,,la ,,monta,a ,,el,,seo ,,reclus ,traduccin de ,a4 ,lpez ,rodrigo ,,la ,,monta,a ,,cap,,tulo ,,primero ,el asilo ,encontrbame triste1 abatido1 cansado de la vida3 el destino me haba tratado con dureza1 arrebatndome seres queridos1 frustrando mis proyectos1 aniquilando mis esperanzas3 hombres quienes llamaba yo amigos1 se haban vuelto contra mi1 al verme luchar con la desgracia3 toda la humanidad1 con el combate de sus intereses y sus pasiones desencadenadas1 me causaba horror4 ,quera escaparme toda costa1 ya para morir1 ya para recobrar mis fuerzas y la tranquilidad de mi espritu en la soledad4 ,sin saber fijamente dnde diriga mis pasos1 sal de la ruidosa ciudad y camin hacia las altas montaas1 cuyo dentado perfil vislumbraba en los lmites del horizonte4 ,andaba de frente1 siguiendo los atajos y detenindome al anochecer en apartadas hospederas4 ,estremecame el sonido de una voz humana de unos pasos3 pero1 cuando segua solitario mi camino1 oa con placer melanclico el canto de los pjaros1 el murmullo de los ros y los mil rumores que surgen de los grandes bosques4 ,al fin1 recorriendo siempre al azar caminos y senderos1 llegu la entrada del primer desfiladero de la montaa4 ,el ancho llano rayado por los surcos se detena bruscamente al pie de las rocas y de las pendientes sombreadas por castaos4 ,las elevadas cumbres azules columbradas en lontananza haban desaparecido tras las cimas menos altas1 pero ms prximas4 ,el ro1 que ms abajo se extenda en vasta sbana rizndose sobre las guijas1 corra un lado1 rpido inclinado entre rocas lisas y revestidas de musgo negruzco4 ,sobre cada orilla1 un ribazo1 primer contrafuerte del monte1 ergua sus escarpaduras y sostena sobre su cabeza las ruinas de una gran torre1 que fu en otros tiempos guarda del valle4 ,sentame encerrado entre ambos muros2 haba dejado la regin de las grandes ciudades1 del humo y del ruido2 quedaban detrs de mi enemigos y amigos falsos4 ,por vez primera despus de mucho tiempo1 experiment un movimiento de verdadera alegra4 ,mi paso se hizo ms rpido1 mi mirada adquiri mayor seguridad4 ,me detuve para respirar con mayor voluptuosidad el aire puro que bajaba de la montaa4 ,en aquel pas ya no haba carreteras cubiertas de guijarros1 de polvo de lodo2 ya haba dejado la llanura baja1 ya estaba en la montaa1 que era libre an4 ,una vereda trazada por los pasos de cabras y pastores1 se separa del sendero ms ancho que sigue el fondo del valle1 y sube oblicuamente por el costado de las alturas4 ,tal es el camino que emprendo para estar bien seguro de encontrarme solo al fin4 ,elevndome cada paso1 veo disminuir el tamao de los hombres que pasan por el sendero del fondo4 ,aldeas y pueblos estn medio ocultos por su propio humo1 niebla de un gris azulado que se arrastra lentamente por las alturas1 y se desgarra por el camino en los linderos del bosque4 ,hacia el anochecer1 despus de haber dado la vuelta escarpados peascos1 dejando tras de m numerosos barrancos1 salvando1 saltos de piedra en piedra1 bastantes ruidosos arroyuelos1 llegu la base de un promontorio que dominaba lo lejos rocas1 selvas y pastos4 ,en su cima apareca ahumada cabaa1 y su alrededor pacan las ovejas en las pendientes4 ,semejante una cinta extendida por el aterciopelado csped1 el amarillento sendero suba hacia la cabaa y pareca detenerse all4 ,ms lejos no se vislumbraban ms que grandes barrancos pedregosos1 desmoronamientos1 cascadas1 nieves y ventisqueros4 ,aquella era la ltima habitacin del hombre2 la choza que1 durante muchos meses1 me haba de servir de asilo4 ,un perro primero1 y despus un pastor me acogieron amistosamente4 ,libre en adelante1 dej que mi vida se renovara gusto de la naturaleza4 ,ya andaba errante entre un caos de piedras derrumbadas de una cuesta peascosa1 ya recorra al azar un bosque de abetos2 otras veces suba las crestas superiores para sentarme en una cima que dominaba el espacio2 y tambin me hunda con frecuencia en un profundo y obscuro barranco1 donde me poda creer sumergido en los abismos de la tierra4 ,poco poco1 bajo la influencia del tiempo y la naturaleza1 los fantasmas lgubres que se agitaban en mi memoria fueron soltando su presa4 ,ya no me paseaba con el nico fin de huir de mis recuerdos1 sino tambin para dejar que penetraran en mi las impresiones del medio y para gozar de ellas1 como sin darme cuenta de tal cosa4 ,si haba sentido un movimiento de alegra mis primeros pasos en la montaa1 fu por haber entrado en la soledad y porque rocas1 bosques1 todo un nuevo mundo se elevaba entre lo pasado y yo1 pero comprend un da que una nueva pasin se haba deslizado en mi alma4 ,amaba la montaa por si misma1 gustaba de su cabeza tranquila y soberbia1 iluminada por el sol cuando ya estbamos entre sombras2 gustaba de sus fuertes hombros cargados de hielos de azulados reflejos2 de sus laderas1 en que los pastos alternan con las selvas y los derrumbaderos2 de sus poderosas races1 extendidas lo lejos como la de un inmenso rbol1 y separadas por valles con sus riachuelos1 sus cascadas1 sus lagos y sus praderas2 gustaba de toda la montaa1 hasta del musga amarillo verde que crece en la roca1 hasta de la piedra que brilla en medio del csped4 ,asimismo1 mi compaero el pastor1 que casi me haba desagradado1 como representante de aquella humanidad1 de la cual hua yo1 haba llegado gradualmente serme necesario2 inspirbame ya confianza y amistad2 no me limitaba darle las gracias por el alimento que me traa y por sus cuidados2 estudiaba y procuraba aprender cuanto pudiera ensearme4 ,bien leve era la carga de su instruccin1 pero cuando se apoder de mi el amor la naturaleza1 l me hizo conocer la montaa donde pacan sus rebaos1 y en cuya base haba nacido4 ,me dijo el nombre de las plantas1 me ense las rocas donde se encontraban cristales y piedras raras1 me acompa las cornisas vertiginosas de los abismos para indicarme el mejor camino en los pasos difciles4 ,desde lo alto de las cimas me mostraba los valles1 me trazaba el curso de los torrentes1 y despus1 de regreso en nuestra cabaa ahumada1 me contaba la historia del pas y las leyendas locales4 ,en cambio1 yo le explicaba tambin cosas que no comprenda y que ni siquiera haba deseado comprender nunca2 pero su inteligencia se abra poco poco1 y se haca vida4 ,me daba gusto repetirle lo poco que saba yo1 viendo brillar sus miradas y sonreir su boca4 ,despertbase la fisonoma en aquel rostro antes cerrado y tosco2 hasta entonces haba sido un ser indiferente1 y se convirti en hombre que reflexionaba acerca de s mismo y de los objetos que le rodeaban4 ,y al propio tiempo que instrua mi compaero1 me instrua yo1 porque1 procurando explicar al pastor los fenmenos de la naturaleza1 los comprenda yo mejor1 y era mi propio alumno4 ,solicitado as por el doble inters que me inspiraban el amor la naturaleza y la simpata por mi semejante1 intent conocer la vida presente y la historia pasada de la montaa en que vivamos1 como parsitos en la epidermis de un elefante4 ,estudi la masa enorme en las rocas con que est construida1 en las fragosidades del terreno que1 segn los puntos de vista1 las horas y las estaciones1 le dan tan gran variedad de aspecto1 ora graciosos1 ora terribles2 la estudi en sus nieves1 en sus hielos y en los meteoros que la combaten1 en las plantas y en los animales que habitan en su superficie4 ,procur comprender tambin lo que haba sido la montaa en la poesa y en la historia de las naciones1 el papel que haba representado en los movimientos de los pueblos y en los progresos de la humanidad entera4 ,lo que aprend lo debo la colaboracin del pastor1 y tambin1 para decirlo todo1 la del insecto que se arrastra1 la de la mariposa y la del pjaro cantor4 ,si no hubiera pasado largas horas echado en la yerba1 mirando escuchando tales seres1 hermanillos mos1 quiz no habra comprendido tan bien cunta es la vida de esta gran tierra que lleva en su seno todos los infinitamente pequeos y los transporta con nosotros por el espacio insondable4 ,,cap,,tulo ,,ii ,las cumbres y los valles ,vista desde la llanura1 la montaa es de forma muy sencilla2 es un cono dentado que se alza entre otros relieves de altura desigual1 sobre un muro azul1 rayas blancas y sonrosadas y limita una parte del horizonte4 ,parecame ver desde lejos una sierra monstruosa1 con dientes caprichosamente recortados2 uno de esos dientes es la montaa donde he ido parar4 ,y el cono que distingua desde los campos inferiores1 simple grano de arena sobre otro grano llamado tierra1 me parece ahora un mundo4 ,ya veo desde la cabaa algunos centenares de metros sobre mi cabeza una cresta de rocas que parece ser la cima2 pero si llego trepar ella ver alzarse otra cumbre por encima de las nieves4 ,si subo otra escarpadura1 parecer que la montaa cambia de forma ante mis ojos4 ,de cada punta1 de cada barranco1 de cada vertiente el paisaje aparece con distinto relieve1 con otro perfil4 ,el monte es un grupo de montaas por si solo1 como en medio del mar est compuesta cada ola de innumerables ondillas4 ,para apreciar en conjunto la arquitectura de la montaa1 hay que estudiarla y recorrerla en todos sentidos1 subir todos los peascos1 penetrar en todos los alfoces4 ,es un infinito1 como lo son todas las cosas para quien quiere conocerlas por completo4 ,la cima en que yo gustaba ms de sentarme no era la altura soberana donde puede uno instalarse como un rey sobre el trono para contemplar sus pies los reinos extendidos4 ,me senta ms gusto en la cima secundaria1 desde la cual mi vista poda un tiempo extenderse sobre pendientes ms bajas y subir luego1 de arista en arista1 hacia las paredes superiores y hacia la punta baada en el cielo azul4 ,all1 sin tener que reprimir el movimiento de orgullo que mi pesar hubiera sentido en el punto culminante de la montaa1 saboreaba el placer de satisfacer completamente mis miradas1 contemplando cuantas bellezas me ofrecan nieves1 rocas1 pastos y bosques4 ,hallbame mitad de altura entre las dos zonas de la tierra y del cielo1 y me senta libre sin estar aislado4 ,en ninguna parte penetr en mi corazn ms dulce sensacin de paz4 ,pero tambin es inmensa alegra la de alcanzar una alta cumbre que domine un horizonte de picos1 de valles y de llanuras4 ,con qu voluptuosidad1 con qu arrebato de los sentidos se contempla en su conjunto el edificio cuyo remate se ocupa6 ,abajo1 en las pendientes inferiores1 no se vea ms que una parte de la montaa1 lo ms una sola vertiente2 pero desde la cumbre se ven todas las faldas huyendo1 de resalte en resalte y en contrafuerte en contrafuerte1 hasta las colinas y promontorios de la base4 ,se mira de igual igual los montes vecinos2 como ellos1 tiene uno la cabeza al aire puro y la luz2 yrguese uno en pleno cielo1 como el guila sostenida en su vuelo sobre el pesado planeta4 ,a los pies1 bastante ms abajo de la cima1 ve uno lo que la muchedumbre inferior llama el cielo3 las nubes que viajan lentamente por la ladera de los montes1 se desgarran en los ngulos salientes de las rocas y en las entradas de las selvas1 dejan un lado y otro jirones de niebla en los barrancos1 y despus1 volando por encima de las llanuras1 proyectan en ellas sus sombras enormes1 de formas variables4 ,desde lo alto del soberbio observatorio1 no vemos andar los ros como las nubes de donde han salido1 pero se nos revela su movimiento por el brillo chispeante del agua que se muestra de distancia en distancia1 ya al salir de ventisqueros quebrados1 ya en las lagunas y en las cascadas del valle en las revueltas tranquilas de las campias inferiores4 ,viendo los crculos1 los precipicios1 los valles1 los desfiladeros1 asistimos1 como convertidos de pronto en inmortales1 al gran trabajo geolgico de las aguas que abrieron sus cauces en todas direcciones en torno de la masa primitiva de la montaa4 ,se les ve1 digmoslo as1 esculpir incesantemente esa masa enorme para arrancarle despojos con que nivelan la llanura ciegan una baha del mar4 ,tambin veo esa baha desde la cima donde he trepado2 all se extiende el gran abismo azul del ,ocano1 del cual sali la montaa1 y al cual volver tarde temprano4 ,invisible est el hombre1 pero se le adivina4 ,como nidos ocultos medias entre el ramaje1 columbra cabaas1 aldeas1 pueblecillos esparcidos por los valles y en la pendiente de los montes que verdean4 ,all abajo1 entre humo1 en una capa de aire viciada por innumerables respiraciones1 algo blanquecino indica una gran ciudad4 ,casas1 palacios1 altas torres1 cpulas se funden en el mismo color enmohecido y sucio1 que contrasta con las tintas ms claras de las campias vecinas4 ,pensamos entonces con tristeza en cuantas cosas malas y prfidas se hallan en esos hormigueros1 en todos los vicios que fermentan bajo esa pstula casi invisible4 ,pero1 visto desde la cumbre1 el inmenso panorama de los campos1 lo hermoso1 en su conjunto con las ciudades1 los pueblos y las casas aisladas que surgen de cuando en cuando en aquella extensin la luz que las baa1 fndense las manchas con cuanto las rodea en un todo armonioso1 el aire extiende sobre toda la llanura su manto azul plido4 ,gran diferencia hay entre la verdadera forma de nuestra montaa1 tan pintoresca y rica en variados aspectos1 y la que yo le daba en mi infancia1 al ver los mapas que me hacan estudiar en la escuela4 ,parecame entonces una masa aislada1 de perfecta regularidad1 de iguales pendientes en todo el contorno1 de cumbre suavemente redondeada1 de base que se perda insensiblemente en las campias de la llanura4 ,no hay tales montaas en la tierra4 ,hasta los volcanes que surgen aislados1 lejos de toda cordillera y que crecen poco poco1 derramando lateralmente sobre sus taludes lavas y cenizas1 carecen de esa regularidad geomtrica4 ,la impulsin de las materias interiores se verifica ya en la chimenea central1 ya en alguna de las grietas de las laderas2 volcanes secundarios nacen por uno y otro lado en las vertientes del principal1 haciendo brotar jorobas en su superficie4 ,el mismo viento trabaja para darle forma irregular1 haciendo que caigan donde l le place las cenizas arrojadas durante las erupciones4 ,pero podra compararse nuestra montaa1 anciano testigo de otras edades1 un volcn1 monte que apenas naci ayer y que an no ha sufrido los ataques del tiempo8 ,desde el da en que el punto de la tierra en que nos encontramos adquiri su primera rugosidad1 destinada transformarse gradualmente en montaa1 la naturaleza 7que en el movimiento y la transformacin incesantes7 ha trabajado sin descanso para modificar el aspecto de la protuberancia2 aqu ha elevado la masa2 all la ha deprimido2 la ha erizado con puntas1 la ha sembrado de cpulas y cimborrios2 ha doblado1 ha arrugado1 ha surcado1 ha labrado1 ha esculpido hasta lo infinito aquella superficie movible1 y aun ahora1 ante nuestros ojos1 contina el trabajo4 ,al espritu que contempla la montaa travs de la duracin de las edades1 se le aparece tan flotante1 tan incierta como la ola del mar levantada por la borrasca3 es una onda1 un vapor3 cuando haya desaparecido1 no ser ms que un sueo4 ,de todos modos1 en esa decoracin variable transformada siempre1 producida por la accin contnua de las fuerzas naturales1 no cesa de ofrecer la montaa una especie de ritmo soberbio quien la recorre para conocer su estructura4 ,de la parte culminante una ancha meseta1 una masa redondeada1 una pared vertical1 una arista pirmide aislada1 un haz de agujas diversas1 el conjunto del monte presenta un aspecto general que se armoniza con el de la cumbre4 ,desde el centro de la masa hasta la base de la montaa se suceden1 cada lado1 otras cimas grupos de cimas secundarias4 ,a veces tambin1 al pie de la ltima estribacin rodeada por los aluviones de la llanura las aguas del mar1 an se ve una miniatura de monte brotar1 como colina del medio del campo1 como escollo desde el fondo de las aguas4 ,el perfil de todos esos relieves que se suceden bajando poco poco bruscamente1 presenta una serie de graciossimas curvas4 ,esa lnea sinuosa que reune las cimas1 desde la ms alta cumbre la llanura1 es la verdadera pendiente3 es el camino que escogera un gigante calzado con botas mgicas4 ,la montaa que me alberg tanto tiempo es hermosa y serena entre todas por la tranquila regularidad de sus rasgos4 ,desde los pastos ms altos se vislumbra la cumbre elevada1 erguida como una pirmide de gradas desiguales3 placas de nieve que llenan sus anfractuosidades1 le dan un matiz sombro y casi negro por el contraste de su blancura1 pero el verdor de los cspedes que cubren lo lejos todas las cimas secundarias aparece ms suave al mirar1 y los ojos1 bajando de la masa enorme de formidable aspecto1 reposan voluptuosamente en las muelles ondulaciones que ofrecen las dehesas4 ,tan agraciado es su contorno1 tan aterciopelado su aspecto1 que pensamos involuntariamente en lo agradable que sera acariciarlas la mano de un gigante4 ,ms abajo1 rpidas pendientes1 rebordes de rocas y estribaciones cubiertas de bosques ocultan en gran parte las laderas de la montaa2 pero el conjunto parece tanto ms alto y sublime cuanto que la mirada abarca solamente una parte1 como una estatua cuyo pedestal estuviera oculto2 resplandece en mitad del cielo1 en la regin de las nubes1 entre la luz pura4 ,a la belleza de las cimas y rebordes de todas clases1 corresponde la de los huecos1 arrugas1 valles desfiladeros4 ,entre la cumbre de nuestra montaa y la punta ms cercana1 la cuesta baja mucho y deja un paso bastante cmodo entre las opuestas vertientes4 ,en esta depresin de la arista empieza el primer surco del valle serpentino abierto entre ambos montes4 ,a este surco siguen otros1 y otros ms1 que rayan la superficie de las rocas y se unen en quebradas1 las cuales convergen un crculo1 desde donde1 por una serie escalonada de desfiladeros y de hoyas1 corren las nieves y bajan las aguas del valle4 ,all1 en un suelo pendiente apenas1 ya aparecen los prados1 los grupos de rboles domsticos1 los caseros4 ,por todas partes se inclinan las caadas1 ya de gracioso1 ya de severo aspecto1 hacia el valle principal4 ,desaparece ste ms all de un codo lejano1 pero si se ha dejado de ver su fondo se adivina1 lo menos1 su forma general1 as como sus contornos1 por las lineas ms menos paralelas que dibujan los perfiles de las estribaciones4 ,en su conjunto1 puede compararse el valle con sus innumerables ramificaciones que penetran por todas partes en el espesor de la montaa1 los rboles1 cuyos millares de ramas se dividen y subdividen en delicadas fibrillas4 ,la forma del valle y de su red de caadas es la mejor base para darse cuenta del verdadero relieve de las montaas que separa4 ,desde las cumbres en que la vista se cierne ms libremente por el espacio1 tambin se ven numerosas cimas que se comparan unas con otras1 y que se hacen comprender mutuamente4 ,por encima del contorno sinuoso de las alturas que se elevan al otro lado del valle1 se vislumbra en lontananza otro perfil de montaa1 azulada ya2 despus1 ms all an1 tercera y hasta cuarta serie de montes cerleos4 ,esas filas de montes1 que van unirse la gran cresta de las cumbres principales1 son vagamente paralelas no obstante ser dentadas1 y ora se aproximan1 ora se alejan aparentemente1 segn el juego de las nubes y el andar del sol4 ,dos veces al da se desarrolla incesantemente el inmenso cuadro de las montaas1 cuando los rayos oblicuos de las auroras y los ocasos dejan en la sombra los planos sucesivos vueltos hacia la obscuridad y baan en claridad los que miran hacia la luz4 ,desde las ms lejanas cimas occidentales las que apenas se columbran en occidente1 hay una escala armoniosa de todos los colores y matices que puedan nacer al brillar del sol en la transparencia del aire4 ,entre esas montaas hay algunas que pudieran borrarse con un soplo1 tan leves son sus torsos1 tan delicadamente estn dibujados sus trazos en el fondo del cielo4 ,elvese ligero vapor1 frmese una bruma imperceptible en el horizonte1 djese venir el sol1 inclinndose1 por la sombra1 y esas hermosas montaas1 esos ventisqueros1 esas pirmides1 se desvanecern gradualmente1 en un abrir y cerrar de ojos4 ,las contemplbamos en todo su esplendor1 y ctate que han desaparecido del cielo2 no son ms que un sueo1 una incierta memoria4 ,,cap,,tulo ,,iii ,la roca y el cristal ,la roca dura de las montaas1 lo mismo que la que se extiende por debajo de las llanuras1 est1 recubierta casi completamente por una capa cuya profundidad vara1 de tierra vegetal y de diferentes plantas4 ,aqu son bosque2 all malezas1 brezos1 mirtos juncos2 acull1 y en mayor extensin1 el csped corto de los pastos4 ,hasta donde la roca parece desnuda y brota en agujas se yergue en paredes1 cubren la piedra lquenes amarillos1 rojos blancos1 que dan veces la misma apariencia rocas de muy distinto origen4 nicamente en las regiones fras de la cumbre al pie de los ventisqueros1 al borde de las nieves1 se muestra la piedra bajo cubierta vegetal que la disfraza4 ,granitos1 piedra caliza y aspern parecen al viajero distrado de una misma y nica formacin4 ,sin embargo1 grande es la diversidad de las rocas2 el minerlogo que recorre las montaas martillo en mano1 puede recoger centenares y millares de piedras diferentes por el aspecto y la estructura ntima4 ,unas son de grano igual en toda su masa2 otras estn compuestas de partes diversas y contrastan por la forma1 el color y el brillo2 las hay con manchas1 con rayas y con pintas2 las hay translcidas1 transparentes y opacas4 ,unas estn erizadas de cristalizaciones regulares2 otras adornadas con arborizaciones semejantes grupos de tamarindos hojas de helecho4 ,todos los metales se encuentran en las piedras1 ya en estado puro1 ya mezclados unos con otros4 ,ora aparecen en cristales en ndulos1 ora con simples irisaciones fugitivas1 semejante los reflejos brillantes de la pompa de jabn4 ,hay adems los innumerables fsiles1 animales vegetales que contiene la roca1 y cuya impresin conserva4 ,hay tantos testigos diferentes de los seres que han vivido durante la incalculable serie de los siglos pasados1 como fragmentos esparcidos existen4 ,sin ser minerlogo ni gelogo de profesin1 el viajero que sabe mirar1 ve perfectamente cul es la maravillosa diversidad de las rocas que constituyen la masa montaosa4 ,tal es el contraste entre las partes diversas que constituyen el gran edificio1 que se puede conocer desde lejos qu formacin pertenecen4 ,desde una cima aislada que domina extenso espacio1 se distingue fcilmente la arista la cpula de granito1 la pirmide de pizarra1 la pared de roca calcrea4 ,la roca grantica se revela mejor en las cercanas inmediatas del pico principal d la montaa4 ,all1 una cresta de rocas negras1 separados campos de nieve que ostentan ambos lados su deslumbrante blancura1 parecen una diadema de azabache en su velo de muselina4 ,por aquella cresta es ms fcil llegar al punto culminante de la montaa1 porque as se evitan las grietas ocultas bajo la lisa superficie de la nieve2 all puede sentarse con seguridad el pie en el suelo1 mientras pulso se encarama uno de escaln en escaln en las partes escarpadas4 ,por all verificaba yo casi siempre mi ascensin1 cuando1 alejndome del rebao y de mi compaero el pastor1 iba pasar algunas horas en el elevado pico4 ,vista de lejos1 travs de los azulados vapores1 de la atmsfera1 la arista de granito parece uniforme2 los montaeses1 que emplean comparaciones prcticas y casi groseras1 le llaman el peine2 asemjase1 en efecto1 una hilera de agudas pas colocadas con regularidad4 ,pero en medio de las mismas rocas se encuentra una especie de caos2 agujas1 piedras movedizas1 montaas de peascos1 sillares superpuestos1 torres dominadoras1 muros apoyados unos en otros y que dejan entre ellos estrechos pasos1 tal es la arista que forma el ngulo de la montaa4 ,hasta en aquellas alturas la roca est cubierta casi por todas partes de una especie de unto1 por la vegetacin de los lquenes1 pero en varios sitios han descubierto la piedra el roce del hielo1 la humedad de la nieve1 la accin de las heladas1 de la lluvia1 del viento1 de los rayos solares2 otras rocas1 quebradas por el rayo1 conservan la imantacin causada por el fuego del cielo4 ,en medio de esas ruinas1 es fcil observar lo que fu an recientemente el mismo interior de la roca4 ,se ven los cristales en todo su brillo3 el cuarzo blanco1 el feldespato de color de rosa plido1 la mica que finge lentejuelas de plata4 ,en otras partes de la montaa1 el granito descubierto presenta aspecto distinto3 en unas rocas1 es blanco como el mrmol y est sembrado de puntitos negros2 en otras1 es azulado y sombro4 ,casi en todas partes es de una gran dureza y las piedras que pudieran labrarse con l serviran para construir duraderos monumentos2 pero en otras1 es tan frgil y estn aglomerados los cristales tan dbilmente1 que pueden aplastarse con los dedos4 ,un arroyo1 nacido al pie de un promontorio1 cuyo grano es de poca cohesin1 corre por el barranco sobre un lecho de arena finsima abrillantado por la mica2 parece verse brillar el oro y la plata travs de las rizadas aguas4 ,ms de un patn llegado de la llanura se ha equivocado y se ha precipitado sobre los tesoros que se lleva descuidadamente el burln arroyuelo4 ,la incesante accin de la nieve y del agua nos permite observar otra especie de roca que constituye en gran parte la masa del edificio inmenso4 ,no lejos de las aristas y cimborrios de granito que son las partes ms elevadas de la montaa1 y parecen1 digmoslo as1 un ncleo1 aparece una cima secundaria1 cuyo aspecto es de asombrosa regularidad1 parece una pirmide de cuatro lados colocada sobre el enorme pedestal que le ofrecen mesetas y pendientes4 ,est compuesta de rocas pizarrosas que el tiempo pule sin cesar con sus meteoros1 viento1 rayos del sol1 nieves1 nieblas y lluvias4 ,las hojas quebradas de la pizarra se abren1 se rompen y bajan resbalando lo largo de los taludes4 ,a veces basta el paso ligero de una oveja para mover millares de piedras en la ladera4 ,muy distinta de la pizarrosa es la roca caliza que forma algunos de los promontorios avanzados4 ,cuando se rompe1 no se divide1 como la pizarra1 en innumerables fragmentillos1 sino en grandes masas4 ,hay fractura que ha separado1 de la base al remate1 toda una pea de trescientos metros de altura2 ambos lados suben hasta el cielo las verticales paredes2 apenas penetra la luz en el fondo del abismo1 y el agua que lo llena1 descendida de las nevadas alturas1 slo refleja la claridad de arriba en el hervor de sus corrientes y en los saltos de sus cascadas4 ,en ninguna parte1 ni aun en montaas diez veces ms altas1 aparece con mayor grandiosidad la naturaleza4 ,desde lejos1 la parte calcrea de la montaa vuelve tomar sus proporciones reales1 y se la ve dominada por masas de rocas mucho ms elevadas4 ,pero siempre asombra por la poderosa belleza de sus cimientos y de sus torres2 parece un templo babilnico4 ,tambin son muy pintorescas1 aunque relativamente de menor importancia los peascos de aspern de conglomerado compuestos de fragmentos unidos unos otros4 ,donde quiera que la inclinacin del suelo sea favorable la accin del agua1 sta disuelve el cemento y abre un canalillo1 una estrecha hendidura que1 poco poco1 acaba por partir la roca en dos pedazos4 ,otras corrientes de agua han abierto tambin en las cercanas rendijas secundarias tanto ms profundas cuanto ms abundante sea la masa lquida arrastrada4 ,la roca recortada de ese modo acaba por parecerse un ddalo de obeliscos1 torres y fortalezas4 ,hay fragmentos de montaas cuyo aspecto recuerda ahora el de ciudades desiertas1 con calles hmedas y sinuosas1 murallas almenadas1 torres1 torrecillas dominadoras1 caprichosas estatuas4 ,an recuerdo la impresin de asombro1 prximo al espanto1 que sent al acercarme la salida de un alfoz invadido ya por las sombras de la noche4 ,vislumbraba lo lejos la negra hendidura1 pero1 al lado de la entrada1 en el extremo del monte1 advert tambin extraas formas que se me antojaron gigantes formados4 ,eran altas columnas de arcilla1 coronadas por grandes piedras redondas que desde lejos parecan cabezas4 ,las lluvias haban disuelto y arrastrado lentamente el terreno en los alrededores1 pero las pesadas piedras haban sido respeta das1 y con su peso daban consistencia los gigantescos pilares de arcilla que las sostenan4 ,cada promontorio1 cada roca de la montaa tiene1 pues1 su aspecto peculiar1 segn la materia que la forma y la fuerza con que resiste los elementos de degradacin4 ,nace as infinita variedad de formas que acrecienta an el contraste ofrecido en el exterior de la roca por la nieve1 el csped1 el bosque y el cultivo4 ,a lo pintoresco de la lnea y los planos se aaden los continuos cambios de decoracin de la superficie4 ,y sin embargo1 poco numerosos son los elementos que constituyen la montaa y por su mezcla le dan tan prodigiosa variedad de presentacin4 ,los qumicos que analizan las rocas en sus laboratorios nos ensean la composicin de los diversos cristales4 ,nos dicen que el cuarzo es slice1 es decir1 silicio oxidado1 metal que1 puro1 se asemejarla la plata1 y que por su mezcla con el oxgeno del aire1 se ha convertido en roca blancuzca4 ,nos dicen tambin que el feldespato1 mica1 angrita1 horublenda y otros cristales que se encuentran en gran variedad en las rocas de la montaa1 son compuestos en que se encuentran1 con el silicio1 otros metales1 como el aluminio y el potasio1 unidos en diversas proporciones y segn ciertas leyes de afinidad qumica1 con los gases de la atmsfera4 ,el monte entero1 las montaas vecinas y lejanas1 las llanuras de su base y la tierra en su conjunto1 todo ello es metal en estado impuro2 si los elementos mezclados y fundidos de la masa del globo recobrasen sbitamente su pureza1 la tierra se presentara ante los ojos de los habitantes de ,marte de ,venus que nos dirigieran sus telescopios1 bajo la apariencia de una bala de plata rodando por las negruras del cielo4 ,el sabio1 que busca los elementos de la piedra1 averigua que todas las rocas macizas1 compuestas de cristales de pasta cristalina1 son como el granito1 metales oxidados2 tales son el prfido1 la serpentina y las rocas gneas que brotan del suelo en las erupciones volcnicas1 traquita1 basalto1 obridiana1 piedra pmez2 todo es silicio1 aluminio1 potasio1 sodio y calcio4 ,en cuanto las rocas dispuestas en tajos estratos1 colocadas en capas superpuestas1 tambin son metales1 puesto que proceden en gran parte de la desagregacin y nueva distribucin de las rocas macizas4 ,piedras rotas en fragmentos1 cimentadas despus de nuevo1 arenas aglutinadas en roca despus de haber sido trituradas y pulverizadas1 arcillas que hoy son compactas despus de haber sido disueltas por las aguas1 pizarras que no son otra cosa que arcilla endurecida1 todo ello no es ms que resto de rocas anteriores1 y como stas1 se componen de metales4 nicamente los calcreos que forman tan considerable parte de la corteza terrestre1 no proceden directamente de la destruccin de antiguas rocas2 estn formados por residuos que han pasado por los organismos de animales marinos4 ,han sido comidos y digeridos1 pero no por eso dejan de ser metlicos3 su base es el calcio combinado con el azufre1 el carbono y el fsforo4 ,de modo que1 gracias las mezclas y combinaciones variables1 la masa lisa1 uniforme1 impenetrable1 del metal1 ha adquirido formas atrevidas y pintorescas1 se ha ahuecado en hoyos para ros y lagos1 se ha revestido de tierra vegetal1 ha acabado por entrar en la savia de las plantas y en la sangre de los animales4 ,ac y acull se revela an el metal puro en las piedras de la montaa4 ,en medio de los desmoronamientos y la orilla de las fuentes1 vnse con frecuencia masas ferruginosas4 ,cristales de hierro1 cobre y plomo1 combinados con otros elementos1 se hallan tambin en los restos esparcidos2 veces brilla una partcula de oro en la arena del arroyo4 ,pero en la roca dura1 ni el mineral precioso ni el cristal se encuentran distribuidos al azar2 estn dispuestos en venas ramificadas que se desarrollan sobre todo en los cimientos de las diferentes formaciones4 ,esos filones de metal1 semejantes al hilo mgico del laberinto1 han llevado los mineros1 y ms tarde los gelogos1 al espesor1 la historia de la montaa4 ,segn nos refieren los cuentos maravillosos1 era fcil en otro tiempo ir recoger tales riquezas lo interior del monte2 bastaba con tener algo de suerte contar con el favor de los dioses4 ,al dar un paso en falso se agarraba uno un arbusto2 el frgil tronco ceda1 arrastrando consigo una piedra grande que cerraba una gruta desconocida hasta entonces4 ,el pastor se meta osadamente por la abertura1 no sin pronunciar alguna frmula mgica sin tocar algn amuleto1 y despus de haber andado largo tiempo obscuro camino1 se encontraba de repente bajo una bveda de cristal y diamante2 erguanse alrededor esttuas de oro y plata profusamente adornadas con rubes1 topacios y zafiros2 bastaba con inclinarse para recoger tesoros4 ,en nuestros das1 el hombre necesita trabajar1 dejndose de conjuros y encantamientos1 para conquistar el oro y otros metales que duermen en las rocas4 ,los preciosos fragmentos son raros1 hllanse impuros y mezclados con tierra1 y la mayor parte de ellos no alcanzan brillo y valor sino despus de afinados en el horno4 ,,cap,,tulo ,,iv ,el origen de la montaa ,as1 pues1 hasta en su ms diminuta molcula1 la montaa enorme ofrece una combinacin de elementos diversos que se han mezclado en variables proporciones2 cada cristal1 cada mineral1 cada grano de arena partcula da caliza1 tiene su infinita historia1 como los mismos astros4 ,el menor fragmento de roca tiene su gnesis como el ,universo1 pero mientras se ayudan con la ciencia unos otros1 el astrlogo1 el gelogo1 el fsico y el qumico1 an se estn preguntando con ansiedad si han comprendido bien lo que es esa piedra y el misterio de su origen4 ,y estn bien seguros de haber puesto en claro el origen de la propia montaa8 ,viendo todas esas rocas1 asperones1 calizas1 pizarras y granitos1 podemos contar cmo se ha acumulado la masa prodigiosa1 cmo se ha erguido hacia el cielo8 ,podemos nosotros1 pigmeos dbiles1 contemplndola en su soberbia belleza1 decirle con el orgullo consciente de la inteligencia satisfecha3 ,la ms chica de tus piedras puede aplastarnos1 pero te comprendemos1 y conocemos tu nacimiento y tu historia8 ,como nosotros y an ms que nosotros1 dirigen preguntas los nios al ver la naturaleza y sus fenmenos1 pero casi siempre1 con cndida confianza1 se contentan con la respuesta vaga engaosa de un padre otra persona mayor que nada sabe1 de un profesor que supone saberlo todo4 ,si no alcanzaran los nios esa respuesta1 investigaran y continuaran investigando1 hasta que encontraran una explicacin cualquiera1 porque el nio no gusta de permanecer en la duda2 lleno del sentimiento de su existencia1 empezando la vida como un vencedor1 quiere hablar como quien domina todas las cosas4 ,nada debe ser desconocido para l4 ,as los pueblos1 salidos apenas de su barbarie primitiva1 encontraban una afirmacin definitiva para cuanto los chocaba1 y diputaban por buena la primera explicacin que respondiera lo mejor posible la inteligencia y las costumbres de aquel grupo humano4 ,pasando de boca en boca1 acab la leyenda por convertirse en palabra divina y surgieron cartas de intrpretes para apoyarla con su autoridad moral y sus ceremonias4 ,as es como en la herencia mtica de casi todas las naciones encontramos relatos que nos cuentan el nacimiento de las montaas1 de los ros1 de la tierra1 del ,ocano1 de las plantas1 de los minerales y hasta del hombre4 ,la explicacin ms sencilla es la que nos muestra los dioses los genios arrojando las montaas desde las alturas celestiales y dejndolas caer al azar2 bien levantarlas y modelarlas con cuidado como columnas destinadas sostener la bveda del cielo4 ,as fueron construidos el ,lbano y el ,hermn2 as se arraig en los lmites del mundo el monte ,atlas1 de hombros robustos4 ,por otra parte1 las montaas1 despus de creadas1 cambiaban de sitio con frecuencia1 y servan los dioses para arrojrselas con hondas4 ,los titanes1 que no eran dioses1 transtornaron todos los montes de ,tesalia para alzar murallas en torno del ,olimpo3 el mismo gigantesco ,altus no era demasiado peso para sus brazos1 que lo llevaron desde el fondo de ,tracia hasta el sitio en que hoy se levanta4 ,una giganta del ,norte se haba llenado de colinas el delantal y las iba sembrando iguales distancias para conocer un camino4 ,vichn1 que vi un da dormir una muchacha bajo los ardientes rayos del sol1 cogi una montaa y la sostuvo en equilibrio en la punta de un dedo para dar sombra la hermosa durmiente4 ,este fu1 segn dice la leyenda1 el origen de las sombrillas4 ,no siempre necesitaban1 dioses y gigantes1 agarrar las montaas para que cambiaran de sitio1 porque obedecan stas cualquier sea4 ,las piedras acudan al sonido de la lira de ,orfeo y las montaas se alzaban para oir ,apolo3 as naci el ,helicn1 morada de las musas4 ,el profeta ,mahoma debi nacer dos mil aos antes2 si hubiera nacido en edades de ms cndida fe1 no habra tenido que ir la montaa1 y sta se habra dirigido hacia l4 ,adems de esta explicacin del nacimiento de las montaas por la voluntad de los dioses1 la mitologa de numerosos pueblos1 da otra menos grosera4 ,segn sta1 las rocas y los montes son rganos vivientes que han brotado naturalmente del cuerpo de la tierra1 como salen los estambres en la corola de la flor4 ,mientras por una parte se hunda el suelo para recibir las aguas del mar1 por otra se alzaba hacia el sol para recibir su luz vivificante1 as como las plantas enderezan el tallo y vuelven los ptalos hacia el astro que las mira y les da brillo4 ,pero ya no hay quien crea en las leyendas antiguas1 que no son para la humanidad mas que poticos recuerdos2 han ido juntarse con los sueos1 y el espritu del investigador1 apartado por fin de tales ilusiones1 persigue con mayor avidez la verdad4 ,as es que los hombres de nuestros das1 lo mismo que los de antiguos tiempos1 siguen repitiendo1 al contemplar las cumbres doradas por la luz1 cmo han podido alzarse hacia el cielo8 ,hasta en nuestra poca1 cuando los sabios no apoyan sus teoras sino sobre la observacin y la experiencia1 hay algunas tan fantsticas sobre el origen de los montes1 que se asemejan bastante las leyendas de los antiguos4 ,un libro moderno de respetable volumen intenta demostrarnos que la luz del sol que baa nuestro planeta ha tomado cuerpo y se ha condensado en mesetas y montaas alrededor de la tierra4 ,otro afirma que la atraccin del sol y de la luna1 no contenta con levantar dos veces al da las olas del mar1 ha hecho hincharse tambin la tierra1 y ha alzado las ondas slidas hasta la regin de las nieves4 ,finalmente1 otro hay que refiere cmo los cometas1 extraviados por los cielos1 han venido chocar con nuestro globo1 han agujereado su envoltura como piedras que atravesaran un carmbano y han hecho brotar las macizas montaas en largas hileras4 ,afortunadamente la tierra1 siempre trabajando en nuevas creaciones1 no cesa en su labor nuestros ojos y nos ensea como hace cambiar poco poco las rugosidades de su superficie4 ,se destruye1 pero se reconstruye diariamente de un modo constante2 nivela unas montaas para edificar otras1 y abre valles para cegarlos otra vez4 ,al recorrer la superficie del globo y al examinar con cuidado los fenmenos de la naturaleza1 se ven formar ribazos y montes lentamente en verdad1 y no con sbito empujn1 como quisieran los aficionados lo milagroso4 ,se los ve nacer1 ya directamente del seno de la tierra1 sea indirectamente1 digmoslo as1 por la erosin de las mesetas1 como surge poco poco la escultura del pedazo de mrmol4 ,cuando una masa insular continental1 cuya altura llega centenares millares de metros1 recibe lluvias abundantes1 van quedando sus vertientes gradualmente esculpidas en barrancos1 caadas y valles2 la uniforme superficie de la meseta se recosta en cimas1 aristas y pirmides2 se ahueca en crculos1 hoyas y precipicios2 aparecen poco poco sistemas de montaas donde existe el terreno liso en extensin enorme4 ,lo mismo acontece en aquellas regiones de la tierra donde la meseta1 atacada nicamente en un lado por las lluvias1 slo forma montaas por esta vertiente3 tal es1 en ,espaa1 la meseta de la ,mancha que se hunde hacia ,andaluca por las escarpaduras de ,sierra ,morena4 ,adems de estas causas exteriores que convierten las mesetas en montaas1 verifcanse tambin en lo interior de la tierra lentas transformaciones que ocasionan hundimientos enormes4 ,los hombres laboriosos que1 martillo en mano1 atraviesan las montaas durante aos enteros para estudiar su estructura y su forma1 observan en las nuevas hiladas de formacin martima que constituyen la parte no cristalina de los montes1 gigantescos padrastros hendiduras de separacin que se extienden por centenares de kilmetros de longitud4 ,masas de millares de metros de espesor han sido alzadas derribadas en esas cadas1 de modo que su antigua superficie se ha convertido hoy en su plano inferior4 ,las hiladas1 aplomndose en sucesivas cadas1 han dejado descubierto el esqueleto de rocas cristalinas que cubran como una capa2 han revelado el ncleo de la montaa como una cortina sbitamente descorrida descubre un monumento oculto4 ,pero ni aun estos hundimientos tienen tanta importancia como las rugosidades en la historia de la tierra y en la de las montaas que forman sus asperezas exteriores4 ,sometidas lentas presiones seculares1 la roca1 la arcilla1 las capas de aspern1 las venas de metal1 todo se arruga lo mismo que una tela1 y los pliegues que as nacen forman montes y valles4 ,semejante la superficie del ,ocano1 agtase en olas la de la tierra1 pero son mucho ms poderosas estas ondulaciones3 son los ,andes y el ,himalaya que se yerguen sobre el nivel medio de la llanura4 ,las rocas de la tierra estn sometidas incesantemente estas impulsiones laterales que las hacen plegarse y desplegarse diversamente1 y los cimientos estn en continua fluctuacin4 ,as se arruga el pellejo de las frutas4 ,las cimas que surgen directamente del suelo y suben de una manera gradual1 desde el nivel del ,ocano hasta las alturas heladas de la atmsfera1 son las montaas de lavas y cenizas volcnicas4 ,en ms de un sitio de la superficie terrestre se las puede estudiar con comodidad1 alzndose1 aumentando la simple vista4 ,muy distintos de las montaas ordinarias1 los verdaderos volcanes estn perforados por una chimenea central1 de la cual se escapan vapores fragmentos pulverizados de rocas incendiadas1 pero cuando se apagan1 la chimenea se cierra y las pendientes del cono volcnico1 cuyo perfil pierde su primitiva regularidad bajo la influencia de las lluvias y de la vegetacin1 acaban por parecerse las de los dems montes4 ,por otra parte1 hay masas rojizas que al elevarse desde el seno de la tierra1 sea en estado lquido1 sea en estado pastoso1 salen sencillamente de una ancha grieta del suelo y no las lanza un crter1 como las escorias del ,vesubio y del ,etna4 ,las lavas que se acumulan en cimas y se ramifican en promontorios1 slo difieren por su juventud de las montaas viejas que erizan en otras partes la superficie de la tierra4 ,lavas en otro tiempo candentes se enfran poco poco y se revisten de tierra vegetal3 reciben el agua de la lluvia por sus intersticios y la devuelven en arroyos y ros4 ,al fin y al cabo se cubren en su base de formaciones geolgicas nuevas y se rodean1 como las otras montaas1 de hiladas de morrillos1 de arena de arcilla4 ,a la larga1 la mirada del sabio puede nicamente reconocer que han brotado del seno de la tierra1 de la gran hornaza1 como una masa de metal en fusin4 ,entre los antiguos montes que forman parte de las sierras y de los sistemas que se llaman columnas vertebrales de los continentes1 hay muchos que estn compuestos de rocas semejantes las lavas actuales y tienen igual composicin qumica4 ,como estas lavas1 el prfido y otros minerales han salido de la tierra por hendiduras y se han esparcido por el suelo1 semejantes una materia viscosa que se coagulase pronto al contacto del aire2 la mayor parte de las rocas granticas parecen haberse formado del mismo modo4 ,son cristalinas como las lavas1 y sus cristales tienen por elementos los mismos cuerpos simples1 el silicio y el aluminio4 ,razonable es pensar que estos granitos han sido tambin masa pastosa y que sus surtidores incandescentes han brotado de grietas del terreno4 ,de todos modos1 so es una hiptesis en discusin y no una verdad demostrada4 ,as como las lavas que brotan del suelo levantan veces pedazos de terreno con sus bosques sus praderas1 pensamos que del mismo modo la erupcin de los granitos otras rocas semejantes ha sido la causa ms frecuente del levantamiento de hiladas de diversas formaciones que constituyen la parte ms considerable de las montaas4 ,estratos calcreos1 de arena1 de arcilla1 que aguas de mares lagos haban depositado antes en capas paralelas en el fondo de sus cauces y que se haban convertido as en la pelcula exterior de la tierra1 habrn sido plegadas y enderezadas por la masa que se elevaba desde las profundidades y que buscaba una salida4 ,aqu la ola creciente del granito haba roto las hiladas superiores en islas y en islotes que1 dislocados1 hendidos1 arrugados en caprichosos pliegos se han esparcido por las depresiones y los rebordes de la roca levantadora2 all1 el granito habr abierto en el suelo una sola grieta de salida1 replegando un lado y otro las hiladas exteriores1 segn diversos ngulos de inclinacin2 acull1 el granito1 sin conseguir romperla1 ha abollado las capas superiores4 stas1 bajo la presin que las mova1 habrn cesado de ser llanuras para convertirse en colinas y montaas4 ,hasta las alturas formadas por estratos1 pacficamente depositados en el fondo del agua habrn podido elevarse en cimas1 as como las protuberancias de lava2 un pozo perforado travs de las capas superpuestas llegara al ncleo de prfido de granito4 ,admitiendo que la mayor parte de las montaas hayan aparecido como las lavas1 todava no ha descubierto el pensamiento la causa que ha hecho brotar del suelo todas esas materias en fusin4 ,ordinariamente se supone que han sido exprimidas1 digmoslo as1 por la contraccin de la envoltura exterior del globo1 que se enfra lentamente irradiando calor los espacios4 ,en otro tiempo era nuestro planeta una gota de metal ardiendo4 ,al rodar por las frialdades de los cielos1 se ha ido coagulando poco poco4 ,pero se ha solidificado la pelcula sola1 segn se repite frecuentemente1 se ha endurecido la gota hasta el ncleo8 ,no se sabe an1 porque nada prueba que las lavas de los volcanes broten de inmenso receptculo que llene lo interior del globo4 nicamente sabemos que estas lavas se escapan veces de las grietas del suelo y corren por la superficie4 ,lo mismo los granitos1 los prfidos y otras rocas semejantes habrn brotado de las rendijas de la corteza terrestre como se escapa la savia de la herida de un vegetal4 ,la marea de piedras fundidas habr subido desde el centro1 bajo la presin de la envoltura planetaria1 gradualmente comprimida por efecto de su propio enfriamiento4 ,,cap,,tulo ,v ,los fsiles ,cualquiera que sea el origen primitivo de la montaa1 conocemos lo menos su historia desde una poca muy anterior los anales de nuestra humanidad4 ,apenas se han sucedido ciento cincuenta generaciones de hombres desde que verificaron nuestros antepasados los primeros actos cuyo testimonio haya llegado hasta nosotros4 ,antes de esta poca1 nicamente inciertos monumentos nos revelan la existencia de nuestra raza4 ,la historia de la montaa inanimada1 en cambio1 est escrita en visibles caracteres hace millones de siglos4 ,el hecho importante1 el que choc nuestros progenitores desde la infancia de la civilizacin1 y fu contado diariamente en sus leyendas1 consiste en que las rocas1 distribuidas en hiladas regulares1 en capas superpuestas como las de un edificio1 han sido colocadas por las aguas4 ,si nos paseamos la orilla de un ro2 si en un da de lluvia miramos el arroyuelo temporal que se forma en las depresiones del suelo1 veremos la corriente apoderarse de las guijas1 de los granos de arena1 del polvo y de todos los residuos esparcidos1 para distribuirlos ordenadamente en el fondo y en las orillas del cauce2 los fragmentos ms pesados se depositarn en capas en los sitios donde el agua pierde la rapidez de su primer impulso2 las molculas ms ligeras irn ms lejos extenderse en estratos en la superficie lisa2 finalmente1 las tenues arcillas1 cuyo peso apenas excede al del agua1 se amontonarn donde se detenga el movimiento torrencial de sta4 ,en las playas y en las cuencas de lagos y mares1 las hiladas de residuos sucesivamente depositados guardan mayor regularidad1 porque las aguas no tienen el mpetu de las ondas fluviales y todo cuanto recibe su superficie se tamiza travs de la profundidad de sus aguas2 y all permanece1 sin que nada turbe la accin igual de las olas y las corrientes4 ,as es como se divide el trabajo en la gran naturaleza4 ,en las costas peascosas del ,ocano combatidas por las olas de la alta mar1 se ven cantos y guijarros amontonados4 ,en otras partes se extienden hasta donde alcanza la vista playas de arena fina1 en las cuales las ondas de la marea se desarrollan en espumosas volutas4 ,los buzos que estudian el fondo del mar nos dicen que en vastos espacios1 grandes como provincias1 los despojos arrancados por los instrumentos se componen siempre de un cieno uniforme con diversas mezclas de arcilla de arena1 segn los parajes4 ,tambin han comprobado que en otros sitios del mar la roca formada en el fondo del lecho martimo es creta pura4 ,conchas1 espiguillas de esponjas1 animalillos de todas clases1 organismos inferiores1 silceos calcreos1 caen en lluvia incesante desde las aguas de la superficie y se mezclan con los innumerables seres que se acumulan1 viven y mueren en el fondo1 en muchedumbres que bastan para construir hiladas tan grandes como las de nuestras montaas4 ,por otra parte1 stas estn formadas con residuos del mismo gnero4 ,en un porvenir desconocido1 cuando los actuales abismos del ,ocano se extiendan como llanuras se yergan en cimas ante la luz del sol1 nuestros descendientes vern terrenos geolgicos semejantes los que hoy contemplamos1 y que quizs hayan desaparecido1 hechos aicos por las aguas fluviales4 ,durante la serie de las edades1 las hiladas de formaciones martimas lacustres que componen la mayor parte de nuestra montaa han llegado ocupar gran altura sobre el nivel del mar su posicin inclinada y contorneada en arrugas caprichosas4 ,ya hayan sido levantadas por una presin procedente de abajo1 ya se haya bajado el ,ocano consecuencia del enfriamiento y la contraccin de la tierra por otra causa1 y haya dejado de ese modo capas de aspern y de caliza en los antiguos fondos convertidos en continente1 el caso es que las hiladas all estn y podemos estudiar cmodamente los restos que muchas de ellas han sacado del mundo submarino4 ,estos restos son los fsiles1 despojos de plantas y animales conservados en la roca4 ,verdad es que las molculas que constituan el esqueleto animal vegetal de aquellos cuerpos han desaparecido1 as como los tejidos de la carne y las gotas de savia de sangre1 pero todo ha sido sustitudo por granos de piedra que han conservado la forma y hasta el color del ser destruido4 ,en el espesor de las piedras estn las conchas de los moluscos y discos1 bolas1 espinas1 cilindros y varillas silceos calcreos de las foraminferas y las diatomas que se encuentran en ms asombrosas muchedumbres2 pero tambin hay formas que sustituyen exactamente las carnes blandas de aquellos seres organizados2 vnse esqueletos de peces con sus aletas y sus escamas3 litros de insectos1 ramillas y hojas2 hasta huellas de pasos hay1 y en la dura roca que fu en otro tiempo arena incierta de las playas1 se encuentra la impresin de las gotas de lluvia y la red de los surcos trazados por las olas de la orilla4 ,los fsiles1 muy raros en ciertas rocas de formacin martima1 numerosos en cambio en otros1 y que constituyen casi toda la masa de los mrmoles y las cretas1 sirven para conocer la edad relativa de las hiladas que se han ido depositando durante la serie de los tiempos4 ,en efecto1 todas las capas fosilferas no han sido derribadas y mezcladas caprichosamente por las roturas y los desmoronamientos2 han conservado en su mayor parte su regular superposicin1 de modo que pueda observarse y recogerse los fsiles en su orden de aparicin4 ,donde las hiladas1 todava en su estado normal1 conservan la posicin que tenan en otro tiempo1 despus de haber sido depositadas por las aguas marinas lacustres1 la concha descubierta en la capa superior es ciertamente ms moderna que en las inferiores4 ,centenares y millares de aos1 representados por las innumerables molculas intermedias del aspern de la creta1 han separado ambas existencias4 ,si las mismas especies de plantas y de animales hubieran existido siempre en la tierra desde que estos organismos vivientes aparecieron por primera vez en la corteza enfriada de la tierra1 no se podra calcular la edad relativa de las capas terrestres separadas una de otra2 pero se han sucedido diferentes seres segn las edades1 sucedindose tambin por lo tanto en las hiladas superpuestas4 ,ciertas formas que vemos con gran abundancia en el seno de las rocas estratificadas ms antiguas1 van siendo ms raras en las de origen ms reciente1 y acaban por desaparecer absolutamente4 ,las especies nuevas que siguen las primeras tienen tambin1 como cada sr en particular1 su periodo de renacimiento1 de propagacin1 de decadencia y de muerte2 podra compararse cada especie de fsil vegetal animal gigantesco rbol1 cuyas races se hunden en los terrenos inferiores de formacin antigua1 y cuyo tronco se ramifica y se pierde en las capas altas de origen ms moderno4 ,los gelogos que en diversos pases del mundo pasan el tiempo examinando las rocas y estudindolas molcula por molcula para descubrir en ellas vestigios de seres que vivieron1 han podido reconocer 7gracias al orden de sucesin de los fsiles de todas especies7 en los restos encerrados la edad relativa de las diferentes hiladas de la tierra depositadas por las aguas4 ,en cuanto fueron bastante numerosas las observaciones comparadas1 lleg hasta ser fcil frecuentemente decir1 con slo ver un fsil1 qu poca de las edades terrestres pertenece la roca en que se encontr4 ,cualquier piedra caliza1 de esquisto de aspern ofrece clara huella de concha de planta8 ,pues basta veces con eso4 ,el naturalista1 sin temor equivocarse1 declara que la piedra que conserva esa impulsin pertenece tal cual serie de rocas y debe ser clasificada en tal cual poca de la historia del planeta4 ,estos fsiles reveladores que en forma de seres vivientes se agitaban hace millones de aos en el lgamo de los abismos ocenicos1 se encuentran hoy todas las alturas en las hiladas de las montaas4 ,se los ve en la mayor parte de las cimas pirenaicas2 forman alpes enteros2 se los encuentra en el ,cucaso y las cordilleras1 y si el hombre pudiera subir hasta las cumbres del ,himalaya1 tambin all los hallara4 ,hay ms2 estas capas fosilferas que pasan hoy de la zona media de las nubes1 alcanzaban en otro tiempo alturas ms considerables4 ,en muchos sitios1 en vertientes de montaas1 se comprueba que existen interrupciones frecuentes en las hiladas de rocas4 ,ac y all encuentra tal vez el gelogo en las caadas algunos trozos de estos terrenos1 pero las capas continuas no se reanudan hasta mucho ms lejos1 en la vertiente opuesta4 ,qu ha sido de los fragmentos intermedios8 ,existieron1 porque1 aun al quebrarlos1 la masa grantica que suba desde lo interior1 slo ha podido henderlos2 pero las hiladas hendidas continuaban sobre la resbaladiza cumbre4 ,,cap,,tulo ,,vi ,la destruccin de las cimas ,y1 sin embargo1 aquellas masas enormes1 montes apilados sobre montes1 han pasado como nubes barridas del cielo por el viento2 hiladas de tres1 cuatro y cinco kilmetros de espesor1 cuya existencia nos revela el corte geolgico de las rocas1 han desaparecido para entrar en el circuito de una nueva creacin4 ,verdad es que la montaa todava nos parece formidable y contemplamos con admiracin parecida al espanto sus soberbios picos que atraviesan las nubes en el aire glacial del espacio4 ,son tan altas estas pirmides nevadas1 que nos ocultan la mitad del cielo4 ,desde abajo1 sus precipicios1 que la mirada intenta en balde medir1 nos causan vrtigos4 ,y1 sin embargo1 todo ello no es ms que una ruina1 un simple residuo4 ,en otro tiempo1 las capas de caliza1 pizarra y aspern que se apoyan en la base de la montaa y se yerguen ac y acull en cimas secundarias1 se unan por encima del remate grantico en capas uniformes2 sumaban su espesor enorme la elevacin ya altsima del pico superior4 ,doble era la altura de la montaa2 llegaba entonces su vrtice aquella regin en que est tan enrarecida la atmsfera1 que ni aun puedo sostenerse en ella el ala del guila4 ,no es ya la mirada1 sino la imaginacin la que se espanta al pensar en lo que la montaa era entonces y en lo que le han robado nieves1 hielos1 lluvias y tormentas durante la serie de los tiempos4 ,qu infinita historia1 qu innumerables vicisitudes en la sucesin de las plantas1 de los animales y de los hombres1 desde que los montes cambiaron de forma y perdieron la mitad de su elevacin6 ,este prodigioso trabajo de escombrado no ha podido llevarse cabo sin dejar en muchos sitios rastros irrecusables4 ,los restos que han resbalado desde lo alto de las cimas con las nieves1 que han sido empujadas por el hielo1 triturados1 desmenuzados1 arrastrados en pedruscos1 guijarros y arenas por el agua1 no han vuelto todos al mar1 del cual haban salido en periodo anterior3 enormes montones quedan an en el espacio que separa las atrevidas pendientes de la montaa y las tierras bajas ribereas del ,ocano4 ,en esta zona intermedia donde las colinas se extienden en largas ondulaciones como las olas en el mar1 el suelo est enteramente compuesto de cantos rodados y piedras amontonadas4 ,todo eso son los restos de la montaa que las aguas han reducido fragmentos menudos1 transportndolos y vertindolos en enormes aluviones la salida de los grandes valles4 ,los torrentes bajados de las alturas revuelven su gusto las mesetas de residuos y hacen que sus taludes se desmoronen en el surco que han abierto4 ,en las pendientes del foso profundo donde serpentean las aguas1 se distinguen1 en aparente desorden1 las diversas rocas que han servido de materiales al gran edificio de la montaa4 ,ah estn los peascos de granito y los fragmentos de prfido2 all los esquistos de aguda arista medio hundidos en la arena2 ms all1 pedazos de cuarzo y aspern1 guijarros calizos1 trozos de mineral1 cristales achatados4 ,tambin hay fsiles de diferentes pocas1 y en los espacios en que las aguas se han arremolinado mucho tiempo1 se han parado esqueletos de animales flotantes4 ,all se han descubierto millares las osamentas del hiparin1 del uro1 del alce1 del rinoceronte1 del mastodonte1 del mamut y de otros grandes mamferos que recorran en lejanos tiempos nuestros campos1 y hoy han desaparecido1 dejando al hombre el imperio del mundo4 ,los torrentes que trajeron tales restos1 se los llevan pedazo por pedazo1 reducindolos polvo4 ,esqueletos y fsiles1 arcillas y arenas1 peascos de esquisto1 aspern y prfido1 todo se desmorona poco poco1 todo emprende el camino del mar2 el inmenso trabajo de denudacin que se verific con la gran montaa1 empieza de nuevo en menor proporcin con los montones de escombros4 ,ahuecados por el agua1 disminuyen gradualmente de altura1 se parten en colinas diferentes4 ,no obstante1 aun aminorada por el trabajo de los siglos1 derruida y arruinada1 la meseta que se extiende en la base de la montaa bastara para acrecentar en algunos millares de metros la cumbre superior1 si adquiriera nuevamente su primera posicin en las hiladas de rocas4 ,una antigua oracin de los indios dice3 ,lamiendo los montes es como ha formado los campos la roca celestial1 es decir1 la lluvia del cielo4 ,ante nuestros propios ojos contina el trabajo de denudacin de las rocas con asombrosa actividad4 ,hay montaas compuestas de materiales poco coherentes que vemos fundirse y disolverse1 digmoslo as4 ,abrense alfoces en las laderas del monte y brechas en medio de la cresta2 surcada por los aludes y por las aguas tempestuosa la gran masa1 antes una y solitaria1 se divide poco poco en dos cimas distintas1 que parecen alejarse una de otra medida que se ahonda ms el abismo que las separa4 ,especialmente en primavera1 cuando el suelo est empapado en las nieves fundentes1 los desmoronamientos1 los montones1 las erosiones alcanzan proporciones tales1 que toda la montaa parece que se derrumba y emprenda el camino de la llanura4 ,un da de calor hmedo y suave1 me haba metido en un alfoz de la montaa para ver otra vez las nieves antes de que se las llevaran las aguas primaverales4 ,seguan obstruyendo el fondo de la quebrada1 pero en muchos sitios estaban desconocidas porque las cubran restos negruzcos1 mezclados con lodo4 ,las rocas pizarrosas que dominaban el alfoz parecan convertidas en una especie de pasta y se derrumbaban en anchas hojas4 ,el negro fondo que se filtraba por las paredes del desfiladero se hunda con sordo chapoteo en la nieve medio lquida4 ,por todas partes vea cataratas de nieve sucia y de restos1 y me preguntaba con cierto espanto instintivo si1 hendindose las rocas como la misma nieve1 se iran unir por encima del valle en una sola masa viscosa1 derramndose lo lejos por el campo4 ,el torrente1 que columbraba yo en algunos sitios1 por los pozos en cuyos fondos se haban abismado las capas superiores de la nieve1 pereca transformado en un ro de tinta por los despojos que cubran sus aguas2 era aquello una enorme masa de fango en movimiento4 ,en lugar del sonido claro y alegre que solamos oir1 el torrente lanzaba continuo mujido1 el de los escombros que chocaban unos con otros y rodaban por su lecho4 ,en la primavera1 en la poca anual de la renovacin terrestre1 es cuando ve uno como se verifica esa prodigiosa labor destructora4 ,adems1 inmenso invisible trabajo se produce en la misma piedra4 ,todos los cambios causados por los meteoros no son ms que modificaciones exteriores2 las transformaciones ntimas que se verifican dentro de las molculas de la roca tienen1 por lo menos1 resultados de igual importancia4 ,mientras la montaa cambia sin cesar de apariencia por fuera1 toma interiormente una estructura nueva1 y las mismas hiladas modifican su composicin4 ,tomado en su conjunto1 el monte es un inmenso laboratorio natural1 donde trabajan todas las fuerzas fsicas y qumicas1 sirvindose para su tarea de un agente soberano que no est disposicin del hombre3 el tiempo4 ,por lo pronto1 el enorme peso de la montaa1 igual centenares de millares de toneladas1 gravita tan poderosamente sobre las rocas inferiores1 que da muchas de ellas aspecto bien distinto del que tuvieran al salir del mar4 ,poco poco1 bajo la formidable presin1 las pizarras y otras formaciones esquistosas se disponen en hojas4 ,durante los millares y millares de siglos que transcurren1 las molculas comprimidas se adelgazan en hojillas que pueden separarse fcilmente despus1 cuando tras alguna revolucin geolgica1 vuelve ser llevada la roca la superficie4 ,la accin del calor terrestre1 que hasta cierta distancia por lo menos1 crece con la profundidad1 contribuye tambin cambiar la estructura de las rocas4 ,as es como se convirtieron las calizas en mrmoles4 ,pero no slo se acercan1 se separan y se agrupan diversamente las molculas de las rocas1 segn las condiciones fsicas en que se encuentran durante el curso de los siglos1 sino que tambin cambia la composicin de las piedras en una carrera continua1 un viaje incesante de los cuerpos que mudan de sitio1 se mezclan y se persiguen4 ,el agua que penetra por todas las rendijas en el espesor de la montaa y la que sube en vapor desde los abismos profundos1 sirven de principal vehculo esos elementos que se atraen y se rechazan despus1 arrastrados por el gran torbellino de la vida geolgica4 ,un cristal echa otro cristal en las hendiduras de la montaa2 el hierro1 el cobre1 la plata y el oro sustituyen la arcilla la cal4 ,la roca mate adquiere el irisado de las muchas substancias que penetran en ella4 ,por el cambio de lugar del carbono1 del azufre y del fsforo1 convirtese la cal en marga1 dolomita y en espejuelo cristalino2 consecuencia de esas combinaciones la roca se hincha se encoge1 y lentas revoluciones se verifican en el seno de la montaa4 ,pronto la piedra1 comprimida en espacio harto estrecho1 levanta y separa las hiladas superiores1 hace caer enormes lienzos1 y con lentos esfuerzos1 cuyos resultados son iguales los de poderosa explosin1 agrupa de nueva manera las rocas de la montaa4 ,ora se contrae la piedra1 ora se hiende1 ya se abre en grutas1 ya en galeras1 ya se verifican grandes hundimientos1 modificando as la apariencia y exterioridad del monte4 ,a cada modificacin ntima en la composicin de la roca1 corresponde un cambio en el relieve4 ,la montaa reune en s todas las revoluciones geolgicas4 ,ha crecido durante millares de siglos1 ha decrecido1 durante igual tiempo1 y en sus hiladas se suceden sin trmino todos los fenmenos de crecimiento y decrecimiento1 de formacin y destruccin1 que se verifican en la tierra en proporcin mayor4 ,la historia de la montaa es la del planeta2 destruccin incesante1 inacabable renovacin4 ,cada roca resume un periodo geolgico4 ,en esa montaa de tan agraciado perfil1 que surge de la tierra con tan nobles actitudes1 creeramos ver la obra de un da1 tanto es la unidad del conjunto1 y tanto es lo que concurren los pormenores la armona general4 ,y sin embargo1 esta montaa ha sido esculpida durante un milln de siglos4 ,ah1 antiguo granito relata las viejsimas edades en que an no haba cubierto la escoria terrestre la fibra vegetal4 ,la egnesia que se form quizs en la poca en que an no haban nacido animales ni plantas1 nos dice que1 cuando el ,ocano la dej en sus orillas1 ya haban sido demolidas por las olas algunas montaas4 ,la placa de pizarra que conserva los huesos de un animal1 solamente una ligera huella1 nos cuenta la historia de las innumerables generaciones que se han sucedido sobre la tierra en la incesante batalla de la vida3 los rastros de huella nos hablan de aquellos bosques inmensos1 representados despus de su muerte por ligeras capas de carbn2 el acantilado calizo1 amontonamiento de animales revelados por el microscopio1 nos hace asistir al trabajo de las multitudes de organismos que pululaban en el fondo de los mares2 los residuos de todas clases nos recuerdan las aguas pluviales1 las nieves1 los ventisqueros1 los torrentes1 limpiando los montes como lo hacen hoy y cambiando de siglo en siglo el teatro de su actividad4 ,al pensar en todas esas revoluciones1 en esas transformaciones incesantes1 en esa serie continua de fenmenos que se producen en la montaa1 en el papel que representa en la vida general de la tierra y en la historia de la humanidad se comprende los primeros poetas que1 con la base del ,pamir del ,bolor1 contaron los mitos de donde se han derivado todos los restantes4 ,dcennos que la montaa es una creadora2 vierte en las llanuras las aguas fertilizadoras y les enva el lgamo alimenticio2 con la ayuda del sol1 da nacimiento plantas1 animales y hombres2 da flores al desierto y lo siembra de ciudades felices4 ,segn antigua leyenda helnica1 el que hizo surgir los montes y model la tierra fu ,eros1 el dios eternamente joven1 el primognito del caos1 la naturaleza renovada sin cesar1 el dios del amor eterno4 ,,cap,,tulo ,,vii ,los desprendimientos ,no se transforma nicamente la montaa en llanura por las erosiones que le hacen sufrir lluvias1 heladas1 nieves resbaladizas y aludes2 tambin considerables fragmentos se desgarran violentamente para hundirse de pronto4 ,es frecuente semejante catstrofe en las partes del monte donde los estratos1 enderezados inclinados1 estn muy separados unos de otros por materias de diferente naturaleza que el agua puede ablandar disolver4 ,si estas substancias intermedias llegan desaparecer1 las hiladas1 desprovistas de apoyo1 se derrumbarn en el valle tarde temprano4 ,al lado de los grandes tajos1 forman1 despus de cados estos restos1 un cerro1 un montecillo hasta una montaa secundaria4 ,una cima elevada1 la cual gustaba yo de trepar por su aislamiento y la altiva belleza de sus aristas1 me haba parecido siempre 7como la cumbre principal7 una roca independiente1 sujeta por sus profundos cimientos la tierra subyacente1 y no era1 sin embargo1 ms que un desprendimiento de la montaa vecina4 ,lo conoc un da en la posicin de las capas y en el aspecto de los planos de fractura visibles an en las dos paredes correspondientes4 ,la masa derrumbada que llevaba consigo aldeas1 campos1 bosques y pastos1 no haba hecho1 despus de la rotura1 ms que girar sobre su base y dar vuelta sobre si misma4 ,una de sus caras estaba hundida en el suelo1 y por el otro lado se haba desarraigado en parte4 ,al caer haba cerrado la salida de un valle1 y el torrente1 que en otro tiempo corra pacficamente por su fondo1 haba tenido que transformarse en lago para cegar la hoya en que estaba encerrado y de donde vuelve bajar hoy en corrientes y cascadas sucesivas4 ,sin duda ocurrieron estos cambios antes de estar habitado el pas1 porque la tradicin no ha conservado el acontecimiento4 ,el gelogo es quien cuenta al aldeano la historia de su propia montaa4 ,cuanto los desmoronamientos de menor importancia1 esas cadas de rocas que1 sin transformar aparentemente el aspecto de la comarca1 no dejan de destruir los pastos1 ni de aplastar los pueblos con sus habitantes1 no necesitan los montaeses que se los describan2 desgraciadamente1 hartas veces han presenciado tan terribles sucesos4 ,generalmente lo suelen conocer por anticipado4 ,el impulso interior de la montaa que trabaja1 hace vibrar incesantemente las piedras en toda la pared2 guijarros medio arrancados se separan primeramente y ruedan saltando lo largo de las pendientes2 masas de mayor peso1 arrastradas su vez1 siguen las piedras1 dibujando como ellas poderosas curvas en los espacios2 despus les toca lienzos enteros de roca2 todo lo que debe derrumbarse rompe los lazos que lo unan al sistema interior de la montaa1 y de pronto espantoso granizo de peascos cae sobre la llanura estremecida4 ,el estrpito es inenarrable2 parece la lucha de cien huracanes4 ,hasta en mitad del da1 los trozos de roca1 mezclados con polvo1 tierra vegetal y fragmentos de plantas1 obscurecen completamente el cielo4 ,y veces1 siniestros relmpagos producidos por peascos que dan unos contra otros1 brotan de la tiniebla4 ,despus de la tempestad1 cuando la montaa no desprende ya sobre la llanura rocas quebradas1 cuando la atmsfera ha aclarado otra vez1 los habitantes de los campos respetados se acercan contemplar el desastre4 ,casas y jardines1 cercados y pastos han desaparecido bajo el horroroso caos de piedras3 all duermen tambin el sueo eterno amigos y parientes4 ,unos montaeses me contaron que1 en su valle1 una aldea destruda dos veces por esos aludes de piedras1 ha sido edificada por tercera vez en el mismo sitio4 ,los habitantes habran querido huir de all y elegir ancho valle para su morada2 pero ningn pueblo vecino quiso acogerlos ni cederlos tierras2 han tenido que permanecer bajo la amenaza de las rocas suspendidas4 ,todas las noches algunas campanadas les recuerdan los pasados terrores y les advierten la suerte que quiz les cabr durante la noche4 ,muchas rocas desplomadas que se ven en medio de los campos tienen leyendas terribles2 otras hay cuya presa se les escap4 ,uno de esos enormes peascos1 inclinado1 y con la base arraigada por todas partes en el suelo1 se yergue junto al camino4 ,al admirar sus soberbias proporciones1 su potente masa1 la finura de su grano1 experimentaba yo cierto espanto4 ,una veredilla que se apartaba del camino1 iba derecha hasta el pie de una piedra formidable4 ,all cerca estaban amontonados restos de vajilla y de carbn2 la valla de un jardn se paraba bruscamente en la roca1 y acirates de legumbres1 medio invadidos por la hierba1 rodeaban un lado de la enorme masa4 ,quin haba escogido tan caprichoso lugar para establecer all un jardn y para abandonarlo luego8 ,poco poco fu comprendindolo4 ,el sendero1 la pila de carbn1 el jardn haban pertenecido una casuca aplastada entonces bajo la roca4 ,supe ms tarde que durante la noche del derrumbamiento dorma un hombre solo en aquella casa2 despertle sobresaltadamente el estrpito del peasco1 bajando de punta en punta por la montaa1 y sali escapado por la ventana para buscar abrigo detrs del ribazo del torrente2 apenas haba dejado su habitacin1 cuando el enorme proyectil se desplomaba sobre la cabaa y la hunda algunos metros en el terreno1 bajo su peso4 ,desde su afortunada fuga1 reconstruy el hombre su choza1 cobijndola confiadamente en la base de otra roca desprendida del muro formidable4 ,en ms de un valle hay hacinamientos de piedras1 las cuales forman desfiladeros por donde difcilmente se abren paso senderos y torrentes4 ,nada ms curioso que el desorden de esas masas mezcladas en laberinto sin fin4 ,arriba1 en la ladera del monte1 se conoce todava1 por el color y forma de las rocas1 el lugar donde se produjo el desprendimiento2 pero resulta inexplicable que un espacio de tan corta dimensin aparente haya podido vomitar en el valle semejante diluvio de piedras4 ,en medio de esos caprichosos y formidables peascos1 al viajero se le antoja aquello un mundo extrao1 en nada semejante al planeta que conocemos1 la superficie lisa regularmente sinuosa4 ,alzanse aqu y all rocas semejantes fantsticos monumentos1 que figuran torres1 obeliscos1 prticos almenados1 fustes de columnas1 tumbas erigidas derribadas4 ,puentes de una sola pieza ocultan el torrente2 vnse abismarse y desaparecer las aguas bajo el enorme arco y hasta su ruido deja de oirse4 ,entre los monstruosos edificios aparecen formas gigantescas1 como las de los animales fsiles1 cuyas osamentas dislocadas se hallan algunas veces en las capas terrestres4 ,megaterios1 mastodontes1 tortugas gigantescas1 cocodrilos alados1 todos esos seres quimricos se hacinan en el caos espantoso4 ,hay millares de piedras amontonadas en el desfiladero1 y cualquiera de ellas podra servir de cantera y bastar para la construccin de pueblos enteros4 ,esos conjuntos caticos1 que miro con tanta admiracin1 y en cuya entraa penetro no sin titubear1 son poca cosa comparados con algunas montaas derrumbadas1 cuyos restos cubren distritos de gran extensin4 ,hay masas montaosas cuyos vrtices se componen de compacta y pesada roca que descansan sobre capas fciles de desmenuzar por las aguas4 ,en semejantes masas1 las cadas de piedras son un fenmeno normal1 como los aludes y la lluvia1 y siempre debe mirarse la cima por si se prepara el desprendimiento4 ,en una regin no muy lejana1 llamada el pas de las ruinas1 hay dos montaas que1 segn cuentan los habitantes1 combatieron en otro tiempo una contra otra4 ,ambos gigantes de piedra1 animados por un soplo vital1 se armaron con sus propias rocas para destrozarse y demolerse mutuamente4 ,no lo consiguieron1 porque an siguen en pie1 pero es fcil de imaginar el prodigioso hacinamiento de peas que1 desde aquel combate1 cubren lo lejos las llanuras4 ,a veces el hombre1 pesar de su debilidad1 ha querido imitar la montaa1 con el nico fin de aplastar al prjimo4 ,especialmente en los desfiladeros1 en los sitios en que al estrecho alfoz dominan tajos escarpados1 era donde se reunan los montaeses para hacer rodar los peascos sobre las cabezas de sus enemigos4 ,de esa manera1 ocultos los vascongados detrs de las malezas en las pendientes de las montaas de ,altabiscar1 esperaban al ejrcito francs del paladn ,roldn1 que deba penetrar en el estrecho paso de ,roncesvalles4 ,cuando las columnas de soldados extranjeros1 semejantes larga serpiente que se escurre por una rendija1 llenaron el desfiladero1 oyse un grito y desplomse un diluvio de peascos sobre la muchedumbre que pasaba por debajo4 ,el arroyo del valle se aument con la sangre que sala de las aplastadas carnes1 como el vino del lagar1 y arrastr humanos cuerpos y miembros triturados como arrastraba los guijarros en tiempo de tormenta4 ,perecieron todos los guerreros francos1 confundidos unos con otros en sangrienta masa4 ,todava se ensea al pie del ,altabiscar el sitio en que muri el paladn ,roldn con sus compaeros1 pero las piedras que aplastaron su ejrcito tiempo ha que estn cubiertas bajo una alfombra de brezos y de juncos4 ,el resultado de nuestra diminuta labor humana1 es poca cosa comparado con los desprendimientos naturales producidos por la accin de los meteoros consecuencia del impulso interior del monte4 ,aun pasados largos siglos1 los grandes aludes de piedras ofrecen tan revuelto aspecto1 que dejan en el espritu una impresin de horror y de espanto4 ,pero cuando la naturaleza ha acabado por separar el desastre1 los sitios ms agradables de la montaa son precisamente aquellos en que lo escarpado se ha sacudido para llenar de rocas su base4 ,durante el curso de los siglos trabajaron las aguas1 llevando arcilla y leve arena para reconstituir su cauce y formar en las cercanas una capa de tierra vegetal2 los torrentes han limpiado poco poco su lecho1 royendo separando las piedras que les molestaban2 el monstruoso pavimento formado por las rocas ms pequeas se ha cubierto de hierbas1 convirtindose en pasto montuoso1 erizado de puntas2 los grandes peascos se han vestido de musgo y se agrupan ac y all en pintorescos collados2 grupos de rboles crecen al lado de cada reborde roquizo y siembran de encantadoras manchas de verdura el grato paisaje4 ,como el rostro del hombre1 cambia de expresin la faz de la naturaleza2 la mueca ha sucedido la sonrisa4 ,,cap,,tulo ,,viii ,las nubes ,comparada con el tamao del globo1 la montaa1 por alta que parezca1 es una simple arruga1 menos gruesa en proporcin1 que una verruga en el cuerpo de un elefante3 es un punto1 un grano de arena4 ,y sin embargo1 ese relieve1 tan mnimo en relacin con el gran planeta1 baa sus laderas y su crestera en regiones areas muy distintas de las que en la llanura sirven de residencia los pueblos4 ,el peatn que en el transcurso de algunas horas sube desde la base del monte hasta las peas de la cima1 hace en realidad un viaje ms grande1 ms fecundo en contrastes que si empleara aos en dar la vuelta al mundo1 travs de los mares y de las regiones bajas de los continentes4 ,gravita el aire en pesada masa sobre el ,ocano y las comarcas que tienen poca altura sobre el nivel del mar1 y en las alturas se enrarece y adquiere cada vez mayor ligereza4 ,centenares y millares de montes elevan en la tierra sus cumbres una atmsfera cuyas molculas estn dos veces ms separadas que las del aire en llanuras inferiores4 ,cambian all arriba los fenmenos de la luz1 del calor1 del clima y de la vegetacin2 el aire ms enrarecido deja pasar ms fcilmente los rayos calricos1 ya desciendan del sol1 ya suban desde la tierra4 ,cuando brilla el astro en su cielo claro1 elvase rpidamente la temperatura en las pendientes superiores4 ,pero en cuanto desaparecen1 se enfra en seguida la montaa2 pierde velozmente con la radiacin el calor que haba recibido4 ,por eso reina el fri casi siempre en las alturas2 en nuestras montaas1 hace por trmino medio un grado ms de fri por cada espacio vertical de doscientos metros4 ,a los que habitamos en ciudades1 estamos condenados sucia atmsfera1 recibimos en los pulmones aire ponzooso1 respirado ya por otros muchos pechos1 lo que ms nos asombra y nos regocija1 cuando recorremos las altas cimas1 es la maravillosa pureza del aire4 ,respiramos alegremente1 bebemos el hlito que pasa1 nos embriagamos con l4 ,nos parece la ambrosa de la cual hablan las mitologas antiguas4 ,extindese nuestros pies1 en la llanura1 all lejos1 muy lejos1 un espacio brumoso y sucio donde nada puede distinguir la mirada3 aquella es la gran ciudad4 ,y pensamos con repugnancia en los aos que hemos tenido que vivir bajo aquella nube de humo1 de polvo y de alientos impuros4 ,qu contraste entre esa apariencia de la llanura y el aspecto de la montaa1 cuando su cumbre est libre de vapores1 y podemos contemplarla en lontananza travs de la pesada atmsfera que gravita sobre las tierras bajas6 ,hermoso es el espectculo1 sobre todo cuando la lluvia ha arrojado al suelo el polvo flotante y el aire est1 digmoslo as1 rejuvenecido4 ,el perfil de rocas y nieves resalta con limpidez en el cielo azul2 pesar de la distancia enorme1 el monte1 azulado tambin como las profundidades areas1 se dibuja con todos sus relieves de aristas y promontorios2 distinguimos los valles1 las quebradas1 los precipicios2 veces1 al ver un punto negro que se mueve lentamente en la nieve1 hasta podemos1 con auxilio de un catalejo1 conocer un amigo que trepa la cima4 ,despus del ocaso1 la pirmide aparece con una belleza esplndida y pursima un tiempo4 ,el resto de la tierra est en la sombra1 el crepsculo gris vela los horizontes del llano2 la tiniebla ennegrece ya la entrada de los alfoces1 pero arriba todo es alegra y luz2 las nieves1 contempladas por el sol1 reflejan todava sus sonrosados rayos2 deslumbran1 y parece tanto ms viva la claridad cuanto que sube poco poco la sombra1 invadiendo sucesivamente las pendientes1 cubrindolas como con un pao negro4 ,finalmente1 slo el vrtice es bastante alto para ver el sol1 dominando la curva de la tierra2 se ilumina como con una chispa3 parece uno de esos prodigiosos diamantes que1 segn las leyendas del ,indostn1 fulguraban en la cumbre de las montaas divinas4 ,sbitamente desapareci la llama2 desvanecise en el espacio4 ,pero no dejis de mirar2 al reflejo del sol sucede el de los purpreos vapores del horizonte4 ,ilumnase de nuevo la montaa1 pero con ms suave brillar4 ,parece que no existe la roca dura bajo su vestidura de rayos3 slo queda un espejismo2 una luz area3 parece que el soberbio monte se desprendi de la tierra y flota en la pureza del cielo4 ,as contribuye el enrarecimiento del aire en las altas regiones la belleza de las cimas1 impidiendo la suciedad de la atmsfera baja llegar hasta las cumbres1 pero tambin obliga los invisibles vapores salidos del mar y las llanuras condensarse y engancharse como nubes en las laderas de la montaa4 ,generalmente1 el vapor de agua suspendido en las capas inferiores del aire no se encuentra en cantidad bastante considerable para convertirse en nube y caer trocada en lluvia3 la atmsfera en que flota la sostiene en estado de gas invisible4 ,pero en cuanto la capa de aire suba al cielo1 llevando consigo el vapor1 se enfriar gradualmente1 y pronto se revelar el agua1 condensada en molculas distintas4 ,parece al principio nubecilla casi imperceptible1 un copo blanco en el cielo azul1 pero luego este copo se aaden otros1 y constituyen un velo cuyos desgarrones permiten la mirada que penetre en las profundidades del espacio1 y por fin se presentan como espesa masa1 arrollndose en cilindros hacinndose en pirmides4 ,algunas de estas nubes se yerguen en el horizonte bajo la forma de verdaderas montaas4 ,sus crestas y sus cpulas1 sus nieves y sus hielos resplandecientes1 sus sombros barrancos1 sus precipicios dibujan todo su relieve con perfecta limpieza4 ,lo que hay es que los montes de vapor son flotantes y fugitivos2 formlos una corriente de aire1 y otra corriente puede destrozarlos y disolverlos4 ,apenas duran algunas horas1 cuando los montes de piedra duran millones de aos2 pero en realidad la diferencia no es grande4 ,con relacin la vida del globo1 nubes y montaas son fenmenos de un da4 ,minutos y siglos se confunden1 cuando se han sumergido en el abismo de los tiempos4 ,las nubes gustan de amontonarse alrededor de las rocas que se alzan al descubierto3 unas las atrae hacia la roca una electricidad contraria la suya2 otras1 impulsadas en el espacio por el viento1 van chocar contra la pendiente del monte1 barrera enorme colocada como para impedirles el paso2 otras1 invisibles en el aire tibio1 aparecen al contacto de la piedra fra de la nieve4 ,la montaa condensa el vapor y lo exprime del aire4 ,muchas veces1 contemplando un pico un promontorio saliente1 he visto las nubecillas nacientes hacinarse en torno la helada punta4 ,elvase una humareda semejante la que brota de un crter2 pronto envuelve todos los salientes y el monte acaba por coronarse con un turbante d nubes tejido por l mismo en el aire transparente4 ,parece que invisibles manos trabajan en la formacin de las tempestades y en la cada de las lluvias4 ,cuando los habitantes del llano ven la montaa desaparecer bajo un montn de nubes1 presumen1 al observar el tocado del gigante1 la fiesta que se les prepara4 ,cuando chocan en el vrtice dos corrientes de aire1 ardiente una y fra otra1 la nube sbitamente formada se endereza y se arremolina en el cielo3 la montaa es un volcn1 y el vapor se escapa incesantemente de ella con una especie de furor para ir replegarse en la lontananza celeste1 formando inmensa curva4 ,nubes desprendidas se esparcen libremente por el espacio1 se juntan1 se desgarran se deshilachan en el viento1 se ensanchan y vuelan suben hasta la atmsfera superior1 muy por encima de las ms elevadas cumbres terrestres4 ,la diversidad de sus formas es mucho mayor que la de las nubes que cien los picos de la montaa1 pesar de que stos presentan asimismo gran movilidad en sus aspectos4 ,ora son nubes aisladas las que la corriente de aire fro hace cambiar de sitio2 y entonces se las ve serpentear por los barrancos andar lo largo de las aristas desgarrndose en las rocas agudas2 ora son nubes grandes que tapan de una vez toda una pendiente1 mientras travs de su masa espesa que aumenta disminuye1 viaja se rompe1 se ve de cuando en cuando una cima conocida1 tanto ms soberbia en apariencia1 cuanto que parece vivir y moverse entre los vapores giratorios4 ,otras veces1 las brumas areas1 superpuestas y de diferente temperatura1 aparecen perfectamente horizontales y distintas1 como estratos geolgicos1 y dan anloga forma los nubarrones que nacen de ellas1 disponindolas en fajas regulares y paralelas que ocultan bosques y pastos1 nieves y rocas1 la velan medias1 como una gasa transparente4 ,otras veces1 la pesada masa de las nubes borra las cimas1 las pendientes superiores1 toda la alta montaa1 como si el cielo ceniciento obscuro descendiera hasta la tierra3 el monte se aleja y se aproxima segn el juego de los vapores que se adelgazan y se espesan4 ,de pronto1 todo desaparece desde la base hasta el vrtice2 la montaa se ha perdido enteramente entre las brumas1 despus baja la tormenta desde las cimas1 fustiga aquel mar de pesados vapores y aparece de nuevo el gigante1 negro y triste1 entre el vuelo eterno de las nubes4 ,,cap,,tulo ,,ix ,la niebla y la tormenta ,nos encontramos como en un mundo nuevo1 temible y fantstico un tiempo1 cuando recorremos la montaa entre la niebla4 ,hasta subiendo un sendero trillado1 de fcil pendiente1 experimentamos cierto miedo al contemplar las formas que nos rodean1 cuyo incierto perfil parece oscilar en la bruma1 que se va espesando y aclarando alternativamente4 ,hay que tener mucha intimidad con la naturaleza para no sentir inquietud al verse cautivo de la niebla2 el objeto ms chico adquiere proporciones inmensas1 infinitas4 ,algo vago y obscuro parece venir nuestro encuentro para apoderarse de nosotros4 ,parece una rama y hasta un rbol lo que no es ms que un tallo de hierba4 ,creemos que un crculo de cuerdas nos cierra el camino1 y luego es una msera tela de araa4 ,un da que la niebla tena poco espesor1 me detuve lleno de admiracin ante un rbol gigantesco1 que se retorca los brazos como un atleta en lo mas alto de un promontorio4 ,nunca haba yo tenido el gusto de ver rbol ms fuerte y mejor colocado para luchar heroicamente con la borrasca3 largo tiempo lo estuve contemplando1 pero poco poco lo v acercarse m y achicarse al propio tiempo4 ,cuando el sol vencedor disip la niebla1 el soberbio tronco qued reducido dbil arbolillo nacido en una cercana hendidura de roca4 ,el viajero perdido1 descarriado entro la niebla1 en medio de precipicios y torrentes1 se encuentra en situacin realmente terrible2 acchanle por todas partes el peligro y la muerte4 ,tiene que andar1 y andar de prisa1 para alcanzar lo antes posible el terreno llano del valle las pendientes fciles de los montes y encontrar algn camino de salvacin2 pero en la vaguedad de las cosas nada puede servir de indicio y todo parece un obstculo4 ,a la derecha huye la tierra3 se cree estar al borde de un abismo2 la izquierda se yergue un peasco3 su pared parece inaccesible4 ,para apartarse del precipicio1 se intenta escalar la abrupta roca1 se pone el pie en una aspereza de la piedra y se sube de reborde en reborde4 ,pronto se est como suspendido entre el cielo y la tierra4 ,por fin1 se alcanza la arista2 pero detrs de la primera roca se endereza otra de perfil movedizo1 indeciso4 ,los rboles y las malezas que crecen en las fragosidades apuntan en las ramas travs de la niebla de un modo amenazador2 veces1 slo vemos serpentear una masa negruzca en la sombra cenicienta1 y es una rama cuyo tronco permanece invisible4 ,nos baa el rostro una tenue lluvia3 matas de hierba y malezas son otros tantos depsitos de agua helada que nos mojan como si atravesramos un lago4 ,entumcense nuestros miembros3 nuestro paso pierde la seguridad2 estamos expuestos resbalar en la hierba en la roca hmeda y caer en l precipicio4 ,terribles rumores suben de lo hondo y parecen predecirnos mala suerte3 oimos la cada de las piedras que se desmoronan1 el ruido de las ramas cargadas de lluvia que rechinan en el tronco1 el sordo trueno de la cascada1 y el chapoteo de las aguas del lago contra la orilla4 ,vemos la niebla con espanto cargarse con la sombra del crepsculo y pensamos en la terrible alternativa de morir de fri despeados4 ,en muchos climas1 la impresin de asombro y hasta de horror que dejan las montaas en el espritu1 proviene de casi siempre1 estar rodeadas de nieblas4 ,hay montaa en ,escocia ,noruega que parece formidable1 aunque sea en realidad menos alta que otras muchas cimas terrestres4 ,se las ve con frecuencia veladas por vapores1 revelarse en parte1 volverse ocultar1 como si viajaran por el seno de la nube1 alejarse aparentemente para acercarse de pronto1 achicarse cuando el sol ilumina con limpieza sus contornos1 crecer despus cuando stos se cargan de nieblas4 ,todos esos aspectos variables1 esas lentas rpidas transfiguraciones de la montaa1 la hacen asemejarse vagamente un gigante prodigioso que meneara la cabeza por encima de las nubes4 ,bien diferentes son las inmutables cimas de fijos perfiles que baa la luz pura del cielo de ,egipto1 de estas montaas cantadas por los poemas de ,ossin4 ,estas nos miran2 sonren unas veces1 amenazan otras1 pero viven nuestra vida1 sienten con nosotros1 por lo menos as se cree1 y el poeta que las canta les da alma humana4 ,hermosa por los vapores que la rodean1 cuando se la ve desde abajo travs de una atmsfera pura1 no lo es menos la montaa para quien la mira desde lo alto1 sobre todo por la maana1 cuando la misma cima resalta en el cielo1 mientras envuelve su base un mar de nubes1 que es un verdadero ,ocano extendido por todas partes hasta donde alcanza la vista4 ,las olas blancas de la niebla ruedan por la superficie de aquel mar1 no con la regularidad de las lquidas1 sino con majestuoso desorden en que se pierde la mirada4 ,aqu se las ve hervir1 hincharse en trombas de humo y desparramarse despus en copos como la nieve y desaparecer en el espacio2 all se abren como valles llenos de sombras4 ,acull hay continuo remolino1 movimiento de olas que se persiguen y se alcanzan en caprichosos crculos4 ,a veces es bastante lisa la faja de vapores2 el nivel de las ondas de bruma se sostiene altura casi uniforme en todo el contorno de rocas que sobresalen como promontorios1 y en muchos sitios cimas de colinas aisladas se yerguen encima de la niebla como islas escollos4 ,en otras ocasiones1 el ,ocano brumoso se reparte en mares distintos y deja ver por sus desgarraduras el fondo de los valles como un mundo inferior que nada tiene de la suave serenidad de las cimas4 ,el sol ilumina oblicuamente todas las volutas de bruma que se elevan en aquel mar3 los matices dorados1 purpurinos y sonrosados que se mezclan con el blanco puro1 varan hasta lo infinito la apariencia de la niebla flotante4 ,proyctase lo lejos sobre los vapores la sombra de los montes y vara incesantemente con la marcha del sol4 ,el espectador observa con asombro su propia sombra reproducida en el lago de vapor1 algunas veces con gigantescas proporciones4 ,parcele ver un monstruo espectoral1 al cual hace mover su gusto1 inclinndose1 andando1 moviendo los brazos4 ,ciertas montaas que se yerguen en el seno del mar azul de los vientos alseos estn casi siempre rodeadas1 hacia la mitad de su altura1 de una faja de niebla que oculta casi siempre al viajero1 que lleg la cima1 la vista de la llanura cerlea2 pero alrededor de la cima cuyas cercanas recorro1 las nieblas suben y bajan1 cambian1 se disuelven al azar1 sin que sus fenmenos sean constantes4 ,despus de horas das de obscuridad1 acaba el sol por perforar la masa brumosa1 la desgarra1 dispersa sus jirones1 los evapora en el aire y pronto se ilumina de nuevo bajo la luz vivificante la tierra de abajo que estaba privada de la suave claridad4 ,pero tambin sucede que se espesan y se acumulan las nieblas en nubes apretadas y arremolinadas3 se atraen y se rechazan2 amontnase electricidad en los vapores acrecentados2 estalla la tormenta y el mundo inferior se pierde bajo el tumulto tempestuoso4 ,ya desencadenada1 no siempre sube la tormenta escalar las alturas que la dominan3 permanece frecuentemente en las zonas bajas de la atmsfera en que se form1 y el espectador tranquilamente sentado en la hierba seca de los altos prados iluminados puede ver sus plantas las nubes contrarias batallar enfurecidas4 ,cuadro tan magnfico como terrible6 ,lvida claridad exhalan las hirvientes masas2 reflejos cobrizos1 matices violados dan al hacinamiento de nubes el aspecto de un horno inmenso de metal en fusin2 parece que se ha abierto la tierra1 dejando brotar de su seno un ,ocano de lavas4 ,los relmpagos que brotan en las profundidades del caos1 vibran como serpientes de fuego4 ,la rasgadura del aire1 repercutida por los ecos de la montaa1 se prolonga en inacabables tableteos4 ,todas las rocas parecen lanzar su trueno un tiempo4 ,oyese al mismo tiempo un murmullo sordo que sube de los campos inferiores travs de las nubes arremolinadas2 es el ruido de la lluvia del granizo1 el estrpito de los rboles que se rompen1 de las rocas que se hienden1 de los aludes de piedra que se desploman1 de los torrentes que se hinchan y mugen1 destruyendo los ribazos1 pero todos esos estruendos diversos se confunden al subir hacia la serena montaa4 ,all arriba no llega ms que una queja1 un gemido que asciende desde la llanura donde viven los hombres4 ,un da que1 sentado en una tranquila cima1 con hermoso cielo1 vea yo una tormenta que se agitaba con furor en la base de la montaa1 no pude resistir al llamamiento que pareca dirigirseme desde el mundo de los humanos4 ,baj para penetrar en la masa negra de los vapores giratorios2 me met 7digmoslo as7 en medio de los rayos1 bajo la sucesin de los relmpagos1 entre los torbellinos de granizo y de lluvia4 ,bajando por una vereda convertida en arroyo1 saltaba de piedra en piedra4 ,exaltado por el furor de los elementos1 por el estampido del trueno1 por el correr de las aguas1 por el mugir de los rboles sacudidos1 corra con alegra frentica4 ,cuando recobr la calma y encontr lumbre1 pan1 vestido seco1 todas las dulzuras de la buena hospitalidad montaesa1 casi echaba de menos la poderosa voluptuosidad que acababa de disfrutar all fuera4 ,me pareca que arriba1 entre la lluvia y el viento1 habla yo formado parte de la borrasca1 reuniendo durante algunas horas mi consciente individualidad los ciegos elementos4 ,,cap,,tulo ,x ,las nieves ,blanco1 brillante1 nevado1 tal es el significado primitivo de casi todos los nombres dados las altas montaas por los pueblos que en su base se sucedieron4 ,alzando los ojos hacia las cumbres ven por encima de las nubes la centelleante blancura de nieves y de hielos1 y su admiracin es tanto ms grande1 cuanto que los campos inferiores presentan1 por el tono uniforme y obscuro de los terrenos1 extrao contraste con los picos blancos4 ,en lo ms riguroso del esto1 cuando se alza polvo ardiente de los caminos y el viajero fatigado se para la sombra1 es cuando gusta mirar hacia las heladas masas1 que los rayos solares hacen resplandecer como placas argentinas4 ,de noche1 un suave reflejo1 como el de un mundo lejano1 revela las altas nieves de la montaa4 ,las pendientes medias1 los promontorios inferiores estn cubiertos con frecuencia de capas nevadas4 ,ya hacia el fin del verano1 cuando los torrentes han arrastrado las llanuras el agua de los aludes fundidos1 y los rboles han soltado el peso de la nieve que hacia doblarse sus ramas1 y las mismas matas1 calentando el espacio que las rodea1 han conseguido deshacer los copos de nieve que las rodeaban1 sbito enfriamiento de la atmsfera convierte en nieve los vapores de la montaa4 ,la vspera1 las estribaciones de los montes y los pastos alpestres estaban completamente libres de escarcha2 bien se distingua el color pardo amarillento en las desnudas rocas1 del verde en bosques y prados y del rojo en los brezos4 ,por la maana1 al despertar1 el blanco manto nevado ha cubierto hasta los promontorios salientes4 ,sin embargo1 ese vestido nveo de que hablan los poetas1 est agujereado y desgarrado por mil partes4 ,los salientes de la montaa atraviesan esa envoltura1 y los matices sombros de las rocas1 contrastando con la blancura de la nieve1 acusan con ms claridad los relieves de las fragosidades4 ,en las hondonadas profundas se han acumulado los copos en gruesas capas2 en las pendientes rpidas bordan ligeramente las hendiduras como tenue velo de encaje2 en los abruptos tajos slo aparecen de cuando en cuando1 como manchas brillantes4 ,cada arruga de la montaa puede reconocerse desde lejos en su verdadera forma por la esplndida corriente de nieve que la ocupa2 cada roca saliente revela sus protuberancias en las capas nevadas de distinto espesor1 que alternan con la roca desnuda4 ,donde la pea est formada por estratos regulares1 la nieve dibuja limpiamente las lneas de separacin4 ,se posa sobre las cornisas y cae por las paredes de los derrumbaderos4 ,a travs de toda clase de fragosidades salientes y entrantes se ve alargarse con asombrosa regularidad la lnea de las hiladas por espacio de muchas leguas3 parecen haber sido superpuestas por manos de un arquitecto gigantesco4 ,sin embargo1 estas pasajeras nieves de esto que envuelven manera de velo la montaa1 y que en lugar de ocultar las formas de stas1 las dibujan con todas sus particularidades1 son una coquetera de la naturaleza4 ,pronto desaparecen de las colinas inferiores y de los montes avanzados3 cada da acortan sus lmites hacia arriba los rayos solares4 ,en los das hermosos pueden seguirse de hora en hora1 con la mirada1 los progresos de la fusin4 ,cada quebrada de las que recortan hasta la mitad de la altura las laderas de la montaa1 nos muestra una vertiente libre ya de nieves 7la que ilumina libremente el sol de medioda71 y otra de resplandeciente blancura 7la que mira al horizonte septentrional74 ,despus esta misma vertiente descubre sus cspedes y sus rocas2 de la cada estival de las nieves no queda ms que un corto nmero de charcos1 cada vez ms chicos1 huella de los aludes en miniatura que llenaron los huecos de los alfoces4 ,estos aguazales se mezclan con tierra y guijarros y el arroyo que pasa se va llevando gota gota sus manchados residuos4 ,encanta ver esas nieves de algunos das4 ,gusta seguir con la mirada su variable decoracin1 apenas aparecen1 cuando se deshacen4 ,para contemplar la nieve con su verdadera apariencia y comprender su trabajo como agente de la naturaleza1 hay que verlo en invierno1 en la ruda estacin del fro4 ,entonces todo lo cubren enormes capas de agua cristalizada en agujas y en carmbanos2 la montaa1 sus estribaciones y las colinas de su falda no se presentan bajo su forma real4 ,la espesa masa que las tapa vara su relieve y le da nuevos contornos4 ,en lugar de aparecer saliente1 dentada1 con truncadas puntas1 desenvuelve la pendiente del monte con ondulaciones encantadoras1 con curvas de dibujo atrevido1 pero sinuoso siempre4 ,as como el agua1 por la influencia de la gravedad equilibra su nivel para extenderse en superficie horizontal1 la nieve1 obedeciendo leyes propias1 se dispone en capas redondeadas4 ,el viento1 que la trae en remolinos1 primero le hace llenar los huecos1 despus suavizar todos los ngulos1 desplegar sus curvas en los relieves2 la montaa spera1 puntiaguda1 salvaje1 sucede otra de perfiles suaves y puros1 de majestuosas curvas4 ,pero pesar de la suave pureza de sus lneas1 no pierde su formidable apariencia el gigante4 ,yrguense rocas perpendiculares y fragosas1 en las cuales no ha podido sostenerse la nieve1 sobre inmensas pendientes de blancura deslumbradora1 y el contraste hace parecer negras las paredes4 ,nos sobrecoje el espanto al contemplar esas murallas prodigiosas que se recostan en la nieve como acantilados de carbn en la arillo de un ,ocano polar4 ,en esta transformacin1 cambia ms el aspecto de las llanuras que el de las protuberancias de la montaa4 ,al desplomarse por todas partes las nieves han cegado las cavidades1 han nivelado los huecos1 han borrado las quebraduras secundarias del terreno4 ,cubiertos estn torrentes y cascadas2 todo descansa1 helado1 bajo aquel inmenso sudario4 ,hasta los lagos quedaron sepultados3 el hielo de su superficie tiene encima enormes capas de nieve1 y veces no se sabe encontrar el sitio de sus cuencas4 ,si acaso1 alguna hendidura permite ver en el fondo de un abismo la superficie del lago1 tranquila1 negra1 sin su reflejo3 parece un pozo1 una sima sin fondo4 ,por bajo de las grandes cumbres y de los crculos superiores1 donde se amontona la nieve en capas altas como casas1 se ven medias los bosques de abetos4 ,en cada una de las ramas extendidas tiene cada rbol el peso de nieve que puede resistir sin romperse2 los ramajes entretejidos forman juntos bvedas1 en las cuales se agrupan masas de nieve en cpulas desiguales3 nicamente algunas ramas rebeldes se escapan de la prisin de hielo y apuntan al cielo con sus flechas de color verde obscuro1 casi negro1 que sostienen en los extremos pesada carga nvea4 ,cuando sopla el viento sobre esas ramas1 caen con ruido metlico trozos de nieve helada4 ,un movimiento vibratorio general agita el bosque oculto y el brillante techo que lo cubre4 ,a veces hay una rotura1 desprndese un alud en lo interior y aparece un precipicio1 que continuar abierto hasta que lo oculte otra borrasca con un puente de hielo4 ,a grandes peligros se expondra el viajero que se extraviase en invierno en ese bosque1 que recorre tan cmodamente en invierno1 en verano1 pisando hierba1 la sombra de poderosos rboles4 ,expondrase cada paso caer en el abismo1 ahogado bajo un derrumbamiento de nieve4 ,abajo1 en el valle1 parecen ms difciles de distinguir las casas del pueblo que los bosques y grupos de rboles4 ,enteramente cubiertos de nieve que hace estallar la armazn1 confndense los techos con los cercanos campos nevados4 ,ligera y azul humareda es la nica seal de que viven y trabajan hombres bajo el sudario blanco4 ,algunas tapias1 un campanario resaltan en la monotona del fondo4 ,adems1 en esos sitios no se deja en paz la nieve como lejos de las habitaciones humanas3 el viento1 girando en torno de las casas1 ha levantado un lado montones de nieve y la ha barrido al lado contrario4 ,cierto desorden en la naturaleza indica la proximidad del hombre4 ,pero ah1 como en todas partes1 reina el silencio2 raro es el rumor que lo turba1 en el valle y en los montes4 ,de todos modos1 es necesario que el hombre y los dems habitantes de las montaas salgan alguna vez de su albergue y turben el gran reposo de la naturaleza4 ,unicamente la marmota1 oculta en su agujero1 bajo el espesor de la nieve puede dormir durante los largos meses de invierno y esperar1 en su estado de muerte aparente1 que la primavera devuelva la libertad los arroyos1 la hierba y las flores4 ,menos feliz la gamuza1 quien arroja la nieve de las altas cimas1 tiene que andar errante junto los bosques1 buscar su refugio entre los apretados rboles1 royndoles corteza y hojas4 ,el hombre por su parte1 tiene que dejar su morada para el cambio de productos1 compra de provisiones satisfaccin de compromisos con familia y amigos4 ,entonces hay que limpiar los montones de nieve que se han acumulado delante de la puerta y abrirse penosamente camino4 ,desde una alta casa construida en un promontorio1 v una vez esos entecillos casi imperceptibles1 esas negras hormigas humanas1 andar lentamente por una especie de cuneta1 entre dos paredes de nieve4 ,nunca me haba parecido tan nfimo el hombre4 ,en medio de la vasta extensin blanca1 aquellos paseantes parecan perdidos1 absurdos1 quimricos2 no me explicaba cmo una raza compuesta de semejantes pigmeos haba podido llevar cabo las grandes cosas de la historia y realizar1 de progreso en progreso1 lo que hoy se llama la civilizacin1 promesa de un futuro estado de bienestar y libertad4 ,no obstante1 aun en medio de esas formidables nieves del invierno1 ha podido el hombre hacer triunfar su inteligencia y su audacia por los caminos comerciales que le permiten expedir libremente sus mercancas y viajar casi en todo tiempo4 ,la gamuza ha dejado de recorrer las alturas1 y numerosas aves1 que volaban en verano muy por encima de las cumbres1 han bajado prudentemente las tibias regiones llanas4 ,pero el hombre contina recorriendo los caminos que1 de desfiladero en desfiladero1 de estribacin en estribacin1 se elevan hasta una brecha de la cresta y descienden por la otra vertiente4 ,en el buen tiempo1 cuando los alegres torrentes saltan en cascadas al lado del camino1 hasta coches arrastrados por caballos con ruidosos cascabeles pueden subir con facilidad las pendientes dispuestas gran costa en las fragosidades4 ,cuando las nieves han cubierto el camino1 hay que cambiar de vehculo2 en lugar de carros y coches se usan trineos que se deslizan ligeramente sobre los copos amontonados4 ,la travesa de la montaa no se hace con menos rapidez que durante los ms calurosos das del verano2 y cuesta abajo1 la velocidad produce vrtigos4 ,viajando en trineo por las montaas es como se aprende hacer conocimiento con las nieves4 ,la ligera armazn se desliza sin ruido2 no se nota el choque del herraje con el suelo duro1 y parece que viaja uno por el espacio1 arrebatado como un espritu1 ora se rodea la curva de un barranco1 ora el relieve de un promontorio4 ,si pasa desde el fondo de las simas la arista de los precipicios y en todas las variadas formas que se ofrecen la vista1 conserva el monte su inmaculada blancura4 ,si ilumina el sol la superficie de la nieve1 se ven brillar innumerables diamantes2 si el cielo aparece bajo y ceniciento1 los elementos parece que se confunden4 ,jirones de nubes y montecillos nevados no se diferencian unos de otros4 ,el viajero se figura no pertenecer ya la tierra y flotar en el espacio infinito4 ,mucho ms se penetra an en las regiones de los sueos1 cuando1 despus de haber atravesado el punto culminante se baja por la pendiente opuesta1 arrebatado de vuelta en vuelta con espantosa rapidez4 ,al ponerse en marcha la caravana1 cuando se mueve el postrer trineo1 ya despareci el primero detrs de un saliente del abismo4 ,se le ve1 y desaparece de nuevo2 se le columbra otra vez1 y vuelve desaparecer4 ,sumrgese el viajero en vertiginoso abismo en el cual se derrumban montones de nieve como colinas2 convertido en alud tambin1 se desliza uno sobre los aludes1 y ve desfilar al lado1 como arrastrados por una tempestad1 crculos1 quebradas1 promontorios4 ,las mismas cumbres parecen huir por el horizonte1 arrebatadas en frentico torbellino1 en una especie de galope infernal4 ,y cuando al acabar la desenfrenada carrera se llega la base de la montaa1 las llanuras desprovistas 7 apenas salpicadas7 de nieve1 cuando se respira otra atmsfera y se ve una naturaleza nueva bajo otro clima1 es cosa de preguntar si no se ha padecido una alucinacin1 si se han recorrido en realidad las profundas nieves por encima de la regin de nubes y tormentas4 ,pero1 durante los das tempestuosos1 la travesa es harto peligrosa para que el viajero pueda recordarla y conservar memoria exacta de sus aventuras4 ,el viento levanta sin cesar torbellinos de nieve que ocultan la ruta modifican su forma1 rebajando taludes y cegando el camino recorrido ya4 ,los caballos1 hbiles para pisar terreno slido1 tienen que atravesar veces masas de nieve blanda1 movediza an1 y mientras uno se hunde hasta el pretal1 otro se encabrita sobre la nieve amontonada4 ,la tempestad que silba junto sus orejas1 los cristales de nieve que le entran en los ojos y en las narices y los ternos brutales de los cocheros1 los irritan y casi los enloquecen4 ,el trineo1 por el estrecho camino1 se inclina veces hacia la pared de la montaa1 veces hacia el precipicio2 porque el abismo est all1 se pasa por su borde1 se le sigue lo lejos en perspectivas inmensas1 como si al caer debiera irse parar otro mundo4 ,el cochero ha dejado la fusta1 no lleva ms que un cuchillo en la mano1 dispuesto cortar las riendas si los caballos1 enloquecidos por el terror resbalando por un talud de nieve1 llegasen caer por el precipicio abajo4 ,terrible es la situacin del caminante desdichado1 cuando1 al atravesar las nieves lentamente1 le sorprende de pronto una tempestad4 ,desde abajo1 la gente de la llanura admira cmodamente el meteoro4 ,la cumbre del monte1 castigada por el viento1 parece que humea como un crter2 las innumerables molculas heladas que levanta la borrasca se juntan formando nubes que se arremolinan encima de los picos4 ,las aristas de los contornos1 esfumadas por esa niebla de nieves giratorias1 pierden su precisin1 como si flotaran en el espacio4 ,la misma montaa parece vacilar sobre su enorme base4 ,y qu es del pobre viajero1 cogido en el torbellino de la tempestad que ruge en las elevadas cumbres8 ,las agujas de hielo1 lanzadas contra l como flechas1 le dan en la cara1 amenazan cegarle y penetran hasta en sus ropas2 envuelto en resistente abrigo1 custale trabajo defenderse contra ellas4 ,si da un paso en falso1 siguiendo rastro equivocado deja la vereda un instante1 se pierde casi inevitablemente4 ,anda al azar de charco en charco2 veces medio se hunde en un agujero lleno de nieve blanda y permanece algn tiempo1 como para esperar la muerte1 en el hueco que se abri delante de l4 ,despus se levanta con desesperacin y principia otra vez la caminata insegura travs de las nubes de cristales que el viento le arroja la cara4 ,las rfagas acercan y aproximan el horizonte alternativamente4 ,ora no ve su alrededor ms que el torbellino de los copos2 ora mira la derecha la izquierda una cumbre inmvil que se desprende de la nube y parece que le mira sin odio y sin amor1 indiferente su desesperacin4 ,a lo menos1 el peatn ve en ella una especie de seal que le permite reanudar la marcha con alguna esperanza2 pero todo es intil4 ,cegado1 atontado1 entumecido por el fro1 acaba por perder la voluntad2 da vueltas sin moverse del sitio y se agita sin objeto4 ,al fin1 cado en alguna sima1 mira pasar con estupor los torbellinos de la tormenta y se deja vencer poco poco por el sueo1 precursor de la muerte4 ,dentro de algunos meses1 cuando el calor haya fundido la nieve y la hayan limpiado los aludes1 algn perro de ganado dar con el cadver y llamar su dueo con espantables ladridos4 ,en otro tiempo1 los restos humanos encontrados en la montaa tenan que descansar para siempre en el sitio donde los haba descubierto algn pastor4 ,amontonbanse piedras sobre el cuerpo1 y todo viajero tena la obligacin de aadir un canto al creciente montn4 ,aun hoy1 el montas que pasa al lado de uno de esos antiguos sepulcros1 nunca deja de recoger su piedra para colocarla sobre las otras4 ,el muerto fu olvidado hace tiempo2 quiz fu siempre desconocido1 pero de siglo en siglo1 el caminante no cesa de prestarle su homenaje para dar paz sus manes4 ,,cap,,tulo ,,xi ,el alud ,al largo invierno y sus terribles borrascas sucede por fin la dulce primavera con sus lluvias1 sus brisas tibias y su calor vivificante4 ,todo se rejuvenece1 y la montaa y la llanura presentan nuevo aspecto4 ,aquella sacude su manto de nieve1 y bosques1 cspedes1 cascadas y lagos1 reaparecen bajo los rayos del sol4 ,el hombre se ha librado ya en el valle de los montones de nieve que le estorbaban4 ,ha barrido el umbral de la puerta1 ha reparado los caminos1 ha limpiado el techo y el jardn1 y despus espera que el sol haga lo dems4 ,ya las solanas pendientes1 bien expuestas los rayos del medioda1 empiezan salir del blanco sudario que las envuelve2 aqu y all reaparecen1 travs de la capa de nieve1 la tierra1 la pea y la mata1 y esos espacios negruzcos van aumentando de tamao4 ,parecen grupos de islas que crecen incesantemente y acaban por juntarse4 ,disminuyen en nmero y en extensin con manchas blancas2 fndense1 y parece que suben gradualmente la pendiente montaosa4 ,los rboles del bosque1 libres de entumecimiento1 empiezan su tocado primaveral2 ayudados por los pajarillos que vuelan de rama en rama1 sacuden la carga de escarcha y nieve que les pesaba y baan en libertad sus retoos en la tibia atmsfera4 ,debajo de la capa protectora de las nieves1 la temperatura del suelo no ha bajado tanto como en la superficie exterior1 barrida por los vientos fros1 y durante los largos meses de invierno1 depsitos diminutos de aguas1 que semejan gotitas en un vaso diamantino1 existen bajo los hielos4 ,en la primavera1 esos depsitos1 hacia los cuales se dirigen todos los hilillos de nieve fundida1 no bastan para encerrar la masa lquida4 ,las cubiertas heladas se quiebran1 las hoyas se desbordan y el agua procura abrirse camino bajo la nieve4 ,en cada barranco1 en cada depresin del suelo1 se verifica el mismo trabajo oculto1 y el torrente del valle1 alimentado por tanto riachuelo que baja de las alturas1 reanuda su carrera1 interrumpida por el fro invernal4 ,primero pasa como un tnel bajo la nieve amontonada2 despus1 gracias los incesantes progresos de la fusin1 ensancha el cauce1 levanta las bvedas1 hasta que llega el momento en que la masa que lo domina no puede sostenerse1 y se derrumba como el techo de un templo cuyos pilares se hubieran bamboleado4 ,abrense fugas tambin en las masas nevadas que llenan el fondo de los valles2 si nos inclinamos al borde de uno de esos precipicios1 veremos en el fondo algo negro bordado1 como con encaje1 por un poco de espuma2 es el agua del torrente1 y el sordo murmullo de los guijarros que rozan unos contra otros1 sube por la tenebrosa abertura4 ,a este primer socavamiento de la nieve suceden otros1 ms numerosos cada vez1 y pronto el torrente1 recobrada en gran parte su libertad1 no le queda sino derribar los diques formados por las nieves ms espesas y ms compactas4 ,algunas de estas murallas resisten semanas y meses enteros al mpetu del agua4 ,aun cerca de las cascadas1 conservan tenazmente su forma masas de nieve convertidas en hielo y rociadas continuamente por el salto del agua4 ,parece que se niegan fundirse4 ,se ve con frecuencia delante de la movible catarata del torrente una especie de pantalla formada por una catarata solidificada1 la de las nieves heladas que detuvieron el curso del torrente durante el invierno4 ,reformando su cauce en cada valle que limita la falda del monte1 en cada hondonada que corta sus laderas1 el agua de arroyos y torrentes quita la nieve de las pendientes el cimiento que le serva de punto de apoyo4 ,bajo la accin de la gravedad1 tienden entonces desprenderse los aludes1 y la montaa1 como un ser animado1 hace caer de sus hombros el nevado traje que la cubre4 ,en todas las estaciones1 hasta en lo ms riguroso del invierno1 masas de nieve arrastradas por su peso se derrumban desde las cimas y las pendientes2 pero mientras esos aludes se componen nicamente de la parte superficial de la nieve1 no pasan de ser un ligero incidente de la vida montaesa4 ,a veces1 empero1 es la masa entera de la nieve la que se desprende de las alturas para abismarse en el valle2 el agua que ha penetrado travs de las capas 7heladas an7 de la superficie ha puesto el suelo resbaladizo y ha preparado el camino el alud4 ,llega el momento en que todo un campo de nieve no se encuentra ya sujeto la pendiente2 cede1 y la enorme sacudida que comunica las nieves vecinas las hace ceder tambin4 ,toda la masa se precipita un tiempo por la vertiente de la montaa1 llevndose por delante todo cuanto encuentra en el camino1 troncos de rboles1 piedras y peascos4 ,arrastrando consigo las cercanas capas de aire1 derribando hasta bosques distantes1 el formidable derrumbamiento barre de una vez todo un lado de la montaa en una extensin de muchos centenares de metros1 y el valle se ve cegado en parte4 ,los torrentes que van chocar con el obstculo tienen que convertirse temporalmente en lagos4 ,con terror hablan montaeses y viajeros de estas masas de aludes4 ,as es que numerosos valles1 ms expuestos que otros1 han recibido nombres siniestros1 como ,valle del ,espanto ,desfiladero del ,terremoto1 que les dan los dialectos locales4 ,un valle conozco1 terrible sobre todos los dems1 en que no entran nunca los acemileros sin llevar la vista fija en las alturas4 ,especialmente en los hermosos das de primavera1 cuando la suave y tibia atmsfera est cargada de vapores disueltos1 los viajeros hablan poco y miran mucho4 ,saben que el alud no espera ms que un choque1 un estremecimiento del terreno del aire1 para ponerse en movimiento4 ,as es que andan como ladrones1 con paso silencioso y rpido2 veces1 hasta envuelven con paja los cascabeles de las mulas para que el retintn del metal no irrite al genio malfico que desde all arriba les amenaza4 ,finalmente1 cuando han salido de las terribles hondonadas en las cuales suelen soltar las pendientes sus aludes de nieve y ruinas por todas partes1 pueden respirar gusto los viajeros y pensar1 sin angustia personal1 en sus antecesores1 menos felices1 cuyas terribles historias se hablan contado la vspera4 ,muchas veces1 mientras continan muy tranquilos bajando la llanura1 un ruido como el del trueno1 un estruendo que repercute largamente de roca en roca1 les hace volverse sbitamente2 acaba de verificarse el derrumbamiento de la nieve y de llenar todo el ancho del desfiladero que acaban de recorrer4 ,afortunadamente1 la disposicin y la forma de las pendientes permite los montaeses reconocer los lugares peligrosos4 ,as es que nunca construyen sus cabaas debajo de las vertientes en que se forman los aludes1 y al trazar los senderos cuidan de elegir pasos seguros4 ,pero todo cambia en la naturaleza1 y hay casa1 hay sendero que no tuvieron nada que temer en otro tiempo y hoy corren riesgo1 por haber desaparecido el ngulo de un promontorio1 por haberse modificado la direccin del escurridero del alud1 por haber cedido la presin de las nieves la orilla protectora de un bosque1 pues todas esas causas pueden inutilizar las precauciones del montas4 ,por las mil columnas apretadas de sus troncos1 los bosques son una de las mejores barreras contra la cada de los aludes1 y muchos pueblos no tienen contra ellos otro medio de defensa4 ,por eso miran su bosque sagrado con respeto y casi religiosa veneracin4 ,el extranjero que se pasee por sus montaas1 admira el bosque por la belleza de sus rboles1 por el contraste de su verdor con la blancura de las nieves4 ,pero ellos le deben la vida y el reposo4 ,gracias l1 pueden dormir tranquilamente sin el temor de ser aniquilados una noche4 ,llenos de gratitud1 han divinizado el bosque protector4 ,desgraciado de quien toque con el hacha uno de sus troncos salvadores6 ,quien mata al rbol sagrado1 mata al montas1 dice uno de sus proverbios4 ,y sin embargo1 matadores de estos ha habido1 y no pocos4 ,lo mismo que aun en nuestros das1 soldados sedicentes civilizados obligan someterse los habitantes de un oasis derribando las palmeras que son la vida de una tribu1 as tambin sucedi frecuentemente que1 para vencer los montaeses1 talaron los rboles que servan los pueblos de salvaguardia contra la destruccin1 ya los invasores sueldo de algn seor1 ya los pastores de otro valle4 ,tales eran1 y son an1 las prcticas de la guerra4 ,no es menos feroz la vida especulacin4 ,cuando por una compra1 por los azares de herencia de conquista1 un hombre adinerado llega ser el propietario de uno de esos bosques1 desgraciados de aquellos cuya suerte dependa de su benevolencia de su capricho6 ,pronto trabajan los leadores en la selva1 caen cortados los troncos1 son lanzados la llanura1 vendidos en tablones y pagados en dinero contante y sonante4 ,as se abre ancho camino al alud4 ,privados de su baluarte1 quiz los habitantes de la aldea amenazada persistan en no moverse de all por amor su hogar natal2 pero tarde temprano1 el peligro se hace inminente1 y hay que emigrar toda prisa1 llevndose los objetos preciosos y dejando la casa merced de las nieves amenazadoras4 ,en todo pueblo de montaa1 cuntase en las veladas la terrible crnica de los aludes1 y los nios la oyen acurrucndose entre las rodillas maternales4 ,lo que es el fuego gris para el minero1 es el alud para el montas4 ,amenaza su casa1 sus trojes1 su ganado y tambin le amenaza l4 ,cuntos parientes y amigos suyos duermen ahora bajo la nieve6 ,por la noche1 cuando pasa al lado del sitio en que los trag la enorme masa1 parcele que la montaa1 de la cual se desprendi el alud1 le mira de mala manera1 y entonces apresura el paso para huir del lugar siniestro4 ,tambin algunas veces los restos del derrumbamiento le recuerdan la inesperada salvacin de un compaero4 ,all1 durante una noche primaveral1 se vino abajo un talud de nieve ms grande que los ms altos abetos y que la torre de la iglesia4 ,un grupo de casitas y de hrreos se encontraba bajo la formidable masa4 ,los montaeses1 que acudieron de las aldeas vecinas1 creyeron que indudablemente todas las armaduras de los edificios haban quedado demolidas y aplastados los habitantes bajo los escombros4 ,sin embargo1 pusieron animosamente manos la obra de reconocer el inmenso hacinamiento4 ,trabajaron cuatro das con cuatro noches1 y cuando llegaron con los azadones al techo de la primera casa1 oyeron cnticos que se respondan unos otros4 ,eran las voces de los amigos cuya perdicin se consideraba segura4 ,sus moradas haban resistido al violento choque1 y haba bastado para respirar el aire que contenan4 ,durante su cautiverio1 haban pasado el tiempo estableciendo comunicaciones de casa en casa y abriendo un tnel de salida1 mientras cantaban para animarse trabajar4 ,cuando desaparecen los bosques protectores1 es muy difcil sustituirlos4 ,los rboles crecen lentamente1 sobre todo en las montaas1 pero en los caminos del alud no nacen4 ,verdad es que fuerza de trabajo se podra sujetar la nieve en las altas pendientes y precaver as el desastre de su desplomo los valles4 ,podra cortarse la pendiente en gradas horizontales donde tendran que detenerse las capas de nieve como en los peldaos de una gigantesca escalera2 tambin podran sustituirse los troncos de los rboles con hileras de estacas de hierro y empalizadas que evitaran el resbalar de las masas superiores4 ,todas esas tentativas las ha coronado feliz xito1 pero en valles habitados por poblaciones numerosas y ricas4 ,aldeanos pobres 7como no les ayudara toda la sociedad71 no pueden pensar en esculpir de nuevo el relieve de la montaa y los aludes continuarn precipitndose sobre sus praderas por el camino acostumbrado4 ,tienen que limitarse proteger sus casucas con enormes espuelas de tierra que rompen la fuerza de la nieve desprendida y la obligan dividirse en dos corrientes1 siempre que la nieve no baje en masa lo bastante poderosa para destruirlo todo con su mpetu4 ,de todos los destructores de la montaa1 el ms enrgico es el alud4 ,arrastra tierras y rocas como lo hara un torrente desbordado2 hay ms3 por la fusin gradual de las nieves que forman sus capas inferiores1 diluye tanto la tierra1 que la convierte en un lodo blanco1 hendido por profundas grietas y que se hunde por su propio peso4 ,el terreno adquiere fluidez hasta grandes profundidades y se escurre lo largo de las pendientes1 llevndose consigo no slo veredas y fragmentos de roca sueltos1 sino hasta casas y bosques4 ,lienzos enteros de montaa1 empapados por la nieve1 han resbalado as en conjunto con campos1 pastos1 bosques y habitantes2 amontonndose y penetrando lentamente en el suelo con el agua producida por su fusin1 la nieve basta para demoler una montaa4 ,en primavera1 cada quebrada pone de manifiesto ese trabajo destructor3 nieves1 rocas y aguas bajan de las cimas en aludes1 derrumbamientos y cascadas1 encaminndose la llanura4 ,,cap,,tulo ,,xii ,el ventisquero ,hasta en medio del esto1 cuando el soplo de los vientos clidos ha fundido todas las nieves1 enormes montones de hielo1 encerrados en los valles altos1 constituyen todava un invierno local1 que el contraste hace ms raro4 ,cuando el sol resplandece con todo su brillo1 el calor directo y el que reflejan los hielos hacen padecer bastante al viajero3 en apariencia hace ms calor que en los valles1 por la sequedad del aire1 privado continuamente de su humedad por la rida superficie del ventisquero4 ,en las cercanas se oye cantar los pjaros entre el follaje2 las flores esmaltan el prado1 los frutos maduran en las ramas1 y1 sin embargo1 al lado de ese mundo alegre1 el ventisquero sombro1 con sus abiertas grietas1 sus montones de piedras1 su silencio terrible1 su aparente inmovilidad1 representa la muerte al lado de la vida4 ,no obstante1 tambin tiene su movimiento la gran masa helada4 ,con lentitud2 pero con invencible fuerza1 trabaja como el viento1 las nieves1 las lluvias y las corrientes de agua en la renovacin de la superficie del planeta4 ,por donde quiera que han pasado los ventisqueros1 durante alguna de las edades de la tierra1 transform su accin el aspecto del paisaje4 ,llevan la llanura1 lo mismo que los aludes1 los escombros de las derrumbadas montaas1 sin violencia1 con paciente esfuerzo de todos los instantes4 ,la obra del ventisquero1 tan difcil de apreciar en su secreta continuidad1 aunque vastsima en sus resultados1 empieza en la cumbre de la montaa1 en la superficie de las capas nveas4 ,all arriba1 en los crculos donde en torbellinos se amontonaron las nubes de agujas blancas fustigadas por la tempestad1 la uniforme extensin de las nieves no cambia de aspecto4 ,de ao en ao y de siglo en siglo1 sigue siendo blanca1 mate la sombra de las nubes1 deslumbradora los rayos del sol4 ,parece que aquella nieve es eterna1 y as la llaman los habitantes de las llanuras que la ven brillar1 desde abajo1 junto al cielo4 ,creen que siempre permanece en las altas cimas y que si el viento la levanta en sus borrascas1 la deja luego caer en el mismo sitio4 ,nada de eso4 ,una parte de la nieve se evapora y vuelve las nubes de las cuales sali4 ,otra parte1 expuesta los rayos del sol la influencia del clido viento del medioda1 se salpica de gotitas fundidas que resbalan por la superficie penetran en las capas1 hasta que1 aprisionadas otra voz por el fri1 se congelan en imperceptibles cristales4 ,de modo que1 por millares de molculas que se funden y se hielan de nuevo para volverse fundir y solidificarse otra vez1 la masa de la nieve se transforma insensiblemente4 ,al mismo tiempo1 cambia de lugar1 gracias la gravedad que arrastra algunos milmetros las gotas fundidas1 y poco poco las nieves que cayeron en otro tiempo en la cima de la montaa han bajado toda su pendiente4 ,otras nieves han ocupado su lugar y bajarn tambin por una serie de fusiones1 sin que tengan que sufrir1 al parecer1 el menor cambio4 ,verdad es que llenen ante s toda la infinidad del tiempo3 lentamente corrsumergieranl mar1 en el cual se sumergern algn da4 ,despus de haberse sucedido dos generaciones humanas en las llanuras1 hay copo de nieve cado en el pico que todava no ha salido de la masa general4 ,pero1 por lentamente que lo haga1 ese copo convertido en cristal1 no deja de adelantar4 ,la masa nvea1 que ha adquirido homogeneidad y se ha transformado en hielo1 cae al alfoz de la montaa hacia el cual la arrastra su peso4 ,siempre inmvil al parecer1 el conjunto de hielo se ha convertido en verdadero ro que corre por un cauce de rocas4 ,en las pendientes de ambos lados se ha fundido completamente la nieve del invierno1 y ocupan su lugar las flores4 ,todo un mundo de insectos vive y zumba en las praderas de los pastos2 el aire es suave1 y el hombre gua sus ganados por fragosidades llenas de hierba1 desde las cuales la mirada divisa en lontananza la helada corriente4 ,y sta1 con incesante esfuerzo1 contina su viaje hacia la llanura2 se extendera por los campos de la falda del monte1 llegada hasta el mar1 si la suave temperatura de los valles inferiores1 lo tibio de las brisas y los rayos del sol no consiguieran fundir la parte ms baja de sus hielos4 ,en su carrera1 el ro slido se las arregla lo mismo que uno de aguas vivas4 ,tiene sus curvas y sus remolinos1 sus bajadas y sus crecidas1 sus durmientes1 sus rpidas y sus cataratas4 ,como el agua que se ensancha se estrecha1 segn la forma de su cauce1 as el hielo se adapta las dimensiones del barranco que lo encierra2 sabe amoldarse exactamente la roca1 as en la hoya vasta cuyas paredes se apartan ambos lados1 como en el angosto desfiladero cuyo paso casi completamente se le cierra4 ,empujado por las masas con que le alimenta continuamente la nieve superior1 el ventisquero sigue resbalando sobre el fondo1 tanto si la pendiente es muy suave1 como si lo forma una sucesin de precipicios4 ,sin embargo1 como el hielo no tiene la flexibilidad ni la fluidez del agua1 verifica con una especie de brbara torpeza todos los movimientos que le impone la naturaleza del suelo4 ,en las cataratas no sabe sumergirse en una extensin lisa como la corriente de agua1 sino que1 siguiendo las desigualdades del fondo y la cohesin de los cristales de hielo1 se quiebra1 se hiende1 se recorta en pedazos que diversamente se inclinan1 se caen unos sobre otros1 se truecan en obeliscos caprichosos1 en torrecillas1 en fantsticos grupos4 ,hasta donde el fondo de la inmensa ranura tiene inclinacin regular1 se diferencia la superficie del ventisquero de la corriente igual del ro4 ,el roce del hielo contra los bordes no la riza en ondas semejantes las de la ola en la ribera1 sino que la quiebra y la parte en grietas que se cruzan en un laberinto de abismos4 ,en invierno1 y hasta cuando la primavera ha renovado ya el adorno de las praderas inferiores1 muchas grietas estn ocultas por espesas masas de nieve que se extienden en capas continuas sobre la superficie del ventisquero4 ,entonces1 si no ha ablandado la nieve el calor del sol1 es fcil viajar por encima de la boca de los abismos ocultos2 el viajero los desconoce1 como desconoce las grutas abiertas en el espesor de la montaa4 ,pero la vuelta anual del verano funde poco poco las nieves superficiales4 ,el ventisquero que no deja de andar1 y cuya hendida masa vibra con estremecimiento continuo1 sacude el manto de nieve que lo cubre3 aqu y all se hunden las bvedas y caen en grandes trozos en las profundidades de las grietas4 ,muchas veces no quedan ms que estrechos puentes por los que no se anda sin haber probado con el pie la solidez de la nieve4 ,entonces es cuando ms de un ventisquero es peligroso de atravesar por la anchura de las hendiduras que se verifican hasta lo infinito4 ,desde los bordes de la sima se ven veces en su interior capas superpuestas de un azulado hielo que fu antes nieve1 separadas por fajas negruzcas1 resto de los residuos que cayeron de la cpula nevada4 ,otras veces1 el hielo1 claro y homogneo en toda su masa1 parece un solo cristal4 ,se ignora la profundidad del pozo4 ,las tinieblas y un reborde del hielo no dejan llegar la mirada hasta las rocas del fondo4 nicamente se oyen ruidos misteriosos que se elevan desde el abismo3 agua que gotea1 una piedra que cae1 un pedazo de hielo que se hiende y se desploma4 ,algunos exploradores han bajado esas simas para medir su espesor y estudiar la temperatura y la composicin de los hielos profundos4 ,han podido hacerlo algunas veces sin mucho peligro1 penetrando lateralmente en las hendiduras por los rebordes de las rocas que sirven de ribazo esos ros de hielo4 ,otras veces ha habido que bajarlos con cuerdas1 como al minero que penetra en las entraas de la tierra4 ,pero si algn sabio ha explorado as los pozos de los ventisqueros1 con las necesarias precauciones1 en cambio muchos desgraciados pastores han encontrado la muerte en ellos4 ,se sabe de montaeses que1 cados en el fondo de las grietas1 molidos1 ensangrentados1 perdidos en la obscuridad1 han conservado su valor y la resolucin de ver de nuevo la luz del da4 ,hubo uno que sigui el curso de un arroyo sub-glacial y llev as cabo un verdadero viaje por debajo de la enorme bveda de tmpanos pendientes1 ,despus de excursin semejante1 no le queda al hombre ms que bajar al fondo de un crter para explorar el depsito subterrneo de las lavas4 ,digno es de los ciertamente el animoso sabio que baja las profundidades del ventisquero para estudiar sus estras1 las burbujas del aire1 los cristales1 pero bastantes cosas podemos contemplar en la superficie2 muchas encantadoras particularidades podemos sorprender2 muchas leyes se revelarn nuestros ojos si sabemos mirar4 ,en efecto1 en aquel caos aparente1 todo est sometido leyes4 ,por qu se produce siempre en la masa glacial una hendidura frente determinado sitio del ribazo8 ,por qu la grieta1 cierta distancia por debajo1 despus de haberse ensanchado1 acerca de nuevo sus bordes uno otro1 soldando el ventisquero8 ,por qu se redondea regularmente la superficie en un punto para agrietarse en otros8 ,viendo todos esos fenmenos que reproducen groseramente las rizaduras1 las ondas1 los remolinos el nivel liso de las aguas fluviales1 se comprende mejor la unidad que1 bajo variedad infinita de aspectos1 preside todas las cosas de la naturaleza4 ,cuando se ha adquirido intimidad con el ventisquero por largas exploraciones y se conocen los ligeros cambios de su superficie1 es delicioso y gratsimo recorrerlo en un hermoso da de verano4 ,el calor del sol le ha devuelto el movimiento y la voz4 ,venillas de agua1 casi imperceptibles al principio1 se forman en varios sitios1 se unen luego en relumbrantes riachuelos1 que serpentean en el fondo de diminutos cauces fluviales que ellos mismos se han abierto y desaparecen de pronto en una hendidura del hielo con una especie de queja de argentino sonido4 ,aumentan disminuyen1 segn las oscilaciones de la temperatura4 ,si cubre una nube la claridad del sol y enfra la atmsfera1 apenas corren2 si el calor aumenta1 los arroyos superficiales hacen como los torrentes3 arrastran consigo casquijo y arena para depositarlos en aluviones y formar con ellos islotes y ribazos3 al anochecer se calmarn y el fro de la noche los congelar de nuevo4 ,bajo los rayos calorficos que animan temporalmente el campo helado por la fusin de la capa superficial1 agtase tambin el conjunto de los guijarros cados de la pared vecina4 ,una escarpa de casquijo situada la orilla de un arroyuelo1 se viene abajo en derrumbamientos parciales y se sumerge en las grietas4 ,en otra parte1 piedras negruzcas diseminadas por el ventisquero1 absorben y concentran el calor1 y perforando el hielo que tienen debajo1 lo llenan de agujerillos cilndricos4 ,en cambio1 ms lejos1 grandes montones de escombros y piedras grandes impiden que penetre en la capa inferior el calor solar4 ,alrededor se funde y se evapora el hielo y aquellas piedras llegan formar pilares que parecen crecer1 brotando del suelo como columnas de mrmol1 hasta que una por una acaban por debilitarse y romperse bajo el peso1 y todos los fragmentos que sostenan caen con estrpito para empezar al otro da igual evolucin4 ,ms encantadores son an estos dramas pequeos de la naturaleza inanimada1 cuando toman parte en ellos animales plantas4 ,atrado por lo tibio del aire1 acrcase revoloteando la mariposa1 mientras la planta1 cada con la tierra desmoronada desde lo alto de la roca vecina1 aprovecha el corto reposo de vida para arraigar otra vez y ensear al sol su ltima corola4 ,en las costas polares1 los navegantes han visto toda una alfombra vegetal cubrir un alto acantilado1 cuya cima era de tierra y cuya base era el hielo4 ,,cap,,tulo ,,xiii ,los hacinamientos de rocas y los torrentes ,todos esos fenmenos que se verifican diariamente parecen de poqusima importancia para la historia de la tierra4 ,qu representa1 efectivamente1 el trabajo del ventisquero durante un da de verano8 ,su masa1 que adelanta por continuo esfuerzo1 apenas ha recorrido algunos centmetros2 dos tres rocas se han desprendido d la pared para caer en el movible campo de hielo2 se ha ensanchado algo ms el arroyo que se lleva las aguas procedentes de la fusin1 y los guijarros ms numerosos tropiezan unos con otros con mayor estruendo en el cauce4 ,lo dems conserva su acostumbrada apariencia4 ,en ninguna parte parece llevar adelante con mayor lentitud la naturaleza su obra de perpetua renovacin4 ,y1 sin embargo1 esas transformacinillas de cada da1 de cada minuto1 acaban por producir cambios inmensos en el aspecto de la tierra1 verdaderas revoluciones geolgicas4 ,esos cascotes1 esos fragmentos de roca que caen de las quebraduras superiores al cauce de hielo1 se amontonan poco poco al pie de las paredes como enormes murallas de piedra2 caminan lentamente con la masa helada que los lleva1 pero otros escombros1 desprendidos de los mismos lados de la montaa1 ocupan el lugar que han dejado aquellos4 ,as es que largos convoyes de rocas1 desordenadamente hacinadas1 siguen el andar del ventisquero4 ,smanse al ro de hielo ros de piedras que bajan de todo derruido promontorio1 de todo crculo surcado por el alud4 ,llegado la salida de los altos desfiladeros1 en una zona de temperatura ms suave1 el ventisquero no puede continuar en estado cristalino3 se convierte en agua y suelta su carga de piedras4 ,todas stas se desploman1 formando caos inmenso1 como una barricada en el valle2 y en la extremidad de muchos ventisqueros se ven verdaderas montaas de piedras mal sostenidas en sus escarpas4 ,si despus de una larga serie de aos de nieve se hincha y se alarga la masa del ventisquero1 volver coger esas montaas de piedras y las llevar ms lejos4 ,cuando despus1 y bajo la influencia de ms benigna temperatura de inviernos menos prdigos en nieve se funda el ventisquero en toda su parte inferior dejando vacos la oquedad de roca que le serva de cauce1 el hacinamiento de peascos1 libre de la presin que le empujaba hacia adelante1 quedar aislado cierta distancia del ventisquero2 detrs de l se ver la piedra desnuda1 lisa1 cepillada por el enorme peso que recientemente la cubra y sembrada en algunos sitios del barro rojizo producido por los guijarros y el casquijo que se estrellaron en ella4 ,otro hacinamiento de escombros se formar poco poco delante de la escarpa del ventisquero4 ,pues bien2 enormes distancias del valle1 que pueden medirse1 pasado ste1 por decenas de leguas1 se observan huellas indiscutibles de la antigua accin de los hielos4 ,llanuras enteras1 llenas de agua en otro tiempo1 han sido cegadas por el lodo y los guijarros que el ventisquero impulsaba hacia adelante2 los rebordes de las montaas y las colinas aparecen desgastados2 finalmente1 rocas esparcidas hacinadas han quedado abandonadas lo lejos1 hasta en pendientes de montaas pertenecientes otros sistemas4 ,se conoce con facilidad el origen de estas piedras en su composicin qumica1 en la disposicin de sus cristales en sus fsiles4 ,tienen tal precisin veces sus caracteres distintivos1 que se puede determinar el elevado crculo de donde se separ el errante pedazo4 ,cuntos aos1 cuntos siglos habr durado ese viaje8 ,indudablemente ha sido largusimo1 si lo juzgamos por las enormes rocas que transportan hoy los ventisqueros y cuyo andar se ha medido4 ,algunos de esos peascos que viajan han adquirido celebridad por las observaciones de los sabios y se los ve con gusto1 como si de amigos se tratara4 ,esas piedras varadas en la llanura1 esos montones de barro transportados tan lejos1 todas esas huellas al paso de antiguos ventisqueros1 nos permiten imaginar cuales han sido las grandes alternativas de clima y las inmensas modificaciones del relieve y el aspecto terrestre durante las sucesivas edades del planeta4 ,en los pasados tiempos que nos revelan esos escombros1 vemos nuestra montaa y las vecinas erguirse mucha mayor altura que la actual4 ,sus vrtices dominaban las ms altas nubes1 y todos los vapores que viajaban por el espacio se depositaban como nieve como helado cristal en sus enormes pendientes4 ,sus crculos de pastos1 las verdes caadas1 las vertientes llenas hoy de bosques1 estaban cubiertas por uniforme capa de hielo4 ,nada apareca an en el valle3 ni cascadas1 ni praderas1 ni arroyos1 ni lagos4 ,el inmenso ro helado1 no menos recio que las actuales hiladas del monte1 llenaba todas las depresiones1 y despus1 al salir de los alfoces1 se extenda lo lejos1 en la llanura1 dominando caadas y cerros4 ,tal era1 en tiempo de nuestros antepasados1 la imagen que les presentaba la montaa cargada de hielo3 los tataranietos de nuestros hijos1 que vivan en la indefinida lontananza de los siglos1 vern cuadros completamente distintos4 ,tal vez entonces1 completamente fundido el ventisquero1 corra en su lugar arroyuelo humilde1 ni que quede otra huella de aqul que una ligera convexidad del terreno4 ,la actual llanura1 transformada por los cambios de nivel1 habr producido montes que gradualmente se irn elevando4 ,y mientras pensamos en la historia de la montaa y su ventisquero1 en lo que fueron y en lo que llegarn ser1 sale el torrente1 susurrando1 de los hielos y vase por el mundo contribuir la labor de la renovacin continua de la tierra4 ,el agua1 blanquecina lechosa por las innumerables molculas de roca triturada que lleva en suspensin1 no es ms que el mismo ventisquero1 que ha pasado sbitamente al estado lquido4 ,y no es chico1 sin embargo1 el contraste entre la masa slida1 con sus grietas1 sus montones de piedras1 sus pendientes fangosas sus grutas1 y el agua que brota alegremente luminosa y serpentea con claro murmullo entre las flores4 ,uno de los ms curiosos espectculos de la montaa es esta brusca aparicin del arroyo que durante todo el curso por las regiones superiores ha corrido por la sombra1 acrecentndose con los millones de gotitas desprendidas de las hendiduras de las bvedas4 ,la caverna1 de la cual se escapa el torrente1 cambia diariamente de forma segn los derrumbamientos la fundicin del hielo3 no obstante1 es fcil penetrar cierta distancia en la gruta y admirar sus estalactitas1 sus paredes translcidas1 su azulada luz1 sus cambiantes reflejos4 ,lo extrao y vago del espectculo1 la emocin que sobrecoje el alma1 le hacen creer uno que le han conducido lugar sagrado4 ,tres veces1 mil veces benditos se creen los peregrinos indios que1 despus de haber llegado las fuentes del ,ganges1 se atreven an penetrar bajo la tenebrosa bveda de donde brota el ro santo4 ,con gran regularidad1 causada por la de las estaciones1 llevan los torrentes del ventisquero la llanura el agua fecundante y los barros de aluvin1 que provienen del enorme taller triturador que funciona incesantemente bajo el ventisquero4 ,durante la estacin del fro en nuestras zonas templadas1 cuando cae la lluvia en los campos con ms frecuencia y en lugar de evaporarse emprende el camino hacia los ros1 hllase ms apretadamente el ventisquero4 ,se adhiere por todas partes la bveda que le sirve de cauce y no deja salir de ella ms que una tenue corriente1 veces se cierra enteramente y ni una gota de agua baja de la montaa4 ,pero medida que vuelve el calor y la alegre vegetacin pide mayor cantidad de agua para sus hojas y sus flores1 medida que se hace ms activa la evaporacin y tiende bajar el nivel de los ros1 aumentan los torrentes glaciales1 parecen ros temporales y proporcionan la necesaria humedad los campos sedientos4 ,as se establece utilsima compensacin para la prosperidad de las comarcas regadas por corrientes de agua que alimentan los ventisqueros en parte4 ,cuando los afluentes1 acrecidos por la lluvia1 corren abundantemente1 los torrentes de la montaa llevan muy escaso caudal lquido1 pero se desbordan en cambio1 cuando las otras corrientes de agua estn casi secas4 ,gracias ese fenmeno de compensacin1 conserva cierta igualdad el ro al cual van parar todas las diversas aguas4 ,en la economa general de la tierra1 el ventisquero1 inmvil aparentemente1 de fuerza tan lenta y tan tranquila1 es un gran elemento de regularizacin4 ,es raro que introduzca algn imprevisto desorden en la naturaleza1 como puede ocurrir1 por ejemplo1 cuando un ventisquero lateral1 empujando un largo muro de escombros adelantndose travs de un riachuelo salido del ventisquero primitivo1 acumula las aguas y forma as un lago incesantemente crecido4 ,resiste el dique durante mucho tiempo la presin de la masa lquida1 pero consecuencia de una fusin considerable de nieves1 de un retroceso del ventisquero1 de desmoronamientos lentamente producidos por las aguas1 puede ceder de pronto la barrera de hielo y peascos4 ,entonces se convierte el lago en alud terrible2 mezclada el agua con piedras1 tmpanos y todos los restos arrancados la orilla1 se precipita rabiosamente en el valle inferior2 arranca los puentes1 destruye los molinos1 arrasa las habitaciones1 desarraiga los rboles de las pendientes bajas1 y revolviendo hasta las praderas1 como lo hara la reja de un arado inmenso1 las arrolla al pasar y las confunde con el caos de tal diluvio4 ,inmenso es el desastre en los valles que la inundacin recorre1 y transmtese su relato de generacin en generacin4 ,pero esos sucesos son raros y hasta se hacen imposibles para lo porvenir en los pases civilizados1 porque las amenazadas poblaciones cuidan de precaver el peligro abriendo subterrneos de desahogo para los depsitos lacustres que se forman detrs de un dique movible de hielo de piedra4 ,previstos as sus desmanes1 el ventisquero es un bienhechor de las regiones que han de recorrer sus aguas4 ,el las riega en la estacin ms temible por la sequa1 las renueva con aluviones de tierra vegetal fresca an y con todos sus elementos de nutricin qumica4 ,el ventisquero es en realidad un lago1 un mar de agua dulce que contiene billones de metros cbicos2 pero ese lago1 suspendido en las laderas de los montes1 se vierte lentamente y como con medida4 ,contiene bastante agua para inundar todos los campos inferiores1 pero reparte sus tesoros discretamente4 ,esa helada masa1 que ofrece la apariencia de la muerte1 contribuye no poco la vida y la fecundidad de la tierra4 ,,cap,,tulo ,,xiv ,los bosques y los pastos ,con sus nieves y con sus hielos derretidos1 que sirven para aumentar el caudal de torrentes y ros en verano1 conserva la montaa la vegetacin hasta enormes distancias de su base1 pero se queda con humedad bastante para alimentar su propia flora de bosques1 cspedes y musgos1 muy superior1 por el nmero de las especies1 la flora de igual extensin en la llanura4 ,desde abajo1 no divisa la mirada los pormenores del cuadro que presenta la verdura de la montaa1 pero abarca todo el magnfico conjunto y disfruta de los mil contrastes que la altura1 las fragosidades del suelo1 la inclinacin de las pendientes1 la abundancia del agua1 la vecindad de las nieves y las dems condiciones fsicas producen en la vegetacin4 ,en la primavera1 cuando renace todo1 da gusto ver el verdor de hierbas y follaje dominar la blancura de las nieves4 ,los tallos del prado que pueden respirar otra vez y ver la luz de nuevo1 pierden su tono rojizo y su apariencia calcinada y adquieren primero un color amarillento y despus verde hermoso4 ,multitud de flores esmaltan la pradera3 vase aqu nicamente rannculos1 anmonas prmulas que brotan formando ramilletes3 ms all desaparece el verde bajo la blancura nvea del gracioso y potico narciso1 al vivo color del azafrn1 que es flor desde la raz hasta la corola4 ,cerca de las corrientes de agua abra su delicada flor la parnasia y en otras partes florecillas blancas y azules1 rojas amarillas1 se multiplican y forman tales muchedumbres1 que dan su color toda la pendiente vegetal1 y desde las vertientes opuestas se puede conocer qu especie de planta domina en la pradera1 medida que la nieve retrocede hacia las alturas ante la alfombra de florida verdura4 ,pronto toman parte los rboles en la fiesta4 ,abajo1 en las primeras pendientes1 los rboles frutales1 despus de haberse librado de la nieve del invierno1 se cubren con la nieve de las flores4 ,ms arriba1 castaos1 hayas y diversos arbustos1 se cubren de hojas de verde claro2 de un da otro1 parece que la montaa se ha revestido con un tejido maravilloso de terciopelo y seda4 ,poco poco sube hacia las cimas el nuevo verdor de bosques y de malezas2 escala caadas y barrancos para conquistar las quebraduras superiores junto al ventisquero4 ,en lo alto1 todo inesperado y alegre aspecto4 ,hasta las rocas sombras1 que parecan negras por su contraste1 con las nieves1 adornan sus fragosidades con matas verdes4 ,tambin ellas participan de la primaveral alegra4 ,menos suntuosos por la exuberancia del verdor y la prodigiosa multitud de flores1 son1 sin embargo1 los pastos altos ms agradables que las praderas bajas2 ms ntima y benigna es la alegra de sus masas de verdor4 ,es ms grato pasearse por la corta hierba y entrar en conocimiento con las flores que brotan millares de la alfombra verde4 ,incomparable es el brillo de sus corolas4 ,el sol les enva rayos ms clidos1 de ms poderosa y rpida accin qumica1 y elabora en la savia substancias colorantes de ms perfecta belleza4 ,el qumico y el botnico1 armados de sus lentes1 comprueban el fenmeno como es debido2 pero sin necesidad de instrumentos bien ve el paseante1 la simple vista1 que ninguna flor de la llanura tiene un azul tan profundo como el de la diminuta genciana4 ,las plantas1 en su prisa por vivir y gozar1 adquieren mayor hermosura2 adrnanse con ms vivos colores1 porque la estacin de la ventura ser corta2 cuando haya desaparecido el verano1 la muerte las sorprender4 ,deslumbra la vista el brillo que despiden las anchas extensiones de hierba salpicada con las estrellas de color sonrosado subido del sueo1 con los azules manojos de miosotis1 con las anchas flores del aster de los ,alpes1 cuyo corazn es de oro4 ,en las pendientes ms secas1 en medio de las rocas ridas1 crecen el negro orquiso con fragancia de vainilla1 y el pie de len1 cuya flor nunca se marchita1 y es smbolo de eterna constancia4 ,de esas plantas de brillantes flores1 algunas no temen la vecindad de la nieve y el agua helada4 ,no siente el fro2 al lado de los cristales de nieve circula libremente la savia en los tejidos de la delicada soldanela1 que inclina sobre la nieve su corola de tan puro y suave matiz3 cuando brilla el sol1 de ella puede decirse mejor que de la palmera de los oasis que tiene el pie en el hielo y en el fuego la cabeza4 ,en la salida misma de las nieves1 el torrente1 cuya agua lechosa parece hielo apenas derretido1 rodea con sus brazos un florido islote1 encantador ramillete de tallos que se estremecen sin cesar4 ,ms lejos1 el cauce nevado que la sombra de una roca defendi de los rayos solares1 est esmaltado completamente de flores3 la benigna temperatura que despiden ha derretido la nieve su alrededor4 ,parece que brotan de una copa de cristal de fondo azulado por la sombra4 ,otras flores de mayor sensibilidad no se atreven entrar en inmediato contacto con la nieve1 y cuidan de rodearse de muelle funda musgosa4 ,as hace la clavellina roja de los vrtices nevados1 y semeja un rub colocado en almohadn de terciopelo en medio de un lecho de blanco plumn4 ,en las pendientes de la montaa1 los bosques alternan con las manchas de csped1 pero nunca al azar4 ,la presencia de rboles grandes indica siempre1 en la vertiente que los produce1 tierra vegetal de bastante espesor y abundante agua de riego3 de modo que1 gracias la distribucin de bosques y praderas1 pueden leerse de lejos algunos secretos de la montaa1 siempre que el hombre no haya intervenido brutalmente derribando los rboles y modificando el aspecto del monte4 ,regiones enteras hay en que el hombre1 vido de riquezas1 ha talado todos los rboles3 no ha quedado ni un tronco1 porque las nieves1 las cuales no detiene ya la barrera viva1 resbalan libremente en la temporada de los aludes4 ,descarnan el suelo1 lo raspan hasta la roca1 llevndose consigo todos los residuos de las races4 ,la antigua veneracin casi ha desaparecido4 ,en otro tiempo1 el leador apenas se atreva la selva montaesa3 el viento que en ella gema se le figuraba voz de los dioses4 ,haba seres sobrenaturales ocultos bajo la corteza1 y la savia del rbol era tambin sangre divina4 ,cuando tenan que tocar con el hacha uno de aquellos troncos1 lo hacan temblando1 y el montas de los ,apeninos deca3 ,si eres dios diosa1 perdname2 y recitaba devotamente las plegarias propias del caso1 pero no se quedaba muy tranquilo despus de sus genuflexiones4 ,al blandir el hacha1 vea agitarse las ramas encima de su cabeza4 ,parecale que las rugosidades de la corteza adquiran expresin de ira y se animaban con terrible mirada4 ,al primer golpe1 pareca la hmeda madera como sonrosada carne de ninfa4 ,el sacerdote lo ha permitido1 pero qu dir la propia divinidad8 ,no retroceder el hacha de pronto1 para hendir el cuerpo de quien la esta manejando8 ,an quedan hoy mismo rboles adorados3 el montas ignora por qu1 y no gusta de que le pregunten sobre ello2 pero en muchos sitios existen encinas respetadas1 rodeadas de vallas por los indgenas1 para protegerlas contra los animales y los viajeros errantes4 ,en ,bretaa1 cuando un hombre estaba en peligro de muerte y no se hallaba cerca ningn sacerdote1 poda confesarse al pie de un rbol3 las ramas le oan1 y su rumor llevaba al cielo la ltima oracin del moribundo4 ,de todos modos1 aunque quede algn tronco respetado en memoria del tiempo viejo1 no inspira ya el bosque aquel terror sagrado4 ,ahora los leadores no se andan con tantos miramientos como sus antepasados1 especialmente cuando no derriban bosques que sirven de valladar los aludes4 ,basta con que puedan explotarlos tilmente1 es decir1 ganando con la venta de la madera ms de lo que les cuesta la corta y el transporte4 ,numerosas selvas conservan su prstina virginidad por lo difcil que es al explotador llegar hasta ellas y sacar los rboles cortados4 ,pero cuando el camino es cmodo1 cuando la montaa ofrece buenos resbaladeros1 por los cuales se puede hacer bajar con un solo impulso los troncos pelados1 cuando al pie de la pendiente el torrente del valle tiene bastante fuerza para arrastrar los rboles en balsas hasta la llanura para dar movimiento poderosas sierras mecnicas1 en gran peligro estn los bosques de caer manos de los leadores4 ,si son explotados con inteligencia1 si se regulan cuidadosamente las talas1 de modo que siempre quede en pie bastante rbol para los aos sucesivos1 y se desarrolle en el suelo forestal la mayor fuerza posible de produccin1 puede congratularse la humanidad de las nuevas riquezas que se le procuran4 ,pero cuando se corta y destruye de una vez todo el bosque1 como en un acceso de frenes1 dan intenciones de maldecir quien tal dispuso4 ,la belleza de los bosques que an quedan en las pendientes de la montaa hace que echemos de menos1 con mayor pena1 los que nos han robado violentos especuladores4 ,abajo1 junto la llanura1 han sido respetados los bosques de castaos1 gracias las hojas1 recogidas por los aldeanos para la cuadra1 y los frutos que stos mismos comen en las noches de invierno4 ,pocas selvas1 ni aun en las regiones tropicales1 donde alternan los grupos de rboles de ms diferentes especies1 presentan ms pintoresca variedad que los bosques de castaos4 ,las pendientes de csped extendidas al pie de los rboles estn bastante libres de malezas para que la mirada pueda alcanzar numerosas perspectivas por debajo de las ramas4 ,en muchos sitios deja pasar la verde bveda la luz del cielo3 la sombra gris y el rayo suavemente dorado oscilan segn el movimiento del follaje3 musgos y lquenes que cubren con sus tapices la rugosa corteza1 acrecen la suavidad de luces y sombras fugitivas4 ,los mismos rboles1 bien irguindose aislados1 bien formando grupos1 difieren de aspecto y de forma4 ,casi todos1 por los surcos de la corteza y la direccin de sus ramas1 parecen haber sufrido un movimiento de torsin de izquierda derecha2 pero mientras unos tienen el tronco bastante liso y bifurcan regularmente sus ramas1 otros tienen extraas jorobas1 nudos y verrugas caprichosamente adornadas con hojas4 ,hay rboles viejos de enorme tronco que han perdido sus ramas mayores consecuencia de las tempestades y las han sustitudo con tallitos puntiagudos como lanzas3 otros conservan completo el ramaje1 pero estn podridos por dentro2 royles el tronco el tiempo1 abrindoles profundas cavernas y no dejndoles veces ms que una ligera capa de madera cubierta de corteza para sostener todo el peso de la vegetacin superior4 ,vse de cuando en cuando en el suelo huella de una cepa de poderosa dimensin3 desapareci el rbol1 pero alrededor de aquella ruina vegetal crecen otros castaos1 unidos antes al gigantesco pilar y aislados ahora1 encogidos1 limitados su ruin individualidad4 ,de modo que el bosque presenta diversidad grandsima4 ,al lado de rboles bien crecidos1 de aspecto soberbio y porte majestuoso1 hay grupos cuyas extraas formas evocan en la imaginacin los monstruos del sueo de la fbula4 ,mucho ms semejantes unas otras son las hayas1 que tambin gustan de asociarse y formar bosques1 como los castaos4 ,casi todas son rectas como columnas1 y la extensin abierta entre los fustes permiten la vista alcanzar largas distancias4 ,las hayas son lisas1 de brillante corteza cubierta por el liquen1 y de verde musgo en la base2 mazorquillas de hojas adornan la parte baja del tronco1 pero los ramajes se extienden quince metros de altura y se unen de rbol en rbol en continua bveda1 perforada por rayos paralelos que forman dibujos en la hierba4 ,el aspecto de la selva es severo y hospitalario al mismo tiempo4 ,suave claridad1 compuesta de hacecillos brillantes y la cual comunican entonacin verde las hojas1 llena los paseos y se mezcla con la sombra para producir una impresin de luz cenicienta1 sin crudeza de matices1 pero tambin sin obscuridad4 ,tal claridad hace ver bien cuanto vive al pie de los rboles grandes2 los insectos que se arrastran1 las florecillas que se balancean1 los hongos y musgos que alfombran tierra y races1 y sobre los mismos rboles1 lquenes blancos y dorados que se mezclan y confunden con los rayos de luz4 ,segn las estaciones1 cambia incesantemente de apariencia el bosque de hayas4 ,en otoo1 el follaje adquiere diversos tonos1 dominando los matices obscuros y rojizos2 marchitase despus y cae tierra y la cubre con espesa capa de hojarasca que zumba al menor soplo de aire4 ,penetra libremente la luz solar en el bosque por entre las desnudas ramas1 pero penetran tambin nieves y brumas4 ,permanece triste y sombro el bosque hasta la primavera1 cuando las primeras flores se abren junto los charcos de nieve derretida1 cuando las sonrosadas yemas irradian sobre todo el ramaje como una vaga luz auroral4 ,ms sombra y de ms terrible apariencia es la selva de abetos que crece la misma altura que las hayas en la vertiente de la montaa1 pero con diferente expansin4 ,parece guardar un terrible secreto3 brotan de sus ramas rumores sordos y despus se extinguen para renacer de nuevo1 como el murmullo lejano de las olas4 ,arriba es1 en las copas1 donde el ruido se propaga2 abajo todo est inmvil1 impasible y siniestro4 ,las ramas1 cargadas de negro follaje1 se inclinan hasta el suelo1 y estremece el pasar bajo aquellas bvedas sombras4 ,cuando el invierno cargue de nieve las robustas ramas1 no se doblarn1 y slo dejarn caer en el csped plateado polvo4 ,parece que poseen estos rboles tenaz voluntad1 tanto ms poderosa1 cuanto que les une todos el mismo pensamiento4 ,trepando por la selva hacia la cumbre de la montaa1 se ve que los rboles tienen que luchar cada vez ms para conservar su existencia en la atmsfera1 que se va enfriando4 ,su corteza es ms rugosa1 su tronco menos recto1 sus ramas ms nudosas1 su follaje menos abundante y ms duro4 ,slo pueden resistir las nieves1 las tempestades y al fro por el abrigo que se dan unos otros4 ,aislados1 pereceran2 unidos en el bosque1 continan viviendo1 ,pero si por la parte de la cima los rboles que forman el primer valladn de defensa llegan ceder en cualquier punto1 pronto conmover y derribar la tormenta sus compaeros4 ,presntase el bosque como un ejrcito1 formando sus rboles en batalla1 como si fueran soldados4 nicamente dos tres abetos1 ms robustos que los restantes1 se han adelantado1 semejantes campeones4 ,slidamente arraigados en la roca1 bien plantados1 acorazados con rugosidades y nudos como con una armadura1 desafan las borrascas y sacuden de cuando en cuando sus penachos de bohojas,he visto uno de sus hroes que se haba apoderado de una punta aislada y dominaba desde all inmensa extensin de caadas y barrancos4 ,sus races1 que no haba podido cubrir la poco profunda tierra vegetal1 envolvan la roca hasta larga distancia3 rastreras y tortuosas como serpientes1 se reunan en un tronco bajo y nudoso que pareca tomar posesin de la montaa2 las ramas del rbol luchador se haban torcido ante los ataques del viento1 pero slidas y recogidas sobre si mismas1 podan arrostrar an el esfuerzo de cien tempestades4 ,por encima de los bosques de abetos y de su vanguardia expuesta todas las tempestades1 todava crecen rboles1 pero son de especie que1 en vez de elevarse hacia el cielo1 se arrastran por la tierra y se escurren miedosamente por las fragosidades para huir del fro y del viento4 ,se desarrolla en ellos la anchura3 las ramas1 que serpentean como races1 se repliegan sobre stas y aprovechan su escaso calor4 ,as se juntan unos otros los carneros para calentarse durante las noches de invierno1 ,achicndose1 ofreciendo poco cuerpo la tormenta1 poca superficie al fro1 los enebros de la montaa consiguen conservar su existencia1 se le ve an arrastrarse hacia las nevadas cimas centenares de metros por encima del abeto ms atrevido en el asalto4 ,tambin los arbustos como el rosal de los ,alpes y el brezo logran subir grandes alturas1 gracias la forma esfrica de cpula que tienen todas sus ramas apretadas una contra otra4 ,el viento resbala en estas bolas vegetales4 ,pero ya ms arriba tienen que renunciar luchar contra el fro y dejar sitio los musgos que se extienden por el suelo y los lquenes que se incorporan la roca4 ,la vegetacin sali de la piedra1 y la piedra vuelve4 ,,cap,,tulo ,,xv ,los animales de la montaa ,rica por su vegetacin en selvas1 arbustos1 praderas y musgos1 la montaa parece pobre de animales3 estara casi completamente desierta si el pastor no le llevara sus rebaos de vacas y ovejas que se ven de lejos1 sobre el verdor de los pastos1 como puntitos rojos blancos1 y si los celosos perros de ganado no corrieran continuamente derecha izquierda1 haciendo repetir sus ladridos los ecos4 ,esos son inmigrantes temporales que en primavera subieron de las llanuras bajas1 las cuales volvern en invierno1 como no se les oculte en el fondo de los establos en las aldeas del valle4 ,los nicos hijos de la montaa que se encuentran al trepar por las pendientes son insectos que atraviesan los senderos1 escurrindose entre la hierba1 zumbando por el aire2 mariposas entre las cuales se nota al erebo negro de metlicos reflejos y al magnfico ,apolo1 viviente flor que revolotea entre otras flores ac y acull1 algn reptil que desaparece entre unas piedras4 ,pocas aves cantan en los bosques silenciosos4 ,no obstante1 la montaa1 fortaleza natural que se yergue entre las llanuras1 tiene tambin sus huspedes3 unos1 temerosos fugitivos1 que buscan inaccesible refugio2 otros1 ladrones atrevidos1 animales rapaces que desde sus atalayas examinan el horizonte lo lejos antes de emprender sus excursiones de pillaje4 ,cosa extraa y que da comprender la cobarda de los hombres3 las bestias montaraces que destrozan y matan las dems son precisamente las ms admiradas4 ,se les dara con gusto la realeza1 y en mitos1 fbulas1 leyendas y hasta en algn libro viejo de historia natural1 se les da el nombre de reyes4 ,empecemos por el guila y otras aves de rapia y carniceras que todos los seores de la tierra han elegido como emblema1 ponindoles veces dos cabezas1 como si quisieran ellos tener dos bocas para devorar4 ,es hermosa ciertamente el guila cuando se planta altanera sobre peasco inaccesible los hombres1 y ms magnfica todava cuando se cierne tranquilamente en los aires1 soberana del espacio4 ,pero poco importa su belleza4 ,si el rey la admira1 el pastor la odia1 y le ha declarado guerra mortal1 por enemiga del rebao4 ,pronto no habr guilas1 buitres ni gipactos ms que en los museos3 ya no se ve en muchas montaas ni un nido1 el nico que queda no guarda ms que un pajarraco solitario y desconfiado1 viejo1 medio tullido y comido por los parsitos4 ,tambin el oso es un devorador de carneros1 y tarde temprano el pastor lo exterminar en las montaas4 ,a pesar de su prodigioso vigor1 del arte con que tritura los huesos1 no es el favorito de los reyes1 que no deben de encontrarlo bastante elegante para figurar en sus blasones3 en cambio1 muchos pueblos le quieren por sus cualidades y hasta el cazador que le persigue siente por l1 aun sin querer1 cierta simpata4 ,el ostiak1 despus de haberle dado el ltimo golpe y haberlo tendido1 cubierto de sangre en la nieve1 se arrodilla ante el cadver para implorar su perdn y le dice3 ,te he matado1 pero tenamos hambre mi familia y yo1 y eres tan bueno1 ,dios mo1 que habrs de perdonar mi crimen4 ,sin embargo1 no nos hace nosotros el efecto de un dios1 pero parece honrado1 cndido y benvolo4 ,qu bien practica las virtudes familiares6 ,qu bueno es para sus cachorros1 y qu alegres1 saltarines y caprichosos son stos6 ,las costumbres patriarcales de que con tanto encomio se nos habla1 hay que ir buscarlas la caverna del oso su enorme nido1 cmodamente tapizado de musgo4 ,verdad es que el animal da de cuando en cuando algn mordisco los carneros del pastor1 pero generalmente es la misma sobriedad4 ,se contenta con mascar hojas1 pacer arndanos1 saborear panales de miel3 veces se arriesga bajar la playa para ir comer tranquilamente uvas y peras en la planta que las produce4 ,tsendi1 naturalista suizo1 afirma bajo palabra de honor que si el buen animal se encuentra en el camino alguna chica con su cesto de fresas1 se conforma con colocar delicadamente la pata en el cesto para pedir su parte4 ,y cuando entra al servicio del hombre es servicial y magnnimo3 tiene buen humor y desdea las injurias4 ,siento mucho1 sin poderlo remediar1 que desaparezca de nuestras montaas el oso1 cuyas patas suele clavar orgullosamente el cazador en la puerta del hrreo4 ,quedar suprimida la raza1 pero creo que1 con ms inteligencia1 se hubiera podido domesticar asocindole nuestras labores4 ,en cambio nadie echar de menos al lobo cuando haya desaparecido completamente de la montaa4 ,ese s que es un bicho sanguinario1 prfido1 malfico1 cobarde y vil por todos cuatro costados4 ,no piensa ms que en desgarrar la vctima y en beberse la sangre que brota caliente de la herida4 ,todos los animales le odian1 y todos los odia l1 pero no se atreve atacar ms que los dbiles los heridos4 ,slo el frenes del hambre puede impulsarle meterse con otro ms fuerte4 ,en cambio se apresura lanzarse sobre la presa ya cada1 sobre un enemigo que no puede defenderse4 ,hasta cuando un lobo acaba de caer1 vivo todava1 herido por la bala del cazador1 arrjanse todos sus compaeros sobre l para rematarlo y disputarse sus restos4 ,roma la sangrienta ha dejado recuerdo cargado con todas las maldades imaginables3 arras ciudades millares1 destroz hombres millones1 se hart de todas las riquezas terrestres1 fu la reina del antiguo mundo por infamias innumerables2 por perfidias y por violencias1 y pesar de todos sus crmenes todava se ha calumniado s misma1 tomando una loba por abogada y madre4 ,el pueblo cuyas leyes1 bajo apariencia distinta1 nos rigen hoy1 era realmente feroz y duro1 pero no tan malo como pudiera hacerlo creer el smbolo1 que eligi4 ,para el que gusta de la montaa1 es muy grato saber que el lobo1 sr odioso1 es animal de las grandes llanuras4 ,la destruccin de las arboledas natales y el creciente nmero de los cazadores le han obligado refugiarse en los alfoces de las alturas1 pero no ha dejado de ser un intruso4 ,sus condiciones naturales son propsito para dar carreras de cincuenta leguas por las estepas para trepar por las rocas4 ,el animal quien la forma de su cuerpo y la elasticidad de sus msculos dieron mayores facilidades para brincar de pea en pea y saltar las grietas es la graciosa gamuza1 el antlope de nuestras comarcas4 ,ese es el verdadero habitante de la montaa4 ,ningn precipicio le espanta1 ninguna pendiente nevada le asusta2 trepa en dos brincos por fragosidades vertiginosas que el cazador ms valiente no se atrevera escalar3 colcase de un salto en rebordes menos anchos que sus cuatro patas1 reunidas en un solo soporte1 y aunque es animal terrestre1 parece alado4 ,adems1 es benigno y sociable3 con gusto se confundira con nuestros rebaos de cabras y ovejas3 pocos esfuerzos seran necesarios para que aumentara el nmero de nuestros animales domsticos2 pero es ms fcil matarlo que domarlo1 y las pocas gamuzas que quedan estn reservadas para dar gusto al cazador4 ,probable es que desaparezca pronto la raza1 y al fin y al cabo ms vale morir libremente que vivir en la esclavitud4 ,ms arriba an que la gamuza1 en vericuetos y peas rodeadas de nieve por todas partes1 han escogido albergue otros animales4 ,uno de estos es una especie de liebre que sabe cambiar de librea todas las estaciones1 de manera que su piel se confunde con el suelo que la rodea1 y as se escapa la perspicaz vista del guila4 ,en invierno1 cuando todo est cubierto de nieve1 su piel es tan blanca como los copos3 en primavera1 cuando matas y guijarros aparecen trechos entre la capa de nieve1 el pelaje del animal se matiza con manchas grises3 en verano1 es del color de las piedras y del csped abrasado1 y despus1 en otro brusco cambio de estacin1 cambia tambin bruscamente de pelo4 ,an mejor protegida1 la marmota pasa el invierno en la profunda madriguera1 en donde la temperatura es igual siempre1 pesar de las espesas capas de nieve que cubren el suelo1 y durante meses enteros suspende el curso de su vida hasta que el perfume de las flores y los rayos primaverales la despiertan de su sueo letrgico4 ,finalmente1 uno de esos roedorcillos activos y despiertos siempre que se encuentran en todas partes1 se ha decidido llegar la cumbre de la montaa1 abriendo tneles y galeras por debajo de la nieve3 es el campaol4 ,cubierto con tan helada capa1 busca por el suelo su escaso alimento1 y lo encuentra1 lo cual es maravilloso4 ,tal es la fecundidad de la tierra1 que produce para la incesante batalla de la vida poblaciones de devoradores y de vctimas que combaten en la obscuridad ms de mil metros sobre el lmite de las nieves perpetuas4 ,esa terrible lucha por la existencia1 cuyo odioso espectculo me haba echado de las llanuras1 se encuentra tambin arriba1 en las capas de tierra helada4 ,muchas veces se cierne el ave de rapia en regiones aun ms altas1 pero es para viajar de una otra pendiente de la montaa para vigilar la extensin en lontananza y descubrir una presa4 ,mariposas y liblulas1 arrebatadas por la alegra de revolotear al sol1 se elevan veces hasta la zona ms alta de la montaa1 y sin prever el fro de la noche siguen subiendo hacia la luz2 con mucha frecuencia vnse arrastrados los pobres animalillos1 as como moscas y otros insectos1 hacia las cumbres superiores por vientos de tormenta1 y sus despojos alfombran1 mezclados con el polvo1 la superficie de la nieve4 ,pero adems de esos forasteros que voluntariamente por fuerza visitan las regiones del silencio y de la muerte1 existen indgenas que se encuentran all realmente en su casa1 sin que les parezca demasiado fro el aire demasiado helado el suelo4 ,extindese su alrededor la callada inmensidad de las nieves1 paro hay puntas de rocas que1 de trecho en trecho1 son para ellos los oasis en medio del desierto1 y sin duda all1 en medio de los lquenes1 encuentran el alimento necesario su subsistencia4 ,de todos modos1 milagroso es que lo hallen1 y los naturalistas se asombran al comprobarlo4 ,araas1 insectos aradores de las nieves1 todos estos animalejos deben de conocer el hambre1 y quizs los diversos fenmenos de su vida se verifiquen con extraordinaria lentitud4 ,en ese imperio de la escarcha1 las crislidas deben permanecer mucho tiempo entumecidas en su sueo de aparente muerte4 ,no slo se revela la vida junto la nieve1 sino que hasta la propia nieve vive en ciertos sitios1 tal es en ella el pulular de animalillos4 ,se divisan desde lejos1 en la extensin blanca1 grandes manchas rojas amarillas4 ,los montaeses dicen que es nieve podrida4 ,los sabios1 armados con el microscopio1 dicen que son billones y billones de seres que se agitan1 viven1 se quieren1 se reproducen y acaban por comerse unos otros4 ,,cap,,tulo ,,xvi ,el escalonamiento de los climas ,los naturalistas que recorren la montaa estudiando los seres vivientes que la habitan1 plantas animales1 no se limitan estudiar las especies en su forma y en sus costumbres actuales3 quieren conocer tambin la extensin de su dominio1 la distribucin general de sus representantes en las pendientes y la historia de su raza4 ,consideran los innumerables seres de una misma especie1 hierbas1 insectos mamferos1 como un individuo inmenso1 cuyas moradas todas en la superficie de la tierra y cuya duracin en la serie de las edades deben ser conocidas4 ,escalando una vertiente de la montaa1 el viajero observa al principio cun poco numerosas son las plantas que le acompaan hasta la cumbre4 ,las que ha visto en la falda y en las primeras quebraduras1 no las vuelve ver en las ms elevadas pendientes2 y si algunas quedan1 desaparecen junto las nieves para que las sustituyan otras especies4 ,es un cambio continuo en el aspecto de la flora1 conforme su aproxima uno las altas cumbres4 ,hasta cuando la planta de las colinas inferiores contina apareciendo al lado del sendero contiguo la nieve1 parece que cambia poco poco4 ,abajo ya se marchitaron sus flores1 cuando en las alturas apenas estn en capullo3 all ha pasado ya por el verano3 aqu todava est en la primavera4 ,claro es que no puede medirse exactamente la altura en que tal planta deja de crecer y tal otra empieza mostrarse4 ,mil condiciones de terreno y de clima contribuyen continuamente mover1 ensanchar y estrechar los lmites que separan el dominio natural de las diferentes especies4 ,cuando cambia el terreno1 cuando sucede la roca la tierra vegetal la arcilla la arena1 numerosas plantas suceden tambin otras4 ,igual contraste se presenta cuando el agua empapa la tierra cuando falta en el suelo sediento1 cuando el viento sopla libremente en todo su furor cuando encuentra algo que sirva de obstculo su violencia4 ,a la salida de los callejones en que se abisman las tempestades1 hay pendientes tan barridas por su spero aliento1 que rboles y arbustos se detienen ante l1 como se pararan ante una muralla de hielo4 ,en otras partes vara la vegetacin segn lo escarpado de las fragosidades4 ,en los acantilados verticales no hay ms que musgos3 nicamente las malezas pueden agarrarse las inclinadas paredes de los precipicios4 ,si la pendiente es menos rpida1 pero aun inaccesible para el hombre1 se arrastran los rboles entre las rocas y se agarran las hendiduras con sus races2 en las planicies se enderezan1 en cambio1 los tallos y se extiende el follaje4 ,vara la esencia de los rboles generalmente tanto como su altura4 ,donde la diferencia de las pendientes fu originada por la de las hiladas roquizas que los agentes atmosfricos han atacado con desigualdad1 ofrece la montaa una sucesin de escalones paralelos de vegetacin del efecto ms extrao4 ,piedras y plantas cambian la vez en regulares alternativas4 ,de todos los contrastes de vegetacin1 el ms importante en su conjunto es el que produce la diferencia de exposicin los rayos solares4 ,al penetrar en un valle regular1 dominado por uniformes vertientes1 una al ,norte y otra al ,medioda1 puede verse cunto modifica la vegetacin en ambas pendientes la diferencia de luz y de calor2 veces es absoluto el contraste y presenta dos regiones terrestres que parecen hallarse centenares de leguas una de otra4 ,a un lado estn los rboles frutales1 los cultivos1 las praderas opulentas3 enfrente no hay campos ni jardines3 no se ven ms que bosques y pastos4 ,hasta las selvas que crecen una frente otra en las dos vertientes1 encierran especies diversas4 ,all arriba1 bajo la plida claridad que refleja el cielo del ,norte1 hay abetos de ramas obscuras3 la claridad vivificadora del medioda1 viven tan gusto como en una espaldera los alerces de delicado verdor4 ,como las plantas que buscan para florecer los rayos del sol1 el hombre ha elegido para morada suya las pendientes que miran al ,medioda4 ,por aquel lado las casas estn contiguas al camino en lnea casi continua1 y las queseras se esparcen como rocas grises en los altos pastos4 ,sobre la vertiente fra que est enfrente slo se ve alguna casuca albergada en los pliegues de un barranco4 ,las pendientes de la montaa son diferentes por el aspecto1 el clima y la vegetacin1 pero tienen un fenmeno comn1 y es que al subirlas parece que se dirige uno los polos de la tierra3 si se trepa cien pasos ms arriba parece verse transportado el viajero cincuenta kilmetros ms lejos del ,ecuador4 ,hay cima que se ve erguirse encima de la cabeza del espectador y cuya flora se asemeja la de ,escandinavia2 pasada esta punta para elevarse ms arriba1 se entra en ,laponia y una altura mayor se encuentra la vegetacin del ,spitzberg4 ,cada montaa es1 por sus plantas1 como un resumen de todo el espacio que se extiende desde su base hasta las regiones polares1 travs de los continentes y los mares4 ,en sus relatos dan veces los botnicos testimonio del jbilo1 de la emocin que sienten cuando1 despus de haber escalado rocas vivas1 de haber recorrido las nieves1 de haber andado lo largo de abiertas grietas1 llegan un espacio libre1 un jardn1 cuyas floridas plantas les recuerdan algunas tierras queridas del ,norte lejano1 quiz de su patria1 situada millares de kilmetros de distancia4 ,realizse para ellos el prodigio de las ,mil y una noches3 con slo algunas horas de caminata1 htelos transportados otra naturaleza1 un nuevo clima4 ,todos los aos1 algunos desrdenes violentos1 pero temporales1 trastornan esta regularidad del escalonamiento de la flora4 ,pasendose por recientes derrumbaderos junto los montones de tierra trados desde lo alto de las montaas por las aguas torrenciales1 el botnico observa frecuentes perturbaciones en la distribucin de las tribus vegetales4 ,esos fenmenos le interesan1 porque1 fuerza de estudiar las plantas1 se acaba por simpatizar con ellos4 ,este espectculo que le hace palpitar el corazn reconoce por causa la forzada expatriacin de hierbas y musgos violentamente arrastrados un clima para el cual no nacieron4 ,al caer al resbalar desde las fragosidades superiores1 las rocas se han llevado flores1 simientes1 races1 tallos enteros4 ,semejantes los fragmentos de un planeta lejano que hicieran desembarcar en la tierra habitantes de otros mundos1 esas rocas cadas de la cumbre tambin sirven de vehculo colonias de plantas4 ,asombradas las pobrecillas de respirar otra atmsfera1 de encontrarse en otras condiciones de fro y de calor1 de sequedad y de humedad1 de sombra y de luz1 procuran aclimatarse en su nueva patria4 ,algunas de ellas consiguen sostenerse contra la muchedumbre de plantas indgenas que los rodea1 pero la mayor parte1 por ms que se agrupan y se aprietan unas contra otras como refugiadas quienes odia todo el mundo 7y que se quieren ms unas otras por lo mismo71 vnse condenadas perecer en breve plazo4 ,asaltadas por todas partes por los antiguos propietarios del terreno1 acaban por abandonar el sitio que el derrumbamiento de su roca madre le haba hecho conquistar violentamente4 ,el botnico1 que las estudia en su nuevo ambiente1 las ve perecer poco poco4 ,despus de algunos aos de residencia1 ya no se componen las colonias ms que de un corto nmero de individuos enfermizos1 que acaban por ser ahogados tambin4 ,as es1 como1 en nuestra humanidad1 van muriendo sucesivamente colonos extranjeros1 en medio de un pueblo que los odia y un clima que les es contrario4 ,a pesar de las irregularidades temporales1 el escalonamiento de la flora en las laderas de las montaas conserva1 pues1 el carcter de una ley constante4 ,de dnde procede este extrao reparto de plantas por la superficie del globo8 ,por qu especies originarias de las ms lejanas comarcas se han juntado formando colonias en las altas fragosidades de los montes8 ,indudablemente las semillas de algunas de ellas habrn podido ser transportadas por las aves y por los vientos tempestuosos1 pero la mayor parte tienen simientes que no sirven para alimento de aves y pesan demasiado para adherirse las plumas de sus patas4 ,entre las plantas de regiones fras que colonizan la montaa1 hay familias enteras que nacen de cebollas1 y seguramente ni el viento ni las aves han podido llevarlas atravesando continentes y mares4 ,es necesario por consiguiente que las plantas se hayan propagado de trecho en trecho1 por invasiones graduales1 como acontece en nuestros campos y praderas4 ,las colonias que hoy se ven en los altos jardines rodeados de nieve1 han subido lentamente desde la llanura1 mientras otras plantas de la misma especie1 andando en sentido contrario1 se dirigan hacia las regiones polares1 en las cuales habitan en la actualidad4 ,sin duda era entonces el clima de nuestros campos tan fri como lo es hoy el de las grandes cimas y la zona boreal2 pero poco poco se hizo ms benigna la temperatura3 las plantas quienes agrada el spero aliento del invierno tuvieron que huir1 unas hacia el ,norte1 otras hacia las pendientes de los montes4 ,de las dos fajas fugitivas1 separadas por una zona siempre creciente1 ocupada por especies enemigas1 la que se retiraba hacia la montaa vea disminuir el espacio ante ella1 en proporcin la suavidad del clima3 ocup primero las estribaciones de la falda1 despus las pendientes medias1 despus las altas cimas1 y ahora tienen algunas como refugio ltimo las crestas supremas de la montaa4 ,si el clima vuelve enfriarse consecuencia de algn cambio csmico1 emprendern de nuevo las plantas su viaje hacia la llanura3 victoriosas otra vez1 arrojarn otra parte las especies que necesitan ms suave temperatura4 ,segn las alternativas de los climas y sus ciclos inmensos1 los ejrcitos de plantas adelantan retroceden por la superficie del globo1 dejando detrs grupos de rezagados que nos revelan cul fu en otro tiempo la marcha del cuerpo principal4 ,los mismos fenmenos ocurren en las tribus de los hombres que en la de los animales y plantas4 ,durante las oscilaciones del clima1 pueblos de diferentes razas que no podan adaptarse tan variable medio1 se dirigan lentamente hacia el ,norte el ,sur1 ahuyentados por el exceso del calor del fri4 ,desgraciadamente1 la historia1 que an no haba nacido1 no ha podido contarnos todo el ir y venir de aquellos pueblos1 y por otra parte1 en sus mayores emigraciones1 obedecen siempre los hombres un conjunto de pasiones mltiples que no saben analizar4 ,muchas tribus han andado as y han cambiado de morada1 sin darse cuenta de lo que las impulsaba hacia adelante4 ,en seguida contaban en sus tradiciones que las haba guiado una estrella una columna de fuego1 que haban seguido el vuelo de un guila que haban ido colocando sus pies en las huellas del casco de un bisonte4 ,si la historia enmudece dice pocas palabras sobre las marchas y contramarchas que los cambios de climas han impuesto los pueblos1 basta en cambio con mirar1 para ver cmo responde la diferencia de los hombres en las laderas opuestas de casi todas las montaas1 la diversidad de temperatura y de medio ambiente4 ,cuando cada lado del monte es poco sensible el contraste de los climas1 ya porque la direccin de toda la hilera de alturas es de ,norte ,sur1 ya porque vientos del mismo origen y cargados de igual cantidad de humedad rieguen ambas vertientes1 pueden entonces los hombres de una misma raza distribuirse libremente en una y otra parte1 entregarse los mismos cultivos1 iguales industrias1 practicar anlogas costumbres4 ,la muralla que se yergue entre ellos1 interrumpida quiz por varias brechas1 no es un muro de separacin4 ,pero si la montaa y toda la serie de cimas que le corresponden tienen una vertiente vuelta hacia el ,norte y sin vientos fros1 y la opuesta recibe de lleno los suaves rayos del ,medioda1 bien por una parte los vapores del mar se resuelven en torrentes1 mientras por la otra estn siempre secas las hondonadas1 ciertamente que la flora1 la fauna y la humanidad de ambas vertientes ofrecern el ms notable contraste4 ,cada paso que da el viajero1 despus de haber doblado el vrtice1 le presenta una nueva naturaleza3 penetra en un mundo donde hace descubrimiento sobre descubrimiento4 ,prase ante una hierba olorosa que nunca haba visto3 una extraa mariposa revolotea ante l3 mientras estudia las nuevas especies de plantas animales procura darse cuenta del conjunto de los rasgos de aquella naturaleza desconocida1 se le acerca un pastor1 hombre de otra raza y de otra civilizacin3 hasta su idioma es distinto4 ,separando dos zonas de climas1 la cresta de la montaa tambin separa dos pueblos1 y este es un fenmeno constante en cuantos pases de la tierra donde la conquista no ha mezclado suprimido brutalmente las razas2 y aun pesar de las violencias de la conquista1 ese contraste normal entre las poblaciones de ambas vertientes se ha restablecido con frecuencia4 ,ejemplo de ello presenta la historia de ,italia4 ,el esplendor de aquel pas fascin los brbaros del ,norte y del ,noroeste4 ,muchas veces1 franceses y alemanes1 atrados por la riqueza del territorio1 por los tesoros de las ciudades1 por el sabor de los frutos1 por todas sus bellezas naturales1 se precipitaron en armadas muchedumbres sobre las llanuras que rodea el grandioso hemiciclo de los ,alpes4 ,por ms que han matado1 incendiado y destruido1 por ms que han ocupado el sitio de los vencidos1 por ms que han edificado ciudades y han construido ciudadelas1 la poblacin nativa ha acabado por triunfar de ellos4 ,y los extranjeros1 ya celtas1 ya teutones1 han tenido que volver pasar los ,alpes4 ,as es que los montes1 rugosidades relativamente insignificantes en la superficie del globo1 sencillos obstculos1 que el hombre puede atravesar en un da1 tienen gran importancia histrica como fronteras naturales entre naciones diversas4 ,ese papel en la vida de la humanidad1 menos lo deben la falta de caminos1 lo fragoso de sus vericuetos1 su zona nevada y de rocas infecundas1 que la diversidad y veces la enemistad de las poblaciones domiciliadas en las dos opuestas faldas4 ,la historia de lo pasado nos ensea que todo lmite natural1 colocado entre pueblos por un obstculo difcil de salvar1 montaa1 meseta1 desierto ro1 es al mismo tiempo frontera moral para los hombres4 ,como en los cuentos de hadas1 se fortificaba con invisible muro1 erigido por el odio y el desprecio4 ,el hombre que llegaba allende los montes1 no era slo un extranjero1 sino un enemigo4 ,odibanse los pueblos1 pero veces un pastor1 mejor que todos los de su raza1 cantaba bajito algunas palabras de cndido afecto1 mirando por encima de la montaa4 l saba1 por lo menos1 salvar la elevada barrera de nieves y de rocas4 ,su corazn saba considerar como patria ambas vertientes4 ,un antiguo canto de nuestros ,pirineos cuenta este triunfo en un sentimiento dulce sobre la naturaleza y sobre las tradiciones de odios nacionales3 ,baicha-bous1 montagnos6 ,planos1 havussa bous6 ,daqu pousqui bede oun sonn mas amous6 ,bajos1 montaas6 alzos1 llanuras6 ,y que yo ver pueda do estn mis amores6 ,,cap,,tulo ,,xvii ,el montas libre ,las rugosidades formadas en la superficie terrestre por montaas y valles son por consiguiente un hecho capital en la historia de los pueblos1 y explica veces sus viajes1 sus emigraciones1 sus conflictos y sus diversos destinos4 ,as es como una topera1 que surge en un prado1 en medio de poblaciones de insectos solcitos que andan yendo y viniendo1 cambia inmediatamente todos los planos y hace desviar en sentido inverso la marcha de las tribus viajeras4 ,separando con su enorme masa las naciones que por una y otra parte sitian sus vertientes1 la montaa protege tambin los habitantes1 generalmente poco numerosos1 que han ido buscar asilo los valles4 ,los abriga1 los hace suyos1 les da costumbres especiales1 cierto gnero de vida1 particular carcter4 ,sea cual fuere su raza originaria1 el montas se ha hecho tal como es1 bajo la influencia del medio que le rodea4 ,la fatiga del trepar y del bajar penosamente1 la sencillez del alimento1 el rigor de los fros invernales1 la lucha contra la intemperie han hecho de l un hombre aparte1 le han dado una actitud1 un andar1 un juego de movimientos muy diferente de los usados entre sus vecinos de la llanura4 ,le han dado adems un modo de pensar y de sentir que le distingue4 ,han reflejado en su espritu1 como en el del marino1 algo de la serenidad de los grandes horizontes3 tambin en muchos sitios le han asegurado el tesoro inapreciable de la libertad4 ,una de las causas que ms han contribudo sostener la independencia de ciertos pueblos montaeses1 es que para ellos el trabajo solidario y los esfuerzos de conjunto son una necesidad4 ,todos son tiles para cada uno1 y cada uno para todos4 ,el pastor que va los pastos altos guardar los rebaos de la comunidad1 no es el menos necesario la prosperidad general4 ,cuando ocurre un desastre1 aydanse todos mutuamente para enmendar el dao4 ,si el alud se ha desplomado sobre algunas cabaas1 todos trabajan en el desescombro4 ,si la lluvia ha desmoronado los campos1 que se cultivan en gradas sobre las pendientes1 todos se ocupan en recoger la tierra que se ha venido abajo y subirla en espuertas hasta la vertiente de donde se cay4 ,si el torrente desbordado ha cubierto de piedras las praderas1 todos se afanan en limpiar el csped de tales escombros que lo ahogan4 ,cuando en invierno es peligroso arriesgarse entre la nieve1 cuentan unos con la hospitalidad de los otros4 ,todos son hermanos y pertenecen la misma familia4 ,as es que cuando los atacan1 resisten de comn acuerdo1 movidos1 digmoslo as1 por un solo pensamiento4 ,por otra parte1 la vida de combates sin tregua contra toda clase de peligros y quiz tambin el aire puro y saludable que respiran los convierten en hombres atrevidos y desdeosos de la muerte4 ,trabajadores pacficos1 nadie atacan1 pero saben defenderse4 ,la montaa protectora les da medios para precaverse contra la invasin4 ,defiende el valle con estrechos desfiladeros de entrada1 en que algunos hombres bastan para detener grandes grupos3 oculta sus frtiles valles en los huecos de grandes terraplanes cuyas fragosidades parecen inaccesibles4 ,en ciertos sitios est perforada por cavernas que se comunican entre s y pueden servir de escondrijos4 ,en la pared de un desfiladero que visitaba yo con frecuencia1 haba una de esas fortalezas ocultas4 ,con gran trabajo pude llegar la entrada agarrndome las asperezas de la roca y algunas ramas de boj que haban arraigado en las hendiduras4 ,mucho ms difcil hubiera sido escalarla para los asaltantes4 ,peascos amontonados en la boca de la gruta estaban dispuestos rodar1 saltando de punta en punta1 hasta el torrente4 ,a cada lado de la entrada1 la roca1 absolutamente recta y lisa1 no hubiera dejado pasar ni una serpiente3 encima1 el acantilado que la dominaba1 protega la abertura como prtico gigantesco1 y1 adems1 medio la cerraba un gran muro4 ,la gruta era inexpugnable1 no ser por sorpresa4 ,los enemigos tenan que conformarse con vigilarla de lejos1 pero cuando no oan salir de ella ningn rumor1 cuando se arriesgaban encaramarse hasta all para contar los cadveres1 encontraban las galeras subterrneas completamente vacas4 ,los habitantes se haban escurrido de caverna en caverna hasta otra salida secreta oculta entre malezas4 ,haba que empezar de nuevo la caza1 que veces se terminaba por desdicha1 capturando las vctimas4 ,el hombre es una presa para el hombre4 ,en ciertos sitios en que la montaa no presenta cavidades propicias1 una roca aislada en el valle1 una roca de planos perpendiculares era la que serva para fortaleza4 ,cortada verticalmente por los tres lados que rodea el torrente en su base1 slo era accesible por una sola vertiente1 y por aquella parte1 el grupo de montaeses que quera hacer de ella atalaya y castillo1 no tena ms que proseguir el trabajo emprendido por la naturaleza4 ,escarpaba la roca1 la haca intransitable al paso humano y dejaba una sola entrada subterrnea perforada pico en el espesor de la pea4 ,metidos en su guarida1 los habitantes de la fortaleza obstruan la abertura con un peasco1 y ya no les poda visitar ms que algn ave4 ,la arquitectura no haca gran falta aquella ciudadela1 y sin embargo1 alguna vez1 por una especie de coquetera1 el montas adornaba la arista del precipicio con un muro almenado1 que permita sus hijos jugar sin riesgo en toda la extensin de la meseta1 y desde cuyas alturas poda espiar gusto cuanto se divisara en las cercanas pendientes4 ,en muchas comarcas montaesas de ,oriente1 cuyos valles estn poblados de razas enemigas unas de otras1 y en las cuales el homicidio se considera por consiguiente como leve culpa1 hay muchas rocas fortalezas habitadas an4 ,cuando llega un husped al pie de la escarpa1 anuncia su presencia gritos4 ,poco despus baja una cesta de una trampa abierta en la roca3 se instala all el viajero1 y los brazos de sus amigos de arriba izan lentamente la pesada cesta1 que da vueltas por el aire4 ,si las rocas abruptas de los altos valles sirvieron para defender las poblaciones pacificas contra toda invasin1 en cambio los montecillos del llano sirvieron muchas veces de atalaya y lugar de rapia algn rapaz barn4 ,muchos1 pueblos aun en nuestro pas1 demuestran con su arquitectura que no hace todava mucho tiempo haba all guerra permanente1 y que cada momento haba que temer ataques de seores de bandoleros4 ,no hay casas aisladas en las pendientes indefensas2 todos los tugurios1 semejantes carneros espantados por la borrasca1 se han reunido en un solo grupo1 vasto montn de piedra4 ,desde abajo parece aquello una continuacin de la roca1 una escotadura de la cima1 ora deslumbrante de claridad1 ora ennegrecida por la sombra4 ,sbese all por senderos vertiginosos que diariamente tienen que bajar los aldeanos para cultivar sus campos1 y que tienen que subir de nuevo todas las noches1 despus del largo trabajo diario4 ,una sola puerta da entrada al pueblo1 y en las torres laterales quedan an huellas del rastrillo y de otros medios de defensa2 ninguna ventana se abre sobre la inmensa extensin de los valles cercanos4 ,las nicas aberturas son las aspilleras por donde pasaban en otro tiempo los venablos los caones de los fusiles4 ,aun hoy1 los descendientes de aquellos desgraciados1 sitiados de generacin en generacin1 no se atreven construir sus habitaciones en medio del campo4 ,podran hacerlo1 pero la costumbre 7la ms obedecida de todas las tiranas7 los tiene encerrados en la antigua crcel4 ,libres eran los altos valles de la montaa1 libres los montaeses1 pero fuera de los pasos estrechos donde nunca se arriesgan impunemente los agresores4 ,un promontorio casi aislado sostena el castillo del barn4 ,desde all arriba1 el bandolero ennoblecido por sus propios crmenes y los de sus antepasados poda vigilar las llanuras cercanas y los barrancos y desfiladeros de la montaa4 ,como una serpiente enroscada en una pea yergue la inquieta cabeza para acechar un nido lleno de pajarillos1 el bandolero observa desde lo alta de la torre del homenaje3 no se atreve atacar los montaeses en su valle1 pero est seguro de sorprender y cautivar los que se arriesguen por la llanura4 ,el castillo del noble desvalijador de caminantes est hoy arruinado4 ,un sendero pedregoso1 obstrudo por los zarzales1 ha sustitudo el camino por donde los guerreros hacan caracolear sus alegres caballos al emprender la marcha1 por donde suban los mercaderes encadenados y los mulos cargados de botn4 ,en el sitio donde estuvo el puente levadizo se ha cegado el foso con piedras1 y despus el viento y los pies de los transeuntes le han llevado un poco de tierra vegetal1 donde han arraigado sacos4 ,los muros estn casi todos derruidos1 y enormes fragmentos1 semejantes peascos1 yacen por el suelo4 ,por otras partes1 piedras desmoronadas llenan medias el foso que cubre espesa alfombra de pamplina4 ,el patio grande1 en el cual se juntaban en otro tiempo los hombres de armas antes de las expediciones de pillaje1 est lleno de escombros y de hoyos3 difcil es abrirse camino travs de tupidos grupos de arbustos y de hierbas altas3 se teme pisar alguna vbora oculta entre dos piedras caer en la boca1 abierta an1 de una mazmorra4 ,andemos1 sin embargo1 mirando atentamente al suelo4 ,llegamos al fondo del pozo1 rodeado an afortunadamente por un resto de brocal3 nos asomamos con espanto la negra abertura del abismo intentamos sondear su profundidad travs de las escolopendras y helechos entrelazados4 ,parcenos vislumbrar abajo el reflejo de un rayo extraviado en ese precipicio2 parcenos oir un murmullo ahogado que sube hacia nosotros4 ,es una corriente de aire que se arremolina en la sima8 ,es un manantial1 cuya agua se filtra entre las piedras y cae gota gota8 ,es una salamandra que cae al agua y la hace chapotear8 ,quin sabe8 ,la leyenda nos dice que en otro tiempo los ruidos confusos que salan de esas profundidades eran gritos de desesperacin1 sollozos de vctimas4 ,el agua del pozo cubre un lecho de osamentas4 ,aparto con esfuerzo mis ojos del microscopio que los fascina1 y los dirijo la masa cuadrada de la torre del homenaje1 que brilla toda luz4 ,las otras torres se han derrumbado2 nicamente queda sta en pie1 y hasta conserva algunas almenas de su corona4 ,los muros1 dorados por el sol1 estn tan lisos como al da siguiente del primer banquete celebrado por el seor en el saln4 ,no hay en ella rendija ni rozadura apenas3 nicamente el maderamen y los herrajes de las estrechas ventanas semejantes aspilleras han desaparecido4 ,a cinco metros sobre el suelo se alza en el espesor de la muralla lo que fu puente de entrada2 ancha piedra saliente forma su umbral1 y la parte superior de la ojiva est adornada con tosca escultura que ostenta un caprichoso monograma y las huellas de la antigua divisa del barn4 ,la escalera movible que se enganchaba en el umbral ya no existe1 y el celoso arquelogo que quisiera leer ms bien adivinar las pocas palabras orgullosas esculpidas en la piedra1 tiene que coger una escalera de mano4 ,para introducirse en la torre1 adoptaron los aldeanos medio ms violento3 han perforado el muro al nivel del suelo4 ,penoso trabajo fu ste1 pero quiz les animaba la venganza contra aquel torren1 donde muchos de los suyos hablan perecido entre tormentos de hambre3 quiz se figurasen tambin que iban encontrar un tesoro escondido4 ,entro con cierto temor por esta brecha3 el aire interior1 con el cual no se mezcla nunca un rayo de sol1 me hiela antes de entrar4 ,sin embargo1 la luz baja hasta el fondo de la torre3 el techo est hundido3 los entarimados han ardido en algn antiguo incendio1 y se ven de trecho en trecho restos de vigas ennegrecidas4 ,todos esos residuos1 piedra1 madera y ceniza1 se han convertido poco poco en una especie de pasta que el agua del cielo1 bajando all como al fondo del pozo1 conserva hmeda siempre4 ,pegajoso limo cubre esa tierra blanda1 en la cual resbala el pie que pongo en ella con repugnancia4 ,parceme estar ya encerrado en el horrible calabozo y respiro con asco su aire rancio y meftico1 y1 sin embargo1 aquel aire es puro1 comparado con el olor de moho y osamentas que sale de la abertura mellada de la mazmorra4 ,me asomo al negro agujero intento divisar algo1 pero nada veo4 ,necesitara tener la mirada aguzada por larga obscuridad para columbrar los reflejos extraviados en las tinieblas4 ,siniestra oquedad6 ,ignoro de cuntos asesinatos has sido cmplice1 pero me estremezco de miedo al verte y como en demanda de fuerzas2 miro hacia el cielo azul1 al cual sirven de marco las cuatro murallas de la torre4 ,un mochuelo asustado se agita all arriba1 lanzando desagradable chillido4 ,una escalera practicada en el espesor del muro1 permite subir hasta las almenas4 ,hay muchos peldaos desgastados y convierten la escalera en un plano inclinado difcil de subir1 pero apoyndome en las paredes1 agarrndome las asperezas1 resbalando en el polvo para incorporarme despus1 acab por llegar lo ms alto de la torre4 ,la piedra es ancha y no haba peligro alguno2 sin embargo1 apenas me atrev dar algunos pasos1 por temor de que me venciera el vrtigo4 ,estaba gran altura1 en la regin de aves y nubes1 entre dos abismos2 un lado est la negra sima de la torre2 al otro la profundidad luminosa de las rocas y las vertientes alumbradas por el sol4 ,el promontorio que sostiene el torren parece otra torre de muchos centenares de metros de elevacin4 ,y el ro que serpentea en torno su base no parece ms que su foso de defensa4 ,cuentan que uno de los antiguos seores del lugar satisfaca veces el capricho de hacer saltar sus prisioneros desde la azotea del torren4 ,reservaba sus ms odiados enemigos la muerte lenta en el fondo de las mazmorras1 pero los cautivos contra los cuales no tena ningn motivo de odio1 tenan que demostrar1 al precipitarse desde la torre1 el nimo y gallarda con que saban morir4 ,por la noche se hablaba de ello alrededor de la humeante mesa1 riendo al recordar las contorsiones de cuantos retrocedan espantados al borde del abismo1 y encomiando los que de un brinco se haban lanzado sin ajeno impulso en el vaco4 ,el noble seor muri en un convento vecino en olor de santidad4 ,agrpanse desordenadamente al pie del peasco las humildes casuchas con techo de pizarra de camo1 del antiguo lugar esclavizado4 ,muchos son los cambios que se han verificado1 no slo en las instituciones y costumbres1 sino tambin en el alma humana1 desde que el seor tena as sus sbditos bajo sus miradas y bajo sus plantas1 desde que el heredero de su nombre creca pensando en en que todos los seres mal vestidos que vea moverse all abajo1 todos aquellos hombres seran1 cuando l quisiera1 carne para su espada4 ,imposible habra sido1 aun para el ms bueno1 para el de mejores sentimientos de los hijos del noble1 que no sintiera su pecho henchirse de feroz orgullo al contemplar todo aquel horizonte de tierras sometidas1 aquel pueblo abatido1 aquellos villanos abyectos agitndose en el estircol4 ,aunque hubiera querido imaginar que los hombres tienen al nacer igual derecho la felicidad1 aunque se hubiese considerado como nacido del mismo lodo1 habra bastado para desengaarle una sola mirada dirigida al espacio desde la soberbia azotea de su torre para creer en la igualdad 7no de la alegra1 sino de la desesperacin del remordimiento71 tendra que dejar su castillo1 meterse en el sombro convento del augusto valle y golpearse la frente contra el pavimento de las iglesias4 ,en nuestros das1 el descendiente de aquellos caballeros antiguos no tiene que convertirse en carcelero de su pueblo1 ni tiene que vigilar los habitantes con suspicaz mirada1 como no sea propietario de una fbrica y pueblen los aldeanos sus talleres4 ,la quinta que se ha mandado edificar en la vertiente de un cerro puede decirse que est oculta4 ,una cortina de rboles corpulentos tapa el ms cercano grupo de casas1 y si algunas aldeas lejanas se ven de trecho en trecho1 no son ms que manchas del paisaje1 trazos del gran cuadro4 ,ya no es el castellano el dueo y para nada le servira dar su morada una posicin dominadora4 ,ms le vale una soledad donde pueda gozar en paz de la naturaleza4 ,y es que1 desde que pas la ,edad ,media1 ya no constituyen aldeas y castillo un mundo aparte3 voluntariamente por fuerza1 han entrado en otro ms grande1 en una sociedad cuyas luchas tienen mayor amplitud1 en que los progresos tienen mucho mayor alcance4 ,el reino chico cuyo dueo absoluto era el seor1 ya no es ms que un distrito cualquiera1 y el descendiente de los antiguos barones para nada le sirve el enmohecido mandoble de sus antepasados4 ,a veces intenta conservar alguno de los privilegios aparentes reales que le quedan del poder de sus abuelos3 en otras ocasiones se resigna su papel de sbdito de ciudadano1 mezclndose con la muchedumbre4 ,de todos modos1 los combates y conquistas de sus antecesores han sido tiles otros1 sea pueblos1 sea reyes4 ,si aquellos guerreros1 despus de largas luchas con los montaeses1 lograron vencerlos en sus guaridas1 y llevaron hasta las nevadas crestas los linderos de sus dominios1 tuvieron que sufrir luego el ataque de otro invasor1 y la frontera que haban dado sus posesiones se pierde en la inmensa extensin de un imperio poderoso4 ,un nombre raro1 que se encuentra en varios sitios de la montaa1 me ha hecho pensar en las cosas de lo pasado4 ,en una hondonada1 ligera depresin del suelo1 brilla en lontananza como diamantito movible1 un manantial que jams se vera si el sol no revelase su existencia con uno de sus rayos4 ,me acerco l1 veo doblarse y erguirse alternativamente los tallos de hierba bajo la argentina gota que pasa3 gorjean en torno algunos pjaros1 y el csped que baa sus races en el agua oculta extiende sus tallos verdes y sus florecillas muy por encima de la hierba ajada de los pastos4 ,esa corta extensin de verdor1 que divisan de lejos los pastores en la superficie gris y quemada de la vertiente1 es la ,fuente de los tres ,seores4 ,cul era el origen de tan extrao nombre8 ,cmo haba tomado el de tres potentados fuente tan humilde8 ,cuenta la leyenda de la montaa que en poca muy antigua1 cuando fortalezas rodeadas de fosos se erguan en todos los promontorios de los desfiladeros1 tres condes que por casualidad no guerreaban1 se encontraron un da de caza cerca de la fuentecilla4 ,larga carrera en persecucin de jabales y ciervos los haba cansado1 y el sudor les caa de la frente4 ,una turba de criados1 que andaban solcitos su alrededor1 ofrecales porfa vino y aguamiel1 pero el hilillo de agua que brotaba de una rendija de la roca les pareci ms agradable bebida que los licores escanciados en jarros de plata4 ,inclinronse uno tras otro sobre el remanso de la fuente1 apartaron con la mano las hierbas que flotaban en la superficie y bebieron en la hoya1 como pastores como cervatillos de la montaa4 ,despus se miraron1 se dieron la mano de amigos y se pusieron departir alegremente recostados en la hierba4 ,haca buen tiempo1 tocaba casi el sol ya el horizonte1 algunos celajes diseminados proyectaban sombras en las amarillas mieses de la llanura y leves humaredas se desprendan trechos en los pueblecillos4 ,los tres condes estaban de buen humor4 ,hasta entonces sus inmensos dominios no haban tenido exactos linderos en la montaa4 ,decidieron que desde entonces la fuente que con helado chorro le haba apagado la sed sera el lmite de separacin de los tres condados4 ,uno seguira la orilla derecha1 otro la izquierda del arroyuelo y el tercero ocupara la loma tendida desde el manantial la cima cercana1 y desde all la vertiente opuesta4 ,y como consagracin del tratado que acababan de convenir1 los tres seores mojaron las diestras manos con algunas gotas de la fuente1 y cada uno salpic con ellas el csped de su dominio4 ,pero el buen tiempo no es duradero y los condes no conservan mucho su sonrisa y compaerismo4 ,peleronse los tres amigos y estall la guerra4 ,matronse mutuamente vasallos1 burgueses y villanos en hondonadas y bosques para que cambiara de sitio la linde de los tres condados4 ,la llanura fu asolada1 y durante varias generaciones corrieron torrentes de sangre por la posesin de aquella gota de agua que brota all arriba en pacficas alturas4 ,pactse paz por fin1 y si han vuelto empezar las guerras1 no se han encendido entre los tres barones1 ni por la conquista de una fuente1 sino entre poderosos soberanos y por la posesin de inmensos territorios con montaas1 ros1 bosques y ciudades populosas4 ,ya no se destrozan una otra gentes mal armadas1 sino centenares de miles de hombres1 provistos de los ms cientficos medios de destruccin los que chocan y se destruyen recprocamente4 ,seguramente la humanidad progresa1 pero al ver tan espantosos conflictos1 hay que dudar algunas veces4 ,entonces nos parecen dichossimas las poblaciones retiradas en los valles altos que nunca han padecido los males de la guerra3 lo menos1 pesar del flujo y reflujo de los ejrcitos en marcha1 han acabado por conservar su independencia primitiva4 ,bastantes pueblos de la montaa1 protegidos por enormes masas de roca unidas unas otras1 han tenido la felicidad de permanecer libres4 ,ya saben que no deben nicamente al herosmo de sus corazones1 la fuerza de sus brazos1 la unin de sus voluntades el no haberse visto esclavizados por sus poderosos vecinos4 ,tambin tienen que agradecrselo los grandes ,alpes3 esas han sido las firmsimas columnas que han defendido la entrada del templo4 ,,cap,,tulo ,,xviii ,el cretino ,al lado de esos hombres fuertes1 de esos valientes de slido pecho y penetrante mirada que trepan con paso firme por las rocas1 arrstranse asquerosas masas de carne viva1 los cretinos de pendientes paperas4 ,y muchas de esas masas hay que ni siquiera pueden arrastrarse2 permanecen sentados en sillas ftidas1 moviendo un lado y otro el cuerpo y la cabeza1 cayndoles la baba por los pegajosos harapos4 ,esos seres no saben andar1 y algunos de ellos no han sabido aprender el arte primordial de llevarse la comida la boca3 se les da de comer1 se les ceba1 y cuando notan que el alimento ingerido baja al estmago1 exhalan ligeros gruidos de contento4 ,esos son los ltimos representantes de la humanidad1 cuyo rostro fu creado para contemplar los astros4 ,qu enorme intervalo salvado entre la cabeza ideal del ,apolo ,pitio y la del pobre cretino1 de ojos1 sin mirada y risa que parece mueca6 ,ms hermosa es todava la cabeza del reptil1 porque sta corresponde su tipo1 y no esperamos verla de otra manera1 mientras la cara del idiota es una forma espantosamente degenerada4 ,a pesar de habernos parecido un hombre desde lejos1 ni siquiera aparece la inteligencia del animal en sus facciones4 ,para mayor dolor1 los sentimientos rudimentarios que se revelan en el ser desdichado1 no siempre son buenos4 ,algunos cretinos son malsimos3 rechinan los dientes1 lanzan rugidos feroces1 hacen airados ademanes con los torpes brazos1 patean el suelo1 y si no se lo impidieran1 se comeran la carne y se beberan la sangre de quienes los cuidan con abnegacin3 nada importa esa rabia los montaeses1 buenos y cndidos4 ,no por eso han dejado de dar los pobres idiotas el nombre de cretinos1 de crestias de inocentes1 figurndose que tales seres1 incapaces de razonar sus actos y de llegar la comprensin del mal1 disfrutan del privilegio de no tener ningn pecado en la conciencia4 ,cristianos desde la cuna1 la fuerza tienen que ir derechos al cielo4 ,por lo mismo1 prostrnase la multitud ante locos y alucinados en los pases musulmanes1 y se considera muy glorificado aquel quien ensucian con su saliva sus excrementos1 puesto que1 bajo humana forma1 viven fuera de la humanidad2 sin duda estn sumidos en divino sueo4 ,por otra parte1 algunos de estos desdichados son verdaderamente buenos y gustan de hacer bien1 en el lmite de sus fuerzas4 ,haba yo bajado un da al valle para subir por la otra pendiente los pastos de una meseta1 en cuyo centro haba divisado las aguas de una laguna4 ,haba dejado detrs de m1 sin detenerme en ella1 una chocilla hmeda rodeada por algunos alisos1 y segua con decidido paso un sendero indicado vagamente por pasos de animales la orilla de una corriente rpida4 ,hallbame ya ms de un tiro de piedra de la choza1 cuando o detrs de mi precipitado y pesado paso2 al mismo tiempo1 un resuello gutural1 casi un estertor1 sala de aquel ser que me persegua y me daba alcance4 ,volvme y v una pobre cretina1 cuya papera1 bazuqueada por la carrera1 oscilaba pesadamente de uno otro hombro4 ,gran trabajo me cost reprimir una expresin de horror viendo aquella masa humana acercarse mi1 tenindose alternativamente en una y otra pierna4 ,el monstruo me hizo sea de que esperara1 y despus se par delante de m1 contemplndome fijamente los estpidos ojos y dndome con el resuello en la cara4 ,seal con gesto negativo el desfiladero en el cual iba yo entrar y junt las manos para indicarme que cortaban el paso peascos verticales4 ,all1 all61 dijo1 designando un sendero mejor trazado que se encarama dando vueltas en una pendiente y llega una meseta para rodear el infranqueable desfiladero del fondo4 ,cuando me vi seguir su cuerdo consejo y empezar subir la cuesta1 lanz dos tres gruidos de satisfaccin1 me acompa con la mirada durante algn tiempo y despus se march tranquilamente1 contenta por haber hecho una buena obra4 ,confieso que estaba yo menos contento y hasta profundamente humillado4 ,un ser maltratado por la naturaleza1 horrible1 una especie de cosa sin forma y sin nombre1 no haba parado hasta sacarme de un lance apurado1 y yo1 hombre lleno de altivez1 dotado de cierta razn por la naturaleza1 y llegado por ella al sentimiento de la responsabilidad moral1 haba dejado mil veces1 sin hacerles advertencia alguna1 meterse otros hombres1 hasta los que llamaba amigos1 en pasos bastante ms terribles que el desfiladero de una montaa4 ,la idiota1 la cretina1 me haba enseado mi deber4 ,de modo que1 en aquello que me pareca inferior la humanidad1 encontraba una benevolencia de la cual carecen muchas veces los que se tienen por grandes y por fuertes4 ,ningn ser es bastante bajo para no merecer amor y hasta respeto4 ,quin tiene razn1 el espartano de la antigedad que arrojaba una sima los recin nacidos defectuosos1 la madre que1 aunque sea llorando1 amamanta y acaricia al hijo idiota y deforme8 ,claro es que nadie censurar las madres que luchan contra toda esperanza para disputar sus hijos la muerte1 pero es necesario que la sociedad acuda en auxilio de esos desdichados1 con la ciencia y con el cario1 para curar los que pueda1 dar toda la ventura posible aquellos cuyo estado no deja esperanzas y velar para que las prcticas higinicas y la comprensin de las leyes fisiolgicas reduzcan cada vez ms el nmero de semejantes nacimientos4 ,una educacin continua puede desbaratar esas toscas naturalezas1 y cuando al afecto de la madre sucede la solicitud de un compaero que consigue que haga algn trabajo grosero el pobre inocente1 ste se desarrolla poco poco y acaba por llevar en la cara algo como reflejo de inteligencia4 ,entre los innumerables cuadros que quedaron grabados en mi memoria cuando recorr la montaa1 hay uno que an me conmueve1 pasados tantos aos4 ,era al anochecer1 en los ltimos das del verano4 ,acababan de segar por segunda vez las praderas del valle1 y vea pilillas de heno esparcidas1 cuya suave fragancia me traa el viento4 ,andaba por un camino sinuoso1 disfrutando de la frescura de la tarde1 del olor de la hierba1 de la hermosura de las cumbres iluminadas por el sol poniente4 ,de pronto1 en una revuelta del camino encontrme en presencia de un grupo que me llam la atencin4 ,un cretino de enorme papera estaba enganchado con cuerdas una especie de carro cargado de heno4 ,no le costaba trabajo arrastrar el pesado vehculo1 y no vea ni los baches1 ni los peascos diseminados1 tirando como una fuerza ciega4 ,pero llevaba al lado un hermanito suyo1 nio esbelto y agraciado1 cuyo rostro era todo mirada y sonrisa4 ste vea y pensaba por el monstruo4 ,con una seal1 con tocarlo un poco1 le hacia variar la derecha la izquierda para evitar los obstculos y apresuraba acortaba su andar3 formaba con el idiota una pareja1 siendo uno el alma y otro el cuerpo4 ,cuando pasaron por mi lado el nio me salud con amabilidad1 y empujando ,cliban con el codo1 le hizo quitarse la gorra y volver hacia m sus ojos sin expresin4 ,parecime1 sin embargo1 que vea aparecer en ellos como vislumbre de un sentimiento humano de respeto y de amistad4 ,yo salud con una especie de veneracin aquel grupo conmovedor1 smbolo de la humanidad en su camino hacia lo porvenir4 ,abandonado s mismo1 y sin disfrutar otras luces que las del instinto animal1 el cretino puede alguna vez hacer cosas que seran superiores la fuerza de un hombre inteligente y consciente de su valer4 ,me contaba veces mi compaero el pastor cmo haba cado en una grieta del ventisquero1 y cuando hablaba de ello1 todava se dibujaba el espanto en su semblante4 ,estaba sentado en una escarpa1 junto al borde del ventisquero1 cuando al desmoronarse una piedra le hizo perder el equilibrio1 y sin poder valerse resbal por una hendidura que se abra entre la roca y la compacta masa de hielo1 hallndose de pronto como en el fondo de un pozo1 en el cual apenas vislumbraba un reflejo de la claridad del cielo4 ,estaba aturdido1 magullado1 pero no se haba roto ningn miembro4 ,impulsado por el instinto de la conservacin1 pudo agarrarse la pared de roca y subir de aspereza en aspereza hasta algunos metros de la boca4 ,el sol1 los pastos1 las ovejas y su perro estaban ante su vista1 y ste le miraba con ardientes ojos4 ,pero1 llegado aquel reborde1 no poda subir ms el pastor3 la roca1 lisa por todas partes1 no ofreca ningn punto de apoyo4 ,el perro estaba tan desesperado como su amo3 acurrucndose de trecho en trecho1 al borde del precipicio1 di algn ladrido corto y luego sali de pronto como una flecha hacia el valle4 ,nada tena ya que temer el pastor1 pues saba que el perro ira buscar socorro y pronto volvera con gente provista de cuerdas4 ,sin embargo1 mientras dur la espera1 pas por las horribles angustias de la desesperacin4 ,parecale que el fiel animal no acababa de volver3 se vea ya muerto de hambre en la pea y pensaba horrorizado en que quiz las guilas fueran arrancarle trozos de carne antes de estar muerto4 ,y1 sin embargo1 recordaba lo que1 en semejante situacin1 haba hecho un inocente4 ,cado al fondo de una grieta1 de la cual le era imposible salir1 el cretino no se haba fatigado en intiles esfuerzos3 esper con paciencia1 pateando el suelo para conservar el calor animal y as se aguant toda la tarde y toda la noche y toda la mitad del da siguiente4 ,oy entonces llamarle por su nombre los que le buscaban1 contest1 y en seguida lo sacaron de la sima4 nicamente se quej de haber pasado mucho fro4 ,pero sean cuales fueren los privilegios inmunidades del cretino1 aunque el desdichado no tenga que temer los cuidados y las decepciones del hombre que tiene que abrirse camino en el mundo por s mismo1 hay que intentar que el cretino sea arrancado su inocencia y sus asquerosas enfermedades para darle1 al mismo tiempo que la salud del cuerpo1 el sentimiento de su propia responsabilidad moral4 ,es necesario que penetre en la sociedad de los hombres libres1 y1 para curarle y dignificarle1 lo primero es conocer las causas de su degeneracin4 ,sabios hay que1 inclinados sobre sus retortas y sus libros1 exponen diversos pareceres3 dicen unos que la deformidad de la papera procede sobre todo de la falta de iodo en el agua potable1 y que por el cruzamiento1 la deformidad moral acaba por juntarse la del cuerpo4 ,otros creen que papera y cretinismo nacen de que el agua procedente de la nieve no ha tenido tiempo para agitarse y airearse lo suficiente cuando llega al pueblo1 de que ha pasado por rocas que contienen magnesia4 ,cierto es que el agua mala puede contribuir muchas veces que nazcan y se desarrollen enfermedades2 pero ser ese slo el origen8 ,basta entrar en una cabaa de esas donde nacen y vegetan los idiotas para ver que su lamentable situacin procede tambin de otras causas4 ,el tugurio es sombro y ahumado3 devoran gusanos cofres1 mesas y vigas3 en los rincones donde no puede penetrar del todo la mirada1 se vislumbran formas indecisas1 cubiertas de basura y telaraas4 ,la tierra que sirve de pavimento permanece siempre hmeda y como viscosa1 por todas las aguas sucias que la llenan de grasa4 ,el aire que se respira en tal guarida es acre y ftido4 ,flotan en l un tiempo los hedores del humo1 del tocino rancio1 del pan de muchos das1 de la madera carcomida1 de la ropa sucia1 de las emanaciones humanas4 ,de noche se cierran todas las aberturas para que no penetre en la habitacin el fro exterior4 ,abuelos1 padres hijos duermen todos en una especie de armario con tablas cuyas cortinas se cierran de da1 y en el cual1 durante el sueo nocturno1 se acumula un aire denso y mucho ms impuro que el del resto de la cabaa4 ,y hay ms3 durante los fros del invierno1 la familia1 para tener ms calor1 se va del piso bajo y baja la cueva1 que al propio tiempo sirve de cuadra4 ,en un lado estn los animales tumbados en la paja sucia1 y en el otro yacen hombres y mujeres entre sbanas nada limpias4 ,un sucio reguero separa ambos grupos de vertebrados mamferos1 pero el aire respirable es comn todos2 y ni este aire que penetra por estrechos tragaluces puede renovarse durante semanas enteras1 por las nieves que cubren el terreno4 ,hay que abrir especie de chimeneas1 por las cuales baja nicamente un lvido reflejo de luz4 ,en esas cuevas el da parece una noche del polo4 ,no es asombroso que en semejantes mansiones nazcan chiquillos escrofulosos1 raquticos y contrahechos4 ,desde su primera semana1 muchos recin nacidos se ven sacudidos por terribles convulsiones que la mayor parte no pueden resistir3 en ciertos pases1 las madres estn tan seguras de que sus hijos han de morirse1 que no los consideran como nacidos hasta que han pasado el terrible desfiladero de la enfermedad de los cinco das4 ,muchos de los que se salvan de sta1 pasan luego toda la vida entre la enfermedad y la locura4 ,tan convenientes son para desarrollar la fuerza y la destreza del hombre sano el aire libre de la montaa y el trabajo en el campo1 como propios empeorar el estado de los cretinos el espacio estrecho y la hmeda obscuridad de la cabaa4 ,al lado de un hermano que llega ser el ms guapo y robusto joven1 se arrastra otro1 especie de excrecencia carnosa horriblemente viva4 ,ya se ha pensado en muchos sitios en construir hospicios para esos desventurados3 nada falta en esos edificios nuevos4 ,circula libremente el aire puro1 el sol ilumina todas las habitaciones1 el agua es pura y sana1 los muebles y especialmente las camas ostentan exquisita limpieza3 los inocentes tienen vigilantes que los cuidan como nodrizas y profesores que procuran hacer entrar un rayo de luz intelectual en aquellas duras molleras4 ,lgrase eso veces1 y el cretino puede nacer gradualmente una vida superior4 ,pero importa ms trabajar en precaver el mal que en reparar el ya existente4 ,las chozas infestadas1 tan pintorescas veces en el paisaje1 deben desaparecer para que las sustituyan casas cmodas y sanas4 ,deben entrar libremente aire y luz en todas las habitaciones humanas4 ,debe observarse en todas partes una buena higiene para el cuerpo1 unida perfecta dignidad moral4 ,de ese modo adquirirn los montaeses en varias generaciones una completa inmunidad de todas esas enfermedades que ahora degradan tan gran nmero de ellos4 ,entonces sus habitantes sern dignos del medio que los rodea1 podrn contemplar satisfactoriamente las altas cumbres nevadas y decir como los griegos3 ,esos son nuestros antepasados1 y nos parecemos ellos4 ,,cap,,tulo ,,xix ,la adoracin de las montaas ,la adoracin de las montaas existe todava entre nosotros ms viva de lo que se la cree4 ,muchas veces un aldeano1 al descubrirse la cabeza1 me ha sealado el sol con el dedo y me ha dicho solemnemente3 ,aquel es nuestro ,dios4 ,y yo tambin 7casi no me atrevo decirlo71 ms de una vez1 al contemplar las augustas cimas que dominan valles y llanuras1 me he sentido dispuesto calificarlas cndidamente de divinas4 ,iba yo un da pacficamente por un pendiente desfiladero1 obstrudo por piedras sueltas4 ,encallejonbase all el viento y me daba de cara1 trayndome con cada soplo una niebla de lluvia y nieve medio derretida4 ,ceniciento velo ocultaba las rocas y slo poda yo divisar trechos vagas masas negras y amenazadoras que1 segn lo espeso de la bruma1 se acercaban y alejaban alternativamente4 ,hallbame transido de fro1 entristecido1 mal humorado4 ,de pronto hzome levantar la vista una claridad reflejada por innumerables gotas4 ,habase desgarrado la nube de agua y nieve encima de mi cabeza4 ,el cielo azul se me apareca radiante y all arriba resaltaba la serena cumbre de la montaa4 ,las nieves1 bordadas por las aristas de las rocas como con delicados arabescos1 brillaban con argentino resplandor y el sol las orlaba con un ribete de oro4 ,puros eran los contornos de la cima y limpios como los de una estatua se dibujaban luminosos en la sombra1 pero la soberbia pirmide pareca hallarse completamente separada de la tierra4 ,tranquila y fuerte1 inmutable en su reposo1 pareca flotar en el cielo4 ,perteneca otro mundo y no este planeta envuelto en nubes y brumas como en srdidos trapajos4 ,en aquella aparicin1 cre yo ver algo ms que la morada de la dicha1 algo ms que el ,olimpo1 mansin de los inmortales4 ,pero una nube maliciosa cerr de nuevo la salida por donde haba yo visto la montaa4 ,hallme de nuevo entre viento1 nieve y lluvia y consolme con decir3 un ,dios se me ha aparecido6 ,en el origen de los tiempos histricos1 todos los pueblos1 nios sencillos de mil cabezas1 miraban as hacia las montaas2 vean en ellas las divinidades1 lo menos sus tronos apareciendo y ocultndose alternativamente bajo el cambiante velo de los celajes4 ,en aquellas montaas vean casi todos el origen de su raza2 all juzgaban que residan sus tradiciones y sus leyendas2 all esperaban la futura realizacin de sus ambiciones y de sus sueos2 de all suponan que haba de bajar el salvador1 el ngel de la gloria de la libertad4 ,tan importante era el papel de las altas cumbres en la vida de las naciones1 que se podra relatar la historia de la humanidad por el culto de los montes4 ,son stos como grandes hitos de etapas colocados de distancia en distancia en el camino de los pueblos4 ,en los valles de las grandes montaas del ,asia central dicen los sabios que fu donde aquellos antepasados nuestros1 quienes debemos los idiomas europeos1 llegaron constituirse por vez primera en tribus cultas1 y en la base meridional de las montaas ms altas del mundo es donde viven los indios1 aquellos arios quienes su antigua civilizacin concede una especie de derecho de primogenitura4 ,sus cantos de otros tiempos no dicen con qu sentimiento de adoracin celebraban las ochenta y cuatro mil montaas de oro que ven alzarse baadas en luz por encima de bosques y llanuras4 ,para muchos de ellos1 los enormes montes del ,himalaya1 de nevada cumbre1 de grandes ros de hielo1 son los mismos dioses en el pleno goce de sus fuerzas y de su majestad4 ,el ,gaurisankar1 cuyo vrtice perfora el cielo1 y el ,chamalari1 menos alto pero ms colosal1 en apariencia1 por su aislamiento1 son doblemente adorados1 como la ,gran ,diosa unida al ,gran ,dios4 ,aquellos hielos son el lecho de cristal y de diamante2 aquellas nubes de oro y prpura son el velo sagrado que los rodea4 ,all en lo alto est el dios ,siva1 que destruye y crea3 all tambin la diosa ,chama1 la ,gauri1 que concibe y pare4 ,de ella descienden los ros1 las plantas1 los animales y los hombres4 ,en aquella prodigiosa selva de las epopeyas y tradiciones indostnicas1 han germinado otras leyendas relativas las montaas del ,himalaya y todas nos las muestran viviendo con vida sublime1 ya como diosas1 ya como madres de continentes y pueblos4 ,tal es la potica leyenda que nos describe la tierra como una gran flor de loto cuyos ptalos son las pennculas extendidas sobre el ,ocano y cuyos estambres y pistilos son las montaas de ,meru1 generatrices de toda vida4 ,los ventisqueros1 los torrentes y los ros que bajan de las alturas para llevar las tierras los benficos aluviones1 son tambin seres animados1 dioses y diosas secundarios que ponen los humildes mortales de las llanuras en relacin indirecta con las divinidades supremas que reinan por encima de las nubes en el espacio luminoso4 ,no slo el monte ,meru1 punto culminante del planeta1 sino tambin todas las cordilleras1 todas las cimas de la ,india eran adoradas por los pueblos que viven en sus pendientes y en su falda4 ,montaas de ,vindyah1 de ,satpurah1 de ,aravalli1 de ,nilagherry1 todas tenan sus adoradores4 ,en las tierras bajas1 donde los fieles no tenan montaas que contemplar1 construan templos que por sus calles de caprichosas pirmides1 enormes pedazos de granito1 representaban las veneradas cimas del monte ,meru4 ,quiz fu un anlogo sentimiento de adoracin las grandes cumbres el que impuls los antiguos egipcios edificar las pirmides1 montaas artificiales que se levantan dominando la llana superficie de arena y lgamo4 ,la isla de ,ceiln1 ,lanka la resplandeciente1 bienaventurado pas al cual1 segn la leyenda oriental1 fueron enviados los primeros hombres por la misericordia divina1 despus de ser expulsados del ,paraso1 tambin alza hacia el firmamento montaas sagradas4 ,tal es1 adems de otras1 la cima aislada en medio de las llanuras1 la ciudad santa de ,anaradjapura4 ,es el ,mihintala4 ,en aquella roca se detuvo1 hace veintids siglos1 el vuelo de ,mahindo1 el convertidor indio que se haba lanzado desde las llanuras del ,ganges para atraer los naturales la religin de ,budha4 ,hoy se ha edificado un templo en la cima donde puso el pie el santo4 ,alta y enorme es la pagoda y1 sin embargo1 tal es la solicitud de los peregrinos1 que muchas veces las han cubierto1 desde el suelo al remate1 con un tapiz de jazmines4 ,un carbnculo1 color de fuego1 brillaba en lo ms alto del monumento1 reflejando lo lejos los rayos del sol1 y hubo un rajah que mand extender desde la cima de la montaa hasta las llanuras una alfombra de doce kilmetros de longitud para que no manchase los pies de los fieles una tierra impura1 procedente de un suelo profano4 ,y no obstante1 este monte sagrado de ,mihintala no es tan glorioso como el pico de ,adn1 que ven los marinos en medio de las olas cuando se acercan la isla de ,ceiln4 ,la huella de un pie gigantesco que pertenece1 segn dicen1 un hombre de diez metros de altura1 est impresa en la roca1 en la punta que remata la cumbre4 ,esa huella1 segn mahometanos y judos1 es la de ,adn1 el primer hombre que subi al pico para contemplar la inmensa tierra1 los vastos bosques1 los montes y las llanuras1 las orillas y el ,ocano con sus islas y sus escollos4 ,segn los de ,ceiln y los indios1 no es un hombre1 sino un ,dios1 el que dej ese rastro de su paso4 ,segn los brahmanes1 ese dios dominador era ,siva3 segn los budhistas1 era ,budha3 segn los gnsticos de los primeros siglos cristianos1 era ,jehov4 ,cuando los portugueses desembarcaron en la isla de ,ceiln y la conquistaron1 degradaron 7digmoslo as7 la montaa1 que1 segn su manera de pensar1 no poda compararse con la de ,tierra ,santa3 consideran que la seal misteriosa es la huella del pie de santo ,toms de un antiguo misionero1 apstol secundario1 el eunuco de ,caudaces4 ,menos respetuoso an1 un armenio1 ,moiss de ,chorene1 entusiasta por su noble montaa del ,ararat1 ve en la cima del pico de ,adn la huella de ,satans1 el eterno enemigo4 ,finalmente1 los viajeros ingleses que1 ms numerosos cada da1 suben todos los aos la montaa santa1 creen que la divina huella no es ms que un agujero vulgar1 groseramente redondeado4 ,verdad es que semejantes extranjeros son mirados con desprecio por los convencidos peregrinos que van prosternarse la cima1 besar devotamente la huella y depositar sus ofrendas en casa del sacerdote4 ,todo les parece testimonio de la autenticidad del milagro4 ,a algunos metros por bajo de la cima brota un manantial3 el bculo del dios le hizo surgir del suelo4 ,muchos rboles crecen en las pendientes1 y estos rboles 7as se les antoja los fieles71 inclinan su ramaje hacia la cumbre para vegetar y crecer adorndola4 ,las rocas del monte estn sembradas de piedras preciosas3 son las lgrimas que brotaron de los ojos del dios al ver los padecimientos y los crmenes de los hombres4 ,cmo no han de creer en el prodigio1 viendo todas esas riquezas que han dado origen los fabulosos relatos de las ,mil y una noches8 ,los arroyos que corren por la montaa no arrastran1 como nuestros torrentes1 despreciables guijarros y arena3 llevan consigo polvo de rubes1 granates y zafiros3 el baista que nada entre sus ondas puede revolcarse1 como las sirenas1 en un lecho de piedras preciosas4 ,las razas del extremo ,oriente1 cuya civilizacin ha seguido marcha distinta la de los pueblos de raza aria1 tambin han adorado montaas4 ,lo mismo en la ,china y el ,japn que en la ,india1 las altas cimas sostienen templos consagrados los dioses1 se las considera como genios tutelares vengativos4 ,los pueblos procuran que su historia proceda de estas montaas divinas por tradiciones y leyendas4 ,las montaas histricas ms antiguas son las de la ,china1 porque el imperio del ,medio es uno de los primeros pueblos que han llegado la conciencia de s mismos1 el primero que ha escrito su propia historia de un modo continuo4 ,cinco son sus montes sagrados1 que se elevan todos en comarcas clebres por su agricultura1 su industria1 las muchedumbres que se agitan en su falda los acontecimientos que han ocurrido en sus cercanas4 ,la montaa ms santa1 la de ,tai-,chan1 domina todas las dems cimas de la rica pennsula de ,chan-,tung1 entre los dos golfos del ,mar ,amarillo4 ,desde la cumbre1 la cual se llega por un camino empedrado y peldaos abiertos en la roca1 se divisan1 extendidas los pies del observador1 las ricas llanuras que atraviesa el ,hoang ,ho1 corriendo ora hacia uno1 ora hacia otro golfo1 apagando con su agua la sed de multitudes de hombres ms numerosas que las espigas en un campo4 ,el emperador ,chung trep esa cima hace cuatrocientos treinta aos1 segn lo recuerdan los anales clsicos del pas4 ,confucio tambin quiso subir1 pero la pendiente es muy spera2 el filsofo no pudo con ella1 y todava se ensea el sitio en que emprendi la bajada la llanura4 ,todos los dioses grandes y los genios principales tienen templos y oratorios en la santa montaa1 as como las ,nubes1 el ,cielo1 la ,osa ,mayor y la ,estrella ,polar4 ,los diez mil genios detienen el vuelo all para contemplar la tierra y las ciudades de los hombres4 ,el viento del ,tai-,chan es igual al del cielo4 ,es el dominador del mundo4 ,recoge las nubes y nos enva las lluvias4 ,decide los nacimientos y las defunciones1 el infortunio1 la desventura1 la gloria y la vergenza4 ,de los picos que se elevan al cielo1 es el ms digno de ser visitado4 ,por eso los peregrinos acuden numerossimos all para implorar todas las gracias1 y el sendero est sembrado de cavernas donde yacen mendigos de asquerosas llagas que horrorizan al transeunte4 ,con ms razn que los chinos1 porque sus montaas volcnicas son de una perfecta belleza de forma1 los japoneses miran con adoracin las cumbres nevadas4 ,no hay dolo en el mundo que pueda compararse su magnfico ,furiyama1 la montaa simpar que se yergue casi aislada en medio del campo1 cubierta abajo de selvas1 vestida de nieves arriba4 ,humeaba en otro tiempo el volcn y arrojaba lavas y fuego2 reposa ahora1 pero tiene en aquel archipilago numerosas montaas hermanas que vierten todava ros de fuego en la estremecida tierra4 ,entre esos montes hay uno1 el ms terrible1 al cual se crey aplacar arrojndole como ofrenda millares de cristianos4 ,as fu como en el ,nuevo ,mundo1 dcese tambin que se quiso calmar al ,monotombo1 lanzando en l los sacerdotes que se haban atrevido predicar contra l1 diciendo que no era tal ,dios1 sino boca del infierno4 ,por otra parte1 los volcanes no suelen esperar que les arrojen vctimas3 ya saben ellos encontrarlas cuando hienden la tierra1 vomitan lagos de lodo1 cubren con ceniza provincias enteras y hacen perecer de una vez toda la poblacin de un pas4 ,bastante es eso para que los adore todo aquel que se incline ante la fuerza4 ,el volcn devora1 luego es ,dios4 ,as se ha apoderado del hombre la religin de las montaas 7como todas las dems71 por los diversos sentimientos de su ser4 ,al pie de la montaa que vomita lava1 el terror le ha prosternado con la cara hundida en el polvo3 en los campos sedientos1 el deseo es quien le ha hecho mirar suplicante la nieve1 madre de los arroyos3 el agradecimiento le ha dado adoradores en aquellos que encontraron seguro refugio en el valle en el escarpado promontorio3 finalmente1 la admiracin ha debido de dominar los hombres medida que se desarrollaba en ellos el sentimiento de lo bello y hasta cuando estaba adormecido1 en estado de instinto4 ,y cul es la montaa que no tiene un tiempo hermosos aspectos y seguros asilos y que no es terrible benfica y muchas veces ambas cosas juntamente8 ,los pueblos1 andando por el mundo1 podan relacionar fcilmente todas sus tradiciones la montaa que dominaba su horizonte y darle culto4 ,en cada estacin de su largo viaje se edificaba un nuevo templo4 ,en otro tiempo1 las tribus errantes en las mesetas de ,persia vean surgir siempre al anochecer una montaa entre las polvorientas llanuras3 era el monte ,telesmo1 el divino ,talismn que segua sus adoradores en sus peregrinaciones por el mundo4 ,y cuando1 despus de larga emigracin1 la montaa columbrada lo lejos no era engaador espejismo1 sino verdadera cumbre con nieves y rocas1 quin habra podido dudar del viaje hecho por el dios para acompaar su pueblo8 ,as es como la montaa1 cuya punta acogi los refugiados del diluvio1 no ha cesado de andar por los continentes4 ,una versin samaritana del ,pentateuco sostiene que el arca de ,no se detuvo en el pico de ,adn3 las otras versiones afirman que el verdadero pico fu el ,ararat2 pero1 qu ,ararat es ese8 ,es el de ,armenia otra cualquiera montaa1 en la cual hayan sido encontrados por pastores algunos despojos del sagrado barco8 ,por todas partes reclaman los pueblos orientales ese honor para la montaa protectora cuyas aguas riegan sus propios campos4 ,aquel es el monte desde el cual volvi bajar la vida la tierra1 siguiendo el camino de las nieves y el curso de los arroyos4 ,no han faltado pruebas1 por supuesto1 para establecer la veracidad de todas esas tradiciones4 ,se han encontrado montones de pradera petrificada bajo los hielos y en las mismas rocas se encontraron huellas enmohecidas de aquellos anillos del diluvio que1 segn nuestros modernos sabios1 son amonitas fsiles4 ,por eso ms de cien montaas de ,persia1 de ,siria1 de ,arabia1 del ,asia ,menor se ha indicado como desembarco del patriarca1 segundo padre de los hombres4 ,tambin ,grecia hablaba de su ,parnaso1 cuyas piedras1 lanzadas al limo del diluvio1 se convertan en hombres4 ,hasta en ,francia hay montaas donde se par el arca2 una de esas cumbres divinas es ,chamechaude1 cerca de la gran ,cartuja de ,grenoble3 otra es ,puy de ,progne1 dominador de las fuentes del ,ande4 ,el mito es1 pues1 constante2 de las altas cimas es de donde han bajado los hombres4 ,desde esas fragosidades1 trono de la divinidad1 ha salido la gran voz que dict sus deberes los mortales4 ,el ,dios de los judos resida entonces en la cumbre del ,sina1 entre nubes y relmpagos1 y hablaba con la voz del rayo al pueblo reunido en la llanura4 ,lo mismo ,baal ,moloch y todos los dioses sanguinarios de aquellos pueblos del ,oriente se aparecan sus fieles en la cspide de los montes4 ,en la ,arabia ,ptrea1 en los pases de ,edom y de ,moab no hay una altura1 una colina ni una roca que no sostenga su tosca pirmide de piedra1 sobre cuyo altar derramaban sangre los sacerdotes para tener propicio al dios4 ,en ,babel faltaba la montaa1 y se la sustituy con aquel famoso templo que deba llegar al cielo4 ,el poeta ha reconstruido aquel gigantesco edificio1 no tal como fu1 sino tal como lo imaginaban los pueblos4 ,la ms alta montaa1 era un sillar para aquella grantica muralla4 ,con su envidioso odio los cultos extranjeros1 los profetas judos maldijeron ms de una vez los altos lugares en que los pueblos vecinos colocaban sus dolos1 pero no procedan ellos de otra manera y miraban las montaas para evocar los ngeles que los socorran3 sobre una montaa se elevaba su templo3 tambin conversaba ,elas con ,dios sobre una montaa4 ,y cuando el ,galileo se transfigur y se cerni en la luz increada con los dos profetas ,moiss y ,elas1 desde el monte ,thabor se elev4 ,cuando muri entre dos ladrones1 en la cima de una montaa le crucificaron1 y cuando vuelva1 segn la profeca1 rodeado de santos y de ngeles1 y asista al castigo de sus enemigos1 tambin lo har en una montaa1 pero al tocarla con la planta la romper4 ,otra montaa1 otra cima ideal que sostenga una ciudad de oro y diamantes surgir en el espacio luminoso y all vivirn siempre los elegidos1 cernindose en los aires alrededor de las cumbres alegres1 muy por encima de esta tierra de cuidados y de desdichas4 ,,cap,,tulo ,,xx ,el ,olimpo y los dioses ,as como la gloria de la imperceptible ,grecia sobrepuja en brillo la de todos los imperios de ,oriente1 as el ,olimpo1 la ms alta y bella de las montaas sagradas de los helenos1 ha llegado ser en la imaginacin de los pueblos el monte por excelencia3 ninguna cima1 ni la del ,meru1 ni las del ,elburs1 el ,ararat el ,lbano1 despierta en el espritu humano tantos recuerdos de grandeza y de majestad4 ,pocas ha habido1 por supuesto1 tan admirablemente situadas para atraer la mirada y servir de seal las razas que recorran el mundo4 ,colocado en el ngulo del mar ,egeo y dominando todas las cspides cercanas desde la mitad de su altura1 vean los marinos el ,olimpo desde enormes distancias4 ,desde las llanuras de ,macedonia1 desde los ricos valles de ,tesalia1 desde los montes ,othrys1 ,findo1 ,bermio y ,athos1 se ve en el horizonte su triple cpula y sus pendientes de mil rugosidades1 de las cuales habla ,homero4 ,la fertilidad de los campos extendidos en su falda llamaba s desde todas partes las muchedumbres que all iban encontrarse1 ya para mezclarlas1 ya para matarse unas otras4 ,finalmente1 el ,olimpo domina los desfiladeros que forzosamente haban de seguir las tribus los ejrcitos en marcha1 de ,asia ,europa de ,grecia los pases brbaros del ,norte4 ,se alza como hito militar en la carretera que seguan entonces las naciones4 ,muchas otras montaas del mundo helnico deban sus nieves resplandecientes el nombre de ,olimpo luminosa1 pero ninguna lo mereca tanto como la de ,tesalia1 cuya cumbre serva de trono los dioses4 ,y es que el mismo pueblo heleno haba pasado su infancia nacional en el valle y las llanuras1 tendido la sombra de la gran montaa4 ,de ,tesalia procedan los helenos del ,atica y del ,peloponeso3 all haban combatido con los monstruos sus primeros hroes y all sus primeros poetas1 guiados por la voz de las musas ,pirides1 haban compuesto himnos y cnticos de victoria y de jbilo4 ,inundando pueblos en lejanas comarcas1 recordaban las tribus griegas la divina montaa que en sus caadas les haba dado vida y alimento4 ,casi todos los grandes acontecimientos de la historia mtica se haban verificado en aquella parte de ,grecia1 y entre ellos1 el ms importante1 el que decidi del mando en cielo y tierra4 ,el ,olimpo era la ciudadela elegida por los nuevos dioses1 y en derredor haban acampado las divinidades antiguas1 los titanes monstruosos hijos del ,cos4 ,de pie en los montes ,othrys1 que se desenvuelven al ,sur en vasto semicrculo1 los gigantes agarraban enormes rocas1 montaas enteras y las arrojaban contra el ,olimpo medio desarraigado4 ,para erguirse ms arriba1 hacinaron los viejos titanes monte sobre monte que les sirviera de pedestal1 pero la gran cumbre nevada los dominaba siempre y los rodeaba con nubes sombras de donde brotaban los rayos4 ,los gigantes1 alimentados con las propias fuerzas de la tierra1 llevaban en la voz los rugidos del huracn y en los brazos el vigor de la tormenta3 con sus cien manos lanzaban al azar el pedrisco de rocas1 pero luchaban con el ciego furor de los elementos contra dioses jvenes inteligentes4 ,sucumbieron1 y bajo los escombros del monte quedaron aplastados con ellos pueblos enteros4 ,no de otro modo los caprichos de los reyes han sido causa de la destruccin de naciones1 como por equivocacin4 ,haban cesado hacia tiempo los prodigiosos combates del ,olimpo1 cuando los pueblos jonios y dorios tuvieron poetas para cantar sus propias hazaas y ms tarde historiadores para relatarlas4 ,entonces ,zeus1 padre de dioses y de hombres1 resida en paz en la montaa sagrada3 un lado estaba ,heza1 la diosa mujer siempre y siempre virgen4 ,en torno estaban los otros inmortales de rostro eternamente alegre y bello4 ,luminoso ter baaba la cumbre del ,olimpo y jugueteaba en la cabellera de los dioses3 nunca perturb la tormenta el descanso de aquellos dichosos seres1 ni lluvia1 ni nieve caa sobre la esplndida cspide4 ,las nubes amontonadas por ,zeus se enrollaban sus pies1 alrededor de los peascos que formaban el soberbio cimiento de su trono4 ,a travs de los intersticios de aquel velo que abran y cerraban las ,horas gusto del sueo1 contemplaba ste el mar1 la tierra1 las ciudades y los pueblos4 ,sobre la cabeza de aquellos hombres que se agitaban1 suspenda el inflexible destino1 decida la vida la muerte1 distribua su antojo benfica lluvia rayo vengador4 ,ninguna lamentacin de abajo turbaba los dioses en su quietud eterna4 ,el nctar era siempre delicioso1 la ambrosa exquisita4 ,saboreaban el olor de las hecatombes1 oan como una msica el concierto de las voces suplicantes4 ,debajo de ellos se extenda como espectculo infinito el cuadro de las luchas y de la miseria humana3 vean chocar las armas1 sumergirse las armadas1 convertirse en fuego y humo las ciudades1 extenuarse de fatiga los infelices labradores1 mirmidones casi invisibles1 para alcanzar cosechas que haba de robarles un poderoso2 hasta bajo el techo de las casas1 vean llorar las mujeres y gemir los nios4 ,a lo lejos1 su enemigo ,prometeo lamentbase1 aherrojado en una pea del ,cucaso4 ,tales eran las venturas de los dioses4 ,hubo algn heleno1 pastor1 sacerdote rey que se atreviera trepar por las pendientes de ,olimpo que dominan los altos pastos de las caadas y las lomas8 ,atrevise alguien poner el pie sobre la cumbre para encontrarse de pronto en presencia de los dioses terribles8 ,refieren los escritores antiguos que hubo filsofos que no temieron escalar el ,etna1 con ser mucho ms elevada que el ,olimpo1 pero no mencionan ningn mortal que tuviese la audacia de subir la montaa divina1 ni siquiera en la poca cientfica1 cuando la filosofa enseaba que ,zeus y los otros inmortales eran meras concepciones del espritu humano4 ,ms tarde1 otras religiones de pueblos diversos que viven en las llanuras cercanas se apoderaron de la montaa santa y la consagraron nuevas divinidades4 ,en vez de ,zeus1 adoraron los cristianos griegos en ella la ,santsima ,trinidad3 en sus tres principales cspides miran todava los tres grandes tronos del cielo4 ,uno de sus ms elevados promontorios1 que sostena tal vez en otro tiempo el templo de ,apolo1 lo domina ahora un monasterio de ,san ,elas3 una de sus caadas1 que recorran las bacantes cantando ,evoke en honor de ,dionysos ,baco1 la habitan los monjes de ,san ,dionisio4 ,sucedieron sacerdotes sacerdotes1 y el respeto supersticioso de los modernos la adoracin de los antiguos1 pero quiz la cumbre ms alta1 permanece aun hoy virgen de huella humana4 ,la suave luz que resplandece en sus rocas y en sus nieves no ha iluminado an nadie desde que se fueron los dioses griegos4 ,hace pocos aos1 todava habra sido difcil al europeo llegar hasta el vrtice de la montaa1 porque los kleptos helenos1 de infalible puntera1 ocupaban todos los desfiladeros3 all se haban fortificado como en una ciudadela enorme1 y desde all1 renovando la lucha de los dioses contra los titanes1 emprendan expediciones contra los turcos del monte ,orsa4 ,orgullosos de su valor1 creanse invencibles como la montaa que los albergaba3 personificaban el propio ,olimpo4 ,soy 7deca uno de sus cantos71 soy el ,olimpo1 ilustre en todas las pocas y clebre en todas las naciones3 cuarenta y dos picos coronan mi cabeza y setenta y dos fuentes corren por mis hondonadas1 y en mi cima ms alta se posa un guila que lleva en sus garras la cabeza de un hroe denodado4 ,aquella guila era sin duda la del antiguo ,zeus3 todava se alimenta hoy con la carne del hombre muerto por su semejante4 ,la imaginacin popular corre libremente cuando se trata de los dioses que ha creado4 ,durante el curso de los siglos1 vara sus nombres1 sus atributos y su poder1 segn las alternativas de la historia1 los cambios del lenguaje1 las variantes individuales nacionales de la tradicin2 al fin y al cabo les da muerte como les di vida1 y los sustituye con nuevas divinidades4 ,poco le cuesta1 por lo tanto1 hacerlos viajar de monte en monte4 ,as es que cada cima tena su dios y hasta su plyade de reses celestiales4 ,zeus viva en el monte ,ida1 as como en el ,olimpo de ,grecia1 en los de ,creta y ,chipre y en las rocas de ,egina4 ,apolo tena su morada en el ,parnaso y en el ,helicn1 en el ,cileno y en el ,taigeto1 en todos los montes diseminados que se elevan fuera del mar ,egeo4 ,las cimas que iban dorar los rayos de la aurora1 cuando las llanuras inferiores estaban todava obscuras1 tenan que estar consagradas al dios del sol4 ,as1 casi todas las cspides aisladas de la ,hlada llevan hoy el nombre de ,elas4 ,el profeta judo ha llegado ser1 en virtud de su nombre y por un sagrado juego de palabras1 el heredero de ,helios1 hijo de ,jpiter4 ,ved ese trono1 centro de la tierra1 dice ,esquilo1 hablando de ,delfos4 ,en muchos otros sitios1 segn la fantasa del poeta la imaginacin popular1 se ergua la columna central4 ,pindaro la vea en el ,etna3 los marineros del ,archipilago la ponan en el monte ,athos3 el gran hito que se vea siempre por encima del agua1 ya dejando las orillas de ,asia1 ya navegando por los mares de ,europa4 ,decase que aquella montaa era tan alta1 que el sol se pona en su pico tres horas ms tarde que en las llanuras de su falda1 y que desde su altura se alcanzaban los mismos lmites de la tierra4 ,cuando la ,hlada1 antes libre1 fu esclavizada por el macedonio1 cuando fu la propiedad de un dueo1 hubo un adulador bastante vil1 un hombre bastante rastrero para rogar ,alejandro 7el cual se haba proclamado ,dios7 que empleara un ejrcito en transformar el monte ,athos en una estatua del nuevo hijo de ,zeus ms poderoso que su padre4 ,la imposible obra habra podido tentar un dios hecho de pronto1 loco de orgullo1 pero ste no se atrevi emprenderla4 ,los marinos que navegaban al pie de la gran montaa continuaron viendo en ella un antiguo dios1 hasta el da en que empez otro ciclo de la historia con nuevo culto y nuevas divinidades4 ,refirise entonces que el monte ,athos era precisamente aquella montaa la cual transport el diablo ,jess el ,galileo para mostrarle todos los reinos de la tierra extendidos sus pies3 ,europa1 ,asia y las islas del mar4 ,todava lo creen los habitantes del monte1 y no es muy posible1 en efecto1 encontrar una cima en que la vista domine panorama1 si no tan vasto1 lo menos tan bello y tan variado4 ,fuera del mundo helnico en que la imaginacin popular era tan potica y tan fecunda1 vern tambin los pueblos en sus montaas tronos de los dueos del cielo y de la tierra4 ,no slo las grandes cumbres de los ,alpes eran adoradas como mansin de los dioses y por si mismas1 sino que1 hasta en las llanuras del ,norte de ,alemania y de ,dinamarca1 colinitas que elevan sus lomas por encima de los pramos uniformes1 eran ,olimpos no menos venerados que lo era el de ,tesalia para los griegos4 ,hasta en la fra ,islandia1 tierra de brumas y de hielos eternos1 los adoradores de los soberanos celestes se volvan hacia las montaas de lo interior1 creyendo ver en ellas la residencia de sus dioses4 ,indudablemente1 si hubieran podido trepar hasta la cima de las cuestas surcadas de sus volcanes1 si hubiesen contemplado el horror de sus crteres donde luchan incesantemente lavas y nieves1 no habran pensado en hacer de aquellos lugares terribles el encantador alczar de sus felices divinidades4 ,pero no vean las montaas ms que de lejos3 divisaban sus blancas cimas travs de desgarradas nubes y se las figuraban tanto ms bellas cuanto ms salvajes y ms difciles de recorrer eran las llanuras de la base4 ,aquellos montes1 separados de la tierra de los humanos por valladares de infranqueables precipicios1 eran la ciudad de ,asgard1 en la cual vivan los dioses alegremente1 bajo un cielo clemente siempre1 y la gran nube de vapores que surga de la cumbre y se extenda en ancho espacio por los cielos1 no era una columna de ceniza1 sino el enorme ,fresno ,idgrasl1 cuya sombra descansaban los dueos del universo4 ,,cap,,tulo ,,xxi ,los genios ,lentamente se transforman las religiones4 ,los cultos del mundo antiguo1 extinguidos al parecer hace tanto tiempo1 existen an1 bajo las exterioridades de nuevos cultos4 ,han cambiado con frecuencia los nombres de los dioses1 pero el altar sigue siendo el mismo4 ,los mismos son ahora los atributos de la divinidad que hace dos mil aos1 y la fe que la invoca conserva la santa simplicidad de su fanatismo4 ,en los valles agrestes del ,olimpo1 por donde saltaban las bacantes desmelenadas1 murmuran hoy oraciones los monjes4 ,en el santo monte ,athos1 al cual adoraban desde la superficie de las rumorosas olas marinos de todas las razas y todos los idiomas1 se alzan #ice iglesias en honor de todos los santos3 el dios de los cristianos ha heredado ,zeus1 que haba sucedido dioses mas antiguos4 ,tambin el templo de ,minerva1 en ,siracusa1 cuya lanza de oro saludaban los marineros desde lejos1 derramando en las aguas una copa de vino1 se ha convertido en capilla de la ,virgen4 ,todos los promontorios martimos y toda cima de colina1 toda montaa coronada por un templo1 tierra adentro1 ha conservado adoradores1 aunque haya cambiado el nombre4 ,recorre un viajero la isla de ,chipre1 buscando el templo de ,venus ,afrodita4 ,ya no la llamamos ,afrodita 7dice devotamente la mujer quien ha interrogado72 ahora la llamamos la ,virgen ,crisaplita4 ,pero no slo han continuado los pueblos cristianos venerando las montaas santas de griegos y romanos1 sino que han extendido su manera su culto por todas las comarcas en que habitan4 ,lo mismo que nuestros antepasados de los tiempos de la leyenda1 antecesores nuestros ms prximos que vivan en la ,edad ,media1 no podan contemplar la montaa sin que su imaginacin hiciera1 vivir seres superiores en los valles misteriosos y en las cimas radiantes4 ,verdad es que aquellos seres no tenan derecho al dictado de dioses2 maldecidos por la iglesia1 se transformaban en diablos1 en demonios malficos1 tolerados por ella1 se convertan en genios tutelares1 dioses de contrabando1 invocados nicamente hurtadillas4 ,jpiter1 ,apolo y ,venus haban descendido de su trono y se haban refugiado en el fondo de antros3 aquellos cuyo augusto rostro irradiaba la luz1 quedaban condenados vivir para siempre en las tenebrosas cavernas4 ,las fiestas del ,olimpo se haban transformado en aquelarres los cuales iban asquerosas brujas cabalgando en escobas evocar al diablo en las noches borrascosas4 ,adems1 el clima fro1 el nublado cielo de nuestras comarcas del ,norte haban de contribuir en gran parte la reclusin de los antiguos dioses4 ,entre nieves y vientos1 en medio de las tempestades1 cmo haban de poder solazarse en alegres banquetes1 saborear la ambrosa y taer la urea lira8 ,apenas se poda soar con su presencia en aquellos palacios fantsticos edificados en un momento por los rayos del sol en las resplandecientes cspides y no menos rpidamente desaparecidos como ensueos vanos espejismos4 ,dioses y genios son las personificaciones de cuanto tiene y de cuanto desea el hombre4 ,todos sus terrores y todas sus pasiones tomaban en otro tiempo sobrenatural forma4 ,as es que uno de los espritus de la montaa son magos formidables que abrasan la hierba de los pastos1 matan el ganado1 malefician los caminantes1 cuando otros1 en cambio1 son seres benvolos1 cuyos favores conquista una jarra de leche vertida un sencillo conjuro4 ,al buen genio se dirige el pastor para que acreciente sus rebaos con chotos y corderos vigorosos y perfectos4 ,a l especialmente acuden jvenes y viejos1 hombres y mujeres1 para pedirle lo que desgraciadamente sera para todos la alegra suprema de la vida1 oro1 riquezas1 un tesoro4 ,cuntannos antiguas tradiciones como los genios de la montaa se meten por las venas de la tierra para introducir en ellas cristales y metal1 para mezclar diversamente minerales y tierras4 ,otras leyendas dicen cmo y qu hora hay que golpear la piedra sagrada que tapa las riquezas1 qu seales hay que hacer1 qu extraas slabas hay que pronunciar4 ,pero si algo se olvida1 si en vez de un sonido se oye otro1 todos los conjuros son ineficaces4 ,he visto enormes excavaciones practicadas por montaeses en lo ms alto de una punta de rocas oculta por las nieves durante nueve meses del ao4 ,aquella punta estaba consagrada un santo que1 como protector del monte1 haba sucedido un dios pagano4 ,todos los veranos volvan los buscadores de tesoros ahondar en la cima1 sirvindose de las palabras y de los gestos sacramentales4 ,no encontraban ms que hojas de esquisto debajo de otras hojas iguales1 pero no faltaba vido cazador que siguiese trabajando1 y procuraba evocar al genio con nueva frmula1 con grito victorioso4 ,ms interesantes que estos dioses guardadores de tesoros son aquellos que en las cavernas de la montaa tienen el encargo de conservar el genio de toda una raza4 ,ocultos en el espesor de una roca1 representan al pueblo entero1 con sus tradiciones1 su historia y su porvenir4 ,viejos como el monte1 durarn tanto como l1 y mientras vivan ellos vivir la raza cuyos grupos andan esparcidos por los valles cercanos4 ,por eso miran los vascos con orgullo el pico de ,anie donde su dios se esconde tanto ms viviente1 cuanto ms desconocido para el sacerdote4 ,mientras ests ah 7le dicen71 aqu estaremos nosotros4 ,y poco les falta para creerse eternos1 cuando hasta su lenguaje desaparecer maana4 ,al mismo orden de ideas populares pertenecen las leyendas de los guerreros profetas que1 durante siglos enteros1 esperan un da grande ocultos en alguna gruta profunda de la montaa4 ,tal es el mito de aquel emperador alemn que meditaba1 apoyado en una mesa de piedra y cuya blanca barba1 sin cesar de crecer1 se haba arraigado en la roca4 ,a veces un cazador un bandolero penetraba en la caverna y turbaba el descanso del poderoso anciano4 ,este levantaba lentamente la cabeza1 haca una pregunta al tembloroso visitante y despus volva su interrumpida meditacin1 diciendo al suspirar3 ,todava no8 ,qu esperaba para morir en paz8 ,indudablemente el eco de alguna gran batalla1 el hedor de un ro de sangre humana1 una inmensa degollacin en honor de su imperio4 ,ah6 ,ojal se haya dado ya esa ltima batalla y se haya convertido en un montn de cenizas el siniestro emperador6 ,mucho ms conmovedora y hermosa es la leyenda de los tres suizos que tambin esperan un da grande en el espesor de una alta montaa de los antiguos cantones4 ,son tres1 como los tres que juraron conquistar la libertad en la pradera del ,grutli1 y los tres se apellidan ,tell1 como el que derrib al tirano4 ,tambin estn adormecidos3 tambin meditan1 pero el fondo de su ensueo no es la gloria1 sino la libertad1 y no slo la libertad suiza1 sino la libertad de todos los hombres4 ,de cuando en cuando1 levntase uno para mirar el mundo de lagos y praderas1 pero vuelve tristemente hacia sus compaeros y suspira al decir3 ,todava no4 ,el da de la gran liberacin no ha llegado4 ,esclavos an1 no han dejado los pueblos de adorar el sombrero de sus amos4 ,,cap,,tulo ,,xxii ,el hombre ,esperemos1 de todos modos1 confiadamente3 el da grande vendr4 ,vnse los dioses y llvanse consigo los reyes1 tristes representantes suyos en la tierra4 ,aprende despacio el hombre hablar el lenguaje de la libertad3 aprender tambin practicarla4 ,las montaas que tienen1 lo menos1 el mrito de ser hermosas1 forman parte del nmero de esos dioses que van perdiendo ya sus adoradores4 ,sus truenos y sus aludes no son ya para nosotros los rayos de ,jpiter3 sus nubes dejaron ya de ser los vestidos de ,juno3 ya subimos sin temor los valles altos1 residencia de los dioses guarida de genios4 ,las cumbres1 formidables en otro tiempo1 son hoy atractivo de millares de trepadores que han emprendido la tarea de que no quede pen ni campo de hielo virgen de paso humano4 ,en nuestras comarcas occidentales de ,europa1 casi todas las cspides han sido conquistadas sucesivamente3 las de ,asia1 ,africa y ,amrica lo sern con el tiempo4 ,ya que ha terminado casi la era de los grandes descubrimientos geogrficos y se conoce la tierra en su conjunto1 salvo en algunos trechos1 numerosos viajeros1 obligados contentarse con gloria menor1 disptanse la honra de ser los primeros en subir montaas aun no visitadas4 ,hasta ,groenlandia han ido buscar cimas desconocidas los aficionados ascensiones4 ,parece que muchos de esos que cada ao1 en el buen tiempo1 intentan trepar alguna cima alta y de difcil acceso1 suben impulsados por ftil vanidad4 ,buscan1 segn se dice1 un medio penoso1 pero seguro1 de que los peridicos repitan su nombre1 como si con una ascensin de esas hicieran algo til la humanidad4 ,llegados la cumbre1 redactan1 con las manos entumecidas por el fro1 un acta de su gloria1 destapan ruidosamente botellas del espumoso vino1 disparan pistoletazos como verdaderos conquistadores y tremolan banderas frenticamente4 ,donde la cima de la montaa no est revestida de nieve1 colocan en ella un montn de piedras1 fin de encontrarse algunos centmetros ms de altura4 ,considranse reyes y seores del mundo1 ya que la montaa toda es su pedestal para ellos y ven los reinos yaciendo sus pies4 ,extienden la mano como para cogerlos4 ,no de otro modo un poeta campesino1 invitado por primera vez visitar un real sitio1 pidi permiso para sentarse un momento en el trono4 ,cuando lo logr1 apoderse de l el vrtigo del mando1 y viendo revolotear una mosca cerca de l1 exclam3 ,ah6 ,como ahora soy rey1 te aplasto6 y espachurr al pobre insecto contra el brazo del dorado silln4 ,sin embargo1 el hombre modesto1 el que no pregona su ascensin1 ni ambiciona la gloria efmera de haber subido algn pico de difcil acceso1 tambin experimenta una gran alegra cuando huella una elevada cumbre4 ,saussure no ha pasado tantos aos con la mirada fija en la cpula del ,monte ,blanco1 ni ha intentado su ascensin tan repetidas veces con el nico fin de ser til la ciencia4 ,cuando1 despus de ,bahuat1 lleg la nieve hasta entonces inmaculada1 no tuvo slo el gusto de poder hacer observaciones nuevas3 debi de entregarse tambin la inocente dicha de haber conquistado por fin el rebelde monte4 ,el cazador de animales y el de hombres tambin se alegran cuando1 despus de porfiada persecucin por bosques y barrancos1 ribazos y valles1 se encuentran frente su vctima y consiguen alcanzarla con sus balas4 ,ni fatigas ni riesgos les han hecho cejar1 porque una esperanza los sostena1 y cuando descansan junto la derribada presa1 olvidan cuanto han padecido4 ,como el cazador1 el trepador de cimas disfruta de este jbilo de la conquista despus del esfuerzo1 pero adems siente la dicha de no haber arriesgado ms que su vida propia4 ,ha conservado puras las manos4 ,en las grandes ascensiones1 el peligro es inminente muchas veces y cada momento se expone uno la muerte1 pero siempre sigue adelante y se siente sostenido impulsado por una gran alegra al considerar que se sabe evitar el peligro con la solidez de los msculos y la serenidad del nimo4 ,hay que sostenerse muchas veces en una pendiente de nieve helada1 en la cual un paso mal dado cuesta la cada al precipicio4 ,otras veces hay que arrastrarse por un ventisquero1 agarrndose una aspereza de la nieve que1 si se rompe1 ocasiona el desplome en una sima1 cuyo fondo no se ve4 ,tambin hay que escalar paredes de rocas1 cuyas salientes apenas tienen la anchura suficiente para apoyar en ellas el pie1 y estn cubiertas por una capa de escarcha que parece palpitar bajo el agua glacial que corre por encima4 ,pero tales son el valor y la tranquilidad del espritu1 que ni un msculo se permite un movimiento falso1 y todos armonizan sus esfuerzos para evitar el peligro4 ,resbala un viajero sobre una roca de pizarra lisa y muy pendiente1 cortada bruscamente por un precipicio de cien metros de altura4 ,baja con rapidez vertiginosa por el plano inclinado1 pero se extiende tambin para ofrecer mayor superficie al roce y tropezar con todas las ligeras asperezas de la pea2 utiliza con tal habilidad los brazos y las piernas manera de frenos1 que se detiene en el borde del abismo4 ,precisamente corre por all un arroyuelo antes de formar cascadas y como el viajero tena sed1 bebe tranquilamente1 con la cara en el agua1 antes de pensar en levantarse para volver emprender la marcha por rocas menos peligrosas4 ,el trepador tiene ms amor la montaa1 cuanto ms expuesto ha estado perecer1 pero el sentimiento del peligro vencido no es la nica alegra de la ascensin1 especialmente para el hombre que1 durante su vida1 ha tenido que sostener rudos combates para cumplir con su deber4 ,aunque no quiera1 ha de ver en el camino no recorrido1 con difciles pasos1 nieves1 grietas1 obstculos de todo gnero1 una imagen del penoso camino de la virtud3 esta comparacin de las cosas materiales con el mundo moral se impone su espritu y le hace pensar3 ,a pesar de la naturaleza1 he alcanzado xito prspero3 la cumbre est bajo mis plantas3 verdad es que he sufrido1 pero venc1 y cumpl mi deber4 ,este sentimiento hace toda su fuerza en aquellos que han de llevar cabo realmente la misin cientfica de escalar una cima peligrosa1 ya para estudiar rocas y fsiles1 ya para enlazar una red de tringulos y levantar el plano de una comarca4 ,estos tienen derecho su propio aplauso despus de haber conquistado la altura3 si en su viaje les ocurre una desgracia1 merecen el dictado de mrtires4 ,la humanidad agradecida debe recordar sus nombres1 bastante ms nobles que los de tantos supuestos grandes hombres4 ,tarde temprano las edades heroicas de la exploracin de las montaas acabarn como las de la exploracin de la llanura1 y el recuerdo de los trepadores famosos se convertir en leyenda4 ,unas tras otras habrn sido escaladas todas las montaas de las regiones populosas3 construanse senderos cmodos y despus grandes carreteras desde la falda la cspide para facilitar la ascensin hasta los hombres ociosos y estragados3 se dispararn barrenos entre las grietas de los ventisqueros para ensear los papanatas la contextura del cristal3 se establecern ascensores mecnicos junto las paredes de los montes inaccesibles en otro tiempo1 y los que viajan por recreo se harn subir lo largo de los vertiginosos muros fumndose un cigarro y hablando de cosas escandalosas4 ,pero si ya se sube las cumbres en ferrocarril6 ,ahora han discurrido los inventores locomotoras de montaa para que podamos respirar el aire libre del cielo durante la hora de digestin que sigue la comida4 ,los americanos1 gente prctica hasta en la poesa1 han inventado este nuevo sistema de ascensin4 ,para llegar pronto y sin cansancio al vrtice de su ms venerada montaa1 la cual han dado el nombre de ,washington1 hroe de la independencia1 la han enlazado con la red de sus ferrocarriles4 ,rocas y pastos estn rodeados de una espiral de rieles que suben y bajan alternativamente los trenes silbando y desenrollando sus anillos como gigantescas serpientes4 ,hay una estacin en la cima y tambin fondas y kioscos de estilo chinesco4 ,el viajero que va en busca de emociones encuentra all bizcochos1 licores y poesas la salida del sol4 ,lo que han hecho los americanos en el monte ,washington1 lo han imitado escape los suizos en el ,righi1 en el centro del panorama grandioso de lagos y montaas4 ,tambin lo han hecho en el ,utli2 lo harn en otros1 llevando sus cumbres1 como si dijramos1 al nivel de la llanura4 ,la locomotora pasar de valle en valle y por encima de los picos1 como pasa un barco subiendo y bajando encima de las olas del mar4 ,cuanto las altas cspides de los ,andes y del ,himalaya1 sobradamente elevadas en la regin del fro para que el hombre pueda subir ellas directamente1 ya vendr da en que se las arregle para alcanzarlas4 ,ya le han llevado los globos dos tres kilmetros ms de altura3 otras naves areas irn dejarle encima del ,gaurisankar1 sobre la ,gran ,diadema del ,cielo brillante4 ,en esa gran labor de arreglo de la naturaleza no basta con hacer fcil la subida los montes2 en caso necesario se intenta suprimirlos4 ,no contentos con hacer escalar sus carreteras los montes ms arduos1 los ingenieros perforan las rocas que le estorban para que pasen sus vas de hierro de valle valle4 ,a pesar de cuantos obstculos ha puesto su camino la naturaleza1 el hombre pasa y hace una tierra nueva apropiada sus necesidades4 ,cuando necesita un gran puerto para refugio de sus navos1 coge un promontorio de la orilla del mar y lo tira roca por roca al fondo del agua para convertirlo en rompe-olas4 ,por qu1 si se le antojara1 no haba de coger montaas grandes1 para triturarlas y diseminar sus restos por el suelo de las llanuras8 ,y el caso es que ya se ha emprendido ese trabajo4 ,cansados los mineros de ,california de que los arroyos les vayan trayendo la arena con partculas de oro1 se les ha ocurrido atacar la misma montaa4 ,en muchos sitios destrozan el duro pen para sacarle el metal1 pero el trabajo es difcil y costoso4 ,la tarea es ms fcil cuando han de habrselas con terrenos de transporte1 como arena movible y guijarros4 ,de modo que se han instalado enfrente de la montaa con enormes bombas para incendios1 ahondando sin cesar las escarpas con continuo chorro de agua y demoliendo as poco poco la montaa para extraerle todas las molculas de oro4 ,tambin en ,francia ha brotado la idea de desmoronar de la misma manera una parte del inmenso hacinamiento de aluviones antiguos acumulados en mesetas delante de los ,pirineos3 por medio de canales1 todos esos residuos1 transformados en limo fertilizador1 serviran para elevar y fecundar las secas llanuras de las ,saudas4 ,esos progresos son ciertamente considerables4 ,ya pasaron los tiempos en que los nicos caminos de la montaa eran rodadas tan estrechas que dos peatones que fueran en sentido contrario no podan dejarse paso y tena que pasar uno por encima del otro1 tumbado en el sendero4 ,todos los puntos de la tierra van siendo accesibles1 hasta para los invlidos y los enfermos2 al mismo tiempo1 todos los recursos van siendo utilizables y la vida del hombre se prolonga con todas las horas robadas al periodo de esfuerzos1 mientras su haber se acrecienta con todos los tesoros arrancados la tierra4 ,como todas las cosas humanas1 traern consigo esos progresos los correspondientes abusos3 y alguna vez habr quien est punto de maldecirlos1 como ya se han lanzado maldiciones en otro tiempo contra la palabra1 la escritura1 el libro y hasta el pensamiento4 ,digan lo que quieran los aficionados al tiempo viejo1 la vida que es tan dura para la mayor parte de los hombres1 se ir haciendo cada vez ms fcil4 ,velemos para que una educacin fuerte arme al joven con enrgica voluntad y le haga siempre capaz de heroico esfuerzo1 nico medio de sostener el vigor moral y material de la humanidad4 ,sustituyamos con pruebas metdicas el rudo combate de la existencia con el cual tenemos que comprar hoy la fuerza de nimo4 ,antes1 cuando la vida era una incesante batalla del hombre contra el hombre y contra la fiera1 al adolescente se le miraba como un nio1 mientras no llevara algn trofeo sangriento la choza paterna4 ,tena que probar la fuerza de su brazo1 la solidez de su valor antes de atreverse tomar la palabra en el consejo de los guerreros4 ,en los pases donde el peligro1 ms que en combatir al enemigo1 consista en tener que sufrir hambre1 fro1 intemperie1 el candidato al ttulo de hombre era abandonado en el bosque sin alimento1 sin vestidos1 expuesto al cierzo y las picaduras de los insectos3 tena que permanecer all1 inmvil1 altivo y plcido el rostro1 y despus de varios das de espera haba de tener an bastantes fuerzas para dejarse atormentar sin quejarse y asistir una abundante comida sin adelantar la mano para coger su parte4 ,hoy no se imponen ya nuestros jvenes tan brbaras pruebas1 pero hay que saber hacer elevadas y firmes las almas de los nios1 no slo contra las desgracias posibles1 sino tambin1 y ms an1 contra las facilidades de la vida1 si queremos evitar la decadencia y el embrutecimiento4 ,trabajemos para hacer dichosa la humanidad1 pero ensemosle al mismo tiempo triunfar de su propia dicha con la virtud4 ,en esta capital1 labor de la educacin de los hijos1 y por consiguiente1 de la humanidad futura1 la montaa tiene que representar un papel importante4 ,la verdadera escuela debe ser la naturaleza libre con sus hermosos paisajes para contemplarlos1 con sus leyes para estudiarlas1 pero tambin con sus obstculos1 para vencerlos4 ,no se educan hombres animosos y puros en salas estrechas con ventanas enrejadas4 ,dseles1 al contrario1 la alegra de baarse en los lagos y en los torrentes de la montaa1 hgaseles pasear por los ventisqueros y los campos de nieve1 llveselos escalar las elevadas cumbres4 ,no slo aprendern fcilmente lo que no les podra ensear ningn libro1 no slo recordarn todo lo que hayan aprendido en aquellos das felices en que la voz del profesor se confunda para ellos en una misma impresin1 con la vista de paisajes encantadores1 sino que tambin se habrn encontrado frente al peligro y lo habrn arrostrado alegremente4 ,el estudio ser un placer para ellos y su carcter se formar en la alegra4 ,no puede dudarse de que estamos en vsperas de llevar cabo los cambios ms importantes en el aspecto de la naturaleza1 as como en la vida de la humanidad3 ese mundo exterior que tan poderosamente hemos modificado ya en su forma1 lo transformaremos para nuestro uso ms enrgicamente an4 ,segn van creciendo nuestro saber y nuestro poder material1 la voluntad humana se manifiesta ms imperiosa frente la naturaleza4 ,actualmente1 casi todos los pueblos que se llaman civilizados emplean todava la mayor parte de su sobrante anual en preparar los medios de matarse mutuamente y de asolar los territorios ajenos1 pero cuando1 con mejor consejo1 lo apliquen aumentar la fuerza productiva del suelo1 utilizar en comunidad todas las fuerzas de la tierra1 suprimir todos los obstculos naturales que opone la libertad de nuestros movimientos1 cambiar ante la vista la apariencia del planeta que en su torbellino nos lleva4 ,cada pueblo dar1 digmoslo as1 nueva vestidura la naturaleza que le rodee4 ,con campos y caminos1 moradas y construcciones de todo gnero1 por la agrupacin impuesta los rboles1 por el ordenamiento general de los paisajes1 la poblacin dar la medida de su ideal propio4 ,si posee en realidad el sentimiento de la belleza1 har la naturaleza ms hermosa3 pero si la gran masa de la humanidad tuviera que seguir como es hoy1 grosera1 egosta y falsa1 continuar grabando tristes huellas en la tierra4 ,entonces ser una verdad el grito del poeta3 ,a dnde huir8 ,la naturaleza se afea6 ,sea como fuere la humanidad en lo porvenir1 cualquiera que deba ser el aspecto del medio que ha de crearse1 la soledad1 en lo que queda de la naturaleza libre1 se har cada vez ms necesaria al hombre que1 lejos del conflicto de deseos y de opiniones1 quiera fortalecer su pensamiento4 ,si los sitios ms hermosos de la tierra llegaran convertirse un da en punto de reunin de los ociosos1 aquellos que gustan de vivir en la intimidad con los elementos1 no les quedara otro recurso que huir en una barca al alta mar esperar el da en que puedan cernirse como el ave en las profundidades del espacio1 pero siempre echaran de menos los frescos valles de las montaas1 los torrentes que brotan de la inmaculada nieve1 las blancas sonrosadas pirmides que se yerguen en lo azul del cielo4 ,afortunadamente1 la montaa es siempre el retiro ms benigno para quien huye de los caminos abiertos por la moda4 ,durante mucho tiempo podremos apartarnos del mundo frvolo y reconcentrarnos en la verdad de nuestro pensamiento1 alejados de esa corriente de opiniones vulgares y ficticias que turban y descaminan hasta los espritus ms sinceros4 ,qu asombro1 qu inslita impresin sent en todo mi ser cuando1 traspuesto el umbral del ltimo desfiladero de la montaa1 me volv ver en la gran llanura de indistintas y fugitivas lontananzas de ilimitado espacio6 ,ante m estaba el mundo inmenso4 ,poda yo ir hacia el punto del horizonte al cual me impulsara el capricho1 y1 sin embargo1 por ms que andaba1 me pareca que no cambiaba de sitio1 de tal modo haba perdido la naturaleza que me rodeaba su encanto y su variedad4 ,ya no oa el torrente1 ya no vea rocas ni nieves2 la montona campia era la misma siempre4 ,libres eran mis pasos1 y sentame no obstante ms prisionero que en la montaa4 ,cualquier rbol1 cualquier arbusto bastaban ocultarme el horizonte3 todos los caminos estaban cerrados en ambas partes por setos vallas4 ,al alejarme de los amados montes1 que parecan huir lejos de m1 miraba veces hacia atrs para contemplar sus curvas empequeecidas4 ,confundanse poco poco las pendientes en una misma masa azulada3 dejaban de verse las anchas cortaduras d los valles3 perdanse las cimas secundarias3 nicamente se dibujaba en el fondo luminoso el perfil de las altas cspides4 ,por fin1 la bruma de polvo y de impurezas que se eleva desde las llanuras me ocult las pendientes bajas3 quedaba tan slo una especie de decoracin cimentada en nubes y penas poda encontrar mi mirada alguna de las cumbres pisadas en otro tiempo4 ,despus los vapores cubrieron todos los contornos2 rodeme por todas partes la llanura de invisibles lmites4 ,desde entonces quedaba detrs de m la montaa y volva yo al gran tumulto de los humanos4 ,pero lo menos he podido conservar en la memoria la suave impresin de lo pasado4 ,veo surgir nuevamente ante mis ojos el amado perfil de los montes1 vuelvo entrar con el pensamiento en las umbrosas caadas1 y durante algunos instantes puedo disfrutar apaciblemente de la intimidad con la roca1 el insecto y el tallo de hierba4 ,,fin ,,indice ,captulos ,i4--,el asilo ,,ii4--,las cumbres y los valles ,,iii4--,la roca y el cristal ,,iv4--,el origen de la montaa ,v4--,los fsiles ,,vi4--,la destruccin de las cimas ,,vii4--,los desprendimientos ,,viii4--,las nubes ,,ix4--,la niebla y la tormenta ,x4--,las nieves ,,xi4--,el alud ,,xii4--,el ventisquero ,,xiii4--,los hacinamientos de rocas y los torrentes ,,xiv4--,los bosques y los pastos ,,xv4--,los animales de la montaa ,,xvi4--,el escalonamiento de los climas ,,xvii4--,el montas libre ,,xviii4--,el cretino ,,xix4--,la adoracin de las montaas ,,xx4--,el ,olimpo y los dioses ,,xxi4--,los genios ,,xxii4--,el hombre