,,juan ,,valera ,el ,superhombre y otras novedades ,,art,,culos ,,criticos sobre producciones literarias de fines del siglo ,,xix y principios del ,,xx4 ,,madrid ,,librer,a ,,de ,,fernando ,f ,carrera de ,san ,jernimo1 #b #aijc ,es propiedad del autor4 ,queda hecho el depsito que marca la ley4 ,imprenta de ,ricardo ,f1 calle del ,olmo1 nm4 #d 99 99 99 99 99 ,,ndice ,el ,superhombre #a ,las inducciones del ,sr4 ,d4 ,pompeyo ,gener #cg ,la irresponsabilidad de los poetas #ga ,la purificacin de la poesa #hc ,don ,cristbal de ,moura1 primer ,marqus de ,castel-,rodrigo #ic ,el espectculo ms nacional #aae ,el extrao #acg ,sobre la novela de nuestros das #adi ,del progreso en el arte de la palabra #aei ,el filsofo autodidacto #aig ,sobre la duracin del habla castellana con motivo de algunas frases del ,sr4 ,cuervo #bji ,nueva edicin de ,la ,celestina #bbc ,biblioteca de filosofa y sociologa #bcg ,el regionalismo literario en ,andaluca #bdi ,la goletera1 por ,arturo ,reyes #bge ,las novelas ejemplares de ,cervantes1 por ,f4 ,a4 de ,icaza #bha ,el buen pao4441 novela por ,j4 ,f4 ,muoz ,pabn1 presbtero #bhe ,lully ,arjona1 novela por ,d4 ,alfonso ,danvila #bhi ,mariquita ,len1 novela original de ,jos ,nogales y ,nogales #big ,aventuras1 inventos y mixtificaciones de ,silvestre ,paradox #cjc ,el ltimo patriota1 novela por ,jos ,nogales y ,nogales #cji ,isaac1 por ,javier ,lasso de la ,vega #cba ,discurso pronunciado por doa ,emilia ,pardo ,bazn en los ,juegos florales de ,orense1 en la noche del #g de ,junio de #aija #cca ,novelas recientes #cde ,sobre la ,cuestin de ambiente #chc 99 99 99 99 99 ,,el ,,superhombre ,forcitan et majora audens producere tellus ,corumque1 ,enceladumque feret1 magnumque ,tiphoea1 ,ausuros patrio superos detrudere coelo1 ,convulsumque ,ossam nemoroso imponere ,olympo4 ,fracastorii3 ,,de ,,morbo ,,gallico4 ,la vida intelectual me parece que en ,francia1 ms que en nacin alguna1 est reconcentrada en su capital1 ,pars4 ,en ,alemania hay muchos centros1 como ,berln1 ,leipzig y ,stuttgard1 que persisten1 a pesar de la unidad poltica creada por el ,imperio4 ,en los ,estados ,unidos1 con no menor actividad1 se escriben y se publican libros en ,nueva ,york1 en ,boston1 en ,filadelfia o en ,chicago4 ,y en nuestra ,espaa1 aunque proporcionalmente se escribe menos y se lee mucho menos1 la produccin literaria no est encerrada en ,madrid1 sino que se muestra en varias ciudades de provincia1 especialmente en ,sevilla1 ,bilbao y ,barcelona4 ,mucho me felicitara yo de todo esto1 aplaudindolo1 si la mana del regionalismo no lo echase un poquito a perder2 pero hoy quiero prescindir del regionalismo y no decir de l una palabra4 ,dir1 s1 que ,barcelona compite con ,madrid1 y aun se adelanta y supera a ,madrid en muchos puntos4 ,y tambin dir que los madrileos y los que en ,madrid habitualmente vivimos1 no ignoramos ni desdeamos1 como tal vez hace treinta o cuarenta aos1 lo que en ,barcelona se escribe y se publica1 aunque sea en cataln o en francs y no en el idioma castellano1 que prevalece desde hace cuatro siglos como idioma nacional1 espaol por excelencia1 que se extiende desde ,california al estrecho de ,magallanes1 y que se habla y se escribe1 no slo en esta ,pennsula y en las islas que son an sus posesiones1 sino tambin en diecisis o diecisiete ,repblicas o ,estados independientes4 ,cuando crezcan en todos ellos la poblacin1 la prosperidad y la cultura1 bien podr lisonjearse cualquier literato o sabio de mrito1 si escribe en castellano1 de que contar1 naturalmente1 con un pblico de los ms numerosos y extendidos que hay sobre la superficie de la tierra4 ,entonces1 como ahora1 todo cuanto se produzca escrito en castellano1 vendr a enriquecer el tesoro literario espaol1 y1 si vale algo1 ser recibido1 no con celosa envidia1 sino con satisfaccin y con jbilo por todo el que se precie de espaol y sienta en el alma el amor de la patria grande1 o sea de la casta4 ,lo que es yo1 y no me tengo por excepcional ni por raro1 lo mismo celebrar la aparicin de un buen libro1 en verso o en prosa1 en ,caracas1 en ,bogot o en ,quito1 que en ,mlaga o en ,zaragoza4 ,niego1 pues1 ese desdn1 esa rivalidad que entreveo que se nos supone1 a los que escribimos en ,madrid1 contra los que escriben en espaol en otras ciudades1 y singularmente en las de ,catalua4 ,ojal escribiesen all cosas tan buenas que1 sin excitar nuestra envidia1 despertasen en nosotros emulacin noble y nos moviesen a escribir con mayor tino1 primor e ingenio que en el da6 ,como quiera que ello sea1 yo de m puedo decir que cuando s de un autor nuevo o leo un libro nuevo1 en castellano1 prescindo para elogiarle de la regin en que est escrito o impreso1 y le elogio cuanto merece y tal vez proporcionalmente ms1 segn la distancia desde donde el libro viene1 causndome por ello impresin ms grata y peregrina4 ,largo es el anterior prembulo1 pero no est de sobra1 para afirmar aqu que1 si bien no he ledo yo ,la ,muerte y el ,diablo y ,herejas1 de ,d4 ,pompeyo ,gener1 ha sido por descuido y no por malquerencia regional1 y que ahora1 despus de haber ledo el flamante libro del mismo autor1 titulado ,amigos y ,maestros1 hallo que su autor es digno de consideracin detenida y de extraordinario aplauso4 ,y aunque sea en cifra y resumen1 por no tener lugar ni tiempo para ms1 voy a dar aqu alguna noticia de dicho libro1 tratando de realzar las elevadas prendas de pensador ingenioso1 de escritor elegante y fcil y de persona docta y discreta1 que ha mostrado el autor al componerle4 ,para gustar de un autor no es menester coincidir con l en opiniones y creencias1 ni mucho menos dejarse convencer por sus razonamientos4 ,a menudo suele sucederme lo contrario1 y as me sucede con el libro de ,d4 ,pompeyo ,gener4 ,mucho tengo que aplaudir en dicho libro1 y muy poco de lo que dice me convence1 aunque aplaudo el entusiasmo1 el saber y l ingenio con que lo dice4 ,tnganse por dados mis aplausos1 y permtaseme que contradiga yo algunos de los asertos del ,sr4 ,gener1 considerndolos completamente errneos1 o bien que ponga reparos y haga observaciones sobre los que hallo conformes a medias con lo verdadero y lo justo4 ,amigos y ,maestros es una coleccin de semblanzas o retratos de escritores franceses todos1 menos uno1 ,joaqun ,mara ,bartrina4 ,justo sera el panegrico que hace ,gener de este singular ingenio si no quisiera realzarle con odiosas comparaciones1 tildando de palabreros1 confusos y difusos a los dems poetas de ,espaa1 y suponiendo que deben la fama de que gozan a que viven en ,madrid1 y sin duda forman parte de una sociedad de elogios mutuos4 ,yo no puedo convenir con el ,sr4 ,gener en que ,espaa es madrastra y no madre de sus mejores hijos1 cuyo mrito no confiesa hasta que los extranjeros le reconocen y proclaman2 y que1 en cambio1 pone por las nubes a medianas y hasta a nulidades intrigantes4 ,no fueron ni son nulidades1 ni medianas1 ,quintana1 ,gallego1 ,espronceda1 ,zorrilla1 ,hartzenbusch1 ,garca ,gutirrez1 ,tamayo1 ,querol1 ,nez de ,arce1 ,ferrari y no pocos otros1 que viven an1 y que no deben su reputacin1 ni a las alabanzas de los peridicos de ,madrid1 ni al descubrimiento y a la declaracin que hayan hecho de su valer crticos extranjeros4 ,crea el ,sr4 ,gener que ,bartrina no vale ms en el concepto que se forma de l1 despus de leda su semblanza1 que en el concepto que de ,bartrina tenamos formado antes de dicha lectura4 ,tal vez sea ms claro el primer concepto4 ,yo1 al menos1 no puedo conciliar que ,bartrina se parezca al mismo tiempo al sencillo1 elegante1 sincero y clsico ,leopardi y al afectadsimo1 falso y extravagante ,baudelaire4 ,en el nico predicamento en que pueden entrar a la vez los tres poetas1 es en el de ser los tres incrdulos1 enfermizos1 tristes y desesperados4 ,en todo lo dems se diferencian muchsimo4 ,y1 si hemos de hablar con franqueza1 as ,baudelaire como ,bartrina se quedan muy por bajo a infinita distancia de ,leopardi1 uno de los ms admirables poetas lricos que ha habido en ,europa en el siglo presente1 tan glorioso y fecundo en este gnero de poesa4 ,las dems semblanzas1 segn dej ya apuntado1 son todas de escritores franceses1 y yo no puedo menos de alegrarme de que la crtica juiciosa se emplee en ellos y los d a conocer en ,espaa4 ,celebro asimismo el apasionado afecto y la generosidad con que el ,sr4 ,gener los colma de alabanzas4 ,yo convengo y he convenido siempre en que ,francia posee amena y riqusima literatura1 y en que es fecunda y dichosa madre de originales y elegantes escritores1 cuyas obras son acaso las ms ledas y celebradas en los pases extraos1 por donde el pensamiento y el idioma y hasta el sentir de los franceses se imponen y predominan entre los otros pueblos4 ,pero esta hegemona de ,francia en letras y en artes1 no slo da a ,francia entre los extranjeros fundadsimo crdito1 sino tambin prestigio deslumbrador1 que los solicita y estimula a la admiracin ms ciega1 a los encomios ms hiperblicos y muy a menudo a la desmaada imitacin de lo peor1 originando modas en lo que se escribe y en lo que se piensa1 como las hay en lo que se viste y en el menaje de las casas4 ,contra esto importa precaverse y estar sobre aviso4 ,de aqu que tal vez los personajes que el ,sr4 ,gener retrata en su libro queden tasados en su justo valer si rebajamos siquiera una tercera parte de las alabanzas que el ,sr4 ,gener les prodiga4 ,debe adems decirse que todos ellos estn bien estudiados1 tienen el conveniente parecido en el retrato y ste es una bella pintura que califica de atinado observador y de hbil artista a quien acert a trazarla4 ,en general1 todava tengo yo que poner otro reparo a las semblanzas del ,sr4 ,gener1 o ms bien aconsejar a los lectores que se aperciban contra ellas de cierta cautela1 ms indispensable a los espaoles que a los hombres de otros pases4 ,en ,espaa1 ya sea por nuestra natural condicin1 ya sea porque escribiendo para el pblico o siendo artista se llama menos la atencin y se adquiere menos dinero y menos gloria que en otros pases y1 por consiguiente1 hay poco incentivo para dedicarse con constancia a lo que llaman en francs la pose1 la verdad es que entre nosotros la pose apenas se estila o se usa1 y cuando se usa o se estila es de un modo superficial y efmero y no con la honda tenacidad y persistencia que suelen tener en ella los escritores y los artistas franceses4 ,digo esto a fin de advertir que no debemos tomar con seriedad la pose mencionada1 y a fin de censurar al ,sr4 ,gener1 aunque muy blanda y amistosamente1 de que a veces toma dicha pose muy por lo serio4 ,vlganos para muestra muchas cosas que refiere de ,sarah ,bernard1 aunque en este caso es disculpa y aun plena justificacin la galantera4 ,la simptica y encantadora actriz posee en toda su persona vencedor y misterioso atractivo2 con l y por l seduce y hechiza1 como si fuera ms hermosa que la ,venus de ,milo2 se viste con lujo1 esmero y gracia admirables1 y su voz es argentina y simptica y tiene matices1 inflexiones y tonos propios para expresar toda pasin y todo sentimiento3 la ternura amorosa1 los celos1 la soberbia y la ira4 ,su andar1 sus gestos1 las posiciones que toma y los movimientos que hace1 todo est magistralmente estudiado y ejecutado con inspiracin y destreza4 ,en suma1 para elogiar a ,sarah ,bernard1 yo me conformo1 o ms bien me complazco1 en ser eco del ,sr4 ,gener o de quien ms la elogie4 ,en lo nico que no soy eco y en lo nico que resulta la disonancia es en lo que me parece afectada ponderacin2 algo que veo en mi espritu como trasladado a la vida real desde lo sofstico y aparente del teatro4 ,cmo he de creer yo con formalidad y sin risa que para representar bien a la emperatriz ,teodora1 mujer de ,justiniano1 necesita ,sarah ,bernard leer a ,procopio en griego1 atracarse de ,pandectas hasta el extremo de desencuadernar el volumen que las contiene y hacer otros mil estudios profundos y enrevesados para enterarse de cosas que probablemente la misma emperatriz jams supo8 ,chistes1 rarezas y exquisiteces por el estilo hay en los escritores y en los artistas de todas las nacionalidades1 pero en los franceses se notan ms a menudo4 ,el blanco1 al que con esto dirigen la mira1 es a pasmar y atolondrar a los burgueses1 mostrndose en vida1 costumbres y hbitos1 muy apartados de lo usual1 muy inauditos y tan fuera del camino trillado1 hasta en los casos y accidentes ms ordinarios y repetidos1 que vienen a aparecer1 no como seres humanos1 sino como monstruos o criaturas de distinta y superior especie4 ,asimismo procuran inculcar en la mente del vulgo un concepto fantstico de las enormes dificultades de su arte1 suponiendo que para vencerlas son menester requisitos muy singulares1 por donde1 en ocasiones1 el escritor o el artista que as quiere sealarse1 incurre en pueril pedantera o en charlatanismo a la ,dulcamara4 ,si ,sarah ,bernard asegura que para hacer bien el papel de la emperatriz ,teodora se atiborra de crnicas en griego1 se traga el ,digesto y hace de l una buena digestin1 y hasta interviene en el tejer de las telas con que han de hacerle los trajes procurando que sean tejidos segn el estilo y manera con que en la edad de ,narsetes y de ,belisario sola tejerse1 yo doy por cierto que ,sarah ,bernard embroma a la gente a quienes semejantes cuidados y esmeradas faenas refiere4 ,al hablar de todo ello1 debera empezar su discurso como el gracioso doctor de la pera1 exclamando3 udite o rustici6 ,el ttulo del libro del ,sr4 ,gener lleva implcita la justificacin contra todo lo que pudiera decirse acerca del mrito relativo de los personajes cuyos retratos literarios ha hecho4 ,no los ha hecho porque dichos personajes sean los ms egregios1 sino porque han sido o porque son amigos y maestros suyos4 ,aun as1 yo debo convenir y convengo en que se da la dichosa coincidencia de que sean casi todos los unidos al ,sr4 ,gener por lazos de amistad1 autores de primera nota en ,francia1 descollando en aquella nacin tan rica en ingenios entre los ms famosos y aplaudidos4 ,tales son ,bourget1 ,richepn1 ,taine1 ,renn1 ,littr1 ,claudio ,bernard1 ,flaubert1 ,pablo de ,saint-,vctor y ,vctor ,hugo4 ,aunque yo no he ledo ni estudiado detenidamente todo cuanto dichos autores han escrito1 conozco de ellos lo bastante para tributarles el ms rendido homenaje de mi admiracin1 poniendo sobre todos a ,renn como prosista1 y a ,vctor ,hugo como poeta4 ,a veces he censurado yo en ,vctor ,hugo no pocas extravagancias1 pomposidades y relumbrones falsos y de mal gusto1 pero1 a pesar de estos defectos1 que yo noto para que no se me acuse de idolatra1 siempre me he complacido en reconocer y confesar que por lo fecundo e impetuoso de su abundante vena1 por su maravillosa fantasa y por su destreza magistral en el manejo de la lengua1 del metro y de la rima1 ,vctor ,hugo es1 si no el primero1 uno de los mayores lricos y picos de nuestro siglo1 rico en poetas ms acaso que ningn otro de los siglos pasados4 ,dentro del perodo que abarca la vida de ,vctor ,hugo conviene no olvidar que en las naciones cultas de ,europa1 en alguna de ,amrica y en la misma ,francia1 el autor de los ,cantos del crepsculo ha tenido rivales que1 si por la fecundidad no le vencen1 tal vez por la calidad y excelencia1 pureza y perfeccin de determinado nmero de obras1 se le anteponen y le eclipsan4 ,as1 por ejemplo1 ,manzoni y ,leopardi en ,italia1 y aun en nuestra pobre y hoy desdeada ,espaa el glorioso cantor de la imprenta y del levantamiento de las provincias espaolas4 ,como quiera que ello sea1 y con el debido y ms profundo respeto a los personajes literarios y cientficos que el ,sr4 ,gener retrata1 declaro que no llego a advertir en ellos la estupenda magnitud y la superioridad descomunal que me induzcan a presentir1 a columbrar y hasta a profetizar el prximo advenimiento de una raza o casta de hombres muy por encima de los que en el da visten y calzan y andan por esas plazas1 calles y campos4 ,a mi ver1 ha habido bastantes pocas en la ,historia en que la profeca de ese advenimiento pudo estar ms fundada4 ,tomemos1 por ejemplo1 los cien aos que van de #adhj a #aehj4 ,en seguida se ofrecen a nuestra memoria ,coln1 ,vasco de ,gama1 ,magallanes1 ,vives1 ,surez1 ,victoria y ,domingo de ,soto1 ,ignacio de ,loyola y ,lutero1 ,rafael y ,miguel ngel1 ,ariosto1 ,camoens y ,shakespeare1 ,galileo1 ,baccon y ,coprnico1 y otro centenar de varones extraordinarios1 en toda clase de obras propias del ingenio y del entendimiento humanos y para todos los gustos1 creencias y doctrinas4 ,comparados con los personajes que acabamos de citar1 los del presente siglo1 yo al menos lo entiendo as1 se quedan tamaitos4 ,admirable y rico es el fruto que han dado los segundos1 pero vale ms y tiene superior importancia el fruto que dieron los primeros4 ,los modernos idiomas1 balbucientes e imperfectos an en la ,edad ,media1 se desenvuelven con pasmoso florecimiento y producen obras maestras en varias literaturas2 se agranda y llega a ser casi cabal1 en la mente humana1 el concepto del universo visible2 se conocen por experiencia las cosas materiales de la tierra y del cielo2 renace la antigedad clsica1 y al renacer1 y al ser imitada1 el prurito de la imitacin engendra nueva y original poesa1 divinas creaciones artsticas1 flamantes sistemas filosficos y hbiles mtodos de observacin y de estudio para interrogar a la naturaleza y al espritu humano y arrancarles sus ms hondos secretos4 ,en parangn de lo que hizo el siglo ,,xvi1 resulta inferior la obra de nuestro siglo1 aunque no olvidemos ni dejemos de incluir en ella ciencias que pueden llamarse nuevas1 tan importantes como la ,qumica y la ,filologa comparativa1 y descubrimientos tan ingeniosos y tiles como los del vapor para fuerza motriz1 la fotografa1 el telgrafo elctrico1 el telfono y el fongrafo4 ,todo esto vale e importa muchsimo1 pero importa y vale muy poco cuando se compara al transfigurado renacimiento del mundo antiguo y al descubrimiento del nuevo mundo4 ,y si entonces no se crey que iba a surgir de enmedio de la triunfante humanidad un ser exquisito y perfecto a quien llamsemos el superhombre1 menos razn hay de creerlo ahora porque ,renn escriba la novela sentimental titulada ,vida de ,jess1 porque haya ferrocarriles y alumbrado elctrico1 y porque se inventen las mquinas de coser y las bicicletas4 ,si yo me dejase dominar por mi fervorosa filantropa y por mi amor a todo progreso1 me dejara convencer por los argumentos que el ,sr4 ,gener aduce1 y creera1 como l1 que est prxima la aparicin del superhombre2 pero1 aunque soy progresista1 no lo soy tanto1 y aunque quisiera creer lo que el ,sr4 ,gener cree1 acuden a mi espritu multitud de dudas que me lo impiden1 harto a pesar mo4 ,voy a poner aqu algunas de estas dudas segn se me vayan ocurriendo4 ,y voy1 adems1 a presentar varias enmiendas o modificaciones a la doctrina sobre la humanidad ascendente1 tal como el ,sr4 ,gener la profesa1 a fin de que1 si al cabo nos dejamos convencer y la aceptamos1 sea modificada o enmendada1 segn a m me parece ms razonable y equitativo4 ,en primer lugar1 yo me alegrara de que el ascenso del gnero humano a gnero superhumano fuese general o total1 aunque en la superhumanidad futura hubiese tambin1 como en la humanidad presente1 y en la debida proproporcin1 ineptos y aptos1 torpes y hbiles1 y tontos y discretos1 etc4 ,en el da1 ,inglaterra1 ,francia y ,alemania1 y tal vez alguna otra nacin1 no ha de negarse que nos llevan la delantera en este correr disparatado1 en que vamos todos1 en el hipdromo de la ,historia1 aproximndonos ya a la meta2 y sera caso lamentable y necio que por llegar antes a dicha meta los pueblos del ,norte1 viniesen de sbito a convertirse en superhombres1 teniendo nosotros1 por ir ahora tan rezagados1 no ya que adelantar1 sino que retroceder hacia la animalidad o hacia la especie inferior de que hemos salido1 acabando por ser1 con relacin al recin aparecido superhombre1 lo que hoy es el mono con relacin a nosotros4 ,con esto no me conformo a pesar de todos los discursos del ,sr4 ,gener y a pesar de mi acendrado progresismo4 ,se me dir que el que yo me conforme o el que no me conforme no es del caso4 ,lo que conviene dilucidar es que el caso sea o que no sea4 ,meditemos sobre su posibilidad4 ,empezar por un distingo4 ,si por progreso se entiende el acumulado capital de observaciones1 estudios1 sistemas y descubrimientos que las generaciones pasadas nos han ido legando1 que nosotros conservamos y que sin duda acrecentamos y mejoramos1 yo creo en el progreso a pie juntillas4 ,el ms obscuro bachiller del da sabe ms gramtica que ,homero2 el ms humilde catedrtico de ,instituto sabe ms ,historia que ,herodoto2 y de las cosas naturales1 de sus afinidades1 composiciones1 descomposicin y cambios1 sabe ms que ,hipcrates cualquier adocenado farmacutico de aldea4 ,yo no niego esto4 ,lo que niego es que ese cmulo1 que esa ingente cantidad de doctrina1 que ese esfuerzo y trabajo del espritu de la humanidad1 durante tres mil aos1 haya logrado infundirse en ese mismo espritu por tal arte que se haya hecho consustancial con l1 dndole valer y potencia superiores a los que antes tena4 ,cierto que ,homero1 ,herodoto e ,hipcrates eran menos instruidos que ,vctor ,hugo1 ,taine1 ,renn y ,claudio ,bernard1 pero1 a mi ver1 valan muchsimo ms que ellos4 ,por donde yo infiero que el tal progreso substancial y personal1 por cuya virtud ha de aparecer pronto el superhombre sobre la faz de nuestro planeta1 no ha dado paso alguno desde hace por lo menos cerca de treinta siglos4 ,cmo he de poner yo en duda que ,hegel saba ms qumica1 astronoma1 zoologa1 mecnica1 historia1 etc41 que el propio ,aristteles8 ,y sin embargo1 con ser ,hegel tan original y poderoso pensador1 y con tener una tan fecunda y constructora fantasa y un vigor tan sublime para sintetizarlo todo armnicamente1 combinando lo real y lo ideal y encerrndolo dentro de su idea1 que eternamente se desenvuelve1 todava me parece ,hegel pequeo cuando acerco la imagen que de l concibo a la imagen colosal con que se representa en mi mente el prodigioso maestro del magno ,alejandro4 ,no ir yo hasta el contrario extremo del seor ,gener1 ni afirmar que los hombres han degenerado4 ,me limito a presentar aqu1 sin intentar resolverla1 una contradiccin que asalta mi espritu4 ,yo quiero creer1 y creo1 que los hombres de hoy no valen1 en el fondo1 en lo esencial y por naturaleza1 ni ms ni menos que los de cualquier otro siglo2 que por la educacin y por la cultura1 por lo que han heredado de sus mayores1 por el tesoro que han reunido durante siglos1 y sobre el cual se levantan como sobre un pedestal1 los pensadores y escritores modernos valen ms que los antiguos2 que en determinado sentido1 por la divulgacin de los conocimientos1 hay en el da ms gente que valga4 ,y que en el da1 no ya ,napolen ,i1 sino el ms torpe de los generales1 derrotara al hijo de ,filipo desbaratando sus falanges con dos o tres caones ,krupp2 el atesta coronel ,ingersol probara a ,moiss su ignorancia en qumica1 en astronoma y en geologa1 y que toda la ciencia que haba estudiado en los colegios sacerdotales de ,egipto1 no vala un pitoche al lado de la adquirida por l en las escuelas de ,boston2 y que el ltimo maestro de escuela dejara absortos y turulatos a ,hesiodo1 y tal vez al propio ,pndaro1 si se pona a explicarles que los nombres son masculinos1 femeninos y neutros1 que pueden estar o estn en nominativo1 en acusativo1 en dativo o en otro caso1 y otras mil verdades cientficas por el estilo1 de las que es casi evidente que ni ,hesiodo ni ,pndaro se haban percatado4 ,pero aqu surge la contradiccin4 ,de esa misma ignorancia1 de esa falta de educacin1 digmoslo as1 y de ese cortsimo saber de los antiguos1 nacen en nuestra mente el pasmo y la admiracin que nos infunden sus obras4 ,mas que fruto de la reflexin y del estudio1 nos parecen inspiradas1 reveladas y divinas4 ,no vemos en ellas el esfuerzo laborioso1 ni la ciencia que de antemano se adquiri en el aula1 o que se toma de repente y de prestado en un diccionario1 o en cualquier otro librote1 sino vemos la espontnea y fresca lozana del propio ingenio1 radiante de luz interior1 a par que maravillosamente ilustrado por el numen4 ,el ,sr4 ,gener traza un breve compendio de filosofa de la ,historia1 a fin de probar que se acercan los tiempos en que ha de aparecer el superhombre2 pero1 en muchos puntos1 encuentro yo falsa su filosofa1 y en ninguno la prueba de que dicha aparicin est cercana4 ,por el contrario1 en varios prrafos del ltimo captulo de su libro1 donde expone su doctrina1 pinta con tan negros colores la sociedad del da1 que si nos allansemos hasta creerle1 aseguraramos que el gnero humano1 en vez de adelantar moralmente1 ha degenerado o se ha pervertido4 ,la culpa principal de degeneracin tan lastimosa es1 segn el ,sr4 ,gener1 la errnea creencia de que todos los hombres somos iguales4 ,para el ,sr4 ,gener nada ms absurdo que la igualdad4 ,a mi ver1 el ,sr4 ,gener tiene razn1 si se entiende la igualdad de cierto modo2 pero de ese cierto modo nadie entendi jams la igualdad1 ni ahora ni nunca1 por donde el seor ,gener crea l mismo un fantasma o estafermo para tener el gusto de derribarle con las lanzadas de su crtica4 ,el ,cristianismo1 segn el ,sr4 ,gener1 vino a proclamar la igualdad de los hombres en la abyeccin y en la miseria1 y la ,revolucin francesa y sus ideas1 ensearon y sostuvieron la misma igualdad1 aunque nivelando a los hombres todos1 por lo alto1 y considerndolos igualmente capaces4 ,la acusacin contra el ,cristianismo me parece tan infundada como la acusacin contra las ideas revolucionarias en este punto4 ,nadie que est en su juicio1 por fervoroso cristiano o por tremendo revolucionario que sea1 ha desconocido jams la desigualdad de los hombres1 ni ha dejado de advertir las diferencias que hay entre ellos1 porque unos son bajos y altos otros2 dbiles unos1 y otros fuertes2 algunos listos1 y torpes muchsimos2 y en lo tocante a inteligencia1 agilidad y natural disposicin para diversos oficios1 artes y menesteres1 se dan y se darn siempre escalas de muchsimos grados4 ,la igualdad que el ,cristianismo y la ,revolucin coinciden en reconocer1 est por bajo1 o mejor dicho1 est antes que toda doctrina religiosa o filosfica3 es la igualdad radical y esencial de la naturaleza humana1 con los derechos y deberes que de ella nacen y que en ella se fundan1 con tal evidencia1 que basta el sentido comn para que la reconozcamos1 si bien importa que la religin la consagre y que las leyes1 revolucionarias o no1 la sostengan y amparen contra la violencia y la injusticia4 ,igualdad tan justa no se comprende que pueda ser destruida por la doctrina de la humanidad ascendente1 que el ,sr4 ,gener sostiene con tanto entusiasmo4 ,en el modo de entender la igualdad cristiana1 el ,sr4 ,gener1 obcecado por la pasin antireligiosa1 incurre en varios errores4 ,ni en el cielo ni en la tierra1 ni en la vida presente ni en la futura1 reconoce el ,cristianismo que el necio y el sabio1 y menos an el santo y el vicioso1 sean iguales1 a no ser radical y esencialmente4 ,y entonces1 esta igualdad no est fundada en la vileza y en el menosprecio del propio ser humano1 sino en el altsimo concepto que hace formar de l el ,cristianismo1 ensendonos que toda alma de hombre es imagen y semejanza de ,dios1 que debe aspirar a ser perfecta como ,dios mismo y que es de ,dios tan amada que se sacrific por redimirla1 y tan estimada1 que quiso unirse con ella y hasta con el cuerpo mortal donde ella se encierra4 ,sin duda que el alma fervorosamente cristiana1 cuando se dirige a ,dios en sus rezos y hablas interiores1 se pone muy humilde1 se califica de indigna1 de pecadora1 de perversa1 de todo lo malo y ruin que pueda imaginarse2 pero de sobra se comprende que esto lo dice y lo confiesa el alma cuando se compara con un ideal supremo de perfeccin1 de rectitud1 de bondad y de hermosura1 trmino altsimo de todas sus aspiraciones y blanco inasequible de sus miras y anhelos4 ,cuando esta misma alma cristiana1 no por los actos virtuosos que ha realizado1 porque esto sera faltar a la modestia1 sino por la capacidad que en s siente y por el noble destino para el que ,dios la cri1 se contempla y examina a s propia1 en vez de ser bajo el concepto en que se tiene1 es tan sublime concepto1 que no se le aventaja el de ninguna criatura de las que ve o puede ver1 ni de las que imagina o finge1 ni de las que por fe o revelacin conoce4 ,el alma de la ms cuitada criatura humana puede elevarse1 cuando no por inteligencia1 por amor1 hasta el ,ser divino2 puede subir al cielo y sentarse1 como se sent ,francisco de ,as1 en el trono en que se sentaba ,lucifer antes de su cada4 ,arrepintase1 pues1 el ,sr4 ,gener de su declamacin contra la igualdad cristiana fundada en lo miserables que somos4 ,si lo dicho es confesin de ruindad y de real menosprecio de s mismo1 venga ,dios y lo vea1 como vulgarmente se dice4 ,la igualdad1 por consiguiente1 se da en el ,cristianismo en potencia3 en la potencia infinita que tenemos todos de ser llamados hijos de ,dios y herederos inmortales de su reino y de su gloria4 ,y lo que es en acto1 como la igualdad sera absurda1 desigualdad es lo que hay1 ya que unos son rprobos y santos otros2 unos justos y otros pecadores1 y unos monaguillos y sacristanes y otros ,abades mitrados1 ,arzobispos y hasta ,papas4 ,sobre la igualdad democrtica1 que tambin condena el ,sr4 ,gener1 declamando contra ella suponindola rmora del progreso1 harto llano es hacer defensa parecida4 ,la igualdad democrtica1 racional y discretamente entendida1 no est en el ser actuado1 sino en el poder llegar a ser y en que ese poder no se ahogue ni se limite merced a privilegios odiosos4 ,en este sentido1 la igualdad democrtica es justa y razonable en teora1 y no sirven para invalidarla los abusos y males que pueden nacer de ella4 ,de qu no pueden nacer males y abusos8 ,la ms clara manifestacin de la igualdad democrtica es el sufragio universal4 ,no refutar yo los mil argumentos que contra l se hacen3 los aceptar como fundados2 pero1 sobre todos esos argumentos1 hay una razn poderosa que los invalida y destruye4 ,sin duda que en una asociacin de hombres para determinada empresa1 a cuyo buen xito concurren unos con el capital1 otros con la inteligencia1 otros con su habilidad1 pericia y destreza en tal o cual arte u oficio1 y otros slo con el rudo trabajo de sus manos1 el sufragio universal por igual sera absurdo1 as como tambin lo sera el igual reparto de las ganancias y provechos4 ,pero la sociedad poltica1 la ciudad o el ,estado1 es asociacin de muy distinta ndole y propsito4 ,su principal fin es amparar a los hombres en el libre ejercicio de sus derechos1 reprimir toda violencia que los merme y no poner la menor traba a la actividad benfica de cada individuo4 ,en esto no cabe la menor desigualdad entre los asociados4 ,casi estoy por decir1 o sin casi lo digo1 que el jornalero que gana dos o tres pesetas al da tiene el mismo derecho1 y acaso mayor inters1 que el capitalista que goza tres mil duros de renta diarios1 en que el ,gobierno sea bueno1 atinado y juicioso4 ,porque si el ,gobierno lo hace mal y sobreviene la ruina1 lo probable es que el ,capitalista salve gran parte de su fortuna y siga gozando de ella1 o en la propia patria semiarruinada1 o en pas extrao1 donde acaso tenga fondos o bienes1 mientras que el jornalero se morir de hambre si se hunde la industria que le daba trabajo y jornal2 y mientras ms castizo sea l1 y mientras ms propio y peculiar de su patria sea el oficio que ejerza1 mayor ser su miseria y su desesperanza1 pues no es llano ni cmodo emigrar a tierra extraa1 sobre todo con familia1 en busca de trabajo y sustento4 ,en vista1 pues1 de la anterior consideracin1 yo tengo por evidente que el pobre ganapn1 el obscuro y desvalido destripaterrones1 est por lo menos tan interesado como el ,fcar o el ,creso1 en la prosperidad y buena gobernacin de la repblica4 ,para el rico es esto negocio de mayor o menor comodidad y de ms o menos exquisitos goces1 y para el pobre puede ser negocio de vida o muerte1 de no poder ganar las dos o tres pesetas que antes ganaba1 y de tener que recurrir a la mendicidad o a la poca eficaz beneficencia pblica en la tierra cuya riqueza foment con su trabajo1 y por cuya integridad y por cuya honra tal vez derram su sangre4 ,entindase que1 por amor a la verdad y a la equidad1 y no para adulacin o lisonja del vulgo plebeyo1 me atrevo a afirmar lo que afirmo1 en contra de la flamante y curiosa aristocracia cuyas doctrinas sostiene el seor ,gener1 y que se funda o cree fundarse en la egregia cultura de aquella pequea parte de nuestro linaje1 que1 a lo que parece1 es humanidad ascendente y se acerca ya a formar ncleo o grupo de superhombres4 ,la flamante aristocracia1 o dgase la superhumanidad1 no quiere el ,sr4 ,gener que surja por revolucin1 sino por evolucin1 siguiendo el camino del progreso1 que sin dada llevamos ahora2 pero si no seguimos el buen camino y nos hemos extraviado1 no se comprende de qu suerte hemos de llegar al superhumanismo por ms evoluciones que se hagan4 ,mala traza tienen de entronizarse los superhombres1 si hemos de juzgar fiel la pintura que hace el seor ,gener de la sociedad presente3 ,los ms astutos1 dice1 escalando el poder directamente1 o con la proteccin de las leyes1 amparndose del dinero1 se han impuesto1 y las sociedades hoy gimen en una esclavitud mil veces peor que la antigua4 ,una piratera mercantil1 un feudalismo industrial han venido a afligir a la humana especie con unos ,gobiernos de nulidad1 juguete de la bancocracia1 que protegen slo a los ineptos adherentes y dificultan el desarrollo de todas las verdaderas fuentes de vida4 ,el prosasmo ha tronado en soberano 7sic73 los valores han cado en poder de los malvados4 ,hoy da1 en general1 riqueza es sinnimo de nulidad moral1 de egosmo y de mediocridad perfecta2 a lo ms significa refinada astucia2 en suma1 una cualidad criminal punible4 ,si tan feos rasgos son exactos1 si es as la sociedad presente1 o bien no vamos por el camino del progreso1 o bien hemos cado1 con el carro que nos conduce1 en un barranco o atolladero de todos los diablos4 ,no veo1 pues1 que estn cerca el advenimiento y el triunfo del superhombre1 ya que1 segn el ,sr4 ,gener1 son una caterva de majaderos1 criminales y bellacos los que triunfan1 se encaraman y lo gobiernan todo1 mientras que los superhombres andan por ah desperdigados1 con poqusimo dinero1 sin poder y sin influjo1 y tal vez haciendo observaciones y experiencias1 y escribiendo librotes que casi nadie lee4 ,y cmo ha de leerlos nadie cuando la sociedad gime hoy1 segn el ,sr4 ,gener1 en la peor de las esclavitudes bajo el yugo infamante de esos tos ordinarios y de esos ricachos vulgares y pcaros1 que1 segn nos cuenta1 nos mandan y nos oprimen8 ,si por virtud de la evolucin hemos de salir de tan horrible estado1 la aurora superhumana1 en vez de estar cerca1 est lejsima2 tardar millones de aos en amanecer4 ,ahora comprendo lo que le tiempo ha en cierto libro de ,sociologa1 que me hizo honda impresin y que no he olvidado nunca3 ,la humanidad1 dice el referido libro1 considerada en su vida colectiva1 no ha nacido an4 ,tratando luego de cuando nacer1 y despus de larga investigacin y de clculos sutiles1 pronostica que nacer dentro de catorce mil y quinientos aos sobre poco ms o menos4 ,y si la humanidad colectiva anda tan reacia en nacer1 yo recelo que la superhumanidad triunfante siga en gestacin doble tiempo1 y slo salga a luz1 no ya dentro de ciento cuarenta siglos1 sino dentro de trescientos1 si para entonces no ha tenido nuestro planeta algn mal encuentro o tropiezo en la amplitud del ter por donde voltea y va valsando1 o si no le falta agua porque se combine la que hay con sustancias slidas1 o si no se enfra y apaga su fuego interior1 o si1 a fuerza de rodar1 no acaba por agujerearse y por tomar forma de buuelo o de anillo1 como el de ,saturno4 ,prescindamos ahora de los mencionados reparos2 quitemos valor a los argumentos que el mismo ,sr4 ,gener suministra contra el progreso rpido y contra la persuasin de que estamos ya cerca de la meta4 ,y en este supuesto1 cavilo yo y me inclino a creer que el resultado del dichoso movimiento progresivo1 en vez de ser la aparicin del superhombre1 ser el allanamiento y nivelacin de la raza humana1 la igualdad aborrecida por el ,sr4 ,gener1 y si no la imposibilidad1 la dificultad mayor cada da de que nadie sobresalga y descuelle4 ,como no habr tiranos crueles e intolerantes1 nadie podr ganar la palma del martirio4 ,cada uno podr predicar y difundir la doctrina que se le antoje1 a sus anchas y sin peligro alguno4 ,la supresin de los castigos largos y dolorosos impedir que alguien se distinga por su resistente energa para sufrirlos3 los ,rgulos y los ,prncipes ,constantes no podrn reaparecer4 ,extinguida la pobreza1 la caridad1 el generoso donativo y las ms bellas obras de misericordia no llegarn a ejercerse y se olvidarn o quedarn atrofiadas en el alma4 ,si la paz perpetua se realiza y las guerras se acaban1 adis virtudes blicas1 grandes capitanes y hroes valerosos4 ,descubierto y averiguado lo que queda an por descubrir y por averiguar1 todos seremos sabios y no habr peregrina invencin que realce a un mortal con un centmetro de altura sobre los dems mortales4 ,agotados y manoseados ya todos los asuntos picos1 lricos y dramticos1 probados todos los sentimientos1 y empleados para expresarlos los ms naturales1 sencillos y propios primores de estilo1 los prosistas y los poetas tendrn que repetir lo que ya se ha dicho1 y ser plagiarios o imitadores1 exponindose por el prurito de ser originales1 a caer en las mayores extravagancias y ridiculeces3 a ser decadentes1 delicuescentes1 impresionistas1 simbolistas y naturalistas4 ,con los escultores ocurrir lo propio1 cuando pretendan superar por nuevos senderos a ,fidias y a ,praxteles4 ,y los pintores1 si ambicionaran ser entre sus contemporneos prncipes o reyes de su arte1 como ya lo fueron en otra edad ,rafael1 ,velzquez y ,rembrandt1 caeran en los amaneramientos ms disparatados4 ,en suma3 la igualdad nacida del progreso y de la difusin de la cultura1 nos acosar a todos1 y el que no quiera someterse a ella1 sino elevarse y lucir sobre sus semejantes1 llegar a volverse loco y pondr en cuanto haga el triste sello de su locura4 ,por dicha o por desgracia1 este trmino del progreso est remotsimo an y quizs no llegue nunca4 ,ya sabemos que la completa igualdad es imposible4 ,slo queremos dar a entender que un adelanto indefinido en la marcha del linaje humano1 no puede llevarle sino a la aproximacin de la igualdad1 y no a que unos individuos desciendan del grado en que hoy se hallan1 y a que se conviertan en superhombres los individuos ms selectos4 ,la civilizacin1 al comps que crece1 propende a nivelar a los civilizados4 ,y esto en todo y para todos4 ,el macedn ,alejandro es cien veces mayor y ms transcendente por sus actos que ,napolen ,i4 ,en el da no se concibe la posibilidad del caso estupendo y nico de una ciudad como ,roma1 que llega a enseorearse de ms de la mitad del mundo entonces conocido4 ,hoy no se explican las rpidas conquistas de los muslimes y la difusin del ,imperio del ,islam1 desde la ,india y las fronteras de la ,china hasta ms all por el ,norte de los ,pirineos1 y por el ,occidente hasta las olas del ,ocano1 donde entr ,ocba a caballo y la cimitarra en la diestra para dominarlas en nombre del profeta ,mahoma4 ,ni menos se concibe cmo ,corts1 ,pizarro y ,jimnez de ,quesada1 cada uno con un puado de aventureros1 penetraron hasta el corazn de las ms incgnitas regiones1 derribando y apoderndose de ,imperios populosos y ricos4 ,hoy1 por el contrario1 los medios que se emplean son enormes2 la accin1 desmayada y lenta2 los resultados1 mezquinos4 ,ms de #bjj4jjj soldados y centenares de millones de duros1 no bastan para domear a unos cuantos negros y mulatos rebeldes4 ,sin duda1 la civilizacin niveladora e igualitaria de que hemos hablado tiene de esto la culpa4 ,el desdoble del linaje humano en porcin de superhombres y en porcin de menos que hombres o de hombres decados1 que es una de las fases de la profeca disyuntiva del seor ,gener1 no da indicios de que llegue a realizarse4 ,y lo que es yo me alegro en lugar de sentirlo4 ,me dolera en extremo quedarme entre los individuos de la humanidad decada3 y tambin me dolera1 porque soy filantrpico1 carioso y bueno1 aunque me est mal el decirlo1 encumbrarme y darme tono entre los seres superhumanos1 dejando a tanto cuitadillo prjimo mo cayendo lastimosamente y degenerando hacia la animalidad primitiva4 ,caso muy diferente ser1 y satisfactorio para todos1 si la otra faz de la profeca es la que se cumple3 esto es1 si todo el linaje humano1 sin excepcin1 se convierte en superhumano4 ,quiera ,dios que as sea4 ,de su bondad infinita esto1 y ms si cabe1 puede esperarse1 aunque el ,sr4 ,gener no lo profetice4 ,lo que es yo quiero esperarlo1 lo espero y desisto de hacer nuevas observaciones y de presentar otras dificultades y dudas1 porque entonces sera mi artculo el cuento de nunca acabar2 pero1 a fin de determinar mi esperanza1 fijndola1 arraigndola1 cimentndola y no dejndola en el aire para que el aire se la lleve1 voy a poner aqu las principales conclusiones que yo saco de todo1 ora sean favorables1 ora adversas a la tesis del ,sr4 ,gener y a su doctrina del superhombre4 ,el ser humano1 tal como hoy existe y tal como ha existido siempre desde que tenemos noticia de l por la ,historia1 dista infinito de ,dios1 para quien en ,dios cree1 o de la razn impersonal o de la super alma1 como la llama ,emerson1 para los descredos4 ,en los tres o cuatro mil aos que conocemos de historia1 debiera advertirse que por sus pasos contados vamos acortando esta distancia4 ,yo1 sin embargo1 lo advierto poco4 ,todos los inventos1 adelantos y mejoras que el hombre ha hecho1 me parecen1 si de acortar esta distancia se trata1 como la cantidad de agua que un nio sacase del mar con una escudilla para dejarle en seco4 ,la mejora y el progreso1 adems1 7pues no he de negar que los ha habido71 vienen de fuera y se sobreponen y no se adhieren a nuestro ntimo ser1 engrandecido l mismo y mejorado4 ,aunque ya lo he dicho1 repito ahora que1 en mi sentir1 ,alejandro vale ms que ,napolen y ,aristteles ms que ,hegel1 ,pndaro o ,isaas ms que ,vctor ,hugo1 y ,fidias y ,praxteles ms que ,canova y ,thorvaldsen4 ,en todo esto hay negacin de progreso4 ,el superhombre era ms superhombre hace dos mil o tres mil aos que en el da4 ,la distancia1 con ser infinita1 que de la inteligencia soberana le tiene separado1 puede salvarse en cualquier poca1 por favor del cielo1 por rapto de amor divino1 por galardn precioso concedido a una singular persona y que nada tiene que ver con el progreso4 ,lo que es como serie de grados que nos acerque a la perfeccin1 no se ve el camino que nos conduzca al punto en que la superhumanidad aparezca4 ,ni casi con otros seres de diversa casta que el hombre acierto yo a poner jalones en dicho camino4 ,casi estoy por afirmar que1 en lo radical y substancial1 entre ,dios y el hombre1 no se descubre excelencia intermedia4 ,despus de ,dios1 se dira que el hombre es lo ms elevado que hoy se concibe y que se ha concebido siempre4 ,todos los seres con apariencias de superiores a nosotros1 se nos someten y se ponen a nuestro servicio4 ,por medio de conjuros evocamos a los demonios2 por medio de exorcismos los arrojamos de donde no conviene que estn2 las slfides y las ondinas se mueren de amor por nosotros2 los dioses y las diosas de todas las religiones suelen prendarse de los mortales y casarse con ellos2 los genios acuden a valernos1 a protegernos y a inspirarnos poesa1 prosa y otros primores2 las hadas tejen ricas telas1 fabrican brillantes joyas y favorecen a las princesas y hasta a las fregatrices2 los ngeles son nuestra custodia y vienen a nosotros como embajadores y aun como mandaderos2 y los arcngeles1 ya son paraninfos1 ya a modo de escuderos y guas que en nuestros viajes nos acompaan4 ,a ver1 pregunto yo1 si es lcito pedir o esperar ms1 despus de alcanzar o de haber alcanzado todo lo dicho8 ,en otras mejoras1 que pudiramos lograr con el tiempo1 noto yo que surge en seguida la contradiccin4 ,pongamos por caso que se generalizase entre los hombres el ser tan hermosos como el ,apolo de ,belvedere1 y entre las mujeres el ser tan guapas y bien formadas como la ,venus de ,milo o la ,calpiga1 y al punto los elegantes y aristcratas hallaran vulgar y ordinario el ser as1 y para distinguirse ya se deformaran el crneo1 comprimindole o llenndole de burujones1 ya incurriran en otras empecatadas extravagancias4 ,y pongamos tambin por caso que al fin se arregla tan hbilmente el organismo de la sociedad1 que el vicio siempre es castigado y la virtud premiada siempre4 ,pues en mi sentir1 no podra ocurrir nada peor4 ,entonces s que la virtud no sera sino un nombre4 ,los cucos y los galopines1 movidos por la segura recompensa1 seran los ms virtuosos2 y cuando alguien1 desdeando el propio inters1 se entregase a los vicios ms feos y perpetrase crmenes de marca mayor1 nos inclinaramos a creer1 o bien que estaba loco1 y que por consiguiente era irresponsable1 o bien que era una criatura de condicin elevadsima1 cuyas pasiones briosas y sublimes le impulsaban a desprenderse del vulgar egosmo y a salirse fuera de la pauta comn en que todos nos habramos encerrado4 ,en resolucin1 y para no cansar ms1 dir que no columbro por parte alguna el advenimiento del superhombre1 sin que sobrevengan a la vez contradicciones irresolubles4 ,posible es1 no obstante1 que el superhombre sobrevenga4 ,pero1 quin me asegura que sea mejor moralmente que el hombre de ahora1 y que no sea1 con ms saber y poder1 desmandado y perverso8 ,fracastoro1 en los versos que me sirven de epgrafe1 considera posible el advenimiento de una casta de superhombres2 pero no sern buenos1 sino que sern descomedidos y feroces gigantes que no dejarn ttere con cabeza1 que se levantarn contra ,dios1 y tratarn de arrojarle del cielo1 y que de nosotros harn sus vctimas y sus esclavos4 ,ya ,swedenborg1 cuando estuvo en el planeta ,venus1 vio y trat a los hombres de all1 y por lo que nos cuenta de ellos1 y por lo apurado que entre ellos estuvo1 podemos calcular lo mucho que padeceramos y el inmenso infortunio que vendra sobre nosotros si una casta semejante1 tan engreda1 soberbia y poderosa1 apareciese en este globo terrqueo en que habitamos4 ,concluyo1 pues1 7y no porque se me acaban las razones1 sino porque se me acaba la paciencia y porque temo que la de los lectores se acabe tambin71 que lo ms acertado y prudente es no desear ni esperar que el superhombre sobrevenga1 y contentarnos con ser hombres regulares y como se han usado siempre1 si bien enriquecidos1 cada vez ms1 con invenciones ingeniosas1 como la ya conseguida del alumbrado elctrico1 y como las que1 sin duda se conseguirn1 de dar direccin a los globos1 sacar en las fotografas los colores de la cmara obscura1 y quin sabe si llegar a alimentarnos con extractos y alambicadas quintas esencias1 sin esta grosera alimentacin de ahora1 por la cual1 al cabo del ao1 engulle cada hombre un montn de substancias1 centenares de veces ms pesado y voluminoso que todo su cuerpo4 ,en fin1 mucho1 muchsimo se puede inventar y mejorar an antes de que llegue el momento en que la aparicin del superhombre se nos venga encima4 ,lo que es de las habilidades de ,sarah ,bernard y de los ingeniosos escritos de ,juan ,richepn1 aunque yo los celebro porque me deleitan y me encantan1 no me atrevo a inferir que dicha aparicin est prxima4 ,,las ,,inducciones ,,del ,,sr4 ,d4 ,,pompeyo ,,gener ,entre las mil desventuras que afligen hoy a la madre ,espaa1 no es la menor el prurito de remediarlas que se ha apoderado de multitud de personas4 ,brotan de este prurito1 como de abundante venero1 arengas polticas y sociales1 artculos de fondo1 novelas y dramas y no pocos libros cientficos1 o casi cientficos1 que bien pudiramos calificar de teraputica poltica o de psicoiatra endmica4 ,y no se entienda que condene yo el prurito1 que es natural e invencible1 ni menos el resultado1 que1 si no llega a ser provechoso1 es sin duda1 o puede ser1 ya divertido1 ya interesante4 ,y cmo condenarlos sin condenarme yo mismo1 que me he metido tambin a curandero escribiendo o dictando modestamente algunas recetas8 ,lo que a m me desagrada1 o ms bien me asusta1 no son las mismas recetas1 ya pronunciadas1 ya escritas1 en la tribuna1 en el teatro1 en los peridicos o en gruesos volmenes1 sino que la gente se apasione de lo que las recetas prescriben1 mire en ello la ms excelente panacea y se empee en aplicrsela a la patria enferma1 turbando el reposo de que necesita ms que de nada para convalecer y recobrar la salud y el vigor antiguos4 ,de todos modos1 los libros escritos y publicados ya1 con el intento de curarnos y de regenerarnos1 merecen detenido estudio1 al cual1 si ,dios me da vida y buen humor1 pienso yo dedicarme1 no sin esperanza de recoger algn fruto1 de ilustrarme un poco y de contribuir tericamente1 ya que para la prctica estoy invlido1 a la regeneracin deseada4 ,por lo pronto1 me limitar a indicar aqu varias dudas que se me ofrecen1 porque yo creo que en toda ciencia o en todo arte de medicina lo primero ha de ser el conocimiento de la enfermedad1 y lo segundo hallar y aplicar el remedio4 ,la enfermedad permanece oculta a menudo1 y slo se conocen sntomas1 fenmenos externos1 visibles o tangibles1 que son efecto y no causa4 ,y si tomamos por causa el efecto1 no nos exponemos a errar la cura8 ,tal es la consideracin que me desalienta1 que me retrae del oficio de curandero y que me mueve a no dar mayor crdito que el que me doy a m mismo a otros curanderos ms confiados4 ,dir aqu1 sobre el particular1 lo que me inspira el sentido comn precientfico y rastrero4 ,quin no convendr conmigo en afirmar1 como repetidas veces he afirmado en otras ocasiones1 que ,espaa es hoy ms rica1 sustenta ms gente1 cultiva mejor sus campos1 tiene ms industria y comercio y puede jactarse de poseer hijos ilustres1 tan listos1 tan bien hablados1 tan discretos y habilidosos como en cualquiera otra poca de su historia8 ,la decadencia1 la postracin1 la degeneracin1 o como queramos llamarla1 no es1 por consiguiente1 absoluta1 sino relativa4 ,en el camino del progreso1 por donde van las naciones de ,europa guiando y mandando al resto del linaje humano1 y esto desde hace veinticinco o treinta siglos1 ,espaa se ha quedado ltimamente muy atrs1 y de aqu el aislamiento desdeoso en que nos dejan los que van delante1 nuestra desconfianza y el abatimiento tan propio en quien de s mismo desconfa4 ,por algo a modo de violenta reaccin espiritual1 hay momentos en que para no estar abatidos nos ensoberbecemos ms de lo justo1 ponderamos el mrito de nuestros hombres y de nuestras cosas de los tiempos pasados1 y hasta llegamos a hacer la apoteosis1 o al menos los ms superlativos encomios1 ya de esto1 ya de aquello de los tiempos presentes4 ,entonces calificamos de invicto al general que nos entusiasma2 de ms elocuente que ,cicern y ,demstenes a nuestro orador favorito2 y al autor de la comedia o del drama que hemos aplaudido de mucho ms sublime que ,shakespeare1 cuyas obras por lo comn hemos tenido la precaucin de no leer4 ,por desgracia1 este laudatorio entusiasmo se apaga pronto como fuego de estopa1 y postracin ms honda vuelve a enseorearse de nuestras almas1 contristndolas y humillndolas4 ,hay cierta manera de discurrir de la que muchos sujetos no se dan cuenta4 ,discurren sin percibir que discurren1 y las consecuencias que sacan suelen ser muy crueles4 ,de la inferioridad patente1 visible y clara en los asuntos y casos de la vida prctica1 deducen nuestra inferioridad en cuanto hay de ms sustancial e importante en el ser y en la vida de los pueblos4 ,pongamos un ejemplo que aclare y explique mejor esta idea4 ,figurmonos a una dama1 hermosa y rica1 que quiere vivir y vive en ,espaa con todos los refinamientos y primores que ahora se estilan4 ,esta dama har venir de ,inglaterra sus coches y sus caballos1 y de ,francia sus tocados y vestidos4 ,tal vez1 recelando que una cocinera espaola la envenene1 har venir de tierra extranjera1 conformndose con la opinin de un aristocrtico vate1 a ,cierto qumico excelente ,que estudi y gan la borla ,en el ,caf de ,pars1 ,de cocineros ,sorbona4 ,realizado todo esto1 sobreviene fatalmente el discurso antes indicado4 ,cuando aqu1 discurrir la dama1 ni se teje con el primor que en ,francia1 ni se hacen coches como los ingleses1 ni se cran tan hermosos caballos1 ni se confeccionan sombreretes y vestidos como en ,pars1 ni se condimentan siquiera los sabrosos guisos que deleitan mi paladar1 es indudable que en otras tareas de mayor empeo y en otras producciones ms altas no habremos de lucirnos4 ,me conviene1 pues1 desdear por que deben tener poqusimo valor y ser muy latosas1 como se dice ahora1 las novelas1 las poesas y hasta las filosofas de mi tierra4 ,en virtud de tal consideracin1 o la dama no tomar jams un libro en sus blancas y lindas manos1 o si despunta por lo literata o lo filsofa1 traer tambin de ,pars su pasto espiritual1 como trae sus primores1 adornos1 elegancias y materiales regalos4 ,no se me tilde de delator4 ,yo no delatara ni acusara a la dama1 si ella sola pecase4 ,cul ms1 cul menos1 todos pecamos por el mismo estilo4 ,tire la primera piedra contra la culpada quien se considere inocente4 ,profundas races tiene en nuestro suelo el rbol de nuestra antiqusima y castiza cultura4 ,las semillas exticas1 aunque sean alimenticias y gustosas1 y la mala hierba tambin venida de fuera1 no ahogan dicho rbol1 ni cercndole y abrasndole le secan y le chupan el jugo todava2 pero ya empiezan a deteriorarle un poco4 ,el galicismo de pensamientos va invadiendo nuestras mentes ms de lo que debiera4 ,no repruebo yo en absoluto la imitacin2 pero es menester que el recto juicio se adelante a desechar lo malo y a elegir lo bueno para que despus se imite4 ,lo lastimoso es que imitemos sin la mencionada previa seleccin1 que toda simpleza o extravagancia transpirenaica nos seduzca1 y que nos dejemos arrebatar por el entusiasmo sin que haya criterio razonable que nos refrene4 ,das ha que vive aislado quien escribe este artculo y sin prestar atencin1 por su vejez y sus enfermedades1 a casi nada de lo que ocurre fuera de ,espaa1 a las ms flamantes doctrinas filosficas1 a la direccin que toma y sigue la mayora de los espritus y a la corriente de ideas y opiniones que informan la novsima literatura2 pero lo ve todo1 retratado como en fiel espejo1 en las producciones literarias espaolas de ahora1 sobre todo cuando presumen de contener o de ser filosofa4 ,siempre condeno yo o deploro este remedo1 esta carencia o escasez de originalidad castiza2 pero me parece difcil o imposible de evitar que as sea1 y absuelvo al escritor o al pensador en quien noto esta falta4 ,cmo no cometerla aceptando el concepto que de la filosofa generalmente se forma hoy8 ,y por qu digo se forma hoy1 cuando debiera decir que se ha formado siempre8 ,ya desde muy antiguo sonaba en las aulas cierto familiar proverbio que he de atreverme a citar aqu1 porque viene en apoyo de mi aserto1 aunque se vale de palabras nada bonitas ya de puro vulgares4 ,el proverbio dice3 ,la ,gramtica con babas y la ,filosofa con barbas1 lo cual significa que en el orden dialctico podr ser la filosofa el principio y el fundamento de todo saber2 pero en el orden cronolgico la filosofa es lo ltimo que se aprende o puede aprenderse3 es el firme asiento1 el trono solidsimo y seguro donde la reflexin pone o cree poner a la ciencia que experimentalmente y por larga serie de observaciones y de anlisis ha adquirido y ordenado4 ,muveme a decir esto la lectura de un libro reciente titulado ,inducciones1 debido al notable y cultivadsimo ingenio y al elocuente entusiasmo del ,sr4 ,d4 ,pompeyo ,gener4 ,mucho me complace coincidir con autor tan entendido en tener el mismo concepto de la filosofa4 ,indiscutible es para m que no se filosofa bien sin previo conocimiento emprico de aquello sobre que se filosofa1 y que cuando no filosofamos sobre algo1 la filosofa tiene que ser vana y mero juego de palabras vacas de sentido4 ,ahora bien3 como desde hace mucho tiempo1 y sea por lo que sea1 no nos hemos lucido los espaoles en las ciencias de observacin y en el estudio de la naturaleza o del universo visible1 bien se puede inferir que la corona de dichas ciencias y de dicho estudio1 o sea la filosofa1 o tiene que ser entre nosotros anacrnica y fuera de moda1 o hasta cierto punto tiene que ser importada1 como el telgrafo elctrico1 la fotografa1 el telfono1 el fongrafo y no pocas otras invenciones sutiles y pasmosas4 ,no se extrae1 pues1 que importemos en ,espaa filosofa como importamos las invenciones mencionadas4 ,conviene1 no obstante1 hacer una distincin4 ,tomemos para ejemplo cualquiera de los precitados artificios3 el telfono1 pongamos por caso4 ,su utilidad y su realidad se hallan tan probadas1 que no hay medio de que nos engaemos4 ,podr ser que en la prctica seamos ms torpes1 lo hagamos mal y resulten inconvenientes2 pero al fin y al cabo aprenderemos a telefonear4 ,yo creo que ya hemos aprendido1 y que en ,espaa telefoneamos tan bien como en cualquiera otro pas del mundo4 ,pero la filosofa1 y perdneseme lo rastrero y humilde de la expresin1 es harina de otro costal3 es asunto mil y mil veces ms complicado y misterioso1 y bien puede acontecer1 y a mi ver acontece1 que tomemos por verdad la mentira1 por realidad el sueo y por razonamiento juicioso los mayores delirios4 ,puede acontecer igualmente algo contrario a lo que acontece con los inventos de las ciencias naturales1 que van todos de acuerdo y no se oponen unos a otros ni braman de verse juntos1 como vulgarmente se dice4 ,en las doctrinas filosficas1 si las tomamos de aqu y de all1 sin mucho criterio1 y nos empeamos en amalgamarlas1 resulta o puede resultar una mezcla desatinada e informe1 un conjunto de ideas que se rechazan y se excluyen4 ,algo de esto entiendo yo que hay en el libro del seor ,don ,pompeyo ,gener1 por ms que me deleite leerle y aplauda el fervor propagandista y filantrpico que le ha dictado1 y la elocuencia1 el saber y el alto y claro entendimiento que en todas sus pginas resplandecen4 ,antes de criticar este libro1 mal o bien segn mis fuerzas lo permitan1 pero sin prevencin adversa1 debo y quiero hacer dos observaciones4 ,es la primera1 que me valdr slo de mi razn natural1 colocando con mucho respeto las creencias1 adquiridas por educacin1 tradicin y revelacin1 en una a modo de arca santa1 de donde tal vez necesite sacarlas ms tarde1 si yo mismo1 imitando a ,noe1 no me introduzco y refugio tambin en el arca para huir del diluvio de disparates que podr salir de mi estudio1 como el famoso diluvio de las aguas sali de las rotas o abiertas cataratas del cielo4 ,es la segunda observacin1 que aun suponiendo todo cuanto yo encuentre en el libro del ,sr4 ,gener contradictorio y absurdo1 no se amengua el valor esttico del libro ni se deshace el encanto que su lectura produce4 ,no necesito yo creer que irritado ,apolo por la ofensa hecha a su sacerdote1 baj furioso del ,olimpo y mat a los aquivos a flechazos1 ni que ,ulises y ,pirro se escondieron en el hueco vientre de un caballo de madera1 para deleitarme leyendo las hermosas epopeyas de ,homero y de ,virgilio4 ,hechas tan convenientes observaciones1 empezar tratando de lo que en el libro del seor ,gener me parece ms consolador y satisfactorio3 la afirmacin del progreso indefinido de nuestro linaje2 el convencimiento de que se vencern y salvarn los obstculos todos1 y de que la humanidad ir elevndose ms cada da a las regiones serenas de la luz1 del bien y de la belleza4 ,recientemente1 disipadas las dudas enojosas que solan atormentar su alma1 el ms enrgico1 inspirado y elegante de nuestros lricos1 ,don ,gaspar ,nez de ,arce1 ha dado a la estampa un admirable poema1 donde el referido convencimiento se manifiesta y brilla en imgenes y smbolos maravillosos1 revestido con todas las galas y adornado con todos los dijes y primores de la poesa1 y no por eso menos terminante ni menos claro que si en prosa metdica y didctica apareciese expuesto4 ,aunque en la noche obscura1 en el tortuoso y spero camino y en la larga y cansada peregrinacin1 busquemos en balde reposo en las ruinas del templo1 y pidamos intilmente consolacin y fe a los monjes difuntos1 todava una fe ms radical y ms ntima persiste en el pice de la mente1 surge del abismo del alma y no nos abandona4 ,todava nos asiste ,dios1 nos gua y nos conforta4 ,las ruinas no deben entristecernos ni arredrarnos4 ,no hay revolucin ni cataclismo que baste a derribar el edificio erigido por esa nuestra fe superior e inmortal1 ni que pueda conmover la base ,de la admirable catedral inmensa1 ,como el espacio transparente y clara1 ,que tiene por sostn el hondo anhelo ,de las conciencias1 la piedad por ara ,y por nave la bveda del cielo4 ,impulsado por esa fe superior y por la esperanza que de ella nace1 desecha el hombre temores y dudas1 dice ,sursum corda61 prosigue con valenta su camino y logra al fin llegar a la cumbre1 si no trmino1 porque no le tiene su anhelo infinito1 lugar excelso de descanso desde donde percibe1 baado en la radiante luz de la verdad1 el no soado objeto de sus ms altas aspiraciones4 ,doctrina semejante por lo progresista a la que expone el poeta en sus bellsimos versos1 es la expuesta ms ampliamente por el seor ,gener en prosa llena de lirismo y en un libro o tratado cuyo ttulo es ,evangelio de la vida1 no publicado an por completo1 pero del que su autor nos comunica por lo pronto el prefacio y algunos magnficos trozos como muestra o anuncio4 ,contra las afirmaciones en que conviene ,gener con ,nez de ,arce1 nada tenemos que objetar2 pero ,gener complica dichas afirmaciones con no pocas otras de diverso carcter y procedencia1 y stas1 o las negamos1 o aplicando a su examen un circunspecto escepticismo1 las ponemos en cuarentena4 ,quin ha de dudar ya de que el linaje humano progresa1 apropindose y acumulando la esplndida herencia de muchas generaciones1 custodiando en los libros cuanto ha averiguado y sabe y divulgndolo por medio de la imprenta1 y valindose adems de mil tiles o deleitables artificios con los que se recrea1 o de los que se aprovecha para hacer ms cmoda1 ms amena y ms grata la vida8 ,en este punto capital todos estamos de acuerdo4 ,toquemos ahora aquellos otros puntos en que no puede menos de haber discrepancia4 ,no hemos de discutir aqu el transformismo de ,darwin4 ,aceptemos1 como si lo hubisemos presenciado1 como si hubisemos sido testigos oculares de sucesos tan felices1 que1 en determinado momento1 de sbito o con lentitud1 por evolucin suave o como se quiera1 el mono de cierta clase se transform en antropoide o en antropisco1 estpido y alalo todava1 y que un poco ms tarde1 por procedimientos anlogos1 el antropisco o antropoide adquiri la palabra1 se solt a hablar y se convirti en hombre hecho y derecho4 ,humanado ya1 bien podemos cifrar toda su ulterior historia en estos hermosos versos del ya mencionado poeta3 ,adn cado o transformada fiera 7,quin su origen conoce87 invent el hacha1 ,derrib el rbol1 encendi la hoguera1 ,arranc al bosque sazonados frutos1 ,hizo la choza1 desgarr el misterio1 ,mat los monstruos y dom los brutos ,tras prolongada y formidable guerra1 ,erigi la ciudad1 fund su imperio1 ,surc la mar y domin la tierra4 ,y por ltimo1 ya que no debamos citar aqu ms largo trozo de tan admirable composicin1 el hombre1 despus de sorprender el rumbo de las estrellas y de dar firmeza y duracin a la palabra fugitiva1 ,alas resplandecientes a su idea2 ,valor al dbil1 libertad al siervo1 segn expresa el poeta valindose de una atinada parfrasis del famoso epitafio de ,franklin1 consigui arrebatar ,a las entraas de la nube el rayo ,y el cetro a la infecunda tirana4 ,todo esto est muy bien4 ,quin no lo aprueba8 ,quin no lo aplaude8 ,lo que yo no apruebo1 lo que yo no aplaudo1 aquello con que no me conformo1 porque si llegase yo a ser de los favorecidos me dara muchsima lstima de los que no lo fuesen1 y si no llegaba a ser de los favorecidos1 tendra yo grandsima lstima de m1 lo cual casi es peor1 es que se desdoble el gnero humano el da menos pensado1 y elevndose unos a la condicin de super-hombres1 se conviertan los dems en sub-hombres y vuelvan a ser antropiscos1 retrocediendo hasta el mono1 o mereciendo la calificacin de superfluos con que el ,sr4 ,d4 ,pompeyo ,gener ya los designa1 calificacin ominosa1 anatema lanzado sobre ellos y que al sacrificio y a la desaparicin los predestina4 ,mi filantropa1 mi piedad y la arraigada creencia de mi espritu en un ,dios omnipotente y misericordioso1 me llevan a repugnar en toda su brutal extensin y en sus crueles consecuencias eso que llaman la lucha por la vida4 ,ya se arreglarn las cosas de suerte que1 por mucho que se aumente la poblacin1 quepamos todos con holgura en este planeta y no nos falten buenos bocados para alimentarnos1 casas en que vivir y lindos trajes con que vestirnos1 salir de paseo e ir a las tertulias1 a los teatros y hasta a los toros1 si este espectculo no se suprime por brbaro en las edades venideras4 ,de poco o de nada valdra el progreso2 el progreso sera espantoso sarcasmo si viniese a parar en ser slo para unos cuantos3 para la glorificacin y la bienaventuranza terrestre de razas privilegiadas1 que necesitaran someter a las razas inferiores o tal vez exterminarlas1 no bien se multiplicasen demasiado y no cupiesen ya sobre el haz de la tierra4 ,abominable1 perversa y sin entraas es la tal doctrina1 aunque la haya predicado ,federico ,nietzsche1 apoyndose en ideas y sentencias de aquel antiqusimo profeta del ,irn1 a quien llamaron los griegos ,zoroastro4 ,el ,sr4 ,gener adopta en parte la opinin de ,federico ,nietzsche1 y en parte la reprueba4 ,vamos a ver si lo ponemos todo en claro4 ,si en efecto llegase a aparecer el super-hombre1 en lo que como ,nietzsche cree a pies juntillas el ,sr4 ,gener1 todos cuantos no alcanzsemos la super-hombra1 segn ,nietzsche1 que es poco caritativo1 caeramos en abyecta animalidad1 seramos como esclavos del super-hombre1 y nuestra raza se extinguira al cabo por intil o por nociva4 ,ocurrira con el hombre de ahora lo propio que1 despus de la aparicin del tal hombre1 ha ocurrido con el antropisco1 de quien no se encuentran ya ni seales ni rastros1 aunque los busquemos con un candil o con la linterna de ,digenes4 ,ms compasivo el ,sr4 ,gener1 me parece o entreveo que se inclina a que el sub-hombre o el suprfluo se conserve y viva1 bajo la tutela o protectorado del super-hombre triunfante4 ,bien podr ste echarse a cavilar y hasta repetir el antiguo proverbio3 cuando las barbas de tu vecino vieres pelar1 pon las tuyas en remojo4 ,las cosas no han de parar aqu3 la evolucin no puede darse por terminada4 ,el progreso es indefinido4 ,nadie columbra la meta o el trmino3 ,amplius et volvens fatorum arcana movebo4 ,en pos del super-hombre1 por evolucin y seleccin surgir de su seno el archisuper-hombre1 el cual podr tratar tan desapiadadamente al super hombre como ste al hombre haya tratado4 ,y as sucesivamente sin que se vea el fin de las mudanzas y de los ascensos1 per omnia secula seculorum4 ,ora nos agrade o nos desagrade1 ora nos tenga cuenta1 ora no nos tenga cuenta1 si el super-hombre ha de venir1 vendr pese a quien pese4 ,ni conservadores ni retrgrados podrn impedirlo4 ,sobre este punto ,nietzsche y ,gener se hallan en perfecta consonancia4 ,veamos ahora en lo que disienten y en lo que ,gener1 en mi opinin1 con muchsimo juicio1 enmienda a ,nietzsche la plana4 ,digamos algo primero sobre este filsofo1 el ms original y el ms estupendo que1 segn asegura ,gener1 ha florecido en la segunda mitad del siglo ,,xix4 ,era polaco de nacin1 sbdito alemn y profesor de ,filologa clsica1 no nos importa saber en qu ,universidad o ,instituto4 ,sobrevino la guerra entre ,alemania y ,francia1 en la que ,francia qued vencida4 ,y ,nietzsche entonces1 en cumplimiento de las leyes1 se vio obligado a tomar las armas y a ir a la guerra4 ,antes de aquellos das ,nietzsche apenas se haba distinguido2 pero1 hallndose en el cerco de ,pars1 un casco de granada hiri y derrib su caballo1 y ,nietzsche mismo cay por tierra maltrecho y con una profunda conmocin cerebral4 ,afirman discpulos de ,nietzsche que esta cada del maestro fue semejante en sus efectos a la que tuvo ,san ,pablo en el camino de ,damasco4 ,lo cierto es que al recobrarse de la cada1 ,nietzsche se convirti en otro hombre3 apareci profeta1 apstol y1 por ltimo1 loco4 ,recuerdo yo1 no haber ledo1 sino haber odo contar1 en el aula del ,seminario donde estudi ,filosofa1 sin averiguar ms tarde en qu autoridad1 documentos o testimonios se apoyaba la historia1 que el doctsimo ,cornelio a ,lpide fue en su niez una criatura casi tonta o insignificante por lo menos1 pero que paseando un da por los alrededores de su lugar1 tuvo la desgracia o la fortuna de encontrarse en medio de dos partidas o bandos de muchachos1 que estaban apedrendose1 y de recibir en la cabeza una tremenda pedrada4 ,este golpe le trastorn y le modific tan dichosamente el encfalo1 que1 no bien san de su grave y peligrosa herida1 se convirti en uno de los ms agudos y sublimes sabios jesuitas que hubo en el siglo ,,xvii3 escribi luminosos comentarios del ,pentateuco1 y otras obras no menos tiles que forman juntas diez o doce tomos en folio2 y1 por ltimo1 muri en ,roma en olor de santidad4 ,sin duda a ,nietzsche hubo de sucederle algo parecido4 ,opinan algunos fisilogos alemanes1 dice ,gener1 que la contusin que recibiera al caerse del caballo enfrente de la capital del mundo civilizado1 fue1 como la cada de ,san ,pablo en el camino de ,damasco1 el origen de su inspiracin y de su genio4 ,sea de ello lo que se quiera1 lo cierto es que su visin filosfica especial del ,universo se le desarroll tan slo despus de esta poca4 ,si ,nietzsche hubiera sido polaco puro1 completamente ario1 su visin filosfica del ,universo1 su sistema se ajustara con exactitud al del ,sr4 ,gener2 pero el ,sr4 ,gener sospecha que en el organismo o en la sangre de ,nietzsche haba no poco de mogol o de trtaro1 producida tal vez dicha mezcla cuando invadieron el ,oriente de ,europa las hordas de ,gengis-,kan1 de ,timur o de otros fieros conquistadores turanes4 ,la verdad es que en ,nietzsche hay dos elementos o factores de su genio1 procedentes ambos de atavismo3 uno ario1 y ,gener acepta todo el producto de este factor2 otra turan o mogol que mueve a ,nietzsche a ser desptico1 cruel y sin entraas4 ,es menester que aparezca el super-hombre4 ,cuantos obstculos se opongan a su aparicin deben ser destruidos4 ,nada de piedad1 nada de conmiseracin4 ,tales sentimientos son mera y vil flaqueza indigna del grande hombre1 del super-hombre en ciernes4 ,derrbense tronos y altares1 niguense como absurdas todas las religiones reveladas1 y anlense o derguense cuantas son las constituciones sociales y polticas1 si slo sobre las ruinas y escombros de todo ello ha de fundar su imperio la superhumanidad futura4 ,nietzsche acepta el dolor1 el padecimiento1 la conquista1 la tirana ms ruda1 si por tales medios se abre camino para el advenimiento del super-hombre4 ,nietzsche gusta en cierto modo de la libertad1 pero detesta la igualdad y considera ridculo que los hombres pretendan ser iguales1 ni siquiera ante la ley1 ni ante la justicia1 ni en una vida futura y ultramundana en que no cree1 ni ante un ,dios cuya existencia niega4 ,y como niega tambin la distincin entre lo bueno y lo malo1 la moral que le parece una disciplina sub-humana y atrasadsima1 y el deber que en la moral se funda1 nadie acierta a comprender1 y en este punto el ,sr4 ,gener tiene razn que le sobra1 por qu ,nietzsche se somete con gusto a toda clase de padecimientos y de malos tratos con tal de que se consiga la aparicin del super-hombre4 ,qu le va ni qu le viene con dicha aparicin1 si l no ha de ser el super-humanado1 si l no ha de pasar de un cualquiera1 de un pobre diablo1 de simple profesor1 con poqusimo dinero1 con menos consideracin y campanillas1 y terminando al cabo porque le encierren en un manicomio8 ,se comprende la abnegacin del asceta que espera alcanzar la eterna bienaventuranza4 ,pero qu espera ,nietzsche para mostrarse y ser tan abnegado8 ,el ,sr4 ,gener y no ,nietzsche es quien est en lo firme4 ,el super-hombre ha de venir de todos modos4 ,no debemos1 pues1 atormentarnos1 molestarnos1 ni trabajar para que venga4 ,segn el ,sr4 ,gener1 debemos divertirnos1 holgarnos1 pasarlo lo mejor que se pueda en este mundo1 y el super-hombre ya vendr sin que le traigamos nosotros4 ,aceptando las opiniones en que ,nietzsche y ,gener concuerdan1 ,nietzsche es ilgico1 y es muy lgico ,gener4 ,segn asegura ,nietzsche1 ,jehov ha muerto4 ,y en cuanto a ,gener1 aunque a menudo se contradice y hasta llega a mostrarnos al ,padre ,eterno1 que se le aparece y le echa un largo y pomposo discurso1 todava este ,padre ,eterno es tan raro1 que viene a ser como si no fuera4 ,y negado un ,dios personal y providente1 cul ser el fundamento de la moral1 de la bondad y de la belleza absolutas1 y hasta de la verdad misma en lo que debiera tener de permanente e invariable8 ,el ,sr4 ,gener niega todo esto al negar a ,dios4 ,y no soy yo quien saca la consecuencia3 el mismo seor ,gener explcitamente la saca4 ,la contradiccin est en que el ,sr4 ,gener nos habla mucho del amor y se muestra fervorosamente enamorado4 ,pero dnde est el objeto que de tanto amor sea digno8 ,a la verdad que no se descubre ni se comprende4 ,toda criatura racional que cree en un ,dios infinitamente bueno1 sabio y todopoderoso1 sin duda le ama y debe amarle sobre las cosas todas4 ,y por virtud de este amor1 que es caridad1 ama tambin a los hombres1 hechos a imagen y semejanza del ,dios que ama4 ,sin ser por amor de ,dios1 sin este lazo supremo de comunin ntima1 de hermandad y de unin amorosa de las criaturas1 qu razn hay para que amemos a nadie8 ,no digo yo que aborrezcamos2 pero por qu hemos de amar8 ,el ,sr4 ,gener1 sin embargo1 por lo que ya se prev que va a ser su ,evangelio de la vida1 nos anuncia el imperio del amor en el mundo1 siguiendo y adoptando las ideas de algunos extraviados discpulos del entusiasta y serfico ,padre ,san ,francisco de ,ass4 ,segn stos1 ya interpretadas sus palabras con exactitud1 ya herticamente exageradas o torcidas1 en el mundo de los espritus ha habido1 hay y habr tres reinados3 algo a modo de turno pacfico para las tres personas de la ,santsima ,trinidad4 ,como la letra con sangre entra1 el primero que rein fue ,jehov1 ,dios seversimo1 vengador y tremendo1 que destruye con un diluvio de agua a casi todo el linaje humano1 que pisotea a los pueblos en su ira1 que arrasa y quema ciudades enteras con fuego del cielo1 y que abre el seno de la tierra para que se trague a cuantos son rebeldes a su mandato4 ,el segundo que reina es ,cristo1 y con l la compasin y tambin el amor2 pero un amor mezclado1 con mortificaciones1 penitencias1 ayunos1 lgrimas1 vigilias y hasta azotes1 de todo lo cual el ,sr4 ,gener gusta poco o nada4 ,pero afortunadamente1 y para que el ,sr4 ,gener quede complacido1 el tercer reinado va pronto a empezar cuando menos nos percatemos de ello4 ,ser el reinado del ,espritu ,santo1 o sea del amor puro1 sin disciplinas ya1 sin abstinencias1 sin cilicios y sin duelos y quebrantos1 sino todo deleite1 holgorio e incesante gaudeamus4 ,el estilo del ,sr4 ,gener1 lleno de lirismo1 aunque escribe en prosa1 produce en el lector no pocas dudas4 ,hasta qu punto quiere el ,sr4 ,gener que mucho de lo que dice sea realidad o se limite a ser smbolo1 alegora1 imagen o vana figura retrica8 ,de todos modos1 aun suponiendo smbolo y no realidad algo de lo que el ,sr4 ,gener nos pinta en sus magnficos cuadros1 todava podemos y debemos nosotros escudriar en el smbolo la oculta realidad que en l se encierra4 ,ahora bien3 si es cierto1 como el ,sr4 ,gener afirma1 haciendo hablar al mismo ,padre ,eterno1 que ste no es providente y que la verdadera providencia es la del hombre1 ,nietzsche tiene razn1 y no la tiene el ,sr4 ,gener al aconsejar al hombre que se divierta y no se afane porque el super-hombre aparezca4 ,cmo ha de aparecer1 si nosotros que somos la providencia no le traemos8 ,el dios del ,sr4 ,gener1 dice en su largo discurso1 que el bien y el mal le son indiferentes2 que l se limita a producir la vida1 y que si crea flores1 hermosura y salud1 frutos sabrosos1 palomas y trtolas inocentes1 mariposas y liblulas y lindos y pintados pajarillos que melodiosamente trinan y gorjean1 crea tambin tigres y hienas1 araas deformes1 ponzoosos escorpiones1 terremotos1 huracanes y pestilencias y prolfica multitud de microbios1 causa de las ms asquerosas y mortferas enfermedades4 ,tal es el ,dios que habla con el ,sr4 ,gener y que le declara que no es para nosotros ni salvador ni providente4 ,nuestra eficaz salvacin y nuestra verdadera providencia est en nosotros mismos4 ,a nosotros nos incumbe1 segn asegura el ,sr4 ,gener1 por boca del ,padre ,eterno que imagina1 convertir el veneno en blsamo1 el dolor en placer1 las espinas en rosas y los microbios patgenos en microbios deleitosos4 ,pero1 si nos incumbe hacer todo esto1 no est bien que nos crucemos de brazos y prescindamos de nuestra incumbencia4 ,nietzsche1 por este lado1 tiene razn1 y el seor ,gener no la tiene2 y1 por ltimo1 si bien se mira1 tampoco tiene razn el ,sr4 ,gener en negar la providencia de ,dios1 ya que ,dios1 en virtud de un plan sapientsimo1 se vale del hombre para vencer obstculos1 para destruir el mal o convertirle en bien1 y para que nos mejoremos y perfeccionemos en lo posible4 ,si no hay plan ninguno1 no s por dnde podr afirmar el ,sr4 ,gener que hay progreso1 mejora1 advenimiento de super-hombres y otras futuras bienaventuranzas4 ,y si por dicha hay plan1 y todo eso y ms puede afirmarse1 el plan no es humano1 sino divino4 ,qu ms alta providencia de ,dios puede concebir el ,sr4 ,gener8 ,cmo imaginar que el plan es humano8 ,cmo el hombre que nace y muere y que vive tan corto tiempo sobre la tierra ha de haber trazado ese plan8 ,concedamos que le columbra1 que le descubre1 pero no que le establece4 ,no decidir yo que sea verdad o que sea mentira1 pero s que nuestro entendimiento no halla absurdo cierto plan a grandes rasgos concebido e imaginado1 ya que no para que nos representemos en una serie de muchos siglos el desenvolvimiento y la historia del universo todo1 para que nos representemos al menos lo ocurrido en nuestro planeta desde el instante en que empez a girar en torno del sol hasta el da de hoy4 ,a mi ver1 es idea en extremo potica e ingeniosa la de que los tomos1 impulsados por el prurito de vivir que los mueve1 lleguen a producir la vida2 y que1 una vez la vida creada1 se vaya hermoseando1 completando y perfeccionando cada vez ms4 ,pero quin ha puesto en los tomos esa inteligencia1 que no tiene conciencia de que entiende1 ese prurito infatigable e infalible que crea la vida y que despus la mejora8 ,todo ello se explica presumiendo al ,dios que ,nietzsche y ,gener niegan1 cuya voluntad soberana y cuya suprema inteligencia lo preparan1 lo gobiernan y lo disponen todo4 ,sin l1 jams podr concebir la mente humana1 por muchos siglos que emplee en la transformacin1 cmo podr nacer lo ms de lo menos1 de lo que no se mueve lo que se mueve1 de lo que no vive lo que vive1 de lo inconsciente lo consciente1 y de lo que no entiende la inteligencia4 ,todo ello es ms inexplicable1 es ms contrario a la razn que la ms ridcula de todas las mitologas1 que la ms rudimental y primitiva de todas las religiones4 ,y1 por el contrario1 no bien afirmamos la existencia de ,dios1 todo se aclara y todo en el transformismo nos parece ms hermoso y ms conforme con la omnipotencia y la sabidura de ,dios que en cualquier otro sistema cosmognico4 ,es ms antropomrfico y1 por lo tanto1 menos divino1 entender que ,dios arregla el universo como el relojero arregla la mquina de un reloj1 y que da1 por ejemplo1 alas a los pjaros para que vuelen1 ojos a los que ven para que vean1 y a los que entienden entendimiento para que entiendan1 que entender que ,dios pone en la substancia1 en la materia1 en los tomos o como queramos llamarlos1 un anhelo indefectible y un movimiento en direccin segura1 firme y sin posible extravo1 por cuya virtud1 el anhelo de vivir crea la vida1 el de volar1 las alas1 y el de ver1 los ojos4 ,repito que yo no afirmo ni niego la evolucin y el transformismo4 ,no me declaro contrario ni partidario de ,darwin4 ,me limito a afirmar que ,darwin no invade los dominios de la metafsica ni de la religin1 diferencindose as de su infiel discpulo ,haeckel1 y ms an del ,sr4 ,gener y de ,nietzsche4 ,ya ,monseor ,van ,weddingen1 en sus ,elementos razonados de la ,religin1 se expresa de esta suerte4 ,la fe y la ciencia de acuerdo podran aceptar un transformismo en el cual quedasen a salvo la nocin de la causa creadora y la del alma espiritual y libre4 ,de aqu se infiere que hasta el catlico ms ortodoxo puede ser darwinista1 apoyndose en textos y sentencias de ,san ,agustn1 de ,santo ,toms de ,aquino y de otros ,doctores y ,padres de la ,iglesia1 segn lo demuestra1 o procura demostrarlo1 el egregio poeta y filsofo italiano ,antonio ,fogazzaro en un reciente y muy interesante libro titulado ,ascensiones humanas4 ,no se infiere1 con todo1 de la aceptacin de la doctrina del transformismo1 la seguridad de que ha de aparecer el super-hombre el da menos pensado4 ,lo ms que podr inferirse ser la posibilidad algo remota de dicha aparicin4 ,por lo pronto1 el super-hombre no se ve venir4 ,al contrario1 los adelantamientos morales y polticos1 la multitud de invenciones que hacen hoy ms cmoda y ms agradable la vida y el inmenso cmulo de estudios1 ya experimentales y de observacin1 ya tericos y especulativos1 que se custodian en los libros y que la imprenta divulga1 hacen hoy ms fcil que un hombre cualquiera descuelle1 aunque diste muchsimo de ser super-hombre y aunque tenga menos valer moral e intelectual que los hombres de antao4 ,cuantas sublimidades puedan ocurrrsele hoy a un poeta que ha estudiado mucho1 no son tan pasmosas1 ni implican tan rara super-hombra como la que tuvo1 pongamos por caso1 all en las primitivas edades1 el inspirado autor del libro de ,job o el rich o poeta que compuso el himno del ,rig-veda1 al ,dios desconocido4 ,trajano y ,marco ,aurelio1 a pesar de ser gentiles1 no hallan monarca que valga ms que ellos en toda la prolongacin de la historia4 ,en puro y fervoroso amor a ,dios1 a los hombres y a cuantas criaturas aparecen en el universo visible1 ser difcil que nazca ya quien venza y supere a ,san ,francisco de ,ass4 ,y si ,kant1 ,schelling y ,hegel nos parecen profundos filsofos1 abarcndolo y explicndolo todo1 an nos parece superior inteligencia la de ,aristteles por lo mismo que tena muchsimos menos medios de informacin4 ,y lo que se afirma aqu de los individuos1 con ms razn puede afirmarse de grupos o colectividades organizadas4 ,qu ciudad moderna1 sin excluir a ,florencia y a ,pars1 crea una cultura filosfica1 literaria y artstica1 tan original y con tan pocos precedentes y elementos exticos1 como la de ,atenas en tiempo de ,percles8 ,ni qu nacin1 por ltimo1 por dominadora y fuerte que sea en el da1 podr soar con gloria y poder que equivalgan a los de ,roma1 que no siendo ms que una ciudad se enseore de lo mejor del mundo1 le dio leyes e idioma y fund un ,imperio que dur no pocos siglos8 ,y cuando ni en ,atenas ni en ,roma apareci el ncleo de los super-hombres1 bien podemos esperar que no aparezca en el da ni en ,inglaterra1 ni en ,francia1 ni en ,alemania1 ni en ,rusia1 ni en los ,estados ,unidos4 ,conformmonos y contentmonos todos con ser esencialmente iguales1 aunque1 por circunstancias momentneas 7porque momentneas deben de ser dada la secular amplitud de la historia71 las mencionadas naciones prevalezcan hoy1 se sobrepongan y hasta dominen a las otras4 ,en fin1 all veremos cmo explica todo esto el ,sr4 ,gener y lo que ms claramente profetiza en su ,evangelio de la vida1 que aparecer por completo en francs1 y dentro de poco1 y del que slo conocemos el ,prefacio y tres odas o ditirambos elocuentsimos a la ,soledad1 a su hermano el ,silencio1 y a la ,noche1 madre fecunda de ambos4 ,unido amorosamente el seor ,gener con la precitada ,soledad1 tendr de ella o ha tenido ya un hijo1 que viene a ser sin duda el verbo de su ,evangelio4 ,el ,silencio se le est criando1 y1 no bien est criado1 el ,sr4 ,gener se le echar a la multitud para desatontarla1 removindolo todo4 ,es tan curioso y tan potico cuanto el seor ,gener anuncia1 y lo anuncia con elocuencia tan avasalladora1 que yo me siento hechizado y casi seducido1 inclinndome a creer en el advenimiento del super-hombre y hasta a desearle1 aunque me quede entre los sub-hombres y los superfluos2 pero el ltimo artculo del libro del ,sr4 ,gener viene a desvanecer mi esperanza1 a marchitar mi deseo y a derribar la fe en el super-hombre que empezaba ya a nacer en mi alma4 ,el ltimo artculo del libro del ,sr4 ,gener1 que se titula ,el hiper-positivismo1 debiera titularse ,el hiper-negativismo1 porque lo niega todo1 echando a rodar cuanto se sabe3 todo fundamento de saber1 todo criterio de verdad1 toda afirmacin de que exista algo4 ,no se contenta el ,sr4 ,gener con que sea todo espritu1 como quiere ,berkeley2 ni con que sea todo materia1 como quieren ,bchner y ,moloschot2 ni con la substancia nica de ,spinosa2 ni con que el tiempo1 el espacio y la inmensa cantidad de cosas que coexisten en el espacio y que se suceden en el tiempo1 sean ms que formas de nuestro sentir y de nuestro entender1 fantasmagoras sujetivas que no se sabe hasta qu punto concuerdan o no con la realidad que las produce4 ,el ,sr4 ,gener va ms lejos y duda de que haya tal realidad exterior3 casi la niega4 ,afirma que hay representacin1 pero no asegura que haya representado4 ,su duda o su negacin es ms radical an4 ,no destruye slo lo representado1 sino tambin el teatro en que la representacin aparece y al espectador que la contempla4 ,el ,sr4 ,gener va ms all de ,schopenhauer1 que slo ve en el universo representacin y voluntad4 ,el ,sr4 ,gener halla que la voluntad est de sobra1 que no es ms que apariencia4 ,todo queda1 pues1 reducido a representacin1 al ms completo nihilismo3 a representacin sin teatro1 sin actores1 sin espectadores y sin nada substancial y real que sea representado4 ,si despus de quemarse las cejas y de estudiar matemticas1 fsica1 qumica1 botnica1 zoologa1 antropologa y otra multitud de asignaturas1 que el ,sr4 ,gener ha estudiado de un modo sobresaliente1 hemos de venir a parar en el extremo en que el ,sr4 ,gener para1 casi es lo mejor no abrir un libro ni aprender cosa alguna4 ,todo es incognoscible4 ,ya no nos atrevemos a figurarnos lo conocido como una pequea isla en medio de un ,ocano inexplorable e infinito que slo pueden atravesar la imaginacin o la fe4 ,la isla misma y hasta nosotros los habitantes de la isla1 caemos bajo el predicamento de lo incognoscible3 somos puros fenmenos2 la substancia y la causa son ficciones1 palabras sin sentido4 ,no hay ms que movimiento4 ,la electricidad1 la luz1 la vida1 la fuerza1 el sentir y el pensar1 todo es movimiento1 sin motor1 sin objeto movido y sin lugar ni tiempo objetivos y reales1 por donde y en el cual el objeto movido se mueva4 ,qu nos queda que hacer en tan aflictiva situacin8 ,cmo nos consolaremos despus de haber perdido toda la realidad8 ,pues nos consolaremos con la poesa1 con la msica y con las otras bellas artes4 ,de un modo pasivo1 nos limitaremos a ser pblico y nos deleitaremos asistiendo a la representacin4 ,y de un modo activo1 seremos comediantes1 poetas o compositores de msica1 y representaremos nuestras peras y nuestros dramas4 ,tal es el punto final a que ha llegado el ,sr4 ,gener despus de todos sus estudios4 ,lo malo1 o al menos lo que yo no me explico todava1 es cmo ha de gustarme la representacin ni cmo he de componer algo para que se represente cuando el ,sr4 ,gener empieza por quitarme el sustantivo4 ,no nos queda verbo que no sea impersonal1 sin agente y sin paciente4 ,vibra1 ve1 huele1 anda1 come1 etc42 pero no sabemos quin come1 quin ve1 ni quin vibra1 ni qu es lo vibrado1 ni lo comido1 ni lo visto4 ,todo es incognoscible1 y hasta podemos recelar que no exista4 ,no slo el super-hombre1 sino igualmente cuantos hombres existen o han existido y de quienes el ,sr4 ,gener nos habla1 arios y turanes1 polacos y mogoles1 romanos y griegos1 no pasan de ser una mera representacin4 ,carece1 pues1 de fundamento y de verdad cientfica todo cuanto el ,sr4 ,gener nos cuenta en los dems artculos de su libro sobre historia de las religiones1 socialismo1 etc4 ,todo se reduce a poesa1 segn el mismo ,sr4 ,gener paladinamente lo confiesa4 ,y ahora digo yo para terminar que1 considerando su libro como poesa1 es digno del mayor aprecio4 ,es elocuente en alto grado2 ameno a veces1 a veces sublime1 y tan rico siempre de doctrina1 de atrevimientos1 de ideas originales y de clara y bien ordenada exposicin de las ideas de otros1 que sugiere1 despierta y suscita en cualquier espritu1 aunque sea pobre e infecundo como el mo1 tan grande tropel de pensamientos y tan enmaraada madeja de raciocinios1 que si no fuese por miedo de fatigar a mis lectores1 no me aquietara yo con escribir este artculo1 sino que escribira una docena1 y an se me quedara mucho por decir4 ,pero no lo digamos y qudese en el tintero para no hacer interminable este escrito4 ,,la ,,irresponsabilidad ,,de ,,los ,,poetas ,,sobre ,,las ,,odas ,,de ,d4 ,,eduardo ,,marquina ,mucho podr decirse en pro y en contra de las ,odas del ,sr4 ,d4 ,eduardo ,marquina1 pero no que son un libro insignificante4 ,a m me dan no poco en que pensar1 suscitando en mi espritu ciertas contradicciones filosficas o antinomias esttico-morales1 que no acierto a resolver y que voy a exponer aqu sin rodeos y con franqueza4 ,con grande entusiasmo pondera ,horacio1 en su ,epstola a los ,pisones1 la virtud docente de la poesa4 ,por ella se muestran los rectos caminos del vivir1 los orculos dictan sus sentencias1 se levantan los muros de las ciudades y se congrega en paz el linaje humano1 sujetndose a leyes sabias y justas4 ,pero este mismo ,horacio1 que da a la poesa tan singulares alabanzas1 nos cita la rara afirmacin de ,demcrito sosteniendo que es menester ser loco para ser poeta1 y que es expulsado de ,helicon quien est en su cabal juicio4 ,ajsteme usted tales medidas1 digo yo ahora2 y perdnese lo vulgar de la frase4 ,cmo compaginar que los poetas son la luz del mundo1 nuestra gua y nuestro faro1 y que son al mismo tiempo locos8 ,todo se entiende si consideramos la tal locura como frenes divino1 como furor sagrado que el estro infunde1 clavando su aguijn agudo en el pecho del vate4 ,este1 posedo entonces del numen1 llega a decir cosas de sentido muy superior al vulgar1 revela misterios y abre a nuestros espantados ojos1 en la amplitud luminosa de un horizonte ideal1 la sucesin ordenada y prescrita de los futuros casos4 ,yo me conformara y me aquietara con esto si todos los poetas que pronostican1 que ensean o que amonestan estuviesen de acuerdo2 pero1 como no lo estn por desgracia1 me hunden en un mar de confusiones4 ,as es que exclamo all en mis adentros3 quizs estn locos1 verdaderamente locos1 y sean con su locura perjudiciales a la repblica4 ,por eso ,platn los desterr prudentemente de la suya1 ya fuese por precaucin1 ya fundado en el refrn que reza3 el loco por la pena es cuerdo4 ,hechas las anteriores reflexiones1 todava en vez de ver claro este asunto le veo obscuro y contradictorio4 ,en el bello elogio que hace ,enrique ,heine de nuestro egregio compatriota el ,rabi ,jehuda ben ,lev de ,toledo1 despus de ponderar las altas dotes de aquella alma1 llega a suponer que el mismo ,dios al crearla1 la bes prendado de su hermosura1 y que el eco del beso divino resuena con inmortal resonancia en los versos del vate toledano4 ,no es de maravillar1 por lo tanto1 suponiendo a ,jehuda ben ,lev tan sobrenaturalmente favorecido y amado1 que ,heine le proclame rey del reino del pensamiento y rey1 por la gracia de ,dios1 inviolable e irresponsable4 ,a nadie sino a ,dios tiene que dar cuenta4 ,el pueblo1 dice ,heine1 podr matarnos1 pero no puede juzgarnos nunca4 ,de esta suerte pone ,heine la obra verdaderamente potica por cima de todo humano criterio y proclama con su genial desenfado la irresponsabilidad de los poetas4 ,veamos nosotros en qu sentido y hasta qu punto menos desenfadadamente tal irresponsabilidad puede y debe ser entendida4 ,en qu consiste que a veces no nos enamore ni hechice lo que el poeta niega o afirma1 ordena o prohbe1 encomia o censura1 sino la manera elegante1 sincera y enrgica de afirmar o de negar y de expresar la censura o el encomio8 ,quintana y el duque de ,fras1 pongamos por caso1 retratan a ,felipe ,,ii con los ms opuestos rasgos y colores y propenden a infundirnos las ideas y los sentimientos ms contrarios sobre la religin y poltica de los espaoles del siglo ,,xvi y sobre las causas de la elevacin y de la decadencia de nuestro pueblo2 pero nosotros nos deleitamos y nos entusiasmamos casi por igual con los versos del uno y del otro poeta1 ora estemos de acuerdo con el duque1 ora con ,quintana1 en juzgar al vencedor de ,san ,quintn y de ,lepanto1 ora cortemos por camino que nos parezca ms recto entre los dos extremos que ellos tocan4 ,hemos de inferir de aqu la completa indiferencia de la doctrina que expone la poesa1 con tal de que la poesa sea verdadera y que la doctrina se exponga con y por la gracia de ,dios8 ,esto sera llevar hasta sus ltimos lmites la negacin de que los poetas ensean1 y declararse decidido partidario del arte por el arte4 ,ms an se fortalece en mi espritu este modo de pensar1 cuando examino las obras de poetas acaso dems valer y ms radicalmente discrepantes4 ,sean estos poetas los tres italianos contemporneos1 ,manzoni1 ,leopardi y ,carducci4 ,no es raro fenmeno que nos encante el himno sacro a ,la ,pentecosts1 lleno de profunda fe catlica y de la viva esperanza de que la religin de ,cristo es la definitiva religin de nuestro linaje1 informando y causando todo su progreso y mejora2 que nos encante tambin la oda ,a las fuentes del ,clitumno1 cuya inspiracin es enteramente contraria1 saludando con jbilo el poeta a la humanidad que supone regenerada porque reniega de creencias que la envilecen y adopta algo a modo del gentilismo antiguo2 y que nos encanten1 por ltimo1 no ya las esperanzas catlicas de ,manzoni1 ni las esperanzas gentlicas de ,carducci1 sino la desesperacin sublime y el pesimismo de ,leopardi1 que niega a ,dios1 o le llama con espantosa blasfemia feo poder que impera oculto para dao de todas las criaturas8 ,harto he cavilado yo y cavilo para explicar este fenmeno4 ,voy a ver si atino a exponer aqu en cifra el resultado de mis cavilaciones4 ,sin duda1 me digo1 el fundamento mental de la poesa es como el fundamento mental de las matemticas y de la dialctica4 ,hay en el alma humana ciertos primeros principios1 evidentes por s1 inconcusos e indemostrables1 cierta idea en suma1 cuyo desenvolvimiento constituye la ley del pensar y la ciencia del clculo4 ,y no es la tal idea puramente sugetiva1 mera forma o condicin de nuestro entendimiento1 sino que por fe irresistible tenemos y damos por seguro que en la mente de cuantos seres superiores al hombre hay o pueda haber en otros mundos1 y aun en la misma mente suprema1 ha de residir la idea misma aunque ms ampliamente desarrollada1 abarcndolo y penetrndolo todo y baando en su pura luz lo infinito y eterno4 ,la tal idea1 por desgracia1 aunque est en nosotros1 slo est limitada y como en germen1 y no nos vale para ver bien lo que hay fuera de nosotros1 sino para discurrir sobre aquello que fuera de nosotros suponemos que existe o sobre las ideales construcciones del pensamiento puro4 ,de aqu que no afirmemos que esta cosa o aquella1 que el ,universo todo1 que cuanto es o puede ser1 sea como nosotros lo percibimos o lo imaginamos2 pero ya imaginado o percibido1 o dgase dado el supuesto1 todo se encadena1 y compone un conjunto armnico de verdades dentro de nuestro mundo ideal1 si bien no se adecue tal vez ni responda con exactitud a la realidad del mundo que est fuera de nosotros1 del que sabemos poqusimo y del que tal vez tenemos noticias equivocadas por ministerio de los sentidos4 ,no responde el gemetra de que sea o no sea esfera1 cubo o cilindro el slido que le presentan1 ni de que sea crculo o tringulo de esta clase o de aquella lo que en un papel le dibujan2 de lo que responde es de la exactitud de sus teoremas y de la certidumbre de sus demostraciones1 dado el supuesto4 ,ni respondo el algebrista de lo que valen en realidad1 las letras del problema que ha de resolver1 sino responde slo de que el problema est bien resuelto4 ,al que le aplique a la realidad1 incumbe luego o ha incumbido antes determinar el valor de cada letra4 ,as1 siendo la resolucin del problema verdadera y siempre la misma1 bien puede en la prctica1 descendiendo a la realidad de las cosas1 tener multitud de diferentes resultados4 ,ser la poesa1 me pregunto yo1 algo por el estilo3 creacin hermosa1 verdadera y exacta en el mundo ideal en que ha sido creada1 aunque en la realidad sea falso todo porque lo fue el supuesto o porque el supuesto fue por lo menos incompleto8 ,a mi ver1 entendiendo as la poesa1 tienen explicacin y disculpa no pocas cosas de las que se dicen en verso1 las cuales1 si en prosa se dijeran1 pareceran absurdas o abominables y podran llevar a su autor en una sociedad algo severa a la prisin o al manicomio4 ,la culpa de todo ello estriba1 a lo que a m se me alcanza1 en que la poesa1 cuyo objeto es la manifestacin de la belleza en una forma sensible1 slo puede darse imitando lo real o lo que nosotros imaginamos real1 elemento en que cabe error o mentira4 ,de aqu la ventaja que la msica1 arte primogenia1 lleva a la poesa1 arte secundaria4 ,la msica1 en la perfeccin de su pureza1 crea lo bello1 sin necesidad de imitar nada4 ,lo crea en el tiempo1 por medio del sonido1 sin ensear ni amonestar1 pero sin inducirnos en error1 ni equivocarse tampoco4 ,toda la antedicha meditacin1 expuesta a escape para1 no pecar de prolijo1 ha valido para aquietar mi espritu1 despus de leer las ,odas de ,d4 ,eduardo ,marquina1 y para afirmar1 sin escrpulo de conciencia1 que me parecen bien y que son obra de verdadero poeta4 ,para conceder1 no obstante1 a tal poeta la irresponsabilidad de que habla ,heine1 es menester no tomar por lo serio1 en la realidad prctica1 la virtud docente de su poesa4 ,los que tomaron por lo serio a ,esquilo1 en su ,prometeo encadenado1 supusieron que ,jpiter se veng de sus blasfemias ordenando a su guila que desde lo sumo del aire dejase caer una enorme tortuga que llevaba entre las garras1 sobre la venerable calva del glorioso dramaturgo1 y le saltase los sesos4 ,tomemos1 pues1 menos por lo serio las ,odas de ,d4 ,eduardo ,marquina para dejarle en paz con los poderes celestiales y prevenir cualquier milagro que le perjudique4 ,con tal limitacin bien puede afirmarse que las ,odas tienen algo a modo del ,prometeo encadenado1 de ,esquilo1 y algo tambin1 sin que las aceptemos como profecas1 de las visiones de ,ezequiel y del ,apocalipsis del ,aguila de ,patmos4 ,aunque todos convenimos en que el estado de la sociedad y del mundo deja mucho que desear1 y que el mal fsico y el mal moral no escasean sobre la tierra1 yo tengo por seguro que las cosas estn en nuestra edad menos mal que en las anteriores edades4 ,yo no dudo del progreso4 ,lo que sucede es que el adelanto moral ha sido grande en las relaciones de unos individuos con otros1 mientras que apenas ha habido adelanto en la vida colectiva1 poco en el organismo social1 ninguno en las relaciones de unos pueblos con otros pueblos4 ,en esto ltimo ni asomo se ve de generosidad ni de justicia4 ,la fuerza prevalece sobre el derecho1 los poderosos humillan y tiranizan a los dbiles y los grandes saquean1 asesinan y devoran a los pequeos4 ,de tamaa discordancia1 de tal desequilibrio entre la moralidad social o colectiva y la que preside a las relaciones individuales1 nacen1 sin duda1 la vehemencia con que la iniquidad se siente y se anatematiza y el anhelo fogoso de remediarlo todo1 no con lentitud y con calma1 sino con rpidos y violentos trastornos4 ,ignoro1 y no pretendo investigar aqu1 de qu doctrinas filosficas1 religiosas o irreligiosas1 sociales y polticas1 expuestas en prosa por pensadores extranjeros1 o de qu exaltadas composiciones poticas1 venidas de otros pases1 proceden el sentir y el pensar de don ,eduardo ,marquina4 ,claro est que no tiene principio en l el impulso que le mueve4 ,claro est que hay una corriente de pensamiento en la que l se ha lanzado y que le arrebata4 ,pero esto no le quita cierta originalidad ni desvanece su carcter propio4 ,vate apocalptico amenaza con destruccin y muerte1 ruina e incendio1 las instituciones1 los altares y los tronos y cuanto hoy descuella sobre la faz del mundo y mantiene el orden1 ms o menos digno de censura o ms o menos capaz de lenta modificacin y de enmienda1 dentro del cual vivimos todos4 ,lo que vendr despus de la pronosticada revolucin radical se columbra confusamente o ms bien se desentraa o se descubre a travs de los smbolos y de las imgenes colosales1 y en las figuras alegricas que va creando y mostrndonos el poeta4 ,a lo que parece1 no han de quedar ni ,papa1 ni rey1 ni obispos1 ni jueces1 ni sacerdotes4 ,cada uno de nosotros ser ,papa1 rey1 juez1 obispo y sacerdote de s mismo4 ,no s de fijo si las grandes ciudades con sus palacios1 monumentos y fortificaciones1 debern ser arrasadas1 segn el programa2 pero en lo que no cabe la menor duda es en que sern arrasados los templos4 ,yo deploro que ,san ,pedro en ,roma y las catedrales de ,burgos1 de ,toledo y de ,sevilla en ,espaa1 tengan que convertirse en ruinas para que no se rece en latn1 que ya casi nadie entiende1 y para que en aquellos antiguos y obscuros santuarios penetre de lleno la luz y venga a animarlos la vida4 ,los chivos1 segn afirma el poeta1 brincarn sobre los derribados pilares y sobre las estatuas yacentes de los fundadores egregios2 las cabras se encaramarn sobre los altares y en los camarines y hornacinas1 y las vacas mugirn y se tendern a la larga en el coro y en otros lugares ms venerandos4 ,el nuevo templo estar en la cumbre de los montes2 los pinos sern sus columnas y su cpula el cielo4 ,a la nueva faz que tomarn todas las cosas ha de preceder cierta universal conflagracin de amor1 tan vagamente descrita1 que no acierto yo a interpretar lo pronosticado por el poeta1 y si la conflagracin ser en efecto amorosa y suave al destruir lo antiguo1 o si lo destruir con materiales incendios1 estragos y muertes4 ,como quiera que ello sea1 sobrevendr despus de la destruccin algo por el estilo de lo que los milenarios fantaseaban4 ,la humanidad ser feliz y vivir en deliciosa anarqua y en perpetua huelga4 ,no habr nueva ,jauja ni nueva ,jerusaln que baje del cielo1 porque don ,eduardo ,marquina gusta ms de lo rstico que de lo urbano1 y las fiestas y regocijos que pronostica y apercibe para nuestro regenerado linaje sern campestres3 una candorosa bacanal1 un idilio enorme4 ,a pesar del tema constante que presta unidad a las ,odas1 no puede negarse que el poeta acierta a evitar la monotona y que hay bastante variedad en sus cuadros4 ,la hermosura y la fertilidad de los campos estn bien sentidas y a menudo dichosamente expresadas4 ,viva y honda es casi siempre la percepcin que el poeta tiene de lo grande y de lo hermoso de la naturaleza1 y no pocas veces sabe comunicarnos el propio sentimiento suyo con maestra y sobriedad vigorosa4 ,aprobemos1 pues1 las ,odas de ,d4 ,eduardo ,marquina4 ,el poeta es irresponsable1 porque sus teoras se realizan1 no en el mundo real1 sino en los espacios imaginarios y en un tiempo fantstico tambin4 ,mis escrpulos de conciencia renacen a pesar de todo4 ,no podr ocurrir que el poeta haga dao sin querer1 que sea contagioso su delirio y que la gente adopte su programa como realizable en la prctica8 ,las ,odas en este caso seran espantosamente revolucionarias1 subversivas de todo el orden social vigente en el da4 ,yo no quiero comprometerme dando a semejantes cosas una aprobacin que nadie me ha pedido4 ,suspendo1 por consiguiente1 el dar mi aprobacin hasta que demuestre en otro artculo que no hay el menor peligro en aprobar las ,odas1 porque la virtud purificante de la poesa convierte el rejalgar en triaca4 ,,la ,,purificaci,n ,,de ,,la ,,poes,a ,,sobre ,,las ,,odas ,,de ,d4 ,,eduardo ,,marquina ,en la poesa hay sin duda pasmosa virtud purificante4 ,no quiero yo entenderla con todo1 como he odo decir que la entenda ,goethe4 ,tal modo de entenderla es sobrado egosta4 ,el poeta1 por ejemplo1 siente ganas de suicidarse1 y en vez de hacerlo y a fin de desechar tan perniciosas ganas escribe el ,werther4 ,de esta manera1 no slo consigue sanar de la mana del suicidio1 sino tambin que le aplaudan y se admiren de su talento4 ,lo malo es que el libro con que el poeta ha sanado y donde ha vertido el veneno que le atosigaba puede emponzoar a los que sin precaucin le tomen y lean y producir una abominable epidemia de suicidios4 ,no estriba o no quiero yo que estribe en esto la virtud purificante de la poesa4 ,su legtima y santa virtud purificante lo mismo ha de valer y vale para el poeta que para sus lectores4 ,en la epopeya y en el drama se concibe esto con toda claridad4 ,tiranos1 refinados traidores1 monstruos de iniquidad podrn aparecer en el drama o en el poema pico1 pero en el pecado llevarn la penitencia1 y la reprobacin universal ser su castigo4 ,ha de entenderse adems que los crmenes y los horrores representados en una obra potica no deben tomar la apariencia o semejanza completa de los sucesos reales1 como pretende hoy lo que llaman naturalismo4 ,el deleite esttico no se dara entonces4 ,al contrario1 tendramos un grave disgusto4 ,quin puede deleitarse al ver en realidad al alguien que se arroja por un balcn desde un quinto piso y se hace una tortilla1 o a gentes que se dan de pualadas1 que toman veneno o que se mueren de hambre1 de miseria1 de tisis o de otras enfermedades contagiosas y feas8 ,representado todo esto muy a lo vivo y sin la idealidad conveniente1 es lo contrario del arte3 no purifica la compasin y el terror1 como quera ,aristteles4 ,ser cuadro ms vivido1 como se dice en el da1 pero de arte perverso y vicioso4 ,el ,laoconte ceido y oprimido por las serpientes est mil veces ms lejos de lo real que la figura de cera representando a ,catn con las sangrientas manos metidas en el desgarrado vientre y arrancndose las entraas4 ,tal modo de conmover con la imitacin exacta y brutal de las cosas reales dista mucho de ser el arte verdadero4 ,slo los menos que medianos artistas deben apelar a tal recurso4 ,el refrn lo dice3 a mal ,cristo1 mucha sangre4 ,en la poesa lrica1 si bien se considera1 acontece lo mismo que en la epopeya y el drama4 ,es cierto que todos los desatinos que el poeta dice o hace1 que su irreligin1 su inmoralidad1 sus blasfemias y sus teoras antisociales1 aparecen por cuenta propia1 sin que haya tirano1 traidor o demagogo que las haga o que las diga2 pero pronto se advierte1 si se ahonda un poquito1 que el poeta rara vez deja de duplicarse antes de romper los diques y soltar el torrente de su inspiracin apasionada2 y digo que se duplica1 porque al mismo tiempo que conserva el juicio y la serenidad del nimo para describirnos la pasin propia y los propios extravos1 se pone l como modelo en quien los tales extravos y la tal pasin ejercen su deletreo influjo1 y acaso producen mil y mil desventuras4 ,entendidos de este modo1 los ms audaces raptos lricos son ejemplares y moralizadores3 pueden servir y sirven de escarmiento4 ,carlos ,baudelaire es1 sin duda1 uno de los ms endiablados poetas que en estos ltimos tiempos ha nacido de madre4 ,en cuerpo y alma1 y sin la menor reserva1 se entrega al demonio4 ,le reza muy devotas letanas y le pide favor y auxilio4 ,si el demonio se condujera generosa y decentemente haciendo dichoso a ,baudelaire1 ,las flores del mal1 que as se titula el tomo de sus versos1 seran muy peligrosas1 pues no habra de faltar quien quisiese entregarse tambin al demonio dndole culto para conseguir las mismas o mayores ventajas4 ,afortunadamente ocurre todo lo contrario4 ,baudelaire es el autontimoromenos por excelencia1 el rigor de las desdichas1 el que se castiga y atormenta a s propio como el ms cruel de los fakires de la ,india4 ,no bastndole ser l su verdugo1 acude al demonio y se vale de l para inspirador y colaborador de los refinados y espeluznantes suplicios a que se condena y somete4 ,quin1 por lo tanto1 ha de querer endiablarse como ,baudelaire para ser tan horriblemente desgraciado8 ,las flores del mal son1 pues1 muy moralizadoras3 son un veneno1 pero saludable veneno tomado como revulsivo4 ,en menor escala son revulsivos tambin los versos quejumbrosos de multitud de poetas contemporneos que nos pintan el horror de las dudas con que batallan y tratan de persuadirnos de que1 a causa de estas dudas1 son sus almas un infierno4 ,lo natural es que el tal infierno nos asuste y que para no tenerle nosotros procuremos creer cuanto hay que creer1 sin meternos en averiguaciones ni en honduras4 ,espronceda1 en una de sus ms populares composiciones1 se nos presenta en una orga bebiendo vino1 acariciando a cierta dama a quien dirige ms insultos que piropos1 y mostrndose desesperado1 negndolo todo1 sin creer y sin esperar nada sino la paz de los sepulcros2 pero el poeta nos indica en seguida la causa de tanto mal y nos deja turulatos4 ,supone que tanto mal es castigo de ,dios porque el alma ha intentado adquirir el conocimiento de las cosas divinas3 verdad velada1 arcano insondable en el que es insania el mero propsito de investigar y de descubrir algo4 ,el remedio1 en esta ocasin1 casi nos parece peor que la enfermedad4 ,por qu ha de castigar ,dios a quien anhele conocerle8 ,por qu ha de coincidir el poeta con quien invent en prosa esta clebre frase3 la funesta mana de pensar8 ,por qu1 desde el empleo de nuestras ms nobles facultades en el estudio de la metafsica en general1 y singularmente de la teodicea1 hemos de descender1 con inevitable descenso1 a la borrachera y a los amores libidinosos1 y todo ello sin regocijo1 sino con furia1 rechinar de dientes y maldiciones como de precito8 ,bien examinado todo1 me consuelo yo y me aquieto creyendo disipadas mis contradicciones1 y viendo en la poesa sincera1 por absurda que la juzgue el prosaico y rastrero sentido comn1 innegable y alta enseanza1 la cual estriba en la purificacin1 as de la compasin y del terror trgicos1 como de otras pasiones1 errores y desvaros4 ,lo que importa para que la poesa sea buena y legtima es1 por consiguiente1 la sinceridad3 que todo se exprese con la natural sencillez que no excluye1 sino que requiere1 la elegancia1 y que nada se sienta1 ni se piense1 ni se diga con afectacin para aterrar a los burgueses1 para alcanzar la originalidad por la extravagancia1 para seguir la ltima moda de ,pars o para imitar novedades germnicas1 rusas o suecas4 ,no hay peligro ni inconveniente en desatinar por cuenta propia4 ,me jacto de haberlo demostrado4 ,el inconveniente y el peligro estn en la admiracin cndida de los extranjeros y en remedar1 acaso desmaadamente1 lo que los extranjeros piensan o dicen4 ,si no creyese yo que en las ,odas de don ,eduardo ,marquina se revelan muy envidiables prendas de poeta lrico1 no hubiera disertado tanto con ocasin de su lectura4 ,cuanto hay en ellas de bueno procede del propio ser del poeta4 ,y cuanto en ellas puede censurarse nace de la escuela que sigue y del empeo de superar y de extremar sus rarezas1 tanto en el sentir y en el pensar1 como en el estilo o modo de expresarse4 ,lo colosal y enorme de las imgenes delata el prurito de aturdir y de sorprender1 y produce1 hasta en los ms eminentes poetas1 hasta en el mismo ,vctor ,hugo1 un amaneramiento barroco4 ,cuando lo sublime corre sin freno1 suele tropezar en lo ridculo y caer en la caricatura4 ,qu no puede1 sin embargo1 el brioso ingenio nativo1 aunque se lance y se despee por los ms extraviados vericuetos8 ,barroca1 caricaturesca es la oda titulada ,el monstruo4 ,pero1 quin no se divierte leyndola y poniendo en duda si el poeta habla con toda seriedad o re o se recrea componiendo una alegora satrica llena de chiste8 ,el ser humano aparece como un monstruo de dos cabezas y de dos opuestos instintos y propensiones4 ,una cabeza es como de hipoptamo1 y no aspira sino a comer1 a reposar1 a revolcarse en el fango y a disfrutar otras delicias bestiales2 pero1 por cima de la cabeza de hipoptamo1 hay otra cabeza de guila en que duermen los grandes pensamientos de los dioses4 ,la horrible situacin para el monstruo procede de esta doble y antittica naturaleza4 ,lo que hay en l de hipoptamo no logra gozar con sosiego de las cosas materiales1 y lo que hay en l de guila pugna en vano por levantar el vuelo y subir a las regiones etreas4 ,el guila y el hipoptamo se contraponen como fuerzas contrarias2 y como se estorban y se perjudican1 todo o casi todo lo hacen siempre mal o si se quiere menos bien de lo que pudieran hacerlo4 ,disgustos1 rabietas1 lgrimas y furores sin fin1 por consiguiente4 ,el monstruo1 adems1 se desacredita y se hace odioso a cuantos seres existen4 ,as es que exclama lleno de angustia3 444444444444444devoro un ultraje perpetuo de los mundos y un eterno desprecio de los cielos4 ,qu resolucin adopta el monstruo para salir de tan abominable conflicto8 ,la ms tremenda de las resoluciones4 ,con el pico de su cabeza de guila1 que es agudo y recio1 perfora el crneo del hipoptamo y se consuela sorbindole los sesos4 ,por dicha1 aunque no entrevemos bien si merced a tan feroz resolucin o independientemente de ella1 el conflicto pasa1 las cosas toman mejor cariz1 los tiempos se acercan1 la esperanza luce y el poeta escribe su flamante apocalipsis y nos anuncia su ,buena ,nueva en no corta serie de animados cuadros4 ,segn l1 la miseria que nos rodea es la noche que precede a las grandes claridades4 ,el idilio enorme1 la huelga universal y constante no tardar en llegar4 ,el poeta conjura y evoca y convida a los seres todos para que acudan a la fiesta y contribuyan a su lucimiento4 ,por convidado me doy yo tambin1 pero recelo mucho que los preparativos de la fiesta han de ser enredosos y difciles4 ,la fiesta tardar1 pues1 en realizarse1 y como ya estoy harto viejo1 no podr asistir a ella a pesar del convite4 ,me contento con el programa4 ,le hallo interesante y ameno4 ,pero francamente1 yo le hallara mucho mejor si el ,sr4 ,d4 ,eduardo ,marquina1 en quien reconozco y aplaudo muy altas prendas de poeta1 emplease menos el acicate y mucho ms el freno al dirigir a su ,pegaso1 y slo llevase a las ancas cuando cabalga en l a su propia ,musa1 legtima y castiza1 y no a la aventurera venida de tierras extraas y cuyo prurito de llamar la atencin la induce a vestirse a menudo con vestiduras un poco extravagantes y con extico amaneramiento4 ,no estar de sobra tampoco que el ,sr4 ,d4 ,eduardo ,marquina cuide con mayor detencin y esmero del aseo y alio de su ,musa cuando la saque a relucir nuevamente4 ,,don ,,crist,,bal ,,de ,,moura ,,primer ,,marqu,s ,,de ,,castel-,,rodrigo ,i ,el libro cuyo ttulo nos sirve de epgrafe1 no puede menos de llamar poderosamente la atencin por varios motivos4 ,es un trabajo histrico llevado a cabo con esmerado tino y con la ms infatigable diligencia para allegar y compulsar documentos1 poner en claro muchos puntos obscuros y darnos idea exacta y justa de los sucesos ms importantes en la historia de nuestra ,pennsula desde la conquista de ,granada hasta el da de hoy4 ,realzan el mrito del libro los pocos aos de su autor1 que no ha cumplido an los veinticuatro de su edad1 y que se ha empeado en realizar una empresa llena de grandes dificultades1 en mi sentir insuperables algunas de ellas4 ,una narracin histrica1 lo mismo que un poema y lo mismo que una novela1 puede considerarse como obra de arte1 con unidad de accin en su conjunto y donde todos los casos que se cuentan y todos los personajes que figuran aparecen en segundo o tercer trmino y como esfumados para que el hroe principal o protagonista no se confunda ni se pierda y atraiga y fije las miradas y persista en el pensamiento de los lectores4 ,tal debiera ser la vida artsticamente escrita de todo personaje clebre4 ,tales son las que escribi ,plutarco en la edad antigua1 y las que entre nosotros ha escrito recientemente ,quintana4 ,esta condicin1 con todo1 era imposible de cumplir1 dado el asunto elegido por el joven historiador ,d4 ,alfonso ,danvila1 y dado el personaje o el hroe cuyos actos se propuso historiar y ha historiado4 ,d4 ,cristbal de ,moura1 hidalgo portugus1 que a la edad de catorce aos entr en calidad de menino al servicio de la princesa doa ,juana1 conquista la estimacin1 la confianza y el afecto de aquella egregia seora1 la sigue desde ,portugal a ,castilla1 desempea por su mandado muy difciles comisiones y muestra en todo rara discrecin y singular destreza y tino4 ,el prudente rey ,don ,felipe ,,ii reconoce entonces la capacidad y el valer del servidor de su hermana y se aprovecha de tan altas condiciones1 empleando a aquel hidalgo portugus en los asuntos ms arduos4 ,hbil y dichoso ,d4 ,cristbal de ,moura1 los desempea a gusto y satisfaccin del soberano1 y es delicado1 fino e inteligente instrumento de sus artes polticas y de su prudencia cautelosa4 ,en el mayor acontecimiento de nuestra historia1 en la realizacin1 por desgracia harto poco duradera1 de la ms alta aspiracin patritica de los espaoles1 ,d4 ,cristbal de ,moura interviene con pasmosa y feliz eficacia4 ,ms que a la pericia militar del gran duque de ,alba1 y ms que al formidable ejrcito que conduca1 se debe acaso a la buena maa y sutil diplomacia de don ,cristbal la unin de ,portugal y de ,castilla1 y sobre todo1 que esta unin se lograse con poca violencia1 sangre y estrago1 hacindose as apta para contraponerse al poder disolvente de los malos gobiernos ulteriores1 adormecer y calmar la enemistad inveterada entre castellanos y portugueses1 y conseguir que al menos durase sesenta aos la unin de ambas naciones1 a pesar de nuestra rpida y lastimosa decadencia4 ,la accin de ,d4 ,cristbal de ,moura es evidentsima en todo esto y su evidencia se manifiesta con perfecta claridad merced al detenido relato que hace el ,sr4 ,danvila1 ilustrndole con gran copia de documentos1 no pocos de ellos desconocidos e inditos hasta ahora y sacados de los archivos4 ,d4 ,cristbal de ,moura no pasa1 sin embargo1 de ser mero instrumento de superiores voluntades humanas2 su figura se hunde y se anega1 digmoslo as1 en el torrente impetuoso de los grandes sucesos1 y su personalidad queda obscurecida y eclipsada por las de aquellos prncipes y seores que intervienen en los sucesos1 que los dirigen o los determinan1 y cuyos caracteres1 talentos1 virtudes y vicios1 despiertan ms nuestra curiosidad y llaman hacia ellos nuestro pensamiento con mil veces mayor atractivo4 ,la princesa doa ,juana y el rey prudente ,don ,felipe se interponen casi de continuo y nos encubren o no nos dejan ver a ,d4 ,cristbal4 ,hasta los personajes de tan corto valer moral e intelectual1 como el rey cardenal ,d4 ,enrique y como ,d4 ,antonio1 ,prior de ,crato1 descuellan por el pedestal en que estn colocados1 y por la posicin social que ocupan1 y tapan tambin a ,d4 ,cristbal de ,moura4 ,no digo yo lo que antecede en son de censura contra el libro del ,sr4 ,danvila4 ,no acierto yo a concebir cmo el libro hubiera podido escribirse de otra manera2 cmo su autor hubiera podido relegar a segundo trmino al rey ,don ,sebastin y la catstrofe de ,alcazalquivir2 la cada de una nacin tan heroica1 casi en el momento de su maravillosa expansin y de su mayor auge4 ,no era dable que el autor reprimiese su deseo de pintarnos detenidamente sin dejar indicados con vaguedad en el fondo a tantos y tantos importantes personajes1 a fin de que apareciese en primer trmino1 sin apartarse de nuestra vista y como centro y principal objeto de todo1 ,d4 ,cristbal de ,moura1 a quien1 sin embargo1 es menester confesar que se debi ms que a nadie el buen xito de la unin de ,portugal y de ,castilla y que esta unin fuese menos violenta y mucho ms durable de lo que hubiera podido temerse y de lo que1 sin duda1 ,felipe ,,ii tema4 ,el ,sr4 ,danvila escribe sobre una de las pocas en que es ms difcil para el historiador la imparcialidad previa1 o sea escribir para contar y no para probar4 ,la primera alabanza que debemos dar al ,sr4 ,danvila1 es porque consigue sobreponerse a todo prejuicio y retratar a los personajes1 y narrar sus actos tales como fueron1 dejando a los lectores que juzguen1 califiquen y fallen4 ,a menudo1 no obstante1 por muchos y muy preciosos datos que un historiador acumule y ordene1 los lectores1 aunque sean muy entendidos1 no logran formar juicio y dictar sentencia4 ,contrario al del novelista es el mtodo que el historiador sigue4 ,el novelista imagina a su antojo a los personajes de su novela1 tontos o discretos1 malvados o bonachones1 dbiles o briosos1 y luego por ineludible dialctica los mueve a que lo digan y lo hagan todo en consonancia con lo presupuesto4 ,en cambio el historiador ni crea a sus personajes1 ni posee una llave mgica para penetrar en su corazn1 para escudriar los aposentos de su cerebro1 y para descubrir y mostrarnos sus intenciones1 sus sentimientos y sus propsitos4 ,todo esto tiene que inferirse de lo que cada personaje dice y hace3 induccin1 en mi sentir1 muy sujeta a engaos1 por donde se ha dudado y se ha disputado siempre no poco sobre el valer moral e intelectual de muy clebres figuras histricas4 ,sobre ,d4 ,cristbal de ,moura no hay1 no puede haber duda ni disputa4 ,hbil y fiel servidor1 cumple bien con los mandatos de su amo1 y su arte de cortesano perfecto y de negociador discretsimo1 y su flexibilidad y su paciencia se revelan en todas sus acciones y singularmente resplandecen en el arte con que conlleva y sufre el poco apacible humor del rey ,d4 ,felipe y conserva y acrecienta la confianza que le ha inspirado4 ,pero1 como ya hemos dicho1 en el extenso cuadro trazado por el ,sr4 ,danvila1 ,d4 ,cristbal queda1 y no puede menos de quedar1 relegado a segundo y a veces a tercero o cuarto trmino4 ,el cuadro encierra casi toda la historia de ,espaa y de ,portugal desde #aech hasta #afac4 ,ante las figuras sobresalientes y conspicuas de ,d4 ,juan ,,iii1 la reina doa ,catalina1 la princesa doa ,juana1 el mismo emperador ,carlos ,v1 el duque de ,alba1 el rey ,d4 ,sebastin1 ,isabel de ,valois1 el prncipe ,d4 ,carlos1 y en fin1 el propio rey don ,felipe1 el discreto hidalgo portugus no puede menos de resultar obscurecido4 ,en bastantes captulos del libro apenas se le nombra3 a veces se presume pero no se asegura que sale a la escena4 ,quien est siempre en ella presente y activo es el rey ,d4 ,felipe4 ,el libro del ,sr4 ,danvila viene a corroborar una vez ms el concepto que yo tengo de este rey1 contra el cual1 durante su vida y despus de su muerte1 se han lanzado las ms duras acusaciones y las ms apasionadas injurias1 sin que yo acierte a conceder que fuese menos benigno1 ms hipcrita o ms desalmado entre multitud de otros monarcas1 prncipes y magnates del ,renacimiento4 ,felipe ,,ii era la propia bondad1 la dulzura y la mansedumbre personificadas1 sinceramente religioso y amante de su patria y modelo de reyes paternales1 si le comparamos con ,juan ,,ii de ,portugal1 apellidado el prncipe perfecto1 con ,luis ,,xi de ,francia1 con ,catalina de ,mdicis y sus hijos ,carlos ,,ix y ,enrique ,,iii1 con ,enrique ,,viii e ,isabel de ,inglaterra y con no pocos otros que pudieran citarse1 sin excluir acaso a su padre el ,csar4 ,yo presumo que la rara y excepcional perversidad que a ,felipe ,,ii se atribuye toma origen y fundamento en las prendas de su carcter y en los actos de su vida que ms le ensalzan e ilustran3 en la guerra sin tregua que hizo al protestantismo1 pugnando para que no se rompiese el alto principio que informaba1 diriga y daba unidad a la civilizacin europea4 ,si para lograr este fin se vali de la ,inquisicin1 quem herejes e hizo no pocas otras atrocidades e insolencias1 muy mal hecho estuvo2 pero dnde fueron entonces los prncipes y los gobiernos ms clementes y humanos8 ,ni en calidad ni en cantidad pueden compararse las vctimas sacrificadas por ,felipe ,,ii a las que sin ,inquisicin se sacrificaron en ,alemania1 en ,francia o en ,inglaterra4 ,no fue menester1 por ejemplo1 de la ,inquisicin de ,espaa para el suplicio de ,vanini1 de ,bruno1 de ,miguel ,servet1 de ,toms ,moro y de ,mara ,estuardo4 ,si hicisemos la exacta estadstica de todos los herejes quemados vivos en ,espaa1 acaso sera menor su nmero que slo el de las brujas y brujos que en ,alemania fueron quemados4 ,demos gracias a ,dios de que ya no se quema vivo a nadie por tales motivos y de que cualquiera puede ser ya impunemente hereje y hasta brujo2 pero no acusemos a los espaoles del siglo ,,xvi ni a su monarca don ,felipe ,,ii1 de ms fanticos y crueles que a la dems gente de su poca4 ,como cierto y aun como evidente pongo yo lo antedicho4 ,donde empiezan mis dudas1 a pesar o a causa de la circunstanciada y minuciosa relacin del ,sr4 ,danvila1 es en la idea que debo formar del talento poltico que el rey ,d4 ,felipe mostr en los tratos1 negociaciones1 intrigas1 rodeos tortuosos1 lentitud y cautela con que vino al cabo a apoderarse de ,portugal y a someter la completa extensin de nuestra ,pennsula bajo su dominio4 ,tantas idas y venidas1 tantos embajadores o emisarios diferentes1 ya simultneos1 ya sucesivos1 frailes1 santos1 grandes de ,espaa y jurisconsultos1 que ya se movan de acuerdo1 comunicndose sus impresiones1 ya se recataban unos de otros por orden del mismo rey1 ya se entendan directamente con ste1 ya unos con un secretario y otros con otro1 porque el rey recelaba de todos1 todo esto1 me pregunto yo3 era indispensable1 para apoderarse de ,portugal sin gran violencia y sin ofender demasiado a los portugueses8 ,se debi entonces a la rara circunspeccin del rey la tan deseada unin ibrica o se debi a que la ocasin era propicia3 a que estaba de ,dios1 como vulgar1 sabia y cristianamente se dice8 ,no experimenta el lector cierto cansancio1 a pesar de lo bien escrito que est el libro y de las curiosas y bien ordenadas noticias que nos da de personas y de cosas1 al internarse por aquel laberinto de enmaraados rodeos por donde el rey ,d4 ,felipe persigue sus fines8 ,seduce a muchos portugueses con promesas y compra a otros con dinero para impedir la guerra y la efusin de sangre1 y sin embargo1 no logra anular al ,prior de ,crato ni apoderarse de l1 ni evitar que se rebele1 y necesita sofocar la rebelin con dura mano y tremendo castigo1 sin que lleguen a evitarse los abominables desafueros de un ejrcito invasor casi siempre mal pagado y famlico en ,espaa y en aquel siglo1 aunque le mandasen caudillos de tanta autoridad y energa como el duque de ,alba y ,sancho de ,avila4 ,yo nada afirmo4 ,me limito a dudar4 ,y de lo que dudo es de si en estos sucesos conviene celebrar a ,felipe ,,ii por circunspecto1 prudente y ladino1 o si hay ms razn para calificarle de vacilante1 indeciso y enrevesado en los medios y hasta de pesado y de engorroso1 si se me permite lo familiar y bajo del vocablo4 ,,ii ,cada cual ve las cosas a su manera4 ,la historia ensea poqusimo4 ,nunca es bastante la semejanza de accidentes en dos grandes sucesos para hacer valederas y legtimas las comparaciones4 ,atrevmonos1 con todo1 a comparar1 a pesar de lo inseguro4 ,humillado ,portugal1 vencido en ,africa por los marroques1 muerta all la flor de su heroica nobleza y de sus valientes soldados1 poco poda resistir a la ambicin de un monarca que1 para hacer valer su derecho hereditario1 era seor de vastsimos reinos y provincias y estaba al frente de la nacin espaola1 preponderante entonces en ,europa4 ,si hemos de prestar1 pues1 al rey ,don ,felipe el testimonio de nuestra admiracin porque se anexion a ,portugal1 digmoslo as1 valindonos del verbo que hoy est en moda1 qu pasmo1 qu asombro1 no debe inspirarnos1 el rey ,vctor ,manuel con su ,cavour y con su ,garibaldi1 cuando1 despus de tomar el ,milanesado por mano de franceses y por mano de alemanes el ,vneto1 prncipe poco antes derrotado y multado por ,austria1 se atreve a derribar y derriba varios tronos1 sin excluir el temporal del ,papa1 se apodera de ,npoles y de ,sicilia y funda la unidad de ,italia1 aspiracin secular jams cumplida desde los tiempos del rey brbaro ,teodorico8 ,aunque la comparacin se me rechace1 negando la paridad de las circunstancias y alegando el muy diverso carcter de las pocas1 todava inclina un poco el nimo a tener por algo problemtica la habilidad del rey ,don ,felipe4 ,su circunspeccin pecaba de minuciosa4 ,tal vez dificultaba sus empresas la abundancia de medios que empleaba para darles cima4 ,algunos de estos medios eran intiles3 otros contraproducentes o perjudiciales4 ,sirva de ejemplo la misin1 embajada1 o como quiera llamarse1 de fray ,hernando del ,castillo al desdichado rey cardenal ,d4 ,enrique4 ,a qu poda conducir sino a mortificar el amor propio1 a ofender y agriar al pobre monarca portugus el desvergonzado sermn de aquel buen fraile para persuadirle de que no deba contraer matrimonio8 ,buena y santa es la libertad cristiana1 pero no debe confundirse con la insolente grosera4 ,e insolente y grosero anduvo el fraile1 predicando al rey durante dos horas lo pecaminoso y escandaloso que sera su casamiento1 lo intil porque era incapaz de consumarle1 y lo peligroso porque bien podra la seora reina dar al trono herederos cuya legitimidad hubiera de negarse4 ,como ,d4 ,cristbal de ,moura se opuso1 aunque en balde1 al impoltico sermn de fray ,hernando del ,castillo1 bien se puede afirmar que en dicha ocasin1 as como en algunas otras1 venci en prudencia a su augusto amo4 ,es singular1 a mi ver1 la patente superioridad del pueblo1 en la poca del mayor valer de ,espaa1 sobre los prncipes que dirigieron sus destinos1 salvo los ,reyes ,catlicos4 ,bien supieron stos con mano de hierro dominar la anarqua1 aunar las fuerzas de la nacin y dirigirlas y ordenarlas todas a su mayor engrandecimiento4 ,en aquella labor se emplean sirvindoles1 varones eminentsimos en las artes de la paz y de la guerra3 grandes capitanes1 aventureros audaces1 navegantes y misioneros1 astutos hombres de ,estado1 sabios jurisconsultos y telogos2 y1 por ltimo1 para que la elegante brillantez corriese parejas con el encumbramiento poltico1 gloriosos y fecundos poetas e inspirados artistas4 ,el fermento de decadencia y corrupcin1 antes que en el pueblo1 apareci en la dinasta4 ,en la dinasta casi desde el principio se advierte4 ,la locura1 poetizada y llamada de amor en la reina ,doa ,juana1 se dira que como afeccin nerviosa1 ms o menos latente1 se transmite por herencia a casi todos los individuos de la familia1 hasta que se manifiesta por ltimo con todo el carcter de notoria imbecilidad en el rey ,don ,carlos ,,ii4 ,por muy simpticos1 heroicos o virtuosos que sean algunos personajes1 siempre se trasluce en ellos algo1 y a veces mucho1 de insano y desequilibrado4 ,el prncipe ,don ,carlos y el rey don ,sebastin se parecen en esto1 como buenos primos hermanos4 ,la misma princesa1 madre de ,don ,sebastin1 tiene no poco de extrao y de misterioso4 ,hermosa y apasionada mujer hubo de ser sin duda cuando inspir amor tan ardiente al prncipe su marido1 que a separarse de ella prefiri la muerte4 ,contra el parecer de los mdicos1 muri el prncipe en los brazos de ,doa ,juana4 ,y sin embargo1 esta seora era tan austera y esquiva1 que no consenta que le vieran ni el rostro4 ,tapado le tena cuando daba audiencia como gobernadora del reino1 hallndose ausente su hermano ,don ,felipe ,,ii4 ,a veces como dudase alguien de que hablaba con ella1 se descubra con rapidez1 preguntaba si era la princesa ,doa ,juana1 y no bien contestaban que s1 volva a taparse4 ,tal vez el que tuvo menos rarezas entre todos los prncipes de aquella familia1 el ms juicioso y razonable1 el que ms am a su patria y el que procur su grandeza con mayor tenacidad1 consecuencia y estudio fue el rey ,don ,felipe4 ,ya que no por el rpido vuelo de la inteligencia y por la pronta energa de la voluntad1 ,felipe ,,ii es digno de aplauso por la constante solicitud con que mira al bien de su pueblo4 ,lejos de creerle yo hipcrita1 le creo convencido con perfecta buena fe de que era el representante de ,dios sobre la tierra y de que el nuevo pueblo de ,dios era el de ,espaa4 ,considerndose ,don ,felipe encargado de cumplir la misin civilizadora de este pueblo1 fue el campen de la ,iglesia catlica1 y bajo sus auspicios1 desplegando hasta mayor generosidad que con ,espaa con los pases sometidos1 ya el mismo monarca1 ya sus vasallos imitndole1 protegieron las ciencias y las artes1 erigieron monumentos1 fundaron templos1 palacios y establecimientos piadosos y favorecieron1 en vez de reprimir1 todo progreso1 toda mejora material y toda teora o sistema cientfico o filosfico que no se opusiese al dogma revelado1 oposicin entonces harto menos frecuente que en el da4 ,porque en el da el mismo empeo con que muchos se valen de la ciencia como de arma para combatir la fe1 vuelve sobrado recelosos a los que son de la fe defensores y se dira que centuplican sus catorce artculos4 ,ello es lo cierto que con aplicacin y estudio sera fcil demostrar que en el siglo ,,xvi apenas hubo audacia cientfica o filosfica1 condenada en otras naciones1 que a pesar de la ,inquisicin no hallase acogida entre nosotros3 sistemas de ,coprnico y de ,galileo1 transformacin de las especies1 generacin espontnea1 seres racionales distintos de la prole de ,adn y de los ngeles1 y en suma1 cuanto a un escritor o pensador se le ocurriese soar1 probar o dar por demostrado1 como no transcendiera a judaizante1 morisco1 luterano o calvinista4 ,la ulterior decadencia intelectual de ,espaa no nace1 pues1 de la compresin del pensamiento por los inquisidores4 ,otras causas tuvo4 ,su investigacin es ardua y prolija4 ,incurriendo nosotros en la misma falta1 que si no censuramos1 reparamos en el libro del ,sr4 ,danvila1 vamos hablando de todo en estos artculos y a ,d4 ,cristbal de ,moura nos le dejamos olvidado4 ,volvamos a l y recordmosle4 ,despus de su campaa diplomtica en ,portugal1 ,d4 ,cristbal1 colmado de honores y mercedes1 llega a la cumbre del crdito y del valimiento cerca de su soberano4 ,para sostenerse en tan envidiada posicin1 no le valieron slo su discrecin y rara aptitud en los negocios1 sino tambin su celo1 su decidida lealtad y su profunda y sincera devocin al prncipe a quien serva4 ,nunca dieron mayor razn de s ni brillaron tanto estas prendas como durante la ltima1 lenta y penosa enfermedad del mencionado rey1 a quien asisti ,d4 ,cristbal1 desvelado y solcito1 hasta el instante de su muerte4 ,menester fue1 sin duda1 que ,d4 ,cristbal tuviese salud de bronce1 voluntad firme y extraordinario vigor de alma y de cuerpo para resistir la fatiga1 dominar el asco y no amilanarse ante el horror de la espantosa escena que presenci y en que tom parte durante cincuenta y tres das4 ,en la estancia modesta1 al lado del presbiterio1 y desde donde pueden verse el altar mayor y el magnfico templo del ,escorial1 su austero fundador1 atendido y cuidado por ,d4 ,cristbal1 pas los referidos cincuenta y tres das en martirio tan cruel1 que apenas pareca posible que pudieran resistirle fuerzas humanas4 ,la entereza pasmosa con que sufri el rey sus males y la nunca turbada y serena majestad que conserv en medio de ellos1 exceden a la capacidad de la ms acendrada virtud estoica4 ,el mismo ,job queda eclipsado por el rey ,don ,felipe4 ,jams hubo de exclamar ste1 como el piadoso varn de ,hus3 perezca el da en que nac y la noche en que se dijo3 concebido ha sido un hombre4 ,el rey1 sin embargo1 padeci tanto o ms que el patriarca de ,oriente4 ,su fe y su esperanza le sostuvieron4 ,bien puede asegurarse que el rey crey que tanto tormento fue prueba y no castigo3 no anticipado infierno o purgatorio1 sino crisol candente del oro de sus virtudes4 ,no se me ocurre que al rey le remordiese la conciencia pensando en los que haba hecho morir por razn de ,estado1 en cumplimiento de un deber y para bien de la religin1 de la patria y del humano linaje4 ,ni menos le remordera la conciencia por haber excitado con sus consejos y amonestaciones a la matanza de la noche de ,san ,bartolom1 ni por haberse holgado de ella extremadamente1 escribiendo a la reina ,catalina3 bien ha mostrado ,vuestra ,majestad lo que tena en su cristiano pecho6 ,slo se explica la serena majestad del rey en aquel duro y largo trance por el claro convencimiento que de su dignidad tena1 sin que pudiera menoscabarla ningn dolor ni ninguna miseria1 y por su conformidad perfecta con la voluntad de ,dios1 conformidad que en cierto modo endiosa el alma de quien la adquiere1 convirtiendo las ms acerbas penas y la ms lastimosa humillacin en deleite y en gloria4 ,todo el cuerpo del rey1 donde la hinchazn de los tumores no le deformaba1 era slo huesos y piel cubierta de llagas4 ,los tumores se vaciaban por varias abiertas bocas que arrojaban pus hediondo4 ,el muladar de ,job haba sido ms limpio que el lecho inmundo del seor absoluto del mayor imperio que hasta entonces haba habido sobre la tierra4 ,con la hmeda podredumbre de las lceras1 se pegaba a las sbanas el cuerpo del rey4 ,asquerosos insectos parsitos devoraban en vida su carne1 y corran bullendo por toda ella4 ,hedor insufrible llenaba aquel recinto4 ,cirios encendidos patentizaban su lobreguez y su tristeza4 ,le santificaban las ms preciadas reliquias que para consuelo del rey se haban trado4 ,y el atad abierto1 que aguardaba para recibir al rey1 estaba all junto a su cama para que el rey le contemplase4 ,tremendos son los pormenores de aquella lenta agona1 relatados por el ,sr4 ,danvila1 as como por ,cabrera de ,crdoba y por otros historiadores4 ,baste aqu lo expuesto en resumen4 ,d4 ,cristbal de ,moura1 hasta que el rey exhal su ltimo suspiro1 goz de su plena confianza4 ,en su poder estaba la llave del escritorio donde se guardaban los ms ntimos y secretos papeles4 ,lamenta el ,sr4 ,danvila que ,d4 ,cristbal quemase muchos por orden del monarca4 ,yo1 harto menos curioso1 en vez de lamentarlo1 me alegro de ello4 ,para qu queremos saber ms de lo que ya se sabe8 ,el concepto que de ,felipe ,,ii podemos formar1 entiendo yo que por muchos otros papeles que se hubiesen conservado y que descubrisemos y estudisemos1 no cambiara en lo ms mnimo4 ,sus admiradores exageran en demasa sus talentos y su aptitud poltica4 ,y en demasa tambin sus enemigos ponderan sus maldades4 ,no pocas de ellas1 cuando no absueltas1 aparecen atenuadas por los sentimientos e ideas de aquella edad en que la razn de ,estado propenda a justificarlo todo4 ,porque siendo la moral harto menos dulce que hoy y menor el respeto a la individualidad humana1 los llamados a dirigir los pueblos se crean realmente seores de vidas y haciendas4 ,el fin1 ms que hoy1 justificaba entonces los medios4 ,en el pensamiento de los hombres de aquella edad el xito lo justificaba todo4 ,menester era1 pongamos por caso1 de la pasin patritica de ,gngora cuando cant la ,invencible ,armada1 para que llamase a ,isabel de ,inglaterra ,reina no1 sino loba libidinosa y fiera4 ,los que escriban en prosa1 sin prevencin y con la franqueza del sigilo1 no condenaban a ,isabel por loba1 sino que la admiraban como gran reina4 ,d4 ,juan de ,silva1 en una carta poltica dirigida a ,d4 ,cristbal de ,moura1 habla as de aquella digna rival de ,felipe ,,ii3 ,los cuarenta y dos aos que la reina de ,inglaterra ha gastado en servicio del mundo1 sern en su gnero la cosa ms notable que se halle escrita1 porque no teniendo ms ayuda que la de nuestros pecados1 y la de su consejo1 ha salido con hacerse amar y temer en su reino ms que todos sus predecesores4 ,ha ayudado como le ha placido y convenido a los enemigos de ,francia y ,espaa1 reinando en la mar como en la isla1 cortando cuantas cabezas le podan dar estorbo1 y la de otra reina entre ellas1 paseando con sus navos el mundo a la redonda y bailando y danzando como si no hubiera tenido que hacer4 ,en todo este elogio1 no hay la menor censura sobre la moral de la reina1 sino profunda admiracin al buen xito de sus empresas3 envidia casi1 no porque ,felipe ,,ii hubiera sido ms cruel y ms tirano1 sino porque fue menos hbil4 ,la vida de ,d4 ,cristbal de ,moura1 y por consiguiente1 el libro del ,sr4 ,danvila1 se extienden aun algunos aos por el reinado de ,felipe ,,iii4 ,no se me alcanza bien por qu el ,sr4 ,danvila se inclina a mostrar a ,d4 ,cristbal harto cado y desatendido por el nuevo monarca4 ,natural era que hubiese entonces turnos pacficos1 como los hay ahora1 aunque durando muchsimo ms cada vuelta4 ,natural era tambin que el nuevo rey tuviese nuevo privado1 pero nunca con mayor exaltacin y reconocimiento de mritos que ,d4 ,cristbal cay nadie de la privanza4 ,los favores regios vinieron sobre l en aumento de su estado y de su casa4 ,don ,cristbal fue1 por ltimo1 el primer virrey que ,portugal tuvo1 a despecho y con envidia de prncipes y de grandes seores que hubieran querido serlo4 ,en todo lo cual1 si supo don ,cristbal desplegar las ms raras dotes de talento y de carcter para sostener su crdito y su importancia1 no debe negarse tampoco que ,felipe ,,iii y su valido el duque de ,lerma fueron consecuentes y estuvieron acertados4 ,prolijo sera exponer aqu en compendio los actos de ,d4 ,cristbal en el virreinato y los dems sucesos de su vida hasta que lleg a su trmino1 y con ella el libro del ,sr4 ,danvila4 ,libro es este de grandsimo inters1 rico en noticias curiosas y en nuevos datos y de muy envidiable lucimiento1 no ya slo para quien empieza a escribir de historia y es muy joven1 sino para el ms curtido y avezado en este linaje de estudios4 ,no tiene la falta1 sino la sobra1 en moda hoy2 moda de la que parece imposible prescindir para componer una mera biografa4 ,por eso suele ponerse en la portada de esta clase de libros1 aunque el ,sr4 ,danvila no lo ponga1 como aditamento al nombre del hroe y completando el ttulo1 ora y su tiempo1 ora y su siglo1 aunque ni el tiempo ni el siglo quedase muy descabalado o muy inexplicado si el hroe mentalmente se suprimiera4 ,de todos modos1 el libro del ,sr4 ,danvila1 calificado como se quiera el gnero a que pertenece1 es desde luego muy importante trabajo1 y cierta y brillante promesa adems de otros sazonados frutos que el ingenio y la laboriosidad del autor han de producir en adelante4 ,,el ,,espect,,culo ,,mas ,,nacional ,i ,mi querido amigo y tocayo el conde de las ,navas1 ha publicado recientemente con el mismo ttulo que damos a estos artculos1 un libro1 tan ameno como erudito1 sobre la historia del toreo4 ,en ms de seiscientas pginas que el libro contiene1 entiendo yo que est dicho cuanto en pro y en contra de la tauromaquia puede decirse1 y que est contado por estilo muy elegante y ligero cuanto al ejercicio del mencionado arte se refiere1 desde sus orgenes1 que van a perderse en la noche de los tiempos1 hasta el da de hoy1 en que sigue floreciente y en auge1 sin que necesite ni pida regeneracin1 como otras artes1 cosas y personas4 ,casi imposible1 al menos para m1 que me considero incapaz de tamaa empresa1 sera exponer aqu en resumen1 con claridad y orden1 lo ms importante y sustancial del libro mencionado4 ,baste afirmar que el seor conde ha apurado la materia y ha logrado componer una verdadera enciclopedia taurina4 ,nada se le queda por investigar1 aclarar1 contar y discutir sobre las corridas de toros1 desde que empezaron en ,espaa1 tal vez antes de la fundacin de ,cdiz y de la venida de ,hrcules fenicio1 que erigi sus columnas1 no s si en ,calpe1 o en ,avila1 o en ambos cerros4 ,no hay personaje histrico que haya toreado de quien no nos hable el seor conde4 ,hasta ,francisco ,pizarro1 conquistador del ,per1 y hasta el muy glorioso emperador ,carlos ,v1 resultan toreros4 ,las fiestas reales1 en que con mayor o menor lucimiento se han lidiado toros para solemnizar algn suceso fausto y aumentar el regocijo pblico1 estn mencionadas en el libro del seor conde con escrupulosidad y con prueba de documentes fehacientes1 desde las que hubo en el ao de #aadd en ,len para celebrar las bodas de doa ,urraca1 hija del rey ,alfonso ,,vii1 hasta las que hubo en ,sevilla en #ahgg para obsequiar al rey ,d4 ,alfonso ,,xii4 ,demostrado con toda evidencia deja el seor conde que el espectculo ms nacional en ,espaa es el de las corridas de toros4 ,demuestra adems con gracia1 discrecin y abundante copia de razones que las tales corridas no son feroces1 ni inmorales1 ni merecedoras de la censura acerba que no pocos sujetos autorizados y varios escritores de nota han lanzado contra ellas en pocas distintas4 ,los que ms se han sealado y extremado en el siglo presente por su reprobacin de los toros han sido el ilustre don ,gaspar ,melchor de ,jovellanos y el ingenioso poeta y marino don ,jos ,vargas ,ponce1 y recientemente ,d4 ,luis ,vidart y el marqus de ,san ,carlos4 ,contra todos ellos combate valerosamente el conde de las ,navas1 y logra1 en mi sentir1 completa victoria4 ,como quiera que sea1 as los partidarios como los enemigos de las corridas de toros1 no podrn menos de deleitarse y de instruirse con la lectura del libro de que aqu damos cuenta4 ,toda persona de buen gusto y aficionada a saber1 si no se convence leyendo este libro1 se divertir de seguro y adquirir multitud de curiosas y peregrinas noticias1 sin sentir nunca cansancio ni hasto4 ,esta es la mayor alabanza que podemos dar y que damos con sinceridad y satisfaccin a la flamante obra del conde de las ,navas1 muy conocido y celebrado ya en la repblica literaria1 as por otros trabajos de erudicin como por sus cuentos y novelas4 ,otra alabanza1 no obstante1 merece tambin el libro del seor conde1 que yo consignara aqu aunque no quisiera1 ya que la calidad envidiable que en el libro alabo me sirve de fundamento para cuanto voy a decir1 y aun para mucho que yo dira y que me callo1 receloso de fatigar a los lectores4 ,el libro del seor conde de las ,navas es muy sugestivo4 ,quin1 al leerle o despus de haberle ledo1 no siente invencible deseo de hacer examen de conciencia sobre el punto capital que el libro trata1 de declarar con franqueza si condena o aplaude las corridas de toros y de exponer los argumentos en que se apoya su reprobacin o su aplauso8 ,dejndome yo arrebatar por el antedicho deseo1 voy a consignar aqu mi opinin1 aunque nadie me la pida1 interviniendo en la disputa1 con independiente juicio y sin previa inclinacin de ningn lado4 ,las corridas de toros pecan gravemente contra la filantropa o dgase contra el afecto y el respeto que todo ser humano debe inspirarnos8 ,tal es la primera cuestin4 ,la respuesta es clara1 pero no puede darse sin distingos4 ,sin distingos no cabe duda que se debe condenar una fiesta en la que para divertirnos exponen su vida unos cuantos prjimos nuestros4 ,pero cuando se considera que hay otra multitud de fiestas en que las vidas de nuestros prjimos se exponen ms an1 no podemos menos de considerar inocentes1 o si se quiere poco nocentes las corridas de toros4 ,no aventura menos que el torero el domador de leones o de tigres1 que entra en la jaula en que ellos estn1 los fascina con su mirada y los doma y amedrenta a latigazos4 ,el acrbata que en lo ms alto del circo1 salta de un trapecio a otro trapecio1 queda pendiente de un pie sin otro asidero1 y vence aun mayores dificultades y arrostra mayores peligros1 a mi ver arriesga la vida1 ms an que el que se lanza a la arena del circo1 sereno1 gil y fiado en su arte1 a luchar con el toro ms bravo4 ,y todava es menos filantrpico el arte del titiritero que el del lidiador de toros1 si se piensa en la educacin con que cada cual es menester que se prepare4 ,la gimnasia del torero es sana3 no tuerce ni violenta la naturaleza4 ,basta con que los pies sean ligeros1 el cuerpo flexible1 la vista perspicaz y diestro y robusto el brazo4 ,en ninguna de estas condiciones se requiere nada que raye en lo anormal o en lo monstruoso3 que exponga al que procura adquirirlas a la dislocacin o a la rotura de los rganos y aparatos de su cuerpo1 a fuerza de querer darles empleo contrario al que naturalmente tienen4 ,los descoyuntados1 los que se tuercen y doblan de manera inslita1 los que alzan con los dientes enormes pesos y hacen otras habilidades por el mismo estilo1 aunque nos maravillen1 repugnan por lo antinatural del ejercicio y ms an por la perversa preparacin que el ejercicio presupone1 y en la cual es probable que hayan sucumbido no pocos antes de llegar a ser maestros y de poder lucirse4 ,el pugilato o ria a puadas entre dos o ms hombres es espectculo muy frecuente aun en ,inglaterra y en los ,estados ,unidos1 y del que mucho gustan ingleses y angloamericanos4 ,en estas rias los espectadores se apasionan por uno de los dos combatientes1 juegan y apuestan dinero4 ,no hay para qu ponderar cuanto menos humanas son estas rias que las corridas de toros4 ,en las corridas1 de cada cien veces1 una a lo ms1 saldr un hombre herido o muerto1 pero en el combate a puetazos no se concibe que queden nunca ilesos los campeones1 uno de ellos al menos saldr con las narices rotas1 con un ojo destrozado o hinchado1 o con tales contusiones en el pecho que le lastimen las entraas y le hagan vomitar sangre o le causen la muerte4 ,dignas de la epopeya son tales luchas1 pero no se puede negar que son brutales y harto impropias de la civilizada y filantrpica edad en que vivimos4 ,bien estn en la ,iliada los juegos que celebra ,aquiles en honor de ,patroclo y la lucha del hijo de ,panopes con el gentil ,eurialo1 a quien sus amigos retiran de la arena vencido1 arrastrando el msero los pies1 y de la boca sangre arrojando turbia4 ,sobre el hombro la cabeza cada1 y delirante4 ,no muy inferior belleza pica tiene el canto del poeta ruso ,lermontoff1 donde se refiere la lucha1 en presencia de ,ivan el ,terrible1 del joven mercader que mata a puadas al guardia favorito del ,czar4 ,pero todo esto1 que es agradable y bello y no disuena contado en una narracin de tiempos antiguos1 o de pueblos semibrbaros1 es abominable e impo en el siglo presente4 ,en su comparacin1 la ms sangrienta corrida de toros es menos cruel1 y menos peligrosa para el hombre que muchos juegos y ejercicios1 como la caza de leones1 osos y tigres y hasta como las mismas carreras de caballos1 donde tal vez los jockeys estn ms expuestos que los toreros y pueden reventarse o romperse la nuca4 ,en otro concepto1 en el que podemos llamar ortopdico1 lejos de ser censurable el ejercicio del toreo1 es ms digno de recomendacin que casi todos los otros ejercicios varoniles1 porque no deforma el cuerpo o desarrolla algunas de sus partes a expensas de otras1 como la danza1 que suele enflaquecer los brazos y desenvolver demasiado las piernas1 sino que propende a robustecer por igual todo el cuerpo humano1 prestndole vigor1 ligereza y gallarda4 ,en un buen torero es casi indispensable condicin cierta proporcionada harmona de los miembros1 cierta vigorosa y elegante esbeltez1 mientras que un jockey1 por ejemplo1 puede ser feo como un mico1 patizambo1 y giboso y hasta conviene que sea ruin y desmedrado a fin de que no pese mucho4 ,la hermosura varonil del torero puede y debe ejercer influencia benfica en el nimo de la muchedumbre1 en quien un inveterado espiritualismo asctico y despus otras varias causas han hecho que se descuiden por dems en ,espaa el esmero y cuidado del cuerpo4 ,nuestra clase media le atiende y le ejercita poco4 ,todava es de maravillar cmo los individuos que a ella pertenecen no estn ms enclenques y decados1 mereciendo el apodo de ,d4 ,pereciendo o de ,d4 ,lquido con que suele motejarlos la baja plebe4 ,el gallardo tipo del torero debe estimularlos con emulacin4 ,bien lo da a entender el poeta cuando dice en elogio del insigne ,pedro ,romero3 ,das a las tiernas damas mil cuidados1 y envidia a sus amantes4 ,vale1 por ltimo1 la tauromaquia para conservar ciertos usos y costumbres muy tiles que sin tauromaquia acaso se hubieran ya perdido4 ,agradecidos debemos estar al arte de ,pepe-,hillo y de ,montes1 aunque no sea ms que porque contribuye a que sigan ponindose mantilla las mujeres4 ,el sombrerete y otras modas de ,pars lo invaden todo1 y nada1 a mi ver es ms contrario a la regeneracin que tanto anhelamos hoy4 ,las tales modas1 singularmente en nuestra pobre e inferior clase media1 ejercen el ms funesto y deletreo influjo4 ,a un empleado1 pongamos por caso1 que tiene tres o cuatro mil pesetas de sueldo anual1 y es padre dichoso de dos o tres nias1 que gastan sombrerete y otros primores parisinos1 qu le queda para pagar la comida y el alquiler de la casa si han de ir las nias medianamente emperegiladas8 ,y es todo ello ms digno de notar y ms lastimoso1 si se atiende a que los tales perejiles cuestan en ,espaa doble o triple que en otras tierras4 ,porque aqu tenemos que pagarlo doble o triple a fin de proteger la industria o la produccin nacional4 ,bien podemos decir1 aunque sea entre parntesis1 y por va de desahogo1 que restando de lo que pagamos por ciertos artculos1 el exceso que se paga para proteger la industria nacional1 tal vez resulte que con este exceso1 salga la tal industria1 ms asalariada por el ,estado1 que cualquiera otra funcin u oficio pblico1 y que1 con lo que nos cuesta1 pudiramos sostener todos los empleados que hay en ,madrid1 y dar su paga ntegra a los generales1 aunque pasen de setecientos4 ,creo1 pues1 que convendra volver a las mantillas y abandonar los sombreretes y dems primores parisinos4 ,yo gusto del lujo4 ,quin no gusta del lujo como no sea un asceta o un esparciata8 ,pero el lujo no debe ser a expensas de la alimentacin4 ,la cocina nacional1 que sin duda hubo de estar floreciente y adelantada en el siglo ,,xv1 como lo atestiguan ,d4 ,enrique de ,villena y ,ruperto de ,nola1 ha venido a caer en espantosa decadencia en el siglo ,,xvii por el beaterio1 penitente y devoto1 y en el da por la aficin y prurito de gastarlo todo en trapos transpirenaicos4 ,con razn exclamaba un elocuentsimo y famoso orador espaol1 no sin suspirar y verter lgrimas3 yo no como1 yo me alimento6 ,nuestra cocina444 esa s que est degenerada4 ,y as por lo poco apetitosos que son los platos1 como por lo mucho que hay que gastar en el lujoso aparato exterior1 es lo cierto que suele comerse poco y mal1 por donde la anemia y la cacoquimia son las enfermedades ms comunes de ahora4 ,la esplendidez y el regalo sibarticos de los toreros1 manteniendo y haciendo florecer colmados1 figones y tiendas de andaluces y de montaeses1 pone ya y seguir poniendo a este mal oportuno reparo y castizo remedio4 ,por todas las razones que dejo expuestas me atrevo yo a decir que las corridas de toros sobre ser filantrpicas1 son patriticas y regeneradoras1 y que1 por lo tanto1 deben ser aprobadas y hasta celebradas y fomentadas4 ,veamos ahora si las condena y si justamente las anatematiza la piedad que debe inspirarnos todo ser viviente1 sensible al dolor1 aunque no sea racional como nosotros4 ,pero este asunto es tan vasto que requiere artculo aparte1 aunque discurramos sobre l y tratemos de dilucidarle con rapidez compendiosa4 ,,ii ,qu opinin tendr de las corridas de toros la ,sociedad protectora de los animales1 sociedad existente hoy en todos los pases civilizados8 ,la tal opinin de seguro ha de ser muy mala2 pero ser lgico el razonamiento en que se funde8 ,me parece que no1 y procurar demostrarlo4 ,rechacemos la doctrina de ,gmez ,pereira y de ,descartes1 quienes acaso intentaban disculpar con ella la voracidad y la crueldad de los hombres1 que sin chispa de compasin comen vacas1 carneros1 cerdos1 perdices y otros muchos seres animados1 vivparos y ovparos4 ,no incurrir yo tampoco en el contrario parecer1 atribuyendo a los animales alma semejante a la nuestra1 lo cual huele a hereja1 o suponiendo1 y esto es peor1 que trasmigran las almas humanas1 y se cuelan1 viven y funcionan en diversa clase de bichos4 ,lo discreto1 a mi ver1 es colocarnos en un justo medio4 ,sin meternos en honduras1 sin investigar qu es espritu y qu es materia1 cosas ambas en lo sustancial igualmente desconocidas1 no queremos ni podemos negar cierta dosis de entendimiento y bastante sensibilidad a los brutos que harto saben dnde y cmo les duele y se quejan y lo deploran a su modo4 ,el dolor en ellos ha de asemejarse no poco al dolor en nosotros1 por donde es justo que los compadezcamos y que si no les tenemos compasin se nos acuse de dureza de entraas4 ,no poco he ledo yo en ,el ente dilucidado del padre ,fuente la ,pea1 y en ,el gobierno general1 moral y poltico hallado en las fieras1 etc41 del reverendo padre ,valdecebro1 sobre las virtudes e inteligencias de los brutos1 y ms he ledo an en autores novsimos1 sabios y poetas1 entre los que se distinguen el doctor ,jonatas ,franklin y el novelista ,mery por las habilidades1 honradez y talento que atribuye a un elefante en su novela ,el paraso terrestre4 ,sin ponderar tanto las prendas casi personales de no pocas aves y cuadrpedos1 menester es confesar que el elefante es pudoroso y muy aficionado a la msica2 el perro fiel2 paciente el buey1 agradecido el len y muy listos algunos monos4 ,no recuerdo yo dnde he ledo1 pero s que he ledo1 de un mono que jugaba muy bien al ajedrez y que casi siempre ganaba4 ,en suma1 los animales no son mquinas1 sino que tienen alma1 aunque no sea inmortal1 sino perecedera1 y piensan y discurren1 y sobre todo sienten y padecen1 que es lo que importa afirmar aqu4 ,al matarlos1 pues1 para comrnoslos1 no procedemos con ellos amable y generosamente4 ,la ,sociedad protectora de los animales1 para ser lgica en su conducta1 deba tratar de que fuese herbvoro el linaje humano4 ,los indios1 mil veces ms compasivos que nosotros en este particular1 dicen que se abstienen de comer carne1 sin que haya bula entre ellos que los habilite para comerla4 ,muy celebrados son su piedad y su afecto a todo ser viviente4 ,del rey ,usinar cuenta la leyenda que vino una paloma a pedirle amparo contra el gaviln que la persegua4 ,el rey quiso ampararla y amonest al gaviln para que no la devorase4 ,contest el gaviln que la naturaleza haba dispuesto que l se alimentase de carne y haba creado las palomas para que los gavilanes las devoraran4 ,slo consinti el gaviln en perdonar a la paloma la vida1 si el rey le daba de su propia carne cantidad igual en peso al peso de la paloma4 ,acept el rey el convenio y empez a cortar pedazos de su carne y a ponerlos en una balanza1 en uno de cuyos platillos estaba ya la paloma4 ,pero por ms que el rey se despedazaba1 nunca igualaba el peso del ave4 ,el gaviln y la paloma eran nada menos que ,indra y ,agni1 poderossimos dioses1 que haban querido demostrar y haban demostrado la inmensa piedad del rey y tal vez lo intil e inconducente de su sacrificio1 ya que por ley natural e ineludible en este bajo mundo nos devoramos unos a otros1 y la muerte en unos es en otros principio y causa de vida4 ,yo me alegrara de que el sacrificio del rey ,usinar hubiera tenido mejor resultado1 pero como no le tuvo1 los hombres siguen siendo peor que los gavilanes y se comen sin escrpulo cuanto de vivo cogen por delante y les parece suculento y apetitoso4 ,el mundo est convertido por nuestra gula en una carnicera4 ,y de qu medios tan traidores no nos valemos para matar a los que nos comemos despus6 ,hay nada ms abominable que atraer con reclamo a las aves para que acudan movidas por el amor1 y en vez del amor hallen la muerte8 ,no quiero describir aqu con todos sus pormenores la infame matanza del cerdo1 como yo la he presenciado en mi lugar siendo nio todava3 aquel ro de sangre brotando con mpetu de la herida garganta y cayendo en un lebrillo1 donde una robusta moza le agitaba para que no se cuajase2 la ms gentil zagala se entretena en menear el rabo al cerdo para que se desangrase mejor1 y el cerdo daba roncos1 lastimeros y desgarradores gruidos4 ,no sera posible valerse del cloroformo o de otro eficaz anestsico para ejecutar tan cruenta operacin sin que la vctima padeciese8 ,quin sabe6 ,acaso el dolor penetre en los tomos de la materia y los haga sabrosos1 as como el dolor cuando penetra en el espritu le purifica1 le acendra y le presta bondad1 hermosura y merecimientos que nunca sin el dolor alcanzara4 ,no deberamos entonces decir como ,epcteto3 oh dolor6 nunca confesar que eres un mal2 sino oh dolor6 t eres un bien y el crisol de las mayores excelencias y virtudes4 ,cada cual dir lo que se le antoje4 ,lo que todos tendrn que decir1 sin discrepancia1 es que dar muerte en buena lid y en ancho circo a seis o siete toros bravos es mucho menos cruel que matar a una perdiz atrayndola con reclamo o que matar a un cerdo o a un pollo4 ,se me objetar que esto ltimo no se hace por diversin1 sino por necesidad o por casi necesidad de alimentarnos4 ,concedmoslo4 ,pero no nos divertimos ms cruelmente que con los toros con otros animales8 ,las rias de gallos son menos feroces que la tauromaquia8 ,en algunos pases de ,oriente no se deleitan los ociosos en echar a pelear1 en cierta mesita redonda que sirve de circo1 a dos escarabajos de muy belicosa condicin que por all se cran8 ,una de las declamaciones ms hipcritamente sentimentales que se hacen contra las corridas de toros estriba en ponderar lo til que es el toro para la agricultura y su mansedumbre y sufrimientos en el trabajo2 pero los declamadores hipcritas olvidan o aparentan olvidar el mtodo nefando de que el hombre tirnico se vale para infundir en el toro la tan decantada mansedumbre convirtindole en buey4 ,esta es una de las ms abominables maldades que comete el hombre1 no slo con los toros1 sino con otros muchos seres sensibles4 ,a quin debe detestar ms la ,sociedad protectora de los animales1 a un torero de ,crdoba1 de ,ronda o de ,sevilla que mata al toro caballerescamente1 ,cara a cara y con razn1 como ,sancho ,ortiz a ,bustos ,tavera1 o a cualquiera de esos pcaros franceses1 que pasan los ,pirineos para ejercer en ,espaa sus traicioneras habilidades1 y vienen pitando con son ms medroso que el de la flauta de ,pan1 y estremeciendo de miedo a toda criatura masculina8 ,cmo la referida ,sociedad protectora nada dice contra estos asesinos de lo que est por venir y se desata en injurias contra el torero que mata en buena lid y a un individuo solo8 ,recuerdo que all en mi niez y en mi lugar y casa1 haba una sirvienta llamada ,frasquita4 ,era natural de ,torbiscn o de ,crtama1 porque de esto no estoy muy seguro1 aunque por dicha importa poco4 ,frasquita era linda y graciosa1 aunque pasaba ya de treinta aos y haba tenido mil desilusiones y pesares4 ,un criado gallego haba hecho con ella el papel de ,jason1 dejndola el prfido en abandono y trasponiendo no s si a ,montevideo o a ,buenos ,aires4 ,no imit ,frasquita a ,medea3 no mat a sus hijos1 sino los cri con esmero y cario4 ,yo sospecho1 sin embargo1 que ella1 tambin como la hija de ,minos1 ,indomitos in corde gerens ,ariadna furores1 concibi desmedido aborrecimiento1 no a un individuo solo1 sino a todo el gnero masculino4 ,ora sea por esto1 ora sea por la rara disposicin que ella tena1 lo cierto es que ,frasquita haca prodigios en el vasto corral que tenamos en casa poblado de pollos4 ,aunque poco cuidada1 ,frasquita tena la ms bien formada mano que puede imaginarse4 ,sus dedos fusiformes daran envidia a la ms empingorotada ,princesa4 ,y de estos dedos1 el ndice y el del medio de su ominosa diestra eran como truculentos alicates1 que penetraban por una pequea incisin y arrancaban a los voltiles lo que no es decible1 con rapidez inaudita4 ,los voltiles engordaban luego que era un contento y yo me complaca en comerlos2 pero el espectculo previo1 causa de la gordura1 me afliga bastante4 ,todava al pensar en aquello1 suelo exclamar con el poeta3 ,labitur ex oculis nunc quoque gutta meis4 ,dgaseme ahora con sinceridad si aquellos dos dedos de ,frasquita no eran ms fieros y traidoramente destructores que todos los rejones1 banderillas1 garrochas y espadas que contra los toros se esgrimen4 ,pero algo hay an1 mil veces ms abominable y tremendo3 el mtodo de que1 segn he odo contar1 se vale el hombre para producir el hgado gordo de ganso4 ,cabe mayor infamia que la de crear artificialmente una enfermedad para deleitarnos luego comindonos el resultado8 ,el poeta ,marcial aseguraba ya que en su tiempo se haca crecer tanto el hgado que vena a ser tan grande como el ganso todo4 ,adspice1 quam tumeat magno jecur ansere majus1 ,miratus1 dices3 hoc1 rogo1 crevit ubi8 ,qu diabluras1 qu perradas1 qu judiadas no se harn con el ganso1 para que el hgado le crezca con tan estupenda hipertrofia8 ,los franceses tienen alguna disculpa1 ya que puede decirse que al tratar as a los gansos1 se vengan de ellos1 porque graznando1 dieron la voz de alarma e impidieron a los galos que se apoderasen del ,capitolio3 pero los romanos1 a quienes los gansos salvaron1 no tuvieron perdn de ,dios1 cuando mucho antes que los franceses martirizaron a los gansos para hacer el jecur anseris1 que hoy llamamos foie gras4 ,delicioso manjar es por cierto1 pero yo declaro que todo el que se regala comindole sin escrpulo de conciencia1 no tiene derecho para maldecir de las corridas de toros4 ,y yo s de buena tinta que los seores marqus de ,san ,carlos y ,d4 ,luis ,vidart gustaban del foie gras y le coman a menudo4 ,la atroz conducta del hombre con los animales1 lejos de ser un atraso1 puede y debe considerarse como un progreso1 si nos apoyamos en la sentencia de ,don ,hermgenes1 de que todo es relativo4 ,quiero yo significar con esto1 que no hay crueldad ni horror de cuantos el hombre hace con seres animados irracionales que no haya hecho o haga con sus semejantes cuando no tiene animales silvestres o domsticos de qu valerse4 ,en todo pas1 como por ejemplo1 en la ,amrica precolombina1 salvo el ,per1 cuando no haba bestias de carga1 el hombre converta en bestia de carga al hombre4 ,y cuando la caza no daba suficiente provisin de carne1 y no haba carneros1 bueyes y cerdos que matar1 el hombre muy candorosamente1 ya con el pretexto de sacrificar a sus dolos1 ya sin pretexto alguno1 sola adoptar la mala costumbre de matar a otros hombres y de comrselos luego4 ,comparado1 pues1 con las corridas de toros todo cuanto hemos dicho a escape y desordenadamente sobre la ferocidad humana1 as en la edad antigua como en la moderna1 lcito es inferir y afirmar que las tales corridas distan mucho de ser un signo de barbarie en el pueblo que se complace en ellas1 y que hay sobrada hipocresa1 o por lo menos afn de mostrar un sentimiento refinado en censurarlas y condenarlas resueltamente4 ,prescindamos1 no obstante1 de comparaciones4 ,no digamos1 como ,d4 ,hermgenes1 que todo es relativo4 ,y sin exageracin veamos lo que se debe sentir1 pensar y afirmar de las corridas de toros1 no en otro siglo1 sino en el nuestro1 y no en remotos pases1 sino en la culta y cristiana ,europa1 de que forma parte nuestra ,espaa4 ,tal vez hay mucho de chiste y de broma en cuanto se alega en favor de las corridas de toros en el precioso libro del seor conde de las ,navas4 ,tal vez en el bellsimo prlogo del mencionado libro1 escrito por ,d4 ,luis ,carmena y ,milln1 cuya autoridad en tauromaquia es indiscutible y casi infalible1 se trasluzca tambin algo de burla y de irona4 ,yo mismo me he dejado dominar del buen humor y he desechado mi natural seriedad al escribir estos artculos4 ,tratado seriamente el asunto1 alguna razn1 aunque no por completo1 tendremos que dar al doctor ,morgades1 obispo de ,barcelona1 y a la asociacin que en aquella ciudad se est formando para oponerse a las corridas de toros4 ,yo me limitar a decir1 aunque se me tilde de poco patritico1 que prefiero el toreo portugus al castellano4 ,los infelices caballos1 que se van pisando las tripas1 y que todava en las ansias de la muerte1 andan por el circo a fuerza de palos1 que un rudo ganapn va sacudiendo sobre sus costillas1 ser el espectculo ms nacional de todos1 pero es espectculo feo1 villano1 horrible y repugnante por todo extremo4 ,si este martirio de los pobres jamelgos pudiera evitarse1 acaso no habra que decir mucho contra las corridas de toros4 ,y si adoptsemos el toreo portugus1 nada habra que decir sino grandes alabanzas1 por ser un ejercicio ecuestre en que el caballero y el caballo igualmente se lucen4 ,,el ,,extra,o ,,ltima ,,moda ,,de ,,par,s ,sin pecar de jactancioso1 me parece que puedo creer y decir que ,espaa1 desde fines del siglo ,,xv1 y tal vez durante todo el siglo ,,xvi1 fue la primera nacin del mundo4 ,y no slo lo fue por su material predominio1 descubrimientos1 conquistas y extensin territorial de su imperio1 el mayor que ha habido nunca1 sino por la excelencia en las artes de la paz y de la guerra1 de los ilustres varones que entonces produjo4 ,nuestra decadencia fue rpida4 ,los autores que han procurado explicar sus causas no me satisfacen4 ,lejos de m la soberbia presuncin de querer enmendarles la plana4 ,lo nico que me atrever a indicar1 no ya como causa nica1 sino como una de las causas de nuestra decadencia en el pensamiento1 fue el habernos aislado1 o bien por engredos o bien por recelosos1 de que nos inficionasen las herejas1 contra las cuales combati ,espaa gallardamente1 procurando conservar o reanudar el lazo unificante de la civilizacin europea y el soberano espritu que hasta entonces la haba informado4 ,muy decados ya1 vinimos a dar en el extremo contrario4 ,nos cremos atrasadsimos y entendimos1 hasta cierto punto con razn1 que para salir del atraso era menester alcanzar e imitar a las naciones que se nos haban adelantado4 ,largo sera1 y ms difcil que largo1 explicar aqu cmo deben ser esta imitacin y este alcance4 ,lo nico que yo dir es que en lo cientfico1 el imitar y el alcanzar se comprenden1 porque en lo cientfico cabe y hay progreso2 pero en lo puramente literario y artstico no se progresa nada4 ,el progreso no trae escultor que valga ms que ,fidias1 ni lrico mejor que ,pndaro1 ni trgico mejor que ,sfocles1 ni orador ms elocuente que ,demstenes1 ni poeta ms inspirado y elegante que ,virgilio4 ,considero1 pues1 absurda alucinacin la de creer que las artes del dibujo y de la palabra1 cuyo fin es crear la belleza1 vayan perfeccionndose y mejorndose con el tiempo4 ,antes bien1 me inclino a maravillarme ms por lo mismo que son menos reflexivos y artificiosos1 y ms inspirados y espontneos1 de los himnos de ,rig ,weda que de las odas de ,vctor ,hugo1 y del ,prometeo de ,esquilo que de ,hernani o de ,lucrecia ,borgia4 ,traigo a cuento todo lo que va dicho1 con ocasin de las ,academias del ,sr4 ,d4 ,carlos ,reyles1 notable escritor uruguayo4 ,academia viene a ser equivalente de novela corta1 y se funda este ttulo en uno de los significados que da nuestro ,diccionario a la palabra academia1 y que es como sigue3 figura desnuda diseada por el modelo vivo4 ,en una extensa carta literaria que dirig har tres o cuatro meses a ,el ,correo de ,espaa1 en ,buenos ,aires1 discurr muy por extenso sobre la primera academia del ,sr4 ,reyles1 titulada ,primitivo4 ,el mrito indisputable de este seor y la novedad extica de su arte de escribir novelas me mueven a discurrir tambin por extenso sobre su segunda academia1 titulada ,el ,extrao1 y a juzgar1 por varias razones muy interesante1 este estudio4 ,ya se entiende que si yo no creyera en el valer literario del ,sr4 ,reyles1 nada bueno ni malo dira acerca de sus obras4 ,si las censuro es por creer que el autor vale1 aunque anda harto extraviado4 ,su extravo proviene de la ya mencionada enfermedad epidmica1 nacida del menosprecio con que miramos a nuestra nacin o a nuestra raza1 y que se nota1 por fortuna1 ms que en ,espaa1 entre los escritores hispanoamericanos4 ,consiste la enfermedad en cierto candoroso y desaforado entusiasmo por la ltima moda de ,pars en literatura1 como si en literatura estuviesen bien las modas y como si en literatura se fuese progresando siempre1 como se progresa en ciruga o en qumica y mecnica aplicadas a la industria4 ,sin duda que1 en mi sentir1 nadie ha escrito hasta ahora una ms hermosa novela que el ,don ,quijote1 aunque yo no niego que podr un da escribir alguien otra mejor novela2 pero esta mejor novela no lo ser porque se haya progresado1 sino porque ,dios o la ,naturaleza1 la ,providencia o el ,acaso1 har que nazca1 en ,rusia1 en ,suecia1 en ,francia1 o quin sabe dnde1 un novelista ms ingenioso1 ms profundo y ms ameno que ,miguel de ,cervantes4 ,de todos modos1 la mejor novela que hoy se escriba1 no lo ser porque se funde en una esttica recin descubierta1 y porque se ajuste a determinados procedimientos a la ltima moda de ,pars1 sino que ser la mejor novela por la propia1 libre y tan poderosa como juiciosa inspiracin de quien con entendimiento tan sano como grande acierte a escribirla4 ,yo no entiendo de msica e ignoro lo que podr ocurrir en lo futuro con relacin a la msica2 pero sobre literatura1 aunque tambin entiendo yo poco1 entiendo lo bastante para estar segursimo de que no es dable en cierto sentido la literatura del porvenir4 ,se cae de su peso que la literatura1 reflejo de creencias1 doctrinas1 costumbres y leyes1 aspiraciones1 temores y esperanzas de cada poca1 vara tan a menudo como varan todas estas cosas en el seno de la sociedad humana4 ,en este sentido1 la literatura del siglo ,,xviii1 con relacin a la del siglo ,,xvii2 fue literatura del porvenir1 y la del siglo ,,xix lo fue con relacin a la del siglo ,,xviii1 y la del siglo ,,xx lo ser con relacin a la de nuestro siglo2 pero no es esta perogrullada lo que quiere expresarse cuando se habla hoy de literatura del porvenir4 ,lo que quiere expresarse es la aparicin de escritos tan profundos y sutiles que los de ,homero1 ,dante1 ,virgilio1 ,ariosto1 ,shakespeare1 todos nuestros grandes dramticos y los dramticos griegos1 en suma1 cuanto hay de conocido hasta ahora y puesto en letra de molde1 sea fruslera insubstancial1 superficial y epidrmica1 que de tal la califica el ,sr4 ,reyles1 comparado con lo que ya se va escribiendo y con lo que se escribir en adelante1 si ,dios no lo remedia1 ajustndose a los patrones1 cnones y moldes que vienen de ,pars1 ora inventados1 ora aceptados y autorizados all1 aunque vengan de ,alemania1 de ,rusia o de ,suecia4 ,todava hay en este nuevo arte literario que el ,sr4 ,reyles sigue1 algo que me choca ms que la supuesta superioridad de las obras1 por virtud de progresivo desarrollo4 ,lo que me choca ms es el propsito de que las novelas1 cuentos1 academias o como quieran llamarse1 no se han de escribir para deleitar y pasar agradablemente el tiempo con su lectura1 sino para mortificar1 aterrar y compungir a los lectores1 como con una pesadilla tenaz y espantosa4 ,y si esto fuese para hacernos aborrecer el mundo y todas sus pasiones1 alborotos1 pompas y vanidades1 el caso tendra explicacin1 salvo que yo1 en vez de llamar novelas a los libros que as se escribiesen1 los llamara obras ascticas1 materia predicable1 homilias o libros de moral severa y adusta1 como ,los gritos del infierno1 los ,casos raros de vicios y virtudes1 las ,agonas del trnsito de la muerte y los ,estragos de la lujuria4 ,por desgracia1 esta literatura a la moda no puede ser as1 porque para ella la moral1 si la tiene1 no se funda en ninguna religin1 ni en ninguna metafsica1 y el vicio y la virtud vienen a ser productos tan naturales y tan inevitables como el vitriolo y el azcar4 ,tampoco me conformo con los tipos o personajes que surgen de tales doctrinas1 que las profesan1 y que as ellos como el autor que los ha creado1 entienden que son refinadsimos1 exquisitos1 aristocrticos de una flamante y peregrina aristocracia1 y en todo superiores a los rastreros1 vulgares y timoratos burgueses4 ,la segunda academia del ,sr4 ,reyles saca a la palestra y pone en accin a uno de esos disparatados seres sublimes1 llamado ,julio ,guzmn4 ,el autor1 en mi opinin1 aspira a que admiremos a su hroe2 pero slo logra que nos parezca insufrible1 degollante y apestoso4 ,es cmica1 sin que el autor lo quiera1 la pretensin de hallar inauditas novedades en los refinamientos y quintas esencias con que la moderna cultura presta hechizos supremos a la lascivia4 ,yo entiendo1 y todo el mundo entender lo mismo1 si bien lo recapacita1 que en el vicio mencionado1 as como en todos los dems1 no ha habido el menor progreso desde las edades patriarcales4 ,lot y sus hijas1 ,dina y el prncipe de ,siqun1 los habitantes de ,pentpolis1 la seora de ,putifar y los caballeritos dandes y gomosos1 que vivan en ,bactra1 en ,ur o en ,menfis1 saban cuanto hoy pueden saber en punto a voluptuosidades todas las ninfas de ,pars y sus mantenedores y parroquianos4 ,cuando uno recuerda a ,oala y a ,oliba de ,ezequiel1 la ,nana de ,zola es una paloma sin hiel1 es una inmaculada cordera4 ,y cuando uno trae a la memoria los linimentos1 pomadas1 aromas1 afeites1 mudas1 untos y frotaciones1 con que durante un ao iban adobando a las ms lindas muchachas antes de presentarlas al rey ,asuero1 todos los refinamientos1 primores1 adornos y zahumerios de que puedan valerse las ms alambicadas ninfas de ,pars1 son la propia ordinariez y la ms vulgar cursilonera4 ,las artes cosmticas e indumentarias y todas las dems invenciones1 trapaceras y maas1 provocantes y fomentadoras del erotismo1 haban llegado a la perfeccin hace ms de tres mil aos y desde entonces nada han adelantado4 ,el ms curtido y experimentado en amor de todos los mozalbetes que viven en ,pars1 no podra describir con mayor exactitud que el divino ,homero los medios de seduccin de que se vale una mujer para engaar1 enloquecer y adormecer a su marido o a su amante4 ,dgaseme si ,juno no estaba bien industriada en todo ello1 cuando para encender en deseos frenticos el corazn de ,jpiter1 se puso el cinturn de ,venus y subi a la cumbre del ,grgaro4 ,onfale hizo hilar a ,hrcules2 ,dalila cort a ,sansn los cabellos y ,elena suscit una guerra espantosa que dur diez aos4 ,a ver si estas seoras1 y muchas otras de que estn llenas las historias sagradas y profanas1 no saban dnde les apretaba el zapato1 en cuanto se refiere al arte cuyas reglas fundamentales puso ,ovidio en verso4 ,pero volvamos a ,julio ,guzmn el extrao1 y pongamos trmino a las divagaciones4 ,el suceso que presta asunto a la novela o academia1 es harto frecuente en la vida real4 ,durante la ma1 que ya no es corta1 he visto yo docenas de casos parecidos3 una mujer que1 ya por una razn1 ya por otra1 casa o se propone casar con su hija1 con su sobrina o con su hermana1 al hombre de quien est o estuvo enamorada y con quien tiene o tuvo poco castas relaciones4 ,esto1 aunque frecuente1 es bellaquera de marca mayor1 que nunca debe disculparse3 pero menos disculpa tiene el arrepentirse por tan desmaada manera1 que el galn a quien quiere casar su enamorada1 mate a disgustos o poco menos1 as a dicha enamorada como a la novia que le ha buscado4 ,y todo ello por exceso de amor1 porque l est prendado de ambas y porque se encuentra1 aunque sea innoble comparacin1 que suplico se me perdone1 como burro entre dos piensos4 ,en resolucin1 ,julio ,guzmn1 a quien su querida ,sara se allana a casar con su hijastra ,cora1 se arregla de suerte que causa la infelicidad de ,cora y de ,sara y se queda sin la una y sin la otra4 ,no debiera1 pues1 llamarse ,julio ,guzmn1 sino ,pedro ,urdemalas4 ,lo cierto es que en esta academia de ,el ,extrao todos son infelices4 ,y cmo no ha de serlo el extrao1 y cmo no ha de hacer infelices a cuantos le rodean y a cuantos se interesan por l1 cuando es vctima de una vanidad ridcula y de las ms indigestas doctrinas pesimistas1 materialistas y atestas8 ,y es lo singular que1 despus de todas mis censuras y despus del mal efecto que me produce la multitud de insufribles galicismos que hay en ,el ,extrao1 todava persisto en ver en el autor muy notables prendas de novelista4 ,slo las desluce la manera de escribir a la ltima moda y de imaginar que hay novedad y mejora en ello4 ,hasta el desencanto1 la desesperanza y el hasto que pueda tener ,julio ,guzmn1 valen poqusimo1 en comparacin de los que tres mil aos antes tuvo ,salomn1 segn el ,eclesiasts4 ,afortunadamente1 en nada malo hay novedad1 ni cabe progreso4 ,tal vez pueda haber novedad y tal vez quepa el progreso en lo bueno4 ,si la literatura del porvenir as lo entendiese y as lo buscase1 ms razn tendra de ser y yo no me atrevera a censurarla4 ,la censuro1 porque hace lo contrario4 ,aun en los tiempos en que la mente humana imaginaba divinidades tirnicas y crueles1 los grandes poetas1 sobreponindose a la desconsoladora creencia1 buscaban y hallaban un final desenlace1 trascendente y dichoso1 para sus tragedias ms horribles1 dejando a la ,providencia justificada y glorificada4 ,as ,minerva ahuyenta a las ,furias y devuelve a ,orestes la paz del alma1 y as ,prometeo es libertado y salvado por el hijo mismo del dios que tan horriblemente le castigaba4 ,,sobre ,,la ,,novela ,,de ,,nuestros ,d,,as ,hace ya tiempo que escrib un artculo dando cuenta al pblico espaol de las novelitas llamadas ,academias1 que ha escrito el literato uruguayo ,d4 ,carlos ,reyles4 ,como yo no me complac nunca en tomar un libro insignificante o tonto para objeto de mis burlas1 para decir chistes fciles y de baja ley y para hacer el papel de dmine empleando la disciplina o la palmeta1 cualquiera que me conozca comprender que1 si habl de las novelitas mencionadas1 fue por haber encontrado en ellas verdadero mrito y por juzgarlas digno asunto de la crtica4 ,as lo entendi tambin su autor ,d4 ,carlos ,reyles1 y1 si ha contestado a mi artculo1 en ,el ,liberal1 ha sido de modo tan corts y tan lisonjero1 que me mueve a la rplica1 aunque slo sea por agradecimiento y por cortesa4 ,voy1 pues1 a replicar al ,sr4 ,reyles1 aunque me parece harto dificultoso1 porque dicho seor no defiende directamente sus obras1 las cuales ms bien han sido elogiadas que censuradas por m4 ,lo que defiende es una determinada esttica que yo en cierto modo y hasta cierto punto condeno4 ,de aqu que para hacer los distingos indispensables y marcar bien los lmites hasta donde se extiende mi condenacin y las razones en que sta se funda1 necesite yo ms espacio del que puede ofrecerme ,el ,liberal y acaso ms paciencia de la que presumo que han de tener sus lectores4 ,har1 no obstante1 un esfuerzo para ser breve y para decirlo todo en cifra y resumen1 aunque sea con mengua de lo explcito y de lo claro que anhelo ser siempre en mis escritos4 ,en literatura no hay modas de ,pars1 como en trajes y adornos de seoras1 y tampoco hay progreso en literatura como en qumica1 ciruga o mecnica1 aplicada a la industria4 ,por consiguiente1 quien entiende que hay tales modas y tales progresos1 escribe mucho peor que si entendiese lo contrario1 corta las alas de su ingenio en vez de alargarlas y darles fuerzas1 pierde parte de su originalidad1 cuando no la pierde toda y se expone a caer en lo falso1 en lo amanerado y en lo extravagante4 ,esto es lo que yo he dicho y esto lo que trata de impugnar el ,sr4 ,reyles1 aunque en mi sentir no lo impugna4 ,lo que yo niego es que deba haber modas y que las modas tengan que venir de ,pars2 pero cmo he de negar yo que el sentir1 el pensar y el imaginar de cada perodo histrico sean diferentes y que se refleje en las obras de imaginacin esta diferencia8 ,sin querer imitar a nadie1 espontneamente1 hasta contra nuestra voluntad1 hasta cuando nos empeamos en ser o en aparecer como de otro siglo o como de otra poca1 somos por virtud de leyes ineluctables1 de nuestra poca y de nuestro siglo4 ,supongamos por un instante que no hay esas novelas francesas y rusas que el ,sr4 ,reyles pone por las nubes o que ni l ni yo las hemos ledo1 o que no hemos ledo sino las novelas espaolas de los siglos ,,xvi y ,,xvii y que nos empeamos en imitarlas y hasta que reflexivamente las imitamos4 ,el resultado ser1 si en el ,sr4 ,reyles y en m hay personalidad y fondo propio1 que escribiremos novelas muy diferentes por todos estilos de las antiguas1 muy de nuestro siglo y mucho ms nuestras que imitando las francesas o las rusas4 ,la imitacin de lo antiguo es1 por otra parte1 mil veces ms segura4 ,lo tonto1 lo disparatado1 y lo vulgar1 todo ha cado en olvido o en descrdito4 ,varias generaciones de crticos y el desdn de las gentes han barrido lo insignificante y lo malo1 como quien barre basura4 ,lo bueno1 lo llamado clsico1 queda solo en nuestra memoria1 se nos presenta como ejemplo y como modelo1 nos induce a la imitacin y nos excita a la competencia4 ,en lo moderno1 al contrario1 las obras de literatura estn como la mies en la era1 sin que nadie haya separado an el grano de la paja1 ni lo que ha de ser alimento agradable y sano de la semilla desabrida o de la cizaa1 que1 en vez de deleitar y de nutrir1 embriaga y causa vahdos4 ,de aqu que el que imita lo moderno corre peligro de engaarse1 deslumbrado por el aplauso vulgar y por el prestigio de la moda1 y en vez de imitar exquisiteces y bellezas1 imita estrafalarias novedades o insulsas tonteras4 ,claro est que1 a pesar de todo1 si el imitador vale algo1 por cima de esas novedades y de esas tonteras1 surgir y descollar su propio talento4 ,pero no sera mejor que no se entusiasmase tanto por lo moderno1 que no se pasmase tanto de los primores franceses y rusos1 a fin de no tener que ponerse en zancos1 que empinarse y que estirar violentamente su ingenio para salir por cima de esas tonteras y de esas novedades1 mostrndose tal como es8 ,el ciego y fervoroso imitador de lo moderno se asemeja a alguien metido en enmaraado matorral1 de donde le cuesta gran trabajo sacar la cabeza1 as para orientarse como para que la gente le vea1 mientras que el imitador de lo antiguo se asemeja a alguien que est en soto bien cultivado1 de donde se arrancaron ya las matas enanas y espinosas1 se podaron las ramas intiles y se roz la mala hierba4 til o bello y elevado adems1 es cuanto all queda4 ,sin imitar a nadie pueden escribirse obras nuevas y buenas2 pero tambin1 imitando lo antiguo1 se puede escribir bien1 y ser nuevo1 hasta sin pretenderlo y contra la voluntad y el propsito de quien escribe4 ,fray ,luis de ,len1 pongamos por caso1 se propuso imitar1 casi copiar a ,horacio1 en la vida del ,,campo2 pero informado el poeta de muy diverso espritu1 produce algo1 enteramente diverso tambin1 y de tamaa novedad1 que ,horacio1 resucitado y conociendo bien el habla castellana1 no hubiera penetrado el peregrino y para l misterioso sentimiento que palpita en la imitacin de su oda4 ,toma ,caldern la fbula de ,prometeo para argumento de un drama1 y toman ,feneln y ,lope el asunto de la ,odisea para el ,telmaco y la ,circe1 y nada hay ms caracterstico de su poca que las obras de estos tres ingenios1 ni nada ms extrao al sentir1 al pensar y al imaginar de ,esquilo y de ,homero4 ,literalmente1 los versos de ,andrs ,chenier son un centn de trozos traducidos del latn y del griego2 pero1 infundida el alma de ,andrs ,chenier1 en el centn susodicho y prestndole nueva y poderosa vida1 le convierte en manifestacin lrica de las ideas1 pasiones y creencias de fines del siglo pasado y en base flamante de la gran poesa que ha florecido en ,francia en el presente siglo4 ,no se crea1 por lo expuesto1 que yo apruebe slo la imitacin de lo antiguo y que repruebe en absoluto la de lo moderno y extranjero4 ,lo nico que repruebo es la carencia de discernimiento y la sobra de idolatra servil en esta imitacin4 ,convengo en que se puede y hasta se debe enriquecer la literatura propia con lo mejor que se halle en los autores contemporneos de otras naciones4 ,no por eso se expatria mentalmente el que lo hace4 ,quin ms espaol que ,lope8 ,y ,lope1 no obstante1 era tan imitador y tan apasionado admirador de los italianos1 que llegaba a exclamar3 ,cmo he de competir con ellos1 que son 444solos y soles1 yo con mis rudos versos espaoles8 ,evidente es asimismo que ,boscn y ,garcilaso1 importando en ,espaa la mtrica y el modo de poetizar de los italianos1 prestaron poderoso impulso y nuevo aliento a la literatura de su patria sin hacerle perder su originalidad castiza1 sino suministrndole nuevos moldes de donde pudo salir y sali mejor ataviada y ms limpia1 refulgente y hermosa4 ,yo mismo1 por ltimo1 he celebrado1 no poco de lo extico e importado de ,francia que hay en ,rubn ,daro1 sosteniendo que cuando este poeta atina en la eleccin de lo que toma1 lo reviste de la forma conveniente1 lo expresa en su idioma castizo y lo adapta como importa adaptarlo1 lejos de menoscabar1 enriquece la lira castellana con cuerdas nuevas y con tonos que tienen algo de inauditos4 ,pero desde esto hasta la exagerada admiracin del ,sr4 ,reyles por las novelas francesas y rusas1 hay todava enorme distancia1 que yo no paso4 ,las comparaciones son odiosas1 y no tratar yo de sostener contra el ,sr4 ,reyles que la novela contempornea espaola no es inferior a las de los pases citados4 ,ir modesta y humildemente hasta conceder que es inferior2 pero la inferioridad consistir en que los novelistas espaoles del da somos menos discretos1 menos instruidos1 menos hbiles y menos inspirados que los franceses y que los rusos4 ,consistir en suma1 en nuestra general decadencia2 en que as como ahora no hay ,grandes capitanes como ,gonzalo de ,crdoba2 ni pasmosos marinos1 como el marqus de ,santa ,cruz2 ni egregios polticos1 como el ,cardenal ,cisneros1 tampoco hay novelistas como ,cervantes4 ,y no consistir esto1 en manera alguna1 en los progresos que ha habido en la novela1 progresos realizados en tierra extraa y no aprovechados por nosotros4 ,no consistir en ese arte tan exquisito1 de que habla el ,sr4 ,reyles1 que afina la sensibilidad con mltiples y variadas sensaciones1 y tan profundo1 que dilata nuestro concepto de la vida con una visin nueva y clara2 arte1 a lo que se infiere de las palabras del ,sr4 ,reyles1 recin inventado1 por cuya estupenda virtud se hace sentir por medio del libro1 lo que no puede sentirse en la vida sin grandes dolores1 lo que no puede pensarse sino viviendo1 sufriendo1 y quemndose las cejas sobre los ridos textos de los psiclogos4 ,esta afirmacin del ,sr4 ,reyles1 raya a mi ver1 en hereja literaria1 casi monstruosa4 ,qu novsimo arte exquisito y profundo es ese que no se ha descubierto sino a fines del siglo ,,xix en ,francia1 en ,suecia o en ,rusia8 ,de suerte que ,bourget1 ,ibsen y ,tolsto emplean un arte ms exquisito y profundo que los autores del ,quijote y de ,la ,celestina8 ,con que ,cervantes haca sentir menos y ahondaba menos en la mente y en el corazn humanos que los modernos novelistas que cito8 ,o la humanidad era ms boba y simple en los pasados siglos que lo es en el da1 o no hay tal superioridad en las novelas rusas y francesas de ahora4 ,dnde est la novela de ahora1 rusa o francesa1 a la que pueda nadie prometer1 no la perpetua juventud1 no la vida inmortal que tiene el ,quijote1 sino la longevidad gloriosa y el favor popular de que goz durante dos o tres siglos el ,amads de ,gaula8 ,moda1 afectacin rebuscada y caprichoso artificio hubo1 sin duda1 en los libros de caballeras4 ,pero quin me demuestra la naturalidad espontnea y las honduras filosficas de las novelas neurticas1 psicolgicas1 simblicas y naturalistas que privan hoy8 ,no podran ser tambin artificiosas1 falsas y no menos llenas de afectacin y de amaneramiento1 con la pcara circunstancia de poner de mal humor a los lectores y de divertir menos al pblico del siglo ,,xix1 que ,las ,sergas de ,esplandin o que ,tirante el ,blanco divirtieron al pblico del siglo ,,xvi8 ,al cabo1 la burla1 la parodia de los libros de caballeras dio motivo y aun se puede decir que inspir y produjo el ms bello y profundo libro de entretenimiento1 en prosa1 que hasta ahora en el mundo se ha escrito4 ,me atrevo a dudar de que el ingenio del manco de ,lepanto se inspire en las novelas en moda hoy y haga de ellas una parodia que equivalga al ,quijote4 ,acaso no merecen ms que una stira como la que escribi ,boileau contra las novelas de su tiempo4 ,aquellas novelas tambin estuvieron de moda1 tambin entusiasmaron a un pblico ilustradsimo1 donde figuraban filsofos1 ilustres pensadores y egregios personajes del gran siglo de ,luis ,,xiv1 y sin embargo1 pasaron de moda4 ,no es de maravillar1 por consiguiente1 que pasen tambin de moda las novelas del da4 ,esto viene en apoyo de mi tesis1 en la cual no afirmo que en literatura no haya modas1 sino que no debe haber modas en literatura y que los verdaderos literatos1 cuando quieran escribir obras durables y no contentarse con un aplauso efmero1 y cuando quieran emplear el verdadero arte exquisito y profundo1 no descubierto recientemente en ,rusia1 sino conocido ya en ,grecia1 desde los tiempos de ,homero1 deben prescindir de la moda y dejarse llevar de la propia y natural inspiracin de la que nace1 sin buscarlo ni pretenderlo1 cuanto hay de original1 de peregrino y de nuevo4 ,para que no me tilden de prolijo1 no toco aqu otro punto de tan axiomtica evidencia que apenas requiere demostracin1 a saber3 que en ciencias1 en organizacin poltica y econmica de la sociedad humana1 en costumbres1 en comercio1 en industria1 hay progreso2 pero que en literatura1 en poesa1 no le hay4 ,explicar esto con claridad conveniente1 a fin de evitar confusiones y argumentos fundados en mala inteligencia1 sera tarea largusima1 y la dejo para otra ocasin en que venga a propsito y pueda yo extenderme4 ,,del ,,progreso ,,en ,,el ,,arte ,,de ,,la ,,palabra ,i ,la pesadsima cuestin de ,cuba atrae de tal suerte la atencin del pblico1 que parece inoportuno escribir de otra cosa que no sea de la pesadsima cuestin de ,cuba o de algo que con ella se relacione4 ,no me atrever yo a decir que sea todo torpeza de nuestra parte4 ,dir1 s1 que en esto de guerras civiles es y fue siempre tenacsima nuestra raza4 ,bien mirado1 no cay sobre ,espaa aquel inmenso diluvio de moros de que nos habla ,fray ,luis de ,len en la ,profeca del ,tajo4 ,vinieron a lo ms la vigsima parte del nmero de soldados que hemos enviado a ,cuba en estos ltimos veinte o treinta meses1 y1 aunque sea triste decirlo1 ellos bastaron para enseorearse de toda ,espaa y para que el clebre ,muza se pelase las barbas1 apenas desembarc1 al notar que casi nada le quedaba que hacer1 porque todo estaba ya hecho4 ,si es desvaro de mi imaginacin ,dios me lo perdone1 pero a menudo todo aquello de ,d4 ,rodrigo1 ,d4 ,julin1 ,d4 ,opas1 la ,cava y los hijos de ,vitiza1 me parece un pronunciamiento como los de ahora1 salvo que hubo en l unos cuantos moritos1 que vinieron como legin extranjera4 ,de aqu que la batalla del ,guadalete y la batalla de ,alcolea sean a mi ver muy semejantes4 ,y as como recientemente1 despus de una de estas batallas1 la mayora de los espaoles se hizo partidaria furiosa de los derechos individuales1 entonces se hizo partidaria del ,alcorn de ,mahoma4 ,poco dur el dominio del extranjero en nuestra tierra4 ,espaa se declar independiente de los califas de ,damasco y eligi rey para s4 ,el primer ,abderramn fue el ,d4 ,amadeo de entonces4 ,y si el califato dur ms que el reinado de ,d4 ,amadeo1 lo que ocurri al terminar ambas cosas puede muy bien asimilarse4 ,entre los reyezuelos de ,taifas y el comunalismo1 el caciquismo1 el regionalismo y el autonomismo1 no se me negar que puede notarse alguna semejanza4 ,en consecuencia de lo expuesto1 considero yo la lucha entre moros y cristianos1 que empez en el ,guadalete y acab en ,granada1 con el eplogo de la rebelin de los moriscos alpujarreos1 como una largusima guerra civil1 que dur siete u ocho siglos4 ,y no impidi esta situacin de guerra civil casi perpetua1 el que los espaoles se aunasen y peleasen gloriosamente contra los extranjeros1 realizando portentosas hazaas1 digno y propio asunto de las ms hermosas epopeyas4 ,as vencimos1 sin distincin de moros y cristianos1 en ,roncesvalles a las aguerridas huestes del emperador ,carlo ,magno2 en no pocos puntos de nuestro litoral1 a los terribles piratas normandos1 idlatras y feroces2 y en cien reidas y sangrientas batallas1 como las ,navas de ,tolosa y el ,salado1 a todo el poder fantico de ,africa2 a la ingente muchedumbre de almorvides1 almohades y benimerines1 que se volc sobre ,espaa en sucesivas y devastadoras invasiones4 ,independientemente de esto1 yo me obstino en figurarme la prolija contienda de siete u ocho siglos como una obstinadsima guerra civil1 dentro de la cual caba y haba otra multitud de guerras civiles1 ya de moros1 contra moros1 ya de cristianos contra cristianos1 ya de los de una religin contra los de la otra4 ,cuando terminaron estas guerras civiles1 merced al esfuerzo y tino de los ,reyes ,catlicos1 la audacia1 la destreza en las artes de la guerra y de la poltica1 y el ansia de imperio1 de aventuras y de poder1 fueron tales y tan grandes en los espaoles unidos1 que stos impusieron su hegemona a ,europa entera1 prevalecieron y descollaron entre los pueblos todos1 y para dilatar su imperio y tener campo abierto a su ambicin1 a su codicia y a su empeo de gobernar las cosas humanas1 como si fuera por ministerio divino y ellos fueran nuevo ,pueblo de ,dios1 fue menester que la ,providencia les permitiese1 y tal vez los diputase y habilitase para descubrir nuevos mundos4 ,bien estamos pagando ahora todas aquellas lozanas y todos aquellos atrevimientos de las edades pasadas4 ,y todo ello por la aficin al merodeo1 a la vagancia y a la vida rota y sin freno1 que las guerras civiles traen consigo4 ,lo que sucede en ,cuba carece de otra explicacin4 ,los espaoles que all residen1 y hasta los mulatos y negros1 ya libres y espaolizados1 no tienen fundado motivo para rebelarse1 como no aspiren a algo a modo de suicidio colectivo y como de casta1 porque es evidente que con la proteccin y la cercana de los ,estados ,unidos1 a los veinte aos o antes de la nominal independencia de ,cuba1 no quedar en ,cuba un palmo de tierra que no pertenezca a un yankee1 ni pasear por las calles de la ,habana1 decentemente vestido1 alguien que no sea yankee o que no disimule mucho su procedencia espaola1 chapurreando la lengua inglesa4 ,quiero suponer que el suelo de ,cuba llegar entonces a estar ms poblado y mejor cultivado2 que producir ms tabaco y ms caf2 que dar de s tanta azcar1 que si los bocoyes de una sola de sus cosechas se arrojasen al ,atlntico1 el ,atlntico se convertira en descomunal tazn de almbar2 pero nada de esto gozara la gente de raza espaola1 que no haba sabido crearlo1 sino la raza superior de los yankees1 que lo creara1 con la actividad y con el acierto de que carecen los criollos de casta espaola1 los cuales no es de presumir que con la independencia haban de ser ms industriosos y atinados en sus empresas que libres hoy y gobernndose con autonoma administrativa1 bajo la bandera maternal de ,espaa4 ,en suma2 yo no veo motivo para que esta guerra de ,cuba dure unos cuantos siglos como dur la guerra civil de que ya hemos hablado4 ,la guerra es ahora muy cara1 y hasta por razones econmicas debe terminar pronto la guerra4 ,entre tanto1 y para distraernos1 si es posible1 hablando de otros asuntos1 y para complacer a algunos amigos1 quera yo hablar del progreso1 con relacin a las artes de la palabra y explicar lo que dej por explicar acerca de esto en mi artculo1 rplica a otro de ,d4 ,carlos ,reyles1 publicado en este peridico en el da #c del corriente4 ,por desgracia1 la preocupacin de la guerra de ,cuba me ha llevado1 como vulgarmente se dice1 por esos trigos1 y me ha movido a escribir sobre muy distinta materia4 ,reconozco que lo escrito poco o nada tiene que ver con el progreso1 a no ser para negarle y para afirmar que1 mutatis mutandis1 los casos se repiten y vienen a ser siempre los mismos4 ,erit altera qu vehat ,argo ,delectes heroas3 erunt etiam altera bella4 ,para introduccin hay tambin ms que de sobra en la divagacin precedente4 ,yo la hallo1 no obstante1 tan ajustada a la verdad y tan candorosa1 que no me decido a suprimirla4 ,quede y valga1 pues1 como principio de esta meditacin ma sobre el progreso1 la cual meditacin no puede ya ser corta1 a no incurrir en la monstruosa desproporcin de un exordio mayor que el discurso a que precede4 ,para evitar la desproporcin1 y adems porque tengo mucho que decir1 har el discurso ms largo que de costumbre1 abusar por esta vez sola1 lo prometo y casi lo juro1 de la paciencia de los lectores1 y dividir el artculo en dos o tres raciones o dosis4 ,sea esta la primera4 ,lo que es por instinto y por aficin1 yo soy tan progresista como el que ms4 ,no fueron ni son ms progresistas que yo los generales ,riego y ,espartero1 ni el propio ,sr4 ,reyles1 que cree que ha podido inventarse1 pocos aos ha1 un arte1 desconocido antes1 muy profundo y muy exquisito1 por cuya virtud y con cuyos preceptos se escribirn los dramas y las novelas del porvenir y otros mil primores1 sutilezas y honduras que dejarn tamaitas y harn que desdeemos por superficiales y vulgarsimas1 cuantas obras de entretenimiento hasta hoy se han escrito4 ,pero la reflexin acude luego4 ,me paro a reflexionar y voy limitando mi creencia en el progreso1 y cercenando tanto de ella1 que no puedo menos de dejarla muy reducida4 ,en la totalidad de los seres1 en el conjunto de las cosas creadas1 empiezo yo por decirme1 no cabe progreso alguno4 ,las incomprensibles y elevadas obras de ,dios estn hoy tan perfectas como en el primer da4 ,as lo afirman y lo cantan los tres arcngeles en el maravilloso prlogo del ,fausto4 ,ello ser1 slo ,dios sabe de qu suerte4 ,lo nico que yo afirmo1 con el apoyo de los tres arcngeles1 cuyo cantar aplaudo1 es que no crece ni mengua1 en su conjunto1 la cumplida perfeccin de lo creado4 ,inteligencias superiores a las humanas1 conciliarn acaso en comprensiva sntesis ciertas antitticas proposiciones4 ,nuestra dbil mente1 no lo puede1 ni lo podr nunca4 ,vemos cuanto fue1 es y ser1 desenvolvindose en sucesivas mudanzas1 dentro de algo indefinido y vaco1 a manera de molde1 que llamamos1 tiempo4 ,tal vez columbramos la eternidad inmutable2 pero al menos en esta vida mortal no acertamos a comprenderla4 ,pensando1 pues1 con sujecin a nuestros pobres recursos naturales1 sin el auxilio de la fe o de una imaginacin tan alta1 que jams hallar en ninguna lengua humana trminos para expresar lo imaginado1 es seguro que lo bueno y lo hermoso del todo1 no mengua ni crece1 no se deteriora ni se mejora4 ,la gloria del ,altsimo sera mayor o sera menor1 segn sus obras fuesen mejorndose o deteriorndose1 lo cual es absurdo4 ,la omnipotencia1 la bondad y la sabidura del ,ser ,supremo1 no sufren quebranto ni reciben aumento1 porque son infinitas4 ,cierto que las cosas no son ni valen nada1 porque no son ,dios2 pero1 sin duda1 son algo por el ser que ,dios les da1 y este es otro misterio1 cuya obscuridad tenebrosa no hay ni habr nunca mente de hombre nacido que ponga en claro4 ,aunque el ,universo no se considere sino como manifestacin de la actividad divina1 el poder creador1 conservador y benfico de esa actividad1 nos parecer mayor o menor1 segn el ,universo gane o pierda4 ,es por consiguiente1 lo ms atinado y juicioso por nuestra parte1 el creer que las cosas1 de acuerdo con el cantar de los tres arcngeles1 estn bien como en el primer da3 ni ms ni menos1 porque no cabe aumento ni disminucin en lo infinito del saber y de la bondad de quien las ha creado4 ,descendamos ya de tan elevadas esferas metafsicas4 ,si me he extraviado al querer subir a ellas1 vlgame para disculpa mi intencin recta y sana4 ,acaso me hubiera estado mejor no pugnar por encumbrarme tanto1 y limitarme desde luego1 como ya me limito1 a este mundo sublunar y a los hombres que le habitan1 en quienes cabe progreso1 porque1 sin duda1 tuvieron principio y crecieron2 pero ser1 a mi ver1 progreso limitado1 porque ni ste planeta ha de durar siempre1 ni es probable tampoco que la humanidad contenga en s1 en germen1 facultades que se desenvuelvan en ascensin perpetua1 ya mejorndola con incesante e indefinido progreso1 ya haciendo brotar de su seno lo que llaman ahora el superhombre1 en cuyo advenimiento creen no pocos1 como1 por ejemplo1 el ,sr4 ,d4 ,pompeyo ,gener1 y para los cuales sospecho que se escribirn esas novelas del porvenir de que nos habla el ,sr4 ,reyles1 emplendose en escribirlas el nuevo arte potico recin inventado y que es tan exquisito y tan profundo4 ,sobre todo ello hablaremos en artculo aparte1 por ser ya muy largo el presente4 ,,ii ,desde la mona catarrinia hasta la elegante y hermosa ,helena y desde los antropiscos alalos que salieron de la ,lemuria y se esparcieron en manadas y aullando por todo el mundo1 hasta el hombre que compuso la ,iliada y los que la entendan y gozaban leyndola1 hay progreso tan pasmoso que1 aun suponiendo millares de siglos para realizarle1 todava nos parece inverosmil y punto menos que imposible4 ,acaso sea todo ello ensueo ingenioso de los sabios que se dedican a la ,prehistoria4 ,permtasenos dudar de las afirmaciones de esta ciencia flamante4 ,prescindamos de ella4 ,y afirmemos1 con los datos que suministra la historia documentada y no soada1 que ni en hermosura1 ni en fuerza y agilidad corporales1 ni en valenta y entereza de nimo1 ni en claridad y elevacin de pensamientos1 presenta hoy nuestro linaje tipos ms nobles y perfectos que los que aparecen ya1 como personajes reales1 har ms de tres mil aos4 ,el hombre1 por lo tanto1 no ha realizado progreso alguno1 en su propio ser1 durante tan largo tiempo4 ,lo contrario es lo que puede o parece que puede afirmarse cuando se consideran la sublimidad de la misin de algunos individuos de nuestra especie1 la felicidad con que la cumplieron y la transcendencia benfica de sus obras1 en cuya comparacin nada hay equivalente en el da4 ,las empresas a que dieron cima individuos y colectividades de tiempos muy antiguos1 no se columbra que puedan tener hoy1 ni en un cercano porvenir1 algo que las supere4 ,no niego yo la posibilidad de nada2 me limito a declarar que no percibo1 por ejemplo1 gloria mayor1 ni en lo presente ni en lo futuro1 a la de la antigua ,grecia1 que echa el cimiento1 crea la traza y forja el molde de toda la ulterior cultura europea2 a la de una sola ciudad1 ,roma1 que se enseorea de lo mejor del ,orbe1 y con sus leyes y su idioma lo unifica y lo prepara para recibir con mayor facilidad otro ms alto elemento de civilizacin2 y a la de esta misma ,pennsula en que vivimos1 que1 para extender esa civilizacin ms all de los linderos y trminos conocidos hasta entonces1 logra descubrir nuevos mundos4 ,repito1 pues1 que los hombres que hicieron tan grandes cosas no son inferiores a los del da4 ,luego en nuestro propio ser no ha habido progreso alguno4 ,el progreso es con todo innegable1 si no en nosotros1 en lo que est fuera de nosotros1 aunque en nuestro poder y acumulado por herencia4 ,napolen1 por ejemplo1 no vale ms que ,alejandro el ,grande2 pero ,napolen tiene caones y otros medios de guerrear que ,alejandro no tena4 ,ni ,kant ni ,hegel valen tanto como ,aristteles2 pero ,aristteles no posea ni la vigsima parte de datos cientficos que ,kant y ,hegel4 ,harto se comprende as en qu sentido y hasta qu punto el progreso es indudable4 ,hay progreso en la ciencia2 pero en el arte no hay progreso4 ,si ,percles resucitara hoy se quedara turulato al or el fongrafo1 al hablar por telfono y al ver el alumbrado elctrico1 los globos aerostticos1 los ferrocarriles y la fotografa4 ,hasta una cajilla de fsforos de a perro chico le derribara al suelo1 atolondrado de pasmo y de sorpresa2 pero de seguro que no hallara entre todas las heteras de ,pars una ms discreta1 distinguida y guapa que ,aspasia1 y la ,magdalena le parecera una triste parodia del ,partenn1 y la torre ,eiffel un feo y monstruoso engendro4 ,yo confieso que1 si se reuniesen las ms selectas poesas lricas de los grandes poetas de hoy y ,percles pudiese leerlas y entenderlas1 haba de hallarlas superiores a las de ,pndaro4 ,prolijo sera explicar el por qu4 ,baste con que yo reconozca que en lo lrico sobrepujamos a los antiguos4 ,no as en lo dems4 ,la misma abundancia de conocimientos y el prurito de analizar las cosas y de mirar por todos lados cada objeto1 quitan gracia1 ligereza y nitidez al estilo y le hacen pesado1 confuso y difuso4 ,acostumbrado ,percles a la rapidez de la narracin de ,herodoto1 no podra aguantar ni al grande historiador ,macaulay1 el cual1 si hubiera continuado su historia de ,inglaterra hasta nuestros das1 hubiera tenido que dar a la estampa centenares de volmenes de la edicin ,tauchnitz1 y hubiera sido menester1 hasta para un lector inteligente y asiduo1 el empleo de algunos aos de vida slo para leer a ,macaulay y enterarse a medias de lo que dice4 ,acostumbrado1 adems1 ,percles a la concisin en el narrar de tantas y tan bellas fbulas1 leyendas y tradiciones de su patria1 yo apostara mil contra uno a que no sufrira con paciencia1 sin bostezar y sin dormirse1 las pesadsimas e interminables descripciones de una novela de ,zola4 ,es cierto que cualquiera me dir para contestarme que ,zola no escribe para que le lea ,percles1 sino para que le lean los hombres del da4 ,y como los hombres del da gustan mucho de sus novelas1 ,zola tiene grandsimo mrito1 y lo que yo digo1 nada prueba en contra4 ,mi rplica es clara4 ,yo no quiero inferir ni infiero nada contra el mrito de las novelas de ,zola4 ,escritas han sido para agradar en el da1 y esto se ha logrado4 ,bastante mrito es esto4 ,lo nico que yo pretendo demostrar es el indiscutible progreso de la ciencia y el sobrado discutible progreso del arte4 ,es evidente que ,percles se admirara y gustara del telfono2 pero tambin es evidente o casi evidente que no se admirara ni gustara de casi ninguna de nuestras novelas4 ,para mayor evidencia an1 acudamos a otra bella arte3 a la escultura4 ,nadie me negar que aquel glorioso personaje que dio nombre a su siglo y que tena tan claro entendimiento y tan delicado gusto1 recordara el ,jpiter y la ,minerva de su amigo ,fidias1 y todas las estatuas de nuestras plazas1 templos y paseos le pareceran menos que medianas4 ,supongamos ahora que al resucitado ,percles le sirve de cicerone un sabio de los ms profundos del da1 muy convencido de la incomparable superioridad de todo lo de hoy sobre todo lo antiguo1 y muy al corriente de los adelantos de la ciencia y de las invenciones novsimas ms ingeniosas4 ,este sabio lleva al olmpico ,percles a un gabinete o museo de figuras de cera y me le deja estupefacto y aturdido4 ,qu tienen que ver ,minerva y ,jpiter1 donde el oro1 el marfil y el mrmol slo imitan lo exterior de la ,naturaleza1 y aun esto incompletamente y sin todos sus pelos y seales1 como en las figuras de cera8 ,pues no digamos nada si el sabio da cuerda a las figuras1 y como la mayor parte de ellas son automticas1 se sueltan a andar y hasta abren la boca y saludan en griego al ilustre tourista4 ,y an ser mayor el asombro de ste cuando su sabio gua toque ciertos resortes1 abra ventanillas en el vientre y en el pecho a las figuras mencionadas y hasta les levante con suavidad y sin el menor dao la tapa de los sesos4 ,el ateniense exclamar entonces1 como el personaje de una aplaudida zarzuela3 ,hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad4 ,en efecto2 gracias a una mecnica habilsima1 auxiliada de la qumica y de otras maravillosas disciplinas1 en lo interior de cada figura empieza el corazn a moverse1 corre la sangre por arterias y venas1 el pulmn recoge aire y hace mil operaciones con l1 y1 por ltimo1 y para no cansar1 suben hasta los sesos muchos tomos de fsforo y de otras esencias voltiles1 se cuelan all1 como ,pedro por su casa1 en varias celulillas1 y a poco rato1 como de los gusarapos1 orugas y otros gusanillos1 salen mariposas1 beatillas y mosquitos1 brota multitud variada de pensamientos y sentimientos buenos y malos1 que no tardan en convertirse en crmenes o en hazaas1 en sermones morales o en discursos subversivos1 en obras de caridad o en estupros y asesinatos4 ,percles tendr que confesar entonces que esto es exquisito y profundo1 como llama el seor ,reyles a su arte4 ,lo que no confesar1 lo que negar a pies juntillas1 es que sea bella arte semejante diablura4 ,y todava iremos de mal en peor1 en esto de bella arte1 si las figuras que el cicerone ensea a ,percles estn fabricadas para el estudio de la patologa interna1 y se ve dentro de ellas cmo se forman tumores1 fstulas1 llagas1 excrecencias y todo linaje de pupas4 ,el pobre ,percles1 que imaginaba tal vez erradamente que las bellas artes servan para deleitar1 serenar y levantar el espritu1 slo consigue con esta flamante arte bella que se le levante y revuelva el estmago1 y le fuerce a hacer una libacin en honor de ,esculapio con el vino de ,chipre que bebi en su ltima cena al lado de su bella ,aspasia1 que ha conservado en el sepulcro1 durante veintitantos siglos1 y que le ha hecho soar all mil divinos primores4 ,apliquemos ahora a la amena literatura lo que de la estatuaria hemos dicho4 ,fcil es sacar las siguientes consecuencias3 ,que a tal literatura se le debe quitar el epteto de amena4 ,que si no es amena no es til tampoco1 porque nos desazona y aflige mostrndonos el mal1 con todos sus asquerosos y horribles pormenores y no nos ofrece remedio alguno4 ,que aun suponiendo que esta literatura de moda es muy cientfica1 exquisita y profunda1 todava se puede negar que sea bien encaminada literatura1 sino mera extravagancia1 ya que no propende a deleitar1 sino a ensear1 fin que se cumple mejor que con novelas1 con disertaciones fisiolgicas1 patolgicas1 histolgicas y teratolgicas4 ,y que los que sostienen el raro progreso de la amena literatura1 fundado en las novelas a la moda1 presuponen1 no un retroceso en todo lo restante1 que esto sera menos malo1 sino un progreso y horrible crecimiento de la perversin y corrupcin humanas1 cuya minuciosa pintura es el asunto de las novelas susodichas4 ,si hubiese demostrado la ciencia que el mal es irremediable1 que por el determinismo se explican los vicios y las virtudes1 que la imaginacin y la fe deben ya desecharse como facultades anacrnicas y que apenas nos queda esperanza ni en la tierra ni en el cielo1 muy desconsolador y diablico progreso hubiera realizado la ciencia2 pero al fin progreso sera y tendramos que respetarle1 y tendramos que bajar la cabeza y que resignarnos4 ,todo lo que esta ciencia aflictiva nos ensease1 metindonos el corazn en un puo1 y llenndonos de miedo y de asco1 estara bien consignado en trataditos cientficos1 cursos y eptomes2 pero en las novelas escritas a menudo por gente que no ha ganado ninguna borla en las ,universidades1 todo poda salir trabucado1 y aunque no saliera1 no saldra novela tampoco1 sino bodrio de ciencia mal digerida1 puesta al alcance de todos1 y que slo interesara y conmovera1 no como las obras de un arte sencillo y sano1 sino sobreexcitando nuestros nervios como las pociones y linimentos farmacuticos1 que nos hacen ver visiones espantosas y a las cuales nos aficiona una curiosidad perversa4 ,siento que se me quede an en el tintero muchsimo que decir2 pero no logro evitarlo1 y haciendo aqu punto1 lo dejo para otro da4 ,,iii ,haba yo pensado no molestar de nuevo a los lectores de ,el ,liberal discurriendo y meditando sobre cuestiones estticas con relacin a las novelas2 pero como padezco de cierta dolencia1 que antes llamaban scribendi cacohetes y hoy llaman grafomana1 haba ya redactado mi tercer artculo sobre ,el progreso en el arte de la palabra1 y no me haba atrevido a enviarle a ,el ,liberal4 ,mi intento era y es escribir sobre el particular cuanto se me ocurra y reunirlo luego en un librito1 imprimiendo de l muy corto nmero de ejemplares4 ,as las cosas1 veo hoy en ,el ,liberal un artculo en que mi ilustre amiga1 ,doa ,emilia ,pardo ,bazn1 trata de impugnar lo que he dicho y hasta lo que no he dicho4 ,no poco me lisonjea que doa ,emilia se emplee en esto2 pero no quiero pasar porque me atribuya opiniones que no he emitido4 ,jams he afirmado yo que las novelas de ,zola1 ,daudet1 ,goncourt1 ,tolsto1 ,ibsen1 etctera1 sean malas4 ,al contrario1 he dicho que tal vez sern tan buenas y tan excelentes1 que cuanto escribimos1 la misma doa ,emilia1 ,pereda1 ,galds1 ,jacinto ,octavio ,picn1 ,armando ,palacio ,valds y otros varios1 sin que yo me excluya1 sern obrillas insubstanciales1 epidrmicas y absolutamente desprovistas de enseanza y de trascendencia4 ,pero esto consistir en que ,espaa y los espaoles estamos decados y hasta dejados de la mano de ,dios1 de suerte que1 as como no hay ahora ,gonzalos de ,crdoba1 ,corteses1 ,pizarros y ,cisneros1 no hay tampoco ,cervantes4 ,y no consistir en que haya un arte exquisito y profundo recin inventado1 que produce fuera de ,espaa esas maravillas1 dejndonos turulatos y patidifusos1 y movindonos a remedar a los autores de tales maravillas1 a ver si atinamos a descubrir el novsimo procedimiento con que las hacen y a atolondrar al mundo todo con nuestras novelas como le atolondran ellos4 ,yo no he dicho ni ms ni menos que lo que repito ahora1 aunque sea pesadez2 pero aunque sea pesadez1 ya que doa ,emilia me da ocasin para ello1 voy a continuar mis meditaciones estticas1 insertando aqu mi tercer artculo1 que por miedo de fatigar al pblico permaneca indito1 y que es como sigue3 ,lo nico que me apesadumbra y que a veces me mueve a arrepentirme de haberme puesto a tratar asunto tan complicado1 es la multitud de aspectos bajo los cuales importa considerarle y la extensin que por consiguiente tengo que dar a este escrito4 ,por lo dems1 mi conviccin es cada vez ms firme mientras ms pienso en ello1 sin que yo crea intil ni de poca importancia explicar y defender lo que en mi pensamiento se presenta como verdad contra opiniones que me parecen falsas y aun absurdas4 ,no estoy excitado por el amor propio nacional ni singular2 no niego ni afirmo1 pero doy de barato1 para allanar el camino de la discusin1 quitando tropiezos del medio1 que las novelas francesas y rusas del da son mucho mejores que las que en ,espaa se escriben4 ,el ingenio1 la inspiracin1 y el chiste1 habrn acaso emigrado de ,espaa4 ,no quiero negarlo2 me limito a lamentarlo4 ,lo que yo niego1 y esta es la cuestin1 es que las bellas artes progresen como progresa la qumica o la ciruga1 y que la superioridad de las novelas francesas y rusas sobre las nuestras1 consista en que aqullas estn escritas siguiendo los preceptos de un arte exquisito y profundo recin inventado4 ,yo quiero conceder que en todo1 hasta en las bellas letras1 hay progreso1 en lo que pudiramos llamar tcnico o del oficio1 pero1 no bien lo reconozco1 cuando reconozco igualmente que lo tcnico y progresivo de la literatura1 apenas tiene importancia1 comparado con lo esencial de ella1 en que no cabe progreso4 ,recapactese bien y se ver que1 en ninguna poca colocados los hombres en el nivel de la ms vulgar y mediana cultura que entonces haba1 se han requerido ms especiales estudios ni ms largos aos de aprendizaje para ser poeta o novelista que para ejercer otro oficio cualquiera4 ,todos los hombres1 por ejemplo1 saben hablar y escribir1 pero no todos manejan la lezna y el tirapi1 como no se apliquen a ello con ahnco y constancia4 ,de aqu que1 en cierto sentido1 pueda bien afirmarse que es ms difcil hacer un zapato que componer un poema4 ,y todava es ms fcil1 y requiere menos propedutica componer una novela1 para la cual1 la prosodia1 el arte mtrica y el diccionario de la rima importan poco o nada4 ,as se concibe1 sin el menor asombro1 la inmensa cantidad de novelas que se componen ahora en ingls1 en francs1 en ruso1 en italiano1 en alemn1 en hngaro1 en polaco1 en suma1 en casi todas las lenguas que se hablan y se escriben en los diversos pases civilizados de las cinco partes del mondo4 ,el oficio es fcil de aprender y el instrumento que vale para la confeccin o fabricacin1 o sea la lengua o la pluma1 se maneja con menos esfuerzo y ms naturalmente1 no ya que el cincel o el pincel sino que el azadn o el almocafre1 por donde toda persona algo educada escribe o puede escribir novelas4 ,hasta el material que se gasta en escribirlas cuesta menos y est ms al alcance de todos que el que se gasta en los dems menesteres4 ,por tres pesetas se compran mil cuartillas de papel1 en las cuales1 aunque no se emborronen sino por un lado1 caben con holgura dos novelas de no cortas dimensiones4 ,ser acaso que por esta misma abundancia de novelas se necesite emplear un arte exquisito y profundo para que sobresalga entre todas las dems la que nosotros escribamos8 ,yo lo niego redondamente4 ,el buen gusto1 el delicado juicio esttico1 si no est en contradiccin crea notable confusin en este punto4 ,para toda persona refinada y culta1 ,prspero ,mrime y ,tefilo ,gauthier1 por ejemplo1 son mejores novelistas que ,eugenio ,sue y ,ponson du ,terrail1 y1 sin embargo1 ni ,colomba1 ni ,el ,capitn ,fracasse1 han logrado la vigsima parte del favor del pblico1 de la venta y del aplauso que ,los ,misterios de ,pars1 o las interminables aventuras de ,rocambole4 ,consistir esto en que ,sue y ,ponson du ,terrail emplean el arte exquisito y profundo que ,gauthier y ,mrime ignoran o en que la generalidad del pblico tiene un gusto psimo1 est muy atrasada an y prefiere lo burdo a lo fino8 ,o consistir esto en que el verdadero arte exquisito y profundo no ha llegado a descubrirse1 sino muy recientemente1 cuando ,merime y ,gauthier estaban ya muertos y enterrados1 y por virtud de dicho arte al pblico se le han abierto los ojos del entendimiento para comprender lo bueno1 y a ,zola1 ,daudet1 ,bourget1 ,ibsen y ,tolsto1 se les han abierto los veneros y fuentes de la inspiracin legtima para producir obras1 que no slo agraden en el da1 sino que ya contengan en germen1 cuando no en flor1 la sublime novela del porvenir1 en cuya comparacin es el ,quijote una obra superficial1 epidrmica1 sin trascendencia1 sin enseanza y de mero pasatiempo8 ,si las cosas fuesen as1 la moda dejara ya de ser moda4 ,el recto camino1 el arte infalible para escribir novelas estara hallado1 y por nada del mundo deberamos apartarnos de l1 para no extraviarnos o quedarnos a la zaga4 ,yo advierto1 no obstante1 que estas novelas1 escritas con el arte exquisito y profundo que tanto encomia el seor ,reyles1 aunque son ledas1 admiradas e imitadas por cuantos siguen fanticamente la moda de ,pars1 es de presumir que caigan en olvido1 y hasta en menosprecio1 cuando la moda pase y venga otra moda4 ,posible es que entonces todo lo que hoy se tiene por sutileza1 novedad y profundidad1 parezca falso relumbrn y pesado amaneramiento4 ,lo cierto es1 que las novelas ms populares1 las que se han vendido ms en el mundo en estos ltimos aos1 las que han tenido en apariencia al menos1 mayor influjo en los sucesos polticos y sociales1 no se han escrito en ,pars1 ni siguiendo la moda de ,pars1 sino ponindose en determinada e impetuosa corriente de la opinin1 dejndose arrebatar por ella1 acrecentando su bro y extendiendo ms su accin sobre el espritu humano4 ,de esta suerte1 novelas1 no ya de arte exquisito y profundo1 sino con poco o ningn arte1 aunque escritas en un momento dichoso y oportuno1 han logrado ms xito1 han tenido mayor resonancia1 han importado ms en los cambios sociales y en los grandes hechos histricos1 que toda esa novelera tan encomiada por el seor ,reyles4 ,valga como muestra de lo que digo ,la cabaa del to ,toms1 de la seora ,beecher ,stowe1 de la que se vendieron en seguida centenares de miles de ejemplares1 que se tradujo en todos los idiomas1 que tal vez enardeci los sentimientos abolicionistas y que entr por algo en las causas de la tremenda guerra de secesin4 ,no es1 pues1 ni el arte profundo y exquisito1 ni la sutil y peregrina enseanza de inauditas verdades1 ni la superior inspiracin1 ni el refinamiento de la ltima moda de ,pars1 ni el primor del estilo1 ni otras raras prendas literarias1 lo que da la palma y corona de laurel a un autor de novelas3 es el llegar a tiempo oportuno y el dejarse arrastrar sin miedo por la corriente4 ,otra prueba de la misma verdad nos ofrece una novela del ,sr4 ,bellamy1 ciudadano anglo-americano tambin1 novela de la que se vendieron cerca de cuatrocientos mil ejemplares1 a poco de ver la luz pblica4 ,la novela era lo que podemos llamar una utopia socialista o comunista4 ,la imagin el autor en porvenir no muy distante4 ,la revolucin social se haba ya realizado4 ,el nuevo sistema marchaba regular y lindamente4 ,el mundo todo se haba convertido en una verdadera ciudad de ,jauja1 y el humano linaje coma1 beba1 se diverta y trabajaba poco1 sin apuros ni miserias4 ,la novela del ,sr4 ,bellamy lleg a tiempo y a esto debe su xito4 ,bien pudiera decirse de ella lo que con mucho menos motivo dicen que dijo ,voltaire de las ,cartas persianas de ,montesquien3 esas cartas persianas tan fciles de componer6 4446 ,no pretendo rebajar ni ensalzar aqu el mrito de las novelas francesas y rusas1 que encomia el ,sr4 ,reyles1 ni de estas otras novelas americanas que yo he citado4 ,digo slo que han sido oportunas1 y ya es esto un gran mrito4 ,tambin1 yo1 cuando escribo novelas1 procuro ser oportuno1 y si no lo soy1 es porque no atino con la oportunidad4 ,pero qu tiene que ver la oportunidad con un arte exquisito y profundo recin inventado1 con hacer sentir con nuestras novelas oportunas a los hombres de nuestra poca ms hondamente que lo que con otras novelas oportunas hicieron sentir otros autores al pblico de los pasados siglos en que ellos vivieron8 ,esta es la farsa que yo no admito y de la que se deja seducir el ,sr4 ,reyles4 ,esta es la hablerie y 7permtaseme la expresin7 la blague parisina1 por la cual1 sea dicho con el debido respeto1 me parece que est tambin algo seducida mi discreta y elocuente amiga doa ,emilia ,pardo ,bazn1 que todava escribira mejor de lo que escribe y compondra obras ms originales y espontneas1 si se dejase influir menos por dicha blague4 ,la blague sube de punto si se sostiene adems que la novela del da debe estar atiborrada de enseanza1 debe ser conjunto de documentos humanos y debe contener ms honda doctrina que la de los libros destinados a ensear y no a deleitar4 ,sera curioso que alguien estudiase historia en ,alejandro ,dumas1 geologa y cosmografa en ,julio ,verne1 sociologa en ,zola1 en ,bourget psicologa1 y patologa interna en otros varios novelistas4 ,claro est que quien escribe una novela1 as como toma para elementos o materiales con qu escribirla los casos de la vida vulgar y ordinaria observados por l1 tambin puede tomar las doctrinas1 creencias1 aspiraciones1 ensueos1 ideas religiosas y metafsicas1 y en resolucin1 todo cuanto cabe en la mente humana y la agita4 ,pero al tomar todo esto como elementos de su arte1 no conviene a mi ver1 que se empee en ser didctico1 porque se expondr a ensear menos y peor que lo que ensea el ms pobre de los manuales y a faltar a su vocacin de artista1 sin crear la belleza y sin producir el deleite esttico por el vano empeo de patentizar y divulgar inauditas verdades4 ,es de notar1 por ltimo1 que en esto de contener la ciencia en el arte1 lejos de haber progreso1 en cierto modo hay retroceso4 ,la ciencia se ha ensanchado tanto que no cabe en los moldes artsticos1 por ms que los moldes se ensanchen tambin y hasta se deformen1 como ocurre en la novela1 donde un autor puede discurrir libremente sobre todas las cosas y otras muchas ms4 ,con todo1 una obra perfecta de arte literario no puede menos de encerrarse dentro de ciertos trminos4 ,lo que fuera de ellos se ponga tendr algo de impertinencia monstruosa4 ,y en este sentido no negar yo que en una novela pueda ensearse teraputica1 economa poltica1 teologa mstica1 metalurgia o cuanto se quiera4 ,si est de moda embutir en las novelas todas estas cosas1 la novela gustar mientras la moda dure1 tal es el poder de la moda2 pero pasada sta1 no habr ser humano que sufra la novela docente4 ,la que gustar en todas las edades1 y ser siempre leda y celebrada1 ser la que trate slo de crear la belleza1 ya con elementos de la vida vulgar1 ya tomando para elementos las ideas1 las doctrinas y las creencias que mueven la mente del autor y la mente de los otros hombres4 ,aun as1 en esto de encerrar en una novela o en un poema el saber1 no con fin didctico1 sino con fin esttico1 los antiguos nos llevan enorme ventaja4 ,homero pudo poner en la ,iliada cuanto en su tiempo se saba y no poco de lo que estaba en germen y en lo futuro deba saberse o inventarse4 ,ya la ,divina ,comedia1 del ,dante1 es harto menos comprensiva de ciencia4 ,yo admiro mucho al ,dante2 pero no puedo menos de creer que slo estn indicadas en su poema las teologas y las filosofas que con mayor amplitud1 claridad1 fundamento y orden pueden estudiarse en ,san ,anselmo1 ,san ,bernardo1 ,pedro ,lombardo1 ,san ,buenaventura1 ,santo ,toms de ,aquino y otros doctores de la ,edad ,media4 ,conque si as pienso del ,dante1 qu pensar yo de ,zola y qu creer yo que pueda ensearme ,zola1 que no se aprenda mejor en cualquier diccionario enciclopdico manual3 en el ,bouillet1 pongamos por caso8 ,y basta con lo dicho1 porque parece cosa de broma y de risa el aducir pruebas y argumentos para sostener verdades tan de sentido comn y tan palmarias4 ,,iv ,lo que se me ocurri decir hace tiempo sobre las novelitas del ,sr4 ,reyles1 ha dado ocasin o motivo a una extensa polmica en la que han tomado parte el mismo ,sr4 ,reyles1 la seora doa ,emilia ,pardo ,bazn y los seores ,d4 ,jacinto ,octavio ,picn y ,d4 ,eduardo ,benot4 ,elevndonos todos a consideraciones generales1 dimos al asunto tanta amplitud y transcendencia que vino a contener toda la esttica literaria o dgase toda la filosofa del arte de la palabra1 singularmente aplicada a la novela4 ,interminable tarea sera seguir discutiendo de esta suerte1 y convendra para ello escribir libros y no breves artculos de peridico4 ,a fin de no cansar a los lectores de ,el ,liberal1 voy1 pues1 a prescindir de no poco de cuanto he dicho hasta ahora1 as como de lo que han dicho mis discretos impugnadores1 a retirarme modestamente de la palestra1 y a ceirme en mi despedida al caso particular que me impuls a escribir y al propsito que tuve al hacerlo4 ,creo fuera de duda y por cima de discusin que en todo idioma y en toda literatura hay un momento de florida abundancia y de madurez sazonada1 despus del cual apenas caben ni se conciben progreso y mejora1 sino transformaciones y cambios4 ,concretndome a la novela1 entiendo yo que1 si bien se cumplirn pronto tres siglos desde que sali a luz el ,don ,quijote1 no se ha escrito hasta ahora novela mejor ni que se le iguale4 ,por esto me pareci falso1 infundado e injustamente depresivo para el ingenio y la cultura de los espaoles1 el sostener que las antiguas novelas son superficiales y epidrmicas1 y que desde ,bourget1 ,tolsto y otros franceses y rusos se emplea para escribir novelas un arte nuevo1 exquisito y profundo1 por cuya virtud se logra que los lectores sientan y piensen mil y mil cosas inauditas1 inefables y enteramente escondidas antes en las entraas1 en los abismos1 en el centro inexplorado y tenebroso del alma humana4 ,acaso1 en el ardor de la contienda1 he ido ms lejos del punto a donde deba ir4 ,voy yo mismo a corregirme y a enmendarme4 ,dir de los ingenios lo que1 en nombre de la misma ,divinidad1 ,virgilio deca de los romanos y lo dir en igual sentido3 ,his ego nec metas rerum nec tempora pono2 ,imperium sine fine dedi4 ,no quiero ni debo poner barreras1 meta1 ni a modo de columnas de ,hrcules al ingenio de los hombres1 escribiendo non plus ultra en dichas columnas4 ,allnense los ingleses a confesar que es posible la aparicin de un dramaturgo que valga ms que ,shakespeare1 y allanmonos nosotros a confesar que es posible la aparicin de un novelista superior a ,cervantes4 ,a lo que no nos allanamos y a lo que yo no me allano1 es a que este novelista haya aparecido ya1 y menos a que sea ,tolsto1 ,bourget o ,zola4 ,pero1 aunque llegase alguien a convencerme de que cualquiera de estos novelistas de ahora vala ms que ,cervantes1 an no me convencera yo de que la superioridad consista en el ejercicio o en el empleo de un arte ms exquisito y profundo1 sino en que a ,zola1 pongamos por caso1 le haba dado ,dios ms inteligencia1 ms estro1 ms inventiva y ms profundidad de ideas y de sentimientos que a ,miguel de ,cervantes1 por donde ste se haba limitado a escribir cosillas de mero pasatiempo1 sin penetrar ms all de la corteza y de la epidermis1 mientras que ,zola se hunde como buzo espiritual en las ms obscuras reconditeces del ser humano1 sacando de all a la clara luz del da secretos misteriosos1 nunca revelados antes4 ,todava1 concedido esto1 y no es poco conceder1 se me ocurre una objecin4 ,no involucraremos las nociones del arte y de la ciencia8 ,ser bien estimar en ms1 porque tenga ms contenido cientfico una obra de arte que otra obra de arte8 ,demos de barato que ,germinal encierra ms1 muchsima ms ciencia que ,el ingenioso hidalgo1 pero ni aun as se podr inferir que ,germinal sea mejor novela4 ,tanto valdra1 en vista de los adelantos modernos1 inferir1 no ya que un tratado fundamental1 sino que la ms compendiosa cartilla de agricultura vale mil veces ms que las ,gergicas4 ,las ,gergicas quizs no ensean sino simplezas y errores1 mientras que estudiando la cartilla puede cualquier sujeto entendido convertirse en agricultor ms que mediano4 ,pero el arte no se propone tal fin4 ,se propone la creacin de pasmosa hermosura que deleita1 arrebata y eleva el alma1 lo cual se consigue con las ,gergicas1 cuando el que las lee es capaz de comprenderlas2 pero no se consigue con la cartilla1 que est al alcance del ms tonto1 que no hay nadie que no comprenda1 y que divulga muy tiles conocimientos4 ,mas para lograr este fin no ser siempre mejor escribir cartillas que no poemas o novelas8 ,todo cuanto ensee la ms sabia novela del da podr cifrarse acaso en un par de planas de la ms modesta cartilla4 ,y as1 hecha abstraccin de la sabidura que la novela encierre1 quedar monda y lironda la obra de arte1 la cual luego que pase la moda del da y sea otro el gusto del pblico1 es casi seguro que aburrir al gnero humano y caer en olvido o en menosprecio4 ,cmo he de negar yo que la humanidad ha adelantado mucho8 ,su cultura es como un capital que se aumenta cada da1 tanto por nuevas ganancias como por los rditos que no se gastan y que se van acumulando4 ,lo que niego es que el arte1 como arte1 progrese a par de dicha cultura4 ,yo no gusto de defender paradojas4 ,si de ello gustase1 me atrevera a defender lo contrario1 con no escasa complacencia1 porque lo ms divino y admirable que hay en el arte en general1 y singularmente en el de la palabra1 es lo inspirado1 lo espontneo1 lo en cierto modo inconsciente1 lo que se dira que est por cima de toda conciencia individual1 en la mente colectiva1 en la razn impersonal1 en el ingenio superior de pueblos y razas y hasta en el numen1 que se nos revela o creemos que se nos revela4 ,y aunque yo no niego la posibilidad y la continuidad de presentes y de futuras revelaciones1 hallo ms propios de las primitivas edades que de la edad presente tales casos1 que pueden bien calificarse de sobrenaturales y divinos4 ,no impide lo dicho que la parte tcnica1 la industria de la fabricacin literaria est en el da ms adelantada y ms divulgada que en los pasados siglos4 ,de aqu que1 por cada una de las novelas que se escriban hace ciento o doscientos aos1 se escriben hoy centenares y hasta millares4 ,a lo cual contribuye no poco el que haya hoy ms gente que las lea y que las compre4 ,pero esto mismo manifiesta lo caduco y efmero de la actual produccin4 ,cmo he de quitar yo su mrito al que logra crearse un pblico1 ganar su atencin y su simpata y entretenerle y divertirle durante diez1 veinte o treinta aos1 con los cuentos que escribe8 ,grande y muy envidiable mrito es ste2 pero no llega1 ni con mucho1 al del autor que produce algo1 no fuera de moda1 sino superior a la moda y que ha de persistir cuando la moda pase1 porque toda moda ha de autorizarse y justificarse1 comprendindolo en vez de desecharlo4 ,as los clasicistas del siglo del renacimiento y del de ,luis ,,xiv ponan a ,homero a la cabeza de los clsicos4 ,vino luego el romanticismo y declar romntico a ,homero4 ,y yo no dudo que los ms acrrimos naturalistas del da dejen de citar la ,iliada1 como dechado y modelo del ms admirable naturalismo4 ,el busilis1 pues1 y el toque magistral de cualquier obra de amena literatura no est en seguir la moda1 sino en dar la moda o ms bien en ponerse tan por cima de la moda y tan por cima de progresos y de mudanzas1 que toda moda nueva se apoye y se autorice en aquella obra presentndola como dechado y tratando de convencer al pblico de la excelencia de lo nuevo1 no por su discrepancia1 sino por su semejanza con aquel modelo inmortal4 ,que haya obras de esta clase en el da y cules sean1 es lo que yo no me atrever a decidir4 ,la sentencia es ardua4 ,la posteridad la dictar sin duda4 ,limitmonos nosotros a reconocer el mrito relativo de los que interesan1 divierten o entusiasman con sus escritos1 aunque sea durante corto nmero de aos1 a determinado nmero de personas1 que llamaremos su pblico4 ,ya lograr esto1 es lograr muchsimo4 ,el que lo logra merece admiracin y aplauso y hasta mueve a envidia1 a quien no tiene el alma desinteresada y generosa3 pero desde este triunfo fugitivo hasta la inmortalidad gloriosa y hasta conseguir la victoria sobre aquellos autores1 a quienes ha venerado el mundo durante largos siglos y a quienes han ensalzado muchas generaciones de crticos1 hay enorme distancia1 sobre la cual nadie puede dar un brinco sin caer en lo absurdo4 ,y por ltimo1 en lo tocante a la ciencia ms honda que se supone que encierran las novelas del da1 ya he dicho y repito ahora1 que la novela no es ciencia1 y que1 aun suponiendo que ensee mucho1 nada vale como aburra1 disguste y hasta ponga de mal humor a quien la lee1 porque la amena literatura no se propone afligir1 sino deleitar1 sacando deleite hasta de los lances ms trgicos y lastimosos y haciendo que la compasin y el terror estticos traigan placer y elevacin al nimo y no que le desconsuelen y depriman1 por donde ,aristteles deca que el fin de la tragedia era la purificacin de las pasiones1 esto es1 que la compasin y el terror se conviertan por el arte en dulces y gratos1 en vez de ser amargos e ingratsimos1 como son por naturaleza4 ,harto sabemos que hay pobres y ricos2 peste1 hambre y miseria2 que tarde o temprano todos nos hemos de morir2 que la sociedad pudiera estar mejor organizada2 que hay ms hambre que pan y ms fro que capas1 y ms enfermedades que remedios1 y ms necesidades que recursos para satisfacerlas2 pero la existencia de tanto mal no disculpa ni justifica el que produzcamos otro mal1 que para nada nos vale1 atormentndonos con lamentos y quejas y esmerndonos en las ms prolijas y menudas descripciones de todos los vicios1 podredumbres1 crmenes1 infamias y desventuras que hay sobre la tierra4 ,bueno y deseable es que el mal1 hasta donde esto es compatible con el ser de nuestro planeta y con la condicin fsica y moral de los hombres que le habitan1 vaya desapareciendo1 o al menos1 menguando2 pero1 como no sea distrayndonos y deleitndonos1 las novelas no logran este fin4 ,lo lograrn1 por dicha1 la religin y la ciencia1 los sermones y las disertaciones4 ,y aun as1 hay no poco que observar4 ,yo soy entusiasta admirador del poder de la palabra1 hablada o escrita4 ,y1 sin embargo1 no puedo menos de reconocer que los hombres que ms han contribuido al progreso y a la mejora moral de nuestro linaje1 as en la sociedad como en el individuo1 ni han escrito novelas1 ni apenas han escrito cosa alguna4 ,no s yo que ,sakiamuni escribiese nada1 ni ,scrates1 ni ,jesucristo1 si es lcito citarle como hombre entre los que fueron meramente hombres4 ,en suma1 con mucho hablar y con mucho escribir se consigue poco o nada fuera del deleite del que lee o del que oye cuando lo hace bien el que escribe o el que habla4 ,y al contrario1 a la felicidad y bienandanza de nuestro linaje1 suele contribuir ms que el que escribe el que compendia lo profusamente escrito o lo destruye y lo borra4 ,valga para ejemplo lo que se cuenta de ,confucio1 quien de millones y millones de mximas que haba en ,china1 extract unas pocas y form as el libro fundamental de la sabidura en el celeste imperio4 ,moraleja final de todo4 ,nosotros1 por lo mismo que no somos sabios1 escribimos difusamente cuanto se nos antoja2 pero no debemos imaginar que enseamos1 ni que mejoramos a la humanidad1 ni que le abrimos nuevos y ocultos senderos4 ,bstenos con aspirar a divertir o a conmover agradablemente1 no a la humanidad toda sino a unos cuantos miles de individuos1 que forman nuestro pblico y que tienen el bueno o el mal gusto de entretenerse leyendo las novelas y los cuentos que escribimos4 ,ojal que este bueno o mal gusto no se pierda1 que nuestro pblico no se disipe1 sino que persista o se renueve1 y que al menos la mejor de nuestras novelas siga leyndose con agrado la mitad del tiempo siquiera que fue ledo el ,amads de ,gaula o que fue leda ,la ,diana de ,jorge de ,montemayor1 que casi nadie lee ya porque le falta la paciencia4 ,y para que no le falte tambin a los lectores de ,el ,liberal1 al notar lo largo de esta discusin literaria1 pongo por mi parte punto final en ella1 y prometo no decir ya nada aunque otros escritores me contradigan y diluciden la cuestin con mejor tino y gracia4 ,,el ,,fil,,sofo ,,autodidacto ,con el ttulo arriba estampado se designa cierta novela1 que har ya ocho siglos o siete y medio por lo menos1 compuso un paisano de mi antiguo y buen amigo el autor de ,el sombrero de tres picos1 de ,la prdiga1 y de ,el nio de la bola4 ,aunque slo fuera por esto1 me sera a m simptica la novela de que voy a hablar1 novsima ya a fuerza de ser antigua4 ,la escribi un mahometano natural de ,guadix1 que vivi en el siglo ,,xii de nuestra era y que tena por nombre ,abubequer ,abentofail4 ,dicen que fue gran matemtico y astrnomo1 docto mdico1 filsofo e inspirado poeta4 ,hubo de ser asimismo hbil y discreto cortesano1 porque priv con el rey moro de entonces1 de la dinasta de los ,almohades1 y alcanz tal valimiento1 que pudo favorecer1 aupar y llamar con buenos empleos a aquella brillante corte a no pocos otros sabios y literatos4 ,as tuvo la gloria de ser el protector del gran cordobs ,averroes1 tan admirado en la ,edad ,media1 tan influyente en la filosofa escolstica y del ,renacimiento1 y conocido hoy y celebrado aun entre el vulgo de los eruditos a la violeta por el precioso libro que ,ernesto ,renn compuso sobre l y sobre su doctrina4 ,abentofail hubo de ser1 sin duda1 un escritor muy fecundo3 lo que llamamos ahora un polgrafo4 ,escribi de astronoma1 de medicina y de varios otros asuntos2 pero todo o casi todo se perdi1 y slo poseemos las aventuras de ,hay ,benyocdan o sea ,el filsofo autodidacto1 aceptando el ttulo que se ha dado a la novela al traducirla en latn de la lengua arbiga4 ,traducida fue primero en hebreo y sabiamente comentada por ,moiss de ,narbona4 ,en latn la tradujo ,eduardo ,pococke1 y la public en ,oxford en #afga4 ,despus se han hecho varias versiones y ediciones de ella en las lenguas vivas de ahora1 especialmente en alemn y en ingls4 ,en ,inglaterra hubo de tener muy buen xito nuestra novela1 ya que de ella se hicieron en poco tiempo tres traducciones y ediciones diferentes en lengua vulgar4 ,viva entonces el famoso ,daniel de ,foe1 y es probable o casi seguro que ley la historia de ,hay ,benyocdan1 gust de ella y se propuso imitarla4 ,las aventuras de ,robinsn ,crussoe que tanto nos han embelesado a todos cuando nios1 y cuya lectura nos deleita an1 bien podemos jactarnos de que hasta cierto punto han sido inspiradas por la obra del antiguo novelista de ,guadix4 ,hay ,benyocdan1 lo mismo que ,robinsn1 se encuentra en una isla desierta1 y por la virtud de su ingenio1 por la energa de su espritu y por la robustez y bro de su cuerpo1 lucha con la naturaleza y la doma3 cubre su desnudez con productos vegetales y con pieles2 remedia su debilidad inventando armas2 somete a varios animales y los sujeta a su mandado2 se abriga de la intemperie construyndose una vivienda1 y se proporciona fuego1 y guisa los alimentos para no comerlos crudos1 y crea para su uso y comodidad otras artes y otros oficios4 ,en la historia de ,foe1 el hroe es harto menos prodigioso4 ,es por consiguiente ms verosmil lo que ocurre4 ,robinsn haba vivido en medio de una sociedad civilizada1 y evocando el recuerdo de lo que haba visto1 se limitaba a reproducirlo ms o menos groseramente4 ,hay ,benyocdan es personaje mucho ms fantstico4 ,el mismo novelista ignora cmo su hroe ha venido al mundo4 ,tal vez fruto de culpables amores o de matrimonio clandestino la bellsima princesa1 su madre1 para evitar la venganza de un padre o de un hermano harto severo1 hace como la madre de ,rmulo1 o como hizo ,elisena con su hijo ,amads1 que por eso se llam el ,doncel del mar3 le abandona en un bosque o le pone en una cuna flotante a merced de las olas4 ,de esta suerte1 ,hay ,benyocdan llevado por mansos vientos1 arrib a punto donde1 al retirarse la marea1 le dej en seco1 en frtil y apacible floresta1 en hermossima isla situada en la lnea equinoccial1 y en la que no hay hombres ni fieras1 sino verdura1 flores y frutos y animales tmidos y benignos4 ,una gacela le cra1 como cri a ,rmulo una loba1 una cabra a ,dafnis1 y una oveja a ,cloe4 ,la manera con que ,tofail va explicando y contando el crecer del nio abandonado1 el desenvolvimiento de sus facultades corporales1 y lo que inventa y forja para aumentarlas1 y luchar por la vida1 es harto menos verosmil que en el cuento de ,foe1 pero es igualmente ingeniosa1 sin dejar de presuponer en quien escribe atinada observacin y experimental conocimiento de lo natural y real que hay en el mundo4 ,no se limita a esto1 con todo1 la novela de ,tofail4 ,esto es lo menos importante de la novela1 aunque sobre ello lo ms importante est fundado4 ,hay ,benyocdan es todava ms excepcional y egregia criatura por el alma que por el cuerpo4 ,nada ve1 nada hace1 nada observa en s ni fuera de s1 sobre lo cual no piense y cavile4 ,en su mente va ordenando y combinando las ideas que recibe1 claras y distintas todas1 aunque desnudas de signo sonoro o dibujado que las represente1 porque no hay para l palabra hablada o escrita4 ,slo puede saber y sabe los varios gritos inarticulados de su madre adoptiva la gacela4 ,a mi ver1 es un milagro de prodigiosa sutileza el que realiza ,tofail al ir narrando el interior desenvolvimiento del pensar en la mente de su hroe solitario y mudo4 ,seguirle en esto no se puede aqu por falta de espacio y ms an por falta de suficiente aptitud en m para extractar sin rebajar el valer de la obra4 ,percibe ,hay primero la diversidad de los seres que tienen vida1 y abstrayendo luego las diferentes cualidades que los distinguen1 ve aquello en que todos convienen y en que todos se identifican y halla as la especie y el gnero y llega por ltimo a la unidad del ser1 despojado de accidentes y de distinciones1 pero que lo comprende todo4 ,y el ser a que llega no es el ser vaco1 que indeterminado y sin atributos1 se confunde con la nada1 sino que es el ser en toda su plenitud y grandeza1 porque ha llegado hasta l1 no por mero procedimiento dialctico1 abstrayendo lo distinto y lo vario1 sino buscando en l la causa y el origen del orden1 de la magnificencia1 del movimiento y de la vida1 de todo el universo3 causa que no ha logrado hallar ni en este mundo de generacin y de corrupcin en que vivimos1 ni en el aire1 ni en el ter1 ni en los astros al parecer incorruptibles1 ni en las esferas del cielo que van girando arrebatadas4 ,el motor de todo esto1 ora todo esto sea eterno1 ora haya sido creado por el motor1 sobre lo cual vacila ,hay1 presenta razones en pro y en contra y no decide1 es un motor nico1 supremo y anterior1 si no cronolgicamente1 dialcticamente1 a todo cuanto fue1 es y ser4 ,en suma1 ,hay1 con argumentos dialcticos y cosmolgicos1 acaba por demostrarse la existencia de ,dios1 que todo lo llena2 de una inteligencia pura que lo dirige todo y que todo lo penetra1 sin las dimensiones y dems accidentes propios de los cuerpos4 ,cuando muere la gacela1 su madre adoptiva1 discurre ,hay sobre la vida y la muerte4 ,quiere buscar el principio de la vida que de la gacela ha huido4 ,con rudos instrumentos le abre las entraas y busca ese principio en el hgado1 en los pulmones1 en el corazn1 en la sangre y en los nervios4 ,no le halla en parte alguna4 ,estaba en todo y como levsimo vapor se ha disipado4 ,as infiere que el principio de la vida es incorpreo1 es tenue2 se asemeja en pequeo al gran ser que antes ha reconocido como motor o como alma del ,universo4 ,estudia luego a los animales con quienes vive y entre l y ellos descubre radical diferencia4 ,ve que ninguno ha logrado elevarse hasta la idea del gran ser a que l se ha elevado4 l1 pues1 es nico en su especie4 ,valindonos de expresin moderna1 l por s solo constituye un reino aparte3 el reino humano4 ,la sustancia pensadora que en l existe no puede menos de ser inmaterial e inmortal444 ,el solitario ,hay se consagra entonces a estudiarla con ahnco2 escudria1 medita1 prescinde de sus sentidos corporales2 desecha de s la memoria1 se olvida del mundo sensible1 hasta de la imaginacin se despoja1 y ya con la pura esencia del pensamiento1 se hunde por lbregos senderos en el abismo de su propia alma4 ,all al cabo se le aparece la radiante y divina luz del da eterno4 ,hasta la inmortal esencia de su espritu se diluye y se pierde en aquel ,ocano luminoso1 viniendo a ser todo uno y lo mismo4 ,todava1 sin embargo1 ,hay vuelve del xtasis y contempla de nuevo el ,universo visible1 pero ya reconoce en todo l1 en una parte ms intensa y en otras menos1 la luz en que estuvo inundado4 ,los rayos de aquel eterno sol y su imagen esplendorosa se reflejan con mayor o menor intensidad en cuantas son las criaturas4 ,as el sol material se refleja y se mira en los espejos1 aunque estn empaados y turbios4 ,hasta en lo ms bajo de nuestra tierra de corrupcin brilla algo de la luz divina1 como tal vez1 en medio de las tempestades1 un rayo de sol rasga las negras nubes y se quiebra y riela en las ondas fugaces del mar alborotado4 ,no pocos crticos acusan a ,tofail de pantesta2 pero yo me atrevo a sostener1 si bien con la timidez que mis escasos conocimientos me infunden1 que ,tofail est exento de pantesmo4 ,la persistente realidad de cuantos seres hay en el mundo queda a salvo con su doctrina4 ,dios lo penetra todo1 pero no se confunde con nada4 ,yo no veo en ,tofail tan enrgica expresin del corto o ningn valer de las criaturas1 si con el ,creador se las compara1 como esta de un gran ,padre de la ,iglesia3 ,dios mo1 si las cosas son algo es por el ser que ,t les das1 y no son nada porque no son lo que ,t eres6 ,y en lo tocante a la unin ntima del alma con ,dios y al propsito de la ciencia mstica1 tampoco va tan lejos ,tofail como en sus trminos y frases muchos msticos ortodoxos de ,alemania1 de ,italia y de ,espaa4 ,lo que s se echa de menos en la mstica de ,tofail es1 ya que no la carencia1 la poca energa del amor que aspira y logra la unin ms que la inteligencia pura4 ,en la segunda parte de la novela es donde todo buen musulmn1 y ms an todo buen cristiano1 tienen que censurar y que escandalizarse4 ,asal1 habitante de un pas muy poblado y civilizado1 y fervoroso creyente en una religin positiva1 se siente inclinado a la mstica contemplacin1 huye del mundo1 busca la soledad del yermo y viene a dar en la isla donde ,hay habita4 ,los dos extraos anacoretas se encuentran1 se contemplan con mutuo asombro y al fin se acercan y se tratan4 ,al principio se entienden por seas1 porque ,hay no sabe hablar1 pero ,asal logra pronto ensearle su idioma4 ,de los sabios coloquios que tienen ambos resulta algo de muy satisfactorio al parecer3 la concordancia de la fe y la razn4 ,la verdad revelada por profetas1 apstoles y fundadores de religiones1 coincide en todo con la metafsica que ,hay ha construido en la serie larga de sus meditaciones4 ,la nica diferencia estriba slo en que la metafsica de ,hay es el desnudo foco o centro de la verdad1 envuelta por la religin en denssimo velo de smbolos1 alegoras y figuras4 ,la gente vulgar no hubiera comprendido lo verdadero en toda su desnudez y pureza1 por donde los fundadores de religiones han tenido que velarlo y envolverlo en smbolos4 ,en vista1 adems1 de la flaqueza y pasiones bajas de la plebe humana1 la moral religiosa no ha podido revelarse tampoco1 al menos como precepto1 con toda su austeridad y firmeza3 ha necesitado transigir un tanto para que el vulgo la acepte1 se conforme y se someta4 ,de aqu puede inferirse que la metafsica de ,hay es1 segn ,tofail1 la pura esencia de toda verdad religiosa1 la cual permanece velada en smbolos para la multitud1 incapaz de percibir sin ellos la verdad por medio de la introinspeccin y de la filosofa4 ,hay y ,asal concuerdan en que los que como ellos llegan a ,dios por la inteligencia1 logran la bienaventuranza contemplndole y unindose a l1 y ms an que en vida1 en muerte1 libres ya de sus mortales despojos4 ,tal es la gloria o el cielo en las religiones positivas4 ,los qu entreven o columbran a ,dios en esta existencia mortal1 y cediendo luego a sus apetitos1 a sus malas pasiones y a sus gustos por lo terrenal y perecedero1 se apartan de ,dios1 sienten despus de morir un dolor grandsimo por no volver a ver ni a gozar el supremo bien cuya hermosura y luz columbraron4 ,son como hombres que antes vean y que despus se han quedado ciegos4 ,tal es lo que corresponde al infierno en las religiones positivas4 ,y cuando la vista puede recobrarse con penas expiatorias1 tal es el purgatorio4 ,lo que es amplsimo en la metafsica de ,tofail y de ,hay es el limbo4 ,la inmensa mayora de seres humanos jams eleva a ,dios el pensamiento4 ,son como ciegos a nativitate1 y como no han columbrado la luz divina1 no se atormentan por verla ni por gozarla y caen en el limbo y quedan sin pena ni gloria4 ,resulta1 pues1 en esta metafsica que1 si son muchos los llamados1 son pocos los escogidos1 aunque son tambin muy pocos los condenados a penas eternas4 ,la novela de ,tofail tiene un desenlace que puede interpretarse satricamente4 ,hay se empea en ir a predicar y a ensear su metafsica entre los hombres4 ,asal procura disuadirle de aquel intento1 dejando entrever que los hombres no estn preparados para tanta verdad y que tal vez no lo estarn nunca4 ,hay1 no obstante1 persiste en su empresa y ,asal se deja convencer y le sigue4 ,logran hallar un barco1 navegan en l y arriban al pas de donde ,asal haba venido4 ,el rey1 antiguo amigo suyo y persona excelente1 recibe con palmas a los dos viajantes2 pero1 no bien stos se lanzan a predicar su metafsica1 toda la corte1 la burguesa y la gente menuda1 se aburre de ellos y los aborrece4 ,ambos entonces1 imitando a la zorra1 y perdneseme lo ruin de la comparacin1 dicen no estn maduras1 y se vuelven a la isla desierta1 donde viven en soledad y conversacin interior hasta que les llega el da de su glorioso trnsito1 o sea de la muerte4 ,as1 y no creo que muy libremente interpretada1 es la novela filosfica de ,tofail4 ,en ,espaa nadie haba pensado en traducirla hasta que el entendido arabista ,d4 ,francisco ,pons1 muerto por desgracia en la flor de su edad1 devolvi esta joya a la tierra en que se haba criado1 trasladndola con gran primor1 fidelidad y elegancia al idioma castellano1 que hoy se habla en ella4 ,el libro est impreso en la ciudad de ,zaragoza en el presente ao de #aijj1 y es el tomo ,v de la coleccin de estudios rabes que all se publica4 ,contiene1 adems de la novela1 una advertencia preliminar del arcediano ,d4 ,jos ,mara ,navarro1 maestro y amigo que fue del malogrado traductor1 un breve discurso de ,d4 ,marcelino ,menndez y ,pelayo y como apndice la alegora mstica ,hay ,benyocdan de ,avicena1 porque segn dicen los arabistas1 el nombre de ,hay ,benyocdan equivale al ,viviente hijo del ,vigilante1 y viene a significar al hombre que piensa en las cosas divinas4 ,sobre la duracin del habla castellana con motivo de algunas frases del ,sr4 ,cuervo4 ,a ,dios gracias yo soy por naturaleza poco inclinado a la melancola y al desaliento4 ,hasta en las circunstancias ms tristes procuro hallar algo que me traiga esperanza y consuelo4 ,como los nios de los cuentos de hadas1 cuando se pierden en obscura y tempestuosa noche1 en medio de un bosque lleno de malezas1 precipicios y tal vez fieras1 veo siempre a lo lejos resplandecer la lucecita que ha de guiarnos a un esplndido alczar1 donde genios bienhechores han de albergarnos1 restaurarnos y regenerarnos4 ,a pesar1 no obstante1 de esta dichosa condicin ma1 como son tantos los ,jeremas y las ,casandras que andan por ah pronosticando nuevos males1 y como brillan con frecuencia ante mis ojos1 a modo de siniestros relmpagos1 terribles avisos y ominosas seales1 confieso que me desazono1 la postracin se apodera de mi espritu y me pongo muy compungido4 ,para animarme sola yo discurrir all en mis adentros3 hemos gastado ms de lo que podamos gastar en una pobre e intil defensa1 y hemos perdido al fin nuestras ricas colonias1 pero nadie podr acusarnos1 con justicia1 de malos colonizadores1 ni de nacin estril1 cuando tan vastos territorios han permanecido en nuestro poder cerca de cuatro siglos y cuando de esta nacin han brotado1 como de tronco lleno de savia las ramas verdes y floridas1 diecisiete repblicas de gran porvenir1 donde circula nuestra sangre1 donde queda indeleble el sello de nuestro propio ser y carcter y donde sigue y seguir hablndose nuestro idioma4 ,entonces recuerdo los tan conocidos versos del duque de ,fras4 4444444444444en vano el mundo ,de ,coln1 de ,corts y de ,pizarro1 ,a ,espaa intenta arrebatar la gloria ,de haber sido espaol4 ,por el habla1 por las creencias y por las costumbres1 la gente de all seguir siendo espaola antes de ser americana4 ,y el navegante que llegue a aquellos puertos tan apartados de ,europa y de ,espaa1 ,ver la cruz del ,glgota plantada ,y escuchar la lengua de ,cervantes4 ,pero mi gozo en un pozo4 ,yo esperaba que seguiran siempre siendo hispano-parlantes cuantas naciones se extienden desde el ,norte de ,mjico hasta el ,estrecho de ,magallanes4 ,yo esperaba que seguiramos hablando la lengua espaola cincuenta o sesenta millones de seres humanos2 gran porvenir para nuestra literatura1 por poco que dichos seres escriban y lean4 ,pero lo repito2 el gozo en un pozo4 ,y ha venido a arrojarme en l1 con sus dudas y temores1 nada menos que el ms profundo conocedor de la lengua castellana 7y bien podemos afirmarlo sin temor de que nadie nos desmienta7 que vive hoy en el mundo4 ,pocos das ha1 recib un librito impreso en ,chartres1 que contiene un poema titulado ,nastasio1 obra del vate argentino ,d4 ,francisco ,soto y ,calvo4 ,el poema es muy original4 ,en l hay descripciones bien hechas y sin duda fieles1 de la vida rstica de la ,pampa1 de aquellas frtiles praderas y de las costumbres1 lances y amores de los campesinos o gauchos4 ,refiere la mala aventura de un pallador llamado ,nastasio1 a quien un tremendo huracn destruye y quema la cabaa y mata a la mujer y a los hijos4 ,la honda pena y la resignacin cristiana del pallador estn bien sentidas y expresadas4 ,los versos que el pallador compone1 celebrando primero su ventura1 cuando an era dichoso1 y lamentando su infortunio ms tarde1 son sencillos y espontneos sin ser prosaicos ni rudos1 y merecen1 a mi ver1 no pequea alabanza4 ,por ltimo1 la muerte del pallador1 viudo y solitario1 est llena de dulce tristeza o ms bien de esperanza consoladora4 4444444444444,un instante ,fijos los ojos en el techo obscuro ,pareci que hondamente agradeca ,la bondad del ,seor4 ,despus1 ya muerto1 ,se qued cual soando en lo futuro1 ,y se asent la paz en su semblante4 ,en suma1 el ,nastasio del ,sr4 ,soto y ,calvo es una bella composicin1 por el estilo del ,hermn y ,dorotea de ,goethe y de la ,evangelina de ,longfellow1 si bien en el ,nastasio no se advierte imitacin1 sino mucha espontaneidad4 ,su lenguaje es castellano muy puro4 ,por eso mismo me ha sorprendido y me ha contristado ms la carta-prlogo que en el ,nastasio he ledo4 ,hay en esta carta una idea harto contraria a la condicin1 vida y carcter de quien la emite4 ,imposible parece que desconfe tanto del porvenir en ,amrica del idioma castellano quien ha consagrado toda la vida a su estudio y est erigindole el maravilloso monumento de un ,diccionario de construccin y rgimen4 ,quizs exprese ,d4 ,rufino ,j4 ,cuervo1 pues ya se entiende que ste es el autor de la carta1 no ya una conviccin1 sino el temor1 propio de quien mucho ama1 de que aquello que ama desaparezca o muera4 ,la corrupcin del latn y el nacimiento y desarrollo ulterior de las lenguas romances no puede ni debe servirnos de gua para pronosticar en ,amrica la corrupcin del castellano y el nacimiento y desarrollo ulterior de nuevos idiomas4 ,el imperio de los ,csares acab y se desmembr por invasin extranjera4 ,pueblos germnicos y de otras razas y lenguas vinieron a establecerse en varias provincias del imperio1 dando origen a nuevos ,estados y aun a nuevas nacionalidades2 pero el imperio colonial de ,espaa ha tenido fin1 dividindose de manera muy distinta1 por obra de los mismos espaoles de origen que han querido y logrado ser independientes4 ,la civilizacin antigua se corrompi y degener primero1 y con la invasin de los brbaros sufri despus largo eclipse1 o ms bien sueo o letargo del que hubo de despertar o de renacer transformada y muy otra de lo que era y con otros modos de expresin para manifestar su pensamiento2 pero en las repblicas hispano-americanas ni ha habido invasin de brbaros1 ni desmayo1 ni decadencia de civilizacin1 ni raza triunfante y dominante que se haya sobrepuesto a la raza espaola de origen que antes triunfaba y dominaba4 ,no hay motivo1 pues1 para recelar la desaparicin en el nuevo continente de la lengua castellana1 a no ser que los actuales habitantes o ciudadanos de las nuevas repblicas se consideren1 con humildad profundsima1 tan pobres de ser propio que vengan a sobreponerse a ellos y a hacerles olvidar el habla de sus padres1 o bien los indios indgenas1 o bien los emigrantes italianos1 franceses o alemanes1 que acudan en busca de trabajo y de bienes de fortuna4 ,el aislamiento de las diversas repblicas entre s1 tendr que ser y deber ser menor cada da1 y slo en muy remoto porvenir1 que va ms all de toda previsin humana1 podr crear lenguas distintas1 acabando por no entenderse los que son hoy pueblos hermanos4 ,el que haya cierto nmero de palabras propias de cada pas para significar especiales y locales usos1 costumbres1 producciones naturales1 trajes1 etc41 no basta para explicar que vengan a nacer distintas lenguas4 ,acaso para entender las narraciones de ,pereda1 el ms espaol y el ms castellano de nuestros novelistas1 se requiera ms glosario que para entender el ,nastasio o cualquiera otra narracin argentina4 ,y no por eso teme nadie entre nosotros que en la ,montaa1 en ,santillana o en ,santander1 en la patria del mismo ,pereda1 de ,ams ,escalante y de ,menndez y ,pelayo1 salgan hablando1 el da menos pensado1 un idioma distinto4 ,la ms seria amenaza de muerte que tiene el castellano es1 segn dice el ,sr4 ,cuervo1 que no hay ms que cuatro o cinco autores espaoles cuyas obras se lean en ,amrica con gusto y provecho1 que all la vida intelectual se deriva de otras fuentes2 pero si esto es as1 si en ,espaa no hay ms que cuatro o cinco autores1 y si para vivir vida intelectual tenemos que recibirla de ,francia1 tan amenazado como en aquellas repblicas est el castellano en esta desventurada y estril metrpoli1 donde slo ,dios sabe qu lengua hablaremos1 o si dejaremos de hablar ya que nada propio y no venido de ,pars tenemos que decir en ninguna habla4 ,si para decir algo de gusto o de provecho tenemos que repetir lo que se dice en ,francia1 ms vale dejarlo en francs y no traducirlo4 ,el pasto espiritual es1 lo mismo que el material1 indigesto y desagradable cuando se toma recalentado4 ,boileau lo declara diciendo3 44444444et souvenez-vous bien ,qu'un dner rechauff ne valut jamais rien4 ,y no se me diga que no bien nos lancemos a hablar1 en la antigua metrpoli y en todas las repblicas1 sus hijas1 dieciocho lenguas nuevas1 desaparecer la esterilidad de nuestro ingenio1 se nos aclararn las entendederas1 y en vez de cuatro o cinco autores que escriban cosas de gusto y de provecho1 tendremos cuatrocientos o quinientos4 ,desengese el seor ,cuervo3 si en el da y hasta el da hemos sido y somos poco ingeniosos1 provechosos y gustosos1 lo seguiremos siendo1 aunque se repita el milagro de la ,torre de ,babel entre nosotros4 ,este milagro1 por otra parte1 es harto difcil de hacer4 ,no en todas las regiones que formaban antes el inmenso imperio espaol se halla a mano para desechar el habla de ,castilla otra lengua viva an1 o algn dialecto que la reemplace1 como sucede en ,catalua y en ,galicia4 ,los andaluces1 pongamos por caso1 nos veramos algo apurados si intentsemos descastellanizarnos4 ,expulsados ya los judos y los moriscos1 no me parece bien ni fcil que salisemos hablando en rabe o en hebreo1 lo cual tendra adems el inconveniente de no ser nuestra lengua propia y privativa4 ,todo1 sin embargo1 tiene remedio4 ,d4 ,manuel ,gngora y ,martnez refiere en sus ,antigedades prehistricas de ,andaluca1 que en varias cuevas llamadas de letreros1 los hay al parecer ininteligibles y en abundancia4 ,ahora bien2 yo tengo un amigo muy docto que trabaja con xito en descifrar dichos letreros1 eclipsando la gloriado ,champollin4 ,y como se presume que los tales letreros estn escritos en el antiqusimo idioma de los turdetanos1 mi amigo espera reconstituir el mencionado idioma1 en el que se compusieron sabias leyes y hermosos poemas hace ya nueve o diez mil aos4 ,si el susodicho amigo mo se sale con la suya y reconstituye la lengua turdetana1 los andaluces echaremos la zancadilla a los catalanes1 a los gallegos1 a los vascongados y a cuantos oriundos de ,espaa hay en ,amrica1 aunque abandonando el castellano1 salgan hablando y escribiendo en quichua1 en guaran o en el habla de los chibchas o de los aztecas4 ,lo mejor1 sin embargo1 dejando bromas a un lado1 sera que as en ,espaa como en toda la dilatada extensin del nuevo ,continente1 que descubrimos y colonizamos1 se siguiese hablando sin corrupcin la lengua de ,castilla1 lazo de unin fraternal que no debe romperse4 ,ningn poltico ingls mal humorado se atrevera a insistir en que nuestra raza est decada1 si cincuenta o sesenta millones hoy1 y en lo futuro ms millones de hombres1 siguiesen hablando la misma lengua1 claro testimonio de la persistente vitalidad de la raza4 ,mas para esto hemos de convenir en que se necesitan dos cosas muy importantes3 que tengamos confianza unos en otros1 y que procuremos merecerla4 ,limitndonos a lo que se escribe1 quiero yo dar a entender que no porque sea espaol debe el pblico desdearlo1 y que tambin los escritores debemos hacer los mayores esfuerzos y afanarnos y esmerarnos para que no nos desdeen con justicia3 para que no se afirme que slo hay cuatro o cinco autores que se leen con gusto o con provecho4 ,tal vez nuestros autores pagan el desdn del pblico con otro desdn equivalente o mayor1 pero el desdn con el desdn no tiene tan buen xito en literatura como en cuestin de amores4 ,cuando no se estudia1 o se estudia poquito1 nadie1 a no ser un ingenio portentoso1 acierta a escribir algo que sea de gusto o de provecho4 ,en el pblico1 y singularmente en lo que llaman ahora la hig-life1 que suele dar ejemplo y tono1 noto yo en ,espaa la ms desdeosa mana contra los que escribimos4 ,y es menester que trabajemos no poco para que esta mana desaparezca4 ,fuera del teatro1 a donde acude la gente por lo muy aficionada que es a divertirse1 apenas hay literatura popular en ,espaa4 ,la poesa en verso y por todo lo alto est en general harto desacreditada y a pesar de ,quintana1 ,gallego1 ,duque de ,rivas1 ,espronceda1 ,zorrilla1 ,campoamor1 ,nez de ,arce y bastantes otros que viven o han vivido en el siglo que est terminando1 se nos anuncia fatdicamente que va a desaparecer la forma potica4 ,y no se crea que lo escrito en prosa ha conquistado todo el favor y est muy boyante4 ,si exceptuamos a ,d4 ,benito ,prez ,galds y a otro par de autores a lo ms1 apenas los hay hoy en ,espaa verdaderamente populares y cuyos libros se compren y se lean4 ,con fatigas tendramos que andar hoy para completar el nmero de los cuatro o cinco autores de que habla el ,sr4 ,cuervo y cuya lectura trae gusto o provecho a los americanos4 ,ni siquiera en ,espaa caemos en gracia4 ,no me atormenta la mala pasin de la envidia1 pero1 sin envidiar1 reconozco y deploro que xito tan grande de librera como va teniendo en nuestra nacin la novela ,quo vadis8 del autor polaco ,sienkiewicz1 no le ha tenido ningn novelista espaol1 aunque entren en cuenta las ,pequeeces del ,padre ,luis ,coloma4 ,en qu consiste esto8 ,consistir en mana por lo extranjero o en que la novela ,quo vadis8 es mejor que cuanto por aqu escribimos8 ,la cuestin es tan peliaguda que prefiero callarme y no tratar de resolverla4 ,clarn adems ha sido interrogado4 ,tiene la palabra y no debo yo adelantarme y quitrsela4 ,slo me atrever a decir3 #a ,habent sua fata libelli4 #b ,me alegro de que vuelva la aficin a la novela histrica4 #c ,para escribirla bien 7y va de latines7 non oportet studere sed studice1 lo cual significa1 en el presente caso1 que no ha bastado para componer el ,quo vadis8 acudir al ,diccionario de antigedades de ,rich1 a la obra de ,dezobry1 al ,antecristo de ,renn y a otras historias1 como v4 gr1 la de ,csar ,cant1 sino que ha sido menester que el autor est muy versado en la literatura clsica de ,grecia y de ,roma1 y acaso en los idiomas en que dichas literaturas se produjeron4 ,y #d y ltimo1 se necesita muchsima habilidad y grande ingenio para que interesen y sean asunto principal de un libro los amores de dos personas harto secundarias1 y que acaban por ser muy felices en medio de multitud de catstrofes que debieran interesarnos mucho ms3 muertes de ,san ,pedro y de ,san ,pablo1 suplicios espantosos y variadsimos de cristianos a centenares y trgico fin tambin de ,petronio1 de ,lucano1 de ,sneca1 del propio ,nern y de otra multitud de sujetos de mucho fuste4 ,casi no hay novela histrica sin cierta ineludible falta de armona que el autor debe hacer que se perdone o se disimule1 logrando as el triunfo4 ,en el ,quo vadis8 la falta es patente1 pero subsanada o remediada con arte y talento4 ,hay dos acciones4 ,la principal es la que menos importa3 un caballero1 prendado de una muchacha virtuosa y cristiana1 se vale de malos medios para hacerla su manceba4 ,ella se resiste4 ,el se enamora al fin seria y honradamente y se hace tambin cristiano4 ,y despus de algunos lances y aventuras1 el caballero y la muchacha se casan como ,dios manda y se van a holgar en una hermosa quinta que en ,sicilia poseen4 ,estos son los hroes y protagonistas y este el asunto principal de la novela4 ,la comparsa1 el coro y el otro asunto ms amplio1 en que el asunto principal encaja1 son una legin de mrtires1 apstoles y santos1 y una serie de acontecimientos terribles y reales1 que inspiran la ,apocalipsis al ,aguila de ,patmos1 y que preparan la prodigiosa mudanza de ,babilonia en nueva ,jerusaln1 y el vencimiento del imperio de la fuerza por el imperio del espritu1 del que igualmente ha de ser capital ,roma1 purificada y santificada por la sangre de los confesores de ,cristo4 ,en suma1 yo no quiero decir ms sino que la novela ,quo vadis8 se lee con gusto o con provecho1 como dice el ,sr4 ,cuervo que slo se leen en ,amrica cuatro o cinco de nuestros autores4 ,nueva edicin de ,,la ,,celestina ,el seor ,d4 ,eugenio ,krapf1 alemn de nacin y fundador y dueo en ,vigo de un establecimiento tipogrfico1 ha impreso y publicado la tragicomedia ,celestina4 ,segn en el colofn se expresa1 esta obra1 dividida en dos volmenes1 se acab de imprimir el da #ca de ,julio del presente ao 7#aijj74 ,el primor y la elegancia de la nueva edicin dan claro testimonio del buen gusto del impresor1 de su pericia y de su devota admiracin a las letras espaolas4 ,entre cuantos libros de entretenimiento se han escrito en ,espaa1 ,la ,celestina1 es1 despus del ,quijote1 el ms estimado1 as de nuestros crticos como de los crticos de otros pases1 y el que mayor influjo ha tenido acaso en el ulterior desenvolvimiento de la novela y del teatro en las modernas literaturas de ,europa4 ,prueban la estimacin que en todas partes se ha dado a este libro las esmeradas traducciones que de l se han hecho en diversas lenguas1 imprimindolas o reimprimindolas desde principios del siglo ,,xvi hasta nuestros das con mayor primor y lujo que en ,espaa4 ,as1 por ejemplo1 la traduccin francesa de ,germond de ,lavigne1 publicada en ,pars en #ahgc1 la traduccin alemana de ,eduardo de ,bolow1 impresa en ,leipzig en #ahdc1 y la antigua y bella traduccin inglesa de ,jaime ,mabbe1 lujosa y lindamente reimpresa en #ahid e ilustrada con una muy discreta y erudita introduccin por el docto hispanfilo ,fitzmaurice ,kelly4 ,en ,espaa1 revelndose tristemente nuestro desdn o nuestra indiferencia por las producciones del propio ingenio1 no se ha hecho una sola edicin de ,la ,celestina durante todo el siglo ,,xviii1 y en el siglo ,,xix1 que pronto terminar1 slo se han hecho cinco ediciones contndose en este nmero la incluida en la ,biblioteca de autores espaoles de ,rivadeneyra1 tomo ,,iii1 que contiene novelitas anteriores a ,cervantes4 ,de ninguna de estas ediciones puede afirmarse que est hecha con el esmero y el lujo que el texto original merece y pide4 ,tal vez influy en la menor estimacin que se dio a ,la ,celestina1 desde mediados del siglo ,,xvii y singularmente en el ,,xviii1 el estigma que puso en ella la ,inquisicin no con gran severidad por cierto4 ,patente se ve la inmensa popularidad de ,la ,celestina en ,espaa1 durante el siglo ,,xvi1 as1 porque de dicha obra se hicieron en aquel siglo cerca de setenta ediciones1 como por los raros que son los ejemplares de todas ellas1 demostrando que se leyeron mucho1 a no ser que se presuma que en tiempos de mayor recato1 hipocresa o pureza de costumbres hubieron de destruirse muchos ejemplares de un libro cuyo licencioso desenfado no puede negarse4 ,caso raro es que no se haya podido afirmar durante mucho tiempo quin sea el autor de libro tan famoso4 ,y ms raro es an1 dada la perfecta armona de su estilo y la unidad de pensamiento que en el conjunto se nota1 que haya podido creerse que el primer acto fue escrito por un autor1 atribuyndose1 ya a ,juan de ,mena1 ya a ,rodrigo de ,gota1 y que son obra de otro autor los veinte actos restantes1 en nada inferiores al primero4 ,en el da1 por fortuna y merced a demostraciones que sera prolijo exponer aqu1 ha venido a desecharse la creencia en la pluralidad de autores y a tenerse por averiguado que el bachiller ,fernando de ,rojas fue el nico autor de todo el libro4 ,de la vida de este bachiller1 que resulta por lo expuesto uno de los ms gloriosos ingenios de nuestra patria1 poco se sabe hasta el da1 si bien puede presumirse que no fue un comunero de su mismo nombre y apellido excluido de la amnista que en #aebb dio el emperador ,carlos ,v1 sino otro ,fernando de ,rojas1 que estudi jurisprudencia en ,salamanca1 que fue alcalde mayor de dicha ciudad y que se estableci al cabo y termin sus das en ,talavera de la ,reina4 ,la fecha de su nacimiento y de su muerte creo que se ignora4 ,nada se dice tampoco de ningn otro escrito o hecho suyo4 ,dando aqu por supuesto que la edicin de ,burgos de #adii1 de la que slo se conserva un ejemplar1 fue una falsificacin1 hecha en ,venecia1 de #afcb a #afce1 la primera aparicin de ,la ,celestina1 fue en el ao de #aejj1 edicin de ,salamanca4 ,la edicin1 pues1 de ,vigo hecha por el ,sr4 ,krapf en #aijj1 viene a solemnizar el cuarto centenario del libro y tambin de su autor1 de cuya vida y hechos es el libro lo ms importante que se conoce4 ,ilustran la edicin del ,sr4 ,krapf1 y le dan mayor realce y atractivo las variantes1 el catlogo de las ediciones que de ,la ,celestina se han hecho en espaol1 en francs1 en ingls1 en holands1 en alemn1 en latn y en italiano1 y sobre todo una bella introduccin1 notas y apndices de ,d4 ,marcelino ,menndez y ,pelayo4 ,nunca un libro1 por original que sea1 deja de tener antecedentes4 ,considerado como tal est el ,pamphilus1 que es uno a modo de drama1 en exmetros y pentmetros latinos1 remedando el estilo de ,ovidio4 ,este drama viene inserto como apndice en la edicin del seor ,krapf4 ,se ignora el nombre de su autor y la poca en que se compuso1 si bien puede creerse que no es anterior al siglo ,,xii y que su autor hubo de vivir en algn monasterio del centro de ,europa4 ,en germen estn en el ,pamphilus el pensamiento y el asunto de ,la ,celestina4 ,ya en el arcipreste de ,hita hay no pocos trozos del ,pamphilus imitados y traducidos4 ,pero con razn afirma el ,sr4 ,menndez que esto no menoscaba la poderosa originalidad del arcipreste ni mucho menos la de ,fernando de ,rojas4 ,el ,pamphilus1 ms que obra de un poeta1 parece el fro y trabajoso estudio de un fillogo1 cuyos personajes carecen de vida y de individual consistencia4 ,la tragicomedia ,celestina1 en cambio1 es y ha sido admirada siempre por la animacin vigorosa y la variedad de los caracteres de cuantos personajes toman parte en la accin4 ,hay1 por ltimo1 en la ,celestina cierto misterioso encanto que se apodera del alma de quien la lee1 embelesndola y movindola a la admiracin ms involuntaria4 ,no admiramos porque nos prescriban los crticos que admiremos1 sino porque la admiracin nace en nosotros espontnea e inmediatamente de la lectura4 ,de aqu1 para m al menos1 un muy curioso problema de crtica harto difcil de resolver2 una contradiccin1 real o aparente que tal vez nadie acierte a explicar1 bien sin pecar de sutil y de alambicado4 ,la historia que en los sucesivos dilogos se va desenvolviendo basta llegar al desenlace1 mirada dentro de la completa realidad de la vida que vivimos1 ya en nuestro siglo1 ya a mi ver1 en cualquiera otro1 tiene casos tan inverosmiles1 que rayan en lo absurdo4 ,calixto1 mancebo gentil1 rico y noble1 penetra buscando un azor1 en los jardines de la egregia y hermosa doncella ,melibea2 prendado de ella1 la requiere de amores1 y ofendida la dama en su recato y en su orgullo1 spera y crudamente le despide4 ,melibea y ,calixto son ambos de igual condicin elevada1 as por el nacimiento1 como por los bienes de fortuna4 ,entre las familias de ambos no se sabe que haya enemistad1 como la hubo1 pongamos por caso1 entre las familias de ,julieta y de ,romeo4 ,ni diferencia de clase1 ni de religin1 ni de patria los divide4 ,por qu1 pues1 no busc ,calixto a una persona honrada que intercediese por l y venciese el desvo de ,melibea1 y por qu no la pidi luego a sus padres y se cas con ella en paz y en gracia de ,dios8 ,buscar ,calixto para tercera de sus amores a una empecatada bruja zurcidora de voluntades y maestra de mujeres de mal vivir1 tiene algo de monstruoso que ni en el siglo ,,xv ni en ningn siglo se comprende1 no siendo ,calixto vicioso y perverso y sintindose muy tierna y poticamente enamorado4 ,todo se comprende1 sin embargo1 si consideramos la tragicomedia ,celestina como la primera creacin de una nueva era literaria en la que caben ciertos inspirados atrevimientos3 una escena ideal1 exenta de condiciones y requisitos y vaca de todo estorbo y no para que en ella aparezcan vagos y confusos los personajes1 sino al contrario1 para que ms distintos y determinados se vean1 como figuras que estn en alta cumbre y se destacan y se dibujan en el azul sereno del firmamento sin nubes4 ,las flechas de amor que sucesivamente hieren y arrebatan los corazones de los dos amantes1 no rompen medio que debilite el mpetu inicial de su carrera1 ni hay atraccin de la tierra ni del cielo que las pare o las solicite4 ,fernando de ,rojas hace abstraccin de todo1 menos del amor1 a fin de que el amor se manifieste con toda su fuerza y resplandezca en toda su gloria4 ,y no es el amor de las almas1 ni tampoco el amor de los sentidos1 cautivo de la material hermosura1 sino tan apretada e ntima combinacin de ambos amores1 que no hay anlisis que separe sus elementos1 apareciendo tan complicado amor con la irreductible sencillez del oro ms acendrado y puro4 ,ni lo que llamamos ahora conveniencias sociales1 tan existentes en el siglo ,,xv como en el da1 ni lo que prescriben las costumbres y las leyes1 ni moral ni religin se toman aqu en cuenta4 ,muy licenciosa hubo de ser aquella edad en que todos los sueos caballerescos de la ,edad ,media1 las disquisiciones de la corte de amor y las apasionadas ternuras de los hroes de la ,tabla ,redonda1 de ,lanzarote y ,ginebra1 de ,tristn e ,iseo1 se mezclaban con el ansia de vida y de goces y con la adoracin anhelante de la hermosura plstica que el resucitado gentilismo haba despertado y movido4 ,todo ello herva sin duda en las almas1 como el mosto en la cuba durante la fermentacin tumultuosa4 ,en resolucin1 ,calixto y ,melibea se adoran y no es hiprbole ni figura retrica1 sino adoracin efectiva4 ,fuera de su amor no ven nada ni queda nada4 ,ni reconocen el pecado ni hay lugar para el arrepentimiento o para la enmienda4 ,el destino1 en medio del deleite y de la gloria de ellos1 los lleva a trgica muerte1 pero en esta misma muerte trgica hay poco de ttrico y de sombro1 sino que hay algo de triunfo4 ,all se ve el ms alto extremo de lo que el ,sr4 ,menndez y ,pelayo en otro reciente escrito suyo1 sobre la ,propaladia de ,torres ,naharro1 llama la triunfante alegra del renacimiento espaol4 ,muerto ,calixto1 ,melibea se arroja desde lo alto de una torre y tambin se mata1 pero la bienaventuranza alcanzada y gozada por ambos amantes1 en sus mutuos y ardientes abrazos1 es como luz de gloria que los envuelve y que presta a lo trgico1 acaso contra la intencin reflexiva del autor1 carcter de apoteosis4 ,as resulta vano en mi sentir1 el propsito que tuvo ,fernando de ,rojas o que supuso que tuvo1 de adoctrinar a los jvenes enamorados para que no se fiasen de sirvientes inmorales y lisonjeros y de mediadoras perversas como ,celestina4 ,el candor chistoso con que los escritores de aquella edad1 eclesisticos con frecuencia1 buscan motivo o pretexto para justificar sus composiciones sobrado galantes1 pasma hoy al lector y despierta en su espritu la duda de si ellos se engaaran en efecto al suponer tal propsito o si le alegaran como burlando4 ,notable ejemplo da de esto el beneficiado ,fernn ,surez1 natural de ,sevilla y traductor del ,coloquio de las damas de ,pedro ,aretino1 libro reimpreso pocos das ha en ,madrid por el seor ,b4 ,rodrguez ,serra4 ,sostiene con toda seriedad el beneficiado y traductor que lo hace para moralizar el mundo1 el cual andaba tan pervertido en su poca como en aquella edad remota en que ,dios envi el diluvio universal para castigarle4 ,pero la divina justicia1 segn lo entiende el beneficiado1 no gusta de repetir1 sino de variar y de inventar nuevos castigos cuando hay pecados nuevos4 ,y as1 en vez de diluvio1 haba enviado en su tiempo una enfermedad contagiosa que haca grandes estragos y sobre la cual escribi ,fracastoro un elegante poema latino dedicado al cardenal ,bembo4 ,como quiera que ello sea1 yo no acierto1 ni creo que nadie acierte a explicar que haya muy provechosos avisos para los mancebos y triaca contra la ponzoa de la sensualidad en los muy desvergonzados lances que el ,coloquio de las damas refiere4 ,hablara de chanza o hablara de veras el beneficiado al sostener que su libro morigerara mejor a los jvenes regocijados que la ,va de espritu o la ,subida del ,monte ,sin1 libros que ellos desecharan sin leer en cuanto del ttulo se enterasen8 ,fernando de ,rojas tuvo1 o imagina tambin que tuvo1 el propsito de adoctrinar la juventud y de apartarla del vicio4 ,si result lo contrario1 bien pudo decir ,fernando de ,rojas lo que dice el beneficiado3 que si la juventud tomase de aqu ocasin para pecar1 eso no es culpa de esta obra1 sino de nuestra mala condicin1 la cual1 como estmago muy corrompido1 la medicina que se le da para su salud la convierte en malos humores4 ,dejando nosotros a un lado la moralidad1 a fin de que no salga mal parada de esta cuestin en vez de salir victoriosa1 y prescindiendo tambin del desafuero inverosmil que sirve de fundamento a los amores de ,melibea y de ,calixto1 bien podemos afirmar que en todos los pormenores de la tragicomedia hay tan pasmoso realismo y tan bien observada y expresada pintura de caracteres y de afectos que1 no ya los crticos espaoles a quienes pudo cegar la vanidad patritica1 sino los ms eminentes crticos de otros pases1 como ,gervinus en su ,historia de la poesa alemana1 ponderan el influjo de ,la ,celestina en la novela y en el drama de la edad moderna1 y entienden que hasta la aparicin de ,shakespeare no hubo en la tierra ms profundo observador ni ms hbil pintor del alma humana que el bachiller ,fernando de ,rojas4 ,sus personajes todos1 ,celestina1 ,sempronio y ,parmeno1 ,elicia1 ,areusa y el admirable rufin fanfarrn ,centurio1 estn pintados de mano maestra y hacen y dicen lo que deben4 ,si todos citan demasiado a los clsicos1 largan a cada paso sentencias filosofales y pedantean con inocente refinamiento1 es tan propio defecto de aquella poca que ms que defecto parece gracia y primor y presta al libro indeleble color temporal4 ,ni carece ,fernando de ,rojas de muy oportunas delicadezas1 inspiradas o reflexivas4 ,la pasin de ,melibea y de ,calixto no puede ser ms vehemente4 ,el deleite que de la posesin nace en ambos no puede ser ms subido4 ,y con todo eso1 la dicha de ambos1 de la que el lector se penetra1 se envuelve en discretsimo y limpio velo1 sin que el autor descubrindola la profane4 ,los pormenores erticos los guarda el autor y los emplea para las escenas1 citas y encuentros de los secundarios y plebeyos amantes2 de ,parmeno y ,areusa1 por ejemplo4 ,prolijo sera hacer resaltar aqu las principales bellezas de ,la ,celestina4 ,mi artculo se extendera mucho ms all de las dimensiones que en este peridico se le conceden4 ,aun terminando aqu1 tal vez se me acuse de haberme extendido demasiado4 ,vlgame para disculpa la popularidad que en el siglo ms glorioso para ,espaa tuvo la tragicomedia tan lindamente reimpresa ahora3 popularidad en la que entr por ms el valor esttico que lo licencioso del asunto4 ,bastantes novelas en dilogos1 imitando la de ,fernando de ,rojas1 se escribieron despus3 algunas notabilsimas por la elegancia y gracia del lenguaje1 por el ingenio y por el chiste1 y dejando muy atrs a ,la ,celestina en sus desenfadadas verduras4 ,la ,comedia ,serafina1 reimpresa tambin pocos aos ha por los seores marqus de la ,fuensanta del ,valle y ,d4 ,jos ,sancho ,rayn1 da testimonio de ello4 ,y sin embargo1 as la ,comedia ,serafina1 como la ,comedia ,selvagia y cuantas en el mismo gnero se compusieron1 quedan muy por bajo de la joya literaria1 cuyo alto precio he juzgado conveniente recordar hoy con ocasin de exhibirla de nuevo el ,sr4 ,d4 ,eugenio ,krapf en forma tan correcta y lujosa4 ,,biblioteca ,,de ,,filosof,a ,y ,,sociolog,a ,con el ttulo que arriba se expresa1 el seor ,d4 ,b4 ,rodrguez ,serra ha empezado a publicar una coleccin de libros de filosofa1 y de esto que con vocablo feo e hbrido llaman ahora sociologa4 ,slo van publicados tres tomos1 pero yo1 que si bien poco entendido en asuntos filosficos1 gusto de ellos muchsimo1 no he querido retardar mi bienvenida a la mencionada biblioteca1 desendole el mejor xito posible con nuestro pblico de ,espaa4 ,de la historia de esta ciencia primera1 as como de la historia de toda cultura1 se han escrito no pocos libros en tierra extranjera y en estos ltimos tiempos4 ,los franceses1 ingleses y alemanes1 con razn o sin ella1 se han repartido los ms brillantes papeles1 y atribuyndose casi toda la fecundidad filosfica1 nuestra pobre nacin ha resultado estril o casi estril1 durante los cuatro ltimos siglos1 por culpa acaso de la ,inquisicin1 de nuestra feroz intolerancia o de nuestra ineptitud para cosas tan sublimes4 ,llenos nosotros de humilde abatimiento1 hemos aceptado por lo pronto la sentencia sin protestar ni apelar4 ,la opinin de que no nos da el naipe para filsofos ha prevalecido entre la generalidad de nuestra gente letrada4 ,por fortuna la reaccin ha sobrevenido1 y con tal fuerza en algunos espritus1 que puede hacer recelar a un crtico imparcial y fro que es mayor que el fundamento en que se sostiene4 ,los ms hbiles y fervorosos defensores de la filosofa espaola han sido1 a mi ver1 don ,gumersindo ,laverde ,ruiz1 ,d4 ,nicomedes ,martn ,mateos1 ,d4 ,francisco de ,paula ,canalejas1 el padre ,ceferino ,gonzlez y recientemente ,d4 ,marcelino ,menndez y ,pelayo4 ,con todo1 y a pesar de las lecciones que este ltimo est dando en el ,ateneo1 y a pesar de cuanto ha escrito ya en sus obras sobre las ideas estticas y sobre los heterodoxos1 todava entiendo yo que la cuestin no est bien dilucidada4 ,nuestros ms notables filsofos1 desde el ,renacimiento hasta el da1 han escrito en latn1 y no es poco lo que han escrito1 por todo lo cual ni se han hecho extractos fieles y luminosos de lo que escribieron1 ni se han emitido sobre ello imparciales y bien considerados juicios1 ni los profanos1 en cuyo nmero me cuento1 hemos llegado a enterarnos con claridad y exactitud de sus sistemas y doctrinas4 ,sabemos que hemos tenido1 y nos jactamos de tener entre nuestros filsofos a ,luis ,vives1 a ,valles1 a ,francisco ,victoria1 al doctor eximio ,surez1 a ,melchor ,cano1 a ,domingo de ,soto1 a ,foxo ,morcillo1 a ,gmez ,pereira y a muchos otros1 pero la mayora de la gente1 apenas iniciada1 sabe poco ms que sus nombres4 ,con todo1 basta saberlos y basta saber que bien o mal tan ilustres varones se han empleado en el estudio de la filosofa para presumir razonablemente que no se ha perdido entre nosotros la aficin a este estudio1 y que por consiguiente1 los libros de la ,biblioteca del ,sr4 ,serra llegarn a venderse y a leerse1 como muy de veras lo deseamos4 ,otra opinin vulgar1 que anda hoy muy valida contradice la posibilidad de que nuestro deseo se realice4 ,creen no pocas personas que la filosofa se va achicando y consumiendo conquistada y desmembrada por las ciencias positivas y exactas1 que han ido poco a poco invadiendo sus dominios1 anexionndoselos y repartindoselos como pan bendito o no bendito4 ,pero esto es una vanidad infundada de los sabios empricos y de la muchedumbre que los admira y los sigue4 ,lo razonable es creer lo contrario3 que mientras ms se extiende el saber experimental1 ms crece y se magnifica en el espritu el concepto de la filosofa y de la extensin inexplorada de su imperio4 ,figurmonos que la filosofa1 augusta y soberana emperatriz de las ciencias1 mora en esplndido alczar1 cuyas salas y estrados son magnficos y cuyas elegantes cpulas y empinadas torres se dira que llegan al cielo y se baan en luz ms pura y radiente que la de este sol que de ordinario nos alumbra4 ,pues bien1 el alczar1 que as nos figuramos tiene vastsimos subterrneos1 o stanos por donde los sabios experimentales van andando y escrudindolo todo4 ,all estn las caballerizas1 las pocilgas y los tinados1 no pocos almacenes para trastos viejos1 habitaciones capaces para la servidumbre1 cocinas1 fregaderos1 bodegas1 despensas y otras oficinas por el estilo4 ,por algunas rendijas y claraboyas tal vez se percibe y columbra algo de la magnitud y hermosura del alczar2 pero los sabios experimentales no hallan modo de penetrar en l1 si bien mientras ms andan1 notan y averiguan en aquella parte baja1 ms crece el concepto de la soberbia amplitud y de la extensin maravillosa de lo inexplorado e inasequible que sobre ellos se levanta4 ,as comprendo yo qu es la filosofa con respecto a la ciencia que de la observacin y del experimento procede4 ,quizs nadie consiga nunca subir real y efectivamente a la parte superior del alczar1 pero por virtud de la fe1 de la imaginacin o de algo a modo de entusiasmo amoroso1 quizs nos elevemos en espritu con las alas que nos preste la religin1 la metafsica o la poesa1 y veamos o nos forjemos la ilusin de que vemos algunas de aquellas maravillas4 ,de todos modos1 los medios sutilsimos de que nos valemos para conseguirlo1 y el ingenio1 la tenacidad y los alambicados recursos a que acude y de que se vale nuestra mente en tan difcil empresa1 tiene tal encanto y tan poderoso atractivo que nos deleitan y enamoran aunque en vez de triunfo obtengan slo desengaos4 ,en este sentido y por las razones expuestas1 los libros de filosofa no pasarn de moda1 y en todas partes1 incluso en ,espaa1 agradarn e interesarn ahora y siempre4 ,auguramos1 pues1 buen xito a la biblioteca del ,sr4 ,rodrguez ,serra4 ,van ya publicados en ella escritos de ,schopenhauer y de ,baltasar ,gracin1 y se anuncian como en prensa1 varios de ,nietzsche1 ,ibn ,geribol1 ,emerson1 ,leopardi1 ,vives1 ,stiner y otros1 tan opuestos en sus ideas que de lo menos que podemos acusar al editor es de parcialidad1 antes bien aparece dotado de un sincretismo que nos inspira simpata4 ,no aceptando por cierto sistema alguno1 no alistndose en las filas de los secuaces y aceptndolos todos como cavilaciones discretas1 divertidas o interesantes1 poco importa que sean pesimistas u optimistas que sostengan el pantesmo1 el materialismo u otros ismos1 que afirmen o que no nieguen1 con tal de que diviertan1 interesen u ofrezcan alguna novedad4 ,lo que conviene1 de cualquiera suerte que sea1 es que el lenguaje de las mencionadas cavilaciones no resulte1 o por culpa del autor o por culpa del traductor1 muy brbaro y enmaraado4 ,si el lenguaje y el estilo no fuesen claros y hasta cierto punto elegantes1 pudiera ocurrirnos algo parecido a lo que ocurri a la mona que trat de comerse la nuez verde y que la arroj con desdn o con rabia al probar la amargura de la cscara1 sin llegar a comerse el sabroso fruto que dentro se esconda4 ,y an sera peor1 si vencida la repugnancia de lo verde y amargo y quebrantada tambin a fuerza de dientes la dureza de la envoltura leosa1 nos encontrsemos con que la nuez estaba vana o podrida4 ,prescindiendo de estas contingencias1 yo declaro que todo tratado filosfico despierta mi curiosidad y me hechiza4 ,esperemos que suceda lo propio a mis compatriotas aficionados a libros1 a fin de que compren y lean stos sobre los que ahora voy discurriendo4 ,otro peligro hay1 contra el cual no veo reparo ni cautela que est de sobra4 ,la falta de preparacin conveniente puede hacer que un alimento espiritual1 ya por extico1 ya por inusitado1 ya por harto sustancioso1 se nos indigeste en el alma1 o bien que siendo veneno le tomemos como triaca4 ,quiero decir1 sin ambages1 que los que estn ayunos de todo conocimiento filosfico1 si propenden adems1 como hoy generalmente sucede1 a prendarse de lo extranjero1 tal vez acepten por oro la alquimia y consideren cualquiera extravagancia o disparate como el ,non plus ultra de la investigacin especulativa y del saber humano4 ,ni mis cortas luces ni la brevedad que debe tener este artculo consentiran1 pongamos por caso1 que yo impugnara aqu las doctrinas de ,schopenhauer en el libro ya publicado y cuyo ttulo es ,sobre la voluntad en la naturaleza4 ,pero no me sera lcito recelar1 no slo la falsedad de la doctrina1 sino lo huero o vaco que en ella puede notarse1 fundndose en puro juego de palabras y en llamar las cosas o sus cualidades con nombres que no han tenido jams1 en castellano al menos8 ,qu diantre de voluntad es esa que se ignora a s misma y que ignora lo que quiere y que produce1 sin embargo1 el universo y las leyes matemticas1 fsicas y morales que1 sin duda1 le gobiernan8 ,cmo de esa voluntad sin conciencia nace la conciencia8 ,cmo nace la inteligencia de lo que no entiende8 ,por muchas vueltas que se d a un objeto1 brotar en l algo que no est en germen en l y que no traiga adems de fuera de l la sustancia y la fuerza y la ley que para el desenvolvimiento del germen se requieren8 ,en fin1 la tal voluntad inconsciente1 causa primera de todo1 me parece a m1 profano1 una ininteligible algaraba4 ,y no se me acuse de poco respetuoso con los sabios celebrrimos y admirados en las naciones ms cultas4 ,el mismo ,schopenhauer nos ensea la falta de respeto1 aunque nuestra moderacin y nuestra cortesa no acepten sino un poquito de sus lecciones4 ,a casi todos los profesores de filosofa de las ,universidades de ,alemania los pone l como chupa de dmine1 tratndolos de envidiosos1 de plagiarios1 de necios y de tan interesados que encubren la verdad y ensean la mentira por miedo de perder la posicin y el salario que reciben4 ,a ,kant le pone por las nubes2 pero despus de ,kant apenas hay ms que l en el mundo3 ,fichte es un mono1 y ,hegel1 el que por tanto tiempo hemos admirado como el ,aristteles de la edad novsima1 no es ms que un charlatn atrevido4 ,leibnitz1 cuando ,schopenhauer le compara con l mismo y con ,kant1 es un miserable pigmeo1 y tonteras y nada ms que tonteras son su armona preestablecida y sus mnadas4 ,el desenfado con que ,schopenhauer fustiga a sus colegas tiene antecedentes en abundancia4 ,ya nos cuenta ,gil ,blas que los que disputaban en las aulas de ,salamanca ms parecan energmenos que filsofos4 ,no hay veneracin que valga4 ,el canciller ,bacon1 preconizado por muchos como fundador1 norte y gua de todo positivismo1 ha sido injuriado de la manera ms feroz por no pocos de los mismos positivistas4 ,y ,descartes1 de quien se dice que procede toda la moderna filosofa1 como de ,scrates la antigua1 es considerado como un deplorable metafsico por ,gioberti y por otros1 que si algo de bueno hallan en l lo declaran plagio de ,san ,anselmo o de otros autores de la ,edad ,media4 ,exclamemos con ,horacio3 hanc veniam petimusque damusque vicissim1 y reservndonos el derecho de negar y de censurar muchos sistemas filosficos1 si bien con moderacin suave y sin tirarnos los bonetes1 aplaudamos el propsito del ,sr4 ,rodrguez ,serra y excitmosle y animmosle para que le lleve adelante4 ,aunque una filosofa nos parezca falsa o vana1 no podr ser entretenida e ingeniosa8 ,por recomendacin de ,schopenhauer1 hemos venido a inscribir nosotros en la lista de los ms notables filsofos a ,baltasar ,gracin1 alguna de cuyas obras ,schopenhauer ha traducido y ensalzado4 ,el ,criticn1 v4 gr41 es para ,schopenhauer un prodigio1 y en todos los tratados de ,gracin rebosa la filosofa4 ,el ,sr4 ,serra no carece1 pues1 de fundado motivo para incluir1 como incluye1 en su coleccin dos obritas de ,gracin3 ,el hroe y ,el discreto4 ,mucho distamos nosotros de hallar en dichas obras el extremo de delirio culterano al que llega ,gracin en sus ,selvas del ao1 sobrepujando a ,gngora en las soledades y en el polifemo2 lo que es filosofa tampoco nos parece que hay1 ni en ,el discreto ni en ,el hroe4 ,lo que hay1 en nuestra opinin1 es un admirable conjunto de enrevesados conceptos y de sentenciosas agudezas1 donde son de admirar la riqueza y primor de nuestro idioma1 y la maestra y el talento del escritor que de l se vale1 pero donde no acertamos a ver sino apotegmas de moral prctica1 casi siempre tomados de antiguos escritores1 y alguna vez de la observacin perspicaz del mismo ,gracin1 que era1 por cierto1 un verdadero hombre de mundo4 ,el concepto de la filosofa es muy elstico4 ,suele ampliarse o restringirse a gusto del consumidor4 ,pero si hemos de incluir1 por ejemplo1 entre los filsofos al duque de la ,rochefoucauld y a la ,bruyere1 incluyamos tambin a nuestro ,gracin y hasta pongmosle por cima de ambos4 ,la nueva edicin que de ,el hroe y ,el discreto nos da el ,sr4 ,serra est ilustrada por un erudito estudio1 donde se dan muy curiosas noticias sobre los triunfos y la influencia que ,gracin ha alcanzado como filsofo en ,alemania4 ,dicho estudio1 escrito en castellano con correccin y elegancia1 se debe a la pluma del ,sr4 ,arturo ,farinelli1 profesor en ,innspruck1 capital del ,tirol1 y tan docto y entusiasta apreciador de nuestra lengua y literatura1 como de la alemana1 y de la de ,italia1 su patria4 ,en suma1 y a fin de terminar este artculo ya sobrado extenso1 dir que1 precavindonos bien para no inficionarnos con alguna hereja o para no exponernos a ir a parar en un manicomio1 como ,nietzsche o como ,augusto ,comte1 harn muy bien los aficionados a la lectura en comprar y en leer cuantos tomos han salido ya y vayan saliendo de la biblioteca del ,sr4 ,serra4 ,as se instruirn1 y aunque sea con vuelo inseguro1 elevarn el alma a las ms altas regiones a donde puede subir nuestro entendimiento o nuestra fantasa4 ,el regionalismo literario en ,andaluca4 ,i ,en ,junio de #ahef1 si no me es infiel la memoria1 pas yo muy agradablemente tres semanas en la famosa ciudad de ,mosc1 capital de todas las ,rusias4 ,all conoc y trat al seor ,sergio ,sobolefski1 sujeto muy ilustrado y amable1 poeta satrico de gran nombrada en su tierra y notable conocedor y admirador de la literatura espaola4 ,como preciado regalo suyo conservo an entre mis libros ,la segunda ,celestina1 de ,feliciano de ,silva1 donde se tratan los amores de ,felides y ,polandria1 y un bonito ejemplar de las ,relaciones1 de ,d4 ,juan de ,persia1 impresas en ,valladolid en #afjd4 ,en aquel tiempo ya era yo aficionado a leer1 haba compuesto no pocos versos y hasta me parece que tambin haba escrito y publicado varios articulitos en prosa4 ,a pesar de todo1 cuando el ,sr4 ,sobolefski me habl de ,d4 ,manuel ,mil y ,fontanals1 de quien l era grande admirador y amigo1 tuve que confesarle que ni las obras1 ni el nombre conoca yo de tan ilustre literato4 ,le conoc1 pues1 por medio del ,sr4 ,sobolefski1 fui tambin ms tarde su amigo1 estuvimos en correspondencia epistolar1 y creo1 por ltimo1 que firm la propuesta para que el ,sr4 ,mil fuese acadmico correspondiente de la ,real ,academia ,espaola4 ,lo que acabo de referir prueba1 sin duda1 mi ignorancia y mi descuido1 pero prueba igualmente el descuido y la ignorancia de la generalidad de mis compatriotas4 ,la fama del seor ,mil1 que haba logrado extenderse hasta el centro de ,rusia1 acaso no haba logrado en ,espaa pasar de ,catalua a las dems provincias del ,reino4 ,con verdadera satisfaccin podemos asegurar en el da que las cosas han cambiado mucho mejorando1 y que nuestra incomunicacin literaria rara vez llega a extremo tan lastimoso4 ,sobrados vestigios quedan de ella todava por donde1 si no puede justificarse1 se explica al menos la propensin al regionalismo4 ,no es de extraar que enojados los escritores que viven en provincias de que la fama de ellos no vuele1 si antes no pasa por ,madrid y en ,madrid le prestan alas1 sientan el prurito de aislarse1 de escribir en la lengua o en el dialecto de la regin en que nacieron1 y de compensar as por la intensidad y la densidad la corta extensin de su nombrada4 ,lo cierto es que en ,espaa apenas se lee4 ,el comercio de libros se hace con poca maa o con poca fortuna1 y los autores1 aunque sean buenos1 tienen que resignarse y que contentarse a menudo con que los lean y los aplaudan en la ciudad natal1 en determinada comarca1 en lo que llamamos patria chica4 ,a fin de evitar esto1 que a mi ver es un mal1 y a fin de contribuir1 en cuanto est a mi alcance1 a que sean conocidas y celebradas las producciones que lo merecen y que se escriben y se dan a la estampa fuera de ,madrid y en lengua castellana1 me decido yo a dar noticia de algunas de ellas1 prefiriendo1 como es natural1 las de mis paisanos los andaluces4 ,seriamente no hay temor de que por all el enojo causado por el desdn d ser a un regionalismo separatista1 porque sera bastante dificultoso que en ,andaluca pretendiese nadie escribir en otro idioma que no fuera el castellano4 ,qudese esto para algunos catalanes1 vascongados y gallegos1 y tambin para algunos de nuestros hermanos de ,amrica que andan buscando lengua en que hablar y en que escribir1 inventada o resucitada1 con tamaa amplitud y capacidad tan elstica1 que quepan holgadamente en ella los altos pensamientos1 las invenciones peregrinas y las profundas o sutiles ideas que en el burdo y pobre castellano no caben4 ,en ,andaluca1 por fortuna1 aunque la gente pronuncia mal el castellano1 suele hablarle y escribirle bien2 y no tiene trazas1 por lo pronto1 de adoptar idioma diferente4 ,esto no obsta1 antes bien nos excita a dar aqu cuenta y justas alabanzas de algunos libros que en ,andaluca se escriben4 ,y sin ms prembulo voy a empezar por la flamante novela titulada ,justa y ,rufina1 cuyo autor es el presbtero ,d4 ,juan ,f4 ,muoz ,pabn4 ,la sencillez y castiza naturalidad del estilo hacen simptica dicha novela desde que se lee la primera pgina y nos estimulan a proseguir y a terminar su agradable lectura4 ,sin nada que ofenda los ms pudorosos escrpulos todo es alegre1 chistoso y hasta regocijado en un principio4 ,la pintura del lugarejo1 cerca de ,sevilla1 llamado ,cascotes1 y donde se desenvuelve la accin1 parece exactsima copia de la realidad realzada y animada por el ingenio y por el arte1 si bien el arte1 discreto y velado1 no deja huella en lo escrito1 que parece todo espontneo y fcil4 ,no son odiosos ni rayan tampoco en exagerada caricatura los personajes cmicos que en la accin intervienen4 ,todos hacen rer1 aunque sean ms hijos de la observacin que de una fantasa jocosa y regocijada4 ,sus dilogos se dira que fueron tomados por el fongrafo1 si el fongrafo tuviese la rara habilidad de desechar lo pesado y lo impertinente y de conservar slo con sobriedad envidiable lo que no cansa1 lo que retrata los caracteres y lo que conduce y contribuye al final desenlace4 ,la accin nada tiene de complicada1 y sin embargo1 excita primero la curiosidad1 interesa despus1 y por ltimo conmueve profundamente4 ,entre lo festivo y lo triste1 entre lo cmico y lo trgico1 en esta novela1 lo mismo que en la realidad1 casi no hay intermedio1 pero la absoluta carencia de afectacin en el narrador vale ms que los rodeos artificiosos para evitar que la transicin sea brusca1 y que los sucesos lamentables y el consiguiente cambio de tono produzcan disonancia4 ,el noble y excelente caballero ,d4 ,alvaro1 viudo y con dos hijas gemelas que llevan por nombres los de las santas patronas de ,sevilla1 ,justa y ,rufina1 viene a ,cascotes a pasar la temporada de verano y a fin de reponer su muy quebrantada salud4 ,justa tiene por novio a un primo suyo llamado ,paco ,gngora1 de quien est ella profundamente enamorada4 ,paco1 sin sentido moral y harto ligero de carcter1 se ha comprometido con su prima1 sin darse cuenta de que en realidad no la ama4 ,y aunque no ame tampoco con verdadero amor a ,rufina1 la hermana de ,justa1 charla y coquetea con ella1 e insensiblemente1 como si resbalaran y fueran cayendo por una pendiente suavemente traidora1 ,paco es infiel a ,justa1 y ,rufina se convierte en cruel y vencedora rival de su hermana4 ,con no escaso talento de novelista y valindose de varios episodios graciosos que todos concurren a la accin1 ,paco y ,rufina advierten sobrado tarde la grave ofensa que hacen a ,justa y a ,d4 ,alvaro por el lazo amoroso en que1 burlndolos y escarnecindolos1 ocultamente se han enredado4 ,los nuevos amantes temen ser descubiertos y carecen de valor para confesar su falsa y para arrostrar el enojo del padre y de la hermana tan duramente ofendidos4 ,entonces toman la peor y ms viciosa de las resoluciones4 ,ambos huyen juntos4 ,d4 ,alvaro1 que idolatraba a sus dos hijas y que se hallaba muy enfermo1 no puede resistir golpe tan rudo4 ,cae rendido1 se agravan sus males y le sobreviene la muerte4 ,el hermoso carcter del cura del lugar resplandece en la conmovedora escena y en las santas palabras1 elocuentes sin arte por la fe religiosa y por la caridad que las inspiran1 con que persuade al moribundo para que perdone a los culpados1 y con que le consuela e ilumina con celestiales esperanzas los ltimos instantes de su vida mortal4 ,el eplogo de la novela es tambin muy moral1 muy religioso y muy tierno4 ,justa1 transformada en hermana de la ,caridad1 recibe a ,rufina que ha ido precipitndose hasta lo ms hondo de la abyeccin y del vicio1 cuida de ella y generosa y santamente la perdona4 ,crticos sevillanos1 al otorgar al ,sr4 ,muoz y ,pabn fundados elogios1 le califican de discpulo y de imitador o continuador de ,fernn-,caballero4 ,no he de negar yo que las obras de tan clebre autora puedan haber servido de estmulo al talento del presbtero novelista2 pero son tales las diferencias entre lo escrito por l y lo escrito por la ingeniosa hija de ,bhl de ,faber1 que no permiten afirmar la imitacin ni suponer que ambos autores pertenecen a la misma escuela4 ,bien haba visto y observado ,fernn-,caballero los usos1 las costumbres y las pasiones del pueblo de ,andaluca2 pero lo notaba todo y luego se lo representaba al travs de un prisma extrao4 ,su cultura1 ms que de libros castizos1 era de libros modernos1 ingleses1 franceses y alemanes1 y esto se reflejaba en los personajes hijos de su observacin y de su inventiva4 ,en ellos y en los lances y sucesos en que figuran1 creo yo notar un afectado y extico sentimentalismo que no se estila entre nosotros3 que es menos andaluz que tudesco4 ,en cambio1 en la novela del ,sr4 ,muoz ,pabn todo es andaluz de veras y sin nada hbrido3 el fondo y la forma1 las pasiones y el lenguaje que las expresa4 ,como el ,sr4 ,muoz ,pabn es joven an1 nos complacemos en esperar de su ingenio no menos sazonados y abundantes frutos4 ,como otros muchos autores1 en todos los pases y especialmente en ,espaa1 el ,sr4 ,muoz ,pabn empez escribiendo en verso antes de escribir en prosa4 ,de sus obras en verso slo conozco yo un librito publicado en #ahii1 cuya lectura produce en mi espritu muy encontrados efectos4 ,por una parte confirma en m la idea de que el ,sr4 ,muoz y ,pabn posee no comunes dotes de escritor y de poeta1 mientras que por otra parte1 presumo yo que movido el autor por su gran piedad religiosa1 tal vez sobrado cndida e irreflexiva1 ha tomado para asunto de sus cantos1 o mejor dir de sus narraciones en romances1 ya que se trata de un ,romancero1 algo a mi ver delicado en extremo y ocasionadsimo a incurrir en faltas4 ,el ,romancero se titula ,el ,nio de ,nazaret4 ,no creo que nada en este libro est tomado o imitado del ,evangelio apcrifo de la infancia de ,jess4 ,todo es sin duda inventado por el autor4 ,pero hasta qu punto est bien componer algo a modo de novela con sucesos fingidos1 por muy verosmiles que sean1 de la vida terrenal del ,verbo humanado1 cuya gloria apareci a los hombres1 como la gloria del ,unignito del ,padre1 lleno de gracia y de verdad8 ,no es rebajar demasiado un asunto altsimo el entrar en pormenores vulgares y realistas8 ,la ,virgen ,mara cosiendo1 lavando y cuidando de la casa2 ,san ,jos trabajando en su carpintera1 y el ,nio ,dios yendo a la fuente por agua con el cntaro al hombro o en otros menesteres por el estilo1 o entretenindose en juegos infantiles con muchachos de su edad1 son harto difciles de ser representados con el conveniente decoro4 ,quien tales cosas trata se expone1 muy a su despecho1 a deslustrar el decoro y a ofender la majestad de las cosas divinas4 ,escritores heterodoxos o impos o slo imprudentes acaso1 han abusado de tan peligroso gnero de amena literatura en estos ltimos aos4 ,qu es ms que una novela1 aunque as no la llame1 la ,vida de ,jess de ,ernesto ,renn8 ,la inglesa ,mara ,corelli1 no ha escrito recientemente una novela cuyos enredos y lances amorosos se ajustan y encajan1 digmoslo as1 en la pasin y muerte de nuestro divino ,redentor8 ,hasta en las epopeyas que se fundan en tan sobrenaturales sucesos se expone el poeta1 por eminente que sea1 a entrar en pormenores que provoquen la burla de los incrdulos y que lastimen la veneracin de los creyentes4 ,qu no se podra decir de ,jernimo ,vida y aun del mismo ,klopstock8 ,tambin un compatriota del seor ,muoz ,pabn1 el sevillano ,diego de ,hojeda1 compuso un hermoso poema sobre la muerte y pasin de ,cristo2 pero ,hojeda nada inventa ni aade a lo esencial de los sucesos que los ,evangelios refieren4 ,la actividad de su imaginacin se emplea slo en lo alegrico1 simblico y ultramundano4 ,muy distinto es el modo con que el ,romancero de ,el ,nio de ,nazaret est compuesto1 donde se atribuyen a ,jess acciones muy laudables todas1 pero que carecen de fundamento histrico y que empequeecen el concepto del ,mesas en vez de realzarle4 ,en edades de mayor fe que la edad en que nosotros vivimos1 apenas haba peligro de mezclar con la verdad ficciones inocentes ms o menos discretas4 ,en el da le hay y no debemos dar pbulo a que se sigan escribiendo novelas en que ,cristo1 ,san ,jos y la ,virgen y los apstoles sean protagonistas1 cuando no el coro o la comparsa de una accin relativamente insignificante para la historia del mundo1 como acontece en la por otra parte bien escrita y celebrrima novela cuyo ttulo es ,quo ,vadis8 ,cuando el actor de los casos fingidos es el mismo ,cristo ,hijo de ,dios1 el peligro se ve ms claro4 ,para qu atribuir al ,salvador acciones que no constan en ningn documento fehaciente8 ,cmo podr ningn hombre figurarse ni representarse con exactitud el desenvolvimiento y el crecer de un alma y de un cuerpo humanos1 estrechamente unidos con el mismo ,dios en la persona del ,verbo8 ,claro est que el ,sr4 ,muoz y ,pabn nada inventa de indecoroso ni de ofensivo1 como1 por ejemplo1 lo que alguien ha pretendido probar recientemente en ,alemania1 de que ,cristo estuvo estudiando en cierto colegio o ,instituto de no recuerdo bien qu ciudad de la ,india2 pero todava1 a pesar de lo inocente y catlico de lo inventado por el ,sr4 ,pabn1 lo mejor es que no se tenga por hecho1 sino por mero smbolo1 alegora y prefiguracin de hechos reales ocurridos ms tarde4 ,convengo en que as pueden disculparse los hechos referidos en el ,romancero de ,el ,nio de ,nazaret1 donde el coloquio con la ,samaritana1 la resurreccin de ,lzaro1 el perdn de la mujer adltera y otros pasajes de los santos ,evangelios se leen prefigurados y escritos en narracin infantil y como lectura propia para nios4 ,as tambin pueden disculparse y quizs aplaudirse por lo candorosos ciertos pormenores de usos y costumbres que no s yo si son anacrnicos o no lo son1 por mi escaso saber en arqueologa4 ,as1 por ejemplo1 si los nios del tiempo de ,cristo1 avecindados en ,nazaret1 jugaban ya al escondite1 al salto de la comba y a la gallina ciega como los nios de ahora4 ,candor es este que puede hacer gracia4 ,yo encuentro graciosa1 en el poema de ,san ,jos del ,padre ,maestro ,fray ,jos de ,valdivielso1 aquella sospecha de que el santo era slo carpintero de aficin1 porque siendo hidalgo de tan ilustre prosapia no era posible que se ganase la vida trabajando con sus manos1 en vez de vivir de sus rentas1 ,pues debi de tener juros reales1 ,cual descendiente de seores tales4 ,no obsta lo que va expuesto para que reconozcamos el notable talento potico del seor ,muoz y ,pabn1 la fresca lozana1 la luz y el colorido que pone en sus pinturas y la pasin entusiasta con que las anima4 ,acaso los inconvenientes que veo yo en el gnero no lo sean para nios o para lectores de mucha fe y de poca malicia4 ,,ii ,mucho se discurre sobre si conviene o no la centralizacin administrativa y sobre los grados de autonoma de que deben gozar la provincia y el ,municipio4 ,cuestiones arduas son estas que yo dejo con gusto para que las resuelva el bullicioso enjambre de hombres polticos y de ,estado que en ,espaa tanto peroran y se agitan4 ,lo que me preocupa es la centralizacin que proviene de la iniciativa individual1 y del empeo que todos solemos tener de vivir en la capital y de abandonar los campos1 las aldeas y hasta las ciudades que no consideramos de grande importancia4 ,si cuanto hay de florido1 acaudalado y elegante1 se viene a ,madrid a lucirse y si acuden tambin a ,madrid en busca de notoriedad y de fortuna1 los sujetos que son o que se creen ricos de saber y de ingenio1 de temer es que la grande extensin territorial de nuestra patria quede como desdeada y abandonada de lo que brilla1 fomenta el lujo y el bienestar y contribuye a la cultura4 ,en otros pases de ,europa1 los magnates y grandes propietarios1 asisten ms tiempo que en la corte en sus quintas y castillos4 ,aqu apenas quiere nadie abandonar la capital1 a no ser en el rigor del verano1 y entonces1 no suele ser para visitar los predios rsticos y dirigir o presenciar las faenas agrcolas1 sino para irse a ,francia o a otros pases extranjeros a pasar por all el tiempo y a gastarse la hacienda4 ,a pesar de lo dicho1 que tal vez haga recelar que se reconcentre en ,madrid lo ms luminoso y activo de nuestra nacin1 es lo cierto que persisten an grandes focos de luz y de actividad en nuestras provincias1 y por ello no podemos menos de alegrarnos como partidarios que somos de este inocente y pacfico regionalismo4 ,las antiguas ferias1 la solemne pompa de algunas festividades religiosas1 las exposiciones de industria al uso moderno1 los resucitados juegos florales1 los congresos catlicos1 y hasta algunos otros congresos ultra-polticos1 a fuerza de negar que son polticos1 as como las predicaciones apasionadas y elocuentes de las personas que aspiran a regenerarnos1 todo ello es til para conservar y reanimar la vida en los extremos1 impidiendo que refluya al centro y deje lo dems inerte4 ,slo hay un inconveniente no corto3 que las tales predicaciones regeneradoras levanten de cascos a la gente levantisca y aficionada a vivir a salto de mata1 y produzcan alborotos1 motines y hasta guerras civiles4 ,pero si este peligro se evita o se conjura1 yo entiendo que todo est bien1 aunque siempre preferira a las predicaciones regeneradoras1 los juegos florales1 las procesiones y las ferias4 ,de todos modos bueno es que alentemos hasta donde est a nuestro alcance1 y celebremos1 si lo merecen1 a cuantos cultiven las letras1 permaneciendo en provincias sin venir a ,madrid con el propsito de cobrar fama4 ,sevilla1 desde muy antiguo1 es un foco de civilizacin castiza1 cuya luz1 por dicha1 no se extingue ni se anubla4 ,su escuela de poetas y su escuela de pintores1 florecientes y luminosas en el siglo ,,xvi1 y renovadas en el ltimo tercio del siglo ,,xviii1 dan destellos todava1 a pesar de la general decadencia de nuestra nacin4 ,mucho disto yo de aspirar en estos artculos1 que no pueden ser extensos1 a presentar un cuadro completo del movimiento intelectual1 literario y artstico de ,sevilla y de otras ciudades de ,andaluca4 ,me limito1 y debo limitarme1 a tratar de ciertas obras muy recientes1 prueba1 en mi sentir1 de que dicho movimiento no es estril1 sino que en aquel mismo terreno produce sazonados frutos1 prescindiendo de los cultivadores andaluces que vienen a ,madrid1 como los ,alvarez ,quintero y no pocos otros1 a producirlos y exponerlos4 ,tiempo ha que es brillante indicio de la actividad intelectual en la provincia de ,crdoba la produccin potica de ,manuel ,reina1 natural de ,puente ,genil1 donde de ordinario reside1 aunque imprima en ,madrid sus libros4 ,elegante e inspirado poeta1 ha publicado ,andantes y alegros1 ,cromos y acuarelas1 ,la vida inquieta1 ,la cancin de las estrellas1 ,poemas paganos1 en #ahif1 y recientemente1 en #ahii1 ,el jardn de los poetas1 ltimo libro suyo que conocemos4 ,celebra en este libro y retrata con rasgos1 a menudo felices1 a varios poetas eminentes de todas las edades y naciones3 desde ,hornero1 ,anacreonte1 ,esquilo y ,catulo1 hasta ,goethe entre los extraos1 y desde ,jorge ,manrique hasta ,espronceda entre los propios4 ,aunque en ,espaa1 no s por qu1 son poco populares y estimados los versos endecaslabos libres1 yo los prefiero a veces a los que estn sujetos al artificio de la rima1 cuando la falta de sta se halla compensada por el primor y la sobriedad de la diccin y por la cadencia musical del metro4 ,la rima adems tiene graves inconvenientes1 cuando para vencer su dificultad1 se emplean sobrados eptetos y participios en oso1 osa1 ente y ante1 ado y ada4 ,como quiera que sea1 en este libro de ,el jardn de los poetas encuentro yo mejor y ms brioso1 inspirado y conciso que lo rimado1 lo que est en endecaslabos libres4 ,pero ,manuel ,reina1 hasta donde lo consienten la frialdad e indiferencia para la poesa de nuestro pblico de hoy1 es ya tan conocido1 estimado y celebrado1 que considero poco til y expuesto a que se me tilde de presuntuoso el llamar la atencin sobre sus escritos con detenido examen y crtica razonada4 ,bsteme declarar aqu con toda sinceridad1 que ,manuel ,reina es ya1 a mi ver1 uno de nuestros mejores poetas1 y como es joven an1 se debe esperar de l mucho mayores aciertos1 si pule1 lima y encaja y ajusta en adelante con mayor firmeza1 dentro de la conveniente y ntida forma1 las hermosas ideas y el hondo sentir que con tanto mpetu y abundancia afluyen a su espritu4 ,tratemos aqu de cosas que1 si bien harto menos importantes1 manifiestan que el ingenio y la gracia1 lo que solemos llamar sal andaluza1 no se ha disuelto an1 sino que persiste1 a pesar de tantos duelos1 quebrantos y desazones4 ,a puados sazona con esta sal el ,sr4 don ,francisco ,toro ,luna1 algo a modo de comedia1 cuyo ttulo es ,da feliz61 que se represent en ,crdoba en el teatro circo del ,gran ,capitn y en ,julio del presente ao4 ,slo dos personajes figuran en la accin1 la cual es muy sencilla4 ,todo el mrito est en el dilogo1 natural1 gracioso y desenfadado4 ,primero hay el monlogo de una joven y despus el coloquio de sta con un primo suyo que acaba por declararse fervorosamente enamorado de ella4 ,no quiero contar aqu el progreso de la accin y el disimulado artificio que con la ingenuidad se confunde y por cuyo medio se llega al ms venturoso y alegre desenlace4 ,si yo contase el argumento destruira todo el hechizo de la obra no contndole con mucha extensin1 porque en la obra1 las palabras no huelgan1 siendo en ella el carcter de la protagonista tan verdadero1 simptico y regocijado1 que mis paisanas las cordobesas no pueden pedir ms1 a pesar de lo picante de algunas ligersimas punzadas satricas4 ,en suma1 yo creo que ,da feliz6 sera muy aplaudido en ,madrid1 si en ,lara se diese2 pero como yo no soy infalible1 como el pblico es caprichoso y como por la lectura tal vez se notan primores que en la representacin se desvanecen o pasan sin ser notados1 yo me abstengo de pronosticar a fin de no desacreditarme como crtico4 ,slo dir que ,da feliz6 me agrada tanto como cualquiera de los ms encomiados y cortos proverbios de ,alfredo de ,muset3 como ,un capricho1 por ejemplo4 ,sobre ,da feliz61 lo mismo que sobre la novela ,justa y ,rufina1 quiero yo tocar un punto en que ambas obras coinciden3 la adulteracin de la ortografa para reproducir grficamente el modo de pronunciar de los andaluces4 ,a mi ver esto no imprime esencial carcter al dilogo1 ni le hace ms ameno y chistoso1 y propende1 en cambio1 a crear un nuevo dialecto1 o ms bien una lengua brbara e informe4 ,cervantes hace hablar a la gente ms ruin de ,andaluca sin marcar lo vicioso de la pronunciacin en la escritura4 ,estbanez ,caldern sigue su ejemplo y no por eso podr dudar nadie de que sean andaluces ,pulpete y ,balveja4 ,y protestando de que sea inmodestia1 y con todas las convenientes salvedades1 me atrever a citarme yo mismo1 recordando que ,antoona1 ,respetilla1 ,dientes1 ,juana y ,juanita las largas y otras figuras del vulgo andaluz1 que introduzco yo en mis narraciones1 hablan como por all se habla1 sin necesidad de notar lo mal y disparatadamente que acaso pronuncian4 ,yo me atengo1 y me parece que todos los andaluces debemos atenernos a lo que se cuenta que el maestro de escuela de mi lugar deca a sus educandos3 ,nios1 sordado se escribe con l2 caznero con r2 precerto con p2 geno con b y geso con h4 ,en el dilogo o comedia del ,sr4 ,toro ,luna es ms de censurar que en la novela del seor ,muoz ,pabn esta intil prevaricacin del buen lenguaje1 ya que las dos personas de su dilogo no son de la clase pobre y humilde1 sino de lo ms acomodado y elegante de la ciudad de ,crdoba4 ,conviene advertir tambin que las tales variaciones de pronunciacin1 que caracterizan el habla andaluza1 son distintas segn las poblaciones y comarcas1 por lo cual1 si por medio de la escritura nos propusisemos expresarlas fielmente1 no crearamos un dialecto1 sino doce1 catorce o ms4 ,hasta el tonillo es diverso segn el lugar donde naci y se cri el que habla1 y hasta segn la ocasin ms o menos solemne en que conversa o perora4 ,en cierto pueblecito1 por ejemplo1 donde aos ha sola yo ir de temporada1 no hay sermn de ,cuaresma ni de ,semana ,santa que agrade o que conmueva1 aun siendo elocuentsimo y sentido1 si no se pronuncia con un tonillo singular que los predicadores suelen aprender1 si ya no lo saben1 antes de subir al plpito4 ,y yo tengo por evidente que este tonillo1 otros de la misma laya1 el ronquido en que suelen salir engarzados los vocablos en algunos lugares1 y no pocas otras singularidades prosdicas1 son intransmisibles por escrito1 a no inventarse una anotacin musical1 adaptada para conseguirlo con muy sutil arte4 ,lo mejor1 por consiguiente1 es prescindir cuando se escribe1 de tonillos y de malas pronunciaciones y hacer que todos hablen en castellano y como ,dios manda4 ,si el personaje es andaluz de buena ley1 ya lo conocer el discreto lector por lo pintoresco de las imgenes y por el giro peculiar de las clusulas y perodos4 ,bien quisiera yo hablar aqu del movimiento intelectual de ,mlaga1 en el da de hoy2 de ,mlaga1 de donde nos han venido a ,madrid periodistas tan infatigables como ,d4 ,andrs ,borrego2 tan eminentes hombres de ,estado como ,cnovas1 y los ms notables iniciadores y promovedores del gnero andaluz como ,estbanez ,caldern y ,d4 ,toms ,rodrguez ,rub4 ,por hoy1 con todo y para no pecar de prolijo1 dir que en ,mlaga se conserva la tradicin literaria1 potica y erudita1 a cuyo frente descuella en el siglo pasado el ,marqus de ,valdeflores1 y a principio del siglo que va a terminar el elegantsimo poeta ,d4 ,juan ,mara ,maury4 ,dignos sucesores han tenido y tienen para el cultivo de las ciencias histricas en los hermanos ,oliver y en el doctor ,berlanga2 para la poesa1 en ,narciso ,daz de ,escovar1 ,salvador ,gonzlez ,anaya y ,ramn ,a4 ,urbano1 sin contar con los que residen en ,madrid de asiento2 y para la novela1 en ,arturo ,reyes1 que puede ya ponerse al nivel de nuestros mejores novelistas y autores de cuentos4 ,dejemos1 no obstante1 a ,mlaga y pasemos a ,almera1 muy apartada hasta hace poco del resto de ,espaa por las dificultades de los caminos1 como all en los tiempos del rey ,almotacn1 tan buen poeta y tan generoso protector de los poetas4 ,hoy1 como entonces1 se sigue en ,almera poetizando1 si bien no son los versos1 sino un curiossimo libro en prosa1 lo que atrae ahora mi atencin hacia aquella ciudad4 ,el librito1 primorosamente impreso en ,almera1 se titula ,quitolis1 y el autor1 ,d4 ,jos ,jess ,garca1 le califica de novela4 ,novela me parece a m en efecto1 pero contada con tan extraa candidez y en apariencia con tan poco arte1 que tiene trazas1 ms que de algo imaginado o inventado1 de relacin fiel de sucesos que verdadera y realmente han ocurrido4 ,el protagonista de la novela1 el padre ,juan1 a quien daban por apodo ,quitolis1 ha vivido sin duda1 pero en su ser hay mucho de simblico y de enigmtico4 ,sin ambicin1 sin codicia1 sin apetito ni anhelo que le perturbe y le lleve en pos de las cosas terrenales1 el padre ,juan viene a ser como un inocente ngel del cielo1 que ha tomado forma y cuerpo humanos4 ,slo el afecto amoroso con que mira por su madre y cuida de ella1 le enlaza singularmente con los dems seres4 ,protegido el padre ,juan por una marquesa devota y por el ,sr4 ,magistral1 que admiran y reconocen su virtud y su ciencia1 vive sin apuros y modestsimamente con el producto de sus misas y de las particulares lecciones de latn que da a muchos nios4 ,apenas hay enredo ni lances en esta novela4 ,en ella todo es psicolgico4 ,la contemplacin del cielo1 del mar y de los campos que se otean desde un apartado y solitario paseo adonde el padre ,juan va de diario1 eleva su mente a muy encumbradas esferas3 ms all del universo visible1 hasta la suprema causa1 que le da ser y que le llena1 penetra e ilumina todo4 ,la pudibunda timidez del padre ,juan1 el horror que le inspira la idea de turbar la paz de las conciencias y su amor al orden y al sosiego1 no consienten que perciba ni que ponga en claro con toda nitidez el vago y maravilloso concepto de ,dios1 que ha surgido en su alma1 que la arrebata en el xtasis y que la enamora sobrenatural y ultramundanamente4 ,la fama de la santidad y de la inocente y bondadosa indulgencia del padre ,juan1 hace que sean los nios y las jovencitas1 educadas con el mayor recato1 los que acudan a confesarse con l1 en el tribunal de la penitencia4 ,el optimismo del padre ,juan y su dichosa manera de ver cuanto existe como al travs de un prisma de color de rosa1 vienen a corroborarse por la bondad de sus penitentes4 ,apenas sospecha o quiere sospechar el padre ,juan la existencia del mal moral y del mal fsico4 ,la ira de ,dios es incomprensible para l4 ,la justicia de ,dios se desvanece en su infinita misericordia4 ,el sentir y el pensar del padre ,juan se van desenvolviendo1 con profundo sigilo1 en lo ms ntimo y secreto de su alma4 ,se dira que el autor de la novela1 lo mismo que su hroe1 se asusta de lo que piensa y siente2 no tiene ni la ms pequea aspiracin a divulgarlo2 y slo por estilo indeciso y esfumado se lo representa a s propio4 ,de aqu proviene que no atine yo a decidir hasta qu punto en ,quitolis y en el que escribe su historia hay en germen un heresiarca3 hasta qu punto ha permitido ,dios y ha suscitado el diablo un ,chanig o un ,fox a la sordina en la muy catlica ciudad de ,almera4 ,telogos inquisidores podrn decir sobre esto1 si consideran que el caso lo merece4 ,yo dir slo que la novela me agrada y que la he ledo dos veces1 con inters creciente1 aumentado por la misma indeterminada vaguedad del misterioso pensamiento de ,quitolis4 ,el ,magistral1 que deba predicar el da de la ,virgen del ,carmen1 cae enfermo y encomienda a ,quitolis1 cuya ciencia y fervor religioso admiraba1 que sea l quien predique aquel da1 aunque hasta entonces no haba predicado nunca4 ,sin previo estudio escrito acude y sube al plpito ,quitolis4 ,y movido all por el genio o espritu que interiormente le agita1 pronuncia un sermn elocuentsimo lleno de amor de ,dios y del prjimo1 que deleita y conmueve a la muchedumbre devota1 la cual no ve ni sospecha la menor hereja1 y que ofende e indigna a los cannigos del cabildo4 ,ha surgido acaso en la remota ciudad donde ocurren estos sucesos un flamante reformador de la ,iglesia3 un ,savonarola1 cuando no un ,lutero8 ,quitolis1 con todo1 no quiere ser nada de esto4 ,si en algo ha errado1 est pronto a retractarse4 ,el seor obispo reconoce su inocencia y simpatiza con su buena intencin4 ,pero le induce a volver a su silencio y a su retiro y a no predicar en adelante para no excitar la clera o el enojo del clero4 ,vuelto ,quitolis a la oscuridad1 guarda en el centro de su alma sus ideas reformadoras1 harto poco definidas por el novelista1 si bien o quieren ser como el alborear indeciso o la primera luz1 si no de una nueva religin1 de una interpretacin amplia y algo racionalista de la que oficialmente seguimos4 ,quitolis despus se queda ciego4 ,su reputacin de santo y de benigno atrae a su confesionario1 no ya a los nios y a las vrgenes1 sino a la turba multa de desaforadas y lascivas pecadoras4 ,la limpieza de su cndido optimismo se mancha con el negro cieno del mundo4 ,y resignado y triste1 aunque lleno siempre de dulce confianza en ,dios1 muere al fin ,quitolis1 muere tambin su viejecita madre y termina as la novela4 ,casi no hay en ella lo que se llama enredo o argumento4 ,todo se reduce a la pintura de un extrao carcter4 ,no s si el autor1 por habilidad o por instinto1 acierta a no identificarse con ,quitolis y a no responder de lo que ,quitolis senta y pensaba4 ,no asegurar yo tampoco si agradar esta novela1 donde repito que apenas hay lances a cuantas personas la lean con atencin4 ,dir slo que su lectura me ha interesado mucho4 ,no soy1 ni pretendo ser1 definidor para condenar o absolver las ideas bastante veladas que el autor de la novela atribuye a su protagonista2 pero celebro el talento de observacin con que el autor estudia a un alma humana1 acaso extraviada1 pero egregia y pura1 y celebro tambin el sentir religioso que anima las pginas de su librito4 ,de las faltas que hay o puede haber en ste1 yo absuelvo al autor1 porque tengo la manga ancha4 ,yo digo1 como el ,dios que imagina ,goethe en ,el ,prlogo en el cielo de su ,fausto3 ,es irrt der ,mensch so lang er strebt4 ,,la ,,goletera ,,por ,,arturo ,,reyes ,en las ficciones novelescas he de confesar que estoy algo prevenido contra los hombres y las mujeres de la nfima plebe1 que calzan el coturno1 que se muestran posedos de las pasiones y sentimientos ms sublimes1 y que vienen a ser dignos personajes de verdaderas tragedias y no de aventuras picarescas como en ,rinconete y ,cortadillo1 o de parodias como ,el ,manolo1 ,el ,muuelo1 ,inesilla la de ,pinto y ,pancho y ,mendrugo4 ,y no porque yo crea que el concepto de las virtudes ms altas y la capacidad enrgica de ejercitarlas requieran educacin esmeradsima y largos estudios4 ,por fortuna1 para saber de ciencias es menester acudir a las aulas o leer muchos libros2 y para percibir1 juzgar o crear la belleza artstica1 sin extravos de mal gusto1 se requieren tambin preparacin y enseanza2 mientras que para el conocimiento de lo bueno y de lo malo1 apenas necesita nadie devanarse los sesos4 ,en la sociedad cristiana y culta de nuestros das1 casi parece infuso1 innato o intuitivo dicho conocimiento4 ,bien podemos decir con el gran dramaturgo3 ,a ciencias de voluntad les hace al estudio agravio4 ,y1 sin embargo1 si se toma como por sistema el que muchachas criadas en el arroyo y parroquianos de las ms infectas tabernas de los barrios peores1 resulten dechados de honestidad1 de pundonor1 de valenta heroica1 de sufrimiento estoico y de cuantas son o pueden ser las excelencias morales que hermosean el alma humana1 bien podemos llegar al extremo de imaginar que la superior cultura1 el bienestar1 el aseo1 la elegancia y la riqueza1 debilitan el vigor y la bondad de los corazones1 y que para ser moralmente bien estimados es menester bajar al nivel ms prximo al estado salvaje desde nuestra refinada civilizacin del da4 ,de esta suerte1 a fuerza de querer ser demcrata y filntropo1 puede el escritor caer en el error de ser retrgrado4 ,hay tambin1 en las novelas tabernarias1 adornadas con las ms exquisitas sublimidades1 una enorme dificultad que vencer y que es rara vez vencida3 combinar el lenguaje1 cuando no rufianesco1 vulgar e inculto1 con un estilo elevado1 apto para expresar los sentimientos ms delicados y nobles4 ,y como esto rara vez se consigue1 resultan los dilogos llenos de amaneramiento1 de falsedad y de disonancia4 ,a pesar de lo expuesto1 como doctrina general1 contra la cual he pecado yo tambin1 dejndome llevar de la corriente al escribir algunas novelas1 me complazco en declarar aqu que me han entrado ganas de retractarme y de abjurar de la doctrina general mencionada al leer ,la ,goletera1 de ,d4 ,arturo ,reyes4 ,ventajosamente conocido y justamente celebrado era ya este joven malagueo1 as por sus bonitas poesas1 como por sus graciosos cuentos en prosa1 y por sus novelas ,cartucherita y ,el lagar de la ,viuela4 ,su ltima obra1 ,la ,goletera1 viene1 en mi sentir1 a confirmar su buena fama de novelista alcanzando para l diploma y ttulo de escritor excelente4 ,trini1 su herona1 se parece1 no por imitacin1 sino por coincidencia1 a la dama de ,caldern1 en la comedia titulada ,no hay cosa como callar2 pero ,trini es ms noble1 ms amorosa1 ms real y ms humana que la dama de ,caldern4 ,mejor que ella1 siente1 piensa y se conduce ,trini4 ,y por arte admirable1 ,trini se expresa sin frases alambicadas y sin tiquis miquis primorosos1 en el habla llana y vulgar de una mujer del pueblo4 ,como la dama de ,no hay cosa como callar1 ,trini ha sido vctima de la violencia de un hombre2 pero1 con igual honradez y delicadeza que la dama1 si ,trini no concede su amor a ningn otro galn1 por considerarse deshonrada1 todava es muy superior a la dama1 porque se enamora de otro y lucha con su ardiente pasin y finge desdear a quien la adora y de quien ella est prendada4 ,el burlador de ,trini vuelve de ,buenos ,aires1 donde ha pasado aos y donde ha ganado bastante dinero4 ,quiere reparar su falta1 casndose con ,trini2 pero sta no es como la dama de ,caldern1 que acepta al burlador por marido1 porque slo piensa en restaurar su honor y porque no ama a nadie4 ,trini ama a otro y rechaza al burlador1 que no le inspira amor1 sino repugnancia4 ,el hombre que ama a ,trini es excelente y muy celoso de su honra4 ,trini no quiere ni debe engaarle4 ,y ,trini no puede unirse con l1 mientras viva el hombre que la burl y bajo cuya mirada se morira de vergenza4 ,los casos y lances por donde llega el autor a resolver este conflicto1 no pueden ser imaginados ni presentados con mayor naturalidad1 verosimilitud1 inters creciente y pasmoso ingenio4 ,el amante1 misteriosamente amado por ,trini1 sabe que ella le ama1 y sabe su deshonra y quin ha sido la causa de ella1 todo por una involuntaria revelacin de la misma ,trini1 la cual estaba decidida a callarse1 aunque la matase el silencio1 para no ocasionar una lucha sangrienta entre los dos rivales1 valerosos y poco sufridos ambos4 ,la revelacin1 una vez hecha por medios verosmiles1 ordenados con exquisito arte1 hace inevitable el conflicto4 ,los dos rivales salen al campo y rien a pualadas4 ,la ria est vigorosamente descrita4 ,muere en ella el burlador1 que en los ltimos momentos y escenas de su vida se ha mostrado generoso y simptico4 ,as termina la novela4 ,aunque el autor no lo dice1 y hace bien en no decirlo y en terminar donde termina1 el lector puede suponer que1 no castigado por la ley1 porque su rival moribundo dice que su matador ha sido otro1 cuya negra traicin ha causado la ria1 el vencedor y amante de ,trini se casa al fin con ella despus de haberla vengado4 ,toda la narracin1 los dilogos ingeridos en ella1 y los varios incidentes1 que aqu se omiten y que de un modo tan magistral y tan hbil llevan al desenlace1 interesan1 conmueven y se apoderan con tal hechizo del nimo del lector1 que de seguro no deja el libro hasta que acaba de leerle4 ,,las ,,novelas ,,ejemplares ,,de ,,cervantes ,,por ,f4 ,a4 ,,de ,,icaza ,en el certamen abierto y ordenado por el ,ateneo1 certamen en que fueron jueces los ,sres4 ,d4 ,jos ,echegaray1 ,d4 ,marcelino ,menndez y ,pelayo1 ,d4 ,rafael ,salillas1 ,d4 ,emilio ,cotarelo y ,mori y ,d4 ,ramn ,menndez ,pidal1 fue premiado el libro de que damos aqu cuenta en resumen4 ,es su autor ,d4 ,francisco ,a4 de ,icaza1 primer ,secretario de la ,legacin que tiene en ,madrid la ,repblica mejicana1 y muy conocido y estimado en la de las letras por algunos trabajos de erudicin y de crtica y por elegantes y lindas poesas4 ,es tan singular el mrito y el valer del ,quijote1 que todas las dems obras que escribi ,miguel de ,cervantes1 quedan muy por bajo de aquella creacin nica y pasmosa4 ,cervantes1 sin embargo1 as en ,la ,galatea como en el ,prsiles1 en no pocos versos y hasta en sus comedias y entremeses1 da clara muestra de su brillante ingenio y acierta a poner el sello individual que le caracteriza1 le distingue y le eleva sobre la multitud de escritores contemporneos suyos4 ,las novelas ejemplares son sin duda las obras en que1 despus del ,quijote1 mayor originalidad1 talento y gracia muestra el manco de ,lepanto4 ,el libro del ,sr4 ,icaza prueba esta verdad1 previo un detenido y juicioso examen del asunto1 con atinadas observaciones y con gran copia de datos1 recogidos con diligencia y ordenados con arte4 ,por todo ello queda patente que ,cervantes puede ser calificado como inventor de la novela moderna de costumbres y de caracteres4 ,los libros de caballeras1 las novelas pastorales y hasta las picarescas son otra cosa3 son una larga serie de aventuras1 sin ms unidad de accin que la vida de algn personaje fabuloso a quien sigue y retrata el escritor desde su nacimiento hasta su muerte4 ,antes de ,cervantes exista tambin algo que podemos llamar novela histrica o relacin de sucesos que1 si la severa historia no acepta1 no son fingidos por el novelista1 sino fundados en cierta realidad1 hermoseada y adornada por la fantasa del vulgo1 cuyas invenciones despus la tradicin consagra y hasta cierto punto autoriza4 ,as ,el ,abencerraje1 de ,villegas1 y ,las guerras civiles de ,granada1 de ,gins ,prez de ,hita4 ,las novelas cortas1 por ltimo1 y cuentos de italianos1 franceses e ingleses1 sin excluir el ,decameron1 de ,bocaccio1 son muy distintos de la novela cervantesca4 ,cuentan un suceso1 refieren un lance1 trgico o cmico1 triste o alegre1 pero sin fijarse en la pintura de las costumbres y en la viva representacin de las pasiones y caracteres humanos4 ,en esto se fija y esto logra pintar el autor de ,el celoso extremeo1 de ,rinconete y ,cortadillo1 de ,la ilustre fregona1 de ,la ,gitanilla y de casi todas las dems novelas ejemplares por donde1 merced a su agudeza psicolgica1 nueva o antes casi nunca empleada en este gnero de ficciones1 ,cervantes viene a ser el padre o el fundador de la novela1 tal como la concebimos y comprendemos en el da4 ,para la demostracin de esta verdad1 que presupone en ,cervantes un valer originalsimo1 el seor ,icaza examina y juzga todas sus novelas2 refiere cuanto los crticos han dicho de ellas desde sus contemporneos hasta hoy2 impugna los ligeros juicios de ,huet1 de ,florin y de otros2 prueba la carencia de fundamento de las acusaciones de plagio lanzadas por ,estala y ,bosarte1 y manifiesta el influjo poderoso que han ejercido las novelas de ,cervantes en nuestro teatro espaol1 en el extranjero y en la misma novela1 que harto descuidada entre nosotros durante cerca de dos siglos1 floreci y dio muy sazonados frutos en ,francia1 en ,inglaterra y en otros pases1 de donde volvi a ,espaa muy acrecentada en riqueza1 pero sin que deba olvidarse el origen tan espaol que tiene4 ,no cabe entrar en pormenores en este breve articulito ni dar idea exacta de lo bien estudiado que est el asunto por el ,sr4 ,icaza1 y del recto criterio1 nada comn saber y rara diligencia que despliega y luce tratndole4 ,,el ,,buen ,,pa,o444 ,,novela ,,por ,j4 ,f4 ,,mu,,oz ,,pab,n1 ,,presb,,tero ,si lo he entendido bien y si no lo recuerdo mal1 el famoso novelista francs ,emilio ,zola dice que una buena novela ha de ser la exacta representacin de lo vivido1 observado y entendido al travs de un temperamento4 ,zola olvida o desdea lo principal3 la imaginacin1 o sea la fuerza activa que representa bien lo vivido y lo que se ha visto y observado4 ,no basta ver y observar3 menester es reproducirlo o crearlo de nuevo valindose de la palabra y por virtud de la fantasa4 ,presupuesto este poder creador1 una novela es o debe ser lo que ,zola dice4 ,y tal es ,el buen pao444441 del seor ,d4 ,juan ,f4 ,muoz ,pabn1 presbtero de ,sevilla1 creo que cura de una de las parroquias de aquella ciudad1 y en quien1 no har todava un ao1 la aparicin de ,justa y ,rufina nos dio a conocer a un nuevo y excelente novelista1 ingenioso y discreto4 ,su temperamento1 o mejor dir su carcter1 debe de ser jovial1 apacible y sereno1 calidades todas que ya en ,justa y ,rufina se mostraron1 haciendo simptica la obra1 y que en su nueva novela1 titulada ,el buen pao444441 se muestran ms graciosa y resueltamente4 ,la accin de esta novela no puede ser ms sencilla4 ,se reduce a presentar un caso de aquellos que justifican lo que ,d4 ,quijote dijo a la desenvuelta ,altisidora en el lindo romance que para desengaarla le compuso3 ,los andantes caballeros y los que en las cortes andan1 requibranse con las libres1 con las honestas se casan4 ,si hemos de confesar la verdad1 no es esto lo que sucede ms a menudo2 pero alguna vez sucede1 y basta4 ,aristteles1 adems1 que saba muchsimo1 ha dicho que la poesa 7y la novela es poesa7 es ms filosfica que la historia1 porque la historia cuenta lo que es1 y la poesa cuenta lo que debe ser1 sin afirmar por eso que sea siempre4 ,en suma3 todo el argumento de ,el buen pao1 expuesto en cifra1 es que un seorito1 rico1 guapo y el ms galn de un lugar cercano a ,sevilla1 desdea a sus primas y a no pocas otras muchachas y se casa con la modesta huerfanita de un mdico1 la cual vive con su madre1 se gana la vida como costurera o modista lugarea1 y es un tesoro de gracias1 habilidades y virtudes4 ,en ,el buen pao44444 apenas hay accin3 no hay nada de drama2 pero hay mucho1 y a mi ver excelente y precioso1 ora de idilio sin afectacin sentimental1 ora de comedia1 o ligera y suave stira sin acritud ni amargura4 ,los afectos amorosos no se exageran por lo ardientes para que quemen1 ni por lo dulces para que empalaguen4 ,y los vicios1 pasiones y ridiculeces de los personajes cmicos no traspasan jams el lmite ms all del cual se haran odiosos dichos personajes4 ,la burla o la risa benigna que provocan1 no les quita la estimacin que les concedemos4 ,hasta el nuevo mdico1 que es el personaje menos estimable de toda la fbula1 no llega a merecer nuestro desprecio4 ,de aqu que la totalidad del cuadro1 que parece1 por su exactitud y realidad1 una fotografa1 y la viveza y verdad de los dilogos1 que pareceran recogidos por el fongrafo1 si dicho artificio fuese apto para la seleccin1 desechando lo impertinente1 concurren a darnos una idea1 muy agradable y divertida1 as del lugar en que ocurren los sucesos que el novelista refiere1 como de la mayora de sus habitantes1 ricos y pobres1 grandes y pequeos4 ,la emulacin y los celos entre dos cofradas rivales1 las fiestas y procesiones en que compiten1 y sobre todo1 la lucida cabalgata y jira campestre llamada del romerito1 todo est lindamente pintado1 rico de luz y de colores2 todo tiene el perfume campesino de los pinares y de las huertas1 la claridad y la limpieza de los arroyos de agua corriente1 cerca del esquivo y apartado manantial1 y la brillantez azul y serena del cielo despejado de ,andaluca4 ,,lully ,,arjona ,,novela ,,por ,d4 ,,alfonso ,,danvila ,mil veces lo he pensado y algunas veces lo he dicho ya3 no hay que temer la uniformidad y la monotona4 ,la pasmosa facilidad de comunicaciones1 los ferrocarriles1 el telgrafo y el telfono1 que llevan a escape mercancas y personas de un extremo a otro de la tierra1 y que transmiten y comunican el pensamiento y la palabra con la rapidez del rayo1 no logran an1 ni lograrn nunca1 identificarnos1 desteirnos1 digmoslo as1 y hacer que perdamos el sello caracterstico de casta1 lengua1 nacin y tribu que cada cual tiene4 ,se dira que para precavernos contra el roce1 que pudiera limar y pulir las diferencias1 nos armamos instintivamente de una virtud conservadora de lo castizo que persiste en el fondo1 aunque superficialmente desaparezca4 ,lo que llaman ahora high-life1 o dgase aquella parte de la sociedad ms rica1 elegante y empingorotada1 nos parece que debe ser cosmopolita1 y sin embargo no lo es4 ,hombres y mujeres hablan en francs tan bien y a veces mejor que en espaol4 ,algunos chapurrean adems la lengua inglesa y hasta la alemana4 ,cuando leen algo leen libros extranjeros porque de los indgenas se aburren1 sin que nos empeemos en dilucidar aqu si con razn o sin ella4 ,los caballeros1 como no carezcan de metales preciosos o de los signos que los representan1 se hacen traer de ,londres trajes1 caballos y coches1 y las seoras se hacen traer de ,pars vestidos y tocados4 ,la cocina francesa hace que la espaola se olvide o se pervierta4 ,y por ltimo1 la costumbre del veraneo rara vez lleva a sus castillos y quintas a nuestros elegantes de ambos sexos1 sino se los lleva a ,francia1 a ,suiza1 a ,inglaterra1 o a ms hiperbreas regiones4 ,cuando la guita es corta y no puede esparciarse el cimbel1 debe volar por lo menos hasta ,biarritz4 ,pues bien3 con todo eso1 y a pesar de todo eso1 nuestra high-life sigue siendo tan espaola como en lo antiguo1 y no necesita el autor de comedias y de novelas1 a fin de conservar el color local y nacional de sus personajes1 buscarlos bajo las nfimas capas sociales1 o ir por ellos a las ,batuecas o a los ms esquivos1 alpestres y recnditos lugares4 ,el ,sr4 ,d4 ,alfonso ,danvila1 joven tan inteligente como laborioso1 que apenas cuenta an veinticinco aos1 y que ya nos ha dado en su ,don ,cristbal de ,maura un extenso trabajo histrico de muy erudita y diligente investigacin y de sana crtica1 se ha hecho cargo sin duda de lo que acabamos de afirmar sobre nuestra indeleble fisonoma castiza1 aun en la clase ms extranjerizada1 y ha compuesto y publicado la novela titulada ,lully ,arjona1 la cual es1 en mi sentir1 muy espaola1 aunque nos pinta y describe la vida1 usos1 costumbres1 amoros y dems pasiones de la clase susodicha4 ,dignas de alabanza y hasta de admiracin hallo desde luego en este flamante novelista algunas nada vulgares prendas3 el agudo talento de observacin1 la perspicacia con que lo descubre y lo advierte todo1 el cuidadoso esmero con que lo guarda en la memoria1 el ingenio y el arte con que se vale de esta acumulada riqueza de experiencias y observaciones para prestar realce y vario colorido a su fbula1 y por ltimo la facilidad1 sencillez y abundancia del estilo con que lo expresa todo4 ,los caracteres de los personajes estn fielmente copiados de la realidad4 ,casi todos son verdaderos y consistentes1 y1 si no moralmente muy bellos1 salvo el de la pobre jorobada chucha1 agradables y simpticos1 y pecando ms por debilidad que por maldad4 ,la herona ,lully nos inspira compasin y cario4 ,y no deja de haber en la novela algunas figuras como la de la madre de ,lully1 donde la nota cmica est tocada con delicadeza1 o como ,eduardo ,hita1 el parsito servicial y bufn1 con cierta energa satrica1 bien representado4 ,tal vez nos atreveramos a censurar en esta novela la prolijidad en las descripciones y la inclusin de varios lances e incidentes que nada importan en la accin principal2 pero lo expedito que para escribir es el autor1 su mocedad1 el ser sta su primera obra1 el casi invencible prurito de colgar en ella todos los adornos que se poseen1 y la moda que hoy prevalece y que disculpa tales redundancias1 nos arrancan de la mano la frula de que tenamos ya intencin de servirnos4 ,no creo yo que el ,sr4 ,danvila tuviese el propsito de sostener una tesis o de seguir una tendencia al escribir ,lully ,arjona4 ,su propsito hubo de ser divertir e interesar1 y esto me parece que lo ha conseguido4 ,yo al menos me he entretenido agradablemente leyendo su novela4 ,si el propsito se hubiera aclarado y marcado ms1 acicalando el autor el estilo irnico y aguzando su punta1 en vez de titularse la novela ,lully ,arjona1 hubiera podido tener por titulo ,derribo de ideales4 ,en efecto3 sea o no sea porque las cosas no andan tan bien en este mundo como sera de desear1 culpa de la ingrata naturaleza o de un organismo social incorrecto y vicioso1 lo cierto es que cada uno de los ideales que ,lully va formando y colocando a manera de dolo sobre un pedestal o peana1 se derriba pronto1 porque la base o el pedestal viene a tierra4 ,as ,lully acaba por quedarse sin ideal alguno1 sino muy tristemente desengaada4 ,de todo lo cual bien pudiera deducirse la ms cristiana y asctica de las moralejas3 que no debemos poner en esta vida1 sino en otra mejor1 el blanco de nuestras aspiraciones y deseos4 ,lully1 elegante y bonita y tan hidalga como pobre1 hija de un ttulo tronado1 aspira primero a casarse con un lindo caballero de quien est tierna1 viva y fundadamente enamorada1 y que disfrute adems de veinte mil o de treinta mil duros de renta1 para amarle con lujo1 con confort y con todos los perfiles y primores que pueden requerirse y se requieren4 ,llega ,lully o frisa en los treinta aos1 y no encuentra tal novio4 ,la base de este ideal se derrumba4 ,lully tiene que contentarse con la mitad de lo idealizado4 ,a falta de novio o de marido1 hermoso1 enamorado1 galn y discreto1 se contenta y resigna con que sea rico4 ,y ,lully se casa4 ,entonces se esfuerza por construir para su uso otro ms pequeo1 aunque todava potico ideal4 ,en su imaginacin presta a su marido1 ya que no talento1 recto juicio1 bondad extremada1 ternura y delicadeza de afectos4 ,con estas cualidades1 y siendo l como es buen mozo1 elegantsimo y gil en el sport1 no podr menos de satisfacer el amor propio de ella y de tenerla1 si no prendada1 tan agradecida y devota que casi toque y se confunda con el amor su gratitud y su rendimiento4 ,por desgracia resulta que ,cabrera1 que as se llama el marido de ,lully1 es un seorito tan grosero y vulgar de sentimientos que1 a los pocos das de casado1 se tima o se pone en relaciones pecaminosas con las daifas o zuripantas1 que encuentra a su paso en el viaje de novios4 ,no son ya posibles la devocin y el afecto conyugales con que haba soado ,lully4 ,nuevo ideal por tierra4 ,para reemplazarle piensa ,lully en la poesa sublime de la maternidad2 en sus goces1 deberes y sacrificios2 pero el tlamo es estril para ,cabrera4 ,hay un momento en que suea ,lully con una pasin quintaesenciada1 pursima1 castsima1 sin la menor mcula que deslustre su limpieza4 ,lully halla por fortuna al hombre adecuado para este fin4 ,ni hecho de encargo pudiera ser mejor2 pero tambin por una serie de casos fortuitos1 largos de exponer aqu1 este amante archi-espiritual y semi-mstico se va lejos3 se dira que se desvanece4 ,en suma3 la pobre ,lully1 creando en balde ideales que la casualidad o el diablo derriba luego1 viene a caer en la ms real y lastimosa bajeza que imaginarse puede4 ,medio sorprendida y medio violentada1 en un instante de debilidad y de ceguera1 casi sin conciencia y sin bro para resistir1 ,lully se rinde y se entrega a un hombre perverso y audaz que no la merece4 ,aun despus de esta cada ,lully procura consolarse con un ideal1 ya que no nuevo1 renovado4 ,espera ser madre y se propone consagrar al hijo de sus entraas toda la vehemencia afectiva de su corazn1 sus pensamientos y la vida y el ser de su espritu4 ,as pasa ,lully el tiempo1 y se consuela con estas ideas y con estos planes1 hasta que llega el da del esperado parto4 ,lully est a punto de morir1 y pare un nio muerto4 ,el desengao no puede ser ms completo ni ms terrible4 ,para colmo de desventuras1 se le ha muerto poco antes su hermana la jorobada1 descubriendo su violentsimo amor por el hombre que haba abusado de ,lully por sorpresa4 ,y como este hombre haba coqueteado con chucha y hasta la haba pretendido1 por vicio extrao o tal vez por clculos de conveniencia1 a la pobre ,lully no le queda siquiera el consuelo de figurarse a su seductor1 o como queramos llamarle1 menos ruin y desalmado de lo que era4 ,tal es la primera fingida historia1 harto poco consoladora en verdad1 que el ,sr4 ,danvila ha escrito4 ,grandes atrevimientos hay en la narracin2 pero estn orillados o salvados con arte4 ,y como hay notable variedad y riqueza en los lances y episodios1 y no pocos discreteos y chistes en los dilogos1 razonamientos y cartas que entran en el tejido de la novela1 su lectura no cansa ni aflige1 sino que deleita1 y promete adems1 que su autor ha de seguir escribiendo1 superando en este gnero lo que ya ha escrito1 y procurando que sus hroes o heronas de la high-life pongan sobre terreno ms firme las bases de sus ideales para que no se hundan en el cieno al menor capirotazo4 ,,mariquita ,,le,n ,,novela ,,original ,,de ,,jos ,,nogales ,y ,,nogales ,el ,sr4 ,nogales1 conocido ya del gran pblico por el cuento premiado en el certamen abierto por ,el ,liberal1 ha querido confirmar y ha confirmado1 en mi sentir1 la justicia con que obtuvo aquel triunfo1 escribiendo no ya cuentos1 sino extensas novelas4 ,la que lleva por ttulo el que nos sirve de epgrafe entiendo yo que ha ido ms all todava3 ,mariquita ,len da ms1 para mi gusto1 que lo que ,las tres cosas del to ,juan nos haban prometido4 ,la vida en una pequea poblacin rural andaluza est muy bien observada y hbilmente pintada4 ,no peca el autor de prolijo ni sigue la moda de ciertas novelas francesas1 donde no hay objeto1 por ruin e insignificante que sea1 que no se pese1 se mida y se describa minuciosamente como en el ms que escrupuloso inventario redactado por peritos4 ,el ,sr4 ,nogales no es as1 por dicha4 ,pinta a grandes rasgos1 y se lo agradecemos4 ,las descripciones de su novela distan muchsimo de cansar1 y son1 sin embargo1 tan vivas1 y nos parecen tan exactas y tan fieles1 que vemos a ,venusta1 que as se llama la villa teatro de su novela1 recorremos con el autor las calles del lugar y los campos que le circundan1 y penetramos en las viviendas1 corrales y bodegas de las casas de labranza de los hacendados ms ricos4 ,la novela tiene traza de idilio2 pero no ideal y fantstico1 sino tomado con perspicaz observacin de la realidad misma y reproducido con arte atinado y sobrio4 ,los caracteres son verdad y tienen consistencia1 de suerte que los principales personajes se dira que viven1 y sus actos y pasiones interesan y conmueven4 ,la mayora de estos personajes1 el cacique ,brevas1 su hijo1 ,berrinches1 y el alcalde ,larn-larn es moralmente fea y ruin2 pero la aficin pesimista prevalece hoy en las obras de ingenio1 y no nos atrevemos a censurar lo negro del cuadro1 aunque le hubiramos preferido menos negro4 ,todas sus figuras1 sin embargo1 no estn tiznadas por los vicios y pecados4 ,algunas son simpticas y moralmente bellas4 ,as el mdico ,d4 ,jacinto2 el virtuoso1 enrgico y sencillo ,padre ,baquero1 rstico jayn injerto en santo y venerable siervo de ,dios1 rico en evanglicas virtudes1 y la linda ,merceditas1 que si bien se ve en segundo trmino y muy esfumada1 es una excelente joven4 ,de la protagonista es poco cuanto se diga1 para alabarla4 ,mariquita ,len quiere ser1 y casi lo consigue1 el prototipo de la rica hembra de nuestros tiempos1 no hidalga de alto linaje ni seora de siervos del terruo y de fortalezas y castillos1 sino democrtica labradora1 que ella misma ordea sus vacas1 hace los quesos y se emplea en otras domsticas faenas y rsticos menesteres4 ,mariquita ,len es laboriosa1 activa1 despejada1 y posee los bros y la entereza convenientes para gobernar bien su casa y su hacienda y para hacerse respetar y temer de sus enemigos4 ,y no por eso tiene ,mariquita nada de sargentn1 de marimacho o de monja alfrez4 ,mariquita es gallarda y hermosa1 aseada y pulcra1 caritativa con los pobres1 llana y afable en su trato1 generosa con la gente menuda1 y para con los amigos1 leal1 cariosa y suave4 ,todos los ya citados personajes y no pocos otros de segundo y tercer orden hablan en la novela muy naturalmente y como deben hablar1 esto es1 sin que el ,sr4 ,nogales les haga decir la infinidad de cosas que en la vida real hubieron de decir sin duda1 pero que nada importan al propsito de la historia1 por lo cual el autor debe prescindir de ellas como si nunca se hubieran dicho4 ,la primera regla del arte1 la ms importante quizs1 la ms difcil de observar y la que rara vez observamos1 consiste en desechar lo impertinente1 y yo creo que el ,sr4 ,nogales acierta en ,mariquita ,len a observar esta regla4 ,otra regla hay que1 en mi opinin1 debiera siempre seguirse1 por ms que ,zola1 en los libros didcticos que ha escrito sobre el arte de componer novelas1 la deroga por intil2 pero como ,zola la sigue a menudo aunque la d por derogada1 a cualquiera se le figura que es burla y malicia suya la derogacin de la tal regla4 ,una novela no es una serie de casos vividos1 observados y experimentados por quien los reproduce luego sin unidad de accin1 sino que debe tener el conveniente enlace que haga que todos estos casos1 accidentes o episodios1 concurran al mismo fin y contribuyan a poner debido trmino a la historia4 ,contra esta regla1 que a mi ver no debiera derogarse1 peca el autor de ,mariquita ,len4 ,su novela sin duda interesa y deleita1 aunque falte a la regla mencionada2 pero interesara y deleitara ms si no faltase4 ,y no es la falta1 sino que es sobra4 ,en ,mariquita ,len puede afirmarse que hay cuatro acciones en vez de una3 la enemistad entre el alcalde y ,berrinches1 el cual se revuelve como acosada fiera1 y acaba por asesinar a quien le persigue2 la avaricia de ,brevas1 que excita a ,juanito sin sal a hurtarle el trigo1 y la repugnante y espantosa lucha entre padre e hijo que el hurto descubierto ocasiona y que da por resultado la muerte del padre2 los poticos y apenas iniciados amores entre ,mercedes y el mdico1 que terminan melanclicamente en una separacin algo1 a mi ver1 obscura y sutilmente motivada2 y por ltimo1 la penosa enfermedad del nio enclenque1 hijo muy amado de ,mariquita ,len1 con cuya muerte acaba la novela4 ,las mencionadas cuatro acciones1 no veo yo que influyan unas en otras4 ,todas caminan simultneamente y slo coinciden en un punto3 en contribuir al desengao del mdico ,d4 ,jacinto que1 desencantado de la vida de aldea se va de ,venusta para vivir de nuevo en las grandes ciudades1 donde tal vez le aguardan no menores desengaos4 ,la rudeza campesina no ha dado por fruto en ,venusta una inocencia candorosa1 sino la corrupcin ms grosera4 ,ganas nos dan de seguir al mdico ,d4 ,jacinto1 rogando al ,sr4 ,nogales que nos acompae y nos sirva de gua1 para ver si lejos de ,venusta y en poblacin ms grande y civilizada1 van las cosas un poco mejor y no hay que avergonzarse de tanto pecado ni que lamentar tanta miseria4 ,,aventuras1 ,,inventos ,y ,,mixtificaciones ,,de ,,silvestre ,,paradox ,nadie ms acrrimo contrario que yo a las modas en literatura2 pero1 cmo impedir que sea lo que no debe ser acaso8 ,los buenos versos deben siempre ser estimados y aplaudidos4 ,esto no se puede negar4 ,es evidentsimo1 no obstante1 que el poco numeroso pblico espaol que lee est cansado de versos y se muestra con ellos harto desdeoso4 ,la aficin a la novela y al cuento en prosa cunde y se aviva cada vez ms1 prestando incentivo a multitud de autores para que cultiven el gnero4 ,poco fecunda fue ,espaa en novelistas durante todo el siglo ,,xviii y los dos primeros tercios del ,,xix4 ,las novelas inglesas y francesas traducidas al castellano1 casi bastaban para el consumo1 ya publicadas en los folletines de los peridicos diarios1 ya propinadas en tomos4 ,se dira que en el pas donde se haba escrito el ,amads1 ,la ,celestina y el ,quijote1 se haba perdido la aptitud para escribir novelas4 ,hoy1 por dicha1 me lisonjeo yo y me complazco creyendo que la aptitud renace1 y esperando que ha de dar frutos no menos sazonados y sabrosos que los que vienen de ,francia1 de ,inglaterra1 y hasta de ,suecia1 ,rusia y ,polonia1 que gustan y saborean con tanto deleite las personas cultas y que nuestros crticos suelen poner tan por las nubes4 ,para que esto se logre no pido yo que menospreciemos injustamente la produccin extranjera e importada1 ni que elogiemos en demasa lo que por ac se produzca4 ,slo pido un poquito menos de admiracin y de pasmo hacia lo que nos viene de fuera y alguna mayor benevolencia para lo que en ,espaa se escribe y se publica4 ,conviene1 adems fijar en ello la atencin del pblico y despertar por ello la curiosidad y el inters1 la mitad siquiera que inspira el teatro1 y la dcima parte siquiera que inspiran las corridas de toros4 ,lo que es yo me propongo contribuir a este fin hasta donde alcancen mis pobres y ya casi agotadas fuerzas4 ,es1 a mi ver1 singular y agradable el arraigo castizo que tienen las letras en ,espaa4 ,a pesar del abatimiento en que hemos cado1 y a pesar de la admiracin y de la semi-adoracin que unida al propio menosprecio quieren algunos hacernos sentir1 no ya slo por las novelas inglesas y francesas1 sino tambin por las suecas y las rusas1 el prurito de imitarlas1 o bien no se da1 o si se da produce el no esperado efecto de que imitemos1 tal vez sin pretenderlo y hasta sin sospecharlo1 impulsados por invencible atavismo1 la antigua novela espaola4 ,claro ejemplo de esto nos presta la indicada por su ttulo al frente de este articulito4 ,don ,po ,baroja1 sin querer acaso1 pensando en muchos libros extranjeros que sin duda ha ledo1 se ha puesto a escribir y ha escrito las aventuras de ,silvestre ,paradox1 y ha renovado1 como puede ser renovada en nuestros das1 con diversos trajes1 usos1 costumbres y aficiones1 nuestra antigua novela picaresca4 ,lazarillo de ,tormes1 ,guzmn de ,alfarache1 ,marcos de ,obregn1 ,estebanillo ,gonzlez1 el buscn ,d4 ,pablo1 el donado hablador y otros personajes de la misma laya1 han de haber encontrado en el reino de la fantasa y reconocido como muy cercano pariente al hroe desastrado de la novela de ,d4 ,po ,baroja4 ,la semejanza de este hroe con los mencionados antes1 resalta a cada paso1 mientras que las diferencias proceden del diferente modo de vivir que hay ahora4 ,silvestre ,paradox no es ya paje1 ni escudero1 ni soldado que va a guerrear y a garbear a ,italia1 ,flandes y ,amrica1 ni queda cautivo en ,argel1 ni acaba como penitente ermitao en un yermo2 pero lucha por la vida como se estila ahora1 y acomete atrevidas empresas y busca aventuras1 y nos presenta desde su nueva atalaya de la vida humana larga serie de cuadros en los cuales no deja de haber realidad y verdad1 aunque ennegrecidos a veces por la stira y grotescamente exagerados por la caricatura4 ,no es ,silvestre ,paradox un pcaro al modo de los antiguos1 sino un semi-sabio extravagante que trata de inventar o cree haber inventado no pocos artificios cientficos4 ,modelos para esto ha podido hallar el ,sr4 ,baroja en nuestra tierra1 donde poco o nada importante se inventa desde hace tiempo1 pero donde no faltan propsitos y conatos de inventar mquinas que vuelen con direccin1 barcos submarinos1 proyectiles apestosos que basten a ahogar ejrcitos enteros con sus mefticos miasmas1 y cuadratura del crculo1 y movimiento continuo1 y otra infinidad de primores4 ,no s yo1 ni me lanzar a escudriar y a investigar si el ,sr4 ,baroja ha intentado con su novela demostrar alguna tesis o darnos alguna leccin moral1 social o poltica4 ,pero haya o no en su novela leccin o tesis1 yo me limito a considerarla como libro de entretenimiento1 declaro que me ha entretenido1 y con esto basta para que yo celebre al autor y recomiende la lectura de su libro1 el cual est bien escrito1 con sencillez y gracia1 y sin hacerse pesado con filosofas y otras disertaciones inoportunas4 ,muy de agradecer es esto ltimo en el da de hoy1 cuando en la novela se pretende ensear todo lo que hay que saber1 incurriendo los novelistas en pesadez inaguantable4 ,porque1 segn me deca anteayer cierto amigo mo1 no pocas novelas docentes de ahora son para l como el ajedrez3 para juego1 sobrado cientfico1 y para ciencia1 sobrado juego4 ,por algo entra la ciencia en la novela de don ,po ,baroja2 pero entra como elemento o ingrediente para divertir y burlar4 ,aunque sea mala comparacin1 es como el alio o la sal y pimienta del guiso4 ,alguien censura de desordenada o de casi sin pies ni cabeza la novela de que estamos tratando4 ,yo considero seversima y punto menos que infundada la tal censura4 ,la accin1 como en casi todas las novelas de su clase1 es la vida entera del protagonista1 o por lo menos una parte de esta vida hasta que se cansa de escribir quien la escribe1 quedando siempre campo abierto y tela cortada para componer una segunda parte2 pues si bien asegur ,cervantes que las segundas partes nunca fueron buenas1 gloriosamente lo contradijo en su ,ingenioso ,hidalgo1 acompandole en la contradiccin ,luna con su nuevo ,lazarillo1 ,mateo ,alemn y otros4 ,perseguido por sus acreedores1 lleno de desengaos y abrumado por la miseria1 ,silvestre ,paradox se escapa de ,madrid y se va a ,valencia4 ,quin sabe cuntas cosas interesantes o divertidas pueden ocurrirle despus6 ,bstenos por lo pronto que nos diviertan las que ya el ,sr4 ,baroja nos ha contado4 ,y esperemos1 por ltimo1 que1 ya sea escribiendo segunda parte de ,silvestre ,paradox1 ya sacando a relucir a otros hroes y tomando nuevos caminos y asuntos1 el ,sr4 ,baroja siga escribiendo novelas1 ya que tiene aptitud para ello1 y procure1 sin dejar de ser realista1 iluminar1 hermosear y alegrar el mundo que describa con resplandores ideales4 ,de todos modos1 su ,silvestre ,paradox1 aunque tan hundido en el charco impuro de la realidad y casi ahogndose en l1 nos es muy simptico por su risueo estoicismo1 por su desenfado y por el buen humor que nunca le abandona en medio de su inopia incorregible1 cuitas y apuros4 ,,el ,,ltimo ,,patriota ,,novela ,,por ,,jos ,,nogales ,y ,,nogales ,sin duda que todo lo que ocurre de bueno y de malo es porque ,dios quiere2 pero los designios del ,altsimo son inescrutables y nos exponemos a errar y hasta blasfemar si nos empeamos en declararlos4 ,infiero yo de aqu1 que es por dems aventurado el atribuir a castigo del cielo las desventuras que puedan caer sobre una colectividad o sobre un individuo4 ,los cuentecillos chuscos suelen tener una moraleja llena de buen sentido4 ,jug un hombre en ,viernes ,santo y perdi su caudal2 pero no le perdi por haber jugado en ,viernes ,santo1 ya que el ganancioso jug tambin en el mismo da y no en ,sbado de ,gloria4 ,muchas veces he odo decir a sujetos graves1 y he ledo en peridicos y en libros1 que en la ltima guerra entre ,francia y ,prusia perdieron los franceses porque andaban entonces muy corrompidos y bailaban demasiado cancan2 pero eran acaso los prusianos algunos padres del yermo1 y no gastaban del mismo baile o de otros no menos descompuestos y lascivos8 ,su triunfo tuvo1 pues1 otras causas1 y no la mayor severidad y pureza de costumbres4 ,todava hay otra moralidad ms rgida de la que suele valerse la gente para explicar los grandes sucesos1 ponindola como una de las bases de la filosofa de la historia4 ,sale un pueblo vencedor1 y otro pueblo queda vencido en una guerra4 ,hemos de afirmar por eso la evidente degeneracin del vencido8 ,pudo exigirse como un deber1 pudo considerarse como ineludible condicin para no pasar por degenerados1 el tener antes del vencimiento hroes y mrtires en abundancia8 ,yo entiendo que no4 ,yo entiendo que el herosmo y el martirio son altamente laudables por lo mismo que son raros4 ,el hroe y el mrtir alcanzan fama inmortal2 pero es cuando la doctrina1 la creencia1 el pueblo o la sociedad por quien se sacrifican viene a triunfar al cabo4 ,los trescientos de las ,termpilas estaran olvidados o pasaran por locos de atar1 si despus de su sacrificio no hubieran brotado los inmarcesibles laureles de ,maratn1 ,platea y ,salamina4 ,cierto es tambin que los actos heroicos valen siempre mucho1 aunque slo sea para limpiar la derrota de toda vergonzosa mancha4 ,muriendo ,d4 ,rodrigo a orillas del ,guadalete y en ,hasting ,haroldo1 encubrieron con su sangre el oprobio de la rpida conquista de ,espaa y de ,inglaterra por moros y normandos4 ,y el ltimo de los ,palelogos1 combatiendo y muriendo gloriosamente en defensa de ,constantinopla1 fue digno de la majestad cesrea2 puso trmino glorioso al secular poder de griegos y de romanos1 y merece no menor aplauso que ,lenidas y ms piadosa simpata4 ,no quiero yo dilucidar aqu1 porque los sucesos son harto recientes1 si las circunstancias son parecidas o si son muy otras1 y si hubo o si debi haber al acabar lastimosamente el ,imperio colonial de ,espaa que haba durado cuatrocientos aos1 algo de hermoso y digno de una gran tragedia3 personajes que equivaliesen a los ,rodrigos1 ,haroldos y ,palelogos que hemos citado4 ,lo que s me parece que puede asegurarse es que mayor sacrificio que el que hemos hecho de dinero y de sangre hubiera tenido idntico resultado o ms desastroso1 porque1 sobre la prdida de nuestras colonias1 los yankees hubieran podido arruinar algunas de nuestras ciudades de la costa1 y causar perjuicios gravsimos a nuestra industria y comercio renacientes1 sin que toda la antigua valenta espaola1 renacida y hasta aumentada1 nos hubiese servido de mucho contra enormes barcos acorazados1 contra diestros marinos y contra la certera puntera de colosales caones4 ,abandonados de toda ,europa con la estril e intil conmiseracin de algunas ,potencias y con el soberbio desdn y secular aborrecimiento de otras1 siempre hubiramos sucumbido en la lucha1 y mientras ms la lucha hubiera durado1 ms honda y ms cruel hubiera sido nuestra cada4 ,menester es resignarse3 no hay otro remedio4 ,qu ventaja pueden traernos ya las recriminaciones8 ,concedamos que ha habido culpas1 cuyo castigo ha sido nuestra derrota2 pero los culpados han sido y son tantos1 que lo ms prudente no es la absolucin1 sino la amnista2 olvidar lo que ya pas1 como se olvida el ms horrible sueo1 y hacer vida nueva4 ,exponer aqu como debe ser esta vida es empeo superior a mis facultades mentales1 y creo que tambin a las de no pocos que han tomado el oficio de regeneradores y que recitan discursos o escriben libros teraputicos4 ,lo nico que puede afirmarse1 sin que presuma el que lo afirme de estar dotado de la facultad de regenerar o de curar1 es que en el da ms que en otras edades1 conviene ser rico para ser fuerte1 y conviene adems ganar aliados y amigos1 y no estar solos en el mundo4 ,el valor heroico1 puede hacer milagros2 pero no debe fiarse en milagros la suerte y el porvenir de la patria4 ,y ese mismo valor heroico1 cuya aptitud milagrosa concedemos1 en algunas ocasiones decae1 y hasta fallece cuando faltan en la colectividad o en el individuo los materiales recursos1 la destreza en las armas y todos aquellos medios de defensa y de ofensa que son ahora ms complicados y costosos que nunca y que requieren constante estudio y largo aprendizaje para que sean bien empleados4 ,me mueve a poner aqu las anteriores reflexiones la lectura de una novela o como queramos llamarla1 obra de ,d4 ,jos ,nogales1 y cuyo ttulo es ,el ltimo patriota4 ,constituye la accin o el argumento de la mencionada novela1 la serie de sucesos1 de temores y de esperanzas que sobrevienen y asaltan a los habitantes de una ciudad imaginaria1 llamada ,oblita y situada en territorio espaol1 durante la muy deplorable y harto poco lucida guerra que contra los ,estados ,unidos de ,amrica nos vimos obligados a sostener4 ,y digo que nos vimos obligados1 porque hasta cierto punto es falsa la vulgar sentencia que dice3 que dos no pelean cuando uno de los dos no quiere4 ,el que no quiere puede ser colocado tan sin escape y tan entre la espada y la pared1 que sin contar con la menor probabilidad de triunfo y slo para salvar su decoro y probar que cede a irresistible fuerza1 acepta o declara la guerra1 aunque est persuadido de que va a ser derrotado4 ,as con espadas de plomo peleaban gladiadores contra el bien armado ,emperador de ,roma1 que de seguro haba de matarlos1 y as sale al campo a reir en desafo contra el ms tremendo de los espadachines un seor viejo y pacfico que no sabe de esgrima o que la ha olvidado1 y que por no haber tirado al blanco o haberse quedado medio ciego no acierta a dar un balazo a un elefante a cinco metros de distancia4 ,importa1 antes que todo1 rejuvenecerse y robustecerse para cobrar confianza2 aprender luego o recordar los ejercicios gimnsticos y de las armas2 apercibirse de los convenientes pertrechos1 pero sin gastar en adquirirlos lo que antes debe emplearse en restaurar los bros naturales de la propia persona1 y1 por ltimo1 buscar y ganar amigos para no verse otra vez abandonados en el caso de un nuevo conflicto4 ,pero lo que importa ms que nada es que no decaiga el nimo1 que no se abata el vencido y que no forme muy ruin y desesperada opinin de s propio4 ,por lo expuesto me inclino yo a desaprobar la impa burla con que fustiga el seor ,nogales a los habitantes de ,oblita4 ,convengo en que un fervoroso patriotismo1 herido y exaltado por recientes desventuras1 y el deseo de estimular a la patria y de excitarla a grandes acciones1 sacndola de la flaqueza y del marasmo en que tal vez ha cado1 pueden mover a un varonil y bien intencionado escritor a zaherir y a satirizar duramente a la misma nacin a que pertenece4 ,claros ejemplos de tales diatribas1 fundadas en sentencias como las que rezan3 quien bien te quiere te har llorar1 y la letra con sangre entra1 han dado en ,italia1 para libertarla del yugo extranjero y hacerla una1 no pocos egregios italianos como ,parini1 ,giusti y ,leopardi1 avergonzndola y maltratndola de palabra1 ora en prosa1 ora en verso4 ,est bien o no est bien que nos valgamos hoy en ,espaa de un mtodo parecido8 ,hallo tan comprometido el contestar a la pregunta1 que no atino con la contestacin til y justa y no me resuelvo a darla4 ,parceme1 no obstante1 que entre nosotros hay en el da circunstancias que deben movernos a ser ms indulgentes que speros2 a consolar y alentar en vez de censurar4 ,una de las causas1 la mayor tal vez de la postracin y del hundimiento en que nos vemos1 es la cortsima estimacin en que se tienen hoy los mismos espaoles2 cortsima estimacin que1 combinada con el sobrado aprecio y exagerado buen concepto que cada cual forma de s propio1 nos arrastra a la desunin1 al regionalismo y al separatismo4 ,los cubanos1 sin duda1 se figuraban ms civilizados1 ms listos1 ms productores de bienestar y de riqueza1 y harto ms capaces de progreso que los habitantes de esta ,pennsula4 ,de aqu el que creyesen que era impedimento o rmora para que subiesen ellos a ms altas esferas1 el seguir unidos a nosotros4 ,posible es que alguien piense en tal cual regin de esta ,pennsula de la misma manera que pensaban los cubanos4 ,nobilsimo es el amor de la patria chica2 pero debe ir acompaado1 para no ser funesto1 del amor de la patria grande4 ,el desdn y el odio hacia ella son origen de debilidad y de interesado egosmo4 ,no menos lamentable1 sobre todo despus de un inmenso infortunio1 es echarse la culpa unas parcialidades a otras parcialidades y unas clases a otras clases4 ,si tienen la culpa los liberales1 dirn los serviles que deban mandar ellos para regenerar el pas2 si los polticos se inventar una masa neutra que tratar de convertirse en poltica de repente2 si los librepensadores1 saldrn chillando los devotos y ultra-catlicos1 asegurando que todo el mal proviene de la carencia de fe religiosa2 por contraposicin1 los librepensadores afirmarn luego que el fanatismo es lo que nos debilita1 empobrece y vuelve tontos2 en suma1 no nos entenderemos1 y cuando ms que nunca conviene la concordia y la paz1 acabaremos de arruinarnos con el desasosiego y los desrdenes4 ,casi todo el siglo ,,xix se nos ha pasado en revoluciones estriles1 en largas guerras civiles1 en pronunciamientos y contrapronunciamientos1 en tejer y destejer constituciones y leyes orgnicas1 en reformarlo todo1 y en reformar de nuevo lo reformado antes2 y de todo ello procede sin duda la msera situacin en que hemos cado4 ,no es1 pues1 modo de remediarla el volver de nuevo a las interminables reformas1 a atribuirnos unos a otros la malaventura y a reir contra los propios porque no fuimos hbiles para reir contra los extraos4 ,la alegora o el smbolo suele prestarse a diversas interpretaciones4 ,la novela ,el ltimo patriota es alegrica o simblica1 y bien puedo yo interpretarla a mi modo4 ,acaso mi interpretacin sea la recta4 ,de ella se deducir entonces una moraleja muy semejante a cuanto acabo de decir en este artculo3 que en fuerza de ser la culpa general1 debemos olvidarla1 haciendo antes el firme propsito de la enmienda4 ,es sin embargo1 harto cruel y burlesca toda la alegora que a tan buena moraleja nos conduce4 ,la rapidez con que los habitantes de ,oblita pasan de una extremada y jactanciosa confianza al abatimiento y a la consternacin2 los medios ridculos que inventan y a que acuden para combatir a los enemigos1 como por ejemplo el fulminario1 con el cual suponen que echarn a pique toda la escuadra de ,watson2 el gracioso combate en que toman parte los valerosos habitantes de ,oblita contra la mencionada escuadra1 que por un prodigio de imaginacin han trado de ,amrica hasta las playas que estn cerca de su ciudad2 el belicoso ardor del padre cura y los arrestos magnnimos del linajudo hidalgo ,d4 ,csar ,paniagua1 todo tiene chiste y todo hace rer1 pero con lo que vulgarmente se llama risa de conejo1 que en vez de regocijar1 lastima y duele4 ,hasta la determinacin final del cura y de ,d4 ,csar de levantar para regenerarnos una partida carlista y de encender de nuevo la guerra civil1 est bien ideada y trazada1 y contribuye a la severa leccin que el ,sr4 ,nogales quiere darnos4 ,considerado1 por ltimo1 el libro del ,sr4 ,nogales como un desahogo de su mal humor y de su duelo patritico1 no cabe duda que tiene mrito y prueba agudeza y poder de ingenio4 ,acaso yo1 que soy quizs demasiado optimista y muy indulgente y benigno1 halle poco simptico el libro del ,sr4 ,nogales y sea para juzgarle el menos a propsito de todos los crticos4 ,a salvo queda1 no obstante1 la noble y generosa intencin del ,sr4 ,nogales4 ,no tiene toda su satrica ms feroz amargura para ,espaa1 que para ,italia los siguientes versos de ,leopardi1 que bien pudieran servir de epgrafe a ,el ltimo patriota3 ,volgiti indietro e guarda o patria mia1 ,quella schiera infinita d'immortali1 ,e piangi e di te stessa ti disdegna2 ,ch senza sdegno omai la doglia stolta3 ,volgiti e ti vergogna e ti riscuoti1 ,e ti punga una volta ,pensier degli avi nostri e de' nepoti4 ,,isaac ,,por ,,javier ,,lasso ,,de ,,la ,,vega ,la centralizacin administrativa no ha trado proporcionalmente1 tanto como en ,francia1 todo el movimiento intelectual1 literario y artstico1 a la capital en ,espaa4 ,brillantes centros1 focos de nuestra cultura1 siguen siendo algunas ciudades1 sobresaliendo entre ellas ,barcelona y ,sevilla4 ,y como conviene a mi ver1 que esta vida del espritu siga difundida1 y no venga a recogerse y a acumularse en ,madrid1 buscando fama y provecho1 creo que tambin conviene llamar la atencin1 ms an que sobre los libros que se publican en esta villa y corte1 sobre los que en provincias se escriben y se publican4 ,el autor del libro cuyo ttulo nos sirve de epgrafe1 es1 a lo que parece conocido y celebrado en la gran ciudad del ,guadalquivir como docto mdico y como autor de varias obras cientficas1 entre las que se cuentan3 ,concepto de la fisiologa general1 ,el genio y la inspiracin1 ,la ciencia y el ,arte1 ,la ,atrepsia1 ,origen y fin del planeta ,tierra1 y ,biografa y estudio crtico de las obras de ,nicols ,monardes4 ,durante los dos primeros tercios del siglo ,,xix apenas hubo1 en nuestro pas1 poltico1 jurisconsulto ni personaje notable en otras profesiones1 que no empezase por componer versos y que a menudo no siguiese componindolos durante toda su vida4 ,ahora puede decirse que la aficin a los versos1 si no ha cesado1 ha disminuido no poco1 y que1 en cambio1 desde veinte o treinta aos hace1 ha cundido la aficin a escribir novelas4 ,este gnero de literatura1 que floreci tan gloriosamente en ,espaa1 se descuid por el teatro1 desde mediados del siglo ,,xvii1 y slo ha renacido recientemente1 pugnando por competir con las novelas francesas e inglesas1 que son en el da las ms celebradas1 y con las novelas rusas y de otros pueblos del ,norte1 que van ponindose muy de moda4 ,el mdico sevillano ,d4 ,javier ,lasso de la ,vega1 se ha dejado llevar de la corriente1 ha querido tambin ser novelista1 y ha mostrado que posee las prendas y dems condiciones que para serlo se requieren4 ,su novela ,isaac es1 con todo1 para mi gusto1 ms stira que novela3 pertenece a un gnero que no me agrada1 aunque en l puede ms fcilmente que en otros ganarse fama y obtenerse un buen xito de librera4 ,sacar a la vergenza a personajes conocidos1 vivos y reales1 y revelar al pblico todos sus vicios y pecados1 es uno de los medios ms a propsito de que puede valerse un escritor para proporcionarse lectores4 ,yo tengo por cierto que el ,sr4 ,lasso de la ,vega no ha menester de este medio1 y por lo mismo me pesa de que le haya empleado4 ,como quiera que ello sea1 yo quiero suponer que no le emple2 que bajo los nombres imaginarios de los personajes de su novela no descubre ni debe descubrir la malicia verdaderos nombres1 y que la fingida ciudad de ,gaudulia nada tiene que ver con ,sevilla4 ,si es ,isaac novela de clave1 no quiero yo valerme de la clave para descifrar la novela4 ,baste a mi propsito estimar como pura ficcin cuanto en ella se cuenta1 y entender que su stira va contra el vicio y no designa ni fustiga a los viciosos1 cuyo castigo prefiero yo que se encomiende a la ley1 a los tribunales y a la pblica reprobacin1 sin que autor ninguno1 en una obra de arte y de puro entretenimiento1 en lo que puede y debe calificarse de poesa1 aunque est en prosa1 se rebaje y se humille hasta ejecutar la ruda sentencia4 ,aun as1 aun prescindiendo de la realidad que puede tener el modelo de cada uno de los personajes fingidos1 he de confesar que gusto poco de la novela muy satrica4 ,y esto por varias razones4 ,indicar aqu algunas4 ,el principal objeto de la novela1 como el de toda poesa1 debe ser deleitar y conmover1 si bien de un modo consolador y elevado4 ,y a m1 acaso porque soy optimista1 indulgente y benigno1 ms bien que deleitarme y ms bien que conmoverme estticamente1 me aflige y me repugna la viva y exacta representacin de la fealdad moral1 cuando traspasa los lmites de lo ridculo y llega a lo criminal y a lo odioso4 ,es cierto que en la novela del ,sr4 ,lasso hay algunos personajes excelentes4 ,por tales deben ser tenidos ,d4 ,alejandro ,caldern1 el ,p4 ,aguilar y el profesor ,madueo2 pero esto no basta para iluminar con puros resplandores la horrible negrura del cuadro1 y para contraponer a la fealdad y ruindad de casi todas sus figuras elevacin y belleza que basten a compensarlas4 ,y mucho menos si se atiende a que ,isaac1 el protagonista1 deja que desear no poco4 ,carece de serenidad1 de calma y de paciencia1 y en la destruccin de sus obras de arte y en el suicidio con que termina1 hay tal frenes de vanidad lastimada que1 si bien no nos quita la conmiseracin por el hroe1 rebaja mucho el aprecio y la simpata que al principio logr inspirarnos4 ,la stira ingerida o combinada con la novela tiene adems una grave contra4 ,la accin marcha hacia su desenlace1 venciendo multitud de estorbos que en su camino se amontonan4 ,son tantas las causas que impulsan a ,isaac a destruir sus obras y a darse muerte despus1 que el lector no acierta a determinar cul de ellas ha sido la ms importante3 si el poco xito que en el ,ayuntamiento ha tenido su perorata2 si la censura1 aunque severa1 no del todo infundada1 de algunos de sus trabajos artsticos2 si la separacin de ,filipinas1 que hace casi imposible que le paguen el monumento a ,legazpi2 si sus grandes apuros pecuniarios2 y1 por ltimo1 si el desamor y el insolente desdn de su mujer1 pintada en la novela de mano maestra4 ,las escenas ntimas de tan desastrados amores conyugales1 aqulla en que ,marta pide a su marido que le compre los diamantes1 y la que ocurre en el jardn por la noche1 y a la luz de la luna1 son las que mejor y ms claramente muestran en el ,sr4 ,lasso el agudo talento de observacin y el raro poder del estilo para expresar y reproducir lo observado4 ,la orga de los concejales en el antiguo ,convento1 la animada descripcin del incendio1 con la hazaa de ,caldern para salvar a la nia1 y la famosa sesin del ,ayuntamiento con todos sus pormenores1 as como no pocos otros episodios1 estn bien observados y descritos2 pero complican la accin dndole diversos motivos1 cada uno de los cuales quita fuerza a los otros en vez de acrecentarla4 ,el lector se pregunta3 se hubiera suicidado ,isaac si cobra el dinero del monumento a ,legazpi1 o hubiera sufrido mejor con el dinero los desdenes de su mujer8 ,si triunfa en el ,ayuntamiento y despus en las elecciones de diputados1 no se hubiera resignado a vivir8 ,si los crticos hubieran sido justos o muy benvolos y no hubieran sealado defecto alguno en sus obras1 ensalzndolas sin reparo1 no hubiera sido grande su consolacin y sobrado eficaz para quitarle del pensamiento el violentsimo propsito de destruir lo que haba hecho y de matarse en seguida8 ,en la existencia real1 en todo verdadero suceso histrico1 suelen quedar en pie y sin aclarar tales dudas2 pero tal vez en una ficcin novelesca1 y cuando el autor penetra en lo ms ntimo del alma de su hroe y all lo ve y lo escudria todo1 semejantes incertidumbres y nebulosidades menoscaban el efecto de la composicin en vez de aumentarle4 ,en suma3 yo creo que1 despus de leda la novela1 el lector no puede menos de reconocer que el ,sr4 ,lasso es un buen novelista1 si bien desea que acumule menos cosas cuando escriba otra novela1 y que represente en ella la vida humana1 sin que sean1 y hasta sin que pueda presumirse que son sus figuras fieles retratos de determinadas personas1 sin que contenga una acusacin cada episodio1 y sin que cada acusacin d lugar a una defensa4 ,,el siglo ,,xix pas ya1 y nos hallamos en el ,,xx1 de lo que debemos alegrarnos por haber pasado tambin la mana1 que cundi entre los escritores1 por todas partes y durante muchos aos1 de calificar de fin de siglo las bellaqueras y maldades4 ,con esto1 adems1 se quera dar a entender que las tales bellaqueras eran como el refinado producto del esfuerzo secular de una exquisita cultura1 y el triste resultado de nuestros materiales progresos4 ,lejos de ser as1 debe entenderse que los hombres1 para ser malos y bellacos1 no han menester vivir a fines de siglo1 ni en poca y sociedad muy adelantadas4 ,en lo tocante a tunantera1 se sabe cuanto hay que saber1 y se hace cuanto hay que hacer desde los tiempos primitivos4 ,no es en ,gandulia ni a fines del siglo ,,xix donde solamente los concejales se despachan a su gusto4 ,bien podemos decir3 todo el mundo es ,popayn1 y cundo no es ,pascua4 ,al leer lo que el ,sr4 ,lasso cuenta de ciertos concejales de ,gandulia1 he recordado1 y no puedo resistir a la tentacin de referirlo aqu1 lo que he ledo en uno de los extractos y traducciones de los millares de manuscritos egipcios adquiridos y conservados en ,viena por el archiduque ,raniero4 ,el caso no ocurri a fin de siglo1 sino a mediados3 por los aos de #bej de la ,era ,cristiana1 o dgase #afej aos ha4 ,y todo consta en las actas del ,ayuntamiento de la magnfica ciudad de ,hermpolis1 as llamada porque su numen tutelar era ,hermes ,trimegisto4 ,las sesiones del ,ayuntamiento hermopolitano no pudieron ser ms escandalosas ni ms borrascosas de lo que fueron4 ,tambin hubo all un ,isaac ,garcs de ,trillo que acus a los principales concejales o regidores delincuentes1 cuyos nombres se conservan an4 ,se llamaban ,dioscrides y ,sarapammon4 ,haban cometido multitud de estafas1 irregularidades y filtraciones2 y lo que dio lugar a los debates ms acalorados que hubo en las ,casas ,consistoriales1 fue que los ,sres4 ,sarapammon y ,dioscrides1 valindose de las llaves del granero pblico1 vendieron casi toda la cebada y el trigo que en l haba1 y una enorme provisin de lentejas1 y cien artabas de arrak1 bebida de arroz fermentado de que gustaban mucho los egipcios de entonces4 ,vase1 pues1 la poca o ninguna novedad que tienen las fechoras de los concejales1 y tngase por cierto que en nada malo ha habido el menor adelanto4 ,en lo bueno s le ha habido y le habr4 ,y con tan hermosa y fundada esperanza debemos animarnos1 no desmayar y no acudir al suicidio que nada remedia1 como acudi en su locura el escultor y honrado concejal1 hroe de la novela del ,sr4 ,lasso4 ,,discurso ,,pronunciado ,,por ,,do,a ,,emilia ,,pardo ,,baz,n en los ,juegos florales de ,orense1 en la noche del #g de ,junio de #aija4 ,la aficin a los juegos florales cunde y se extiende por toda ,espaa4 ,la mana de rerse de todo cunde tambin1 y as no han de extraarse los chistes y las burlas y caricaturas que sobre los tales juegos se han dado a la estampa4 ,lo que es yo confieso que soy muy aficionado a la broma y tentado de la risa como el que ms pueda serlo2 pero me jacto de tener una buena condicin1 que me alegrara yo de que la tuvieran todos4 ,la risa no debe matar ni perjudicar a aquello de que se re4 ,al contrario1 debe purificarlo y sanarlo4 ,en lo ms excelente suele haber y hay con frecuencia algo de ridculo2 de suerte que1 si lo ridculo se extrae1 lo excelente1 en vez de sufrir menoscabo o deterioro1 queda limpio de toda mcula4 ,la parodia1 pues1 no implica el descrdito de lo parodiado1 antes bien es lcito afirmar que slo de lo bueno y de lo hermoso se pueden sacar parodias divertidas y amenas4 ,dicho lo que antecede1 olvidmonos de los chistes y de los epigramas que se han lanzado contra los juegos florales1 y tommoslos por el lado serio4 ,nadie negar1 en primer lugar1 que son una diversin inocente y barata1 y no cruel y costosa como1 por ejemplo1 los toros4 ,es adems diversin muy culta y educadora1 ya que en ella se ejercitan el entendimiento y el ingenio de muchas personas1 as en componer discursos y poesas1 como en orlos y tratar de entenderlos1 apreciarlos y juzgarlos4 ,y no se sostenga que el hacer versos y discursos es tarea poco til1 y que mejor sera emplear nuestro tiempo y nuestra actividad mental en asuntos ms prcticos y productivos4 ,el gusto y el cultivo de las bellas letras1 lejos de estar reido con el bienestar material y con la fuerza que se aplica para lograrle1 bien podemos afirmar que estn en perfecto acuerdo y que siempre lo uno es indicio o resultado de lo otro2 que lo anuncia1 que lo prepara o que de ello procede4 ,acaso no hay nacin en toda ,europa ms positivista1 ms prspera1 ms industrial y mercantil1 ms rica y ms aficionada a la riqueza que la ,gran ,bretaa1 y tampoco hay nacin en ,europa que guste tanto de versos1 que posea tan gran nmero de buenos poetas y donde ms discursos se pronuncien4 ,sigamos1 pues1 componindolos y pronuncindolos por ac sin recelo de que se consuman nuestros bros y calor natural en esta tarea de lujo y no de provecho4 ,pero por qu tal tarea no ha de ser provechosa1 considerada al menos como gimnasia en que nuestras facultades mentales se agucen1 se afilen y se habiliten8 ,la poesa1 adems1 estaba1 desde hace algunos aos1 harto desdeada y poco cultivada en nuestro pas4 ,y como conviene que no se desdee y que se cultive1 y como los juegos florales vienen como de molde para lograrlo1 bien venidos sean los juegos florales4 ,evocadas por ellos1 se dira que han reaparecido entre nosotros las musas visitando y favoreciendo a varios poetas nuevos4 ,el lauro1 la palma o la flor que en tales certmenes han conquistado dichos poetas1 aunque gente descontentadiza y satrica niegue que sea prueba de alta inspiracin1 prueba es y ser siempre de habilidad artstica1 de esmerado buen gusto y de no vulgar cultura1 lo cual ya no es poco4 ,y debe tenerse en cuenta que1 as como nosotros no nos atrevemos a dar a nadie diploma de inmortalidad y de genio1 tampoco debe atreverse cualquiera a empuar la frula de ,aristarco y a castigar con ella a cuantos en los juegos florales han obtenido premio1 expulsndolos con crueldad de la repblica de las letras4 ,tal vez se me acuse de sobrado optimista y facilitn2 pero yo entiendo que no merecen censura1 sino elogio1 las composiciones premiadas de los ,sres4 ,d4 ,miguel ,gutirrez1 ,d4 ,angel del ,arco1 ,d4 ,narciso ,daz de ,escobar1 ,d4 ,juan ,f4 ,muoz y ,pabn y ,d4 ,pedro ,riao4 ,cuando no motivo1 los juegos florales han dado pretexto a muy sabrosos e instructivos discursos de sus mantenedores4 ,convengo en que un juez severo acaso podra decir que los discursos mencionados estn casi todos como en una esfera muy excntrica de la esfera potica o literaria de los juegos1 tocndose slo y compenetrndose una esfera y otra en muy pequea parte o casquete1 y formando as1 como en el famoso y ya casi olvidado esquema del ser1 inventado por los krausistas1 la figura de una lenteja4 ,quiero yo significar con esto que si bien los juegos florales se han celebrado en ,bilbao1 en ,salamanca1 en ,almera1 en ,cdiz1 en ,calatayud1 en ,zaragoza y en ,orense1 todos los mantenedores1 cul ms1 cul menos1 se han ido por los cerros de beda4 ,no condeno yo semejante aberracin4 ,me limito a declarar que existe4 ,disclpanla1 ya que no la justifiquen del todo1 la condicin etrea y voltil del pensamiento y cierta preocupacin amarga o picante que a todos nos estimula en el da4 ,de ella puede afirmarse lo que afirmaba ,lope1 no del estro o tbano1 sino de otra ms ruin y aborrecible bestezuela3 ,como los celos eres1 ,que picas y te vas por donde quieres4 ,claro est que aludo al resquemor o a la aceda que los recientes infortunios de la patria engendran en nuestros espritus1 los agitan1 los atormentan y los impulsan a buscar remedio4 ,de aqu que se piense poco en la poesa1 que se hable de ella muy de paso1 y que se corra y se vuele para trasportarse de lo meramente literario a lo poltico y social4 ,de suerte que cuantos pronuncian discursos en juegos florales suelen pronto perder de vista la corte de amor1 el ,gay saber y toda cuestin de gentileza1 ternura y rendimiento a las damas1 convirtindose en socilogos1 arbitristas y legisladores4 ,sus discursos apenas son literarios3 ms bien pueden y deben calificarse de teraputicos4 ,espaa est decadente y enferma1 y es menester curarla y regenerarla4 ,para tan buen fin cada orador propone y ofrece medicamentos que juzga infalibles3 la patritica panacea que a fuerza de cavilar ha descubierto4 ,el discurso pronunciado por doa ,emilia ,pardo ,bazn en los ,juegos florales de ,orense1 tiene este carcter medicinal y regenerador4 ,y como son tan atinadas las observaciones que hace1 las cosas que dice y los consejos que insina1 y como todo ello est redactado con fcil y natural1 al par que elegante estilo1 y adornado con las galas y los colores de una muy brillante fantasa1 bien merece que nos detengamos a examinarlo1 aunque los juegos florales y los versos que en los juegos se premian queden1 as en ,orense como en otros varios puntos1 completamente eclipsados por la prosa2 aunque los juegos florales se conviertan en meeting poltico1 y aunque se trueque en club el saln en que se celebran4 ,si en alguien est plenamente justificado el producir este cambio en el propsito de los juegos1 es sin duda en doa ,emilia ,pardo ,bazn1 la cual no puede1 como los mantenedores varones1 hablar en el ,senado o en el ,congreso y exponer all las reformas que anhela introducir en el gobierno del ,estado para regeneracin de la patria4 ,hay en mi sentir1 afirmaciones tan verdaderas y tan consoladoras en el discurso de doa ,emilia1 que nos complacemos en notarlas aqu1 lisonjeados y engredos de coincidir en todo con ellas4 ,lo primero que aplaudimos es algo a modo de amnista que doa ,emilia concede4 ,o no puede saberse1 o no debe declararse1 aunque se sepa1 quines han sido la causa de nuestras recientes desventuras4 ,o son culpados todos1 o slo est la culpa en circunstancias independientes de la voluntad y del entendimiento humanos4 ,hemos sido vencidos1 hemos perdido los esplndidos restos de nuestro gran poder colonial antiguo1 porque tenamos que perderlos2 porque as estaba prescrito4 ,ni se infiere de prdida tan lastimosa que seamos una raza inferior o un pueblo degenerado1 como ha supuesto recientemente un famoso hombre de ,estado de la ,gran ,bretaa4 ,doa ,emilia protesta enojada contra afirmacin tan injuriosa1 dejndose arrebatar por su patriotismo y por el espritu de contradiccin hasta el extremo contrario1 hasta creer que somos tan capaces y aptos1 y quizs por naturaleza1 ms inclinados al bien1 ms exentos de vicios groseros1 menos alcohlicos y brutales que ningn pueblo de ,europa4 ,nuestra decadencia o postracin ha de ser1 por consiguiente1 accidental y no esencial4 ,depende de varios achaques y dolencias de que es menester que sanemos4 ,para conseguirlo1 propone doa ,emilia1 algunos remedios que a m me parecen excelentes4 ,lo que importa ahora es que haya alguien que sepa aplicarlos con energa y perseverancia4 ,deja entrever doa ,emilia que quizs convendra un dictador para alcanzar tan buen fin4 ,harto me pesa tener que declararlo aqu2 pero no estoy muy conforme con esto de la dictadura4 ,me parece remedio sobradamente heroico1 y que adems sera en el da de hoy inoportuno y tardo4 ,los ,camilos1 los ,fabricios y los ,fabios fueron dictadores para salvar a ,roma2 para que ,roma venciese y arrojase de ,italia a ,breno1 a ,pirro y a ,anbal2 pero no se les ocurri a los romanos darse por vencidos1 sentar paces1 ceder al galo1 al epirota y al cartagins mucha parte del territorio de la ,repblica1 y crear luego un dictador para que en la paz y en vencimiento los regenerase1 o ms bien los castigase4 ,a la calamidad de quedar vencidos no quisieron los quirites aadir la calamidad de ser despticamente gobernados4 ,dice doa ,emilia1 y tiene razn hasta cierto punto1 que la libertad no es un fin1 sino un medio2 pero la dictadura1 no hasta cierto punto1 sino en absoluto1 es siempre un medio y no un fin4 ,es cierto que la libertad es un medio2 pero el hacer cada uno lo que se le antoje1 sin turbar el orden y sin ofender a ,dios ni al prjimo1 es medio tan excelente que vale para todos los fines1 y hasta estoy por afirmar que bien mirado1 es un fin1 ya que sin libertad no puede haber nada bueno4 ,desechemos1 pues1 la dictadura4 ,para sufrir nuestra mala suerte y para aguantarnos1 como nos hemos aguantado1 todo dictador est de sobra4 ,cavour y ,bismarck1 dado que fuesen dictadores1 surgieron para hacer el uno la unidad de ,italia y el otro el ,imperio germnico4 ,qu iba a hacer ahora nuestro dictador1 si ,dios1 o ms bien el diablo1 le suscitase8 ,como no fuese humillarnos y ponernos en ridculo1 no s yo lo que hara4 ,el dictador1 adems1 si ha de valer para fundar algo1 ha de ser el instrumento1 el apoderado de una gran parte de la nacin1 cuyos mandatos ha de cumplir con la fuerza que la misma nacin pone en sus manos para que los cumpla4 ,sin duda que el dictador es entonces potestad que de ,dios procede2 pero no inmediatamente1 sino por medio de la ,repblica1 como dice ,domingo de ,soto1 divinitus erudita4 ,nos hallamos nosotros en tal caso1 nos inspira ,dios la eleccin de un dictador1 y para qu y quin ha de serlo8 ,desengese doa ,emilia y persudase que lo menos malo es que las cosas sigan como estn1 sin alteraciones ni mudanzas4 ,alterndolo y mudndolo todo1 con varios a modo de dictadores1 cambiando a cada momento constituciones y leyes orgnicas1 soltando reformas administrativas1 cuya recopilacin requiere enorme multitud de volmenes1 y haciendo revoluciones y pronunciamientos a cada paso1 hemos andado durante todo el siglo ,,xix1 y harto se ve y se deplora lo poco medrados y menos lucidos que hemos llegado al ,,xx4 ,para qu1 pues1 nueva revolucin1 aunque el ,sr4 ,maura1 citado por doa ,emilia1 sostenga que la revolucin se impone1 y que a no hacerla desde arriba1 desde abajo habr que hacerla8 ,no sera mejor que nos quedsemos quietos1 procurando1 no con dictadores1 ni con revoluciones1 ni con flamantes leyes y decretos1 sino trabajando mucho y bien en las artes y oficios tiles1 aumentar la riqueza de la nacin1 restaurando as sus bros antiguos y la enrgica confianza en sus altos destinos8 ,el libro inmortal de ,miguel de ,cervantes nos da sobre esto implcita y simblicamente varios consejos muy sanos que debiramos seguir4 ,vencido ,d4 ,quijote por el ,caballero de la ,blanca ,luna1 no quiso ser dictador ni revolucionario1 sino que proyect dedicarse al pastoreo y a la vida pacfica e industriosa4 ,en punto a revoluciones1 debiramos tambin imitar al hidalgo manchego1 que se content con romper una sola vez la celada1 ufanndose al reconocer lo cortante de su espada y lo pujante de su brazo2 pero1 ya la celada recompuesta1 se guard muy bien de acuchillarla de nuevo1 y la dio por buena y resistente aunque no lo fuese4 ,as nosotros1 que hemos acuchillado y desbaratado tan a menudo nuestras instituciones1 debemos dejarlas en paz y sin ponerlas a prueba de nuevo1 considerarlas firmes y buenas1 aunque disten algo de serlo4 ,nuestra mana de legislar nos perjudica mucho1 desacreditando las leyes por efmeras y caducas1 e inducindonos a no cumplirlas4 ,si han de ser pronto derogadas1 para qu su cumplimiento8 ,bien dijo ,d4 ,quijote en la carta que escribi a ,sancho cuando era ,gobernador de la ,insula1 y que bien pudiera repetir si escribiese a los gobernadores del da3 ,no hagas muchas pragmticas1 y si las hicieres1 procura que sean buenas1 y1 sobre todo1 que se guarden y cumplan4 ,con mucho juicio toca y dilucida doa ,emilia en su elegante discurso otras importantsimas cuestiones4 ,es la primera la cuestin religiosa1 a mi ver algo anacrnica y extica3 anacrnica1 porque parece ms propia de las edades pasadas que de la edad presente1 y extica1 en mi opinin1 porque yo me atrevo a sospechar que1 si en ,francia no estuviese de moda perseguir hoy a los frailes1 acaso no se hubiese desenvuelto tanto entre nosotros el afn de remedar a ,francia en dicha persecucin librepensadora1 y tan contraria a la libertad bien entendida4 ,yo apelo a un librepensador1 francs tambin1 y contrario a tales persecuciones4 ,beranger dice3 ,a son gr que chacun professe ,le culte de sa dit2 ,qu'on puisse aller mme la messe2 ,ainsi le veut la libert4 ,a ver si esto se aviene con silbar y apedrear los conventos y las procesiones devotas1 y con otros desahogos por el estilo4 ,acerca del regionalismo separatista1 me parece que doa ,emilia se expresa con discrecin y tino4 ,recordando una sentencia de ,cnovas y hacindola suya1 afirma que el amor de la patria grande1 el espritu nacional1 el patriotismo amplio desaparece de los pueblos cuando se convencen de que son mal administrados4 ,nadie1 segn doa ,emilia1 sera separatista o catalanista1 sino fervoroso espaol1 si pudisemos contestar a sus quejas y a sus gritos con las letras1 con el arte1 con la instruccin1 con el progreso1 con la rehabilitacin de ,espaa2 con una patria tan bella1 tan digna de ser amada1 tan majestuosa y noble1 que nadie que no est demente pueda desearle sino larga vida4 ,precisa condicin para lograr todo esto es que la patria est bien administrada2 y volvemos a la sentencia de ,cnovas4 ,pero la buena administracin1 si bien puede considerarse como causa1 puede y debe tambin ser considerada como efecto1 sobre todo en un pueblo libre1 donde no es nunca el capricho de un tirano quien crea y sostiene al ,gobierno1 sino la opinin pblica1 que se impone por los medios legales de la prensa1 de la tribuna1 de las manifestaciones y de las asociaciones pacficas4 ,penoso es tener que decirlo1 pero la verdad antes que todo3 si tal pueblo est mal administrado1 es porque no hay en todo l quien lo administre mejor1 o porque es extremamente dificultoso el administrarle1 a causa de circunstancias o de fundamentos que no acertamos a descubrir1 pero que de cierto no se vencen con violencias dictatoriales o demaggicas1 echndolo a rodar todo1 para que despus del trastorno y la barahnda tengamos que decir como durante todo el siglo ,,xix tantas veces hemos dicho3 peor est que estaba4 ,en suma3 el discurso de doa ,emilia ,pardo ,bazn1 que nos da ocasin para exponer lo que hemos expuesto1 no slo es bien pensado y elegante sino consolador y optimista4 ,el mero hecho de pronunciarle tan ilustre dama1 es evidente testimonio de cuanto nos preocupa a todos la salud de la patria1 la restauracin de sus energas y el fundado renacimiento de sus altas esperanzas desde luego1 y para despus de su antiguo podero1 crdito y gloria4 ,,novelas ,,recientes ,i ,bien podemos decir con satisfaccin que en el cultivo de la novela se advierten ms cada da la abundancia y la bondad del fruto4 ,no es tan voluntariosa la musa como generalmente se cree4 ,conviene llamarla con persistencia y empeo4 ,no siempre es ella sorda1 y suele acudir propicia a quien carioso la pretende y con reiteradas y fervientes splicas la llama4 ,slo as se explica que en el pas y entre la gente donde se escribi el ,quijote se hayan escrito tan pocas novelas y de tan corto valer durante cerca de dos siglos1 y que de algunos aos a esta parte se escriban muchas novelas1 no siendo inferiores algunas de ellas a las escritas en otros pases donde florece gnero tan popular de literatura4 ,de ,francia y de ,inglaterra se han importado las novelas hasta hace poco1 traducindolas o imitndolas4 ,an persisten la imitacin y la traduccin4 ,tal vez nuestro pblico gusta ms todava de lo traducido o importado que de lo castizo y propio4 ,no me incumbe ni quiero yo dilucidar aqu si nuestro pblico1 y sobre todo el ms selecto por su elevada posicin social1 tiene razn o no la tiene en tan marcada preferencia4 ,slo afirmo que debemos procurar que tal preferencia deje de ser1 ya esmerndose todo autor de novelas en que sean buenas las que d a la estampa1 ya trabajando el crtico para que reconozca y confiese dicha bondad el vulgo de sus compatriotas4 ,no tenemos hoy que competir nicamente con lo que en ,francia y en ,inglaterra se escribe1 sino que de ,rusia1 de ,polonia y de otras naciones y lenguas1 extraas y casi incgnitas antes1 se importan novelas que1 ya nos entusiasman1 porque en realidad lo merecen1 ya nos agradan ms que las nuestras1 por lo extico y peregrino de todo1 y hasta porque1 no conociendo ni tratando de diario a los autores1 nos los podemos imaginar por cima de nuestro nivel3 ms sabios o ms inspirados4 ,inevitable es el influjo en las letras y en las artes de un pas de lo que se produce en otros pases ms prsperos y ms adelantados4 ,no pretendo yo que nos sustraigamos a tal influjo1 no slo inevitable1 sino provechoso a veces4 ,lo que me parece mal es el remedo servil1 y es tambin que el remedo sea por moda1 movido el que imita por admiracin ciega y sin elegir los buenos modelos con discernimiento juicioso4 ,de todos modos1 es absurdo aspirar a una originalidad tan completa que no se parezca1 por ejemplo1 ni recuerde en nada una novela espaola a las que ya en el mismo gnero se han escrito en otras naciones4 ,nuestra aspiracin debe limitarse a que1 si algo se imita1 recaiga la imitacin sobre un fundamento original y propio1 as en las costumbres1 pasiones y caracteres que se representen1 como en el estilo y lenguaje con que se exprese todo4 ,importa que los personajes1 los sucesos1 los campos1 ciudades y dems sitios en que se ponga la escena y cuanto figure en la accin1 aparezca tomado o copiado inmediatamente de la naturaleza y no de los libros favoritos1 venidos de tierra extraa a ser objeto de nuestra admiracin y entusiasmo4 ,cumpliendo con estas condiciones tenemos ya bastantes novelas1 y cada da aparecen nuevas y compuestas por nuevos autores4 ,en medio de nuestra postracin poltica1 y a pesar de la discordancia de opiniones y de intereses que nos amenazan de continuo1 turbando el reposo y la serenidad de los espritus1 aunque no lleguen todava a producir muy serios y deplorables disturbios1 buen sntoma es que la actividad intelectual se muestre fecunda en ,espaa y no reconcentrada en ,madrid1 sino difundida por toda la ,pennsula4 ,yo1 que polticamente no gusto del regionalismo1 le celebro y aplaudo en literatura4 ,prefiero muchos focos luminosos a uno solo1 por esplendor que tenga1 que brille en el centro y que se difunda por todas partes4 ,con tal de conservar el carcter nacional y no renegar de l1 la aparicin de las obras de ingenio en diversas ciudades y regiones es prueba de que la vida no se ha recogido en el centro1 sino que por donde quiera da razn de s1 mostrndose ubicua y varia sin romper la unidad del conjunto4 ,en el siglo pasado nuestra fecundidad mental se manifest en la elocuencia parlamentaria1 de que se abus no poco1 y en el teatro y en la poesa lrica1 satrica y narrativa4 ,en el da de hoy me parece que estamos algo cansados y desengaados de la oratoria1 y me parece tambin que1 si versos han de escribirse siempre1 la abundante cosecha que de ellos ha habido nos tiene fatigados1 cuando no hartos1 y no creo yo que los ,juegos florales1 que en muchos lugares se celebran a menudo1 valgan para renovar la aficin a la poesa1 tan vehemente1 por ejemplo1 en la poca del romanticismo1 ni valgan tampoco para despertar en las almas una nueva inspiracin potica1 poderosa y brillante4 ,la propensin de los que escriben en el da es hacia la novela4 ,y lejos de ser estril esta propensin1 a cada momento produce obras estimables1 dejando esperar otras para lo futuro ms sazonadas y menos imperfectas4 ,quisiera yo dar aqu noticia de no pocas novelas que recientemente he recibido y ledo2 pero las comparaciones son odiosas1 el juicio puede ser falible1 cegado por la mayor o menor amistad que con los autores nos una1 y esto me arredra y casi no consiente que trate yo aqu de las ltimas novelas1 y que las juzgue y las compare4 ,bsteme afirmar que no pocas se leen con agrado1 que estn sencilla y elegantemente escritas1 y que tal vez son ms morales y ms amenas aquellas cuyos autores1 o no han ledo muchas novelas francesas o inglesas1 o se olvidan de ellas cuando componen las suyas4 ,de los novelistas ya muy populares y acreditados1 de los veteranos1 digmoslo as1 no he de decir aqu palabra4 ,ni ,prez ,galds1 ni ,pereda1 ni ,picn1 ni el mismo ,p4 ,coloma1 que public hace poco un nuevo e interesante libro1 ni menos an la ,sra4 ,d4 ,emilia ,pardo ,bazn1 necesitan que nadie llame la atencin del pblico sobre sus escritos4 ,tal vez convendra una crtica imparcial sobre ellos aprobando las bellezas que contienen y haciendo notar las faltas que como toda obra humana han de tener1 a fin de que los escritores noveles las eviten y no incurran en ellas4 ,pero tan ardua tarea no es para m4 ,en el da ms que nunca me siento yo sin fuerzas para tanto1 y reconozco1 adems1 que carezco de autoridad suficiente4 ,o por abatimiento de nimo1 muy natural en la vejez1 o por desengao razonable y justo1 veo yo tales faltas en mi propia labor1 que no me atrevo a censurar las de aquellos a quienes la gran mayora de mis compatriotas otorga aplausos y laureles4 ,digo1 pues1 al revs del vate de ,mantua3 paulo minora canamus4 ,y entindase que1 al decirlo1 no quiero decir que sean menores los objetos de que voy a tratar4 ,quiero decir slo que son nuevos1 que su mrito an no est estimado y tasado por el pblico1 y que yo1 aunque slo sea como parte mnima del pblico1 puedo1 sin soberbia vanidosa1 concurrir al examen y contar con mi voz y mi voto en la estimacin y en la tasa4 ,como mi humildad y la desconfianza en mi propio criterio es hoy mayor que de costumbre1 no quiero tratar tampoco en este artculo de otros autores1 no tan famosos como los arriba citados1 pero que gozan ya de muy extensa fama4 ,no tratar1 pues1 de las ,leyendas de amor1 de ,d4 ,pompeyo ,gener1 ni de la ,sonata de otoo1 del ,sr4 ,valle ,incln1 ni de ,snnica la cortesana1 del ,sr4 ,blasco ,ibez1 ni de ,camino de perfeccin1 del ,sr4 ,d4 ,po ,baroja4 ,hoy tratar slo de novelas escritas por autores que1 como novelistas1 se estrenan2 de autores que agradecern lo que yo diga1 por malo y desautorizado que sea1 considerndolo siquiera como anuncio4 ,si mi juicio1 que ser favorable1 viniese1 como espero1 a coincidir con el del pblico1 mis palabras llegarn a ser celebradas por verdico vaticinio4 ,y si el pblico no llega a apreciar lo que yo aprecio1 mis palabras sern olvidadas1 o bien me disculpar quien las recuerde1 calificndome de indulgente y bondadoso aunque falso profeta4 ,,ii ,el primer libro sobre el que me decido a hablar1 despus de tan largo y quizs fatigoso prembulo1 se debe al ingenio del joven don ,mauricio ,lpez ,roberts1 y contiene tres novelas cortas1 cuyos ttulos son3 ,las de ,garca ,triz1 ,la cantora y ,la familia de ,hita4 ,afirman muchas personas1 en mi sentir sin reflexionarlo bien1 que la moralidad de las narraciones fingidas consiste en que la virtud triunfe y en que el vicio sea castigado2 pero1 si bien se recapacita1 semejante moralidad no es de buena ley4 ,si se pretende que1 impulsados por la narracin fingida1 nos decidamos a ser virtuosos a fin de alcanzar el premio1 y a no ser viciosos para no incurrir en la pena1 la virtud tomar trazas de timidez y podr tomarlas el vicio de valenta4 ,de todos modos1 resultar que el inters nos mueve y no el amor desinteresado y noble4 ,es otro inconveniente en semejante modo de moralizar que el moralizador por medio de fbulas y de aplogos quede desmentido a cada momento por los sucesos reales1 ya que1 por desgracia1 no son constantes1 ni siquiera frecuentes1 el triunfo de los virtuosos y el castigo de los viciosos4 ,lo que importa1 pues1 para que la lectura de una narracin fingida sea ejemplar y moralizadora y nos deleite y consuele1 en vez de deprimir y amargar el nimo1 es que el premio que alcance la virtud en toda persona1 en cuyas obras resplandece1 nada tenga de exterior y de material1 sino que sea ntimo1 independiente de casos y de circunstancias1 y concedido por alto y soberano decreto de la conciencia incorruptible y pura4 ,en las novelitas del ,sr4 ,lpez ,roberts ocurre lo que acabamos de exponer4 ,no hay tesis4 ,en ellas se da el arte por el arte1 en el buen sentido de la frase4 ,quiero decir con esto que1 por no proponerse el autor defender esta o aquella opinin1 se coloca por cima de lo opinable1 se deja guiar por su recto sentido1 y sin sermones o discursos logra que resulten de la condicin y carcter de los personajes y de la accin en que intervienen una muy alta moralidad y cierto consolador optimismo1 aun en medio o despus de las mayores tragedias4 ,en la narracin donde esto se ve ms claro es en la titulada ,la familia de ,hita4 ,los principales personajes no pueden ser menos ideales1 ni ms reales1 ni ms vividos1 ni ms ruines tampoco4 ,eusebio1 el padre1 es un soador1 holgazn1 declamador de caf e inventor de planes absurdos para ganar dinero y fama4 ,alejandro1 su hijo1 es un ser perverso1 ms ignorante y no menos presumido que su padre1 de quien sin embargo se burla sin asomos de respeto filial4 ,las burlas llegan a tal extremo1 que el padre y el hijo se insultan y rien4 ,leandra1 la hija1 est soando siempre con libertarse de las miserias de su casa1 con no someterse al trabajo y con hallar quien la mantenga1 ora lo cohonesten o no las leyes civiles y religiosas4 ,slo es impecable y moralmente bella1 en el seno de tan abominable familia1 la madre1 ,felcitas1 llena de resignacin y mansedumbre1 desvelndose y trabajando para que los otros vivan y para que vivan sin deshonra ni vergenza4 ,felcitas tiene cortos alcances intelectuales1 pero su humildad1 su modestia y su rectitud severa1 libre de jactancia y templada por la dulzura1 la van elevando cada vez ms en nuestro concepto1 segn va progresando la narracin4 ,alejandro abandona la casa paterna porque no puede sufrir a su padre1 a quien colma de denuestos4 ,leandra se enreda en vulgarsimos amores con un seductor no menos vulgar1 llamado ,juanito ,mardura1 con quien se escapa y quien la mantiene4 ,y1 por ltimo1 ,eusebio1 en pago de su paterno consentimiento y beneplcito en la nada decente unin de ,leandra y ,juanito1 acepta gustoso y lleno de gratitud el empleo de administrador de ciertos bienes que posee ,juanito en un lugar lejano4 ,desesperada ,felcitas al ver tan asquerosos horrores1 y al or la cnica apologa con que su marido trata de justificar y hasta de glorificar su conducta1 acaba por perder la razn1 y en un arrebato1 inconsciente sin duda1 se arroja por un balcn de su casa y muere4 ,moral y cristianamente hubiera sido mejor que ,felcitas no se suicidase1 que terminase su vida de otro modo2 que1 por ejemplo1 muriese de pena4 ,aquel suicidio1 sin embargo1 harto se ve que est motivado por la locura3 por un frentico e irresistible arrebato que exime de toda responsabilidad a ,felcitas4 ,zola o cualquiera otro autor de la escuela de ,zola1 hubiera hecho de la narracin de tan horrible historia algo desesperante1 antisocial o provocador a la blasfemia4 ,en el nimo del lector la culpa de todo hubiera aparecido ya en la sociedad mal organizada1 ya en un fatal determinismo de nuestra humana naturaleza1 el cual determinismo condenara a la ,providencia o la negara4 ,en la narracin1 por el contrario1 del ,sr4 ,lpez ,roberts se advierten el libre albedro y la consiguiente responsabilidad de los personajes del espantoso drama1 por cima de cuya catstrofe brillan la reconciliacin suprema y el orden1 la esperanza y el bien en el conjunto de los sucesos y de las cosas4 ,por lo dems1 harto se reconoce que el seor ,lpez ,roberts1 venciendo su repugnancia y para demostrar que no es melifluo siempre y que sabe tocar todos los registros1 ha compuesto al gusto del da la mencionada historia1 donde son plebeyos y grotescos personajes los que calzan el coturno y los que producen la tragedia1 no en parodia1 como los sainetes de ,d4 ,ramn de la ,cruz1 sino efectiva y conmovedora4 ,en las otras novelas del ,sr4 ,lpez ,roberts1 ste se deja llevar de su propia inclinacin1 y desechando el intento de mostrarse apto para todos los gneros1 pone a un lado lo horrible1 y se complace en describir lo limpia y delicadamente pattico4 ,as en ,las de ,garca ,triz1 y ms an acaso en otra novelita1 titulada ,un alma pura1 que ,la ,lectura inserta y que an no ha aparecido aparte en un volumen4 ,la ,cantora1 por ltimo1 es igualmente una novela donde hay vehementes pasiones y valerosos combates contra ellas de la voluntad virtuosa1 sin que falte el inters a pesar de lo sencillo del argumento y de la bondadosa suavidad de los caracteres4 ,evidente prueba de la naturalidad1 gracia y primor del estilo dan el inters y el deleite con que se lee la historia de ,las de ,garca ,triz4 ,son dos hermanas solteronas1 que en su mocedad fueron ricas y que han venido a menos4 ,sus caracteres1 la humilde y obscura manera de su vivir1 la casa en que habitan y las vecinas y amigas que tienen en la misma casa1 todo est pintado de mano maestra1 todo es real y viviente1 y todo demuestra que hasta cuanto es en apariencia insignificante y rastrero1 sobre todo en los seres humanos1 basta a interesar y a conmover siempre que se profundiza1 se llega al fondo de las almas y se acierta a ver y a descubrir los tesoros recnditos y los misterios que en ellas hay4 ,la accin de ,las de ,garca ,triz puede en lo esencial contarse en cuatro palabras4 ,la mayor1 ,clara1 tuvo en su mocedad un novio militar1 con quien por razones econmicas no pudo casarse4 ,al cabo de muchos aos1 el novio vuelve de ,amrica1 ya de coronel1 con algunos medios de fortuna y con gana de contraer matrimonio4 ,vuelve a ver a ,clara y tiene un desengao tremendo4 ,clara est vieja y bastante fea4 ,su mismo pudor1 el recelo de que sospeche su antiguo novio que pretende ella hacer que reverdezca el antiguo amor ya marchito1 la hace aparecer ms insignificante y ms fra4 ,ingeniosa y hbilmente tratado est el modo natural1 sin malicia1 casi inconsciente1 con que la hermana menor1 ,narcisa1 que est mucho menos averiada que ,clara1 enamora al coronel y logra al fin que sea su marido4 ,el amor de ,clara apenas renacido y ahogado ya por el desengao1 la tristeza que siente al verse desdeada1 el abandono en que su hermana y el coronel la dejan para retirarse a un lugar donde ella no quiere seguirlos1 todo presta al cuadro1 y a ,clara1 principal figura del cuadro1 un suave tinte de melancola1 iluminado por los celestiales resplandores de la resignacin cristiana4 ,la hermosura moral de ,clara nos la hace simptica e interesante2 nos la convierte1 de la ms humilde solterona1 pobre1 desvalida y vieja1 en persona interesante1 digna de la poesa y de las que honran y glorifican la condicin humana4 ,ms potica an1 y de ms sencillo argumento1 es la novelita ,un alma pura1 de que ya hemos hablado4 ,la viejecita que vive entregada a la devocin1 que asiste y reza con frecuencia en la catedral de una capital de provincia1 est muy diestramente retratada4 ,el autor logra casi desde luego1 con buen tino y exquisito arte1 hacer que nos interesemos por ,prisca1 que as se llama la viejecita4 ,tambin ella tuvo en su remota mocedad tiernos y delicados amores4 ,el objeto de ellos la dej abandonada para ir a buscar fortuna en tierras lejanas4 ,todos los fervientes y cariosos afectos del alma de ,prisca se refugiaron y reconcentraron entonces en la religin1 buscando y hallando en ella solaz y consuelo4 ,un solo motivo de tristeza nublaba ya la luz de sus pensamientos serenos4 ,una mano impa y sacrlega haba robado de la catedral una pequea1 artstica y primorosa1 custodia4 ,cun grande no sera el regocijo de ,prisca cuando supo por el cannigo1 su confesor1 que un hombre piadoso y muy rico haba enviado dinero suficiente para que otra custodia1 semejante a la robada y no menos bella1 se hiciese a costa suya y fuera el ornato y la gloria de aquella iglesia6 ,cierto artfice de notable mrito1 obscuro ,arfe o ,cellini1 olvidadoen el centro de aquella ciudad de provincia1 hace la custodia nueva1 reproduciendo con inspiracin pasmosa cuantos primores en la antigua se parecan4 ,prisca1 amiga del anciano artfice1 acude de diario a ver y a celebrar los progresos en la fabricacin de nueva custodia4 ,extraa1 complicada y vehemente combinacin de emociones agita el corazn y la mente de ,prisca cuando llega a saber que la persona que ha hecho el generoso donativo es el novio que la haba abandonado1 el cual vive rico y dichoso en muy distantes regiones6 ,no pudiendo resistir su debilitado organismo a la violencia de los afectos que conmueven su espritu1 ,prisca cae enferma de enfermedad mortal1 y exhala el ltimo suspiro cuando1 terminada ya la custodia nueva1 pasa en solemne y triunfante procesin por la puerta de su casa4 ,el recuerdo de los amores juveniles y el ulterior misticismo de toda la vida de ,prisca se amalgaman y gentilmente se funden en su alma en aquellos ltimos momentos1 purificando y ensalzando de tal suerte el pasado amor terrenal1 que no profana el amor del cielo ni pone la ms leve mcula en su limpieza4 ,sin afectacin de arcasmo y de purismo1 sino del modo ms natural y espontneo1 el lenguaje del ,sr4 ,lpez ,roberts es castizo y propio en todas sus narraciones1 y las escenas que describe parecen copiadas del natural1 con exactitud en los pormenores1 y sin que el autor peque de enojoso por prolijo1 defecto en que suelen caer en el da no pocos novelistas4 ,muy fundadas esperanzas de que el ,sr4 ,lpez ,roberts ser uno de los mejores de que podr jactarse ,espaa en el siglo presente1 nos dan las breves narraciones ya escritas y publicadas por l cuando es muy joven todava4 ,,iii ,otro notable ingenio1 como autor de libros al menos para m desconocido hasta ahora1 es ,d4 ,adelardo ,ortiz de ,pinedo4 ,la obra suya que acaba de publicarse y que he ledo con sumo inters1 tiene por ttulo ,la sima4 ,si las prendas de un novelista son el agudo y perspicaz talento de observacin1 la firme destreza de estilo para trazar y pintar caracteres1 y el arte de combinar sucesos y circunstancias para desenvolver una accin1 hacer que progrese con rapidez creciente y lograr que llegue al trmino y desenlace que el autor le fija1 bien podemos asegurar que el ,sr4 ,ortiz de ,pinedo posee dichas prendas y que est llamado a ser o es ya un novelista de no corto mrito4 ,dotado adems de un juicio recto y severo1 vale para dar excelentes lecciones morales1 sin emplear en ello impertinentes discursos1 sino consiguiendo que nazcan o se deriven de los mismos sucesos que cuenta4 ,para llegar a este fin tiene1 por ltimo1 sobre la clara visin del mundo real y de la sociedad en que vive1 la poderosa imaginacin y el arte conveniente con que inventa los hechos1 lances y conflictos1 y los agrupa y ordena movindolos a un propsito determinado4 ,la sima1 con todo1 tiene1 segn mi modo de sentir1 algo de poco simptico1 que no me atrevo a calificar de defecto1 pero me alegrara de que desapareciese en otras obras del autor cuando las escriba4 ,y no dudo yo que habr de escribirlas1 por la gran disposicin que ha mostrado en la ya escrita1 y por el merecido aplauso con que el pblico le alentar de seguro4 ,el defecto1 llammosle as1 es el ms tremendo pesimismo4 ,la aprobacin y hasta si se quiere la admiracin que como obra de arte nos causa ,la sima1 no va acompaada de puro deleite esttico1 sino harto amargada y hasta emponzoada por el espectculo de la vileza y de la maldad de los seres humanos1 y por ciertas dudas impas y desesperadas sobre la ,providencia del cielo4 ,no se crea por lo dicho que acuse yo al seor ,ortiz de ,pinedo de crear personajes exageradamente malos4 ,el peor de cuantos en ,la sima figuran tiene en el mundo1 fuerza es confesarlo1 modelos ms viciosos1 ms perversos y ms ruines4 ,no peca1 pues1 el ,sr4 ,ortiz de ,pinedo por crear seres humanos peores que los que en realidad existen2 peca porque aparta del lado1 y digmoslo as1 de la esfera de accin y de pasin de la herona de su novela a quien ha decidido hundir en la ms negra sima a todo hombre y a toda mujer capaz de sentir por ella un noble y desinteresado afecto que pueda1 sepa y quiera darle buenos consejos1 prever el precipicio en que va a caer y sostenerla para que no caiga1 tenderle una mano cariosa y fuerte para levantarla de su cada o sostenerla al menos en su ya irremediable infortunio4 ,ramona1 hija del prestamista usurero don ,felipe1 que ha llegado a ser muy rico1 se educa en un excelente y aristocrtico colegio de seoritas1 donde1 sobre su buen fondo natural1 pone la educacin los ms delicados sentimientos4 ,por desgracia1 ,ramona1 de acuerdo con la sentencia evanglica1 es cndida como las palomas1 pero dista muchsimo de cumplir con la primera parte del consejo o del precepto3 no es prudente como la serpiente4 ,notoria es su imprevisin y lastimosa su ineptitud para la vida4 ,guardar en su alma un tesoro de virtudes1 pero desde luego se ve que carece de las dos virtudes cardinales que ms nos importan3 de la prudencia y de la fortaleza4 ,ramona se casa con un joven marqus sin que se vea en la novela que se casa por amor4 ,se casa por casarse y por ser marquesa4 ,el marqus quiere dorar sus blasones por medio del casamiento1 as como ella quiere blasonar su oro4 ,caso es ste que ocurre con harta frecuencia4 ,no sostendr yo que moralmente sea muy bonito4 ,poco airoso es para un hombre valerse de sus ttulos nobiliarios y del esplendor con que le rodea la alta sociedad en que vive1 para conseguir que una mujer le mantenga4 ,no siempre1 sin embargo1 tales contratos matrimoniales traen aparejada la desventura4 ,tal vez el marido titulado es un bendito1 tan lleno de gratitud y de afecto hacia su rica consorte1 como ,elas o ,san ,pablo1 primer ermitao1 hacia los cuervos que les traan el alimento4 ,y tal vez1 si el marido titulado es listo1 el dinero de su mujer vale para auparle y le sirve de trampoln para entrar con desahogo en la vida poltica1 escalar los puestos ms altos y brillar y hacer brillar en ellos a su compaera4 ,no es esto negar que el marido poseedor del ttulo no pueda ser1 y no sea a veces1 ya un tonti-loco1 ya un desalmado sinvergenza1 ya el ms derrochador y vicioso de todos los hombres2 pero de todo esto parece inverosmil que no se tuviese alguna noticia antes de la boda y aun antes del noviazgo4 ,cmo es que el padre y la madre de la nia no se opusieron8 ,qu ceguedad tan grande no fue la de la misma nia y tan injustificada y tan apenas explicada1 ya que su amor no se ve que fuera muy vehemente para rendirse y entregarse en cuerpo y en alma a un perdido1 slo casi con el mero aliciente del marquesado8 ,en el caso de ,la sima1 la docilidad de ,ramona raya en tontera y en poco verosmil debilidad de carcter2 pero menos verosmil es an que ,d4 ,felipe1 padre de ella1 que deba de ser muy experto en crematstica1 no prevea la ruina de su yerno1 y1 por consiguiente1 de su hija1 y no procure evitarla4 ,la nica que lo procura es la madre1 y la madre muere de un sofocn4 ,don ,felipe1 que segn se trasluce1 estaba ya en vida de su mujer enredado con la sirvienta1 se casa con ella no bien enviuda4 ,lance es ste naturalsimo1 vulgar y verosmil4 ,lo que es raro1 por dicha1 es la maldad completa de todo individuo4 ,siempre1 o casi1 siempre1 al lado de las ms perversas cualidades1 suele entrar alguna buena o mediana entre los ingredientes que componen el carcter de cada persona4 ,la ms desaforada piruja1 la que1 abusando de la lascivia senil y fomentndola con maa diablica1 llega a apoderarse del corazn y de las riquezas de un viejo chocho1 ya suele mostrarse generosa para hacerse perdonar sus bellaqueras1 aun sin tener el menor resquicio de bondad en su alma1 ya para serenar su conciencia echa en la balanza de sus acciones alguna buena que sirva de contrapeso a las malas4 ,no digo que ,nicolasa1 la madrastra de la marquesa ,ramona1 sea una criatura inverosmil de puro mala4 ,hay o debe de haber muchas ,nicolasas en la vida real y en la sociedad en que vivimos4 ,lo raro en todo esto1 lo que parece1 no resultado del natural encadenamiento de las cosas1 sino maraa o trama urdida por el mismo diablo1 es que no haya en torno1 ni cerca1 ni lejos de la pobre ,ramona sujeto masculino ni femenino que sea honrado1 decente y carioso con ella y que para algo pueda serle til4 ,el nico ser que tiene para ella amistosa y desinteresada devocin es un pobrecito jorobado1 desvalido y casi intil4 ,cmo es posible que ,ramona no tuviese una amiga en sus antiguas compaeras de colegio o entre las personas de la clase media que deban visitar y tratar a su padre y a su madre1 o entre las damas elegantes que hubo ella de conocer y de agasajar en su casa antes de quedar arruinada8 ,bien s yo que al que se queda pobre la gente suele despreciarle y volverle la espalda1 pero no hasta el extremo de que no quede una sola criatura racional que le tienda la mano y que le aliente y consuele4 ,en el colegio1 y an despus1 ,ramona1 educada catlicamente1 hubo de tener confesores1 hubo de tratar con sacerdotes4 ,cmo no hall uno menos indiferente y fro de entraas1 menos despegado y duro para ella que el padre ,zubulzu8 ,ramona era bonita1 elegante1 no tena nada de necia y mientras vivi en la alta sociedad1 y no cay en la sima1 hubo de tener admiradores1 amigos jvenes y viejos que la estimasen1 que la atendiesen1 y con alguno de los cuales1 a pesar de todo su recato y severidad de costumbres1 pudo ella ser amable1 concediendo aquellos favores de casta predileccin y de limpia y amistosa confianza que no ya la austera virtud1 pero ni la santidad prohbe4 ,cmo es que ninguno de esos amigos trat primero de evitar que cayese en la sima1 o procur despus sacarla de ella sin exigirle en pago la humillacin y la deshonra8 ,posible es que las circunstancias se dispongan de tal suerte que un desgraciado no halle persona a quien volver la cara2 pero no se debe suponer1 sin insultar ni calumniar al linaje humano1 que el desgraciado no halle a dicha persona porque en realidad no exista en el mundo4 ,la desventura de ,ramona llega1 pues1 al ms raro cuando no al ms increble de los extremos4 ,fuera del jorobado1 nadie hay que la asista ni que mire por ella3 ni criadas ni otra gente humilde1 ni personas1 de la clase media1 amigas o parientes de su familia1 ni damas y caballeros de la sociedad aristocrtica en que se ha criado y despus ha vivido4 ,extraa es tambin la completa y espantosa miseria hasta donde el autor conduce a su herona1 dotndola para ello de generosidad tan magnnima1 que no puede menos de confundirse un poco con la simpleza hasta en el pensamiento de las personas ms novelescas y despreciadoras de los intereses materiales4 ,a cualquiera se le ocurre1 por ltimo1 la idea de que una mujer sana y joven1 de veinticinco o veintisis aos1 educada con esmero1 debe de tener alguna habilidad1 saber algo1 disponer de algn medio1 industria o recurso para ganarse honradamente la vida4 ,puede ser aya1 maestra o acompaanta de seoritas ricas4 ,puede ensear msica1 francs1 ingls1 labores de manos y hasta primeras letras4 ,puede bordar1 pintar1 hacer algo1 en suma1 que le valga dos o tres pesetas diarias4 ,la mala suerte aprieta1 pero no siempre ahoga4 ,en ,la sima se nota demasiado el decidido empeo del autor de precipitar en ella a su herona arrojndola en tamaa hondura que no le sea posible salir2 que no le quede ms recurso que la muerte o la infamia4 ,impulsada ,ramona por la ttrica imaginacin del ,sr4 ,ortiz de ,pinedo1 viene a caer fatalmente en este horrible dilema3 o suicidarse1 o ser la manceba del torero ,severiano1 alias el ,zuncho4 ,y como la infeliz ,ramona carece del valor que para el suicidio premeditado se requiere1 o bien1 si el valor no le falta1 su conciencia moral o religiosa le veda cometer tan horrendo crimen1 ,ramona opta por el otro trmino del dilema1 y bien se ve1 al terminar la novela1 que va a incurrir en un pecado ms feo1 ms sucio y ms plebeyo1 aunque menos feroz y menos contrario que el suicidio al orden natural y a la razn y a la voluntad divinas4 ,durante la lectura de las ltimas pginas de ,la sima nos forjamos por algunos momentos la grata ilusin de que ,ramona1 en medio de su abandono1 iba a hallar un noble valedor en el torero3 alguien que la protegiese sin exigirle brutalmente la paga2 pero1 como ya queda indicado1 esta ilusin se desvanece pronto4 ,el torero no es mejor que los dems seres de nuestra especie4 ,unicamente sobresale entre ellos por su energa1 pero esta energa no manifiesta su actividad por ningn generoso impulso1 sino movida slo por egostas y bestiales apetitos4 ,a pesar de cuanto queda dicho1 a pesar de ciertas impropiedades e inverosimilitudes en los pormenores1 y a pesar de varias coincidencias que sobrevienen demasiado a propsito para que parezcan fortuitas1 como la imprevista aparicin del torero en una grave ocasin en que salva a ,ramona del trance ms vergonzoso y desastrado1 ,la sima est planeada y escrita con tal arte1 que su lectura interesa1 atrae y seduce1 aunque en vez de deleitar aflija1 acabando por descorazonar1 si no tuvisemos el recurso de reflexionar que todo es fingido y falso1 que todo es amaado1 exagerado y teratolgico1 y no ordinario y corriente1 por fortuna4 ,en resolucin1 yo me atrevo a calificar al ,sr4 ,ortiz de ,pinedo de buen pintor de costumbres1 aunque me alegrara de que mostrase menos amarga predileccin por la pintora de las malas1 y de que pusiese menos color negro1 menos sombras y ms luz1 y ms tintas de rosa y de azul de cielo en su paleta4 ,tal vez en lo futuro lo haga as1 sin obstinarse en producir extraordinarios efectos contristando ms de lo justo el nimo de sus lectores4 ,muchsimo1 en mi sentir1 ganar con esto el ,sr4 ,ortiz de ,pinedo4 ,,iv ,as como todo lector cndido y crdulo podr inferir despus de leer ,la sima que es una abominable patulea la mayora de los seres humanos1 la lectura de otra flamante novela que tengo sobre mi mesa1 y cuyo ttulo es ,nieve y cieno1 puede inducir en error menos cruel1 pero no menos evidente4 ,es verosmil1 es frecuente en la vida real que haya un gran conjunto de hombres y de mujeres apacibles1 sencillos1 virtuosos y buenos a carta cabal1 los cuales viviran feliz y honradamente en un perpetuo y almibarado idilio1 si no hubiese un tirano que les impusiese su yugo1 que los tratase a puntapis y que los dominase a su antojo1 como fiero y rstico pastor a rebao manso e inerme4 ,esta idea de la bondad de la muchedumbre y de la desventura a que la condena un solo malvado que sobre ella impera o prevalece1 es idea menos misantrpica que la de suponer que todos1 o casi todos1 somos perversos2 pero es idea no menos falsa y muchsimo mas vulgarizada4 ,los malos prncipes1 los gobiernos estpidos o inmorales1 los jueces inicuos1 la autoridad1 en suma1 de cualquier grado o clase que sea1 tiene1 para los que piensan de dicha suerte1 la culpa de todos los males4 ,si una ciudad1 villa o aldea se empobrece y se arruina2 si sus habitantes pierden el bienestar1 el reposo y la cultura de que en otro tiempo gozaban1 culpa es del ayuntamiento o del alcalde4 ,y si una nacin decae1 si pierde su poder y su crdito1 y si las naciones extraas la ofenden o la menosprecian1 culpa es del monarca o de sus tontos y perversos ministros4 ,lo falso que es pensar de la mencionada manera se advierte a las claras1 considerando que ni el alcalde1 ni el ayuntamiento1 ni el rey1 ni los ministros1 ni nadie de cuantos se sobreponen y mandan incurriran en maldades y haran cosas estpidas1 si no los sostuviese en su maldad y en su estupidez1 colaborando con ellos1 cuando no la mayor parte1 la ms activa y briosa de los seres que componen la nacin1 la ciudad1 la villa o la aldea4 ,en todo pecado1 en todo crimen1 en toda tirana1 apenas hay nunca nada de imputable a uno solo4 ,la sociedad entera debe responder de las tonteras del poder cuando da el poder a los tontos1 y declararse culpada de los desmanes y delitos de ese mismo poder que la representa y que ella crea1 sostiene y aguanta4 ,no se entienda por esto que supongamos indispensables1 ni siquiera convenientes la desconfianza perpetua o la frecuente insurreccin de los gobernados para que stos no se hagan1 a par de vctimas1 cmplices de las torpezas1 desmanes y crmenes de los que gobiernan4 ,lo que yo supongo1 y lo que creo casi a pies juntillas1 es que el tirano1 benvolo o malvolo1 monarca o tribuno1 presidente de la repblica1 alcalde de monterilla o cacique1 se cra1 se nutre o respira en el medio ambiente1 cumple la voluntad de los ms o de los que ms valen por el nmero o por la energa1 y no sera lo que es si no le prestasen auxilio y apoyo para que tal sea4 ,tal vez ,nern1 si volviese a reinar en el da en una nacin culta de ,europa1 sera un rey constitucional afabilsimo1 algo enamorado y amigo de divertirse1 pero muy generoso protector de las ciencias y de las artes2 tendra a su lado a algn compositor de peras como ,wagner1 a alguna excelente bailarina como ,lola ,montes1 y a un brillante squito de arquitectos1 escultores1 pintores1 poetas1 literatos y sabios4 ,tal vez ,felipe ,,ii1 si resucitase y reinase de nuevo en ,espaa1 l1 tan identificado con el espritu nacional y con el pensamiento nacional de entonces1 sera hoy no menos cominero y desconfiado y no menos engorroso que ya lo fue2 pero dejndose llevar de la corriente de los tiempos1 lejos de ser fantico1 sera librepensador1 aunque con disimulo1 con firmeza1 y procurara por diferentes orientaciones1 como se dice ahora1 aquel engrandecimiento y aquella prosperidad de sus ,estados que sin duda procur cuando reinaba por vez primera4 ,traigo a cuento todo lo antedicho para fundamento de la opinin que voy a dar sobre la ya citada novela ,nieve y cieno4 ,es la nieve1 si no la poblacin entera1 la gran mayora de los habitantes de una pintoresca y linda villa de las ,alpujarras1 situada en la frtil aunque riscosa falda del encumbrado ,veleta1 y designada con el seudnimo de ,iberuela4 ,y son el cieno el alcalde o cacique y su hijo ,lucas1 par de encarnados demonios que todo lo aascan4 ,si no fuera por ellos1 aquel lugar sera un ,paraso4 ,la campesina sencillez de costumbres1 la inocencia alegre y suave y el amor puro reinaran all si no fuese porque ,lucas1 el hijo del alcalde1 est prendado1 a modo de lascivo stiro1 de la gentil ,esperanza1 dechado de todas las virtudes y dems buenas prendas que pueden realzar el mrito de una muchacha4 ,el padre de sta es un excelente sujeto4 ,y el seor cura1 ,d4 ,serafn1 un verdadero santo varn1 un venerable siervo de ,dios1 un modelo de curas4 ,su sobrino1 ,luciano1 no le va en zaga en punto a perfecciones morales4 ,es desinteresado1 discreto1 trabajador1 instruido y valiente1 dando pruebas de lo ltimo en la guerra de ,cuba1 donde tuvo que ir a pelear porque le cay la cdula de soldado4 ,vuelto ya al lugar con la licencia absoluta1 viene a ser maestro de escuela1 y ensea tan bien a los chicos y con tanto tino y afecto1 que los chicos y los padres de familia le bendicen y le aman4 ,desde antes que ,luciano fuese a militar en la ,perla de las ,antillas1 desde la infancia casi1 o sin casi1 ,luciano y ,esperanza eran novios2 estaban dulcemente encadenados por el florido lazo de los ms castos y delicados amores4 ,en la novela ,nieve y cieno1 cuyo autor es el ,sr4 ,d4 ,jos ,joaqun ,domnguez1 magistral1 a lo que entiendo1 de la santa iglesia catedral de ,guadix1 todo cuanto llevo contado en cifra est primorosamente contado por extenso1 con rara y castiza elegancia de estilo1 con espontnea naturalidad y con tal viveza y con tal riqueza de colorido que acreditan de excelente e inspirado escritor a quien lo hace1 demostrando adems que pinta lo que ha visto1 que lo toma del natural y que siente y ama y refleja en su alma toda aquella hermosura1 no ya slo como en fiel espejo1 sino adornada1 glorificada e iluminada asimismo por ideales resplandores4 ,la historia amorosa de ,nieve y cieno sera tan grata y apacible1 aunque harto menos sensual y mucho ms etrea1 que la de ,dafnis y ,cloe1 si no fuese1 como ya queda indicado1 por el pcaro ,lucas1 hijo del cacique4 ste lo echa todo a perder de la manera ms imprevista1 brutal y cruenta4 ,como era naturalsimo1 los enamorados ,luciano y ,esperanza llegan al trmino de sus legtimos deseos1 y reciben la bendicin nupcial en la iglesia2 pero1 coram ppulo1 cuando entre la multitud1 y con general regocijo1 salen de la iglesia los recin casados1 ,lucas aparece1 se arroja sobre ,luciano como un tigre sobre su presa1 y le da muerte con dos certeras y terribles pualadas4 ,lastimoso es el hecho4 ,no carece de verosimilitud1 aunque es extrao que alguien1 por empedernido1 cnico y feroz criminal que sea1 recurra al asesinato con tan escaso disimulo4 ,por ms que se cumpla la frase o sentencia proverbial que afirma que nada es muy peligroso ni muy difcil de realizar cuando se tiene el padre alcalde1 ms extrao es an que el asesinato de ,luciano quede impune1 y hasta que sea aplaudido por la autoridad superior1 lo cual se indica y se presume por el final de la novela4 ,el padre de ,lucas1 el alcalde o cacique1 ,antoln ,carrejo1 va a la capital y trata de probar1 y prueba1 que ,luciano era un tremendo conspirador1 algo a modo de un ,lucio ,sergio ,catilina1 y que haba sido muerto para que la repblica1 la paz y el orden se salvasen4 ,a ciencia y paciencia del honrado vecindario de ,iberuela1 tan amante de ,luciano y tan ligado a l por la admiracin y la gratitud1 cmo pudo forjarse sin contradiccin ni protesta tan inicua maraa8 ,cmo pudo quedar sin correctivo y pena tan negro crimen8 ,cmo eran tan tmidos o tan incapaces los habitantes de ,iberuela1 que tamao horror consintiesen y sufriesen8 ,y1 en todo caso1 sin negar la posibilidad1 porque apenas hay nada que no sea posible1 es lcito inferir de un hecho singular y anormal una general proposicin afirmativa8 ,el caciquismo es siempre causa de infortunios y de inmoralidades8 ,en el da de hoy1 el ms bullidor1 el ms sabio o el ms rico de cada lugar1 donde suele disponer y mandar cuanto se dispone y se manda1 se designa chistosamente con el apodo de cacique1 lo cual no deja de ser ofensivo para sus conciudadanos1 quienes de un modo implcito quedan calificados de indios bravos o semisalvajes4 ,pero cundo no hubo o cundo dejar de haber caciques1 aunque con otro nombre o apodo los designemos8 ,desde antes que ,cadmo aportase a ,grecia1 y desde antes que ,saturno reinase en ,italia1 en ,grecia y en ,italia hubo caciques4 ,y lo que es en ,espaa los hubo muy viciosos desde los tiempos antiqusimos de los ,geriones1 de quienes en balde nos libertaron ,osiris y el ,hrcules egipcio1 ya que despus domin este desventurado pas casi sin interrupcin una larga serie de no menos feroces tiranos4 ,vase1 pues1 cmo el caciquismo es achaque antiguo por donde quiera1 y muy singularmente en ,espaa1 y cmo semejante plaga no puede ni debe considerarse como deplorable novedad introducida e implantada entre nosotros por constitucin o rgimen poltico de ltima moda4 ,sea de todo ello lo que debe ser1 y prescindiendo de la tesis1 si en ,nieve y cieno es lcito traslucir que la hay1 bien puede asegurarse que dicha novela es de muy grata y apacible lectura hasta que ocurre la tragedia con que termina4 ,y bien puede asegurarse que el seor ,d4 ,jos ,joaqun ,domnguez escribe con muy castiza elegancia y delicado gusto1 y deja conocer1 sin afectacin y sin importunos alardes1 que ha estudiado bien a nuestros clsicos y a los de la docta antigedad griega y romana1 sin copiar servilmente nada de ellos1 sino poniendo en su estilo sabor y aroma1 como el que presta al vino nuevo la solera de vino rancio y generoso que el antiguo vaso contiene4 ,quisiera yo dar aqu noticia de otros cuentos y novelas recientemente publicados4 ,la cosecha1 como ya indiqu1 es abundantsima en el siglo presente y tambin lo fue en el pasado4 ,me arredra1 pues1 fatigar a mis lectores4 ,y sin perjuicio de emprender de nuevo la tarea de crtico en otra ocasin en que me sienta yo menos cansado1 me limitar ahora a citar por sus ttulos a ,toms ,i1 por ,d4 ,jos ,jess ,garca1 impreso en ,almera2 a ,gondar y ,fortaleza1 por el marqus de ,figueroa2 a ,suelo1 por ,d4 ,sebastin ,gomila1 edicin de ,barcelona2 ,a la sombra de la mezquita1 cuentos cordobeses1 por ,d4 ,julio ,pellicer2 ,la mujer de ,ojeda 7,alicante1 #aija71 por ,d4 ,gabriel ,mir2 ,naderas1 cuentos y artculos1 por don ,alfonso ,jara1 y ,del bulto a la ,coracha1 por el ya muy estimado y celebrado malagueo don ,arturo ,reyes4 ,hoy1 por ltimo1 slo dar cuenta de una novela de un escritor sevillano1 conocido ya por erudito y tambin por elegantsimo e ingenioso poeta4 ,como novelista1 no s yo que ,d4 ,luis ,montoto1 el escritor a quien aludo1 haya publicado nada antes de escribir y de publicar la novela que lleva por ttulo ,los cuatro ochavos4 ,como poeta lrico le conoca yo y le estimaba en mucho desde hace tiempo4 ,en el movimiento intelectual y en la actividad literaria de que es centro ,sevilla1 figura entre los ms ilustres literatos4 ,con su novela ,los cuatro ochavos viene ahora a colocarse1 sin duda1 entre los mejores y ms originales novelistas de toda ,espaa4 ,la historia que nos cuenta est inmediatamente tomada de la realidad4 ,todo en ella1 ms que de ficcin1 tiene trazas de fiel trasunto de cosas que se han presenciado2 no de nada que se inventa1 sino de sucesos y de personas que se recuerdan4 ,y sin embargo1 de los tales sucesos y personas1 que aparecen vulgarsimos al empezar la narracin1 brota y se desenvuelve luego la encantadora poesa4 ,don ,antonio1 el principal personaje1 el dueo de los cuatro ochavos1 se nos muestra al principio tmido1 engredo con sus riquezas1 egosta y hasta pervertido y vicioso1 no arrastrado por pasiones violentas1 sino por debilidad de carcter4 ,el inters de esta curiosa novela1 lo que verdaderamente nos la hace simptica1 no es la transformacin o el cambio1 porque nada cambia ni se transforma1 sino la aparicin cada vez ms clara y ms brillante de la bondad1 nobleza y dulzura del alma de ,d4 ,antonio1 que va desechando poco a poco sus miserias y sus vicios por debilidad contrados1 y acaba por resplandecer en su desnudez espiritual1 limpia1 inmaculada y rica de bondadosos afectos4 ,el valer moral del a primera vista insignificante ,d4 ,antonio va elevndose gradualmente hasta que1 en nuestro concepto1 se transfigura y aparece cercado de simpticos resplandores4 ,su generosidad1 mal empleada primero1 ya en mujeres livianas1 ya en sostener en la holganza y la crpula al desvergonzado parsito ,pepe ,carranza1 empieza a tomar atinada direccin merced al cario1 sin el menor viso ni asomo de concupiscencia1 que le inspira ,soledad1 fiel y honrada ama de llaves4 ,se extrema despus la bondad del corazn de ,d4 ,antonio cuando recoge al nio ,angelito1 que providencialmente viene a ponerse bajo su amparo1 y que es hijo de ,soledad y del anarquista ,isaas1 que ha tenido que huir y que emigrar a ,buenos ,aires4 ,el amor paternal que siente ,d4 ,antonio por el nio que ha recogido1 sin que ,soledad se haya valido de maa ni de astucia para que le recoja y le ame1 hace ya a ,d4 ,antonio digno de veneracin y simpata4 ,el ulterior y bien motivado examen de conciencia que hace ,d4 ,antonio recorriendo punto por punto su vida pasada y reconociendo con pena y arrepentimiento cun intil y estril ha sido1 le realza y le purifica a nuestros ojos1 le pone muy por cima de sus cuatro ochavos1 de que antes cndidamente se ufanaba1 y le eleva tambin sobre las personas miserables e interesadas que le rodean3 sobre el parsito ,pepe ,carranza y sobre sus destestables parientes ,teodorita y ,ricardo1 que ansiaban heredarle y que al fin le heredan4 ,tampoco en esta novela de ,los cuatro ochavos triunfa la virtud en el mundo4 ,teodorita y ,ricardo son los que triunfan4 ,bien puede decirse que son ellos los que matan a disgustos a ,d4 ,antonio4 ,el fin de la novela no puede ser ms trgico4 ,si slo se atiende a lo material y externo de la vida humana1 no puede ser ms pesimista4 ,soledad queda desvalida1 acusada de ladrona y casi deshonrada4 ,su marido1 que ha vuelto de ,buenos ,aires y ha tomado parte en un tremendo motn popular1 muere de un balazo capitaneando las turbas4 ,y el bueno de ,d4 ,antonio1 sin persona amiga que cuide de l1 y entre las rapaces garras de sus infames primos1 acaba lastimosamente su vida4 ,pero lo singular de todo esto1 lo que prueba que el estilo1 las creencias y los sentimientos del narrador y la luz del cielo con que tal vez ilumina los casos ms crueles y las mayores catstrofes pueden trocar el mal en bien y convertir el veneno en triaca1 es que ,angelito y ,soledad1 tan desventurados materialmente1 se hacen dignos de envidia y de gloria1 y el pobre de ,d4 ,antonio1 que al principio de la novela casi nos infunde desprecio y es objeto de risa y de burla1 acaba por ser amado y venerado de los lectores4 ,el dejo que en el nimo de ellos debe de quedar despus de leda la novela no es desconsolador ni depresivo1 sino que est lleno de suave y religiosa consolacin y de la moralidad ms verdadera y ms alta4 ,y cuando esto no se opone1 sino que se aviene y se concierta con el entretenimiento ameno que obras de esta clase han de traer consigo 7porque si lo moral fuese aburrido1 lo moral se convertira en inmoral1 ya que hara lo moral odioso71 dichas obras merecen todo aplauso y cumplen hbil y discretamente con el fin que ha de proponerse el novelista1 deleitando y enseando a la vez1 sin fastidiar el espritu1 sin darnos un mal rato1 sin entristecer ni oprimir los corazones4 ,yo creo que la novela del ,sr4 ,montoto realiza cumplidamente el mencionado fin4 ,por eso me complazco en celebrarla1 envo a su autor mi ms cordial enhorabuena1 y le excito1 hasta donde mi aprobacin y mis alabanzas alcancen1 a que siga escribiendo narraciones con el acierto que puede esperarse del que ya en ,los cuatro ochavos se advierte y celebra4 ,sobre la ,,cuesti,n ,,de ,,ambiente ,al ,sr4 ,d4 ,antonio de ,hoyos4 ,mi distinguido amigo3 ,he ledo con la debida atencin la novela de usted que tiene por ttulo ,cuestin de ambiente1 y voy a decirle con franqueza el parecer que sobre ella me pide4 ,dicha obra demuestra1 a mi ver1 que su autor posee imaginacin muy viva1 natural sencillez y facilidad de estilo1 nada vulgar aptitud para la observacin1 y arte y buen tino para ordenar despus1 expresar y narrar lo observado4 ,todas estas prendas luciran1 sin embargo1 mucho ms en usted y daran ms sazonado fruto1 si la lectura de ciertos libros extranjeros que estn de moda1 como los de ,bourget1 ,marcelo ,prvot y ,d',annuncio no pesasen sobre la condicin propia del ingenio de usted1 llevndole por caminos muy otros de los que espontneamente hubiera seguido4 ,tambin perjudican a usted no poco la prontitud y la precocidad1 apenas cumplidos los veinte aos1 con que se ha puesto a escribir y con que escribe1 sin conceder a la reflexin y a la crtica tiempo bastante para discernir los conceptos y valerse slo en sus planes de los ms pertinentes y de los ms en armona1 esquivando1 sobre todo1 multitud de cuestiones que valindome de vocablo harto familiar1 me atrever a calificar de peliagudas4 ,menester es1 si tales cuestiones han de tocarse sin escandalizar a las gentes1 que por larga experiencia y profundo estudio sepa tocarlas el escritor con destreza y suavidad1 como el cirujano y el dentista que manejan bien el escalpelo y el gatillo para rebanarnos un pedazo de carne o para sacarnos una muela sin intil dolor y sin grave dao4 ,en el fervor juvenil de la inspiracin usted hace lo contrario4 ,lejos de esquivar dificultades1 se dira que las amontona1 colocndolas como estorbo a su paso para saltar por cima como quiera que sea y derribndolo todo4 ,de aqu1 sin duda1 las acusaciones que he odo lanzar contra la obra de usted1 y que yo considero esencialmente injustas1 aunque algo fundadas en varios irreflexivos atrevimientos4 ,la novela de usted no es slo cuestin de ambiente1 sino tambin cuestin de todo lo cuestionable4 ,bien puede afirmarse que es usted un escritor muy sugestivo de cuestiones4 ,a cada paso que da ,ignacio1 el protagonista de la novela1 salta una o ms cuestiones1 como saltan las ranas cuando alguien va andando por la hmeda orilla cubierta de larga hierba de un estanque o de una laguna4 ,as como las ranas1 espantadas1 se zambullen en el agua1 as las cuestiones que usted suscita se quedan por resolver y se pierden en la corriente de los sucesos que usted va contando4 ,yo me inclino a creer que las bodas ms se hacen por conveniencia y clculo que por previos y poticos amores4 ,no quiero decir que as debe ser1 sino que as es4 ,acaso de cada cincuenta1 acaso de ciento o ms parejas que se casan1 una sola se enamor primero4 ,ntese1 en prueba de la verdad de este aserto1 que apenas hay historia1 verdica o fabulosa1 de dos muy finos amantes cuyo trmino venga a ser el matrimonio4 ,ni ,hero y ,leandro1 ni ,pramo y ,tisbe1 ni ,lanzarote y ,ginebra1 ni ,tristn e ,iseo1 ni ,paolo y ,franchesca1 ni ,abelardo y ,elosa1 ni ,diego ,marsilla e ,isabel de ,segura1 ni ,julieta y ,romeo1 ni ,calixto y ,melibea1 ni ,dante y ,beatriz1 ni ,petrarca y ,laura estuvieron nunca casados4 ,convengamos en que si algo parecido a poticos amores hubiera de preceder a todo legtimo consorcio1 el gnero humano se compondra casi de solteros1 y habra poco hogar domstico estable y como ,dios manda4 ,y1 sin embargo1 aun dando lo antedicho por evidente1 no se hubiera ajustado mejor al propsito de usted que ,ignacio se hubiera enamorado fervorosamente de la seorita ,eulalia antes de casarse con ella8 ,as se explicara mejor lo que sin llegar a ser imposible frisa en inverosmil3 que a ,ignacio le suceda algo de muy semejante a lo que sucede al tenor ,fernando en la linda pera titulada ,la ,favorita4 ,ignacio1 no menos inocentn1 sonmbulo y distrado1 aunque tambin no menos celoso de su honra que el tenor a que nos referimos1 se casa con ,eulalia1 sin llegar a enterarse de lo que antes haba pasado4 ,y aqu1 lejos de disminuir dificultades1 usted las acrecienta y las multiplica1 en mi sentir sin necesidad4 ,bastaba que se supiese por toda la sociedad de ,madrid el desliz o los deslices de ,eulalia con un hombre casado4 ,para qu suponer adems que ,eulalia guardaba ntimamente prendas de tal hombre8 ,no hubiera sido ms prudente1 ya que el novelista puede suponer cuanto se le antoje1 o que ,eulalia no hubiera llegado a tener tales prendas1 o que las hubiera soltado natural y sigilosamente antes de concertar su boda8 ,pues no seor2 usted se empea en que el negocio sea ms raro y ms difcil de explicar1 y usted dispone que la boda se celebre a escape a fin de que no sobrevenga el fenmeno de la aparicin de una criatura humana perfecta y mucho menos que sietemesina4 ,en vista de cuanto va sucediendo y usted relatando1 no pocas personas acusan a usted de sobrado pesimista y de que pinta con los ms negros colores la inmoralidad y los vicios de la alta sociedad a que pertenece4 ,lo que es yo disto mucho de ver en usted tan mala intencin4 ,y no entiendo tampoco que sea el resultado malo1 aunque la intencin sea buena4 ,la verdad es1 por ms que sea muy triste verdad1 que las ms nobles virtudes y las ms acendradas excelencias morales1 no llegan a dar clara muestra de s ni se manifiestan bien ni resplandecen1 si los vicios1 los pecados y las maldades no dan ocasin o causa para ello4 ,la virtud1 digmoslo as1 sera como un capullo que jams llegara a ser flor perfecta abriendo el cliz1 desplegando los ptalos y embalsamando el aire con su aroma1 si el vicio1 sin querer1 y por contradiccin1 no interviniese en el asunto4 ,hubiera habido mrtires si no hubiera habido desalmados y feroces tiranos que los pusiesen en la alternativa de renegar de su ,dios y de adorar los dolos o de ser devorados por las fieras1 desollados o quemados vivos o sometidos a otros exquisitos y muy crueles tormentos8 ,sin brbaras e incultas naciones que someter y domar1 sin despotismos que derribar1 sin injusticias que castigar y sin perdidas libertades que volver a adquirir1 la valenta y el denuedo militar1 de qu suerte podran manifestarse8 ,deduzco yo de aqu que toda la picarda de la seorita ,eulalia y su doblez y sus embustes eran indispensables1 para que el pundonor1 la honradez1 el candor y la inocencia de ,ignacio apareciesen de realce1 como punto luminoso y lleno de hermosura sobre el fondo obscuro del cuadro4 ,el empeo que tiene la ,duquesa en seducir a ,ignacio y los medios elegantes y alambicados de que se vale para conseguirlo1 me parecen tan bien trados como lindamente descritos1 y no deben asustar a las personas ms pudorosas4 ,su representacin y narracin por circunstanciadas que sean y a pesar de toda la verdad y viveza con que se pinten1 no deben ser tenidas por inmorales4 ,las historias sagradas y profanas estn llenas de casos parecidos4 ,sin la mujer de ,putifar jams hubiera resplandecido con luz propia1 ni hubiera logrado gloria imperecedera la castidad de ,jos1 hijo de ,jacob4 ,si la princesa o reina ,briolanja no hubiese hecho tantas locuras y dado tan desaforados ataques al corazn de ,amads1 cmo hubiera probado ste su fidelidad admirable a la seora ,oriana ni cmo se hubiera hecho digno de llevar a cabo la aventura de la ,insula firme1 siendo espejo1 norte y gua de leales amadores8 ,la gente anda por ah alborotada1 censurando de muy viciosa y de sobrado verde1 permtaseme lo familiar del vocablo1 la escena en que la ,duquesa trata de seducir a ,ignacio4 ,pero cmo censurar tal cosa1 cuando el ,ao ,cristiano contiene no pocas escenas bastante ms crudas8 ,san ,vicente ,ferrer1 pongamos por caso1 fue acometido dos veces por lindsimas seoras de l enamoradas1 las cuales se llevaron chasco y se quedaron tocando tabletas1 a pesar de los esfuerzos que hicieron1 y entregadas a los mismsimos demonios1 sus colaboradores y guas en esfuerzos tan desenfrenados y lascivos4 ,y cuenta que las tales seoras prendadas de ,san ,vicente1 se desataron mil veces ms contra el santo que contra ,ignacio se desat la ,duquesa4 ,baste recordar que una vez cuando ,san ,vicente volvi a su celda1 se encontr metida en su cama a la linda dama que le pretenda4 ,con no menos depravacin fue perseguido ,san ,jos de ,calasanz fundador de las ,escuelas ,pas1 con la circunstancia agravante del premeditado y pertinaz abuso de confianza que hubo en la perseguidora1 hija de confesin del venerable siervo de ,dios que acuda a consultarle sobre los fingidos y ms sutiles escrpulos de su conciencia4 ,y ,santo ,toms de ,aquino1 el ,angel de la ,escuela1 tuvo que pelear contra el profano amor no menos bravas y espantosas batallas4 ,cierto da se vio tan acosado por una hermosa mujer que le cea entre sus brazos1 que tuvo que rechazarla a empujones y luego a fin de ahuyentarla la persigui con un tizn encendido4 ,por ltimo1 y en premio de tan sealada victoria1 bajaron del cielo dos ngeles y cieron al santo el milagroso cngulo de la virginal pureza1 con el cual1 aunque le doli muchsimo cuando se le cieron1 qued1 digmoslo as asegurado de incendios para en adelante4 ,con todo lo expuesto me parece que dejo demostrado que la escena de seduccin entre la ,duquesa e ,ignacio1 lejos de ser pecaminosa es ejemplar y edificante4 ,y dejo demostrado tambin que no se sigue de que haya hoy duquesas tan seductoras que haya mayor corrupcin en una clase de la sociedad que otras1 ni en la poca presente que en las pasadas4 ,la misma corrupcin aparece ya en tiempo de los ,faraones y se repite en ,fedra1 en ,briolanja y en las empecatadas mujeres de las que consiguieron triunfar los tres gloriossimos santos que hemos citado4 ,no implica mayor corrupcin1 ni necesitamos atribuir al autor de la novela mayor pesimismo1 para que quede justificada la venganza que toma la ,duquesa haciendo saber a ,ignacio su deshonra4 ,casi todas las mujeres de los tiempos antiguos cuando se ven despreciadas se vengan ms ferozmente4 ,por qu introdujo venenos ,naturaleza si haba ,para dar muerte desprecios8 ,qu atrocidades y qu horrendos crmenes no comete la herona de ,la devocin de la ,cruz1 cuando el catlico dramaturgo nos la representa irritada por un desprecio no real1 sino imaginado6 ,julia impulsada por su pasin se decide a cometer y comete tales crmenes que ,darn espantos al mundo1 ,admiracin a los tiempos1 ,horror al mismo pecado ,y terror al mismo infierno4 ,la venganza1 pues1 que toma la ,duquesa hacindole ver a ,ignacio su deshonra1 es una niera1 es una bagatela si la comparamos con otras mil venganzas1 nacidas de agravios por el estilo4 ,cuanto sucede despus hasta que termina la novela me parece todava menos meditado1 y escrito ms depriesa que el resto4 ,y es lstima1 porque tal vez las mejores escenas se hallan al fin de la obra4 ,el cinismo de ,eulalia que confiesa con orgullo su falta moviendo a ,ignacio a castigarla brutalmente en un acceso de ira1 da lugar a una escena bien trazada aunque de rudo naturalismo1 el cual resalta ms por la cuestin de ambiente1 por la elegantsima mise en scne en que ocurre4 ,por ltimo1 de cuantas soluciones pudo usted dar a este enredo me parece la que usted da la menos natural y verosmil4 ,si ,ignacio no se vuelve loco1 considera usted tan fcil que su mujer le haga pasar por tal y que le encierre en un manicomio8 ,pero supongamos el mencionado encierro muy factible4 ,no llega ,ignacio al ltimo lmite de la extravagancia y no nos hace recelar que est loco de veras cuando toma la determinacin de quedarse para siempre entre los locos y de pasar all su vida sin querer probar que est cuerdo8 ,francamente yo recelo que ,ignacio estaba completamente loco pero porqu nos lo oculta usted y no ms lo declara1 justificando al bueno del mdico y no comparndole malamente con ,pilatos1 ya que ,pilatos se limit a lavarse las manos y el mdico se ensuci las manos y la conciencia con una horrible mentira8 ,mucho sentir que crea usted1 y ms an que crea la gente1 si llega a publicarse esta carta1 que el tono festivo en que est redactada redunda en perjuicio y descrdito de la primera obra de usted que ha visto la luz pblica en un volumen4 ,no me perdonara yo1 y calificara de psimo gusto1 el propsito de responder con burlas a quien candorosamente me pide consejos4 ,yo los doy sin la menor burla1 aunque severos a veces4 ,y toda burla adems sera inmotivada4 ,en absoluto1 est lejos de merecerla ,cuestin de ambiente y muchsimo menos la merece an si se tiene en cuenta la mocedad de su autor4 ,aunque sean odiosas las comparaciones1 me atrevo a sostener que pocos o ninguno de los novelistas1 que florecen hoy en toda ,europa con tanta abundancia1 escribieron o pudieron escribir mejor novela que la de usted en la temprana edad que usted tiene4 ,si algo de irnico y de regocijado contiene este escrito no va contra usted si bien se mira4 ,va contra la mala crtica y contra la peor interpretacin que se da por algunas personas a los hechos fingidos que usted refiere4 ,la alta sociedad1 compuesta de sujetos mejor educados que el vulgo1 y ms favorecidos de la fortuna1 no es1 ni puede ser1 ni usted quiere que sea1 ms corrompida y viciosa que la plebe ignorante y baja4 ,afirmacin tal sera en el fondo antiprogresista y antidemocrtica y en su ltima consecuencia nos llevara como a ,rousseau a identificar la virtud y el salvajismo4 ,bueno es tener presente1 por ltimo1 que en la virtud hay mucho de silencioso1 de modesto y de retrado1 mientras que el vicio bulle1 escandaliza y alborota por donde quiera4 ,en contraposicin de la alegre ,duquesa que usted pinta1 hay de seguro no pocas otras que encerradas en sus casas y sin dar nada que decir1 son dechado de nobilsimas prendas que emplean en obras de caridad y misericordia4 ,si algo censuro yo en usted1 no para que se retraiga de escribir1 sino para que siga escribiendo y se corrija1 es el pesimismo ttrico1 que ms que por sentirlo adopta usted por moda3 pesimismo1 que en nuestro siglo de menos fe que los siglos pasados1 tiene la desesperacin por trmino y no aquel fin divino1 ultramundano y dichoso que ponan en sus dramas1 poemas1 leyendas y dems escritos1 autores como ,caldern a quien ya hemos citado4 ,qu importa que el mundo sea1 no solo valle de lgrimas1 sino tenebrosa caverna de infamias y de maldades1 si as resplandece ms1 vencindolo1 dominndolo y hasta perdonndolo todo1 ,el madero soberano1 ,iris de paz que ,dios puso ,entre las iras del cielo ,y los delitos del mundo8 ,me atrevo1 pues1 a aconsejar a usted1 ya que es tan mozo y ya que no tiene motivo para quejarse de su malaventura1 que no se meta todava a predicador1 ni se muestre tan adusto y desengaado1 y que en otras novelas nos cuente lances y sucesos menos lastimosos y ms agradables y dulces1 vertiendo en su stira1 cuando a la stira se incline1 no hiel1 sino sal y pimienta1 que no la hagan amarga1 sino picante y sabrosa4 ,de todos modos insisto en aconsejar a usted que no se arredre y que siga escribiendo4 ,aunque no presumo de profeta1 harto fcil es pronosticar y pronostico1 en vista de la espontaneidad con que usted escribe1 que todas sus futuras novelas sern ledas con gusto y podrn servir y servirn de inocente pasatiempo1 ya que no contengan igualmente1 lo cual tambin puede esperarse1 lecciones morales y todo gnero de sana doctrina4 ,,fin 99 99 99 99 99 ,,obras ,,de ,,don ,,juan ,,valera ,pepita ,jimnez2 un vol4 en #h41 ,ptas4 #c4 ,doa ,luz2 un vol4 en #h41 #c4 ,el comendador ,mendoza2 un vol4 en #h41 #c4 ,algo de todo2 un vol4 en #ab41 #b1ej4 ,las ilusiones del doctor ,faustino2 dos vols4 en #h41 #e4 ,pasarse de listo2 un vol4 en #ab41 #b1ej4 ,la buena fama2 un vol4 en #af4 con grabados1 #b1ej4 ,el hechicero4 ,el bermejino prehistrico4 ,las salamandras azules2 un vol4 en #af4 con grabados1 #b1ej4 ,dafnis y ,cloe 7traduccin del griego72 un vol4 en #h41 #c4 ,estudios crticos2 tres vols4 en #ab41 #i4 ,disertaciones y juicios literarios2 dos vols4 en #ab41 #f4 ,cuentos y dilogos2 un vol4 en #ab41 #b1ej4 ,poesa y arte de los rabes en ,espaa y ,sicilia2 tres volmenes en #ab41 #i4 ,tentativas dramticas2 un vol4 en #ab41 #b1ej4 ,canciones1 romances y poemas2 un vol4 en #ab41 #e4 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