets1 se aprende sentir y amar la vida bella y risuea4 ,los escaparates dan lecciones de buen gusto1 ni ms ni menos que las perspectivas majestuosas de los ,campos ,elseos1 las maravillas en piedra labrada como los banos y los marfiles1 los parques deliciosos1 poblados de amorcillos traviesos y ninfas desnudas4 ,las mujeres que pasan son como cuadros firmados por ,la ,gndara y ,boldini4 ,en un coche va el amor4 ,el placer se respira4 ,mas1 de vez en cuando1 una impresin fuerte1 una mole gloriosa3 el ,arco del ,triunfo1 la columna ,vendome1 dan el escalofro heroico de la ,revolucin de las guilas imperiales1 y hacen pensar que los galos tomaron siempre pechos el ser valientes y el desdear la vida1 y que desde muy antiguo supieron caer1 sonreir y morir4 ,cuando ,emerson dijo que el mundo era una precipitacin del espritu1 pensaba1 sin duda1 en el dulce pas de ,francia4 ,palacios encantados de reyes galantes y favoritas pomposas2 cortes de las ,margaritas de ,navarra2 marquesas de ,montespn y de ,pompadour2 herosmo de la ,pucelle2 risas rabelasianas2 lgrimas ardientes de ,juan ,jacobo2 peregrinajes de las ,charmettes y de la ,malmaison2 valles rientes1 florestas embalsamadas1 montaas de la ,saboya de flancos cubiertos de verdura y cuyas calvas cimas coronan los oros del sol disimulan las pelucas empolvadas de las nubes1 dulce ,francia6 ,ningn pueblo hizo lo que t por accordar las inexorables leyes del universo los deseos caprichosos del corazn4 ,tu historia es la ms sentimental1 noble1 romntica y una la ms femenina y heroica6 ,amable ,lutecia6 ,quin puede resistir la sugestin de sus idelogos1 al encanto de sus poetas1 al prestigio y magia de sus artistas6 ,las ideas francesas1 aun las frvolas1 nos seducen por su coquetera y travesura como esas petites femmes blondes vestidas por ,paquin4 ,son ideas apasionadas y cariciosas1 que amamos cuasi carnalmente y con todas las debilidades de los corazones amorosos1 cual las mujeres venidas al mundo bajo el signo de ,venus1 nacidas para encantar1 y que continuan parecindonos buenas y deliciosas hasta en sus ingratitudes y perfidias4 ,de modo que1 cuando las peregrinaciones por el mundo del pensamiento alejan los ,don ,juanes del saber de los boudoirs rococs1 aun poseyendo la ansiada verdad en suntuosos lechos1 se deplora no haber permanecido fieles las ideales damas que han ejercido en la sociedad entera la misma suave influencia que en ,francia las preciosas del ,hotel de ,rambouillet4 ,ellas se obstinan en la amable compaa del arte1 de la literatura y del amor1 y contra el imperialismo terico y prctico de todas las clases1 en desarrollar como antao1 casi exclusivamente1 el espritu y la emotividad4 ,de ah un pueblo de razonadores y artistas2 de fraseadores y voluptuosos2 de ah el erotismo floreciente en la vida y las letras1 y las hemorragias de la palabra1 que calman las fiebres sentimentales de la humanidad y debilitan las energas viriles de los franceses2 de ah la sociabilidad francesa1 porque la sociabilidad es cosa que nace de la mezcla dichosa de la inteligencia y la sensibilidad4 ,y como en sociedad lo primero es la mujer1 sta ha tenido1 y sigue teniendo1 dominante influjo sobre las ideas y costumbres1 dulcificando las unas y las otras y prestndoles los dos un encanto femenino1 y como femenino1 voluptuoso4 ,,no ha menester vasta ciencia histrica ni mayor penetracin psicolgica1 para constatar la importancia de los materiales femeninos introducidos en la arquitectura del alma francesa1 desde ,clotilde1 la cristiana esposa del brbaro ,clodoveo1 y ,elosa1 la apasionada amante del bello y castrado ,abelardo1 hasta la falange de las favoritas reales1 las heronas de la ,revolucin y las condesas porta-liras1 que reinan actualmente en el ,pindo francs y le comunican la juventud sus fiebres lricas y embriagueces dionisiacas4 ,la llama ertica de ,elosa1 cuyo sepulcro han ido recoger florecillas todas las generaciones romnticas1 se comunica los fornidos pechos medioevales2 los calienta1 enternece y prepara1 en cierto modo1 para recibir el pan eucarstico de las costumbres galantes y el espaldarazo de la caballera4 ,las esclavas del rudo seor salen del encierro de los almenados castillos1 incrustados en las rocosas cumbres1 hoscos y solitarios como los nidos de los buitres1 y empiezan presidir1 prodigando las gracias que inflaman el coraje y encienden los apetitos1 las justas1 los torneos1 las cortes de amor4 ,los pajes suspiran2 los caballeros quiebran lanzas por los ojos ensoadores de las damas madrigalizan los pies de ellas1 hincada la rodilla en cojines de galoneado terciopelo4 ,los trovadores dicen cosas tiernas y sutiles4 ,as se amansa la braveza de los instintos1 ablandan los caracteres duros y rijosos y elaboran los sentimientos delicados que luego pulen y refinan reinas amables1 marquesas amantes de las cosas del espritu1 favoritas fastuosas1 protectoras de las artes y las letras y cortesanas que por ser muy conversables y donosas1 reunan en torno suyo como ,safo y ,aspasia en la antigedad1 lo ms granado de la nobleza y la flor y nata de los ingenios4 ,la sociabilidad francesa1 con su carcter y matices propios1 es la obra casi exclusiva de la mujer3 su expresin ms culminante y acabada son los salones4 ,gracias ellos la influencia femenina se ejerce1 no slo en las artes y las costumbres1 sino tambin en las ideas y hasta en la poltica4 ,los ,saint-,simn1 los ,michelet1 los ,goncourt1 los ,du ,blet nos dicen al respecto cosas muy curiosas y amenas4 ,en las minsculas cortes de la marquesa de ,rambouillet y las preciosas que recogieron la herencia de la famosa chambre bleue1 donde ,corneille ley el ,poliuto y pronunci ,bossuet su primer sermn1 se forma el buen gusto y adquieren las bellas maneras1 elegancias sentimentales y gracias1 en fin1 que transforman el trato en don de gentes1 la conversacin en arte1 la fra urbanidad en graciosa politesse y el talento en esprit4 ,y esprit1 politesse1 don de gentes y arte de la conversacin1 llegan hacerse cualidades genuinamente francesas1 acrisoladas bajo la gida de la mujer1 y que bien observadas podran explicar1 por la sociabilidad y todo lo que ella entraa y de ella se desprende1 las virtudes y vicios1 las flaquezas y herosmos1 la vanidad y el amor del gnero humano de la antigua ,galia1 nacin de vanos tumultos1 como la llam ,cesar1 y tan amante de la sociedad y los bellos discursos1 que uno de sus dioses se le representaba aprisionando los hombres con las cadenas que salan de su boca444 ,,pero antes del invento del saln1 las ,margaritas de ,navarra1 la ,mignonne de ,francisco ,i1 autora de innumerables poesas y del picante ,heptamern1 y la adorable ,margot1 la esposa repudiada del caballeresco ,enrique ,,iv1 escriban sus versos y sus prosas rodeados de amigos y admiradores2 sociedad amable y brillante1 que impone sin violencia el gusto y las modas las cortes de los reyes1 y en la que figuran1 para realzar su prestigio1 los espritus selectos de la poca3 poetas1 artistas1 filsofos que se agrupan en torno de las reinas galantes1 como luego ,la ,fontaine1 ,molire1 ,la ,rochefoucauld y tantos otros en torno de la sin par ,ninn4 ,y lo que son para las letras1 las artes y el amor--cosas que anduvieron siempre juntas y en muy buena armona1--la divina ,diana de ,poitiers en el ,renacimiento1 la demoniaca ,montespn en la corte de ,luis ,,xiv1 la ,pompadour en el siglo ,,xviii y madame ,tallien en el ,directorio1 lo son para sus tertulianos y protegidos1 las marquesas de ,rambouillet y de ,sevign1 las ,lenclos1 y ms tarde las ,warrens1 las de ,genlis1 las ,stal y hasta la misma ,theroigne de ,mricourt1 la famosa patriota1 cuya casa frecuentaban los principales hombres de la ,revolucin1 y quien una maquinacin diablica de sus rivales1 una azotaina en pblico sayas levantadas1 cort su heroica carrera y hundi para siempre cubierta de oprobio1 en las tinieblas de la locura4 ,los salones honran las artes y las letras1 y antes que las academias1 depuran y afinan la expresin por medio de la causerie y consagran la gloria de los escritores4 ,dulcsimas seoras ponen con sus blancas manos el laurel en la testa de los vates y artistas2 lanzan los cuatro vientos de la fama los nombres y los libros1 y dan pbulo y libre curso de mil maneras la emotividad romntica y las modas sentimentales que1 andando al tiempo1 hacen estallar las revoluciones4 ,sin la sensibilidad femenina preparada prolijamente por las preciosas y la literatura1 por las conversaciones amatorias y el hechizado influjo de los ,amadises1 las ,astreas y las ,cartas du ,tendre1 donde se aprende la geografa del corazn y los bizantinismos galantes2 sin las blanduras emotivas de las novelas de ,melle1 ,escudery1 ni las endechas1 ni los madrigales1 ni la atmsfera sentimental creada por la casustica amorosa y los discreteos filosficos de los salones1 es muy difcil que la ,nueva ,elosa y el ,contrato ,social1 hubieran tenido tan hondas repercusiones en el siglo ,,xviii4 ,pero este es un siglo en el que reina la mujer en absoluto1 y con ella el sentimentalismo1 el capricho y la pasin2 grmenes de la sensiblera y el misticismo social que haban de florecer lozanamente en el alma femenina de ,juan ,jacobo1 encontrar luego su frmula poltica en los principios de la ,revolucin y la expresin potica en el romanticismo y sus retoos4 ,,no deja de ser una coincidencia curiosa1 que entre los amigos de la mismsima ,pompadour1 en el propio ,versailles1 en el pequeo departamento del ,dr4 ,quesnay1 mdico de la favorita y privado del ,rey1 se discutiesen los problemas sociales y econmicos menos ortodoxos y expusiesen en violentas diatribas1 las doctrinas ms amenazadoras para la religin y la realeza4 ,irona de las cosas6 ,bajo el techo de la cortesana real1 pero al mismo tiempo de la amiga de ,voltaire y los filsofos1 se oyen los primeros rumores de la tormenta revolucionaria4 ,luego las cabecitas empolvadas1 los tiernos corazones que ,rousseau haba fondus et liqufis1 acogen incautas en sus salones la ,revolucin como haban acogido la ,enciclopedia1 segn la exacta frase de ,goncourt4 ,minsculas guillotinas1 manejadas por afilados dedos cubiertos de sortijas1 cortan en esfinge1 antes que ,m4 ,samson1 la cabeza de ,robespierre y ,bailly1 y entre risas de cristal mojan los pauelitos de batista en la roja y olorosa sangre que brota del cuello de los monigotes decapitados4 ,son las mismas frgiles1 irreflexivas y apasionadas muecas que aprenden en el ,emilio y la ,nueva ,elosa el amor del pueblo y la bondad natural del hombre2 hacen bonitos bijoux con las piedras de la ,bastilla derrocada1 y oyen y discuten las arengas que han de pronunciar sus contertulianos en la ,asamblea nacional y en los clubs revolucionarios4 ,cada saln es un ardiente foco de ideas subversivas4 ,encumbradas burguesas y hasta linajudas damas1 siguen la vertiginosa corriente de la moda1 sin curarse poco ni mucho de las predicciones1 hoy tenidas por posteriores los hechos--bien que acaso no lo fueran en su espritu al menos1--que ,la ,harpe pona en boca de ,cazotte sobre el prximo reinado de la ,filosofa y la ,razn1 al fin de un banquete opparo y jovial3 el verdugo para ,condorcet1 ,chamfort1 ,bailly1 ,malesherbes all presentes2 el verdugo1 sin confesor1 para la duquesa de ,gramont que rea1 creyndose por su sexo al abrigo de aquel terrible vaticinio2 el verdugo para el rey de ,francia444 ,las repulidas damas de las cortesas ,luis ,,xv y de los lunares postizos1 slo piensan en el retorno la naturaleza idlica1 en la dicha universal1 acaso en el amor libre4 ,quien no recuerda el saln de ,madame ,necker1 donde discutan con la hija de la casa1 la autora de ,corina1 el abate ,sieyes1 ,parny1 ,condorcet2 el saln de ,mme4 de ,beauharnais1 autora de erticos libros1 y cuyos tertulianos ocupan los venerables sillones en que antes soaron ,jean ,jacques1 ,mably y ,buffon2 el saln de ,mme4 ,helvetius1 electrizado por la verba ardiente de ,chamfort y ,cabans4 ,en tales cenculos no reinan ahora las amables musas que inspiraron las gavotas y los minus1 sino las furias de la elocuencia revolucionaria1 excitadas por el sentimentalismo de las cabecitas locas4 ,ellas inflaman aturdidamente el espritu de la ,revolucin1 como ms tarde1 sin saberlo1 tres merveilleuses ligeras de cascos y de no mucha sal en la mollera1 le dan el golpe de gracia al decidir1 en un saln del ,directorio1 el envo de ,bonaparte ,italia1 con lo que termin la tirana de la libertad y cambi la faz del mundo4 ,la frase de ,michelet3 ,la mujer es la fatalidad no es una mera frase en la apasionada historia de ,francia4 ,reinas1 favoritas1 grandes seoras1 vrgenes y cortesanas tuvieron1 aun haciendo caso omiso de la poltica de oreiller y del prestigio social1 pblica y decisiva influencia en tan graves convulsiones como la ,reforma1 el ,renacimiento1 la ,revolucin1 por no citar sino los acontecimientos ms universales2 inspiraron personalmente1 como la imperialista ,pompadour1 voluntad heroica en dbil cuerpo femenino1 todo un arte y toda una poltica internacional1 aquella clebre poltica1 fracasada en la desdichadsima guerra que tanto amengu la ,francia1 y que la divina marquesa segua ansiosamente en un mapa1 marcando las posiciones estratgicas con sus lunares postizos de engomado tafetn4 ,con eso y con todo1 la influencia honda y durable de las vrgenes sages folles1 no es la visible1 la que se ejerce en el arepago de la plaza pblica1 mas la oculta ntima2 la que afemina el sentimiento rudo de los hombres por medio de las gracias de la conversacin1 dulzuras de la amistad1 hechizos amorosos influjo del arte1 que ellas inspiran y que se dirige principalmente ellas4 ,en achaques de belleza son la vez musas1 ,mecenas y pblico1 el pblico soado por los artistas1 porque el arte es cosa que atae la emotividad1 no la inteligencia1 y ellas1 por instinto1 prefieren el sentir al pensar1 el ensueo la accin1 el arte la vida4 ,las criaturas dbiles en los speros dominios de la realidad1 adquieren por sus mismas flaquezas naturales1 misteriosa gracia y extrao poder en el reino del sentimiento y la ilusin4 ,su mundo propio es el de la sensibilidad y la quimera1 y como los mil matices de la ternura1 los deseos vagos1 las nostalgias sin nombre1 los ardores de los sentidos1 todo lo que contribuye desarrollar1 en ltimo trmino1 la facultad del desgarramiento interior1 es fuente de lricas efusiones y velados erotismos1 no es mucho que en el pueblo sociable por excelencia sea ese extracto de lo femenino que se llama la parisiense1 la eterna inspiradora de poesa y la maestra de las sensibilidades artsticas y aun podra decir masculinas1 ya que su contacto y por su virtud unas y otras se pulen1 quintaesencian y convierten en prodigiosos receptculos de emociones4 ,muchos gneros literarios1 aparte de la poesa lrica1 el drama y la novela1 que directa indirectamente inspir siempre la mujer1 nacen como las ,memorias1 ,correspondencias1 ,diarios y ,confesiones de la dulce necesidad de darle suelta los sentimientos afectuosos y conversar con elegancia1 adquirida en el ambiente amable de los salones4 ,por esto y por lo asentado arriba1 una buena parte de la literatura y1 en general1 el temperamento artstico1 vienen ser as como los grandes y maravillosos espejos en que la mujer se mira y que reflejan la imagen de la seduccin4 ,el poeta1 su hermano y generalmente su obra1 es un modo de intermediario entre ella y el resto de la humanidad1 que por l conoce los secretos de alcoba de la mujer1 y la que l inocula el virus de las debilidades y seducciones de sta4 ,curiosa colaboracin6 ,este consorcio de lo femenino y del arte1 induce pensar obstinadamente en las afinidades del artista y de la mujer--ambos son criaturas dbiles1 apasionadas y quimricas1 especie de andrginos que1 por partes iguales1 participan de los mismos defectos y las mismas excelsitudes de aquellas dos naturalezas y condiciones1--y sugiere la sospecha de que tal vez constituye una seria amenaza para el porvenir de un pueblo1 el que predominen en l los elementos morales1 de que ,platn1 juzgndolos turbadores y debilitantes1 quera purgar enrgicamente la repblica4 ,lo que parece indudable es que la influencia femenina y la influencia literaria se confunden1 compenetran y asocian para introducir sutilmente en la formacin del alma francesa1 la literatura por medio de lo femenino y lo femenino por medio de la literatura4 ,eso explica muy cumplidamente el triunfo manifiesto de la mujer y del arte en la ,ciudad ,luz1 y este fenmeno curioso y sin precedente en la historia3 la supremaca de la mujer en las bellas letras4 ,,tales hechos1 producto del connubio secular de ,apolo y ,afrodita1 parecen las floraciones estticas de una civilizacin dulce como las mieles1 suave y grata como la piel de los cebellinas4 ,son las opulentas rosas y las turbadoras orqudeas que slo podan brotar en el jardn de ,francia1 en una tierra preparada por las exquisiteces sentimentales de muchas generaciones para sentir1 pensar armoniosamente y creer con fervor en el culto del alma y la religin de la belleza4 ,desde abajo arriba de la escala social1 el arte1 la literatura y ese lujo de la inteligencia que se llama el esprit1 por medio de los mil espectculos pblicos1 diarios1 revistas1 conferencias1 causeries1 exposiciones de toda ndole y libros de toda suerte1 refinan porfa las sensibilidades y desarrollan la facultad de comprender4 ,los clichs literarios son de uso corriente en todas las clases4 ,los trminos escogidos han pasado al patrimonio comn del lenguaje vulgar4 ,las modistillas pizpiretas y las pesadas porteras hablan con las repulidas expresiones y ademanes preciosos de las marquesas ,luis ,,xv1 y las marquesas escriben con tanto donaire y travesura como madame de ,sevign4 ,la esttica de los boulevards1 las canciones tiernas libertinas1 las cortesanas que pasan1 dejando tras de s como una estela de elegante sensualismo1 hacen en el pueblo lo que en la crema de la sociedad la ltima comedia de ,capus1 la msica dislocadora de ,pelleas y ,melisanda los templos de la rue de la ,paix4 ,no creo que en ninguna parte ni en poca ninguna1 la facultad de sentir sin esfuerzo1 comprender en un abrir y cerrar los ojos y expresar fcil y graciosamente hayan llegado nunca tan rara perfeccin4 ,chistes1 alusiones1 sutilezas2 matices de la irona y del sentimiento1 nada escapa al pblico que en los domingos populacheros en las soires de gala1 invade los grandes pequeos teatros de ,pars4 ,antes que las palabras hayan concludo de salir de la boca del actor del conferenciante1 ya han sido cogidas al vuelo y veces comentadas con un chiste1 una exclamacin oportuna una sonrisa graciosa y escptica1 mientras que los ojos1 siempre inquietos y burlones1 descubren los flirteos de los palcos y juzgan de los tocados1 moos y perendengues de toda la sala4 ,es un pblico1 sobre todo si abunda el bello sexo1 erudito y alerta1 que conoce al dedillo los autores1 los gneros1 las obras1 clsicas y modernas1 las ltimas novelas1 ,las ,flores del ,mal y las ,fiestas ,galantes2 y que habiendo macerado su corazn en ese artificio literario y mezclado toda esa literatura la vida1 se ha hecho extremadamente comprensivo1 vibrante y extrasensible las manifestaciones de lo bello4 ,mas como la belleza es toda la mujer1 la emocin esttica1 despus de pasar por los mil filtros del cerebro y del alma1 hacia la mujer va callada ruidosamente1 como el agua del deshielo corre de las yermas alturas los valles floridos4 ,el ,arte y la ,literatura la glorifican y viven postrados sus pies4 ,el uno es su paje1 la otra su esclava4 ,,el amor de la forma1 puede decirse que remataba entre los helenos en las lneas armoniosas de la criatura humana1 en el desnudo2 el mismo amor entre los parisienses se hace general y concreta en las elegancias del tocado femenino4 ,la religin de la belleza se transforma en religin de la mujer2 sobre todo de la mujer elegante1 de la que pasa su vida en casa de los modistos1 joyeros y toda laya de fournisseurs2 y duerme con guantes careta para afinar el cutis1 y se amasa cruelmente1 y martiriza el estmago y el cuerpo1 y gasta millones para componerse una silueta propia1 realzar su belleza por todos los medios1 y darle al mundo la peregrina sensacin de la elegancia1 de una elegancia que es como el perfume delicado de un viejo vino1 la flor encantada y efmera de una civilizacin secular4 ,los sabios1 los moralistas austeros no saben apreciar tan grandes sacrificios ni las transcendencias de la toilette4 ,son hombres eminentemente cultivados1 pero sin fineza ni distincin moral4 ,llaman desdeosamente vano y pueril al arte que se sirve de todos los otros y pone contribucin las ms peregrinas aptitudes para encantar2 sentimiento del color1 de la lnea y del matiz2 gusto seguro de la alhaja y del moo2 ciencia acabada del trapo1 del gesto y la actitud2 dominio perfecto de las elegancias estticas que constituyen el chic2 imaginacin y osada en el arte de plaire1 y por medio de la armona de los colores y la cadencia del pliegue1 plasmar la voluptuosidad del cuerpo1 la coquetera del espritu y las gracias del alma4 ,lo que parece pura frivolidad1 es asunto gravsimo3 una religin misteriosa1 que obedece muy hondas necesidades ticas y que tiene sus templos1 ritos1 sacerdotes y pitonisas4 ,pars es la ,meca de esa religin ligera y sutil4 ,las tiendas de los modistos1 joyeros1 fabricantes y vendedores de artculos femeninos1 son las capillas ardientes del gusto de ,francia1 y los pontfices3 la muchedumbre de escritores1 artistas1 industriales y obreros que trabajan en la realizacin de la belleza ms perceptible y necesaria acaso la especie3 aquella que entra por los ojos y golpea las puertas de la sensualidad4 ,es el mundo de la ,gracia dentro del mundo del ,esfuerzo1 y que explota y esclaviza ste4 ,de los rincones apartados y huraos del globo1 de los bosques salvajes1 de las entraas del planeta1 del fondo de los mares1 de las estepas heladas1 de las arenas candentes1 de las cumbres solitarias1 de los talleres populosos como ciudades2 salen las piedras de irisados colores1 las pieles costosas1 las perlas plidas y dulces como nias anmicas1 los corales1 marfiles1 las maderas olorosas1 las telas y sederas1 y los encajes tan primorosos1 tan sutiles que diranse hechos de suspiros y de sueos2 y todas esas preciosidades de la naturaleza y la industria vienen depositarse los pies de la parisiense1 la cual con un arte infinito inagotable invencin las combina de mil maneras1 las dispone sabiamente y anima de una vida extraa y voluptuosa1 como si le comunicara los materiales bellos1 pero inertes el calor vital y el erotismo de su cuerpo4 ,y esos materiales1 dciles la magia de las manos diminutas1 operan el supremo milagro de hacer palpables todos los aspectos de la hermosura femenina1 transfigurndola en una perpetua metamorfosis que1 al multiplicar los encantos y seducciones de la mujer1 dilata su imperio esttico y eleva la frvola coquetera la dignidad de un sacerdocio4 ,ella lo sabe4 ,ella sabe que los elegantes tocados y la atmsfera encantada de lujo y refinamiento1 son las investiduras y el ambiente sagrado de su alto misterio de sacerdotisa de la ,belleza4 ,no ignora tampoco que slo la ciencia del chiffon satisfar plenamente su ingnita necesidad de hacer prisioneros y atarlos al carro de guerra de su hermosura triunfante4 ,respetos sociales y homenajes masculinos le vendrn de la fama de elegante1 porque ser elegante es uno de los privilegios y ttulos envidiables los ojos parisienses4 ,la soberana de la elegancia no se discute4 ,y de la elegancia lo esperan todo les casques dors1 ya que por medio de ella1 como los pintores por medio del color y de la lnea1 provocan las sensaciones que les pide un pblico de emotivos y sibaritas1 y expresan elocuentemente lo que son1 lo que quieren1 lo que pueden444 ,las magnificencias de ,pars forman el ornado marco que mejor cuadra la belleza viviente1 la ms costosa y artificial4 ,hasta la luz suave1 como pasada por filtros de mbar y palo1 parece que fu hecha para disminuir la crudeza de los colores1 la rigidez de las lneas y envolver la silueta femenina en una penumbra misteriosa4 ,millares de criaturas presas en talleres sombros y srdidos tugurios1 trabajan y aguzan el ingenio para hermosearla y hacerla fina y eterea4 ,es la obra nacional4 ,grandes y chicos contribuyen ella ms menos directamente4 ,todo espectculo es un pretexto para el torneo de las ,gracias4 ,toda fiesta una ocasin de afirmar el imperio de la ,elegancia y del ,gusto1 y establecer la reida supremaca de ,paquin1 ,doucet ,redfern3 monarcas del figurn que se disputan el cetro de ,luis ,,xiv y el globo de ,carlomagno4 ,,lo ftil1 el detalle nudo y vacuo al parecer1 pero lleno de psquica jugosidad si se observa con ojo experto1 revela veces lo que no descubren hechos importantsimos1 libros venerables ni mamotretos de copiosa ciencia4 ,deca un gran pintor que el verdadero arte comienza all donde pequeos toques producen grandes cambios4 ,acaece algo semejante en las cosas de la vida y no es muy zahor el observador de ella quien lo nfimo no sugiere lo transcendente1 ni ve en lo frvolo el cristal1 que dejar suele en las costumbres1 la ebullicin y luego el enfriamiento de las grandes causas4 ,es por este orden de razones que no me parece desprovisto de sal ni miga el espectculo curioso1 aunque nada ajeno al ambiente de los meetings sportivos1 que tuve la fortuna de presenciar en el hipdromo de ,trouville4 ,era una gozosa confusin1 un mareante vaivn de trajes vaporosos1 sombreros como canastas de flores y blanqusimos zapatos que corran como albos conejitos de la ,india sobre el verde riente de las pelouses4 ,la donosa y opuesta muchedumbre giraba en torno de los resplandecientes atletas del turf1 bestias finas1 artificiales y como tallados primorosamente en maderas duras1 invada luego las casillas del ,pari-,mutuel1 donde cambio de algunos francos1 hasta los humildes mortales les era dado sostener un trgico cuerpo cuerpo con el ,destino y gustar un minuto la vida intensa de los hroes y los dioses444 ,pero de pronto se produjo un tumulto extrao y luego una especie de remolino de curiosidad que atraa un punto del padock al pblico disperso4 ,las gentes acuden presurosas1 las cabecitas de ,helleu se apian1 los labios rojos como fresas murmuran un nombre y los ojos agrandados por el kohl1 se abren extticos como ante una aparicin celestial4 ,qu era8 ,era madame ,paquin1 la ,emperatriz de la ,moda1 que apareca por primera vez en pblico despus de la muerte de su bello y perfumado esposo4 ,vesta de medio luto1 traje blanco adornado de terciopelo1 tricornio negro con triunfal pluma blanca3 el conjunto una maravilla de lujo1 exquisitez y refinamiento1 subidos de punto por las garrafales perlas de las orejas y el collar de quinientos mil francos4 ,sonriente1 segura de sus impecables actitudes y prestigio nico sobre las imaginaciones femeninas2 sabiendo que todas sus esclavas le pedan algo sumisamente1 dejbase contemplar al desgaire prodigando uno y otro lado principescas sonrisas1 mientras con la falda recogida en una mano y en la otra la sombrilla1 cuyo puo de azabache conservaba con un gesto de virgen pdica la altura de la boca1 avanzaba lenta y rtmicamente1 elevando las piernas la manera clsica de los mannequins para posar luego los pies con mimo sobre la verde alfombra4 ,y cada movimiento y cada nueva actitud eran como una leccin prctica de estilo y encantadora fragilidad4 ,las duquesas1 las archimillonarias yanquis1 las artistas clebres1 las cortesanas de alto coturno y1 finalmente1 los hombres se inclinaban su paso4 ,all no haban mritos ni ttulos que no se eclipsaran1 ni testas que no se abatieran ante la diosa taumaturga de la belleza femenina4 ,ella imperaba sola4 ,en medio del oro de la tarde1 aquella escena tom de sbito mis ojos la augusta significacin de un smbolo3 el de la ,francia depositando sus ofrendas los pies de la ,voluptuosidad4 ,,si la belleza es toda la mujer1 como dice ,gourmont3 la belleza es una mujer y la mujer es la belleza1 pero como la mujer es el amor ste es el trmino fatal del estetismo parisiense4 ,qu mucho que el nio ciego impere como nico dios en la gran ciudad latina6 ,mas no se trata del infante terrible que dispar sus flechas en las ariscas lomas y mansos valles de la ,hlada1 sino de un amorcillo muy civilizado y donoso que lleva su carcaj repleto de romances1 epigramas y madrigales4 ,cmo haban de resistir los lricos corazones al ,tentador que se sirve para encantar de los filtros y sortilegios del ,arte y la ,poesa4 ,no cabe sino que triunfe1 y en realidad triunfa soberano en la literatura y la vida4 ,una comedia sin conflictos amorosos ni tocados elegantes no dura en los carteles2 las novelas sin dramas pasionales picantes escenas de alcoba no se leen2 los versos sin erotismo no llegan al alma2 la msica sin embriagueces ni escalofros voluptuosos no prende sus lricos garfios en los odos4 ,de esta suerte el nio desenfadado dicta las modas sentimentales4 ,el teatro1 el arte y los libros son como academias de voluptuosidad y escuelas de casustica amorosa en las que se ensea percibir doctamente los variados matices de la sensualidad1 desde el travieso flirt1 les passionettes y las dulzuras de la amiti amoureuse1 hasta los desatados impulsos del corazn y los bizantinismos galantes4 ,como complemento y remate de esta educacin sentimental1 tambin se aprende de una manera no menos docta ni prolija1 la ciencia de la expresin caline y el arte de la caricia endormante4 ,y este arte y aquella ciencia constituyen1 lo mismo que el chic1 uno de los monopolios de la fina sensibilidad y linda imaginacin de la parisiense1 alada imaginacin que ha enriquecido la lengua con una cantidad de desmayadas expresiones y dotado la plstica de gestos y actitudes que son como las grandes iniciales del breviario ertico4 ,as1 pues1 la cultura como la moda1 parece que no tuviera otro objetivo que embellecer la voluptuosidad y endiosar el amor4 ,en un ambiente tan propicio las emociones blandas y regaladas y que por tan varias maneras favorece la cristalizacin de las sensibilidades artistas1 cae de suyo que stas predominan y que los sentimientos austeros y viriles sean formas secundarias de la emotividad francesa1 esencialmente literaria y ertica4 ,no llegar al extremo de decir1 como la indignada yanqui de ,huret que un francs1 es una funcin sexual1 pero si afirmar1 y aun sin empacho1 que los otros sentimientos1 y particularmente el de la belleza y los mismos apetitos materiales1 degeneran en apetencia de la mujer1 se subordinan al amor y son como preludios de la gran orquestacin amorosa4 ,es el negocio pblico1 como la belleza femenina es la industria nacional1 y no poda menos de ser as en el encantado jardn de la tierra donde la sociabilidad de las gentes1 la agilidad del espritu1 la rapidez de los movimientos del alma y la molicie del medio1 hacen que1 hasta los ms austeros1 se coronen de rosas y se apresten gozar de la vida en comn y tiernamente4 ,la eterna cancin se oye lo mismo en las espaciosas avenidas del ,bois que en los salones2 en los musical-halls donde impera el desnudo1 como en los teatros1 hipdromos y paseos elegantes donde el vestido1 despus de haber realzado osadamente las curvas y protuberancias tentadoras de la mujer1 las suprime para darle sta el encanto picante y equvoco de los donceles afeminados4 ,no vaya creerse por lo dicho que la licencia y el libertinaje echados en cara por los extranjeros los franceses1 sin percatarse de que tales manifestaciones de tolerancia moral son acaso el producto del exceso de inteligencia y el reverso de cualidades muy nobles y humanas1 reviste la forma grosera de las saturnales del ,directorio conducidas por ,mme4 ,tallien y las ,merveilleuses4 ,es menos y es ms1 porque es como la disipacin de los hombres mundanos1 una especie de elegancia del alma1 una sensualidad esttica4 ,las directoras de los orgisticos coros son las ,musas de ,pars4 ,coronadas de laureles conducen la lrica bacanal4 ,la frmula potica de las blanduras sentimentales1 de la voluptuosidad1 de lo femenino1 no poda menos de ser un feliz hallazgo de la femenina inspiracin4 ,nadie mejor que las ,safos haban de ofrecerle al mundo la manzana de ,eva y los misteriosos secretos de ,afrodita4 ,lo logran con desnudarse1 y en efecto se desnudan1 y posedas del delirio sagrado1 absorben por la vida boca de los ocho sentidos la voluptuosidad de la naturaleza toda y la ofrecen como un vino embriagador en el nfora de sus cuerpos trmulos4 ,al grito bquico de libertad y con un impudor que los lirforos no conocan1 ensean las carnes atormentadas por el divino ,deseo1 por el exasperado sensualismo de innmeras generaciones esclavas de la razn y sumisas la castidad4 ,las hijas espirituales de ,baudelaire y ,verlaine1 que el acicalado ,vogu llama las musas de la ,revolucin1 cantan1 en verdad1 como ,jean-,jacques1 ,bernardin de ,saint-,pierre1 ,senancour y los grandes romnticos1 los derechos de la pasin1 la soberana del instinto1 la rebelin del individuo contra la sociedad y el amor pantesta de la naturaleza en que se traduce su frentico erotismo4 ,todas dicen3 ,je prendrai le beau temps avec des mains hles1 ,je mangerai l't comme un gteau de miel6 ,et j'ai fait de mon coeur1 aux pieds des volupts1 ,un vase d',orient o brle une pastille4 aun3 ,ma lvre est appuye la lvre des dieux4 ,tant s'panche1 invincible1 envahissant les cieux ,une odeur de baisers1 d'treintes et de spasmes6 ,pero mejor an cantan en versos de una rara perfeccin1 ms sinceros y profundos que los de ,hugo y tan dulces y musicales como los del pobre ,lelian1 la cancin de ,bilitis1 el arte delicado del vicio1 el amor del amor1 la religin del placer1 la conciencia del mal1 los siete pecados capitales de la lujuria4 ,aquello que los poetas1 menos sensitivos y vibrantes1 slo podan balbucear torpemente1 ellas lo formulan con peregrina virtuosidad2 lo que ellos no acertaban discernir1 ellas lo revelan con pasmosa clarovidencia imgenes magnficas y aladas4 ,su penetrante anlisis recorre gilmente el misterioso teclado de las molicies del cuerpo y del alma4 ,tal lucidez en las cosas del amor y las flaquezas de la voluntad1 es la causa oculta del triunfo de las modernas bacantes en la gaya ciencia4 ,ellas poseen el trmino justo y dichoso para expresar todo lo que es desmayo1 caricia y ensoacin4 ,la msica desfalleciente y enervadora de sus versos y las nostalgias infinitas de su poesa1 que mejor que cualquier otra es sensualidad transformada en eretismo mental1 responden al sibaritismo del corazn y del cerebro y constituyen la tpica manifestacin de la recrudescencia1 fcil de prever1 sin embargo1 de lo que antes se llam el mal del siglo1 de lo que un filsofo llama hoy el mal romntico1 que es en suma1 el mal de vivir3 la ineptitud para la vida1 la repugnancia de lo real y la moral anarqua en que1 vueltas de tantos idealismos y refinamientos sentimentales1 suelen caer las naturalezas ms finas y cultivadas4 ,,sesudos autores sospechan que el ,romanticismo es1 en el fondo1 una insurreccin del sentimiento y del instinto contra la razn1 contra el sometimiento la regla dictada por la experiencia de las sociedades1 y pretenden que la sensibilidad romntica y el espritu revolucionario derivan1 unos1 como ,taine1 del mismo espritu clsico1 otros1 y son los ms1 de ,rousseau y sus secuaces4 ,harto ligeramente echan los ltimos en olvido que la furia de la ,revolucin fu la ,razn misma1 y que ,rousseau y los idelogos fueron los descendientes legtimos del idealismo y de las abstracciones de los filsofos1 empeados lo mismo en ,egipto y la ,india1 que en la ,francia del siglo ,,xviii1 en construir un hombre ideal1 un hombre de museo1 para lo cual haca falta arrancarle las entraas y rellenarlo de metafsica estopa2 de los filsofos que impelidos por la soberbia de la mente1 creyeron posible sustituir la idea la realidad1 la abstraccin al hecho1 la teora la historia1 la presuntuosa razn de ,descartes1 que pesar de sus ttulos en apariencia indiscutibles la hegemona sobre lo humano1 no conoce los fenmenos sino histricamente1 es decir1 despus que han dejado de producirse y cuando ya no tienen ninguna accin sobre los fenmenos presentes1 desconocidos su vez1 al instinto vital1 que obra siempre en el sentido favorable la expansin de la vida porque l es ya el principio de su expansin4 ,no ha de confundirse este instinto vital con el instinto1 el sentimiento y la naturaleza de los revolucionarios1 vislumbres obscuras de la imperialista condicin humana4 ,tengo para m que el sentimentalismo romntico no es otra cosa que una interpretacin descarriada de la legitimidad1 entrevista un instante1 de las pasiones y del egosmo nietzsquiano4 ,y se me ocurre1 aunque parezca espantable sacrilegio1 que si por la bondad nativa del hombre se hubiera entendido la gravitacin sobre s y el deseo de poder1 la ,revolucin habra tenido consecuencias harto ms provechosas para la humanidad y1 sobre todo1 para ,francia4 ,juan ,jacobo proclam la excelencia del hombre natural no corrompido an por la civilizacin1 reaccin legtima en el fondo1 contra el artificio del orden social y el racionalismo de la ,enciclopedia2 pero lo que triunfa en los hroes romnticos no es el egosmo sano del salvaje1 que las necesidades sociales pueden convertir en virtud y amor hacia las dems criaturas1 sino el egosmo patolgico del hombre sensible1 que muy luego remata en anarqua moral4 ,razn cartesiana predominio absoluto de la inteligencia sobre el instinto1 y primitivismo1 retorno la naturaleza1 se transforman respectivamente gracias al desconocimiento de la fisiologa humana y los devaneos de la literatura1 en racionalismo demagogo y sentimentalismo romntico1 dos pestes4 ,pero no pudo ser de otro modo4 ,no se conoca bien1 pesar del amor propio de ,la ,rochefoucauld1 el fondo imperialista de la humana naturaleza2 ni se tenan nociones del darwinismo social2 ni de las leyes que rigen la evolucin de las sociedades2 ni ,comte haba dicho que slo son buenas las verdades que nos convienen1 vaciando de ese modo en una frase la esencia del utilitarismo y del pragmatismo1 iconoclastas de las verdades absolutas y del bien en s4 ,filosofa1 literatura y arte se encaminaban directamente refinar el sentimiento y combatir rudamente la animalidad1 los instintos dominadores1 el pecado original de los cristianos4 ,lo mismo los autores del siglo ,,xvii1 hidrpicos an de teologa1 que las admirables1 pero incompletas intuiciones de ,buffn y ,condillac1 que la pseudo-ciencia histrica del noble ,condorcet1 que el misticismo social de los utopistas y la lgica rectilnea de los jacobinos1 convergan por distintos canales la maravillosa y ridcula concepcin del hombre abstracto1 esa quinta-esencia del irrealismo que nos embriaga todava4 ,siguiendo atentamente el curso de las ideas se cae en la cuenta de que no existen verdaderas soluciones de contigidad ni irreducibles antinomias entre el espritu realista y viril de ,corneille y ,la ,fontaine y el espritu afeminado y quimrico de ,juan ,jacobo y ,senancour1 como no las hay entre el retorno la naturaleza de los precursores del romanticismo poltico y el reinado de la ,razn de los revolucionarios4 ,racine posea ya como los romnticos1 el triste don de las lgrimas1 y antes que por ,saint-,preux1 ,pablo y ,virginia y ,obermann los nervios haban sido extra-sensibilizados por la caballera y las costumbres galantes1 por los ,amadises y las ,astreas4 ,clasicismo y romanticismo se ofrecen al entendimiento como manifestaciones antagnicas en apariencia1 pero fraternas en realidad1 del mismo proceso evolutivo y de la misma falsificacin idealista1 si se entiende por clsico no lo racional1 sino lo espiritual1 el esfuerzo hecho por someter las leyes de la ,naturaleza nuestras aspiraciones subjetivas4 ,en este sentido el uno encaja en el otro2 ambos entraan una concepcin que admite y pregona la supremaca de la inteligencia la del sentimiento1 y ambos se oponen al espritu moderno1 realista y utilitario y que es la resultante de una filosofa basada no sobre el instinto ni lo sub-consciente1 especie de neo-romanticismo1 sino sobre la voluntad4 ,en verdad la sensibilidad romntica y el irrealismo1 ora ingenuo1 ora docto y terrible del pueblo francs antjaseme la obra de toda la cultura francesa y particularmente del exceso de cultura literaria y de la influencia femenina en el arte y las costumbres4 ,en dosis exageradas la literatura y lo femenino intoxican4 ,el lirismo social tiene sus quiebras4 ,filsofos enamorados de la razn y del ideal y que creyeron devotamente en la omnipotencia de la inteligencia desde ,descartes y ,cousin hasta ,comte y ,fouillee2 idelogos y utopistas fervientes no de un derecho1 de una libertad1 de un bien1 sino del ,derecho1 de la ,libertad1 del ,bien1 fabricadores entusiastas de las ,salentes1 ,ciudades futuras y ,eras de oro de la humanidad1 desde ,feneln ,fourrier2 briosos poetas como ,lamartine1 ,chateaubriand1 ,hugo1 ,leconte de ,lisle que pretendieron substituir el ensueo la realidad y convertir sus encantadas imaginaciones en dulce paz campesina1 primitivismo patriarcal y edenismo terrestre2 artistas de la estirpe de ,delacroix y ,puvis de ,chavannes que maldicen de la civilizacin muestran en inmortales frescos sus visiones paradisacas2 estetas1 dramaturgos1 noveladores1 ironistas y diletantes que nombre de la dicha de la humanidad de la religin de la belleza condenan iracundos el maquinismo1 la finanza1 las energas viriles1 las actividades productoras1 lo vital de la vida moderna1 en fin1 todos concurren formar la atmsfera de estufa favorable las quimeras1 ensueos1 molicies1 sensualismos y embriagueces de amor y de ventura que el choque contra los duros ngulos de las realidades resuelve infaliblemente en irona1 escepticismo y mal de vivir4 ,,porque es lo ms inslito que las exquisiteces de la sensibilidad y elegancias mentales1 tenidas hasta ayer por signos ciertos de superioridad y dorada cpula de las civilizaciones selectas1 sean causa y venero de toda suerte de egosmos y enfermedades del alma4 ,si se para mientes en ello verase poco andar que el sentimentalismo y la sensiblera1 el entusiasmo y el lirismo1 el amor del hombre y de la sociedad universal de los hombres sensibles1 los delicados y los estetas se transforman1 si pasan del plano de la literatura al plano de la vida1 en acritud y amor propio feroz1 soberbia y aridez de alma1 aversin de los hombres imposibilidad prctica de vivir en su compaa y de adaptarse ningn medio social4 ,as fueron ,rousseau1 ,bernardin de ,saint-,pierre1 ,senancour1 eternos judos errantes del pas de las quimeras1 y de la misma estofa son los bellos tenebrosos1 la larga y maltrecha falange encabezada por ,saint ,preux1 el aristocrtico ,ren y el inconstante ,adolfo1 cuyos descendientes enfermos y desesperados desde ,rolla y ,sorel ,monsieur ,venus1 parecen algo as como la columna vertebral de la neurosis de un siglo al que llenan de sus clamores y perversidades4 ,y los poetas1 escritores y artistas2 los eternos nios que un augusto prejuicio consideraba como dechados de perfeccin y arquetipos humanos1 tienen algo y aun mucho de sus engendros espirituales4 ,conocida es su ligereza y vanidad pueril que los lleva1 entre otros extremos ridculos1 vivir constantemente en la esttica postura del bello ,narciso2 conocido el amoralismo y las depravadas costumbres de los estetas1 de quienes son acabados specimens esos complicados embelecos que se llaman des ,esseintes1 ,phocas1 ,lord ,lelian2 conocida la debilidad femenina1 el ningn poder de gobernarse y la perversin de los exquisitos1 admiradores fervientes de ,wilde1 d',anunzio y ,lorrain4 ,en resumen1 parece una gran mentira la panacea de la cultura literaria1 y puede que los refinamientos de la sensibilidad y la inteligencia1 el arte y las letras1 como quera ,rousseau1 en vez de ennoblecer los hombres los haga antisociables inhumanos4 ,cultura individualismo1 lo que es equivalente1 condenacin de la sociedad1 son sinnimos4 ,acaso es ms humana y sociable la bondad natural1 slo que por sta no habra de entenderse la que tal crey el sensible incauto ,juan ,jacobo1 sino al revs1 el egosmo puro1 resorte propulsor de las almas viriles y lo contrario de las languideces sentimentales y flaquezas del carcter que disean el perfil moral de los voluptuosos4 ,esto explicara acabadamente la oposicin y disparidad que el solo nombre evoca entre sensitivos y viriles1 idealistas y utilitarios2 la escasa virtuosidad de sensitivos idealistas en el dominio de las realidades prcticas y1 al contrario1 su preeminencia en el pas de los sueos1 esto es1 en las actividades sub-conscientes que rebajan al hombre disciplinado por el ejercicio de la voluntad1 dueo de s y adaptable por su hbito de gobernarse las variaciones del medio y lo ponen la altura de la mujer y del nio1 en los que domina el capricho1 la fantasa y es ms dbil el juicio y menos robusta la facultad de querer4 ,el infantilismo y sugerente parentesco de las sensibilidades artistas y las sensibilidades femeninas2 la emotividad exagerada que hace tan irascibles y quisquillosos los sentimentales2 la ineptitud social y escepticismo disolvente de los fieles de la religin del alma2 el pesimismo y la irona de aquellos quienes tortura el vicio sutil de pensar1 no son precisamente seguros indicios de virtudes sociales ni demuestran que la humanidad anduviera muy acertada al elegir como ayo y ,mentor al amable y picotero ,espritu1 tan desdeado menudo por la vida4 ,prometeo le deca un stiro que habiendo visto por primera vez el fuego y deslumbrado por su resplandeciente hermosura1 quera besarlo3 ,stiro1 llorars tu barba si lo besas1 porque el fuego quema al que le toca1 alegora cuyo sentido expresan1 la par del viejo mito del fruto vedado1 muchas fbulas1 sentencias y discursos que indican la sospecha revelan el conocimiento de la cualidad anrquica y disolvente de poetas y artistas1 y dejan que se columbre la oposicin del sentir y del obrar1 del saber y del poder1 de lo que llamara ,nietzsche la lucha del instinto vital que crea y del instinto de conocer que destruye4 ,hay mucho de verdad en todo ello4 ,ms que los libros y las doctrinas1 el comercio de los hombres induce creer pie juntillas que las clases demasiado afinadas por el influjo afeminador de las artes y las letras caen en el escepticismo1 cuando no en otros males peores1 y pierden los bros de la voluntad y la virtud de amar la vida y gozar de ella1 como si vida interior y accin se excluyesen1 individualismo y humanidad se rechazasen1 lirismo y realidad no cupieran en el mismo plato4 ,desquite del egosmo3 sofocado por la cultura degenera en esas enfermedades misteriosas de la voluntad y la inteligencia que debilitan los delicados1 los desarma y obliga tender el cuello las ambiciones materialotas1 pero vivientes y sanas de la plebe4 ,,porque es muy cierto que esa actitud desdeosa de las naturalezas muy finas y cultivadas frente la sociedad que se llama la irona1 flor funeraria que florece en el recogimiento solitario del yo2 esa actitud crtica y rebelde que impide tomar parte activa en la tragi-comedia humana incorporarse con mansa resignacin al paciente rebao de ,panurgo1 es destructora como el individualismo anrquico del que slo es vigoroso brote1 de las virtudes y energas sociales1 y1 por consiguiente1 de toda robustez moral4 ,la conciencia del profundo desacuerdo entre pensamiento y accin individuo y sociedad de que nos ofrecen lamentables testimonios la helada indiferencia de ,benjamn ,constant1 el orgullo solitario de ,vigny1 la melancola de ,amiel el cinismo de ,stendhal1 corta las alas al deseo de poder impide vivir1 porque no se puede tomar en serio un espectculo fatalmente absurdo1 eternamente grotesco y al que asistimos por fuerza y pagamos con nuestra desdicha4 ,la sonrisa oculta la mortal desilusin1 las heridas del flagelado orgullo y nos venga del mundo y su tejido de contradicciones4 ,es como un desquite de la personalidad1 conveniente en dosis moderadas para corregir el optimismo tonto de los simples1 de lo que llamara ,schopenhauer el filistinismo hegeliano1 pero pernicioso cuando de las clases pensantes desciende la irona las masas y se convierte en descreencia1 burla y cinismo1 porque entonces destruye implacablemente las mentiras ilusiones necesarias que forja el instinto vital de las sociedades1 con el robusto fin de que stas perduren en el mudable imperio de ,cronos y le pongan su cuo al espacio4 ,que una cosa sea verdadera falsa desde la torre de marfil del pensamiento1 qu importa83 lo que importa es que sea til la vida4 ,acontece en esto lo que con esas verdades religiosas1 errneas cientficamente1 pero ciertas y eficaces desde el punto de vista de la religin de las costumbres1 en las que ,james echa los nuevos fundamentos del viejo pragmatismo3 qu ms da que sean puras patraas y burdas engaifas si curan y dan razones de existir8 ,el utilitarismo de ,caliban es ms saludable en los trances apurados que el racionalismo de ,ariel4 ,el pueblo1 lo que en nosotros es pueblo1 lo que an no rompi el cordn umbilical que une la criatura al cosmos1 no razona3 obra impulsado por sentimientos que son al inters lo que los cuerpos la gravedad3 posponiendo toda consideracin transcendente la utilidad inmediata4 ,y precisamente por esta limitacin y estrechez de juicio acierta con la voluntad de la ,vida cuando los timoneles de la ,idea han perdido la brjula4 ,para la ,vida el instinto1 el egosmo es ms seguro ombrculo y consejero que la razn enseada en los libros4 sta harto frecuentemente amengua y desorbita4 ,obedeciendo impulsos extraos al inters verdadero y primordial1 suele decir3 ,slvense los principios aunque se pierdan las colonias4 ,pero el instinto vital le habla la razn como el gran ,federico los doctores cuando deca al penetrar en ,silesia3 primero me apodero del pas1 que despus no faltarn pedantes que prueben mis derechos4 ,el santo deseo de poder se queda siempre con las colonias4 ,la razn no3 contempla la vida reflejada en el espejo deformador de la conciencia mientras la vida pasa cambiante como la onda1 y que la misma conciencia no permanece un solo instante sin mudanza4 ,cmo conocer la verdad moral y eregirla en norma de conducta si ella no fu nunca idntica s misma1 ni el medio social tampoco y si nosotros1 al concebirla1 no somos ya lo que ramos8 ,aplicamos el parche cuando el grano no existe ya4 ,con eso y con todo1 en el plano de la lgica establecimiento de las verdades cientficas en que nuestra fisiologa no tiene inters ninguno en engaarnos1 el triunfo de la facultad humana por excelencia es evidente3 todo es tangible para ella1 y razonar notre puissance1 parece lo ms justo2 pero en el plano de las realidades esto suele ser lo ms desastroso1 porque la vida1 como el corazn1 tiene razones que la razn no conoce4 ,un trabajo formidable se produce en las reconditeces y antros del alma1 ignoto para las luces de la conciencia y que determina la mayora de nuestros actos y voliciones4 ,conocemos los fenmenos visibles1 de nuestra voluntad1 como vemos la burbuja que estalla en la superficie de las aguas3 despus de haberse formado en el seno de ellas y de atravesar su masa toda4 ,los verdaderos mviles que nos impulsan nos sern desconocidos eternamente al obrar1 que es cuando su conocimiento podra sernos de algn provecho para dirigir la vida4 ,lo que percibe el espritu es la proyeccin de los deseos2 por otra parte1 l no es el espectador sino el espectculo mismo4 ,engaados por los sentidos1 las pasiones1 los antojos de la fantasa1 los caprichos del corazn y la ptica deformadora de la inteligencia1 el hombre1 mientras obra1 no sabe lo que es ni lo que quiere ni adonde va4 ,la ilusin gobierna el drama espantable del mundo4 ,y as1 impulsados por las fuerzas colosales irresistibles de lo sub-consciente por la inteligencia1 esa petite chose la surface de nous mmes1 seguimos adelante como autmatas y sonmbulos en la noche obscura del alma4 ,solamente que en el primer caso1 nuestras plantas se apoyan en el suelo y por ellas como la savia por las races y el tronco hasta la flor1 sube al cerebro la voluntad de la tierra2 mientras que en el segundo nos lanzamos al aire persiguiendo desalados los espejismos de la imaginacin1 que es pura fantasmagora cuando deja de ser el instrumento dcil de aquella voluntad2 perdemos el contacto de las realidades2 dejamos de nutrirnos de sus jugos divinos y ya no somos otra cosa que vanidad1 hojas secas volteando en los lomos del viento4 ,,el espritu poco prctico1 la ineptitud comercial1 la falta de sentido poltico y escaso poder de gobernarse1 esa modo de debilidad femenina y frvola ligereza de los pueblos en demasa razonadores1 tiene su origen1 tal vez1 en que fueron descepados de la tierra y desposedos del sentimiento de las realidades por la absurda falsificacin que1 guisa de pecados y vicios1 combate todava torpemente la fuerza fundamental de la humana criatura4 ,cuando dejan de oirse los eternos mandatos de la ,diosa se inventan por repugnancia invencible del mundo y miedo de vivir1 los parasos artificiales consoladores mentiras del arte con las que se reconforta el esteta y lucha contra lo incompleto de su destino2 tambin se inventan las religiones del alma y las hechiceras de la razn1 y todo aquello que por ser enemigo jurado de lo vital y lo viril1 ablanda los sentimientos1 corrompe con prfidas seducciones la facultad utilitaria de conocer y prepara el reino brillante1 pero efmero1 de las sofisteras del corazn y del cerebro4 ,porque as como en la ciudad ,luz las emociones van por pendientes naturales hacia el erotismo y dejan los sentimientos1 no encendidos por la amorosa llama1 como velados en la sombra1 en lo que atae la inteligencia todo converge hacia las formas puras y desinteresadas del pensamiento1 segn la tradicin irrealista y anti-utilitaria de los ascetas medioevales del saber3 especulaciones filosficas sin aplicacin las realidades prcticas1 idealismo poltico1 misticismo social3 hinchada palabrera razonante en la que se resuelven al fin de cuentas el racionalismo y el sentimentalismo francs4 ,la ,francia es el alma de ,juan ,jacobo4 ,suea1 persigue la injusticia1 busca presa de inquietudes mortales la dicha universal y con todo ello1 y quiz causa de ello1 no puede reducir la anarqua interior que la divide en mil familias de ,capuletos y ,montescos1 la debilita en frente del invasor y desdora los propios ojos4 ,noble ilusa ,lutecia1 vctima de lo que llamaba ,gioberti el amor de los antpodas6 ,su pecado y su crimen es el de no ser bastante egosta4 ,las construcciones ideales y fiebres demaggicas2 los esfuerzos por encauzar el torrente impetuoso de la vida en los estrechos canales de la lgica y poner al unsono universo y corazn1 absorben los zumos preciosos de su cerebro y la hacen descuidar las aplicaciones humildes1 pero provechosas1 de la inteligencia las necesidades de la concurrencia universal1 urgentes y perentorias en el medio econmico realista y utilitario1 no exento por dicha de herosmo ni de grandeza en que1 quieras que no1 viven los pueblos civilizados4 ,la consecuencia lamentable de tantas imaginaciones y ensueos es el crnico desequilibrio del organismo nacional y1 por aadidura1 una suerte de desidia ineptitud para las cosas prcticas y cierto amilanado apocamiento en las aventuras financieras que1 no obstante las altas cualidades y superior inteligencia del pueblo francs1 lo colocan en permanente inferioridad junto otros pueblos menos cultivados pero ms enrgicos2 menos espirituales1 pero ms duchos en aplicar la inteligencia la vida2 menos sensibles y brios de virtud1 pero en el fondo ms sociables y virtuosos4 ,tiene sus quiebras el confundir la inteligencia con el esprit1 la realidad con la literatura1 las virtudes sociales con la sensibilidad lrica4 ,y todo ello conduce frecuentemente el culto de la ,razn1 que tantas esperanzas hizo concebir la humanidad4 ,buena es la cultura cuando fortifica la inteligencia y no relaja las energas productoras1 que son las virtudes cardinales del mundo moderno2 cuando acrisola la aptitud esttica sin menoscabo de la virilidad1 cuando acuerda1 en lo que cabe1 la conciencia con lo sub-consciente1 la fsica del alma y la fsica del cuerpo2 pero es condenable toda civilizacin1 por brillante que sea si1 con el pretexto de ennoblecer1 desarma para vivir y pone en los labios de los hombres la frase de ,bourget3 ,agir1 c'est toujours accepter la mesquinerie des conditions autour de son ,ideal4 ,las cristalizaciones tpicas de la civilizacin francesa1 y aun podra decirse de la cultura greco-latina de la que es ,pars el dechado y la simblica flor1 son los refinamientos de la sensibilidad y las elegancias mentales3 superioridad palmaria en las cosas del espritu1 lo que le permite imponerle al mundo sus gustos estticos y modas sentimentales2 inferioridad no menos patente en el campo de lo que llamara el enrgico ex-presidente yanqui la vida intensa1 donde las voluntades anemiadas por las sangras del sentir y del pensar desfallecen y se doblegan sumisas ante otras voluntades limpias de toda intoxicacin literaria y que no tienen los ojos brios de luna sino fulgentes de luz solar4 ,,considerando al materialismo fatal de la era presente y las aptitudes prcticas de que los pueblos han menester para no petrificarse en las viejas formas de la cultura ni quedarse rezagados1 se comprende1 sin grande esfuerzo1 la reaccin brusca de las civilizaciones modernas1 positivas y utilitarias1 contra las civilizaciones irrealistas del pasado y particularmente contra el racionalismo francs4 pesar de los lloros del alma es preciso confesarlo3 las disciplinas eficaces y ennoblecedoras un da1 ms que otras cualesquiera1 de la cultura francesa1 ni son las frmulas pedaggicas de las naciones que extienden sus dominios en el momento histrico actual1 ni pueden ser las frmulas morales del porvenir4 ,si bien afinan al animal humano1 lo hacen con detrimento de sus energas belicosas4 ,es lo contrario lo que priva y hace falta4 ,la seleccin de las sociedades encamnase francamente proteger los viriles y destruir los sensitivos4 ,y por eso la cultura que realiz en la historia el connubio de la ,gracia y del ,saber1 la nica que todava puede parangonarse la que floreci en el tica sonora1 parece que hubiera dejado de ser actual y de producir las virtudes sociales del momento4 ,verdad es que un pensador de fuste1 clarovidente imparcial1 caracteriza el siglo ,,xix por dos hechos singulares entre todos3 el triunfo del espritu democrtico y del idealismo poltico extensin de la influencia de ,francia en el dominio espiritual1 y la supremaca de los anglo-sajones y germanos en el dominio de las realidades prcticas1 lo que es equivalente1 en las luchas polticas y econmicas4 ,mas lo primero es slo una amable apariencia4 ,por lo que toca la filosofa y la moral1 damas pudibundas y al parecer invulnerables para las flechas de ,eros1 pero que con sobrada frecuencia padecen de vapores y desmayan voluptuosas en los brazos de los brbaros1 lo tpico del siglo ,,xix es1 en ltimo trmino1 la reaccin triunfante del naturalismo alemn y del darwinismo anglo-sajn1 contra el racionalismo francs2 en lo que atae la vida real lo que salta los ojos es el advenimiento de toda suerte de imperialismos1 polticos1 econmicos1 democrticos y la superioridad1 establecida por los hechos en solemnes ocasiones1 de los viriles sobre los sensitivos1 de la voluntad sobre la inteligencia1 de la fuerza sobre el derecho1 que cuando no es la fuerza es el mal1 segn la asercin del paradjico ,wilde1 un esteta que tambin aseguraba con el mismo desahogo1 que no tiene nada de sano el culto de la belleza4 l deba de saberlo4 ,y esa superioridad1 y he aqu lo portentoso1 se hace manifiesta no solamente en las luchas econmicas y diarias porfas1 sino en el terreno de la solidaridad1 donde parece que debieran ser ms eficaces las aptitudes graciosas y amables4 ,y bien1 no4 ,el espritu solidarista que enfervorizado persigue el derecho igual para todo y para todos1 la dicha del mayor nmero1 la libertad1 el progreso1 nociones confusas y tal vez antinmicas1 no es ms favorable1 en suma1 la sociedad que las doctrinas naturalistas anti-racionalistas de alemanes ingleses4 ,en la prctica intelectualismo y racionalismo franceses degeneran1 el primero3 en estetismo amoral1 irona1 escptica indiferencia y repugnancia de las realidades2 el segundo3 en perpetua fermentacin revolucionaria individualismo anrquico1 cosas antagnicas1 como el amoralismo de los estetas1 la sociedad y la vida4 ,por el contrario1 el duro darwinismo social1 cabeza de turco de tantas sentimentales declamaciones1 conduce al respeto de las jerarquas1 al orden1 la libertad1 la cooperacin por la vida dentro de la lucha por la vida2 y1 por otra parte1 al individualismo del self governement1 que es fuente inagotable de energas y virtudes sociales1 no tericas sino prcticas y efectivas4 ,de donde pudiera inferirse rigurosamente que el egosmo acaparador de los brutales1 es ms provechoso para el mundo que el egosmo sin inters de los delicados4 ,y de hecho autores hay que atribuyen las excelencias de los pueblos del ,norte1 al haber permanecido hostiles la influencia greco-latina1 manteniendo en un estado de semi-barbarie su originalidad tnica y hasta cierto punto1 su civilizacin castiza1 lo que constituye la fuerza propia de un pueblo y las cualidades de fondo de una raza4 ,mas esos pueblos precisamente1 desempearon por mucho tiempo un papel secundario en las conquistas de la civilizacin y se nutrieron en muchas cosas de la enjundia latina4 ,si los anglo-sajones y los germanos aun conservan un elemento de salud y vigor de que carecen los pueblos que sufrieron el dominio de la ,roma de los ,csares y los ,papas1 no debe atribuirse la ausencia de ese dominio1 sino ms bien1 la srdida economa de fuerzas hecha en luengos siglos de vida obscura1 extraa los refinamientos y molicies destructoras del carcter que traen consigo siempre las civilizaciones extremas4 ,atenas1 ,roma1 ,alejandra1 ,bizancio lo atestiguan4 ,la ventaja de que los pueblos se conserven puros y originales en su vida espiritual1 es muy discutible cuando se piensa en lo que son la ,india y la ,china1 y en lo lo que fu el ,japn antes de haberse asimilado la civilizacin occidental4 ,lo que todas luces hace falta y aprovecha1 es que la cultura propia prestada no desvirtue el egosmo nativo1 manantial de toda vida y en el que absorben los jugos de la robustez del cuerpo y la salud del alma los pueblos fuertes1 refinados sin desbastar an4 ,las cualidades viriles que garanticen el triunfo prctico y cabal en esta poca de imperialismo econmico1 no han sido hasta ahora1 ni son actualmente1 el patrimonio exclusivo de las naciones salidas directamente de la barbarie4 ,los pueblos que hoy se enseorean del globo1 no posean ayer las preciosas energas que deben su predominio1 ni nada hace suponer que tanto fasto y poder no concluyan un da con las palabras de ,felipe ,,ii en su lecho de muerte4 ,la vida en su juego divino seguir transformando las sociedades y es muy posible que1 en tiempo no lejano quiz1 aquellas soberbiosas dotes dejen de ser tiles en el grado que actualmente lo son1 ora sea por el desgaste de la facultad1 ora por las mudanzas del medio ambiente1 como acontece en la era capitalista de clculo y ahorro1 con las virtudes hidalgas de la caballeresca ,espaa1 eficaces en el tiempo pasado y al presente perniciosas4 ,as1 pongo por caso1 si el edenismo convierte un da la tierra en los campos elseos de la humanidad1 los pueblos que juzgamos ahora ms aptos para la lucha vital1 perderan la situacin preponderante que deben lo que entonces fueran cualidades anacrnicas y estorbos para asimilarse la nueva y triunfante cultura4 ,francia acaricia aquel voluptuoso ensueo oriental2 si triunfase sera el desquite del ideal francs4 ,pero en la vida como en el arte1 las intenciones no son nada1 el poder de realizar es todo4 ,y el poder1 fuerza es que se diga1 no est de parte de la ,idea1 sino del ,factum2 no de parte de los delicados1 sino de los viriles2 no de parte de los ms nobles1 sino de los ms fuertes1 que son los ms aptos para convertir en hechos sus aspiraciones4 ,por los dems no conviene llamarse engao sobre la supuesta egregia condicin de los imperios espirituales ni la legitimidad de sus conquistas4 ,ya hemos dicho que la razn es esencialmente arbitraria y opresora1 y cmo entra sin dar cuartel en las fortalezas del alma4 ,las zarandajas morales de la nobleza y del desinters de los propsitos1 cuando se examinan de cerca son pura patraa y retrica4 ,cada pueblo practica el imperialismo concorde con su peculiar fisiologa y cultura4 ,como la funcin crea el rgano1 el deseo crea la moral4 ,s de sobra que el ideal francs se opone formalmente todo privilegio imperialismo derivado de los hechos y no de la teora2 pero ese ideal es otra cosa que el privilegio de la razn razonante que conviene la ,francia1 y un imperialismo sentimental con el que1 la nacin desprovista de sus arreos guerreros1 procura satisfacer espiritualmente1 ya que no de otra manera1 su gastado instinto de soberana8 ,grande vidente fu ,zaratustra cuando dijo3 ,el cuerpo se crea el espritu como una mano de su voluntad4 ,todo es mano en el hombre1 y el objeto de ese rgano prensil1 es el de apoderarse de las cosas y no el de escribirlas en las arenas movientes que lamen las olas del mar4 ,,de las aspiraciones generosas y remontadas del pueblo francs1 no cabe dudar y menos de su obra dilatada todas las actividades1 industrias1 ciencias y mquinas especulativas4 ,su ideal ha sido por momentos el ideal de la humanidad4 ,todas las naciones le deben algo1 y todos llevan en el medalln del alma1 como un recuerdo del primer amor1 la imagen querida del bello ,pars4 ,fuera menester haber nacido ciego y sordo-mudo en las cosas del espritu para negar la influencia dulce y luminosa que irradia sobre la tierra desde lo alto de la torre ,eiffel1 y no reconocer que muchas veces la amable ,lutecia fu1 y sigue siendo en parte an1 la flor de la humanidad y as como la inteligencia y la gracia del mundo4 ,la invencin de la inferioridad de la raza y la decadencia latina1 son burdas especies4 ,despus del libro de ,finot quedan muy mal paradas las doctrinas de ,gobineau y ,de ,lapouge4 ,las aptitudes y cualidades francesas1 tan mltiples como peregrinas1 nunca fueron ms salientes ni vigorosas4 ,slo que el medio ha cambiado y muchas veces1 aunque decantadas y superiores1 no son utilizables aquellas excelencias4 ,al contrario1 en cierta manera1 sirven de rmora y dificultad para ponerse al diapasn positivista de los tiempos que corren4 ,el mundo hase convertido en un vasto mercado donde no tienen empleo los marqueses talon rouge4 ,el perpetrar las tradiciones estticas de la elegancia del alma1 no es ya elevado sacerdocio ni oficio remunerador4 ,y todo hace pensar que en lo futuro ningn pueblo podr ejercer una influencia honda ni durable sobre los otros1 ni siquiera tenerlos raya1 ni aun vivir con sus talentos de sociedad solamente por amables que sean4 ,francia conserva en sus manos de uas pulidas el cetro del gusto1 pero no el de la inteligencia tcnica que se necesita en el ,taller4 ,contra lo que supone el gran ,anatole1 el ejercicio del espritu y el uso de la razn1 de la vieja razn1 no prolongarn el imperio de ,francia sobre el mundo4 ,la ,fuerza de las ideas es ineficaz cuando las ideas no son la expresin de la ,fuerza4 ,en la vida moderna los retores y los humanistas van pareciendo casi tan anacrnicos como los santos4 ,pero ello no implica una condenacin de muerte para los pueblos latinos1 ni quiere decir que stos1 despus de haber fait le tour des sentiments et des ides1 no puedan adquirir y desarrollar por conviccin y sistemticamente los arrestos y bros morales que las naciones hoy dominadoras poseen gracias su inferioridad crtica y simplicidad primitivas4 ,adems1 puede acontecer muy bien que las circunstancias ambientes cambien y las tornas se vuelvan y que resulten entonces feos vicios las cualidades que hoy se tienen por raras perfecciones1 mritos de subidos quilates y signos ciertos de superioridad4 ,,mas1 por el momento1 la virtud de germanos y anglo-sajones salta la vista4 ,de un modo lento1 pero eficaz1 como el trabajo subterrneo de las aguas que disloca y parte las montaas1 van haciendo del mundo su exclusivo patrimonio4 ,los grandes capitanes de la industria y la finanza plantan las banderas de la expansin comercial hasta en los rincones ms escondidos del globo2 conquistan los mercados1 que son las ciudadelas de las naciones2 se infiltran con sus mercancas en los pueblos y los hacen sus vasallos4 ,y esta penetracin parsimoniosa y mansa1 pero segura1 de las actividades invasoras1 en las que se transvasan en la era capitalista los mpetus conquistadores de otras pocas y los impulsos del nunca dormido1 mientras se conserva sano1 instinto de dominacin1 el sibarita ,pars no acierta oponer otras barreras para defender su predominio1 que las brillanteces y refinamientos que abrieron ,roma las puertas de ,atenas y los brbaros las puertas de ,roma4 ,al modo que las voluntades flacas1 despus de renunciar las tierras del planeta1 inventaron el consuelo de las tierras celestes y las estupefactiva inversin de valores que hacen robusto lo canijo1 rico lo pobre1 noble lo vil2 las naciones de embotadas energas viriles y fatigados alientos1 inventan los cdigos morales de la debilidad y las ilusiones idealistas que adormecen y engaan las voluntades nacionales contra las que no se puede luchar brazo partido ni frente frente4 ,como el cristianismo1 cuya esencia es renunciamiento1 contemplacin1 acritud contra la existencia1 la cultura greco-latina lleva en s oculto1 muy oculto1 el desdn de lo real y de la accin--su amor de las ficciones del arte y odio de la riqueza da de ello claros indicios--y es un filtro poderoso para adormecer los ardores de la sangre moza y hacer factibles por las vas pacficas1 el suspirado reino de la justicia y la adorable quimera de la sociedad universal1 que de realizarse han de hacerlo1 como todas las cosas de este bajo mundo por la guerra y la muerte1 ya que nada existe sino en virtud de la injusticia2 ya que toda existencia es un robo anticipado sobre otras existencias y que cada vida que florece lo hace en un cementerio1 al decir del admirable ,gourmont4 ,cada vez que trato de exprimirle el jugo real la unin por la vida1 dulce frmula de uno de los representantes ms autorizados del idealismo francs1 me viene las mientes el recuerdo de otra unin de la que yo formaba parte de pequeo en la escuela4 ,se llamaba la ,cofrada del ,bizcocho1 y tena por objeto el ayudarnos mtuamente para escamotearle al pobre diablo de mercachifle1 que en las horas de asueto venda de que merendar1 las golosinas que apetecamos4 ,nuestras maniobras eran muy concertadas y amigas hasta cometer el feo hurto1 pero despus1 cuando se trataba de repartirlo1 la unin para el bizcocho se converta invariablemente en guerra por el bizcocho4 ,la experiencia del mundo me ha demostrado en mltiples ocasiones1 que la unin para la vida desde que hay que comer1 desde que hay que vivir se trueca en lucha por la vida4 ,reino de la justicia1 sociedad universal1 edenismo terrestre6 ,hermosos sueos sino se cambiasen1 con el desate de las pasiones1 intereses y apetitos que dejar de obedecer1 en guerra y anarqua1 y sino fueran la expresin sintomtica de las enfermedades de la voluntad que contraen los pueblos embebecidos de la idea y que palidecen y se consumen escuchando el canto del ruiseor444 ,humanitarismo internacionalismo1 y1 por otra parte1 proteccionismo y antisemitismo1 revelan bien las claras la urgente necesidad de desarmar los otros confabularse contra los que no se pueden vencer armas iguales1 y constituyen la implcita confesin de la anemia nacional4 ,ils nous gnent1 responde un personaje representativo de la nobleza en el drama ,israel para explicar su odio los judos1 vencedores en la lucha social y que acaparan vidamente cuanto privilegio y poder se les pone al alcance de la mano4 ,y en aquella despechada frase se contiene la razn verdadera444 y cnica1 como todas las razones verdaderas1 de un odio secular4 ,los judos son los rivales1 tanto ms detestados cuanto ms victoriosos1 cuyas arcas van concentrarse los dineros1 lo que importa lo mismo1 la virtualidad y situacin social de todos4 ,se comprende que incomoden y se hagan aborrecibles4 ,ejercemos el natural dominio de las almas fuertes sobre las dbiles1 podran ellos replicar remedando la ,galiga cuando explicaba los jueces su influencia sobre ,mara de ,mdicis4 ,y no poda ser por menos4 ,contemplativos1 idealistas1 estetas nunca se acomodaron bien de la lanza1 ni del casco guerreros4 ,digan lo que quieran3 las exquisiteces de la inteligencia y la sensibilidad1 son destructoras de la osada y firmeza del empeo4 ,no hay sino escudriar1 para percatarse de ello1 las causas recnditas de la abulia1 y observar de cerca la torpeza1 timidez y escassima inteligencia en la prctica de la vida1 de los cerebrales y los emotivos4 ,pensar por pensar1 sentir por sentir1 flores monstruosas que secan la planta6 ,en cambio1 obrar es pensar con todo el cuerpo4 ,s1 tambin1 que obrar es asimismo1 segn el poeta del misterio y del silencio1 recogerse en s1 escuchar1 callar444 pero no hay meditacin ni recogimiento que unan el individuo como el acto su patria celeste1 la actividad universal4 ,una idea suele ser una bella cosa1 pero el ms pequeo de los actos es siempre una cosa divina4 mayor abundancia de razones1 cuando el ,espritu deja de ser el servidor de la voluntad de vivir y gala y ornato de ella1 la traiciona2 el obrar la sirve en todos los casos y eternamente1 y como aquella traicin se repite con grande frecuencia1 es por lo que resulta en definitiva1 que en el individuo la capacidad de pensar y sentir idealmente nace y medra en razn inversa de la capacidad de obrar prcticamente4 ,el pensador1 el artista1 en suma el poeta--llamo poeta al intrprete de lo divino--tiene una excelsa y misteriosa misin que cumplir en cuanto fabricante de ilusiones vitales3 el resto de su actividad inexplosiva1 su actividad misma cuando adormece y enerva en vez de excitar1 es futileza y labor de mujeres1 cosa de eunucos y distracciones de harn4 ,ahora bien3 esto ltimo es1 para desdicha de los imperios apolnicos1 lo que ocurre y produce una especie de fermentacin literaria que intoxica el corazn y el cerebro de las multitudes y prepara el reino de lo femenino1 la voluptuosidad y la quimera4 ,entonces las sociedades se embriagan de luna1 y recostadas en blandos almohadones languidecen esperando la venida de los brbaros4 ,,este convencimiento que se traduce aqu y all en las obras de los viajeros salidos de la ,metrpoli de la ,belleza para sufrir el roce spero de las civilizaciones utilitarias1 ya sean puros literatos como ,bourget y ,adam1 ya socilogos y psiclogos como ,leroy-,beaulieu1 ,boutmy1 de ,rousiers2 ora financistas letrados como ,weiller1 ora simples periodistas como ,huret1 es quiz1 lo que en forma de presentimiento obscuro1 agita la ,francia4 ,las convulsiones de su poltica y anarqua moral pueden ser los ltimos espasmos de un mundo glorioso1 pero inapto para adaptarse al ambiente positivista1 los dolores de un nuevo alumbramiento revolucionario del que saldr el ideal de amor y ventura que la bella ,lutecia1 apasionada y ensoadora1 nutre y quiere con los redaos del alma4 ,lo innegable es que fermentos y levaduras morales de muy diversa condicin trabajan las masas porfa y tienden destruir el orden de cosas actual4 ,tradicionalistas1 cuya frmula es la tierra y los muertos1 la patria y los ascendientes1 que el travieso individualismo barresiano descubre en las profundidades del yo1 y socialistas que suean con la sociedad universal como ,jaurs y ,herv2 cesaristas lo ,renn y monarquistas lo ,murras1 que se apoyan en ,darwin y la ciencia para condenar el rgimen imperante2 republicanos de vieja cepa y anarquistas sentimentales1 ateos y creyentes1 patriotas y escpticos conciertan sus enemigas voluntades en el aquel de renegar de la democracia4 ,los unos por que sta1 destruyendo las jerarquas y excelencias sociales se pone en camino de rebajar el nivel intelectual y moral de la raza y substituir la cultura por la barbarie1 el orden por el caos4 ,los otros porque la democracia no ha cumplido ninguna de las promesas grabadas como divisas en la piedra de los edificios pblicos3 mito la libertad1 mito la igualdad1 mito la fraternidad y el gobierno del pueblo por el pueblo y para el pueblo1 mitologa pura4 ,y unos y otros ven y confiesan dolidos la desorganizacin que avanza1 la natalidad que decrece1 la marea del escepticismo que sube1 el nivel del herosmo que baja4 ,la misma fe y esperanza puestas en el porvenir se desvanecen al reconocer el fracaso de la pedagoga y las disciplinas francesas1 que slo preparan sentimentales y retores1 ineptos y desorbitados4 ,no se sabe qu hacer ni qu santo encomendarse4 ,ningn mejunje calma la fiebre ni la agitacin nerviosa4 ,todas las posturas son incmodas4 ,y las doctrinas de perfecta armazn lgica suceden las doctrinas2 las utopas seductoras las utopas2 los discursos las hemorragias de la palabra2 la ,revolucin al perpetuo hervor revolucionario1 mientras las brias musas de ,pars cantan como ,nern contemplando el incendio de ,roma4 ,y este es el desolado y maravilloso espectculo que ofrece al mundo la razn razonante4 ,,conclusi,n ,,la renuncia del ,espritu como lazarillo de la vida es inminente4 ,la humanidad ha perdido la confianza en su ,mentor4 ,el viejo idealismo no tiene ninguna virtud eficaz y se ofrece hasta los ojos de los ms cndidos como una vejiga desinflada4 ,perdida la fe y llenos de incertidumbres los mismos pueblos que adoraron de rodillas la razn razonante se alejan de ella y se pierden en las sombras del escepticismo1 sin volver la cabeza ni oir el tan tan lejano de las campanas espirituales repicando en los templos desiertos4 ,francia1 ,italia1 ,espaa1 ,portugal1 pagan muy caro su irrealismo1 el crimen de haber preferido la idea al hecho1 la palabra al acto1 la razn mstica la razn fsica1 para no reconocer en secreto que el lrico bagaje de ayer es hoy una pesada impedimenta4 ,no slo no incita obrar1 sino que impide obrar4 ,el pasado les pertenece1 pero no el futuro si no arrojan lejos de s el muerto laurel y se coronan de frescos pmpanos para merecer de nuevo los favores de la ,vida4 ,ante sta1 por no haber reconocido todava que la ,fuerza es el elemento divino del universo1 como el ,oro es el elemento divino de las sociedades1 prorrumpen aquellas naciones en el profundo yo pequ en que terminar suelen las agitaciones de los delicados y los idealistas1 cuando son sinceros y clarovidentes como ,renn4 ,desgarradora melancola6 l mismo1 tristemente1 muy tristemente1 llega considerarse como un tipo humano fsil en el mundo que1 educacin ideal1 le impiden comprender y aquilatar en su intrnseco valor4 ,esta ineptitud1 tratndose de un representante tan calificado de la inteligencia1 es muy significativa4 ,medio mstico y humanidades le han hecho perder el sentido de lo real1 que slo mantiene sano y alerta el inters4 ,el desprecio de los bienes materiales remata la obra4 ,como los santos1 por mirar al cielo1 no ve donde pone los pies ni las cndidas florecillas que aplasta torpemente4 ,su ciencia de lo que no sirve para vivir es prodigiosa1 ms prodigiosa todava su ignorancia de lo que para vivir sirve4 ,el historiador admirable y filsofo sapientsimo1 no tuvo sospechas siquiera de las relaciones pecuniarias de los hombres ni de la estructura econmica de las sociedades4 ,piensa como un hombre1 siente como una mujer1 obra como un nio4 ,por manera que hacia el fin de su vida1 cuando principia ver claro1 los sucesos le sorprenden dolorosamente y llenan de mortales dudas4 ,cada ilusin magnfica convirtese1 por las malas artes de un mago enemigo1 en prosaica realidad2 cada ardor generoso en desencantada irona4 ,una una mueren las esperanzas de su inteligencia audaz y quedan delante de los espantados ojos del sabio las realidades del egosmo1 del egosmo saudo y triunfante como el ,rey ,monje en medio de los conspiradores asesinados4 ,sus desencantos y amargas quejas dicen2 mentiras1 mentiras falaces la religin del alma y la preeminencia del espritu4 ,pensar no es el nico objeto de la vida4 ,el reino de la razn es una quimera4 ,el ideal y la realidad son enemigos4 ,la causa que cautiva las almas nobles no triunfar jams4 ,lo que es verdad en literatura1 en poesa1 los ojos de las gentes refinadas1 es siempre falso en el mundo grosero de los hechos consumados4 ,las heroicas locuras que el pasado edific no tendrn ms xito4 ,el espectculo de este mundo nos muestra slo el egosmo recompensado4 ,inglaterra ha sido hasta estos ltimos aos la primera de las naciones gracias su egosmo4 ,alemania ha conquistado la hegemona del mundo renegando altamente los principios de moralidad poltica que con tanta elocuencia haba predicado antes4 ,como el emperador filsofo en su lecho de muerte podra exclamar ,renn3 ,oh61 ,apolo1 por qu me has mentido8 ,tantas desilusiones hacen que la realidad se le aparezca como una matrona insensible y prosaica que se burla groseramente de los galanteos pudibundos del entusiasmo y del lirismo4 ,sus laboriosas previsiones1 fruto de largas vigilias1 lo engaan cruelmente2 la inteligencia1 que l adora y en la que cree como en un ,dios todopoderoso1 pone entre el sabio y la vida un velo brillante que hermosea y deforma los objetos4 stos son otra cosa de lo que l crey1 y piensa que acaso es injusto al juzgarlos severamente4 ,he sido un iluso y un insensato1 clama4 ,la idea de que el noble es aquel que no gana dinero y que toda explotacin comercial industrial1 por honesta que sea1 rebaja al que la ejerce y le impide pertenecer al primer crculo humano1 tal idea se desvanece de da en da4 ,todo lo que he hecho antes parecera ahora acto de locura1 y veces1 mirando en torno de m1 creo vivir en un mundo que no conozco4 ,lamentables confesiones de una inteligencia soberana mantenida por el espejismo idealista en la ms profunda ignorancia y desprecio de las realidades y que empieza descubrirlas al declinar el sol6 ,angustia de las almas religiosas cadas en el escepticismo por haber acariciado un ideal tan alto1 puro y hermoso que impide vivir6 ,qu sera de los hombres que practicasen el estado de muerte del perfecto desinters sin el talento de ,renn8 y qu de los pueblos en que abundaran1 ms de la cuenta1 los inactuales de alto coturno1 pero inactuales al fin1 que se obstinan contra viento y marea en oponer la abstraccin y el ensueo la vida y la realidad8 ,y1 sin embargo1 existe una cultura que abierta embozadamente tal predica2 que llena los ojos de visiones1 ata las manos y empuja los sacrificios estriles4 ,de ello nos habla ,renn largamente en los ,souvenirs d'enfance et de jeunesse2 mas en ninguna pgina se trasluce como en la que sigue1 la amargura y hasta sorda irritacin del desengaado sacerdote1 del sacerdote que estuvo punto de ser ,renn y que en realidad1 aunque sin tonsura1 fu toda la vida3 ,es en ese medio 7,treguier1 una villa extraa al comercio y la industria7 que se desliz mi infancia y donde mi inteligencia contrajo un vicio incurable4 ,la catedral1 obra maestra de ligereza1 intento loco de realizar en granito un ideal imposible1 me false el espritu4 ,las largas horas que en ella pas1 han sido la causa de mi completa incapacidad prctica4 ,aquella paradoja arquitectnica hizo de m un hombre quimrico1 discpulo de santo ,tuduwal1 de santo ,iltud y de santo ,cadoc en un siglo en que la enseanza de esos santos no tiene ninguna aplicacin4 ,y bien1 no slo los fillogos sino las sociedades formadas moralmente por la enseanza de aquellos santos otras influencias espirituales de la misma ndole1 reciben en la frente el beso traidor de la ,quimera y quedan marcadas para siempre con el signo de la incapacidad prctica4 ,con todos los respetos debidos los ttulos del alma1 pero de un modo franco y resuelto1 convendra preguntarse si tal cosa no es una verdadera monstruosidad en las sociedades del presente1 donde las relaciones de los hombres son y1 no pueden menos de ser1 relaciones pecuniarias4 ,quiz urge confesarse una vez por todas1 que nuestro ambiente1 nuestro mundo no es el de la inteligencia sino el de la voluntad1 disfrazada hoy con las mltiples mscaras de las actividades mercantiles1 como ayer con los antifaces del herosmo la santidad4 ,lo que contrara esas actividades es malsano1 como era malsano lo que minaba el predominio militar en las sociedades guerreras el prestigio sacerdotal en las sociedades religiosas4 ,los ideales de las pocas muertas1 por nobles que sean1 son ideales de muertos y traen en las lvidas manos una antorcha funeraria4 ,sus devotos1 pesar de todas las aureolas y resplandores1 comienzan parecer criaturas de otro planeta1 engendros desmirriados de ,apolo decrpito1 seres luminosos y absurdos cuya enfermedad es una perla tentadora que ablanda las resistencias de la ,voluntad delante del ,pecado4 ,la ,france meurt de ces gens de lettres1 deca tambin ,renn4 ,qu importa que la locura sea divina si enferma el mundo6 ,considerndolo1 se comprende por qu un trabajo oculto del instinto conservador de la sociedad se afana en eliminar1 como antes pona su empeo en producir cuando eran tiles1 las actividades puramente espirituales1 enfermizas1 enervadoras1 sin aplicacin concreta en la colmena humana y que1 en resumen1 vienen ser algo as como las toxinas del espritu4 ,hay muchos pueblos envenenados por ellas4 ,se reconocen en que son las tierras frtiles del sentimentalismo y la verbosidad4 ,las cosechas de rosas abundan1 pero el trigo escasea en los campos mal cultivados y que no han recibido el abono de ,pluto4 ,y la seleccin mercantil afila en la sombra su guadaa implacable3 situacin angustiosa1 cuando no se cuenta con otras defensas para detener el golpe1 que las bellas sonrisas de ,afrodita y los ordenados discursos de ,gorgias y ,cicern4 ,el reino del ideal ha concludo1 todo lo que no se convierte en una fuerza se juzga quimrico dice ,prspero4 ,y un ultrarenanista1 que es al mismo tiempo un profesor de lirismo y un puro utilitario1 agrega con su irona habitual3 ,cuando ,tigrano me deca que la fuerza debe ceder al espritu1 yo le dejaba entrever1 sin insistir demasiado1 que desconfiaba mucho de un espritu que despus de tantos siglos no se haba convertido en la fuerza4 ,las criaturas generosas que viven temblando por la vida del ideal pueden descansar tranquilas4 ,el ideal existir siempre porque es el portaestandarte de la ilusin y la esperanza necesaria los hombres2 pero segn claros indicios no ser lo que stos han tenido hasta ahora con testarudez carneril1 como la proyeccin nica imperecedera del alma4 ,ya hemos visto que cada poca se fabrica la tabla de valores que le conviene y responde sus necesidades orgnicas4 ,el materialismo de las sociedades futuras no les impedir tener su ideal1 slo que ste1 por razones obvias1 no puede ser ni el mstico1 ni el espiritualista1 ni el ideal reconocidamente fundado en la mentira de las sociedades contemporneas1 sino un ideal prctico1 cuasi macarrnico1 pero robusto y sesudo1 como corresponde los pueblos entrados en la edad provecta1 que no sustituya lo quimrico lo real ni debilite para las luchas de la vida4 sta es lo realmente sagrado1 y podra condenarse1 sin asomos de dudas1 toda verdad1 toda tica y toda belleza que en nombre de un romanticismo de alma neurtico y raqutico tendiera obtusamente destruirla amenguarla4 ,tngase por seguro que ese romanticismo que exige la castidad y el voto de pobreza1 afemina y envilece4 ,en filosofa conduce las aspiraciones vagas y al desprecio de las realidades2 en poltica degenera en hipertrofia de la palabra1 espritu revolucionario y poltica alimenticia2 en literatura lleva como de la mano1 al lirismo dengoso y oo y las chineras retricas1 sntomas inequvocos de indigencia mental1 pobreza anmica y otras lamentables incapacidades4 ,de un ideal batallador se oyen ya en las cspides los clarines sonoros4 ,la inversin de valores morales que indujo al hombre ser el verdugo de su propio inters1 es imposible que no parezca en los siglos venideros tan absurda como lo va pareciendo hoy los espritus desapasionados la santa doctrina que condena el placer1 el deseo1 la pasin1 la vida y predica el estado de sepultura4 ,el idealismo clsico es un caballero andante que presa de mortal fatiga1 la lanza quebrada y los msculos rotos desciende de su trasijado ,rocinante y se apresta morir al pie de un sauce llorn iluminado por la luna4 ,es bello y conmovedor1 pero nocivo para el nimo4 ,el mundo1 curado de arrechuchos sentimentales1 preferir por instinto la musculatura y la vida del gladiador combatiendo1 la melanclica belleza del gladiador moribundo4 99 99 99 99 99 ,quiz no est lejano el da en que el ,sermn de la ,montaa y la ,plegaria de la ,acrpolis1 se pronuncien de rodillas los pies de la ,fuerza1 diosa terrible que1 mejor que ,eirene1 podra llevar en sus brazos ,pluto dormido4 ,el creyente hablara as1 poniendo sus palabras al diapasn de las arpas formidables de ,eolo y ,neptuno3 ,salve oh diosa6 impura y fecunda1 madre de todas las cosas1 eurtmia del universo4 ,tu engendras1 ordenas y legislas2 tu reinas en el cielo1 en el alma del hombre y en el corazn del tomo1 y los ritmos de la poesa y la naturaleza cantan unnimes tu gloria inmortal4 ,los hombres te niegan y te llaman cruel porque no saben que1 aun revelndose1 obedecen tus mandatos2 porque no saben que tus condenaciones de muerte son como los frutos que se secan para dejar caer sobre la tierra suspirante las semillas santas de la vida4 ,la razn humana en un momento de insano orgullo1 quiso corregir las leyes infalibles y los sapientes designios de tu razn1 que es la razn universal4 ,y todas las cosas salieron de sus quicios2 la quimera suplant la realidad1 el mal afligente al bien gozoso1 el dolor al placer1 la muerte la vida y1 lo que es ms estupendo an1 el desinters estril y enervante al egosmo robusto y fecundo4 ,fu una terrible pesadilla de la que ahora sale la humanidad desmazalada y enferma4 ,y t sonres los sarcasmos con que ella te afrenta porque no ignoras que1 contrita y arrepentida1 volver ti y que t sola puedes devolverle la razn y la salud4 ,hazlo1 ,divina1 inspranos para que seamos con inteligencia1 egostas integrales y materialistas transcendentes4 ,la humanidad no es tan culpable como parece4 ,slo en apariencia desobedeci tus leyes4 ,t misma fingindote ciega1 la has conducido tu antojo1 como la madre hace creer que es l quien la gua al tierno infante que ella sonriendo lleva de la mano4 ,mas el nio hecho hombre necesita explicarse el grande misterio4 ,cundo ser el da en que los ojos estupefactos vean brotar de las entraas de las cosas1 como el rojo licor de la herida abierta1 el verbo divino1 eco de las fuerzas universales que muy raras veces dictaron la actitud del hroe y la alta necesidad rtmica de aquel cuya voz es canto6 ,imposible que1 al fin1 lo justo y lo bello no sea lo que viene de ti1 madre de dioses4 ,y qu ridculos y pueriles parecern luego las almas duras como el diamante1 pero blancas como l1 los artificios retricos del hombre sensible1 los cantos que no son cantos de vida1 lo bello que enferma y ciega en vez de ser un rayo de sol limpio de sombras1 las acciones que no lleven al combate y al templo de la ,victoria6 ,por el contrario1 es muy probable que la gracia brille sobre aquello que la antigua sabidura crey torpe impuro por ser fecundo como el acto carnal4 ,entonces ,mammon resplandecer de gloria1 porque de todos los dioses supervivientes es el nico que lleva en la testa olmpica el signo luminoso de la voluntad4 ,es el depositario de ella4 ,la virtud perdida en las nieblas de los pases quimricos hubiese muerto de hambre sin l4 ,su alma fu como el arca santa en que se salv del diluvio espiritualista la facultad de querer4 ,los instintos vitales se refugiaron en su corazn prdigo como las manos de ,demeter y las tetas velludas de ,amaltea4 ,la dicha humana no tuvo nunca amante ms rendido ni servidor ms fiel4 ,los que1 insensatos1 vilipendian an al ,oro1 no escuchan la voz profunda que les dice3 ,amadlo religiosamente1 en su ser divino1 y sed interesados y duros para realizar los deseos secretos de la ,vida y servir los hombres4 ,ni el arte1 ni la poesa1 nada aguza las facultades y potencias humanas como l3 es el gran excitador4 ,ni las religiones1 ni las filosofas le aportan la humanidad lo que el ,prncipe ,rubio le brinda con una sonrisa3 el poder1 la esperanza y la ilusin3 es el ,salvador4 ,pars1 ,julio #bb de #aiaj4 ,,ndice ,,primera ,,parte ,ideologa de la ,fuerza #e ,,segunda ,,parte ,metafsica del ,oro #aba ,,tercera ,,parte ,la ,flor ,latina #ahg ,,conclusi,n #bga