,,breviario ,,de ,,la ,,juventud ,,jos ,,enrique ,,rod ,,ariel #aibj ,,editorial ,,cervantes ,,valencia--,coln1 #eb ,,es ,,propiedad ----,talleres de ,tipografa ,,la ,,gutenberg--,valencia ,apoderado general en ,sud-,amrica3 ,,jos ,,blaya ,formosa1 #dfc--;,,buenos ,,aires ,aquella tarde1 el viejo y venerado maestro1 a quien solan llamar ,prspero1 por alusin al sabio mago de ,la ,tempestad shakespiriana1 se despeda de sus jvenes discpulos1 pasado un ao de tareas1 congregndolos una vez ms a su alrededor4 ,ya haban llegado ellos a la amplia sala de estudios1 en la que un gusto delicado y severo esmerbase por todas partes en honrar la noble presencia de los libros1 fieles compaeros de ,prspero4 ,dominaba en la sala--como numen de su ambiente sereno--un bronce primoroso que figuraba al ,,ariel de ,la ,tempestad4 ,junto a este bronce se sentaba habitualmente el maestro1 y por ello le llamaban con el nombre del mago a quien sirve y favorece en el drama el fantstico personaje que haba interpretado el escultor4 ,quiz en su enseanza y su carcter haba1 para el nombre1 una razn y un sentido ms profundos4 ,ariel1 genio del aire1 representa1 en el simbolismo de la obra de ,shakespeare1 la parte noble y alada del espritu4 ,ariel es el imperio de la razn y el sentimiento sobre los bajos estmulos de la irracionalidad2 es el entusiasmo generoso1 el mvil alto y desinteresado en la accin1 la espiritualidad de la cultura1 la vivacidad y la gracia de la inteligencia1 el trmino ideal a que asciende la seleccin humana1 rectificando en el hombre superior los tenaces vestigios de ,calibn1 smbolo de sensualidad y de torpeza1 con el cincel perseverante de la vida4 ,la estatua1 de arte real1 reproduca al genio areo en el instante en que1 libertado por la magia de ,prspero1 va a lanzarse a los aires para desvanecerse en un lampo4 ,despegadas las alas2 suelta y flotante la leve vestidura1 que la caricia de la luz en el bronce damasquinaba de oro2 erguida la amplia frente2 entreabiertos los labios por una serena sonrisa1 todo en la actitud de ,ariel acusaba admirablemente el gracioso arranque del vuelo2 y con inspiracin dichosa1 el arte que haba dado firmeza escultural a su imagen1 haba acertado a conservar en ella1 al mismo tiempo1 la apariencia serfica y la levedad ideal4 ,prspero acarici1 meditando1 la frente de la estatua2 dispuso luego al grupo juvenil en torno suyo2 y con su firme voz--voz magistral que tena para fijar la idea e insinuarse en las profundidades del espritu1 bien la esclarecedora penetracin del rayo de luz1 bien el golpe incisivo del cincel en el mrmol1 bien el toque impregnante del pincel en el lienzo o de la onda en la arena--comenz a decir1 frente a una atencin afectuosa3 99 99 99 ,junto a la estatua que habis visto presidir1 cada tarde1 nuestros coloquios de amigos1 en los que he procurado despojar a la enseanza de toda ingrata austeridad1 voy a hablaros de nuevo1 para que sea nuestra despedida como el sello estampado en un convenio de sentimientos y de ideas4 ,invoco a ,,ariel como mi numen4 ,quisiera ahora para mi palabra la ms suave y persuasiva uncin que ella haya tenido jams4 ,pienso que hablar a la juventud sobre nobles y elevados motivos1 cualesquiera que sean1 es un gnero de oratoria sagrada4 ,pienso tambin que el espritu de la juventud es un terreno generoso donde la simiente de una palabra oportuna suele rendir1 en corto tiempo1 los frutos de una inmortal vegetacin4 ,anhelo colaborar en una pgina del programa que1 al prepararos a respirar el aire libre de la accin1 formularis1 sin duda1 en la intimidad de vuestro espritu1 para ceir a l vuestra personalidad moral y vuestro esfuerzo4 ,este programa propio--que algunas veces se formula y escribe2 que se reserva otras para ser revelado en el mismo transcurso de la accin--1 no falta nunca en el espritu de las agrupaciones y los pueblos que son algo ms que muchedumbres4 ,si con relacin a la escuela de la voluntad individual1 pudo ,goethe decir profundamente que slo es digno de la libertad y la vida quien es capaz de conquistarlas da a da para s1 con tanta ms razn podra decirse que el honor de cada generacin humana exige que ella se conquiste1 por la perseverante actividad de su pensamiento1 por el esfuerzo propio1 su fe en determinada manifestacin del ideal y su puesto en la evolucin de las ideas4 ,al conquistar los vuestros1 debis empezar por reconocer un primer objeto de fe en vosotros mismos4 ,la juventud que vivs es una fuerza de cuya aplicacin sois los obreros y un tesoro de cuya inversin sois responsables4 ,amad ese tesoro y esa fuerza2 haced que el altivo sentimiento de su posesin permanezca ardiente y eficaz en vosotros4 ,yo os digo con ,renn3 ,la juventud es el descubrimiento de un horizonte inmenso1 que es la ,vida4 ,el descubrimiento que revela las tierras ignoradas1 necesita completarse con el esfuerzo viril que las sojuzga4 ,y ningn otro espectculo puede imaginarse ms propio para cautivar a un tiempo el inters del pensador y el entusiasmo del artista1 que el que presenta una generacin humana que marcha al encuentro del futuro1 vibrante con la impaciencia de la accin1 alta la frente1 en la sonrisa un altanero desdn del desengao1 colmada el alma por dulces y remotos mirajes que derraman en ella misteriosos estmulos1 como las visiones de ,cipango y ,el ,dorado en las crnicas heroicas de los conquistadores4 ,del renacer de las esperanzas humanas2 de las promesas que fan eternamente al porvenir la realidad de lo mejor1 adquiere su belleza el alma que se entreabre al soplo de la vida2 dulce e inefable belleza1 compuesta1 como lo estaba la del amanecer para el poeta de ,las ,contemplaciones1 de un vestigio de sueo y un principio de pensamiento4 ,la humanidad1 renovando de generacin en generacin su activa esperanza y su ansiosa fe en un ideal1 al travs de la dura experiencia de los siglos1 haca pensar a ,guyau en la obsesin de aquella pobre enajenada cuya extraa y conmovedora locura consista en creer llegado1 constantemente1 el da de sus bodas4--,juguete de su ensueo1 ella cea cada maana a su frente plida la corona de desposada y suspenda de su cabeza el velo nupcial4 ,con una dulce sonrisa disponase luego a recibir al prometido ilusorio1 hasta que las sombras de la tarde1 tras el vano esperar1 traan la decepcin a su alma4 ,entonces tomaba un melanclico tinte su locura4 ,pero su ingenua confianza reapareca con la aurora siguiente2 y ya sin el recuerdo del desencanto pasado1 murmurando3 ,es hoy cuando vendr1 volva a ceirse la corona y el velo y a sonrer en espera del prometido4 ,es as como1 no bien la eficacia de un ideal ha muerto1 la humanidad viste otra vez sus galas nupciales para esperar la realidad del ideal soado con nueva fe1 con tenaz y conmovedora locura4 ,provocar esa renovacin1 inalterable con un ritmo de la ,naturaleza1 es en todos los tiempos la funcin y la obra de la juventud4 ,de las almas de cada primavera humana est tejido aquel tocado de novia4 ,cuando se trata de sofocar esta sublime terquedad de la esperanza1 que brota alada del seno de la decepcin1 todos los pesimismos son vanos4 ,lo mismo los que se fundan en la razn que los que parten de la experiencia1 han de reconocerse intiles para contrastar el altanero no importa que surge del fondo de la ,vida4 ,hay veces en que1 por una aparente alteracin del ritmo triunfal1 cruzan la historia humana generaciones destinadas a personificar1 desde la cuna1 la vacilacin y el desaliento4 ,pero ellas pasan--no sin haber tenido quiz su ideal como las otras1 en forma negativa y con amor inconsciente--y de nuevo se ilumina en el espritu de la humanidad la esperanza en el ,esposo anhelado2 cuya imagen1 dulce y radiosa como en los versos de marfil de los msticos1 basta para mantener la animacin y el contento de la vida1 aun cuando nunca haya de encarnarse en la realidad4 ,la juventud1 que as significa en el alma de los individuos y la de las generaciones1 luz1 amor1 energa1 existe y lo significa tambin en el proceso evolutivo de las sociedades4 ,de los pueblos que sienten y consideran la vida como vosotros1 sern siempre la fecundidad1 la fuerza1 el dominio del porvenir4--,hubo una vez en que los atributos de la juventud humana se hicieron1 ms que en ninguna otra1 los atributos de un pueblo1 los caracteres de una civilizacin1 y en que un soplo de adolescencia encantadora pas rozando la frente serena de una raza4 ,cuando ,grecia naci1 los dioses le regalaron el secreto de su juventud inextinguible4 ,grecia es el alma joven4 ,aquel que en ,delfos contempla la apiada muchedumbre de los jonios--dice uno de los himnos homricos--1 se imagina que ellos no han de envejecer jams4 ,grecia hizo grandes cosas porque tuvo1 de la juventud1 la alegra1 que es el ambiente de la accin1 y el entusiasmo1 que es la palanca omnipotente4 ,el sacerdote egipcio con quien ,soln habl en el templo de ,sais1 deca al legislador ateniense1 compadeciendo a los griegos por su volubilidad bulliciosa3 ,no sois sino unos nios4 ,y ,michelet ha comparado la actividad del alma helena con un festivo juego a cuyo alrededor se agrupan y sonren todas las naciones del mundo4 ,pero de aquel divino juego de nios sobre las playas del ,archipilago y a la sombra de los olivos de ,jonia1 nacieron el arte1 la filosofa1 el pensamiento libre1 la curiosidad de la investigacin1 la conciencia de la dignidad humana1 todos esos estmulos de ,dios que son an nuestra inspiracin y nuestro orgullo4 ,absorto en su austeridad hiertica1 el pas del sacerdote representaba1 en tanto1 la senectud1 que se concentra para ensayar el reposo de la eternidad y aleja1 con desdeosa mano1 todo frvolo sueo4 ,la gracia1 la inquietud1 estn proscriptas de las actitudes de su alma1 como del gesto de sus imgenes la vida4 ,y cuando la posteridad vuelve las miradas a l1 slo encuentra una estril nocin del orden presidiendo al desenvolvimiento de una civilizacin que vivi para tejerse un sudario y para edificar sus sepulcros3 la sombra de un comps tendindose sobre la esterilidad de la arena4 ,las prendas del espritu joven--el entusiasmo y la esperanza--corresponden en las armonas de la historia1 y la naturaleza al movimiento y a la luz4--,a donde quiera que volvis los ojos1 las encontraris como el ambiente natural de todas las cosas fuertes y hermosas4 ,levantadlos al ejemplo ms alto3--,la idea cristiana1 sobre la que an se hace pesar la acusacin de haber entristecido la tierra proscribiendo la alegra del paganismo1 es una inspiracin esencialmente juvenil mientras no se aleja de su cuna4 ,el cristianismo naciente es en la interpretacin--que yo creo tanto ms verdadera cuanto ms potica--de ,renn1 un cuadro de juventud inmarcesible4 ,de juventud del alma1 o1 lo que es lo mismo1 de un vivo sueo de gracia1 de candor1 se compone el aroma divino que flota sobre las lentas jornadas del ,maestro al travs de los campos de ,galilea2 sobre sus prdicas1 que se desenvuelven ajenas a toda penitente gravedad2 junto a un lago celeste2 en los valles abrumados de frutos2 escuchadas por las aves del cielo y los lirios de los campos con que se adornan las parbolas2 propagando la alegra del reino de ,dios sobre una dulce sonrisa de la ,naturaleza4--,de este cuadro dichoso estn ausentes los ascetas que acompaaban en la soledad las penitencias del ,bautista4 ,cuando ,jess habla de los que a l le siguen1 los compara a los paraninfos de un cortejo de bodas4--,y es la impresin de aquel divino contento la que1 incorporndose a la esencia de la nueva fe1 se siente persistir al travs de la ,odisea de los evangelistas2 la que derrama en el espritu de las primeras comunidades cristianas su felicidad candorosa1 su ingenua alegra de vivir1 y la que1 al llegar a ,roma con los ignorados cristianos del ,transtevere1 les abre fcil paso en los corazones2 porque ellos triunfaron oponiendo el encanto de su juventud interior--la de su alma embalsamada por la libacin del vino nuevo--a la severidad de los estoicos y a la decrepitud de los mundanos4 ,sed1 pues1 conscientes poseedores de la fuerza bendita que llevis dentro de vosotros mismos4 ,no creis1 sin embargo1 que ella est exenta de malograrse y desvanecerse1 como un impulso sin objeto1 en la realidad4 ,de la ,naturaleza es la ddiva del precioso tesoro2 pero es de las ideas que l sea fecundo o se prodigue vanamente1 o fraccionado y disperso en las conciencias personales1 no se manifieste en la vida de las sociedades humanas como una fuerza bienhechora4--,un escritor sagaz rastreaba ha poco en las pginas de la novela de nuestro siglo--esa inmensa superficie especular donde se refleja toda entera la imagen de la vida en los ltimos vertiginosos cien aos--la psicologa1 los estados de alma de la juventud1 tales como ellos han sido en las generaciones que van desde los das de ,ren hasta los que han visto pasar a ,des ,esseintes4--,su anlisis comprobaba una progresiva disminucin de juventud interior y de energa en la serie de personajes representativos que se inicia con los hroes1 enfermos1 pero a menudo viriles y siempre intensos de pasin1 de los romnticos1 y termina con los enervados de voluntad y corazn1 en quienes se reflejan tan desconsoladoras manifestaciones del espritu de nuestro tiempo como la del protagonista de rebours o la del ,robert ,greslou de ,le ,disciple4--,pero comprobaba el anlisis tambin un lisonjero renacimiento de animacin y de esperanza en la psicologa de la juventud de que suele hablarnos una literatura que es quiz nuncio de transformaciones ms hondas2 renacimiento que personifican los hroes nuevos de ,lematre2 de ,wizewa1 de ,rod1 y cuya ms cumplida representacin lo sera tal vez el ,david ,grieve con que cierta novelista inglesa contempornea ha resumido en un solo carcter todas las penas y todas las inquietudes ideales de varias generaciones1 para solucionarlas en un supremo desenlace de serenidad y amor4 ,madurar en la realidad esa esperanza8 ,vosotros1 los que vais a pasar1 como el obrero en marcha a los talleres que le esperan1 bajo el prtico del nuevo siglo1 reflejaris quiz sobre el arte que os estudie imgenes ms luminosas y triunfales que las que han quedado de nosotros8 ,si los tiempos divinos en que las almas jvenes daban modelos para los dialoguistas radiantes de ,platn slo fueron posibles en una breve primavera del mundo2 si es fuerza no pensar en los dioses1 como aconseja la ,forquias del segundo ,fausto al coro de cautivas1 no nos ser lcito1 a lo menos1 soar con la aparicin de generaciones humanas que devuelvan a la vida un sentido ideal1 un grande entusiasmo2 en las que sea un poder el sentimiento2 en las que una vigorosa resurreccin de las energas de la voluntad ahuyente1 con heroico clamor1 del fondo de las almas1 todas las cobardas morales que se nutren a los pechos de la decepcin y de la duda8 ,ser de nuevo la juventud una realidad de la vida colectiva1 como lo es de la vida individual8 ,tal es la pregunta que me inquieta mirndoos4 ,vuestras primeras pginas1 las confesiones que nos habis hecho hasta ahora de vuestro mundo ntimo1 hablan de indecisin y de estupor a menudo2 nunca de enervacin1 ni de un definitivo quebranto de la voluntad4 ,yo s bien que el entusiasmo es una surgente viva en vosotros4 ,yo s bien que las notas de desaliento y de dolor1 que la absoluta sinceridad del pensamiento--virtud todava ms grande que la esperanza--ha podido hacer brotar de las torturas de vuestra meditacin1 en las tristes e inevitables citas de la ,duda1 no eran indicio de un estado de alma permanente ni significaron en ningn caso vuestra desconfianza respecto de la eterna virtualidad de la ,vida4 ,cuando un grito de angustia ha ascendido del fondo de vuestro corazn1 no lo habis sofocado antes de pasar por vuestros labios1 con la austera y muda altivez del estoico en el suplicio1 pero lo habis terminado con una invocacin al ideal que vendr1 con una nota de esperanza mesinica4 ,por lo dems1 al hablaros del entusiasmo y la esperanza como de altas y fecundas virtudes1 no es mi propsito ensearos a trazar la lnea infranqueable que separe el escepticismo de la fe1 la decepcin de la alegra4 ,nada ms lejos de mi nimo que la idea de confundir con los atributos naturales de la juventud1 con la graciosa espontaneidad de su alma1 esa indolente frivolidad del pensamiento que1 incapaz de ver ms que el motivo de un juego en la actividad1 compra el amor y el contento de la vida al precio de su incomunicacin con todo lo que pueda hacer detener el paso ante la faz misteriosa y grave de las cosas4--,no es ese el noble significado de la juventud individual1 ni ese tampoco el de la juventud de los pueblos4--,yo he conceptuado siempre vano el propsito de los que constituyndose en avizores vigas del destino de ,amrica1 en custodios de su tranquilidad1 quisieran sofocar1 con temeroso recelo1 antes de que llegase a nosotros1 cualquiera resonancia del humano dolor1 cualquier eco venido de literaturas extraas que1 por triste o insano1 ponga en peligro la fragilidad de su optimismo4--,ninguna firme educacin de la inteligencia puede fundarse en el aislamiento candoroso o en la ignorancia voluntaria4 ,todo problema propuesto al pensamiento humano por la ,duda2 toda sincera reconvencin que sobre ,dios o la ,naturaleza se fulmine1 del seno del desaliento y el dolor1 tienen derecho a que les dejemos llegar a nuestra conciencia y a que los afrontemos4 ,nuestra fuerza de corazn ha de probarse aceptando el reto de la ,esfinge y no esquivando su interrogacin formidable4--,no olvidis1 adems1 que en ciertas amarguras del pensamiento hay1 como en sus alegras1 la posibilidad de encontrar un punto de partida para la accin2 hay a menudo sugestiones fecundas4 ,cuando el dolor enerva1 cuando el dolor es la irresistible pendiente que conduce al marasmo o el consejero prfido que mueve a la abdicacin de la voluntad1 la filosofa que le lleva en sus entraas es cosa indigna de almas jvenes4 ,puede entonces el poeta calificarle de indolente soldado que milita bajo las banderas de la muerte4 ,pero cuando lo que nace del seno del dolor es el anhelo varonil de la lucha para conquistar o recobrar el bien que l nos niega1 entonces es un acerado acicate de la evolucin1 es el ms poderoso impulso de la vida2 no de otro modo que como el hasto1 para ,helvecio1 llega a ser la mayor y ms preciosa de todas las prerrogativas humanas1 desde el momento en que1 impidiendo enervarse nuestra sensibilidad en los adormecimientos del ocio1 se convierte en el vigilante estmulo de la accin4 ,en tal sentido1 se ha dicho bien que hay pesimismos que tienen la significacin de un optimismo paradgico4 ,muy lejos de suponer la renuncia y la condenacin de la existencia1 ellos propagan1 con su descontento de lo actual1 la necesidad de renovarla4 ,lo que a la humanidad importa salvar contra toda negacin pesimista1 es1 no tanto la idea de la relativa bondad de lo presente1 sino la de la posibilidad de llegar a un trmino mejor por el desenvolvimiento de la vida1 apresurado y orientado mediante esfuerzo de los hombres4 ,la fe en el porvenir1 la confianza en la eficacia del esfuerzo humano1 son el antecedente necesario de toda accin enrgica y de todo propsito fecundo4 ,tal es la razn por la que he querido comenzar encarecindoos la inmortal excelencia de esa fe que1 siendo en la juventud un instinto1 no debe necesitar seros impuesta por ninguna enseanza1 puesto que la encontraris indefectiblemente dejando actuar en el fondo de vuestro ser la sugestin divina de la ,naturaleza4 ,animados por ese sentimiento1 entrad1 pues1 a la vida1 que os abre sus hondos horizontes1 con la noble ambicin de hacer sentir vuestra presencia en ella desde el momento en que la afrontis con la altiva mirada del conquistador4--,toca al espritu juvenil la iniciativa audaz1 la genialidad innovadora4--,quiz universalmente1 hoy1 la accin y la influencia de la juventud son en la marcha de las sociedades humanas menos efectivas e intensas que debieran ser4 ,gastn ,deschamps lo haca notar en ,francia1 hace poco1 comentando la iniciacin tarda de las jvenes generaciones1 en la vida pblica y la cultura de aquel pueblo1 y la escasa originalidad con que ellas contribuyen al trazado de las ideas dominantes4 ,mis impresiones del presente de ,amrica1 en cuanto ellas pueden tener un carcter general a pesar del doloroso aislamiento en que viven los pueblos que la componen1 justificaran acaso una observacin parecida4--,y sin embargo1 yo creo ver expresada en todas partes la necesidad de una activa revelacin de fuerzas nuevas2 yo creo que ,amrica necesita grandemente de su juventud4--,he ah por qu os hablo4 ,he ah por qu me interesa extraordinariamente la orientacin moral de vuestro espritu4 ,la energa de vuestra palabra y vuestro ejemplo puede llegar hasta incorporar las fuerzas vivas del pasado a la obra del futuro4 ,pienso con ,michelet que el verdadero concepto de la educacin no abarca slo la cultura del espritu de los hijos por la experiencia de los padres1 sino tambin1 y con frecuencia mucho ms1 la del espritu de los padres por la inspiracin innovadora de los hijos4 ,hablemos1 pues1 de cmo consideraris la vida que os espera4 99 99 99 ,la divergencia de las vocaciones personales imprimir diversos sentidos a vuestra actividad1 y har predominar una disposicin1 una aptitud determinada1 en el espritu de cada uno de vosotros4--,los unos seris hombres de ciencia2 los otros seris hombres de arte2 los otros seris hombres de accin4--,pero por encima de los afectos que hayan de vincularos individualmente a distintas aplicaciones y distintos modos de la vida1 debe velar1 en lo ntimo de vuestra alma1 la conciencia de la unidad fundamental de nuestra naturaleza1 que exige que cada individuo humano sea1 ante todo y sobre todo1 otra cosa1 un ejemplar no mutilado de la humanidad1 en el que ninguna noble facultad del espritu quede obliterada y ningn alto inters de todos pierda su virtud comunicativa4 ,antes que las modificaciones de profesin y de cultura1 est el cumplimiento del destino comn de los seres racionales4 ,hay una profesin universal1 que es la de hombre1 ha dicho admirablemente ,guyau4 ,y ,renn1 recordando1 a propsito de las civilizaciones desequilibradas y parciales1 que el fin de la criatura humana no puede ser exclusivamente saber1 ni sentir1 ni imaginar1 sino ser real y enteramente humana1 define el ideal de perfeccin a que ella debe encaminar sus energas como la posibilidad de ofrecer en un tipo individual un cuadro abreviado de la especie4 ,aspirad1 pues1 a desarrollar en lo posible1 no un solo aspecto1 sino la plenitud de vuestro ser4 ,no os encojis de hombros delante de ninguna noble y fecunda manifestacin de la naturaleza humana1 a pretexto de que vuestra organizacin individual os liga con preferencia a manifestaciones diferentes4 ,sed espectadores atentos all donde no podis ser actores4--,cuando cierto falssimo y vulgarizado concepto de la educacin1 que la imagina subordinada exclusivamente al fin utilitario1 se empea en mutilar1 por medio de ese utilitarismo y de una especializacin prematura1 la integridad natural de los espritus1 y anhela proscribir de la enseanza todo elemento desinteresado e ideal1 no repara suficientemente en el peligro de preparar para el porvenir espritus estrechos que1 incapaces de considerar ms que el nico aspecto de la realidad con que estn inmediatamente en contacto1 vivirn separados por helados desiertos de los espritus que1 dentro de la misma sociedad1 se hayan adherido a otras manifestaciones de la vida4 ,lo necesario de la consagracin particular de cada uno de nosotros a una actividad determinada1 a un solo modo de cultura1 no excluye1 ciertamente1 la tendencia a realizar1 por la ntima armona del espritu1 el destino comn de los seres racionales4 ,esa actividad1 esa cultura1 sern slo la nota fundamental de la armona4--,el verso clebre en que el esclavo de la escena antigua afirm que1 pues era hombre1 no le era ajeno nada de lo humano1 forma parte de los gritos que1 por su sentido inagotable1 resonarn eternamente en la conciencia de la humanidad4 ,nuestra capacidad de comprender1 slo debe tener por lmite la imposibilidad de comprender a los espritus estrechos4 ,ser incapaz de ver de la ,naturaleza ms que una faz2 de las ideas e intereses humanos ms que uno solo1 equivale a vivir envuelto en una sombra de sueo horadada por un solo rayo de luz4 ,la intolerancia1 el exclusivismo1 que cuando nacen de la tirnica absorcin de un alto entusiasmo1 del desborde de un desinteresado propsito ideal1 pueden merecer justificacin y aun simpata1 se convierten en la ms abominable de las inferioridades cuando1 en el crculo de la vida vulgar1 manifiestan la limitacin de un cerebro incapacitado para reflejar ms que una parcial apariencia de las cosas4 ,por desdicha1 es en los tiempos y las civilizaciones que han alcanzado una completa y refinada cultura donde el peligro de esa limitacin de los espritus tiene una importancia ms real y conduce a resultados ms temibles4 ,quiere1 en efecto1 la ley de evolucin1 manifestndose en la sociedad como en la ,naturaleza por una creciente tendencia a la heterogeneidad1 que1 a medida que la cultura general de las sociedades avanza1 se limite correlativamente la extensin de las aptitudes individuales y haya de ceirse el campo de accin de cada uno a una especialidad ms restringida4 ,sin dejar de constituir una condicin necesaria de progreso1 ese desenvolvimiento del espritu de especializacin trae consigo desventajas visibles1 que no se limitan a estrechar el horizonte de cada inteligencia1 falseando necesariamente su concepto del mundo1 sino que alcanzan y perjudican1 por la dispersin de las afecciones y los hbitos individuales1 al sentimiento de la solidaridad4--,augusto ,comte ha sealado bien este peligro de las civilizaciones avanzadas4 ,un alto estado de perfeccionamiento social tiene para l un grave inconveniente en la facilidad con que suscita la aparicin de espritus deformados y estrechos2 de espritus muy capaces bajo un aspecto nico y monstruosamente inepto bajo todos los otros4 ,el empequeecimiento de un cerebro humano por el comercio continuo de un solo gnero de ideas1 por el ejercicio indefinido de un solo modo de actividad1 es para ,comte un resultado comparable a la msera suerte del obrero a quien la divisin del trabajo de taller obliga a consumir en la invariable operacin de un detalle mecnico todas las energas de su vida4 ,en uno y otro caso1 el efecto moral es inspirar una desastrosa indiferencia por el aspecto general de los intereses de la humanidad4 ,y aunque esta especie de automatismo humano--agrega el pensador positivista--no constituye felizmente sino la extrema influencia dispersiva del principio de especializacin1 su realidad1 ya muy frecuente1 exige que se atribuya a su apreciacin una verdadera importancia,a4 ,nota ,a3 ,a4 ,comte3 ,cours de philosophie positive4 ,tomo ,,iv1 pg4 #dcj1 #b4 edicin4 ,no menos que a la solidez1 daa esa influencia dispersiva a la esttica de la estructura social4--,la belleza incomparable de ,atenas1 lo imperecedero del modelo legado por sus manos de diosa a la admiracin y el encanto de la humanidad1 nacen de que aquella ciudad de prodigios fund su concepcin de la vida en el concierto de todas las facultades humanas1 en la libre y acordada expansin de todas las energas capaces de contribuir a la gloria y al poder de los hombres4 ,atenas supo engrandecer a la vez el sentido de lo ideal y de lo real1 la razn y el instinto1 las fuerzas del espritu y las del cuerpo4 ,cincel las cuatro faces del alma4 ,cada ateniense libre describe en derredor de s1 para contener su accin1 un crculo perfecto1 en el que ningn desordenado impulso quebrantar la graciosa proporcin de la lnea4 ,es atleta y escultura viviente en el gimnasio1 ciudadano en el ,pnix1 polemista y pensador en los prticos4 ,ejercita su voluntad en toda suerte de accin viril y su pensamiento en toda preocupacin fecunda4 ,por eso afirma ,macaulay que un da de la vida pblica del tica es ms brillante programa de enseanza que los que hoy calculamos para nuestros modernos centros de instruccin4--,y de aquel libre y nico florecimiento de la plenitud de nuestra naturaleza1 surgi el milagro griego--1 una inimitable y encantadora mezcla de animacin y de serenidad1 una primavera del espritu humano1 una sonrisa de la historia4 ,en nuestros tiempos1 la creciente complejidad de nuestra civilizacin privara de toda seriedad al pensamiento de restaurar esa armona1 slo posible entre los elementos de una graciosa sencillez4 ,pero dentro de la misma complejidad de nuestra cultura2 dentro de la diferenciacin progresiva de caracteres1 de aptitudes1 de mritos1 que es la ineludible consecuencia del progreso en el desenvolvimiento social1 cabe salvar una razonable participacin de todos en ciertas ideas y sentimientos fundamentales que mantengan la unidad y el concierto de la vida--en ciertos intereses del alma1 ante los cuales la dignidad del ser racional no consiente la indiferencia de ninguno de nosotros4 ,cuando el sentido de la utilidad material y el bienestar domina en el carcter de las sociedades humanas con la energa que tiene en lo presente1 los resultados del espritu estrecho y la cultura unilateral son particularmente funestos a la difusin de aquellas preocupaciones puramente ideales que1 siendo objeto de amor para quienes les consagran las energas ms nobles y perseverantes de su vida1 se convierten en una remota1 y quiz no sospechada regin1 para una inmensa parte de los otros4--,todo gnero de meditacin desinteresada1 de contemplacin ideal1 de tregua ntima1 en la que los diarios afanes por la utilidad cedan transitoriamente su imperio a una mirada noble y serena tendida de lo alto de la razn sobre las cosas1 permanece ignorado1 en el estado actual de las sociedades humanas1 para millones de almas civilizadas y cultas1 a quienes la influencia de la educacin o la costumbre reduce al automatismo de una actividad1 en definitiva1 material4--,y bien3 este gnero de servidumbre debe considerarse la ms triste y oprobiosa de todas las condenaciones morales4 ,yo os ruego que os defendis1 en la milicia de la vida1 contra la mutilacin de vuestro espritu por la tirana de un objetivo nico e interesado4 ,no entreguis nunca a la utilidad o a la pasin1 sino una parte de vosotros4 ,aun dentro de la esclavitud material1 hay la posibilidad de salvar la libertad interior3 la de la razn y el sentimiento4 ,no tratis1 pues1 de justificar1 por la absorcin del trabajo o el combate1 la esclavitud de vuestro espritu4 ,encuentro el smbolo de lo que debe ser nuestra alma en un cuento que evoco de un empolvado rincn de mi memoria4--,era un rey patriarcal1 en el ,oriente indeterminado e ingenuo donde gusta hacer nido la alegre bandada de los cuentos4 ,viva su reino la candorosa infancia de las tiendas de ,ismael y los palacios de ,pilos4 ,la tradicin le llam despus1 en la memoria de los hombres1 el rey hospitalario4 ,inmensa era la piedad del rey4 ,a desvanecerse en ella tenda1 como por su propio peso1 toda desventura4 ,a su hospitalidad acudan lo mismo por blanco pan el miserable que el alma desolada por el blsamo de la palabra que acaricia4 ,su corazn reflejaba1 como sensible placa sonora1 el ritmo de los otros4 ,su palacio era la casa del pueblo4--,todo era libertad y animacin dentro de este augusto recinto1 cuya entrada nunca hubo guardas que vedasen4 ,en los abiertos prticos formaban corro los pastores cuando consagraban a rsticos conciertos sus ocios2 platicaban al caer la tarde los ancianos2 y frescos grupos de mujeres disponan1 sobre trenzados juncos1 las flores y los racimos de que se compona nicamente el diezmo real4 ,mercaderes de ,ofir1 buhoneros de ,damasco cruzaban a toda hora las puertas anchurosas1 y ostentaban en competencia1 ante las miradas del rey1 las telas1 las joyas1 los perfumes4 ,junto a su trono reposaban los abrumados peregrinos4 ,los pjaros se citaban al medioda para recoger las migajas de su mesa2 y con el alba1 los nios llegaban en bandas bulliciosas al pie del lecho donde dorma el rey de barba de plata y le anunciaban la presencia del sol4--,lo mismo a los seres sin ventura que a las cosas sin alma alcanzaba su liberalidad infinita4 ,la ,naturaleza senta tambin la atraccin de su llamado generoso2 vientos1 aves y plantas parecan buscar--como en el mito de ,orfeo y en la leyenda de ,san ,francisco de ,ass--1 la amistad humana en aquel oasis de hospitalidad4 ,del germen cado al acaso1 brotaban y florecan1 en las junturas de los pavimentos y los muros1 los alheles de las ruinas1 sin que una mano cruel los arrancase ni los hollara un pie maligno4 ,por las francas ventanas se tendan al interior de las cmaras del rey las enredaderas osadas y curiosas4 ,los fatigados vientos abandonaban largamente sobre el alczar real su carga de aromas y armonas4 ,empinndose desde el vecino mar1 como si quisieran ceirle en un abrazo1 le salpicaban las olas con su espuma4 ,y una libertad paradisial1 una inmensa reciprocidad de confianzas1 mantenan por dondequiera la animacin de una fiesta inextinguible444 ,pero dentro1 muy dentro2 aislada del alczar ruidoso por cubiertos canales1 oculta a la mirada vulgar--como la perdida iglesia de ,uhland en lo esquivo del bosque--al cabo de ignorados senderos1 una misteriosa sala se extenda1 en la que a nadie era lcito poner la planta1 sino al mismo rey1 cuya hospitalidad se trocaba en sus umbrales en la apariencia de asctico egosmo4 ,espesos muros la rodeaban4 ,ni un eco del bullicio exterior1 ni una nota escapada al concierto de la ,naturaleza1 ni una palabra desprendida de labios de los hombres1 lograban traspasar el espesor de los sillares de prfido y conmover una onda del aire en la prohibida estancia4 ,religioso silencio velaba en ella la castidad del aire dormido4 ,la luz1 que tamizaban esmaltadas vidrieras1 llegaba lnguida1 medido el paso por una inalterable igualdad1 y se dilua1 como copo de nieve que invade un nido tibio1 en la calma de un ambiente celeste4--,nunca rein tan honda paz2 ni en ocenica gruta1 ni en soledad nemorosa4--,alguna vez--cuando la noche era difana y tranquila--1 abrindose a modo de dos valvas de ncar la artesonada techumbre1 dejaba cernerse en su lugar la magnificencia de las sombras serenas4 ,en el ambiente flota como una onda indisipable la casta esencia del nenfar1 el perfume sugeridor del adormecimiento penseroso y de la contemplacin del propio ser4 ,graves caritides custodiaban las puertas de marfil en la actitud del cilenciario4 ,en los testeros1 esculpidas imgenes hablaban de idealidad1 de ensimismamiento1 de reposo444--,y el viejo rey aseguraba que1 aun cuando a nadie fuera dado acompaarle hasta all1 su hospitalidad segua siendo en el misterioso seguro tan generosa y grande como siempre1 slo que los que l congregaba dentro de sus muros discretos eran convidados impalpables y huspedes sutiles4 ,en l soaba1 en l se libertaba de la realidad1 el rey legendario2 en l sus miradas se volva a lo interior y se bruan en la meditacin sus pensamientos como las guijas lavadas por la espuma2 en l se desplegaban sobre su noble frente las blancas alas de ,psiquis444 ,y luego1 cuando la muerte vino a recordarle que l no haba sido sino un husped ms en su palacio1 la impenetrable estancia qued clausurada y muda para siempre2 para siempre abismada en su reposo infinito2 nadie la profan jams1 porque nadie hubiera osado poner la planta irreverente all donde el viejo rey quiso estar solo con sus sueos y aislado en la ltima ,thule de su alma4 ,yo doy al cuento el escenario de vuestro reino interior4 ,abierto con una saludable liberalidad1 como la casa del monarca confiado1 a todas las corrientes del mundo1 exista en l1 al mismo tiempo1 la celda escondida y misteriosa que desconozcan los huspedes profanos y que a nadie ms que a la razn serena pertenezca4 ,slo cuando penetris dentro del inviolable seguro podris llamaros1 en realidad1 hombres libres4 ,no lo son quienes1 enajenando incesantemente el dominio de s a favor de la desordenada pasin o el inters utilitario1 olvidan que1 segn el sabio precepto de ,montaigne1 nuestro espritu puede ser objeto de prstamo1 pero no de cesin4--,pensar1 soar1 admirar3 he ah los nombres de los sutiles visitantes de mi celda4 ,los antiguos los clasificaban dentro de su noble inteligencia del ocio1 que ellos tenan por el ms elevado empleo de una existencia verdaderamente racional1 identificndolo con la libertad del pensamiento emancipado de todo innoble yugo4 ,el ocio noble era la inversin del tiempo que oponan1 como expresin de la vida superior1 a la actividad econmica4 ,vinculando exclusivamente a esa alta y aristocrtica idea del reposo su concepcin de la dignidad de la vida1 el espritu clsico encuentra su correccin y su complemento en nuestra moderna creencia en la dignidad del trabajo til2 y entrambas atenciones del alma pueden componer1 en la existencia individual1 un ritmo1 sobre cuyo mantenimiento necesario nunca ser inoportuno insistir4--,la escuela estoica1 que ilumin el ocaso de la antigedad como por un anticipado resplandor del cristianismo1 nos ha legado una sencilla y conmovedora imagen de la salvacin de la libertad interior1 aun en medio de los rigores de la servidumbre1 en la hermosa figura de ,cleanto2 de aquel ,cleanto que1 obligado a emplear la fuerza de sus brazos de atleta en sumergir el cubo de una fuente y mover la piedra de un molino1 conceda a la meditacin las treguas del quehacer miserable y trazaba1 con encallecida mano1 sobre las piedras del camino1 las mximas odas de labios de ,zenn4 ,toda educacin racional1 todo perfecto cultivo de nuestra naturaleza1 tomarn por punto de partida la posibilidad de estimular en cada uno de nosotros la doble actividad que simboliza ,cleanto4 ,una vez ms3 el principio fundamental de vuestro desenvolvimiento1 vuestro lema en la vida1 deben ser mantener la integridad de vuestra condicin humana4 ,ninguna funcin particular debe prevalecer jams sobre esa finalidad suprema4 ,ninguna fuerza aislada puede satisfacer los fines racionales de la existencia individual1 como no puede producir el ordenado concierto de la existencia colectiva4 ,as como la deformidad y el empequeecimiento son1 en el alma de los individuos1 el resultado de un exclusivo objeto impuesto a la accin y un solo modo de cultura1 la falsedad de lo artificial vuelve efmera la gloria de las sociedades que han sacrificado el libre desarrollo de su sensibilidad y su pensamiento1 ya a la actividad mercantil1 como en ,fenicia2 ya a la guerra1 como en ,esparta2 ya al misticismo1 como en el terror del milenario2 ya a la vida de sociedad y de saln1 como en la ,francia del siglo ,,xviii4--,y preservndoos contra toda mutilacin de vuestra naturaleza moral2 aspirando a la armoniosa expansin de vuestro ser en todo noble sentido1 pensad al mismo tiempo en que la ms fcil y frecuente de las mutilaciones es1 en el carcter actual de las sociedades humanas1 la que obliga al alma a privarse de ese gnero de vida interior1 donde tienen su ambiente propio todas las cosas delicadas y nobles que1 a la intemperie de la realidad1 quema el aliento de la pasin impura y el inters utilitario proscribe3 la vida de que son parte la meditacin desinteresada1 la contemplacin ideal1 el ocio antiguo1 la impenetrable estancia de mi cuento4 99 99 99 ,as como el primer impulso de la profanacin ser dirigirse a lo ms sagrado del santuario1 la regresin vulgarizadora contra la que os prevengo comenzar por sacrificar lo ms delicado del espritu4--,de todos los elementos superiores de la existencia racional es el sentimiento de lo bello1 la visin clara de la hermosura de las cosas1 el que ms fcilmente marchita la aridez de la vida limitada a la invariable descripcin del crculo vulgar1 convirtindole en el atributo de una minora que lo custodia1 dentro de cada sociedad humana1 como el depsito de un precioso abandono4 ,la emocin de belleza es al sentimiento de las idealidades como el esmalte del anillo4 ,el efecto del contacto brutal por ella empieza fatalmente1 y es sobre ella como obra de modo ms seguro4 ,una absoluta indiferencia llega a ser1 as1 el carcter normal1 con relacin a lo que debiera ser universal amor de las almas4 ,no es ms intensa la estupefaccin del hombre salvaje en presencia de los instrumentos y las formas materiales de la civilizacin1 que la que experimenta un nmero relativamente grande de hombres cultos frente a los actos en que se revele el propsito y el hbito de conceder una seria realidad a la relacin hermosa de la vida4 ,el argumento del apstol traidor ante el vaso de nardo derramado intilmente sobre la cabeza del ,maestro1 es1 todava1 una de las frmulas del sentido comn4 ,la superfluidad del arte no vale para la masa annima los trescientos denarios4 ,si acaso la respeta1 es como a un culto esotrico4 ,y1 sin embargo1 entre todos los elementos de educacin humana que pueden contribuir a formar un amplio y noble concepto de la vida1 ninguno justificara ms que el arte un inters universal1 porque ninguno encierra--segn la tesis desenvuelta en elocuentes pginas de ,schiller--la virtualidad de una cultura ms extensa y completa1 en el sentido de prestarse a un acordado estmulo de todas las facultades del alma4 ,aunque el amor y la admiracin de la belleza no respondiesen a una noble espontaneidad del ser racional y no tuvieran con ello suficiente valor para ser cultivados por s mismos1 sera un motivo superior de moralidad el que autorizara a proponer la cultura de los sentimientos estticos1 como un alto inters de todos4 ,si a nadie es dado renunciar a la educacin del sentimiento moral1 este deber trae implcito el de disponer el alma para la clara visin de la belleza4 ,considerad al educado sentido de lo bello el colaborador ms eficaz en la formacin de un delicado instinto de justicia4 ,la dignificacin1 el ennoblecimiento interior1 no tendrn nunca artfice ms adecuado4 ,nunca la criatura humana se adherir de ms segura manera al cumplimiento del deber que cuando1 adems de sentirle como una imposicin1 le sienta estticamente como una armona4 ,nunca ella ser ms plenamente buena que cuando sepa1 en las formas con que se manifieste activamente su virtud1 respetar en los dems el sentimiento de lo hermoso4 ,cierto es que la santidad del bien purifica y ensalza todas las groseras apariencias4 ,puede l1 indudablemente1 realizar su obra sin darle el prestigio exterior de la hermosura4 ,puede el amor caritativo llegar a la sublimidad con medios toscos1 desapacibles y vulgares4 ,pero no es slo ms hermosa1 sino mayor1 la caridad que anhela transmitirse en las formas de lo delicado y lo selecto2 porque ella aade a sus dones un beneficio ms1 una dulce e inefable caricia que no se substituye con nada y que realza el bien que se concede como un toque de luz4 ,dar a sentir lo hermoso es obra de misericordia4 ,aquellos que exigiran que el bien y la verdad se manifestasen invariablemente en formas adustas y severas1 me han parecido siempre amigos traidores del bien y la verdad4 ,la virtud es tambin un gnero de arte1 un arte divino2 ella sonre maternalmente a las ,gracias4--,la enseanza que se proponga fijar en los espritus la idea del deber1 como la de la ms seria realidad1 debe tender a hacerla concebir al mismo tiempo como la ms alta poesa4--,guyau1 que es rey en las comparaciones hermosas1 se vale de una insubstituble para expresar este doble objeto de la cultura moral4 ,recuerda el pensador los esculpidos respaldos del coro de una gtica iglesia1 en los que la madera labrada bajo la inspiracin de la fe1 presenta1 en una faz1 escenas de una vida de santo1 y en la otra faz1 ornamentales crculos de flores4 ,por tal manera1 a cada gesto del santo1 significativo de su piedad o su martirio2 a cada rasgo de su fisonoma o su actitud1 corresponde1 del opuesto lado1 una corola o un ptalo4 ,para acompaar la representacin simblica del bien1 brotan1 ya un lirio1 ya una rosa4 ,piensa ,guyau que no de otro modo debe estar esculpida nuestra alma2 y l mismo1 el dulce maestro1 no es por la evanglica hermosura de su genio de apstol1 un ejemplo de esa viva armona8 ,yo creo indudable que el que ha aprendido a distinguir lo delicado de lo vulgar1 lo feo de lo hermoso1 lleva hecha media jornada para distinguir lo malo de lo bueno4 ,no es1 por cierto1 el buen gusto1 como querra cierto liviano dilettantismo moral1 el nico criterio para apreciar la legitimidad de las acciones humanas2 pero menos debe considerrsele1 con el criterio de un estrecho ascetismo1 una tentacin del error y una sirte engaosa4 ,no le sealaremos nosotros como la senda misma del bien2 s como un camino paralelo y cercano que mantiene muy aproximados a ella el paso y la mirada del viajero4 ,a medida que la humanidad avance1 se concebir ms claramente la ley moral como una esttica de la conducta4 ,se huir del mal y del error como de una disonancia2 se buscar lo bueno como el placer de una armona4 ,cuando la severidad estoica de ,kant inspira1 simbolizando el espritu de su tica1 las austeras palabras3 ,dorma y so que la vida era belleza2 despert1 y advert que ella es deber1 desconoce que1 si el deber es la realidad suprema1 en ella puede hallar realidad el objeto de su sueo1 porque la conciencia del deber le dar1 con la visin clara de lo bueno1 la complacencia de lo hermoso4 ,en el alma del redentor1 del misionero1 del filntropo1 debe exigirse tambin entendimiento de hermosura2 hay necesidad de que colaboren ciertos elementos del genio del artista4 ,es inmensa la parte que corresponde al don de descubrir y revelar la ntima belleza de las ideas1 en la eficacia de las grandes revoluciones morales4 ,hablando de la ms alta de todas1 ha podido decir ,renn profundamente que la poesa del precepto1 que le hace amar1 significa ms que el precepto mismo1 tomado como verdad abstracta4 ,la originalidad de la obra de ,jess no est1 efectivamente1 en la acepcin literal de su doctrina--puesto que ella puede reconstituirse toda entera sin salir de la moral de la ,sinagoga1 buscndola desde el ,deuteronomio hasta el ,talmud--1 sino en haber hecho sensible1 con su prdica1 la poesa del precepto1 es decir1 su belleza ntima4 ,plida gloria ser la de las pocas y las comuniones que menosprecian esa relacin esttica de su vida o de su propaganda4 ,el ascetismo cristiano1 que no supo encarar ms que una sola faz del ideal1 excluy de su concepto de la perfeccin todo lo que hace a la vida amable1 delicada y hermosa2 y su espritu estrecho sirvi para que el instinto indomable de la libertad1 volviendo en una de esas arrebatadas reacciones del espritu humano1 engendrase1 en la ,italia del ,renacimiento1 un tipo de civilizacin que consider vanidad el bien moral y slo crey en la virtud de la apariencia fuerte y graciosa4 ,el puritanismo1 que persigui toda belleza y toda seleccin intelectual2 que vel indignado la casta desnudez de la estatuas2 que profes la afectacin de la fealdad1 en las maneras1 en el traje1 en los discursos2 en la secta triste que1 imponiendo su espritu desde el ,parlamento ingls1 mand extinguir las fiestas que manifestasen alegra y segar los rboles que diesen flores--tendi junto a la virtud1 al divorciarla del sentimiento de lo bello1 una sombra de muerte que an no ha conjurado enteramente ,inglaterra1 y que dura en las menos amables manifestaciones de su religiosidad y sus costumbres--4 ,macaulay declara preferir la grosera caja de plomo en que los puritanos guardaron el tesoro de la libertad1 al primoroso cofre esculpido en que la ,corte de ,carlos ,,ii hizo acopio de sus refinamientos4 ,pero como ni la libertad ni la virtud necesitan guardarse en caja de plomo1 mucho ms que todas las severidades de ascetas o de puritanos1 valdrn siempre1 para la educacin de la humanidad1 la gracia del ideal antiguo1 la moral armoniosa de ,platn1 el movimiento pulcro y elegante con que la mano de ,atenas tom1 para llevarla a los labios1 la copa de la vida4 ,la perfeccin de la moralidad humana consistira en infiltrar el espritu de la caridad en los moldes de la elegancia griega4 ,y esta suave armona ha tenido en el mundo una pasajera realizacin4 ,cuando la palabra del cristianismo naciente llegaba con ,san ,pablo al seno de las colonias griegas de ,macedonia1 a ,tesalnica y ,filipos1 y el ,evangelio1 an puro1 se difunda en el alma de aquellas sociedades finas y espirituales1 en las que el sello de la cultura helnica mantena una encantadora espontaneidad de distincin1 pudo creerse que los dos ideales ms altos de la historia iban a enlazarse para siempre4 ,en el estilo epistolar de ,san ,pablo queda la huella de aquel momento en que la caridad se heleniza4 ,este dulce consorcio dur poco4 ,la armona y la serenidad de la concepcin pagana de la vida se apartaron cada vez ms de la nueva idea que marchaba entonces a la conquista del mundo4 ,pero para concebir la manera cmo podra sealarse al perfeccionamiento moral de la humanidad un paso adelante1 sera necesario soar que el ideal cristiano se reconcilia de nuevo con la serena y luminosa alegra de la antigedad2 imaginarse que el ,evangelio se propaga otra vez en ,tesalnica y ,filipos4 ,cultivar el buen gusto no significa slo perfeccionar una forma exterior de la cultura1 desenvolver una actitud artstica1 cuidar1 con exquisitez superflua1 una elegancia de la civilizacin4 ,el buen gusto es una rienda firme del criterio4 ,martha ha podido atribuirle exactamente la significacin de una segunda conciencia que nos orienta y nos devuelve a la luz cuando la primera se obscurece y vacila4 ,el sentido delicado de la belleza es1 para ,bagehot1 un aliado del tacto seguro de la vida y de la dignidad de las costumbres4 ,la educacin del buen gusto--agrega el sabio pensador--se dirige a favorecer el ejercicio del buen sentido1 que es nuestro principal punto de apoyo en la complejidad de la vida civilizada4 ,si algunas veces veis unida esa educacin en el espritu de los individuos y las sociedades1 al extravo del sentimiento o la moralidad1 es porque en tales casos ha sido cultivada como fuerza aislada y exclusiva1 imposibilitndose de ese modo el efecto de perfeccionamiento moral que ella puede ejercer dentro de un orden de cultura en el que ninguna facultad del espritu sea desenvuelta prescindiendo de su relacin con las otras4--,en el alma que haya sido objeto de una estimulacin armnica y perfecta1 la gracia ntima y la delicadeza del sentimiento de lo bello sern una misma cosa con la fuerza y la rectitud de la razn4 ,no de otra manera observa ,taine que1 en las grandes obras de la arquitectura antigua1 la belleza es una manifestacin sensible de la solidez1 la elegancia se identifica con la apariencia de la fuerza3 las mismas lneas del ,partenn que halagan a la mirada con proporciones armoniosas1 contentan a la inteligencia con promesas de eternidad4 ,hay una relacin orgnica1 una natural y estrecha simpata1 que vincula a las subversiones del sentimiento y de la voluntad con las falsedades y las violencias del mal gusto4 ,si nos fuera dado penetrar en el misterioso laboratorio de las almas y se reconstruyera la historia ntima de las del pasado para encontrar la frmula de sus definitivos caracteres morales1 sera un interesante objeto de estudio determinar la parte que corresponde1 entre los factores de la refinada perversidad de ,nern1 al germen del histrionismo monstruoso depositado en el alma de aquel cmico sangriento por la retrica afectada de ,sneca4 ,cuando se evoca la oratoria de la ,convencin1 y el hbito de una abominable perversin retrica se ve aparecer por todas partes1 como la piel felina del jacobinismo1 es imposible dejar de relacionar1 como los radios que parten de un mismo centro1 como los accidentes de una misma insania1 el extravo del gusto1 el vrtigo del sentido moral y la limitacin fantica de la razn4 ,indudablemente1 ninguno ms seguro entre los resultados de la esttica que el que nos ensea a distinguir en la esfera de lo relativo1 lo bueno y lo verdadero de lo hermoso1 y a aceptar la posibilidad de una belleza del mal y del error4 ,pero no se necesita desconocer esta verdad1 definitivamente verdadera1 para creer en el encadenamiento simptico de todos aquellos altos fines del alma1 y considerar a cada uno de ellos como el punto de partida1 no nico1 pero s ms seguro1 de donde sea posible dirigirse al encuentro de los otros4 ,la idea de un superior acuerdo entre el buen gusto y el sentido moral es1 pues1 exacta1 lo mismo en el espritu de los individuos que en el espritu de las sociedades4 ,por lo que respecta a estas ltimas1 esa relacin podra tener su smbolo en la que ,rosenkranz afirmaba existir entre la libertad y el orden moral1 por una parte1 y por la otra1 la belleza de las formas humanas como un resultado del desarrollo de las razas en el tiempo4 ,esa belleza tpica refleja1 para el pensador hegeliano1 el efecto ennoblecedor de la libertad2 la esclavitud afea al mismo tiempo que envilece2 la conciencia de su armonioso desenvolvimiento imprime a las razas libres el sello exterior de la hermosura4 ,en el carcter de los pueblos1 los dones derivados de un gusto fino1 el dominio de las formas graciosas1 la delicada aptitud de interesar1 la virtud de hacer amables las ideas1 se identifican1 adems1 con el genio de la propaganda--es decir1 con el don poderoso de la universalidad4 ,bien sabido es que1 en mucha parte1 a la posesin de aquellos atributos escogidos1 debe referirse la significacin humana que el espritu francs acierta a comunicar a cuanto elige y consagra--4 ,las ideas adquieren alas potentes y veloces1 no en el helado seno de la abstraccin1 sino en el luminoso y clido ambiente de la forma4 ,su superioridad de difusin1 su prevalencia a veces1 dependen de que las ,gracias las hayan baado con su luz4 ,tal as1 en las evoluciones de la vida1 esas encantadoras exterioridades de la ,naturaleza1 que parecen representar1 exclusivamente1 la ddiva de una caprichosa superfluidad--la msica1 el pintado plumaje de las aves2 y como reclamo para el insecto propagador del polen fecundo1 el matiz de las flores1 su perfume--han desempeado1 entre los elementos de la concurrencia vital1 una funcin realsima2 puesto que significando una superioridad de motivos1 una razn de preferencia para las atracciones del amor1 han hecho prevalecer1 dentro de cada especie1 a los seres mejor dotados de hermosura sobre los menos ventajosamente dotados4 ,para un espritu en que exista el amor instintivo de lo bello1 hay1 sin duda1 cierto gnero de mortificacin1 en resignarse a defenderle por medio de una serie de argumentos que se funden en otra razn1 en otro principio1 que el mismo irresponsable y desinteresado amor de la belleza1 en la que halla su satisfaccin uno de los impulsos fundamentales de la existencia racional4 ,infortunadamente1 este motivo superior pierde su imperio sobre un inmenso nmero de hombres1 a quienes es necesario ensear el respeto debido a ese amor del cual no participan1 revelndoles cules son las relaciones que lo vinculan a otros gneros de intereses humanos4--,para ello deber lucharse muy a menudo con el concepto vulgar de estas relaciones4 ,en efecto3 todo lo que tienda a suavizar los contornos del carcter social y las costumbres2 a aguzar el sentido de la belleza2 a hacer del gusto una delicada impresionabilidad del espritu y de la gracia una forma universa de la actividad1 equivale1 para el criterio de muchos devotos de lo severo o de lo til1 a menoscabar el temple varonil y heroico de las sociedades1 por una parte1 su capacidad utilitaria y positiva1 por la otra4--,he ledo en ,los trabajadores del mar1 que cuando un buque de vapor surc por primera vez las ondas del ,canal de la ,mancha1 los campesinos de ,jrsey lo anatematizaban en nombre de una tradicin popular que consideraba elementos irreconciliables y destinados fatdicamente a la discordia1 el agua y el fuego4--,el criterio comn abunda en la creencia de enemistades parecidas4 ,si os proponis vulgarizar el respeto por lo hermoso1 empezad por hacer comprender la posibilidad de un armnico concierto de todas las legtimas actividades humanas1 y esa ser ms fcil tarea que la de convertir directamente el amor de la hermosura1 por ella misma1 en atributo de la multitud4 ,para que la mayora de los hombres no se sientan inclinados a expulsar a las golondrinas de la casa1 siguiendo el consejo de ,pitgoras1 es necesario argumentarles1 no con la gracia monstica del ave ni su leyenda de virtud1 sino con que la permanencia de sus nidos no es en manera alguna inconciliable con la seguridad de los tejados4 99 99 99 ,a la concepcin de la vida racional que se funda en el libre y armonioso desenvolvimiento de nuestra naturaleza1 e incluye1 por lo tanto1 entre sus fines esenciales1 el que se satisface con la contemplacin sentida de lo hermoso1 se opone--como norma de la conducta humana--la concepcin utilitaria1 por la cual nuestra actividad1 toda entera1 se orienta en relacin a la inmediata finalidad del inters4 ,la inculpacin del utilitarismo estrecho que suele dirigirse al espritu de nuestro siglo1 en nombre del ideal1 y con rigores de anatema1 se funda1 en parte1 sobre el desconocimiento de que sus titnicos esfuerzos por la subordinacin de las fuerzas de la ,naturaleza a la voluntad humana y por la extensin del bienestar material1 son un trabajo necesario que preparar1 como el laborioso enriquecimiento de una tierra agotada1 la florescencia de idealismos futuros4 ,la transitoria predominancia de esa funcin de utilidad que ha absorbido a la vida agitada y febril de estos cien aos sus ms potentes energas1 explica1 sin embargo--ya que no las justifique--1 muchas nostalgias dolorosas1 muchos descontentos y agravios de la inteligencia1 que se traducen1 bien por una melanclica y exaltada idealizacin de lo pasado1 bien por una desesperanza cruel del porvenir4 ,hay por ello un fecundsimo1 un bienaventurado pensamiento1 en el propsito de cierto grupo de pensadores de las ltimas generaciones--entre los cuales slo quiero citar una vez ms la noble figura de ,guyau--que han intentado sellar la reconciliacin definitiva de las conquistas del siglo con la renovacin de muchas viejas devociones humanas1 y que han invertido en esa obra bendita tantos tesoros de amor como de genio4 ,con frecuencia habris odo atribuir a dos causas fundamentales el desborde del espritu de utilidad que da su nota a la fisonoma moral del siglo presente1 con menoscabo de la consideracin esttica y desinteresada de la vida4 ,las revelaciones de la ciencia de la ,naturaleza--que1 segn intrpretes1 ya adversos1 ya favorables a ella1 convergen a destruir toda idealidad por su base--son la una2 la universal difusin y el triunfo de las ideas democrticas1 la otra4 ,yo me propongo hablaros exclusivamente de esta ltima causa1 porque confo en que vuestra primera iniciacin en las revelaciones de la ciencia ha sido dirigida como para preservaros del peligro de una interpretacin vulgar4--,sobre la democracia pesa la acusacin de guiar a la humanidad1 mediocrizndola1 a un ,sacro ,imperio del utilitarismo4 ,la acusacin se refleja con vibrante intensidad en las pginas--para m siempre llenas de un sugestivo encanto--del ms amable entre los maestros del espritu moderno2 en las seductoras pginas de ,renn1 a cuya autoridad ya me habis odo varias veces referirme y de quien pienso volver a hablaros a menudo4--,leed a ,renn1 aquellos de vosotros que lo ignoris todava1 y habris de amarle como yo4--,nadie como l me parece1 entre los modernos1 dueo de ese arte de ensear con gracia1 que ,anatole ,france considera divino4 ,nadie ha acertado como l a hermanar1 con la irona1 la piedad4 ,aun en el rigor del anlisis1 sabe poner la uncin del sacerdote4 ,aun cuando ensea a dudar1 su suavidad exquisita tiende una onda balsmica sobre la duda4 ,sus pensamientos suelen dilatarse1 dentro de nuestra alma1 con ecos tan inefables y tan vagos1 que hacen pensar en una religiosa msica de ideas4 ,por su infinita comprensibilidad ideal1 acostumbran las clasificaciones de la crtica a personificar en l el alegre escepticismo de los dilettanti que convierten en traje de mscara la capa del filsofo2 pero si alguna vez intimis dentro de su espritu1 veris que la tolerancia vulgar de los escpticos se distingue de su tolerancia como la hospitalidad galante de un saln del verdadero sentimiento de la caridad4 ,piensa1 pues1 el maestro que una alta preocupacin por los intereses ideales de la especie es opuesta del todo al espritu de la democracia4 ,piensa que la concepcin de la vida1 en una sociedad donde ese espritu domine1 se ajustar progresivamente a la exclusiva persecucin del bienestar material como beneficio propagable al mayor nmero de personas4 ,segn l1 siendo la democracia la entronizacin de ,calibn1 ,ariel no puede menos que ser el vencido de ese triunfo4--,abundan afirmaciones semejantes a estas de ,renn1 en la palabra de muchos de los ms caracterizados representantes que los intereses de la cultura esttica y la seleccin del espritu tienen en el pensamiento contemporneo4 ,as1 ,bourget se inclina a creer que el triunfo universal de las instituciones democrticas har perder a la civilizacin en profundidad lo que la hace ganar en extensin4 ,ve su forzoso trmino en el imperio de un individualismo mediocre4 ,quien dice democracia--agrega el sagaz autor de ,andrs ,cornelis--1 dice desenvolvimiento progresivo de las tendencias individuales y disminucin de la cultura4--,hay en la cuestin que plantean estos juicios severos un inters vivsimo para los que amamos--al mismo tiempo--por convencimiento1 la obra de la ,revolucin1 que en nuestra ,amrica se enlaza adems con las glorias de su ,gnesis2 y por instinto1 la posibilidad de una noble y selecta vida espiritual que en ningn caso haya de ver sacrificada su serenidad augusta a los caprichos de la multitud4--,para afrontar el problema1 es necesario empezar por reconocer que cuando la democracia no enaltece su espritu por la influencia de una fuerte preocupacin ideal que comparta su imperio con la preocupacin de los intereses materiales1 ella conduce fatalmente a la privanza de la mediocridad1 y carece1 ms que ningn otro rgimen1 de eficaces barreras con las cuales asegurar1 dentro de un ambiente adecuado1 la inviolabilidad de la alta cultura4 ,abandonada a s misma--sin la constante rectificacin de una activa autoridad moral que la depure y encauce sus tendencias en el sentido de la dignificacin de la vida--la democracia extinguir gradualmente toda idea de superioridad que no se traduzca en una mayor y ms osada aptitud para las luchas del inters1 que son entonces la forma ms innoble de las brutalidades de la fuerza--4 ,la seleccin espiritual1 el enaltecimiento de la vida por la presencia de estmulos desinteresados1 el gusto1 el arte1 la suavidad de las costumbres1 el sentimiento de admiracin por todo perseverante propsito ideal y de acatamiento a toda noble supremaca1 sern como debilidades indefensas all donde la igualdad social1 que ha destrudo las jerarquas imperativas e infundadas1 no las substituya con otras1 que tengan en la influencia moral su nico modo de dominio y su principio en una clasificacin racional4 ,toda igualdad de condiciones es en el orden de las sociedades1 como toda homogeneidad en el de la ,naturaleza1 un equilibrio instable4 ,desde el momento en que haya realizado la democracia su obra de negacin con el allanamiento de las superioridades injustas1 la igualdad conquistada no puede significar para ella sino un punto de partida4 ,resta la afirmacin4 ,y lo afirmativo de la democracia y su gloria consistirn en suscitar1 por eficaces estmulos1 en su seno1 la revelacin y el dominio de las verdaderas superioridades humanas4 ,con relacin a las condiciones de la vida de ,amrica1 adquiere esta necesidad de precisar el verdadero concepto de nuestro rgimen social un doble imperio4 ,el presuroso crecimiento de nuestras democracias por la incesante agregacin de una enorme multitud cosmopolita2 por la influencia inmigratoria1 que se incorpora a un ncleo an dbil para verificar un activo trabajo de asimilacin y encauzar el torrente humano con los medios que ofrecen la solidez secular de la estructura social1 el orden poltico seguro y los elementos de una cultura que haya arraigado ntimamente1 nos expone en el porvenir a los peligros de la degeneracin democrtica1 que ahoga bajo la fuerza ciega del ncleo toda nocin de calidad2 que desvanece en la conciencia de las sociedades todo justo sentimiento del orden2 y que1 librando su ordenacin jerrquica a la torpeza del acaso1 conduce forzosamente a hacer triunfar las ms injustificadas e innobles de las supremacas4 ,es indudable que nuestro inters egosta debera llevarnos--a falta de virtud--a ser hospitalarios4 ,ha tiempo que la suprema necesidad de colmar el vaco moral del desierto1 hizo decir a un publicista ilustre que1 en ,amrica1 gobernar es poblar4--,pero esta frmula famosa encierra una verdad contra cuya estrecha interpretacin es necesario prevenirse1 porque conducira a atribuir una incondicional eficacia civilizadora al valor cuantitativo de la muchedumbre4--,gobernar es poblar1 asimilando1 en primer trmino2 educando y seleccionando1 despus4--,si la aparicin y el florecimiento1 en la sociedad1 de las ms elevadas actividades humanas1 de las que determinan la alta cultura1 requieren como condicin indispensable la existencia de una poblacin cuantiosa y densa1 es precisamente porque esa importancia cuantitativa de la poblacin1 dando lugar a la ms completa divisin del trabajo1 posibilita la formacin de fuertes elementos dirigentes que hagan efectivo el dominio de la calidad sobre el nmero4--,la multitud1 la masa annima1 no es nada por s misma4 ,la multitud ser un instrumento de barbarie o de civilizacin1 segn carezca o no del coeficiente de una alta direccin moral4 ,hay una verdad profunda en el fondo de la paradoja de merson1 que exige que cada pas del globo sea juzgado segn la minora y no segn la mayora de sus habitantes4 ,la civilizacin de un pueblo adquiere su carcter1 no de las manifestaciones de su prosperidad o de su grandeza material1 sino de las superiores maneras de pensar y de sentir que dentro de ellas son posibles2 y ya observaba ,comte1 para mostrar cmo en cuestiones de intelectualidad1 de moralidad1 de sentimiento1 sera insensato pretender que la calidad pueda ser substituda en ningn caso por el nmero1 que ni de la acumulacin de muchos espritus vulgares se obtendr jams el equivalente de un cerebro de genio1 ni de la acumulacin de muchas virtudes mediocres el equivalente de un rasgo de abnegacin o de herosmo4--,al instituir nuestra democracia la universalidad y la igualdad de derechos1 sancionara1 pues1 el predominio innoble del nmero1 si no cuidase de mantener muy en alto la nocin de las legtimas superioridades humanas1 y de hacer1 de la autoridad vinculada al voto popular1 no la expresin del sofisma de la igualdad absoluta1 sino1 segn las palabras que recuerdo de un joven publicista francs1 la consagracin de la jerarqua1 emanando de la libertad4 ,la oposicin entre el rgimen de la democracia y la alta vida del espritu es una realidad fatal cuando aquel rgimen significa el desconocimiento de las desigualdades legtimas y la substitucin de la fe en el herosmo--en el sentido de ,carlyle--por una concepcin mecnica de gobierno4--,todo lo que en la civilizacin es algo ms que un elemento de superioridad material y de prosperidad econmica1 constituye un relieve que no tarda en ser allanado cuando la autoridad moral pertenece al espritu de la mediana4--,en ausencia de la barbarie irruptora que desata sus hordas sobre los faros luminosos de la civilizacin1 con heroica y a veces regeneradora grandeza1 la alta cultura de las sociedades debe precaverse contra la obra mansa y disolvente de esas otras hordas pacficas1 acaso acicaladas2 las hordas inevitables de la vulgaridad--cuyo ,atila podra personificarse en ,mr4 ,homais2 cuyo herosmo es la astucia puesta al servicio de una repugnancia instintiva hacia lo grande2 cuyo atributo es el rasero nivelador--4 ,siendo la indiferencia inconmovible y la superioridad cuantitativa1 las manifestaciones normales de su fuerza no son por eso incapaces de llegar a la ira pica y de ceder a los impulsos de la acometividad4 ,charles ,morice las llama entonces falanges de ,prudhommes feroces que tienen por lema la palabra ,mediocridad y marchan animadas por el odio de lo extraordinario4 ,encumbrados1 esos ,prudhommes harn de su voluntad triunfante una partida de caza1 organizada contra todo lo que manifieste la aptitud y el atrevimiento del vuelo4 ,su frmula social ser una democracia que conduzca a la consagracin del pontfice ,cualquiera1 a la coronacin del monarca ,uno de tantos4 ,odiarn en el mrito una rebelda4 ,en sus dominios toda noble superioridad se hallar en las condiciones de la estatua de mrmol colocada a la orilla de un camino fangoso1 desde el cual le enva un latigazo de cieno el carro que pasa4 ,ellos llamarn al dogmatismo del sentido vulgar1 sabidura2 gravedad1 a la mezquina aridez del corazn2 criterio sano1 a la adaptacin perfecta a lo mediocre2 y despreocupacin viril1 al mal gusto4--,su concepcin de la justicia los llevara a substituir1 en la historia1 la inmortalidad del grande hombre1 bien con la identidad de todos en el olvido comn1 bien con la memoria igualitaria de ,mitrdates1 de quien se cuenta que conservaba en el recuerdo los nombres de todos sus soldados4 ,su manera de republicanismo se satisfara dando autoridad decisiva al procedimiento probatorio de ,fox1 que acostumbraba experimentar sus proyectos en el criterio del diputado que le pareca la ms perfecta personificacin del country-gentleman1 por la limitacin de sus facultades y la rudeza de sus gustos4 ,con ellos se estar en las fronteras de la zoocracia1 de que habl una vez ,baudelaire4 ,la ,titania de ,shakespeare1 poniendo un beso en la cabeza asinina1 podra ser el emblema de la ,libertad que otorga su amor a los mediocres4 ,jams1 por medio de una conquista ms fecunda1 podr llegarse a un resultado ms fatal6 ,embriagad al repetidor de las irreverencias de la mediana que veis pasar por vuestro lado2 tentadle a hacer de hroe2 convertid su apacibilidad burocrtica en vocacin de redentor1 y tendris entonces la hostilidad rencorosa e implacable contra todo lo hermoso1 contra todo lo digno1 contra todo lo delicado del espritu humano1 que repugna todava ms que el brbaro derramamiento de la sangre en la tirana jacobina1 que ante su tribunal convierte en culpas la sabidura de ,lavoisier1 el genio de ,chnier1 la dignidad de ,malesherbes1 que1 entre los gritos habituales en la ,convencin1 hace oir las palabras3--,desconfiad de ese hombre1 que ha hecho un libro6--y que refiriendo el ideal de la sencillez democrtica al primitivo estado de naturaleza de ,rousseau1 podra elegir el smbolo de la discordia que establece entre la democracia y la cultura en la vieta con que aquel sofista genial hizo acompaar la primera edicin de su famosa diatriba contra las artes y las ciencias en nombre de la moralidad de las costumbres2 un stiro imprudente que1 pretendiendo abrazar1 vido de luz1 la antorcha que lleva en su mano ,prometeo1 oye al titn-filntropo que su fuego es mortal a quien le toca4 ,la ferocidad igualitaria no ha manifestado sus violencias en el desenvolvimiento democrtico de nuestro siglo1 ni se ha opuesto en formas brutales a la serenidad y la independencia de la cultura intelectual4 ,pero1 a la manera de una bestia feroz1 en cuya posteridad domesticada hubirase cambiado la acometividad en mansedumbre artera e innoble1 el igualitarismo1 en la forma mansa de la tendencia a lo utilitario y lo vulgar1 puede ser un objeto real de acusacin contra la democracia del siglo ,,xix4 ,no se ha detenido ante ella ningn espritu delicado y sagaz a quien no hayan hecho pensar angustiosamente algunos de sus resultados en el aspecto social y en el poltico4 ,expulsando con indignada energa del espritu humano aquella falsa concepcin de la igualdad que sugiri los delirios de la ,revolucin1 el alto pensamiento contemporneo ha mantenido al mismo tiempo1 sobre la realidad y sobre la teora de la democracia1 una inspeccin severa que os permite a vosotros1 los que colaboraris en la obra del futuro1 fijar vuestro punto de partida1 no ciertamente para destruir1 sino para educar el espritu del rgimen que encontris en pie4 ,desde que nuestro siglo asumi personalidad e independencia en la evolucin de las ideas1 mientras el idealismo alemn rectificaba la utopa igualitaria de la filosofa del siglo ,,xviii y sublimaba1 si bien con viciosa tendencia cesarista1 el papel reservado en la historia a la superioridad individual1 el positivismo de ,comte1 desconociendo a la igualdad democrtica otro carcter que el de un disolvente transitorio de las desigualdades antiguas y negando con igual conviccin la eficacia definitiva de la soberana popular1 buscaba en los principios de las clasificaciones naturales el fundamento de la clasificacin social que habra de substituir a las jerarquas recientemente destrudas4--,la crtica de la realidad democrtica toma formas severas en la generacin de ,taine y de ,renn4 ,sabis que a este delicado y bondadoso ateniense slo complaca la igualdad de aquel rgimen social1 siendo1 como en ,atenas1 una igualdad de semidioses4 ,en cuanto a ,taine1 es quien ha escrito los ,orgenes de la ,francia contempornea2 y si1 por una parte1 su concepcin de la sociedad como un organismo1 le conduce lgicamente a rechazar toda idea de uniformidad que se oponga al principio de las dependencias y las subordinaciones orgnicas1 por otra parte su finsimo instinto de seleccin intelectual le lleva a abominar de la invasin de las cumbres por la multitud4 ,la gran voz de ,carlyle haba predicado ya1 contra toda niveladora irreverencia1 la veneracin del herosmo1 entendiendo por tal el culto de cualquier noble superioridad4 merson refleja esa voz en el seno de la ms positivista de las democracias4 ,la ciencia nueva habla de seleccin como de una necesidad de todo progreso4 ,dentro del arte1 que es donde el sentido de lo selecto tiene su ms natural adaptacin1 vibran con honda resonancia las notas que acusan el sentimiento1 que podramos llamar de extraeza1 del espritu1 en medio de las modernas condiciones de la vida4 ,para escucharlas1 no es necesario aproximarse al parnasianismo de estirpe delicada y enferma1 a quien un aristocrtico desdn de lo presente llev a la reclusin en lo pasado4 ,entre las inspiraciones constantes de ,flaubert--de quien se acostumbra a derivar directamente la ms democratizada de las escuelas literarias--1 ninguna ms intensa que el odio de la mediocridad envalentonada por la nivelacin y de la tirana irresponsable del nmero4--,dentro de esa contempornea literatura del ,norte1 en la cual la preocupacin por las altas cuestiones sociales es tan viva1 surge a menudo la expresin de la misma idea1 del mismo sentimiento2 ,ibsen desarrolla la altiva arenga de su ,stckmann alrededor de la afirmacin de que las mayoras compactas son el peligro ms peligroso de la libertad y la verdad2 y el formidable ,nietzsche opone al ideal de una humanidad mediotizada la apoteosis de las almas que se yerguen sobre el nivel de la humanidad como una viva marea4--,el anhelo vivsimo por una rectificacin del espritu social que asegure a la vida de la heroicidad y el pensamiento un ambiente ms puro de dignidad y de justicia1 vibra hoy por todas partes1 y se dira que constituye uno de los fundamentales acordes que este ocaso de siglo propone para las armonas que ha de componer el siglo venidero4 ,y sin embargo1 el espritu de la democracia es1 esencialmente1 para nuestra civilizacin1 un principio de vida contra el cual sera intil rebelarse4 ,los descontentos sugeridos por las imperfecciones de su forma histrica actual han llevado a menudo a la injusticia con lo que aquel rgimen tiene de definitivo y de fecundo4 ,as1 el aristocratismo sabio de ,renn formula la ms explcita condenacin del principio fundamental de la democracia3 la igualdad de derechos2 cree a este principio irremisiblemente divorciado de todo posible dominio de la superioridad intelectual1 y llega hasta a sealar en l1 con una enrgica imagen1 las antpodas de las vas de ,dios--puesto que ,dios no ha querido que todos viviesen en el mismo grado la vida del espritu--4 ,estas paradojas injustas del maestro1 complementadas por su famoso ideal de una oligarqua omnipotente de hombres sabios1 son comparables a la reproduccin exagerada y deformada1 en el sueo1 de un pensamiento real y fecundo que nos ha preocupado en la vigilia4--,desconocer la obra de la democracia en lo esencial1 porque1 aun no terminada1 no ha llegado a conciliar definitivamente su empresa de igualdad con una fuerte garanta social de seleccin1 equivale a desconocer la obra1 paralela y concorde1 de la ciencia1 porque interpretada con el criterio estrecho de una escuela1 ha podido daar alguna vez al espritu de religiosidad o al espritu de poesa4--,la democracia y la ciencia son1 en efecto1 los dos insustitubles soportes sobre los que nuestra civilizacin descansa1 o1 expresndolo con una frase de ,bourget1 las dos obreras de nuestros destinos futuros4 ,en ellas somos1 vivimos1 nos movemos4 ,siendo1 pues1 insensato pensar1 como ,renn1 en obtener una consagracin ms positiva de todas las superioridades morales1 la realidad de una razonada jerarqua1 el dominio eficiente de las altas dotes de la inteligencia y de la voluntad1 por la destruccin de la igualdad democrtica1 slo cabe pensar en la educacin de la democracia y su reforma4 ,cabe pensar en que progresivamente se encarnen1 en los sentimientos del pueblo y sus costumbres1 la idea de las subordinaciones necesarias1 la nocin de las superioridades verdaderas1 el culto consciente y espontneo de todo lo que multiplica1 a los ojos de la razn1 la cifra del valor humano4 ,la educacin popular adquiere1 considerada en relacin a tal obra1 como siempre que se las mira con el pensamiento del porvenir1 un inters supremo,b4 ,es en la escuela1 por cuyas manos procuramos que pase la dura arcilla de las muchedumbres1 donde est la primera y ms generosa manifestacin de la equidad social1 que consagra para todos la accesibilidad del saber y de los medios ms eficaces de superioridad4 ,ella debe complementar tan noble cometido1 haciendo objetos de una educacin preferente y cuidadosa el sentido del orden1 la idea y la voluntad de la justicia1 el sentimiento de las legtimas autoridades morales4 ,nota ,b3 ,plus l'instruction se rpand1 plus elle doit faire de part aux ides gnrales et gnreuses4 ,on croit que l'instruction populaire doit tre terre terre4 ,c'est le contraire qui est la vrit4--,fouille3 ,l'ide moderne du droit1 ,lib4 #e41 ,,iv4 ,ninguna distincin ms fcil de confundirse y anularse en el espritu de pueblo que la que ensea que la igualdad democrtica puede significar una igual posibilidad1 pero nunca una igual realidad1 de influencia y de prestigio1 entre los miembros de una sociedad organizada4 ,en todos ellos hay un derecho idntico para aspirar a las superioridades morales que deben dar razn y fundamento a las superioridades efectivas2 pero slo a los que han alcanzado realmente la posesin de las primeras1 debe ser concedido el premio de las ltimas4 ,el verdadero1 el digno concepto de la igualdad1 reposa sobre el pensamiento de que todos los seres racionales estn dotados por naturaleza de facultades capaces de un desenvolvimiento noble4 ,el deber del ,estado consiste en colocar a todos los miembros de la sociedad en distintas condiciones de tender a su perfeccionamiento4 ,el deber del ,estado consiste en predisponer los medios propios para provocar1 uniformemente1 la revelacin de las superioridades humanas1 donde quiera que existan4 ,de tal manera1 ms all de esta igualdad inicial1 toda desigualdad estar justificada1 porque ser la sancin de las misteriosas elecciones de la ,naturaleza o del esfuerzo meritorio de la voluntad4--,cuando se la concibe de este modo1 la igualdad democrtica1 lejos de oponerse a la seleccin de las costumbres y de las ideas1 es el ms eficaz instrumento de seleccin espiritual1 es el ambiente providencial de la cultura4 ,la favorecer todo lo que favorezca al predominio de la energa inteligente4 ,no en distinto sentido pudo afirmar ,tocqueville que la poesa1 la elocuencia1 las gracias del espritu1 los fulgores de la imaginacin1 la profundidad del pensamiento1 todos esos dones del alma1 repartidos por el cielo al acaso1 fueron colaboradores en la obra de la democracia1 y la sirvieron1 aun cuando se encontraron de parte de sus adversarios1 porque convergieron todos a poner de relieve la natural1 la no heredada grandeza1 de que nuestro espritu es capaz4--,la emulacin1 que es el ms poderoso estmulo entre cuantos pueden sobreexcitar1 lo mismo la vivacidad del pensamiento que la de las dems actividades humanas1 necesita1 a la vez1 de la igualdad en el punto de partida para producirse1 y de la desigualdad que aventajar a los ms aptos y mejores como objeto final4 ,slo un rgimen democrtico puede conciliar en su seno esas dos condiciones de la emulacin1 cuando no degenera en nivelador igualitarismo y se limita a considerar como un hermoso ideal de perfectibilidad una futura equivalencia de los hombres por su ascensin al mismo grado de cultura4 ,racionalmente concebida1 la democracia admite siempre un imprescriptible elemento aristocrtico1 que consiste en establecer la superioridad de los mejores1 asegurndola sobre el consentimiento libre de los asociados4 ,ella consagra1 como las aristocracias1 la distincin de calidad2 pero las resuelve a favor de las calidades realmente superiores--las de la virtud1 el carcter1 el espritu--1 y sin pretender inmovilizarlas en clases constitudas aparte de las otras1 que mantengan a su favor el privilegio execrable de la casta1 renueva sin cesar su aristocracia dirigente en las fuentes vivas del pueblo y la hace aceptar por la justicia y el amor4 ,reconociendo1 de tal manera1 en la seleccin y la predominancia de los mejor dotados una necesidad de todo progreso1 excluye de esa ley universal de la vida1 al sancionarla en el orden de la sociedad1 el efecto de humillacin y de dolor que es1 en las concurrencias de la ,naturaleza y en las de las otras organizaciones sociales1 el duro lote del vencido4 ,la gran ley de la seleccin natural--ha dicho luminosamente ,fouille--continuar realizndose en el seno de las sociedades humanas1 slo que ella se realizar de ms en ms por va de libertad4--,el carcter odioso de las aristocracias tradicionales se originaba de que ellas eran injustas1 por su fundamento1 y opresoras1 por cuanto su autoridad era una imposicin4 ,hoy sabemos que no existe otro lmite legtimo para la igualdad humana1 que el que consiste en el dominio de la inteligencia y la virtud1 consentido por la libertad de todos4 ,pero sabemos tambin que es necesario que este lmite exista en realidad4--,por otra parte1 nuestra concepcin cristiana de la vida nos ensea que las superioridades morales1 que son un motivo de derechos1 son principalmente un motivo de deberes1 y que todo espritu superior se debe a los dems en igual proporcin que los excede en capacidad de realizar el bien4 ,el anti-igualitarismo de ,nietzsche--que tan profundo surco seala en la que podramos llamar nuestra moderna literatura de ideas--1 ha llevado a su poderosa reivindicacin de los derechos que l considera implcitos en las superioridades humanas1 un abominable1 un reaccionario espritu2 puesto que1 negando toda fraternidad1 toda piedad1 pone en el corazn del super hombre a quien endiosa un menosprecio satnico para los desheredados y los dbiles2 legitima en los privilegiados de la voluntad y de la fuerza el ministerio del verdugo2 y con lgica resolucin llega1 en ltimo trmino1 a afirmar que la sociedad no existe para s sino para sus elegidos4--,no es1 ciertamente1 esta concepcin monstruosa la que puede oponerse1 como lbaro1 al falso igualitarismo que aspira a la nivelacin de todos por la comn vulgaridad4 ,por fortuna1 mientras exista en el mundo la posibilidad de disponer dos trozos de madera en forma de cruz--es decir3 siempre--1 la ,humanidad seguir creyendo que es el amor el fundamento de todo orden estable y que la superioridad jerrquica en el orden no debe ser sino una superior capacidad de amar4 ,fuente de inagotables inspiraciones morales1 la ciencia nueva nos sugiere1 al esclarecer las leyes de la vida1 cmo el principio democrtico puede conciliarse1 en la organizacin de las colectividades humanas1 con una aristarqua de la moralidad y la cultura4--,por una parte--1 como lo ha hecho notar1 una vez ms1 en un simptico libro ,henri ,brenger--1 las afirmaciones de la ciencia contribuyen a sancionar y fortalecer en la sociedad el espritu de la democracia1 revelando cunto es el valor natural del esfuerzo colectivo2 cul la grandeza de la obra de los pequeos2 cun inmensa la parte de accin reservada al colaborador annimo y obscuro en cualquiera manifestacin del desenvolvimiento universal4 ,realza1 no menos que la revelacin cristiana1 la dignidad de los humildes esta nueva revelacin1 que atribuye1 en la naturaleza1 a la obra de los infinitamente pequeos1 a la labor del nummulite y el briozo en el fondo obscuro del abismo1 la construccin de los cimientos geolgicos2 que hace surgir de la vibracin de la clula informe y primitiva todo el impulso ascendente de las formas orgnicas2 que manifiesta el poderoso papel que en nuestra vida psquica es necesario atribuir a los fenmenos ms inaparentes y ms vagos1 aun a las fugaces percepciones de que no tenemos conciencia2 y que1 llegando a la sociologa y a la historia1 restituye al herosmo1 a menudo abnegado1 de las muchedumbres1 la parte que le negaba el silencio en la gloria del hroe individual1 y hace patente la lenta acumulacin de las investigaciones que1 al travs de los siglos1 en la sombra1 en el taller1 o el laboratorio de obreros olvidados1 preparan los hallazgos del genio4 ,pero a la vez que manifiesta as la inmortal eficacia del esfuerzo colectivo y dignifica la participacin de los colaboradores ignorados en la obra universal1 la ciencia muestra cmo en la inmensa sociedad de las cosas y los seres1 es una necesaria condicin de todo progreso el orden jerrquico2 son un principio de la vida las relaciones de dependencia y de subordinacin entre los componentes individuales de aquella sociedad y entre los elementos de la organizacin del individuo2 y es1 por ltimo1 una necesidad inherente a la ley universal de imitacin1 si se la relaciona con el perfeccionamiento de las sociedades humanas1 la presencia1 en ellas1 de modelos vivos e influyentes1 que las realcen por la progresiva generalizacin de su superioridad4 ,para mostrar ahora cmo ambas enseanzas universales de la ciencia pueden traducirse en hechos1 concilindose1 en la organizacin y en el espritu de la sociedad1 basta insistir en la concepcin de una democracia noble1 justa2 de una democracia dirigida por la nocin y el sentimiento de las verdaderas superioridades humanas2 de una democracia en la cual la supremaca de la inteligencia y la virtud--nicos lmites para la equivalencia meritoria de los hombres--1 reciba su autoridad y su prestigio de la libertad1 y descienda sobre las multitudes en la efusin bienhechora del amor4 ,al mismo tiempo que conciliar aquellos dos grandes resultados de la observacin del orden natural1 se realizar dentro de una sociedad semejante--segn lo observa1 en el mismo libro de que os hablaba1 ,brenger--la armona de los dos impulsos histricos que han comunicado a nuestra civilizacin sus caracteres esenciales1 los principios reguladores de su vida4--,del espritu del cristianismo nace1 efectivamente1 el sentimiento de igualdad1 viciado por cierto asctico menosprecio de la seleccin espiritual y la cultura4 ,de la herencia de las civilizaciones clsicas nacen el sentido del orden1 de la jerarqua y el respeto religioso del genio1 viciados por cierto aristocrtico desdn de los humildes y los dbiles4 ,el porvenir sintetizar ambas sugestiones del pasado en una frmula inmortal4 ,la democracia entonces habr triunfado definitivamente4 ,y ella que1 cuando amenaza con lo innoble del rasero nivelador1 justifica las protestas airadas y las amargas melancolas de los que creyeron sacrificados por su triunfo toda distincin intelectual1 todo ensueo de arte1 toda delicadeza de la vida1 tendr1 an ms que las viejas aristocracias1 inviolables seguros para el cultivo de las flores del alma que se marchitan y perecen en el ambiente de la vulgaridad y entre las impiedades del tumulto4 99 99 99 ,la concepcin utilitaria1 como idea del destino humano1 y la igualdad en lo mediocre1 como norma de la proporcin social1 componen1 ntimamente relacionadas1 la frmula de lo que ha solido llamarse en ,europa el espritu de americanismo4--,es imposible meditar sobre ambas inspiraciones de la conducta y la sociabilidad1 y compararlas con las que les son opuestas1 sin que la asociacin traiga con insistencia a la mente la imagen de esa democracia formidable y fecunda que all en el ,norte ostenta las manifestaciones de su prosperidad y su poder1 como una deslumbradora prueba que abona en favor de la eficacia de sus instituciones y de la direccin de sus ideas4--,si ha podido decirse del utilitarismo que es el verbo del espritu ingls1 los ,estados ,unidos pueden ser considerados la encarnacin del verbo utilitario4 ,y el ,evangelio de este verbo se difunde por todas partes a favor de los milagros materiales del triunfo4 ,hispano-,amrica ya no es enteramente calificable1 con relacin a l1 de tierra de gentiles4 ,la poderosa federacin va realizando entre nosotros una suerte de conquista moral4 ,la admiracin por su grandeza y por su fuerza es un sentimiento que avanza a grandes pasos en el espritu de nuestros hombres dirigentes1 y an ms quiz1 en el de las muchedumbres1 fascinables por la impresin de la victoria4--,y de admirarla se pasa por una transicin facilsima a imitarla4 ,la admiracin y la creencia son ya modos pasivos de imitacin para el psiclogo4 ,la tendencia imitativa de nuestra naturaleza moral--deca ,bagehot--tiene su asiento en aquella parte del alma en que reside la credibilidad4--,el sentido y la experiencia vulgares seran suficientes para establecer por s solos esa sencilla relacin4 ,se imita a aquel en cuya superioridad o cuyo prestigio se cree4--,es as como la visin de una ,amrica deslatinizada por propia voluntad1 sin la extorsin de la conquista1 y regenerada luego a imagen y semejanza del arquetipo del ,norte1 flota ya sobre los sueos de muchos sinceros interesados por nuestro porvenir1 inspira la fruicin con que ellos formulan a cada paso los ms sugestivos paralelos1 y se manifiesta por constantes propsitos de innovacin y de reforma4 ,tenemos nuestra nordomana4 ,es necesario oponerle los lmites que la razn y el sentimiento sealan de consuno4 ,no doy yo a tales lmites el sentido de una absoluta negacin4--,comprendo bien que se adquieran inspiraciones1 luces1 enseanzas1 en el ejemplo de los fuertes2 y no desconozco que una inteligente atencin fijada en lo exterior para reflejar de todas partes la imagen de lo beneficioso y de lo til1 es singularmente fecunda cuando se trata de pueblos que an forman y modelan su entidad nacional4 ,comprendo bien que se aspire a rectificar1 por la educacin perseverante1 aquellos trazos del carcter de una sociedad humana que necesiten concordar con nuevas exigencias de la civilizacin y nuevas oportunidades de la vida1 equilibrando as1 por medio de una influencia innovadora1 las fuerzas de la herencia y la costumbre4--,pero no veo la gloria1 ni en el propsito de desnaturalizar el carcter de los pueblos--su genio personal--para imponerles la identificacin con un modelo extrao al que ellos sacrifiquen la originalidad irreemplazable de su espritu2 ni en la creencia ingenua de que eso pueda obtenerse alguna vez por procedimientos artificiales e improvisados de imitacin4 ,ese irreflexivo traslado de lo que es natural y espontneo en una sociedad al seno de otra1 donde no tenga races ni en la ,naturaleza ni en la historia1 equivala para ,michelet a la tentativa de incorporar1 por simple agregacin1 una cosa muerta a un organismo vivo4 ,en sociabilidad1 como en literatura1 como en arte1 la imitacin inconsulta no har nunca sino deformar las lneas del modelo4 ,el engao de los que piensan haber reproducido en lo esencial el carcter de una colectividad humana1 las fuerzas vivas de su espritu1 y con ellos el secreto de sus triunfos y su prosperidad1 reproduciendo exactamente el mecanismo de sus instituciones y las formas exteriores de sus costumbres1 hace pensar en la ilusin de los principiantes candorosos que se imaginan haberse apoderado del genio del maestro cuando han copiado las formas de su estilo o sus procedimientos de composicin4 ,en ese esfuerzo vano hay1 adems1 no s qu cosa de innoble4 ,gnero de snobismo poltico podra llamarse al afanoso remedo de cuanto hacen los preponderantes y los fuertes1 los vencedores y los afortunados2 gnero de abdicacin servil1 como en la que en algunos de los snobs encadenados para siempre a la tortura de la stira por el libro de ,thackeray1 hace consumirse tristemente las energas de los nimos no ayudados por la ,naturaleza o la fortuna1 en la imitacin impotente de los caprichos y las volubilidades de los encumbrados de la sociedad4--,el cuidado de la independencia interior--la de la personalidad1 la del criterio--es una principalsima forma del respeto propio4 ,suele en los tratados de tica comentarse un precepto moral de ,cicern1 segn el cual forma parte de los deberes humanos el que cada uno de nosotros cuide y mantenga celosamente la originalidad de su carcter personal1 lo que haya en l que lo diferencie y determine1 respetando1 en todo cuanto no sea inadecuado para el bien1 el impulso primario de la ,naturaleza1 que ha fundado en la varia distribucin de sus dones el orden y el concierto del mundo4--,y an me parecera mayor el imperio del precepto si se le aplicase1 colectivamente1 al carcter de las sociedades humanas4 ,acaso oiris decir que no hay un sello propio y definido por cuya permanencia1 por cuya integridad deba pugnarse1 en la organizacin actual de nuestros pueblos4 ,falta tal vez1 en nuestro carcter colectivo1 el contorno seguro de la personalidad4 ,pero en ausencia de esa ndole perfectamente diferenciada y autonmica1 tenemos--los americanos latinos--una herencia de raza1 una gran tradicin tnica que mantener1 un vnculo sagrado que nos une a inmortales pginas de la historia1 confiando a nuestro honor su continuacin en lo futuro4 ,el cosmopolitismo1 que hemos de atacar como una irresistible necesidad de nuestra formacin1 no excluye1 ni ese sentimiento de fidelidad a lo pasado1 ni la fuerza directriz y plasmante con que debe el genio de la raza imponerse en la refundicin de los elementos que constituirn al americano definitivo del futuro4 ,se ha observado ms de una vez que las grandes evoluciones de la historia1 las grandes pocas1 los perodos ms luminosos y fecundos en el desenvolvimiento de la humanidad1 son casi siempre la resultante de dos fuerzas distintas y co-actuales1 que mantienen1 por los concertados impulsos de su oposicin1 el inters y el estmulo de la vida1 los cuales desapareceran1 agotados1 en la quietud de una unidad absoluta4--,as1 sobre los dos polos de ,atenas y ,lacedemonia1 se apoya el eje alrededor del cual gira el carcter de la ms genial y civilizadora de las razas4--,amrica necesita mantener en el presente la dualidad original de su constitucin1 que convierte en realidad de su historia el mito clsico de las dos guilas soltadas simultneamente de uno y otro polo del mundo1 para que llegasen a un tiempo al lmite de sus dominios4 ,esta diferencia genial y emuladora no excluye1 sino que tolera y aun favorece en muchsimos aspectos1 la concordia de la solidaridad4 ,y si una concordia superior pudiera vislumbrarse desde nuestros das como la frmula de un porvenir lejano1 ella no sera debida a la imitacin unilateral--que dira ,tarde--de una raza por otra1 sino a la reciprocidad de sus influencias y al atinado concierto de los atributos en que se funda la gloria de las dos4 ,por otra parte1 en el estudio desapasionado de esa civilizacin que algunos nos ofrecen como nico y absoluto modelo1 hay razones no menos poderosas que las que se fundan en la indignidad y la inconveniencia de una renuncia a todo propsito de originalidad1 para templar los entusiasmos de los que nos exigen su consagracin idoltrica4--,y llego ahora a la relacin que directamente tiene1 con el sentido general de esta pltica ma1 el comentario de semejante espritu de imitacin4 ,todo juicio severo que se formule de los americanos del ,norte debe empezar por rendirles1 como se hara con altos adversarios1 la formalidad caballeresca de un saludo4--,siento fcil mi espritu para cumplirla4--,desconocer sus defectos no me parecera tan insensato como negar sus cualidades4 ,nacidos--para emplear la paradoja usada por ,baudelaire a otro respecto--con la experiencia innata de la libertad1 ellos se han mantenido fieles a la ley de su origen1 y han desenvuelto1 con la precisin y la seguridad de una progresin matemtica1 los principios fundamentales de su organizacin1 dando a su historia una consecuente unidad que1 si bien ha excludo las adquisiciones de aptitudes y mritos distintos1 tiene la belleza intelectual de la lgica4--,la huella de sus pasos no se borrar jams en los anales del derecho humano1 porque ellos han sido los primeros en hacer surgir nuestro moderno concepto de la libertad1 de las inseguridades del ensayo y de las imaginaciones de la utopa1 para convertirla en bronce imperecedero y realidad viviente2 porque han demostrado con su ejemplo la posibilidad de extender a un inmenso organismo nacional la inconmovible autoridad de una repblica2 porque1 con su organizacin federativa1 han revelado--segn la feliz expresin de ,tocqueville--la manera cmo se pueden conciliar con el brillo y el poder de los ,estados grandes la felicidad y la paz de los pequeos4--,suyos son algunos de los rasgos ms audaces con que ha de destacarse en la perspectiva del tiempo la obra de este siglo4 ,suya es la gloria de haber revelado plenamente--acentuando la ms firme nota de belleza moral de nuestra civilizacin--la grandeza y el poder del trabajo2 esa fuerza bendita que la antigedad abandonaba a la abyeccin de la esclavitud y que hoy identificamos con la ms alta expresin de la dignidad humana1 fundada en la conciencia y en la actividad del propio mrito4 ,fuertes1 tenaces1 teniendo la inaccin por oprobio1 ellos han puesto en manos del mechnic de sus talleres y el frmer de sus campos la clava herclea del mito1 y han dado al genio humano una nueva e inesperada belleza1 cindole el mandil de cuero del forjador4 ,cada uno de ellos avanza a conquistar la vida como el desierto los primitivos puritanos4 ,perseverantes devotos de ese culto de la energa individual que hace de cada hombre el artfice de su destino1 ellos han modelado su sociabilidad en un conjunto imaginario de ejemplares de ,rbinson1 que despus de haber fortificado rudamente su personalidad en la prctica de la ayuda propia1 entrarn a componer los filamentos de una urdimbre firmsima4--,sin sacrificarle esa soberana concepcin del individuo1 han sabido hacer al mismo tiempo1 del espritu de asociacin1 el ms admirable instrumento de su grandeza y de su imperio2 y han obtenido de la suma de las fuerzas humanas1 subordinada a los propsitos de la investigacin1 de la filantropa1 de la industria1 resultados tanto ms maravillosos por lo mismo que se consiguen con la ms absoluta integridad de la autonoma personal4--,hay en ellos un instinto de curiosidad despierta e insaciable1 una impaciente avidez de toda luz2 y profesando el amor por la instruccin del pueblo con la obsesin de una monomana gloriosa y fecunda1 han hecho de la escuela el quicio ms seguro de su prosperidad1 y del alma del nio la ms cuidada entre las cosas leves y preciosas4--,su cultura1 que est lejos de ser refinada ni espiritual1 tiene una eficacia admirable siempre que se dirige prcticamente a realizar una finalidad inmediata4 ,no han incorporado a las adquisiciones de la ciencia una sola ley general1 un solo principio2 pero la han hecho maga por las maravillas de sus aplicaciones1 la han agigantado en los dominios de la utilidad1 y han dado al mundo en la caldera de vapor y en la dnamo elctrica1 billones de esclavos invisibles que centuplican1 para servir al ,aladino humano1 el poder de la lmpara maravillosa4--,el crecimiento de su grandeza y de su fuerza1 ser objeto de perdurables asombros para el porvenir4 ,han inventado1 con su prodigiosa aptitud de improvisacin1 un acicate para el tiempo2 y al conjuro de su voluntad poderosa1 surge en un da1 del seno de la absoluta soledad1 la suma de cultura acumulable para la obra de los siglos4--,la libertad puritana1 que les enva su luz desde el pasado1 uni a esta luz el calor de una piedad que an dura4 ,junto a la fbrica y la escuela1 sus fuertes manos han alzado tambin los templos de donde evaporan sus plegarias muchos millones de conciencias libres4 ,ellos han sabido salvar1 en el naufragio de todas las idealidades1 la idealidad ms alta1 guardando viva la tradicin de un sentimiento religioso que1 si no levanta sus vuelos en alas de un espiritualismo delicado y profundo1 sostiene1 en parte1 entre las asperezas del tumulto utilitario1 la rienda firme del sentido moral4--,han sabido tambin guardar1 en medio de los refinamientos de la vida civilizada1 el sello de cierta primitividad robusta4 ,tienen el culto pagano de la salud1 de la destreza1 de la fuerza2 templan y afinan en el msculo el instrumento precioso de la voluntad2 y obligados por su aspiracin insaciable de dominio a cultivar la energa de todas las actividades humanas1 modelan el torso del atleta para el corazn del hombre libre4--,y del concierto de su civilizacin1 del acordado movimiento de su cultura1 surge una dominante nota de optimismo1 de confianza1 de fe1 que dilata los corazones impulsndolos al porvenir bajo la sugestin de una esperanza terca y arrogante2 la nota del ,excelsior y el ,salmo de la vida con que sus poetas han sealado el infalible blsamo contra toda amargura en la filosofa del esfuerzo y de la accin4 ,su grandeza titnica se impone as1 aun a los ms prevenidos por las enormes desproporciones de su carcter o por las violencias recientes de su historia4 ,y por mi parte ya veis que1 aunque no les amo1 les admiro4 ,les admiro1 en primer trmino1 por su formidable capacidad de querer1 y me inclino ante la escuela de voluntad y de trabajo que--como de sus progenitores nacionales dijo ,philarte-,chasles--ellos han institudo4 ,en el principio la accin era4 ,con estas clebres palabras del ,fausto podra empezar un futuro historiador de la poderosa repblica el ,gnesis1 an no concludo1 de su existencia nacional4 ,su genio podra definirse1 como el universo de los dinamistas1 la fuerza en movimiento4 ,tiene1 ante todo y sobre todo1 la capacidad1 el entusiasmo1 la vocacin dichosa de la accin4 ,la voluntad es el cincel que ha esculpido a ese pueblo en dura piedra4 ,sus relieves caractersticos son dos manifestaciones del poder de la voluntad3 la originalidad y la audacia4 ,su historia es1 toda ella1 el arrebato de una actividad viril4 ,su personaje representativo se llama ,yo quiero1 como el superhombre de ,nietzsche4--,si algo le salva colectivamente de la vulgaridad1 es ese extraordinario alarde de energa que lleva a todas partes y con el que imprime cierto carcter de pica grandeza1 aun a las luchas del inters y de la vida material4 ,as de los especuladores de ,chicago y de ,minepolis1 ha dicho ,paul ,bourget que son a la manera de combatientes heroicos en los cuales la aptitud para el ataque y la defensa es comparable a la de un grognard del gran ,emperador4--,y esta energa suprema1 con la que el genio norteamericano parece obtener--hipnotizador audaz--el adormecimiento y la sugestin de los hados1 suele encontrarse aun en las particularidades que se nos presentan como excepcionales y divergentes de aquella civilizacin4 ,nadie negar que ,edgard ,poe es una individualidad anmala y rebelde dentro de su pueblo4 ,su alma escogida representa una partcula inasimilable del alma nacional1 que no en vano se agit entre las otras con la sensacin de una soledad infinita4 ,y1 sin embargo1 la nota fundamental--que ,baudelaire ha sealado profundamente--en el carcter de los hroes de ,poe1 es todava el temple sobrehumano1 la indmita resistencia de la voluntad4 ,cuando ide a ,ligeia1 la ms misteriosa y adorable de sus criaturas1 ,poe simboliz en la luz inextinguible de sus ojos el himno de triunfo de la ,voluntad sobre la ,muerte4 ,adquirido1 con el sincero reconocimiento de cuanto hay de luminoso y grande en el genio de la poderosa nacin1 el derecho de completar respecto a l la frmula de la justicia1 una cuestin llena de inters pide expresarse4--,realiza aquella sociedad1 o tiende a realizar1 por lo menos1 la idea de la conducta racional que cumple a las legtimas exigencias del espritu1 a la dignidad intelectual y moral de nuestra civilizacin8--,es en ella donde hemos de sealar la ms aproximada imagen de nuestra ciudad perfecta8--,esta febricitante inquietud que parece centuplicar en su seno el movimiento y la intensidad de la vida1 tiene un objeto capaz de merecerla y un estmulo bastante para justificarla8 ,herbert ,spencer1 formulando con noble sinceridad su saludo a la democracia de ,amrica en un banquete de ,new ,york1 sealaba el rasgo fundamental de la vida de los norteamericanos en esa misma desbordada inquietud que se manifiesta por la pasin infinita del trabajo y la porfa de la expansin material en todas sus formas4 ,y observaba despus que1 en tan exclusivo predominio de la actividad subordinada a los propsitos inmediatos de la utilidad1 se revelaba una concepcin de la existencia1 tolerable sin duda como carcter provisional de una civilizacin1 como tarea preliminar de una cultura1 pero que urga ya rectificar1 puesto que tenda a convertir el trabajo utilitario en fin y objeto supremo de la vida1 cuando l en ningn caso puede significar racionalmente sino la acumulacin de los elementos propios para hacer posible el total y armonioso desenvolvimiento de nuestro ser4--,spencer agregaba que era necesario predicar a los norteamericanos el ,evangelio del descanso o el recreo2 e identificando nosotros la ms noble significacin de estas palabras con las del ocio1 tal cual lo dignificaban los antiguos moralistas1 clasificaremos dentro del ,evangelio en que debe iniciarse a aquellos trabajadores sin reposo1 toda preocupacin ideal1 todo desinteresado empleo de las horas1 todo objeto de meditacin levantado sobre la finalidad inmediata de la utilidad4 ,la vida norteamericana describe efectivamente ese crculo vicioso que ,pascal sealaba en la anhelante persecucin del bienestar1 cuando l no tiene su fin fuera de s mismo4 ,su prosperidad es tan grande como su imposibilidad de satisfacer a una mediana concepcin del destino humano4 ,obra titnica1 por la enorme tensin de voluntad que representa y por sus triunfos inauditos en todas las esferas del engrandecimiento material1 es indudable que aquella civilizacin produce en su conjunto una singular impresin de insuficiencia y de vaco4 ,y es que1 si con el derecho que da la historia de treinta siglos de evolucin presididos por la dignidad del espritu clsico y del espritu cristiano1 se pregunta cul es en ella el principio dirigente1 cul su substratum ideal1 cul el propsito ulterior a la inmediata preocupacin de los intereses positivos que estremecen aquella masa formidable1 slo se encontrar1 como frmula del ideal definitivo1 la misma absoluta preocupacin del triunfo material4--,hurfano de tradiciones muy hondas que le orienten1 ese pueblo no ha sabido substituir la idealidad inspiradora del pasado con una alta y desinteresada concepcin del porvenir4 ,vive para la realidad inmediata1 del presente1 y por ello subordina toda su actividad al egosmo del bienestar personal y colectivo4--,de la suma de los elementos de su riqueza y su poder1 podra decirse lo que el autor de ,mensonges de la inteligencia del marqus de ,norbert que figura en uno de sus libros3 es un monte de lea al cual no se ha hallado modo de dar fuego4 ,falta la chispa eficaz que haga levantarse la llama de un ideal vivificante e inquieto sobre el copioso combustible4--,ni siquiera el egosmo nacional1 a falta de ms altos impulsos2 ni siquiera el exclusivismo y el orgullo de raza1 que son los que transfiguran y engrandecen1 en la antigedad1 la prosaica dureza de la vida de ,roma1 pueden tener vislumbres de idealidad y de hermosura en un pueblo donde la confusin cosmopolita y el atomismo de una mal entendida democracia1 impiden la formacin de una verdadera conciencia nacional4 ,dirase que el positivismo genial de la ,metrpoli ha sufrido1 al transmitirse a sus emancipados hijos de ,amrica1 una destilacin que le priva de todos los elementos de idealidad que le templaban1 reducindole1 en realidad1 a la crudeza que1 en las exageraciones de la pasin o de la stira1 ha podido atribuirse al positivismo de ,inglaterra4--,el espritu ingls1 bajo la spera corteza del utilitarismo1 bajo la indiferencia mercantil1 bajo la severidad puritana1 esconde1 a no dudarlo1 una virtualidad potica escogida y un profundo venero de sensibilidad1 el cual revela1 en sentir de ,taine1 que el fondo primitivo1 el fondo germnico de aquella raza1 modificada luego por la presin de la conquista y por el hbito de la actividad comercial1 fu una extraordinaria exaltacin del sentimiento4 ,el espritu americano no ha recibido en herencia ese instinto potico ancestral1 que brota1 como surgente lmpida1 del seno de la roca britnica1 cuando es el ,moiss de un arte delicado quien la toca4 ,el pueblo ingls tiene1 en la institucin de su aristocracia--por anacrnica e injusta que ella sea bajo el aspecto del derecho poltico--1 un alto e inexpugnable baluarte que oponer al mercantilismo ambiente y a la prosa invasora2 tan alto e inexpugnable baluarte1 que es el mismo ,taine quien asegura que desde los tiempos de las ciudades griegas1 no presentaba la historia ejemplo de una condicin de vida ms propia para formar y enaltecer el sentimiento de la nobleza humana4 ,en el ambiente de la democracia de ,amrica1 el espritu de vulgaridad no halla ante s relieves inaccesibles para su fuerza de ascensin1 y se extiende y propaga como sobre la llaneza de una pampa infinita4 ,sensibilidad1 inteligencia1 costumbres--todo est caracterizado en el enorme pueblo por una radical ineptitud de seleccin1 que mantiene1 junto al orden mecnico de su actividad material y de su vida poltica1 un profundo desorden en todo lo que pertenece al dominio de las facultades ideales4--,fciles son de seguir las manifestaciones de esa ineptitud1 partiendo de las ms exteriores y aparentes1 para llegar despus a otras ms esenciales y ms ntimas4--,prdigo de sus riquezas--porque en su codicia no entra1 segn acertadamente se ha dicho1 ninguna parte de ,harpagn--1 el norteamericano ha logrado adquirir con ellas1 plenamente1 la satisfaccin y la vanidad de la magnificencia suntuaria1 pero no ha logrado adquirir la nota escogida del buen gusto4 ,el arte verdadero slo ha podido existir1 en tal ambiente1 a ttulo de rebelin individual4 merson1 ,poe1 son all como los ejemplares de una fauna expulsada de su verdadero medio por el rigor de una catstrofe geolgica4--,habla ,bourget1 en ,outre mer1 del acento concentrado y solemne con que la palabra arte vibra en los labios de los norteamericanos que ha halagado el favor de la fortuna2 de esos recios y acrisolados hroes del self-help que aspiran a coronar1 con la asimilacin de todos los refinamientos humanos1 la obra de su encumbramiento reido4 ,pero nunca les ha sido dado concebir esa divina actividad que nombran con nfasis1 sino como un nuevo motivo de satisfacerse su inquietud invasora y como un trofeo de su vanidad4 ,la ignoran1 en lo que ella tiene de desinteresado y de escogido2 la ignoran1 a despecho de la munificencia con que la fortuna individual suele emplearse en estimular la formacin de un delicado sentido de belleza2 a despecho de la esplendidez de los museos y las exposiciones con que se ufanan sus ciudades2 a despecho de las montaas de mrmol y de bronce que han esculpido para las estatuas de sus plazas pblicas4 ,y si con su nombre hubiera de caracterizarse alguna vez un gusto de arte1 l no podra ser otro que el que envuelve la negacin del arte mismo3 la brutalidad del efecto rebuscado1 el desconocimiento de todo tono suave y de toda manera exquisita1 el culto de una falsa grandeza1 el sensacionismo que excluye la noble serenidad inconciliable con el apresuramiento de una vida febril4 ,la idealidad de lo hermoso no apasiona al descendiente de los austeros puritanos4 ,tampoco le apasiona la idealidad de lo verdadero4 ,menosprecia todo ejercicio del pensamiento que prescinda de una inmediata finalidad1 por vano e infecundo4 ,no le lleva a la ciencia un desinteresado anhelo de verdad1 ni se ha manifestado ningn caso capaz de amarla por s misma4 ,la investigacin no es para l sino el antecedente de la aplicacin utilitaria4--,sus gloriosos empeos por difundir los beneficios de la educacin popular1 estn inspirados en el noble propsito de comunicar los elementos fundamentales del saber al mayor nmero2 pero no nos revelan que1 al mismo tiempo que de ese acrecentamiento extensivo de la educacin1 se preocupe de seleccionarla y elevarla1 para auxiliar el esfuerzo de las superioridades que ambicionen erguirse sobre la general mediocridad4 ,as1 el resultado de su porfiada guerra a la ignorancia1 ha sido la semicultura universal y una profunda languidez de la alta cultura4--,en igual proporcin que la ignorancia radical1 disminuyen en el ambiente de esa gigantesca democracia1 la superior sabidura y el genio4 ,he ah por qu la historia de su actividad pensadora es una progresin decreciente de brillo y de originalidad4 ,mientras en el perodo de la independencia y la organizacin surgen1 para representar lo mismo el pensamiento que la voluntad de aquel pueblo1 muchos nombres ilustres1 medio siglo ms tarde ,tocqueville puede observar1 respecto a ellos1 que los dioses se van4 ,cuando escribi ,tocqueville su obra maestra1 an irradiaba1 sin embargo1 desde ,boston1 la ciudadela puritana1 la ciudad de las doctas tradiciones1 una gloriosa plyade que tiene en la historia intelectual de este siglo la magnitud de la universalidad4--,quines han recogido despus la herencia de ,chnning1 de merson1 de ,poe8--,la nivelacin mesocrtica1 apresurando su obra desoladora1 tiende a desvanecer el poco carcter que quedaba a aquella precaria intelectualidad4 ,las alas de sus libros ha tiempo que no llegan a la altura en que sera universalmente posible divisarlos4 ,y hoy1 la ms genuina representacin del gusto norteamericano1 en punto a letras1 est en los lienzos grises de un diarismo que no hace pensar en el que un da suministr los materiales de ,el ,federalista4 ,con relacin a los sentimientos morales1 el impulso mecnico del utilitarismo ha encontrado el resorte moderador de una fuerte tradicin religiosa4 ,pero no por eso debe creerse que ha cedido la direccin de la conducta a un verdadero principio de desinters4 ,la religiosidad de los americanos1 como derivacin extremada de la inglesa1 no es ms que una fuerza auxiliatoria de la legislacin penal1 que evacuara su puesto el da que fuera posible dar a la moral utilitaria la autoridad religiosa que ambicionaba darle ,stuart ,mill4--,la ms elevada cspide de su moral es la moral de ,franklin4--,una filosofa de la conducta1 que halla su trmino en lo mediocre de la honestidad1 en la utilidad de la prudencia1 de cuyo seno no surgirn jams ni la santidad ni el herosmo1 y que slo apta para prestar a la conciencia1 en los caminos normales de la vida1 el apoyo del bastn del manzano con que marchaba habitualmente su propagador1 no es ms que un leo frgil cuando se trata de subir las altas pendientes4--,tal es la suprema cumbre2 pero es en los valles donde hay que buscar la realidad4 ,aun cuando el criterio moral no hubiera de descender ms abajo del utilitarismo probo y mesurado de ,franklin1 el trmino forzoso--que ya seal la sagaz observacin de ,tocqueville--de una sociedad educada en semejante limitacin del deber1 sera1 no por cierto una de esas decadencias soberbias y magnficas que dan la medida de la satnica hermosura del mal en la disolucin de los imperios1 pero s una suerte de materialismo plido y mediocre1 y en ltimo resultado1 el sueo de una enervacin sin brillo1 por la silenciosa descomposicin de todos los resortes de la vida moral--,all donde el precepto tiende a poner las altas manifestaciones de la abnegacin y la virtud fuera del dominio de lo obligatorio1 la realidad har retroceder indefinidamente el lmite de la obligacin4--,pero la escuela de la prosperidad material1 que ser siempre ruda prueba para la austeridad de las repblicas1 ha llevado ms lejos la llaneza de la concepcin de la conducta racional que hoy gana los espritus4 ,al cdigo de ,franklin han sucedido otros de ms francas tendencias1 como expresin de la sabidura nacional4 ,y no hace an cinco aos el voto pblico consagraba en todas las ciudades norteamericanas1 con las ms equvocas manifestaciones de la popularidad y de la crtica1 la nueva ley moral en que1 desde la puritana ,boston1 anunciaba solemnemente el autor de cierto docto libro que se intitulaba ,pushing to the front,c1 que el xito deba ser considerado la finalidad suprema de la vida4 ,la revelacin tuvo eco an en el seno de las comuniones cristianas1 y se cit una vez1 a propsito del libro afortunado1 la ,imitacin1 de ,kmpis1 como trmino de comparacin4 ,nota ,c3 ,por ,m4 ,orisson ,swett ,marden4 ,boston1 #ahie4 ,la vida pblica no se sustrae1 por cierto1 a las consecuencias del crecimiento del mismo germen de desorganizacin que lleva aquella sociedad en sus entraas4 ,cualquier mediano observador de sus costumbres polticas os hablar de cmo la obsesin del inters utilitario tiende progresivamente a enervar y empequeecer en los corazones el sentimiento del derecho4 ,el valor cvico1 la virtud vieja de los ,hmilton1 es una hoja de acero que se oxida1 cada da ms olvidada1 entre las telaraas de las tradiciones4 ,la venalidad1 que empieza desde el voto pblico1 se propaga a todos los resortes institucionales4 ,el gobierno de la mediocridad vuelve vana la emulacin que realza los caracteres y las inteligencias y que los entona con la perspectiva de la efectividad de su dominio4 ,la democracia1 a la que no han sabido dar el regulador de una alta y educadora nocin de las superioridades humanas1 tendi siempre entre ellos a esa brutalidad abominable del nmero que menoscaba los mejores beneficios morales de la libertad y anula en la opinin el respeto de la dignidad ajena4 ,hoy1 adems1 una formidable fuerza se levanta a contrastar de la peor manera posible el absolutismo del nmero4 ,la influencia poltica de una plutocracia representada por los todopoderosos aliados de los trust1 monopolizadores de la produccin y dueos de la vida econmica1 es1 sin duda1 uno de los rasgos ms merecedores de inters en la actual fisonoma del gran pueblo4 ,la formacin de esta plutocracia ha hecho que se recuerde1 con muy probable oportunidad1 el advenimiento de la clase enriquecida y soberbia que1 en los ltimos tiempos de la repblica romana1 es uno de los antecedentes visibles de la ruina de la libertad y de la tirana de los ,csares4 ,y el exclusivo cuidado del engrandecimiento material--numen de aquella civilizacin--impone as la lgica de sus resultados en la vida poltica1 como en todos los rdenes de la actividad1 dando el rango primero al struggle-for-life osado y astuto1 convertido por la brutal eficacia de su esfuerzo en la suprema personificacin de la energa nacional--en el postulante a su representacin emersoniana--en el personaje reinante de ,taine4 ,al impulso que precipita aceleradamente la vida del espritu en el sentido de la desorientacin ideal y el egosmo utilitario1 corresponde1 fsicamente1 ese otro impulso1 que en la expansin del asombroso crecimiento de aquel pueblo lleva sus multitudes y sus iniciativas en direccin a la inmensa zona occidental que1 en tiempos de la independencia1 era el misterio1 velado por las selvas del ,mississipi4 ,en efecto2 es en ese improvisado ,oeste1 que crece formidable frente a los viejos ,estados del ,atlntico y reclama para un cercano porvenir la hegemona1 donde est la ms fiel representacin de la vida norteamericana en el actual instante de su evolucin4 ,es all donde los definitivos resultados1 los lgicos y naturales frutos del espritu que ha guiado a la poderosa democracia desde sus orgenes1 se muestran de relieve a la mirada del observador y le proporcionan un punto de partida para imaginarse la faz del inmediato futuro del gran pueblo4 ,al virginiano y al yankee ha sucedido1 como tipo representativo1 ese dominador de las ayer desiertas ,praderas1 refirindose al cual deca ,michel ,chevalier1 hace medio siglo1 que los ltimos seran un da los primeros4 ,el utilitarismo1 vaco de todo contenido ideal1 la vaguedad cosmopolita y la nivelacin de la democracia bastarda1 alcanzarn con l su ltimo triunfo4--,todo elemento noble de aquella civilizacin2 todo lo que la vincula a generosos recuerdos y fundamenta su dignidad histrica--el legado de los tripulantes del ,flor de ,mayo1 la memoria de los patricios de ,virginia y de los caballeros de la ,nueva ,inglaterra1 el espritu de los ciudadanos y los legisladores de la emancipacin--1 quedarn dentro de los viejos ,estados donde ,boston y ,filadelfia mantienen an1 segn expresivamente se ha dicho1 el palldium de la tradicin washingtoniana4 ,chicago se alza a reinar4 ,y su confianza en la superioridad que lleva sobre el litoral iniciador del ,atlntico1 se funda en que le considera demasiado reaccionario1 demasiado europeo1 demasiado tradicionalista4 ,la historia no da ttulos cuando el procedimiento de eleccin es la subasta de la prpura4 ,a medida que el utilitarismo genial de aquella civilizacin asume as caracteres ms definidos1 ms francos1 ms estrechos1 aumentan1 con la embriaguez de la prosperidad material1 las impaciencias de sus hijos por propagarla y atribuirle la predestinacin de un magisterio romano4--,hoy1 ellos aspiran manifiestamente al primado de la cultura universal1 a la direccin de las ideas1 y se consideran a s mismos los forjadores de un tipo de civilizacin que prevalecer4 ,aquel discurso semi-irnico que ,laboulaye pone en boca de un escolar de su ,pars americanizado para significar la preponderancia que concedieron siempre en el propsito educativo a cuanto favorezca el orgullo del sentimiento nacional1 tendra toda la seriedad de la creencia ms sincera en labios de cualquier americano viril de nuestros das4 ,en el fondo de su declarado espritu de rivalidad hacia ,europa hay un menosprecio que es ingenuo1 y hay la profunda conviccin de que ellos estn destinados a obscurecer en breve plazo su superioridad espiritual y su gloria1 cumplindose una vez ms en las evoluciones de la civilizacin humana la dura ley de los misterios antiguos en que el iniciado daba muerte al iniciador4 ,intil sera tender a convencerles de que1 aunque la contribucin que han llevado a los progresos de la libertad y de la utilidad haya sido1 indudablemente1 cuantiosa1 y aunque debiera atribursele en justicia la significacin de una obra universal1 de una obra humana1 ella es insuficiente para hacer transmudarse1 en direccin al nuevo ,capitolio1 el eje del mundo4 ,intil sera tender a convencerles de que la obra realizada por la perseverante genialidad del arya europeo desde que1 hace tres mil aos1 las orillas del ,mediterrneo1 civilizador y glorioso1 se cieron jubilosamente la guirnalda de las ciudades helnicas2 la obra que an contina realizndose y de cuyas tradiciones y enseanzas vivimos1 es una suma con la cual no puede formar ecuacin la frmula ,wshington ms dison4 ,ellos aspiraran a revisar el ,gnesis para ocupar esa primera pgina4--,pero adems de la relativa insuficiencia de la parte que les es dado reivindicar en la educacin de la humanidad1 su carcter mismo les niega la posibilidad de la hegemona4--,naturaleza no les ha concedido el genio de la propaganda ni la vocacin apostlica4 ,carecen de ese don superior de amabilidad--en alto sentido--1 de ese extraordinario poder de simpata con que las razas que han sido dotadas de un cometido providencial de educacin1 saben hacer de su cultura algo parecido a la belleza de la ,helena clsica1 en la que todos crean reconocer un rasgo propio4--,aquella civilizacin puede abundar1 o abunda indudablemente1 en sugestiones y en ejemplos fecundos2 ella puede inspirar admiracin1 asombro1 respeto1 pero es difcil que cuando el extranjero divisa de alta mar su gigantesco smbolo3 la libertad de ,bartholdi1 que yergue triunfalmente su antorcha sobre el puerto de ,nueva ,york1 se despierte en su nimo la emocin profunda y religiosa con que el viajero antiguo deba ver surgir1 en las noches difanas del tica1 el toque luminoso que la lanza de oro de la ,atenea del ,acrpolis dejaba notar a la distancia en la pureza del ambiente sereno4 ,y advertid que cuando1 en nombre de los derechos del espritu1 niego al utilitarismo norteamericano ese carcter tpico con que quiere imponrsenos como suma y modelo de civilizacin1 no es mi propsito afirmar que la obra realizada por l haya de ser enteramente perdida con relacin a los que podramos llamar los intereses del alma4--,sin el brazo que nivela y construye1 no tendra paz el que sirve de apoyo a la noble frente que piensa4 ,sin la conquista de cierto bienestar material es imposible1 en las sociedades humanas1 el reino del espritu4 ,as lo reconoce el mismo aristocrtico idealismo de ,renn1 cuando realza1 del punto de vista de los intereses morales de la especie y de su seleccin espiritual en lo futuro1 la significacin de la obra utilitaria de este siglo4 ,elevarse sobre la necesidad--agrega el maestro--1 es redimirse4--,en lo remoto del pasado1 los efectos de la prosaica e interesada actividad del mercader que por primera vez pone en relacin a un pueblo con otros tienen un incalculable alcance idealizador1 puesto que contribuyen eficazmente a multiplicar los instrumentos de la inteligencia1 a pulir y suavizar las costumbres y a hacer posibles1 quiz1 los preceptos de una moral ms avanzada4--,la misma fuerza positiva aparece propiciando las mayores idealidades de la civilizacin4 ,el oro acumulado por el mercantilismo de las repblicas italianas pag--segn ,saint-,vctor--los gastos del renacimiento4 ,las naves que volvan de los pases de ,las mil y una noches1 colmadas de especias y marfil1 hicieron posible que ,lorenzo de ,mdicis renovara1 en las lonjas de los mercaderes florentinos1 los convites platnicos4--,la historia muestra en definitiva una induccin recproca entre los progresos de la actividad utilitaria y la ideal4 ,y as como la utilidad suele convertirse en fuerte escudo para las idealidades1 ellas provocan con frecuencia 7a condicin de no proponrselo directamente7 los resultados de lo til4 ,observa ,bagehot1 por ejemplo1 cmo los inmensos beneficios positivos de la navegacin no existiran acaso para la humanidad1 si en las edades primitivas no hubiera habido soadores y ociosos--seguramente1 mal comprendidos de sus contemporneos--a quienes interesase la contemplacin de lo que pasaba en las esferas del cielo4--,esta ley de armona nos ensea a respetar el brazo que labra el duro terruo de la prosa4 ,la obra del positivismo norteamericano servir a la causa de ,ariel1 en ltimo trmino4 ,lo que aquel pueblo de cclopes ha conquistado directamente para el bienestar material1 con su sentido de lo til y su admirable actitud de la invencin mecnica1 lo convertirn otros pueblos1 o l mismo en lo futuro1 en eficaces elementos de seleccin4 ,as1 la ms preciosa y fundamental de las adquisiciones del espritu--el alfabeto1 que da alas de inmortalidad a la palabra--nace en el seno de las factoras cananeas y es el hallazgo de una civilizacin mercantil1 que1 al utilizarlo con fines exclusivamente mercenarios1 ignoraba que el genio de razas superiores lo transfigurara convirtindole en el medio de propagar su ms pura y luminosa esencia4 ,la relacin entre los bienes positivos y los bienes intelectuales y morales es1 pues1 segn la adecuada comparacin de ,fouille1 un nuevo aspecto de la cuestin de la equivalencia de las fuerzas1 que as como permite transformar el movimiento en calrico1 permite tambin obtener de las ventajas materiales elementos de superioridad espiritual4 ,pero la vida norteamericana no nos ofrece an un nuevo ejemplo de esa relacin indudable1 ni nos lo anuncia como gloria de una posteridad que se vislumbre4--- ,nuestra confianza y nuestros votos deben inclinarse a que1 en un porvenir ms inaccesible a la inferencia1 est reservado a aquella civilizacin un destino superior4 ,por ms que bajo el acicate de su actividad vivsima1 el breve tiempo que la separa de su aurora haya sido bastante para satisfacer el gasto de vida requerido por una evolucin inmensa1 su pasado y su actualidad no pueden ser sino un introito con relacin a lo futuro4--,todo demuestra que ella est an muy lejana de su frmula definitiva4 ,la energa asimiladora que le ha permitido conservar cierta uniformidad y cierto temple genial1 a despecho de las enormes invasiones de elementos tnicos opuestos a los que hasta hoy han dado el tono a su carcter1 tendr que reir batallas cada da ms difciles1 y en el utilitarismo proscriptor de toda idealidad no encontrar una inspiracin suficientemente poderosa para mantener la atraccin del sentimiento solidario4 ,un pensador ilustre1 que comparaba al esclavo de las sociedades antiguas con una partcula no digerida por el organismo social1 podra quiz tener una comparacin semejante para caracterizar la situacin de ese fuerte colono de procedencia germnica1 que establecido en los ,estados del centro y del ,far-,west conserva intacta en su naturaleza1 en su sociabilidad1 en sus costumbres1 la impresin del genio alemn1 que en muchas de sus condiciones caractersticas ms profundas y enrgicas debe ser considerado una verdadera anttesis del genio americano4--,por otra parte1 una civilizacin que est destinada a vivir y a dilatarse en el mundo2 una civilizacin que no haya perdido1 momificndose1 a la manera de los imperios asiticos1 la aptitud de la variabilidad1 no puede prolongar indefinidamente la direccin de sus energas y de sus ideas en un nico y exclusivo sentido4 ,esperemos que el espritu de aquel titnico organismo social1 que ha sido hasta hoy voluntad y utilidad solamente1 sea tambin algn da inteligencia1 sentimiento1 idealidad4 ,esperemos1 que de la enorme fragua surgir1 en ltimo resultado1 el ejemplar humano1 generoso1 armnico1 selecto1 que ,spencer1 en un ya citado discurso1 crea poder augurar como trmino del costoso proceso de refundicin4 ,pero no le busquemos ni en la realidad presente de aquel pueblo1 ni en la perspectiva de sus evoluciones inmediatas2 y renunciemos a ver el tipo de una civilizacin ejemplar donde slo existe un boceto tosco y enorme1 que an pasar necesariamente por muchas rectificaciones sucesivas1 antes de adquirir la serena y firme actitud con que los pueblos que han alcanzado un perfecto desenvolvimiento de su genio presiden al glorioso coronamiento de su obra1 como en el sueo del cndor que ,leconte de ,lisle ha descrito con su soberbia majestad1 terminando en olmpico sosiego la ascensin poderosa ms arriba de la cumbre de la cordillera4 99 99 99 ,ante la posteridad1 ante la historia1 todo gran pueblo debe aparecer como una vegetacin cuyo desenvolvimiento ha tendido armoniosamente a producir un fruto en el que su savia acrisolada ofrece al porvenir la idealidad de su fragancia y la fecundidad de su simiente4--,sin este resultado duradero1 humano1 levantado sobre la finalidad transitoria de lo til1 el poder y la grandeza de los imperios no son ms que una noche de sueo en la existencia de la humanidad2 porque1 como las visiones personales del sueo1 no merecen contarse en el encadenamiento de los hechos que forman la trama activa de la vida4 ,gran civilizacin1 gran pueblo--en la acepcin que tiene valor para la historia--1 son aquellos que1 al desaparecer materialmente en el tiempo1 dejan vibrante para siempre la meloda surgida de su espritu y hacen persistir en la posteridad su legado imperecedero--segn dijo ,carlyle del alma de sus hroes--3 como una nueva y divina porcin de la suma de las cosas4 ,tal1 en el poema de ,goethe1 cuando la ,elena evocada del reino de la noche vuelve a descender al ,orco sombro1 deja a ,fausto su tnica y su velo4 ,estas vestiduras no son la misma deidad1 pero participan1 habindolas llevado ella consigo1 de su alteza de divina1 y tienen la virtud de elevar a quien las posee por encima de las cosas vulgares4 ,una sociedad definitivamente organizada que limite su idea de la civilizacin a acumular abundantes elementos de prosperidad y su idea de la justicia a distribuirlos equitativamente entre los asociados1 no har de las ciudades donde habite nada que sea distinto1 por esencia del hormiguero o la colmena4 ,no son bastantes1 ciudades populosas1 opulentas1 magnficas1 para probar la constancia y la intensidad de una civilizacin4 ,la gran ciudad es1 sin duda1 un organismo necesario de la alta cultura4 ,es el ambiente natural de las ms altas manifestaciones del espritu4 ,no sin razn ha dicho ,quinet que el alma que acude a beber fuerzas y energas en la ntima comunicacin con el linaje humano1 esa alma que constituye al grande hombre1 no puede formarse y dilatarse en medio de los pequeos partidos de una ciudad pequea4--,pero as la grandeza cuantitativa de la poblacin como la grandeza material de sus instrumentos1 de sus armas1 de sus habitaciones1 son slo medios del genio civilizador1 y en ningn caso resultados en los que l pueda detenerse4--,de las piedras que compusieron a ,cartago1 no dura una partcula transfigurada en espritu y en luz4 ,la inmensidad de ,babilonia y de ,nnive no representa en la memoria de la humanidad el hueco de una mano si se la compara con el espacio que va desde la ,acrpolis al ,pireo4--,hay una perspectiva ideal en la que la ciudad no aparece grande slo porque prometa ocupar el rea inmensa que haba edificada en torno a la torre de ,nemrod2 ni aparece fuerte slo porque sea capaz de levantar de nuevo ante s los muros babilnicos sobre los que era posible hacer pasar seis carros de frente2 ni aparece hermosa slo porque1 como ,babilonia1 luzca en los paramentos de sus palacios losas de alabastro y se enguirnalde con los jardines de ,semramis4 ,grande es en esa perspectiva la ciudad1 cuando los arrabales de su espritu alcanzan ms all de las cumbres y los mares1 y cuando1 pronunciando su nombre1 ha de iluminarse para la posteridad toda una jornada de la historia humana1 todo un horizonte del tiempo4 ,la ciudad es fuerte y hermosa cuando sus das son algo ms que la invariable repeticin de un mismo eco1 reflejndose indefinidamente de uno en otro crculo de una eterna espiral2 cuando hay algo en ella que flota por encima de la muchedumbre2 cuando entre las luces que se encienden durante sus noches est la lmpara que acompaa la soledad de la vigilia1 inquietada por el pensamiento1 y en la que se incuba la idea que ha de surgir al sol del otro da convertida en el grito que congrega y la fuerza que conduce las almas4 ,entonces1 slo la extensin y la grandeza material de la ciudad pueden dar la medida para calcular la intensidad de su civilizacin4--,ciudades regias1 soberbias aglomeraciones de casas1 son para el pensamiento un cauce ms inadecuado que la absoluta soledad del desierto1 cuando el pensamiento no es el seor que las domina4--,leyendo el ,maud de ,tnnyson1 hall una pgina que podra ser el smbolo de este tormento del espritu all donde la sociedad humana es para l un gnero de soledad4--,presa de angustioso delirio1 el hroe del poema se suea muerto y sepultado1 a pocos pies dentro de tierra1 bajo el pavimento de una calle de ,londres4 ,a pesar de la muerte1 su conciencia permanece adherida a los fros despojos de su cuerpo4 ,el clamor confuso de la calle1 propagndose en sorda vibracin hasta la estrecha cavidad de la tumba1 impide en ella todo sueo de paz4 ,el peso de la multitud indiferente gravita a toda hora sobre la triste prisin de aquel espritu1 y los cascos de los caballos que pasan parecen empearse en estampar sobre l un sello de oprobio4 ,los das se suceden con lentitud inexorable4 ,la aspiracin de ,maud consistira en hundirse ms adentro1 mucho ms adentro de la tierra4 ,el ruido ininteligente del tumulto slo sirve para mantener en su conciencia desvelada el pensamiento de su cautividad4 ,existen ya1 en nuestra ,amrica latina1 ciudades cuya grandeza material y cuya suma de civilizacin aparente las acercan con acelerado paso a participar del primer rango en el mundo4 ,es necesario temer que el pensamiento sereno que se aproxime a golpear sobre las exterioridades fastuosas1 como sobre un cerrado vaso de bronce1 sienta el ruido desconsolador del vaco4 ,necesario es temer1 por ejemplo1 que ciudades cuyo nombre fu un glorioso smbolo en ,amrica2 que tuvieron a ,moreno1 a ,rivadavia1 a ,sarmiento2 que llevaron la iniciativa de una inmortal ,revolucin2 ciudades que hicieron dilatarse por toda la extensin de un continente1 como en el armonioso desenvolvimiento de las ondas concntricas que levanta el golpe de la piedra sobre el agua dormida1 la gloria de sus hroes y la palabra de sus tribunos1 puedan determinar en ,sidn1 en ,tiro1 en ,cartago4 ,a vuestra generacin toca impedirlo2 a la juventud que se levanta1 sangre y msculo y nervio del porvenir4 ,quiero considerarla personificada en vosotros4 ,os hablo ahora figurndome que sois los destinados a guiar a los dems en los combates por la causa del espritu4 ,la perseverancia de vuestro esfuerzo debe identificarse en vuestra intimidad con la certeza del triunfo4 ,no desmayis en predicar el ,evangelio de la delicadeza a los escitas1 el ,evangelio de la inteligencia a los beocios1 el ,evangelio del desinters a los fenicios4 ,basta que el pensamiento insista en ser--en demostrar que existe1 con la demostracin que daba ,digenes del movimiento--1 para que su dilatacin sea ineluctable y para que su triunfo sea seguro4 ,el pensamiento se conquistar palmo a palmo1 por su propia espontaneidad1 todo el espacio de que necesite para afirmar y consolidar su reino1 entre las dems manifestaciones de la vida4--l1 en la organizacin individual1 levanta y engrandece1 con su actividad continuada1 la bveda del crneo que le contiene4 ,las razas pensadoras revelan1 en la capacidad creciente de sus crneos1 ese empuje del obrero interior4--l1 en la organizacin social1 sabr tambin engrandecer la capacidad de su escenario1 sin necesidad de que para ello intervenga ninguna fuerza ajena a l mismo4--,pero tal persuasin1 que debe defenderos de un desaliento cuya nica utilidad consistira en eliminar a los mediocres y los pequeos de la lucha1 debe preservaros tambin de las impaciencias que exigen vanamente del tiempo la alteracin de su ritmo imperioso4 ,todo el que se consagre a propagar y defender1 en la ,amrica contempornea1 un ideal desinteresado del espritu--arte1 ciencia1 moral1 sinceridad religiosa1 poltica de ideas--1 debe educar su voluntad en el culto perseverante del porvenir4 ,el pasado perteneci todo entero al brazo que combate2 el presente pertenece1 casi por completo tambin1 al tosco brazo que nivela y construye2 el porvenir--un porvenir tanto ms cercano cuanto ms enrgicos sean la voluntad y el pensamiento de los que le ansan--ofrecer1 para el desenvolvimiento de superiores facultades del alma1 la estabilidad1 el escenario y el ambiente4 ,no la veris vosotros la ,amrica que nosotros soamos2 hospitalaria para las cosas del espritu1 y no tan slo para las muchedumbres que se amparen a ella2 pensadora1 sin menoscabo de su aptitud para la accin2 serena y firme a pesar de sus entusiasmos generosos2 resplandeciente con el encanto de una seriedad temprana y suave1 como la que realza la expresin de un rostro infantil cuando en l se revela1 al travs de la gracia intacta que fulgura1 el pensamiento inquieto que despierta8444--,pensad en ella a lo menos2 el honor de vuestra historia futura depende de que tengis constantemente ante los ojos del alma la visin de esa ,amrica regenerada1 cernindose de lo alto sobre las realidades del presente1 como en la nave gtica el vasto rosetn que arde en luz sobre lo austero de los muros sombros4--,no seris sus fundadores1 quiz2 seris los precursores que inmediatamente la precedan4 ,en las sanciones glorificadoras del futuro hay tambin palmas para el recuerdo de los precursores4 ,edgard ,quinet1 que tan profundamente ha penetrado en las armonas de la historia y la ,naturaleza1 observa que para preparar el advenimiento de un nuevo tipo humano1 de una nueva unidad social1 de una personificacin nueva de la civilizacin1 suele precederles de lejos un grupo disperso y prematuro1 cuyo papel es anlogo en la vida de las sociedades al de las especies profticas de que a propsito de la evolucin biolgica habla ,her4 ,el tipo nuevo empieza por significar1 apenas1 diferencias individuales y aisladas2 los individualismos se organizan ms tarde en variedad1 y por ltimo1 la variedad encuentra para propagarse un medio que la favorece1 y entonces ella asciende quiz al rango especfico3 entonces--digmoslo con las palabras de ,quinet--el grupo se hace muchedumbre1 y reina4 ,he ah por qu vuestra filosofa moral en el trabajo y el combate debe ser el reverso del carpe diem horaciano2 una filosofa que no se adhiera a lo presente1 sino como al peldao donde afirmar el pie o como a la brecha por donde entrar en muros enemigos4 ,no aspiraris1 en lo inmediato1 a la consagracin de la victoria definitiva1 sino a procuraros mejores condiciones de lucha4 ,vuestra energa viril tendr con ello un estmulo ms poderoso2 puesto que hay la virtualidad de un inters dramtico mayor1 en el desempeo de ese papel1 activo esencialmente1 de renovacin y de conquista1 propio para acrisolar las fuerzas de una generacin heroicamente dotada1 que en la serena y olmpica actitud que suelen las edades de oro del espritu imponer a los oficiantes solemnes de su gloria4--,no es la posesin de los bienes--ha dicho profundamente ,taine1 hablando de las alegras del ,renacimiento--2 no es la posesin de bienes1 sino su adquisicin1 lo que da a los hombres el placer y el sentimiento de su fuerza4 ,acaso sea atrevida y candorosa esperanza creer en un aceleramiento tan continuo y dichoso de la evolucin1 en una eficacia tal de vuestro esfuerzo1 que baste el tiempo concedido a la duracin de una generacin humana para llevar en ,amrica las condiciones de la vida intelectual1 desde la incipiencia en que las tenemos ahora1 a la categora de un verdadero inters social y a una cumbre que de veras domine4--,pero donde no cabe la transformacin total1 cabe el progreso2 y aun cuando supierais que las primicias del suelo penosamente trabajado1 no habran de servirse en vuestra mesa jams1 ello sera1 si sois generosos1 si sois fuertes1 un nuevo estmulo en la intimidad de vuestra conciencia4 ,la obra mejor es la que se realiza sin las impaciencias del xito inmediato2 y el ms glorioso esfuerzo es el que pone la esperanza ms all del horizonte visible2 y la abnegacin ms pura es la que se niega en lo presente1 no ya la compensacin del lauro y el honor ruidoso1 sino aun la voluptuosidad moral que se solaza en la contemplacin de la obra consumada y el trmino seguro4 ,hubo en la antigedad altares para los dioses ignorados4 ,consagrad una parte de vuestra alma al porvenir desconocido4 ,a medida que las sociedades avanzan1 el pensamiento del porvenir entra por mayor parte como uno de los factores de su evolucin y una de las inspiraciones de sus obras4 ,desde la imprevisin obscura del salvaje1 que slo divisa del futuro lo que falta para el terminar de cada perodo de sol y no concibe cmo los das que vendrn pueden ser gobernados en parte desde el presente1 hasta nuestra preocupacin solcita y previsora de la posteridad1 media un espacio inmenso1 que acaso parezca breve y miserable algn da4 ,slo somos capaces de progreso en cuanto lo somos de adaptar nuestros actos a condiciones cada vez ms distantes de nosotros1 en el espacio y en el tiempo4 ,la seguridad de nuestra intervencin en una obra que haya de sobrevivirnos1 fructificando en los beneficios del futuro1 realza nuestra dignidad humana1 hacindonos triunfar de las limitaciones de nuestra naturaleza4 ,si1 por desdicha1 la ,humanidad hubiera de desesperar definitivamente de la inmortalidad de la conciencia individual1 el sentimiento ms religioso con que podra substituirla sera el que nace de pensar que1 aun despus de disuelta nuestra alma en el seno de las cosas1 persistira en la herencia que se transmiten las generaciones humanas lo mejor de lo que ella ha sentido y ha soado1 su esencia ms ntima y ms pura1 al modo como el rayo lumnico de la estrella extinguida persiste en lo infinito y desciende a acariciarnos con su melanclica luz4 ,el porvenir es1 en la vida de las sociedades humanas1 el pensamiento idealizador por excelencia4 ,de la veneracin piadosa del pasado1 del culto de la tradicin1 por una parte1 y por la otra del atrevido impulso hacia lo venidero1 se compone la noble fuerza que1 levantando el espritu colectivo sobre las limitaciones del presente1 comunica a las agitaciones y los sentimientos sociales un sentido ideal4 ,los hombres y los pueblos trabajan1 en sentir de ,fouille1 bajo la inspiracin de las ideas1 como los irracionales bajo la inspiracin de los instintos2 y la sociedad que lucha y se esfuerza1 a veces sin saberlo1 por imponer una idea a la realidad1 imita1 segn el mismo pensador1 la obra instintiva del pjaro que1 al construir el nido bajo el imperio de una imagen interna que le obsede1 obedece a la vez a un recuerdo inconsciente del pasado y a un presentimiento misterioso del porvenir4 ,eliminando la sugestin del inters egosta de las almas1 el pensamiento inspirado en la preocupacin por destinos ulteriores a nuestra vida1 todo lo purifica y serena1 todo lo ennoblece2 y es un alto honor de nuestro siglo el que la fuerza obligatoria de esa preocupacin por lo futuro1 el sentimiento de esa elevada imposicin de la dignidad del ser racional1 se hayan manifestado tan claramente en l1 que aun en el seno del ms absoluto pesimismo1 aun en el seno de la amarga filosofa que ha trado a la civilizacin occidental1 dentro del loto de ,oriente1 el amor de la disolucin y la nada1 la voz de ,hrtmann ha predicado1 con la apariencia de la lgica1 el austero deber de continuar la obra del perfeccionamiento1 de trabajar en beneficio del porvenir1 para que1 acelerada la evolucin por el esfuerzo de los hombres1 llegue ella con ms rpido impulso a su trmino final1 que ser el trmino de todo dolor y toda vida4 ,pero no2 como ,hrtmann1 en nombre de la muerte1 sino en el de la vida misma y la esperanza1 yo os pido una parte de vuestra alma para la obra del futuro4--,para pedroslo1 he querido inspirarme en la imagen dulce y serena de mi ,ariel4--,el bondadoso genio en quien ,shakespeare acert a infundir1 quiz con la divina inconsciencia frecuente en las adivinaciones geniales1 tan alto simbolismo1 manifiesta claramente en la estatua su significacin ideal1 admirablemente traducida por el arte en lneas y contornos4 ,ariel es la razn y el sentimiento superior4 ,ariel es este sublime instinto de perfectibilidad1 por cuya virtud se magnifica y convierte en centro de las cosas1 la arcilla humana a la que vive vinculada su luz1 la miserable arcilla de que los genios de ,arimanes hablaban a ,manfredo4 ,ariel es1 para la ,naturaleza1 el excelso coronamiento de su obra1 que hace terminarse el proceso de ascensin de las formas organizadas1 con la llamarada del espritu ,ariel triunfante1 significa idealidad y orden en la vida1 noble inspiracin en el pensamiento1 desinters en moral1 buen gusto en arte1 herosmo en la accin1 delicadeza en las costumbres4--l es el hroe epnimo en la epopeya de la especie2 l es el inmortal protagonista2 desde que con su presencia inspir los dbiles esfuerzos de racionalidad del hombre prehistrico1 cuando por primera vez dobl la frente obscura para labrar el pedernal o dibujar una grosera imagen en los huesos de reno2 desde que con sus alas aviv la hoguera sagrada que el arya primitivo1 progenitor de los pueblos civilizadores1 amigo de la luz1 encenda en el misterio de las selvas del ,ganges para forjar con su fuego divino el cetro de la majestad humana1 hasta que1 dentro ya de las razas superiores1 se cierne deslumbrante sobre las almas que han extralimitado las cimas naturales de la humanidad2 lo mismo sobre los hroes del pensamiento y del ensueo que sobre los de la accin y el sacrificio2 lo mismo sobre ,platn en el promontorio de ,snium1 que sobre ,san ,francisco de ,ass en la soledad de ,monte ,albernia4--,su fuerza incontrastable tiene por impulso todo el movimiento ascendente de la vida4 ,vencido una y mil veces por la indomable rebelin de ,calibn1 proscripto por la barbarie vencedora1 asfixiado en el humo de las batallas1 manchadas las alas transparentes al rozar el eterno estercolero de ,job1 ,ariel resurge inmortalmente1 ,ariel recobra su juventud y su hermosura1 y acude gil1 como al mandato de ,prspero1 al llamado de cuantos le aman e invocan en la realidad4 ,su benfico imperio alcanza1 a veces1 aun a los que le niegan y le desconocen4 l dirige a menudo las fuerzas ciegas del mal y la barbarie para que concurran1 como las otras1 a la obra del bien4 l cruzar la historia humana1 entonando1 como en el drama de ,shakespeare1 su cancin melodiosa1 para animar a los que trabajan y a los que luchan1 hasta que el cumplimiento del plan ignorado a que obedece le permita--cual se liberta1 en el drama1 del servicio de ,prspero--romper sus lazos materiales y volver para siempre al centro de su lumbre divina4 ,aun ms que para mi palabra1 yo exijo de vosotros un dulce e indeleble recuerdo para mi estatua de ,ariel4 ,yo quiero que la imagen leve y graciosa de este bronce se imprima desde ahora en la ms segura intimidad de vuestro espritu4--,recuerdo que una vez que observaba el monetario de un museo1 provoc mi atencin en la leyenda de una vieja moneda la palabra ,esperanza1 medio borrada sobre la palidez decrpita del oro4 ,considerando la apagada inscripcin1 yo meditaba en la posible realidad de su influencia4 ,quin sabe qu activa y noble parte sera justo atribuir1 en la formacin del carcter y en la vida de algunas generaciones humanas1 a ese lema sencillo actuando sobre los nimos como una insistente sugestin6 ,quin sabe cuntas vacilantes alegras persistieron1 cuntas generosas empresas maduraron1 cuntos fatales propsitos se desvanecieron al chocar las miradas con la palabra alentadora1 impresa como un grfico grito1 sobre el disco metlico que circul de mano en mano6444 ,pueda la imagen de este bronce--troquelados vuestros corazones con ella--desempear en vuestra vida el mismo inaparente pero decisivo papel4 ,pueda ella1 en las horas sin luz del desaliento1 reanimar en vuestra conciencia el entusiasmo por el ideal vacilante1 devolver a vuestro corazn el calor de la esperanza perdida4 ,afirmado primero en el baluarte de vuestra vida interior1 ,ariel se lanzar desde all a la conquista de las almas4 ,yo le veo en el porvenir1 sonrindoos con gratitud1 desde lo alto1 al sumergirse en la sombra vuestro espritu4 ,yo creo en vuestra voluntad1 en vuestro esfuerzo2 y ms an1 en los de aquellos a quienes daris la vida y transmitiris vuestra obra4 ,yo suelo embriagarme con el sueo del da en que las cosas reales harn pensar que la ,cordillera que se yergue sobre el suelo de ,amrica ha sido tallada para ser el pedestal definitivo de esta estatua1 para ser el ara inmutable de su veneracin4 99 99 99 ,as habl ,prspero4--,los jvenes discpulos se separaron del maestro despus de haber estrechado su mano con afecto filial4 ,de su suave palabra1 iba con ellos la persistente vibracin en que se prolonga el lamento del cristal herido en un ambiente sereno4 ,era la ltima hora de la tarde4 ,un rayo del moribundo sol atravesaba la estancia1 en medio de discreta penumbra1 y tocando la frente de bronce de la estatua1 pareca animar en los altivos ojos de ,ariel la chispa inquieta de la vida4 ,prolongndose luego1 el rayo haca pensar en una larga mirada que el genio1 prisionero en el bronce1 enviase sobre el grupo juvenil que se alejaba4--,por mucho espacio march el grupo en silencio4 ,al amparo de un recogimiento unnime se verificaba en el espritu de todos ese fino destilar de la meditacin1 absorta en cosas graves1 que un alma santa ha comparado exquisitamente a la cada lenta y tranquila del roco sobre el velln de un cordero4--,cuando el spero contacto de la muchedumbre les devolvi a la realidad que les rodeaba1 era la noche ya4 ,una clida y serena noche de esto4 ,la gracia y la quietud que ella derramaba de su urna de bano sobre la tierra1 triunfaban de la prosa flotante sobre las cosas dispuestas por manos de los hombres4 ,slo estorbaba para el xtasis la presencia de la multitud4 ,un soplo tibio haca estremecerse el ambiente con lnguido y delicioso abandono1 como la copa trmula en la mano de una bacante4 ,las sombras1 sin ennegrecer el cielo pursimo1 se limitaban a dar a su azul el tono obscuro en que parece expresarse una serenidad pensadora4 ,esmaltndolas1 los grandes astros centelleaban en medio de un cortejo infinito2 ,aldebarn1 que cie una prpura de luz2 ,sirio1 como la cavidad de un nielado cliz de plata volcado sobre el mundo2 el ,crucero1 cuyos brazos abiertos se tienden sobre el suelo de ,amrica como para defender una ltima esperanza444 ,y fu entonces1 tras el prolongado silencio1 cuando el ms joven del grupo1 a quien llamaban ,enjolrs por su ensimismamiento reflexivo1 dijo1 sealando sucesivamente la perezosa ondulacin del rebao humano y la radiante hermosura de la noche3 --,mientras la muchedumbre pasa1 yo observo que1 aunque ella no mira al cielo1 el cielo la mira4 ,sobre su masa indiferente y obscura1 como tierra del surco1 algo desciende de lo alto4 ,la vibracin de las estrellas se parece al movimiento de unas manos de sembrador4