,,el,,seo ,,reclus ,,el ,,arroyo ,el ,,arroyo ,elseo ,reclus ,traduccin de ,a4 ,lpez ,rodrigo ,,el ,,arroyo ,,cap,,tulo ,,primero ,la fuente ,la historia de un arroyo1 hasta la del ms pequeo que nace y se pierde entre el musgo1 es la historia del infinito4 ,sus gotas centelleantes han atravesado el granito1 la roca calcrea y la arcilla2 han sido nieve sobre la cumbre del fro monte1 molcula de vapor en la nube1 blanca espuma en las erizadas olas4 ,el sol1 en su carrera diaria1 las ha hecho resplandecer con hermosos reflejos2 la plida luz de la luna las ha irisado apenas perceptiblemente2 el rayo la ha convertido en hidrgeno y oxgeno1 y luego1 en un nuevo choque1 ha hecho descender en forma de lluvia sus elementos primitivos4 ,todos los agentes de la atmsfera y el espacio y todas las fuerzas csmicas1 han trabajado en concierto para modificar incesantemente el aspecto y la posicin de la imperceptible gota2 su vez1 ella misma es un mundo como los astros enormes que dan vueltas por los cielos1 y su rbita se desenvuelve de cielo en cielo eternamente y sin reposo4 ,toda nuestra imaginacin no basta para abarcar en su conjunto el circuito de la gota y por eso nos limitamos seguirla en su curso y su cada1 desde su aparicin en la fuente1 hasta mezclarse con el agua del caudaloso ro y el ocano inmenso4 ,como seres dbiles1 intentamos medir la naturaleza con nuestra propia talla2 cada uno de sus fenmenos se resume para nosotros en un pequeo nmero de impresiones que hemos sentido4 ,qu es el arroyo1 sino el sitio hermoso y apacible donde hemos visto correr el agua cristalina bajo la sombra de los lamos1 balancearse sus hierbas largas como serpentinas y temblar agitados los juncos de sus islitas8 ,la orilla florida donde gozbamos acostndonos al sol1 soando en la libertad1 el sendero tortuoso que bordea el margen y que nosotros seguimos con paso lento contemplando el curso del agua1 la arista de la piedra desde la cual el agua unida en apretado haz se precipita en cascada se deshace en espuma2 he ah lo que en nuestro recuerdo es el arroyo1 casi con toda su infinita y compleja naturaleza1 puesto que lo restante se pierde en las obscuridades de lo inconcebible4 ,la fuente1 el punto donde el chorro de agua1 oculto hasta all1 se manifiesta repentinamente1 es el paraje encantador hacia el cual nos sentimos invenciblemente atrados2 que sta parezca adormecida en un prado como simple balsa entre los juncos1 que salga borbotones de la arena arrastrando laminitas de cuarzo de mica1 que suben y bajan arremolinndose en un torbellino sin fin1 que brote modestamente entre dos piedras1 la sombra discreta de los grandes rboles1 bien que salga con estrpito de una abertura de la roca cmo no sentirse fascinado por el agua que acaba de salir de la obscuridad y tan alegremente refleja la luz8 ,gozando nosotros del espectculo encantador que el manantial nos ofrece1 nos es fcil comprender por qu los rabes1 los espaoles1 los campesinos de los ,pirineos y otros muchos hombres de todas las razas y de todos los climas han credo ver en las fuentes ojos de seres encerrados en las tenebrosas entraas de las rocas1 con los cuales contemplan el espacio y la verdura4 ,libre de la crcel que la aprisionaba1 la ninfa alegre mira el cielo azul1 los rboles1 las hierbas1 las caas que se balancean2 refleja la inmensa naturaleza en el hermoso zafiro de sus aguas1 y1 sugestionados por sus lmpidas miradas1 nos sentimos posedos de misteriosa ternura4 ,la transparencia de las fuentes fu en todo tiempo el smbolo de la pureza moral2 en la poesa de todos los pueblos1 la inocencia se compara con el agua cristalina de las fuentes1 y el recuerdo de esta imagen1 transmitido de siglo en siglo1 se ha convertido para nosotros en atractivo4 ,no cabe duda que esta agua se enturbiar ms lejos2 pasar por rocas que le dejarn materias impuras y arrastrar vegetales en putrefaccin2 se escurrir por sucias tierras y se cargar de inmundancias por los animales y los hombres2 pero aqu1 en su balsa de piedra en su cuna de juncos1 es tan pura1 tan luminosa1 que parece aire condensado3 los reflejos movibles de la superficie1 los repentinos borbotones1 los crculos concntricos de sus rizos1 los contornos indecisos y flotantes de las piedras sumergidas1 es lo nico que revela que ese fluido tan claro1 es agua lo mismo que los ros cenagosos4 ,inclinndonos sobre la fuente y viendo en ella reflejada nuestra cara fatigada y con frecuencia nada buena sobre su lmpida superficie1 no hay nadie que no repita instintivamente1 hasta sin haberlo aprendido1 el antiguo canto que los gebros enseaban sus hijos3 ,acrcate la flor1 pero no la deshojes1 ,mrala y d en voz baja3 ,oh1 quin fuera tan bueno6 ,en fuente cristalina no arrojes nunca piedras2 ,contmplala y exclama3 ,oh1 quin fuera tan puro6 ,qu hermosas son esas cabezas de nyade con la cabellera coronada de hojas y flores que los artistas helnicos han burilado en sus medallas y esas estatuas de ninfas que han elevado sobre las columnatas y los templos6 ,cun encantadoras son esas imgenes ligeras y vaporosas que ,goujon ha sabido1 no obstante1 fijar para los siglos en el mrmol de sus fuentes6 ,cun graciosa y alegre no es esa fuente que el viejo ,ingres ha casi esculpido con su pincel6 ,nada parece ser tan fugitivo1 tan indeciso como el agua corriente vista entre juncos2 es cosa de preguntarse cmo una mano humana puede atreverse simular la fuente1 con sus rasgos precisos1 en el mrmol la tela2 pero pintor escultor1 el artista no tiene ms que mirar esta agua transparente1 dejarse seducir por el sentimiento que le invade1 para ver que aparece ante su vista la imagen graciosa y de redondeces abultadas y hermosas4 ,hla ah1 bella y desnuda1 sonriendo la vida1 fresca como la onda en la que su pie se baa2 es joven y no envejecer jams2 aunque las generaciones pasen rpidas ante ella1 sus formas sern siempre igualmente suaves1 su mirada igualmente pura1 y el agua que se extiende como perlas en su urna encantada1 brillar siempre al sol con iguales resplandores4 ,qu importa que la ninfa inocente1 desconocedora de las miserias de la vida1 no tenga en su cabeza un torbellino de ideas6 ,feliz ella1 no suea en nada2 pero su dulce mirada nos hace soar nosotros y1 su vista1 nos prometemos ser sinceros y buenos hasta ser su igual1 y su virtud nos fortalece contra el mundo odioso del vicio y la calumnia4 ,la leyenda romana nos dice que ,numa ,pompilio tena como consejera la ninfa ,egeria4 ,penetraba solo en el interior de los bosques1 bajo la sombra misteriosa de las encinas2 se aproximaba confiadamente la gruta sagrada y con su sola presencia1 al agua pura de la cascada1 con su ropaje bordado de espuma y el flotante velo de vapor1 irisado1 adquira la forma de una mujer hermosa y le sonrea con amor4 ,numa1 el msero mortal1 la hablaba como su igual1 y la ninfa le contestaba con voz cristalina1 la que se mezclaban como un coro lejano el murmullo del follaje y los ruidos del bosque4 ,el legislador aprendi all su sabidura4 ,ningn anciano con su barba blanca hubiera pronunciado palabras tan juiciosas como las que salan de los labios de la ninfa1 inmortal y eternamente joven4 ,qu nos dice esta leyenda1 sino que slo la naturaleza y no la baranda de las multitudes puede iniciarnos en la verdad8 qu para iniciarse en los misterios de la ciencia es preciso retirarse la soledad y desarrollar su inteligencia por la reflexin8 ,numa ,pompilio1 ,egeria1 no son ms que nombres simblicos que resumen todo un perodo de la historia del pueblo romano1 lo mismo que la de toda sociedad naciente3 las ninfas1 1 por mejor decir1 las fuentes2 los bosques1 los montes deben los hombres la inspiracin de sus costumbres y sus leyes en el origen de la civilizacin4 ,y aun cuando fuera cierto que la discreta naturaleza hubiera dado as consejos los legisladores1 transformados bien pronto en opresores de la humanidad1 cunto bien no ha hecho sobre ella en favor de los que sufren en la tierra1 para darles energa1 consolarlos en las horas de desgracia y fortalecerlos para la gran batalla de la vida6 ,si los oprimidos no hubieren tenido donde templar las energas y crearse un alma fuerte contemplando la tierra y sus grandes paisajes1 la iniciativa y la audacia hubieran muerto ha muchos siglos4 ,todas las cabezas se hubieran inclinado ante unos cuantos dspotas y todas las inteligencias hubieran cado en una indestructible red de sutilezas y mentiras4 ,en nuestras universidades institutos1 muchos profesores1 sin saber lo que hacen creyendo hacer bien1 intentan disminuir el valor de la juventud educando la fuerza y la originalidad segn sus propias ideas1 imponiendo todos la misma disciplina y mediocridad4 ,existe una tribu de pieles rojas en la que las madres intentan hacer hijos para consejeros y para la guerra hacindoles inclinar la cabeza hacia adelante hacia atrs por medio de slidos instrumentos de madera y vendajes apropiados2 lo mismo que esta tribu existen pedagogos que se consagran la obra funesta de fabricar cabezas de funcionario y otros cargos1 lo cual consiguen1 desgraciadamente1 con harta frecuencia4 ,pero pasan los diez meses de cadena1 los diez largos meses de estudios1 y llegan los das felices de vacaciones3 la juventud adquiere su libertad2 vuelve al campo1 ve nuevamente los lamos del prado1 los rboles del bosque1 y la fuente sobre cuyas aguas flotan ya las primeras hojas amarillas que el otoo marchita2 llenan sus pulmones con el aire puro de la campia1 renuevan su sangre1 fortalecen un cuerpo y todos los aburrimientos de la escuela sern insuficientes para hacer que desaparezcan del cerebro los recuerdos de la naturaleza libre4 ,que el colegial salido de la crcel1 escptico y extenuado1 se aficione seguir el tortuoso sendero que bordea al arroyo1 que contemple los remolinos de las aguas1 que separe las hojas levante las piedras para ver salir el agua de los pequeos manantiales1 y este ejercicio le har muy pronto sencillo de corazn1 jovial y cndido4 ,y lo mismo que sucede los jvenes sucede los pueblos en su adolescencia4 ,a miles1 los sacerdotes y directores de las naciones1 prfidos llenos de buenas intenciones1 se han armado del ltigo y la mordaza1 bien1 con mayor habilidad se han limitado hacer repetir en todos los siglos las ideas de obediencia con objeto de matar las voluntades y envilecer los espritus2 pero1 afortunadamente1 todos esos pastores que han querido esclavizar al hombre por el terror1 la ignorancia la aplastante rutina1 no han conseguido crear un mundo su imagen1 no han podido hacer de la naturaleza un gran jardn de olorosos naranjos1 con rboles retorcidos en forma de monstruos y de enanos1 con valles cortados como figuras geomtricas y rocas talladas la ltima moda4 ,la tierra1 por la magnificencia de sus horizontes1 las frescuras de sus bosques y la pureza de sus fuentes1 ha sido y contina siendo la gran educadora y no ha cesado de llamar las naciones la armona y la conquista de la libertad4 ,tal monte cuyas nieves y hielos aparecen en pleno cielo por encima de las nubes1 tal bosque en el que el viento ruge1 tal riachuelo que corre susurrante por prados y valles1 han hecho con frecuencia mucho ms que formidables ejrcitos por la libertad de un pueblo4 ,as lo sintieron los antiguos vascos1 nobles descendientes de los beros1 nuestros abuelos3 por el anhelo de libertad y altiva valenta1 construan sus residencias al borde de las fuentes1 la sombra de los grandes rboles1 y ms an que su fiereza1 el amor la naturaleza asegur durante siglos su independencia4 ,nuestros otros antepasados1 los arios de ,asia1 adoraban las aguas corrientes1 y desde el origen de las edades histricas1 fueron objeto de un culto verdadero4 ,vivan en la salida de los hermosos valles que descendan de ,palmira1 el techo del mundo1 saban utilizar todos los torrentes de agua clara dividindolos en numerosos canales1 transformando as en frtiles huertas sus ridas tierras1 y si invocaban las fuentes1 si las ofrecan sacrificios1 no era slo porque el agua fertilizaba sus campos y haca crecer sus rboles y calmaba la sed de ellos y sus ganados1 sino tambin1 segn decan1 porque el agua purifica los hombres1 equilibra las pasiones y calma los deseos desmedidos4 ,el agua era quien les evitaba los odios y furias insensatos de sus vecinos1 los semitas del desierto1 y ella era quien les haba salvado de la vida errante fecundando sus campos y alimentando sus cultivos2 ella deban el haber podido fijar la primera piedra del hogar1 y luego1 la poblacin y la ciudad1 ensanchando as el crculo de sus sentimientos y sus ideas4 ,sus hijos1 los helenos1 comprendieron la importancia del agua y su influencia decisiva en el origen de las sociedades1 segn ms tarde demostraron construyendo un templo y levantando la estatua de un dios al borde de cada una de sus fuentes4 ,hasta entre nosotros1 ltimos descendientes de los arios1 subsiste en algunos puntos un resto de la antigua adoracin las fuentes4 ,despus de la muerte de los antiguos dioses y la destruccin de sus templos1 los pueblos cristianos continuaron en muchas partes venerando el agua de los manantiales3 as en el nacimiento del ,cefiso en ,beocia1 se ve una al lado de otra1 las ruinas de dos ninfeos griegos con sus elegantes columnas y la pesada arquitectura de una capilla de la ,edad ,media4 ,en la ,europa occidental algunas iglesias y conventos han sido construdos en la orilla de las fuentes2 pero en muchos ms puntos aun1 los sitios encantadores en donde alegremente salen del suelo las aguas cristalinas1 han sido maldecidos como parajes frecuentados por demonios4 ,durante los dolorosos siglos de la ,edad ,media1 el temor transform los hombres1 y este sentimiento funesto les hizo ver caras gesticulantes y ridculas1 en donde nuestros antepasados sorprendieron la sonrisa de los dioses1 transformando en antesala del infierno la alegre tierra que para los helenos fu la base del ,olimpo4 ,los negros sacerdotes1 comprendiendo por instinto que la libertad podra renacer del amor la naturaleza1 haban entregado la tierra los genios infernales2 haban puesto los demonios y los fantasmas en el mismo punto que antes ocupaban los dradas y las fuentes donde en otro tiempo se baaban las ninfas4 ,al nacimiento de las aguas acudan los espectros de los muertos para unir sus sollozos con los quejidos lastimeros de los rboles y el murmullo del agua al chocar con las piedras2 era tambin el punto de reunin de las bestias salvajes1 en donde por las noches el siniestro duende se emboscaba detrs de una brea para lanzarse de un salto sobre los caminantes y convertirlos en cabalgadura suya4 ,en ,francia1 como en ,espaa cuntas fuentes del diablo y bocas de infierno existen1 no frecuentadas por los campesinos supersticiosos1 y teniendo nicamente de infernal1 sin embargo1 esas fuentes temidas y esos antros subterrneos1 la majestad salvaje del lugar la azul profundidad de sus aguas6 ,en adelante1 todos los hombres que aman la vez la poesa y la ciencia1 todos los que deben trabajar de comn acuerdo para el bienestar general1 corresponde el deber de levantar la maldicin arrojada sobre las fecundas y encantadoras fuentes por los sacerdotes de la ,edad ,media4 ,no adoraremos1 es cierto1 como nuestros antepasados1 arios1 semitas beros1 el agua transparente que sale borbotones del suelo2 para manifestar nuestro agradecimiento por la vida y las riquezas que produce las sociedades1 no lo construiremos ningn ninfeo1 no le dedicaremos ninguna libacin solemne1 pero en honor de la fuente haremos ms que todo eso4 ,estudiaremos en sus aguas1 en su espuma1 en la arena que arrastra1 en las tierras que disuelve y1 pesar de las tinieblas1 remontaremos el curso subterrneo hasta la primera gota que la roca transpira2 la luz del da la seguiremos de cascada en cascada1 de curva en curva1 hasta llegar al inmensa depsito del mar donde va confundirse1 y conoceremos con exactitud el papel importante que desempea en la historia del planeta4 ,al mismo tiempo1 aprenderemos utilizarla de un modo completo en el riego de nuestros campos1 convirtindola en una de nuestras riquezas1 ponindola al servicio comn de la humanidad1 en vez de dejarla arrasar los cultivos perderse en pestilentes pantanos4 ,cuando hayamos1 en fin1 comprendido la fuente con exacta perfeccin1 entonces ser nuestra fiel asociada en la obra de embellecimiento del globo2 entonces apreciaremos prcticamente su encanto y su belleza1 y nuestras miradas no sern ya de infantil admiracin4 ,el agua1 como la tierra que vivifica1 nos parecer cada da ms hermosa en cuanto se haya purificado1 no sin pena1 de su larga maldicin4 ,las tradiciones de nuestros antepasados1 los ciudadanos helnicos1 que miraban con tanto amor el perfil de los montes1 el nacimiento de las aguas y el contorno accidentado de las orillas del arroyo1 han sido vueltas la vida por nuestros artistas para la tierra entera como para la fuente1 y gracias esta resurreccin la humanidad florece de nuevo en su juventud y su alegra4 ,cuando empez el renacimiento de los pueblos europeos1 un mito extrao se propag entre los hombres4 ,se contaba que lejos1 muy lejos1 ms all de los lmites del mundo conocido1 exista una fuente maravillosa1 que reuna las virtudes de todas las dems fuentes2 no slo curaba los males sino que rejuveneca y daba la inmortalidad4 ,el vulgo crey esta fbula y se puso buscar la ,fuente d la ,juventud1 esperando encontrarla1 no en la entrada de los infiernos1 como la laguna ,estigia1 sino al contrario1 en un paraso terrestre1 en medio de flores y verdura1 bajo una primavera eterna4 ,despus del descubrimiento del ,nuevo ,mundo1 los soldados espaoles1 millares1 se aventuraban con herosmo inusitado en medio de tierras desconocidas1 travs de los bosques1 pantanos1 barrancos y montes1 y en regiones pobladas de enemigos2 iban siempre adelante1 y cada una de sus etapas se marcaba con la muerte de muchos de ellos2 pero los que quedaban avanzaban sin detenerse1 esperando hallar al fin1 en recompensa de sus esfuerzos1 esa agua maravillosa cuyo contacto les hara vencer la muerte4 ,aun hoy1 segn se dice1 los pescadores descendientes de los primeros conquistadores espaoles dan vueltas alrededor de las islas del estrecho de las ,bahamas1 con la esperanza de ver en alguna playa salir borbotones la maravillosa agua4 ,y qu es debido el que hombres1 gozando despus1 de todo de un excelente buen sentido y gran fuerza de voluntad1 buscaran con tanta pasin la fuente divina que deba renovar sus cuerpos y se exponan alegremente todos los peligros con la esperanza de encontrarla8 ,consiste en que nada les pareca imposible los que haban visto realizarse las maravillas del ,renacimiento4 ,en ,italia1 los sabios haban sabido resucitar el mundo griego con sus pensadores y artistas2 en la brumosa ,alemania los magos de la verdad haban descubierto la maravilla de hacer grabar el metal y la madera2 los libros se impriman1 y el dominio infinito de las ciencias se abra as las masas del pueblo1 condenadas en otro tiempo la obscuridad de la ignorancia2 en fin1 los navegantes genoveses1 venecianos1 espaoles y portugueses haban hecho surgir1 como un segundo planeta unido al nuestro1 un continente nuevo con sus plantas1 sus animales1 sus pueblos y sus dioses4 ,la inmensa renovacin de las cosas haba embriagado los espritus2 slo lo posible pareca quimrico4 ,la ,edad ,media desapareci en el abismo de los siglos pasados1 y1 para los hombres empezaba una nueva era1 ms libre y feliz4 ,los que por el estudio se haban emancipado del error y las supersticiones1 comprendieron que la ciencia1 el trabajo y la unin fraternal podan slo aumentar el poder de la humanidad y hacerla triunfar definitivamente de la influencia del pasado2 pero los soldados groseros1 hroes contra el buen sentido1 iban buscando en el pasado legendario esa gran era de renovacin que se abra precisamente por las conquistas de la observacin y la negacin del milagro2 tenan necesidad de un smbolo material para creer en el progreso1 y este smbolo era el de la fuente1 en donde los miembros del anciano recobraran la fuerza y la belleza4 ,la imagen que se presentaba naturalmente su imaginacin era la de la fuente1 naciendo la libertad del fondo tenebroso del suelo y haciendo crecer en seguida sobre sus orillas frondosas las plantas1 las flores y la juventud4 ,,cap,,tulo ,,ii ,el agua del desierto ,para comprender la importancia que han tenido los manantiales y los arroyos en la vida de las sociedades1 es preciso transportarse1 aunque slo sea con el pensamiento1 los pases donde la tierra avara no deja brotar ms que muy raras fuentes4 ,acostados blanda y cmodamente sobre la hierba de nuestros prados1 cerca del agua que se escapa borbotones1 es muy fcil abandonarnos la voluptuosidad de vivir1 contentndonos slo con los encantadores horizontes de nuestro clima2 pero dejemos nuestro espritu vagar bastante ms all de los lmites donde alcanza nuestra mirada4 ,viajemos capricho lejos de las matas gramneas que se balancean nuestro lado la otra parte de los lamos que hacen sombra la fuente1 y de los surcos que rayan la falda de la colina2 ms all todava de las ondulaciones vaporosas de las crestas que marcan las fronteras del valle y de los blancos jirones de nubes que festonean el horizonte4 ,sigamos en su vuelo1 al otro lado de los montes y los mares1 al pjaro que se marcha hacia otros continentes4 ,la frente refleja un instante su rpida imagen pero bien pronto desaparece en el espacio4 ,aqu1 en nuestros ricos valles de la ,europa occidental1 el agua corre en abundancia2 las plantas bien regadas1 se desarrollan con toda su belleza2 las ramas de los rboles1 con su corteza lisa y tierna1 estn rebosando savia2 el aire tibio est cargado de vapores4 ,por influencia del contraste1 es natural pensar en otras comarcas menos felices1 en las que la atmsfera no produce lluvia1 y el suelo1 demasiado rido1 da vida raqutica una insignificante vegetacin4 ,en esas regiones es donde las gentes saben apreciar el agua en su justo valor4 ,en el interior del ,asia1 en la ,pennsula arbiga1 en el ,sahara y el desierto del ,africa ,central1 en las llanuras del ,nuevo ,mundo1 y hasta en ciertas regiones de ,espaa1 cada fuente es algo ms que el smbolo de la vida2 es la vida misma3 que el agua sea abundante y la prosperidad del pas se acrecentar2 si la cantidad disminuye desaparece completamente1 los pueblos se empobrecen mueren3 su historia es la del hilo de agua1 cerca del cual construyen sus cabaas4 ,los orientales1 cuando tienen ensueos de felicidad1 se ven siempre al borde de un arroyuelo1 y en sus cantos celebran1 sobre todo1 la belleza de las fuentes4 ,mientras que en nuestra ,europa1 con bastante agua para el desenvolvimiento de la vida1 nos saludamos burguesamente preguntndonos por la salud y los negocios1 los gallos del ,africa oriental1 se preguntan inclinndose4 ,has hallado agua8 ,en el ,indostn1 al criado encargado de refrescar la morada rociando el piso1 le llaman el paradisiaco4 ,en las costas del ,per y de ,bolivia1 donde el agua pura es muy rara1 miran frecuentemente con desesperacin la vasta extensin de las ondas saladas4 ,la tierra rida tiene un color amarillo1 el cielo es azul de un color de acero4 ,sucede veces que una nube se forma en la atmsfera3 inmediatamente1 las gentes se juntan para seguir con la mirada el hermoso lienzo de vapor que se deshace en el espacio sin resolverse en lluvia4 ,no obstante1 despus de meses y aos de espera1 un feliz movimiento del aire funde en agua la nube sobre las arideces de la costa4 ,qu alegra1 ver caer el chaparrn tanto tiempo esperado6 ,los nios salen de la casa para recibir la lluvia sobre sus cuerpos desnudos y se baan en las charcas lanzando gritos de alegra2 los adultos esperan impacientes el final de la tormenta para salir al aire libre y gozar del contacto con las molculas hmedas que flotan todava en la atmsfera4 ,la lluvia que acaba de caer va renacer por todas partes1 no en fuentes1 sino cambiada por la maravillosa qumica del suelo1 en verdura1 en flores y en aromas1 para transformar durante algunos das el desierto rido en hermoso prado4 ,por desgracia1 esas hierbas se secan en muy pocas semanas1 la tierra se calcina de nuevo1 y los habitantes1 afligidos1 se ven obligados ir en busca del agua necesaria1 las llanuras lejanas cubiertas de eflorescencias salitrosas4 ,el agua se deposita en grandes tinajas1 y les gusta mirarse en ella1 lo mismo que en nuestros felices climas podemos hacer en el mgico espejo de nuestras fuentes4 ,el extranjero que se aventura por ciertos pueblos del alto ,aragn1 construdos sobre las cumbres de los montes que sirven de base los ,pirineos lo mismo que rocas punto de rodar hasta el valle1 se ve sorprendido por la tierra roja que cimenta las piedras irregulares de las miserables casuchas4 ,supone que la roja argamasa se ha amasado con arena rojiza1 pero no es as2 los constructores1 avaros de su agua1 han preferido hacer el mortero con vino4 ,la cosecha del ao anterior ha sido buena1 sus bodegas estn llenas de lquido1 y si se quiere colocar la nueva cosecha1 no tiene otro recurso que vaciar una buena parte4 ,para ir en busca del agua1 muy lejos en el valle1 al pie de las colinas1 sera necesario perder das enteros y cargar numerosas caravanas de mulas4 ,en cuanto servirse del agua que cae gota gota por la hendidura de la roca inmediata1 es un sacrilegio en el cual nadie piensa4 ,esta agua1 las mujeres que van todos los das recogerla en sus cntaros1 la conservan con un amor religioso4 ,cunto ms viva todava debe ser la admiracin que por el agua siente el viajero que atraviesa el desierto de piedras de arena1 y que ignora si tendr la suerte de hallar un poco de humedad en algn pozo1 cuyas paredes estn formadas con huesos de camello6 ,llega al punto indicado1 pero la ltima gota acaba de ser evaporada por el sol2 ahonda el hmedo suelo con la punta de su lanza2 todo intil1 la fuente que buscaba no volver tener agua hasta la prxima temporada de lluvias4 ,qu tiene1 pues1 de extrao que su imaginacin1 siempre obsesionada por la visin de las fuentes1 dirigida hacia la imagen de las aguas1 se las haga aparecer repentinamente8 ,el espejismo no es slo1 tal como lo dice la fsica moderna1 una ilusin de la vista producida por la refraccin de los rayos del sol al travs de un plano en el que la temperatura no es en todas partes la misma2 es tambin con frecuencia una alucinacin del fatigado viajero4 ,para l1 el colmo de su felicidad sera ver aparecer sus pies mismo un lago de agua fresca1 en el cual pudiera al mismo tiempo que calmar su sed1 refrescar su cuerpo1 y tal es la intensidad de su deseo1 que transforma su ensueo en una imagen visible4 ,el hermoso lago que describe en su pensamiento1 se le aparece al fin reflejando lo lejos la luz del sol y presentando su vista la orilla dilatada hasta el horizonte1 poblada de tupidas y elegantes palmeras4 ,dentro de algunos minutos nadar voluptuosamente en sus aguas1 y ya que no puede gozar de la realidad1 disfruta al menos con la ilusin4 ,qu momento de entusiasmo y alegra aquel en que el gua de la caravana1 dotado de vista ms penetrante que sus compaeros1 divisa en el horizonte el punto negro que le revela el verdadero oasis6 ,lo seala con el dedo los que le siguen1 y todos sienten en el mismo instante disminuir la laxitud3 la vista de ese pequeo punto casi imperceptible ha sido suficiente para reparar sus fuerzas y cambiar en alegra su desesperacin2 las caballeras alargan el paso1 porque tambin ellas saben que la terrible jornada va tener pronto fin4 ,el punto negro aumenta poco poco2 ahora se presenta ya como una nube indecisa1 contrastando por su color negro con la superficie inmensa del desierto de un color rojo deslumbrador2 luego la nube se extiende y se levanta sobre la llanura3 es un bosque1 sobre el cual empiezan distinguirse las redondas cimas de las palmeras1 parecidas bandadas de gigantescos pjaros4 ,al fin1 el viajero penetra bajo la alegre sombra1 y ahora s que es agua1 agua verdadera1 lo que oye murmurar al pie de los rboles4 ,pero qu cuidado religioso ponen los habitantes del oasis en utilizar hasta la ltima gota del precioso lquido6 ,dividen el nacimiento en una multitud de pequeos regueros1 con objeto de esparcir la vida sobre la mayor extensin posible1 y trazan todas estas pequeas venas de agua el camino ms recto hacia las plantaciones y los cultivos4 ,empleada as hasta la ltima gota1 la fuente no va perderse en el arroyo y en el desierto3 sus lmites son los del oasis mismo2 donde crecen los ltimos arbustos1 all acaban las ltimas arterias del agua1 absorbida por las races para transformarla en savia4 ,extrao contraste el de las cosas6 ,para los que habitan el oasis es este un presidio2 para los que lo divisan de lejos lo ven slo con la imaginacin1 es un paraso4 ,sitiado por el inmenso desierto1 donde el viajero desorientado slo halla hambre1 sed1 la locura1 tal vez la muerte1 los habitantes del oasis son adems diezmados por las fiebres que la pestilencia de las aguas producen1 al pie mismo de las poticas palmeras4 ,cuando los emperadores romanos1 modelo de todos los que les han sucedido en la historia de la autoridad1 tenan inters en deshacerse de un enemigo sin necesidad de derramar sangre1 se limitaban desterrarlos un oasis1 y poco tiempo despus tenan la alegra de saber que la muerte haba hecho rpidamente el servicio esperado4 ,y no obstante1 esos oasis mortferos1 gracias sus aguas cristalinas y al contraste que ofrecen con las soledades ridas1 hacen surgir en el hombre la idea de un lugar de delicias y han llegado ser el smbolo mismo de la felicidad4 ,en sus viajes de conquista travs del mundo1 los rabes1 deseosos de crearse una patria en todas las comarcas donde les llevaba el amor de conquista y el fanatismo de la fe1 intentaron crear por doquier pasaban pequeos oasis4 ,qu son en ,andaluca esos jardines encerrados entre las tristes murallas de un alczar moro1 sino miniaturas del oasis1 que les recordaban los del desierto8 ,por el lado de la poblacin y de sus calles llenas de polvo1 las altas murallas coronadas de almenas y agujereadas de trecho en trecho por algunas angostas aberturas1 presentan un aspecto terrible2 pero cuando se ha penetrado en el recinto y se han pasado las bvedas1 los corredores y las arcadas1 se nos presenta el jardn rodeado de elegantes columnas que recuerdan los esbeltos troncos de las palmeras4 ,las plantas trepadoras se enlazan en los fustes de mrmol1 las flores llenan el reducido espacio con su perfume penetrante1 y el agua1 poco abundante1 pero distribuida con el mayor arte1 cae como perlas sonoras en el vaso de la fuente4 ,en presencia de las hermosas fuentes de nuestro clima1 cuya agua nos apaga la sed y nos enriquece1 se nos ocurre preguntar cul de los agentes naturales de la civilizacin ha hecho ms para ayudar la humanidad en su lento desenvolvimiento4 ,es acaso el mar con sus aguas pobladas de vidas1 con sus playas1 que fueron los primeros caminos empleados por el hombre1 y su superficie infinita excitando en el brbaro el deseo de recorrerla de una otra orilla8 ,es acaso el monte con sus altas cimas1 que son la belleza de la tierra1 sus profundos valles1 donde los pueblos hallan abrigo1 su atmsfera pura1 que da los que la respiran una alma fuerte8 ,o ser tal vez la humilde fuente1 hija del mar y de los montes8 ,s2 la historia de las naciones nos ensea cmo la fuente y el arroyo han contribuido directamente al progreso del hombre ms que el ocano1 los montes y toda otra parte del gran cuerpo del planeta que habitamos4 ,costumbres1 religiones1 estado social1 dependen1 sobre todo1 de la abundancia de aguas corrientes4 ,segn una leyenda oriental1 fu la orilla de una fuente del desierto donde los legendarios antepasados de las tres grandes razas del antiguo mundo cesaron de ser hermanos para convertirse en enemigos4 ,los tres1 fatigados por la marcha travs de la arena1 se sentan morir de calor y de sed4 ,llenos de alegra al divisar una fuente1 corrieron para arrojarse en sus aguas4 ,el ms joven que lleg primero1 sali transformado2 su color1 negro como el de sus hermanos antes de sumergirse en la fuente1 haba tomado el color de un blanco rosado1 y sobre sus espaldas brillaban rubios cabellos4 ,el agua desapareca por momentos1 y el segundo hermano no pudo baarse por entero2 no obstante1 se revolc sobre la arena hmeda1 y su piel se ti de un color dorado4 ,a su vez el tercero se arroj en la balsa1 poro no quedaba ya ni una gota de agua4 ,el desgraciado se agitaba intilmente queriendo beber y humedecer su cuerpo2 pero slo las plantas de los pies y las palmas de sus manos1 apretando la arena se humedecieron un poco y adquirieron un matiz ligeramente blanco4 ,esta leyenda relativa los habitantes de los tres continentes del ,antiguo ,mundo1 nos cuenta1 tal vez en forma velada1 cules son las verdaderas causas de la prosperidad de las razas4 ,las naciones de ,europa han llegado ser las ms morales1 las ms inteligentes y las ms felices1 no porque lleven en s preeminencia alguna1 sino porque gozan de un mayor nmero de ros y fuentes1 y sus cuencas fluviales estn ms felizmente distribudas4 ,el ,asia1 donde muchos pueblos son del mismo origen ario que las principales naciones de ,europa1 tiene una historia mucho ms antigua1 y ha hecho1 no obstante1 menos progresos en civilizacin y podero sobre la naturaleza porque sus canales de riego estn peor distribudos1 y porque vastos desiertos separan sus frtiles valles4 ,y el ,africa1 continente informe1 poblado de desiertos1 de mesetas1 de llanuras tostadas por el sol1 y de pantanos1 hace largos siglos que es la tierra desheredada causa de la falta de fuentes y de ros4 ,pero pesar de los odios y las guerras1 en auge todava1 los pueblos se hacen ms solidarios cada da1 y saben ya comunicarse sus privilegios para hacer de ellos un patrimonio comn2 gracias la ciencia y la industria que se propagan de da en da1 saben ya hacer brotar el agua donde nuestros antepasados no saban hallarla1 y poner en comunicacin unos ros con otros1 aunque estn muy distantes4 ,los tres primeros hombres se separaron enemigos en la fuente de la ,discordia1 pero la misma leyenda aade que se reconciliaron un da en el manantial de la ,igualdad1 para ser eternamente hermanos4 ,en las regiones predilectas del sol1 donde tradiciones y mitos van buscar la mayor parte de las causas de la civilizacin de las naciones1 es alrededor de la fuente1 condicin principal de la vida1 donde afirman que por vez primera se reunieron los hombres4 ,en medio del desierto1 la tribu vive aprisionada en el oasis2 forzosamente agrcola1 los lmites de su territorio estn marcados por el alcance que el agua tiene4 ,las estepas de abundante hierba1 ms fciles de atravesar que el desierto1 no mantienen en cautiverio las tribus1 y los pastores nmadas conduciendo sus rebaos1 viajan1 segn la temporada1 de un extremo otro de la llanura2 pero los puntos de reunin son siempre las fuentes1 y de la mayor menor abundancia del manantial depende el podero de la tribu4 ,la institucin patriarcal de los semitas del ,asia occidental y de las dems razas del mundo1 es debida sobre todo la carencia de manantiales4 ,la altiva ciudad griega1 y con ella la admirable civilizacin de los helenos1 que continuar resplandeciente travs de la historia1 se explica tambin en gran parte por la forma del ,hlada1 donde numerosos lagos1 separados unos de otros por colinas y elevadas montaas1 tienen cada uno su pequea familia de arroyuelos y de valles4 ,se puede imaginar ,esparta sin el ,eurotas1 ,olimpia sin el ,alfeo y ,atenas sin el ,iliso8 ,adems1 los poetas griegos supieron reconocer lo que deba su patria esas pequeas corrientes de agua que un salvaje de ,amrica ni siquiera se dignara mirar4 ,los aborgenes del ,nuevo ,mundo desprecian al arroyo porque ven correr con su terrible majestad los grandes ros como el ,madeira1 el ,tapajoz y el ,amazonas2 pero esas enormes masas de agua no las comprenden ni siquiera lo necesario para apreciar su potencia1 y al contemplarlas se quedan como estpidos4 ,el griego1 al contrario1 lleno de gratitud por el ms insignificante hilillo de agua1 lo deificaba como una fuerza natural2 le construa templos1 le eriga estatuas y acuaba medallas en su honor4 ,y el artista que grababa esculpa esos rasgos divinizados1 comprenda tan perfectamente las virtudes ntimas de la fuente1 que1 al ver la imagen los ciudadanos que corran contemplarla1 la reconocan inmediatamente4 ,cun clebres son los nombres de los pequeos arroyuelos del ,hlada y del ,asia ,menor as transfigurados por los escultores y los poetas6 ,cuando el viajero desembarca en el ,helesponto1 sobre las mismas playas donde ,ulises y ,aquiles sacaron sus embarcaciones sobre la arena2 cuando apercibe el llano que en otro tiempo sostena las murallas de ,troya y ve su propia imagen reflejarse1 bien en los famosos manantiales del ,escamandro1 en el agua cristalina del pequeo ro ,simois1 donde estuvo punto de perecer el valiente ,ajax1 bien pobre es su imaginacin y bien rebelde su corazn si no se siente profundamente conmovido en presencia de esas aguas que el viejo ,homero ha cantado6 ,quin no se sentir conmovido al visitar esas fuentes de ,grecia1 con sus hombres armoniosos de ,caliroe1 ,mnemosina1 ,hipocrene1 ,castalia8444 ,el agua que entonces manaba y que contina naciendo todava1 es la que los poetas miraban con amor como si la inspiracin hubiera salido del suelo al mismo tiempo que las fuentes2 esos hilillos transparentes iban beber1 pensando en la inmortalidad y queriendo leer el destino de sus obras en los rizos de la pequea laguna y en las pequeas ondulaciones de la cascadita4 ,no es posible que haya un viajero que no se deleite recordando esas clebres fuentes1 si ha tenido la felicidad de contemplarlas un da6 ,yo recuerdo todava con verdadera emocin las horas y los minutos en que1 cual humilde amante de las fuentes1 pude dirigir mi mirada hacia las aguas puras de los manantiales de la ,sicilia griega1 y sor prender en su alegre nacimiento1 acariciados por la luz del sol1 los pequeos torrentes ,aeis y ,amenanos1 y los borbotones transparentes de ,cianea y ,aretusa4 ,es cierto que estas fuentes son hermosas1 pero me parecan mil vecen ms encantadoras al recordar que muchos millones de hombres ya desaparecidos1 las haban admirado como yo3 una especie de piedad filial me haca participar de los sentimientos de todos aquellos1 que desde el juicioso ,ulises1 se haban detenido al borde de esas aguas para satisfacer su sed1 tan slo para contemplar la profundidad azul y la cristalina corriente4 ,el recuerdo de los pueblos que se haban unido alrededor de esas fuentes1 y cuyos palacios y templos se haban reflejado temblando sobre la rizada superficie1 se mezclaba para m con el murmullo de la fuente saliendo fuera de su crcel calcrea de lava4 ,los pueblos han sido destruidos2 diversas civilizaciones se han sucedido con su flujo y reflujo de progreso y decadencia2 pero la fuente1 con su voz clara1 no cesa un instante de contar la historia de las antiguas ciudades griegas3 ms aun que la grave historia1 las fbulas con las que los poetas han adornado la descripcin de las fuentes1 sirven en nuestros das para resucitar ante nosotros las pasadas generaciones4 ,el riachuelo ,acis que festejaban ,galatea y las ninfas del bosque y que el gigante ,polifemo medio enterr entre las rocas1 nos habla de una erupcin del ,etna1 el gigante terrible1 con la mirada de fuego1 encendida sobre la como el ojo fijo del ,ciclope2 ,cifanelo el ,azulado que se coronaba de flores cuando el negro ,platn vino llevarse ,proserpina para abismarse con ella en las cavernas del infierno1 nos hace aparecer los dioses jvenes en la poca de sus amores con la tierra virgen todava2 la encantadora ,aretusa que la leyenda nos dice haber venido de ,grecia nadando travs de las olas del mar ,jnico1 siguiendo la estela de las embarcaciones dricas1 nos cuenta la emigracin de los colonos griegos en su marcha gradual de progreso hacia ,occidente4 ,alfeo1 el ro de ,olimpia1 corriendo en persecucin de la bella ,aretusa1 haba tambin salvado el mar y mezclado sus aguas1 en las costas de ,sicilia1 con la onda adorada de la fuente4 ,segn dicen los marinos1 se ve veces al ,alfeo levantarse sobre el mar en grandes borbotones1 cerca de los muelles de ,siracusa1 y en su corriente arremolina las hojas1 las flores y los frutos de ,grecia4 ,la naturaleza entera1 con sus aguas y sus plantas1 haba seguido al heleno su nueva patria4 ,ms cerca de nosotros1 en el ,medioda de ,francia1 pero tambin sobre esas vertientes del ,mediterrneo que1 por sus rocas blancas1 su vegetacin y su clima se parece ms al ,africa y ,siria que la ,europa templada1 una fuente1 la de ,nimes1 nos cuenta las bienandanzas del agua de los manantiales4 ,fuera de la poblacin1 se abre un anfiteatro de rocas poblado de pinos1 cuyas cimas superiores estn inclinadas por el viento que baja de la torre ,magua3 en el fondo de este anfiteatro1 entre murallas blancas con balaustres de mrmol es donde aparece la balsa de la fuente4 ,alrededor se ven algunos restos de construccin antigua4 ,en la orilla misma se levantan aun las ruinas de un templo de las ninfas que se crea en otro tiempo haber sido consagrado ,diana1 la diosa casta1 causa1 sin duda1 de la belleza de las noches1 en las que se refleja sobre las aguas el disco de la luna rielante y tembloroso4 ,bajo la terraja del templo1 un doble hemiciclo de mrmol rodea la fuente y sus gradas1 donde las jvenes iban en otro tiempo aprovisionarse de agua1 bajan hasta hundirse en el lquido cristalino4 ,la fuente es de un azul insondable la mirada4 ,saliendo del fondo de un abismo abierto como un embudo1 la masa de agua se ensancha subiendo y se extiende circularmente en la superficie4 ,como un enorme ramo de verdura que sobresale del jarro1 las hierbas acuticas con sus plateadas hojas que crecen al borde de la fuente1 y las algas de limo con sus largas cuerdas enguirnaldadas cediendo la presin del agua que rebasa1 se doblan hacia afuera por el borde del estanque2 por entre su espesa capa la corriente se escapa abriendo anchos regueros con su cauce adornado de flotantes serpentinas4 ,al escaparse del tazn de la fuente1 el arroyo acaba de nacer2 se sumerge lo lejos bajo bvedas sonoras1 se precipita en pequeas cascadas por entre los troncos sombreados de grandes castaos2 luego1 encerrado en un canal de piedra1 atraviesa la ciudad1 de la que es arteria de vida1 y ms lejos1 cargado de sedimentos impuros1 se corrompe1 convertido en canal de inmundicias4 ,sin la fuente que le alimenta1 ,nimes no se hubiera fundado2 y si las aguas se extinguieran1 la ciudad dejara tal vez de existir3 en los aos de sequa1 cuando el manantial arroja tan slo un hilito de agua1 los habitantes emigran en gran nmero4 ,sin duda1 los naturales de ,nimes podran traer de lejos sus calles y plazas muchas otras fuentes y hasta un brazo del ,ardeche el ,rdano2 pero1 en cuntos trabajos ftiles no distraen su actividad sin pensar antes en procurarse lo indispensable1 es decir1 agua abundante para proporcionarse con ella bienestar higiene6 ,como para burlarse de su propia incuria1 los nimeses han erigido en una de sus plazas1 la ms rida y llena de polvo1 un grupo magnfico de ros adornados con tridentes y arroyuelos coronados de nenfares2 pero1 pesar de ese fausto escultural1 el nico recurso es siempre la fuente venerada1 hermosa y pura como en los das en que sus antepasados los galos construyeron la primera cabaa al borde mismo de sus aguas4 ,en los pases del ,norte1 regados casi todos con abundancia por fuentes1 arroyos y ros1 los manantiales no han atrado hacia ellos1 como las fuentes del ,medioda1 la poesa de las leyendas y la atencin de la historia4 ,como brbaros que miramos slo las ventajas del trfico1 admiramos el ro caudaloso en proporcin al nmero de sacos toneladas que transportan durante el ao1 y apenas si nos ocupamos de los ros secundarios que lo forman y de las fuentes que los alimentan4 ,entre los muchos millones de hombres que habitan en las orillas de los grandes ros de la ,europa occidental1 slo algunos millares1 en sus paseos viajes1 se dignan desviarse un poco de su camino para ir contemplar las fuentes principales del ro que riega sus ricas tierras de la vega donde nacieron1 pone en movimiento sus fbricas y mantiene flote las embarcaciones4 ,algunas fuentes1 admirables por la transparencia de sus aguas y por el encanto del paisaje que las rodea1 permanecen completamente ignoradas para los burgueses de la ciudad vecina1 que1 fieles las rutinas en boga1 van todos los aos llenarse de polvo por las calles y caminos de las ciudades en moda4 ,como viven una existencia artificial1 han olvidado completamente la naturaleza y no saben siquiera abrir los ojos para contemplar el horizonte1 ni mirar lo que existe en donde ponen sus pies4 ,poco nos importa6 ,es acaso la naturaleza menos hermosa porque ellos la miren con indiferencia8 ,porque jams se hayan dignado mirarlas1 son menos encantadoras las pequeas fuentes que nacen susurrantes en medio de las flores y el poderoso manantial que se escapa borbotones de las concavidades de la roca8 ,,cap,,tulo ,,iii ,el torrente de la montaa ,entre los innumerables arroyos que corren por la superficie de la tierra y se precipitan en el mar se renen para formar grandes ros1 ste1 cuyo curso vamos seguir1 no tiene nada que particularmente atraiga la atencin de los hombres4 ,no sale de altos montes cubiertos de hielo2 sus orillas no aparecen pobladas de una especial vegetacin2 su nombre no es tampoco clebre en la historia4 ,no obstante1 es encantador1 pero qu arroyo no lo es1 menos de que corra por ftidas tierras pantanosas1 por el desage de las ciudades que sus orillas no hayan sido afeadas por un cultivo sin arte8 ,los montes de donde nacen aguas del arroyuelo son de una mediana elevacin3 verdes hasta la cima1 aparecen afelpados por los prados de sus hondonadas2 las pequeas colinas que le rodean estn pobladas de bosque1 y los terrenos para el pastoreo1 medio cubiertos por los azulados vapores del aire1 tapizan las altas pendientes4 ,una cima de ancho lomo domina las dems cumbres1 que1 alinendose en larga fila1 forman una prolongada cadena de colinas entre los valles laterales4 ,las bruscas escarpaduras y los promontorios avanzados1 no permiten encerrar el paisaje en una mirada3 al pronto slo se ve una especie de laberinto donde depresiones y alturas alternan sin orden2 pero si volramos como los pjaros1 si nos balanceramos en la barquilla de un globo1 se vera que los lmites de las vertientes se redondean alrededor de todas las fuentes del arroyo como un anfiteatro1 y que los barrancos abiertos en la vasta redondez se inclinan y convergen para reunirse en un valle comn4 ,la cadena principal de las alturas forma el borde ms elevado del circo2 otros dos lados los forman cadenas laterales que1 bajando gradualmente1 se alejan de la grande arista1 y algunas pequeas colinas se aproximan para cerrar el circo paralelamente los grandes montes2 dejan1 sin embargo1 una abertura por la cual se escapa el arroyo4 ,los montes1 diferentes por su elevacin1 lo son tambin por la naturaleza de los terrenos1 el perfil y el aspecto general4 ,la cima ms elevada1 que parece el pastor del rebao de montes1 es una ancha cpula con resistentes bases2 la masa de granito1 oculta bajo las plantas1 se revela por los majestuosos movimientos de la verdura que forma su relieve4 ,otras cimas ms humildes1 ensean en las inmediaciones sus largas crestas como dientes de sierra gigantesca en rpidos declives3 son asientos esquistosos que el cono central de granito ha formado al levantarse4 ,ms lejos aparecen alturas calcreas1 cortadas verticalmente y se continan por vastas mesetas ligeramente redondeadas4 ,cada cima tiene su vida propia2 como un ser distinto1 tiene su osamenta particular y su forma exterior correspondiente2 cada arroyuelo que corre por sus flancos tiene su curso y accidentes particulares y su lenguaje1 su murmullo y su estruendo propio4 ,la fuente que nace mayor altura es la que brota del pico ms elevado y la que por consecuencia recorre ms espacio hasta llegar al valle4 ,con frecuencia1 en los das lluviosos1 y hasta en los que estn los campos alumbrados por un sol hermoso1 hemos visto1 una distancia de varias leguas1 formarse la fuente en las alturas del aire4 ,una nube blanca se levanta como una humareda de la cima lejana1 crece poco poco rpidamente y cubre los prados1 dividindose en jirones impelida por el viento4 ,el monte se pone el sombrero1 dice el campesino1 y ese sombrero de nubes no es otra cosa que la fuente bajo diferente forma3 despus de haber sido nube1 niebla y lluvia1 reaparece ya fuente algunos cientos de metros ms abajo de la cima por una hendidura de la roca por un ligero repliegue del terreno4 ,durante el invierno y parte de la primavera1 el viento deposita en las alturas en forma de nieve el agua que ha de brotar del suelo como fuente permanente4 ,las nubes grises que se pegan al suelo de la cumbre1 no se evaporan sin dejar huellas de su paso2 en el punto donde antes se vea la verde dehesa se extiende ahora un vasto lienzo de blanca nieve4 ,esta blanca capa de copos1 es todava1 bajo una nueva forma1 la nube de vapor que se condensaba en el espacio1 que bien pronto ser el arroyo que se dirija alegremente hacia la llanura4 ,mientras que la superficie de la nieve cada se endurece por el fro del invierno1 sobre todo durante las noches1 un sordo trabajo se realiza debajo del gran laboratorio del monte3 las gotas que el sol ha fundido durante el da1 penetran en el suelo hasta las rocas de granito y de un grano de arena otro1 y del cristal de cuarzo la molcula de arcilla1 desciende imperceptiblemente por la pendiente2 se juntan unas gotas otras1 se hacen ms gruesas1 su vez stas se renen y se forman hilillos de agua que corren subterrneamente por entre las races del csped por las fisuras de la roca subyacente4 ,luego1 cuando llegan los primeros calores del verano1 la nieve se funde rpidamente en agua1 para aumentar el caudal de las corrientes ocultas1 y la hierba1 que parece abrasada por un incendio1 reaparece la luz y adquiere nuevamente su color verde4 ,si el monte tuviera grietas profundas1 las aguas se sumergiran por las hendiduras y no reapareceran sino muy lejos en la llanura1 hasta pudiera ser que no renacieran otra vez2 pero no1 la roca es compacta y slo ligeramente hendida en la superficie2 el agua corriente no se introduce mucho en el monte y hla nuevamente1 de una depresin del suelo1 salir en pequeos borbotones levantando granillos de arena y balanceando blandamente las verdes hojas del berro4 ,es cierto que la hermosa fuente no es abundante1 sobre todo durante los calores del verano1 cuando slo queda en la tierra la humedad de las nubes y la niebla2 acostndose en el suelo para beber en la fuente1 se ve disminuir su recipiente medida que los labios la absorben2 pero el pequeo depsito medio vaco se llena de nuevo1 y el agua pura se desborda por la pendiente para emprender su viaje por el mundo exterior4 ,la fuente ms alta y el csped que la rodea son el paraje ms delicioso de todas las montaas4 ,all se est en el lmite de dos mundos2 de un lado1 por encima de los promontorios poblados de vegetacin exuberante1 aparece el valle frondoso con sus cultivos1 sus casas1 sus aguas tranquilas1 y la bruma indistinta que all lejos pesa sobre la ciudad2 por el otro lado1 se extienden las laderas solitarias y el pico baado en el profundo azul del cielo4 ,el aire es fortificante y suave3 se sienten deseos de lanzarse al espacio1 y cuando se divisa el guila volando lo lejos sostenida por sus fuertes alas1 llegamos casi preguntarnos por qu nosotros no volamos tambin1 como ella1 sobre los montes y los llanos1 mirando desde arriba las pequeas obras de los hombres4 ,cuntas veces1 ms por la voluptuosidad de ver que por las dulzuras del reposo1 me he sentado cerca del alto manantial del monte1 apartando mis miradas de la discreta fuente para dirigirlas hacia ese mundo que se difuminaba lo lejos dentro del gran crculo del horizonte6 ,de la pequea laguna de la fuente se escapa un chorrito de agua que desaparece entre las hendiduras del suelo y por entre las races del csped para aparecer y desaparecer alternativamente1 produciendo el efecto de una serie de fuentes escalonadas4 ,a cada salida1 la pequea corriente adquiere una fisonoma nueva2 choca contra el saliente de una roca y salta en grupos de perlas2 se rompe entre las piedras1 luego se extiende en un pequeo rellano arenoso1 lanzndose en seguida en una pequea cascada cuyas gotas1 separadas en el salto1 van mojar las hierbas de la orilla4 ,a derecha izquierda1 nuevos manantiales vienen aumentar el caudal unindose la principal corriente1 y muy pronto la masa lquida es bastante abundante para poder correr por la superficie3 cuando en su curso llega una roca inclinada1 se extiende ampliamente en un vasto lienzo1 que se puede ver desde el llano algunos kilmetros de distancia4 ,esa agua que cae resbalando por la piedra1 y que el sol hace brillar1 aparece lo lejos como una placa de pulido metal4 ,descendiendo sin cesar y creciendo constantemente1 el arroyo se vuelve estrepitoso2 cerca del nacimiento apenas si su arrullo era perceptible2 en ciertos puntos1 para oir el susurro de las aguas es preciso prestar mucha atencin1 escuchando de un modo indefinido el pequeo estremecimiento de la hierba y el choque insensible contra las pequeas piedras2 pero he aqu que el pequeo arroyo habla con voz clara1 luego se hace ruidoso1 y cuando corre por rpidas pendientes se arroja en cascadas1 su ruido lo repercuten los ecos del bosque y las concavidades del monte4 ,ms abajo todava1 sus saltos producen el ruido del trueno1 y hasta en los parajes de su curso donde el cauce es casi horizontal1 el arroyo muge y produce sordos murmullos al rozar en las orillas y arrastrarse sobre el fondo sinuoso4 ,al principio slo arrastra pequeos granos de arena2 luego1 ms fuerte ya1 mueve los pequeos guijarros2 y ahora arrastra en su marcha piedras enormes que chocan unas con otras produciendo sordos ruidos2 mina en su base las paredes de la roca que le aprisionan1 y hace caer masas de tierra y piedra1 rompiendo las races de los rboles que le prestan su sombra4 ,as1 la pequea hebra lquida1 apenas perceptible1 se ha cambiado en arroyuelo1 y ms tarde en verdadero torrente4 ,con los nuevos barrancos tributarios aumenta el caudal de sus aguas1 impetuoso y alborotador1 sale al fin de los desfiladeros del monte para correr ms lentamente por el ancho valle dominado slo por las redondeadas colinas4 ,el intrpido explorador que ha seguido su curso desde su nacimiento hasta la superficie menos accidentada del valle1 ha visto1 durante su largo descenso1 en muchas partes peligroso1 las ms bruscas desigualdades del terreno1 con sus inesperadas diferencias de inclinacin3 los rellanos en donde el agua parece estancada1 suceden repentinamente los precipicios perpendiculares donde el arroyo se arroja furioso2 abismos1 declives ms menos rpidos1 superficies horizontales1 aparecen sin orden aparente primera vista2 y1 sin embargo1 cuando el gegrafo1 sin hacer caso de detalles1 calcula y traza sobre el papel la curva descrita por el arroyo desde la fuente situada en la regin de los pastos hasta el valle frondoso1 se ve que esta curva es de una regularidad casi perfecta4 ,el torrente trabaja sin descanso para formarse un cauce1 y1 rebajando los salientes y llenando de arena y arcilla los agujeros de la roca1 ha conseguido determinar una parbola regular1 parecida la que describe un carro bajando desde lo alto de una montaa rusa4 ,,cap,,tulo ,,iv ,la gruta ,al pie de un promontorio de base escarpada y redonda cima1 poblado de grandes rboles1 el torrente de la montaa viene chocar con otro arroyo1 casi tan abundante1 y como l1 corriendo y saltando por un plano excesivamente inclinado4 ,las aguas del afluente1 que se mezclan las mas caudalosas corrientes1 formando anchos torbellinos bordeados de espuma1 son de una pureza cristalina2 ni una molcula de arcilla enturbia su transparencia1 y por el fondo de limpia roca1 ni siquiera se arrastra un grano de arena4 ,la masa lquida no ha tenido todava tiempo para ensuciarse1 derribando las orillas y mezclndose con el barro que el suelo rezuma2 acaba da salir del seno de la colina1 y lo mismo que corra por un cauce tenebroso1 salta ahora transparente de luz y de alegra4 ,la gruta de donde sale el arroyo no est lejos del confluente2 apenas se han andado algunos pasos1 cuando se ve ya1 por entre las ramas que se cruzan1 la puerta grande y negra que da acceso al templo subterrneo4 ,el umbral aparece cubierto por el agua que se esparce en raudal sobre las piedras amontonadas2 pero saltando de uno otro saliente de las rocas sobre las piedras que el agua no llega cubrir1 se puede penetrar en la gruta y seguir junto la corriente1 una estrecha y resbaladiza cornisa por la cual se puede ascender1 no sin peligro4 ,a los pocos pasos se siente el curioso transportado otro mundo4 ,un fro hmedo sorprende repentinamente2 el aire estancado1 donde los bienhechores rayos del sol no penetran jams1 tiene yo no s qu de agrio1 como si no lo debieran respirar los pulmones humanos2 el murmullo del agua repercute en ecos lejanos por sonoras cavidades1 y parece oirse las rocas lanzar clamores1 unas repercutiendo lo lejos1 y otras exhalando sordos y delicados suspiros en las subterrneas galeras4 ,todos los objetos adquieren formas fantsticas3 cualquier orificio practicado en la roca se nos antoja un abismo2 la convexidad insignificante que aparece en la regularidad de la bveda adquiere las proporciones de un monte derribado2 las concreciones calcreas entrevistas aqu y all toman el aspecto de monstruos enormes2 un murcilago que vuela1 cualquier cosa que se desprende1 nos produce un extremecimiento de horror4 ,no es esto el palacio encantado1 rico y esplndido que nos describe el poeta rabe de las ,mil y una noches2 es1 al contrario1 un antro sombro y siniestro1 un lugar terrible4 ,esta sensacin la sentiremos1 sobre todo1 si para gozar como artistas de la emocin del espanto1 que experimenta hasta el hombre ms fuerte y bravo al entrar en una caverna1 nos atrevemos penetrar sin compaero y sin gua3 sin la emulacin que proporciona la compaa de los amigos1 sin el amor propio que nos induce adoptar una actitud audaz1 sin el embriagamiento ficticio que producen las exclamaciones1 el eco de las voces1 la luz de las antorchas1 slo osamos marchar con el santo terror del griego al entrar en el infierno4 ,a cada momento volvemos atrs la mirada para ver la hermosa luz del da3 como en un cuadro1 el paisaje sonriente y vaporoso aparece entre las sombras paredes1 festoneadas en la entrada de hiedra y de via virgen4 ,a medida que se avanza1 el foco luminoso disminuye gradualmente2 de repente1 una salida de la roca nos oculta la luz1 y slo una claridad mortecina se refleja sobre las paredes y pilares de la caverna4 ,luego penetramos en la obscuridad sin fondo de las tinieblas1 y1 para guiarnos1 slo tenemos la incierta y caprichosa luz de las antorchas4 ,el viaje es penoso y parece largo causa del temor lo desconocido que llena las simas y las galeras4 ,en ciertos parajes1 slo se puede avanzar con mucha pena3 es preciso entrar en el cauce de la corriente y tenerse en equilibrio sobre las piedras resbaladizas2 ms lejos1 la bveda se rebaja por una curva repentina1 y slo deja un estrecho paso1 que es preciso atravesar arrastrndose4 ,se sale del paso lleno de barro1 y se sube una roca escalonada1 por cuyas desiguales gradas se asciende temblando4 ,las salas1 con bvedas inmensas1 suceden los desfiladeros y stos las salas2 montones de piedras desprendidas del techo se levantan como islas en medio del agua4 ,el riachuelo1 siempre variando1 diferente siempre1 salta sobre las rocas2 en algunos puntos se extiende como tranquila laguna1 turbada slo por las gotas que caen por las grietas de la bveda4 ,ms arriba1 se oculta por el asiento de una piedra2 ni siquiera se oye el ruido1 pero en una curva violenta1 aparece de nuevo saltando rpidamente1 hasta que1 por fin1 se llega ante una estrecha abertura1 de donde el agua sale como por la boca de un tubo4 ,al llegar aqu1 nuestro viaje1 siguiendo el curso del arroyo1 se ve forzosamente detenido4 ,sin embargo1 la gruta se ramifica hasta el infinito en las profundidades del monte4 ,a derecha izquierda se abren1 como bocas de monstruo1 las negras avenidas de las galeras laterales4 ,mientras que en el libre valle1 corriendo sin cesar1 acariciado por la luz1 el arroyo ha derribado y arrastrado los escombros de las enormes masas de piedra que unan las aristas de los montes1 actualmente cortadas1 el agua de las cavernas que con el auxilio del cido carbnico atacaba la dura roca para disolverla y agujerearla paulatinamente1 ha practicado tambin galeras1 balsas y tneles1 sin haber hecho hundirse al enorme edificio en cuyas entraas nace4 ,en cientos de metros de altura y algunas leguas de largo1 la masa de las rocas est agujereada en todos sentidos por antiguos lechos que el agua ha formado y que luego ha abandonado por haber hallado una nueva salida4 ,las cavidades inmensas como salas de fabulosos palacios1 se suceden estrechos desfiladeros y stos aqullas2 chimeneas1 abiertas en la roca por antiguas cascadas1 aparecen en la bveda2 al borde de estos pozos siniestros nos detenemos con horror1 en los cuales1 las piedras que arrojamos1 bajan chocando contra los salientes de las paredes y slo despus de algunos segundos deja de oirse el ruido que produce en la cada4 ,desgraciado del que se desorientara en el laberinto infinito de las grutas paralelas y ramificadas que suben y bajan2 tendra que tomar la resolucin de sentarse sobre un banco de estalagmitas1 y contemplar cmo su antorcha se apagaba lentamente1 lo mismo que su vida1 si tena bastante resignacin para no morir desesperado4 ,no obstante1 esas cavernas sombras1 en donde hasta acompaado de un gua y sin perder de vista los lejanos reflejos del sol1 sentimos el corazn oprimido por el terror1 eran los antros que habitaban nuestros antepasados4 ,para reverenciar el pasado1 nos dirigimos en peregrinacin las ruinas de las ciudades muertes1 y contemplamos con emocin uniformes montones de piedras1 porque sabemos que bajo esos escombros yacen los huesos de hombres que trabajaron y sufrieron por nosotros1 creando penosamente con la miseria y la lucha la preciosa herencia de experiencias que llamamos historia4 ,pero si la veneracin las generaciones pasadas no es ms que un vano sentimiento1 con cunto ms respeto todava debiramos recorrer estas cavernas1 donde se refugiaban nuestros primeros abuelos1 los brbaros iniciadores de toda civilizacin6 ,buscando detenidamente en la gruta y escudriando los depsitos calcreos1 podemos hallar las cenizas y el carbn del antiguo hogar donde se agrupaba la familia naciente2 al lado estn los huesos rodos1 restos de festines que se celebraron hace cientos de millares de aos1 y en un rincn cualquiera se encuentran los esqueletos de los seres que en l tomaron parte rodeados de sus armas de piedra1 hachas1 mazas y venablos4 ,no cabe duda que entre esos restos humanos1 mezclados con los de rinocerontes1 hienas y osos de las cavernas1 ninguno encerraba el cerebro de un ,esquilo de un ,hiperco2 pero ni ,hiperco ni ,esquilo hubieran existido si los primeros trogloditas divinizados por los griegos con el smbolo de ,hrcules1 no hubiesen conquistado el fuego del rayo del volcn1 si no hubiesen fabricado armas para limpiar la tierra de los monstruos que la poblaban1 si no hubieran as1 en una inmensa batalla que dur siglos y siglos1 preparado para sus descendientes las pocas de relativo descanso1 durante las cuales se ha elaborado el pensamiento4 ,la labor de nuestros antepasados fu ruda1 y su existencia llena de terrores4 ,salidos de la gruta para ir en busca de caza1 arrastrbanse por entre las hierbas y races para sorprender su presa1 y luchaban cuerpo cuerpo con las ms feroces bestias2 veces tenan que luchar con otros hombres1 fuertes y giles como ellos2 durante la noche1 temiendo la sorpresa1 vigilaban la entrada de la caverna1 para lanzar l grito de alarma en cuanto advirtieran la presencia de un enemigo y tener tiempo suficiente para que las familias pudieran esconderse en el ddalo de las galeras superiores4 ,sin embargo1 tambin ellos deban tener momentos de reposo y alegra4 ,cuando volvan de la excursin de caza de la batalla1 se regocijaban oyendo el murmullo del arroyo y el acompasado y montono ritmo de las gotas que caan2 lo mismo que el leador al volver su cabaa1 miraban con piedad nuestros primeros padres los pilares de la gruta bajo los cuales descansaban sus mujeres y en donde haban nacido sus hijos4 ,en cuanto stos1 corran y jugaban lo largo del arroyo subterrneo1 en los lagos cristalinos1 bajo la ducha de las cascadas2 se divertan ocultndose en los tenebrosos corredores como los nios de nuestros das en los andenes de los jardines1 y tal vez en medio de sus alegres proezas treparan por las paredes para sorprender los murcilagos en sus negros refugios1 practicados en la bveda4 ,ciertamente no seremos nosotros los que afirmemos que la existencia actual sea menos penosa para el hombre4 ,muchos de nosotros1 desheredados todava1 viven en las alcantarillas de los palacios que habitan sus hermanos ms felices que ellos2 miles y millones de individuos del mundo civilizado habitan chozas estrechas y hmedas1 grutas artificiales bastante ms insanas que las cavernas naturales donde se refugiaban nuestros antepasados4 ,pero si consideramos la situacin en conjunto1 nos es preciso reconocer que los progreses realizados desde aquellos tiempos son bien grandes4 ,el aire y la luz entran en la mayor parte de nuestras residencias2 el sol penetra por las ventanas2 travs de los rboles vemos brillar lo lejos las perlas lquidas del arroyo y nuestra vista se presenta hasta el inmenso horizonte4 ,es cierto que el minero habita durante la mayor parte de su existencia las galeras subterrneas que l mismo ha vaciado1 pero esas sombras de muerte donde se deposita el gris1 no son su nica patria2 si trabaja en ellas1 su pensamiento est en otra parte1 arriba1 sobre la tierra alegre1 al borde del fresco arroyo que murmura bajo los olmos1 festoneado de juncos4 ,a veces1 cuando nos cuentan escenas de guerras antiguas1 horribles episodios nos recuerdan lo que debi ser la vida de nuestros antepasados los trogloditas1 y lo que sera la nuestra si ellos no nos hubieran preparado das ms felices que los suyos4 ,muchas tribus perseguidas se han refugiado en las cavernas que sirvieron de morada comn sus abuelos1 y los perseguidores brbaros pretendidos civilizados1 negros blancos1 vestidos con pieles uniformados con bordados y condecoraciones1 no se les ha ocurrido nada ms humano que asfixiar por el humo los refugiados en ellas1 encendiendo hogueras la entrada de la gruta4 ,en otras partes1 los desgraciados encerrados han tenido que comerse unos otros1 y luego morir de hambre1 intentando roer algunos restos de huesos2 multitud de cadveres han quedado esparcidos por el suelo1 y durante muchos aos se han visto rodar sus esqueletos1 antes que el agua cada de las bvedas los haya envuelto en un blanco sudario de estalagmitas4 ,como smbolo del tiempo que todo lo modifica1 la gota1 cargada de la piedra que ha disuelto1 hace desaparecer lentamente las huellas de nuestros crmenes4 ,hasta las grutas dejan de existir por la accin del tiempo4 ,la lluvia que cae sobre el monte y penetra en las fisuras de la piedra1 se carga constantemente de molculas calcreas4 ,cuando despus de un recorrido ms menos largo1 viene caer temblando por la bveda de la caverna1 una parte de lquido se evapora en el aire1 y una pequea partcula de piedra1 prolongada como la gota que la tena en suspensin1 queda suspendida de la roca2 una nueva gota deposita otra partcula sobre la primera1 luego se deposita una tercera y millares de millones hasta el infinito4 ,lo mismo que rboles de piedra1 los estalactitas crecen por capas concntricas endurecindose poco poco4 ,bajo ellas1 en el suelo de la gruta1 el agua cada se evapora igualmente y deja en su puesto otras concreciones calcreas1 que1 de hoja en hoja1 se levantan por grados hacia la bveda4 ,con el tiempo1 las irregularidades de arriba y los conos de abajo1 llegan encontrarse2 primero se convierten en pilares y luego acaban por convertirse en paredes que se extienden lo largo de la galera1 y la gruta as obstruida1 se encuentra dividida en una serie de salas distintas4 ,en el interior del monte1 los rezumamientos y los hilos de agua que se asocian para formar el arroyo1 realizan as dos trabajos inversos3 de un lado1 ensanchan las fisuras1 agujeran las rocas y forman anchos cauces2 y de otro1 cierran las hendiduras del monte1 apoyan la bveda con columnas y llenan de piedra los enormes agujeros que ellas mismas practicaron miles de aos antes4 ,de otra parte1 las estalactitas1 como todas las cosas de la naturaleza1 varan hasta el infinito1 segn la forma de la gruta1 la disposicin de las fisuras y la ms menos cantidad de gotas que depositan las revocaciones calcreas4 ,a pesar de las obscuras tinieblas que las llenan1 infinidad de cavernas se han cambiado as en maravillosos palacios subterrneos4 ,verdaderos cortinajes de piedra con innumerables y elegantes pliegues1 coloreados trozos por el ocre de rojo y amarillo1 se extienden como escaparates de tejidos en las entradas de las salas2 en el interior se suceden hasta perderse de vista las columnas con basamentos y capiteles adornados con relieves caprichosos2 monstruos1 quimeras y grifos1 se retuercen en grupos fantsticos en las naves laterales2 altas estatuas de dioses se levanten aisladas1 y veces1 la luz de las antorchas1 parece que su mirada se anima y que1 con enrgico ademn1 alargan sus brazos hacia nosotros4 ,esas roperas de piedra1 esas columnatas1 esos grupos de animales1 esas figuras de hombres de dioses1 las ha esculpido el agua1 y cada da1 cada minuto1 sin cesar en su obra1 trabaja para aadir alguna modificacin graciosa la inmensa arquitectura4 ,,cap,,tulo ,v ,la sima ,no lejos de la caverna1 gran laboratorio de la naturaleza1 donde se ve la formacin de un arroyo gota gota1 se abre un valle tranquilo en el fondo del cual brota otra fuente4 ,sale tambin de la roca1 pero esta roca no se levanta perpendicular como la de la gran caverna2 se ha inclinado consecuencia de algn desprendimiento4 ,del csped que la cubre crecen algunas plantas salvajes2 y en su base1 alrededor de la cristalina fuente1 se han agrupado grandes rboles1 cuyas ramas entrelazadas se balancean armoniosa y rtmicamente1 impulsadas por la brisa4 ,todo es apacible y encantador en ese pequeo rincn del universo4 ,la laguna es transparente1 casi sin ondas1 y el agua1 saliendo por un arco de algunas pulgadas de altura1 se extiende sin temor4 ,inclinado sobre el agua que centellea por los rayos del sol1 medito mirando la sombra por donde sale1 y envidio la pequea araa acutica que corre patinando sobre la superficie lquida y va refugiarse en un agujero de la roca4 ,en la entrada distingo todava algunas sinuosidades del fondo2 piedras blancas1 un poco de arena que se mueve lentamente1 empujada por el agua que sale1 produciendo ruidos de hervor2 un poco hacia dentro se distinguen an los rizos de las pequeitas ondulaciones1 y las diminutas columnas que soportan la bveda2 alumbradas vagamente por reflejos de luz1 parecen temblar en la sombra3 dirase que una redecilla de seda flota sobre ella con ligeras ondulaciones4 ,ms all todo est negro2 la corriente subterrnea no se revela ya1 ms que veces1 por el ahogado susurro4 ,qu sinuosidades son las del agua ms adentro del punto donde alcanzan los ltimos reflejos de luz8 ,esas curvas del arroyo son las que yo intent buscar con la imaginacin4 ,en mis ensueos de hombre curioso1 me convierto en un ser pequesimo1 de algunas pulgadas de alto1 como el gnomo de las leyendas1 y saltando de piedra en piedra1 insinundome por debajo de las protuberancias de la bveda1 observo todos los confluentes de los arroyuelos en miniatura1 y remonto los imperceptibles hilos de agua1 hasta que convertido en tomo1 llego por fin al punto donde la primera gota de agua rezuma en la piedra4 ,no obstante1 sin convertirnos en genios como hacan nuestros antepasados en los tiempos fabulosos1 podemos1 paseando tranquilamente por los campos cultivados las ridas lomas1 reconocer en la superficie del suelo los indicios que revelan el curso del oculto arroyo4 ,un sendero tortuoso que empieza al borde mismo de la fuente1 sube por el flanco de la colina1 contornando los troncos de los rboles1 desaparece luego cubierto por las altas plantas en un repliegue del terreno1 y llega1 por fin1 al llano1 sembrado de hermoso trigo4 ,con frecuencia1 cuando yo era un colegial libre1 suba corriendo ese sendero para bajarlo despus en pocos saltos2 veces1 tambin me aventuraba alejndome algo por el llano1 hasta perder de vista el bosquecillo de la fuente2 pero en un ngulo del camino me paraba sorprendido y sin aliento para ir ms lejos4 ,a mi lado vea abierto un abismo en forma de embudo1 lleno de parras y zarzas enlazadas4 ,piedras de bastante peso1 arrojadas por los transeuntes arrastradas por las lluvias violentas1 se vean flotando sobre el follaje polvoriento y mortecino2 en el fondo se entrelazaban algunas ramas gruesas1 y por entre sus hojas vea la negrura temida de un abismo4 ,un sordo murmullo sala de all constantemente como quejidos de algn animal encerrado4 ,actualmente me alegro de volver encontrar el gran agujero y hasta me atrevo descender por l aunque para ello tenga que asustar los animales que se refugian en su maleza4 ,pero en otro tiempo1 con qu horror mirbamos1 cuando nios todava1 se cruzaba en nuestro camino este siniestro pozo en cuyo borde se detena el arado6 ,una noche tranquila1 de hermosa luna1 tuve que pasar solo cerca del sitio terrible4 ,aun tiemblo al recordarlo4 ,el abismo me miraba1 me atraa2 mis rodillas se doblaban desobedeciendo mi esfuerzo y los tallos de los arbustos avanzaban para arrastrarme hacia la negra boca4 ,pas1 sin embargo1 golpeando con mis pies el suelo cavernoso y ocultando el pavor que me invada2 pero detrs de m un gigante inmenso1 formado de vapor1 surgi inmediatamente3 se inclin para cogerme y el murmullo del abismo reson en mi odo durante largo rato como risa de odio de triunfo4 ,ahora ya lo s2 ese abismo es una sima que sirve de respiradero al arroyo1 y el sordo ruido que de ella sale es el que produce el agua chocando con las piedras4 ,en una poca no conocida1 mucho antes que fueran redactados por el notario del pas los primeros documentos de propiedad1 uno de los asientos de las rocas que forman el valle subterrneo se hunda en el lecho del arroyo2 luego1 las tierras1 faltas de base1 fueron gradualmente arrastradas hacia el llano2 poco poco el gran agujero se fu abriendo1 y las aguas1 corriendo por sus declives1 le dieron la forma de un embudo casi regular4 ,los campesinos de la comarca que pasan con frecuencia cerca de l1 le llaman el ,bebe-todo1 porque bebe en efecto1 todas las lluvias que podran fertilizar los campos4 ,el agua cada en la llanura que la tierra se niega embeber1 corre hacia el agujero en pequeas corrientes1 coloreadas por la arcilla1 para reaparecer luego en la fuente1 cuya cristalina pureza enturbia durante algunas horas4 ,la sima que me asustaba en mi infancia1 no es la nica que se ha abierto sobre las galeras profundas4 ,siguiendo la parte ms baja1 determinada por una especie de repliegue del suelo en la llanura1 se pasa por cerca de otras cavidades que indican los transeuntes el curso interior de las aguas4 ,estas cavidades son diferentes en forma y dimensiones4 ,algunas son enormes pozos donde desapareceran enormes ros2 otras son simples depresiones del suelo1 especies de nidos bien tapizados por el csped1 donde en los hermosos das de otoo se puede gozar de las tibias caricias del sol1 sin temor al aire que pasa silbando sobre las hierbas secas del llano4 ,algunos de esos agujeros se obstruyen y se llenan gradualmente2 pero hay otros que se ensanchan y se ahondan de ao en ao visiblemente4 ,algunas aberturas que nos parecan refugio de serpientes1 en las que no hubiramos metido la mano por temor ser mordidos1 eran un principio del abismo2 las lluvias y los derrumbamientos interiores las han ensanchado tanto1 que muchas de ellas son hoy principios con declives de roja arcilla1 surcados por la corriente de las aguas4 ,de estos pozos naturales1 los ms pintorescos son los ms alejados del nacimiento de la fuente4 ,donde se encuentran stos1 el llano1 cuyo plano es ya ms desigual1 termina bruscamente al pie de una muralla rocosa1 al lado de la cual se abre un valle que lleva sus aguas un ro lejano4 ,las rocas levantan hasta el cielo sus bellos frontis dorados por la luz2 pero sus bases estn ocultas por un bosquecillo de encinas y castaos2 gracias la verdura y variedad del follaje1 el contraste demasiado duro que formara la abrupta pared de las rocas con la superficie horizontal del llano1 aparece suave4 ,en el paraje ms espeso del bosque1 es donde se encuentra el abismo4 ,sobre sus bordes1 algunos arbustos inclinan sus tallos hacia la superficie azul1 que se ve por entre las ramas de la encina2 slo un abedul deja caer por encima de la sima sus ramas delicadas4 ,al llegar estos parajes es preciso tomar algunas precauciones1 porque el suelo est demasiado accidentado y los pozos no tienen ningn brocal como los que construyen los ingenieros4 ,avanzamos lentamente arrastrndonos bajo las ramas2 luego1 tendidos sobre el vientre1 apoyando la cabeza en nuestras manos1 dirigimos nuestra mirada hacia el vaco4 ,las paredes del pozo circular1 ennegrecidas trozos por la humedad que destila la roca1 descienden verticalmente2 apenas si algn pequeo saliente se insina fuera del plano de los muros de piedra4 ,matas de helechos y escolopandras crecen en las anfractuosidades ms altas2 ms abajo la vegetacin desaparece1 menos que una mancha roja que se ve en la obscuridad del fondo1 sobre un saliente de la roca1 sea un grupo de algas infinitamente pequeo4 ,a primera vista1 en el fondo no hay ms que tinieblas2 pero nuestros ojos1 acostumbrndose poco poco la obscuridad1 distinguen luego una superficie de agua clara sobre un lecho de arena4 ,adems1 puede descenderse al pozo1 y yo soy uno de los que han tenido ese placer4 ,la aventura produce una agradable sorpresa1 puesto que es un viaje de exploracin2 pero en s misma no tiene nada de seductora1 y ninguno de los que han hecho estos descensos al abismo quedan en disposicin de repetirlo4 ,una cuerda1 prestada por un campesino de las inmediaciones1 se ata fuertemente al tronco de una encina1 y dejndola caer al fondo del abismo1 oscila dulcemente por la impulsin de la pequea corriente de agua1 en la cual se moja la extremidad libre4 ,el viajero areo se coge fuertemente la cuerda1 al mismo tiempo que con las manos1 con las rodillas y los pies1 y desciende con lentitud por la boca tenebrosa4 ,el descenso no es siempre fcil1 desgraciadamente2 se da vueltas con la cuerda alrededor de s mismo1 se enreda en las matas de helecho1 que el peso del cuerpo rompen1 se choca varias veces contra la roca llena de asperezas1 y con la ropa se enjuga el agua fra que las paredes rezuman4 ,por fin se aborda una cornisa1 se descansa un poco en ella para tomar aliento y equilibrio1 y luego se lanza nuevamente en el vaco para descansar ms tarde sobre el fondo de tierra firme4 ,yo recuerdo sin alegra mi estancia durante algunos instantes en el fondo del abismo4 ,mis pies1 estaban dentro del agua2 el aire era fro y hmedo2 la roca estaba cubierta de una especie de pasta resbaladiza de arcilla diluda2 una sombra siniestra me rodeaba y un resplandor tibio1 vago reflejo de la luz del da1 me revelaba solamente algunas formas indecisas y una gruta llena de arrogantes protuberancias4 ,a pesar mo1 mis ojos se dirigan hacia la zona iluminada que apareca redonda sobre la boca de la sima2 miraba con amor la guirnalda de verdura que adornaba el borde del pozo1 las grandes ramas con su follaje superpuesto1 que los rayos del sol doraban alegremente1 y los pjaros lejanos volando con libertad por el azul del cielo4 ,tena vehementes deseos de volver la luz2 d el grito de aviso y mis compaeros me sacaron fuera del pozo1 ayudados por m1 que ascenda apoyando mis pies en las sinuosidades de las rocas4 ,como cndido joven1 me crea un gran hroe por haber realizado el pequeo descenso los infiernos1 unos treinta metros de profundidad1 y buscaba en mi cabeza algunas rimas para el poeta que se aventura bajar al fondo de un abismo para sorprender la sonrisa de una ninfa encantada1 mientras olvidaba los verdaderos hroes1 que1 sin recitar jams versos por sus frecuentes entrevistas con las divinidades subterrneas1 se relacionan con ellas durante das y semanas enteros4 ,estos son los que conocen bien el misterio de las aguas ocultas4 ,al lado de sus cabezas1 la pequea gota1 suspendida de las estalactitas de la bveda1 brilla como un diamante la luz de sus lmparas1 y cae sobre el pequeo charco estancado1 produciendo un ruido seco que repercute el eco de las galeras4 ,pequeas corrientes de agua1 formadas por ese destilamiento de gotas1 corren bajo sus pies1 y formando regueros y ms regueros se dirigen hacia la balsa de recepcin1 donde la bomba vapor1 parecida un coloso encadenado1 sumerge alternativamente sus dos brazos de hierro1 lanzando prolongados gemidos cada esfuerzo4 ,al ruido de las aguas de la mina se mezcla veces el sordo rumor de las aguas exteriores que un desgraciado golpe de pico puede hacer inundar repentinamente la galera4 ,mineros hay que no tienen temor en llevar sus trabajos de zapa hasta debajo del mar1 desde donde no cesan de oir al terrible ocano arrastrar constantemente los guijarros de granito por encima de la bveda que los protege2 durante los das de tempestad1 slo algunos metros de donde ellos trabajan van estrellarse los navos contra las rocas4 ,,cap,,tulo ,,vi ,el barranco ,descendiendo por el curso del arroyo1 en el que vienen unirse el ruidoso torrente de la montaa1 el arroyuelo nacido en la caverna y el agua apacible del manantial1 vemos derecha izquierda sucederse los valles1 diferentes unos de otros por la naturaleza de sus terrenos1 su pendiente1 el aspecto que presentan y la vegetacin1 distinguindose adems por el caudal de aguas que aportan al cauce general del valle4 ,casi enfrente de un torrente pequeo y murmurador1 que salta alegremente de piedra en piedra para sumarse la bastante considerable cantidad de agua del arroyo1 se abre un barranco de rpida pendiente y seco con frecuencia4 ,es probable que este barranco1 formado por la depresin en un suelo poroso1 est sobre el cauce subterrneo de un arroyo permanente2 este barranco slo se ve baado por la corriente de agua despus de chubascos tempestuosos de grandes lluvias4 ,como todos los pequeos valles laterales1 el barranco es tributario del cauce central1 pero tributario intermitente4 ,sin embargo1 es curiossimo el visitarlo1 porque pasendose sobre su seco cauce1 se puede estudiar detenidamente la accin del curso de las aguas4 ,un pequeo sendero que los surcos del labrador destruye cada otoo1 y que el trnsito de los caminantes marca de nuevo muy pronto1 serpentea sobre la ribera del barranco4 ,es verdad que las ramas de espino1 plantadas por el campesino avariento1 prohiben el paso2 pero el humilde obstculo1 simulacro del temible dios ,trmino1 no tiene nada de terrorfico para los agricultores vecinos1 y el camino1 practicado tal vez por los hombres desde la edad de piedra1 no cesa de reformarse de ao en ao4 ,sera1 pues1 fcil remontar el barranco en su largo curso sin tener necesidad de servirse de las manos para salvar los accidentados obstculos de su cauce1 pero quien ama la naturaleza y la quiere gozar de cerca1 abandona el pequeo sendero y se lanza con entusiasmo por el estrecho espacio abierto entre sus bordes4 ,desde los primeros pasos se halla como separado del mundo4 ,por detrs1 una curva de la desembocadura le oculta el arroyo y los verdes prados que riega2 por delante1 el horizonte se limita bruscamente por una serie de gradas que el agua salta en pequeas cascadas despus de la lluvia2 por encima1 las branchas de rboles que bordean las riberas se curvan y entrelazan formando bveda1 y los ruidos de fuera no penetran en este salvaje cauce casi subterrneo4 ,es una gran alegra hallarse as en la naturaleza virgen1 slo algunos pasos de los campos arados en surcos paralelos y sentirse obligado trazarse un camino por entre las piedras y la maleza1 no lejos del honesto burgus que se pasea plcidamente contemplando sus cosechas4 ,a cada vuelta del tortuoso barranco1 la inclinacin y la forma del lecho cambian bruscamente3 los saltos y los hoyos se suceden contrastando de un modo extrao4 ,encima de un grupo de arbustos enlazados por zarzas que el agua invade slo en las mayores crecidas1 se extiende un pequeo prado de algunos metros de ancho y frecuentemente baado por las inundaciones de un momento4 ,alrededor del prado y el grupo de arbustos1 se desarrolla en semicrculo una playa arenosa1 en donde los materiales finos gruesos1 se han depositado con orden1 segn la fuerza de la corriente que los arrastr4 ,el modesto lecho fluvial1 de donde el agua ha desaparecido1 es an tal cual lo traz el torrente efmero1 y revela tanto mejor las leyes de su formacin1 por cuanto ni un pequeo charco de agua se halla en su curso4 ,una especie de foso con su borde lleno de cieno seco y hojas en descomposicin1 nos ensea que en este paraje el curso de las aguas es tranquilo y casi sin corriente2 ms lejos1 el lecho aparece apenas trazado porque las aguas se resbalan con rapidez por la gran pendiente2 en otra parte1 las aristas paralelas de los asientos rocosos atraviesan oblicuamente el fondo desde una otra orilla1 formando obstculos sobre los cuales la corriente se descompone formando pequeas ondas4 ,una gran piedra ha hecho determinar una curva la corriente1 lanzando sta contra otra orilla1 formando una brusca sinuosidad1 y as gradualmente se ha cavado un cauce segn su capacidad3 ms arriba1 ramas encadenadas2 hierbas y piedras1 han servido de punto de apoyo para formar uno varios islotes rodeados de cauces tortuosos llenos de arena hermosamente blanca4 ,a unos cuantos pasos de all1 el aspecto del barranco cambia todava4 ,aqu el fondo no es ms que un pequeo reguero practicado por el agua en arcilla dura1 casi rocosa2 no sin pena1 consigo pasar por el desfiladero asindome de algunas ramas que se mecen sobre mi cabeza4 ,el hilo de agua la columna lquida1 segn la fuerza del arroyo peridico1 murmura dulcemente ruge con estrpito por el estrecho corredor resbalndose rpidamente por una sucesin de grados2 luego1 al pie de la cada1 ha formado una especie de cubo1 ancha balsa donde las piedras arrastradas ruedan empujadas por la presin de las aguas4 ,despus de haber pasado el desfiladero1 encuentro an algo que fueron islas en otro tiempo1 curvas1 rpidas corrientes1 cascadas3 hasta encuentro fuentes extinguidas que reconozco por la humedad de la arena y las fisuras rocosas4 ,el borde desde donde se lanza una cascada lo forman dos races enlazadas1 sujetas slo por un lado1 encrustadas en la arcilla4 ,en este barranco1 en el cual penetramos con alegra para contemplar en un pequeo espacio el cuadro de la naturaleza libre y para huir del aburrimiento de los campos cultivados con brbara monotona1 una multitud de animalejos de varias especies1 refractarios como nosotros al exterior1 penetran tambin buscando un refugio contra el hombre1 inflexible perseguidor2 desgraciadamente1 el tenaz cazador los persigue hasta este retiro1 pesar de las zarzas y las races4 ,las tierras recientemente removidas1 los negros agujeros practicados en las paredes de la orilla1 nos revelan el sitio donde se ocultan los conejos y los zorros2 al notar nuestra presencia1 las serpientes enroscadas desenrrollan rpidamente sus crculos y desaparecen en la espesura2 las lagartijas1 ms rpidas1 corren haciendo crugir las hojas cadas2 los insectos saltan sobre la arena se balancean por las hierbas4 ,en las ramas de los arbustos se ven nidos de pjaros3 todo un mundo de fugitivos puebla este asilo1 en donde se encuentra abrigo y comida4 ,y es que1 en efecto1 dentro de este pequeo barranco1 de algunos metros de ancho1 la vegetacin es muy variada2 una multitud de plantas de origen y altitud diversos se encuentra aqu reunida1 mientras que en los campos vecinos la uniformidad del terreno cultivado deja germinar apenas1 adems de la simiente arrojada por el campesino1 hasta cuatro cinco malas hierbas1 trivial adorno de los campos arados4 ,en esta estrecha hendidura1 invisible de lejos1 no ser por la verdura de sus orillas1 todas las cualidades del suelo1 todos los contrastes de sequa y humedad1 todas las diferencias de la sombra y el sol se encuentran en yuxtaposicin y1 como consecuencia1 numerosas plantas1 desterradas de vulgares terrenos de cultivo1 hallan en este rincn1 respetado por el hombre1 el ambiente propio para su desarrollo4 ,la arena tamizada por las aguas tiene sus plantas especiales1 lo mismo que los amontonamientos de piedras arrastradas1 la arcilla color de ocre y los intersticios de la dura roca4 ,las tierras vegetales1 mezcladas en diversas proporciones1 tienen tambin su flora y su fauna2 las rpidas pendientes expuestas al sol del medioda1 se encuentran pobladas de hierbas y arbustos que fabrican su savia en terreno seco2 el fondo hmedo donde jams llega un rayo de sol1 da tambin vida otra vegetacin y el cieno que el agua cubre an1 aparece cubierto por un mundo vegetal que le es peculiar4 ,y1 sin embargo1 nada aparece desordenado en esta diversidad6 ,al contrario1 las plantas1 libremente agrupadas1 segn sus secretas afinidades y la naturaleza del terreno que les da vida1 constituyen en conjunto un espectculo que llena el alma de una impresin singular de paz y armona4 ,nada hay aqu de artificial ni de impuesto como en un regimiento de soldados con sus movimientos mecnicos y sus uniformes1 sino lo pintoresco1 el encanto potico1 la libertad de actitud y de vida como en una multitud de hombres de todos los pases1 aproximndose por afinidad cada cual los suyos4 ,es cierto que en este barranco1 al igual que en toda la tierra1 la batalla de la vida por el goce del aire1 del agua1 del espacio y de la luz1 no cesa un instante entre las especies y las familias vegetales2 pero esta lucha no ha sido regularizada todava por la intervencin del hombre1 y parece que en medio de estas plantas tan diversas y tan graciosamente asociadas1 nos encontramos en una repblica federativa en la que cada vida est garantizada por la alianza de todas4 ,hasta las colonias de plantas extraas la naturaleza libre1 son respetadas1 al menos por algn tiempo3 sobre una cornisa de tierra rebajada que ha quedado suspendida al flanco de la ribera1 veo balancearse las caas flexibles de una mata de avena1 humilde colonia de esclavos fugitivos aventurados en un mundo de libres hroes brbaros4 ,lo mismo que el arroyo del valle y los grandes ros del llano1 el pequeo barranco tiene sus orillas sombreadas por rboles4 ,el lamo blanco se levanta al lado del haya y el abedul2 las hojas finamente cortadas del fresno1 aparecen por entre dos altos olmos con su ramaje como arreglado por la mano del hombre2 el tronco blanco del abedul resalta al lado de la rugosa y sombra corteza de la encina4 ,en lo ms alto de la ladera1 donde el barranco no es ms que un repliegue del terreno1 los pinos1 en actitud grave y de hojas casi negras1 se ven reunidos como en un concilio4 ,alrededor de ellos1 la tierra sin vegetacin ha desaparecido bajo una espesa capa de agujas color de hierro oxidado mientras que no lejos de all1 un alegre alerce color verde claro1 levanta su cima1 hermosamente adornada por clemtides1 sobre un grupo de arbustos y plantas4 ,a causa de la extrema variedad de las condiciones del suelo1 el estrecho barranco es bastante ms rico en especies diversas que los grandes bosques que cubren vastos territorios4 ,en algunos parajes1 los troncos estn tan juntos que de una otra ribera no se ve penetrar ni un rayo de sol2 del fondo de las hondanadas1 los rboles suben como columnas amontonadas para un edificio2 luego1 al nivel de los bordes1 las ramas se extienden ampliamente1 cubren la madera con su verdura y se prolongan sobre las tierras cultivadas buscando vidamente su alimento de aire y de luz4 ,bajo sus sombras bvedas1 en las profundidades del barranco1 la temperatura es siempre fresca1 hasta en lo ms fuerte del verano2 las ramas enlazadas impiden la hmeda atmsfera su salida hacia el espacio y1 gracias al acuoso vapor1 los helechos1 con sus grandes hojas cadas y los hongos1 agrupados fraternalmente en pequeas asambleas1 crecen y prosperan en las orillas4 ,el aire est tan cargado de humedad1 que basta cerrar los ojos para hacerse la ilusin de que se est la orilla de un arroyo1 cuyas tranquilas aguas corren silenciosas4 ,despus de todo1 el agua all est2 si ha desaparecido es slo en apariencia4 ,el musgo que tapiza el fondo del barranco y recubre las races de los rboles1 se presenta hinchado del lquido absorbido durante la ltima inundacin3 dilatados como esponjas1 guardan1 durante mucho tiempo1 la fecunda y bienhechora humedad2 despus1 la ms insignificante lluvia1 se hinchan de nuevo1 empapndose con avidez de las gotas cadas4 ,as1 de musgo musgo y de planta planta1 en la multitud infinita de clulas orgnicas1 se encuentra an el caudal de aguas corrientes del arroyuelo1 desde1 el principio al fin del barranco4 ,es verdad que no se ve esta corriente1 que no se oye su murmullo1 pero se adivina y se goza la dulce frescura que esparce por la atmsfera4 ,sin embargo1 hay algo que me encanta y admira4 ,este arroyuelo es pobre intermitente1 pero su accin geolgica no es menos grande2 es tanto ms poderosa relativamente cuanto ms insignificante es el agua que por l corre4 ,una pequeita corriente ha cavado el enorme foso1 ha abierto esas profundas hendiduras travs de la arcilla y la dura roca1 ha esculpido las gradas de sus pequeas cascadas1 y por los hundimientos de tierra ha formado esos amplios crculos en sus orillas4 l es tambin quien da vida la rica vegetacin de musgo1 hierbas1 arbustos y grandes rboles4 ,es que el ,misisipi1 el ,amazonas proporcionalmente su caudal de agua1 realizan en la superficie de la tierra la milsima parte del trabajo de ste8 ,si los caudalosos ros tuvieran igual fuerza relativa que el pequeo arroyuelo intermitente1 arrasaran las cordilleras1 seran sus cauces abismos de algunos millares de metros de profundidad1 alimentaran bosques con rboles cuyas cimas iran balancearse en las ms elevadas capas atmosfricas4 ,precisamente1 en estos pequeos retiros es donde la naturaleza se nos muestra en todo su esplendor4 ,acostado sobre un tapiz de musgo1 entre dos races que me sirven de apoyo1 contemplo con admiracin estas altas riberas1 sus desfiladeros1 sus circos1 sus gradas y la bveda de follaje1 que me cuentan con tanta elocuencia la grandiosa obra de la pequea gota de agua4 ,,cap,,tulo ,,vii ,los manantiales del valle ,a todos los arroyuelos visibles invisibles que descienden de barrancos y vallecillos hacia el arroyo principal1 se unen an centenares infinidad de pequeas fuentes y venas de agua1 todas diferentes por el aspecto y el paisaje de las piedras1 los zarzales1 arbustos rboles que las rodean1 diferencindose tambin por la cantidad de sus aguas y por la oscilacin de su nivel1 segn los meteoros y las estaciones del ao4 ,algunas de ellas slo tienen una existencia temporal2 despus de haber manado durante cierto nmero de horas1 se secan repentinamente2 los pequeos saltos de agua cesan de susurrar1 las paredes de su balsita se secan y las hierbas que humedeca se doblan lnguidamente4 ,luego1 pasados minutos horas1 se oye un murmullo subterrneo y he aqu el agua que sale nuevamente de su crcel de piedra1 para devolver la vida las races y las flores2 con sus argentinos sonidos anuncia alegremente su resurreccin los insectos ocultos entre el csped1 todo un mundo infinitamente pequeo que esperaba su despertar para despertar ellos mismos4 ,los hombres de ciencia nos explican la causa de estas intermitencias2 nos dicen el por qu de ese salir y ocultarse del agua alternativamente en las cavidades subterrneas1 dispuestas en forma de sifn4 ,todo esto es hermoso1 pero estos juegos de la naturaleza1 esas fuentes que aparecen y se ocultan en un instante1 preferimos los manantiales permanentes de los que omos constantemente su alegre murmullo1 y en los cuales1 cualquiera hora1 podemos ver cmo se refleja la luz1 rielando en su ondulada superficie4 ,ms encantadora aun me parece la discreta fuente que nace en el fondo del arroyo la que slo contemplan los observadores estudiosos de la naturaleza4 ,en medio del agua transparente1 no siempre se sabe distinguir la columna lquida del manantial que brota1 pero se revela por las ondulaciones de las hierbas que acaricia su onda ascendente1 por las burbujas que salen de la arena y vienen deshacerse al contacto del aire1 y por el silencioso hervor que se produce en la superficie del agua y se propaga alejndose en rizos ondulados que disminuyen gradualmente4 ,desiguales por su caudal y por el paisaje que las rodea1 no lo son menos por la gran diversidad de substancias minerales que llevan en suspensin4 ,por muy pura que el agua del manantial parezca nuestra vista1 no es esta1 como la qumica dice1 una combinacin de dos cuerpos simples1 el hidrgeno1 que forma1 segn dicen1 los inmensos torbellinos de las ms lejanas nebulosas1 y el oxgeno1 que para todos los seres es el gran alimento de la vida2 contiene adems muchas otras substancias1 ya rodando por su cauce en estado de arena1 ya disueltas en su masa lquida y transparentes como ella4 ,entre las fuentes tributarias del arroyo1 hay algunas que1 surgiendo de la dura pea1 arrastran pepitas de oro en sus aluviones4 ,si arrastraran grandes cantidades como ciertos manantiales de ,california1 ,colombia1 el ,brasil los ,urales1 inmediatamente una multitud de hombres se precipitara con avidez hacia las fuentes bienhechoras1 y las arenas depositadas en sus orillas1 seran muy pronto tamizadas1 y hasta la roca sera atacada por los picos y azadones y sus fragmentos seran sometidos los martillos de la fundicin2 poco tiempo despus1 las cabaas de un villorrio1 habitadas por mineros1 reemplazaran los grandes rboles de los prados y los valles4 ,tal vez el pas al ser ms rico1 ms populoso y prspero1 sera tambin1 la larga1 ms instrudo y feliz2 no obstante1 nos paseamos llenos de noble alegra por las vrgenes orillas de nuestro ,pactolo1 desconocido de la multitud1 en el que hallamos la soledad y el silencio1 como en los das que vimos brillar por vez primera las pepitas de oro4 ,en sus alrededores slo existe1 afortunadamente1 un solo buscador de pepitas1 viejo gelogo que ensea con orgullo algunos granos brillantes contenidos dentro de una caja de cartn1 donde posee todo el fruto de sus largos trabajos4 ,otro manantial1 vecino al pequeo ,eldorado1 se presenta tambin prdigo en pepitas brillantes pero de bien distinta especie4 ,es un chorro de agua que surge de rocas micceas y que arrastra sus partculas hacia la luz4 ,las pepitas que la corriente hace rodar por el fondo se arremolinan un momento y luego se depositan llanas sobre otras lminas1 de modo que se ve siempre lucir sus reflejos bajo la temblorosa superficie4 ,los nios de la vecindad se divierten en sus juegos1 viniendo sacar con sus manos esta arena brillante2 apilan en montoncitos las pepitas de oro y las de plata1 sabiendo1 afortunadamente1 los pobres nios1 que la masa reluciente no es oro y plata ms que en apariencia2 de otro modo1 empezaran1 tal vez1 en la orilla de la apacible fuente1 esa dura batalla por la vida1 que ms tarde1 cuando sean hombres1 tendrn que emprender unos contra otros para arrancarse1 en forma de moneda1 el pan de cada da4 ,en un pequeo valle1 al pie de rocas calcreas1 nace otra fuentecita que1 lejos de arrastrar pepitas brillantes1 recubre1 al contrario1 de una especie de bao gris las piedras1 las hojas y las ramitas cadas de los arbustos que la adornan4 ,este bao se compone de innumerables molculas calcreas disueltas por el agua en el interior de la colina4 ,contenida el agua por un obstculo cualquiera1 la corriente se desprende de las partculas de piedra de que estaba saturada4 ,al lado de la balsita crece un helecho que balancea sus verdes hojas agitadas por el aire hmedo1 mientras que sus races1 sumergidas en el agua1 estn recubiertas de una capa de piedra4 ,la naturaleza de los manantiales vara por las substancias slidas y gaseosas que arrastran disuelven en su curso subterrneo y que sacan al exterior4 ,hay algunas que contienen sal1 otras son ricas en hierro1 en cobre y en diversos metales1 habiendo alguna que exhala cido carbnico emanaciones de gases sulfurosos4 ,la proporcin de mezclas que se operan as en el laboratorio de las fuentes difiere cada una de ellas1 y el qumico que quiere conocer esta proporcin de un modo preciso1 se ve obligado hacer un largo anlisis especial1 que tiene que repetir varias veces4 ,luego1 cuando ha pesado las diversas substancias1 utilizando los medios prodigiosos que actualmente le suministra la ciencia1 tiene que estudiar los rayos coloreados que el agua del manantial despide en un espectro luminoso4 ,estas rayas que permiten al astrnomo descubrir los metales en los astros1 brillan como un punto en el fondo del espacio infinito y advierten al qumico la existencia de cuerpos que se hallan en cantidades infinitesimales en la pequea gota de agua del manantial4 ,el da que dos alemanes sealaron1 mejor dicho1 arrancaron la fuente por la fuerza de la ciencia1 metales que no eran todava conocidos1 es uno de los grandes das de la historia4 ,comparados con esta fecha1 cun insignificantes son en los anales de la humanidad las victorias la muerte de los ms clebres conquistadores6 ,las fuentes1 diferentes entre s por las substancias que arrancan en sus viajes subterrneos1 arrastrndolas al arroyo1 son tambin diferentes por sus temperaturas diversas4 ,en algunas1 el calor de sus aguas es la temperatura media del pas2 otras estn por debajo de este trmino medio1 porque descienden de las nieves porque una fuerte evaporacin se verifica en sus canales interiores bajo la influencia de las corrientes de aire2 otras tambin1 presentan al exterior tibias calientes sus aguas2 se encuentran diversas temperaturas desde la del hielo hasta la del vapor gran presin4 ,por su temperatura1 la fuente nos resume su historia subterrnea3 con slo mojar un dedo en sus aguas1 podemos saber cmo ha sido su viaje travs de los ocultos abismos4 ,desde la orilla de un manantial fro1 miramos los montes nevados y podemos decir3 ,esta agua baja de all arriba6 ,pero si sale tibia1 es1 sin duda alguna1 porque ha descendido1 saltando de hueco en hueco hasta bajar grandes profundidades1 habindose calentado en esos conductos tenebrosos antes de salir la superficie4 ,y1 en fin1 cuando la temperatura de una fuente se aproxima la del vapor grandes presiones1 sabemos por ello que sus aguas han llegado dos tres kilmetros bajo la superficie del suelo1 porque slo tal profundidad la temperatura de las rocas es la misma que la del agua en ebullicin4 ,sentados sobre el csped1 al borde del manantial1 con toda comodidad podemos seguir con el pensamiento el itinerario recorrido por el pequeo canal del agua en las entraas del monte antes de salir la luz1 ayudados de los datos cientficos que la dolorosa experiencia del minero ha adquirido habitando las profundas galeras4 ,las aguas tibias termales1 mucho ms que las fras1 contribuyen disolver las piedras en el interior de los montes1 para depositarla bajo otra forma su salida4 ,en muchos parajes1 el agua caliente que corre unirse con el arroyo1 se extiende primero en un gran lago que ella misma ha formado molcula tras molcula2 al lado se encuentran otras lagunas secas1 y uno y otro lado las fisuras abiertas en la piedra estn bordadas por hermosas concreciones parecidas los adornos de mrmol que vemos ornamentando las fachadas de nuestros edificios4 ,pero cun insignificantes son esos depsitos silceos calcreos comparados con las enormes construcciones erigidas en diversos pases del mundo por esos ros termales1 como por ejemplo los de ,holly-,springs1 en los ,estados ,unidos6 ,los viajeros nos cuentan que esas aguas calientes edifican verdaderos palacios1 ciudadelas y murallas de algunos kilmetros de longitud4 ,blancos como el alabastro1 los pilares y basamentos crecen incesantemente por el depsito de las cascadas susurrantes que poco poco ocupan la llanura4 ,el agua1 construyendo sin cesar1 se cierra el paso1 y1 buscando continuamente un nuevo cauce1 deja detrs grandes balsas1 puentes no terminados y bosquejos de admirables columnatas4 ,montes enteros que el gelogo explora con admiracin1 han sido formados por los torrentes de agua caliente al salir de las profundidades4 ,pero esas maravillas lejanas y nada numerosas1 pocos de nosotros las han podido contemplar y ver al mismo tiempo esos ros de agua caliente cmo trabajan en la construccin de sus marmreos edificios4 ,mucho ms modesta1 la fuente de la pequea laguna no cambia los accidentes del terreno ni el aspecto del pas en algunos aos2 pero empleando siglos y siglos en su trabajo1 llega por fin renovar todo el espacio que baa2 cambian poco poco la piedra y se trazan un cauce diferente al que les haba preparado la naturaleza4 ,el gelogo y el minero que penetran por la fuerza con su pico y martillo en las entraas de la roca1 descubren venas de jaspe y otras piedras transparentes coloreadas2 es el hilillo de agua termal1 arrastrando arcilla en disolucin1 que lo ha depositado en la fisura por donde corra1 y que luego ha cambiado de curso4 ,todos esos filones sinuosos que atraviesan las rocas como arterias de cristal1 deben su origen modestas corrientes de agua4 ,es cierto que en la mayor parte de los casos1 el agua sale de las profundidades del suelo1 no en forma de lquido1 sino en forma de vapor y elevada temperatura1 porque de otro modo no podra disolver los materiales que tapizan las paredes de sus antiguos lechos4 ,as los minerales de oro y plata han sido arrancados de las entradas de la roca por los vapores de un ,pactolo subterrneo4 ,fuertes por el enorme poder que les da el tiempo1 los manantiales que disuelven las piedras y oxidan los metales1 consiguen tambin alguna vez hacer temblar los montes4 ,en una hermosa tarde de otoo1 un temblor de tierra se dej sentir en la pequea cuenca del arroyo2 las casas se balancearon con gran terror de sus habitantes1 y algunas paredes ya agrietadas se derrumbaron con estrpito4 ,el temblor de tierra no tuvo otras funestas consecuencias1 pero fu el tema que durante algn tiempo preocup los sabios ignorantes de los pueblos y aldeas4 ,unos hablaban de un mar de fuego que llenara la tierra1 y que una tempestad haba agitado sus olas2 otros pretendan que un volcn intentaba surgir en las inmediaciones1 y que dentro de poco tiempo1 el crter se abrira2 haba quien no sabiendo nada de fuego central1 ni habiendo jams visto crteres ni corrientes de lava1 pensaba en un grupo de fuentes salinas y yesosas que nacan en un vallecillo al pie de una ladera pedregosa2 al notar que despus del temblor sus aguas se haban enturbiado y arrastraban lodo1 y que algunas de ellas haban cambiado de orificio de salida1 se preguntaban si no seran ellas la verdadera y nica causa4 ,tal vez1 los aldeanos tenan razn4 ,es verdad que ni en un segundo1 estas fuentes arrastraban una pequea cantidad de sulfato de cal y otras substancias slidas2 pero en el transcurso de aos y siglos1 los hilos de agua subterrneos han ido destruyendo la base de los montes4 ,debilitados los colosales cimientos del gigantesco edificio1 ceden al peso1 las bvedas se hunden1 el monte se estremece1 y la tierra se agita algunos cientos de kilmetros alrededor1 como si una terrible explosin hubiera dislocado sus capas4 ,el gigante ,encelado que ha hecho temblar as los montes1 las colinas y los llanos1 es el tranquilo manantial que puede ocultar una mata de hierba4 ,afortunadamente1 las fuentes saben hacer que las perdonemos los momentos de terror que nos causan veces haciendo trepidar el suelo4 ,ellas nos dan agua para beber nosotros y abrevar nuestros ganados1 fertilizan nuestros campos y hacen germinar las simientes1 alimentan nuestros rboles y nos traen del fondo de la tierra tesoros que sin ellas jams hubiramos conocido2 fortifican1 en fin1 nuestro cuerpo1 nos devuelven la salud perdida y restablecen el equilibrio en nuestro trastornado espritu4 ,tales son al salir de la tierra bienhechora las virtudes curativas de las fuentes termales y minerales1 que en todos los pases civilizados se han construdo edificios en los nacimientos de los manantiales1 para aprisionar el agua y medir cuidadosamente el empleo en los baos y piscinas4 ,con objeto de recoger hasta la ltima gota del precioso lquido1 los ingenieros cavan lo lejos las rocas para sorprender en su curso el pequeo hilo de agua que corre por las hendiduras interiores y el escape de vapor que sube desde las ocultas profundidades4 vidos de salud1 los enfermos utilizan todo lo que el manantial lleva consigo y todo lo que baan sus aguas2 respiran el gas que desprenden1 se envuelven en el lodo negro que forman la arcilla y la arena y llegan cubrirse como tritones con el verde limo que se extiendo cual tapiz sobre las aguas4 ,sin embargo1 no llevan la religin hasta acariciar contra sus cuerpos los animales que nacen y se desarrollan al dulce calor del agua termal4 ,existen bonitas culebras1 muy numerosas en algunas fuentes4 ,cuando el baista ve al reptil ondulando su lado sus graciosos anillos1 no cree en la maravillosa aparicin de la serpiente de ,esculapio1 sino que1 lleno de terror1 salta sobresaltado prorrumpiendo en grandes gritos4 ,en otro tiempo1 los hechiceros y los adivinos eran los encargados de ensear los enfermos los manantiales donde encontraran la salud el alivio de sus males2 hoy los mdicos y los qumicos reemplazan los magos de la ,edad ,media1 indicndonos con mayor autoridad el agua bienhechora que nos ha de devolver las fuerzas y ha de darnos una segunda juventud4 ,cuando la ciencia se complete con nuevos conocimientos1 el hombre1 sabiendo perfectamente cul debe ser su gnero de vida1 sabr tambin qu aguas1 qu atmsfera son tiles para curar sus males y entonces gozar plenamente de la vida hasta el trmino natural1 con la sola condicin de que nuestro estado social no sea el de odiarnos y exterminarnos4 ,en ,arabia1 los fanticos soberanos de ,wahabites hacan tapar cuidadosamente todas las fuentes termales y minerales1 por temor que sus sbditos1 convencidos de la virtud de las aguas de sus manantiales1 se olvidaran de poner toda su confianza en el solo poder de ,alah4 ,en el porvenir1 al contrario1 sabremos utilizar todas las gotas que surjan del suelo1 todas las molculas que salgan la superficie y sabremos designar su funcin para el provecho de la humanidad4 ,,cap,,tulo ,,viii ,las corrientes y las cascadas ,mezclndolo todo en su cauce1 lo mismo las aguas que bajan del monte que las fuentes que brotan del suelo1 manantiales fros1 tibios y termales1 salinos1 calcreos y ferruginosos1 el arroyo crece y crece sin cesar en cada vuelta del valle1 cada nuevo afluente4 ,rpido y alegre como joven que entra en la vida1 ruge y salta desordenadamente2 ya le llegar la calma y har ms lenta su corriente al llegar la llanura horizontal y montona2 en el momento se resbala con alegra por la pendiente precipitndose hacia el mar4 ,es que se encuentra todava en el perodo heroico de su existencia4 ,en esta parte de su curso1 las corrientes1 las cascadas y los saltos1 son los grandes fenmenos de la vida del arroyo4 ,no siendo todava bastante fuerte para regularizar completamente la inclinacin de su lecho1 y minar las bases de la roca1 arrasar los salientes de la piedra y reducir polvo los cantos esparcidos1 tiene el arroyo que salvar estos obstculos saltando por encima escaparse por los lados4 ,los saltos varan hasta el infinito1 segn la altura de las piedras que ha de franquear1 la inclinacin de la pendiente1 la abundancia de las aguas1 el aspecto de sus orillas1 la vegetacin de sus riberas y el volumen de las piedras emergidas4 ,aunque diferentes entre s1 todas son igualmente hermosas1 ya por su graciosa forma1 ya por su majestad1 sintindose alegre y satisfecho quien se deja mojar los pies4 ,las corrientes son el bosquejo de las cascadas donde toman estas su mpetu1 para detenerse luego y precipitarse despus4 ,aqu1 el agua que choca contra una piedra musgosa la envuelve como con un globo de transparente cristal1 y cie su base con una orla de espuma2 all1 la corriente inclinada desaparece rpidamente por entre dos rocas1 y despus1 por encima de ocultos escollos1 se repliega en ondas paralelas2 ms lejos1 el caudal se divide en varias curvas lanzndose por saltos desiguales4 ,el hoyo profundo1 la sutil capa de agua y la franja de espuma1 se suceden con desorden hasta abajo de la pendiente donde el arroyo recobra su calma y la regularidad de su curso4 ,y cun grande es tambin la diversidad de las cascadas6 ,yo conozco una1 encantadora entre todas1 que se oculta bajo las flores y el follaje4 ,antes de precipitarse1 la superficie del arroyo es completamente lisa y pura2 ni una roca saliente1 ni una hierba en su fondo interrumpen su curso rpido y silencioso2 el agua cae en un canal trazado con igual regularidad que si fuera obra del hombre4 ,pero en el punto de la cada1 el cambio es repentino4 ,sobre la cornisa de donde el agua se lanza en cascada1 se levantan macizos de roca parecidos pilares de un puente derribado1 apoyndose sobre anchos estribos cuya base lame la espuma4 ,grupos de saponceas y otras plantas salvajes1 crecen como en jarrones de adorno en las anfractuosidades de los puntos dominados por las cascadas1 mientras que las zarzas y clemtides1 desplegadas como cortinajes1 descansan sus guirnaldas sobre los salientes de la piedra y velan los distintos despeaderos de la cada4 ,la espesa red de verdura oscila lentamente por la presin del aire que arrastra el agua al caer1 y las lianas aisladas1 cuyas extremidades se baan en los remolinos de espuma1 se estremecen incesantemente4 ,los pjaros hacen su nido en este follaje y se dejan balancear por el aire4 ,hermoseado por las flores en primavera1 adornado de frutos en verano y otoo1 el cortinaje suspendido delante de la catarata ahoga en parte el estrpito2 hasta podra suponrsele lejana si el sol1 penetrando sus rayos por entre las ramas1 no hiciera brillar por diversos puntos el gigantesco diamante que oculta la verdura4 ,a poca distancia de esta cascada cubierta por las hojas y las flores1 otro asiento de peascos atraviesa el arroyo1 pero estos son tan duros que el agua ha hecho muy poca mella en ellos y apenas si est trazado su lecho4 ,ha tenido por consecuencia que extenderse lo ancho y1 rodeando piedras y arrastrando tierras vegetales1 se ha dividido en numerosos hilos de agua1 procurndose cada cual un curso favorable para llegar al punto de cada4 ,cortado en su paso por una roca pulida que se levanta en medio de sus cascaditas1 los vemos saltar por todas partes2 unos bastante fuertes para arrastrar las piedras y otros tan dbiles que apenas pueden descubrir las races del csped4 ,aqu una pequea capa de agua se extiende sobre una roca cubierta de verdoso limo y luego resbala por un asiento inclinado rodeado de helechos1 ocultndose furtivamente por entre dos ramas de sauce que se inclinan hacia el lquido4 ,ms lejos un pequesimo hilo de agua1 contenido en una pequea hendidura1 corre1 centellea y murmura en mi cada4 ,otro se precipita por una fisura negra y no se distingue desde fuera ms que por centelleos indistintos2 otro aun se lanza por aqu y all retorcindose como una serpiente de crculos alternativamente negros y plateados4 ,a travs de las rocas1 los arbustos y las hierbas1 todos los arroyuelillos1 despus de un momento en reposo1 se juntan nuevamente como una porcin de nios al grito de la madre4 ,y todo esto re y canta con alegra4 ,cada cascadita tiene su voz1 dulce grave1 argentina profunda1 produciendo en conjunto un encantador concierto que adormece el pensamiento1 dndole1 al igual que la msica1 un movimiento acompasado y rtmico4 ,por fin1 todas las fracciones se han reunido en el cauce comn2 chocan las corrientes bordadas de espuma y luego juntas emprenden el camino hacia la llanura4 ,la catarata es otra cosa distinta4 ,en ella las aguas no se extienden sobre un ancho espacio para precipitarse luego al azar2 se renen1 al contrario1 para lanzarse en masa compacta por el estrecho paso abierto entre dos puntas de roca4 ,deprimido en sus orillas hinchado en el medio por la presin de la corriente1 el arroyo se estrecha y se curva hasta el corte1 desde donde se lanza al vaco4 ,el agua1 empujada por rpida velocidad1 ha perdido sus ondulaciones y sus pequeas olas2 todos sus rizos1 prolongados por la rapidez del torrente se han cambiado en otras tantos lneas perpendiculares como trazadas por la punta de un estilete4 ,parecida una tela sedosa que se despliega1 el lienzo lquido se desprende de la arista de la roca y se curva por encima de un negro corredor1 en el fondo del cual bullen las aguas en torbellino4 ,la base de la catarata es un caos de espuma4 ,la masa que cae se deshace en olas que chocan entre s1 dirigindose en tumulto hacia el chorro enorme contra el que se precipitan como para escalarlo4 ,en el estruendoso remolino1 el agua y el aire1 arrastrados un mismo tiempo por la tromba1 se confunden en una masa blanca que se agita incesantemente4 ,cada torrente1 cambiando cada instante de forma1 es un caos en el caos4 ,escapndose del torbellino1 el aire aprisionado levanta millares de gotas pequeas1 que al dirigirse hacia el espacio producen fina niebla que el sol irisa4 ,a veces tambin1 encerrado bajo la masa del agua1 arrastra torrentes espumosos que se ven entre ella escurrirse lo largo de la roca como blancos espectros2 bastante lejos1 delante de la cada1 contina el torbellino del arroyo4 ,por cada lado ruedan violentos remolinos en el fondo de los cuales chocan las piedras1 produciendo para las edades futuras ollas de gigante4 ,por la fuerza del huracn que la empuja1 el agua1 blanca y chispeante1 entra rpida en el canal2 sin embargo1 poco poco su marcha se hace lenta y adquiere un tono de azul calizo como el del palo2 luego1 slo presenta ligeras estras de espuma1 y poco despus encuentra su calma y su reflejo azul4 ,nada recuerda ya la estrepitosa cada del arroyo1 si no es la niebla de imperceptibles gotas que se ve brillar lo lejos sobre el raudal que cae1 produciendo un continuo mugido que hace vibrar la atmsfera4 ,cierto que la modesta catarata del arroyo no es un mar que se despea como el salto del ,nigara2 pero por pequeo que sea1 no deja de producir una impresin de grandeza quien sabe mirarlo1 y no pasa indiferente por su lado4 ,irresistible implacable1 como si fuera empujada por el destino1 el agua que cae lleva tal velocidad1 que ni el pensamiento puede seguirla3 se cree tener ante la vista la mitad visible de una ancha rueda que gira incesantemente alrededor de la roca4 ,contemplando esta corriente siempre la misma y renovndose sin cesar1 se pierde la nocin de la realidad4 ,pero para sentirse poderosamente atrado por el vrtigo de la cascada1 es preciso mirar hacia arriba1 por encima del sitio donde el agua cesa de correr y1 describiendo su curva1 se lanza libre al espacio4 ,los botones de espuma y las hojas arrastradas1 llagan lentamente la compacta masa como viajeros cuya quietud nadie turba2 despus1 repentinamente1 se les ve temblar1 dar vueltas sobre s mismos y1 aumentando la rapidez cada instante1 se precipitan en los pliegues del agua para desaparecer en la cada4 ,as1 en infinita procesin1 todo lo que baja por la superficie del agua obedece la atraccin del abismo2 todos estos objetos se ven desaparecer como rpidas estras1 como pequeas visiones que desaparecen en el momento de ser vistas2 la mirada misma1 arrastrada por la pendiente1 por ese pasar desordenado de hojas y archipilagos de espuma1 tiende descender al abismo hacia el cual todo parece marchar1 como si fuese all1 en el rugiente pozo1 donde debe hallarse la paz4 ,frecuentemente se ve llegar un insecto que hace esfuerzos que intenta subir sobre una hoja flotante1 arrastrado tambin hacia el precipicio4 ,se le ve agitar sus patas y antenas la desesperada1 se mueve y retuerce en todas direcciones1 pero en cuanto ha sentido la invencible atraccin1 cuando ha empezado describir con la masa de agua la gran curva de la cada1 cesa repentinamente todos sus movimientos abandonndose su destino4 ,del mismo modo1 un indio y su mujer1 remando en su piragua1 corta distancia de la catarata del ,nigara1 fueron cogidos en un violento remolino y arrastrados hacia la cada4 ,durante largo rato intentaron luchar contra la terrible presin2 los asustados espectadores que estaban en las orillas creyeron durante un momento que conseguiran dominar la corriente2 pero no2 la piragua1 vencida en su esfuerzo1 cede y cede sin cesar2 la arrastra la corriente2 se acerca la terrible curva1 se ha perdido toda esperanza4 ,entonces los dos indios cesan de remar1 se cruzan de brazos1 miran con serenidad el turbulento espacio que les rodea y altivos hasta en la muerte1 como es propio los hroes1 desaparecen en la inmensa tromba4 ,contemplada por la mirada de la ciencia en el infinito de las edades1 la cascada en s no es un fenmeno menos pasajero que los insectos los seres humanos arrastrados hacia el abismo1 porque tambin ella ha nacido y desaparecer4 ,en la superficie de la tierra todo nace1 envejece y se renueva como el planeta mismo4 ,todo valle1 cuando fu recorrido la primera vez por el ro el arroyo que hoy lo baa1 estaba bastante ms accidentado que en la actualidad2 la graciosa sucesin de fisuras y de charcos1 no ofreca ms que una serie de lagos unidos y de cascadas que se sumergan en ellos2 pero poco poco la pendiente se ha determinado1 los huecos se han llenado de aluvin1 las cascadas que desgastaban gradualmente la roca se convirtieron en torrentes y despus en arroyos pacficos4 ,tarde temprano la corriente descender hacia el mar1 siguiendo un curso tranquilo y regular4 ,al fin1 toda irregularidad desaparecera si la tierra1 al envejecer por un lado1 no rejuveneciera por otro4 ,si hay montes que desaparecen1 rodos por el tiempo y la intemperie1 hay otros que surgen empujados hacia la luz por fuerzas subterrneas2 mientras unos ros se secan lentamente absorbidos por el desierto1 otros torrentes nacen y crecen2 unas cascadas se obliteran1 pero otras1 despus de haber roto las paredes que las retenan1 se desprenden de los altos lagos desplegndose en ligeras velas se lanzan en compactas masas sobre las faldas de los montes4 ,,cap,,tulo ,,ix ,las sinuosidades y los remolinos ,puesto que desde la cumbre del monte hasta la llanura baja1 el suelo removido por las aguas durante el curso de las edades se inclina en pendiente regular hacia el ocano1 el arroyo1 empujado por su peso1 deba1 al parecer1 descender en lnea recta2 pero1 por el contrario1 su curso es una sucesin de curvas4 ,la lnea recta es una pura abstraccin del espritu1 otra quimera como el punto matemtico1 que no existe ms que para los gemetras4 ,en la inmensidad del espacio1 el sol y los cometas ruedan en curvas inmensas2 en nuestro globo planetario1 arrastrado como los dems en una espiral de elipses infinitas1 los huracanes1 las trombas1 los aires1 el ms insignificante cfiro1 se propagan en lneas curvas2 las aguas del mar se pliegan y desarrollan1 en curvadas olas2 todas las formas orgnicas1 animales y plantas1 no ofrecen en sus clulas y cavidades ms que superficies curvas y sinuosidades2 hasta los duros cristales1 mirados con el microscopio1 no tienen esos planos regulares1 esas aristas inflexibles que aparecen simple vista4 ,los dientes1 las agujas1 las estras de los minerales y de los organismos infinitamente pequeos1 revelan1 bajo la mirada del instrumento que los analiza1 las suaves ondulaciones de sus contornos4 ,donde se produzca un movimiento1 tanto en la piedra como en otro cuerpo en la juntura de los mundos1 este movimiento1 resultante de diversas fuerzas1 se realiza siguiendo una direccin curvilnea4 ,para ver las sinuosidades de los arroyos1 no es preciso que nos armemos de un microscopio4 ,el cauce tortuoso y bajo los rboles que le dan sombra1 se desarrolla en crculos1 en remolinos1 en espirales2 las hierbas del fondo1 cabelleras ondulosas1 los rizos de la superficie1 las liblulas que revolotean entre los juncos y que se juntan y se separan para volverse reunir2 los mosquitos que giran en crculos sin fin1 el viento que pasa matizando de obscuro la brillante capa sobre la que dibuja sus circulares soplos1 en todo1 en fin1 no veo ms que curvas graciosamente cruzadas1 crculos enlazados y figuras de contornos flotantes4 ,tal cual lo indican las inmersiones y emersiones sucesivas de la hoja arrastrada1 el agua que baja al fondo remonta en nueva curva hacia la superficie1 aparece la luz y desaparece otra vez bajo las curvas lquidas1 que1 al mismo tiempo1 han descendido hasta el fondo del cauce4 ,por la ,impulsin de la corriente1 las molculas de agua cambian constantemente su posicin respectiva2 dirgense unas hacia la derecha y otras se desvan haca la izquierda4 ,en el cauce comn cada gota tiene su curso particular1 graciosa serie de curvas verticales1 horizontales1 oblicuas1 comprimidas en las grandes sinuosidades del arroyo3 as es tambin como el circuito de un planeta se desenvuelve en la rbita inmensa del sistema solar que lo arrastra4 ,estudiado en conjunto1 el arroyo se desva un lado y otro como las gotas que lo componen4 ,su masa1 contenida por una piedra un tronco de rbol que obstruye su lecho1 se desva un poco y va chocar contra una orilla4 ,rechazado por el obstculo1 se dirige hacia la orilla opuesta1 la hiere y1 nuevamente rechazado1 se lanza en sentido inverso4 ,as la corriente se dirige sin cesar de un lado otro trazando curvas sucesivas3 desde el manantial la desembocadura1 el agua no hace ms que rebotar contra los dos ribazos4 ,las ondulaciones cncavas y convexas alternan en toda la longitud de sus bordes3 para la mirada es esto un ritmo1 una msica4 ,tampoco la regularidad de las curvas es matemtica2 las sinuosidades varan de forma hasta el infinito1 segn la naturaleza del terreno1 el declive del suelo1 la violencia de la corriente y los guijarros que rueden por su cauce4 ,entre las paredes de las rocas1 los ngulos se redondean ligeramente en las vueltas repentinas2 el agua1 impotente para minar los asientos de las piedras1 retrocede bruscamente2 en los montes1 sobre todo1 donde la pendiente del cauce es muy considerable1 el torrente encajonado por los desfiladeros1 serpentea uno y otro lado con mpetus sucesivos1 como animal perseguido que procura salirse de la puntera del cazador4 ,en el llano1 sus riberas1 consolidadas por las races de grandes rboles1 resisten tambin durante mucho tiempo la accin de la corriente1 y en muchos puntos el cauce del arroyo no ofrece ms que ligeras sinuosidades en un gran trecho3 asindose fuertemente de una rama inclinndose por encima de las aguas1 se ve lo lejos la perspectiva de ramas y troncos reflejados sobre el movible cristal1 rayado por la luz de trecho en trecho4 ,no obstante1 tambin aqu1 donde el curso parece casi recto1 concluye por determinar una sinuosidad la que suceden otros rodeos hasta que el arroyo se mezcla con las aguas del ro para confundirse con las del mar4 ,las corrientes que ms encantadoramente presentan esta rtmica sucesin de rincones y pequeas pennsulas1 son los torrentes cuyo cauce se extiende por un amplio lecho de arenas y guijarros1 y los riachuelos barrancos que corren por prados1 entre orillas arenosas que se hunden fcilmente por la accin de la corriente4 ,tales son las orillas de nuestro arroyo en casi todo su curso que empieza en la base de los montes4 ,al igual que muchas otras aguas corrientes cantadas por los poetas1 esta despierta en la imaginacin la idea de una gigantesca serpiente que se resbala bajo la hierba reflejando sus crculos4 ,visto desde la cumbre de una colina1 sus curvas brillan la luz como los pliegues y repliegues de una culebra con reflejos de plata2 slo que1 mayor que los dragones de la antigua mitologa1 estas enormes serpientes tienen por lecho un valle que se extiende hasta perderse de vista1 desde los montes hasta la tierra baja hasta las arenosas playas del ocano4 ,en casi todas las comarcas del mundo1 los campesinos han tenido la natural idea de asimilar el nacimiento del arroyo la cabeza de un animal inmenso3 para ellos la fuente es el ,jefe del ,agua1 ,ras el ,ain4 ,lo mismo que nuestro arroyo y todos los riachuelos y ros del mundo1 igual que el tortuoso ,meandro de ,asia1 que ha dado su nombre las sinuosidades de su curso1 los arroyuelos de algunos metros de largo que se determinan en las playas del ocano1 despus de los reflejos de la marea1 tienen tambin graciosas formas serpentinas4 ,cada uno de estos pequeos surcos1 con sus afluentes casi imperceptibles que l convergen1 se dibuja sobre el suelo como la imagen de un arbusto cuyas ramas sacude el aire4 ,el mar1 poderoso1 con una sola de sus olas cubre de arena todos esos pequeos sistemas de ros en miniatura2 pero los hilillos de agua que descienden luego se practican un nuevo cauce1 y sus lechos1 de slo algunos milmetros de ancho1 se determinan otra vez en una serie de ondulaciones regulares4 ,si se practica un agujero en la arena por encima de un cuerpo slido arrastrado tras la corriente1 en el punto ocupado por una concha marina1 el pequeo torrente de unas cuantas gotas1 atrado hacia este hoyo1 desaparece dando vueltas en movimiento anlogo al de un tornillo4 ,cuando el microscopio nos revela los misterios de la simple gota de agua apenas perceptible primera vista qu vemos en ella1 sino corrientes sinuosas y remolinos circulares1 como en el ro y el gran ocano8 ,el viaje del agua que baja desde el monte al mar se verifica por un circuito de curvas que se suceden constantemente4 ,es tal vez por esto por lo que la leyenda germnica nos representa las ondinas de los arroyos volando durante las noches en vastos crculos1 tocando con el pie el agua de las fuentes8 ,por encima de los remolinos y torbellinos es donde las danzas de las ninfas1 vistas por la imaginacin de los poetas1 deben ser interminables porque el agua da vueltos sin fin en un crculo sin salida4 ,al pie de una cascada1 un promontorio de rocas1 sitiado por el espumoso torrente1 protege con su masa un hoyo tranquilo donde ruedan las aguas que la corriente lanza lateralmente4 ,nada ms alegre primera vista1 ni ms entristecedor que el espectculo ofrecido por el movimiento de un objeto que se ha perdido en el remolino al precipitarse con la cascada4 ,una bellota de encina1 todava dentro de su cpula1 acaba de ser arrastrada por la cada y reaparece en medio de la espuma4 ,durante algunos instantes parece desaparecer con la corriente1 pero un movimiento oblicuo del agua la rechaza y separa2 entra nuevamente en el remolino y1 flotando1 rozando la base del promontorio1 vuelve poco poco hacia la cascada4 ,se encuentra de nuevo en la lucha de las aguas que chocan1 pero avanza lentamente1 sin embargo1 para llegar bien pronto bajo la masa del arroyo que se despea2 entonces1 como animada de un sbito arranque de la voluntad1 se sumerge en el pequeo abismo1 dando una serie de piruetas4 ,ms abajo reaparece en las tranquilas aguas1 pero para continuar su camino y sumergirse de nuevo por la fuerza de nuevas duchas4 ,a veces se aleja tanto1 que se la llega creer definitivamente libre de la atraccin del remolino y parece decidida marcharse juntamente con un copo de espuma2 pero no2 se detiene todava y luego1 como si fuera un barco obediente al timn1 vuelve su cabeza hacia la cascada y empieza nuevamente su movimiento giratorio4 ,tal vez estas vueltas sin fin1 durarn hasta que1 separada la bellota de su cpula1 ya completamente impregnada de agua1 descienda al fondo del pozo para disgregarse y convertirse en lodo4 ,con frecuencia suelen hallarse sobre las orillas del arroyo extraas bolas erizadas de pinchos como castaas en el rbol todava2 son agrupaciones de espinas que se han aglomerado rodando por el remolino4 ,durante las grandes crecidas del arroyo1 cuando sus aguas arrastran hacia el mar1 no solamente bellotas de encina y ramitas de espino1 sino rboles enteros1 en el torbellino del pozo es donde termina1 al menos por algn tiempo1 la odisea de los troncos viajeros4 ,una maana1 algunos amigos y yo fuimos visitar la cascada para ver brillar los primeros rayos del sol la espuma matizada de rosa4 ,un gran pino1 desbranchado por sus choques contra las piedras1 rodaba pesadamente por el charco4 ,jvenes y muy ignorantes an de las cosas de la naturaleza1 mirbamos con extraesa los sobresaltos inmersiones del destrozado rbol4 ,traqueteado el tronco incesantemente por el movimiento de las aguas1 iba desde la cascada la roca y volva luego de esta la cascada2 giraba aqu un momento1 se perda un instante en las olas de agua y espuma1 y luego reapareca por otro lado1 levantndose fuera del abismo como el palo de un navo naufragado4 ,volviendo caer con estrpito1 flotaba lentamente hasta la extremidad del charco y chocaba contra una orilla1 hacindolo retroceder la catarata4 ,smbolo de los desgraciados quienes persigue el destino inexorable1 daba vueltas y ms vueltas con la incesante desesperacin de una fiera salvaje encerrada en una jaula de hierro4 ,entretanto1 nosotros esperbamos cndidamente que saliera del crculo fatal para verlo flotar sobre la corriente4 ,secretamente irritados contra l por su tardanza en continuar su viaje1 nos habamos prometido no marcharnos de all hasta su salida para saborear con tal triunfo nuestra comida4 ,pero1 ay de nosotros6 el monstruo no puso trmino sus vueltas inmersiones1 y1 atormentados por el hambre1 nos hubimos de resignar marcharnos avergonzados1 no sin lanzar una mirada furiosa al tronco de pino que1 impasible1 continuaba dando vueltas an4 ,antes de decidirse partir1 esperaba que la corriente cambiara de nivel4 ,no solamente corre el agua por numerosas sinuosidades1 torbellinos1 curvas y remolinos1 sino que adems toda impulsin que viene de fuera se propaga en la superficie del arroyo1 determinando redondeadas formas4 ,una hoja que se desprenda del rbol1 un grano de arena que caiga de la orilla1 hace rizarse el agua formando ligeros pliegues4 ,alrededor de la depresin se levanta un reborde circular rodeado por un pequeo foso4 ,un segundo crculo concntrico1 luego un tercero1 y otro y otros se forman alrededor del primero2 la superficie entera del arroyo se cubre de redondeces tanto ms anchas y desiguales cuanto ms se alejan del centro4 ,golpeando en la orilla1 cada onda de agua se propaga en sentido inverso cruzando las olitas que la siguen2 otras series de pliegues producidos por la cada de un nuevo grano de arena por un estremecimiento de la onda1 se confunden con las primeras y una multitud de lneas1 propagndose en todas direcciones1 suben y bajan como las mallas de una red cuya trama slo la mirada hbil puede distinguir4 ,comparadas con el ancho del arroyo1 sus dbiles ondulaciones son mil veces mayores que las ms formidables impetuosas olas del mar4 ,reflejados en el ondulado cristal de la superficie lquida1 los rboles de la orilla1 las ramas cruzadas y las nubes del cielo1 se retuercen y desplazan en rtmicas curvas2 el espacio infinito parece danzar sobre el centelleante espejo4 ,si la lquida masa del arroyo no se arrastrara hacia el mar y estuviera inmvil como la de un lago estanque1 cada ola concntrica se extendera en crculo con perfecta regularidad2 pero la corriente es rpida1 las molculas de agua cambian de punto constantemente y1 por consecuencia1 el crculo regular1 como la lnea recta1 son una pura abstraccin4 ,de esta deformacin de crculos resulta una variedad ms en el entrecruzamiento de los lquidos rizos4 ,las desigualdades de la corriente que arrastra el sistema entero de ondulaciones1 modifica sus curvas1 aproximndolas alejndolas unas de otras2 un obstculo comprime y frunce las olas1 un impulso rpido las separa y prolonga alisando la superficie3 por la duracin de cada intervalo entre los rizos de agua se puede calcular exactamente la velocidad de las pequeas corrientes parciales que componen el torrente total4 ,en los sitios en que es mayor la profundidad1 cada piedra sirve de dique para contener la corriente1 cada estrecho entre dos guijarros es una esclusa por la que el agua se precipita y el caudal del arroyo queda dividido en infinidad de pequeos tringulos esfricos1 multitud infinita de ondulaciones que es la vez red luminosa que hace vibrar y centellear las bruidas piedras del fondo4 ,adems1 no son solamente cuerpos inertes los que ondulan la superficie del arroyo1 hay tambin seres vivos que1 cambiando de punto1 transforman al mismo tiempo el centro de las ondulaciones4 ,un pez que pasa como un dardo da al conjunto de las vibraciones la forma de un valo muy prolongado2 el insecto flotante que se mueve por impulsos sucesivos1 deja tras s dos estelas oblicuas en las que se encierran crculos desiguales2 otro bicho1 una abeja tal vez cada de un rbol1 se deshace dando vueltas agitando sus alas con tal rapidez que el agua se riza con una mirada de lneas vibrantes1 entrecruzando sus innumerables crculos3 el insecto que se agita con tanta viveza1 es lentamente arrastrado por el curso del arroyo y veces lo vemos desaparecer repentinamente2 es que un pez1 con rapidez incomparable1 acaba de tragarse al insecto1 cesando todo su cortejo de lneas circulares4 ,y yo tambin1 tranquilo contemplador del arroyo y sus maravillas1 puedo variar hasta el infinito el aspecto de la superficie lquida con slo sumergir mi mano en la corriente4 ,dirigindola al azar1 lenta rpidamente1 cada uno de mis movimientos modifica las ondulaciones de la superficie movible4 ,las ondas1 los remolinos y los torbellinos cambian de punto2 todo el rgimen del curso lquido vara por mi voluntad segn la posicin de mi brazo1 y las ondas que se forman ante m las veo agruparse hacia la corriente1 mezclarse otras ondulaciones y1 cada vez ms dbiles1 pero siempre visibles1 se extienden hasta la inmediata curva del arroyo4 ,la presencia de esa superficie rizada1 obedeciendo al impulso de mi mano1 despierta en m una especie de tranquila alegra mezclada con no s qu de melancola4 ,las pequeas ondulaciones que yo provoco en la superficie del agua se propagan lo lejos de ola en ola grandes distancias4 ,de igual modo1 toda idea vigorosa1 toda palabra enrgica y firme1 todo esfuerzo en el gran combate de la justicia y la libertad1 repercuten al salir de nosotros de hombre en hombre1 de pueblo en pueblo1 y desde los ms remotos tiempos las edades futuras4 ,pero si nos colocamos en otro punto de vista1 y observamos la interminable sucesin de las cosas1 entonces1 la historia entera de la humanidad no es otra cosa1 segn la expresin de ,heimholz1 que una ola casi imperceptible en el mar sin lmites del tiempo4 ,,cap,,tulo ,x ,la inundacin ,durante muchas horas seguimos con la mirada el curso del torrente y con sorpresa observamos que la superficie del arroyo cambia nuestra vista4 ,al parecer es en el mismo punto donde las hojas entran en el remolino y se sumergen dando vueltas2 en esos sitios el agua se extiende en lienzos1 se pliega en ondulaciones y se precipita por rpidas pendientes2 la misma altura1 al parecer1 se mojan las races del lamo y la flor de miosotis se baa en el agua transparente4 ,no obstante1 el caudal cambia sin cesar2 al mismo tiempo cambian tambin de sitio los torbellinos1 la forma y extensin de los remansos y sus ondulaciones2 la altura de las cascadas y la inmersin d las plantas y races de los rboles4 ,todas estas pequeas variaciones de la corriente seran fciles de observar si en vez de medir el agua con una simple mirada1 se consignara la altura por medio de un instrumento de precisin4 ,las oscilaciones del arroyo1 que son apenas perceptibles durante los das apacibles1 cuando gozamos paseando por la orilla de las aguas susurrantes1 se vuelven por el contrario1 fuertes y rpidas1 despus de los bruscos cambios de temperatura y de las grandes lluvias4 ,si no tememos pesar de la lluvia y el viento huracanado1 detenernos en la orilla1 protegidos por el pobre abrigo que ofrece el tronco de un sauce1 veremos con cunta rapidez puede aumentar el caudal del arroyo1 cmo se aumenta la velocidad de su corriente1 llena su cauce hasta los bordes y1 salvando las orillas1 inunda los campos cultivados4 ,en las gargantas de los montes las crecidas y las inundaciones son an ms rpidas4 ,all1 el agua que cae de las nubes1 chocando en las aristas de las piedras corre inmediatamente por los declives2 de todos los pequeos regueros de los vallecillos1 afluyen los hilos de agua y los torrentes para reunirse en enorme masa1 en el gran receptculo abierto al origen de casi todos los valles4 ,al agua de lluvia las montaas de nieve medio derretida que el tibio chubasco ha hecho desprender de las laderas1 se mezclan los restos fangosos1 las piedrecitas y los fragmentos de roca cados de los flancos del monte4 ,por los cauces1 donde de ordinario salta en sonoras cascadas un pequeo torrente de cristalina agua1 corre ahora con estrpito una especie de fango1 un lquido semislido que es al mismo tiempo que un diluvio un desprendimiento4 ,estos son los fenmenos que1 con el tiempo1 rebajan poco poco los montes y los extienden en capas horizontales de aluvin sobre los llanos y en el fondo de los mares4 ,el curso de los torrentes acaba por allanar las ms altas cimas2 derribarn los ,andes y el ,himalaya como han hecho ya desaparecer montes no menos elevados que los gelogos nos dicen han existido en otras edades4 ,yo recuerdo an el terror de una noche pasada orillas del ,chiru1 pequeo torrente de ,sierra ,nevada1 en los ,estados ,unidos de ,colombia4 ,el da haba sido hermoso2 slo una tempestad haba estallado algunas leguas de all1 en las gargantas superiores de la ,sierra1 y esta tempestad haba contribuido la hermosura del da4 ,el sol se haba ocultado detrs de un horizonte esplendoroso1 cuya prpura realzaba el extrao contraste de las nubes sombras con reflejos de cobre1 ocultndonos las cimas de algunos montes1 donde el estruendo del trueno se oa sin cesar4 ,a la cada de la tarde la violencia de la tormenta haba terminado2 cesaron los truenos1 se apagaron los relmpagos1 inmediatamente la luna1 asomndose por la cumbre lejana1 pareci dispersar por el cielo los jirones de nube1 lo mismo que un navo rompe con su proa las flotantes islas de alga4 ,lleno de confianza y fatigado por una larga correra1 no me entretuve ni perd tiempo en buscar un refugio4 ,la arena del barranco brillaba los rayos de la luna y vea con agrado que me brindaba una cama ms blanda y menos hmeda que las hierbas del bosque2 adems estaba seguro de no encontrar ninguna serpiente enroscada en la maleza1 y contra todo otro animal1 tena la ventaja de encontrarme en un espacio libre desde donde poda1 al menor aviso1 distinguir mi enemigo4 ,me desembarac de mi mochila para convertirla en almohada1 me afloj el cinturn y con el cuchillo en la mano me tend para descansar4 ,afortunadamente1 los mosquitos no cesaron de turbar mi reposo2 como durmiendo con sueo intranquilo1 mi odo perciba vagamente todos los ruidos mi alrededor y oa la charanga enervante de los mosquitos y el saltar de los monos chillones4 ,pero1 repentinamente1 al triste concierto se uni un murmullo creciente parecido al de una multitud lejana que sollozaba1 gema y gritaba desesperadamente4 ,mi sueo se haca intranquilo por momentos1 cambindose al instante en pesadilla y despertando sobresaltado4 ,ya era hora2 mis ojos1 extraviados por el terror1 distinguieron corta distancia una especie de muralla movible precedida de una masa espumosa que avanzaba hacia m con la velocidad de un caballo desbocado4 ,esa muralla de barro1 agua y piedras1 era la que produca el terrible estruendo que me haba despertado y me amenazaba4 ,recog mi bagaje precipitadamente1 y grandes saltos1 consegu ganar la orilla del torrente4 ,cuando volv la vista1 el furioso elemento cubra ya el punto donde estaba acostado momentos antes4 ,las olas1 amontonadas en torbellinos1 pasaban silbando2 las piedras del cauce1 empujadas por las aguas1 cambiaban lentamente de puesto como monstruos despertados de su sueo y chocaban entre s produciendo un sordo ruido2 rboles arrancados de raz1 se levantaban fuera del agua y se sumergan pesadamente rompindose las ramas contra las piedras arrastradas2 las orillas temblaban sin cesar por los choques de los enormes proyectiles que el agua furiosa lanzaba contra ellas4 ,durante toda la noche1 el ,chiru continu mugiendo1 pero el estrpito disminuy poco poco2 el agua1 negra por el arrastre de materias extraas1 se aclar un poco1 y las pesadas piedras que arrastraba la corriente se detuvieron en mitad del cauce4 ,cuando los rayos del sol esparcieron por la superficie del arroyo sus primeros reflejos1 me pareci que el agua haba disminuido lo suficiente para franquear el arroyo y continuar mi marcha despus de liar mis ropas en una especie de turbante que rodeaba mi cabeza2 me aventur franquear la corriente y1 no sin peligro1 consegu llegar la orilla opuesta4 ,el rpido torrente haca temblar mis piernas y doblarse mis rodillas2 guijarros de punta me cortaban los pies2 pequeas piedras arrastradas chocaban an contra m1 y la corriente me empujaba violentamente4 ,cuando llegu al fin1 sano y salvo la parte opuesta1 sent no haber tenido la buena idea del campesino austraco1 que esperaba cndida y pacientemente sobre las orillas del ,danubio1 que el ro cesara de correr3 algunas horas despus de mi paso1 el ,chiru no era ms que un dbil hilo de agua1 serpenteando por entre las piedras1 que hubiera podido franquearse saltando de una otra orilla4 ,afortunadamente1 estas crecidas repentinas1 que debiramos llamar avalanchas de agua1 cambian de aspecto en la base de las montaas4 ,en los llanos donde la inclinacin del suelo es relativamente dbil1 y veces imperceptible1 la masa lquida del arroyo pierde su fuerza de impulsin y cesa de empujar las materias arrancadas de las laderas4 ,las piedras son las primeras que se detienen1 luego los objetos pesados1 y1 por fin1 el torrente1 convertido en arroyo1 no arrastra por el fondo de su cauce ms que pequea grava1 y slo lleva en suspensin la fina arena y la tamizada arcilla4 ,se calma la furia del diluvio1 sobre todo1 despus de haberse unido otros cursos de agua venidos de otras regiones donde no ha llovido1 por lo menos1 no al mismo tiempo4 ,sin embargo1 aun perdiendo su velocidad1 el caudal aumenta sin cesar por los afluentes que descienden de las gargantas superiores1 acumulndose as en masa considerable2 gana en anchura y profundidad1 se desborda de su cauce demasiado estrecho1 y se extiende lateralmente por encima de los ribazos2 veces transforma los campos de sus riberas en verdaderos lagos1 donde las aguas1 llevadas por la crecida1 se clarifican poco poco1 depositando el aluvin4 ,en ms menos tiempo1 la superficie sucia del lago reemplaza la verdura de los prados1 hasta que al fin1 la capa lquida penetra en el suelo y se cambia en vapor1 bien1 despus de la crecida1 vuelve al cauce del arroyo4 ,durante la inundacin1 el pequeo arroyo1 olvidando sus pacficas costumbres1 se convierte en destructor de cuanto encuentra su paso4 ,derrumba sus puentes1 ahonda su lecho1 cambia de sitio sus corrientes y remolinos1 nivela sus cascadas1 arrasa las partes de la orilla que se oponan su marcha y vaca profundas grutas en los basamentos de las rocas4 ,las hierbas del fondo son arrancadas y saltan la superficie1 formando largos montones que se posan deshacen en las ramas de los rboles2 luego se las encuentra algunos metros de altura del suelo suspendidas en las extremidades de las ramas como los nidos de ciertos pjaros de ,amrica4 ,los agujeros de los terrenos de la orilla se llenan de agua bien se hunden por la presin de la corriente2 los animales que huyen la ventura se ahogan son devorados por las aves de rapia las fieras del bosque2 los cultivos del hombre son devastados cubiertos de cieno4 ,para el rudo agricultor que ha concentrado su amor en la siembra que germina bajo la tierra y en la verde mata acariciada por el sol1 la inundacin1 tan hermosa imponente los ojos del artista1 es el ms terrible espectculo que puede presenciar4 ,qu son1 pues1 esas pequeas oscilaciones peridicas1 esas crecidas y descensos de nivel comparadas con los cambios que se han realizado durante el curso de los siglos8 ,en un intervalo de miles de siglos los mayores ros pueden convertirse en arroyuelos y stos en ros caudalosos2 las corrientes crecen y disminuyen1 aumentan y se secan1 oscilan incesantemente con los continentes y los climas4 ,todo cambia en la naturaleza2 la forma de los montes y las colinas1 las sinuosidades de los valles1 los accidentes de las mrgenes y todos los rasgos de la gran figura de la tierra se modifican de ao en ao4 ,el calor aumenta unas veces y disminuye otras2 las lluvias caen torrentes durante un siglo2 luego1 durante otro perodo1 son raras faltan casi completamente en un mismo punto de nuestro planeta4 ,as cambian tambin los cauces de las aguas1 cuya direccin y volumen dependen la vez de todas las condiciones del relieve y el clima4 ,en cuanto nuestro arroyo1 fu seguramente en tiempos pasados un ancho y profundo ro4 ,su valle1 cuyos campos y prados ocupan actualmente toda su anchura1 estaban llenos de agua1 y sobre las pendientes opuestas de las colinas se ven todava las antiguas mrgenes esculpidas por la corriente4 ,el espacio en el cual los rboles de la orilla balancean libremente sus cabezas1 estaba ocupado1 hasta veinte treinta metros del suelo1 por una masa lquida enorme1 corriendo con una velocidad de diez kilmetros por hora4 ,esto es1 al menos1 lo que nos han dicho los gelogos despus de haber hecho remover el suelo por los campesinos y haber observado durante largo tiempo en la llanura y las vertientes de las colinas las arenas1 las piedras y arcillas arrastradas en otras pocas por la corriente4 ,parece que el ,sena arrastraba en otro tiempo en sus grandes crecidas un caudal de agua como el ,misisipi4 ,nuestro ro1 pues1 era grande como el ,danubio2 por l hubieran podido navegar grandes escuadras1 si en aquel tiempo hubiera habido hombres que las construyeran4 ,para ver hoy el humilde arroyo tal cual fu en otra poca de nuestro planeta1 nos hemos de transportar con el pensamiento sobre las mrgenes de algn gran ro de la ,amrica del ,sur4 ,qu cambio de espectculo tan repentino6 ,me encuentro slo1 olvidado1 sobre una isla de arena1 un medio del agua4 ,ni uno ni otro lado distingo la tierra2 la curva vaporosa del horizonte une el lienzo gris del ro con la bveda del cielo4 ,una de las riberas est tan lejos que ni siquiera distingo las sinuosidades1 y los rboles me parece que se levantan encima de las aguas como una muralla de verdura4 ,la otra orilla est ms prxima1 pero el bosque impide ver los accidentes del suelo2 no hay ni un claro entre las ramas que permita ver prados1 campos y rocas2 los troncos de los rboles1 tocndose unos con otros1 las branchas entrelazadas y las lianas y los tapices de hojas y plantas parsitas1 limitan completamente el paisaje4 ,la masa verde1 uniforme y grandiosa1 se presenta como iluminada3 parece que bajo el azul del cielo la tierra est completamente ocupada por rboles y agua4 ,ante mi vista corre un ro rpido1 imponente4 ,diferente al arroyo que murmura encantador en sus cascadas de perlas1 el gran ro se dirige hacia el mar sin estruendo1 casi sin ruido1 pero llevando en su seno un mpetu furioso2 si encuentra un obstculo1 inmediatamente sus aguas lo salvan formando fuertes torbellinos donde se sumergen arrastrados para reaparecer una gran distancia de all4 ,los rboles flotantes y las hierbas arrastradas por la corriente se suceden en procesin interminable2 veces se oye el estruendo de un trueno2 es el hundimiento de un trozo de bosque que las aguas haban minado4 ,trabajando sin cesar1 el ro destruye y renueva constantemente sus orillas1 sus islas1 sus bancos de arena1 y como la tempestad y el huracn1 es una fuerza de la naturaleza que modifica visiblemente la apariencia exterior de la tierra4 ,tal vez en el porvenir esta corriente de agua que fu un ro y que actualmente es un arroyuelo1 disminuir su caudal hasta el punto de que un pjaro pueda secarlo4 ,el cambio de las riberas continentales1 el descenso gradual de las alturas que detenan las nubes de lluvia y de nieve1 la direccin distinta que los vientos hmedos seguirn por el espacio2 la divisin de su cuenca actual en valles distintos1 y en fin1 la apertura de canales subterrneos en los cuales desaparecern las aguas1 pueden tener por resultado la extincin de manantiales y la desaparicin completa del arroyo4 ,as es como en los desiertos de ,africa y ,arabia muchos ros1 considerables en otras edades1 han dejado de existir3 sus cauces se han llenado de arena y los indgenas slo los conocen por los inciertos datos de las tradiciones4 ,segn ellos1 son los cristianos quienes con sus operaciones mgicas han hecho desaparecer las aguas1 y si algn nigromntico poderoso no hace aparecer nuevamente las fuentes1 sus valles estarn eternamente secos4 ,de esos ros malditos del ,sahara1 conocemos algunos cuyos valles tienen cientos y miles de kilmetros de anchura4 ,en los parajes donde en remotas edades corra un caudaloso ro1 la caravana duerme tranquilamente en nuestros das durante las noches1 y cuando quiere calmar su sed no le queda otro remedio que practicar un hoyo en la arena con la punta de su lanza1 para buscar algunas gotas de agua que no siempre halla4 ,,cap,,tulo ,,xi ,las riberas y los islotes ,no es necesario remontarse con la imaginacin miles de siglos atrs para ver al arroyo1 tan modesto actualmente1 modificar la forma de sus orillas y cambiar su centro4 ,hasta durante el verano1 cuando sus aguas estn en el ms bajo nivel y se arrastran lentamente por entre matas de hierbas aromticas medio secas1 no cesa de trabajar para cambiar su cauce1 y renovar1 en la medida de sus fuerzas1 el aspecto de la naturaleza4 ,si no es en los puntos donde el hombre interviene para regularizar la pendiente1 limpiar el fondo y reemplazar las orillas de tierra friable por empalizadas y diques de piedra1 el arroyo1 siempre deseoso de cambio1 halla el medio de destruir poco poco sus mrgenes para reconstruirlos nuevamente4 ,hasta en los sitios donde las murallas lo han dominado1 al parecer1 no cesa su trabajo de reforma3 ataca la piedra1 roe lentamente sus cimientos1 mina los asientos1 y1 en un momento dado1 hunde la muralla y queda libre errando por los campos4 ,esas incesantes transformaciones de sus riberas1 las realiza el arroyo por virtud de un doble trabajo2 de un lado1 derriba1 llevndose granos de arena1 molculas de arcilla1 fragmentos desmenuzados de roca y trozos de raz corrodos por la corriente2 de otro1 edifica1 depositando todos esos restos en una capa que se eleva poco poco sobre el fondo del agua4 ,as1 la corriente1 enturbiada por el aluvin de que se carga en su carrera1 trabaja sin cesar para clarificarse nuevamente1 y cuando su curso se detiene1 se filtra4 ,pocos espectculos son ms interesantes que el de esas nubes de aluviones que arrastra la corriente3 ocultan el fondo con su suciedad1 pero poco poco se aligera el color amarillento rojizo y poco despus no son ms que brumas casi imperceptibles que se desvanecen inmediatamente recobrando el agua toda su limpidez4 ,en los remansos donde el agua da vueltas con lentitud1 la purificacin se realiza la vez que en el fondo en la superficie2 los restos de limo1 las hojas1 las races1 las branchas mojadas caen al fondo y se depositan en bancos de cieno2 en la superficie las simientes1 el polen de las plantas y las substancias orgnicas en descomposicin1 se amontonan en capas grises que aumentan incesantemente los copos de espuma1 llegando en islas1 islotes y archipilagos diseminados4 ,alrededor de esta capa1 bastante espesa para ocultar la profundidad de las aguas1 se extiende una pelcula transparente de excesiva delgadez1 formada por substancias grasosas de origen animal vegetal4 ,por el reflejo de la luz1 esta pelcula brilla con todos los tonos del arco iris1 flotando sobre las aguas como vela de oro1 de prpura y azul1 no obstante ser casi imperceptible1 pues que algunos fsicos que han medido su espesor lo valan en algunas millonsimas de milmetro apenas4 ,a veces un repentino remolino rompe la irisada capa1 y pequeitas manchas de agua pura se destacan en negro como lagos sobre el fondo colorado4 ,en cuanto los estratos de espuma1 unos se detienen por las orillas1 otros se ensanchan por el impulso de la corriente1 y se curvan formando semicrculos1 espirales y ondulaciones graciosas4 ,por sus pliegues y repliegues de espuma1 por su diversidad de colores1 sus manchas y tonalidades1 la superficie del charco se parece al mrmol pulido1 el que1 por otra parte1 no cabe duda que debe sus colores y dibujos elegantes1 lo mismo que otras rocas admirablemente maqueadas1 los caprichos de la espuma1 los lentos movimientos de las aguas depositando sus aluviones4 ,todos estos depsitos1 por ligeros que sean1 contribuyen levantar el fondo1 y tarde temprano1 transcurridos aos siglos1 emergen nuevamente1 y fertilizando el terreno1 se recubre ste de vegetacin4 ,este trabajo se hace lenta pero continuamente y cada ao1 cada da1 la forma del cauce cambia por las continuas sedimentaciones4 ,dondequiera que un obstculo contenga la rapidez1 el arroyo cesa de empujar los granos de arena del fondo y abandona las partculas slidas que llevaba en suspensin4 ,si una piedra cada1 si un rbol derribado1 si un haz de caas turba la regularidad del lecho1 inmediatamente la tranquila corriente del fondo del arroyo depositar un pequeo banco de arena delante del dique1 que ms tarde es probable se convierta en islote4 ,sobre todos los puntos bajos donde el agua se arrastre con esfuerzo1 los depsitos se acumulan1 nacen los juncos1 y las riberas1 levantadas sobre pequeas pennsulas1 avanzan incesantemente sobre la superficie del arroyo4 ,clarificndose sin cesar por las asperidades del fondo y de las mrgenes1 la corriente que por arriba haba enturbiado el violento chubasco los hundimientos de tierra1 recobrara bien pronto su pureza si en su marcha no derribara continuamente de un lado para edificar en otro4 ,contiene su marcha y se purifica contorneando los cabos arenosos1 pero se precipita con furia contra los altos ribazos1 los mina por la base y se carga nuevamente de materias extraas4 ,de curva en curva y de una otra ribera1 alterna en su trabajo2 deja en la derecha lo que ha tomado en la izquierda3 el ritmo de los meandros se completa por el del trabajo4 ,en los prados que no estn protegidos por un dique una hilera de rboles contra el mpetu del arroyo1 las dbiles mrgenes son fcilmente derribadas4 ,el agua que las golpea mina su base2 pero durante algn tiempo1 las races entremezcladas en el csped sostienen la capa superior1 saliente como cornisa por encima del agua4 ,cuando nios1 ha sido la alegra de todos nosotros correr diestramente lo largo de este borde tembloroso y hundirlo patadas en enormes fragmentos1 huyendo oportunamente para no ser arrastrados en la cada1 siendo grande nuestra alegra1 cuando una enorme masa de tierra se desprenda y caa con estrpito enturbiando extensamente el agua del arroyo4 ,pero ms de una vez tambin1 la serie de nuestras aventuras ha terminado con un imprevisto remojn y el desgraciado nufrago1 repentinamente calmado de su loca alegra1 ha tenido que retirarse cabizbajo la choza inmediata del campesino para enjuenjuagarse ropas en la hoguera de sarmientos4 ,despus de las paredes de dura roca1 las riberas que mejor resisten la fuerza de la corriente son las protegidas por una poderosa plantacin de rboles4 ,los lamos1 chopos y alisos1 sirven de baluarte contra la invasin del agua4 ,sus races1 que penetran profundamente en la tierra1 hacen el papel de fuertes pilotes1 mientras que las races pequeas1 agitndose como extraas cabelleras y desplegndose en largos haces1 se sumergen hasta el fondo del cauce1 y por sus millares de fibras se convierten en indestructibles tejidos4 ,en las grandes crecidas1 cuando la masa de agua ha disuelto y arrancado la tierra que rodea esos tejidos de races1 stas contienen la rapidez de la corriente1 conservando entre sus mallas las partculas de limo2 las obligan depositarse en sus intersticios y forman una capa que reemplaza la orilla anterior4 ,protegidos as1 los mrgenes1 amenazados por la violencia del lquido elemento1 se mantienen durante aos y siglos mientras que1 desprovistos de vegetacin1 cambiaran constantemente4 ,no obstante1 el tiempo hace siempre su obra4 ,como consecuencia de un desprendimiento de trabajos subterrneos de algunos animales1 la ribera concluye por presentar un punto dbil al que la corriente ataca para destruir las empalizadas que encajonan el arroyo4 ,las races de los rboles quedan al aire1 el agua mina la base del tronco1 y1 privado del punto de apoyo1 se inclina por encima del agua4 ,llegado este momento1 el peso del rbol activa su propia ruina2 las largas races que se sujetaban al suelo del prado tienen que resistir un esfuerzo cada vez mayor2 ceden primero por un punto1 luego por otro1 y el rbol se inclina cada vez ms4 ,grandes grietas se abren en el suelo violentado por la tensin de los cables subterrneos que sostienen el gigante cado2 el agua de lluvia se introduce por esas fisuras y las ensancha2 alrededor del tronco se forma una depresin circular que facilita ms el desenterramiento de las gruesas races4 ,en un da de tormenta inundacin se vence la resistencia de stas1 se rompen las amarras y el coloso cae con estrpito1 rompiendo las ramas de los rboles de la otra orilla2 el rbol que cae1 rompiendo sus ramas pequeas1 llega descansar en la margen opuesta1 convirtindose en un gracioso puente1 sobre el cual se puede pasar sin temor4 ,el acceso1 no obstante1 es algo difcil4 ,por un lado1 la entrada del puente tiene como obstculo el enorme abanico de races arrancadas y el montn de tierra y piedras que llenan los intersticios2 y por el otro1 las ramas enlazadas y las astillas obstruyen el paso4 ,en una comarca virgen1 donde el hombre deja sin su intervencin que se realicen con el tiempo los fenmenos de la naturaleza1 el rbol se quedara as tendido al travs del arroyo durante aos enteros1 hasta que el agua cambiara de curso1 que el tronco1 carcomido por los insectos1 desapareciese convertido en polvo4 ,en nuestros pases civilizados el campesino se encarga de cortar las races hachazos y llevarse el tronco del rbol limpiando el suelo hasta de sus ms pequeos trozos4 ,la madera1 vendida1 se convierte en dinero y el pequeo ramaje lo consume el fuego3 slo quedan fragmentos de races subterrneas2 sin embargo1 el agua1 cambiando de curso1 concluir tarde temprano por arrastrar la tierra que las rodean y por dejarlas aisladas en mitad del arroyo4 ,desde hace ya muchos aos las ramas pequeas han sido atadas en haces y el tronco serrado en tablas pero se ven surgir del fondo del arroyo los trozos de antiguas races parecidas una hilera de estacas plantadas4 ,la fecunda naturaleza ha ocultado con su verde envoltura las roturas de la madera2 sobre los viejos pedazos esponjosos1 un bosquecillo de musgo vegeta como un grupo de palmeras sobre un islote del ocano4 ,el trozo de raz se reviste1 despojado de su corteza1 de un mundo de plantas alegres y verdosas4 ,antes que la inexorable hacha del leador haya cortado en viguetas1 palos y ramajes el rbol cado1 transcurren an muchos das durante los cuales podemos aventurarnos pasar por el singular puentecillo1 festoneado de guirnaldas de hiedra baada por la corriente4 ,la travesa no ofrece peligro alguno1 porque el tronco es ancho y en caso de necesidad1 se puede pasar resbalando con ayuda de las manos2 pero es preferible pasar la orilla opuesta conservando la posicin vertical sirvindose de los brazos como de un balancn4 ,es cosa agradable cambiar as de orilla1 sentarse tan pronto la sombra de un lamo como de un sauce1 ir de la pradera ya arrasada por la hoz1 embalsamada por el olor del heno1 al csped matizado de flores4 ,y adems nos hacemos la ilusin de volver los primeros siglos de la humanidad naciente1 cuando el salvaje1 sin la suficiente destreza para construir puentes sobre los arroyos1 se serva como nosotros de los que le deparaba la prdiga naturaleza4 ,el viaje areo por encima del agua1 vindola correr bajo los pies1 no es ms agradable cuando el rbol cado llega la ribera opuesta que cuando slo descansa en un islote del arroyo4 ,los convencionalismos de la vida han hecho de la mayor parte de nosotros seres pretenciosos que nos creemos humillados al sentirnos felices por poca cosa2 por eso nos es necesario remontarnos nuestra infancia para comprender1 en aquella cndida edad1 la alegra que nos produca la excursin1 de algunos pasos solamente1 sobre una pequea isla4 ,all adoptbamos actitudes de ,robinsn3 los sauces1 que nacan en el lodo1 alrededor del banco de arena1 eran nuestro bosque2 los grupos de juncos eran para nosotros inmensos prados2 tenamos tambin grandes montes1 pequeas dunas amontonadas por el aire en el centro del islote1 y en ellas construamos nuestros palacios con pequeitas ramas cadas1 practicando agujeros en la arena4 ,los dos brazos del arroyo nos parecan anchsimos estrechos1 y para convencernos ms de nuestra soledad en la inmensidad de las aguas1 hasta les dbamos el nombre de ocanos3 uno era para nosotros el ,pacfico2 el otro1 el ,atlntico4 ,una piedra aislada sobre la que chocaba la corriente1 se llamaba la blanca ,albin1 y ms lejos1 una cabellera de limo detenida por la arena1 era la verde ,erin4 ,es verdad que ms all de las islas y los mares1 travs del follaje de los lamos1 veamos sobre la colina el rojizo tejado de la casa paterna2 pero1 encantados en el fondo de saber que estaba tan cerca1 hacamos como que ignorbamos tal cosa1 creyendo haberla dejado al otro lado del globo4 ,con frecuencia1 el tronco del rbol separado de la orilla1 se queda inclinado por encima de la corriente y su ramaje no est en contacto con las hierbas de la opuesta ribera4 ,este rbol medio cado1 es tambin una especie de isla por la que nos podemos aventurar sin temor4 ,como consecuencia del descenso de las tierras1 la base del tronco est sumergida en el agua y ceida de caas y brozas flotantes4 ,de un salto puede posarse uno sobre la isla que se estremece1 y luego1 extendiendo los brazos para mantener el equilibrio1 se sube con precaucin y cortos pasos por el rbol1 que se mece como un sr vivo4 ,encima precisamente del punto donde el arroyo es ms profundo y el agua pasa ante la vista con mayor rapidez1 las ramas grandes se separan del tronco y se dividen en ramitas pequeas curvadas por el peso de sus tiernas hojas4 ,cuntas veces1 ya en plena juventud1 buscando la soledad1 me he sentado sobre el espacio libre entre rama y rama1 descansando encima del arroyo y balanceando mis piernas en el vaco6 ,all poda tranquilamente encontrar la alegra de vivir abandonarme en paz mis tristezas4 ,desde lo alto de mi oscilante asiento1 segua con la vista el hilo de agua1 las islas islotes de espuma1 unas veces aislados1 otras agrupados como archipilagos1 las hojas dando vueltas1 los largos montones de hierba y los pobres insectos sumergidos1 agitndose en vano contra la inexorable corriente4 ,de vez en cuando1 mi mirada1 abandonada al declive como todos esos objetos flotantes1 se remontaba ms all para dejarse arrastrar por una nueva procesin de trozos de caa y otros fragmentos rodeados de espuma4 ,alegre melanclico1 me dejaba as fascinar por la corriente1 smbolo de ese curso que nos arrastra todos hacia la muerte1 y luego1 sustrayndome con pena la atraccin del agua1 elevaba mi mirada los frondosos rboles1 en los que se estremeca la vida1 y hacia los ricos prados y serenos montes inundados de sol4 ,,cap,,tulo ,,xii ,el paseo ,si es encantador y variado para el ,robinsn tendido en el islote encaramado al tronco de un rbol1 el aspecto del arroyo1 es mucho ms hermoso todava para el visitante que sigue la orilla de sinuosidad en sinuosidad1 caminando tan pronto sobre las rocas tapizadas de zarzas1 como sobre la espesa hierba de la pradera1 bajo la mvil sombra de las ramas agitadas4 ,no todos1 sin embargo1 saben gozar de la belleza de las aguas corrientes4 ,el desgraciado que se pasea por holgazanera y para matar el tiempo1 que no sabe en qu emplear1 ve en todas partes objetos que le aburren1 hasta en las cascadas1 en los remolinos1 en las hierbas ondulantes del fondo y en los torbellinos de espuma4 ,para saborear todo cuanto ofrece de delicioso un paseo por la orilla del arroyo1 es preciso que el derecho de la pereza haya sido vencido con el trabajo y que el espritu cansado tenga necesidad de adquirir nuevo aliento contemplando la naturaleza4 ,el trabajo es indispensable para quien desea gozar del reposo1 lo mismo que el recreo cotidiano es necesario al obrero para renovar sus fuerzas4 ,no habr tranquilidad en el mundo1 ni equilibrio inestable en la sociedad1 mientras los hombres1 condenados en nmero infinito la miseria1 no tengan todos1 despus de la diaria tarea1 un momento de descanso para regenerar el vigor y mantenerse as con la dignidad de seres libres y pensantes4 ,juguetear por la orilla del agua es un reposo agradable y un poderoso remedio para no llegar al nivel de las bestias4 ,desde que le no s donde1 en la prosa de un autor latino1 que ,escipin el ,joven y su amigo ,loelius gustaban de distraerse paseando por la orilla de los arroyos1 siento hacia ellos cierta simpata4 ,es verdad que ,escipin era un guerrero que hizo matar y mat muchos hombres honrados que defendan su patria contra la invasora ,roma y saque incendi muchas ciudades2 pero pesar de sus crmenes1 que son los de todos los enemigos del hombre1 no era un conquistador vulgar1 puesto que en vez de exhibirse orgullosamente en actitud majestuosa entre sus conciudadanos1 no se crea rebajado divirtindose como un nio de aldea1 y se entretena arrojando pedazos de madera al agua y lanzando piedras llanas sobre la superficie para verlas resbalar y saltar por encima del arroyo4 ,los graves historiadores no creen digno consignar ese ttulo de gloria del gran guerrero1 pero1 pesar de ellos1 es el que ms acreedor le hace la simpata de la posteridad4 ,pero no nos es necesario buscar ejemplos en la antigedad romana para poder gozar sencillamente de la naturaleza4 ,no es tampoco necesario examinar polvorientos libros para convencernos de que es agradable y bueno pasear por las mrgenes del arroyo contemplando su variado aspecto4 ,todas las imgenes graciosas de sus saltos1 de sus rizadas ondas y sus bordados de espuma1 nos reponen bien pronto de los fastidios del oficio de las laxitudes del trabajo1 reanimando nuestro espritu1 hasta cuando la mirada1 fatigada1 vaga errante sobre las aguas sin fijarse en ningn objeto determinado4 ,por otra parte1 la vista del arroyo nos fortifica y rejuvenece tanto ms cuanto mayor y variado es el espectculo que nos ofrece1 cambiando cada poca del ao1 cada mes y hasta cada da4 ,gracias la variacin del paisaje que nos rodea1 nuestras ideas rejuvenecen tambin2 el ambiente que nos rodea satura nuestra vida de nuevas fuerzas4 ,hasta en la temporada en que la naturaleza se muestra ms avara de sus riquezas1 el arroyo nos encanta por su nuevo aspecto4 ,durante los grandes fros1 los hombres que mejor resisten las bajas temperaturas1 pueden asistir presenciar la lucha conmovedora que se verifica entre el hielo invasor y el agua que queda lquida4 ,de cada pequea piedra y de cada raz descubierta1 parten una serie de agujas de cristal que1 ordenndose unas tras otras1 avanzan por la superficie del agua formando lminas radiantes derecha izquierda y una capa de hielo formada por innumerables lminas1 se teje lentamente sobre la superficie lquida4 ,luego1 una especie de collarete1 graciosamente cortado1 oscila alrededor de los puntos prominentes de la orilla1 de los juncos y las races sumergidas en el agua1 y cada una de esas franjas de hielo1 adquiere sucesivamente desde el tono mate del cristal sucio1 al brillo del diamante1 segn el movimiento de las pequeas ondulaciones que la agitan y la hacen contenerse1 tan pronto sobre una capa de aire como sobre la misma masa de agua4 ,avanzando poco poco hacia la anchura1 el simple collarete de cristal se agranda1 y recubre una gran distancia de la orilla la tranquila corriente del pequeo arroyo4 ,slo un estrecho camino por donde pasa la corriente rpida1 queda abierta por entre las dbiles pelculas con que termina la helada lmina4 ,sobre la superficie de las rocas que bordean la cascada1 las gotas de agua forman un tenue capa de hielo y el lquido que se extiende lentamente por las fisuras de la pea se endurece en largos regueros transparentes1 tan hermosos como las estalactitas de las grutas4 ,al fin1 si la temperatura contina bajando1 el arroyo se solidifica de una otra orilla1 y veces se congela hasta el fondo1 convirtindose en una calzada de mrmol verdoso manchado de puntos blancos por las vesculas de aire que encierra4 ,las cascadas1 solidificadas1 parecen de lejos cortinajes de seda cuyos pliegues han cesado de ondular4 ,pero en nuestros climas templados1 es raro que los inviernos sean bastante fros para helar completamente el arroyo transformndolo en piedra2 se pasan veces muchos aos durante los cuales slo se ven sobre la superficie lquida algunas agujas de cristal4 ,en estos inviernos1 ordinarios en nuestras zonas1 las capas slidas no se extienden de una otra orilla del arroyo1 y la menor subida del termmetro se rompen por el empuje de la corriente y los fragmentos1 entrechocndose1 se funden muy pronto arrastrados por el torbellino4 ,el hielo desempea un papel de escasa importancia en la historia invernal del arroyo de nuestra comarca2 el verdadero aspecto del curso lquido proviene1 pues1 de la nieve que cubre los montes y la llanura4 ,el efecto de la nieve es admirable1 sobre todo durante los das sin sol1 cuando el azul del cielo est enteramente velado por las nubes y hasta adquiere un tono obscuro por su contraste con la superficie de la tierra1 cubierta de resplandeciente blancura4 ,el arroyo tiene entonces el color gris del hierro2 las hierbas del fondo ondulan tristemente2 el agua1 tan alegre y susurrante en la poca de las flores1 parece que en su masa lleve algo doloroso y sombro4 ,algunos viejos raigones situados cerca de la orilla aparecen cubiertos con mantos de nieve4 ,en los mrgenes1 los grupos de hierba se destacan en negro pesar de los copos blancos de que estn cargados1 si no estn situados muy cerca del agua1 donde la humedad ha producido el desprendimiento de pequeas avalanchas de nieve4 ,los arbustos1 algunos deshojados ya desde el otoo y otros cubiertos de hoja todava1 se balancean dbilmente sobre el blanco almohadn de armio que les rodea1 y con los extremos de sus ramas trazan curvas concntricas4 ,un pino solitario sostiene la nieve sobre sus ramas extendidas como grandes abanicos horizontales1 blancos por encima y verdes por debajo4 ,otros rboles de corteza rugosa1 cuyos troncos salen de la misma orilla del arroyo1 slo aparecen blancos de nieve por el lado del viento2 el resto del rbol conserva su propio color y las ramas slo aparecen salpicadas de algunos copos4 ,ms hermosos tal vez que en la primavera1 porque su fino ramaje no est cubierto por multitud de hojas1 estos rboles se perfilan en el fondo del cielo con sus grandes y pequeas ramas matizadas de un ligero y delicado tono violeta1 y sus innumerables ramificaciones parecen tanto ms elegantes cuanto ms sepultada aparece la naturaleza bajo la montona capa de nieve4 ,en la llanura1 los campos estn por todas partes cubiertos por una capa uniforme3 slo suele verse algo de verdura en los parajes regados recientemente4 ,a lo lejos1 en las altas colinas1 los rboles del bosque dejan entrever travs del follaje y de las ramas1 ya rojizas por los capullos y la savia1 algo agradable la vista como el plumn de las aves3 es la nieve tamizada que pudre los brezos y helechos bajo los grandes rboles4 ,al finalizar el invierno1 pequeas flores levantan la tapa de nieve y se nos presentan modestas y tmidas1 como la dulce promesa de un prximo renacimiento4 ,es que ste viene en efecto2 la nieve se funde por las rfagas de aire tibio y se infiltra en el suelo1 bien1 mezclada con el barro1 se dirige hacia el arroyo por los vallecillos y regueros2 la vegetacin1 adormecida durante los fros1 despierta lentamente4 ,todo parece renacer4 ,un hlito venido del ,medioda ha renovado la vida en la arboleda1 en el arroyo y en nosotros mismos4 ,el plido invierno se ha alejado hacia el ,norte1 perseguido en el espacio por vivificantes rayos1 y desde el hombre al insecto1 lo mismo la gota de agua que las hojas todas1 nos sentimos reanimados por el calor perfumado del sol de primavera4 ,las yemas de las plantas1 tan apretadas durante el invierno1 tan preservadas por su capa de vello y tan slidamente cubiertas por sus escamas de goma1 abren con alegra su prisin1 y como dardos1 aparecen en el vaco sus tiernas hojitas2 el pjaro1 cantando1 levanta el vuelo de su nido que las hojas empiezan abrigar2 los mosquitos y las liblulas1 salidos de sus larvas1 vuelan alegremente por el espacio2 la orilla del agua1 que re y centellea1 se abren las flores amarillas de los rannculos y jacintos2 hasta las desmoronadas ruinas cubiertas de floridos girofles1 parecen rejuvenecidas1 como si la primavera1 como el invierno1 no trabajara igualmente para consumar su destruccin4 ,la belleza del cielo1 del agua que corre y la verdura de las plantas nos extasa4 ,en este renacer del ao1 nos sentimos como transportados hacia la juventud del mundo y al nacimiento de la humanidad4 ,a pesar de los siglos pasados nos sentimos tan jvenes como los primeros mortales1 despertando la vida en el seno de la madre bienhechora2 hasta somos ms jvenes que ellos1 puesto que tenemos plena conciencia de nuestra vida4 ,la tierra es hoy tan bella como el da que nutra los ,centauros1 y nosotros1 ms que esos monstruos1 llevamos en nuestro pecho un corazn de hombre4 ,lo que ms nos encanta1 es el juego de luz que penetra en las profundidades del agua y nos ofrece delicadsimos espectculos1 incesantemente modificados por los rizos y las ondulaciones de la superficie4 ,inclinndonos sobre la corriente1 donde la sombra de los rboles se retuerce en espirales y se desdobla en delicadas curvas1 miramos al fondo con sus piedras que parecen estremecerse1 su arena que bulle1 y sus hierbas ondulantes4 ,ramitas y hojas se suceden sin cesar por la superficie radiante1 y sus sombras1 deformadas por la refraccin1 resbalan por las arenas y las plantas1 cuyas races y hojas brillan como hilos de plata4 ,cualquiera que sea el contorno del objeto flotante1 aparece siempre modificado por la luz3 la hoja1 desarrollada en forma de corazn1 prolongada como el acero de una lanza1 toma sobre el fondo el aspecto de un disco de un valo2 la paja el junco se refleja como hilera de pequeos crculos1 parecido un collar prolongado2 el insecto de agua1 patinador insumergible1 que remonta la corriente por repentinos empujes1 se representa sobre el lecho de arena de cieno por cinco circulitos1 de los cuales uno1 el ms pequeo1 lo determinan las dos patas anteriores1 mientras que los otros cuatro1 agrupados pares1 se aproximan separan segn los movimientos del animal4 ,alrededor de cada disco1 gris negro1 un crculo de luz se determina como anillo de fino oro2 sombras y rayos de luz1 cambiados as por las condiciones y circunstancias del medio que atraviesan1 se proyectan sin cesar sobre el fondo1 cambiando constantemente de aspecto4 ,el centelleo de la luz1 tan encantador sobre las piedras lisas que cubren el lecho del arroyo1 lo es ms todava en las partes donde el fondo est alfombrado con multitud de hierbas acuticas4 ,los guijarros estn tapizados de musgo de un verde sombro con plateados reflejos2 las delicadas algas que forman el limo1 se levantan en pirmides empujadas por las burbujas de aire que se desprenden de la arena y que1 parecidas globos envueltos en inmensos cordajes1 brillan como perlas bajo la temblorosa red de fibras4 ,manojos de hierbas1 desplegadas como largas cabelleras1 ondulan por el impulso del arroyo3 agitadas por la rpida corriente se estremecen de impaciencia1 y en los remansos de agua casi inmvil1 se mueven majestuosamente2 pero lentas precipitadas en sus ondulaciones1 se alejan y aproximan la vista1 causa de sus variados tonos que cambian incesantemente del blanco mate al verde obscuro4 ,en otra parte1 un grupo de hojas ovaladas1 triangulares y en forma de lanza1 sobresalen por encima de otro grupo de plantas1 tan bien entremezcladas1 que parecen salir todas de una misma raz1 las que agita un tiempo mismo una sola onda del arroyo4 ,en un rincn1 en el fondo del cual los remolinos han depositado una capa de barro1 las nenfares extienden sus anchos discos1 donde el agua produce reflejos de perlas1 y sus hermosas flores blancas que para nuestros antepasados los egipcios indostanos1 representaban el smbolo de la vida4 ,ms lejos1 los juncos crecen en apretadas lneas en medio del arroyo sobre un banco que se transformar tarde temprano en islote3 las ramitas inclinadas vibran por la presin de la corriente en movimientos convulsivos1 y cada una de ellas se rodea de olitas1 donde la sombra y la luz forman una red que se agita sin cesar4 ,hasta ciertos rboles de la orilla contribuyen la riqueza de la vegetacin acutica por innumerables radculas flotantes que cubren las gruesas races de largos mantos color de rosa4 ,en medio de ese mundo de plantas se agita el mundo infinito de los animales4 ,peces azulados1 rojos1 grises y blancos1 surcan como rayos la cristalina agua pasan bajo las guirnaldas del bosquecillo acutico como si pasaran bajo arcadas triunfales4 ,la vida est en todas partes2 en el fondo1 donde las formas graciosas indistintas se agitan sobre la arena y el lodo1 entre el espeso tapiz de plantas estremecidas constantemente por las sacudidas de una pululante multitud1 oculta en la superficie por donde corren los girinos y se enlazan los insectos patinadores por entre los juncos donde brilla el ala matizada de la liblula1 y bajo los arbustos de la orilla1 donde resplandece como un zafiro el plumaje del martn-pescador4 ,a quin pertenece1 pues1 el arroyo1 del cual nos titulamos propietarios como si furamos los nicos en gozarlo8 ,no pertenece tambin1 mejor que nosotros1 todos los seres que lo pueblan1 del que sacan la subsistencia y la vida8 ,pertenece los peces y las plantas1 los mosquitos que vuelan en torbellinos encima de los remolinos y los grandes rboles que el agua y los aluviones del arroyo hinchan de savia4 ,entre estos seres que buscan para ellos la mayor parte de cuanto es de su dominio1 existe una guerra implacable2 cada uno1 en lucha por la existencia1 vive en detrimento de su vecino4 ,en cuanto m1 quisiera vivir en paz con todos2 procuro respetar1 la flor y el insecto2 pero sin apercibirme1 cuntos seres destruyo6 ,aplasto multitudes infinitamente pequeas cuando dejo caer mi pesada masa sobre la hierba2 arraso y produzco cataclismos en la historia de un mundo imperceptible cuando subo un rbol para balancear mis piernas por encima del agua4 ,como un brbaro1 qu de atrocidades he cometido sin querer1 cuando en los primeros aos de mi infancia sala estudiar por el campo y me instalaba en el tronco cavernoso de un sauce1 para leer cmodamente alguna novela declamar versos con retumbante voz4446 ,,cap,,tulo ,,xiii ,el bao ,cuando se siente amor al arroyo1 no produce bastante satisfaccin el mirarlo1 estudiarlo y pasear por sus riberas2 se siente la necesidad de mayor intimidad con l1 sumergindose en sus aguas4 ,como nuestros antepasados1 nos convertimos en tritones4 ,pero no siempre es esto cosa fcil1 y durante el invierno1 cuando el aire fro silba en las ramas1 cuando la nieve cubre el suelo1 en la superficie del agua se forman lminas de cristal1 son poco numerosos los hombres bastante activos que se atrevan baarse en el agua helada4 ,el contacto con el agua corriente da ciertamente fuerza los que no temen rozarse con ella2 sin embargo1 antes de realizar la ceremonia del bao nos suele parecer singularmente peligrosa4 ,es preciso que nos desnudemos rpidamente detrs del tronco de un rbol1 para estar al abrigo del aire helado1 que nos olvidemos del fro que contrae nuestros miembros2 todo es en vano2 el viento nos recuerda la dura realidad4 ,a nuestros pies corre el agua1 rpida y sombra2 sin tocarla1 sentimos que est helada2 el soplo de aire que la riza nos hace temblar de fro4 ,para sentir menos la violenta caricia del agua tendramos que obrar con decisin y arrojarnos bruscamente en el arroyo2 vacilamos1 no obstante1 y antes de realizar el salto definitivo tomamos aliento dos tres veces4 ,despus de haber triunfado de los pueriles temores1 describimos una curva por debajo del agua y sentimos el aire silbar en nuestros odos2 la superficie1 abierta por nuestra cabeza1 se agita en derredor2 nos sentimos como perdidos en un abismo rugiente que nos aprisiona4 ,en un abrir y cerrar de ojos1 por un movimiento de ascensin1 saltando del fondo con un empuje del pie y un esfuerzo de los brazos1 salimos la superficie2 pero1 al menos yo1 no ceso de agitarme como para librarme del escozor que el agua helada me produce3 nado la desesperada igual que si luchara contra una corriente amenazadora4 ,no obstante1 para tranquilidad de mi conciencia1 me sumerjo de nuevo completamente2 luego1 satisfecho de haber cumplido con mi deber1 me precipito hacia la orilla1 que salvo con rapidez1 enjugo mi cuerpo enrojecido por el fro y me cubro de prisa con mis ropas todava calientes4 ,a mi inquieta agitacin sucede la tranquilidad del alma3 por los sufrimientos de un momento1 me he hecho ms fuerte1 ms dispuesto1 ms feliz1 y dirijo una mirada altiva sobre esa corriente rpida y obscura que un minuto antes miraba aterrorizado4 ,no obstante1 declaro que es ms agradable el bao fro que se toma en pleno verano en las profundas balsas del torrente1 por donde pasan las primeras aguas del arroyo en las gargantas mismas de la montaa4 ,la masa lquida que parece helada1 es nieve apenas fundida que no se ha entibiado todava absorbiendo abundante aire2 conserva toda la crudeza primera1 y su color1 de un azul fuerte1 tiene yo no s qu de hostil4 ,se tiembla anticipadamente1 no slo de fro1 sino tambin de deseo1 y para calmar el cansancio de la marcha nos arrojamos voluptuosamente en el agua helada4 ,las piedras y arena del fondo brillan con un tono amarillo plido travs de la capa lquida2 pero en algunas brazadas nos encontramos encima del abismo2 el agua transparente parece aire condensado1 y1 no obstante1 no distinguimos el fondo2 parece que nos hallemos suspendidos en el espacio y nadamos con precaucin como si repentinamente furamos caer en una sima4 ,despus sentimos que el fro nos domina poco poco1 y dando unos cuantos empujes nos dirigimos la orilla para volver al calor de la vida y gozar de nuestro acrecentado vigor4 ,oh lagos queridos de los ,pirineos y los ,alpes1 ,sculejo1 ,doredom1 ,lauzannier1 os conservo todava en mi memoria tal cual os vea cuando yo1 con otros amigos1 resbalaba rpidamente sobre vuestra superficie4 ,veo an las piedras de granito amontonadas en la orilla1 el bosque de pinos reflejado sobre el agua rizada1 los declives1 las altas vertientes de los prados y1 ms lejos1 las grandes explanadas donde empieza la curva oscilante de la cascada6 ,os veo tambin1 hermosos manantiales de los grandes ros1 que vais perderos en el mar cientos de kilmetros de vuestro origen6 ,con slo cerrar los ojos1 mi pensamiento se transporta hacia un alegre torrente1 al ,vesubio1 al ,gordolarque1 al susurrante ,embalire1 hacia cualquier otro sitio de la libre montaa6 ,en la primavera1 el arroyo de la llanura no produce la fuerte voluptuosidad de reaccionar contra el fro glacial del agua1 y las inmersiones producen apenas impresin4 ,la tibieza del aire se ha comunicado la masa lquida1 y hasta los nios pueden baarse y juguetear en el agua fresca4 ,los muchachos1 sentados en los bancos de la escuela1 levantan con frecuencia los ojos de los libros de estudio para mirar con avidez el camino que conduce al arroyo2 luego1 cuando al salir se sienten libres1 se dirigen con alegra hacia el charco profundo1 donde retozones y alegres van baarse4 ,rpidamente se desnudan1 y cada uno se convierte en un ,neptuno levantador de olas2 y trabaja con todas sus fuerzas para agitar las ondas y convertirlas en masa de espuma1 produciendo pequeas tempestades en el arroyo conquistado para ser su dominio durante una hora4 ,en el verano1 durante los das calurosos en que el aire permanece inmvil1 es cuando ms agradable resulta convertirse en tritn4 ,no es preciso tener doce quince aos para arrojarse al agua lleno de felicidad como en su elemento propio2 cualquiera de nosotros1 si los convencionalismos y falsedades de la vida no nos han corrompido enteramente1 puede volver las alegras de la juventud dejando por un momento sus ropas en la orilla del agua4 ,por mi parte1 declaro que me siento todava nio cuando me arrojo en el arroyo querido4 ,despus de haber satisfecho mi primer entusiasmo atravesando varias veces el charco profundo donde se agitan las aguas1 y despus de haber querido remontar la corriente1 levantando mi alrededor un caos de olas precipitndose unas con otras1 descanso abandonndome tranquilamente la felicidad de la vida sobre el agua dulce que me acaricia4 ,qu alegra sentarme sobre una piedra bajo el chorro de la cascada1 sentir caer el agua sobre m como sobre una roca y verme envuelto en un manto de espuma6 ,qu placer tambin dejarme arrastrar por las aguas corrientes hasta un escollo donde me agarro con una mano1 mientras que el resto de mi cuerpo1 levantado por las olas1 flota de un lado otro bajo el impulso de la corriente6 ,me dejo arrastrar1 y voy parar como un madero sobre un banco de arena donde cristalitos de mica brillan como pepitas de oro y plata4 ,por el peso de mi cuerpo1 el banco se hunde1 los granos de slex y las delgadas piedras cambian de punto4 ,corrientes parciales1 pequeos remolinos1 se forman mi lado como alrededor de un islote2 muellemente acostado1 contemplo el espectculo interesante que bajo la pequea capa de agua me ofrece la transformacin del banco de arena1 disminuyendo de un lado por la corriente y aumentando del otro por el continuo arrastre de aluviones4 ,a veces1 el fondo sobre que me arrastra la corriente1 est cubierto de verdes y oscilantes hierbas1 muelles sinuosidades que me acarician1 me enlazan2 improvisndome un lecho encantador4 ,es el agua8 es la ondulante cabellera de las plantas la que me levanta as1 hacindome flotar en la superficie del arroyo8 ,no lo s2 mi imaginacin se pierde adems en una especie de ensueo4 ,hasta me parece que me he convertido en parte integrante del medio que nos rodea2 me siento homogneo las hierbas flotantes1 la arena que se arrastra por el fondo1 la corriente que hace oscilar mi cuerpo2 miro con extraeza los rboles que se inclinan sobre el arroyo1 los espacios del cielo azul que se ven por entre las ramas1 y el escueto contorno de las montaas que distingo lo lejos en el horizonte4 ,es acaso real todo ese mundo exterior8 ,yo tambin1 como el pescador de la leyenda1 veo la maravillosa sirena hacerme seas con el dedo1 me siento atrado por su mirada que fascina y oigo resonar el eco de su canto prfido y melodioso1 ,ah6 ven1 ven conmigo y seremos felices4 ,a veces me siento envidioso del joven que cede al llamamiento de la sinuosa ondina1 cuya flotante cabellera va mezclarse con las del verde limo4 ,pero yo s que1 desembarazndose de las amargas preocupaciones de la vida1 su existencia va extinguirse por las caricias del agua pura y las ondulaciones de las estremecidas hierbas4 ,la naturaleza tiene para sus amantes seducciones de las que es preciso desconfiar como de la voz de las sirenas de la belleza de la hada ,melusina4 ,hacindonos amar demasiado la soledad1 nos arrastra lejos del campo de batalla1 donde todo hombre de corazn tiene el deber de combatir por la libertad y la justicia6 ,la naturaleza es hermosa1 s2 todos debemos comprender su encanto1 pero hemos de saber gozarla con prudente alegra1 no abandonndonos jams sus fatales sugestiones4 ,uno de los grandes placeres del bao1 de los cuales no siempre nos damos cuenta1 pero que no por eso deja de ser real1 es que momentneamente se vuelve la vida de nuestros remotos antepasados4 ,sin ser esclavos por la ignorancia como los salvajes1 somos1 como ellos1 fsicamente libres sumergindonos en el agua2 nuestros miembros no sufren el odioso contacto de las ropas1 y con nuestro vestido dejamos tambin sobre la orilla una parto por lo menos de nuestros prejuicios de profesin de oficio2 no somos ni obrero1 ni comerciante1 ni profesor2 olvidamos por una hora las herramientas1 libros instrumentos1 y1 vueltos al estado natural1 podramos creernos todava en las edades de piedra bronce1 durante las cuales los pueblos brbaros levantaban sus chozas sobre pilotajes en medio de las aguas4 ,como los hombres de remotas edades1 estamos libres de convencionalismos2 nuestra gravedad de encargo puede desaparecer para ser sustituda por franca y ruidosa alegra2 nosotros1 civilizados1 envejecidos por el estudio y la experiencia1 nos encontramos hechos nios como en los primeros tiempos de la infancia del mundo4 ,recuerdo todava con qu extraeza v por vez primera una compaa de soldados tomar el bao en un ro4 ,nio todava1 no poda imaginarme los militares de otro modo que con sus vestidos colorados1 las hombreras rojas azules1 los botones de metal1 los diversos adornos de cuero1 de lana y tela2 no los comprenda sino marchando paso acompasado en columnas regulares con tambores al frente y oficiales los costados1 como si formaran un inmenso y extrao animal empujado hacia adelante por no s qu ciega voluntad4 ,pero1 fenmeno hermoso2 aquel ser monstruoso al llegar la orilla del agua1 se fragment en grupos individuos distintos2 vestidos rojos y azules se arrojaban en montones como vulgares ropas1 y de todos esos uniformes de sargentos1 cabos y simples soldados1 vea salir hombres que se arrojaban al agua lanzando gritos de alegra4 ,no ms obediencia pasiva1 no ms abdicacin de su persona2 los nadadores1 con voluntad propia por algunos instantes1 se dispersaban libremente por el agua3 nada les distingua unos de otros4 ,pero1 desgraciadamente1 al poco rato se oy un silbido1 y la salida se oper repentinamente4 ,mientras nosotros continubamos jugando en el arroyo1 nuestros compaeros desaparecieron en sus trajes encarnados con los botones numerados1 y bien pronto los vimos alejarse marchando en lnea con paso montono por la polvorienta carretera4 ,desde entonces he tenido ocasin de ver1 en otro clima distinto al de ,francia1 cmo disminuye la hostilidad repentinamente entre enemigos que acaban de despojarse de sus vestidos1 con los cuales han adquirido la costumbre de verse y odiarse4 ,era cerca de una ciudad de las costas de ,colombia1 en la desembocadura de un profundo arroyo separado del mar por un estrecho banco de arena1 contra el que se estrellan las olas4 ,todas las maanas1 cientos de individuos pertenecientes dos razas casi siempre en guerra1 se encontraban en este punto del arroyo4 ,de un lado1 estaban los descendientes de los espaoles1 ms menos mezclados1 que venan hacer sus abluciones cotidianas2 del otro1 los indios que se aprovechaban de una tregua para dirigirse al mercado de la playa4 ,de orilla orilla se lanzaban miradas de odio y palabras de insulto1 porque se acordaban de combates y degollaciones1 de vctimas estranguladas1 ahogadas1 enterradas con vida2 pero cuando los guerreros rojos1 despojndose de su tnica parecida la de los antiguos helenos1 aparecan con la resplandeciente belleza de sus formas y al lanzarse al ro para atravesarlo de unos cuantos empujes1 se olvidaban del antiguo odio y hasta pareca que nos ambamos4 ,a pesar de todo1 no ramos hermanos8 ,tambin ellos me pareca que nos miraban sin ira1 pero al salir del agua sacudan su larga y negra cabellera1 alejndose altivamente sin volver la cabeza1 desapareciendo muy pronto tras un saliente de la playa4 ,,cap,,tulo ,,xiv ,la pesca ,el arroyo no es slo para nosotros el ms gracioso ornamento del paisaje y el lugar encantado de nuestras alegras2 es adems para la vida material del hombre un depsito de alimentacin1 y su agua fecunda nutre las plantas y los peces que sirven para nuestra subsistencia4 ,la incesante batalla por la vida1 que nos ha hecho enemigos del animal de los prados y del pjaro del cielo1 excita tambin nuestros instintos contra los habitantes del arroyo4 ,al ver la trucha resbalar rpida por la masa lquida como un rayo de luz1 no nos contentamos con slo admirar la forma prolongada de su cuerpo y la maravillosa rapidez de sus movimientos1 sino que lamentamos tambin no poder coger al animal y tener el placer de comrnoslo4 ,esta terrible boca poblada de dientes que se abre en medio de nuestra cara1 nos hace parecidos al tigre1 al tiburn y al cocodrilo4 ,nosotros1 como estos animales1 resultamos bestias feroces4 ,en siglos pasados1 cuando nuestros ascendientes ignoraban el arte de cultivar el suelo y sembrar el grano alimenticio para convertirlo en espiga1 el hombre que no tena el recurso de la antropofagia1 haba de recurrir1 para alimentarse1 desenterrar races del suelo1 comerse las matas de hierbas sabrosas1 los cadveres de los animales cazados en el bosque y los peces cogidos en el mar en los ros4 ,as llegaron1 apremiados por la necesidad1 adquirir una habilidad como pescadores1 que hoy nos maravillara4 ,no menos hbil que el sollo1 se le escapaba raramente la presa que haba divisado4 ,inmvil sobre la orilla1 parecido un tronco de rbol1 esperaba pacientemente que el pez pasara la distancia de su brazo1 y1 cogindolo con rapidez1 le aplastaba la cabeza con una piedra4 ,los indios de ,amrica1 que son todava salvajes1 atraviesan al pez que pasa con su ayagaza el dardo salido de su cerbatana1 con una seguridad admirable4 ,adems1 los arroyos y los ros estaban en otro tiempo bastante ms ricos de peces que en nuestros das4 ,despus de haber cogido en las aguas lo necesario para el sustento de la familia1 el salvaje1 satisfecho1 dejaba los millares y millones de huevos que se desarrollaran en paz1 y gracias la inmensa fecundidad de las especies animales1 las aguas estaban siempre pobladas y exuberantes de vida4 ,pero el ingenio del hombre civilizado ha hallado el medio de destruir esas razas tan prolficas1 que cada hembra podra en algunas generaciones llenar las aguas de una masa slida de carne4 ,con su imprevisor afn ha llegado hacer desaparecer muchas especies que vivan en otros tiempos en nuestros arroyos4 ,no solamente se ha servido de redes que tamizan la masa lquida y aprisionan todos los seres que la pueblan1 sino que ha recurrido tambin al veneno para destruir de una sola vez grandes multitudes y hacer una ltima captura ms abundante que las anteriores4 ,sin embargo1 los verdaderos pescadores1 los que se honran con tal ttulo1 reprueban esos medios vergonzosos de destruccin que no tienen el mrito de la sagacidad ni el conocimiento de las costumbres de los peces4 ,de otra parte1 por un contraste que parece extrao primera vista1 el pescador ama todas esas pobres bestias de las que es perseguidor2 ha estudiado sus hbitos y gnero de vida con cierto entusiasmo y procura descubrir sus virtudes inteligencia4 ,como el cazador que habla de los interesantes hechos del chacal y el jabal1 el pescador se exalta contando las finezas de la carpa y las astucias de la trucha1 respetndolos casi como adversario1 los combate con hbil juego y se irrita contra los indignos sujetos que destruyen la raza4 ,pasendome con frecuencia por la orilla del arroyo1 he podido estudiar detenidamente al pescador ideal1 al tranquilo pescador de caa1 detrs del cual las araas tejen tranquilamente su nido4 ,ms de una vez he notado que el pacfico pescador no agradeca mi presencia que turbaba sus ritos casi religiosos2 no volviendo hacia m la cabeza ni haciendo un gesto de impaciencia1 he comprendido no obstante1 su hostilidad1 y1 temeroso de excitar su ira1 he pasado por detrs de l1 marchando sobre la hierba y conteniendo hasta el aliento4 ,cuando ya no me vea ms que como una lnea del paisaje igual que una piedra un tronco de rbol1 yo1 satisfecho de verlo l tranquilo1 le miraba tranquilamente4 ,en l no hay fraude alguno4 ,con fe sincera pone su cebo1 lanza su caa y durante minutos y horas espera que el pez indiscreto tenga la desgracia de morder el anzuelo4 ,nada consigue distraerle de su ocupacin2 con su aguda mirada atraviesa el agua profunda2 ve relucir como imperceptible reflejo la aleta del pez que pasa1 distingue la marcha del pequeo gusanillo sobre el cieno2 en ciertos estremecimientos del agua adivina al pez oculto bajo las hierbas acuticas2 interroga la vez las olas y los remolinos1 las estras de la corriente y las rfagas de viento4 ,atento todos los ruidos1 todos los movimientos1 dirige con su caa el anzuelo por el fondo lo sube un poco1 segn le aconsejan los elementos de la naturaleza que le rodea4 ,estando tan bien acompaado qu le importan los profanos8 ,ni se digna dirigirles una sola mirada1 dedicado completamente vigilar al pez en su madriguera4 ,un da1 un aeronauta1 enredado en el cordaje de su barquilla1 asfixindose por el gas que se escapaba del globo1 cay en medio del ,sena1 entre dos hileras de pescadores1 inmviles como estatuas lo largo del margen4 ,ninguno se movi4 ,mientras los barqueros desamarraban toda prisa sus embarcaciones para operar el salvamento del nufrago1 los perseverantes pescadores continuaban esperando tranquilamente el bienhechor movimiento que les adverta de la captura deseada4 ,por otra parte1 ningn hombre es ms fuerte que el pescador contra las adversidades del destino4 ,el pez puede maliciosamente no dejarse coger1 jugar con el anzuelo sin engancharse2 el hombre de la caa1 silencioso y prudente como un airn sobre su pata1 no deja por eso de tener su brazo preparado y su mirada fija2 jams se desespera3 al sentarse en la orilla del agua se halla depositado de las pasiones humanas1 de impaciencia ira4 ,consagrado su ocupacin1 espera y espera hasta sin esperanza4 ,yo conoca un pescador quien la desgracia le persegua por todas partes4 ,jams caa en su anzuelo una trucha ni una tenca2 sus dolorosas experiencias negativas le hacan afirmar que la captura de un pez era cosa imposible y que todas las historias de pesca1 prodigiosas no1 eran invenciones novelescas4 ,y1 sin embargo1 en cuanto dispona de una hora de tiempo1 aquel escptico1 consagrado la desgracia1 coga su caa1 y sin desilusin1 suspenda su anzuelo en medio de los burlones peces que jugaban dando vueltas alrededor del inofensivo instrumento4 ,en cambio1 hay pescadores que parecen fascinar el pescado1 atraerlo irresistiblemente4 ,el pblico desocupado que los contempla1 cree que ejercen una especie de magnetismo sobre su presa como la culebra sobre las ranas2 hasta cuentan que truchas y carpas1 arrastrados su pesar1 van morder el fatal anzuelo4 ,no es as1 sin embargo1 sino fuerza de ciencia como esos pescadores han llegado ser para nosotros especies de magos ordenando sus vctimas la marcha en procesin hacia su anzuelo4 ,si atraen con tanto xito al pobre pez fuera de su madriguera de hierbas roca1 es porque conocen todas las necesidades1 apetitos y astucias del animal1 porque observan sus costumbres y hasta los vicios particulares3 primera vista saben qu carcter es el de la pobre vctima4 ,adems1 por una larga experiencia1 han aprendido combinar todos sus movimientos2 la mirada1 el brazo1 la mano1 la caa y tambin la inteligencia1 obran casi siempre de concierto4 ,raros son1 no obstante1 los pescadores geniales1 y el adepto los reconoce por no s qu rasgo caracterstico emanado de su sr4 ,en #ahae1 cuando por segunda vez ,pars1 rendido por quince aos de servidumbre militar1 oa el rodar de los caones prusianos por sus calles1 dos hombres1 indiferentes la causa pblica1 estaban tranquilamente sentados las orillas del ,sena con su caa en la mano4 ,jams se haban visto anteriormente1 pero cada uno de ellos haba odo celebrar la gloria de un rival4 ,sin mirarse siquiera se reconocieron1 al ver de reojo cada uno su compaero con qu seguridad en la mirada y los movimientos estaba manejado el instrumento y con cunta inteligencia haca que el cebo buscara los pescados4 --,indudablemente es usted el clebre ,x8 --,para servirle4 ,es acaso al famoso ,y4 quien tengo el honor de contestar8 ,grandville1 caricaturista con frecuencia demasiado ingenioso1 se imagin figurar los pensamientos ntimos de un pescador de caa1 presentando al pobre hombre con su crneo abierto y dividido en regiones segn el sistema de ,gall4 ,en cada una de las cavidades cerebrales se tramaba un crimen horrible4 ,y el pobre pescador inofensivo1 con su mirada pura y llena de candor1 apareci soando siempre en perpetrar toda clase de atrocidades posibles4 ,bajo la protuberancia de la adquisividad slo pensaba en descerrajar puertas y llevarse montones de oro2 bajo la de la secretividad1 falsificaba toda clase de documentos2 en la caja de la combatividad asesinaba un anciano2 en cualquier otro rincn de la cabeza raptaba la mujer de un amigo1 y qu s yo cuntas infamias ms4 ,todas las monstruosidades imaginables se fraguaban en ese cerebro4 ,el artista calumniaba villanamente al pescador de caa1 atribuyndole todas esas alucinaciones criminales2 mientras tiene su vista fija en el agua y su brazo presto levantar su caa1 el pobre hombre no tiene conciencia de las fugitivas imgenes1 buenas malas1 que flotan en su cerebro2 se encuentra fascinado por las ondulaciones que brillan1 por los hoyuelos variables que sin cesar cambian1 por el agua que le sonre y el pez que espera4 ,tal vez causa de esta extraa fascinacin que ejercen sobre el pescador las aguas libres del arroyo1 haya hecho tan pocos progresos el arte de la piscicultura desde los tiempos ms remotos4 ,millones de hombres se dedican sorprender el pez salvaje que se agita en las aguas3 y muy poco numerosos relativamente son los que se ocupan en coger su presa para cautivarla y devorarla cuando lo crean conveniente4 ,en los pases llamados civilizados1 la caza no es otra cosa que un pasatiempo y la persecucin de las bestias salvajes ha sido reemplazada por la cra de animales para el matadero4 ,slo los hombres holgazanes y vanidosos que quieren mantener las tradiciones de sus antepasados para distraer su ociosidad1 han hecho de la caza la principal ocupacin de su vida4 ,pero desde hace ya miles de aos1 los pueblos arianos1 de evolucin en evolucin han cesado de ser cazadores1 y se dedican cultivar la tierra1 tomando la vez por compaeros vctimas los toros descendientes del urus salvaje que perseguan en el bosque en otras edades1 ,en nuestros das1 los pieles rojas1 tan combatidos por los americanos1 y que presencian la dispersin de los ganados al ruido de las locomotoras que pasan silbando por las praderas1 aprenden tambin uncir los bueyes al yugo1 y pasan sin transicin del estado de cazadores al de pastores y cultivadores del suelo4 ,pero en lo que se refiere la explotacin de la fauna de las aguas1 los hombres estn todava y en todas partes1 salvo en ,china1 pas de las gentes listas1 en las prcticas rudimentarias de la barbarie primitiva4 ,han reemplazado el simple palo por una caa ms flexible y elegante1 han aprendido torcer hilos ms delgados y fuertes1 perfeccionar los anzuelos1 atraer cada especie por un cebo especial1 y hasta han modificado la forma natural de los cursos de agua1 haciendo en las cascadas peldaos como los de una escalera1 por los cuales el pez salido del mar puede remontar el arroyo hasta la fuente primitiva2 no obstante1 es muy excepcional el modo de coger al pez1 de fecundarlo artificialmente y mantenerlo como animal domstico1 pudiendo as presentar al mercado por quintales y toneladas1 la carne exquisita del buen pescado como se hace con la de ternera y carnero4 ,en algunas partes1 sin embargo1 pescadores industriales han intentado reemplazar la pesca por la recra del pescado4 ,como hombres ociosos la mayor parte1 han obtenido resultados curiosos1 completamente intiles para aumentar nuestros conocimientos sobre los animales1 sus costumbres y naturaleza1 y casi insignificantes bajo el punto de vista econmico4 ,en un pequeo establecimiento de piscicultura1 oculto por las murallas de un parque1 y vedado los transeuntes1 he podido formarme una idea de la ciencia y habilidad profundas que debiera tener un buen recriador de peces para el buen xito de su empresa4 ,la piscicultura exige saberlo todo y preverlo todo tambin4 ,es preciso conocer la naturaleza del fondo y de las aguas favorables cada especie2 observar los fenmenos del aire y las variaciones de la temperatura para elegir el momento favorable de la extraccin artificial de los huevos en las hembras y la materia fecundadora en los machos2 regularizar el impulso de la corriente y darle la fuerza necesaria calculada anticipadamente2 estudiar los huevos con el microscopio y extraer todos los que no tengan el color y la transparencia necesarias2 examinar la materia fecundante y arrojarla si no tiene el suficiente color y fluido y 444 qu s yo cuntas cosas ms8 ,el piscicultor debe adems saberse servir de infinidad de instrumentos delicados2 limpia los huevos con un pincel1 separa los cuerpos extraos y malsanos por medio de unas pinzas2 se sirve de ampolletas para trasvasar la simiente de uno otro recipiente1 construye lugares propsito para los huevos que se adhieren las hierbas y ramitas del fondo y muchas otras operaciones entretenidas inteligentes4 ,durante la poca de la incubacin necesita velar con cuidado para evitar que los enemigos de toda especie1 barbos1 mosquitos y setas de agua1 ataquen la poblacin naciente1 variando de hora en hora la corriente y la temperatura4 ,despus de la salida del huevo es preciso saber alimentar los animalitos oportunamente y con las1 mismas substancias que ellos mismos se hubieran buscado4 ,y adems de todo sto1 tiene an que prevenir ciertas terribles enfermedades que repentinamente pueden aparecer en su cultivo y destruirlo en algunos das4 ,entre los piscicultores hay algunos que consiguen as salvar de toda desgracia la morralla que ha de transformar en pescado de peso4 ,en presencia de su xito1 qu triste recuerdo de las cosas humanas se despierta en nosotros pensando en los miles de criaturas1 bien constituidas para llegar hombres1 que perecen todava en la cuna6 ,es cierto que los nios recin nacidos ya de algunos aos estn ms ligados nuestro corazn que el salmonete y la trucha1 pero no por eso deja la muerte de llevrselos miles tambin4 ,nuestros hospicios para la infancia1 bastante ms preciosos que todos los establecimientos de piscicultura1 no son frecuentemente otra cosa que el vestbulo del cementerio4 ,los huevos de la tenca del barbo1 lo mismo que los de otros peces ms exquisitos1 son para nosotros menos preciosos que los nios confiados la sociedad por la desgracia y la miseria1 y menos dignos de nuestra defensa contra las asechanzas de la muerte4 ,si alguna vez se llega domesticar completamente el pescado de agua dulce y suministrarlo voluntad para la aumentacin pblica1 ser ciertamente motivo de jbilo1 puesto que todas las vidas inferiores se emplean an para alimentar la del hombre2 pero no se podr evitar el recordar con tristeza el tiempo en que todos nadaban en completa libertad4 ,contemplando las corrientes de agua regularizadas y reducidas cajas cuadrangulares1 donde los peces se engordan como esclavos1 nuestros descendientes pensarn con cierta tristeza en nuestros arroyos libres todava4 ,lo mismo que nosotros nos encanta el relato de la vida salvaje en la selva virgen1 lo mismo sentirn ellos el encanto cuando se les hable del libre arroyo1 donde multitud de peces errantes remaban contra la corriente1 retozones y alegres1 con sus aletas y cola1 del pez solitario que atravesaba la corriente como un rayo de luz apenas entrevisto1 bien de las hierbas flotantes estremecidas constantemente por las ocultas multitudes que las poblaban4 ,comparado con el guarda del criadero de pescado1 el pescador actual1 sentado bajo la discreta sombra de un rbol1 les parecer una especie de ,nemrod1 un hroe de remota antigedad4 ,,cap,,tulo ,,xv ,el riego ,consolmonos1 no obstante4 ,en el porvenir que nos prepara la explotacin cientfica de la tierra y sus riquezas1 la mayor utilidad del arroyo no ser la de ser una fbrica de carne viva4 ,el agua que entra en tan grandes proporciones en todos los organismos1 plantas y animales1 no cesar de emplearse1 como actualmente se hace1 en alimentar el mundo vegetal de sus orillas4 ,bebida por las races que se mojan en el arroyo1 el agua sube de poro en poro por los intersticios capilares del suelo1 hincha de savia multitudes sin fin de rboles y hierbas1 y sirve as indirectamente la alimentacin del hombre por tubrculos1 matas1 hojas1 frutos y simientes4 ,en el trabajo agrcola es donde principalmente el arroyo se hace un poderoso auxiliar de la humanidad4 ,despus del sol1 que lo renueva todo con sus rayos1 el aire1 que con sus vientos y la mezcla incesante de gases puede llamarse hlito del planeta1 el agua del arroyo es el principal agente de renovacin4 ,por el amor inmenso que hacia todo cambio sentimos1 escuchamos con satisfaccin el relato de las metamorfosis1 sobre todo1 aquellos de nosotros que son an nios y que el conocimiento de las inflexibles leyes no turba todava su ingenua credulidad4 ,leyendo las ,mil y una noches1 se complace nuestro espritu viendo cmo los genios se convierten en vapor y los monstruos nacen de un reguero de sangre2 nos gusta contemplar todos los objetos de la naturaleza1 bajo los aspectos y formas que adquieren sucesivamente1 lo mismo que en el aire caliente del desierto distinguimos tan pronto palacios con columnatas como ejrcitos en marcha4 ,en las fbulas de la antigedad griega1 en los mitos persas y en los viejos cantos indostanes1 lo lo que ms nos seduce son las transformaciones de la piedra y de la hierba1 del animal1 del hombre y del dios1 smbolos primitivos del encadenamiento infinito de la vida en el universo4 ,a la vista del nio1 cualquier viejo tapiz se puebla de seres animados4 ,con qu sencilla fe contempla sobre los viejos y apolillados lienzos la imagen de ,syrinx extendiendo an los brazos1 cuando ya est convertida medias en grupo de caas1 ,procrios echando races para convertirse en lamo1 la ninfa ,byblis fundindose en llanto1 para correr eternamente en forma de fuente6 ,pues bien2 cambios parecidos los que inventaron la imaginacin de los pueblos en su infancia y la ficcin de los poetas1 no cesan de realizarse en el gran laboratorio de la naturaleza2 slo que se efectan por un lento trabajo interior1 por transicin gradual de vida y de muerte entre todo lo que muere y lo que nace1 y no por sbitos milagros4 ,la gota de agua se cambia en clula de planta1 esta se transforma en simiente1 luego en pan y1 en el cuerpo del hombre1 en parte de vida4 ,parece primera vista que el arroyo no pueda transformarse as en otras plantas que en las de sus orillas4 ,sin duda que la vegetacin de los mrgenes1 aspirando la humedad por sus races y bebiendo abundante vapor por sus hojas1 es bastante ms viva y alegre2 las parras salvajes1 los lamos blancos y el tembln con sus hojas de plata constantemente estremecidas1 se levantan hacia el espacio altos1 derechos1 hinchadas de jugo sus fibras y lisa su corteza1 rompindose por el impulso de la savia que se desborda4 ,las hierbas1 en apiados y compactos grupos1 y multitud de arbustos1 llenan los intersticios entre los troncos2 el ms pequeo espacio vaco se puebla inmediatamente de plantas deseosas de aproximarse al arroyo bienhechor4 ,pero el agua realiza tambin su obra lejos de sus bordes4 ,hasta durante la sequa1 extiende su vivificante frescura rezumando por las pedregosas y arenosas mrgenes1 y penetra en el subsuelo donde alimenta las raicillas de las plantas4 ,despus de las lluvias1 cuando se eleva el nivel del arroyo1 la percolacin subterrnea se propaga y se extiende lo lejos bajo las capas superficiales del suelo de los campos1 y durante las grandes crecidas1 las aguas desbordadas renuevan la tierra1 la saturan de humedad y suministran as los elementos de vida la multitud vegetal4 ,el espectculo de los campos inundados es triste ciertamente4 ,los cercos medio cubiertos determinan an los lmites bien conocidos que separan la propiedad2 los rboles frutales1 inclinados por la corriente1 sumergen en el agua fangosa la extremidad de sus ramas2 corrientes y remolinos socavan el suelo donde crecan hermosas cosechas4 ,hasta los bordes del lago temporal1 todos los surcos abiertos por el arado1 se convierten en otros tantos regueros1 y los caballones dibujan en la corriente largas estelas paralelas4 ,la inundacin1 que desvanece la esperanza del campesino1 es una desgracia1 y1 sin embargo1 en sus temidas aguas1 lleva el arroyo un tesoro para aos venideros4 ,al destruir las cosechas del ao presente1 deposita el aluvin fertilizante que alimentar las futuras fructificaciones4 ,el suelo de la llanura1 removido constantemente por el trabajo del labrador1 se esterilizara bien pronto si las rocas de la montaa1 trituradas y tamizadas por la corriente1 no se extendieran en capas renovadoras y fecundas sobre los campos de la ribera4 ,segn nos ensean los sondeos geolgicos1 la tierra vegetal y el subsuelo son capas de aluvin sucesivamente depositadas de siglo en siglo y arrastradas desde las estribaciones de las rocas4 ,en el llano ninguna planta hubiera podido germinar si la montaa no se deshiciera sin cesar1 y si el arroyo no bajara cada ao estos residuos para suministrar un nuevo elemento la vegetacin de sus riberas4 ,pero qu hacer para evitar que las aguas desbordadas devasten los cultivos y depositen al mismo tiempo el aluvin fertilizante8 ,cmo regularizar las oscilaciones del nivel para aprovechar sus beneficios1 sin tener que sufrir sus desbordamientos8 ,poco numerosos son los agricultores que han sabido resolver ya ese problema1 hallando el medio de dominar al arroyo1 dirigindolo su gusto4 ,durante el verano la corriente no es ms que un pequeo hilo lquido1 y el campesino se queja2 en otras pocas1 en la primavera y el otoo1 segn los climas1 el arroyo se sale de madre y el campesino se queja tambin4 ,por otra parte1 se lamentar siempre1 y con razn1 hasta que sepa asociarse con su vecino para utilizar los recursos que ofrece el agua corriente4 ,actualmente la explotacin de esas riquezas se hace con el mayor desorden y casi al azar1 segn el capricho de los propietarios ribereos1 siendo el resultado de estos disparates1 el desastre para todos1 con muchsima frecuencia4 ,uno seca terrenos pantanosos1 construyendo canales subterrneos que desembocan en el arroyo y aumentan su caudal2 otro lo empobrece1 al contrario1 hacindole sangras derecha izquierda para regar sus campos2 otro aun1 rebaja su nivel medio limpiando el fondo1 destruyendo las aristas de las piedras en las corrientes y cascadas1 mientras que en otra parte1 los industriales1 elevan la superficie del arroyo1 construyendo presas para llevar el agua sus fbricas4 ,todo esto son fantasas contradictorias1 avideces en conflicto1 que pretenden todas1 no obstante1 determinar la marcha del arroyo4 ,qu sera de un pobre rbol1 cuntas enfermedades monstruosas no se vera condenado1 si1 lozano y lleno de vida1 fuera repartido entre varios propietarios1 si numerosos dueos pudieran ejercer el derecho de uso y abuso1 uno sobre sus races1 otro sobre su tronco1 sus ramas1 sus hojas y sus flores8 ,el arroyo1 en conjunto1 puede ser comparado con un organismo vivo como el de un rbol4 ,tambin l1 desde su nacimiento hasta su desembocadura1 forma un todo armnico con sus manantiales1 sus sinuosidades y las oscilaciones regulares de sus aguas1 y es una desgracia pblica el que la serie natural de sus fenmenos sea alterada por la explotacin caprichosa de propietarios ignaros4 ,gracias la ciencia y los esfuerzos particulares1 podemos desde hoy vislumbrar la poca en que el arroyo ser til al inters comn de los pueblos4 ,como riqueza perteneciente todos1 el trabajo asociado lo transformar en una verdadera arteria de vida para la produccin agrcola4 ,los numerosos trabajos de canalizacin1 presas y azudes ejecutados para el riego de los campos en muchas partes orillas de los ros1 nos permiten imaginar cul ser el rgimen de nuestro arroyo en un porvenir ms menos lejano3 con la previsin que nos da la ciencia1 lo vemos ya desde hoy4 ,como en los tiempos antiguos1 antes de la explotacin del bosque1 pinos y hayas entremezclados1 volvern crecer en las faldas de la montaa1 de donde bajan las primeras aguas2 las races que brotan1 el musgo que las cubre1 las hierbas que la rodean y que la cabra no vendr arrasar1 contendrn en su cada las gotas de lluvia y los hilillos de nieve fundida4 ,en vez de convertirse en corrientes de una hora1 el agua se filtrar en el interior del suelo durante las lluvias1 y descendiendo lentamente por los poros1 reaparecer en el lecho inferior del arroyo durante las pocas de sequa4 ,el caudal medio de la corriente ser ms igual1 y no pasar sbitamente de la sequa la inundacin4 ,en los abruptos declives no se ahondarn repentinamente profundos barrancos1 y las praderas del valle no desaparecern bajo los amontonamientos de piedras y troncos arrastrados desde las laderas4 ,acequias abiertas en lneas paralelas sobre las redondeces1 alternativamente salientes y entrantes de las curvas y promontorios1 llevarn la vida y harn germinar las flores hasta en las ridas pendientes4 ,puede suceder que la accin reguladora de los bosques y el empleo de las aguas del torrente en el riego de las altas huertas1 no fuera suficiente para prevenir las repentinas crecidas por lluvias torrenciales2 pero hay otros recursos para evitar este peligro4 ,el valle no es igualmente ancho en toda su longitud4 ,en ciertos parajes1 su fondo nivelado se extiende en forma de crculo de valo1 donde antes hubo un antiguo lago1 llenado gradualmente por sucesivas capas de aluvin2 en otras partes1 las alturas rocosas que se levantan derecha izquierda del arroyo1 se aproximan unas otras1 y slo estn separadas por una estrecha fisura1 por la cual se desliza el agua rugiendo4 ,en este punto se encontraba antes el dique que contena las olas del lago4 ,durante las grandes lluvias1 esta muralla retena las aguas crecientes1 las obligaba extenderse hacia arriba hasta los estribos de las colinas1 y1 lentamente1 salvando la valla inferior1 descendan por la llanura1 saltando de cascada en cascada4 ,la naturaleza1 con su incesante trabajo1 ha concludo por derribar esta presa2 los troncos1 arrastrados como palos de buque por la corriente1 han conmovido las rocas2 el agua se ha infiltrado por las hendiduras1 y ms menos pronto1 el lago ha podido vaciarse1 abrindose paso por la brecha practicada entre las dos colinas4 ,pues bien2 este lago puede crearlo el hombre nuevamente y determinar su gusto la altura1 la extensin y el contenido2 puede levantar el dique calculando con precisin su fuerza para resistir la presin de las aguas en las grandes crecidas4 ,posesor de este lago artificial y de ese parapeto con sus esclusas movibles1 el agricultor se convierte en director de las lluvias y sequas2 impide las aguas impetuosas correr en torrentes devastadores sobre los campos cultivados1 prohibe al arroyo bajar en demasa su nivel durante la poca de sequa1 y le obliga alimentar constantemente los canales de riego1 llevando los campos la frescura y la vida4 ,el aluvin depositado en el fondo del lago1 le servir adems para renovar el vigor de sus cultivos1 y si quiere1 encargar al arroyo el transporte de todos esos abonos al suelo que debe ser fecundado4 ,esperamos tambin1 puesto que soamos en el porvenir y hacia l se dirigen nuestras miradas1 que los ingenieros encargados de la regularizacin del arroyo1 sabrn hacer del gran depsito lquido de alimentacin1 no una charca vulgar con sus playas malsanas y aguas corrompidas1 sino un lago puro y encantador1 sembrado por grandes rboles y bordado de plantas acuticas1 para que el artista1 lo mismo que el labrador1 experimente un gran placer al contemplar las aguas cristalinas bajadas de la montaa4 ,el verdadero peligro para el porvenir1 es el que el agua1 considerada con justicia por los campesinos como el ms preciado de sus tesoros1 sea utilizada hasta la ltima gota por los primeros en disfrutarla4 ,en vez de amenazar los campos con sus crecidas1 el arroyo1 sangrado por innumerables arterias1 puede quedarse seco1 dejando en la pobreza los ribereos de su curso interior4 ,tal es la desgracia que ocurre ya en algunas regiones del ,medioda1 en la ,provenza1 en ,espaa1 en ,italia1 en la ,india4 ,a su salida de los montes1 el susurrante arroyo parece que vaya salvar de un slo salto la distancia que le separa del mar2 su espuma choca contra las piedras1 corre precipitadamente por las pendientes y llena las depresiones profundas de un azul insondable4 ,como joven que entra en la vida sin desconfianzas1 el arroyo encuentra delante el espacio inmenso y quiere aprovecharlo2 pero1 derecha izquierda1 prfidas presas y pequeas esclusas1 restan su caudal porciones de agua que van ramificarse lo lejos por los jardines y las huertas4 ,empobrecido de azud en azud1 el arroyo se convierte en pequeo torrente1 sus aguas sin impulso se arrastran serpenteando por entre las piedras y luego desaparece bajo la arena1 en la que el campesino practica hoyos para recoger las ltimas gotas del precioso lquido4 ,al llegar los primeros campos de la llanura1 el alegre arroyo de los montes ha desaparecido por completo4 ,sin embargo1 desapareciendo de su cauce el agua corriente y dividida en pequeas arterias sin nombre1 no cesa un instante de trabajar4 ,reducida hilitos bastante pequeos para ser bebidos su paso por las raicillas de las plantas1 entra ms fcilmente en el torrente de la circulacin vegetal para cambiarse en savia1 luego en madera1 en hojas y en flores1 y esparcirse de nuevo por la atmsfera mezclndose con los perfumes de las corolas4 ,en el llano1 transformado en inmenso cultivo1 no se ve agua en parte alguna y1 no obstante1 ella es quien da la tierra la frescura y fecundidad2 la que puebla los jardines de flores1 arbustos y follaje2 la que multiplica las ramas dando as las umbrosas avenidas el profundo misterio que nos encanta4 ,bajo otra forma1 es tambin el agua la que nos rodea y nos hechiza4 ,a veces omos nuestros pies un murmullo argentino como ruido de perlas rodando por el suelo2 es la voz del agua que corre por un canal subterrneo1 y cuyos fugitivos reflejos nos aparecen vagamente travs de los intersticios de las losas4 ,cerca de una casita1 oculta bajo la verdura1 un pequeo chorro de agua se lanza al vaco descubriendo una curva que el viento ondula1 y las gotitas de niebla irisada caen lo lejos sobre las flores como roco de diamantes4 ,,cap,,tulo ,,xvi ,el molino y la fbrica ,el valiente arroyo no se limita slo fertilizar nuestras tierras2 sabe tambin trabajar de otro modo cuando no se le emplea completamente en el riego de los campos4 ,es un gran factor en nuestras empresas industriales4 ,mientras su aluvin y sus aguas se transforman cada ao en trigo por la maravillosa qumica del suelo1 su corriente sirve para convertir el grano en harina1 lo mismo que podra amasar esta misma harina para convertirla en pan si quisiramos confiarle este trabajo4 ,si su masa lquida es suficiente1 el arroyo sustituye con su fuerza la de los brazos humanos para realizar todo lo que en otros tiempos hacan los esclavos las mujeres siervas de su brutal marido3 monda el trigo1 muele los minerales1 tritura la cal convirtindola en mortero1 prepara el camo y teje telas4 ,por eso el humilde molino1 aun cuando su base est carcomida y sus paredes pobladas de plantas parsitas1 me inspira veneracin2 gracias l1 millones de seres humanos no estn ya tratados como bestias de carga2 han podido erguir la cabeza y ganar en dignidad al mismo tiempo que en felicidad4 ,qu recuerdo ms encantador conservamos del pequeo molino de nuestra aldea6 ,estaba medio oculto1 y tal vez lo est todava1 en un nido de grandes rboles1 lamos1 chopos1 nogales y sauces2 lo lejos se oa su tic-tac1 pero sin ver la casa1 oculta por la vegetacin4 ,slo en invierno1 las paredes sucias y agrietadas se vean por entre las ramas desprovistas de hoja2 pero en cualquiera otra poca del ao1 para ver el molino1 haba que penetrar en la plazoleta que se extenda ante su puerta1 espantar el grupo de ocas y despertar de su cuchitril al perro guardin1 siempre gruendo4 ,no obstante1 protegidos por el nio de la casa1 compaero nuestro de colegio y de juego1 nos atrevamos llegar cerca del leal ,cerbero y hasta aproximar nuestra mano su terrible boca1 acaricindole dulcemente la cabeza4 ,el monstruo se dignaba al fin reconocernos y meneaba su rabo con benevolencia en seal de hospitalidad4 ,nuestro sitio predilecto era una pequea isla en la cual podamos entrar1 bien pasando por el molino1 construdo transversalmente sobre el arroyo1 resbalndonos lo largo de una estrecha cornisa construida en forma de acera en el exterior de la casa2 all estaban las palas y adonde el molinero iba regularizar la marcha del agua4 ,nuestro camino preferido era este4 ,en unos cuantos saltos llegbamos nuestro islote1 instalndonos bajo la sombra de un gigantesco nogal can su corteza lisa por los frecuentes escalos4 ,desde all1 los rboles1 el arroyo1 las cascadas y las viejas paredes1 se presentaban nuestra vista en su aspecto ms encantador4 ,cerca de nosotros1 en el gran brazo del arroyo1 un dique formado por fuertes maderos contena la corriente2 una cascada caa por encima del obstculo y la espuma iba chocar contra las pilas de un puente con sus grietas pobladas de verdura4 ,al otro lado1 el viejo molino llenaba todo el espacio desde los rboles de la orilla hasta los del islote4 ,del fondo de una sombra arcada1 practicada bajo las murallas1 el agua agitada sala como arrojada por un monstruo1 y en la negra profundidad del antro abierto distinguamos vagamente pilotajes musgosos1 ruedas medio dislocadas que daban vueltas torpemente como ala rota de gigantesco pjaro1 y palas que se sumergan en el torbellino produciendo cada una su pequea cascadita4 ,alrededor de la arcada1 espesa hiedra tapizaba las paredes y1 trepando hasta el tejado1 enlazaba las vigas con su cordaje nudoso y se estremeca alegremente por encima de las tejas4 ,en el interior de la casa cun extrao nos pareca todo1 desde el asno filsofo doblndose bajo el peso de los sacos que descargaban cerca de las muelas1 hasta el molinero mismo con su larga blusa siempre blanca por la harina6 ,en toda la casa ni un slo objeto dejaba de agitarse convulsivamente vibrar por la trepidacin de la invisible cascada que ruga bajo nuestros pies4 ,las paredes1 los tabiques1 el techo1 todo temblaba incesantemente por las sacudidas de la fuerza oculta4 ,en un rincn del molino1 el rbol motor rodaba y rodaba como el genio del casern2 ruedas dentadas1 correas tendidas de uno otro extremo del local1 transmitan el movimiento las rechinantes muelas1 la tolva oscilante1 con ruido seco1 una porcin de artefactos de madera metal1 que cantaban1 crugan gritaban en hermoso concierto4 ,la harina1 que sala como humo de los granos molidos1 flotaba en el aire de la casa1 blanqueando todos los objetos con su fino polvillo2 las telaraas colgadas en las vigas del techo estaban rotas por el peso que las cargaba y se balanceaban como blancos cordajes2 las huellas de nuestros pasos se marcaban en negro sobre el piso4 ,en el inmenso estruendo que producan todos aquellos engranajes1 muelas1 aparatos1 y hasta las paredes mismas1 apenas se poda oir mi propia voz por ms que ni siquiera osaba hablar1 preguntndome si el habitante de este extrao casern no sera brujo hechicero4 ,su hijo1 mi compaero de colegio1 me pareca menos temible1 y en ciertas ocasiones no tena miedo de ir con l todas partes2 sin embargo1 no poda remediar el error de ver en mi simptico amiguito un sr misterioso1 con cierto dominio sobre las fuerzas de la naturaleza4 ,conoca todos los secretos del fondo del agua2 nos deca el nombre de hierbas y peces2 poda distinguir en la arena el cieno movimientos imperceptibles nuestras miradas y revelarnos dramas ntimos slo por l visibles4 ,sus compaeros le creamos anfibio1 no defendindose apenas de nuestras acusaciones4 ,habase paseado por el cauce del arroyo hasta en los sitios ms profundos y meda con exactitud extraa los remolinos que nuestras perchas no alcanzaban sondear4 ,conoca tambin la fuerza de la corriente en todos los puntos contra la cual haba luchado nadando con los remos2 ms de una vez haba estado prximo ser arrastrado por las ruedas y triturado entre los engranajes2 pero familiarizado con el peligro1 lo desafiaba resueltamente1 contando con su fuerza y con una cuerda que le arrojaran en ltimo caso4 ,uno de sus hermanos1 menos afortunado1 hall la muerte en una concavidad de la roca1 donde le arrastr un remolino4 ,nosotros mirbamos asustados el paraje siniestro al que el padre1 lleno de un horror sagrado1 haba hecho arrojar piedra y tierra4 ,el misterio que para nosotros rodeaba al viejo molino1 no envolva la gigantesca fbrica1 situada bastante ms abajo1 en la llanura1 donde el arroyo ha recibido ya todos sus afluentes4 ,la fbrica1 desde luego1 es una enorme construccin que1 lejos de estar rodeada de rboles1 se levanta en medio de un espacio desnudo casi la altura de las colinas cercanas4 ,al lado del edificio1 una chimenea parecida un obelisco1 se eleva ms de diez metros sobre el edificio y parece an prolongarse hacia el cielo por las negras columnas de humo que de ella salen4 ,durante el da1 sus paredes enjalbegadas la destacan en blanco del fondo verde de la huerta que le rodea2 por las tardes1 en cuanto el sol se pone1 centenares de cristales se alumbran en su fachada2 ya de noche1 las luces del interior irradian su luz por las ventanas1 y1 como la de un faro1 brillan diez leguas de distancia4 ,tanto en el interior como en el exterior1 la fbrica no presenta ms que ngulos rectos y lneas geomtricas4 ,sus grandes salas llenas de la luz que entra raudales por las ventanas1 tienen no obstante algo de terrible en su aspecto4 ,pilares de hierro se levantan distancias iguales1 sosteniendo el techo2 mquinas1 tambin de hierro1 hacen dar vueltas sus ruedas con movimientos regulares1 lo mismo que sus bielas y curvos brazos2 dientes de acero cogen la materia que se les echa para dividir1 triturar1 moler amasarla de nuevo1 y la convierten en pasta1 en hilos en nube apenas perceptible1 segn lo exige la voluntad del dueo4 ,de todos esos monstruos de metal1 el hombre ha hecho sus esclavos2 los hace producir la labor para que fueron creados y los detiene en su furioso triturar cuando ha concludo la tarea2 sin embargo1 tiembla ante esa fuerza brutal que ha dominado4 ,que olvide el desgraciado obrero por un slo instante poner en armona su propio trabajo con el de la formidable mquina1 que bajo la impresin de una idea1 de un sentimiento1 se detenga en sus movimientos rtmicos1 y tal vez el poderoso mecanismo lo descuartice lanzndolo contra la pared1 convertido en masa sangrienta4 ,las ruedas dan vueltas con movimiento uniforme1 lo mismo si aplastan un obrero que si tuercen un hilo apenas visible4 ,de lejos1 cuando nos paseamos por las colinas1 omos el terrible gemido de la mquina que hace vibrar su alrededor la atmsfera y la tierra4 ,esta fuerza disciplinada y1 no obstante1 temible1 con sus engranajes y brazos de hierro1 no es otra cosa que la fuerza del arroyo transformada en energa mecnica4 ,el agua1 que en otro tiempo no realizaba ms trabajo que derribar sus mrgenes para establecer otros y ahondar unas partes de su lecho para elevar otras1 es ahora el auxiliar directo del hombre para tejer ropas y moler granos4 ,guiado por el ingeniero1 el movimiento torpe del agua sigue la direccin que se le traza1 y se la ha distribudo por las ms finas pinzas y delicadas brochas1 igual que por los ms fuertes engranajes de la poderosa mquina4 ,su impulso indirecto rompe y tritura cuanto ponen bajo el martillo-piln y estira los metales pasados por el laminador2 pero sabe tambin elegir y juntar los hilos casi imperceptibles1 amalgamar los colores1 afelpar las telas y realizar la vez los ms diversos trabajos1 los que ni siquiera poda soar un ,hrcules1 y los que no podran realizar los hbiles dedos de un ,aracneo4 ,dando su fuerza la mquina1 el arroyo se ha convertido en un gigantesco esclavo1 reemplazando l solo los millares de prisioneros de guerra y la servidumbre de mujeres que llenaban los palacios de los reyes2 toda la labor de estos tristes animales encadenados1 sabe el torrente hacerla mejor que jams fu hecha1 y cuntas otras cosas hara adems6 ,bien utilizada1 una catarata como la del ,nigara animara las mquinas suficientes para realizar todo el trabajo de una nacin4 ,incalculables son las riquezas con que la fbrica ha enriquecido la humanidad1 y estas aumentan cada ao1 gracias la fuerza que se sabe sacar de los combustibles1 y gracias tambin al empleo ms sabio y general que se da las aguas corrientes que ruedan por el inclinado cauce del arroyo4 ,y1 sin embargo1 esos productos tan numerosos que salen de las fbricas para enriquecer la humanidad entera1 iniciar de cambio en cambio los ms lejanos pueblos en una civilizacin superior1 no alcanzan todos los hombres1 dejando en la ms negra miseria los que los producen4 ,no lejos de la majestuosa fbrica1 cuyos monstruos de hierro han costado tanto2 no lejos de esa magnfica residencia seorial1 rodeada de hermosos rboles exticos1 importados con grandes gastos del ,himalaya1 del ,japn y de ,california1 pequeitas casas de ladrillo1 ennegrecido por la hulla1 se alnean en medio de un espacio lleno de amontonamientos antiestticos y de charcas de agua ftida4 ,en esas humildes habitaciones1 menos repugnantes1 es cierto1 que los tugurios de los siervos dominados por el castillo del seor feudal1 las familias se renen raramente alrededor de la misma mesa2 unas veces el padre1 otras la madre los hijos1 llamados por la inexorable campana de la fbrica1 deben alejarse del hogar y sucederse al servicio de las mquinas1 que trabajan sin tregua ni descanso1 lo mismo que la corriente del arroyo que las pone en movimiento4 ,con frecuencia1 la honrada casita se encuentra completamente vaca1 menos que en cualquier rincn no quede algn nio de teta1 reclamando intilmente la presencia de su madre con llantos desesperados enternecedores suspiros4 ,la pobre criatura1 envuelta en hmedos paales1 crece raqutica causa de la falta de aire de cuidados1 y tarde temprano ser roda por el escrofulismo menos que una enfermedad cualquiera1 tisis1 sarampin clera no se la lleve en sus primeros aos4 ,por esta razn no todo es alegra y felicidad en las orillas del encantador arroyo1 donde la vida parece ser tan agradable1 donde parece natural que todos se amen y gocen de la existencia4 ,tambin all la guerra social produce sus estragos2 tambin all los hombres aparecen envueltos en ese torbellino de la lucha por la existencia4 ,lo mismo que en la gota de agua las mnadas y los vibriones procuran arrancarse la presa unos otros1 igual sobre las mrgenes cada planta busca quitar la vecina su parte de sombra y humedad4 ,en el arroyo el sollo se arroja sobre la espnola1 y sta su vez sobre el gubio3 todo animal es para otro un cebo1 un plato ya servido4 ,entre los hombres1 la lucha no ofrece ese aspecto de tranquila ferocidad1 pero nos miramos unos otros con rencor y odio1 envidiosos del manjar que nuestro hermano se lleva la boca1 al cual no todos tenemos derecho1 segn parece4 ,los espectros del hambre y la miseria se levantan tras nosotros1 y para evitar que nosotros y nuestras familias seamos presas de sus terribles garras1 corremos todos tras la fortuna1 aunque la hayamos de conquistar1 directa indirectamente1 en detrimento de nuestros semejantes4 ,sin duda esto nos entristece muchos1 pero movidos por el engranaje1 igual que el martillo-piln que se levanta y aplasta1 aplastamos tambin nosotros sin querer hacer dao4 ,tendr fin esta lucha feroz1 por la existencia entre los hombres nacidos para amarnos8 ,seremos siempre enemigos unos de otros8 ,los ricos se abrogarn eternamente el derecho de despreciar los pobres1 y stos su vez1 condenados la miseria1 no cesarn de contestar al desprecio con el odio y la opresin con el furor8 ,no2 no ser siempre as4 ,en su amor la justicia1 la humanidad1 que cambia incesantemente1 ha empezado ya su evolucin hacia un nuevo orden de cosas4 ,estudiando con calma la marcha de la historia1 vemos al ideal de cada siglo convertirse en la realidad del siglo siguiente1 vemos el ensueo del utopista adquirir forma precisa1 para hacerse necesidad social en la voluntad de todos4 ,con la imaginacin podemos ya contemplar la fbrica y los campos que la circundan tal cual el porvenir los habr cambiado4 ,el parque se ha ensanchado2 actualmente comprende la llanura entera2 grandes columnatas se levantan sobre la verdura1 chorros de agua caen por encima de los macizos de flores1 y alegres nios corren por sus avenidas4 ,la fbrica est all todava2 ahora ms que nunca se ha convertido en un gran laboratorio de riquezas1 pero estos tesoros no se dividen ya en dos partes1 de las cuales una pertenece uno solo1 siendo la otra1 la de los obreros1 una miserable limosna2 definitivamente pertenece todos los trabajadores asociados4 ,gracias la ciencia que les hace utilizar mejor el poder de la corriente y otras fuerzas de la naturaleza1 los obreros no son los esclavos desgraciados de la mquina de hierro2 despus del trabajo del da1 gozan del reposo y de la fiesta1 las alegras de la familia1 las lecciones del anfiteatro1 las emociones de la escena4 ,son iguales y libres1 son dueos de s mismos y se miran frente frente con la cabeza erguida1 porque ninguno lleva en su cara impreso el estigma de la esclavitud4 ,tal es el cuadro que podemos contemplar anticipadamente parndonos por la tarde cerca del arroyo querido1 cuando el sol poniente se rodea de un crculo de oro con las volutas de vapor que se escapan de la fbrica4 ,esto no es an ms que un espejismo1 pero si la justicia no es una palabra vana1 este espejismo nos refleja ya la ciudad lejana1 medio oculta detrs del horizonte4 ,,cap,,tulo ,,xvii ,la navegacin y la armada ,al travs de los siglos1 los progresos materiales de la humanidad pueden medirse por los distintos servicios que el arroyo ha prestado4 ,actualmente1 el impulso de su corriente se transforma en fuerza viva para moler el trigo1 tejer telas y producir un sinnmero de transformaciones en la primera materia4 ,sus aguas y aluviones se cambian en savia y tejidos vegetales en los prados y alamedas2 en la agricultura y la industria es nuestro gran auxiliar4 ,en otro tiempo no suceda as4 ,el bosque sin lmites cubra los montes y llanuras2 las sendas que serpenteaban entre los rboles eran muy raras y mal trazadas1 obstrudas por hierbas y maleza2 por eso1 los salvajes utilizaban la superficie del arroyo para ascender descender por su cauce sobre el tronco de rbol vaciado que les serva de embarcacin4 ,en nuestros das1 gracias las carreteras1 caminos y sendas que atraviesan nuestras campias en todas direcciones1 la navegacin seria sobre el arroyo es cosa casi desconocida2 slo se boga ya por el placer de remar y sentirse balanceado muellemente por las rizadas ondas4 ,para el hombre es este uno de los ms agradables recreos fsicos que pueda proporcionarse4 ,no nos es posible tener un ensueo de felicidad1 sin imaginarnos inmediatamente que flotamos con seres queridos en una barca que surca las aguas impelida por remos que se sumergen acompasadamente4 ,hasta cuando estamos solos1 es una voluptuosidad real poder animar con los brazos uno de esos barquitos afilados que cortan el agua con agilidad de pez4 ,se cambia de punto capricho2 tan pronto nos acercamos una cascada1 como descansamos en un charco tranquilo2 aqu nos rozamos con el csped de la orilla1 all con el tronco de un sauce2 se pasa de la obscura avenida1 negra de sombra1 la superficie salpicada de luces que cae como lluvia travs del follaje4 ,y adems1 no se forma un mismo cuerpo con la barquilla1 especie de extrao animal la vez hombre y delfn8 ,con sus largos remos1 parecidos poderosas aletas1 se producen remolinos en cada lado de la barca y se hace caer como lluvia de perlas las gotas sobre la superficie del agua2 voluntad se abre el lquido en surcos espumosos1 y detrs se deja una larga estela donde vibra la luz serpenteando4 ,desgraciadamente1 sobre el arroyo las embarcaciones no se ven con frecuencia4 ,apenas si barquichuelos de uno dos remos se reflejan en los remansos donde las aguas se acumulan antes de caer sobre las ruedas de la fbrica y poner en movimiento muelas y engranajes4 ,a veces suele verse algn viejo barquillo atado con una cadenita una rama cualquiera1 una estaca clavada en la orilla2 casi siempre est medio sumergido en el agua2 indudablemente en otro tiempo sirvi algn pescador1 pero ahora sus tablas estn desunidas1 el agua penetra por todas partes y los nicos navegantes que se aventuran utilizarla son los malos estudiantes en los das que hacen novillos2 poniendo cada uno de los pies sobre una de las bordas1 adelantan con precaucin para mantener el equilibrio2 luego1 apoyndose en el bichero1 empujan la casi deshecha embarcacin al medio de la corriente1 y1 de un salto vigoroso1 alcanzan la opuesta orilla2 veces se quedan cortos y caen sobre el barro1 pero la travesa1 bien mal1 se ha realizado y se marchan alegres continuar sus proezas por el monte4 ,a todo esto se reduce para los nios la navegacin por el arroyo4 ,no obstante1 cuando llega la primavera1 se entretienen construyendo pequeos navos vaciando un pedazo de corcho donde plantan un palito cualquiera veces el portaplumas1 adornado en su extremidad con una bandera roja azul2 luego1 con gritos de alegra1 lo arrojan al agua1 dndole por toda tripulacin algn insecto1 esclavo de los terribles calafates4 ,perfectamente intil para el transporte de viajeros1 el arroyo es casi innecesario para la navegacin4 ,los bosques de la llanura han desaparecido1 reemplazados por los prados1 los campos y los pueblos y para los rboles cortados sobre las colinas1 los caminos han facilitado medios de transportes menos caprichosos que la corriente del arroyo4 ,para imaginarnos el aspecto de nuestra corriente de agua y los servicios para que la utilizaron nuestros antepasados en los tiempos de la barbarie primitiva1 nos es preciso atravesar el ,ocano y desembarcar cerca de las costas del mar de las ,antillas1 en uno de esos bosques de ,honduras1 del ,yucatn y el ,mosquitos1 donde los caribes y los zambos cortan la acacia1 el cedro y el campeche4 ,el arroyo no es ms que una larga calle abierta en el espesor del bosque2 la superficie lquida1 sombreada por las bvedas de rboles1 est unida como un cristal2 solo los oblicuos rayos de luz que en algunos puntos agujerean la espesa enramada1 hacen brillar como pepitas de oro los ms pequeos insectos y hasta el polen de las plantas2 las lianas que se mojan en el agua la rayan con pequeitos surcos negros donde vacila un instante la imagen de las ramas4 ,repentinamente1 en una vuelta aparecen algunos hombres sentados en un tronco vaciado y seguidos de un gran haz de troncos1 medio sumergidos en el agua3 es la armada de acacia que resbala silenciosa por la superficie del arroyo4 ,la tripulacin no tiene que hacer ms que dejar la deriva el montn que le sigue1 acompaando con su cantinela la cadencia de los remos4 ,si algn obstculo se presenta1 si los troncos se detienen sobre un banco de arena una roca oculta1 los atletas caribes1 de msculos poderosos y ancho trax de bronce1 ponen bien pronto flote el convoy entero1 y cuando llegan la playa donde los esperan grandes navos1 un fuerte movimiento con el palo que les sirve de remo basta para abordar4 ,cuan hermosos resultan1 esos hombres de la naturaleza1 cuando la desembocadura de los ros1 y ms heroicos aun en plena mar1 se aventuran en su dbil esquife sobre las grandes olas1 donde tan pronto parecen sepultados bajo las aguas como reaparecen rodeados de espuma6 ,y cun abnegados y honrados son estos buenos brbaros1 y qu profunda y grata impresin dejan en el cansado viajero que ha recibido una sola vez hospitalidad en su cabaa6 ,la historia de su raza es la de las grandes degollaciones de su pas2 en sus antepasados1 tal vez no haya uno durante tres siglos despus de la conquista de las ,antillas1 que no haya sido brutalmente degollado por algn civilizador2 sin embargo1 no conservan ningn rencor1 y su honrada bondad se armoniza con su lmpido cielo1 sus tierras tan fecundas1 y sus arroyos con inmarcesibles y encantadoras riberas4 ,el trabajo de nuestros madereros de ,europa es mucho ms penoso4 ,la tala gradual de los bosques de la llanura les ha obligado continuar su industria en los accidentados desfiladeros de las sierras4 ,en vez de dejarse mecer dulcemente por el curso tranquilo de una corriente sinuosa1 es preciso disciplinar el salvaje torrente1 refrenar ese monstruo furioso detenindolo unas veces y activando su corriente otras4 ,el peligro les amenaza cada instante1 y si muchas veces salvan su vida1 no es ms que por la fuerza1 la agilidad y un continuo herosmo4 ,el paraje mismo donde trabajan1 tiene en s algo de terrible2 no durante el verano1 cuyo ardiente sol dora las hojas de los rboles y hace sonreir hasta el horror de los precipicios1 pero en el otoo1 cuando las nubes pasan corriendo por encima de los sombros barrancos y dejan en las cimas de los montes sus jirones como gigantescos lienzos rotos1 y el viento1 ya helado1 penetra con estruendo en los estrechos valles1 produciendo un prolongado ruido de trueno que repercute lo lejos4 ,luego1 la nieve se extiende sobre las alturas1 y1 con frecuencia1 la niebla que sube por la pendiente del monte1 deja tras s un triple fenmeno de tristeza2 en lo ms alto ha teido de blanco el obscuro bosque2 ms abajo1 un color gris de agua y de nieve1 y en las gargantas de la sierra lluvia fra y abundante4 ,no obstante1 en la glacial atmsfera los cortadores de madera sudan chorros porque manejan el hacha y cada golpe descargado sobre el tronco del rbol1 pone en movimiento todos sus msculos4 ,en lucha con el enorme pino1 que desde muchos siglos viva libremente en las faldas del monte1 se sienten poco poco posedos de ese furor que se apodera siempre de los hombres consagrados destruir otras existencias4 ,como el cazador persiguiendo su presa1 como el soldado dedicado matar sus semejantes1 el cortador de rboles enloquece en su obra de destruccin porque siente tener ante s un sr vivo4 ,el tronco gime por la mordedura del acero1 y su lamento se repite de rbol en rbol por todo el bosque1 como si participaran de su dolor y comprendieran que el hacha se volver contra ellos tambin4 ,por fin1 el pino cae pesadamente sobre el suelo1 rompiendo en su cada las ramas de los rboles vecinos4 ,los leadores rodean al coloso cado2 cortan las ramas y las extremidades flexibles1 y luego1 cuando est limpio el tronco1 lo arrastran por las vertientes que rayan los flancos del monte y por las cuales corren las piedras desprendidas y las nieves fundidas en la altura4 ,cientos y veces miles de palos se aproximan sucesivamente cerca del precipicio con objeto de que un simple empujn baste para lanzarlos rodando por la pendiente4 ,cuando todos los preparativos estn terminados empieza el arrastre3 los troncos se ponen en movimiento por el plano inclinado2 al principio lentos y luego1 con velocidad creciente1 terminan su carrera en rapidez vertiginosa1 y1 embadurnados de barro y despojados de su corteza1 arrastran en la cada tempestades de piedra para ir parar al lago de agua que se ha formado por un azud1 al pie mismo de la pendiente4 ,generalmente1 los rboles caen as1 sin detenerse1 pero veces la extremidad saliente de una roca una punta de palo clavado en el suelo1 contiene la avalancha en su descenso2 entonces es preciso que un hombre baje y1 con exposicin de su vida1 pone en movimiento nuevamente los troncos detenidos4 ,por fin1 todos los maderos1 ms menos enteros1 se renen en el lago artificial2 amontonados unos sobre otros1 se mueven dbilmente por la presin del agua4 ,como animales cansados que el pastor acaba de encerrar en el parque1 descansan los troncos1 esperando el momento de ponerse en marcha4 ,nada ms extrao durante la noche que ver el espectculo de esos grandes monstruos tendidos y reflejando luz por los rayos de la luna4 ,una maana1 todos los maderos bajados del monte1 se han agrupado sobre la piedra del desfiladero1 al lado de la barricada que contiene las aguas del lago1 y sobre la cual cae el agua sobrante en dbil cascada4 ,los troncos de pino1 los pies derechos y contrafuertes que sostienen slidamente el dique1 se retiran con cuidado2 luego1 una seal1 la traviesa que serva de cerrojo la enorme puerta1 es precipitada al fondo1 la compuerta se levanta y la masa impetuosa del agua corre con furor hacia la salida que le acaban de abrir4 ,levantada del centro para salir por el orificio en columna poderosa1 se precipita en cataratas para convertir en ro tumultuoso el tranquilo arroyo que corra sin ruido por las profundidades del desfiladero4 ,pero el nuevo ro no corre solo2 arrastra con l toda la madera amontonada en el depsito lacustre4 ,los troncos se dirigen hacia la salida como enormes reptiles2 se chocan1 ruedan y saltan2 luego1 inclinndose por la cascada1 se juntan y dan vueltas1 enseando travs de la espuma las rojas manchas del hacha1 y desaparecen un instante en el abismo para surgir ms lejos en el hervor del agua1 y resbalarse oscilando sobre la corriente rpida4 ,as se suceden en una serie de inmersiones los troncos que no ha mucho se balanceaban en el bosque1 produciendo murmullos que eran la voz del monte4 ,todos los ruidos aislados se pierden en el estruendo de ese lago y esa selva que desaparecen juntos por el sonoro valle4 ,lanzados por la fuerza de proyeccin del gran depsito1 los troncos corren precipitadamente unos tras otros1 y detrs de ellos1 por el pedregoso camino que baja serpenteando por la ladera1 corren los leadores4 ,marinos su modo1 tienen que dirigir la navegacin de la flotilla de madera4 ,al principio les basta con seguir lo largo del torrente1 pero muy pronto es necesario que intervengan directamente1 y entonces los intrpidos compaeros necesitan todo el vigor de sus agudos ganchos1 toda la agilidad de sus brazos1 toda la habilidad de su mirada y toda la energa de su voluntad4 ,si un palo se detiene dando vueltas en un remolino1 un leador lo ha de sacar de la atraccin del torbellino2 armado de su bichero salta de saliente en saliente hasta llegar al margen del agua con grave peligro de caer en el crculo lquido2 se deja entonces caer hasta cerca del agua1 casi suspendido de una fuerte raz1 y con su gancho1 empuja al tronco hacia el hilo de la corriente hacindole salir del crculo fatal4 ,ms lejos1 otro tronco ha sido cogido entre el promontorio y una anfractuosidad de la piedra1 y1 aunque vibrando por la presin del agua1 no puede continuar su camino4 ,el leador tiene que penetrar en el arroyo con agua hasta la cintura y coger por una extremidad la viga para lanzarla al medio del arroyo4 ,en otra parte1 un tronco se ha atravesado en el cauce1 deteniendo como un dique todas las maderas que bajan4 ,se forma una presa1 presa irregular y graciosa que aumenta sin cesar con todos los troncos que arrastra la corriente4 ,all es donde los conductores del convoy tienen que desafiar la muerte cara cara4 ,las aguas1 detenidas por la barrera1 aumentando su nivel y salvando los obstculos1 se desbordan en cascadas2 el torrente1 fuera de su curso normal1 se lanza en repentinos y gigantescos borbotones2 los monstruos se agitan convulsivamente haciendo temblar y gemir su madera4 ,a este caos movible tiene que atacar con denuedo el conductor de la armada4 ,los valientes leadores se han de lanzar sobre ese andamiaje engaador que tiembla bajo sus pies2 uno uno tienen que arrancar todos los troncos superiores y hacerlos rodar por encima del dique la parte libre del arroyo1 pero bien un palo medio libre se levanta de improviso1 un pie resbala sobre la madera lisa y mojada1 un salto de agua1 un remolino repentinamente formado viene chocar contra la madera donde l flota1 un palo cado en la corriente salta hacia los leadores1 y algunos de ellos1 lvidos y sangrientos1 flotarn tambin en compaa de los muertos pinos1 por el ro abajo2 los que fuerza de energa1 destreza y suerte1 escapan de todos esos peligros1 los que desde el bosque la serrera saben conducir la flotilla de pinos sin tener ninguna desgracia1 tienen motivos para creerse afortunados2 pero que esperen semanas y meses porque el cortejo de las enfermedades les sigue con paso incierto4 ,algunas veces sucede que son vanos todos sus esfuerzos para conducir los pinos la serrera que los ha de cortar2 el agua falta en el arroyo1 y contra todo el ingenio y la fuerza de los trabajadores1 no pueden conseguir que floten las pesadas masas que se detienen en todas partes1 sobre los bancos de arena1 sobre las piedras del fondo y sobre las puntas de las rocas4 ,tienen que esperar la crecida que ponga en movimiento los troncos atascados2 pero entonces1 stos1 arrastrados demasiado pronto y demasiado rpidos1 suelen salvar las mrgenes y se van lo lejos correr mundo1 pesar de los obreros que los miran codiciosos al pasar4 ,en las desembocaduras de los ros que bajan de los ,apeninos al ,mediterrneo1 multitud de pinos1 sorprendidos de repente por la inundacin1 van perderse en el mar y convertirse en islas flotantes que los marinos extranjeros toman por escollos4 ,los barqueros que se lanzan en busca de los troncos extraviados1 van pescarlos como cachalotes1 y los conducen atados la popa de sus barcas4 ,ms menos pronto1 esta industria de armada1 actualmente relegada los ms lejanos inaccesibles montes1 dejar de existir4 ,las carreteras y caminos de fcil trnsito1 van subiendo desde los valles hacia los mas inaccesibles promontorios1 y llegarn sitios los ms elevados de los montes2 los caminos de hierro y todas las poderosas mquinas inventadas1 vienen ponerse tambin al lado del leador para facilitarle su tarea2 los bosques combatidos por los agricultores1 se baten en retirada hacia las altas cimas1 y all donde se mantengan1 donde conquisten extensin1 tomarn un aspecto nuevo1 porque los rboles en vez de crecer en libertad1 se plantan en todas partes distancias regulares y crecen bajo la vigilancia de guardabosques que los cortan antes de la edad4 ,nuestros descendientes no conocern ms que por tradicin la flota de armadas1 rudo empleo de la navegacin1 que sin duda inspir los salvajes ascendientes de ,cook y de ,bougainville la idea de aventurarse sobre las olas del ocano4 ,disciplinadas en lo sucesivo las aguas del arroyo1 ni siquiera nos servirn para transportar nuestras poblaciones astillas y lea para el fuego4 ,,cap,,tulo ,,xviii ,el agua de la ciudad ,en nuestros pases de la ,europa civilizada1 donde el hombre interviene por todas partes para modificar la naturaleza su gusto1 el arroyo cesa de ser libre y se convierte en cosa de los habitantes de sus riberas4 ,lo utilizan1 segn les conviene1 para regar las tierras para moler el trigo4 ,pero1 frecuentemente1 no saben utilizarlo con inteligencia y lo aprisionan entre murallas mal construdas que la corriente derriba2 conducen el agua hacia hondonadas donde se estaciona en charcas pestilentes2 las llenan de basura que debiera servir de abono sus campos y transforman el alegre arroyo en lugar inmundo4 ,a medida que se va acercando la gran ciudad industrial1 el arroyo se llena de impurezas4 ,las aguas de las casas inmediatas se mezclan su curso2 viscosidades de todos los colores alteran su transparencia1 repugnantes haces llenan sus orillas cenagosas y cuando el sol las seca un olor ftido se esparce por la atmsfera4 ,por fin1 el arroyo1 convertido en cloaca1 entra en la ciudad1 donde su primer afluente es una repugnante alcantarilla1 con su enorme boca ovalada1 cerrada con barrotes de hierro4 ,casi sin corriente1 por la escasa inclinacin del suelo1 la masa fangosa corre lentamente por entre dos lneas de casas con sus paredes cubiertas de algas verdosas1 su maderamen rodo por la humedad y sus enlucidos cayndose pedazos4 ,por esas casas1 donde trabajan los peleteros1 los curtidores y otros industriales1 la corriente cenagosa es an una riqueza1 y sin cesar los obreros aprovechan el agua nauseabunda4 ,sus mrgenes han perdido toda forma natural2 ahora son murallas perpendiculares1 en las que trechos se ven algunas gradas de escalera2 sus orillas estn cubiertas de resbaladizas losas2 las curvas son aqu repentinas vueltas2 en vez de ramas y follaje1 ropas extendidas sobre cuerdas1 se balancean por encima del foso1 y tabiques otras barreras1 pasando de uno otro lado1 indican los lmites de propiedad4 ,al fin la obscura masa penetra bajo una siniestra bveda4 ,el arroyo que yo he visto salir la luz1 tan limpio y alegre en el manantial1 no es ahora ms que una alcantarilla1 en la que toda una ciudad arroja sus desechos4 ,en un intervalo de algunos kilmetros el contraste es grande4 ,all arriba1 en el libre monte1 el agua centellea al sol y transparente1 pesar de la profundidad1 deja ver las blancas piedras1 la arena y las hierbas estremecidas de su lecho2 murmura dulcemente entre las caas2 los peces surcan la corriente1 rpidos1 como flechas de plata1 y los pjaros hacen temblar la superficie al choque de sus alas4 ,en sus orillas surgen mazos de flores2 rboles llenos de savia extienden sus largos brazos1 y el que se pasea lo largo de su orilla puede tranquilamente descansar su sombra1 contemplando el esplndido cuadro que se desarrolla entre dos sinuosidades4 ,cun diferente es el arroyo bajo las ciudades6 ,el agua es igual en substancia1 pero slo para el qumico4 ,en realidad1 aparece cargada de tantas inmundicias1 que hasta es viscosa4 ,no se ve luz bajo la sombra bveda1 sino de trecho en trecho1 en que algn rayo de sol pasa por entre barrotes de hierro1 reflejndose sobre las viscosas paredes4 ,la vida parece ausente de esas tinieblas1 pero existe1 no obstante2 repugnantes hongos1 alimentados por la podredumbre1 crecen en los rincones2 infinidad de ratas se ocultan en sus agujeros4 ,los nicos seres humanos que se aventuran por tan tristes lugares son albaaleros1 encargados de restablecer la corriente separando los amontonamientos de barro4 ,por fin1 la infecta masa llega al ro1 desembocando en l pesadamente4 ,negra violcea1 se prolonga lo largo de la orilla1 sin mezclarse con el agua relativamente pura de la corriente1 y determinando una lnea sinuosa francamente trazada4 ,durante larga distancia se ve esta masa corriendo por un flanco del ro sin mezclarse con l2 pero los remolinos1 los reflujos de toda especie causados por los accidentes del fondo y las sinuosidades de la orilla1 consiguen al fin la fusin de las aguas2 la lnea que las separaba se borra poco poco1 gruesos y transparentes borbotones surgen del fondo travs de la masa cenagosa2 las materias impuras1 ms pesadas que el agua que las arrastra1 se depositan en los mrgenes4 ,el arroyo se purifica cada vez ms1 pero al mismo tiempo deja de ser el mismo1 y se pierde en la poderosa corriente del ro1 que lo lleva hacia el ocano4 ,su pequea masa1 gota gota y molcula molcula1 se ha confundido con la gran masa3 la historia del arroyo ha terminado1 al menos en apariencia4 ,pero la boca de la alcantarilla no ha vomitado en el ro toda el agua que corra entre las mrgenes sombreadas ms arriba de la ciudad y de sus fbricas4 ,mientras que una parte de la corriente sigue su cauce natural1 transformado en foso y luego en canal subterrneo por la mano del hombre1 otra parte del arroyo1 arrancado de su curso normal1 entra en un amplio acueducto y se dirige hacia la ciudad1 siguiendo el flanco de las colinas y pasando por enormes sifones por debajo de los barrancos4 ,el agua1 protegida contra la evaporacin por las paredes de piedra de metal1 llena su entrada en la ciudad un vasto depsito de mampostera1 especie de lago artificial donde el lquido se detiene y purifica4 ,de all es de donde sale para distribuirse de barrio en barrio1 de calle en calle1 por las casas y por los pisos1 por conductos y ramificaciones infinitas y sobre la gran superficie habitada4 ,el agua es indispensable en todas partes2 se necesita para limpiar las calles y las habitaciones2 para beber todos los seres que tienen vida1 desde el hombre y los animales domsticos1 hasta la modesta flor que crece en la maceta de la ventana en el csped que humedece el vapor emanado de las fuentes4 ,por esas miradas de bocas y de poros absorbiendo incesantemente venillas1 gotas simple humedad derivada del arroyo1 la ciudad se convierte en un inmenso organismo1 en un monstruo prodigioso absorbiendo torrentes de un solo sorbo para calmar su sed4 ,hay ciudades que no se satisfacen con slo un arroyo y se alimentan la vez de varios1 afluyendo de todos lados por acueductos divergentes4 ,una sola ciudad1 ,londres1 la capital ms populosa del mundo1 consume cada da ms de un milln de metros cbicos de agua1 los suficientes para llenar un sitio donde pudieran flotar cmodamente cien navos de gran porte4 ,despus de infinitas ramificaciones por las calles y casas1 el agua de los acueductos1 ya sucia por el uso y mezclada impurezas de toda clase1 emprende nuevamente su camino para alejarse de la ciudad donde engendrara la peste4 ,cada caera vomita como boca inmunda las aguas de uso domstico y de las calles1 y se convierte en un torrente nauseabundo2 al llegar una curva se precipita en cascada por un tragadero4 ,este torrente impuro es el nico que los nios de la ciudad pueden estudiar y que contribuye1 ms de lo que parece1 hacernos amar la naturaleza4 ,recuerdo todava lo que haca de nio4 ,cuando la fuerte lluvia haba limpiado las piedras de la calle1 llenndola casi de agua1 otros amiguitos y yo construamos vallas1 encerrbamos las aguas en un desfiladero1 la hacamos precipitar en corrientes y formbamos capricho islas y pennsulas4 ,llegados hombres1 los pequeos ingenieros que chapoteaban en el agua con tanto jbilo1 no pueden recordar sin alegra los juegos de su infancia2 pesar suyo miran con cierta emocin el pequeo torrente cenagoso que corre junto la acera4 ,desde los primeros aos de nuestra niez1 en el espacio de una generacin1 cuntos y cun diversos residuos1 arrastrados por la corriente viscosa1 han seguido su camino hacia el mar6 ,hasta la sangre de los ciudadanos se ha mezclado con el barro6 ,todas las impuras corrientes de las calles se dirigen hacia un centro comn que1 con frecuencia1 suele ser el del antiguo arroyo1 de modo que la ciudad se parece esos plipos cuyo nico orificio se abre alternativamente para la defecacin y el alimento4 ,sin embargo1 en la mayor parte de las corrientes subterrneas de nuestras ciudades1 se ha tenido el cuidado de establecer cierta separacin entre dos distintas direcciones del agua4 ,tubos de hierro de obra superpuestos1 sirven de conductos distintas corrientes cuya direccin suele ser inversa2 unos llevan el agua pura que va ramificarse por las casas2 otros el agua sucia que sale de ellas4 ,como en el cuerpo animal1 las arterias y las venas se acompaan2 un crculo no interrumpido se forma entra la corriente que lleva la vida y la que producira la muerte4 ,desgraciadamente1 el organismo artificial de las ciudades1 est lejos todava de parecerse por su perfeccin los organismos naturales de los cuerpos vivos4 ,la sangre venosa1 expulsada del corazn los pulmones1 se renueva al contacto del aire2 se limpia de todos los productos impuros de la combustin interior1 y1 recibiendo de fuera el alimento de su propia llama1 puede emprender de nuevo su viaje desde el corazn las extremidades1 llevando el calor de la vida desde las mayores las ms pequeas arterias4 ,en nuestras ciudades1 al contrario2 cuerpo informe donde se bosqueja la organizacin1 el agua sucia contina corriendo por las alcantarillas y va enturbiar los ros1 donde no se purifica sino lentamente1 cuando la industria humana no la recoge para alimentar la ciudad entrando en la circulacin subterrnea4 ,pero en esta depuracin que la ciencia del hombre comete la torpeza de no llevar efecto1 las fuerzas de la naturaleza trabajan de concierto con los habitantes del agua4 ,en las desembocaduras de las grandes alcantarillas1 donde no sumerge su vido anzuelo el pescador de caa1 multitud de peces1 amontonados en verdaderos bancos como los arenques del mar1 se nutren con los restos del festn arrastrados por el cenagoso torrente2 el limo de las murallas1 las mrgenes y las hierbas del fondo1 detienen tambin y hacen entrar en sus propias substancias el cieno que las baa2 los residuos ms pesados descienden y se mezclan con la grava del fondo1 los objetos flotantes son arrojados la orilla se detienen en los bancos de arena2 poco poco el agua se clarifica2 gracias su fauna y su flora hasta se desembaraza de las substancias disueltas que la desnaturalizan1 y si en su curso no fuera ensuciada de nuevo por otras impurezas arrastradas de otras ciudades1 concluira por volver su primitiva pureza antes de llegar al ocano4 ,en la ciudad futura1 lo que aconseje la ciencia harn los hombres4 ,ya muchas ciudades1 sobre todo en la inteligente ,inglaterra1 ensayan crearse un sistema arterial y venoso1 funcionando con regularidad perfecta y unindose el uno al otro1 de modo que se complete un pequeo circuito de las aguas1 anlogo al que se produce en la naturaleza entre los montes y el mar por los manantiales y las nubes4 ,al salir de la ciudad las aguas de las alcantarillas1 aspiradas por mquinas1 como la sangre lo es por el jugo de los msculos1 se dirigirn hacia un ancho depsito cubierto1 donde se recoger el agua mezclada con inmundicias4 ,all otras mquinas se apoderarn de este lquido fangoso y lo lanzarn por caos hacia diversos conductos que corrern bajo el suelo de los campos4 ,aberturas practicadas de trecho en trecho sobre la cubierta de los acueductos1 permitirn que salga la superficie lo que no pueda contener el canal1 pero en cantidades calculadas anticipadamente y sobre todos los campos empobrecidos que sea preciso regenerar por el abono4 ,esta cenagosa corriente1 que sera la muerte de la poblacin si se estancase en ella corriera por los ros1 se convierte1 por el contrario1 en vida para las naciones1 puesto que se transforma en alimentos para el hombre4 ,el suelo ms estril y hasta la arena pura1 producen una vegetacin exuberante cuando se empapan de este lquido2 por otra parte1 el agua que serva de vehculo todas las materias del albaal1 se encuentra as limpia por la operacin qumica de las hierbas y races2 recogida subterrneamente en los conductos paralelos las caeras de agua sucia1 puede entrar en la ciudad para limpiarla y proveerla bien dirigirse hacia el ro sin enturbiar la lmpida corriente4 ,en otros tiempos1 debajo de la primera ciudad que baaba1 el ro no era otra cosa1 hasta el ocano1 sino un gran canal de inmundicias2 en nuestros das recobra la belleza de los tiempos antiguos4 ,los edificios de las ciudades y los arcos de los puentes1 que durante siglos no se han reflejado ms que sobre turbias ondas1 empiezan ahora mirarse en un espejo transparente4 ,,cap,,tulo ,,xix ,el ro ,el caudal entero del ro no es otra cosa que el conjunto de todos los arroyos1 visibles invisibles1 sucesivamente absorbidos3 es un arroyo aumentado miles de veces1 y no obstante1 difiere singularmente por su aspecto del pequeo curso de agua que serpentea por los valles laterales4 ,como el dbil tributario que mezcla su humilde corriente su poderoso raudal1 puede tener tambin sus saltos y sus corrientes1 sus desfiladeros y sus gargantas1 bancos de grava1 escollos islas1 playas y rocas2 pero1 con todo1 es mucho menos variado que el arroyo1 y los contrastes que ofrece en su curso son menos sorprendentes4 ,como ms grande1 llama la atencin por el volumen de su cauce1 por la fuerza de su corriente1 pero su majestuoso aspecto es casi siempre uniforme4 ,el arroyo1 mucho ms pintoresco1 aparece y desaparece alternativamente3 se le ve correr bajo la sombra1 ensancharse como un lago y despus caer en cascada como manojo de rayos luminosos1 para ocultarse de nuevo en una obscura caverna4 ,y el arroyo no slo es superior al ro por lo incierto de su marcha y la belleza de sus orillas2 lo es tambin por el mpetu de sus aguas3 relativamente es ms fuerte que el ro ,amazonas para modificar sus orillas1 variar sus sinuosidades1 depositar bancos de arena y emerger islas4 ,la naturaleza revela su fuerza por sus agentes mas dbiles4 ,vista con el microscopio1 la gota que se ha formado bajo la roca1 realiza una obra geolgica relativamente ms grande que la del ocano infinito4 ,el hombre1 por su parte1 ha sabido hasta el presente utilizar mucho mejor las aguas del arroyo que las de los grandes ros4 ,de estos1 apenas la milsima parte de su fuerza es empleada por la industria2 sus aguas1 en vez de ramificarse por los campos en canales fecundos1 son1 al contrario1 encajonadas en diques laterales y detenidas intilmente en su cauce4 ,el arroyo pertenece ya en la historia de la humanidad al perodo industrial1 que es el ms avanzado2 el ro no representa sino una poca remotsima de las sociedades1 aquella en la que las corrientes de agua no servan ms que para hacer flotar algunas embarcaciones4 ,y aun esta utilidad disminuye en nuestros das1 causa de las carreteras y los caminos de hierro que facilitan el transporte los pueblos de las riberas4 ,antes que el agricultor y el industrial consigan con entera seguridad hacer trabajos para aprovechar las aguas del ro1 es preciso que cesen de temer sus desbordamientos1 y sean dueos de distribuirlas segn sus necesidades4 ,y hasta que la ciencia les suministre los medios de someter al ro1 resultarn impotentes para dominarlo1 mientras vivan aislados en sus trabajos1 sin asociarse para regularizar en concierto la fuerza1 aun brutal1 de la masa de agua que corre casi intilmente por delante de ellos4 ,como nuestros antepasados1 continuamos todava mirando al ro con una especie de terror religioso1 puesto que aun no lo hemos dominado4 ,no es1 como el arroyo1 una graciosa nyade con su cabellera coronada de juncos2 es un hijo de ,neptuno que1 en su formidable mano1 blande el tridente4 ,para contemplar en toda su majestad una de esas poderosas masas de agua1 y comprender que se tiene ante la vista una de las fuerzas en movimiento de la tierra1 no es necesario hacer un largo viaje1 atravesar el ,viejo ,mundo1 ir visitar1 cerca de su desembocadura el ,brahmaputrah y el ,yat-tse-kiang1 los dos1 hijos del mismo dios2 no es necesario tampoco salvar el ,atlntico y viajar por el ,misisipi1 el ,orinoco el ,amazonas1 anchos como mares y sembrados de archipilagos4 ,nos basta1 en los lmites del pas que habitamos1 con seguir el margen de uno de esos cursos de agua que contienen su marcha y se extienden ampliamente al aproximarse un estuario donde su masa tranquila va mezclarse con las olas del ocano4 ,vistese el bajo ,somme el ,sena cerca de ,tancarville1 el ,loira entre ,paimbouef y ,saint ,nazaire1 el ,garona y el ,dordoa en el punto donde se renen para formar el mar de ,gironda6 ,contmplese sobre todo la punta septentrional de la ,camarga donde el ,rdano se divide en dos brazos6 ,el ro es inmenso y tranquilo4 ,su enorme caudal1 que ocupa un lecho de ms de un kilmetro de ancho1 se distingue en seguida entre las dos corrientes3 apenas algn remolino de espuma rueda al abrigo de una roca que prolonga la punta de la isla en forma de espuela4 ,por la izquierda1 el brazo menos caudaloso1 que llaman el pequeo ,rdano1 es1 no obstante1 una poderosa corriente bastante ms fuerte que la del ,garona1 el ,loira y el ,sena2 por la derecha1 el gran ,rdano1 se oculta la vista por una ribera poblada de sauces que cubren la mitad del vaporoso espacio4 ,en el inmenso crculo del horizonte no se ve ms que agua tierras arrastradas por el ro y depositadas en capas por partculas sucesivas2 slo al ,este se distinguen algunas cimas rocosas de los montes ,alpinos1 azules como el cielo1 y hacia el ,norte aparecen vagamente las cimas cnicas de ,beaucaire1 al pie de las cuales empieza el antiguo golfo marino que los arrastres del ro han llenado poco poco4 ,islas1 pennsulas1 riberas1 todo est compuesto de una arena obscura que el ,rdano y sus afluentes han mezclado1 despus de haber recibido de los torrentes superiores los detritos de los ,alpes1 del ,jura y de los ,cevenas4 ,la gran isla de ,camarga1 cuyos bordes se ven lo lejos entre los dos ,rdanos1 y que tiene lo menos ochocientos kilmetros de superficie1 es en s1 un presente del ro que en otros tiempos formaba parte de los montes de ,suiza y de ,saboya4 ,tal es el trabajo geolgico de la corriente1 trabajo colosal que se contina sin cesar4 ,no obstante1 el silencio ms profundo impera su alrededor4 ,sentado la sombra de un sauce1 se intentara en vano percibir el murmullo de la villa de ,arles1 de la que se ve1 con slo ponerse en pie1 sus arcadas romanas y torres sarracenas4 ,el nico que se oye es el de las locomotoras y los vagones que ruedan al otro lado del ro haciendo trepidar el suelo4 ,no se les ve1 pero su trueno lejano se armoniza tan bien con la inmensidad del ,rdano1 que parece la voz del ro4 ,nos parece que el hijo del mar1 debe tener1 como el ocano1 su eterno y formidable estruendo4 ,mas abajo de su bifurcacin1 los dos ros presentan largas sinuosidades en su cauce4 ,las aguas lanzadas de una otra orilla baan el pie de la ltima colina y reflejan las torres de la ltima ciudad4 ,ya el humo que se levanta de las casas se confunde con las lejanas brumas1 y en las orillas1 pobladas de rboles de dorada corteza1 no aparecen ms que cabaas y raras quintas medio ocultas en la verdura4 ,por fin1 la ltima casa queda detrs1 y nos encontraramos completamente solos si algunas obscuras embarcaciones1 parecidas grandes insectos1 no bogaran por el ro4 ,los rboles de la orilla no se suceden con tanta frecuencia y son menos altos2 un poco ms abajo ya no hay ms que maleza1 y luego1 hasta las plantas desaparecen3 no queda otra vegetacin que la de las caas sobre el suelo an fangoso1 saliendo apenas por encima del agua terrosa4 ,en este paraje la naturaleza se presenta tal cual era hace millares de siglos antes de que el hombre se instalara en la orilla de los ros y los arroyos que lo alimentan4 ,como en los tiempos del pleriosauro1 la tierra y el agua se confunden en un caos3 bancos de cieno1 islas emergiendo aqu y all1 pero apenas distintas del agua que las baa1 brillan como ella y reflejan las nubes del espacio4 ,lienzos lquidos se extienden entre estos islotes1 pero no se mezclan con el lodo del fondo3 son cieno ms lquido que el barro de las orillas4 ,por todas partes se est rodeado de tierra en formacin y1 no obstante1 nos encontramos ya como en medio del mar2 tan hermoso es el paraje en que nos encontramos4 ,es que1 en efecto1 todo el espacio abarcado con la mirada era en otro tiempo mar4 ,el ro lo ha llenado poco podo1 pero el suelo1 de reciente formacin1 no est todava afirmado4 ,sin inmensos trabajos de desecacin1 es probable que jams estuviera en condiciones de ser habitado por los hombres1 puesto que de su cieno y agua corrompida se escapan mortales miasmas4 ,llegado estos parajes que fueron antes dominios del mar1 el ro1 gradualmente contenido1 se extiende cada vez ms y se hace menos profundo4 ,por fin1 se aproxima al mar1 y sus aguas dulces1 resbalando tranquilas1 van chocar contra las ondas espumosas de agua salada que se agitan con estruendo continuo4 ,en el choque de los masas lquidas1 el agua del ro se mezcla pronto con las olas del inmenso abismo1 pero1 aun despus de confundida1 trabaja todava4 ,todas las nubes de barro1 que haba arrancado de sus orillas superiores y que tena aun en suspensin1 son rechazadas por las olas hacia el lecho fluvial2 no pudiendo ir ms lejos1 se depositan en el fondo y forman as una especie de baluarte mvil sirviendo de lmite temporal entre los dos elementos en lucha4 ,aunque depositndose molcula sobre molcula1 el banco1 que obstruye la boca del ro1 no cesa de trasladarse para formarse ms lejos4 ,empujado por la corriente fluvial1 incesantemente aumentado por nuevos arrastres1 el barro es llevado hacia dentro del mar1 y poco poco la masa entera ha ido progresando4 ,de siglo en siglo1 de ao en ao1 de da en da1 ese ro que parece dbil ante el poderoso mar1 consigue penetrar en l1 y hasta se puede calcular cunto avanzar en un perodo dado por la uniformidad de su marcha4 ,pues bien1 esta victoria del ro sobre el ocano1 es debida los mil pequeos arroyuelos y arroyos de las laderas y los montes4 ,ellos son los que han rodo las paredes de los desfiladeros1 los que arrastran los fragmentos de roca1 los que muelen y trituran las piedras1 y los que arrastran la arena y diluyen la arcilla4 ,ellos son tambin los que poco poco rebajan los continentes para engancharlos hacia el mar en vastas llanuras en donde tarde temprano construir ciudades y practicar puertos4 ,,cap,,tulo ,,xx ,el cielo de las aguas ,lo mismo que los grandes ros1 el ,rdano1 ,danubio la corriente del ,amazonas1 el mar est compuesto por millones de arroyos que afluyen sus tributarios4 ,una vez mezcladas en el ro sus aguas1 afluyendo de todos los puntos de los continentes1 se mezclan de un modo ms completo en la inmensa profundidad del abismo marino1 bastante grande para contener toda el agua que todos los ros arrojaran durante cincuenta millones de aos4 ,por sus movimientos de flujo y reflujo2 sus movimientos ondulados1 sus olas de tempestad y sus corrientes y contra-corrientes1 pasea el agua de todos los ros de una otra extremidad del globo4 ,la gota salida de una roca en las entraas del monte1 da la vuelta al planeta1 purificada del aluvin que contena1 disuelve las molculas salinas1 y de onda en onda1 segn los parajes que atraviesa1 cambia de peso especfico1 de salinidad1 de color y de transparencia2 la fauna infinitamente pequea que la habita1 se modifica tambin en los diversos climas3 tan pronto son animculos fosforescentes los que la pueblan y la hacen brillar durante las noches1 como infusorios que la hacen parecerse una mancha de leche4 ,su temperatura vara constantemente4 ,en los mares polares la gota se transforma en un pequeo cristal de hielo2 en los mares ecuatoriales se entibia bastante para que los corales puedan depositar sus molculas de piedra4 ,comparado con el ocano sin lmites1 el arroyo de la montaa no es nada1 y sin embargo1 sus aguas1 divididas hasta el infinito1 se veran en todos los mares y en todas las riberas si fuera posible seguirlas con la vista en todo su inmenso recorrido4 ,para cada gota marina que corri en otro tiempo por el arroyo1 difiere la duracin del viaje2 una1 apenas entrada en el ocano1 es absorbida por las frondas de una alga marina y sirve para hinchar sus tejidos2 otra es absorbida por un organismo animal2 una tercera1 retenida por un cristal de sal1 se deposita en una playa arenosa y otra aun se cambia en vapor y vuela invisible por el espacio4 ,este es el camino que toma ms menos pronto toda molcula acuosa4 ,libertada por su expansin repentina1 escapa de los lazos que la detenan en la superficie horizontal de los mares y se levanta en la atmsfera1 por donde viaja como viajaba por el ocano1 bajo otra forma4 ,el vapor de agua asciende as por toda la masa area1 hasta por encima de los ardientes desiertos1 donde en cientos de leguas no corre ni un slo hilo de agua2 sube los lmites extremos del ocano atmosfrico1 sesenta kilmetros de altura sobre la superficie del mar1 y1 sin duda1 una parte de este vapor halla tambin camino hacia otros sistemas planetarios porque los blidos que atraviesan los cielos estrellados formando flechas luminosas y arrojan sus chispas sobre el suelo1 deben1 en cambio1 llevarse consigo un poco de aire hmedo que oxide su superficie4 ,sin embargo1 el vapor de agua que se escapa de la esfera de atraccin terrestre para ir con los blidos parar los lejanos astros1 es relativamente bien poco2 el gran mar de humedad1 tenido en suspensin en nuestra atmsfera1 est destinado caer casi en su totalidad sobre el globo terrqueo en forma de lluvia4 ,las innumerables molculas de agua son invisibles mientras el aire no se encuentra saturado2 pero si el crecimiento de humedad el descenso de la temperatura determinan el punto de saturacin1 inmediatamente las partculas de vapor se condensan1 se convierten en gotitas de niebla de nube1 y se engloban con millones de otras molculas1 formando un volumen inmenso1 suspendido en las alturas4 ,si son demasiado pesadas1 las nubes se deshacen en lluvia sobre el ocano1 de donde han salido1 bien1 empujadas por los aires1 van chocar contra las escarpaduras de las colinas1 por encima de los continentes1 detenindose en los campos de las mesetas en las aristas y picos de las montaas4 ,caen en forma de lluvia de nieve2 luego1 gotas y copos1 divididos hasta el infinito1 penetran en la tierra por las cavernas1 las fisuras de las rocas y los intersticios del fecundo suelo4 ,durante largo tiempo el agua queda oculta2 despus aparece la luz en forma de alegre fuente1 y empieza de nuevo su viaje hacia el ocano por los lechos inclinados del arroyo1 de barrancos y ros4 ,este gran circuito de las aguas no es la imagen de toda vida8 ,no es el smbolo de la inmortalidad8 ,el cuerpo vivo1 animal vegetal1 es un compuesto de molculas que cambian sin cesar1 que los rganos de la nutricin respiracin han cogido de fuera para hacerlo entrar en el torbellino de la vida4 ,arrastrados por el torrente circulatorio de la savia1 de la sangre de otros lquidos1 entran formar parte de un tejido1 luego de otro y de otros an2 as viajan por todos los organismos1 hasta que son definitivamente expulsadas1 y entran en ese gran mundo exterior1 donde millones de seres vivos se empujan y combaten para ampararse de ellas como de una presa y utilizarlas su vez4 ,a los ojos del anatomista y del micrgrafo1 cada uno de nosotros1 pesar del duro esqueleto y de las formas definidas de nuestro cuerpo1 no somos otra cosa que una masa lquida1 un ro por el que corren con una velocidad ms menos grande1 como en un cauce preparado por adelantado1 innumerables molculas que provienen de todas las regiones de la tierra y del espacio1 empezando nuevamente el viaje infinito1 despus de un corto paso por nuestro organismo4 ,parecidos al arroyo que pasa1 nosotros cambiamos cada instante2 nuestra vida se renueva por minutos y1 si nosotros nos creemos ser siempre los mismos1 es por una ilusin de nuestro espritu4 ,lo mismo que el hombre1 considerado aisladamente1 la sociedad en conjunto puede compararse con el agua que corre4 ,a todas horas1 en todos los instantes1 un cuerpo humano1 una simple milmillonsima parte de la humanidad se rinde se disuelve1 mientras que por otra parte sale un nio de la inmensidad de las cosas1 abre sus ojos la luz y se convierte en sr pensante4 ,como en una llanura todos los granos de arena y glbulos de arcilla han sido arrastrados por el ro y depositados sobre sus orillas1 todo el polvo que cubre el planeta ha corrido con la sangre del corazn en las arterias de nuestros antepasados4 ,a travs de las edades1 las generaciones se suceden modificndose poco poco2 los brbaros1 con su aspecto bestial y luchando por la preeminencia con las fieras1 fueron reemplazados por seres ms inteligentes1 los cuales la experiencia y el estudio de la naturaleza han enseado el arte de domesticar los animales y cultivar la tierra2 luego1 por el progreso1 los hombres llegan fundar ciudades1 transformar las primeras materias1 cambiar sus productos1 ponerse en relaciones con todas las partes del mundo2 as se civilizan1 es decir1 se ennoblece su tipo1 su cerebro es ms vasto1 su pensamiento ms amplio1 y1 ensanchndose el crculo de las concepciones1 los hechos vienen agruparse en el espritu4 ,cada generacin que perece precede otra diferente1 que su vez1 da impulso otras4 ,los pueblos se mezclan unos otros como los arroyos entre s y los ros con los ros2 tarde temprano no formarn ms que una sola nacin2 lo mismo que todas las aguas de una misma cuenca1 concluyen por confundirse en un mismo ro4 ,la poca en la que todas esas corrientes humanas se juntarn1 no ha llegado todava3 razas y pueblos diversos1 siempre aferrados la gleba natal1 no se han reconocido como hermanos1 pero se aproximan ms cada da2 cada da tambin aumenta el amor1 y1 de concierto1 empiezan mirar hacia un ideal comn de justicia y libertad4 ,los pueblos que han llegado ser inteligentes1 aprendern asociarse libremente3 la humanidad1 dividida hasta aqu en corrientes distintas1 no ser ms que un mismo ro1 y reunidos en una sola corriente1 descenderemos juntos hacia el mar inmenso donde van perderse y renovarse todas las vidas4 ,,ndice ,captulos ,i4--,la fuente ,,ii4--,el agua del desierto ,,iii4--,el torrente de la montaa ,,iv4--,la gruta ,v4--,la sima ,,vi4--,el barranco ,,vii4--,los manantiales del valle ,,viii4--,las corrientes y las cascadas ,,ix4--,las sinuosidades y los remolinos ,x4--,la inundacin ,,xi4--,las riberas y los islotes ,,xii4--,el paseo ,,xiii4--,el bao ,,xiv4--,la pesca ,,xv4--,el riego ,,xvi4--,el molino y la fbrica ,,xvii4--,la navegacin y la armada ,,xviii4--,el agua de la ciudad ,,xix4--,el ro ,,xx4--,el ciclo de las aguas